Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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domingo, 11 de octubre de 2020

Bolivia: ¿ofrece la dictadura garantías democráticas a la elección del 18/10?

 Mirar al sur

Ángel Guerra Cabrera

Carlos Flanagan publica un artículo en ALAI sobre la elección del 18 de octubre en Bolivia y señala que una mayoría de sondeos da la victoria por más de 30 puntos a Luis Arce, candidato presidencial del Movimiento al Socialismo(MAS). Apunta que si Arce obtuviera 40 por ciento de los sufragios y se confirmara la actual diferencia de más de 10 puntos sobre Carlos Mesa, no sería necesaria una segunda vuelta. Las proyecciones dan al MAS el triunfo en seis de nueve departamentos, lo que le aseguraría la mayoría parlamentaria. El autor alerta: la pregunta de rigor en estos casos es: ¿Qué garantías puede ofrecer una dictadura para que el proceso electoral sea transparente y democrático? De por sí, por supuesto que ninguna. Después de denunciar presuntos planes de la dictadura para abortar una eventual victoria del MAS, concluye que el desarrollo de este complejo proceso electoral dependerá de la fuerza de las movilizaciones populares organizadas y de la solidaridad y acompañamiento internacional del mismo (www.alainet.org/es/articulo/209246).

Derechos humanos con Doctrina Monroe

Pedro Brieger da cuenta en Nodal de la condena al gobierno de Nicolás Maduro por violación a los derechos humanos aprobada el 6 de octubre en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Votaron a favor 22, tres en contra y 22 se abstuvieron. Los votos a favor, dice Mirar al Sur, son de demócratas como Bolsonaro, Piñera o esos gobiernos europeos y de otras latitudes plegados siempre a las órdenes de Washington.

Pero –añade Brieger– hay que ser muy ingenuo para pensar que dicha votación realmente tiene que ver con los derechos humanos como si se pudiera abstraer a Venezuela del contexto regional o de la explícita reivindicación de la Doctrina Monroe durante la presidencia de Donald Trump. Recuerda que un día antes el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Craig Faller, aseguraba ante el Consejo de las Américas que los esfuerzos por derrocar a Maduro funcionan, pero llevarán tiempo(https://www.nodal.am/2020/10/la-columna-de -pedro-brieger-venezuela-y-el-voto-en-la-onu/). Todo muy democrático, decimos en Mirar al Sur.

Punto final

¡Señora encíclica del papa Francisco!

Twitter: @aguerraguerra

jueves, 8 de octubre de 2020

Bolivia: OEA prepara fraude electoral


Estados Unidos y la oligarquía boliviana temen mucho el regreso del Movimiento al Socialismo (MAS) al gobierno en las elecciones del 18 de octubre, dentro de 10 días. Después del enorme esfuerzo que hicieron para derrocarlo el año pasado, cabe esperar que realicen desesperados intentos para evitar su victoria electoral. Sobran señales de ello. Recientemente, la autoproclamada Jeanine Áñez afirmó categórica que el populismo autoritario, así llaman a los líderes con arraigo popular como Evo Morales, no regresaría a Bolivia. Es cierto que su dictadura se resquebraja y es objeto del mayor repudio popular, pero el dicho sugiere planes golpistas de la oligarquía.

El fraude contra el MAS es una de las grandes amenazas para la elección boliviana del 18 de octubre, con el objetivo de impedirle su casi segura victoria en primera vuelta. Otra amenaza es que en los días que quedan se emprendan acciones judiciales contra el abanderado a la presidencia por el MAS, Luis Arce, exitoso ministro de Economía del gobierno de Evo Morales. Arce lleva de candidato a la vicepresidencia al líder indígena David Choquehuanca, ex canciller de esa administración. Ambos aparecen ganando la elección en primera vuelta en varias encuestas con más de 40 puntos. De concretarse, impediría la única posibilidad que parece tener la derecha de ganar la elección: la unión de todas las fuerzas de ese signo en una eventual segunda ronda contra el MAS. En Bolivia, la fórmula que logre una votación de 40 puntos porcentuales, o supere por 10 puntos a la que le sigue, se adjudica el triunfo en el primer turno.

