Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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miércoles, 8 de julio de 2015

E.U., Venezuela y Grecia...de "independencias" a Independencias

Por: Patricia Barba Ávila

"Felicitaciones a Grecia...Es una gran victoria contra el terrorismo financiero del Fondo Monetario Internacional". Nicolás Maduro Moros
"El porvenir de la nación y la solución de sus problemas no pueden seguir dependiendo del interés egoísta de una docena de financieros, de los fríos cálculos sobre ganancias que tracen en sus despachos de aire acondicionado diez o doce magnates. El país no puede seguir de rodillas". Fidel Castro Ruz
 
En el contexto de acontecimientos tan relevantes como la independencia de los Estados Unidos y de Venezuela, por una parte, y el contundente NO que más del 60% del pueblo griego votó contra la Troika, por la otra, es que se hace imprescindible un análisis de lo que significa ser independiente y, por ende, soberano.

Este 4 de julio, en los Estados Unidos, tanto la clase política como la población celebran, más por tradición que por una conciencia plena y un conocimiento profundo de su historia, la independencia de ese país. Sin embargo, pese a que, efectivamente, de 1775 a 1783 las 13 colonias británicas en América (el Continente) lograron independizarse del dominio del Imperio Británico, el devenir histórico no condujo al poder real del pueblo en su totalidad, ya que siguieron existiendo esclavos y clases sociales, junto con la conformación paulatina de una plutocracia que sigue siendo la que decide el futuro de la inmensa mayoría de la población de ese y otros países.

Es decir, difícilmente se podría afirmar que el pueblo norteamericano, en su totalidad, es genuinamente independiente en lo que respecta a las decisiones que su gobierno adopta. Casos evidentes han sido las invasiones y guerras provocadas contra pueblos como el vietnamita, contra las cuales decenas de personas se manifestaron y fueron salvajemente reprimidas, así como los millonarios rescates bancarios decididos por el gobierno del "demócrata" Barack Obama, en cruel contraste con los recortes a la seguridad social y otros beneficios de orden público, que recibieron el rechazo del Movimiento "Occupy Wall Street", igualmente reprimido. 

Por otra parte, en lo que respecta a su sistema electoral, es curioso cómo un importante número de estadounidenses vive bajo el engaño de una democracia ilusoria en la que son golpeteados de manera inmisericorde por la mediocracia corporativa que es capaz de venderles candidatos a presidentes y gobernadores como se vende una botella de Coca-Cola o una bolsa de papas fritas, junto con la idea de que son "la nación más poderosa de la Tierra" aunque existan miles de desamparados que carecen de techo, empleo, atención médica, y la enorme mayoría viva totalmente endeudada.

Desde el espectro político opuesto, tenemos la celebración del 204 aniversario de la independencia venezolana que, al igual que otras naciones latinoamericanas, significó poner fin al control que el Imperio Español ejercía sobre los habitantes de las colonias en el continente americano.  Por largo tiempo, dicha victoria se vio escamoteada debido a que los pueblos sólo cambiaron de amo al quedar bajo el dominio de las grandes corporaciones mayoritariamente norteamericanas que ligadas con las clases pudientes locales, iniciaron una suerte de neocolonización en jóvenes naciones como México, Cuba, Venezuela, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, etc. Y es aquí donde la reconquista de la independencia de Venezuela toma una importancia fundamental, ya que a partir de 1999, con la asunción a la Presidencia del país del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, esta hermana nación inició el camino hacia la consolidación de su soberanía económica, política y financiera.

Y, para fortuna de millones de habitantes de la Gran Patria Latinoamericana con la que soñó el Libertador Simón Bolívar, otros países han seguido la ruta que las revoluciones cubana y venezolana marcaron:  Ecuador, con el brillante y sostenido liderazgo de Rafael Correa; Bolivia, con el triunfo reiterado del primer gran estadista indígena del siglo XXI: Evo Morales Ayma; Nicaragua, con la consolidación de la Revolución Sandinista y, en menor medida pero con políticas en beneficio de sus pueblos, Argentina bajo Néstor Kirschner y Cristina Fernández, por una parte y, por la otra, Uruguay bajo presidentes como José Mújica y su sucesor, Tabaré Vázquez.

Y ahora, con lo ocurrido en Grecia, donde el Primer Ministro Alexis Tsipras sometió a consulta la decisión de rechazar o aceptar las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (también conocido como El Fondo Más Infame), el pueblo griego dio un paso de verdadera soberanía y dignidad, al votar el NO rotundo a las infames presiones fondomonetaristas. Sin lugar a dudas, se puede decir que fueron independientes al no sujetarse a ningún otro interés que no fuese el propio. Huelga decir que la deuda que reclama la Troika del sufrido país helénico, es absolutamente inmoral e insostenible, pues fue generada de manera artificiosa merced de políticas que destruyeron la economía de esa nación --y muchas otras en distintos continentes--, obligando a gobiernos títeres a solicitar "rescates" a una auténtica cueva de ladrones y usureros elegantemente llamados "banqueros", con el abyecto modelo de saqueo a gran escala consistente en despojar para luego prestar a la víctima el mismo dinero que le fue robado!

Es decir, si bien es cierto que las clases pudientes y los comerciantes de un gran número de naciones lograron conquistar su independencia del tutelaje de los imperios europeos en el Siglo XVIII, no se puede hablar de independencia en el sentido más estricto del término, pues no es posible ser independiente cuando se padece miseria y el futuro de millones de seres humanos está sujeto a la voluntad de una reducida plutocracia. Tal como lo dijo el inmortal Eduardo Galeano al criticar las cartas magnas de algunos países al afirmar que "las constituciones fueron la prueba más evidente de que lo conquistado fue una libertad de comercio. En realidad, la independencia sigue siendo para nosotros una tarea por hacer". En este punto, habría que decir que la independencia con la que un ser humano o una comunidad piensa y actúa es, en gran medida, resultante de un sistema educativo óptimo que enseña a dilucidar, analizar y derivar las mejores decisiones en beneficio tanto individual como colectivo. 

Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.  Jorge Bucay

martes, 7 de julio de 2015

Esperanza griega



John M. Ackerman
La contundente victoria popular en las urnas ayer en Grecia demuestra que la política de masas sigue viva como una esfera clave para la acción social en el mundo entero. Yerran los fundamentalistas de la izquierda responsable que en lugar de enfrentar al poder y cambiar las reglas del juego aceptan de antemano los términos de negociación impuestos por el poder financiero. También se equivocan quienes creen que la resistencia estrictamente local y ciudadana, sin vinculación alguna a partidos políticos con proyección nacional, es la única forma de combatir los embates de las oligarquías nacionales y la plutocracia global.
El voto en contra de las condiciones de austeridad exigidas por la Unión Europea a Grecia confirma una vez más que la política es, será y ha sido siempre un libro abierto donde el pueblo movilizado tiene la posibilidad de transformar el curso de la historia.
Después de años de multitudinarias protestas callejeras, ataques constantes desde los medios de comunicación y complicadas divisiones internas, la sociedad griega ha logrado unirse para defender el espacio público de deliberación democrática del autoritarismo financiero impuesto desde Berlín y Bruselas.
La ruta trazada por el primer ministro griego, Alex Tsipras, se parece mucho a la estrategia que ha seguido Andrés Manuel López Obrador desde hace más de una década. La digna terquedad y valiente negativa a aceptar la derrota de las causas justas los han convertido en líderes políticos sumamente populares. La sencillez y la radicalidad pragmática de ambos hombres de Estado les han permitido ganar la confianza de sus pueblos respectivos.
Durante los días antes del referendo de este domingo, el pueblo griego fue sometido a una avalancha de espots televisivos, columnas periodísticas y reportajes sesgados que querían inducir el voto en favor de las reformas estructurales que buscan imponer las autoridades de la Unión Europea.
El cierre de campaña del grupo del  recibió una amplia cobertura en los principales canales de televisión, mientras el acto del no, encabezado por el propio Tsipras, fue desdeñado por los medios. En general, millones de euros y dólares de origen desconocido fluían a Grecia no para salvar a sus bancos o para apoyar a sus ciudadanos, sino para intentar asustar a la población y hacerla creer que Tsipras y Syriza implican un peligro para Grecia.
Una acción internacional similar tuvo lugar cuando López Obrador encabezaba las preferencias unas semanas antes de las elecciones presidenciales de 2006. Y vuelve a ocurrir hoy a partir del histórico desempeño de Morena en las elecciones de 2015.
La economía mexicana es más robusta que la griega.Tenemos una población 11 veces más grande, así como una economía cuatro veces mayor que Grecia. La carga de nuestra deuda pública es mucho menor y si bien el crecimiento económico mexicano ha sido raquítico durante los años recientes, todavía no hemos llegado a los niveles de crisis generalizada en que hoy se encuentra Grecia.
Sin embargo, si seguimos por el camino de la integración neoliberal estadunidense trazado por el Pacto por México muy pronto tendremos el mismo destino que el pueblo helénico. Hoy vivimos dentro de una burbuja financiera artificial generada por el gasto electoral de Miguel Ángel Osorio Chong y el seguro petrolero de Luis Videgaray. El año 2015 podría traer un verdadero desastre económico. Peña Nieto ya se prepara para este escenario proponiendo desde ahora fuertes recortes al presupuesto público de acuerdo con las recetas de Washington y de los principales organismos financieros internacionales.
En Grecia, quienes hicieron ganar el no en contra de la austeridad y en favor de la democracia fueron principalmente los y las jóvenes. Casi siete de cada 10 jóvenes menores de 30 años votaron en favor de la dignidad y la soberanía nacional. Es por ello que el secretario de Hacienda griego, YanisVaroufakis, ayer exclamó que el corazón de Europa hoy late en Grecia.
Los y las jóvenes mexicanos tienen hoy la oportunidad de seguir el ejemplo de sus hermanos y hermanas griegas.
Grecia es para Europa lo que Guerrero es para México y México para las Américas. Los tres son territorios rebeldes cuyas grandes trayectorias históricas les han dado a sus pueblos la fuerza necesaria para levantar la cabeza y dar una lección de dignidad universal. Participemos desde México en la regeneración de la esperanza democrática en el mundo entero.
Twitter: @JohnMAckerman

