Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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lunes, 13 de abril de 2020

COVID-19 l ya necesidad de proteger a trabajadores y trabajadoras

                 Paraguay

Según un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) más de 195 millones de personas perderán sus puestos de trabajo al segundo trimestre del 2020 a causa de la crisis desatada por la pandemia de COVID-19. En América Latina y el Caribe, la contracción del empleo alcanzaría a 14 millones de trabajadores y trabajadoras. En Paraguay, según estimaciones del gobierno, la crisis se saldaría con cerca de un millón y medio de trabajadores afectados por la pérdida de sus puestos.
La contracción del empleo es la más grande desde la Segunda Guerra Mundial, las medidas de cuarentena y aislamiento alcanzan al 81% de la fuerza de trabajo a nivel global y las consecuencias del coronavirus sobre el empleo son más devastadoras de lo que las autoridades imaginaron en un comienzo. La OIT advierte, también, que los trabajadores del sector informal de las economías de países en desarrollo pueden verse particularmente afectados, ya que las pérdidas intempestivas de los ingresos o de los puestos de trabajo, los dejaría en una situación de mayor vulnerabilidad.
Esta realidad compleja desafía a todos los sectores de la sociedad a tomar medidas drásticas para lograr evitar una catástrofe social. En este sentido, la protección del empleo, del aparato productivo, y de los trabajadores y trabajadoras en particular, es fundamental; adoptar medidas tendientes a lograr estos objetivos podrían permitir una rápida recuperación de la economía en los países que las adopten.
Las medidas de flexibilización laboral, de achicamiento del Estado y de sostenimiento de un “status quo” de la fiscalidad regresiva que han adoptado algunos gobiernos, y que otros pretenden adoptar, son altamente contraproducentes para la recuperación económica y el desarrollo social. De hecho, estas medidas han significado que varios países estén hoy con sus sistemas de salud tan debilitados que se ven imposibilitados de hacer frente a la emergencia sanitaria por el coronavirus, aquí un artículo que recoge una interesante reflexión respecto a lo acontecido en Europa en este sentido.
En contraposición a estas medidas van las consignas levantadas por el movimiento obrero a nivel internacional, así la Federación Sindical Mundial, la central internacional más antigua y que aglutina a más de 97 millones de trabajadores y trabajadoras en los 5 continentes, postula la necesidad de evitar los despidos por la crisis del COVID-19, garantizar los servicios públicos -especialmente la salud- gratuitos, universales y de calidad; y garantizar también la vigencia de las libertades sindicales conquistadas a lo largo de los años por la clase obrera.
Se plantea entonces la disyuntiva de qué salida tomar: por un lado, están las medidas que han llevado a la mayor concentración de capital en pocas manos en la historia de la humanidad, que han debilitado el rol de los Estados y dejado a miles de ciudadanos a nivel mundial en la exclusión. Por el otro, medidas tendientes a la protección del empleo, la extensión de la protección social, que buscan poner en el centro al ser humano y particularmente al trabajador, garantizando una fiscalidad progresiva y el fortalecimiento del rol del Estado que garantice servicios públicos universales y de calidad.
América Latina ha sufrido ya, en la década del 90, los efectos de la “salida neoliberal”, fueron miles y millones de latinoamericanos empujados a la pobreza y el desempleo. Hoy en un continente en plena “disputa” entre sectores conservadores y progresistas que ocupan gobiernos, es fundamental definir una política regional para hacer frente a la crisis, retomar los espacios de encuentro y definir una salida basada en la autodeterminación y sin tutelajes.
Paraguay
Como mencionáramos anteriormente el gobierno paraguayo estima en cerca de un millón y medio la cantidad de trabajadores que se verán afectados por las medidas de confinamiento social, que llevan ya casi un mes y aún no se tiene una certeza de cuando, y con qué restricciones, serán levantadas. Basado en un modelo económico agroexportador y con un “mercado de trabajo” marcado por una fuerte presencia del sector informal, sustentado principalmente en comercio y servicios y con un 90% de la mano de obra en relación de dependencia trabajando en micro, pequeñas y medianas empresas; Paraguay podría convertirse en una de las economías más afectadas por la actual crisis; la propia OIT toma estas características como las de mayor riesgo ante la situación.
Haciendo un análisis de las medidas adoptadas por el gobierno hasta el momento, podemos señalar que las mismas han sido insuficientes:
Medidas de asistencia inmediata: Ha pasado un mes desde el inicio de la cuarentena y la asistencia inmediata que debía ser entregada a las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad aún no ha llegado tan siquiera al 50% de la población meta, estimada en 330 mil personas.
Medidas de Protección al Empleo: El gobierno ha priorizado la asistencia a las empresas, brindándole salidas como la suspensión de contratos, el adelanto de vacaciones y la regulación del teletrabajo. Sin embargo, esto no ha dado resultado, los despidos se han duplicado y más de 30 mil trabajadores tienen sus contratos suspendidos, supuestamente estos recibirán una asistencia económica equivalente al 50% de un salario mínimo, sin embargo, dicha asistencia aún está lejos de concretarse. La asistencia a los trabajadores del sector informal de la economía tampoco ha llegado a tiempo y aún se espera conocer cómo será aplicada. EN materia de asistencia a las empresas, el Gobierno ha adoptado la decisión de habilitar una línea de crédito que permita el sostenimiento de las MIPYMES, sin embargo la misma no está resultando debido a que: a) los trámites continúan siendo dificultosos, b) la banca pública tiene una debilidad estructural que el gobierno no se ha decidido a resolver a fin de garantizar su buen funcionamiento en esta crisis, c) el gobierno ha decido gestionar una parte importante de la línea de crédito a través de la banca privada, que no ha respondido y estaría especulando con los recursos destinados a los créditos para las empresas.
