Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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martes, 26 de mayo de 2020

Primer buque iraní con gasolina se acerca a puerto venezolano



Caracas. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, agradeció ayer a Irán el envío de combustible al país sudamericano, que enfrenta una severa escasez de gasolina, mientras el primero de los cinco tanqueros se acercaba a uno de los puertos de la estatal PDVSA, escoltado por las fuerzas armadas, según datos de Refinitiv Eikon.
Irán ha proporcionado a Venezuela 1.53 millones de barriles de gasolina y componentes, de acuerdo con ambos gobiernos, fuentes y cálculos realizados por TankerTrackers.com, en una medida criticada por las autoridades estadunidenses porque ambas naciones están bajo sanciones internacionales.
Venezuela e Irán queremos paz, tenemos derecho a comerciar libremente en los mares y los cielos del mundo, señaló Maduro en un discurso transmitido por el canal estatal de televisión.
Somos dos pueblos rebeldes, revolucionarios, que no nos vamos arrodillar jamás al imperialismo estadunidense, agregó.
El tanquero Fortune ingresó el sábado por la noche a aguas venezolanas, donde fue recibido por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Su llegada fue un acontecimiento seguido en directo por el país ante las diferentes especulaciones acerca de si el gobierno estadunidense intentaría alguna acción para detenerlo.
La tarde de ayer un segundo tanquero iraní ingresó a aguas venezolanas y al cierre de esta edición navegaba también hacia un puerto de PDVSA escoltado por la FANB.
Las primeras declaraciones de la administración de Estados Unidos dejaron ver que estaban evaluando acciones ante el envío de los barcos. A la vez, el Comando Sur difundió el envío de cuatro barcos de guerra al Caribe como parte de la operación antinarcóticos anunciada por la Casa Blanca a principios de abril, informó Marci Teruggi para Página/12 (shorturl.at/dES09)
El gobierno iraní, por su parte, había afirmado que emprendería acciones categóricas e inmediatas en caso de que se intentara detener el avance de los buques. La FANB, por su parte, anunció que esperaría a los barcos en su zona económica exclusiva para acompañarlos hasta los puntos de llegada en Venezuela.
Este es un triste recuerdo de la desesperada mala gestión de Maduro, declaró Morgan Ortagus, portavoz del Departamento de Estado. Los venezolanos necesitan elecciones presidenciales libres y justas que conduzcan a la democracia y la recuperación de la economía, no los costosos acuerdos de Maduro con otro Estado paria, sostuvo.
La funcionaria declinó comentar si Estados Unidos adoptará alguna medida por esta operación iraní.
En este contexto, el gobierno de Nicolás Maduro denunció que Estados Unidos busca confiscar activos de Citgo, filial de PDVSA en ese país, al dar luz verde en tribunales a la venta de acciones por vía judicial.
Estados Unidos entregó el control de Citgo hace más de un año a Juan Guaidó, jefe parlamentario que Washington reconoce como presidente encargado de Venezuela.

lunes, 27 de abril de 2020

¿Trump optará por la guerra con Irán para paliar el desplome del petróleo?

Bajo La Lupa
Alfredo Jalife-Rahme


Foto
▲ La caída del precio del petróleo afecta la aspiración releccionista de Donald Trump.Foto Ap
Las terapias esotéricas de Trump para lidiar con la pandemia lo tienen arrinconado. Pero no hay que subestimarlo cuando le quedan varios ases bajo la manga de aquí al 3 de noviembre (bit.ly/2VQOiuo).
Estrategas del Partido Republicano y el connotado politólogo Walter Russell Mead consideran que la “mejor apuesta de Trump para su relección es irse contra China ( on.wsj.com/3bDxrCb)”, al menos, de forma retórica.
Durante la guerra de precios entre su aliado Arabia Saudita (AS) y Rusia, las medidas contradictorias que tomó Trump –más bien, su yerno talmúdico Jared Kushner, quien maneja de manera ineficaz la triple agenda de: 1. AS/Medio Oriente, 2. México y 3. El combate al Covid-19, lo que resultó contraproducente y puso en agonía a la industria del petróleo/gas lutita (shale oil/gas) de Estados Unidos (EU), cuya viabilidad es sostenida con artificios por Wall Street (bit.ly/2yMahuY).
Los 38 votos electorales de Texas –segundo estado con el mayor PIB de EU, tras California–, sumados de la demografía mexicana, son demasiado importantes para descuidarlos sin rescatar a la industria del petróleo/gas lutita.
Se desprenden dos hipótesis: 1. La del célebre Scott Ritter (SR), que vislumbra una guerra de EU contra Irán para elevar el precio del barril a niveles donde sea viable la extracción del petróleo/gas lutita, entre 40 y 60 dólares el barril (bit.ly/3eQ9ucS); y 2. La de un servidor que contempla una teatral tensión paroxística sin llegar a la guerra.
SR, ex espía de los marines e inspector de la ONU en la guerra del Golfo, quien desmintió la posesión de armas de destrucción masiva de Irak, aduce que en tiempo de la pandemia, EU se prepara para la guerra, cuando la debilidad (sic) de Irán es gravemente exagerada.
Mas allá de la vulgar propaganda de guerra, SR comenta que Irán está preparado para defenderse y cualquier movimiento de EU podría ser un pésimo cálculo con resultados devastadores.
SR refiere que el hoy secretario de Estado, Mike Pompeo, ex director de la CIA y evangelista sionista que defiende más los intereses de Israel que los de EU y Robert O’Brien, consejero de Seguridad Nacional, pugnan por una guerra contra Irán y su cambio de régimen cuando alucinan que las sanciones y la máxima presión de EU han desangrado al país persa.
Un operativo de EU contra las milicias chiítas en Irak, apoyadas por Teherán, pudiera ser el atractivo fatal para aniquilar a Irán.
En contraste, el comandante en Irak, Robert White, quien sí sabe de teatros de guerra, emitió una brutal advertencia para no desviarse de los objetivos primarios de EU en Irak (bit.ly/35gjd85).
A diferencia de los blufs de Trump y Pompeo, los iraníes aún no se emplean a fondo con sus nuevos misiles furtivos y sus novedades tecnológicas como su satélite militar Nur-1.
SR arguye que una nueva guerra de EU en Irak para atraer a Irán sería una carnicería para todos que, a mi juicio, el misticismo chiíta está dispuesto a tolerar, a diferencia de la sociedad hedonista de EU, que castigaría a Trump en las urnas funerarias y electorales.
Sólo bastaron las amenazas de Trump de represalias por un supuesto amago de embarcaciones iraníes en el Golfo Pérsico –que según la prensa iraní no existieron– para repuntar en 20 dólares el barril y romper su letal espiral, en medio de la hazaña tecnológica del país persa al irrumpir en la élite del Club Espacial de 10 países con la colocación en órbita de su satélite militar Nur-1 (bit.ly/2VVpbqE).
Ni a EU ni a Irán les conviene una guerra. Las posturas son prístinas: EU se encuentra a la ofensiva en el Golfo Pérsico, mientras Irán se ubica a la defensiva (bit.ly/2W0juYa).
A EU e Irán les conviene mas una tensión paroxística de corte teatral/hollywoodense en el Golfo Pérsico para elevar geopolíticamente el precio del barril: uno de “los cinco precios del petróleo (bit.ly/3aEEU2C)”.
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 2 de abril de 2020

