Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
Mostrando entradas con la etiqueta Arabia Saudita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arabia Saudita. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de abril de 2020

¿Trump optará por la guerra con Irán para paliar el desplome del petróleo?

Bajo La Lupa
Alfredo Jalife-Rahme


Foto
▲ La caída del precio del petróleo afecta la aspiración releccionista de Donald Trump.Foto Ap
Las terapias esotéricas de Trump para lidiar con la pandemia lo tienen arrinconado. Pero no hay que subestimarlo cuando le quedan varios ases bajo la manga de aquí al 3 de noviembre (bit.ly/2VQOiuo).
Estrategas del Partido Republicano y el connotado politólogo Walter Russell Mead consideran que la “mejor apuesta de Trump para su relección es irse contra China ( on.wsj.com/3bDxrCb)”, al menos, de forma retórica.
Durante la guerra de precios entre su aliado Arabia Saudita (AS) y Rusia, las medidas contradictorias que tomó Trump –más bien, su yerno talmúdico Jared Kushner, quien maneja de manera ineficaz la triple agenda de: 1. AS/Medio Oriente, 2. México y 3. El combate al Covid-19, lo que resultó contraproducente y puso en agonía a la industria del petróleo/gas lutita (shale oil/gas) de Estados Unidos (EU), cuya viabilidad es sostenida con artificios por Wall Street (bit.ly/2yMahuY).
Los 38 votos electorales de Texas –segundo estado con el mayor PIB de EU, tras California–, sumados de la demografía mexicana, son demasiado importantes para descuidarlos sin rescatar a la industria del petróleo/gas lutita.
Se desprenden dos hipótesis: 1. La del célebre Scott Ritter (SR), que vislumbra una guerra de EU contra Irán para elevar el precio del barril a niveles donde sea viable la extracción del petróleo/gas lutita, entre 40 y 60 dólares el barril (bit.ly/3eQ9ucS); y 2. La de un servidor que contempla una teatral tensión paroxística sin llegar a la guerra.
SR, ex espía de los marines e inspector de la ONU en la guerra del Golfo, quien desmintió la posesión de armas de destrucción masiva de Irak, aduce que en tiempo de la pandemia, EU se prepara para la guerra, cuando la debilidad (sic) de Irán es gravemente exagerada.
Mas allá de la vulgar propaganda de guerra, SR comenta que Irán está preparado para defenderse y cualquier movimiento de EU podría ser un pésimo cálculo con resultados devastadores.
SR refiere que el hoy secretario de Estado, Mike Pompeo, ex director de la CIA y evangelista sionista que defiende más los intereses de Israel que los de EU y Robert O’Brien, consejero de Seguridad Nacional, pugnan por una guerra contra Irán y su cambio de régimen cuando alucinan que las sanciones y la máxima presión de EU han desangrado al país persa.
Un operativo de EU contra las milicias chiítas en Irak, apoyadas por Teherán, pudiera ser el atractivo fatal para aniquilar a Irán.
En contraste, el comandante en Irak, Robert White, quien sí sabe de teatros de guerra, emitió una brutal advertencia para no desviarse de los objetivos primarios de EU en Irak (bit.ly/35gjd85).
A diferencia de los blufs de Trump y Pompeo, los iraníes aún no se emplean a fondo con sus nuevos misiles furtivos y sus novedades tecnológicas como su satélite militar Nur-1.
SR arguye que una nueva guerra de EU en Irak para atraer a Irán sería una carnicería para todos que, a mi juicio, el misticismo chiíta está dispuesto a tolerar, a diferencia de la sociedad hedonista de EU, que castigaría a Trump en las urnas funerarias y electorales.
Sólo bastaron las amenazas de Trump de represalias por un supuesto amago de embarcaciones iraníes en el Golfo Pérsico –que según la prensa iraní no existieron– para repuntar en 20 dólares el barril y romper su letal espiral, en medio de la hazaña tecnológica del país persa al irrumpir en la élite del Club Espacial de 10 países con la colocación en órbita de su satélite militar Nur-1 (bit.ly/2VVpbqE).
Ni a EU ni a Irán les conviene una guerra. Las posturas son prístinas: EU se encuentra a la ofensiva en el Golfo Pérsico, mientras Irán se ubica a la defensiva (bit.ly/2W0juYa).
A EU e Irán les conviene mas una tensión paroxística de corte teatral/hollywoodense en el Golfo Pérsico para elevar geopolíticamente el precio del barril: uno de “los cinco precios del petróleo (bit.ly/3aEEU2C)”.
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 12 de marzo de 2020

Guerra de precios de Arabia Saudita y Rusia sacude al desfalleciente gas lutita de EU

Bajo la lupa


Foto
▲ Refinería Marathon Oil Corporation en Carson, California.Foto Afp
La guerra no es de vulgares precios. Es también de presupuestos –precio para las necesidades fiscales– y de reservas: de divisas no devaluadas e hidrocarburos.
El choque petrolero viral comporta características geopolíticas donde habrá ganadores y perdedores.
El brutal choque de 2020 no se parece al de 1986 cuando se gestó la colusión de EU y Arabia Saudita para desplomar el precio del barril que marcó el inicio del fin de la ex URSS (https://bit.ly/2TSX4XT).
En 1986, la URSS, se encontraba a la baja geoestratégica, mientras China no jugaba.
En 2020, Rusia se encuentra al alza multidimensional y China se mantiene incólume, pese al Covid-19, mientras EU ha sido entrampado con su artificial gas lutita financiado por la Reserva Federal y Wall Street (https://bit.ly/38INPyW).
En EU existe la peregrina propaganda de que Rusia busca liquidar la industria del gas lutita en la Cuenca Pérmica –no se diga para impedir el boicot de Trump al gasoducto NordStream 2 que conecta a Rusia con Alemania– cuando su derrumbe era más que cantado (https://bit.ly/3aIemh7), con o sin guerra de precios.
En la metáfora del cono de arena, al final, un solo grano derrumba todo el cono infectado por el virus global que mermó la sobreoferta de petróleo con dos millones de barriles diarios y que busca(ba) reducir Arabia Saudita, al unísono de la OPEP y de otros miembros observadores como Rusia, para mantener su presupuesto fiscal que proyecta(ba) en 80 dólares el barril, mientras Rusia puede absorber un precio de 50 dólares y hasta la mitad.
Ya el zar Vlady Putin, quien con su reflejo de judoka reviró a dos blancos y advirtió que Rusia podía soportar un precio de 25 dólares el barril por una década (¡súper-sic!; https://bit.ly/38HaX0S),cuando, además, Moscú posee hoy 570 mil millones de dólares de reservas –sin contar su Fondo de Riqueza Soberana de 150 mil millones–, frente a las de Arabia Saudita que han disminuido a 495 mil millones de dólares.
No se trata de una banal guerra de precios cuando Rusia juega a la geometría multivariable y a una multidimensionalidad geopolítica de varios niveles ( multilayered) que afecta todo el planeta cuando contará quien pierda menos en la tétrada precios/presupuesto/reservas/geopolítica. Aquí no caben procaces maniqueísmos lineales y daltónicos.
Su desplome beneficia a China e India (básicamente, los importadores principales) y despedaza a los productores carentes de anticuerpos en su sistema inmunológico energético.
Arabia Saudita es más vulnerable que Rusia en su ingreso petrolero: el primero depende de 87 por ciento y el segundo de 40.8 por ciento, incluyendo su gas, que es el verdadero “ game changer”.
El zar Vlady Putin venderá caro su amor a EU, no se diga a Occidente al borde de choques deflacionarios, cuando peligra el sector petrolero y gasero de EU que contribuye en 7 por ciento de su PIB y cuenta con más de 10.3 millones de empleos (https://bit.ly/2Q2l8X6).
NYT culpa al príncipe Mohamed bin Salmán (https://nyti.ms/2IAXIEb). No se trata de culpar o exculpar, sino quien juega mejor a la geoestrategia energética entre los tres grandes: EU/Rusia/Arabia  Saudita.
WSJ, cercano a Trump, anda más perdido que nunca, y después de sentenciar en forma estrafalaria que Putin no es amigo de Trump, exhorta a jalarle las orejas a su aliado Mohamed bin Salmán (https://on.wsj.com/3cPBhJd).
Una llamada de Trump a Mohamed bin Salmán quizá tuvo que ver en la recuperación de 10 por ciento del precio, no se diga la visita secretadel secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, íntimo de Jared Kushner, al embajador ruso, lo cual fue expuesto por el Kremlin en su Facebook antes que el mismo EU (http://dailym.ai/2Q7qy3o).
La mezcla ominosa del virus global y el choque petrolero puede descarrilar la relección de Trump y afectar la estabilidad de la mayoría de los países productores de petroleo, sean de la OPEP o no.
El zar Vlady Putin, como el mandarín Xi, busca la extensión de su mandato, como lo hizo Roosevelt en una fase crítica, y como lo pondera Trump en caso de una relección sin Covid-19 y sin desplome de Wall Street.
Las consecuencias geopolíticas son ya enormes.
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 2 de octubre de 2019

Arabia Saudita, en la histeria



Robert Fisk


Los sauditas están recibiendo una paliza. Las imágenes de video de hutis y soldados sauditas y sus aliados que son abatidos o se rinden en la población fronteriza de Najran representan un golpe devastador a un reino que constantemente amenaza con la guerra a Irán.