Achicamiento del Estado y mantenimiento de la fiscalidad regresiva: Respecto a las medidas de fondo el Gobierno ha tomado la decisión de tomar deudas en el mercado internacional, en una primera etapa, por 1.600 millones de dólares para hacer frente a las necesidades del sistema de salud y de protección social. Para hacer frente a estas deudas el gobierno ha planteado un plan de Reforma del Estado, que apunta fundamentalmente al “achicamiento” del Estado a fin recortar el gasto público, lo que podría resultar contraproducente fundamentalmente en una etapa en que se requiere de mayor inversión pública a fin de sostener y re dinamizar la economía. AL mismo tiempo el equipo económico del Poder Ejecutivo ha anunciado que no pretende, en el corto y mediano plazo, realizar ningún tipo de reforma al sistema tributario vigente; Paraguay tiene una presión tributaria inferior al 10%, siendo una de las más bajas de la región, además de un sistema de impuestos terriblemente injustos, donde los sectores más concentrados y poderosos de la economía terminan aportando proporcionalmente menos que los sectores más empobrecidos.
Realizando un análisis general podemos concluir que Paraguay ha optado hasta el momento por medidas más cercanas, o tendientes, a una respuesta neoliberal a la crisis: achicamiento del Estado, sostenimiento de la fiscalidad regresiva, apuesta a la banca privada y medidas de flexibilización del empleo.
Proteger a los trabajadores, dinamizar la economía
Las medidas de aislamiento social adoptadas por el gobierno, que han sido acertadas, le han dado cierto respaldo social, sin embargo, el desgaste generado por la situación de hambre que atraviesan miles de paraguayos que no han recibido asistencia por parte del gobierno presagian un grave conflicto social. Resulta urgente un golpe de timón, tanto en las medidas de pronta asistencia como en aquellas de fondo que deben apuntar a garantizar la protección social, recuperar la economía y apuntar a la construcción de un modelo de desarrollo equitativo.
En este sentido una propuesta crucial, que fue presentada ya en los primeros días de la cuarentena por el movimiento sindical, que debe ser analizada y discutida a fondo es la adopción de una Ley de Fuero Laboral que prohíbe los despidos por el tiempo que dure la crisis -90 o 120 días desde el momento de su adopción-. Medidas similares han sido adoptadas ya por otros gobiernos, como los de Argentina y España. Los beneficios de esta propuesta serían múltiples y complementarían una serie de medidas que podrán ir encaminadas a lograr que Paraguay salga de la crisis mejor parado de lo que entró en ella.
Por un lado, la medida de prohibición de despidos, evidentemente, debe ir acompañada de una medida de asistencia adecuada a las MIPYMES, claramente los créditos que aún no llegan deben llegar y las líneas de créditos deben estar disponibles incluso a lo largo de los años venideros, los intereses deben ser bajos, se debe extender la moratoria de pago de servicios públicos, de créditos ya asumidos por estas empresas, y otras medidas. Esto garantizará que el sector empleador pueda sostenerse con una rentabilidad aceptable y retomar la productividad en el corto plazo.
Al mismo tiempo la prohibición de los despidos y la asistencia a las empresas permitirá sostener la demanda, por ende, mantener la dinámica del aparato productivo lo que podría llevar a la generación de empleo en el mediano plazo. El sostenimiento de la demanda permitirá también un alivio a las arcas fiscales, ya que el 70% de los ingresos impositivos provienen del IVA que se basa principalmente en el consumo de la clase trabajadora, la recaudación por este impuesto ha disminuido notablemente debido a la escasez de demanda existente desde las medidas de aislamiento, lo que podría ser revertido.
Por otra parte, la Ley de Fuero Laboral planteada por sectores sindicales establece también el reconocimiento de todos los sindicatos por parte del Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social (MTESS), a fin de brindar herramientas a los trabajadores para velar por el cumplimiento de los acuerdos. Esta medida está acorde a los postulados planteados por la OIT en materia de políticas que apunten a capear la crisis actual; “el diálogo social” planteado por el organismo internacional y defendido por el propio gobierno, no puede ser posible sin el reconocimiento urgente de las organizaciones de trabajadores a fin de que las mismas puedan ser interlocutoras para la discusión de las medidas a adoptarse.
La Ley de Fuero Laboral también brindará un apoyo importante a la formalización del empleo ya que toda empresa que desee acceder a las asistencias por parte del Estado deberá formalizar a sus trabajadores, extendiéndose la seguridad social y los beneficios del empleo formal.
Finalmente vale la pena rescatar la centralidad que tendrá el Estado para lograr una salida que se aleje de la barbarie en la coyuntura actual; una fuerte inversión pública en todos los sectores que la sociedad demande, el fortalecimiento de la regulación laboral, una reforma tributaria que se acerque más a la justicia fiscal y la planificación de la economía serán fundamentales para este objetivo. Las propuestas del movimiento social en general y del sector sindical en particular apuntan en esa dirección y lo hacen de forma correcta, es momento que los actores políticos con capacidad de incidencia en las decisiones gubernamentales pongan el oído hacia estos sectores y presionen para que estas medidas sean adoptadas.