Potencias de Europa esquivan sanciones de EU y suministran material médico a Irán

Funciona mecanismo de trueque
Con 44 mil contagiados del coronavirus, la república islámica es de las más golpeadas por la pandemia

Berlín. Los países europeos que intentan mantener el acuerdo nuclear de Irán con potencias mundiales anunciaron ayer que un sistema creado para permitir el comercio con Teherán había completado por fin su primera transacción, facilitando la exportación de material médico.
Gran Bretaña, Francia y Alemania diseñaron en enero de 2019 un complejo sistema de trueque, llamado Instex (Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales), que pretende proteger de las sanciones estadunidenses a las compañías que hacen negocios con Irán.
La iniciativa se presentó meses después de que el presidente Donald Trump retiró de forma unilateral a Estados Unidos del pacto nuclear firmado en 2015 y reinstauró las sanciones a la república islámica.
Desde entonces, las autoridades han tenido problemas para poner el mecanismo en marcha. Pero el ministerio alemán de Exteriores indicó ayer que los tres países europeos confirman que Instex concluyó con éxito su primera transacción, facilitando la exportación de material médico de Europa a Irán.
Estos productos están ahora en Irán, indicó en un comunicado, sin detallar de qué mercancías se trataba o quién participó en la transacción.
Según el diario británico The Independent, fuentes allegadas a las negociaciones afirmaron que se trató de mercancía médica de una compañía alemana a una iraní sin relación con el coronavirus.
Ahora que se ha completado la primera transacción, Instex y su homólogo iraní STFI trabajarán en más transacciones y en mejorar el mecanismo, explicó el comunicado alemán.
Instex debe funcionar como una cámara de compensación que permita a Irán continuar vendiendo petróleo e importar otros productos a cambio, pero hasta ahora no había servido como marco a ninguna transacción.
Irán se ha visto muy castigado por la epidemia de coronavirus, que ha contagiado a 44 mil personas, de las cuales han fallecido 2 mil 900.
Teherán ha ido incumpliendo de forma gradual las restricciones del acuerdo nuclear para presionar a los socios que quedan en el acuerdo nuclear (China, Rusia, Reino Unido, Alemania y Francia) para que ofrecieran nuevos incentivos que compensaran las sanciones estadunidenses al afirmar que Instex no era suficiente.
El acuerdo nuclear pretende impedir que Irán desarrolle armas atómicas.