Si no puede proteger a sus fuerzas armadas en su propio territorio, ¿qué caso tiene amenazar a Irán con acción militar por la destrucción masiva de las instalaciones petroleras en Abqaiq y Khurais, hace casi dos semanas?

Esta es la misma Arabia Saudita que secuestró al primer ministro libanés Saad Hariri, que bombardeó a millares de civiles en Yemen y trató de aniquilar la independencia de Qatar. Para no mencionar el pequeño asunto de cortar en pedazos a Jamal Khashoggi hace casi un año en el consulado del país en Estambul y luego enterrar en secreto partes de su cuerpo, de lo cual Mohamed bin Salmán –tal vez el peor príncipe heredero en la historia saudita– ahora asume la responsabilidad nacional, pero no personal.

La noticia de que el guardaespaldas personal del rey Salmen ha sido asesinado en Jeddah –por un amigo, nos dicen– sólo agrega una nota histérica al caos dentro del país.

¿Pedirán ahora a los estadunidenses actuar como mercenarios para este reino extraño?

Es evidente que las propias fuerzas armadas sauditas, dotadas de jets, misiles, asistentes estadunidenses y británicos, son tan deplorables como siempre. ¿Recuerdan cuando no pudieron defenderse de Saddam Hussein tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990, lo cual provocó un destile de ejércitos internacionales para protegerlas? Tal vez los iraníes han concluido que Donald Trump –en las palabras inmortales del columnista estadunidense Nicholas Kristof– es la madre de todas las conejitas, pero parece claro que la decisión de Trump de romper los compromisos de su país conforme al tratado nuclear con Irán es un desastre colosal.

Ahora se supone que debe defender a una monarquía feroz que amenaza con la guerra a Irán por los ataques (¿hutíes?) contra las principales instalaciones petroleras sauditas, pero ¿con qué? ¿Bombardeará a Irán y luego le pedirá que no devuelva el ataque contra naves estadunidenses? ¿Contra los soldados estadunidenses en Arabia Saudita?

De hecho, toda esta penosa saga comienza a parecer cada vez más farsa que tragedia. Se supone que debemos tomar en serio a Irán, pero ¿podemos hacerlo cuando su principal enemigo –un reino que hablaba de cortar la cabeza de la serpiente (Irán)– se porta como un bufón?

Tal vez sea demasiado pronto para decir que esta es la crisis final en las relaciones entre Washington y Riad; sabemos que el dinero saudita puede apaciguar la moralidad de todo el mundo por la disección del pobre Jamal. Puesto que nuestro propio bufón de Downing Street se ha alineado con los sauditas, no tiene caso esperar algún comentario británico.

Pero, muy pronto, los estadunidenses o la Unión Europea tendrán que hacer lo que Eisenhower cuando envió a Dulles a amonestar a Eden durante la guerra de Suez de 1956 y decir: ¡Ora, chavo!

Entre tanto, estemos atentos al nuevo capítulo de la comedia. ¿Otro rugido saudita de desafío a la república islámica? ¿Otro buque petrolero enviado a Bandar Abbas? ¿Más drones –30 de un jalón– muy dentro del territorio saudita? ¿O sólo más bodas bombardeadas o cuerpos de prisioneros en el polvo de Yemen?

Yo apostaría por lo último. Será un nuevo intento de destruir a uno de los países más pobres del mundo, por parte de uno de los más ricos.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Irán no negociará a ningún nivel con EU, advierte el ayatola Jamenei

Inútil, la presión de Washington, dice el líder supremo

Creer que las víctimas de más de 4 años de ataques en Yemen no responderían a Arabia Saudita es negar la realidad: canciller Zarif

Foto
▲ En imágenes de archivo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Irán, Hassan Rouhani, quienes han descartado un encuentro en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU que se llevará a cabo la próxima semana.

Teherán. El ayatola Alí Jamenei, guía supremo de Irán, descartó ayer cualquier posibilidad de negociación con Washington, al tiempo que el canciller Mohamad Javad Zarif señaló que Estados Unidos niega la realidad cuando acusa a Irán de ser responsable de los ataques reivindicados por los rebeldes yemenitas hutíes contra instalaciones petroleras sauditas el pasado sábado.
La política de máxima presión contra la nación iraní es inútil y todos los altos mandos de la República Islámica de Irán están seguros de que no habrá negociaciones con Estados Unidos a ningún nivel, expresó Jamenei citado en su página de Internet oficial.
Los ataques contra infraestructuras petroleras en Arabia Saudita, que redujeron a la mitad la producción del primer exportador mundial, fueron lanzados contra la principal refinería de Abqaiq, y el yacimiento de Khurais de la compañía petrolera estatal Saudi Aramco.
Los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán y que se enfrentan desde hace cinco años a una coalición militar liderada por el gobierno saudita, reivindicaron los ataques, que provocaron una reducción cercana a 6 por ciento del suministro mundial de crudo.
Tras los ataques, la Casa Blanca dio a conocer que el presidente Donald Trump podría reunirse con su homólogo iraní, Hassan Rouhani, en Nueva York la próxima semana, durante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, sobre este posible encuentro, Trump declaró ayer: Nunca descarto nada, pero prefiero no conocerlo.
El ayatola advirtió que cualquier negociación con Irán llevaría a Estados Unidos a imponer sus demandas a Irán y significaría el éxito de su política de máxima presión. Rouhani también descartó una posibilidad de encuentro.
El líder supremo iraní manifestó que si Estados Unidos se arrepiente y vuelve al acuerdo nuclear de 2015, podrá hablar con Irán y las otras naciones firmantes. De lo contrario no puede haber negociaciones a ningún nivel, ni en Nueva York ni en otro lugar.
Teherán y Washington están enfrentados desde mayo del año pasado, cuando Estados Unidos se retiró del acuerdo sobre el programa nuclear iraní y volvió a aplicar duras sanciones económicas a la república islámica.
En tanto, el canciller Zarif tuiteó que Estados Unidos niega la realidad si piensa que las víctimas de los peores crímenes de guerra durante cuatro años y medio no responderían, al aludir a los ataques contra Yemen lanzados por la coalición liderada por Arabia Saudita.
Quizá les avergüence que cientos de miles de millones de dólares (en referencia a la ventas de armas de Washington a Riad) no hayan interceptado los disparos yemenitas. Pero acusar a Irán no va a cambiar nada, aseguró el ministro.
“Estados Unidos no se enoja si sus aliados bombardean sin piedad a bebés en Yemen durante más de cuatro años –con sus armas y su asistencia militar–, pero sí cuando las víctimas reaccionan de la única manera que les es posible, contra refinerías de los agresores”, añadió Zarif.
Arabia Saudita lidera desde marzo de 2015 una coalición contra los hutíes chiítas que luchan con el gobierno presidido por Abdo Rabu Mansur Hadi, en Yemen.
El gobierno saudita subrayó que el reino es capaz de responder a ataques contra instalaciones estratégicas sea cual sea su origen, mientras el secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, viajó a Riad para evaluar la respuesta a los atentados.
El Washington Post publicó que funcionarios estadunidenses compartieron información de inteligencia con Arabia Saudita y su conclusión es que Irán lanzó más de 20 drones y al menos una decena de misiles contra las instalaciones petroleras sauditas. No obstante, funcionarios de Riad estimaron que Washington no tiene evidencias suficientes para probar que los ataques salieron de Irán.
Angela Merkel, canciller federal alemana, dijo no ver ninguna razón para levantar el embargo de armas a Arabia Saudita impuesto luego del asesinato del periodista Jamal Kashoggi, en 2018.
El director del servicio de inteligencia ruso, Serguéi Narishkin, estimó que existe la posibilidad de una confrontación armada tras los atentados, pero confía en una solución pacífica.