miércoles, 22 de enero de 2020

Brasil y un nuevo plan de despojo del Paraguay



Brasil y Paraguay son copropietarios de Itaipu Binacional, la mayor hidroeléctrica del mundo en producción de energía, superando al “Tres Gargantas” de China. Brasil utiliza más del 98 % de la energía generada por la represa, mientras que Paraguay se queda con menos del 2%. Ese 98% representa casi el 20 % de toda la energía consumida por el gigante sudamericano, energía que compra como baratija, gracias a un oscuro tratado firmado en tiempos de la guerra fría en 1973, entre las dictaduras militares de Stroessner y Garrastazu Médici. Y lo más grave, según las cláusulas del tratado, la energía excedente, no utilizada por Paraguay, solo puede ser vendida a Brasil. Stroessner, un militar “nacionalista”, con la firma del tratado había consumado el mayor despojo contra su país. Accediendo a los legítimos beneficios de la hidroeléctrica, Paraguay se hubiera convertido en uno de los países más prósperos de la región, pero hoy sigue ostentando niveles de pobreza solo comparables con Haití.
El enorme crecimiento del Brasil, convertido en la quinta economía mundial, en gran medida se debe a la energía barata cedida por Paraguay. Unos 70 millones de brasileños dependen de Itaipu. Las ciudades más populosas como São Paulo, el portentoso polo industrial, su capital Brasilia, y uno de los destinos turísticos más grandes del mundo, Río de Janeiro, se nutren de su energía. Itaipú constituye la columna vertebral de la matriz energética brasileña, contribuyendo en más de 140.000 millones de dólares en su Producto Interno Bruto. Sin Itaipú, Brasil colapsaría, y sería un país económicamente insostenible. “Sin la energía generada por Itaipú, no podría existir el Brasil de hoy", diría en sus memorias Mario Gibson Barboza, ex canciller de Garrastazu Médici y firmante del tratado.
Según los precios internacionales, Brasil debería pagar entre 2.000 a 3.000 millones de dólares anuales por la energía cedida por Paraguay, pero solo pagó un promedio de 64 millones de dólares anuales hasta el 2011, cuando pasó a abonar 360 millones, gracias a un acuerdo entre Lula Da Silva y Fernando Lugo.
La historia se repite
En el 2023 se cumplirán 50 años del tratado que debe ser revisado. Paraguay, negociación mediante, puede empezar a disponer libremente del 50% de la energía, y venderla a otros países o al propio Brasil, pero a precio de mercado. Desde el lado paraguayo, las negociaciones en torno a la hidroeléctrica fueron tradicionalmente fraudulentas. Hace apenas unos meses, fue descubierta un acta secreta firmada entre autoridades de los dos países, que beneficiaría a Brasil en detrimento de Paraguay. El escándalo desatado costó el cargo al canciller y al presidente de la binacional, y estuvo a punto de desembocar en la destitución del presidente paraguayo vía juicio político.
Mientras que para Brasil, Itaipú representó históricamente un factor estratégico para su desarrollo, para el Paraguay fue simplemente una especie de botín de guerra para los grandes negociados de una elite partidaria, que siempre antepuso sus intereses particulares sobre la nación.
La dependencia estructural del Brasil a la hidroeléctrica, hace que el tratado sea prácticamente innegociable, y por la forma de cómo están avanzando estos acuerdos, se sospecha que la revisión del tratado en el 2023 sea una nueva entrega de la soberanía paraguaya, tal como ya sucedió 50 años atrás. Recordar simplemente que en la mesa de negociaciones se sentarán representantes de una burguesía nacional brasileña con vocación imperialista, y por la otra, una obtusa clase paraguaya, heredera de la dictadura stronista, que no llega ni al grado de oligarquía nacional.
Brasil necesita de la energía para seguir creciendo como economía emergente del BRICS, y Paraguay solo la precisa para satisfacer la apetencia de una cofradía partidaria, vacía de proyectos, y que fácilmente quedará satisfecha con alguna dudosa regalía del nuevo tratado.
Pareciera ser que para el Paraguay la suerte está echada, y la revisión de tratado va a significar un nuevo despojo como en tiempos de la dictadura, a no ser que en el 2022 las elecciones sean ganadas nuevamente por Lula, y que los paraguayos por fin despierten del letargo de cinco lustros, y exijan una tratado igualitario y justo en el 2023.

jueves, 19 de diciembre de 2019

La presencia del FBI y la euforia del inmediatismo de prensa

Cooperación de Trump al gobierno del Paraguay


Los órganos o dispositivos de seguridad de las potencias funcionan para garantizar su hegemonía. En el caso de EEUU desde el siglo XIX, en el marco del llamado monroísmo, EEUU identificó la región como propia.
A primera vista o desde una perspectiva inmediatista, el rol” justiciero” de EEUU confirma su condición de gendarme mundial.
El proceso de declive que viene experimentando la potencia, el intento de ampliación de su área de control en medio oriente, la explosión social como consecuencia de la crisis de la deuda de fines del siglo pasado, dieron lugar a gobiernos incompatibles a los intereses de la potencia del norte.
Los fracasos en medio oriente y la pérdida de control sobre su histórico patio trasero, hacen que EEUU vuelva su mirada sobre la región, ahora con más avidez dada su crítica situación económica y sobre todo, con la emergencia de China disputando el control planetario.
La transición hegemónica de occidente a oriente, la guerra comercial entre EEUU y China, y la forzada vuelta al caduco modelo neoliberal en la región, ocasionan un escenario de gran convulsión en la región. Ecuador, Colombia, Chile, Bolivia son focos de fuerte tensión social que impulsan urgentemente a EEUU a aumentar los dispositivos de control social, a los efectos de recuperar su histórico “patio trasero” hoy convulsionado. La necesidad es mayor, cuando vemos que ante el fracaso de los modelos neoliberales se pueden ver como en la Argentina, la vuelta a gobiernos anti neo liberales. Así con la victoria del “Frente de Todos” y la convulsión en el resto de la región, EEUU se propone la instalación de una cabecera de playa en el cono sur. Esa es la razón por la que instala un bunker dentro del mismo predio de la embajada en Paraguay con un puesto de comando de su policía Federal.
La medida en primera instancia para nuestros inmediatistas escribas desde una irremediable mentalidad colonial cae bien, porque ve que el histórico Superman “justiciero”, EEUU es el único capaz de sanear nuestro país de la corrupción.
Cuál es el mecanismo
El mecanismo consiste en sanear con criterio selectivo: Se investiga y persigue a una parte de la delincuencia y corrupción, la que es incompatible a los intereses de la potencia del norte.
Esto ocurrió en Guatemala con la creación de la CICIG, Comisión Internacional contra la impunidad, organización promovida por EEUU que dio lugar a la persecución y apresamiento nada menos que a dos ex presidentes. O en las otras persecuciones desde lo que se conoce como lawfare, persiguiendo a exponentes molestos de la región como Correa, Lula, Cristina Fernandez etc. La persecución –repito- es selectiva. Se salvarán aquellos exponentes contaminados de corrupción, pero funcionales a los intereses del norte. Esto para, además de guardar las apariencias, justificar el control social persiguiendo con la misma justificación de saneamiento, a exponentes de la civilidad con posiciones políticas incompatibles a la hegemonía imperial. La figura usada para el efecto, será el terrorismo y la sedición.
“La defensa de la democracia”
Esta frase aparece entre la justificaciones de “apoyo” a la seguridad que EEUU promete al Paraguay, instalando la FBI en Asunción. La defensa de la democracia sería el motivo político y por eso, el principal de la instalación de su policía federal.
Todos sabemos cuál es el concepto de democracia de EEUU. Es un modelo político y económico compatible con sus intereses. Bolivia por ejemplo, a pesar del reconocimiento de organismos multilaterales como el FMI, el BM etc del inédito posicionamiento en la región como nunca antes en su historia, fue victima de un cruento golpe de Estado y el control del Estado está al mando de los golpistas que dicen defender la democracia. El gobierno de facto tuvo de inmediato el reconocimiento y la celebración de EEUU.
Es notable cómo nuestras luminarias del periodismo inmediatista, celebran con júbilo la medida norteamericana, reforzando la idea de que como no somos capaces desde nuestras instituciones combatir la corrupción, debemos inevitablemente estar bajo la tutela del Superman planetario, EEUU. Tanto los poderes fácticos y formales son de esa forma, víctimas de su propia contradicción. La de haber avalado históricamente la tutela norteamericana , y que como una ruleta rusa, les puede caer encima.
Este intento de reactivar una nueva operación Condor en la región es por tanto una realidad. Intento que sin embargo, se estaría dando en un contexto planetario muy diferente a los años 70 del siglo XX. Hoy el mundo vive una crisis en el marco de la disputa hegemónica entre el huevo hegemón, China y EEUU en franco declive. El primero (China) con grandes inversiones en América Latina.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Desembarcó el FBI en Paraguay y Abdo entregó la soberanía a Trump