 Periódico La Jornada

viernes, 28 de febrero de 2020

El brote en Irán, historia que se repite

Robert Fisk

Cuando surgieron los primeros reportes de coronavirus, tuve la sospecha de que Irán sería el blanco del enojo del mundo. La propagación del Covid-19 hacia Medio Oriente era tan inevitable como su historia, pues las rutas de los peregrinos musulmanes siempre han funcionado como un cauce para la pestilencia. Sin importar qué tan honesta o deshonesta es la respuesta de Irán al virus, el odio contemporáneo por el islam chiíta en las tierras sunitas musulmanas y el sesgo anti-iraní del mundo occidental iban a convertir a la pobre antigua Persia en paria de la peste.
Un virus que claramente se originó en China ahora, supuestamente, está convirtiendo a Irán en una amenaza para todos. El diario The New York Times anunció que emergía como una amenaza mundial la propagación del coronavirus a un conjunto de países vecinos (de Irán). El Jerusalem Post declaró que Irán ha alarmado a Medio Oriente con los temores por el coronavirus. El secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que Washington está profundamente preocupado por informes que indican que el régimen iraní ha suprimido detalles vitales sobre el brote en su país.
Era inevitable, por supuesto. Tras haber negado, en un principio, que derribó un avión de pasajeros ucranio sobre Teherán el pasado 8 de enero, nadie iba a confiar en la palabra de Irán cuando anunció sus primeras muertes por coronavirus. La ciudad santa de Qom ya había sufrido 50 fatalidades, uno de sus ministros delató que el gobierno estaba negando el horror. Las 139 personas que dieron positivo en el país incluyen a un ministro de Salud que admitió que estaba enfermo después de haber dado una conferencia de prensa televisada en la que se le veía empapado en sudor. Con 19 muertos reportados esta semana, no ayudó que un clérigo iraní aseverara que los muros de las mezquitas de domos dorados de Qom protegerán a los peregrinos. Esto es una verdadera fantasía medieval. Los vecinos de Irán se unieron a las acusaciones. Los Emiratos, Bahrein y Arabia Saudita lo señalaron como la fuente de los brotes en sus territorios –tienen razón debido a que las víctimas, incluso las de Líbano, parecen haber estado en Teherán– pero es un acto de grotesca hipocresía, pues el mundo, colectivamente y durante años, ha aislado y sancionado a Irán, privándolo de los insumos más básicos, incluido equipo médico.
El virus coincide con las procesiones a Qom. Si hubiera surgido unos meses más tarde, entonces la fuente más peligrosa hubiesen sido –y todavía pueden ser– los peregrinos de la procesión del Haj hacia la Meca que tiene lugar a mediados del verano en Arabia Saudita.
El coronavirus no respeta al islam… ni al cristianismo. Recuentos históricos indican que los musulmanes de Medio Oriente creían que los cristianos podían ser inmunes a la peste negra cuando ésta llegó a la región. No fue así.
A sólo siete años de la muerte del profeta Mohamed, la pestilencia azotó toda la región. La epidemia de Amwas, llamada así por una aldea palestina cercana a Jerusalén (sus habitantes árabes contemporáneos fueron expulsados de la zona por fuerzas israelíes en 1948). La enfermedad mató entonces a 20 mil personas, entre ellas al compañero del profeta Abu Ubaidah ibn al Jarrah, y se propagó por toda Siria hasta lo que hoy es Arabia Saudita.
Durante una epidemia anterior, el segundo califa, Umar al Khattab, avanzaba de Medina a Siria, pero retrocedió cuando escuchó de Abu Ubaidah que la peste había alcanzado Siria. Incluso regresó a Arabia en un acto que provocó un debate que evoca el que actualmente provoca el coronavirus ¿Debemos quedarnos en el lugar al que llega la pestilencia? ¿O debemos irnos de nuestro hogar? Los antiguos musulmanes aparentemente se contentaron con una supuesta cita del mismo profeta –su corrección histórica está abierta a debate–. Mahoma dice que cuando la peste está en otra tierra, no se le acerquen; pero si ocurre en la región en que están, no salgan ni traten de escapar.
El académico Yaron Ayalon señala que tanto musulmanes como cristianos han enfrentado el dilema tanto físico como filosófico del contagio. Si una enfermedad se transmite de una persona a otra, debe haber manera de prevenirla, y de ser así, el argumento de que las epidemias eran un castigo divino por los pecados del hombre es más difícil de sustentar. Algunos escritores musulmanes sugieren que a pesar de que el contagio existe, Dios decide si una persona debe enfermarse.
Durante cientos de años, desde luego, Medio Oriente y el mundo islámico tuvieron una comprensión más sólida de la medicina que la que poseían los europeos. Un árabe cristiano de Irak, Hunayn ibn Ishaq, por ejemplo, tradujo tanto a Hipócrates como al médico y cirujano romano Galeno de Pérgamo.
Por su parte, el historiador musulmán del siglo XVI Mamlyk Egipto dijo que morir de la peste era equivalente a una muerte de mártir en la batalla –quizá debamos predecir un despertar de esta idea en Medio Oriente moderno– e incluso sugirió, aparentemente citando al profeta, que Medina y la Meca estaban rodeadas de ángeles para que ningún contagio entrara a estas ciudades.
Esta seguramente es una versión temprana de lo dicho por el clérigo de Qom, quien afirmó que las mezquitas de la ciudad protegerán a los peregrinos.
Los recuentos musulmanes de las grandes epidemias que fustigaron al mundo islámico son mucho más escasas que los documentos europeos que dan cuenta de hasta 800 mil muertes por la peste negra en Inglaterra sólo en el siglo XIV. Historiadores árabes creen que los contagios se originaron en Mongolia y hay pocas dudas de que llegaron a Persia a través de la Ruta de la Seda –a la velocidad que se movían los ejércitos y los camellos; no los aviones de pasajeros, claro está– y de ahí pasaron a Levante (Siria, lo que hoy es Líbano, Palestina, Israel contemporáneo) y después a Egipto.
El escritor sirio Ibn al Wardi, quien fue víctima de la epidemia en 1348, habló de la peste negra surgiendo de la tierra de la oscuridad. Hasta 30 por ciento de la población persa murió en el siglo XIV. El gran viajero árabe, Battuta documentó 2 mil muertes por día en Damasco. Cuatro años más tarde la Meca fue azotada por una plaga aparentemente llegada a través de la ruta de peregrinaje hacia Haj.
En 1347 la peste negra infestó El Cairo y mató a un tercio de su población a razón de mil fallecidos por día, de acuerdo con el historiador y periodista Max Rodenbeck, quien también anotó 55 brotes de la peste en la ciudad egipcia, lo que incluye 20 epidemias en poco más de 150 años.
Escribió: Fatalmente, gobernantes y gobernados siguieron pensando en la peste como resultado de la furia divina. El jeque Al Azhar estaba seguro de que era un castigo de Dios a los hombres, por fornicar, y a las mujeres por adornarse para caminar por las calles.
Ya en 1835, un viajero inglés en El Cairo documentó que su casero, su banquero, su médico, el hombre que rentaba burros, los parientes de su sirviente y un mago murieron por la peste que cobró las vidas de otras 70 mil almas.
Dudo que la cruel historia de los contagios en Medio Oriente sea tomada en cuenta por la Casa Blanca, o por los monarcas sunitas del Golfo. Dentro de los campos de refugiados de la región en Siria, Irak, Jordania y Líbano, sin embargo, esa historia acecha un poco más de cerca.
En comparación con las antiguas epidemias –dejando de lado el término pandemia– es una amenaza infinitesimal para la humanidad. Pero la forma en que se expande es de una velocidad que entenderían pasadas generaciones en Medio Oriente. La peste alcanzó Italia casi en el mismo momento en que golpeó Alejandría en Egipto. La Ruta de la Seda no sabía de sectarismos ni divisiones nacionales. Tampoco las rutas de peregrinaje del islam.
© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