Foto Afp
Periódico La Jornada

martes, 17 de septiembre de 2019

Arabia Saudita: construir pretextos

Editorial La Jornada


El sábado pasado fueron atacadas con drones dos instalaciones petroleras en Arabia Saudita: el campo petrolero de Aramco, en Buqyaq, y una planta de procesamiento en Abqaiq quedaron fuera de servicio, luego de sendos sabotajes que fueron reivindicados, poco después, por rebeldes hutíes de Yemen que combaten la intervención saudiárabe en su país.
Los atentados provocaron una drástica reducción (de 50 por ciento) en la capacidad de exportación de hidrocarburos de Arabia Saudita, lo que generó, a su vez, un fuerte incremento en los precios internacionales del crudo.
A este impacto preocupante ha de agregarse el intento de manipulación por parte del gobierno estadunidense, cuyo secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó a Irán de ser el autor de los ataques. Las autoridades de Riad, más cautas, se limitaron a afirmar que las armas utilizadas en ambos ataques proceden de Irán.
Durante el fin de semana, Washington fue reforzando el relato que señalaría a la república islámica como responsable de los atentados. Con su bravuconería habitual, el presidente Donald Trump dijo, por su parte, que Estados Unidos está armado y listo para responder.
La influencia de Washington alcanzó al emisario de las Naciones Unidas para Yemen, Martin Griffiths, quien dijo ayer en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de ese organismo: sabemos quién está detrás de estos ataques, aunque enfatizó que es necesario impulsar una solución política al añejo conflicto yemenita.
La manipulación, en todo caso, tiene precedentes: la Casa Blanca ha venido fabricando desde hace años pretextos para iniciar una escalada de hostilidades bélicas en contra de Irán, en tanto que para la monarquía saudita esta narrativa sirve para un doble propósito: por una parte, intensificar las presiones hacia Teherán, que ha sido su rival regional durante décadas, y por la otra, desviar la atención del conflicto yemení, en el que Riad ha mantenido una intervención militar cruenta e injustificable que ha derivado en la comisión de crímenes de lea humanidad.
Lo cierto es que desde hace más de cuatro años el presidente yemenita, Abdo Rabu Mansur Hadi, es mantenido en un cargo casi simbólico únicamente por la intervención saudiárabe, en el marco de la cual se ha bombardeado indiscriminadamente hospitales, escuelas y áreas residenciales.
En respuesta, los hutíes han venido realizando ataques de diversa magnitud contra objetivos situados en Arabia Saudita.
Para detener tal escalada bastaría con que la monarquía petrolera sacara las manos de Yemen. Sin embargo, el curso de los sucesos parece favorecer los intereses geoestratégicos de Riad y de Washington y podría derivar en una agresión a Irán.
La manipulación de los sabotajes contra la infraestructura petrolera saudita obliga a recordar, en este sentido, la fabricación de la mentira sobre las armas de destrucción masiva que dio pie a la invasión de Irak en 2003.
En ese entonces la gran mayoría de los medios informativos occidentales optaron por repetir de manera acrítica el montaje estadunidense y por legitimar, de esa forma, una guerra a todas luces injusta y violatoria del derecho internacional.
Cabe esperar que en esta ocasión haya más capacidad de discernimiento.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Meng y la arbitrariedad de EU


La Jornada 

En el primer día de diciembre autoridades canadienses arrestaron en la ciudad de Vancouver a Meng Wanzhou, directora de Finanzas y vicepresidenta de Huawei, gigante chino de las telecomunicaciones. La detención se efectuó a pedido de Washington, que acusa a la compañía asiática de haber mantenido relaciones comerciales con Irán, con lo que se violan las sanciones impuestas de manera unilateral por Estados Unidos para asfixiar la economía de la nación petrolera.

La privación de la libertad ejecutada por el gobierno de Canadá constituye un atropello inaudito al derecho internacional, en el cual Washington ya no sólo emplea su control sobre el sistema financiero global para sancionar y aplastar a sus competidores, sino que además se sirve de un tercer país para realizar detenciones arbitrarias. 

Tal agravio puede leerse en dos sentidos: en primer lugar, representa un nuevo episodio en el cual Estados Unidos pretexta su defensa de la democracia o de la seguridad global –en este caso, debe recordarse que el bloqueo económico contra Irán fue impuesto por la presunta consternación ante el desarrollo de las capacidades nucleares de Irán, pese a que nunca existió prueba alguna de que éstas tuvieran fines distintos a la generación de energía– a fin de mantener su hegemonía sobre los intercambios comerciales y financieros, así como su hasta hace unos años indisputada primacía tecnológica.

En segundo término, y de consecuencias acaso más graves, se trata de una provocación orquestada por el mandatario estadunidense, Donald Trump, quien busca intensificar la guerra comercial iniciada contra China a principios de año, hasta convertirla en una confrontación política a gran escala. De esta manera, el magnate apuesta por satanizar a la potencia asiática y presentarla ante la opinión pública de su país como el gran enemigo externo que le permita distraer la atención de los problemas internos y obligar a sus rivales políticos a plegarse a sus exigencias más disparatadas en nombre de la manida seguridad nacional.

Por otra parte, la tropelía cometida contra Meng Wanzhou evidencia la abyección de los gobernantes de Canadá, quienes con este acto redujeron al país a la condición de Estado vasallo de su poderoso vecino. No se trata del único caso actual en el que la justicia de una nación otrora orgullosa de su soberanía fue envilecida por los requerimientos de Washington: aunque azuzado por diferentes motivos, pertenece a esta misma clase el intento de Gran Bretaña por detener a Julian Assange con la finalidad de entregarlo a las autoridades estadunidenses, persecución que ha obligado al informador a permanecer recluido en la embajada ecuatoriana en Londres desde el 12 de junio de 2012.

Para el conjunto de la comunidad internacional, el arresto de la importante ejecutiva china en aplicación extraterritorial de las leyes de Estados Unidos supone una palmaria advertencia acerca de la disposición de la Casa Blanca para llegar tan lejos como le sea permitido en el abuso de su poder, y debería suscitar la más enérgica protesta en rechazo de un precedente inadmisible que amenaza a los ciudadanos de cualquier nacionalidad.


viernes, 2 de noviembre de 2018

El dinero importa más que el asesinato



Robert Fisk


Ottawa. A casi 8 mil kilómetros de la ciudad donde su cuerpo fue sepultado en secreto –ya sea entero o en pedazos– por sus asesinos sauditas, la muerte de Jamal Kha-shoggi sacude ahora los escrúpulos y los bolsillos de otro país. Canadá, tierra de los libres y las conciencias liberales –especialmente durante el mandato de Justin Trudeau–, de pronto se ve confrontada con los frutos de los antecesores conservadores del joven y brillante primer ministro, y una simple cuestión de conciencia: ¿debe Trudeau romper un acuerdo de 2014 para vender equipo militar a Arabia Saudita por casi 12 mil millones de dólares? (15 mil millones de dólares canadienses).


Cuando Canadá decidió vender sus flamantes vehículos blindados ligeros (LAV, por sus siglas en inglés) al reino saudita, éste ya tenía una bien merecida fama por sus decapitaciones y por su apoyo a islamitas violentos fuertemente armados. Pero Mohamed bin Salmán aún no era el príncipe heredero de su piadoso Estado. Los sauditas aún no invadían Yemen, ni le cortaban las cabezas a los líderes chiítas ni encarcelaban a sus propios príncipes, ni habían secuestrado al primer ministro libanés, ni habían descuartizado a Khashoggi.

Por lo tanto, el gobierno conservador canadiense de Stephen Harper no tuvo escrúpulo alguno en llegar a un acuerdo sobre la venta a Riad de esos pequeños monstruos blindados que son los LAV, especialmente porque eran para transporte y protecciónde funcionarios del reino.