Por Celso Guanipa Castro(*)
Para el opositor partido progresista paraguayo Frente Guasú, la instalación de una “mesa de trabajo” entre la Secretaría Nacional de Inteligencia (SNI), la Fiscalía General y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos significa la entrega de la soberanía nacional, lo que constituye casual de juicio político.
La cuestión parece no preocuparle al mandatario paraguayo que se reunió el viernes 13 de diciembre con el presidente Donald Trump con una clara agenda – lavado de dinero, narcotráfico, financiamiento del terrorismo y corrupción- para facilitar el incremento de la presencia de los “investigadores” estadounidenses en el país.
Abdó informó en un video que se reafirmaron “los lazos históricos entre Paraguay y Estados Unidos. Estamos juntos para defender la democracia en la región, fortalecer la cooperación contra el crimen organizado transnacional e impulsar el comercio bilateral y las inversiones”.
“ Principalmente nos enfocamos en fortalecer nuestra relación bilateral, nuestro comercio bilateral, entendiendo que las relaciones se construyen, y son duraderas y son sustentables en el tiempo si hay un beneficio mutuo; si hay una integración y complementariedad en nuestras economías”, manifestó. Agregó que también se conversó sobre la cooperación en términos de fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, Inteligencia y la utilización de tecnología.
Los Mandatarios emitieron un comunicado conjunto en el cual acordaron “profundizar la robusta cooperación en materia de defensa y seguridad”.
Abdo Benítez enfatizó la necesidad del Paraguay de contar con asistencia para reformar la Policía Nacional y el sistema penitenciario. Trump anunció que Estados Unidos ofrecerá dos eventos del Programa de Intercambio Combinado de Entrenamiento de las Fuerzas Especiales en Paraguay en el 2020 y 2021, y que el Comando Sur ejecutará un ejercicio de respuesta conjunta a crisis regionales en Paraguay en el 2021.
Estados Unidos proveerá financiamiento para Entrenamiento Militar y Educativo Internacional al Paraguay”, refiere la declaración conjunta. Abdo Benítez informó que también conversaron sobre “el rol que está cumpliendo Paraguay como Presidente Pro Témpore del Mercosur” para avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio del bloque regional con EE.UU.
En la reunión ampliada participaron, por EEUU: el vicepresidente Mike Pence; el secretario de Estado, Mike Pompeo; el jefe de Gabinete Mick Mulvaney; el asesor presidencial del Consejo Nacional de Seguridad Robert O’Brien; el presidente de la Corporación Internacional de Finanzas para el Desarrollo (DFC), Adam Boehler; y el asesor presidencial para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone.
Por el Gobierno del Paraguay, asistieron el canciller Antonio Rivas; el embajador en EEUU. Manuel Cáceres; el ministro de Hacienda, Benigno López; y el asesor Federico González Franco.
El parlamentario del Frente Guasu Hugo Richer, destacó que “sigue siendo Estados Unidos el único referente de la política internacional del Paraguay en materia política, comercial y económica”, y, destacó que con la instalación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos en Paraguay, evidentemente, “hay varios grupos políticos y económicos que no van a estar tranquilos”.
Richer agregó que Paraguay tiene una “fragilidad institucional” muy grande y el Ministerio Público no tiene la fuerza suficiente para combatir la impunidad. El viernes 13 de diciembre, el prrsidente Mario Abdo Benítez se reunió con Donald Trump y luego destacó que éste le aseguró que están juntos para defender la democracia, fortalecer la cooperación contra el crimen organizado, impulsar el comercio e inversiones.
La reunión presidencial se concretó luego de que integrantes del FBI y del Departamento de Justicia de Estados Unidos se reunieran con autoridades de la Secretaría Nacional de Inteligencia y de la Fiscalía General a fin de conformar una mesa de trabajo para “tratar asuntos sensibles de interés bilateral”.
Poco antes, el FBI y el Departamento de Justicia estadounidenses aprehendieron en Estados Unidos a la exdiputada oficialista Cynthia Tarragó por lavado de dinero y narcotráfico. Asimismo, recientemente el Departamento de Estado de EEUU. prohibió de por vida el ingreso a ese país al exsenador –también del gobernante Partido Colorado- Óscar González Daher y el ex fiscal general del Estado Javier Díaz Verón por hechos de notoria corrupción.
Vale señalar que el Supremo Tribunal de Justicia del Brasil, dejó sin efecto una orden de captura librada por un juez de primera instancia contra el ex presidente Horacio Cartes a quien acusó de haber amparado la fuga de Darío Messer, uno de los principales acusados de la megacausa “Lava Jato” que investiga la red de lavado de dinero más importante del gigante sudamericano.
Un gobierno genuflexo
Messer, “el doleiro de los doleiros”, como se lo conoce en Brasil, estuvo prófugo de la justicia durante más de un año y fue detenído en San Pablo el pasado 31 de julio en el lujoso barrio Los Jardines.
Enrique Bacchetta, presidente de la bancada colorada que responde al presidente Abdo Benítez en el Senado dejó en claro la línea oficialista: “Ese tema es propio del Frente Guasu, el de tratar de llevar en todo momento el juicio político al presidente. Todo lo que provenga de ayuda para lograr el país que tenga la mejor calificación, gana el Paraguay”
El senador Pereira afirmó que de esta manera se autoriza a los estadounidense a que “entren ya formal e institucionalmente., pues siempre actuaban estos órganos de investigación en forma solapada”. Insistió en que todos los delitos involucrados en la investigación son de competencia del Estado nacional.
Tras calificar de “genuflexo”, al gobierno consdieró que la actitud tomada «es ponerse de rodillas a un país que se cree gendarme del mundo ¿Quiénes son ellos para venir a investigarnos?»
Señaló a su vez que Estados Unidos criminaliza y utiliza artimañas para quedarse con los recursos naturales de los países de la región: «Aquí nos hacen llamar como EPP, terroristas, cuando el negocio de fondo es el Acuífero Guaraní, puzolana, uranio y mármol. En Bolivia fue el tema del gas y litio; en Colombia el uranio, en Venezuela el petróleo, gas. “¿Cuántos narcotraficantes hay en EEUU y se consideran gendarmes del mundo?”, se preguntó.

