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viernes, 18 de septiembre de 2020

Jueces promovidos por Macri tendrán que volver a sus tribunales de origen

 Ratifica el presidente decisión del senado argentino

Buenos Aires., Mientras la campaña del grupo opositor más duro de Juntos por el Cambio (JpC), que encabeza el ex presidente Mauricio Macri, arrecia cada día contra el gobierno de su sucesor, Alberto Fernández, con el apoyo de los grandes medios de comunicación, el Ejecutivo confirmó ayer por decreto la decisión del Senado, que tres jueces trasladados al fuero federal por Macri, sin aprobación del Congreso, regresen a los tribunales que les corresponden.

Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli fueron instalados en los tribunales de la calle Comodoro PY por un decreto de Macri en 2018, sin cumplir el requisito constitucional de ser aprobados por el Senado, en su afán de rodearse de magistrados favorables a él.

El Senado rechazó por unanimidad y con la ausencia de la oposición de JpC el traslado de los tres magistrados mediante el decreto de Macri y dispuso su retorno a sus anteriores cargos judiciales. El gobierno macrista puso en sus manos importantes causas, la mayoría armadas sobre pruebas falsas, utilizando espionaje, extorsión y operaciones mediáticas.

La Oficina Anticorrupción (OA), presidida por el ex fiscal Félix Crous denunció a Macri, a su ex jefe de gabinete Marcos Peña y al ex ministro del Interior Rogelio Frigerio por una escandalosa operación en la cual se subastaron y adjudicaron a amigos y donadores a la campaña electoral del partido Propuesta Republicana, terrenos del Estado a un precio de perjuicio público por más de 75 millones de dólares.

En el extremo de esta situación, se tardaron casi cien años en hacer justicia a pueblos originarios, víctimas en 1924 de lo que se conoció como la Masacre de Napalpí, por lo cual el Estado deberá pagar  375 mil 930 millones de pesos (unos 4 millones 991 mil dólares) por el genocidio del pueblo indígena Qom.

En Napalpí, provincia del Chaco, donde se cometió la matanza el 9 de julio de 1924, fueron ultimados y fusilados más de mil 500 niños, ancianos, mujeres y hombres. Este hecho quedó registrado en la memoria de una población muy castigada en el noreste argentino.

El juicio empezó en 2004, pero la Corte Suprema de Justicia no se había expedido por la imprescriptibilidad penal y resarcitoria de los crímenes de lesa humanidad, lo que sucedió en 2005, en el gobierno de Néstor Kirchner, cuando comenzaron los grandes juicios contra los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la pasada dictadura militar (1976-1983).

Stella Calloni

Corresponsal
Periódico La Jornada

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Analistas ven la mano opositora detrás de la protesta de policías en Buenos Aires por un aumento salarial



Buenos Aires. A la sombra de la situación creada por la pandemia del Covid 19, la oposición de la alianza derechista Juntos por el Cambio despliega un armado de desestabilización, evidente hoy con la rebelión de un sector de policías de la provincia de Buenos Aires, por un tema salarial, pero alentada por sectores extremistas opositores, como se denuncia aquí.
En este contexto, el ejército reivindicó lo actuado por sus fuerzas en el criminal Operativo Independencia que asoló el noroeste argentino en 1975, a lo que se añade la negación de los diputados opositores a debatir los proyectos de ley por vía virtual, cuando se está en el pico más grave de contagio de coronavirus, mientras arrecia una campaña mediática y de sectores judiciales y una ola de mentiras que aumentan la incertidumbre social.
Un sector de la policía bonaerense comenzó su protesta el lunes en demanda de aumentos salariales, llevando a sus familiares y grupos de retirados o exonerados por la institución frente a la casa de gobierno de La Plata, capital bonaerense, pero ayer el conflicto se extendió y los manifestantes acompañados por patrullas que hicieron sonar sus sirenas estaban en una zona estratégica del barrio de La Matanza, el más populoso del conurbano bonaerense, donde anunciaron que permanecerán hasta lograr sus objetivos.
Ayer por la mañana se les informó que el gobierno de Axel Kicillof había decidido los aumentos de salario que se iban a anunciar el próximo viernes junto a un plan de Seguridad Integral. Sin embargo, el amotinamiento continuó, dando cuenta de que este retraso salarial viene desde hace unos cuatro años.
Después del anuncio del gobierno del aumento salarial, la protesta se intensificó y el vocero policial Mariano Alderete agregó otras demandas, entre ellas que no haya más persecución contra la policía, advirtiendo que no van a negociar nada.
Nadie ignora que policías de la provincia de Buenos Aires y otros del interior son investigados por el aumento de los delitos por maltrato y torturas, también por suicidios en las comisarías y de casos como la desaparición y muerte de jóvenes, como sucedió con Facundo Astudillo Castro, quien desapareció cerca de Bahía Blanca, y cuyo cadáver fue encontrado cien días después.
El ex director de Página/12 Ernesto Tiffemberg advierte la mano opositora en esta situación y mencionó al ex ministro de Seguridad durante el gobierno de María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, quien salió ahora a tratar de ganarse a los descontentos, y a la ex diputada Elisa Carrió que reapareció con un discurso delirante llamando a la resistencia nacional, ante lo que mencionó como el golpe que Cristina (Fernández de) Kirchner lleva adelante contra Alberto Fernández y a encomendarle a la Corte Suprema que resuelva la situación.
También cita el analista una oleada de tomas de tierra en el conurbano que sucedieron en estos días, que si bien son efectos de la crisis, es evidente que son manejados por punteros de la oposición.
Esto y las manifestaciones anticuarentena no muy importantes pero ruidosas e ilegales , así como la flexibilización decretada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en el peor momento, disparó en forma significativa los contagios junto a otros hechos similares que advierten sobre la ofensiva desestabilizadora que siembra incertidumbre en medio de la crítica situación sanitaria.

Corresponsal
Periódico La Jornada

sábado, 29 de agosto de 2020

En Argentina, la extrema derecha amenaza de muerte a vicepresidenta

Vas a ser la primera en pagar, advierte un ex candidato


Foto
▲ Protesta contra la reforma judicial frente al Congreso de Argentina, en Buenos Aires.
Buenos Aires., “Vos no vas a salir viva de este estallido social. Vas a ser la primera –junto con tus crías políticas– en pagar todo el daño que causaron. Te queda poco tiempo”, fue el mensaje del periodista y ex candidato a legislador por un partido ultraderechista libertario, Eduardo Prestofelippo, quien apoya a Juntos por el Cambio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La amenaza fue denunciada ayer ante la justicia.
Prestofelippo es director del portal Data 24 y publicó su mensaje en Twitter junto con una foto de Fernández de Kirchner. Este periodista, también conocido como un youtuber que envía mensajes agresivos, racistas y machistas, es lo que llaman aquí un sembrador de odio. Recientemente anunció un estallido social que se dará muy pronto.
Las amenazas son parte de una campaña de los sectores más radicalizados de la derechista alianza Juntos por el Cambio (ex Cambiemos) y algunos pequeños partidos de la ultraderecha contra la reforma judicial que el presidente Alberto Fernández prometió en su campaña y contra el plan de un impuesto aplicado por única vez a la riqueza para ayudar al país ante la grave situación producto de la pandemia. Otra expresión del odio han sido las agresiones a periodistas durante las marchas contra la cuarentena.
En días recientes el ex presidente Eduardo Duhalde ha hecho declaraciones sobre un eventual golpe de Estado y las disminuidas marchas opositoras –como la de ayer ante el Congreso– están colmadas de graves insultos y amenazas, sostenidas por periodistas conocidos por colaborar en la persecución política, judicial y estatal durante el anterior gobierno de Mauricio Macri.
Los más importantes medios masivos de comunicación, favorecidos por el macrismo en todos los órdenes, también participan en la campaña de mentiras y ocultamientos.
Por otra parte, ayer hubo una lluvia de amenazas y escraches contra los legisladores que votaron a favor del proyecto de ley de reforma judicial, que ayer logró media sanción en el Senado en un debate virtual.
El proyecto de ley para reformular y agilizar el fuero de la justicia penal federal, y que crea nuevos juzgados y cámaras de apelaciones en las provincias, fue aprobado por 40 votos a favor y 26 en contra y ahora pasará a la Cámara de Diputados, después de admitir varias modificaciones durante las tres semanas de debate.
En otro caso, el bloque oficialista de diputados del Frente de Todos presentó al Congreso el proyecto que propone aplicar, por única vez, un impuesto a los patrimonios que superen los 200 millones de pesos, a fin de reforzar la recaudación que tuvo una fuerte caída por la crisis económica debida a la pandemia de Covid -19. Este proyecto, además, enumera cómo y para que serán utilizados los recursos logrados para atender la emergencia sanitaria y económica.
Se explicó que aportarán las personas que han declarado, al 31 de diciembre de 2019, un patrimonio superior a los 200 millones de pesos y que, luego, viene un escalamiento, hasta más de 3 mil millones y se estima que el número de personas afectadas es de 12 mil, a las que se les aplicaría un gravamen que va desde 2 a 3.5 por ciento por una vez.
El senador del Frente de Todos, Oscar Parrilli, destacó que la oposición trata de impedir que se haga la reforma judicial, que no producirá cambios para los magistrados que tengan juicios en curso, pero que ampliará la cantidad de jueces, ya que en los pasados cuatro años todos se concentraba en un grupo de jueces que conformaron una mesa judicial, la cual funcionaba de acuerdo con las necesidades políticas del gobierno de Macri.