lunes, 6 de julio de 2015

El voto de la dignidad


Foto
Vuelco en Europa
Luis Hernández Navarro
Foto Reuters





En Grecia ganó el voto de la dignidad sobre el voto del miedo. Fracasó el intento de las instituciones de dar un golpe de Estado blando contra un gobierno antiausteridad y de humillar al pueblo griego. Este 5 de julio, con la victoria del no, la política de la gente derrotó al chantaje económico.

Como dijo el clásico: fue un triunfo claro, contundente e inobjetable. El no ganó por una diferencia de casi 22 puntos porcentuales y lo hizo en todas las regiones, incluidas las zonas rurales, donde las políticas de la Unión Europea destrozaron la producción agrícola.

Triunfó el no remontando una campaña de temor en la que el Banco Central Europeo cerró la posibilidad de aportar más liquidez a los bancos helenos, forzando el control de capitales y el cierre de entidades financieras.
Ganó el no, al frenar la intentona de la troika de dar un golpe de Estado blando para derrocar el gobierno de Syriza. Como lo denunció el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, en una entrevista con el diario El Mundo: “todo esto lo tenían preparado desde el principio. Ya hace cinco meses existía un plan para acabar con un gobierno que no aceptaba dejarse chantajear por el establishment europeo”.

Los tiempos están cambiando. El 31 de octubre de 2011 el entonces primer ministro griego, Yorgos Papandreu, intentó someter a referendo la firma del segundo plan de rescate financiero, acompañado de draconianas medidas de austeridad. Los jerarcas europeos, con Angela Merkel y Nicolas Sarkozy a la cabeza, se le fueron al cuello: llamaron a Papandreu a la cumbre que el G-20 realizaba en Cannes y lanzaron un ultimátum: la consulta no podría ser sobre el rescate, sino sobre la pertenencia de Grecia al euro.
El primer ministro se dobló. Un buen número de legisladores de su partido, el socialdemócrata PASOK, lo traicionó y buena parte de la oposición le declaró la guerra. Papandreu retiró el llamado al referendo y dimitió, a pesar de que él iba a pedir que se votara por la aceptación del plan de austeridad. En su lugar se nombró un gobierno de coalición encabezado por el ex banquero Lucas Papademos.
Pero ahora la historia fue diferente. Aunque las instituciones quisieron repetir la medicina que le recetaron a Papandreu y dieron de manotazos en la mesa, Alexis Tsipras sostuvo el referendo, llamó a votar por el no y obtuvo una abrumadora mayoría.
Su posición negociadora es ahora más fuerte. Tiene el respaldo mayoritario de su pueblo, de casi el doble de los que votaron por él en enero de 2015. O, dicho de abajo arriba, la intensa movilización social contra la austeridad que se vive en el país heleno desde las protestas juveniles de diciembre de 2008 cuenta hoy con un primer ministro que la expresa y defiende.

Los griegos hablaron y ahora les toca mover ficha a los representantes de la Europa de los capitales. Algunos de sus representantes más conspicuos se empeñan en hacer realidad sus amenazas y poner a Grecia fuera de la eurozona (lo que se ha bautizado como Grexit). Para ellos, el no griego significa un no a Europa. Ni tardas ni perezozas, las firmas JP Morgan y Credit Suisse expresaron su preocupación por el futuro y señalaron, cada una por su lado, que la posibilidad de que se produzca la Grexit es de 70 y 75 por ciento.

Y, ante el triunfo del no, Georg Fahrenschon, presidente de las cajas de ahorro alemanas (Deutscher Sparkassen und Giroverband), uno de los principales inversores privados en deuda pública europea, dijo que Grecia rompió las reglas del euro y debe abandonar la moneda única.

Pero el primer ministro Tsipras –y con él la mayoría de los griegos– no están de acuerdo con estas afirmaciones. Para él, la realización del referendo nunca tuvo que ver con la permanencia o no de su país en la eurozona. Es más, ni siquiera trató sobre el fin de la política de austeridad. Lo central de la consulta consistió en refrendar o no el reclamo de un descuento de 30 por ciento a la deuda y un periodo de gracia de 20 años para pagarla, así como de una política de austeridad distinta. “Europa –dijo Tsipras– no puede ser un camino único que conduce a las políticas de austeridad. El pueblo griego ha respondido que quiere la Europa de la democracia y la justicia.”

Este 5 de julio una nueva historia comienza y su final no está escrito. Para la Europa de los capitales representa un verdadero dolor de cabeza. Los vientos de cambio helénico podrían impulsar la nave de Podemos y sus aliados en los comicios españoles en noviembre de este año, y la del Sinn Fein en Irlanda, el próximo febrero. O podrían contagiar a países como Italia y Portugal, agobiados por sus deudas. Y, si los grandes capitales optan por darle un manotazo al tablero europeo y decir a los griegos que ya no juegan allí, ellos podrían optar por salir de la OTAN y acercarse a Rusia y China.

Por lo pronto, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, comenzó a consultar con los jefes de Estado y de gobierno de los otros 18 países de la eurozona (sin incluir al primer ministro griego) para decidir cuál será la respuesta de la Unión Europea al desafío heleno. Y este lunes celebrará una conferencia telefónica con el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Hace alrededor de un siglo, el gran poeta heleno Constantino Cavafis anunció en su poema Che Fece...Il Gran Rifiuto que “A algunos hombres les llega un día/en que deben el gran o el gran no/decir”. Ese día les llegó a los hombres y mujeres de su patria. Y ellos dijeron un justo y digno no. Y no se arrepienten de haberlo hecho a pesar del miedo, la incertidumbre y las amenazas que padecen. Porque al decir no, preservan, para ellos y para todos nosotros, la frágil flor de la democracia.
Twitter: @lhan55