Precisamente, el cerco y hostigamiento que mantienen hace semanas organizaciones juveniles fascistoides contra la sede de la Fiscalía General (FG), en Sucre, capital administrativa del país, busca, según sus participantes, sacar del cargo al jefe de ese órgano, Juan Lanchipa. Para los vándalos, Lanchipa sería el obstáculo para poder proceder penalmente contra líderes del MAS, en otro capítulo de la judicialización de la política, utilizado por la derecha regional para impedir la victoria de candidatos de izquierda, acotar su actividad o deponerlos. Las autodenominadas Resistencia Juvenil Cochala y Resistencia Chuquisaqueña, organizaciones surgidas con las protestas derechistas contra Evo Morales, antes y después de las elecciones de octubre del año pasado, son las que realizan la actividad intimidatoria contra la FG, que el 6 de octubre se recrudeció con pintas insultantes en el edificio del ente, ataques al mobiliario urbano y lanzamiento de petardos, realizados con la permisividad de la policía, como acusó la Defensoría del Pueblo. Estas organizaciones están dirigidas por los comités cívicos, grupos separatistas de extrema derecha y principales protagonistas del intento frustrado de golpe de Estado contra Evo en 2008.

La semana pasada realizó una inesperada visita a Washington el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, hombre fuerte de la dictadura. Ahí estuvo reunido con Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien posteriormente expresó su preocupación por la amenaza de fraude (a favor del MAS) de la que habló Murillo. ¿Por qué estas dos peritas en dulce comienzan a hablar ahora de fraude cuando son ellas dos quienes tienen el control del Tribunal Superior Electoral y de la Misión de Observación Electoral de la OEA? Con razón Arce, el candidato masista, comentó: Ojalá no estén recibiendo instrucciones de que no se lleven adelante las elecciones o finalmente, como ocurrió en Honduras, hacer fraude electoral.

Fueron Almagro y la OEA quienes con su informe falso sobre fraude electoral abrieron la puerta al golpe militar que forzó a Evo a abandonar el país. Dicho informe ha sido refutado con contundencia por Mark Weisbrost, codirector del Centro de Investigación en Economía y Política de Washington, apoyado por 132 economistas y estadísticos que pidieron a la OEA se retracte de sus declaraciones engañosas sobre las elecciones de octubre del año pasado. A raíz de este informe varios legisladores estadunidenses y Luz Elena Baños, representante de México en la OEA, le han pedido explicaciones al organismo sobre su informe fake, que no ha respondido ni tiene manera legítima de responder.

Una encuesta reciente del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica coloca a Arce a la cabeza con 44 por ciento de los votos y otorga 34 al neoliberal y represor Carlos Mesa. En tercer lugar quedaría el líder ultraderechista oriental Fernando Camacho, con 12 por ciento. Encuestas revelan muchos electores indecisos.

Un camino probable que podría intentar la dictadura boliviana, con el apoyo de la OEA, de Estados Unidos y de la oligarquía mediática mundial es, mediante ajustes al resultado electoral, impedir la victoria de Luis Arce en primera vuelta. Si es así, debieran pensarlo mejor. Las masas bolivianas, que en décadas pasadas tumbaron a varios gobiernos neoliberales, no van a doblar las manos mansamente si intentan robarles la elección.

Twitter: @aguerraguerra

martes, 29 de septiembre de 2020

Millones de nuevos pobres en Bolivia

 Alfredo Serrano Mancilla, Nicolás Oliva

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Foto: https://www.telam.com.ar
Estamos cada vez más cerca de la cita electoral en Bolivia. Han pasado más de 300 días desde que Áñez asumiera como presidenta de Bolivia sin haber sido electa para tal menester. En este tiempo, claramente se extralimitó en la mayoría de las decisiones y no respetó el “espíritu transitorio” que debía marcar su gestión. Lo hizo en materia de Relaciones Internacionales, Justicia, sectores estratégicos, Fuerzas Armadas, etc. Y, cómo no, también tomó las riendas en los asuntos económicos y sociales. 