(*) Periodista y politólogo paraguayo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

miércoles, 2 de octubre de 2019

¡Desalojemos a los invasores!

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Cultivos de soya transgénica
Foto: Conamuri

Los invasores de las tierras que pertenecían al Paraguay, bajo el gobierno del Gral. Bernardino Caballero y en el contexto del saqueo de las arcas del estado por parte de la oligarquía criolla, remataron 2.718.750 has. de tierras a favor de La Industrial Paraguaya S.A. (LIPSA), empresa que cuenta entre sus socios fundadores al propio Gral. Caballero, “padre de la patria agrarista”, y regalaron unas 600.000 has. al Gral. Patricio Escobar como una especie de trueque de guerra para intentar sepultar en el olvido la carnicería de la guerra de la Triple Alianza en la que los aliados nos robaron todo menos la dignidad como nación.

Los invasores de las tierras que pertenecían al Paraguay posteriormente adjudicaron de manera ilegal durante la dictadura de Stroessner unas 8 millones de hectáreas de las mejores tierras. Las mismas fueron destinadas para la reforma agraria, pero sus beneficiarios fueron militares, policías, políticos, contrabandistas, narcotraficantes y empresarios vinculados al régimen y, por supuesto, amigos del Brasil. En los diarios paulistas de la época se ofrecían “las mejores tierras del departamento de Alto Paraná conocidas por su productividad y fertilidad”. Hasta hoy día estos invasores siguen teniendo dichas tierras en sus manos. La mayoría de dichos personeros del régimen stronista están hoy en el gobierno, en el partido de gobierno o son los que apoyan de manera feroz al régimen actual.

Los invasores de las tierras que pertenecían al Paraguay tienen una historia de traiciones y entregas que es bastante conocida. Pero su más clara demostración fue el acta secreta que fue firmada por el gobierno de Mario Abdo Benítez en la que abiertamente entregaba parte de nuestra soberanía de Itaipú al Brasil. Un acta que desnuda la frialdad con la que los clanes familiares que se apoderaron del país realizan negociados para beneficio privado a costa de nuestra soberanía. El gobierno de Abdo Benítez, en un mismo acto, no sólo entregó soberanía sino que, a la vez, retrocedió en la historia política y diplomática para borrar con el codo lo que otros gobiernos, como el de Fernando Lugo, habían avanzado en materia de negociaciones con Brasil. Es decir, lo que ocurrió ahí fue una “doble entrega” de soberanía.

Los invasores de las tierras que pertenecían al Paraguay firmaron un cheque en blanco para las multinacionales como la MONSANTO y su séquito de empresas de agronegocios que, a sus anchas, hacen virtualmente lo que se les antoja en nuestro país, con sus semillas genéticamente modificadas que aplastan las semillas nativas y condenan nuestra cultura alimentaria basada en alimentos de la agricultura campesina, envenenando comunidades y personas derramando millones de litros de glifosato, veneno prohibido en casi todo el planeta, infectando cursos hídricos y echando bosques bajo una de las modalidades más violentas del extractivismo que el mundo conoce: la plantación de soja transgénica.

Los invasores de las tierras que pertenecían al Paraguay les entregaron todo a las multinacionales del agronegocio y a los que hoy se erigen como los varones del negocio inmobiliario. Todo. Les entregaron las mejores tierras, los recursos naturales, medios de comunicación, soberanía alimentaria, universidades, ministerios y secretarías, parlamento, ejecutivo y poder judicial, todo, absolutamente todo para que puedan hacer negocios con las tierras que, antes, nos pertenecían a los paraguayos y las paraguayas.

Por eso, cuando nos dicen que hay que desalojar a los invasores, una gran duda debería movernos la cabeza. ¿Quiénes son los verdaderos invasores? ¿Aquellos que reclaman tierras con títulos fraudulentos, tierras malhabidas que fueron entregadas por regímenes entreguistas desde Stroessner hasta Abdo Benítez? ¿Tierras invadidas hoy por el agronegocio y su violenta cruzada “civilizatoria”?

Porque si hablamos de invasores, si hablamos de los clanes familiares que vendieron y entregaron nuestras tierras como si la patria fuera un quiosco o una partida de truco, si hablamos de los sucesivos gobiernos que traicionaron nuestro proyecto de independencia bajo el falso ropaje del nacionalismo, si estamos hablando de los mismos personajes nefastos de nuestra historia, de los mismos grupos de empresarios que saquearon al estado y entregaron sin remordimientos nuestra soberanía para llenarse los bolsillos, entonces rotundamente debemos levantar nuestra vos y repetirlo una y mil veces: ¡Desalojemos a los invasores!
https://www.alainet.org/es/articulo/202408  