domingo, 23 de febrero de 2020

Asesinato de Soleimani perjudicó la presencia de EU en Medio Oriente: Irán


El asesinato del general Qasem Soleimani, el líder de la fuerza Al Qods, hizo que Estados Unidos perdiera influencia en Medio Oriente, dijeron por separado dos generales de la Guardia Revolucionaria iraní al diario británico The Independent y a la red informativa satelital panárabe Al Mayadeen, respectivamente.
“Fui contactado por grupos en muchos países –Irak, Siria, Yemen, Afganistán, el norte de África y otras partes de Asia– todos diciendo que querían vengar la muerte del mártir Soleimani”, afirmó Hossein Kanani Moghadam, ex jefe de la Guardia Revolucionaria, en entrevista con The Independent.
El general declaró: Les aconsejé que no hicieran nada, que esperaran a ver qué pasa, cuáles serán las consecuencias políticas. Además, a nivel militar, las fuerzas estadunidenses estaban en un alto nivel de alerta; no luchas contra el enemigo cuando está preparado y esperando un ataque.
El asesinato de Soleimani, sostiene el general Moghadam, acelerará la retirada del poder estadunidense de Medio Oriente.
Miren tantos países que dijeron que no tenían nada que ver con el asesinato: los aliados de Estados Unidos, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y otros. Ese es el mensaje que querían enviarnos. Creo que sin interferencia externa podemos llegar a un acuerdo con los países del Golfo en Yemen, en Siria. Creo que podemos trabajar juntos por la paz adecuada , apuntó.
Soleimani, de 62 años, era estratega de las operaciones militares iraníes en Oriente Medio y cabeza de las Fuerzas de élite de Al Qods. Fue asesinado el 4 de enero por un dron estadunidese a las afueras del aeropuerto de Bagdad, junto con otros militares, entre ellos, Abu Mehdi al Muhandis, el líder de las Fuerzas de Movilización Popular del ejército iraquí.
El presidente estadunidense Donald Trump ordenó el ataque sin consultar al Congreso y justificó la agresión al afirmar que Soleimani planeaba inminentes asesinatos contra muchos estadunidenses.
Al respecto, Hussein Salami, jefe de la Guardia Revolucionaria, dijo a la red panárabe Al Mayadeen que “la primera dimensión de nuestra respuesta al asesinato de Suleimani fue emotiva, porque los estadunidenses atentaron contra figuras que gozan de un lugar destacado en los corazones de los musulmanes y de los hombres libres.
El general Suleimani ocupa un lugar muy distinguido en los corazones de los iraníes y los pueblos oprimidos, y su asesinato fue un acontecer chocante, apuntó, y señaló que Irán no permitirá que un país lejano (Estados Unidos) venga y apunte contra nuestros grandes líderes en un Estado islámico
La agencia Afp informó que el total de soldados estadunidenses que sufrió lesiones cerebrales traumáticas tras el ataque con misiles lanzado por Irán contra una de sus bases militares en Irak, en represalia por el asesinato de Soleimani, aumentó a 110, según reconoció el Pentágono, que anteriormente contabilizó 109 afectados.
En tanto, los iraníes votaron ayer en elecciones legislativas en las que los conservadores parten como favoritos debido al resentimiento de buena parte de la población con el presidente Hassan Rouhani, sobre todo por la crisis económica y la corrupción.

