Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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jueves, 26 de abril de 2018

"La 8ª Cumbre de las Américas fue una gran derrota para la política de hostigamiento contra Venezuela"

Entrevista a Carlos Aznarez, director de Resumen Latinoamericano



M.H.: Carlos, estuviste en Lima en la oportunidad de la 8ª Cumbre de las Américas. ¿Qué balance hacés?
C.A.: Se reunieron a la vez la Cumbre de las Américas, la cumbre oficial de los presidentes y la Cumbre de los Pueblos, la contra cumbre. Finalmente esta última fue la más importante porque la oficial quedó muy devaluada. Lo analizamos como una gran derrota para la política de hostigamiento contra Venezuela por parte de EE UU y los países autodenominados del Grupo de Lima, nosotros los identificamos como los Presidentes del Cártel de Lima, porque cada uno de esos Presidentes que están entrelazados para hostigar, desestabilizar y buscar el derrocamiento de un gobierno legítimo como el de Nicolás Maduro, se comportan como cártel en el sentido de tener relaciones entre Presidentes que cada uno de ellos debería estar encarcelado por participar en cuentas off shore, en casos de corrupción; que deberían estar presos pero, sin embargo, son Presidentes y se dan el lujo de molestar a un gobierno que tiene el apoyo popular durante casi dos décadas.
La Cumbre fue un fracaso desde el mismo momento en que el que era en ese momento Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, planteó que no se le iba a permitir la entrada a Maduro. En medio de eso, aparte de la respuesta de Venezuela, Kuczynski renunció justamente por ladrón y delincuente, hay que decirlo así porque la palabra corrupto queda pequeña hablando de estos personajes.
Por otro lado Trump decidió no viajar, con la excusa del ataque a Siria, de todas maneras dejó muy despoblada la idea de avanzar contra Venezuela y Cuba en esa Cumbre. El resto como son perritos que mueven la cola, como bien los definió Maduro en su momento, se fueron bajando uno a uno.
Finalmente fueron los más alcahuetes, sensibles a la política norteamericana, como Mauricio Macri, y algunos más pero el resto quedó en la gatera, esperando que venga el amo. Van para sacarse la foto, porque hacer una cumbre oficial para hablar de la corrupción y los que van son todos corruptos, parece un chiste.
En ese marco, y a pesar de todo eso, un grupo importante de compañeros cubanos, venezolanos y de otros países, constituyeron un bloque para ir a debatir con los sectores más reaccionarios de la sociedad civil, y allí no solo contestaron uno a uno los ataques contra Venezuela, sino que lo pusieron en su lugar al señor Luis Almagro que no pudo ni hablar y se tuvo que retirar diciendo que 40 gorilas habían planteado una provocación.
Los 40 gorilas eran alrededor de 200 compañeros y compañeras que defendieron a Venezuela y Cuba de un personaje como es Luis Almagro que directamente es un apéndice de la política norteamericana en el continente.
El segundo fracaso fue que varios compañeros se quedaron a dar la batalla ideológica, cosa que con estos tipos es imposible porque lo único que les interesa es el dinero y en este caso particular el único objetivo era terminar con el gobierno de Nicolás Maduro. No pudieron. Ni siquiera sacaron una declaración en contra. Nuestros compañeros estuvieron allí, contestando y planteando porqué hay que defender a Venezuela en el continente.
Al final se dio la presencia de Evo Morales con un discurso excepcional, el mismo que planteó después en la ONU por el tema de Siria, pero Bolivia volvió a defender la causa del continente de la misma manera que lo hubiera hecho Hugo Chávez.
Entonces, la Cumbre oficial fue un fracaso total, por la devaluación de la idea de participar en la Cumbre por parte de muchos Presidentes que se dan cuenta que ya eso no tiene ningún sentido y es un montaje para que EE UU haga de las suyas.