Es difícil acusar a Trudeau de solapar al régimen saudita. En agosto pasado, cuando los muchachos de Mohammed bin Salmán ordenaron la expulsión del embajador canadiense en Riad y suspendió todos los acuerdos comerciales con Canadá después de que el canciller de Trudeau protestó sobre el arresto de mujeres que militaban por sus derechos. Los canadienses hicieron acusaciones falsas, señalaron las sauditas, cuya reputación por hacer acusaciones falsas pronto alcanzaría proporciones dignas de una película de terror de Hollywood.

Entonces Trudeau estuvo castigado, no sólo por Riad sino por Washington, pues dos meses antes Trump lo llamó deshonesto y débil.

Desde luego, tan pronto se supo que Khashoggi fue asesinado en el consulado saudita en Estambul, la conciencia liberal de Canadá despertó. Se pensaba que era seguro que Trudeau rompería el acuerdo de 2014 por esos brillantes y ligeros vehículos que Harper ofreció a los sauditas. ¡Ay!, pero resultó que hace unos días se informó que el acuerdo incluye lo que el gobierno describió como una cláusula de prohibición de cancelación que indicaba que de no completarse la transacción se penalizaría a los canadienses con millones de dólares. Aún así, cancelar el contrato tenía sentido desde un punto de vista económico, pero como todas las cosas que involucran a los sauditas últimamente, surgiría el factor sorpresa.

Resultó que –¡Ay, ay!– esos inofensivos LAV canadienses fueron grabados en video en una provincia del este saudita en 2017 reprimiendo una rebelión civil chiíta.

El ministerio canadiense del Exterior –que hoy se ha rebautizado como departamento de Asuntos Globales de Canadá, lo cual es toda una obra maestra– suspendió las exportaciones de armas y ordenó una completa y profunda investigación; igual a la que hoy conducen con entusiasmo los sauditas en torno al asesinato y entierro clandestino de Khashoggi. La versión canadiense de dicha investigación concluyó que los vehículos habían sido modificados por los sauditas tras su exportación.

Para entonces, Mohamed bin Salmán ya era el dueño del circo en Riad, y Trudeau ya era el dueño del circo en Ottawa. Pero llegó otra vez el factor sorpresa saudita. Trascendió que los LAV fueron modificados secretamente con torretas y ametralladoras y entonces fueron usados en una operación saudita de 2017 en la que murieron 20 civiles –y aquí interviene la Deux ex machina (Dios desde la máquina) que le gana a todas las demás– el reporte de Asuntos Globales agregó (en una sátira inconsciente) que no hubo violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas sauditas que hicieron esfuerzos por minimizar las bajas civiles. El documento agregó (lo adivinaron, lectores) que el uso de la fuerza fue proporcionado y apropiado.

Gracias al cielo, los sauditas dispararon ametralladoras instaladas en esos vehículos en vez de atacar a sus enemigos con cuchillos y seguetas cortahueso.

Pero ahora –y aquí la más gastada metáfora resulta la más apropiada– el cuchillo fue clavado en la espalda de Trudeau. Un tal Ed Fast, diputado de la oposición conservadora de Canadá, quien fungió como ministro de Comercio conservador, fue quien ayudó originalmente a lograr los lucrativos acuerdos de ventas de armas con los sauditas. Él explicó que las cláusulas sobre penalizaciones por no completar la transacción no tienen nada qué ver con él y fueron añadidas posteriormente por la compañía General Dynamics Land Systems, que fue la que armó estas miserables máquinas en Ontario.

Fast añadió, el pasado fin de semana, que el contrato debe cumplirse, y que lo que Canadá debe hacer es castigar a los sauditas enfocándose en las propiedades de los que violan los derechos humanos y poner fin a las importaciones de petróleo del reino.

Nadie ha disfrutado esto tanto como los sauditas porque Ed Fast tuvo una recaída al expresar una alucinante opinión que minimizaba el asesinato de Khashoggi: describió el descuartizamiento del periodista saudita en Estambul como un tema y una situación, y me imagino que se refería a un problema. Porque según Fast la cancelación del acuerdo de venta de armas no castigaría realmente a los sauditas, y de todas formas –ahí vamos de nuevo– ellos comprarían vehículos blindados a otros países.

Dennis Horak, ex embajador canadiense en Arabia Saudita –es extraño cómo estos ex embajadores tienen la costumbre de defender a Riad–, anunció que la cancelación sólo serviría para castigar a más de 3 mil canadienses que verían desaparecer sus empleos como trabajadores de clase media altamente calificados por un gesto que no afectaría en nada a Arabia Saudita. Un mensaje así se perderá en el liderazgo saudita, agregó. Venderles vehículos blindados no fue un favor sino una transacción comercial.

Horak declaró al periódico Toronto Star que lo que se debe hacer es hablar directamente con los sauditas e involucrarlos en vez de aislarlos.

¿Quién diría que este es el mismo embajador Horaka a quien los sauditas expulsaron de Riad apenas en agosto pasado, después de que la cancillería canadiense protestó por el arresto de mujeres activistas en el reino? ¿Es que quiere que lo dejen regresar, por amor de Dios?

No es difícil apreciar la moral –o más bien la inmoralidad– de la historia. Las armas siempre serán más importantes que el asesinato. Nuestros amigos de la clase media y sus familias –porque afortunadamente no he visto que haya muchas mujeres entre los directivos de las compañías de armas– deben tener sus empleos asegurados a cualquier precio, incluidos muertos.

Bodas en Yemen, hospitales bombardeados o periodistas descuartizados. Y eso que hace apenas dos semanas nos enteramos que en los consulados pueden hacerse cosas más ambiciosas que tramitar divorcios. Siempre se corta la tela a la medida de los escrúpulos hasta de los más liberales estados occidentales, para que los temas y situaciones no interfieran con las transacciones comerciales de la economía global.

The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

lunes, 20 de febrero de 2017

Grave crisis del agua de la Ciudad de México, según NYT


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada 

Foto
En el inmenso barrio de Iztapalapa, donde viven casi dos millones de habitantes, muchos de ellos no cuentan con agua corrienteseñala el reportaje del NYTFoto José Antonio López

