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lunes, 26 de agosto de 2019

No fue broma la compra de Groenlandia por Trump: cancela su visita al Reino de Dinamarca

La Jornada
Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Más tardé en escribirLos políticos daneses afirman que Groenlandia no está en venta. Lo peor es que quizá no sepan que Trump va a arrebatar y/o liberar Groenlandia al estilo antimexicano del siglo XIX, que al día siguiente Trump se enfrascaba en un duelo verbal con Mette Frederiksen, premier del Reino de Dinamarca, y cancelaba su visita a Copenhague (https://bit.ly/2THgNth). Trump espetó que la premierdanesa no tiene interés en discutir la compra de Groenlandia.
No fue coincidencia la Nueva Estrategia Militar del Pentágono en el Ártico, que comprende a Groenlandia para contrarrestar la alianza de Rusia y China en la Nueva Ruta de la Seda Polar(https://bit.ly/2Nm4qBG).
Mes y medio más tarde Trump ofreciócomprarGroenlandia.
La premier danesa afirmó que lacompraes unadiscusión absurdayha sido claramente rechazada, pero se mantenía abierta a discutir la importancia geopolítica( sic) del Ártico (https://on.wsj.com/2Hkakzi).
En forma traviesa, Trump mensajeó que “promete no construir una Torre Trump en Groenlandia (https://bit.ly/30jXaK9)”.
Lo que menos interesa a Trump es fomentar el desarrollo inmobiliario de la isla autónoma habitada por 56 mil nativos inuit en más de 2.16 millones de kilómetros cuadrados.
Más allá de la captura de losminerales de tierras rarasde Groenlandia –que serviría para contrarrestar el abasto deminerales de tierras rarasde China, vitales para la tecnología de Estados Unidos (https://bit.ly/31OipEe)–, lo que está en juego es el bloqueo de la Ruta de la Seda Polar.
Paul Musgrave, de la Universidad de Massachusetts Amherst, comenta en Foreign Policy que “los imperialistas estadunidenses siempre ( sic) han soñado con Groenlandia”. Considera que lacomprapor Trump “ejemplifica sus valores decimonónicos (https://bit.ly/2NpfL3O)”.
A mi juicio, más que retornar a las prácticas imperiales del siglo XIX, Trump manifiesta más bien su proclividad por el siglo XVII: con la llegada en 1620 de los puritanos evangelistas del Mayflower –fundamento bíblico para su cruzada supremacista de los WASP (https://bit.ly/2JFEXmC)–, al unísono de la propensión por el mismo siglo XVII al que retrocede Kissinger, uno de sus principales inspiradores, en su libro Orden Mundial (https://amzn.to/2M4EyH6).
Kissinger se olvida de la fallida globalización financierista de EU en el siglo XXI, para retrotraerse cuatro siglos atrás hasta el concepto desoberaníagestado por el Tratado de Westfalia de 1648.
El irredentismo WASP del siglo XVII quizá epitomice, sumado de su conducta sicológica de sus recientes 29 años (https://bit.ly/31REoKw), el verdadero Trump que los daneses del siglo XXI, en la fase del declive europeo, no consiguen escudriñar.
Para Trump, la tercera oferta para comprar Groenlandia es la vencida desde hace 152 años.
Trump, cual es su costumbre, ejercerá su clásicamáxima presióny jugará al trilema de su adicción por los casinos: 1)lacompraper se –que se ignora el precio y a quién le pagará: si a los 56 mil nativos inuit, que quizá sucumban a la irresistible seducción pecuniaria, y/o al Reino de Dinamarca, a quien le está costando subsidiar financieramente a Groenlandia, de lo cual se aprovecha el presidente número 45; 2) laliberacióninducida de la hoy autónoma isla que buscaría su independencia, dondeTrump emergería como el granlibertadorde Groenlandia, ante lo cual se desconoce cómo reaccionará el Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN, cuando la Unión Europea es golpeada tanto por el desenlace del brexit como por la crisis gubernamental en Italia debido al contencioso migratorio; y 3) el acomodamiento forzado de Trump con el vulnerable Reino de Dinamarca, donde EU usaría a Groenlandia como una extensa base militar sin tener que pagarle nada a nadie.
La tercera opción es la más elegante, pero con el mismo desenlace.
La región del Ártico, donde destaca la isla autónoma de Groenlandia, se suma a las otras dos regiones –Indo-Pacíficoy Europa– donde EU se ha sumergido en unaCompetencia Estratégica (como la define el Pentágono)contra Rusia y China.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 22 de agosto de 2019

