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martes, 17 de septiembre de 2019

Arabia Saudita: construir pretextos

Editorial La Jornada


El sábado pasado fueron atacadas con drones dos instalaciones petroleras en Arabia Saudita: el campo petrolero de Aramco, en Buqyaq, y una planta de procesamiento en Abqaiq quedaron fuera de servicio, luego de sendos sabotajes que fueron reivindicados, poco después, por rebeldes hutíes de Yemen que combaten la intervención saudiárabe en su país.
Los atentados provocaron una drástica reducción (de 50 por ciento) en la capacidad de exportación de hidrocarburos de Arabia Saudita, lo que generó, a su vez, un fuerte incremento en los precios internacionales del crudo.
A este impacto preocupante ha de agregarse el intento de manipulación por parte del gobierno estadunidense, cuyo secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó a Irán de ser el autor de los ataques. Las autoridades de Riad, más cautas, se limitaron a afirmar que las armas utilizadas en ambos ataques proceden de Irán.
Durante el fin de semana, Washington fue reforzando el relato que señalaría a la república islámica como responsable de los atentados. Con su bravuconería habitual, el presidente Donald Trump dijo, por su parte, que Estados Unidos está armado y listo para responder.
La influencia de Washington alcanzó al emisario de las Naciones Unidas para Yemen, Martin Griffiths, quien dijo ayer en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de ese organismo: sabemos quién está detrás de estos ataques, aunque enfatizó que es necesario impulsar una solución política al añejo conflicto yemenita.
La manipulación, en todo caso, tiene precedentes: la Casa Blanca ha venido fabricando desde hace años pretextos para iniciar una escalada de hostilidades bélicas en contra de Irán, en tanto que para la monarquía saudita esta narrativa sirve para un doble propósito: por una parte, intensificar las presiones hacia Teherán, que ha sido su rival regional durante décadas, y por la otra, desviar la atención del conflicto yemení, en el que Riad ha mantenido una intervención militar cruenta e injustificable que ha derivado en la comisión de crímenes de lea humanidad.
Lo cierto es que desde hace más de cuatro años el presidente yemenita, Abdo Rabu Mansur Hadi, es mantenido en un cargo casi simbólico únicamente por la intervención saudiárabe, en el marco de la cual se ha bombardeado indiscriminadamente hospitales, escuelas y áreas residenciales.
En respuesta, los hutíes han venido realizando ataques de diversa magnitud contra objetivos situados en Arabia Saudita.
Para detener tal escalada bastaría con que la monarquía petrolera sacara las manos de Yemen. Sin embargo, el curso de los sucesos parece favorecer los intereses geoestratégicos de Riad y de Washington y podría derivar en una agresión a Irán.
La manipulación de los sabotajes contra la infraestructura petrolera saudita obliga a recordar, en este sentido, la fabricación de la mentira sobre las armas de destrucción masiva que dio pie a la invasión de Irak en 2003.
En ese entonces la gran mayoría de los medios informativos occidentales optaron por repetir de manera acrítica el montaje estadunidense y por legitimar, de esa forma, una guerra a todas luces injusta y violatoria del derecho internacional.
Cabe esperar que en esta ocasión haya más capacidad de discernimiento.

jueves, 28 de julio de 2011

Anders Behring, criatura de la nueva crisis




Ángel Guerra Cabrera

El asesinato en masa perpetrado por el fanático de extrema derecha noruego Anders Behring Breivik no es un hecho aislado ni el crimen casual de un loco en un país eminentemente pacífico. Esa es la explicación simplista de la derecha, que lamenta que el autor no haya sido de los otros y no quiere debate. Es significativo que el líder del racista e islamófobo Partido del Progreso de Noruega al deplorar que Behring haya militado en sus filas, enfatizara: no es el momento de analizarlo.

Pero el alegato del terrorista en el extenso pasquín colgado en Internet revela la adopción al último extremo de estereotipos machacados, abierta o veladamente, por la cultura dominante: nacionalismo estrecho, racismo, chovinismo, odio a lo diferente, al islamismo, al multiculturalismo, a la democracia, al marxismo y a algunos de sus exponentes más influyentes en los sentimientos de las masas y cercanos históricamente como Che Guevara y Fidel Castro. Este coctel ideológico es la semilla de la que germina la ideología nazifascista en algunos individuos y en situaciones de grave crisis del sistema capitalista puede arrastrar a millones de seres humanos, como muestra la historia, si no emerge una alternativa revolucionaria.

Catalizador de esa ideología en este siglo ha sido la guerra sicológica de Estados Unidos, sus aliados y el complejo cultural-mediático a su servicio a partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. El presidente George W. Bush, en lugar de enfrentar aquel hecho como un delito –por más grave y afrentoso que fuera– para ser investigado y sancionar a sus autores conforme a la ley, declaró, sin fundamento jurídico ni moral alguno, la guerra contra el terrorismo. Tras la belicosa retórica subyacía el propósito de controlar el petróleo de Irak, los ductos energéticos procedentes de Rusia, establecer puestos avanzados que amenazaran a ese país y a China y el debilitamiento de la resistencia árabe contra su aliado sionista.