No cabe duda de que la pandemia es un hecho global que ha afectado a la economía de todos los países. Pero también es verdad que una buena parte de los gobiernos han reaccionado con políticas que amortiguan este impacto negativo. Si observamos el estudio realizado por la Universidad de Columbia (Economic policy responses to a pandemic: Developing the Covid-19 economic stimulus index), queda absolutamente demostrado que Bolivia está en la cola de los países en América Latina con menor porcentaje de su PIB dedicado a políticas fiscales expansivas: apenas el 1%, mientras se prevé que la caída de su economía sea -en el caso más optimista- del 6% (según Banco Mundial; y muy similar al dato del Banco Central de Bolivia). Aunque seguramente la caída será mucho mayor si seguimos el ritmo de actualizaciones a la baja que vienen haciendo la mayoría de organismos internacionales. 

En economía, como bien sabemos, no hay milagros. Todo tiene su por qué. Si se hunde la economía por motivos externos y no se hace nada para solventarlo, entonces la ecuación se resuelve con una gran crisis empobrecedora. Este es el caso de la Bolivia gobernada por Áñez

Y, en este sentido, es importante no olvidar una cuestión obvia: cualquier contracción económica no afecta a todos por igual. Siempre unos salen peor que otros. No es lo mismo un shock económico adverso para la población que obtiene ingreso diario, respecto a otra que tiene empleo formal y estable, con mayor capacidad económica, con ahorros. Por tanto, es fundamental simular el impacto económico negativo, cualquiera que fuera, considerando que tal efecto se distribuye desigualmente por deciles. 

Si microsimulamos la caída del 6% del PIB pronosticada por el Banco Mundial, siguiendo el patrón identificado en las encuestas continuas de empleo de Bolivia de los últimos años, y considerando la política de “brazos caídos” de Áñez, entonces tendríamos que en Bolivia se habría generado algo más de un millón de nuevos pobres (1.059.672); y casi medio millón más si lo medimos por pobreza extrema.

Si en vez de considerar ese escenario tan optimista, asumiéramos lo planteado en la investigación realizada por Beatriz Muriel (Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo), que estima que la pandemia ocasionaría una pérdida de ingresos de entre 30-50%, según el cuantil, entonces tendríamos más de dos millones de nuevos pobres en Bolivia (2.739.826). De estos, 2 millones vivirían en condiciones de extrema pobreza.

En un nivel intermedio está nuestra propia predicción como CELAG, que considera una caída del PIB boliviano del 7,9%, que generaría más de un millón de nuevos pobres, siempre y cuando no se implementen medidas y acciones económicas diferentes a las que actualmente lleva a cabo el Gobierno de Áñez. Entre ellos, casi 800 mil personas entrarían a la pobreza extrema y 1,4 millones engrosarían la pobreza.

 

 

Luego del ciclo largo de políticas exitosas implementadas por el MAS para erradicar la pobreza, como así lo certifica la totalidad de los organismos internacionales, en estos pocos meses la ineficacia de la política económica y social del Gobierno de Áñez frente a la pandemia ha provocado un masivo empobrecimiento de la ciudadanía boliviana; entre uno y dos millones de nuevos pobres, según sea el escenario considerado. Y lo más preocupante de esta situación es que aún se puede agravar más si no se hace nada. 

Lo único esperanzador es que en pocos días habrá elecciones y se abrirá la posibilidad de que el pueblo boliviano elija una opción que le dé mejores condiciones de vida, en vez de empobrecerles deliberadamente. El candidato Arce ya demostró que sí sabe crecer desempobreciendo; y al otro lado, está Mesa que es una incógnita en materia económica porque apenas ha explicado qué haría para erradicar la pobreza. Veremos qué ocurre. 

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

http://www.celag.org

@CELAGeopolitica 

https://www.alainet.org/es/articulo/209075