Con muchas reservas, por su sesgo privatizador subliminal, expongo el dramático reportaje publicado muy a destiempo: Ciudad de México, Secándose y Hundiéndose, Enfrenta una Crisis del Agua, por Michael Kimmelman (MK), de The New York Times ( NYT), de una serie de artículos que abordan el cambio climático y el “cambio en las ciudades (https://goo.gl/DtQ9yW)”.
NYT es muy cercano a la derrotada Hillary Clinton, promotora de la privatización de Pemex (https://goo.gl/prHpz7), y al cual el polémico Trump fustiga de propalar “ fake news”.
MK sustenta que el cambio climático amenaza con empujar a una capital superpoblada a su punto de quiebre.
Su tesis nodal es que la ciudad padece sed y “ subsidencia”: movimiento de una superficie terrestre que se hunde.
El Gran Canal de Desagüe, de 47 kms de largo, es insuficiente cuando el agua extraída de los mantos acuíferos ahora puede terminar más allá de los límites de la ciudad, en Ecatepec, en una de las estaciones de  bombeo más grande a su largo; 117 años más tarde “el hundimiento sigue, cada vez más rápido. (…) Con la escasez perpetua del agua, la Ciudad de México sigue perforando en busca de más, lo que ha debilitado los antiguos lechos de arcilla de los lagos”.
La bomba de Ecatepec –hidráulica, por supuesto–, acabada en 2007, se construyó para mover 40 mil litros por segundo, agua que ahora necesita ser elevada de donde el canal se ha hundido (¡casi dos metros!) y trabaja a sólo 30 por ciento de su capacidad debido a la “ subsidencia”: el canal es un río pestilente de aguas negras que eructa metano y ácido sulfúrico.
De octubre de 2014 a mayo de 2015, las zonas mas dañadas se hundieron entre 23 cms y 13 cms por año.
Resalta el inmenso barrio de Iztapalapa, donde viven cerca de dos millones de habitantes, muchos de los cuales no cuentan con agua corriente. ¡El desgobierno en Iztapalapa es legendario!
MK reporta un estudio que predice que 10 por ciento de los mexicanos de entre 15 y 65 años podrían intentar emigrar al norte, como resultado de altas temperaturas, inundaciones y sequías, que desplazarían a millones de personas y aumentarían aún más las tensiones políticas sobre migración. ¿Lo permitirá el muro Trump?
Según el Pentágono, el cambio climático es un multiplicador de amenazas, y la Universidad de Columbia descubrió que en zonas donde disminuyen las lluvias, el riesgo de que los conflictos menores crezcan para convertirse en guerras a gran escala se duplica aproximadamente al año siguiente.
En 2050 habrá más gente viviendo en ciudades que nunca, y se predice que tres cuartas partes de la población mundial serán urbanas, con 700 millones de refugiados climáticos (casi 10 por ciento de la población mundial), lo cual es refrendado por el libro de Christian Parenti: Trópico del Caos: Cambio Climático y la Nueva Geografía de la Violencia (https://goo.gl/WzOTCP).
A juicio de MK, la Ciudad de México sigue siendo una aglomeración de barrios que en realidad son muchas grandes ciudades, una junto a la otra, cuando la ciudad entera se encuentra donde alguna vez hubo una red de lagos. MK no tiene idea de la desconexión esquizofrénica de las delegaciones entre sí, ni con la metrópoli y el resto del país. Urge más que nunca descentralizar a la metrópoli (donde se concentra la tercera parte de la población de México) y frenar al devastador cártel inmobiliario.
MK expone a una megalópolis vibrante pero caótica, compuesta principalmente por desarrollos (sic) no planeados que se extienden con rapidez, que han acabado casi en su totalidad con los lagos originales y han mermado los acuíferos subterráneos; ahora un valle donde antes hubo agua en abundancia importa miles de millones de litros de lugares remotos.
MK arguye que los acuíferos se están agotando, cuando la Ciudad de México yace sobre una mezcla de suelo volcánico y lechos de barro de los lagos, donde “parte de la crisis actual surge porque ahora hay desarrollos (sic) urbanos sobre la mayor parte de esta tierra porosa, incluyendo largos tramos que la ciudad había reservado para la agricultura y la protección, denominados suelo de conservación.
¿Por qué no detienen al pernicioso cártel inmobiliario de la Ciudad de México?
MK señala que el sistema para trasladar el agua hasta aquí es un milagro de la ingeniería hidráulica, pero también una hazaña demencial, consecuencia de que la ciudad no cuenta con la capacidad a gran escala para reciclar aguas negras ni para recolectar agua de lluvia, por lo que se ve obligada a expulsar la impactante cantidad de más de 700 mil millones de litros de aguas residuales y de lluvia por desagües paralizados como el gran canal.
La ciudad importa casi 40 por ciento de su agua de fuentes remotas, para después desperdiciar más de 40 por ciento del agua que corre a lo largo de sus 12 mil kilómetros de tuberías debido a fugas y ordeña, cuando bombear esta agua hacia las montañas consume casi la misma cantidad de energía que la que gasta toda la ciudad de Puebla.
Afirma que “el gobierno reconoce que 20 por ciento de los residentes de la Ciudad de México –los críticos dicen que la cifra es aún mayor– todavía no pueden contar con agua corriente en los grifos”, cuando varios habitantes dependen de la distribución del agua en pipas.
La cultura de las pipas en Iztapalapa obliga a que sus pobladores gasten 10 por ciento de sus ingresos en consumo del agua; pagan 25 centavos de dólar por 380 litros de una pipa.
Inquirí al diputado Armando Soto, de Ciudad Neza, también afectada por la cultura de las pipas. Me comentó que los dos principales problemas de su distrito eran la inseguridad y la carestía de agua. Llama la atención la abultada brecha de los precios de las pipas entre Iztapalapa y Ciudad Neza/ Texcoco.
Al circuito Iztapalapa/ Texcoco/ Chalco/ Neza lo bauticé la Bolivia mexicana, susceptible de revueltas por sed (https://goo.gl/hRkDvp), en lo que ahondé en mi libro Guerras Globales del Agua: Privatización y Fracking (https://goo.gl/9Rr4ph)”.
El México neoliberal itamita, al unísono del gobierno de la Ciudad de México, que recibió $10 mil millones de pesos por el Banco Mundial (BM) para privatizar en forma subrepticia el agua, se paralizó sin creatividad en la fétida ley Korenfeld de la disfuncional Conagua (http://goo.gl/OC7rm7).
MK critica en forma correcta que el gobierno federal mexicano se plantea construir un enorme aeropuerto en el lecho seco de un lago, precisamente el peor lugar para su construcción (Texcoco).
El problema del extenso reportaje del NYT es que se clavó a entrevistar a impresentables personas vinculadas a George Soros, a la Fundación Rockefeller, y al depredador cártel inmobiliario de la Ciudad de México. Peor aún: en el insípido y poco potable Consejo Consultivo del Agua en México aparecen accionistas del NYT, cuyo interés confeso radica en privatizar el “oro azul (https://goo.gl/qLYgBL)”.
Ya había advertido el año pasado que el BM, Morgan Stanley, Citigroup e Israel se encuentran “detrás de la privatización del agua en México (https://goo.gl/95ynQy), en lo que colabora NYT, a destiempo con su filantropía, a sabiendas de la ruina económica del México neoliberal itamita en la aciaga Era Trump.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 15 de septiembre de 2016

11-S: terrorismo de Estado



John Saxe-Fernández
La Jornada 
Por fin, y bajo presión de las familias de unas 3 mil víctimas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 (11/S), Obama desclasificó en julio pasado 29 páginas censuradas por el entonces presidente Bush en 2002, del Informe senatorial sobre los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono. El documento, bajo estricta vigilancia, se colocó en la bóveda de un sótano del Congreso. Se permitió acceso a los legisladores, con prohibición de tomar notas y bajo juramento firmado de no divulgar su contenido so pena judicial. ¿Por qué tanta restricción? Sin razones legítimas de seguridad nacional, la censura fue para encubrir la complicidad de funcionarios y agentes de Arabia Saudita en parte crucial de la armazón del 11-S, una suerte de Pearl Harbor para justificar un ambicioso y secreto diseño, el Project for a New American Century, PNAC, que incluye guerras de agresión (bajo el membrete de antiterrorismo) y un regime change en EU, ya que Bush asentó que la Presidencia tiene el poder de hacer a un lado estatutos aprobados por el Congreso cuando entran en conflicto con su interpretación de la Constitución.
Quien agregue las 29 páginas censuradas al contenido del informe bicameral descubre que Arabia Saudita es la nación extranjera involucrada y más mencionada en los ataques y que el secreto es porque de esas páginas se concluye que ni Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Paquistán o Laos fueron colaboradores o encubridores de los ataques. Además, que desde septiembre 2000, un año antes de tomar el poder, Bush/Cheney habían decidido atacar Irak y a Hussein y no a Arabia Saudita: como parte del esquema del dominio global estaban los intereses de grandes monopolios de EU e Inglaterra por el acceso a yacimientos de Irak de alta calidad y bajo costo de extracción que Saddam había concesionado a firmas europeas y rusas. Como informó un analista del MI6, una vez Bush/Cheney en la Casa Blanca la acción militar contra Irak fue inevitable y los datos se manipularon de acuerdo con las decisiones políticas.
Detrás del PNAC estaban los multimillonarios contratos de reconstrucción de Irak que gestionaría la cúpula gubernamental de EU en torno al cuantioso gasto de un Departamento de Defensa (DoD) con sistemas de auditoría frágiles, por decirlo con generosidad. Bajo los neocon la canalización de riqueza de lo público a lo privado en EU se realiza por medio de novedosos sistemas de subrogación de cuanta función pública esté a mano: sea la evaluación estratégica, de logística, manejo de cárceles clandestinas, control de muchedumbres, interrogatorio de prisioneros (tortura), contrainsurgencia rural y urbana etcétera. Ya en 2004, con Bagdad e Irak hechos pedazos, Bush creó una oficina para coordinar la reconstrucción de países arrasados por EU y su posterior estabilización con represión, masacres de contrainsurgencia y operativos tipo Ayotzinapa.
Esa oficina en el Departamento de Estado que puso a cargo de Carlos Pascual, ex embajador en Ucrania (y en México), operaría con fondos del DoD. Su misión sería acelerar el traspaso de riqueza pública a los privados agilizando la gestión de contratos. En conferencia en un instituto en DC, reseñada por Naomi Klein (Rebelión, 5/5/05), Pascual dijo que se trata de planes post-conflicto para 25 países que no están, todavía, en conflicto. Para Pascual, la reconstrucción y estabilización sería también capaz de coordinar tres operaciones totales de reconstrucción en países diferentes al mismo tiempo, con duración de cinco a siete años (ibid). Prometió que incluso los contratos de reconstrucción (de sistemas hidráulicos, electricidad, escuelas, hospitales, mercados arrasados por el bombardeo y la guerra) estarían listos a firmar antes de lanzar la guerra preventiva.
En 15 años desde el 11-S, son millones de bajas civiles, de desapariciones forzadas, de desplazados por la violencia, gran saqueo de Irak y otros países y del erario de EU. Como a mediados de 2016 auditores del DoD detectaron un inexplicable faltante estimado en ¡5.6 billones (trillions) de dólares! los creadores y operadores del PNAC y sucesores ameritan atención de las Cortes Federales y desde luego, de la Corte Penal Internacional, si es que esa instancia atiende los crímenes de guerra del liderato de naciones indispensables.
Las 29 páginas, tanto como la Constitución vigente en EU, el hábeas corpus consagrado en la Carta Magna, las Convenciones de Ginebra y en general el derecho penal internacional, son documentos con datos y principios estorbosos ya superados, según los neoconservadores de tiempos de Bush y de Obama. En el entusiasmo de empresas y altos funcionarios por estos contratos bajo sostén de un nuevo ¿orden? global se encontrará el motor del abandono de EU del derecho penal internacional y su endoso desde el 11-S a guerras de agresión, el mayor crimen en curso según las normas derivadas de los juicios de Nuremberg.
facebook: JohnSaxeF