Foto Xinhua
Corresponsal
Periódico La Jornada

domingo, 23 de agosto de 2020

Congela el gobierno argentino tarifas de Internet y celulares


Declara esenciales estos servicios, así como la tv de paga

Buenos Aires., El presidente Alberto Fernández anunció ayer que el gobierno decidió declarar como servicios públicos esenciales a la telefonía móvil, Internet y la televisión por cable, y, por lo tanto, congelar las tarifas de los mismos hasta el 31 de diciembre, y la empresas deberán ser autorizadas para aumentar tarifas, quedando esto a cargo del Ente Nacional de Comunicaciones, mediante un decreto en el que figuran diversos documentos de Naciones Unidas (ONU) y disposicones de países como México y Francia.
En el decreto se cita que el acceso a Internet es, en la actualidad, uno de los derechos digitales que posee toda persona con el propósito de ejercer y gozar del derecho a la libertad de expresión y que la ONU ha señalado en diversos documentos la relevancia de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para el desarrollo de una sociedad más igualitaria y la importancia de que a todas las personas les sea garantizado su acceso a las mismas.
También destaca que en el derecho comparado más moderno se reconoce como un derecho humano el acceso a las TIC como se verifica en México, donde en 2013 se consagró en el artículo 6 de su Constitución Política el derecho de acceso a Internet, como en Francia, desde 2009.
Esta medida se tomó ante los constantes aumentos que se realizaron en el transcurso de la pandemia de Covid-19 y los que se anunciaban para septiembre, que cerraban la posibilidad de acceder a estos servicios para millones de argentinos, y superan en más de 20 por ciento la inflación acumulada desde diciembre de 2019.
Además, se escuchó por primera vez la demanda de la Comisión de Usuarios, que reclamaban desde hace años esta acción, ante una situación social que ponía en evidencia la injusticia y la desigualdad imperante en el acceso a la comunicación e información, lo que también destapó la pandemia.
La norma firmada por el presidente Alberto Fernández y todo su equipo de gobierno señala que las TIC representan no sólo un portal de acceso al conocimiento, a la educación y al entretenimiento, sino que constituyen, además, un punto de referencia y un pilar fundamental para la construcción del desarrollo económico y social.
El documento hace referencia a las decisiones tomadas por el gobierno de Mauricio Macri, quien al asumir en diciembre de 2015, mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia, derogó gran parte del andamiaje legal en materia de servicios de comunicación audiovisual, abandonando la idea del acceso a estos últimos como un derecho humano, dejándolos librados a la ley de la oferta y la demanda como una simple mercancía.
Por su parte, la oposición encabezada por Propuesta Republicana, el partido ultraderechista de Macri, reaccionó violentamente, alegando que se trata de la estatización o que se violenta la libertad de expresión.
En Argentina, la oposición maneja monopolios de la información, como el Grupo Clarín, la Nación y otros, que se extienden por todo el país, y conforman el eje central de las campañas contra el gobierno actual.
El mandatario anunció anoche este decreto en su cuenta de Twitter –y esta mañana fue la noticia del día apareciendo en el Boletín Oficial– señalando que se trataba de garantizar el acceso a estos servicios a todos y todas remarcando que ante las restricciones que supuso la pandemia “ nadie deberá resignar parte de sus ingresos en afrontar aumentos en los precios de estos servicios y que con estas medidas se recuperarán herramientas regulatorias que el gobierno anterior le quitó al Estado.
Corresponsal
Periódico La Jornada

El coronavirus detonó el auge para los servicios de entrega a domicilio en Buenos Aires

Desde otras ciudades


Foto
▲ Como en muchas ciudades, el empleo emergente en Buenos Aires es ser repartidor de alguna app, aunque son tantos que deben esperar para ser llamados.Foto Afp
Empleados en restaurantes, paseadores de perros, recicladores y albañiles se encontraron sin trabajo de la noche a la mañana con la llegada del coronavirus a Argentina, sin más refugio que el reparto a domicilio o los subsidios estatales para sobrevivir.
La principal salida para los trabajadores precarios fueron las ayudas del Estado. Pero empeoró para todos su situación. A muchos empleados formales se les redujo el sueldo y otros vieron cómo cerraban sus empresas, explica Ezequiel Barbenza, profesor en la Universidad del Salvador.
Gustavo trabajaba en el centro gastronómico El patio de los lecheros, un lugar donde hay camiones de comida muy concurrido en las noches y los fines de semana en Buenos Aires. Al comenzar el confinamiento, a fines de marzo, los dueños decidieron seguir con Glovo, una de las aplicaciones para reparto a domicilio que funcionan en la ciudad.
“Pero eso sólo duró un mes. No funcionó, porque El patio de los lecheros más que la comida era un ambiente. De 180 empleados que éramos apenas 20 tenían un contrato formal. Nos quedamos sin nada”, relata.
Este venezolano de 23 años que reside desde 2019 en Buenos Aires empezó a trabajar como repartidor con la aplicación Rappi. Conseguir otro trabajo era muy difícil. El servicio de entregas es lo más sencillo para un migrante.
Las plataformas de reparto a domicilio viven un auge en medio de la pandemia, con un aumento en la demanda del servicio y mayor afluencia de empleados al punto de que hacen fila para recibir el alta que les permita empezar a trabajar.
Es el tipo de trabajo que fue declarado actividad esencial en la cuarentena frente a muchas labores que se vieron interrumpidas, explica Javier Madariaga, economista investigador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento y asesor del Banco Interamericano de Desarrollo.
“Las aplicaciones tienen muy pocas barreras de ingreso. No hay un proceso de selección para definir quién es el candidato idóneo, y con muy poco capital –un teléfono, un plan de datos y una bicicleta– se puede generar ingresos de inmediato.”
Un estudio que dirigió Madariaga en 2018, estableció que en Buenos Aires 80 por ciento de los repartidores con aplicaciones eran venezolanos recién llegados. Ahora se estima que la mitad son migrantes y la otra argentinos, en esta actividad que los considera emprendedores independientes sin seguridad social.
Para los migrantes es la primera opción, para los argentinos es la última, pero la toman ante la pérdida del trabajo asalariado, concluye el economista.
Afp

jueves, 20 de agosto de 2020

Anticuarentenxs y terraplanerxs


En la semana previa a la primera manifestación en España contra el uso obligatorio de la mascarilla en la vía pública, y de otras medidas adoptadas por el gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez para tratar de contener la propagación del Covid-19, Miguel Bosé transmitió en su cuenta de Twitter: ¡Nos quieren matar!¡que nos dejen vivir!.
Un día después, en Buenos Aires, la coalición derechista Juntos por el Cambio (macrista), convocó a una concentración anticuarentena frente al Obelisco. Entre los numerosos comentarios sobresalió el de una señora de 91 años: Ojalá tengamos vacuna, pero no una que te impongan. Quiero elegir. Si me guío por lo que dicen, está en manos de corruptos. Quiero elegir la vacuna que me puedo poner.
En el uno y otro caso… ¿miedo, ignorancia o ambas cosas a la vez? Se supone que Bosé es un hombre ilustrado, aunque en sus declaraciones haya venido alertando contra “…el dominio global propiciado por la ‘Alianza Mundial para la Inmunización y la Vacunación’ –sic–)”, y oponiéndose a la vacuna, el gobierno mundial 5G (sic), y la alianza España-Bill Gates (sic).
Si mal no recuerdo, el uruguayo Juan Carlos Onetti decía que le bastaba recorrer las páginas de un periódico, para concluir que la estupidez humana era inmortal. Bien. Pero ahora, varias vacunas vienen en camino, y tras cinco meses de confinamiento el mundo real sonríe. Mientras que el delirante, totalmente aislado, murmura, intriga y difunde boludeces en las redes antisociales.
Buen récord de la ciencia, en comparación con las consecuencias de la peste negra o peste bubónica que en el siglo XIV diezmó la población europea, junto con el consecuente impacto emocional que terminó reformulando las formas de sentir la religión, y las cosas de la sociedad.
Con todo, la eventual desaparición del Covid-19 difícilmente podrá evitar las enseñanzas que el virus ha instalado en el imaginario popular. En primer lugar, la innegable evidencia de que sólo el Estado (y una fuerte voluntad política), garantizan la lucha eficaz contra la pandemia.
En Argentina, tras asumir los costos de la tierra arrasada legada por el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, el presidente Alberto Fernández (AF) frenó la espiral inflacionaria, y estableció políticas con fines redistributivos: aumentos de sueldo, prohibiciones de despidos, moratorias fiscales, regulaciones en el sistema bancario.
Para los analistas de Página 12 Delfina Rossi y Juan Ignacio Campos, la pandemia del Covid-19 ha movilizado alternativas como el impuesto a las grandes fortunas, el ingreso básico universal, y la necesidad de aceitar los mecanismos del estado regulador y de la justicia: Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), programa de asistencia al trabajo y la producción (ATP), otorgamiento de créditos bancarios a tasas reales negativas, refuerzo del sistema de salud.
No obstante, los miedos y la ignorancia continúan siendo el caldo ideal de los “ anticuarentenxs” y “ terraplanerxs”, manipulados por la extrema derecha.
Los primeros hablan de infectadura, o dictadura de los infectólogos. Básicamente, el supuesto avance de un eventual gobierno mundial liderado por Bill & Melinda Gates (y que incluye la vacuna con un chip para controlarnos), y el sionismo internacional. Que estarían representados por el filántropo, especulador y magnate George Soros, dueño de la fundación, Open Society.
El proyecto “ argenmex” para producir la vacuna contra el Covid-19 fue presentado por ambas naciones en la reunión de ministros de la Celac. Y el desarrollo estará a cargo de la Universidad de Oxford, el laboratorio AstraZeneca (la segunda mayor farmacéutica de Gran Bretaña, que lleva muchos años de operaciones en Argentina), en un convenio de colaboración con la Fundación Slim que pemitirá la manufactura de un mínimo de 150 millones de dosis para América Latina.
Las empresas que participan de ambas naciones son Grupo Insud y Laboratorio Liomont. La sustancia activa será hecha en Argentina, la cual se exportará a México para su envasado, terminado, distribución y exportación al resto de la región.
Me quedé pensando en la señora anticuarentena de Buenos Aires. A diferencia de Miguel Bosé ella sí quiere ponerse una vacuna. Claro, siempre y cuando pueda elegir. Una vacuna (primero Dios), que no haya sido producida por gobiernos populistas y totalitarios como los de Argentina y México.
Del rockero León Giecco:
es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la inmensa inocencia de la gente.