domingo, 5 de julio de 2015

Grecia: los bancos y la Europa reaccionaria ven sólo lo inmediato



Antonio Gershenson
Lo de ahora tiene aspectos que la gran banca europea y los gobiernos de derecha de ese continente no ven. Ven lo que ha pasado ya en Grecia –desastre tras desastre causado también por ellos– y lo quieren profundizar en su beneficio.
También con Argentina tienen un trato similar, con los fondos buitre, con el apoyo de autoridades judiciales estadunidenses de primer nivel. Pero eso y lo del petróleo de las Bahamas tendremos que verlo en otro momento.
Hoy domingo Grecia vota en favor o en contra de la oferta de las grandes instituciones bancarias, de ampliar la deuda por otro ratito a cambio de sacrificar salarios, pagos a jubilados, empleos, presupuesto, etcétera. No es la primera vez que hay este tipo de oferta.
Se exigen recortes por 8 mil millones de euros. No es la primera vez. Esto empezó desde 2010, y va de mal en peor. Pero entonces eran gobiernos de derecha, que se hincaban y aceptaban lo que dijeran los banqueros, y ahora las elecciones subieron al poder a la izquierda. Banqueros y gobiernos de derecha, destacado el de Alemania, como cuando Hitler los invadió, los quieren obligar a violar el sentido de las elecciones y virar a la derecha, lo cual encuentra la conocida resistencia.
Vimos en este diario, el viernes, el descaro de los banqueros: “El presidente del consejo de ministros de Finanzas de la eurozona, Jeroen Dijselmblem, indicó que es probable que Grecia no tenga lugar en la zona euro si vota por el no y que será increíblemente difícil crear un nuevo paquete de rescate si gana el no. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, previó una victoria del sí, para que llegue un gobierno de tecnócratas y termine la era Syriza”. Descaradamente confiesan que quieren anular las elecciones de Grecia y el gobierno que llevaron al poder. Quieren otros cinco años de desastre como los ya vividos, y bajo su dominio.
Se ha mencionado el reciente trato de Grecia con Rusia, país que envía gas a Grecia con un gasoducto a través de Turquía. Ambas naciones tienen beneficio económico, pero lo principal es que es un primer paso en la ruptura del aislamiento económico de Grecia fuera de la Unión Europea.
El lunes 29 de junio, el primer ministro de China prometió que seguirá invirtiendo en la deuda de la zona euro. Dijo que la crisis de financiamiento de Grecia es también un problema para su país. Dijo que este no es sólo un problema europeo, pues está conectado con las relaciones entre China y Europa.
China ha prestado cantidades apreciables a Brasil y otros países de América Latina, de África y de otros lados.
Claro, ese país está muy lejos para la vista miope de los banqueros europeos. Es más, está en formación el Banco Asiático (sus iniciales en inglés son AIIB) con su centro en China y participación de 57 países, incluyendo, por ejemplo, a India y a Rusia, pero también a Inglaterra y Alemania.
Este pasado lunes 29 de junio, este banco aprobó un acuerdo de algo así como estatutos. Se incluye que se podrá prestar dinero, pero sólo hasta 30 por ciento del fondo total, a países que no estén en Asia. No mencionan países, pero es obvio que esto incluye a Grecia. Este banco empezará a operar oficialmente a fines de este año. Es obvio que está aún más lejos de los ojos miopes de los banqueros europeos.
Hay otros elementos, de más largo plazo, que complementan el cuadro. En mi artículo Las economías del mundo, ayer, hoy y mañana, del 23 de febrero pasado, en el que se citan estudios llevados a cabo en Gran Bretaña, en India y Francfort, Alemania, de los que tomamos los tres primeros lugares mundiales en lo económico.
Para 2020, la previsión es: primero, Estados Unidos; segundo, China. Y tercero, Japón. Todavía similar al actual, aunque en niveles posteriores ya hay cambios.
Para 2030, la revisión ya es: China, primero; Estados Unidos, segundo e India, tercero.
Para 2050, con el estudio hecho en Francfort, ya es: primero, China; segundo, India y tercero, Estados Unidos. Aquí ya el cambio es mayor. De cuatro países euro que había en los primeros 10, sólo queda Alemania, en décimo lugar y después de un país africano, Nigeria, que es el noveno. Y el estudio se hizo en Alemania. Este es el resultado de un gobierno de tecnócratas.
Estos estudios se basan en datos reales, en el ritmo de crecimiento actual o reciente de un grupo de años, y la proyección del ritmo medido en ese periodo al número de años futuros.
Es obvio que los banqueros europeos miopes de los que hablamos ni de chiste pueden ver, y menos entender, estos años futuros. Pero muchos otros, incluso griegos, sí.

jueves, 2 de julio de 2015

Venezuela pide a Grecia que se libere del chantaje del FMI



El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó su solidaridad con el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, para incitarle a que se libere del “yugo” del FMI.
“Yo quiero formalmente, oficialmente, sentidamente, expresarle al primer ministro Tsipras y al pueblo griego toda la solidaridad del pueblo bolivariano y chavista de Venezuela, todo el apoyo, todo nuestro abrazo”, declaró el martes.
Al elogiar la “difícil lucha” ante “el chantaje económico”, el mandatario de Venezuela consideró que el pueblo griego debe liberarse de la trampa del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“No tengan miedo, hermanos y hermanas de Grecia, el camino es romper las amarras con el capital financiero internacional y el FMI, liberarse del yugo que pretende tragarse la sangre de los pueblos, el trabajo de los pueblos, la riqueza de los países, ese es el camino”, añadió Maduro.
A juicio del presidente venezolano, la situación que vive hoy Grecia es como la de una guerra, para impedir que el pueblo heleno se mueva hacia la libertad y la independencia.
En esta misma línea, el presidente afirmó que los Estados latinoamericanos, han formado grupos como Petrocaribe (una alianza petrolera) para permitir la estabilidad social, económica, el progreso compartido y la solidaridad.
Desde finales de 2009, Grecia se enfrenta a una grave crisis de deuda soberana, que ha causado un deterioro generalizado de los niveles de salud y esperanza de vida y ha hecho crecer la violencia y la delincuencia.
El viernes, miles de griegos protestaron contra las medidas de austeridad de la troika, conformada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el FMI, poco después de que su Gobierno rechazara el plan de rescate financiero de sus acreedores.
LibreRed/HispanTV

martes, 30 de junio de 2015

Stiglitz: Tras reestructuración de deuda, Argentina empezó a crecer a un 8% anual



Grecia
Las naciones europeas acreedoras son responsables de la crisis griega y las condiciones que imponen al gobierno de Atenas son “indignantes”, sostiene en una entrevista con BBC Mundo, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, y compara la situación actual de Grecia con la crisis que vivió Argentina hace años.
De acuerdo con el premio Nobel de Economía, todavía existe posibilidad de un acuerdo que evite un ‘default’ en Grecia. “Es concebible que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes”, señaló a BBC Mundo. Sin embargo, señala esto como poco probable.
Stiglitz asegura que Grecia puede obtener buenas lecciones de la decisión de Argentina en 2001 de declarar el ‘default’ sobre su deuda externa. “Después del ‘default’, Argentina empezó a crecer a una tasa del 8% anual, la segunda más alta en el mundo después de China”, recordó. Y añadió que “la experiencia argentina prueba que hay vida después de una restructuración de deuda, y después de dejar un sistema cambiario”.
El experto apunta a que la Troika –el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE), y el Banco Central Europeo (BCE)– es responsable de la desastrosa situación en el país heleno.
“Piense en lo que habría pasado si en 2010 Grecia y los países europeos hubiesen intentado acordar un plan de deuda que hubiera permitido a Atenas recuperar la senda del crecimiento. Hubieran podido escoger eso”.
“Espero que esta crisis ayude a cambiar la manera en cómo el mundo enfrenta las crisis de deuda soberana de los países”, concluyó.
RT

Países del ALBA apoyan a Grecia frente al asedio del capitalismo financiero mundial


La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) manifestó este domingo su firme apoyo al pueblo y al Gobierno de Grecia ante el “voraz asedio del capitalismo financiero mundial y sus representantes europeos, los que con inescrupulosa y desmedida ambición pretenden doblegar la opción de este país por una vida digna y justa”.
A continuación el documento íntegro:

Comunicado del ALBA sobre la situación en Grecia

La Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) expresa su más firme apoyo y solidaridad al pueblo y al gobierno griegos, frente al voraz asedio del capitalismo financiero mundial y sus representantes europeos, los que con inescrupulosa y desmedida ambición pretenden doblegar la opción de este país por una vida digna y justa, cuyo centro sea la salvaguarda de la democracia verdadera y de los derechos humanos y no los insultantes privilegios y destructivas secuelas del capital neoliberal transnacional.
Los pueblos y gobiernos del ALBA, convencidos por el Comandante Hugo Chávez de que “La historia nos llama a la unión y a la lucha”, enviamos un mensaje de aliento para el valeroso pueblo y el gobierno griegos, convencidos de que la batalla histórica que está andando es una lucha por la salvación de toda la especie humana, por la vida, la libertad y la autodeterminación de todos los pueblos.
Estamos seguros que otro mundo es posible.
LibreRed