Periódico La Jornada

martes, 28 de enero de 2020

Trump en Irán y el síndrome de Nerón

Decadencia del imperio estadounidense
Viento Sur

A la hora de redactar este texto, en el cambiante paisaje de Oriente Medio, las tropas de EE.UU. han asesinado en Iraq al general iraní Soleimani y la respuesta del Estado persa ha sido el bombardeo de dos bases bajo control estadounidense en Iraq. Son estos los últimos episodios en la errática política diplomática y militar de la Administración Trump, política que muestra los síntomas de un sistema sin nadie al mando y al fiel del sistema rompiendo el mismo y la incertidumbre de un futuro por escribir.
Los equilibrios de intereses ¿imposibles?
La gestión de las relaciones bilaterales entre ambos países, bajo la dirección del mandatario neoyorquino, están presididas por el voluble, y preocupante, carácter personal de Trump pero también por dos cuestiones centrales y sobre las que pivota toda la estrategia (que la hay): en primer lugar, colocar al estado iraní como enemigo principal de EE.UU .y debilitar su potencia económica, religiosa, militar y política en la región, en beneficio de los aliados clásicos de EE.UU., como los regímenes autocráticos suníes, el régimen sionista en Israel o incluso el grupo ISIS (cuyo principal enemigo militar han sido siempre Irán y sus aliados.) En segundo lugar, un ataque sin precedentes de EE.UU. a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el multilateralismo y el Derecho internacional. Sin embargo, estas dinámicas, que veremos a continuación, no consiguen ocultar el sustrato sobre el que se basan: la progresiva pero constante decadencia del otrora imperio estadounidense, incapaz de construir alianzas estables, militarmente debilitado, amenazado económica y políticamente por otras potencias y con una imagen pública en franca descomposición.
En lo referente al primer eje, y dejando a especialistas sobre la región profundizar en este análisis, no cabe duda que parte de la política exterior y de defensa de EE UU (véanse los últimos documentos sobre Estrategias Nacionales de Seguridad y de Defensa del gobierno estadounidense) se fundamenta sobre la construcción de un gran enemigo persa, construcción dialéctica alejada de los datos empíricos. Irán no es un actor que suponga amenaza alguna para la seguridad estadounidense si bien, y esta es la clave, es seguramente el actor más relevante en el complejo escenario de Oriente Medio. Ha sido, sin lugar a dudas, el principal actor militar en la derrota del ISIS (junto, qué duda cabe, con las milicias kurdas y el ejército iraquí) y es la alternativa al control de la zona de una Arabia Saudí progresivamente debilitada. La necesidad de configurarlo como un enemigo clave responde, sí, a necesidades de política exterior pero no a cuestiones de seguridad interna. Alentar un conflicto bélico abierto con Irán podía ser beneficioso en términos electorales para una reelección de Trump pero los intereses estatales, básicos en una análisis desde la óptica realista de la política exterior del antiguo hegemón, no se traducen en la obtención de beneficio alguno de una guerra de este tipo.
Respecto al segundo eje, el ataque al Derecho internacional y la ONU, nos encontramos ante la paradoja de Nerón: un emperador que, enfermo ante su propia decadencia, prende en llamas el símbolo de su antiguo poder. El Derecho internacional moderno, surgido tras la finalización de la II Guerra Mundial y la creación de la ONU es, como cualquier cuerpo jurídico, el resultado de pactos y compromisos en las élites. En este caso, es el resultado de acuerdos entre los sujetos de Derecho que lo conforman, los Estados herederos del resultado de la II Guerra Mundial. Bajo este diseño, los Estados más potentes, con EE UU a la cabeza, acordaban un sistema jurídico fiable y garantista para todos los Estados soberanos siempre que las grandes potencias se vieran vinculadas a él con mayor flexibilidad.
De esta manera, y en un sistema capitalista, los Estados, como receptores y continentes de la confrontación interna de clases, y la protección subsiguiente y estructural de las clases dominantes sobre las dominadas (Poulantzas), han impulsado un orden que supone un doble juego de equilibrios: por un lado, el equilibrio entre las clases sociales, estatales e internacionales para mantener el Status Quo; y, por otra parte, el equilibrio inestable entre las diferentes formas estatales y potencias. Al igual que ocurre con los ordenamientos jurídicos internos, los principios sobre los que se asienta, véase igualdad entre sujetos de derecho, libertad, soberanía, etc., son absolutos desde una óptica formal pero una declaración de intención en el ámbito jurídico material. En el derecho interno estatal, no existe, ni ha existido nunca, una igualdad material entre mujeres y hombres. Existe una formulación retórica y androcéntrica de igualdad entre hombres y mujeres como impulso a la lucha por la igualdad, siempre que la igualdad de las mujeres implique obtener lo mismo que los hombres (Astola). En el plano internacional, no ha existido nunca una igualdad material entre EE UU y, a modo de ejemplo, Burkina Faso o España, si bien la formulación formal de igualdad ante el derecho revela un posicionamiento de búsqueda retórica de un cierto equilibrio entre entes estatales. Así, para analizar desde una óptica jurídica internacionalista ciertos acontecimientos, es necesario analizar no sólo los derechos y deberes afectados, sino también la previsión normativa respecto al incumplimiento de obligaciones (reparadora y no sancionadora en el ámbito del Derecho internacional), el reparto de poder interno en los estados y fundamentalmente los intereses y reparto de poder externo.
El conflicto actual de EE.UU. con Irán, añadiéndose a lo que las especialistas en la región puedan explicarnos, es una plasmación de los intereses de las élites estadounidenses. En este caso, y dado que EE.UU. es el agente agresor, debemos analizar sus acciones desde la óptica de los equilibrios que pretende defender: la supremacía de los intereses del capital en el ámbito interno y electoral estadounidense y los de las élites y clases dominantes supranacionales que se abstienen de utilizar datos empíricos sobre seguridad y terrorismo para centrar todos sus ataques en un actor como la República Islámica de Irán que, simplemente, no es la gran fuente de inestabilidad en la región. Así, la administración Trump está intentando mantener el control del Estado, ante un envite electoral que se jugará, curiosamente y también, en clave de lucha de clases.
Los intereses particulares, también del propio presidente y las oligarquías a las que sirve para mantener el poder, explican, en parte, el desprecio de EE.UU. al Derecho internacional en general y a la ONU y el multilateralismo en particular. Sin embargo, esta necesidad interna y partidista choca con los intereses estatales del propio EE UU, que no está ni preparado, ni es capaz, ni puede seguramente ganar (tampoco perder) una guerra abierta. Así, los intereses de Trump y la élite que le rodea pueden oponerse a los intereses nacionales de EE.UU. y, en último lugar, de la burguesía (republicana y demócrata) estadounidense. De esta forma, la Administración Trump se sitúa fuera de los términos clásicos de política exterior de su país, sin compartir los elementos más ideológicos del otro gran enemigo del orden internacional, George W. Bush.