martes, 18 de agosto de 2020

Marchas contra la cuarentena y el gobierno en ciudades de Argentina

Alberto fernández llama a la unidad

Buenos Aires., Es la última vez que nos movilizamos de manera pacífica, la próxima la van a tener que probar con sangre, fue la advertencia de uno de los manifestantes en Córdoba durante la marcha contra la cuarentena y el gobierno del presidente Alberto Fernández, convocada ayer por el ala más dura de la oposición de la alianza derechista Juntos por el Cambio, que se anunciaba como gigantesca pero no tuvo asistencia masiva y se destacó por la violencia de sus consignas y ataques a periodistas.
Se manifestaron frente a la residencia presidencial de Olivos y algunas ciudades del interior, violando el aislamiento social y con banderas argentinas. La marcha evidenció fuertes diferencias en la alianza Juntos por el Cambio, pues figuras importantes no estuvieron de acuerdo con la movilización, en momentos en que se reporta un pico de contagios y de muertos en el país por el coronavirus, aunque en cifras menores de las que registran otros países de la región.
Fernández, quien realizó un homenaje al libertador general José de San Martín, en los 170 años de su muerte en el exilio, en Francia, llamó a la unidad y pidió terminar con la necedad para avanzar en un diálogo y un camino común para honrar la memoria del héroe nacional.
En este día feriado se repitió una movilización marcada por la violencia, ya que se agredió nuevamente a periodistas y abundaron los insultos al gobierno, e incluso se llegó a negar la existencia del coronavirus, en una marcha alentada por medios de comunicación, algunos de los cuales hablaron de una multitudinaria manifestación, lo que no sucedió.
La principales convocantes fueron Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, y la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien ahora preside la ultraderechista Propuesta Republicana (PRO), el partido del ex presidente Mauricio Macri, mientras el jefe de gobierno de la ciudad Horacio Rodríguez Larreta, también de Juntos por el Cambio, dijo que no estaba de acuerdo con movilizarse ahora, pero que respetaba otras posiciones partidarias.
El diputado del PRO Daniel Lipovetzky expresó que la manera de mostrar la necesidad de ciertos cambios no es a través de una marcha que pueda generar el aumento de contagios en un momento donde hay alta circulación de virus, sobre todo en el esta capital.
La marcha se realizó mientras transcurre uno de los puntos más altos de contagios de Covid-19, lo que se transforma en un peligro sanitario, señaló un analista.

Corresponsal
Periódico La Jornada

miércoles, 12 de agosto de 2020

Cuando el futuro se llama acá y ahora


Falleció la esposa del tendero. A pie, una pequeña procesión acompañó los restos al panteón. Pero al llegar, el cortejo quedó enterado de que la fosa, reservada con meses de antelación, estaba ocupada. Hecho bolas, un empleado del camposanto se excusó con el viudo: “Es por el coronavirus…”, dijo.
Los deudos echaron pestes contra el alcalde, el gobernador, el Presidente de la República. ¡Rateros!, gritaron. Y el viudo, agitando el recibo de los pagos al ayuntamiento, estalló: ¡Ni madres! ¡Mi vieja murió de leucemia! Finalmente, ni tú ni yo. Por 500 pesitos, un par de forzudos acomodaron el féretro en una bodega del lugar, hasta más ver.
En incontables ocasiones he pasado frente al panteón de la colonia. Pero sólo a causa del evento referido, alcé la mirada para leer la oración grabada en el frontispicio: Postrados aquí la eternidad empieza, y es polvo aquí la mundanal grandeza. ¡Qué jodido! Ser pobre y morir en medio de una pandemia.
Reflexiones trilladas a un lado, redoblo mi admiración y respeto por los que a diario, a cambio de nada, entregan su vida: médicos, enfermeros, camilleros, choferes de ambulancia, personal administrativo y de limpieza en hospitales, clínicas, morgues, crematorios. Junto con los sepultureros, esas almas benditas que nadie (creo), lleva en su agenda.
Un siglo atrás (digamos, en febrero pasado), cuando la OMS presentó al virus en sociedad, aparecieron filósofos mediáticos oficiando de profetas. Hoy, desaparecieron del escenario. Y en su lugar, un ejército de carpinteros atiende la creciente demanda mundial de féretros. Sólo que la humildísima expectativa de esperar la rencarnación durmiendo en paz, tampoco está garantizada. Porque en los cementerios, no hay lugar.
En Bolivia los hospitales están colapsados y los cementerios no cuentan con espacio suficiente para enterrar a los muertos. Por ende, las autoridades dispusieron la cremación obligatoria de las víctimas del virus, en todo el país. Pero no todas las localidades disponen de hornos crematorios.
Así, y en vista de que la policía y el personal sanitario apenas alcanzaba a recoger miles de cuerpos en casas y calles, el ingenio humano entró en acción: ¡un horno crematorio portátil! Su inventor, el ingeniero boliviano Carlos Ayo, dice que el horno es muy práctico y puede desplazarse “…tan fácilmente como un ordenador portátil”.
Ayo asegura que autoridades y empresas privadas ya lo han contactado. El horno crematorio portátil es un equipo compacto que cuesta 45 mil dólares, y el costo de la cremación es de alrededor de 35 dólares (https://bit.ly/3fNU5Js).
El Covid-19 empieza a convertirse en un fenómeno incierto y sugerente. Incierto por su profilaxis, y sugerente por haber alterado (¿congelado?) todas las rutinas, impactando en hábitos, costumbres y formas de interpretar la realidad. ¿Y si la vacuna no aparece?
En la tétrica marcha triunfal del virus, sólo cabe conjeturar el porvenir. Brutal y a un tiempo incluyente y excluyente, el Covid-19 se comporta como una suerte de neoliberalismo sublimado, donde la noción de tiempo se conjuga acá y ahora. ¿Quién se atreve a pronosticar lo que viene en camino? ¿Cómo entender, desde ahora, la política y lo político?
La pandemia en curso también cuenta con sus propios profetas: los devotos del mercado y la libertad. Por ejemplo, el ex presidente Mauricio Macri (famoso por su densidad intelectual), aseguró que el populismo es más peligroso que el coronavirus. Mientras que la descerebrada Fundación Internacional para la Libertad, que dirige Mario Vargas Llosa, piensa que la pandemia es un pretexto para el autoritarismo (Madrid, abril, 2020).
En México, el empresario Ricardo Salinas Pliego trató de pendejos (sic) a los que respetan la cuarentena y, en consonancia con Macri, el ex presidente Felipe Calderón convocó a la rebelión armada para luchar contra…la dictadura de Nicolás Maduro.
Por otro lado, y como prueba de que el Covid-19 alcanza a las facultades mentales, tenemos el comunicado de un grupo de jóvenes de la tercera edad y con prepa aprobada, en el que dicen que AMLO utiliza la pandemia “…para acelerar la demolición del Estado y el control del poder” (sic, Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia, 15/7/20).
¿Qué habría hecho con ellos Octavio Paz? ¿Expulsarlos a latigazos del templo de las ideas? El 28 de agosto de 1992, en La Nación de Buenos Aires, Paz dijo: El mecanismo del mercado no tiene ideología, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas. Y en 1998, en entrevista con Le Nouvel Observateur: “Sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático en el dominio del pensamiento…” (Rodolfo Alonso, Página 12, Buenos Aires, 26/1/18).
Algo está germinando. ¿Qué? Sospecho que un algo que no traerá panes, ni peces. Y mucho menos, abrazos.

viernes, 7 de agosto de 2020

Argentina y Ecuador: ¿una ruta compartible?