sábado, 28 de septiembre de 2019

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto

Paraguay

Esta frase popular tiene dos padres (y quizás más). Uno se llama Georg Christoph Lichtenberg (1742 - 1799) que fue un científico y escritor alemán, y el otro es Jean-François Paul de Gondi, Cardenal de Ritz (Francia, 1613 - 1679), que en realidad escribió que “una nación no siente el extremo de la miseria hasta que sus gobernantes han perdido toda vergüenza; porque ese es el instante en que los súbditos se despojan de todo respeto”.
Sea quien fuere el autor, la frase nos trae directamente a nuestra realidad nacional. Una realidad dolorosa en donde los paraguayos y paraguayas nos sentimos rehenes, presos y presas de clanes familiares y castas políticas que nos gobiernan desde hace años sin que millones de paraguayos hayamos visto ningún cambio en nuestras vidas, en la de nuestros padres y abuelos y, peor aún, en la de nuestros hijos e hijas.
Lo peor de todo es que estos clanes nos venden sus verdades a través de sus medios de comunicación para que creamos lo que ellos quieren, nos venden la educación que ellos quieren que tengamos, nos explotan en sus empresas, nos vacían los bolsillos a través de sus bancos y financieras y nos estrangulan el derecho a una vida digna, a la alimentación, a la salud, a la vivienda, a la tierra y a una educación que nos brinde un horizonte de felicidad.
Nos han hecho creer que los derechos, en realidad, no los traemos con nosotros desde el nacimiento, sino que cada ciudadano debe “ganarse” esos derechos. Por tanto, nos han hecho creer que la Constitución Nacional es como un pedazo de carne que está colgando por sobre la cabeza de un perro y que, si queremos alcanzarla, debemos estar saltando eternamente para intentar dar manotazos para ver si cada tanto podemos hacernos con las migajas de algún derecho que sobra por ahí y que caiga al suelo para su disfrute.
Nos han hecho creer que los derechos no son públicos sino privados. Si querés estudiar, comprá la educación que quieras para vos y tus hijos; si querés una vivienda, comprála; si querés tierras, o lo comprás o no la vas a tener nunca; si querés tener buena salud, comprála, ahí tenés los hospitales, sanatorios y seguros privados que te van a dar la mejor salud que necesites. Porque si no tenés todo lo que por derecho deberías tener es porque no trabajaste lo suficiente, porque sos haragán o haragana y porque sos un paria que sólo está pendiente de lo que te pueda “regalar” el Estado. Sí, porque el derecho para estos clanes que nos gobiernan hace años es un “regalo”. En definitiva, nos han hecho creer que la sociedad es un mercado, y no un lugar donde todos podemos desarrollarnos como personas. Si tenés plata tenés derechos, si no tenés, pues hacé más plata o te vas a morir sin nada.
La doble moral de estos clanes familiares que nos gobiernan y dirigen desde hace más de cien años, sostiene que la función del Estado no es la de garantizar derechos (al menos las de las personas), sino la de gestionar los negocios de las grandes empresas multinacionales y de los empresarios locales que nos traerán, por obra y gracia del libre mercado, la prosperidad y el desarrollo que necesitamos. Sin embargo, esa doble moral les permite utilizar todos los recursos disponibles, los aparatos burocráticos y las instituciones del propio Estado para garantizar a esos clanes familiares, a sus seguidores y sus familias, una vida que no la podrían encontrar en otro espacio que no sea el propio Estado. Porque el Estado no es garante de derechos (los nuestros), pero bien utilizan a ese mismo Estado para repartirse jugosas adjudicaciones, meter a parientes, amigos y la clientela en los ministerios, robar recursos de las instituciones públicas, traficar influencias para blanquear sus delitos, sostener “legalmente” sus esquemas de corrupción, y proteger a las mafias para que los negocios sigan eternamente.
Porque la verdad es lapidaria: estos clanes familiares, que construyeron una casta privilegiada de políticos millonarios, se enriquecieron con el dinero de la corrupción, de la impunidad, del narcotráfico, del contrabando, de la especulación financiera, de la compra-venta de tierras malhabidas durante la dictadura y a través de las mafias que operan en todos los niveles del Estado paraguayo.
Son estos clanes los que nos “dirigen”. Y mientras nosotros estamos buscando una escuela, no la mejor si no la que al menos tenga sillas, pupitres y no tenga el techo caído, para que nuestros hijos aprendan al menos a leer y escribir, sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, están estudiando en el extranjero, aprendiendo a dirigirnos como lo hacen sus padres. Y lo peor de todo, haciéndonos creer que al no ser una monarquía, nuestro país cambia de gobernantes cada cinco años de manera democrática.
Nuestro país, en manos de esta casta, no tiene nada más que esperar.
Con esta casta gobernándonos, ¿cómo podemos demandar honestidad y transparencia a los funcionarios públicos?, ¿Cómo podemos exigir eficiencia, profesionalidad y patriotismo a nuestras Fuerzas Armadas y policiales? ¿Con qué moral podemos reclamar a nuestros docentes la más alta entrega en la educación de nuestros compatriotas?, ¿Con qué ejemplo podemos pedir a los ciudadanos y ciudadanas el cumplimiento irrestricto de las leyes y la defensa de los intereses supremos de la república?
Mario Abdo Benítez es apenas el rostro visible de estos clanes, de esta casta saqueadora y acaparadora. Saqueadora porque nos han robado, excepto la dignidad, absolutamente todo, el futuro, los sueños de una patria justa donde todos tengamos cabida y no sólo unos pocos, todo. Acaparadora porque se han repartido absolutamente todo entre ellos y nos han dejado en la más absoluta pobreza a fuerza de vendernos la ilusión de un bienestar que nunca existió y nunca existirá mientras la misma casta nos siga gobernando.
En este escenario, en el cual tampoco faltan los falsos profetas que con un oportunismo escalofriante nos incitan a cintarear al oponente sin proponer una salida colectiva, necesitamos como pueblo tomar las riendas de la historia y comenzar a reescribirla. Una historia en la que las mayorías empobrecidas, trabajadoras y explotadas tomen las riendas del país y las conduzcan hacia la patria soñada por quienes se entregaron completamente por la causa de nuestra independencia, por nuestros abuelos y abuelas, y caminemos hacia un horizonte con derechos, con justicia y con dignidad para todos y todas.
Nuestro país no podrá reconstruirse con esta casta, con estos clanes familiares que nos tienen secuestrados. Nosotros, los trabajadores y trabajadoras estamos llamados a ser los próximos dirigentes de nuestro país.
Sólo entonces, cuando los excluidos de hoy sean los que dirijan mañana los destinos del país, los que mandan infundirán respeto, y los que obedecen no sentirán la vergüenza que hoy sentimos todos. 