miércoles, 27 de enero de 2016

El mandarín Xi corteja a Arabia Saudita, Egipto e Irán: hidrocarburos a cambio de nueva ruta de la seda


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Los multimedia adscritos al eje caníbal-necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock se refocilan con la sangre en la calle de las finanzas globales (http://goo.gl/HbGoWD) mediante su clásica desinformación con técnica Hasbará –guerra de propaganda, diseñada para neófitos y/o ingenuos, o los dos– y arremeten contra China, a la que vaticinan un aterrizaje duro, mientras el imperturbable mandarín Xi Jinping reingresa a China en forma pomposa al corazón del Medio Oriente después de una ausencia de más de siglo y medio.
Días después del lanzamiento oficial del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés; http://goo.gl/FuH50u), que de facto ha relegado al Banco Mundial a la irrelevancia, el mandarín Xi emprendió una gira de carácter geoestratégico a tres de las principales potencias regionales islámicas del gran Medio Oriente: Arabia Saudita –máxima potencia petrolera global y sede de los sagrados sitios islámicos de La Meca y Medina–, Egipto –máxima potencia militar árabe, pese a sus avatares internos– y la desnuclearizada Irán, potencia chiíta en ascenso irresistible.
Las otras tres potencias regionales son Turquía –único miembro islámico sunita de la OTAN–; Pakistán, único país islámico sunita poseedor de 120 bombas nucleares, e Israel, dotada de 400 bombas atómicas clandestinas (http://goo.gl/hd5AqA), con su asignada tarea nihilista.
En México, el devaluado itamita Videgaray –íntimamente vinculado al eje Rothschild/Soros/BlackRock a través de Scotiabank (http://goo.gl/8nHIQs)– repite la misma postura descabellada contra China, al borde de la viciosa sinofobia.
China se ha despojado de alrededor de 700 mil millones de dólares de sus pletóricas reservas de divisas, las cuales ha compensado en forma relativa con el ahorro de 460 mil millones de dólares en la compra de desplomadas materias primas (commodities), en especial de hidrocarburos (https://goo.gl/wGqY5T).
A la hostil prensa israelí-anglosajona, que prácticamente escamoteó la espectacular gira del mandarín Xi, llamó más la atención su visita a la desnuclearizada persa chiíta Irán que a los dos supuestos aliados árabes de Estados Unidos y Gran Bretaña, by the time being: Arabia Saudita y Egipto.
Al New York Times (NYT) le interesó más la consolidación económica de China en Irán (http://goo.gl/1Qk1wU) cuando Teherán y Pekín acordaron aumentar su comercio bilateral a 600 mil millones de dólares (¡súper sic!) en la década próxima.
NYT desglosa los grandes proyectos de infraestructura a cargo de China en Teherán, el mayor socio comercial de Pekín, y comenta que el mandarín Xi fue el primer líder foráneo en visitar Irán después de que la mayoría de las sanciones internacionales fueron levantadas: China depende del petróleo iraní y contempla a Irán como un eslabón vital (¡súper sic!) para la estratégica ruta de la seda, que busca extender la influencia económica de China a Occidente.
En su visita de dos días a Arabia Saudita –después de que China publicó su primer documento sobre política árabe, que extiende el significado de ruta de la seda, de más de 60 países, al sudoccidente de Asia–, el mandarín Xi escribió un artículo en el rotativo saudita Al RiyadhBuenos socios para un desarrollo común.
China es ya el principal socio comercial de Arabia Saudita, mientras los sauditas compiten con los persas por el primer lugar de la fuente de importación de petróleo de China, que venderá a Arabia Saudita una planta nuclear de cuarta generación, de enfriado gas de alta temperatura (HTR, por sus siglas en inglés), que comenzará operaciones en 2017.
La cooperación estratégica con Arabia Saudita es extensiva a las negociaciones de libre comercio con las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo (http://goo.gl/F5U8np), feudo anglosajón.

Foto
El presidente chino, Xi Jinping, durante la presentación en Pekín, el pasado día 16, del Banco Asiático de Inversión en InfraestructuraFoto Reuters

En Egipto operan 32 empresas chinas en la zona económica del “nuevo canal de Suez (http://goo.gl/j4JT5Z)”, donde han invertido 400 millones de dólares, en espera de llegar a 100 empresas con 2 mil 500 millones de dólares.
China y Egipto planean 15 proyectos en electricidad, infraestructura y transporte, con un total de 15 mil millones de dólares de inversiones y un préstamo de mil millones para el alicaído banco central egipcio, que ha mermado sus reservas a la mitad.
En la sede de la Liga Árabe, en El Cairo, China ofreció una estrategia ganar-ganar.
China apoya sin tapujos la “causa palestina (http://goo.gl/vUflfk)”. El mandarín Xi recordó la injusticia con el pueblo palestino, al que otorgó una ayuda de 7.6 millones de dólares y reiteró su apoyo a una solución de dos países basada en las fronteras de 1967 de Israel con los países árabes –y no los límites artificiales del vigente cuan imparable despojo neocolonial sionista.
Al Manar, portavoz del partido chiíta libanés Hezbolá, exulta “el carácter estratégico de la asociación de China con Irán (http://goo.gl/P8g71y)”, cuyos intercambios económicos fueron de 52 mil millones de dólares en 2014, cuando 36 por ciento del comercio exterior de Irán se efectúa con China, primer cliente del petróleo iraní.
De nuevo el mandarín Xi sacó a relucir la conectividad civilizatoria de persas y chinos cuando Irán pronto será miembro del Grupo de Shanghai, que encabezan China y Rusia (http://goo.gl/o1VZCx).
Jia Jinjing, de la Universidad china de Renmin, esboza las tres diferentes vías de desarrollo de Arabia Saudita, Egipto e Irán y fustiga que el plan del gran Medio Oriente y la primavera árabe de Estados Unidos no aportaron democracia ni prosperidad”, y provocaron inestabilidad y terrorismo (http://goo.gl/Ra6rMR).
Más allá de la pugnaz postura israelí-anglosajona, M. K. Bhadrakumar, anterior embajador de India, aduce que “China muestra una tercera vía al mundo árabe (http://goo.gl/MSO7ev)”, que el mandarín Xi condensó en 10 planteamientos (http://goo.gl/RxZ03p).
El diplomático indio considera que China no pretende intervenir militarmente en los conflictos regionales cuando establezca un centro de investigación sino-árabe sobre reformas y desarrollo mediante un muy creativo diálogo intercivilizatorio que erradique el terrorismo.
A M. K. Bhadrakumar no se le escapa que las motivaciones de China tienen una pronunciada orientación económica mediante el modelo de cooperación petróleo y gas plus que incluya el mayor número de acuerdos de intercambio de divisas Swap, y la expansión de los negocios pagaderos en renminbi: Pekín ofrece 15 mil millones de dólares de un préstamo especial para la industrialización de Medio Oriente, otros 10 mil millones como préstamos comerciales, al unísono de 10 mil millones como préstamos blandos y el lanzamiento de un fondo de inversiones de 25 mil millones con Qatar y Emiratos Árabes Unidos, lo cual desafía los fundamentos del reciclaje de los petrodólares que han sostenido la hegemonía occidental.
Después de haber desglosado el mirifico intercambio cultural entre China y el mundo árabe, M. K. Bhadrakumar concluye que se trata de “un hecho diplomático espectacular de China para rebasar la estrategia del pivote de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico y, al mismo tiempo, desafiar al tío Sam en sus tradicionales terrenos de caza”.
China llena el vacío que deja Estados Unidos.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 6 de enero de 2016