El saldo ha sido la ocupación y arrasamiento de Afganistán e Irak, el desencadenamiento de una guerra aérea contra los habitantes de las zonas tribales de Pakistán y Yemen, el bombardeo de Libia para proteger a la población civil matándola, cientos de miles de civiles muertos y un sentimiento antiestadunidense entre los musulmanes mucho mayor al existente antes del 11-S. Al emprender esa campaña Washington promovió una histérica islamofobia en Occidente, que equiparó a todos los musulmanes con islamitas radicales y a éstos con terroristas. El aumento meteórico del gasto militar aceleró el desencadenamiento del más grave trastorno de la economía de Estados Unidos y mundial, que ha puesto al desnudo la crisis civilizatoria más profunda de la historia humana. Ella va acompañada de la deslegitimación de las instituciones republicanas, incluyendo los partidos políticos. Pero también y aunque crece la rebeldía social, de la ausencia por ahora, de fuerzas capaces de instaurar alternativas de las dimensiones y la novedad de las que se requieren. El contexto es de empobrecimiento, desesperanza y beligerancia de la ultraderecha en Estados Unidos y Europa, que culpabiliza a los inmigrantes. La acción terrorista de Behring no puede desligarse de la crisis.

El bienestar material y la ideología en los países nórdicos no han escapado a su onda expansiva, manifestada en aumento del racismo, la xenofobia y el liberalismo económico a ultranza. Hasta hace unos años no era tan visible en Noruega pero el Partido del Progreso y su inflamado racismo ha permeado en importantes sectores sociales, ha logrado convertirse en segunda fuerza parlamentaria y presiona a la socialdemocracia gobernante. No obstante, la juventud socialdemócrta, cuyos cuadros reciben formación en la isleta de Utoeya, defiende resueltamente el multiculturalismo, censura el racismo y solidariza con Palestina y otras causas justas, razón por la que fue escogida como su objetivo principal por el terrorista.

Volviendo a Estados Unidos, curiosamente el campeón de la lucha contra el terrorismo abriga a todos los terroristas que han actuado contra Cuba desde los años sesenta. A la vez, mantiene injustamente encarcelados con largas condenas a los jóvenes cubanos que los monitoreaban y no enjuicia por terrorista a Luis Posada Carriles, al igual que Behring asesino de 76 seres humanos. Estos son distintos, claro, eran cubanos en su mayoría y viajaban en un avión civil de esa bandera.

miércoles, 8 de junio de 2011

Yemen a la deriva

Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Foto
CERCA DEL FUEGO. Un palestino quema neumáticos en el campamento de refugiados Ain Hilweh, en el sur de Líbano, durante una protesta antisraelí por la matanza de palestinos en la frontera con Siria, el domingo pasadoFoto Reuters

Ahora que acabo de llegar a Beirut, la obsesión de los salones políticos se centra en el devenir del régimen sirio cuyo desenlace tendrá dramáticas repercusiones en el frágil equilibrio de uno de sus vecinos mas vulnerables: el país de los cedros milenarios que desde principios de año no consigue conformar un gabinete, en el más depurado estilo de la política contemporánea belga.

A mis dilectos interlocutores locales les hago la broma de que en Líbano no se ha propagada la revolución árabe –que desde la revolución del jazmín del paradigma tunecino, ha impregnado su extático aroma a la mayoría de los 22 países árabes–, debido a que no existe un gobierno a quien defenestrar.

Bromas aparte, en Líbano existe una gran presión sicológica como consecuencia de la descomposición vertiginosa del régimen sirio de Bashar Assad, por lo que las revueltas en curso desde Libia, pasando por Bahrein, hasta Yemen, sirven como puntos periféricos de referencia para evaluar la dinámica recomposición de los equilibrios geopolíticos en toda la región. Si el peso de Siria es determinante en el Líbano, guste o disguste, el de Turquía sobre Siria es también equiparablemente fundamental.

La revolución árabe no se ejerce en el vacío ni se encuentra tan estrictamente confinada regionalmente y comporta límites y/o estímulos (dependiendo del caso específico), ambos exquisitamente geopolíticos, donde los cuatro grandes actores son Turquía, Egipto, Irán y Arabia Saudita (unos al alza y otros a la baja), sin perder de vista la capacidad de daño letal tanto convencional como nuclear de Israel.