En el ámbito externo, la actitud de EE.UU. para con el Derecho internacional va más allá de defender una cierta anarquía en las relaciones internacionales. Es habitual que las potencias, con la estadounidense a la cabeza, fuercen e incluso violen en ocasiones el ordenamiento jurídico internacional. De alguna manera, como ocurre con el ordenamiento estatal interno, las élites que diseñan y controlan el sistema jurídico internacional, lo flexibilizan a su interés sabedores de que no existen fórmulas automáticas, jurídicas o imperativas que corrijan los desvaríos. Estas mismas élites representadas en la escena internacional por las grandes potencias, subrayan la necesidad de un orden jurídico (entre el resto, al menos) que permita unas relaciones más o menos pacíficas y cooperativas. Sin embargo, es en este eje en el que la acción de EE.UU. contra Irán es más relevante. Situarse como objetor permanente de un orden jurídico del que reclamas ser el líder o el hegemón tiene unas consecuencias nefastas, claramente para el Derecho internacional o la cooperación pacífica entre Estados, pero sin duda peores para el Estado que así se comporta. La primera vez que se demostró un desafío directo de EE UU a los principios básicos del orden internacional, mucho más profundos que el cumplimiento de ciertas obligaciones, fue en la guerra e invasión de Iraq de 2003. Acción unilateral y sin base jurídica que todavía pesa gravemente en la capacidad de esta potencia de ser un socio fiable y que ofrezca fiabilidad jurídica incluso a sus tradicionales socios. Como Nerón, Trump afronta la decadencia progresiva de EE UU como potencia central de las relaciones internacionales quemando los elementos clave del sistema que un día protagonizó.
El Derecho internacional no olvida
En estas semanas de gran tensión, EE.UU. ha pisoteado gravemente aspectos cruciales del Derecho internacional general:
  • Asesinato selectivo de Soleimani: pese a la propaganda estadounidense (difundida alegremente en ciertos medios españoles), no existe duda sobre la ilicitud de esta medida. Desde un punto de vista iusinternacionalista es una violación flagrante del art. 2.4 de la Carta ONU que prohíbe cualquier ataque armado sobre otro Estado soberano (Iraq en ese caso). Es un ataque pues, directo sobre Iraq e indirecto sobre Irán. Ambos vetados expresamente por el orden jurídico internacional. Tiene, además, el elemento no menor de que un asesinato es, obviamente y además, un tipo penal en cualquier ordenamiento estatal del mundo.
  • No existe la legítima defensa preventiva: la argumentación estadounidense de que el general preparaba actos terroristas inminentes no sólo es absurda desde un punto de vista de credibilidad, sino que supone volver (tras 2003) a reclamar una modificación normativa mediante la práctica para instaurar una legítima defensa preventiva. Sin embargo, este intento ha fracasado en cada intento pues supondría una derogación táctica de la prohibición de amenaza o uso de la fuerza. De ser cierta alguna de las acusaciones, el único camino lícito implicaba aportar pruebas ante el Consejo de Seguridad (ONU) para que, este sí, ejerciera sus competencias de imposición de la paz y la seguridad internacionales.
  • Veto a la entrada del ministro iraní de Asuntos Exteriores a EE U. para intervenir en el CS:EE UU, como Estado que acoge la sede principal de la ONU en Nueva York, ha firmado con esta organización el Acuerdo de Sede, tratado internacional que regula las obligaciones de quien tiene el honor y los beneficios de albergar una sede de una institución internacional, y debe ofrecer visado a los representantes de los Estados miembros para hacer su labor.
  • Presencia militar del ejército EE UU en Iraq:tras la petición de las autoridades soberanas iraquíes de retirada a las tropas estadounidenses, la continuidad de esta presencia se sitúa al margen del ordenamiento internacional, adoptando de nuevo un carácter de fuerza ocupante y abriendo la posibilidad a la resistencia militar lícita del pueblo iraquí.
Las consecuencias de este ataque directo a los principios del ordenamiento internacional, acompañado por la habitual diarrea dialéctica del presidente estadounidense contra el ordenamiento, la ONU y la idea del multilateralismo, no serán todas inmediatas, pero anuncian una aceleración en la decadencia del antiguo imperio. Ya no propone, como en la época de Bush, la construcción de un Derecho internacional hegemónico (Rodrigo), al servicio de sus intereses, sino que pretende sobrevivir al margen del ordenamiento. Los primeros frutos de esta “nueva” política no se dejan esperar:
  • Aislamiento: Ningún Estado es capaz de dominar las relaciones internacionales desde la soledad. Si la decisión, legítima, de practicar una política exterior unilateral se mantiene, las habituales aspiraciones de control de la agenda internacional se ven drásticamente reducidas. Es evidente, en los últimos tres lustros, que EE UU va perdiendo lenta pero constantemente, aliados fiables y estables (nótese la frialdad y lejanía de la mayoría de los países de la UE o su decadente impacto en América Latina). Al mismo tiempo, otros Estados van ocupando posiciones para aumentar su influencia, véanse los casos evidentes de China y Rusia, con un acercamiento al cumplimiento del Derecho internacional menos burdo y opositor que el demostrado por Trump. Recordemos que el Derecho internacional es, sin duda, producto de las élites del sistema internacional para evitar, precisamente, el surgimiento de una alternativa. Si los Estados pequeños, y soberanos (y por tanto las élites a las que sirven), pueden seguir confiando en el mínimo que ofrece el ordenamiento internacional, será quien más lo defienda el ganador en la contienda. Los intentos de solucionar la cuestión libia o el cambio climático ya se realizan sin la participación relevante de Washington.
  • ONU–EE UU: El desafío constante a la ONU y las reglas del multilateralismo debilita la idea de unas relaciones internacionales pacíficas, pero también anuncia un cambio de actitud de las instituciones internacionales frente al antiguo hegemón. El boicot estadounidense de las reglas comunes, sea sobre paz y seguridad o sobre comercio internacional o cultura (véase el bloqueo de la OMC o la salida de Unesco) está suponiendo una progresiva pero inexorable desconexión del multilateralismo institucionalizado, que puede ir construyendo las normas del futuro pese, y no de la mano, a EE UU. No es previsible en el inmediato un cambio de sede principal de la ONU a un país que respete sus compromisos jurídicos, pero es factible que empecemos a hablar de activar mecanismos en reposo con respecto al ejército estadounidense como la Corte Penal Internacional o su dificultad constante para lograr acuerdos bilaterales con el resto de estados.
  • Limitaciones militares: La tensión militar con Irán ha resultado en un fiasco para los intereses nacionales de EE UU. Las diatribas online de Trump sobre la fuerza de su ejército sólo han servido para que todo el planeta asista en directo al primer ataque con misiles (incapaces de detener) en años a una base militar bajo control estadounidense. Lo que es aún más revelador es que un Estado se ha atrevido a tamaño desafío y no ha recibido respuesta. Tampoco ha sido sancionado por el Consejo de Seguridad de la ONU ni ha provocado gran respuesta del resto de potencias. Claro está, en parte, para no aumentar más la tensión. Pero en cualquier caso ha demostrado una debilidad militar de la antigua superpotencia, desconocida hasta el momento.
Concluimos recordando el principio: tenía sentido aumentar la tensión con Irán para dibujar un enemigo claro. Tenía sentido desde un punto de vista de política exterior estadounidense y también en el ámbito interno de la política en Washington. Sin embargo, la extralimitación de la Administración Trump ha forzado estos objetivos y desequilibrado los juegos de control de las élites económicas. Un EE UU más débil y con su fuerza imperial en descomposición, como es el caso, no es el modelo necesariamente buscado pues su función es precisamente la de control del sistema capitalista. Este debilitamiento exterior del control del poder puede tener un efecto cascada si se contagia al ámbito interno.
El desmoronamiento, silencioso y constante, de lo que un día fue el hegemón del orden internacional puede dibujar una sonrisa cínica. No deja de ser violentamente hermoso ver a Nerón incendiar la ciudad eterna. Sin embargo, ningún Imperio ha caído sin dejar un rastro de destrucción y sufrimiento entre las gentes empobrecidas. Y ninguna caída de Imperio ha anunciado garantía alguna de un régimen mejor posterior.
Ander Gutiérrez-Solana Journoud es profesor de Derecho Internacional Público en la UPV/EHU.