lunes, 29 de junio de 2015

Grecia y los usureros mafiosos



Guillermo Almeyra
Aunque el gobierno grie­go para las negociaciones haya rebautizado las instituciones a la troika, el Fondo Monetario In­ter­nacional, el Banco Central Eu­ropeo y la Comisión Europea forman un grupo de usureros dispuesto a destruir la vida de millones de personas y a reducirlas al hambre. Esa mafia del capital financiero internacional busca derribar al gobierno de Syriza, dirigido por Alexis Tsipras, para desmoralizar al pueblo griego hoy en rebelión y dar un ejemplo de lo que les podría suceder a otros países (sobre todo España) si intentan desconocer la deuda contraída por los gobiernos de derecha.
Aprovechando que el 30 de junio Grecia debe pagar 6 mil 970 millones de euros (7 mil 840 millones de dólares), esa mafia le acaba de lanzar este viernes un ultimátum a Atenas que va unido a un chantaje evidente pues le ofrece prolongar la ayuda hasta noviembre de este año y un préstamo de 15 mil 500 millones de euros si Grecia acepta de inmediato las medidas económicas que la troika quiere imponer enmascaradas bajo el calificativo suave de reformas. Para mayor burla, el grupo chantajista no aportaría dinero fresco, porque esos 15 mil 500 millones se formarían con 3 mil 500 mi­llones que Grecia debe pagar al FMI, más 3 mil 300 millones provenientes de las ganancias del Banco Central Europeo con los fondos griegos y 8 mil 800 provendrían de un fondo de ayuda ya existente a los bancos griegos por 10 mil 900 millones para prevenir una corrida bancaria. Atenas, si cediese ante el ultimátum para tener nuevos fondos, recibiría sólo unos pocos miles de millones nuevos a cambio de hipotecar su futuro durante décadas.
Sobre un poco más de 11 millones de habitantes Grecia tiene hoy más de 3 millones de pobres, millón y medio de desocupados (27 por ciento de la población activa, uno de cada tres trabajadores) y un constante ingreso de emigrados de la guerra en Medio Oriente. El gobierno de Tsipras decidió otorgar a 300 mil familias indigentes 200 millones de euros (unos 230 millones de dólares) bajo la forma de electricidad gratis y de subsidios a la alimentación y el alquiler, y el Eurogrupo rechazó incluso esa elemental medida humanitaria.
La deuda griega fue declarada injusta, ilegal y odiosa por una comisión internacional reunida por el Parlamento griego, la cual sugirió someterla a una auditoría. Quienes la contrajeron fueron los gobiernos de la derecha y del PASOK (el partido socialdemócrata) que aceptaron la corrupción que proponían los bancos y los armamentistas alemanes y franceses a los cuales Grecia debe 160 mil millones de euros. Sin embargo, y contrariamente a todas sus promesas electorales, el gobierno de Tsipras no hizo una auditoría de la deuda para pagar sólo lo legítimo, sino que la aceptó en su totalidad y la está pagando, con los intereses usurarios. Además, cedió ante la imposición de sus acreedores y aceptó aumentar la edad para la jubilación a 67 años, reducir fuertemente los prepensionamientos y aumentar a 23 por ciento el impuesto al valor agregado en rubros fundamentales para su economía, empezando por la hotelería, lo cual encarecería el turismo en Grecia, principal recurso del país para obtener divisas. La mayoría gubernamental dirigida por Tsipras discute la postergación hasta septiembre de las reformas que acepta, en vez del 1º de julio, como exige el FMI, y prefiere poner nuevos impuestos a los más ricos que recortar los gastos, como exige el FMI para pagar la deuda. Tsipras acaba de declarar no aceptaremos chantajes ni ultimátums y su ministro de Economía, Yanis Varufakis, dijo por su parte que la deuda es inaceptable. La izquierda de Syriza (47 por ciento del partido) siempre se negó a pagarla, pero reafirmó su voluntad de permanecer dentro del euro y de la Unión Europea.
Syriza, como se recordará, es un frente de tendencias y el partido de Tsipras –Synaspismos– es una escisión eurocomunista del viejo Partido Comunista griego y tiene como inspiración –a pesar del fin inglorioso de esa formación– al Partido Comunista Italiano, que creía que el socialismo se podía hacer llegando al gobierno en coalición con los partidos capitalistas (y proimperialistas) y acabó en el desastre político y moral y en su disolución. Syriza ganó las elecciones, arrebatándoles votos a la derecha y al Pasok socialdemócrata. Es decir, no con un electorado anticapitalista preparado a una ruptura con los usureros y el sistema, sino con sufragios por un gobierno honesto, sin ladrones, dentro del euro y del sistema capitalista. Tsipras no supo preparar a esos millones de griegos ni para la lucha que vendría (porque creía en un acuerdo con la UE, sin comprender lo que estaba en juego) ni para las consecuencias de un fracaso en las negociaciones.
Ahora cuenta aún con un apoyo mayoritario (47 por ciento, según las encuestas), pero no sólo tiene la oposición dura de la derecha conservadora y de los neonazis (lo que era inevitable), sino también la desconfianza de una parte importante de los trabajadores (izquierda de Syriza y Partido Comunista y aliados) que lo acusan de conciliador y hasta –erróneamente– de traidor. Ante una eventual ruptura de las negociaciones con la troika, podría reconquistar, sin embargo, parte de esa izquierda que protesta y movilizar grandes masas. Hasta este viernes, cuando escribo este artículo, podría convocar un referendo o elecciones generales y tomar medidas preparatorias para volver a la moneda griega, el dracma, rompiendo con el euro y la UE, y tomando medidas políticas y sociales (estatización de los bancos, control de cambios, expropiaciones de grandes empresas, eliminación del impuesto a los alimentos y las medicinas, plan prioritario de trabajo) todo eso sobre la base de movilizaciones y de explicaciones constantes a los griegos. La lucha vertical de aparatos (gobierno contra la troika) fracasó: sólo queda la reconstrucción desde abajo con el apoyo popular.

Fragmentos destacados del discurso de Tsipras llamando al referéndum



historico
Al filo de la media noche, en una intervención televisada a todo el país, el primer ministro griego anunció un referéndum para decidir si se firma un acuerdo con la Troika.
El resultado de esta votación decidirá el futuro económico de Grecia durante las próximas décadas. Quizás también el de la Unión Europea.
Aquí están algunos fragmentos de su discurso:
Compatriotas míos,
Durante los últimos seis meses este gobierno ha estado luchando en condiciones de asfixia económica sin precedentes para cumplir lo prometido. Nuestra promesa consistía en negociar con nuestros socios europeos el fin de la austeridad y el retorno de la justicia social a nuestro país.
El mandato que nos disteis tenía como fin lograr un acuerdo que respetase la democracia, los valores europeos y que acabase definitivamente con esta crisis económica.
Durante este periodo de negociaciones nos pidieron adoptar medidas de gobiernos anteriores, gobiernos que habían sido condenados en las elecciones.
Nunca, ni por un momento, contemplamos rendirnos. Eso hubiese sido traicionar vuestra confianza.
Tras cinco meses de negociaciones, nuestros socios europeos nos presentaron un ultimatum. Un ultimatum que contraviene los principios y valores de Europa.
Las medidas de las instituciones contemplaban medidas como la desregulación del mercado laboral, recortes en las pensiones, recortes en salarios públicos, incremento del IVA en alimentos.
Estas propuestas violan las reglas europeas y los derechos fundamentales del trabajo, la igualdad y la dignidad. El objetivo de algunos de nuestros socios no era más que la humillación de todo el pueblo griego.
[…]
Compatriotas,
Tenemos una responsabilidad histórica para dignificar la democracia y nuestra soberanía.
Es una responsabilidad con el futuro de nuestro país. Y esta responsabilidad nos lleva a responder al ultimatum según la voluntad del pueblo griego.
Hace unos instantes he convocado a mi gobierno y he propuesto que el pueblo griego elija en ejercicio de su soberanía. Mi propuesta ha sido aceptada unánimemente.
Mañana una sesión plenaria del Parlamento Griego aprobará la propuesta del gobierno para celebrar un referendum el próximo domingo, 5 de julio, donde se preguntará si aceptamos o rechazamos las medidas propuestas por Europa.
[…]
Compatriotas,
Ante esta austeridad descarnada y autocrática debemos responder con democracia, compostura y decisión.
Grecia, la cuna de la democracia, debe enviar un mensaje fuerte y democrático a Europa y a la comunidad internacional.
Me comprometo a respetar el resultado democrático de este referéndum, sea cual sea el resultado.
Estoy seguro que vuestra elección honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo entero.
En estas horas cruciales, debemos recordar que Europa es la casa común de sus gentes. En Europa no hay dueños ni esclavos.
Grecia es una parte indispensable de Europa y Europa una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia es una Europa sin dignidad ni dirección.
Os llamo a tomar una decisión a la altura de nuestra digna de nosotros.
Por nosotros, por las generaciones futuras, por la historia de Grecia.
Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.