Tras una serie de vicisitudes, los gobiernos de Argentina y Ecuador lograron un acuerdo con sus acreedores externos que restructura mayoritariamente la deuda pública externa. En el caso argentino, el acuerdo reduce el monto de su deuda en 54.8 por ciento y los intereses disminuyen de 7 por ciento a 3 por ciento. En el caso ecuatoriano, los acreedores aceptaron una quita de mil 540 millones de dólares y reducciones de las tasas de 9.2 por ciento promedio en el que estaban a 5.3 por ciento. En ambos casos, el FMI felicitó a los respectivos gobiernos señalando que les coloca en una ruta que permitirá un crecimiento sostenido e incluyente.
Argentina y Ecuador iniciaron el proceso de renegociación declarando su incapacidad para seguir cumpliendo con los compromisos de pago derivados de emisiones de títulos de deuda colocados en el mercado. Ambos países enfrentaban condiciones económicas críticas, explicadas por causas distintas en cada caso, que colocaban a sus respectivos gobiernos en la tesitura de seguir pagando su deuda a costa de reducir sustancialmente el gasto social. Los acreedores, por supuesto en un litigio prolongado que incluyó decisiones de la corte estadunidense, aceptaron que en efecto los respectivos gobiernos no podían seguir honrando su deuda.
El resto de los países de América Latina, sin presentar situaciones críticas tan agudas como las de Argentina y Ecuador, desde antes de la pandemia y, por supuesto, con mayor fuerza dadas las enormes caídas de sus niveles de producción, también enfrentan condiciones presupuestales difíciles que están cuestionando su capacidad para cumplir con los compromisos sociales que sus poblaciones demandan. Grupos económicos diversos, particularmente grupos empresariales, han planteado que para cumplir con esos compromisos es necesario contratar nueva deuda externa Los recursos financieros que se recibieran por este nuevo endeudamiento servirían para ampliar los márgenes de acción de las debilitadas finanzas públicas latinoamericanas.
Sin embargo, este alivio financiero sería momentáneo, ya que en un plazo muy corto elevaría los requerimientos presupuestales que habría que dedicar al pago del servicio de la deuda externa anterior, a lo que habría que sumar los pagos derivados del nuevo endeudamiento. Así que contratar deuda adicional no soluciona. En realidad, habría que hacer justamente lo contrario: como los gobiernos argentino y ecuatoriano, los gobiernos latinoamericanos tendrían que declararse incapaces de seguir cumpliendo con los pagos de su deuda externa.
Debieran informar a sus acreedores que la situación provocada por la pandemia, bien conocida por todos los agentes financieros globales, los obliga a destinar prioritariamente recursos presupuestales a la atención de necesidades urgentes de amplios grupos de sus poblaciones. A esto se suma que el precio de algunas materias primas ha caído sustancialmente y que, además, la generalizada volatilidad financiera ha provocado que los tipos de cambio pierdan frente al dólar, con la consecuencia obvia de que su deuda externa ha crecido como proporción del PIB y, con ello, los requerimientos presupuestales para su pago también han aumentado.
Así las cosas, es evidente que la situación presupuestal de nuestros gobiernos impide que el manejo pre-pandemia, en el que se cumplieron puntualmente con los pagos de las deudas externas regionales, se mantenga. Dadas las restricciones presupuestales que se enfrentan, con requerimientos sociales y económicos cuantiosos para apoyar a los más golpeados por el largo confinamiento, hacen falta recursos. Además, es necesario reordenar las prioridades colocando en primer lugar la protección de las condiciones de vida y de trabajo de amplios grupos de la población.
El Fondo Monetario Internacional ha saludado la restructuración de la deuda argentina y ecuatoriana, lo que le obliga a reconocer que el endeudamiento de esos países con el propio fondo tendrá que restructurarse en condiciones similares a las acordadas con los acreedores privados. Además, el FMI debiera impulsar que los tenedores de títulos de deuda pública de países emergentes acepten que, dadas las enormes dificultades que estamos viviendo, es absolutamente necesario reconocer que debe haber quitas de capital significativas, que permitan aliviar las dificultades financieras de los respectivos gobiernos.
Corresponde, por supuesto, la responsabilidad fundamental a los gobiernos de los países emergentes, particularmente a los latinoamericanos, de abrir una negociación de esta naturaleza. Negociación que, por supuesto, será complicada y que demandará capacidad de concertación que permita coordinar esfuerzos y sumar capacidades. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) podría ser un espacio útil en este sentido. México tiene la presidencia pro tempore. Habría que aprovecharla.

sábado, 1 de agosto de 2020

México, Argentina y el golpismo fifí



En la segunda mitad del siglo pasado, cuatro grandes estadistas (bien distintos entre sí) fijaron la ruta estratégica de nuestros pueblos: Juan Domingo Perón, Fidel Castro, Salvador Allende y Hugo Chávez.
Fidel dijo: La fe de los pueblos se despierta con hechos, con realidades, con soluciones verdaderas (1962); Allende alcanzó a decir: la historia es nuestra y la hacen los pueblos (1973); Perón advirtió que su único heredero sería el pueblo (1974) y, cuando todo parecía perdido, Chávez nos alentó con su legendario por ahora (1992).
Asomando el nuevo siglo, los pueblos eligieron a gobernantes realmente representativos: Lula da Silva y Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Manuel Zelaya, Evo Morales y Rafael Correa; José Mujica, Néstor y Cristina Kirchner; Nicolás Maduro, Andrés Manuel López Obrador, Alberto Fernández…
He apuntado varias veces la palabra pueblo. ¡Que así quede! Pues no por esquiva, su definición suena menos hipócrita que la de sociedad civil, arma de doble filo que los intelectuales clonados fifí, manipulan a discreción.
Ninguno de los presidentes referidos, fueron y son iguales entre sí. Pero todos fueron y son desacreditados por los fifí, cuyas ideas (sic) responden a las agendas mediáticas, financieras, judiciales y militares de Washington, junto con las de Tel Aviv, la Unión Europea, y la de un marqués apátrida que, desde Madrid, dirige el coro de sus achichinqles latinoamericanos.
Sedientos de sangre popular como en Bolivia, Colombia y Chile, urgidos de políticos dementes como Jair Bolsonaro, ardidos por el fracaso de sus mercenarios frente a la heroica Venezuela bolivariana, los fifí vienen fogoneando, con crueldad y en plena pandemia, la desestabilización de México y Argentina. Indisimulable, la similitud del discurso golpista fifí en ambos países.
En México, con más estilo que el comandante del grupo Soriana que propuso derrocar al Presidente antes del 1º de diciembre, el ex conspirador del fallido operativo de la Berlinstrasse de Coyoacán, asoció al Presidente de México con Bolsonaro, Trump, Netanyahu y otros (Un gobierno destructor, Letras Libres, 259, julio, 2020).
Mientras en Argentina, los golpistas fifí, apoyados por medios de incuestionable compromiso con la libertad de expresión (sic, La Nación, Clarín, y el tóxico portal sionista Infobae), salieron a las calles con propuestas como: fase 1: fusilar políticos; fase 2: fusilar sindicalistas, fase 3: Argentina despega. Por no hablar del diputado en funciones que pintó su coche con la leyenda Vamos por vos, chorra, en alusión a la vicepresidenta constitucional, Cristina Fernández.
El pedigrí del fifí lo identifica como odiador serial y golpista cobarde que empuja a bestias fascistas, como las que en noviembre acabaron con Evo Morales en Bolivia. O que se relamen cuando el Tesoro de EU transfiere a la Reserva Federal los recursos bancarios de Venezuela. O con el lawfare que, sin pruebas, sentenció por corrupción al ex presidente de Ecuador Rafael Correa, a ocho años de prisión.
Los golpistas fifí son peligrosos y representan algo más que meros intelectuales de derecha. Intuyen, con claridad, que Argentina se dis­po­ne a celebrar el 75 aniversario del mayor movimiento de masas del continente, y que así como la Revolución Mexicana, la 4T renueva la esperanza de los pueblos.
A los fifí les urge desacreditar al gobierno de la 4T. Una causa precedida por tres grandes momentos históricos, que a su vez inspiraron la ruta estratégica de los estadistas mencionados: primera T: el movimiento armado independentista para liberarse de los 300 años de dominio español (1810-21); segunda T: guerra entre liberales y conservadores de la que surgieron las Leyes de Reforma (1858-61); tercera T: revolución agraria y social que terminó promulgando la Constitución que rige actualmente en México (1910-17), cuarta T: el proceso en curso, liderado por AMLO desde 2018.
Se está con la 4T o en contra, expresó AMLO. O somos conservadores, o somos liberales, añadió. En este sentido, me complace remitir al lector a los lúcidos análisis, entre otros, de José Blanco, Pedro Miguel, Enrique Galván Ochoa, John Ackerman, Pedro Salmerón, Luis Linares Zapata, José Agustín Ortiz Pinchetti, Abraham Nuncio, Carlos Fernández Vega, y faltaba más, los extraordinarios moneros de La Jornada.

martes, 28 de julio de 2020

Ex ministro argentino de Transporte, procesado por fraude al Estado


Buenos Aires., El juez federal Rodolfo Canicoba Corral procesó sin cárcel preventiva y embargó por 500 millones de pesos al ex ministro de Transporte del pasado gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) por presunta administración fraudulenta, mientras en esta misma causa por corrupción se negó a declarar el ex titular de Hacienda Nicolás Dujovn.
Se trata de un fraude al Estado por entre 500 y mil millones de dólares en una renegociación para la concesión de peajes entre 2016 y 2018, que favoreció a las empresas de la familia Macri, causa que comenzó en 2019 con la denuncia de diputados del ahora gobernante Frente de Todos.
Canicoba Corral fue confirmado por la Cámara Federal hasta su pronta jubilación, rechazando las recusaciones presentadas por otros dos ex funcionarios macristas que ya están procesados en la causa del peaje, el ex director de Vialidad Nacional Javier Iguacel y el ex procurador del Tesoro Bernardo Saravia Frías.
El magistrado lleva la causa del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (perpetrado en julio de 1994) desde 2003, cuando fue apartado del caso el juez Juan José Galeano, dadas las irregularidades en su gestión.
Canicoba Corral, quien advirtió en varias ocasiones sobre presiones en esa causa, comentó que en este caso no ha ganado amigos, ya que ahí han jugado intereses políticos extranjeros, concretamente Estados Unidos e Israel, con un direccionamiento hacia Irán, lo cual no genera amigos poderosos.
En entrevista con el analista Raúl Kollman, explicó que en la causa había más informes de inteligencia que pruebas judiciales contra Irán.
Esta injerencia permanente de Israel y Estados Unidos, desde el día siguiente al atentado que dejó 85 muertos, acusando a Irán, ha sido denunciada por periodistas que estudiaron los expedientes donde surge la evidencia de que no se dejaba avanzar la causa por la obsesión de los países citados para que se terminara acusando a la república islámica, sin pruebas.
También el juez Canicoba Corral habló de las acusaciones en su contra en una campaña en la que participaron varios medios de comunicación. Cumplo 27 años en la justicia y no me pueden señalar una sola causa de corrupción, sostuvo, y recordó que “quien investigó mis bienes fue el consejero de Cambiemos, Juan Pablo Mas Vélez, nombrado por el gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura. Ellos quisieron usarme ‘de ejemplo’ y no les salió”, afirmó el juez.
En estos últimos meses, las investigaciones sobre las actuaciones y presiones del gobierno de Macri contra los jueces llevaron a conocer un laberinto de planes entre sectores judiciales, periodistas y los grupos de inteligencia que operaban bajo las directivas del ex presidente y su núcleo duro, que puso en evidencia uno de los momentos más graves que atravesó la justicia.
El gobierno de Alberto Fernández ya anunció las reformas judiciales para reformar la Corte Suprema de la Magistratura y para conformar el sistema acusatorio para el sistema penal y el juicio por jurados. El proyecto entrará esta semana en el Congreso. Al fin hay una luz para restaurar la justicia, advierten los jueces perseguidos durante el gobierno anterior.


Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 28 de julio de 2020, p. 24

viernes, 24 de julio de 2020

El genocidio permanente

Pueblos originarios en Argentina

Fuentes: Rebelión

La represión policial de los pueblos originarios no es, desafortunadamente, un hecho exclusivo de la excepcionalidad pandémica.
Recientemente ha sido publicado un estudio científico elaborado por un grupo plural de investigadores e investigadoras de distintas pertenencias institucionales y académicas, titulado ‘’Los efectos socioeconómicos y culturales de la pandemia COVID-19 y del aislamiento social, preventivo y obligatorio en las comunidades indígenas de la RMBA, NOA, NEA y Patagonia’’.(1) En este trabajo se señalan las particulares repercusiones de la pandemia global sobre los pueblos indígenas del país que a la crisis sanitaria que afecta a sectores vulnerables de la población por la precariedad del sistema de salud y la falta de atención médica, se suman afectaciones económicas particulares relacionadas con condiciones de marginación social, falta de agua potable, los altos niveles de hacinamiento a que han sido llevadas varias comunidades y, también, la discriminación social e institucional aún vigente. A ello se suman cuadros de enfermedades previas como la tuberculosis, parasitosis, anemia y desnutrición, que completan un cuadro de problemáticas vinculadas a la alimentación y la pobreza.
En uno de los apartados del informe se hace referencia expresa a la criminalización, reseñada como ‘’la exacerbación de experiencias históricas de racismo, discriminación, violencia verbal, física, a través de acciones arbitrarias, y/o graves abusos por parte de funcionarios de diversos organismos públicos, instituciones sanitarias y/o fuerzas de seguridad en el contexto de aislamiento en virtud del COVID-19’’.(2)
El pasado mes de mayo en múltiples medios de comunicación se replicó la noticia de la represión sufrida por familias del pueblo Qom en Fontana, provincia del Chaco. El accionar policial que ya es objeto de investigación judicial y que además fue difundido a través de video y fotografías que circularon en redes sociales, implicó además de violación de domicilio y golpizas por parte de miembros de la fuerza pública, la detención ilegal, torturas y abusos sexuales para 4 jóvenes de esa comunidad. La magnitud de los hechos evidencia que resulta imposible que solo los 4 agentes de policía implicados hayan podido ejecutar su accionar represivo sin ningún conocimiento por parte de otros miembros de ese cuerpo. La reciente renuncia de la cúpula policial del Chaco, en respaldo de los agentes investigados, confirma la implicancia institucional.   
La represión policial de los pueblos originarios no es, desafortunadamente, un hecho exclusivo de la excepcionalidad pandémica. En los hechos de mayo, los policías torturadores rociaron con alcohol a dos jóvenes mientras les gritaban ‘’indios infectados’’, los golpeaban y amenazaban con prenderles fuego. Pero, más allá de este caso, que no es aislado, un repaso informativo de los últimos años evidencia la sistematicidad de las acciones de violencia institucional y violación a los derechos humanos a los pueblos originarios, tanto en el norte como en el sur del país. En particular la región chaqueña argentina (Provincias del Chaco, Formosa, Santiago de Estero, norte de Santa Fe y este de Salta) ha sido escenario de acciones que, de forma directa o indirecta, resaltan la conflictividad en torno a la tierra como una constante del accionar represivo que ubica a la fuerza pública estatal como agente de los intereses terratenientes que buscan despojar, desplazar o arrinconar a los indígenas. 
Esta problemática no es coyuntural. Si bien ha afrontado un reavivamiento a partir de las políticas extractivistas que caracterizaron a los todos los gobiernos de este siglo XXI, la activa participación del Estado en torno a lo que es ya ampliamente reconocido como un genocidio a los pueblos originarios parece constituir una característica esencial del modelo estatal moderno.
Desde luego, esta política tuvo su inicio en la invasión europea del siglo XV, y desarrolló, en términos cuantitativos, su mayor capacidad de exterminio a lo largo de los siguientes tres siglos de colonización. Pero, como es sabido, en el siglo XIX, las autoproclamadas elites gobernantes dentro de modelo republicano vinieron a completar lo no logrado por sus antecesores. 
La matriz capitalista que acompañó a los ‘’próceres de la patria’’ hizo que la ansiada integración al mercado mundial de estas tierras, como proveedoras de materias primas para nutrir las fábricas europeas, requiriera la ampliación de la frontera agropecuaria o, lo que es lo mismo, la incorporación productiva de tierras que hasta ese momento hacían parte de la territorialidad ancestral de distintas comunidades indígenas. El capítulo más representativo de esa incorporación fue la llamada ‘’campaña del desierto’’, ideada por las elites bonaerenses y ejecutada por el ejército argentino, proceso que, además de la desposesión territorial y la apropiación ilegitima de grandes extensiones de tierra para dichas elites, terminó con el genocidio de miles de indígenas.(3) 
Resulta necesario recordar que, tomando como un punto de partida la definición aceptada por la ONU, el genocidio comprende actos criminales, deliberada y sistemáticamente perpetrados, con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal. En aquel momento de finales del siglo XIX, como preludio de la consolidación de la nación argentina, las voces más distinguidas de la época hicieron eco del llamado sarmientino que condenaba a los indígenas como parte de una barbarie que chocaba con las aspiraciones de una nación culturalmente idealizada bajo los parámetros europeos y económicamente doblegada a los intereses del sistema capitalista. Parte de ese andamiaje se basó en la concepción de la idea de ‘’desierto’’ como categoría para referir a la territorialidad indígena que la elite dominante aspiraba poseer.  El genocidio pampeano y patagónico de la ‘’campaña del desierto’’ se perpetuó como parte de un plan sistemáticamente desarrollado para la expansión del territorio explotado para la economía exportadora. El discurso civilizatorio legitimó la represión.  
En la ya citada conceptualización del genocidio se hace referencia a la intención de destrucción, en este caso, de los pueblos indígenas, más allá de que tal destrucción no alcanzara como resultado la desaparición física de todos sus integrantes. Es importante marcar esta perspectiva, pues resulta mayormente reveladora de la continuidad del genocidio que se extendió luego hacia la región chaqueña. Allí, bajo los mismos parámetros discursivos e intereses económicos, los pueblos indígenas fueron no solo despojados de su territorialidad, sino además violentamente insertados en un sistema de explotación de su fuerza de trabajo, que los convirtió, de nuevo con ayuda del ejército argentino y de otras agencias del Estado, en un verdadero proletariado rural. Despojados de sus fuentes de subsistencia, particular y cruelmente explotados, denigrados con distintos dispositivos de marginación y discriminación. Los ingenios azucareros de Tucumán y Salta, así como las empresas algodoneras y de extracción maderera se favorecieron de ese genocidio continuado. 
Pero el ideal de ‘’blanqueamiento’’ de la población no se quedó como una aspiración de los gobernantes decimonónicos. Si bien sus herederos posteriores modificaron la retórica, el racismo continuó siendo un elemento protagónico de la pretensión permanente de homogeneización como premisa para la identidad nacional. En el mismo sentido, la búsqueda de una delimitación territorial, como fundamento de la organización de la nación, más allá de sus manifestaciones retoricas y/o normativas, se mantuvo como premisa del orden. El ‘’territorio nacional’’ es una categoría que expresa al mismo tiempo la necesidad de control ejercido por un sector de la sociedad sobre ciertas porciones del territorio con el fin de utilizarlas en favor de la satisfacción de sus intereses. Las manifestaciones contemporáneas de discriminación y racismo son la formulación cultural de la necesidad de esos mismos sectores de disciplinar y subordinar a otros sectores de la población con el objetivo de legitimar la explotación de su fuerza de trabajo en condiciones de extrema precarización. 
La diferencia que puede reconocerse entre el genocidio indígena adelantado en el siglo XIX y su clara continuidad en épocas más recientes estriba en el carácter multifacético y, si se quiere, sofisticado que asume en el presente. Con discursos que se amparan en conceptos hegemónicos sobre el ‘’desarrollo’’, el ‘’progreso’’, el ‘’crecimiento’’ o la ‘’productividad’’, la conflictividad territorial que enfrenta a los pueblos indígenas contra los intereses del sistema capitalista y que hace de los primeros un estorbo que debe ser removido, ya por cooptación o por eliminación, se mantiene como matriz del proceso permanente de construcción estatal propio del sistema. En efecto, se parte acá de la base de entender al Estado como un ejercicio permanente de control, que debe ser recreado de forma continua (y no como la simple fundación de ciertas instituciones). 
El reconocimiento del carácter continuo y permanente de la conflictividad territorial y de la generación del accionar represivo del Estado como política para las relaciones interétnicas, es a su vez consecuencia del reconocimiento del carácter problemático y permanente de la construcción de la estatalidad. Este proceso, a su vez, en atención a los intereses del contexto y de las particularidades regionales respectivas, se asumió de formas variadas y a través de disimiles dispositivos. Como resultado de la complejidad de esta intervención del Estado, las sociedades indígenas resultaron receptoras de formas de sometimiento y disciplinamiento heterogéneas que concurrieron sin embargo en la aspiración de la transformación del indígena como presupuesto de su vinculación al modelo estatal.    
Esto puede clarificarse si se retoma un ejemplo del tratamiento gubernativo dado a los indígenas en pleno siglo XX. Particularmente, puede hablarse del periodo comprendido entre 1946 y 1955, años del primer gobierno peronista, una coyuntura particular en la que el modelo de dominación impuesto en Argentina reconoció varios matices particulares. La pregunta sería, ¿qué significó este modelo político para los indígenas?
Un lugar común historiográfico apunta a reconocer una efectiva democratización del bienestar, que mejoró sustancialmente la calidad de vida de amplios sectores de la población. Sin embargo, al especificar sobre las consecuencias de ese modelo de Estado regulador frente al sector indígena como receptor específico de esta «democratización del bienestar», se señala que ‘’el interés por mejorar la situación de las comunidades indígenas resultó tardío y limitado, no alcanzando a revertir la situación de postergación ese sector’’.(4)
El gobierno peronista se limitó a impulsar un reconocimiento de tipo jurídico hacía los indígenas, con el objeto de establecer su condición de ciudadanos, con lo cual, de ninguna manera se avanzó de forma concreta para resolver problemas claves de las comunidades como la escolarización o la tenencia de las tierras.
Los debates legislativos dados por aquel entonces mostraban la relevancia que el tema electoral tenía en relación a la ciudadanización de los indígenas, en tanto potenciales votantes. Para muchos de los legisladores de la época, a la concreción de la participación electoral se reducía la idea de integración a la ´´vida política de la nación´´. 