Mucho menos habría que soslayar el panorama global mediante el radar donde aparecen simultáneamente tanto la evanescencia del fenecido orden unipolar estadunidense, así como el núcleo del incipiente orden multipolar en su vertiginosa dinámica con el ascenso de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Dejaré en el tintero mis miniconferencias privadas al más alto nivel de los grupos políticos y académicos de prácticamente todo el espectro plural político del Líbano, donde gozo la invaluable fortuna de tener excelentes relaciones con todos los factores del poder (más allá de mis subjetivismos e intereses singulares que busco no obnubilen mi objetividad) y donde abordo las repercusiones de la revolución árabe bajo el método de mi enfoque multidimensional –geoestrategia, geoeconomía (con el relevante rubro geoenergético) y las geofinanzas, en el contexto de la desglobalización y la naciente regionalización.

Pareciera que en Yemen –quien ostenta el PIB más bajo de toda la inmensamente rica península árabe (de un total de siete países) en su vecindad con las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación de los Países Arabes del Golfo (CCPAG-6)–, la refracción local de la revolución del jazmín se ha cobrado a su tercera víctima: el sátrapa Ali Abdalá Saleh, quien lleva(ba) casi 33 años en el poder omnímodo y, después de un extraño bombardeo a la mezquita adyacente al palacio nacional donde resultó herido con la mayoría de su gabinete, solicitó los cuidados intensivos hospitalarios de uno de sus protectores (junto a EU): la petromonarquía de Arabia Saudita.

El internamiento hospitalario forzado en Arabia Saudita de Saleh, quien cedió el bastón de mando en forma verbal a su vicepresidente Abdu Rabu Mansur Hadi, fue interpretado por sus numerosos opositores en la capital Sanaa y en la rebelde ciudad Taiz (en el centro del país) como su defenestración, por lo que salió a festejar jubilosamente a las calles.

El problema de la hermenéutica del poder yemenita es la personalidad escurridiza de Saleh quien, como se suele decir coloquialmente, es un costal de mañas.

Pese al repudio cada vez mas creciente de la pluralidad yemenita, Saleh se ha empecinado en no soltar el poder familiar tribal (su hijo es todavía el comandante de la poderosa guardia republicana y sus sobrinos ostentan puestos clave en el organigrama gubernamental) frente a las presiones de sus aliados, primordialmente EU y Arabia Saudita, al haber rechazado la mediación del CCGPA-6 encabezada por Qatar, quien prefirió retirarse cuando se topó con las dilaciones intolerables de Saleh, quien en su autismo todavía no entiende sicopatológicamente que su tiempo concluyó.

Noah Browning del NYT (5-6-11) comenta la confusión derivada del vacío de poder después de 4 intensos meses de lucha fratricida, lo cual, a nuestro juicio, podría desembocar en una guerra civil y, posteriormente, en la balcanización de Yemen mientras los partidarios tribales de Saleh amagan con el retorno de su tratamiento hospitalario en Arabia Saudita cuando ya estén curadas sus heridas físicas.

Se viven tiempos de teatrales montajes hollywoodenses por doquier (v.gr. el lanzamiento nada islámico al mar de Bin Laden por las fuerzas especiales de EU) y Noah Browning insiste en la explosión misteriosa que obligó a la hospitalización en Arabia Saudita de Saleh junto a 35 personalidades que incluyen al primer ministro, a los dos líderes del Congreso y a varios funcionarios de primer nivel que han dejado prácticamente acéfalo al gobierno.

Lo mas interesante: Noah Browning recalca que se desconoce la causa de la presunta explosión.

Yemen vacila entre el Caribdis de una revolución relativamente pacífica –que puede suceder si Arabia Saudita impide el regreso aduanero del sátrapa hospitalizado– y el Escila del caos en caso del enésimo empecinamiento de Saleh.

Amén del petate del muerto de los estrategas de EU que sacuden permanentemente el espectro de Al-Qaeda (que buscaría crear un califato salafista-islámico en uno de los pedazos desmembrados de Yemen, además de las otras fracturas de los huthis –chiítas en el norte y los secesionistas sureños del relevante puerto de Adén, la trascendencia geoestratégica del Yemen proviene de tres factores primordiales: 1. su custodia (con Somalia y Yibuti) del súper-estratégico estrecho de Bab Al-Mandab (La Puerta de las Lágrimas) –catalogado por los geoestrategas estadunidenses como un punto de estrangulamiento (choke point) del transporte marítimo global– que conecta el Mar Mediterráneo al océano Índico a través del Canal de Suez y donde cruzan 3 millones de barriles de petróleo al día; 2. su transfrontera de alrededor mil 500 kilómetros con Arabia Saudita; y 3. la propagación del movimiento prodemocracia a las seis petromonarquías del CCGPA-6. No es poca cosa.