jueves, 25 de junio de 2015

Enterrar al imperio de EEUU, tarea de Grecia, Cuba, Venezuela, Argentina y todas las izquierdas




Pedro Echeverría V.
1. Voluntariosos gobiernos de Alexis Tsipras, Castro, Maduro, la Kirchner, nada o muy poco lograrán en sus países mientras exista el imperio de los EEUU y sus poderosos aliados. Lo mismo pienso del mexicano López Obrador que promete un gobierno anticorrupto y hasta del iluso “bronco independiente” de Nuevo León que dice se alejará de los partidos políticos. Como dicen por aquí: “está cabrón o (es tonto) vivir ilusionado”, pero se complementa la frase diciendo que si no hay ilusiones o esperanzas, te mueres más rápido. ¿Es –por tanto- una herencia cultural ser siempre optimista, autoengañarse, para estar siempre contento, ser feliz y prolongar la vida?
2. En el nuevo gobierno de Grecia del izquierdista Tsipras, el pueblo cifró muchas ilusiones por sus discursos repitiendo de que no daría un paso atrás, que preferiría salirse de la Unión Europea, antes de lesionar los intereses del pueblo griego imponiéndoles mayores cargas. Pero ayer llegó la aplanadora imperial encabezada por Alemania, el FMI más otros poderosos representantes europeos y el presidente Tsipras no tuvo más remedio que someterse, golpear a su pueblo y quien sabe cuántas cosas más tuvo que hacer, ahora sí, “para salvar a Grecia”. Aquel gobierno que pudo ser un modelo para Europa tuvo que ceder ante el poder del imperio.
3. En Cuba el imperialismo de los EEUU desde 1959 tuvo que amenazar, sabotear, invadir, imponer un cerco y bloquear durante más de 50 años, para buscar conquistarla usando otros métodos. Pero si ese imperio no hubiese intervenido, Cuba se hubiera transformado en el “Faro Socialista” de América y tras él seguramente decenas de países. Fidel hizo hasta lo imposible y Raúl en estos años recientes –y a pesar de los muy notables avances- no se pudo construir la sociedad socialista igualitaria porque el gobierno yanqui no lo permitió. Se pudieron haber cometido errores de gobierno, pero estos son insignificantes ante la realidad de dominio imperial.
4. La Venezuela de Hugo Chávez tampoco pudo hacer nada importante contra el imperio. Chávez fue electo y reelecto, sus propuestas apoyadas y votadas ampliamente; pero el imperio de los EEUU –representado en Venezuela por los grandes capitalistas- bloqueó por todos lados al gobierno, llegando hasta el golpe de estado de 2002. Se profundizó la desaparición de artículos en el mercado, se impulsó la venta de dólares en el mercado negro, se impulsó huelgas petroleras, con un objetivo desestabilizador. Esa política imperial se ha repetido contra el gobierno de Nicolás Maduro y no la pararán hasta que la derecha y el imperio logren derrotarlo.
5. ¿Piensan acaso ilusamente que el problema del gobierno argentino provocado por los llamados “fondos buitres” y el “asesinato o suicidio del abogado de oposición” es un asunto interno? Nada de eso porque el imperio y sus agentes internos hace ya muchos años –desde que en Argentina en 2004 la alianza Kirchner-Chávez- Lula provocaron el desplome del ALCA- el imperio profundizó los golpes contra los Kirchner. No es que los gobernantes hayan buscado construir un gobierno anticapitalista, pero son tan poderosos los intereses que se mueven en Argentina que el imperio busca fortalecer a todas aquellas corrientes que defiendan abiertamente sus intereses.
6. Sin meterme a opinar sobre el derrocamiento de Gadafi en Libia y de más problemas de cercano y mediano oriente en los que tienen metido las cuatro patas los gobiernos de EEUU, Israel y Gran Bretaña, no he dejado de pensar que un gobierno de López Obrador no podrá hacer nada que toque en México los poderosos intereses de los EEUU y de los grandes capitalistas. Incluso un gobernante mucho más radical sería derrocado de la noche a la mañana por los grandes capitalistas dueños de los medios de información, de las grandes empresas y los bancos. ¿O acaso alguien cree ilusamente que el famoso “Bronco de Monterrey” va a levantar aunque sea un dedo contra los intereses de los ricos y del imperio?
7. Primero hay que enterrar vivo, si es necesario, al imperio de los EEUU o al Banco de la Reserva Mundial, que es el que mueve o manipula a todos los millonarios y prepara e instruye a todos los ejércitos del mundo. El capitalismo mundial vive apuntalado por las empresas transnacionales ahora totalmente globalizadas por los intereses imperiales. Parece que todo lo que hemos hecho, sin lograr avances serios en la lucha de clases, ha sido un simple divertimento para limpiar y engrasar al sistema explotación capitalista. ¿O, aunque estemos contra ella, sólo será otra nueva gran guerra provocada por los mercados entre los países más poderosos la que traiga las revoluciones profundas que tanto necesitamos los pueblos oprimidos? (24/VI/15)
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martes, 16 de junio de 2015

La protesta contra los partidos predominantes



Immanuel Wallerstein
En los países donde existen elecciones impugnadas, comúnmente hay dos partidos predominantes que se consideran cercanos al centro o en los alrededores de la visión de los votantes en dicho país. En los últimos años ha habido un número relativamente grande de elecciones donde un movimiento de protesta gana la elección o por lo menos gana los suficientes escaños como para que deba conseguirse su respaldo de modo que pueda gobernar un partido predominante.

El ejemplo más reciente de esto es Alberta, en Canadá, donde el Nuevo Partido Democrático (NPD), compitiendo en una plataforma razonablemente hacia la izquierda, de un modo inesperado y sorprendente, desbancó del poder a los Conservadores Progresistas, partido de ala derecha que había gobernado la provincia sin dificultad por muy largo tiempo. Lo que hizo de este hecho algo más sorprendente fue que Alberta tiene la reputación de ser la más conservadora provincia de Canadá, y es la base del primer ministro canadiense, Stephen Harper, en el cargo desde 2006. El NPD ganó inclusive 14 de 25 escaños en Calgary, la residencia y bastión del propio Harper.

Alberta no es el único caso. El Partido Nacional Escocés (PNE) arrasó en las elecciones en Escocia, tras una historia de ser un partido marginal. El ultraderechista partido polaco Justicia y Ley derrotó al candidato de lo que se había considerado un partido conservador pro-negocios, la Plataforma Cívica. Syriza, en Grecia, haciendo campaña con una plataforma anti-austeridad, está ahora en el poder, y el primer ministro, Alexis Tsipras, lucha por alcanzar sus objetivos. En España, Podemos, otro partido que combate la austeridad, de manera constante sube en las encuestas y parece empeñado en dificultar –si no es que impedir– que permanezca en el poder el gobierno del partido conservador, el Partido Popular. India está celebrando un año en el poder de Narendra Modi, que compitió en una plataforma que se dedicó a desbancar del poder a los partidos y las dinastías del establishment.

Estas plataformas de protesta, todas, tienen algo en común. Todas utilizaron una retórica de campaña que podríamos llamar populista. Esto significa que aseguraron estar luchando contra las élites del país, aquellas con demasiado poder que ignoran las necesidades de una vasta mayoría de la población. Estas plataformas enfatizaban las brechas (en salud y bienestar) entre las élites y todos los demás. Deploraban la caída del salario real de los estratos medios. Enfatizaron la necesidad de proporcionar empleos, usualmente en instancias en las que ocurría un aumento significativo del desempleo.

Además, estos movimientos de protesta siempre señalaron la corrupción en los partidos en el poder y prometieron ponerle un freno, o al menos reducirlo. Y todo esto, junto, lo presentaron como un llamado al cambio, a un real cambio.

No obstante, tenemos que mirar más de cerca estas protestas. No son, de ningún modo, parecidas. De hecho, hay una división fundamental entre ellas, algo que notamos tan pronto como miramos el resto de su retórica. Algunos de estos movimientos de protesta se sitúan a la izquierda –el NPD en Alberta, Syriza en Grecia, Podemos en España, el PNE en Escocia. Y algunos están claramente a la derecha: Modi en India, el Partido Justicia y Ley en Polonia.

Quienes se sitúan a la izquierda enfocan sus críticas, centralmente, en torno a aspectos económicos. Los situados a la derecha primordialmente hacen aseveraciones nacionalistas, por lo común con énfasis xenófobo. Aquellos a la izquierda quieren combatir el desempleo con políticas gubernamentales que promuevan la creación de empleos, incluida, por su puesto, una mayor colecta fiscal entre los más acaudalados. Quienes se sitúan a la derecha quieren combatir el desempleo evitando la migración, aun al punto de expulsar a los migrantes.