La otra Cumbre funcionó muy bien, con muchísimos delegados de América Latina, estuvo Atilio Borón por Argentina, Ricardo Patiño, ex canciller de Ecuador, Gabriela Rivadeneira también de Ecuador, diputada y fue Presidenta del Parlamento, muchos delegados y delegadas bolivianas, compañeros de la Bartolina Sisa, del campesinado y el movimiento indígena, toda la plana mayor del sindicalismo peruano, porque la cumbre estaba organizada por muchas organizaciones y entre ellas la CGTP, la Confederación de Trabajadores del Perú y todo el movimiento social del ALBA de cada uno de los países, compañeros de Panamá, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Argentina, Brasil y Bolivia, también con delegaciones.
Allí se debatió todo lo que está ocurriendo en el continente, toda esta política reaccionaria de derecha operada desde Washington. También se habló de las resistencias, los compañeros de Perú les dieron la palabra a dirigentes sociales y políticos que están en la pelea contra el neoliberalismo, se escucharon voces de Cajamarca, las zonas más pobladas por la mega minería donde hay resistencias muy fuertes. Fue un ámbito muy importante y el corolario fue una gran marcha antiimperialista que circuló por todas las calles de Lima con las banderas de todos los pueblos en repudio explícito a la prisión a Lula y la prisión a todos los luchadores populares que hay en el continente.
El cierre se dio con la lectura del documento final, en la Universidad de San Marcos, en un acto político/cultural, con mucha presencia cubana, hablaron Bruno Rodríguez, el Canciller cubano, Rodrigo Malmierca que es el ministro de Comercio Exterior de Cuba, que contó los entretelones de la Cumbre oficial, porque ellos participaron con mucho contenido y en respuesta al imperialismo norteamericano. Se leyó el documento final donde se plantea claramente que si bien el momento es complejo porque la ofensiva de la derecha es muy fuerte, está claro que nuestros pueblos están resistiendo, planteándose en algunos casos pasar a la ofensiva y en otros soportando lo que significa el ataque neoliberal.
Los medios
Y quiero agregar el papel de los medios de comunicación en esto, llegar a Perú y ver en primera plana de todos los diarios del país que el problema no es la pobreza, ni la corrupción, sino Venezuela, todo el tiempo, en todas las radios y medios, con una prepotencia y con un estilo de hacer periodismo rayando en lo más amarillo imaginable, todo el tiempo el problema es cómo derrocar a Nicolás Maduro. Inclusive periodistas peruanos nos decían que les da vergüenza trabajar en los medios.
Por otro lado, el ocultamiento total de la Cumbre de los Pueblos, no existió que 10.000 personas marcharon por las calles de Lima. Apenas apareció una breve mención en el diario más importante de Lima. Todo se trataba de la Cumbre de los Presidentes y la doctrina que podía salir de la Cumbre oficial. Cuando empezó a fracasar ya no sabían qué decir y realmente era ridículo escuchar los programas de mayor audiencia de radio o TV explicando lo imposible, cómo explicar que ni pensando como piensan todos los presidentes que fueron allí, ni coincidiendo en un pensamiento de derecha, podían sacar adelante algo. Sin embargo, los seguían elogiando.
La prensa peruana no es distinta a la nuestra ni a la latinoamericana oficial en general, pero realmente chocaba no tener un escape entre tanta noticia. Atilio Borón fue a un programa de televisión y lo patotearon de una manera que no he visto en ningún programa argentino y eso que hay de todo acá, pero estuvieron al borde de trompearlo.
M.H.: Ardua tarea para Resumen Latinoamericano en versión peruana.
C.A.: Presentamos la versión peruana y la verdad es que sí, porque frente a toda esta situación, el páramo de prensa popular es muy grande, así que estamos dando la batalla ahí también, esperamos que funcione, los compañeros estaban muy contentos. 