Para el gobierno peronista reconocer a los indígenas como ciudadanos argentinos implicaba que los aborígenes debían pasar a formar parte de las masas trabajadoras, sin hacer distinción de sus problemas particulares. No obstante, no pocos líderes indígenas trataron de hacer funcionales aquellas promesas retoricas típicas del modelo político peronista para lograr mayor visibilización y la ayuda oficial. ‘’Ellos entregaron una petición tras otra a varias autoridades a nivel nacional y regional, pidiendo tierras, herramientas agrícolas, semillas, víveres y nuevas escuelas para sus hijos’’.(5)       
Las relaciones interétnicas que se desarrollaron en el periodo estuvieron enmarcadas dentro de un escenario de disputas de poder político, económico y cultural. La interlocución con el Estado no fue la única vía en que se desarrollaron dichas relaciones. Por el contrario, una manifestación elocuente de la continuidad de las prácticas estatales de genocidio se manifestó nuevamente con la llamada masacre de Rincón Bomba, acaecida en la actual provincia de Formosa en 1947. En ese hecho fueron asesinados por las fuerzas de seguridad del Estado (Gendarmería) un número no establecido de indígenas, pero que los datos más aproximados refieren entre 400 y 500, entre varones, mujeres y niños, en lo que ha sido claramente señalado por varios autores como un verdadero genocidio.(6)
Como se viene sosteniendo, existen amplias evidencias para reconocer la precariedad de la situación socioeconómica de los indígenas, manifiesta en la carencia de tierras y la falta de protección estatal frente a su explotación como peones rurales. Pero el peso de la historia oficial ha servido para ocultar tal aspecto característico de aquella época.  
Ante esto, son las fuentes orales las que han permitido la más reciente reconstrucción de aspectos críticos que permitan controvertir los idealizados ‘’años peronistas’’, así como reconstruir la real magnitud de la mencionada masacre de 1947. Así, han sido testimonios de sobrevivientes del hecho los que confirman la participación de tropas de Gendarmería adscritas al Regimiento 18 de las Lomitas que, en un número no determinado de efectivos, protagonizó la matanza indiscriminada de indígenas Pilagá que se encontraban reunidos en el paraje de la Bomba en ejercicio de una congregación de tipo religioso. 
El carácter premeditado de esa masacre se vislumbra en los informes previos que, a través del conducto de la Dirección General de la Gendarmería, fueron conocidos por el Ministerio del Interior, así como por la Dirección de Protección al Aborigen, dependiente de este Ministerio a través de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Tal Dirección envió en los días previos al 10 de octubre a un funcionario con el objetivo de dispersar la congregación de indígenas. Lo propio hizo la Gendarmería acercándose para entregar alimentos, que todos los indígenas declaran que se encontraban en mal estado y fueron causa de enfermedad para quienes los consumieron.
Los informes elaborados en ese momento aducían a una actitud desafiante y amenazadora por parte de los indígenas, pero, aunque esa dudosa situación llegase a ser cierta, no lo era el hecho de no encontrarse ningún tipo de armas en la congregación. Por ello, el cerco tendido por los gendarmes en la tarde del 10 de octubre, y el inicio indiscriminado de disparos que causaron las muertes y heridas para una población indefensa, difícilmente pueden ser catalogados de forma distinta a una acción premeditada con intención de asesinar a esa población. Además, la matanza inicial se continuó con persecuciones a los sobrevivientes que incluyeron posteriores fusilamientos a más de 30 kilómetros de la Bomba, torturas, violación de mujeres y quema de cuerpos por parte de la gendarmería, así como ocultamiento de pruebas y tala de árboles que guardaban en sus troncos las señales de los miles de disparos lanzados contra los indígenas. 
Por su parte, la prensa nacional hacía uso de los sentidos racistas fuertemente instalados en la opinión pública para inculpar de los hechos de violencia a las victimas indígenas, utilizando calificativos como sublevación de indios, rebelión, levantamiento armado, atentado, desmanes, saqueos o, el aun usado argumento de la ocurrencia de un ‘’malón’’. 4 días más tarde, una conferencia de prensa ofrecida por el Gobernador del Territorio Nacional de Formosa en compañía del Ministerio del Interior, desmentía la gravedad de los hechos y condenaba al olvido aquel genocidio.
Parece evidente concluir que, tras la envergadura de los hechos y el conocimiento manifiesto de tantas agencias del Estado, pueda ser siquiera posible pensar este hecho como aislado o desconocido por las máximas instancia de decisión del poder ejecutivo, es decir, del propio Juan Perón. Esta evidente conclusión se respaldaría con el repaso de otra muestra del accionar de ese gobierno frente a los indígenas, patente en la represión sufrida por los integrantes del llamado ‘’malón de la paz’’ que caminaron en 1946 desde sus lugares de origen en distintos pueblos del interior con la esperanza de ser recibidos por el Presidente, pero solo encontraron como respuesta su violenta expulsión de la ciudad, y la amenaza para que concluyeran sus reclamaciones. Otro hecho que, la propaganda de la época rápidamente se encargó de ocultar.(7)  
Pero, gracias al accionar de la Federación de Comunidades Indígenas del Pueblo Pilagá, en julio de 2019, hace exactamente un año, y a más de 72 años de la perpetración de la masacre de la Bomba, el Estado argentino, a través de su poder judicial, hizo expreso y formal reconocimiento del carácter de genocidio para la masacre de Rincón Bomba, y de la responsabilidad estatal en la  comisión de dichos crímenes. Más allá de las reparaciones patrimoniales, que por cierto han sido estimadas como insuficientes por parte de la Federación, y de reparaciones no patrimoniales como la orden de levantar un monumento en el lugar de los hechos para reparar la memoria histórica o de instituir la fecha del 10 de octubre como efeméride nacional de la ‘’masacre de La Bomba’’, resultan muy relevantes las apreciaciones dadas en el texto de la sentencia para clarificar la concepción del genocidio continuado y de la conflictividad territorial como eje de las relaciones interétnicas o de las políticas estatales frente a los pueblos indígenas. Al respecto se señala que,  
Desechado entonces que el daño directo a reparar sean las muertes, violaciones, dolores, y padecimientos sufridos por cada una de las victimas individuales, hemos de concluir que lo que debe repararse es el daño que la etnia Pilagá sufrió como grupo social como consecuencia de esas muertes, violaciones dólares y padecimientos que, sufridos en la carne y el espíritu de las víctimas se propagó al tejido social en conjunto. Este padecimiento comunitario no anida en abstracto sino en los integrantes de la comunidad, y emerge con claridad en las expresiones y dichos declaraciones de los integrantes de la etnia que declararon… (8)
En otras palabras, las victimas siguen siendo los indígenas del presente. Además, si bien este hecho no estuvo directamente relacionado con una disputa por la tenencia de la tierra, si resulta claro que el genocidio estatal pretendió generar una clara afectación sobre elementos concretos que articulan la organización social de esa comunidad y que constituyen fundamento de su existencia. Se señala en la sentencia del Juzgado Federal de Formosa que conoció de la demanda instaurada por los indígenas que ‘’ese daño a la comunidad se produjo sobre los cuerpos de las victimas individuales que fueron intoxicadas, baleadas, obligadas a refugiarse en el monte, perseguidas, torturadas y violadas, y de diferente modos llevadas a la muerte y al dolor, y los sobrevivientes “reducidos” y sometidas a trabajos forzados y a la negación de su identidad’’. Así, la pretensión de destrucción del pueblo Pilagá se ve reflejada no solo en la matanza, sino además en hechos posteriores que significaron persecuciones y encierro en ‘’Colonias’’ para no pocos sobrevivientes. 
Los actos barbáricos realizados por el Estado, cuyo punto culminante fue el ingreso a las reducciones de los indígenas sometidos a los maltratos y reducidos a esclavitud o servidumbre forzada, además de las violaciones concretas de los derechos individuales a esos ciudadanos a los cuales se les negó tal carácter, también tuvo como efecto haber interrumpido los procesos de organización social de las comunidades.(9)
Los procesos de organización social, los tejidos comunitarios de interacción y la territorialidad son dimensiones de la existencia misma de una colectividad no basada en los parámetros individualistas de las sociedades capitalistas modernas. Por ello, el genocidio organizado durante el gobierno peronista no puede ser visto por fuera del avance sistemático sobre los pueblos indígenas y como la cara que hasta el presente ha mostrado el modelo estatal para su ‘’incorporación’’. La masacre de la Bomba no parece directamente motivada por una disputa territorial, pero la forma en que fue perpetrada si permite reconocer su objetivo de infligir un daño al tejido social en su conjunto, diezmando las articulaciones que permiten la subsistencia de las poblaciones originarias en los contextos adversos de su sometimiento al Estado en los términos hasta ahora señalados. La suma de desaparición física de una parte sustantiva de la población a la amenaza latente de la persecución, el olvido y negación institucional y el sostenimiento de la matriz racista del nacionalismo moderno, son medios que históricamente ha usado la clase dominante en ejercicio de gobierno o por fuera de él, para respaldar su avanzada sobre el despojo y la apropiación territorial.  
No parece entonces muy esperable que el presente gobierno peronista asuma una política radicalmente distinta a la históricamente entablada por las elites gobernantes en sus distintas facetas partidistas. Estos primeros meses del ‘’nuevo’’ mando ejecutivo así lo demuestran. La conflictividad territorial que ha victimizado a los pueblos indígenas por oponerse con su mera existencia y con la lucha por la salvaguarda de sus tradiciones ante el modelo de explotación y mercantilización de la tierra propio del sistema capitalista, continuará. Pero, ello no quiere decir que no sea posible hacer algo para detener el genocidio como practica constante, aunque invisibilizada, del Estado. Levantar una voz de denuncia, que se suma a otras tantas, para ser millones, es el sentido de este escrito.    
NOTAS:
[1] Una reseña del mismo se encuentra disponible en: https://www.unsam.edu.ar/tss/wp-content/uploads/2020/04/0-INFORME-Efectos-COVID19-PI-LIAS-UNLP-ICA-FFyL-UBA-Informe-FINAL.pdf. Rescatado el 17 de julio de 2020.
Ídem.
3 Al respecto puede verse: Mases, Enrique, Estado y cuestión indígena. El destino final de los indios sometidos en el sur del territorio (1878-1930), Buenos Aires, Prometeo, 2010.  
4 Marcilese, J. «Las políticas del primer peronismo en relación con las comunidades indígenas», Andes, vol.22 no.2 Salta jul./dic. 2011, p. 1.
5 Mathias, C. «¿Peronismo indígena? La construcción de un nuevo sujeto político en el Chaco argentino», en: Estudios del ISHiR, año 3, Núm. 7, 2013, p. 26.
6 Trinchero, H. «Las masacres del olvido. Napalpí y Rincón Bomba en la genealogía del genocidio y el racismo de Estado en la Argentina», en: RUNA XXX, (1), 2009, p 49.
7 Al respecto puede verse: Valko, Marcelo, Los indios invisibles del Malón de la paz. De la apoteosis al confinamiento, secuestro y destierro, Buenos Aires, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2007.
8 Juzgado Federal de Formosa 1, Federación de Comunidades Indígenas del pueblo Pilagá
c/ pen s/daños y perjuicios, EXPTE. N° 21000173/2006. Texto completo disponible en: https://fislem.org/wp-content/uploads/2019/07/Fallo-Rinco%CC%81n-Bomba.pdf. Rescatado el 17 de julio de 2020. 
9 Ídem.