Más que Yemen propiamente dicho es el estrecho súper-estratégico de Bab Al-Mandab y la estabilidad de la Península Arábiga entera las que se encuentran a la deriva.

lunes, 30 de mayo de 2011

Ciudadanos y políticos



León Bendesky

El conflicto entre los ciudadanos y quienes los gobiernan está hoy a la vista en muchas partes del mundo. Las revueltas en los países árabes son una muestra exacerbada y han llegado a convertirse en una guerra civil, como en Libia, o bien, en una flagrante agresión armada contra los opositores, en el caso de Yemen y Siria.
Las crisis políticas se rebasan y se convierten en sangrientas confrontaciones. En algunos países la tensión está latente y existe aún incertidumbre sobre el desarrollo de la situación, ya sea tras la caída de los gobiernos como en Túnez y Egipto, o en otros que están en jaque.
En algunas naciones la ciudadanía reacciona de formas distintas en contra del modo de gobernar. El caso español ha sido notorio en las semanas recientes. Esas plazas llenas de personas, en su gran mayoría jóvenes que demandan otra manera de ejercer el gobierno y tratar las cosas públicas sin ser marginados. No hay demasiada ideología de por medio y ni siquiera parece haber cabida para las manifestaciones de descontento y la policía los desaloja con fuerza.
En el marco de la relación compleja entre ciudadanos y gobernantes está la forma en que se ejerce el voto en las elecciones. La grave crisis económica desatada desde hace un par de años ha pasado la factura al gobierno de Rodríguez Zapatero y el PSOE tuvo hace unos días el peor resultado electoral de su historia.
Hay en esto una manifestación del límite al que ha llegado la llamada Tercera Vía de tipo socialdemócrata, que aceptó de facto la estructura de pensamiento y administración de corte neoliberal. Fue adoptada al principio con suficiente rentabilidad política por Tony Blair en Gran Bretaña, al ser electo primer ministro en 1997. Pero luego de diez años ese camino se había desgastado ya y la crisis se llevó como un vendaval a su sucesor Gordon Brown. Desde esa posición política lo que puede ofrecerse hoy es prácticamente nada original.
El nuevo gobierno conservador de Cameron electo en mayo de 2010 y que formó una coalición con el partido Liberal de Clegg ha propuesto el programa de ajuste económico y financiero más severo en muchas décadas en aquel país. Ahí también ha habido protestas como las de los estudiantes por los cortes en las ayudas para la educación superior. Los programas sociales serán duramente castigados.
Los socialistas españoles llegaron igualmente al límite político. Fue pobre y errática su oferta de gestión social y económica que no pudo enfrentar desde 2008 el derrumbe del sector inmobiliario, la acumulación de un enorme desempleo y el descontento de una parte significativa de la sociedad.
El vuelco del voto de los electores era claramente previsible. Los líderes del Partido Popular no han tenido siquiera que proponer de manera clara las alternativas con las que podrían gobernar en 2012. Es políticamente más rentable no comprometerse y señalar las fallas de quien gobierna. Eso señala de modo significativo la relación de los partidos con los ciudadanos. Marca de modo claro a la democracia actual.
La política se hace en una especie de vacío y con un vaivén de las preferencias electorales. Esto se expresa en el castigo para unos que ya no pueden dar más y el premio para otros que dicen saber qué hacer, y todo se sustenta en una especie de acto de fe, propio de otros quehaceres.
La cuestión pone de manifiesto las pobres alternativas disponibles para los ciudadanos para elegir quién y cómo gobierna; el alcance de la actividad política y de la forma en que se practica; los espacios reales o admitidos para administrar los asuntos públicos y cómo se establecen en un entorno institucional determinado.
Los acuerdos democráticos con los que se cuenta de modo efectivo tienden a hacerse más restrictivos en cuanto a las opciones verdaderas que tienen los ciudadanos y cómo deciden cuando van a las urnas. Es llamativo, por ejemplo, el caso de la Comunidad de Valencia. A pesar de las imputaciones judiciales por una supuesta trama de corrupción bastante extendida no sólo entre los políticos locales, el presidente en funciones Camps, alcanzó 57 por ciento del voto en las elecciones del 22 de mayo.
Una forma distinta de relación entre los ciudadanos y quienes gobiernan se está dando en Perú. El regreso probable de la familia Fujimori al poder, ahora en la forma de la hija Keiko, parece responder a ese mismo vaivén de las preferencias electorales y las opciones que se abren en sistemas que convencionalmente se describen como democráticos. ¿Cuál es hoy la naturaleza de la democracia? ¿Qué carácter tiene en cuanto a la expresión de la voluntad popular o ciudadana? ¿Qué significa en términos de la explotación del patrimonio de una nación y la vida cotidiana de la gente?
En México persisten las restricciones del entorno democrático. La alternancia del PAN en el poder no ha significado un cambio en la apertura a la participación ciudadana y de la relación con el poder político, los partidos y los personajes del reparto. Ante las elecciones de 2012 el voto podría volver a llevar al PRI al gobierno.

sábado, 26 de marzo de 2011

La OTAN opta por la ocupación de los llamados “países canalla”

Anders Fogh Rasmussen, Secretario General de la OTAN

Anders Fogh Rasmussen, Secretario General de la OTAN

Según los manuales de economía política las crisis económicas capitalistas sólo pueden ser transcendidas con la destrucción de fuerzas productivas, es decir, con el ensañamiento de las fuerzas de trabajo (masas trabajadoras), con el cierre de fábricas y usinas productivas y con las guerras imperialistas.