Arabia Saudita vs Irán: la placa tectónica del petróleo de Qatif


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Foto
Paquistaníes simpatizantes de Arabia Saudita queman una efigie de un líder estadunidense durante una manifestación antiraní, ayer en Pashawar, PakistánFoto Ap
La escalada entre Arabia Saudita –primera potencia petrolera global, con una población de 27.7 millones: 80 por ciento sunitas y 20 por ciento chiítas concentrados en Qatif y su Provincia Oriental– e Irán –81.8 millones; país indoeuropeo de mayoría chiíta y segunda potencia gasera global–, es mucho más geopolítica que religiosa y/o étnica, como distorsiona la balcanizadora narrativa israelí-anglosajona.
Cuando el sha de Irán reinó impávido, Arabia Saudita fue su gran aliado bajo la férula de Estados Unidos (EU).
Hoy la compleja escalada entre Riad y Teherán refleja la fractura global, el incendio del Gran Medio Oriente, y la contienda por los liderazgos del mundo islámico y la OPEP.
La fractura geoestratégica de EU con Rusia/China es concomitante a la trampa demográfica de Brzezinski/Stratfor mediante la “carta islámica (http://goo.gl/gXDSoj)” para desestabilizar las entrañas del RIC (Rusia, India y China).
Rusia cuenta con 20 por ciento de tártarossunitas; India, país nuclear, es hoy la máxima potencia numérica islámica (20 por ciento de su población), y China ostenta 10 millones de uigures/mongoles sunitas, parte de los pueblos túrquicos, en la superestratégica provincia autónoma de Xinjiang, pletórica de gas y uranio.
El ex primer ministro israelí general Ariel Sharon trazó al Gran Medio Oriente con una línea horizontal, desde Marruecos hasta Cachemira (hasta donde alcanzaron las protestas contra Arabia Saudita), y una línea vertical desde el Cáucaso –el bajo vientre de Rusia– hasta el cuerno de África.
La Organización de la Conferencia Islámica de 57 países, exhibe mil 600 millones de feligreses –¡22 por ciento del género humano!– cuyo 80 por ciento es sunita –que no es tan homogéneo debido a sus escuelas jurídicas de interpretación del Corán– y un casi 20 por ciento chiíta, que tampoco es uniforme debido a sus múltiples sectas (alawitas de Siria, hutíes/zayditas de Yemen, alevis de Turquía, ismaelitas de India, etcétera).
Destacan las minorías chiítas en India, Pakistán y Afganistán (desestabilizada por el megajuego geoestratégico de EU contra el RIC).
La cartografía de los mundos árabe e islámico resalta la mayoría del chiísmo en Irak (85 por ciento), Bahréin (85 por ciento), Líbano (50 por ciento), hasta sus pletóricas minorías en India, Pakistán/Afganistán.
Alrededor de 400 millones de chiítas se encuentran en 100 países y 80 por ciento se asientan en cinco: Irán (81.8 millones), India (45.4 millones), Pakistán (42.5 millones), Irak (24.5 millones) y Turquía (20 millones).
Más allá de la disputa por el liderazgo religioso del mundo islámico entre Irán y Arabia Saudita –custodio de los sitios sagrados de La Meca y Medina–, Riad ha perdido a dos privilegiados aliados sunitas –Saddam Hussein, quien gobernaba a la mayoría chiíta en Irak (imagen en espejo en Siria de Bashar el Assad, que representa 15 por ciento de la población alawita frente a 80 por ciento de sunitas) y Hosni Mubarak de Egipto, arrasado por la artificial primavera árabe instigada por EU y Gran Bretaña–, mientras Irán ha extendido su influencia a varios puntos del mundo árabe: Líbano, con el Hezbolá; Siria, con los alawitas en guerra contra Arabia Saudita/Turquía/Qatar; Yemen, donde Arabia Saudita libra una guerra contra los hutíes, y Bahréin, donde Riad intervino militarmente para sofocar la rebelión de la mayoría chiíta (http://goo.gl/8p6NTX).
La escalada de Arabia Saudita e Irán llegó a un punto casi paroxístico con la muerte masiva de peregrinos iraníes en La Meca, reportada como estampida por Riad y fustigada por Teherán como un deliberado asesinato de cerca de 500 peregrinos persas (https://goo.gl/zpQKKc), entre quienes se encontraba el anterior embajador de Irán en Líbano (http://goo.gl/lHTqAl).
Más allá de lo consabido e interpretado, además de los planes de multibalcanizaciones de Irán y Arabia Saudita propalados por el Pentágono (http://goo.gl/gwl9pJ) y el NYT (http://goo.gl/2ps2Y6), cabe rastrear tres pistas radiactivas: 1) las reservas de divisas de las seis petromonarquías árabes del golfo Pérsico que contemplaron lanzar el gulfo (http://goo.gl/UZ6XUc); 2) la paridad fija del riyal, la divisa saudita, al dólar (http://goo.gl/x2fuU2), y 3) el petróleo de Qatif.
No es el mejor momento para que Arabia Saudita e Irán prosigan su escalada cuando Riad consolida su sucesión e Irán (con 109 mil millones de dólares de reservas frente a cerca de 650 mil millones de dólares de Arabia Saudita) anhela el inminente levantamiento de las sanciones para recuperar sus 150 mil millones de dólares embargados por EU, a cambio de la desactivación de su proyecto nuclear.
Las 47 ejecuciones contabilizaron 43 sunitas terroristas –yihadistas y de Al Qaeda, quienes buscan derrocar a la casa real de Saud– y otros cuatro chiítas: el prelado Nimr al-Nimr –oriundo de Qatif, venerado por los jóvenes y quien amenazó con una secesión– con otros tres clérigos, lo cual detonó la furia del chiísmo universal cuando Hezbolá acusó a EU de encontrarse detrás de las decapitaciones.
Stratfor, centro texano-israelí que se ostenta como la CIA en la penumbra, comenta que la controversia sobre el prelado al-Nimr “ha estado hirviendo durante años (https://goo.gl/rQfx2w)”: detenido en julio de 2012 por incitar a los activistas chiítas en la región petrolera y Provincia Oriental de mayoría chiíta en Arabia Saudita cuando, durante la primavera árabe, Riad ya había intervenido en Bahréin, su pequeño vecino de mayoría chiíta, para reforzar el orden sunita en la península arábiga.
En similitud a la guerra de Irak e Irán para desangrar tanto al sunita Saddam Hussein como a la revolución islámica chiíta del ayatola Jomeini, EU vendió armas a ambas partes para desangrarlas. ¿Busca ahora EU repetir su clásico modelo hemorrágico a Arabia Saudita e Irán?
Ambrose Evans-Pritchard, feroz portavoz de la casa real británica, enuncia que la colisión de Arabia Saudita con Irán se acerca al punto peligroso del mercado del mundo petrolero.
Evans-Pritchard asevera que la agravada minoría chiíta, 15 por ciento (sic) de la población de Arabia Saudita, “se encuentra sobre los gigantes (¡supersic!) campos petroleros sauditas en la Provincia Oriental, donde destaca la ciudad de Qatif (http://goo.gl/tVOK8U)”.
Cita a Alí al-Ahmed, director del Instituto de Asuntos del Golfo, con sede en Washington, quien expone que Qatif es el centro neurálgico de la industria petrolera saudita, la gran estación central donde 12 oleoductos desembocan juntos para abastecer las inmensas terminales de petróleo en Ras Tanura y Dharan, y son vulnerables a ataques de pisa y corre (http://goo.gl/3HOKTe).
Evans-Pritchard destaca que la mayor parte de los 10.3 millones de barriles al día de producción de Arabia Saudita, vigilada por 30 mil guardias,atraviesa el corazón chiíta, que ahora hierve con furia, cuya interrupción de unos pocos días puede provocar un pico del petróleo –a 200 dólares o más el barril–, y gestar una crisis económica global.
¡El maná geopolítico por el que suspiran los especuladores de hedge funds de Wall Street/La City (Londres)!
Hay que seguir con microscopio electrónico las posturas de Turquía (única potencia sunita de la OTAN), Pakistán (única potencia nuclear sunita) y Egipto (máxima potencia militar árabe), que ha adoptado una prudente actitud neutral, más por sus lazos recientes con Rusia y China y su repulsión a los Hermanos Musulmanes –patrocinados por Turquía y Qatar– que por su amor a Irán.
Facebook: AlfredoJalife