sábado, 21 de abril de 2018

Las coordenadas históricas de la VIII Cumbre de las Américas y las tres grandes crisis de la Doctrina Monroe



Desde el siglo XIX, EEUU pretendía reservarse el derecho de dominio sobre Latinoamérica y el Caribe, así lo hizo evidente James Monroe, el 5to presidente de esa nación, en su discurso, donde estableció las bases para bloquear las pretensiones hegemónicas de potencias europeas sobre la región.
Comprender los basamentos históricos de lo que conocemos hoy como Sistema Interamericano, creado con la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1948, y ubicar este mecanismo de integración como una etapa del desarrollo histórico de la Doctrina Monroe, nos permitirá comprender y hasta predecir las próximas acciones del Departamento de Estado para América Latina.
De Lima (2018) a Punta del Este (1962): refuerzo del unilateralismo
Hagamos un ejercicio de análisis cronológico de la época actual, hacia el pasado, a pesar de que suene extraño recordemos que la historia, así como el tiempo, no tiene un desarrollo lineal, sino circular, por lo tanto si lo analizamos desde este ciclo histórico hacia atrás, podemos darnos cuenta de nuevos elementos que a lo mejor el análisis tradicional de la historia lo suele opacar.
Al día de hoy, existe una buena cantidad de gobiernos de países latinoamericanos y caribeños, cumplen las líneas del Departamento de Estado, por ejemplo con el reforzamiento de las políticas de aislamiento a Venezuela, e incluso en el caso de las recientes acciones militares de la OTAN sobre Siria [1].
Esta demostración de alineamiento político regional con Norteamérica, lo observamos en la recientemente clausurada VIII Cumbre de las Américas realizada en Lima, espacio donde el vicepresidente Mike Pence, realizó una serie de reuniones bilaterales e incluso atendió a la oposición venezolana para estudiar la imposición de más sanciones a este país.
La agenda oficial de la Cumbre obvió las judicializaciones a líderes populares como en caso de Ecuador, Brasil y Colombia, así como los cientos de activistas políticos de izquierda, asesinados.
Nacimiento de la Cumbre
La Cumbre de las Américas nació con la intención de consolidar el mencionado Sistema Interamericano bajo el cual EEUU lograba legalizar su dominación a través del derecho internacional.
En 1994 se celebró la primera Cumbre de las Américas en Miami con el objetivo principal de consolidar un único macro Tratado de Libre Comercio (TLC) [2] el cual se comenzó a implementar ese mismo año con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por México, EEUU y Canadá. Este mismo acuerdo se intentó expandir por todo el continente en la III Cumbre de las Américas realizada en Canadá en 2001, donde se propuso oficialmente el ALCA.
La Cumbre de las Américas puede decirse que es una etapa en el desarrollo histórico de la Doctrina Monroe, la cual pasó por numerosas reconfiguraciones, una de las más importantes, fue la de 1904 donde sufre un cambio sustancial, pues a partir del Corolario Roosevelt, la política exterior de EEUU toma un carácter más agresivo y se reserva el derecho de intervención en asuntos internos de otros Estados con el pretexto de defender los intereses de los países de la región en contra de influencias extracontinentales a pesar de que en realidad ejecutan la “política del Garrote” para cumplir los suyos propios.
No obstante, es el Sistema Interamericano es la actualización que ha tenido mayores grados de efectividad y perdurabilidad, pues ha garantizado por 70 años la protección de la influencia de los EEUU por encima de otros actores en el concierto internacional.
Tenemos como ejemplo práctico, la realización en Punta del Este, Uruguay, de la 8va reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, convocada por el Consejo de la OEA a fin de aislar a Cuba que representaba una “amenaza” pues cumplía los intereses de potencias ajenas a la región, y fungía como promotor del comunismo [3].
Así como en Punta del Este en 1962, 56 años después, la Cumbre en Lima funge como órgano ejecutor del Departamento de Estado, para consolidar el sistema de dominación del hemisferio, aislando sistemáticamente a gobiernos que no se alinean a la política del Departamento de Estado y además permite a la administración Trump, refrescar su presencia militar en la zona con países como Colombia, Ecuador y Argentina [4] .
A pesar de ello, el “América para los americanos”, como se resume el principio básico de la Doctrina Monroe, está pasando por diversas dificultades. Podemos decir que esta doctrina injerencista ha tenido tres grandes crisis y actualmente estamos viviendo la 3era. Las mismas las analizaremos esta vez de forma cronológica a la manera ‘tradicional’.
Etapas de las crisis de la Doctrina Monroe
Primera etapa 1830-1890
Desde mediados del siglo XIX, tenemos como ejemplo la ocupación de Reino Unido sobre la Guayana Británica, en 1831 y las Islas de las Malvinas en 1833, el bloqueo de Francia e Inglaterra al puerto del Río de la Plata entre 1845 y 1850, luego, con la restauración parcial en la República Dominicana entre 1861 al 1865, paralelamente se dio la intervención francesa en la formación del Imperio de México en 1862 donde se impuso al austríaco Maximiliano como emperador. 