El asunto de superar o no estas terribles tragedias implican dos cuestiones, o el advenimiento de un nuevo ciclo económico largo de prosperidad y avance o el estallido de las revoluciones proletarias.

Pero, sobre lo último (guerras imperialistas), las abstracciones marxistas han sido muy claras: señalaron que las guerras imperialistas, en esencia, eran guerras de saqueo y pillaje (rapiña). Esto les fue plenamente confirmado tras lo sucedido con la Segunda Guerra Mundial.

Ahora el mundo desde inicios del presente milenio empieza a presentar estas mismas características. Y, están presentes en lo siguiente: primero, en los altos índices de desempleo, incluso, con manipulaciones estadísticas.

Segundo, en las destrucciones de fábricas y usinas productivas, sobre todo, en Norteamérica con la deslocalización de centenares de industrias hacia los países asiáticos, Europa del Este con el desmantelamiento y descapitalización de sistemas productivos por los grupos occidentales, Europa occidental también con la deslocalización y Japón con la imposición de normas lesivas a su desarrollo (Acuerdo Plaza) y también con destrucción de fuerzas productivas con sismos y catástrofes nucleares.

Y, tercero, para completar este dramático cuadro mundial, con la aparición del espectro del militarismo estadounidense que por el momento empieza a mostrarse como una ofensiva militarista en varias regiones del planeta.

En efecto ahora EEUU está involucrado en varios conflictos de agresión: Afganistán, Irak, Palestina y Libia. También en: Somalia, Yemen, Colombia, etc.

Y, guerras de baja intensidad, en casi todas las regiones del planeta. En esto se incluye éstas últimas acciones (Oriente Medio y Norte de África), primero de baja intensidad y, luego, abiertas operaciones militares en Libia (1).

Y, de acuerdo a las nuevas provocaciones informativas de los medios occidentales, los riesgos de una intervención militar ahora están batiéndose con fuerza sobre Siria, Líbano, Zimbabwe y Myanmar, sin olvidar, por supuesto, a Irán y las provocaciones en la península coreana, en este caso, dirigidas fundamentalmente contra la República Popular democrática de Corea (RPDC).

Al parecer, ante la vacilación momentánea de China y Rusia, incluso con inacción del Conglomerado de Shangai (OCS), el militarismo estadounidense habría optado por la ocupación definitiva de los llamados “países canallas”.

En lo inmediato el arma favorita son sus bandas paramilitares establecidas en todas estas regiones. Mientras escribo estas notas hay fuertes provocaciones de estas bandas paramilitares en Siria. Al Jazeera juega un papel muy importante en esto.

Objetivos centrales de las operaciones militaristas en los países árabe-musulmanes y el norte de África

Pueden señalarse los siguientes: primero, el petróleo (saqueo) que según los análisis muestran que Libia es el mayor productor de petróleo en África, superior a Nigeria y Argelia. Es uno de los 10 mayores productores del mundo. Además, según algunas notas, tendría un 3.5 % de las reservas mundiales del petróleo, ojo, probadas, y que antes los técnicos estadounidenses habrían escondido deliberadamente.

Segundo, el control de la fabulosa banca árabe (pillaje) edificada sobre la base de los cuantiosos ingresos de la venta del petróleo. En efecto, no es una casualidad, por ejemplo, en el caso de Túnez, tras la imposición de la nueva administración, lo primero que se hizo fue la intervención del banco Banque Zitouna de Saker El-Materi, yerno del presidente defenestrado Ben Ali (2).

Y, en el caso de Libia, aparte del petróleo, el botín más apreciable del momento seria, nada más y nada menos, la apropiación de unos 160.000 millones de dólares (otro pillaje) en efectivo que aparentemente estarían en este país (3).

Las notas indican que el gobierno libio no habría confiado en los bancos extranjeros y consecuentemente estaría manteniendo en su poder ese fabuloso efectivo. Entonces esto explicaría las desesperaciones de occidente por ocupar este país.

No olvidemos que para cumplir con estos objetivos las fuerzas militaristas estadounidenses han utilizado, en un primer momento, a sus fuerzas paramilitares (barras bravas y pandillaje) construidas con antelación en toda esta región y que estaban inmersos en lo que hemos denominado correctamente como guerras de baja intensidad.

Por supuesto esto ahora se ha reconfigurado, primero en abiertas operaciones militaristas de occidente (la OTAN contra Libia) y en abiertas repulsas de las masas contra la ingerencia imperialista y las provocaciones de las bandas paramilitares (Bahrein, etc.).