domingo, 19 de enero de 2020

Líder supremo iraní pide firmeza y unidad; llama payaso a Trump

Jamenei denuncia la cobardía de GB, Francia y Alemania


Foto
▲ En Islam Qala, integrantes de la policía fronteriza afgana llevan el ataúd de una de las personas que murieron en el vuelo PS752 de Ukrainian Airlines que se estrelló en Irán.
Teherán. El líder supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei, pidió ayer firmeza y unidad a los ciudadanos frente a sus enemigos, después de días de protestas contra el gobierno en las calles de esta capital tras el derribo accidental del Boeing 737 de Ukraine International Airlines, que dejó 176 muertos.
Fue la primera vez en ocho años que Jamenei hizo el sermón de la gran oración de los viernes en la mezquita Mosalla. Irán mostró que apoya la resistencia y no la sumisión. Aquellos que intentan mostrar otra cosa a la opinión mundial no son honestos, clamó ante miles de fieles.
Su discurso fue a menudo interrumpido por los gritos de la multitud, que pidió la muerte de Estados Unidos y la muerte de Israel.
Jamenei calificó el derribo del avión civil ucranio de tragedia amarga, pero pidió que no eclipse el sacrificio del general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Al Qods de la Guardia Revolucionaria iraní, quien fue asesinado hace 15 días por un ataque con drones en Irak, autorizado por Washington.
En represalia por la muerte del artífice de la estrategia militar iraní en Medio Oriente, la república islámica atacó con misiles dos bases iraquíes que albergan a soldados estadunidenses, lo que dejó 11 efectivos lesionados, según un reporte de la Marina de Estados Unidos, aunque el presidente Donald Trump y su ejército negaron desde un inicio de la existencia de víctimas.
Mientras se preparaba para un contrataque estadunidense que nunca llegó, la Guardia Revolucionaria iraní derribó por error con un misil tierra-aire el Boeing 737, que acababa de despegar de Teherán con destino a Kiev. El canciller ruso, Sergei Lavrov, confirmó la existencia de informes de la posible presencia de cazas estadunidenses cerca de las fronteras de Irán y lo que fue un factor en el derribo.
Jamenei también lamentó en su oración que haya países que quieren utilizar la tragedia para olvidar el asesinato de Soleimani por parte de los estadunidenses, calificó a Trump de payaso que sólo finge apoyar a la población iraní pero introducirá una daga envenenada en la espalda de la nación.
También denunció la cobardía de los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Alemania ante las amenazas de Trump de imponer aranceles de 25 por ciento sobre los automóviles europeos si no activaban el mecanismo de resolución del acuerdo nuclear.
En respuesta, el magnate tuiteó: “el llamado ‘líder supremo’ de Irán, quien no ha sido tan supremo últimamente, tenía algunas cosas desagradables que decir sobre Estados Unidos y Europa. Su economía se está derrumbando y su gente está sufriendo. ¡Debe tener mucho cuidado con sus palabras!”
En otro mensaje, aseguró que el pueblo noble de Irán, que ama a Estados Unidos, merece un gobierno que esté más interesado en ayudarlos a alcanzar sus sueños que en matarlos por exigir respeto.
Momentos antes, el emisario de Estados Unidos para Irán, Brian Hook, anunció en Washington que se impondrían sanciones al general de la república islámica, Hassan Shahvarpour, acusado de haber reprimido las manifestaciones de noviembre pasado en la norteña ciudad de Mahshahr.
Hook apuntó que Shahvarpour supervisó la matanza de 148 iraníes indefensos en la región de Mahshahr y anunció que Estados Unidos había recibido 88 mil mensajes después de pedirle al pueblo iraní que compartiera con el gobierno estadunidense videos, fotos o testimonios de la represión.
Las sanciones prohíben a Shahvarpour el acceso a Estados Unidos, una medida simbólica, ya que la administración de Trump ya ha endurecido considerablemente las restricciones de visados que afectan a los iraníes.
En el contexto de la tragedia del avión ucranio, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pidió al gobierno de Irán que envíe a un laboratorio francés de análisis las cajas negras de la aeronave, y aseguró que su gobierno dará 19 mil 122 dólares a las familias de cada uno de los 57 ciudadanos y 29 residentes permanentes de Canadá que murieron en el derribo.
El canciller ucranio, Vadim Pristaiko, indicó que Irán está dispuesto a entregar las cajas negras después de dar acceso a ellas al grupo de investigación internacional, al tiempo que la república islámico confirmó que identificó a todos los muertos de la tragedia.