Ya a finales del siglo XIX, Reino Unido nuevamente realizó un intento de colonización en la Costa Mosquitia en Nicaragua en 1895 y el bloqueo naval al gobierno de Cipriano Castro en Venezuela, apoyado por Francia e Italia en 1902 a 1903.
¿Qué pasaba Internamente en los EEUU?
Estaba desarrollando su capacidad Industrial en el Norte del país, mientras el Sur se negaba a abandonar el sistema esclavista y latifundista, cuya elite se beneficiaba de las grandes rentas por los productos de la actividad agropecuaria.
Ambos sistemas llegaron a altos niveles de incompatibilidad desde la década de los 40, con la Fiebre del Oro y la anexión de más de la mitad del territorio de México en el 47, hasta que después en la Guerra Civil entre 1861 y 1866, se impusiera el sistema industrial del Norte acoplándose así definitivamente el sistema capitalista en el país.
Segunda etapa 1950-1980
Durante la Guerra Fría hubo dos casos de actuaciones de potencias extra continentales, en la región .
El primero es el apoyo de la URSS a diversos movimientos de liberación nacional y otros grupos antiimperialistas y comunistas en países como Nicaragua, Salvador, República Dominicana, Granada y el caso más paradigmático, Cuba, donde el M 26 logró realizar la revolución cubana en 1959.
El segundo caso, es la invasión del Reino Unido nuevamente a las Islas Malvinas en 1982, durante la cual la respuesta de EEUU, dejo mucho que desear pues se comprobó que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado en 1947, solo fungía para servir a los intereses unilaterales de los EEUU que lograba por esta vía, legitimar su dominación a través del marco del derecho internacional, como ya lo mencionamos, entendemos el Sistema Interamericano como una nueva actualización de la Doctrina Monroe.
Tercera etapa: 2001- ¿ ?
Podemos atrevernos a sugerir una tercera etapa en cuanto a los casos en los que los principios de la Doctrina Monroe han sido puestos de lado; esta se encuentra en el marco de la actual ‘Guerra Fría 2.0’ que está surgiendo con el choque de intereses de EEUU con los de Rusia y China. China ha logrado ser uno de los principales aliados comerciales de los países de la región caribeña y suramericana, Rusia por su parte, ha logrado consolidar relaciones estratégicas con Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador, y un acercamiento importante con países como Chile, Argentina y Brasil, etc.
Conclusión
Las piezas se están moviendo para una nueva aplicación de la política del ‘garrote’ de la potencia norteamericana, se acercan las elecciones presidenciales en Venezuela y ya varios gobiernos integrantes del Grupo de Lima, declararon que no van a reconocer las elecciones, sin mencionar las declaraciones de altos representantes de Europa y EEUU que dejan en evidencia el contraataque. ¿Qué pasará los días previos y luego del 20 de mayo?
Sin embargo, no todo está acabado, a diferencia de 1962, cuando el Sistema Interamericano no tenía ningún contrapeso, actualmente existen mecanismos de integración alternativos como la ALBA-TCP, Petrocaribe, UNASUR, CELAC, que cumplen un papel importante en equilibrar las relaciones de fuerza dentro del continente americano.
Menos existía la contra-Cumbre o la Cumbre de los Pueblos, que sirve como una oportunidad de articulación de diferentes movimientos sociales que logran elevar su voz disidente en contra del imperialismo [5].
Igualmente tenemos que resaltar que es la primera vez que China y Rusia tienen un acercamiento tan importante a Latinoamérica y el Caribe, ya que ven esta región como un buen destino para sus inversiones, que representa alrededor de 7.6 % en el PIB mundial.
A diferencia del mundo bipolar donde las fronteras de cada polo se encontraban claramente marcadas, a razón también del choque de dos sistemas políticos y económicos antagónicos, en el surgimiento de este orden multipolar, esa división no está definida.
Puesto que no existe un sistema que le haga contrapeso al capitalismo, todos los actores en el concierto internacional se encuentran articulados por la globalización y las zonas de influencias incluyendo los ‘espacios vitales’ se encuentran en disputa.
Fuentes:
1. Por ejemplo, Chile, Argentina, Brasil y Colombia, tomaron una postura directa o indirecta en cuanto a la operación militar de la OTAN en Siria. El Presidente Juan Manuel Santos, apoyo abiertamente la acción, mientras los otros países condenaron el uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, a pesar de que las investigaciones, hasta ahora, no son concluyentes.
2. Declaración de la I Cumbre de las Américas en Miami 1994. http://www.summit-americas.org/i_summit/i_summit_dec_sp.pdf
3. Acta de la 8va reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Punta del Este, 1960, http://www.oas.org/consejo/sp/rc/Actas/Acta%208.pdf
4. Las practicas conjuntas entre el ejército de EEUU y Argentina y la tensión que se incrementa cada día en la frontera entre Colombia y Ecuador la cual sirve como excusa para retomar las relaciones en materia de seguridad con el gigante del norte, son algunas de las pruebas de que EEUU esta reforzando su presencia militar en la región.
5. Declaración Final de la Cumbre de los Pueblos: Por la Articulación Social de Nuestra América https://www.alainet.org/es/articulo/192260