Entonces lo de Libia es un nuevo frente de guerra impuesto por las fuerzas militaristas estadounidenses. Las fuerzas armadas libias han dicho claramente que aquí la guerra será prolongada. Esto es muy a pesar de algunas características desventajosas presentadas por Libia, entre otras, la desvinculación de la administración Gaddafi con el pueblo libio y su geografía, sobre todo, desértica. La resistencia, de seguro, será muy fuerte en este país.

Y, con esto los frentes de guerra han empezado a extenderse en el mundo. Lo señalamos más arriba. Entonces el militarismo estadounidense se hace cada vez muy notorio a ojos y vistas del mundo entero. Sin olvidar, por supuesto, que los espectros de la nueva geoestrategia mundial empiezan a batirse también con fuerza.

Es lamentable la actuación de Francia y Reino Unido. Es sorprendente la actuación de estos dos países en este conflicto. Como se recordará el 2 de noviembre de 2010 estos países habían llegado a importantes acuerdos en materia de cooperación militar.

Exactamente se trataba de acuerdos para compartir instalaciones militares de ensayo nuclear y uso de portaaviones. Y, según los entendidos, todo fue por disminuir costos. Ahora olvidándose de semejantes precariedades han encabezado estas costosas operaciones, por supuesto, junto con EEUU. Obviamente deben tener sus razones.

También lamentable la actuación de los BRICS. Titubearon. Increíble. Aunque luego hicieron saber sus inconformidades respecto a la misma resolución 1973. Pero ya era muy tarde.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin fue muy duro al calificar estás operaciones militares contra Libia. Dijo así: “La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para Libia es un documento deficiente. Lo permite todo. Se parece a un llamamiento medieval a realizar una cruzada. De hecho autoriza la intervención extranjera en un país soberano” (4). China también se pronunció en contra de esta sangrienta intervención.

Los vaivenes del Hezbollah. Increíble, Líbano ha sido uno de los patrocinadores en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del acuerdo de la “zona de exclusión aérea” sobre Libia.

Es decir, un país también en peligro de intervención imperialista haciendo el juego al militarismo estadounidense pidiendo la intervención militar sobre Libia.

Por cierto, hay incongruencias en la política de Hezbollah. Seyyed Nassarallah dijo refiriéndose a estos hechos lo siguiente: “Un grupo de hombres y mujeres se levantaron y se les hizo frente con balas; le fue impuesta una guerra a la revolución popular. Lo que está teniendo lugar en Libia es una guerra impuesta por el régimen libio contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio, este pueblo se vio obligado a defenderse y la guerra estalló en el este y el oeste, con aviones, lanzadores de cohetes y artillería…Estos graves crímenes deben ser condenados y el pueblo revolucionario de Libia debe ser ayudado para que triunfe en su lucha” (5).

La desesperación de occidente antes del inicio de las operaciones militares

Esto se vio claramente cuando el gobierno libio avanzaba en el control de sus ciudades, sobre todo, de Bengasi. Hillary Clinton, Secretaria de Estado estadounidense, exigía la actuación inmediata de las fuerzas militares extranjeras sobre este país.

Igual fue la actitud asumida por el presidente francés, Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico, David Cameron. Asombroso, todos los eslabones del poder mundial estuvieron al unísono en este asunto.

Y, teniendo en cuenta las situaciones desesperadas de estas burguesías agresoras, la intervención militar sobre Libia debe ser rápida (guerra relámpago) de lo contrario Europa pagará las consecuencias en el desabastecimiento del petróleo.

No olvidemos que el 85 % del petróleo libio está orientado a esta región. Y, de momento, por lo que se está observando, de hecho, el tiempo está corriendo a favor de Libia porque en primer lugar el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU (resolución 1973) no contempla la intervención terrestre.

Aunque, de cierto, del militarismo estadounidense se puede esperar de todo. En efecto, después de las discusiones en torno al comando de dirección en el que incluso Francia estaba en contra, las fuerzas estadounidenses han proclamado finalmente la participación de la OTAN (21-03-2011).

Al parecer esto se habría originado a causa de una supuesta debilidad en el inicio de las operaciones militares. Ahora EEUU se ha impuesto, como siempre, y la OTAN ingresa a comandar estas acciones. Entonces se entiende que a partir de aquí los ataques serán más contundentes y mortíferos.

Sin embargo EEUU teme a la opinión pública internacional. Hay tres hechos que demuestran esto: primero, su desesperación por lograr el acuerdo de una “zona de exclusión aérea” desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En realidad EEUU tuvo miedo de ir sólo a la invasión. Esperó en todo momento involucrar a una mayor cantidad de países. Ahora esto se refuerza con el ingreso de la OTAN en el conflicto.

Segundo, las prensas occidentales maniobraron fuertemente indicando que Francia y Reino Unido estaban encabezando las operaciones en Libia pero sin poder esconder la andanada de misiles Tomahawks que se estaban disparando desde navíos de combate estadounidenses convenientemente estacionados en el Mediterráneo. En realidad el comando operativo de las acciones militares estaba en manos del general Carter Ham jefe del Comando AFRICOM, de las fuerzas armadas estadounidenses con sede en Stuttgart, Alemania.