Una vez en el poder, a estos movimientos de protesta –sean de izquierda o derecha– les resulta muy difícil cumplir las promesas populistas que hicieron para resultar electos. Las grandes corporaciones tienen instrumentos importantes con los cuales limitar las medidas que se tomen contra ellas. Actúan a través de esta entidad mítica llamada mercado, auxiliadas e instigadas por otros gobiernos e instituciones internacionales. Los movimientos de protesta encuentran que, si empujan muy duro, el ingreso del gobierno se reduce, por lo menos en el corto plazo. Pero para quienes votaron por ellos, el corto plazo es la medida de su aprobación continua. El día de gloria de los movimientos de protesta corre el riesgo de estar muy limitado. Así que entran en arreglos, lo que enoja a la mayoría militante de sus simpatizantes.

Uno debe recordar siempre que los simpatizantes de un cambio en el gobierno son siempre una multitud abigarrada. Algunos son militantes que buscan un extenso cambio en el sistema-mundo y en el papel que su país juega en éste. Algunos sólo están hartos de los partidos predominantes tradicionales, que son vistos como que se cansaron y dejaron de ser responsivos. Algunos dicen que un nuevo grupo en el poder no puede hacer nada peor que quienes estaban antes. En resumen, estos movimientos de protesta no son un ejército organizado, sino una inestable alianza flotante de muchos grupos diferentes.

Son tres las conclusiones que podemos extraer de esta situación. La primera es que los gobiernos nacionales no tienen un poder ilimitado para hacer lo que quieren. Están en extremo constreñidos por la operación del sistema-mundo en su totalidad.

La segunda conclusión es que, no obstante, pueden hacer algo para aliviar los pesares de las personas ordinarias. Pueden hacerlo, precisamente mediante reasignaciones del ingreso vía impuestos y otros mecanismos. Tales medidas minimizarán las penurias de quienes son los beneficiarios. Los resultados pueden solamente ser temporales. Pero de nuevo les recuerdo que vivimos todos en el corto plazo y que cualquier ayuda que podamos obtener en el corto plazo es un avance, no un retroceso.

La tercera conclusión es que si un movimiento de protesta va a ser un participante serio en el cambio del sistema-mundo no debe limitarse a un populismo cortoplacista, sino que debe involucrarse en una organización de mediano plazo que afecte la lucha mundial en este periodo de lucha sistémica y de transición a un sistema-mundo alternativo, uno que ya comenzó y está en curso.

Es solamente cuando los movimientos de protesta de izquierda aprenden cómo combinar las medidas de corto plazo, que minimizan las penurias, con los esfuerzos de mediano plazo por inclinar la lucha bifurcada en pos de un nuevo sistema, que podremos tener la esperanza de arribar al resultado que deseamos: un sistema-mundo relativamente democrático y relativamente igualitario.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

jueves, 19 de febrero de 2015

¿Se queda o se va de la UE?



El gobierno de Alexis Tsipras, líder de Syriza, mantiene su postura en la renegociación con la Unión Europea (UE) de los términos del irónicamente llamado “rescate”. Hasta hoy, 18 de febrero, no hay acuerdo y lo que se le ha dicho a Atenas por los jerarcas de Bruselas es que pudiera quedar sin un céntimo de no llegarse a un acuerdo antes del 28 de febrero. Un ultimátum, en palabras de Yanis Varoufakis, el popular ministro de finanzas heleno.
Respetuoso de su electorado, Tsipras, tan pronto asumió, se dio a la tarea de cumplir las más urgentes promesas de campaña. Al hacerlo, favoreció a los griegos más desposeídos por los crueles recortes de la Troika, un ente ilegal –pero muy eficiente en el saqueo de países- formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea.
Entre otras medidas, Tsipras restableció el salario mínimo y la cobertura universal de salud existentes antes de las “reformas” y mandó a detener y revisar todas las privatizaciones. En América Latina podemos comprender a los griegos, pues hemos comprobado como los efectos de las llamadas reformas y de las privatizaciones neoliberales solo han enriquecido a una exigua elite a costa de la miseria de nuestros pueblos.
El Ejecutivo griego también ha adoptado medidas drásticas de austeridad para los funcionarios, entre ellas vender la mayor parte de los autos y aviones del gobierno. Consecuente con la soberanía nacional, ha rechazado las sanciones a Rusia y manifestado que los parlamentarios de Syriza no votarán por un tratado de libre comercio, en referencia al asimétrico y leonino Tratado Trasatlántico que Washington quiere imponer a Europa.
En 2009 se supo que la deuda y el déficit público griegos eran mucho mayores a lo que durante años informó el gobierno derechista a la UE con la complicidad del banco de inversión estadunidense Goldman Sachs (GS). Curiosamente, Mario Draghi, presidente a la sazón y hasta la actualidad del Banco Central Europeo (BCE), era vicepresidente de GS cuando este informó los datos falsos a la UE.
Las genocidas calificadoras de riesgo declararon chatarra los bonos de la deuda griega. El pueblo heleno paga desde entonces con altos intereses la astronómica deuda acumulada, lo que ha llevado el desempleo general al 27 por ciento y el juvenil a 50, así como a continuas rebajas de salarios y pensiones, supresión de derechos sociales, privatización de empresas públicas, subida considerable de impuestos a los trabajadores pero no a los ricos, y una pobreza infantil de 40 por ciento. Todo en beneficio de los bancos alemanes respaldados por una inconmovible Merkel.
Lo admirable de Syriza ha sido su capacidad para trasformar el enorme descontento popular, expresado en una larga ola de huelgas y protestas, y la crisis de legitimidad de los partidos políticos, en una sólida y organizada voluntad de cambio social mediante el voto, a la vez que lograba laboriosamente la unidad de la mayoría de las izquierdas.
Con sus colores, sabores y proporciones en cada país, en América Latina y el Caribe (ALC) hemos visto triunfar estrategias antineoliberales semejantes en Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Nicaragua y El Salvador. No es casual la admiración de Tsipras por Hugo Chávez y los procesos de cambio en ALC.
Para Syriza comienza ahora lo más difícil y en condiciones muy desventajosas, aunque goza de un abrumador apoyo en Grecia y una creciente solidaridad en Europa y en el mundo, ganada por la valentía y la dignidad con que se ha conducido. No sería raro que Rusia le echara una mano.
Trescientos destacados economistas internacionales en apoyo a Syriza han expresado que las políticas de la UE en Grecia “Ni han traído la recuperación económica ni la estabilidad financiera o puestos de trabajo, ni siquiera la inversión extranjera directa. Han dañado la sociedad griega y debilitado sus instituciones”.
Tsipras ha dicho y reiterado que no es su objetivo abandonar la UE pero también que recuperar la dignidad de los griegos es su objetivo más importante. El tiempo corre y es de esperar que Merkel flexibilice su posición pues a nadie conviene la salida de Grecia de la UE.
Al parecer, lo que buscan ahora los flexibles pero firmes negociadores griegos, es un refinanciamiento por seis meses que les conceda tiempo para alcanzar un acuerdo que eche a andar por fin la economía con la mayor justicia social.
Syriza merece ya un monumento. Dos si consigue ese acuerdo. 

martes, 10 de febrero de 2015

“Syriza y Podemos son la reacción al asalto neoliberal que aplasta a la periferia”