jueves, 23 de julio de 2020

Negocios Rojaijú

Macri y Cartes, socios en la trama de la corrupción neoliberal

Fuentes: Estrategia

El expresidente argentino Mauricio Macri visitó al exmandatario paraguayo  Horacio Cartes para acordar estrategias comunes en relación a requerimientos judiciales de los que ambos serán protagonistas en los próximos meses. La confidencialidad de la reunión, programada de urgencia, se vincula con imputaciones que tiene a los dos ex Presidentes con posibles pedidos de captura en el marco del Lava Jato.
Pocos días antes del viaje de Macri el último 7 de julio, la justicia de Brasil otorgó 10 días de plazo a Horacio Cartes para presentar su defensa respecto a los cargos de contrabando, organización criminal y lavado de dinero. El anfitrión de Macri está procesado por malversación de fondos y se lo investiga por sobornos, defraudación financiera, contrabando y narcotráfico.
El fiscal de Asuntos Internacionales de Paraguay, Manuel Doldán, informó el pasado 21 de mayo que el magistrado Marcelo Da Costa Bretas, titular del Juzgado Penal de Río de Janeiro, ordenó la comparecencia de Cartes por su participación en la Operación Patrón (causa desdoblada del Lava Jato) en la que se lo investiga por su sociedad con el financista Darío Messer (conocido como el jefe de los doleiros), preso en Brasil desde mayo de 2019.
Cartes se inició en el mundo de las finanzas a mediados de la década del ’80 pero su meteórica carrera se vio obstaculizada por ser condenado en 1986 en el marco de una causa por estafas millonarias contra al Banco Central del Paraguay. Luego de permanecer prófugo durante 4 años, pasó tres meses en prisión. Tiempo después la Corte Suprema de su país lo terminó sobreseyendo por presiones orquestadas desde el Partido Colorado, del cual se constituyó en referente.
El delito que se le imputó en 1986 fue el de defraudación pública, por haberse apropiado indebidamente de dólares oficiales, a una cotización preferencial sólo adjudicable a exportadores. Según los biógrafos de Cartes, el padre de Darío Messer, Mordko, lo protegió cuando estuvo prófugo y lo ayudó a mantener su pequeña agencia de cambios llamada Amambay, con actividad exclusiva en la Triple Frontera. La entidad luego se transformó en Banco Amambay hasta instituirse en 2018 con el nombre actual de Banco BASA.
En una entrevista concedida en 2010 al diario Última Hora, Cartes denominó a Darío Messer como su “hermano del alma” y en 2016, en Buenos Aires, cuando recibió el premio Shalom otorgado por el Congreso Judío Mundial, precisó: “En un momento muy especial de mi vida, tiempo de grandes dificultades [cuando estuvo detenido por defraudación], Dios puso en mi camino a una familia, a una gran persona, que me acogió en su corazón y sentimiento (…) Me emociona y me honra mencionar el nombre querido de don Mordko Messer, mi segundo padre”.
Según las investigaciones realizadas por el juez Da Costa Bretas, la sociedad de Messer y Cartes se encargaba, entre otros ilícitos, de agilizar el pago de coimas de la empresa Odebrecht a través de sociedades anónimas repartidas en diferentes plazas financieras. Además la Justicia brasileña detectó que Cartes le transfirió a Messer, durante su presidencia, 500.000 dólares una vez que solicitó su detención en 2017.
Según el juez, el aporte del amigo de Macri fue para auxiliarlo en su raid fugitivo de la justicia brasileña, en retribución por la eficiente tarea realizada por la familia Messer durante 2 décadas, en la que se logró canalizar plata sucia de los diferentes negocios de Cartes, sobre todo el vinculado con el contrabando de cigarrillos.
Da Costa Bretas informó a la prensa que la Operación Patrón incluye la investigación sobre el desvió de 1.652 millones de dólares a través de la conformación de 3.000 empresas instaladas en 53 guaridas fiscales detectadas.
Una de las sedes utilizadas por Messer para escurrir activos fue la Banca Privada de Andorra (BPA), desde donde partieron los 4.495.250 dólares que el fiscal federal argentino Franco Picardi detectó como parte de los sobornos para efectivizar el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.
Las operaciones de la BPA fueron denunciadas inicialmente por el Tesoro de los Estados Unidos, institución ávida por desarticular y/o destruir cualquier posible competencia respecto de sus empresas multinacionales (sobre todo de Odebrecht). Las exigencias del Departamento del Tesoro ligadas al Lava Jato motivaron la intervención del BPA –por parte del Principado–, la disolución de su Directorio y la entrega de la información requerida por Da Costa Bretas.
A partir de las auditorías que se sucedieron se logró obtener la información sobre el desvío de 4,5 millones de dólares que el fiscal federal Picardi detectó como evidencia del cohecho.
La reunión urgente de Macri y Cartes tuvo como objetivo planificar una defensa conjunta frente a una posible confesión de Messer, quien era el encargado de operar con la BPA para garantizar que la Unión Transitoria de Empresas (integrada por Constructora Norberto Odebrecht, IECSA –de Calcaterra/Macri–, GHELLA y COMSA) suscribiera un contrato ficticio con la apócrifa firma española Detección de Riegos Técnicos, Control de Calidad y Supervisión de Obras de Edificación S.A. (DSC) encargada de viabilizar los sobornos.
En su declaración como arrepentido, Marcelo Odebrecht –antes de ser sentenciado a 19 años de prisión el 8 de marzo de 2016– admitió haber pagado 800 millones de dólares en sobornos a funcionarios gubernamentales para garantizarse contratos de infraestructura. Uno de los nombrados en el expediente de Messer/Cartes es Gustavo Arribas, ligado al soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.
Amigos son los amigos
Messer cuenta con la doble nacionalidad brasileña y paraguaya. Cartes le otorgó su Documento de Identidad guaraní durante su gobierno pero la Corte Suprema de Justicia se la quitó en 2018 tras constatar que “está siendo investigado por integrar una organización criminal en conjunción con otros operadores y empleados por lavado ilegal de activos, derivados de la corrupción a través de operaciones ilegales de compra y venta de dólar estadounidense”.
Por esas imputaciones el juez Da Costa Bretas solicitó su detención ese mismo año, pero Messer logró mantenerse prófugo hasta junio de 2019. Al poco tiempo que Interpol solicitó su captura en mayo de 2017, el primo hermano de Cartes, Juan Giménez Viveros, se presentó en el Banco Estatal de Fomento para retirar 300.000 dólares de una cuenta que estaba a nombre de Dan Messer (hijo de Darío), Adolfo Granada Cubilla y el propio Viveros.
Al ser todos ellos identificados como integrantes del clan Cartes –y tener pedido de captura internacional–, se le impidió cobrar los cheques.
En mayo de 2020 el juez Rogerio Schietti Cruz, del Superior Tribunal de Justicia (STJ), máxima instancia penal de Brasil otorgó a Horacio Cartes un habeas corpus que permitió al ex Presidente paraguayo liberarse del pedido de captura internacional, solicitado originalmente por el magistrado de Río de Janeiro, Da Costa Bretas.
Sin embargo, la imputación contra Messer / Cartes continúa y el amigo de Macri deberá presentar sus descargos ante el juez a través de sus letrados.
La reunión inaplazable realizada en Asunción requirió presencialidad porque ambos ex Presidentes dudan de que en esta ocasión Washington les brinde cobertura. El Departamento de Estado fue el principal artífice de la destrucción de Odebrecht y los antecedentes de Cartes tampoco ayudan: todavía se recuerdan los documentos enviados desde la Embajada de Buenos Aires en 2010 (filtrados por WikiLeaks).