sábado, 21 de septiembre de 2019

Paraguay: Ante la generalizada protesta popular, Abdo amenaza sacar al Ejército a las calles


Celso Guanipa Castro
Mientras 200 mil hectáreas de bosques chaqueños se volvían ceniza, también va subiendo la temperatura social en Paraguay, con un gobierno acorralado por cotidianas manifestaciones populares que reclaman la destitución del presidente Mario Abdo, quien ahora amenaza sacar al Ejército a la calle para reprimir a la población.
Hay gran preocupación en todos los sectores por el deterioro acelerado y creciente de la situación económico social, con una caída del 40 por ciento del mercado interno y del empleo, y una morosidad crediticia del 70 por ciento, gracias a la aplicación de las medidas neoliberales por parte del gobierno de Mario Abdo.
Pero preocupa aún más es el proyecto del gobierno de sacar el ejército a las calles con la excusa de velar por la seguridad ciudadana, sustituyendo la labor policial. Los analistas interpretan esta medida como una innovación estratégica del Pentágono para contrarrestar cualquier asomo de políticas con sensibilidad social.Resultado de imagen para paraguay protestas de la policia
“Convocan al Ejército en su viejo papel de exterminio físico e ideológico, pero sin aparecer en primera plana esta vez, a diferencia de los años 60 al 80 del siglo pasado, para lo cual el proyecto prevé utilizar a mandatarios peleles con lapiceras, para firmar las órdenes que le dicte el gran capital financiero transnacional; en resumen, nuevo estilo de Golpe de Estado, maquillado con esmero”, señala el analista José Antonio Vera.
Hasta la policía nacional se ha visto amenazada y ha salido a las calles a protestar. Los familiares de los policías y personal en retiro lanzaron un manifiesto –por primera vez en la historia- convocando a cerrar las principales rutas nacionales, y difundiendo un manifiesto político inédito en la historia de esa institución, de ciega tradición obsecuente al gobierno de turno.
En el manifiesto, esta policía que durante ocho décadas encabezó la represión del Estado, denuncia la corrupción política, los abusos del poder, los excesos en la gerencia pública y, rechaza toda acción del  triunvirato Partido Colorado-Gobierno-FFAA. En ese triunvirato se apoyó el sanguinario dictador General Alfredo Stroessner (1954-1989).
Pero no sólo es la policía la que sale a la calle a protestar contra el gobierno. Estudiantes,  funcionarios públicos, gremios docentes, la Universidad Nacional de Asunción, que dirige el Hospital de Clínicas, sindicatos urbanos, campesinos organizados, que vienen ocupando las calles de las principales ciudades exigiendo el juicio político para los principales jerarcas gobernantes, acusados de corrupción sistemática.
Las demandas populares resquebrajaron los principales partidos del sistema, en particular el Colorado y el opositor liberal, tras el escándalo del acuerdo energético con Brasil, El negociado incluyó la redacción de cláusulas secretas que sellaban la comercialización de energía hidroeléctrica excedente (producida por la represa binaci
onal de Itaipú) a la empresa Leros, ligada a la familia del presidente brasileño Jair Bolsonaro, a seis dólares el megavatio, cuando la cotización de mercado ronda los 40 dólares.
Una vez incorporados a la red por Leros  el excedente eléctrico sería vendido a un precio de 80 dólares el megavatio, registrando un potencial y módico beneficio del 1.200 por ciento a repartir entre presidentes.
Tras el escándalo, fue el ex presidente Horacio Cartes quien con los votos de sus acólitos en el parlamento, impidió el juicio político a Mario Abdo, y desde entonces se afianzó en el poder en las sombras. Cartes, calificado como el principal contrabandista del país por Abdo, y dueño del emporio de cigarrillos, y propietario de varios de los principales medios de comunicación,
El opositor Frente Guasú, con escasa representación parlamentaria y escasez de liderazgos y vocerías, continúa estancado, encabezado por el hoy senador y expresidente Fernando Lugo, quien mantiene cierta ascendencia ciudadana debido a sus méritos como gobernante (2008-12). Lugo fue víctima de un golpe parlamentario.
Y en este desconcierto generalizado, surgieron las denuncias de que en distintos sitios de los 400 mil kilómetros cuadrados del Paraguay, están apareciendo restos óseos, entre los cuales se encuentran tres cráneos humanos encontrados en  una de las muchas propiedades que, en sus 35 años de poder absoluto, acumuló el dictador Stroessner. Imagen relacionada
Rogelio Goiburú, Director de la Secretaría Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia, estimó que “podrían pertenecer a opositores paraguayos o a militantes de izquierda de otros países, enterrados en Paraguay en una operación más del genocida Plan Cóndor, cuyos asesinos se intercambiaban prisioneros”.
Goiburù recibió denuncias de que hay restos de personas en fosas comunes, incluyendo en comunidades indígenas,  que hacen pensar que podrían pertenecer a luchadores contra la dictadura. La impunidad campea en Paraguay desde las épocas de la dictadura, pero lo novedoso son los nuevos aires políticos que podrían devenir en huracanes.
Es por eso que el poder fáctico, encabezado por la Unión Industrial y los terratenientes de la Asociación Rural amenazan con cerrar las rutas nacionales con sus tractores y exigen a Abdo y Cartes que sea el Ejército controle las calles.
* Periodista y politólogo paraguayo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Paraguay, el inexorable camino hacia el cambio