lunes, 24 de agosto de 2015

ALEPH: De camino a la democracia


Carolina Escobar Sarti

Desde aquel histórico “#RenunciaYa” que convocó a la manifestación del 25 de abril, buena parte de la ciudadanía ha venido pidiendo cosas muy concretas: la renuncia de la vicepresidenta y del presidente de Guatemala como responsables políticos y administrativos en el caso La Línea; la rendición de cuentas de todos los funcionarios implicados en casos de corrupción; el rescate de la institucionalidad pública del país; la aplicación pronta y cumplida de la justicia en todos los casos que sea necesario; la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos antes de las elecciones 2015; y el cambio de condiciones para un evento electoral posterior.

¿Qué de todo ello se ha cumplido? La vicepresidenta renunció el 8 de mayo y ahora ha sido capturada, gracias a las denuncias interpuestas por la Cicig y el Ministerio Público (MP). Por las mismas razones y gracias a los mismos protagonistas, un nuevo antejuicio contra el presidente tiene vía libre, en medio de un mandato que carece de toda legitimidad. Pero ¿qué pasó con Juan Carlos Monzón, secretario de la vicepresidenta y supuesto cabecilla de La Línea? ¿Dónde están él y Luis Mendizábal, abuelo de estas estructuras criminales desde hace décadas? Que la memoria no nos traicione. Por otro lado, el yerno y el secretario presidenciales esperan también el juicio en el banquillo de los acusados, así como algunos diputados, funcionarios de la SAT, y alcaldes, entre muchos otros. Durante los próximos dos años veremos cómo se aplica la justicia en Guatemala y si esta intención de darle un giro ético al sistema de justicia del país es real.

La Ley de Extinción de Dominio ha comenzado a aplicarse en el caso de la vicepresidenta y, ahora, del presidente, así que habrá que seguir atentamente la ruta de lo incautado. Ninguno de los inculpados ha aceptado públicamente ninguna responsabilidad, porque la presunción de inocencia solo puede afirmarse o quebrarse en los tribunales. Paciencia. La reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos fue desde el inicio un alegrón sembrado en arenas movedizas y algunos nunca llegamos a creer que este Congreso aprobaría las normas que atentarían contra su modus vivendi. ¿Cómo suponer que quemarían las naves para quedarse a vivir en un territorio inhóspito y desconocido para ellos?

A escasos 16 días de elecciones, un viernes de Cicig y MP provoca un nuevo sismo político. La ciudadanía, ejerciendo el derecho a la confusión que le asiste, tiene sentimientos encontrados, se decanta por expresarse en las plazas y por organizarse para dibujar los escenarios posibles. En minutos, el paisaje colosal de Guatemala se ha movido de nuevo, y las condiciones han cambiado. En este contexto me pregunto si, con tal de que sigan las elecciones, le están dando un dulcito a la ciudadanía para que se tranquilice un poco: la posibilidad de llevar a antejuicio al presidente puede durar el tiempo suficiente para entretenernos, así como los hechos alrededor de la captura de la vicepresidenta. No está nada mal lo que está sucediendo, que conste, solo digo que estas acciones deben ser leídas en un marco amplio de manifestaciones pacíficas, huelgas de hambre, acciones diarias contra un orden insostenible, silencios cómplices de sectores con poder político y económico, y elecciones a la puerta.

Lo mejor de todo esto es que estamos pensando por nosotros mismos, siendo nosotros mismos, escuchando y actuando desde nosotros mismos. ¿Es ahora menos ilusa la propuesta de un gobierno de transición en Guatemala para iniciar este largo caminar que tenemos por delante? A grandes crisis, grandes respuestas. Cada derrota es una oportunidad, cada angustia es un motivo para la acción, cada pérdida constituye el primer paso hacia lo que podemos llegar a ganar y cada alegría, el recordatorio de lo que podemos volver a perder. Está en ello nuestra propia semilla, nuestra propia lección, nuestro propio futuro.

cescobarsarti@gmail.com

jueves, 24 de octubre de 2013

Las tensiones entre Arabia Saudita y EE.UU. ponen en jaque el futuro del petrodólar


Las tensiones entre EE.UU. y Arabia Saudita amenazan al petrodólar, advierte el bloguero estadounidense Michael Snyder. En consecuencia, tanto los mercados internacionales como la economía estadounidense podrían verse alterados.

"El estatus del dólar como moneda internacional siempre se basó en los petrodólares. Durante décadas, quien quería comprar el crudo virtualmente en cualquier rincón del mundo lo hacía con dólares estadounidenses (la única excepción es Irán). Pero si uno de los mayores exportadores del petróleo en el planeta, Arabia Saudita, decide aceptar otras divisas como pago por el crudo, el monopolio mundial del petrodólar desaparecerá muy rápidamente", explica Snyder. En consecuencia, el mercado internacional como tal será remodelado y se reducirán muy drásticamente las inversiones extranjeras en la economía de EE.UU.

Según filtró 'The Guardian' el pasado 22 de octubre, el príncipe Bandar bin Sultan, miembro de la familia real y jefe de Inteligencia de Arabia Saudita, comentó que el reino cambiará sus relaciones con EE.UU., argumentando que la nación está profundamente decepcionada con la imposibilidad de Washington de tratar tanto la guerra en Siria como el conflicto palestino-israelí de modo eficaz, pero sobre todo con su acercamiento con Teherán. "El alejamiento de EE.UU. será significativo. Arabia Saudita ya no quiere estar en una situación dependiente", dijo el príncipe ante un grupo de diplomáticos europeos.

"Aunque el príncipe Bandar no lo mencionó en ningún momento, Arabia Saudita es capaz de bloquear el suministro del petrolero a Occidente, lo que haría derrumbar las economías vulnerables tanto de Europa como de EE.UU. Sea como fuere, de todos modos la reforma de las relaciones con Washington se verá acompañada por la desestabilización del mercado petrolero, ya que un regateo es posible solo desde una postura de fuerza", opina Anatoli el Murid, bloguero y columnista del diario ruso 'Vzglyad'.

A primera vista, los comentarios del príncipe Bandar parecen poco lógicos: Riad no tiene a nadie más que Washington en quien apoyarse, ya que nunca tuvo una infraestructura militar autosuficiente. Pero su autor es el jefe de la Inteligencia del país, además de embajador de la nación en EE.UU. durante 22 años, recuerda el Murid. No se puede tratarse de un despiste o un paso emocional, insiste.

Según el bloguero ruso, los comentarios del príncipe Bandar permiten sacar tres conclusiones. En primer lugar, que entre la élite saudita existen unas divergencias muy serias. No en vano, se pronunció el príncipe, mientras que el rey Abdulá guardó silencio, lo que contradice todos los canones de la sociedad saudita. En segundo lugar, Bandar, que es un amigo personal de las familias republicanas más influyentes de EE.UU., además de su aliado político, no podía hacer tal declaración sin haberla acordado con sus 'socios' en Washington. En otras palabras, la lucha dentro del Congreso alcanza un nuevo nivel: los republicanos recurren a artillería pesada, uniéndose con Arabia Saudita para presionar a Obama. Y en tercer lugar, Riad muestra su línea roja y da a entender que, una vez cruzada, se olvidará de su postura tradicional y 'abandonará' incluso a Washington.

Pese a todo, también hay voces que insisten en que el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Riad y Washington no afectará a las relaciones comerciales entre los dos estados. "Arabia Saudita ha mantenido relaciones políticas malas con muchos países, pero siempre continuó comerciando con ellos. Se trata solo de divergencias políticas, y eso no significa que vayan a afectar a las empresas públicas o privadas", comentó un oficial saudita bajo condiciones de anonimato a la agencia de noticias Reuters.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/109439-petroleo-precio-arabia-saudita-eeuu