En ellos se identifica al entonces candidato presidencial por el partido Colorado (Cartes) como “titular de una empresa de lavado de dinero, que blanquea grandes cantidades de moneda estadounidense generadas a través de medios ilegales, incluido el narcotráfico y el contrabando, con sede prioritaria en la Triple Frontera”.
En marzo de 2000 la seguridad aeronáutica de Paraguay incautó un avión de matrícula brasileña que llevaba 343 kilos de marihuana y 20 kilos de cocaína. La nave había aterrizado en la estancia de Cartes ubicada en Capitán Bado (Amambay). En 2003 la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la Cámara de Diputados de Brasil acusó a Cartes, propietario de la  Tabacalera del Este (Tabesa) –ubicada a orillas del río Paraná, a 25 kilómetros de la Triple Frontera– de controlar el contrabando de cigarrillos en territorio brasileño.
Según un informe de 2016 del  Departamento de Estado, el 10 % del contrabando mundial de cigarrillos se vincula con actividades ilícitas paraguayas. Eso supone un valor estimado de 1.000 millones de dólares. El mismo informe señala que un 90% de ese monto se desplaza hacia las guaridas fiscales, situación por la cual los operadores como Messer son imprescindibles.
En abril último un camión con 50.000 atados (sin declarar) de Eight –una de las marcas de Tabesa– fue detenido en la ciudad brasileña de Marechal Cándido Rondon. En Argentina el 60 % del total de cigarrillos de contrabando pertenecen a dos marcas de
Uno de los más famosos clientes de la sociedad Cartes / Messer durante la primera década del presente siglo fue el ex gobernador de Rio de Janeiro Sergio Cabral, quien terminó condenado en 2016 a 200 años de cárcel por múltiples actividades de corrupción durante su gestión, entre 2007 y 2014. Otro de sus inversores en el Banco BASA —además de amigo personal de Cartes– continúa siendo el senador brasileño Zezé Perrella, que presidió el club Cruzeiro. Perrella trabó amistad con Cartes gracias al lucrativo comercio de jóvenes con pantalón corto.
Ambos se conocen desde la época en que Cartes presidió el Club Libertad, que utilizó (al igual que Macri) como plataforma para su trayectoria política. El 10 de diciembre de 2013, apenas asumido como primer mandatario paraguayo, los medios brasileños informaron que una unidad de la compañía de helicópteros del senador Zezé Perrella fue abordada por la guardia fronteriza brasileña en la zona de Espíritu Santo.
Durante el operativo se secuestraron 445 kilogramos de pasta base de cocaína. El plan de vuelo, detectado mediante la incautación del GPS, indicaba que provenía de un predio propiedad de Cartes.
Los amigos republicanos de Macri tienen trayectorias previsibles. Comparten  gustos dirigenciales de índole futbolística, empresas fantasmas y guaridas fiscales. Coherentes con esos antecedentes, los dos contertulios de Asunción buscan liderar la derecha regional y evitar que la Justicia ponga el ojo sobre ellos.
Especulan con el silencio de Messer (como años atrás hizo Macri en relación a Jorge El Fino Palacios) y con el socorro de los jueces sensibles que accedan a habeas corpus aptos para eludir capturas internacionales.
Esa complicidad explica la declaración del ex ministro de Educación paraguayo –y actual presidente de la Democracia Cristiana–, Horacio Galeano Perrone, quien deslizó que el viaje de Macri en el Cessna 650xl Citation Excel, propiedad de la  empresa Tabesa, sólo se entiende porque “no tenían que ser escuchados por ningún elemento de inteligencia”.
En la primera parte de la película El Padrino, Vito Corleone (representado por Marlon Brando) le dice a sus hijos: “Nunca dejes que nadie de fuera de la familia sepa lo que estás pensando”.
*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la). Publicado en elcohtealaluna.com.

lunes, 20 de julio de 2020

Repudio general en Argentina a las amenazas contra Hebe de Bonafini


Buenos Aires., Organismos de derechos humanos, políticos y grupos sociales repudiaron las amenazas contra la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, ante lo cual el gobierno de Alberto Fernández ordenó reforzar la custodia policial e investigar los hechos, condenando cualquier tipo de violencia.
La primera amenaza la recibió a las dos de la mañana del sábado pasado, cuando tocaron el portero eléctrico de su casa en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, y la segunda, tres horas después por teléfono. En ambos casos repitieron la misma frase: para que te calles te vamos a matar, pero las voces fueron distintas.
Abrazamos a Hebe, sostuvo la ministra de Seguridad Nacional, Sabina Frederic, quien se mostró preocupada, ya que la persona que la amenazó primero llegó hasta la puerta de la casa, tras cruzar el portón de acceso, a pesar de que debía estar un agente de custodio. Rechazamos cualquier tipo de violencia. Caminamos con las Madres siempre, recordó Frederic.
Este es uno más en la serie de mensajes de los últimos tiempos, con la pintada dos veces, una en negro y otra en rojo, de los pañuelos blancos dibujados en baldosas de la Plaza de Mayo como símbolo. Además, entre otros sucesos, la semana pasada destrozaron un busto del fallecido escritor y periodista Osvaldo Bayer en una localidad de la provincia de Entre Ríos. A éstos se añaden las denuncias sobre varios actos de violencia policial en esta capital, las provincias de Buenos Aires, Tucumán y otras.
En esta situación el diputado nacional del opositor Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias, famoso por la virulencia de sus discursos, publicó en Twitter un mensaje en el cual se leía: es hora de guardar las cacerolas, y abajo la imagen de un rifle, que había reproducido del envío de un seguidor, que estaba dirigido a los dirigentes sindicales Hugo y Pablo Moyano.
Esta situación es estimulada por la violencia del mensaje de odio de los medios aliados a esta oposición y de los manifestantes anticuarentena, muy reducidas, pero que expresan lo mismo y que en las últimas marchas atacaron y golpearon a periodistas.
Durante el pasado gobierno de Mauricio Macri hubo un cambio muy fuerte en las fuerzas de seguridad, policía, gendarmería y prefectura bajo el control de la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien defendió las represiones a manifestantes en esta capital, secuestros, muertes y desapariciones como la del artesano Santiago Maldonado en 2017.
Asimismo facultó a las fuerzas policiales a actuar, sin tener que esperar una orden judicial, defendiendo a los policías del gatillo fácil y en un giro de 180 grados sobre las políticas de seguridad de los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner se firmaron acuerdos en esta temática y militares que implicaban enviar miembros de esos organismos a entrenarse en el exterior y contratando asesores tanto de Estados Unidos como de Israel.
También se firmaron acuerdos con el Comando Sur que violan la soberanía, abandonando proyectos como la creación de un Consejo de Defensa Latinoamericano, y dictaminando que los militares regresaban al control del conflicto interno.
En este último caso el presidente Alberto Fernández restableció la política de defensa nacional lograda por la sociedad argentina desde el regreso de la democracia. Esta decisión hizo justicia no sólo con la historia reciente de nuestro país, sino también reafirmó la relevancia de la defensa en los escenarios futuros que atravesará Argentina, sostuvo el analista Juan Calvo.
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 20 de julio de 2020, p. 33