miércoles, 18 de abril de 2018

A propósito de las Cumbres

Perú

Luego de días tensos, culminaron en Lima los dos más esperados eventos en lo que va del año: la Cumbre de las Américas, prevista por los gobiernos en el marco de la OEA; y la Cumbre de los Pueblos, convocada por las organizaciones sociales y políticas de nuestro país, con la idea de esbozar un camino distinto al trazado por la clase dominante.
El primero de estos certámenes era no una reunión de países, sino de Jefes de Estado y de Gobierno. La suma total era, originalmente, de 35, pero uno de ellos fue excluido por orden expresa de la Casa Blanca, sumisamente acatada por el gobierno peruano. Quedaban 34; pero finalmente arribaron 12. Otros, acreditaron representantes de menor nivel y hasta hubo quien hizo acreditar a su hija dándole una jerarquía administrativa que la prensa servil y obsecuente admitió como una gracia. Donald Trump –el amo yanqui- no concurrió y tuvo el descaro de admitir que su ausencia, se debería a su intención de preparar la guerra contra Siria.
Los países del Alba, no vinieron; y otros importantes, dejaron de asistir quizá en rechazo a la discriminación ridícula impuesta contra el Presidente Nicolás Maduro. Así, no estuvieron los mandatarios de Nicaragua, El Salvador, Cuba y Uruguay; pero tampoco los Jefes de Estado de Paraguay, Haití, República Dominicana y otros países. Concurrieron, si, quienes, cuya sola presencia era una socarrona ironía: para tomar medidas contra la corrupción, estuvieron Peña Nieto, Temer, Macri, y algunos más. Moreno, el mandatario ecuatoriano, debió irse apenas llegó, noticiado de la aciaga suerte de tres rehenes que él se resistió salvar.
Los organizadores de la cita aseguran que “fue un éxito”. Y arguyen tres razones: Estuvieron 33 países, emitieron una declaración común y articularon su rechazo al gobierno de Venezuela. Por un éxito como este, hace muchísimos años, Pirro, el rey Persa, dijo los suyos: “otra victoria así, y estamos perdidos”.
Si claro, si de 34 convocados concurren 12 y el resto vino acreditado por delegados, nadie en su sano juicio, puede hablar de “éxito”. ¿Hubo una declaración “de consenso”? y cómo no. Si se trataba de condenar la corrupción, ¿alguien podría negarse a firmar el documento? Ni Peña Nieto -ni Temer- se habrían atrevido a estar en contra, ni a decir que ellos sí, eran partidarios de la corrupción. Y lo de la “condena a Venezuela” resulta aún más falso. Hubo un documento distinto suscrito sólo por 16 países –menos de la mitad de los esperados- que opusieron su firma en la base de ese papelote que quisieron hacerlo posar como “Declaración de la Cumbre” con la complicidad de la “prensa grande”. También allí fracasaron.
La otra Cumbre –la de “los Pueblos” fue mucho más productiva. No sólo generó amplios debates, espacios unitarios, dialogo fructífero y voluntades comunes; sino también importantes movilizaciones sociales y de masas. El acto inaugural –en la Derrama Magisterial- el martes 10 fue, sin duda, muy representativo. La Marcha Antiimperialista del jueves 12 por las principales avenidas de la ciudad, fue la más grande de ese signo en lo que va del siglo XXI, superada tan sólo por acciones de orden interno; como la lucha contra la corrupción y la Mafia APRO-KEIKISTA. Y el “cierre” el sábado 14 en la explanada del Rectorado de la Ciudad Universitaria de San Marcos, un ejemplo de arte, cultura y solidaridad manifiesta.
Cuba, Venezuela, Bolivia brillaron con luz propia. Pero junto a ellos estuvieron jóvenes de todos muchos países: Chile, Paraguay, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador; para citar sólo algunos
La “Prensa Grande” –escrita, radial y televisada- pretendió ocultar los eventos, pero se dio cuenta que eso, no era posible. Entonces buscó “embolsarlos”. Pero perdió la batalla en el intento. Atilio Borón –el prestigiado filósofo argentino- dio clases de paciencia y sabiduría ante un panel obtuso, integrado por Aldo M., Fernando Carvalho y Patricia del Rio. Y el Canal 31 -Phillips Butthers- debió suspender su programación prevista para el viernes 13 porque su “invitado especial” -el jefe de la página editorial de un calificado diario- no quiso debatir conmigo sobre el tema Venezuela y otros, referidos a la Cumbre. En suma, mostró la horfandad de sus raídas banderas.
Bien podemos considerar exitosos los eventos de la Cumbre de los Pueblos. Pero aun ellos pudieron -y debieron- ser mejores. No tiene sentido, sin embargo esbozar reproches. Se hizo lo que se pudo, y no siempre lo que se quiso. Y lo que ocurrió en los días transcurridos entre el 10 y el 14 de abril, constituye una apreciable experiencia para todos.
Ahora, hay que mirar adelante. Consolidar la unidad lograda, pero ampliarla en dos sentidos: en extensión y en profundidad.
Mirando lo primero hay que acabar con la falsa polarización discriminatoria. No tiene sentido insistir en diferenciar segmentos del campo popular motejando a unos como “reformistas” y a otros como “revolucionarios”. Otro será el momento para ese deslinde. Y ojalá que cuando eso ocurra, unos y otros jueguen un buen papel en esta historia. Tampoco tiene sentido relegar a alguien bajo el argumento falaz de que apenas “es un caudillo”. Ojalá podamos unir a todos los caudillos tras una misma bandera. Finalmente no hay que anteponer objetivos electorales para el cumplimiento de tareas que son eminentemente políticas. Hay que construir una base política solida y unitaria. Con ella -y solo con ella- podremos luchar en todos los terrenos, incluido el terreno electoral.
Y la Unidad tiene que proyectarse “hacia abajo”. Y no quedarse “en las altas esferas”. Porque es abajo donde hay que luchar para unir al pueblo, organizara las masas, crear conciencia y sentimiento de clase y promover y alentar las luchas.
Más allá de las palabras, las acciones marcarán el rumbo de nuestro pueblo. A los 80 años de la muerte de Cesar Vallejo y a los 88 de la Partida del Amauta, hagamos honor a los viejos ideales que ellos nos legaron.
Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera

Guardián de la democracia

EEUU en la Cumbre de las Américas
CELAG

América Latina ¿no interesa?
La anulación del viaje de Trump a Lima y su visita a Colombia es analizada por think tanks y la prensa hegemónica como muestra de la falta de interés real de su Gobierno por Latinoamérica. En esta línea, Michael Camilleri, exdiplomático de EE. UU. y director del programa de Estado de Derecho en Inter-American Dialogue, afirmó que “dejar pasar esa oportunidad sí tiene que entenderse como una señal de que esta región no es una prioridad”.[1] El discurso frecuente de la “poca importancia” de la región carece de argumentos si tenemos en cuenta, por ejemplo, los documentos relacionados a la defensa y seguridad de la actual administración estadounidense. Sumamente ilustrativa al respecto es la última estrategia del Comando Sur al afirmar que “en términos de proximidad geográfica, comercio, inmigración y cultura, no hay otra parte del mundo que afecte más la vida cotidiana de los Estados Unidos que América Central, América del Sur y el Caribe”[2].
Las reuniones del vicepresidente Pence
En lugar de Trump, asistió el vicepresidente Micke Pence, quien procuró mantener reuniones “aparte” con los presidentes Macri (Argentina), Santos (Colombia), Piñera (Chile) y Vizcarra (Perú). El sábado se reunió también con representantes de los países caribeños.[3] Estos encuentros bilaterales incluyeron temas comerciales y diplomáticos para forzar un cambio de régimen en Venezuela por parte de los Gobiernos de “la media luna” sudamericana. Un dato importante es que el vicepresidente también se reunió con líderes de la oposición venezolana y cubana.[4]
Con especial énfasis, el Grupo IDEA, conformado por los expresidentes Óscar Arias de Costa Rica, José María Aznar de España, Nicolás Ardito Barletta de Panamá, Belisario Betancur de Colombia, Felipe Calderón de México, Rafael Ángel Calderón de Costa Rica, Laura Chinchilla de Costa Rica, Alfredo Cristiani de El Salvador y Fernando de la Rúa de Argentina, participó del ataque internacional contra el Gobierno venezolano y firmaron una declaración sobre Venezuela a propósito de la Cumbre de las Américas[5], en la que solicitaron el desconocimiento de las elecciones, la ampliación de las sanciones contra funcionarios, asistencia humanitaria, investigaciones ante la Corte Penal Internacional y el retiro de embajadores venezolanos en el mundo, entre otras solicitudes de este tenor.
El problema: Venezuela
Pence destacó que Cuba y Venezuela son países donde no se elige a los gobernantes y presionó a los asistentes de la Cumbre para que Venezuela regrese a la democracia”.[6] Vale destacar que esto forma parte de lo establecido en la estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. diagramada para este año. Según la vocera del Departamento de Estado, Lydia Barraza, el vicepresidente viajó a Perú para “lidiar con la crisis venezolana”, hablar sobre la “protección de la democracia en las Américas”, los valores democráticos que comparten los países miembros de la OEA y “la importancia para elegir a sus líderes”, sin dejar claro a qué se refería exactamente con esto último.
La estrategia parece estar centrada en consolidar el Grupo de Lima[7] y ejercer más presión y aislacionismo contra Venezuela y, sobre todo, buscar el reconocimiento internacional al argumento de que “Venezuela es una dictadura”. En el marco de esta “cruzada por la democracia” Pence anunció que EE. UU. destinará 16 millones de dólares para los venezolanos emigrados a Colombia y Brasil.[8] A esto se suma la amenaza de la implementación de “más sanciones, más aislacionismo y más presión diplomática”.[9]
Durante el mes de marzo, los países del ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos) habían declarado el rechazo a la exclusión del presidente Maduro de la Cumbre[10]. Ante la ausencia del presidente venezolano, el presidente Evo Morales[11] de Bolivia y el canciller cubano[12] expresaron contundentes defensas del Gobierno de Venezuela, en tanto remarcaron la ilegitimidad de la exclusión de un mandatario elegido constitucionalmente y el doble rasero ante actuaciones poco democráticas como la que ocurría horas antes de comenzar la Cumbre, con el ataque unilateral a Siria por parte de Estados Unidos.
El acompañante