Entrevista a Noam Chomsky, lingüista y filósofo
Ctxt

Ha caído la nevada del siglo en Boston, el termómetro marca 15 bajo cero, los autobuses no circulan y los coches patinan. A las once de la mañana, como un clavo, el profesor emérito Noam Chomsky, lingüista y filósofo, de 86 años, está ya en la brecha, dando una entrevista a un periodista francés en su despacho del departamento de Lingüística del Massachussets Institute of Technology (MIT).
Estamos en el legendario Stata Center, construido por Frank Gehry en acero y ladrillo. La facultad de Ciencias de la Información, Inteligencia e Informática está abarrotada de estudiantes, con abrumadora mayoría asiática. En la octava planta, junto a un ascensor, la guarida de Chomsky y sus secuaces huele a café recién hecho, y se respira calma y camaradería.
En un despacho contiguo al de Chomsky está el nonagenario Morris Halle, un barbudo diminuto de ojos vivos, con la chaqueta llena de migas y pinta de haber compartido vodka y revoluciones con Bakunin. The New Yorker ha comparado a la pareja de lingüistas con Dante y Virgilio, con Sherlock Holmes y Watson. Halle, un lingüista egregio, fue quien llevó a Chomsky al MIT en 1955, cuando nadie se atrevía a contratar a aquel joven judío, brillante y airado recién doctorado en Harvard. En 1968, los dos escribieron a cuatro manos el libro más importante de la historia de la Lingüística, The Sound Pattern of English, que hizo por la fonología –el estudio del sonido de las palabras- lo que Chomsky había hecho antes –a los 29 años- por la sintaxis: le dio forma y la convirtió en una ciencia.
Otro personaje clave en la vida de Chomsky es su secretaria, Bev Stohl, una mujer encantadora que en un aparte bromea sobre los venerables maestros: “Ahí los tienes, entre los dos suman más de 200 años”. El despacho de Chomsky, forrado de libros sobre anarquía, guerra, historia y lingüística, es luminoso y amplio, y está presidido por dos grandes fotos de Bertrand Russell, ídolo y referencia del pensador ateo y pacifista. Chomsky sale a recibir al segundo entrevistador del día con gesto afable y sonriente. Se nota enseguida que ha perdido energía y oído y que tiene la voz queda. Pero escucharlo sigue siendo toda una experiencia: tras abrazar todas las causas justas y perdidas, el viejo azote del imperialismo yanqui sigue siendo un Quijote incurable y un analista implacable. Guarda memoria prodigiosa de fechas, hechos, libros y discursos, no pierde el hilo en ningún momento y mantiene la cabeza clara, ágil y potente.
Además de dar sus clases, escribir sus artículos y atender a sus alumnos, Chomsky imparte conferencias allá donde le invitan –“tengo la agenda llena hasta 2016”, dice- y contesta personalmente a las docenas de mensajes y cartas que recibe cada día. Según su secretaria, “el hombre no dice nunca que no, simplemente no sabe”. La prueba llega al final de los 45 minutos de entrevista, cuando el periodista le invita a ser presidente de honor del comité editorial de CTXT. Chomsky responde: “Bueno, no participo en comités… ¡Pero si es honorario, podría!”.
-Se le ve sonriente. ¿Todavía encuentra razones para ser optimista?
-Bueno, algunas hay. Aunque no faltan tampoco para ser pesimista. La Humanidad tendrá que decidir, y no a largo plazo, si quiere sobrevivir u olvidar dos enormes e inminentes amenazas: una es las catástrofes medioambientales, la otra es la guerra nuclear. El Boletín de los Científicos Atómicos, que ha sido el principal monitor de cuestiones nucleares y estratégicas durante muchos años, publica un famoso reloj del “Juicio Final”. Determina la distancia a la que las manecillas del reloj deberían estar de la medianoche. Y acaban de adelantarlo a tres minutos del final. Es lo más cerca que hemos estado desde la Crisis de los Misiles de Cuba. La amenaza nuclear sigue aumentando; siempre ha sido significativa, y es casi un milagro que escapáramos de ella. En este momento, EEUU está dedicando un billón de dólares a modernizar y poner al día su arsenal nuclear. El Tratado de No Proliferación Nuclear nos obliga a comprometernos a eliminar estas armas, a mostrar signos de querer eliminarlas. No hay nada de eso. Rusia sigue su carrera, y algunas potencias menores también.
-Pero casi nadie habla de ello.
-No se habla mucho, salvo algunos analistas estratégicos, expertos económicos y otra gente preocupada por estas cuestiones. Pero hay amenazas muy serias. Una es el conflicto en Ucrania. Uno confía en que las potencias se frenarán, pero viendo los antecedentes no es en absoluto seguro. Sólo un ejemplo: a principios de los años 80, la Administración Reagan decidió sondear las defensas rusas. Así que simularon ataques por tierra y aire, incluyendo armas nucleares. No dijeron a los rusos lo que estaban haciendo porque querían provocar no un simulacro sino una alerta real. Fue un momento de extrema tensión. Reagan acababa de anunciar iniciativas estratégicas de defensa como la guerra de las galaxias, pero los analistas de ambos bandos lo interpretaron como un arma de primer ataque. No es un misil defensivo, si en algún momento llega a funcionar, sino una garantía para lanzar el primer ataque. Ahora, conforme los archivos rusos se han ido haciendo públicos, la Inteligencia de EEUU ha reconocido que la amenaza fue extremadamente seria. De hecho, un informe reciente asegura que casi estalla la guerra.
-Así que estamos vivos de milagro.
-Vuelvo a su pregunta inicial… ¿Optimismo? Es siempre la misma historia. Siempre, no importa cómo juzgues lo que está pasando en el mundo, tienes, básicamente, dos opciones. Puedes decidir ser pesimista, decir que no hay esperanza y abandonar todo esfuerzo, en cuyo caso contribuyes a asegurar que suceda lo peor. O puedes agarrarte a cualquier esperanza –siempre hay alguna– e intentar hacer lo que puedas –y quizás así seas capaz de evitar un desastre, o incluso, de abrir el camino a un mundo mejor.
-Usted cambió la lingüística cuando tenía 29 años, y luego intentó cambiar el mundo. Todavía sigue en ello. Imagino que lo segundo ha sido más duro que lo primero. ¿Ha valido la pena?
-¡Cambiar la lingüística también fue bastante duro! Tiene un poco de ciencia, aspectos de filosofía contemporánea… Creo que he estado en el lado adecuado, aunque formo parte de una pequeña minoría.
-¿Y diría que el balance ha sido positivo?
-Ha habido éxitos, no sólo míos, sino de la oposición popular a la violencia, a la guerra, a la desigualdad. El movimiento por los derechos civiles –en el que yo no fui una figura de referencia pero estuve involucrado, como tantos otros–, consiguió objetivos significativos, aunque no todos los que perseguía, ni mucho menos. Si hacemos caso a la retórica oficial, la lucha de Martin Luther King acaba en 1963 con su famoso discurso Yo tengo un sueño, que condujo a la legislación de los derechos civiles y a una mejora significativa de los derechos de voto y de otros derechos en el Sur. Pero King no se detuvo en ese punto. Continuó luchando contra el racismo del Norte, y también intentó generar un movimiento por los pobres, no sólo negros, sino los pobres en general. King fue asesinado en Memphis (Tennessee) mientras apoyaba una huelga de funcionarios. Luego, su mujer, su viuda, lideró la Marcha por el Sur, por todas las zonas donde había habido disturbios, llegó a Washington y montó una acampada, Resurrection City. Aquel era el Congreso más liberal de la historia: les permitieron quedarse un tiempo, y luego mandaron a la policía de noche, destruyeron el campamento y desalojaron a todo el mundo. Ese fue el final del movimiento para atajar la pobreza. Hoy sabemos que gran parte del problema no ha sido erradicado.
-Europa vive también el periodo más sombrío de los últimos 50 años.
-Ha habido mejoras importantes, pero toparon con una barrera. Y esa barrera empeoró con el asalto neoliberal contra la población mundial, que empezó a finales de los años 70 y despegó con Reagan y Thatcher. Europa es hoy una de las mayores víctimas de esas políticas económicas de locos, que suman austeridad a la recesión. Incluso el FMI dice que ya no tienen sentido. Pero sí tienen sentido desde un punto de vista: están desmantelando el Estado del Bienestar, debilitando a los trabajadores para aumentar el poder de los ricos y los privilegiados. Visto así, es todo un éxito; el resultado es destruir las sociedades, pero eso es una especie de pie de página que no tienes en cuenta si estás sentado en las oficinas del Bundesbank.
-La sociedad ha empezado a moverse. ¿Cree que cambiarán las cosas?
-Hay una resistencia muy significativa contra el asalto neoliberal. La más importante se da en Sudamérica, es espectacular. Durante 500 años, Sudamérica sufrió la dominación de las potencias imperiales occidentales, la última de ellas, EEUU. Pero en los últimos 10 o 15 años ha empezado a romper con eso. Esto tiene mucha relevancia. Latinoamérica fue uno de los socios más leales de los consensos de Washington, de las políticas oficiales.
-El patio trasero…