EU: eterna ambición territorial

Editorial La Jornada


El más reciente desfiguro internacional protagonizado por el presidente estadunidense, Donald Trump, es su desentonada cancelación de una visita oficial a Dinamarca por la negativa de la primera ministra de ese país, Mette Frederiksen, a la insólita petición de la Casa Blanca de comprar el territorio autónomo de Groenlandia, asentado en la isla más grande del mundo.
Interrogada al respecto, la gobernante europea recordó que Groenlandia no es danesa, sino groenlandesa, calificó la oferta como absurda y dudó que se hubiera dicho en serio. Trump, a su vez, se dio por ofendido, tildó a Frederiksen de desagradable y sarcástica y recurrió a la ironía agradeciéndole que hubiera sido tan directa y que le ahorrara, con ello, una buena cantidad de gasto y esfuerzo a Estados Unidos y a Dinamarca.
Sin duda, el episodio agrega una señal al distanciamiento entre el gobierno del magnate neoyorquino y los aliados europeos de su país y añade una página al abultado recuento de ridículos, impertinencias y rudezas del propio Trump. Pero más allá de eso, obliga a recordar que, con o sin Trump, la superpotencia vecina es el Estado más expansionista del mundo y que en sus sucesivas ampliaciones territoriales no sólo ha recurrido a las transacciones monetarias, sino también a la guerra y al despojo, como ocurrió con los millones de kilómetros cuadrados que le fueron robados a nuestro país en el siglo antepasado y en los que hoy se asientan California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, y partes de Colorado, Utah, Kansas y Wyoming.
Previamente, en 1803, Washington le había comprado a Napoleón Bonaparte, en 15 millones de dólares, el inmenso territorio de la Luisiana original, que comprende los actuales estados de Arkansas, Misuri, Kansas, Iowa, Nebraska, Dakota del Norte y Dakota del Sur, la mayor parte de Wyoming y Oklahoma, además de la Luisiana contemporánea. Unos años más tarde el naciente país le arrebató la Florida a España y luego consolidó esa posesión con una bárbara guerra de exterminio en contra de los habitantes originarios, los indígenas seminolas. En 1867, Estados Unidos le compró Alaska a Rusia a cambio de 7 millones de dólares y en 1898, tras una breve guerra contra España, se hizo con la posesión de Cuba, Filipinas y Puerto Rico; en ese mismo año se anexó Hawai y en la primera mitad del siglo XX ocupó diversos territorios y los convirtió en protectorados, enclaves y colonias. En todos esos casos, pero particularmente en los actuales estados continentales de la superpotencia, la población originaria fue con frecuencia masacrada, deportada y sometida a los peores abusos.
Por lo que hace a las ambiciones coloniales de Washington sobre Groenlandia, datan cuando menos de 1867, cuando un informe del Departamento de Estado documentó el interés estadunidense sobre esa isla y sobre Islandia, y tuvieron una primera expresión formal en 1946, cuando el entonces presidente Harry S. Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares a cambio de ese territorio. Así pues, por grotesco que haya sido el tono de Trump al proponerle a Copenhague lo que podía ser, en sus propias palabras, un negocio inmobiliario, su postura es consistente con una vieja pretensión colonialista sobre la isla ártica y con la histórica voracidad geográfica de Estados Unidos.
Este inopinado resurgimiento de los afanes expansionistas estadunidenses, finalmente, debe ser tomado en México como un signo preocupante y motivar una alerta en torno al norte del mapa mexicano, porque las ambiciones territoriales del país vecino siguen vigentes.