Junto a Pence apareció Marco Rubio -uno de los principales asesores del presidente en asuntos relacionados a las Américas- quien ha convocado una audiencia en el senado sobre la Cumbre[13]. En esta ocasión, manifestó que espera que el vicepresidente exponga su compromiso de asociarse activamente con los aliados regionales en tres iniciativas importantes:
Alianzas regionales de seguridad para enfrentar redes criminales transnacionales.
Garantizar el tratamiento justo de las empresas y empresas de EE. UU. en la región.
Promover a los EE. UU. como socio prioritario frente a actores estatales externos como China y Rusia, que participan activamente en prácticas comerciales desleales y predatorias en la región y en todo el mundo.
En relación a Venezuela, Rubio “alentó” al vicepresidente a delinear varias iniciativas para promover la “restauración de la democracia y terminar con el sufrimiento del pueblo venezolano.
El otro problema: “la corrupción” (advierten los empresarios)
A petición de Vizcarra (presidente peruano), los gobernantes asistentes a la Cumbre firmaron el compromiso de “Gobernabilidad democrática contra la corrupción”. El documento consta de 57 puntos sin ser vinculante con las leyes de los países miembros, sin embargo, sí propone “adoptar un marco legal para responsabilizar a las personas jurídicas (entidades, empresas) por actos de corrupción”.[14] Este tema es trascendental pues en Brasil, Perú, Ecuador y México se detectaron actos de corrupción millonarios ligados a la empresa Odebrecht y en el caso brasileño desembocó en el golpe de Estado contra Dilma Rousseff –con escasas consecuencias para la trayectoria de los privados implicados en la causa-.
Precisamente, desde el sector privado, líderes empresariales que asistieron a la cumbre también presentaron un documento de 42 recomendaciones titulado “Acción para el crecimiento: recomendaciones de políticas y plan de acción 2018-2021” enfocándose en cinco áreas clave:
Fortalecimiento de la transparencia y la integridad.
Digitalización del crecimiento (mayor aceptación de pagos digitales).
Comercio del futuro (infraestructura multimodal y conectada).
Energía para el desarrollo (mejoras en la eficiencia, costo, confiabilidad y producción eléctrica).
Habilidades para el futuro del trabajo (mejorar la calidad de la educación y programas de capacitación).[15]
Dicho plan está en sintonía con la política exterior estadounidense hacia la región en cuanto a temas energéticos se refiere, cambios en los planes de estudio y fortalecimiento de la educación, la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, por sus siglas en inglés) tiene programas al respecto. Sobre el comercio del futuro es sabido que los países que conforman el bloque Alianza del Pacífico habían comenzado la modernización de puertos clave debido a su inserción en el TPP. En efecto, este se abordó, aunque de modo subsidiario, a raíz de la declaración de Trump de reincorporarse al TPP. Ante la Cumbre Empresarial, Peña Nieto mencionó que “EE. UU. tiene las puertas abiertas para regresar al TPP”.[16] Cabe recordar que EE. UU. se salió del TPP cuando asumió Trump la presidencia. La principal razón fue que era “un acuerdo muy malo para EE.UU.”.
A más de un año de estas declaraciones, el Gobierno de EE.UU. pretende reforzar su economía en sectores clave de la industria metalúrgica y manufacturera, pero sobre todo aquella ligada al complejo militar-industrial. Esta estrategia proteccionista en sectores clave de la economía se combina con la presión para la apertura de mercados en países subdesarrollados, el reposicionamiento de sus bases militares en territorios estratégicos, una escalada armamentista con Rusia y una guerra comercial contra China (y Rusia). Este esquema contribuye a calentar el escenario en medio oriente.
América Latina no es ajena a este proceso de reconfiguración de la geopolítica internacional. Sigue siendo territorio de recursos energéticos, materiales estratégicos, agua, biodiversidad y mercados fundamentales para la economía estadounidense. Por eso, con o sin la presencia de Trump, en la Cumbre se volvió a dejar en claro que EE.UU. sigue siendo el “guardián de la democracia” en este continente.
Notas:
Tamara Lajtman, Aníbal García y Giordana García Sojo son investigadoras del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