-Pero ha dejado de serlo; no del todo, pero por primera vez en medio milenio, los países se están moviendo hacia la integración, que es un requisito para la independencia. Estuvieron separados en el pasado, están empezando a unirse. El símbolo de esto es que EEUU ha perdido sus bases militares en América Latina, la última se cerró en Ecuador. Y otra ilustración llamativa es lo que está pasando en las conferencias continentales. En la última, que se celebró en Colombia, no pudieron realizar una declaración conjunta. El motivo es que hubo dos países que se opusieron: EEUU y Canadá. Esto era inimaginable en el pasado.
-Guantánamo sigue ahí. ¿Cree que Cuba intentará recuperar la base en las conversaciones de La Habana?
-Estoy seguro de que lo intentarán, pero dudo que EEUU acepte.
-He leído un artículo suyo reciente en el que decía que Obama es un liberal conservador, un republicano moderado, y que la de Nixon fue la Administración más izquierdista de la historia.
-Nixon era un buen tipo…; hoy los estándares han cambiado. Ahora Nixon parece un izquierdista, y Eisenhower un radical incendiario. Eisenhower, al fin y al cabo, dijo que aquel que calificara de locura la legislación del New Deal no podía formar parte del sistema político americano. Ahora, todo eso ha desaparecido.
-¿Obama no es de izquierdas?
-El término izquierda en EEUU se utiliza ahora para los moderados de centro, porque el espectro se ha movido. Un viejo chiste decía que EEUU es un Estado de un solo partido (el Partido de los Negocios) con dos facciones (Demócratas y Republicanos); era bastante acertado. Ahora ya no sirve. Sigue siendo un país de un solo partido, pero sólo hay una facción: los republicanos moderados. Ése es el único partido operativo. Se llaman demócratas, pero son similares a lo que solían ser los republicanos moderados. El otro partido, el de los republicanos, se ha salido de ese marco. Ha abandonado cualquier pretensión de ser un partido parlamentario. Y lo ha reconocido. Uno de los líderes de opinión conservadores más respetados, Norman Ornstein, ha descrito a los republicanos como una insurgencia radical que ha abandonado todo deseo de participar en la política parlamentaria.
-¿Hacia dónde van los neocons?
-El partido se ha movilizado para alcanzar dos objetivos: uno, destruir el país y que parezca culpa de los demócratas, de manera que ellos puedan volver a gobernar. Su otro objetivo es simplemente servir al rico y al poderoso. Pero como no puedes hacer de esto un programa político, han hecho una cosa razonable: han movilizado a grandes sectores de la población que siempre habían estado ahí pero no se habían organizado como fuerza política. Uno de estos colectivos es el de los cristianos evangélicos, que forman una parte enorme de la población. Y ahí tienes al nuevo responsable del Comité Medioambiental del Senado, James Inhofe, que afirma: “Es arrogante decir que los humanos pueden hacer cualquier cosa contra la voluntad de Dios, como el cambio climático”. Esto es antediluviano… No puedes ni llamarlo Edad de Piedra, las tribus primitivas tenían más criterio. Pero esta es la esencia de la base republicana, extremista y cristiana evangélica. El otro sector movilizado es la gente aterrorizada. La sociedad de Estados Unidos es ahora muy mestiza, pero la población blanca se está convirtiendo en minoría. De forma que hay un gran sector de la población, y un grupo de políticos, que dice: “Nos están robando el país”. Es una forma de decir que hay demasiados rostros oscuros. Hispanos, sobre todo.
-¿Y musulmanes?
-También, pero los hispanos son ahora la principal fuente de miedo.
-El mito nacional funciona siempre contra la invasión de pueblos “inferiores”.
-Y así sigue. Puede que no tenga una base histórica o biológica, pero está en la conciencia colectiva. Y ahora estamos en el punto en el que nuestra herencia mitológica anglosajona no sólo se ve amenazada, sino desbordada por esos extranjeros que se están apoderando de nuestro país. Todo esto es parte de lo que el ex Partido Republicano -tengo que llamarlo ex- ha movilizado como base de esa política que roza el delirio…
-Europa lleva un camino parecido…
-Es delirante la forma en que la Troika está tomando decisiones en Europa. Se puede calificar de delirante si se tienen en cuenta las consecuencias humanas, pero desde el punto de vista de los que diseñan la política no es delirante, a ellos les va estupendamente. Son más ricos y poderosos que nunca, y están acabando con el enemigo, que es la población en general.
-Aki Kaurismäki, el cineasta finlandés, lo llama capitalismo sádico.
-Es que el capitalismo es intrínsecamente sádico; de hecho, Adam Smith reconoció que cuando se le da rienda suelta y queda liberado de ataduras externas, su naturaleza sádica se manifiesta porque es intrínsecamente salvaje. ¿Qué es el capitalismo? Maximizar tus beneficios a expensas del resto del mundo. Un famoso premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, dijo una vez que el ideal de todo ser humano es ser el amo y que el resto del mundo sea su esclavo. Desde el punto de vista de la economía neoclásica, por qué no, ése es el ideal.
-¿Un mundo sin derechos ni responsabilidades?
-Un mundo sin reglas en el que los poderosos hacen lo que quieren. Y, donde, milagrosamente, todo sale a la perfección. Es interesante comprobar cómo Adam Smith planteó esto en la famosa expresión “mano invisible”, que tanto se usa ahora. (…) Ahora vemos que, cuando el capital carece de cortapisas, particularmente los mercados financieros, todo salta por los aires. A eso es a lo que se está enfrentando hoy Europa.
-Sorprendentemente, 25 años después de la caída del Muro de Berlín, Syriza, un partido de izquierdas, ha ganado unas elecciones en Europa. Es como si las políticas de la Troika hubieran resucitado al enemigo…
-Yo no lo veo así… Por la sencilla razón de que hay muchos mitos acerca del enemigo. Rusia estaba más alejada del socialismo de lo que lo está hoy Estados Unidos; la revolución bolchevique fue un gran fracaso para el socialismo, provocó una tiranía autocrática en la que los trabajadores eran eso que Lenin llamó un ejército proletario bajo el control de un líder que no tenía nada que ver con el socialismo.
-¿Syriza no es entonces el péndulo de la Historia volviendo atrás?
-Para los patrones actuales, Syriza es un partido de izquierdas, pero no lo es por su programa. Es un partido anti-neoliberal. No exigen que los trabajadores controlen la industria…
-No, claro, no son revolucionarios.
-Ni socialistas tradicionales… Y esto no es una crítica, creo que es positivo. Y lo mismo pasa con Podemos: son partidos que se levantan contra el asalto neoliberal que está estrangulando y destrozando a los países periféricos.
-Hablemos sobre la prensa. Usted ha criticado duramente a The New York Times y The New Yorker en sendos artículos recientes. ¿La decadencia de los periódicos tradicionales tiene que ver con su cercanía al poder o, como aseguran los editores, es culpa de Internet?
-Escribo sobre The New York Times y The New Yorker porque lo que me interesa es ese tipo de límite liberal. Prefiero que otros denuncien a la Fox, que es una broma. Lo interesante son los periódicos intelectuales, porque establecen el límite externo de la crítica aceptable. Son una especie de guardianes. Dicen: “Puedes llegar hasta aquí, pero no más allá”. Y lo hacen por un interés particular. Desde un punto de vista doctrinal no creo que hayan cambiado, protegen las estructuras del Estado desde hace mucho. El derrocamiento de la democracia en Guatemala recibió un gran respaldo de los medios; el del sistema parlamentario iraní en 1953 fue enormemente respaldado; la Guerra de Vietnam, igual, gran apoyo todo el tiempo. De hecho, la única crítica que se ha hecho a la Guerra de Vietnam hasta el momento es que fue un fracaso. Cuando a Obama se le consideraba un gran héroe moral porque se opuso a la invasión de Iraq, ¿qué dijo la prensa? Dijo que esa guerra había sido un error garrafal, claro, porque no salió bien. Si hubiera salido bien, habría sido perfecta…
-¿Guardianes del poder, pero no de la democracia?
-La prensa vive un grave declive, pero creo que básicamente se debe al funcionamiento de los mercados publicitarios. Los grandes medios son grandes empresas, y viven esencialmente de la publicidad; ahora sus fuentes de capital se están dispersando, y están en declive. Si cogemos, por ejemplo, The Boston Globe, era un buen periódico, uno de los mejores del país, pero ahora no tiene noticias independientes en absoluto, funciona con agencias, apenas tiene corresponsales. Lo mismo está ocurriendo en el resto del país. No se trata de una actitud doctrinal, creo que está relacionado con el funcionamiento de la sociedad de mercado: si no ganas suficiente dinero, caes.
-¿Y no le parece raro que esos medios sigan defendiendo el modelo que les ha llevado a la ruina?
-Desde un punto de vista doctrinal, sencillamente, de una forma abrumadora, no sólo en los Estados Unidos, los medios defienden al poder. En Estados Unidos ese poder son los negocios y el Estado. Aunque hay excepciones. The Wall Street Journal, el principal periódico económico, publica muy buenas historias de delitos empresariales. Por suerte, no estamos en un Estado fascista.