Tercero, al momento de iniciarse las operaciones militares se ubicó convenientemente al presidente estadounidense Barack Obama en Brasil como para mostrar a la opinión pública mundial que EEUU no estaba a la cabeza de estás operaciones, incluso CNN le hizo una gran cobertura emitiéndole el discurso completo que dio en este país. Indudablemente fueron tácticas de guerra.

El arsenal militar de EEUU contra Libia

Submarinos: USS Florida, Providencia y Scranton. Destructores con misiles teleguiados: USS Barry yStout. Buque de asalto anfibio: USS Kearsarge. Buque de transporte anfibio: USS muelle de Ponce. Buques de la VI flota del Mediterráneo, entre ellos, USS Mount Whitney (buque insignia de ésta VI flota). Bombarderos B-2 Stealth espiritu, AV-8B Harrier II, aviones EA-18G Growler de guerra electrónica, etc.

A todo este fabuloso arsenal se sumarían las de Reino Unido, Francia, Canadá, Noruega, Bélgica, España, Dinamarca y Qatar (6). Y, por supuesto, ahora último el arsenal completo de la OTAN.

Como siempre para occidente hay guerras humanitarias que desangran a la población civil. Son asombrosas las declaraciones del Almirante Michael Mullen, Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército estadounidense, que negaba las muertes que estaba causando su mortífera operación militar haciendo ver como que ellos estarían desarrollando una guerra humanitaria sin muertos ni heridos.

De hecho hay un buen número de bajas. No olvidemos que los misiles Tomahawks están dirigidos contra Trípoli una ciudad densamente poblada y apuntadas en primer lugar contra la población civil, puentes, mercados y hospitales para crear caos y desmoralización en las fuerzas libias. Yugoslavia y Serbia así lo testifican.

La respuesta de las fuerzas libias también habría sido contundente. Por supuesto, los monopolios de la información no hablan nada de esto. Sin embargo algunas notas que nos llegan desde Global Research indican que las fuerzas libias habrían derribado varios aviones de combate de las fuerzas agresoras, entre ellas, cinco aviones franceses, tres de Qatar, también algunos aparatos modernos del ejército estadounidense (F-15) y sus pilotos capturados como prisioneros de guerra (7).

Se entiende que el ejército libio posee una de las mejores defensas aéreas de la región, después de Egipto. Y, no olvidemos que son armamentos Rusos.

EEUU muy pronto va enfrentar una fuerte presión mundial de rechazo a esta intervención militar

Por lo pronto China y Rusia han pedido el alto el fuego. Como hemos dicho más arriba la apreciación del Primer Ministro ruso, Vladimir Putin, respecto al acuerdo de la zona de exclusión aérea ha sido muy fuerte comparándola incluso con una cruzada de tipo medioeval. Sin olvidar, por supuesto, los mensajes de India y los países del ALBA. Pranab Mukherjee, ministro de relaciones exteriores de India, en un discurso en el parlamento dijo: “ningún poder externo debe interferir en Libia” (8).

EEUU empieza a entender su descalabro en el campo informativo. Al parecer es consciente de esto, por lo menos eso está reflejado en las declaraciones que hizo la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, advirtiendo que la guerra informativa la estaba perdiendo EEUU.

En realidad la tendencia general en el mundo en cuanto a las comunicaciones es hacia las prensas digitales. Por lo demás ya es un tema que se discute con cierta regularidad en los círculos íntimos de las elites dominantes. Zbigniev Brzezinski lo ha estado tratando con alguna preocupación. Entonces no es casualidad la agresividad del ejército estadounidense en lo que se denomina el ciberespacio. Por eso hay peligro de cierre de blogs y páginas web progresistas (9).

Las notas recientes referentes a este tema indican que en EEUU las personas prefieren las informaciones provenientes del Internet que de las prensas escritas (10). Esto indudablemente es una gran preocupación para el Pentágono.

Pero prosigamos con nuestras crónicas referentes a Libia. Atroz la actuación del Secretario General de la ONU. Ban Ki-Moon va quedar ante la historia como uno de los grandes instigadores de esta sangrienta operación militar. Y, eso, siendo Secretario General de la más grande organización internacional del mundo.

Cuando las fuerzas libias estaban por tomar Bengasi, antes de las operaciones militares, estaba desesperado. Y, cuando los aviones de combate de los EEUU, Reino Unido y Francia estaban ensangrentando Trípoli, incluso con misiles Tomahawks, seguía exigiendo que Libia respete la vida de sus ciudadanos como si las fuerza libias fueran las que estaban disparando esos mortíferos proyectiles.

El presidente francés, Sarkozy, estaría en graves dificultades tras esta intervención militar contra Libia. Sus índices de aceptación habrían caído considerablemente. Cierto, desde Libia se ha oído algunas quejas que indican que habría recibido ayuda financiera en la campaña electoral en el que fue elegido presidente de la nación.