martes, 17 de abril de 2018

Grupo de Lima, la vía no democrática

CELAG


América Latina continúa en disputa geopolítica. El Grupo de Lima es resultado de ello. La conformación de este bloque de 12 países americanos (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) tuvo lugar el pasado 8 de agosto de 2017. La razón de ser de este nuevo grupo es el intento de acabar con otros dos espacios en la región: UNASUR y CELAC. Frente a una agonizante OEA y una Alianza del Pacífico que no logra despegar, el Grupo de Lima es la fórmula elegida como instancia política regional para reinstaurar el orden conservador.
La Historia se repite. El gen de nacimiento de este nuevo espacio geopolítico es el intento de aislar a Venezuela de la misma manera que en su momento la OEA lo hiciera con Cuba. El Grupo de Lima nace para adherirse a los Estados Unidos y Europa en su cruzada anti Venezuela. Es decir, la región americana necesitaba tener su propia arma para destruir a Venezuela, de la misma manera que lo están intentando los otros dos bloques occidentales. La OEA no lo logró porque viene deslegitimándose desde hace años, y porque ni siquiera cuenta con los votos suficientes para obtener ningún resultado efectivo. En consecuencia, se crea este nuevo espacio sin sostén legal de ningún tipo, pero que sí parte de una sólida coincidencia: procurar conseguir desde afuera aquello que no se puede alcanzar por la vía interna democrática.
De la misma forma que ocurrió con la Alianza del Pacífico, Estados Unidos tampoco aparece como miembro explícito en el Grupo de Lima. Esta es una modalidad diferente empleada en el siglo XXI para crear nuevos espacios supranacionales en América latina tutelados desde el Norte. La creciente imagen negativa que Estados Unidos ha ganado entre la ciudadanía latinoamericana durante los últimos años, les obliga a evitar salir en la foto. Son nuevos tiempos, pero con las mismas viejas intenciones.
El objetivo más concreto del Grupo de Lima es poner punto y final al Gobierno chavista en Venezuela por la vía no democrática. La forma directa será el desconocimiento como presidente de Nicolás Maduro si éste resulta vencedor en las próximas elecciones del 20 de mayo. Esto implica, en un sentido estricto, desconocer la democracia de un país miembro latinoamericano y su soberanía. Y, por tanto, se inaugura así una peligrosa disputa abierta en la región sobre lo que significa la democracia. Y esta es la verdadera meta-objetivo del Grupo de Lima: ser juez y parte en la región, siendo notario de lo ajeno en función de sus propios criterios e intereses. Así, pueden pontificar lo que es democracia y lo que no lo es. Y a partir de ahí, llevar a cabo su presión, su ruptura de relaciones diplomáticas y mayor bloqueo comercial y financiero. Todo con la única intención de alterar el orden político por la vía no democrática, no electoral.
Otra buena pista para conocer al Grupo de Lima es su silencio frente al actual encarcelamiento de Lula para sacarlo de la carrera electoral por métodos no democráticos. No ha habido respuesta ni la habrá. En el caso de Brasil, el grado de su democracia se mide por otro rasero. Poco importa que el actual representante de Brasil, Temer, no haya sido electo. O que el nuevo presidente peruano, Vizcarra, tampoco haya tenido que pasar por las urnas. El sentido de la democracia para este Grupo es tan “light” que no existe preocupación alguna por este dato: el porcentaje promedio de respaldo en las urnas de los presidentes miembros es únicamente del 16,47%. O sea, solo 16 de cada 100 posibles electores en cada país eligieron a los que hoy comandan un Grupo que da lecciones de democracia.
En definitiva, este nuevo bloque responde a una nueva fase histórica del intento de restauración conservadora. Lo que no se obtiene por las urnas, se procura conseguir por otras vías. El Grupo de Lima expresa, de esta manera, otro paradigma extremadamente peligroso de relaciones exteriores para la región, que se basa en estar en contra de los principios internacionales del reconocimiento a la libre autodeterminación de los pueblos. La injerencia no democrática es el camino elegido por parte de estos nuevos gobernantes en detrimento del fomento al diálogo. Esto supone un gran retroceso para la integración regional que rememora a aquellas tristes huellas del pasado más lúgubre. ¿Quién nos asegura que el Grupo de Lima no busque otra fórmula para desconocer la próxima presidencia de Evo si vuelve a ganar en Bolivia? ¿Señaló algo el Grupo de Lima acerca de la inconstitucionalidad de la consulta que tuvo lugar en Ecuador? ¿Interpuso alguna reclamación ante la falta de papeletas en las últimas elecciones en Colombia? ¿Se pronunciará el Grupo de Lima si se efectúa otro fraude electoral en México contra López Obrador? Seguramente no. Seguramente la democracia les importa bien poco cuando la propuesta es otra.
Alfredo Serrano Mancilla, @alfreserramanci, Director Celag, Doctor en Economía.