domingo, 18 de agosto de 2019

WSJ: quiere Trump comprar Groenlandia para expandir EU

El territorio no está a la venta, responde la isla

Divididos, asesores del magnate: unos piensan que es buena idea; para otros es fantasía pasajera

Foto
▲ Icebergs flotan en el océano Atlántico, frente a la costa del pueblo groenlandés de Kulusuk, en el este de la isla, ayer.
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consultó con sus asesores sobre la posibilidad de compra de Groenlandia para expandir el territorio y fronteras de Estados Unidos, reportaron ayer fuentes anónimas citadas por el diario The Wall Street Journal.
Según el rotativo, Trump consulta desde hace tiempo esta idea a sus asesores para conocer la viabilidad de este proyecto, y ha pedido a su abogado que investigue esta cuestión. Los asesores están confusos y divididos sobre este planteamiento, que algunos elogiaron como una sólida estrategia económica y otros como una fantasía pasajera, detalla la publicación.
Con una población de unas 56 mil personas, Groenlandia es una parte autónoma del reino de Dinamarca y aunque su gobierno decide sobre la mayoría de los asuntos internos, Copenhague se encarga de la política exterior y de seguridad. Ochenta y cinco por ciento de este territorio está cubierto con una franja de hielo de tres kilómetros de grosor que contiene 10 puntos porcentuales de las reservas de agua dulce del planeta.
En julio pasado, 12 mil millones de toneladas de hielo de Groenlandia se hundieron en el mar: un nivel sin precedentes.
El presidente, quien planea una visita a Dinamarca el próximo mes, tiene curiosidad sobre los recursos naturales y la relevancia geopolítica del área, indicó el diario. La Casa Blanca no emitió ningún comunicado oficial y la embajada danesa en Washington no respondió inmediatamente a solicitud de un comentario de la agencia Afp sobre este tema.
Estados Unidos lleva meses intentando contener los esfuerzos chinos para invertir en la isla. De hecho, el Pentágono consiguió impedir con éxito el año pasado que Pekín financiara la construcción de tres aeropuertos allí.
En ella se encuentra la base militar de Thule, el destacamento más septentrional del ejército estadunidense y parte absolutamente imprescindible de su sistema global de radar.
Mantenemos una buena cooperación con Estados Unidos, explicó el gobierno de Groenlandia en un comunicado, donde interpreta los comentarios de Trump como una expresión de su mayor interés de invertir en el país.
Por supuesto, Groenlandia no está a la venta, aclaró el gobierno en un comunicado, sin hacer más comentarios dada la naturaleza no oficial de la noticia.
En 1946, Estados Unidos propuso a Dinamarca 100 millones de dólares por la compra de Groenlandia, pero el gobierno danés declinó la oferta. Según WSJ, el Departamento de Estado también estudió la opción de comprar Groenlandia e Islandia al reino de Dinamarca en 1867.
En 1867, Washington pagó a Rusia 7.2 millones de dólares por Alaska, territorio de más 1.5 millones de kilómetros cuadrados. También había desembolsado sumas importantes por Luisiana a Francia, Florida a España, las Indias Occidentales danesas a Dinamarca, entre otros territorios.

Confirman suicidio
En otro orden, autoridades estadunidenses confirmaron ayer que fue suicidio la muerte de Jeffrey Epstein, el magnate que enfrentaba cargos federales por tráfico sexual y abuso de menores. Además, se confirmó que una nueva demanda civil fue presentada contra los herederos de Epstein y sus cómplices por dos mujeres presuntamente abusadas por el magnate hace 15 años, que reclaman 100 millones de dólares por daños y perjuicios.

Foto Afp
Periódico La Jornada