También hay fractura en la OTAN. En primer lugar Alemania ha estado en contra del establecimiento de la zona de exclusión aérea. Su abstención en el Consejo de Seguridad de la ONU así lo indica. Por otra parte Turquía, uno de los puntales de esta organización, ha manifestado su desacuerdo con la intervención militar sobre este país.

Bien, bien, entonces hemos explicado con alguna amplitud el asunto libio, pero lo más importante en esta coyuntura especial es la decisión adoptada por la administración estadounidense por la ocupación definitiva de los llamados “países canallas”.

Y, consecuentemente hay una gran preocupación mundial. Por el momento las notas indican lo siguiente: Arabia Saudita ha invadido Bahrein. Hay fuertes ataques de las fuerzas agresoras sionistas contra la población Palestina en Gaza.

Ataques en Yemen. Continúa la guerra de agresión en Irak y Afganistán. En todas ellas hay graves atentados a la dignidad humana y graves genocidios en el que casualmente no hay preocupación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni algún pronunciamiento de la Corte Penal internacional.

Prosiguen las maniobras militares conjuntas en la península coreana entre los EEUU y la República de Corea del Sur. En Japón hay catástrofe muy grave que incluso va afectar a la economía mundial.

Y, para terminar quisiera acentuar, una vez más, en la importancia de la comprensión de lo que es el militarismo estadounidense. De seguro en los próximos meses esto va tener mucha incidencia en la vida de los hombres. Por lo pronto estamos incursos en una gran ofensiva militarista estadounidense. Esto lo tratamos con alguna profundidad en el artículo anterior: “Nueva geoestrategia mundial planteada en términos de ejes y alianzas”.

Erique Muñoz Gamarra, sociólogo, investigador y analista político peruano. Especialista en asuntos internacionales.

Notas:

1.- “EEUU en fortísima campaña de baja intensidad antes de reiniciar abiertas provocaciones militaristas”. Autor: Enrique Muñoz Gamarra. Artículo publicado el 17 de febrero de 2011.

2.- “Medio Oriente, Norte de África asalto a la riquezas acumuladas” Notas del PRT argentino y escritas por Mario Roberto Salvatierra, difundidas el 15 de marzo de 2011.

3.- “No es complot, es estrategia”. Autor: Francisco Veiga. Artículo publicado el 21 de marzo de 2011, en: www.rebelión.org

4.- “Putin critica bruscamente la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para Libia”. Noticia publicada el 21 de marzo de 2011, en: Argenpress. Fuente: RIA NOVOSTI.

5.- “Las revoluciones árabes han sido hechas por los pueblos, no por EEUU”. Noticia publicada el 23 de marzo de 2011, en: www.rebelion.org Fuente: Al-Manar.

6.- “Libia: La guerra de la OTAN en África. El papel del comando (AFRICOM) de los EEUU”. Autor: Rick Rozoff. Artículo publicado el 20 de marzo de 2011, en: Global Research.

7.- “Libia: Empresa militar más grande desde la invasión de Irak. Acalla una operación prolongada”. Autor: Michel Chossudovsky. Artículo publicado el 20 de marzo de 2011, en: Global Research.

8.- “Batalla en Misurata” Noticia publicada el 22 de marzo de 2011, en: Al Jazeera.

9.- “Facebook elimina la cuenta del periodista cubano y colaborador de kaosenlared, Manuel David Orrio”. Noticia publicada el 23 de marzo de 2011, en: www.kaosenlared.net.

10.- “La Web supera ya a la prensa escrita como fuente de información en EEUU”. Noticia publicada el 14 de marzo de 2011, en: CubaDebate.

sábado, 12 de febrero de 2011

Miles de jóvenes en Yemen piden la renuncia del presidente

Miles de jóvenes yemeníes se manifestaban este sábado en el centro de Saná para pedir la renuncia del presidente Alí Abdalá Saleh, un día después de que su homólogo egipcio Hosni Mubarak dimitiera bajo la presión de la calle.

"Después de Mubarak, le toca el turno a Alí", gritaban unos 4.000 manifestantes, en su mayoría estudiantes, que piden la renuncia del presidente yemení.

A gritos de "¡vete, vete Alí!", o "el pueblo quiere la caída del régimen", los manifestantes desfilaron desde la universidad de Saná hacia el centro de la capital. El sábado, las autoridades de Yemen declararon "respetar la decisión y la voluntad del hermano pueblo egipcio", en un comunicado publicado por la agencia oficial SABA.

Yemen tiene "confianza en la capacidad del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para dirigir el país", señaló el comunicado. Las autoridades expresaron su deseo de que haya en Egipto "una atmósfera propicia para que el pueblo egipcio pueda concretar sus aspiraciones hacia la libertad, la democracia y la seguridad".