celag.org

El 15 de agosto de 2019, día en que Mario Abdo Benítez (Partido Colorado) cerraba un primer año de gobierno, pasó desapercibido para muchos por la crisis política que el presidente venía capeando desde el 25 de julio anterior, cuando se hizo pública, una vez más, la deliberada incapacidad de su Gobierno para defender los intereses del Paraguay en lo concerniente a los acuerdos bilaterales en materia energética.
Los acuerdos bilaterales en materia energética y la administración de las empresas binacionales Itaipú y Yacyretá constituyen, en el Paraguay, un aspecto central del debate político. Por un lado, en el Partido Colorado existe una tradición de cesión de soberanía que inauguró Alfredo Stroessner con el Tratado de Itaipú de 1973, en el que se privilegiaron los intereses sobre los recursos energéticos de Brasil como compensación por la superior inversión infraestructural que realizó en la hidroeléctrica. Por otro, las fuerzas políticas de oposición al estronismo (Partido Liberal Radical Auténtico, PLRA y Frente Guasú) procuraron llegar a acuerdos que acabaran con el despojo del que había sido víctima el pueblo paraguayo. De tal manera que, cuando Fernando Lugo asumió la Presidencia, en 2008, emprendió negociaciones con el Gobierno de Lula Da Silva para revisar el Tratado de Itaipú logrando –entre otros reclamos– que Brasil le pagara a Paraguay una compensación más justa por la cesión de la energía que le correspondía[1].
En 2019, la historia se repite: la primera acción del Gobierno de Mario Abdo en este sentido fue la convalidación del Acuerdo Cartes-Macri de 2018, por el cual se promulgó el acuerdo de las notas reversales que modifican el Tratado de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), reconociendo una deuda de Paraguay con el tesoro argentino por valor de 4.084 millones de dólares, a ser pagados en un plazo de 30 años.
El pasado 24 de mayo tuvo lugar la segunda acción que generó la crisis más importante del Gobierno Abdo. Fue la firma en secreto de un acuerdo entre el Gobierno paraguayo y el de Brasil por el que Paraguay renuncia voluntariamente a su derecho a contratar hasta la mitad de la energía eléctrica generada por la usina hidroeléctrica binacional, desde la firma hasta el 2023. Tal decisión que provocó la renuncia de Pedro Ferreira como presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), por su desacuerdo con la firma de dicha acta, y razón por la cual se hizo público el contenido del desafortunado acuerdo un mes más tarde.
La crisis política que explotó a finales de julio fue de gran magnitud, y mientras duró, Abdo mantuvo un discurso variable y anodino ante la cesión de soberanía. Primero, defendió el acuerdo firmado basándose en el principio de pacta sunt servanda, pero luego, ante la creciente alerta de la ciudadanía –ya acostumbrada a expresar sus reivindicaciones en la calle–, comenzó a recular y terminó por dejar sin efecto el acuerdo, además de repartir las culpas entre los negociadores (o testaferros) quienes al final renunciaron a sus cargos [2].
En este punto, el liderazgo de Efraín Alegre (PLRA) fungió, por primera vez, como catalizador y coordinador decisivo de la respuesta ciudadana –a menudo desorganizada y carente de lineamientos políticos claros— y propuso el juicio político contra Mario Abdo y del vicepresidente Hugo Velázquez, principal implicado en las negociaciones. Todo ello derivó en un nuevo “abrazo republicano” en el que expresidente Horacio Cartes movilizó a la facción Honor Colorado del Partido Colorado [3], a fin de que Marito pudiera salir bien parado de la votación en su contra, como en efecto sucedió [4].
A partir de aquí Horacio Cartes pasó a influir de manera definitiva en el Gobierno de Mario Abdo. De entrada [5], Cartes solicitó cambios en los ministerios de Educación y Ciencias, Obras Públicas y Comunicaciones, y de Agricultura y Ganadería, reclamándolos –indirectamente— para su facción del partido. Se trata de una petición que probablemente Mario Abdo aceptará como primera cuota de lo que le adeuda por ayudarlo a mantenerse en el poder en un momento de crisis, que se prevé endémica: el 64,72% de las personas califican como “muy malo” su Gobierno, un 86% considera que el presidente es incapaz de gobernar y el 75% cree que debe acabar su periodo [6].
Para Mario Abdo la deuda con Cartes resultará demasiado cara. El presidente tendrá que terciar, en adelante, no sólo en la cesión de cargos en carteras estratégicas, como son las de Obras Públicas y Comunicaciones y Agricultura y Ganadería, sino que también tendrá que dejar de aplicar (o reducir) los controles al contrabando y lavado de activos, en particular en las zonas de frontera, donde Estados Unidos y la DEA miran con lupa los movimientos de Cartes y su emporio contrabandista de tabaco [7].
El nuevo pacto también terminará de vaciar de contenido (si en algún momento lo tuvo) el discurso de Mario Abdo según el cual su Gobierno estaría orientado a la persecución de la corrupción “caiga quien caiga” [8]. Ello lo pone en frente de una ciudadanía que reiteradamente ha demostrado estar dispuesta a conquistar los cambios mediante el estallido en las calles, esta vez aupada por una oposición que parece, más dispuesta que nunca, a estar a la cabeza de las protestas, como ya lo demostró durante los más que tensos días de finales de julio.
En estas condiciones es previsible que el Gobierno de Mario Abdo siga tambaleando y que ya haya comenzado una irrevocable cuenta atrás para su cambio. Tres son los liderazgos que se perfilan: Santiago Peña, el candidato de Horacio Cartes –quien se enfrentó en primarias a Mario Abdo— que a día de hoy lidera las encuestas con un 38% de favorabilidad; Paraguayo Cubas (senador del Movimiento Cruzada Nacional), con un 36%, y Efraín Alegre (PLRA), que alcanza un 15% de favorabilidad.
Mientras Mario Abdo sigue en la cuerda floja, la tensión en las calles –en especial por la renovada alianza abdocartista— continuará creciendo. Es por ello que el papel de la oposición en el direccionamiento y coordinación de la ciudadanía movilizada será fundamental de cara a los próximos meses. De su capacidad de liderazgo para hacer confluir los intereses de la mayoría con propuestas políticas claras que se conviertan en proyectos de gobierno, como ya se hizo con el proyecto Ñande Energía [9], dependerá la capacidad de llevar a cabo un cambio político de calado el Paraguay, que nuevamente rompa con el ciclo colorado heredero y ejecutor del proyecto del dictador Alfredo Stroessner.

Notas: 
[2] El canciller Luis Castiglioni, el embajador paraguayo en Brasil, Hugo Saguier Caballero, el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Alcides Jiménez, y el director general de la Itaipú Binacional, José Alberto Alderete.
[3] La Asociación Nacional Republicana está dividida en dos facciones; Honor Colorado, liderada por Horacio Cartes y Colorado Añetete, liderada por el presidente Mario Abdo.
[6] Sondeo a través de redes sociales de Paraguay VOTA, sábado 10 de agosto de 2019 a martes 13 de agosto de 2019, 11.023 casos válidos.
[9] Para reducir la tarifa eléctrica que, a pesar del apoyo popular, fracasó en el Senado.