Foto Afp
Periódico La Jornada

viernes, 17 de enero de 2020

Irán ha admitido sus mentiras; ¿por qué Occidente no lo ha hecho?



Foto
▲ Una doliente coloca flores junto a fotos de víctimas del avión derribado de Ukraine Airlines.Foto Afp
En tiempos de guerra le dijo célebremente Churchill a Stalin, la verdad es tan preciosa que la debería cuidar en todo momento un guardaespaldas de mentiras. Dijo esto en noviembre de 1943 –que casualmente era su cumpleaños 69– en un esfuerzo por transmitir al líder soviético la importancia de los engaños que hubo en la planeación del Día D. De hecho, los aliados sí engañaron a los alemanes, cuyos comandantes de la Wehrmacht pensaron que los desembarcos serían en el norte de Francia en vez de en las playas de Normandía.
Pero el significado de la verdad y las mentiras –e incluso el de la expresión tiempos de guerra– han cambiado tanto en sentido y utilidad en la historia reciente de Medio Oriente, que es casi imposible aplicar hoy en día la cita de Churchill.
Después de que uno de sus misiles antiaéreos destruyó el vuelo 752 de Ukranian Airways este mes, la mentira inicial de Irán –que la caída se debió a problemas con el motor– se pronunció no para atentar contra la verdad sino para proteger al régimen iraní de las acusaciones en caso de que su pueblo descubriera la verdad... que fue lo que, desde luego, ocurrió muy pronto.
Hubo un tiempo en que podía uno salir limpio de este tipo de mentira gigantesca. En la era pretecnológica, casi cualquier catástrofe podía ocultarse: aún hablamos de desastres envueltos en misterio. Pero con las cámaras de los teléfonos, los rastreadores de misiles, los radares de alto alcance y los satélites, las mentiras quedan al descubierto rápidamente. La pérdida del vuelo MH370 de Malaysia Airlines de hace casi seis años es la única excepción que se me ocurre ahora.
Cierto, Mubarak rodeó las instalaciones de la televisión de El Cairo con tanques en 2011, en un intento antidiluviano de detener la revolución impulsada por mensajes de teléfonos móviles. Pero la Guardia Revolucionaria y el ejército iraníes son tan avezados en cuestiones de computación que es improbable que no hayan entendido lo que le hicieron al avión ucranio. La idea, que aún repite el régimen, de que hubo problemas de comunicación (sí, durante tres días, por amor de Dios) es absurda.
Lo que en realidad pasó, sospecho, es que tanto el presidente Hassan Rouhani como el ayatolá Alí Jamenei supieron la verdad una hora después de lo ocurrido, pero estaban tan impactados de lo que había hecho su país que no supieron cómo responder. Su nación, en cuyo nombre se define como islámica y cuya supuestamente venerada (pero en realidad corrupta) Guardia Revolucionaria se ha vendido como impecable y temerosa de Dios. No supieron qué decir, y dijeron una mentira. De esta forma la imagen de la inmaculada teología que supuestamente sostiene la imagen de Irán fue destrozada por un error… y por su deshonestidad.
No es de extrañar que los iraníes volvieran a las calles.
Irán cometió un error, pero el conjugar un yerro trágico con una falsedad descarada que después admitió está muy cerca del pecado original. El pueblo no está a punto de derrocar al régimen, como sugieren los acólitos de Trump y los expertos estadunidenses de siempre. Pero Irán ha cambiado para siempre.
Sus líderes ya no pueden adjudicarse una infalibilidad papal. Si mienten sobre haber matado a inocentes pasajeros de un avión ucranio –la mayoría de ellos iraníes– seguramente su jurisprudencia es igualmente mentirosa. Quienes exigen obediencia de sus leales seguidores no pueden esperar que su audiencia acepte sus futuros pronunciamientos –acerca de Trump o de Dios– con la misma confianza sagrada.
Durante un tiempo, la Guardia Revolucionaria que solía presentar a sus integrantes como potenciales mártires del islam ahora serán conocidos como Los tipos que dispararon el misil.
Recordemos que en Occidente nos hemos acostumbrado tanto a nuestra deshonestidad y a que nos descubran, que apenas y chistamos ante la palabra mentira. Permítanme hacer una pregunta franca: salvo por las moscas que revolotean alrededor de Trump ¿alguien de verdad cree que hay información de inteligencia sobre los planes de Qasem Soleimani para atacar o hacer estallar cuatro embajadas estadunidenses (o cinco, o seis o las que sean)?
Tal vez es cierto. Tal vez no. Pero a juzgar por las burdas respuestas de Mark Esper, secretario de Defensa, y sus amigos, yo me atrevería a apostar que eso no es más que una novela barata de Trump; mezcla de Hollywood, confusión mental y un tuit matutino. ¿A quién le importa si es verdad o no? Soleimani era un mal tipo. Levante la mano alguien en Occidente a quien le moleste que haya sido asesinado (al menos usemos esa palabra una vez por hoy)? Hasta Boris Johnson dijo que no iba a lamentar la muerte de Soleimani, pese a que nadie le pidió su opinión. Seguramente hubiera dicho lo mismo –y probablemente lohará– si Estados Unidos, Israel, o ambos, asesinaran al líder libanés de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah.
El problema es que nos hemos acostumbrado tanto a las mentiras –sobre el Brexit, sobre Medio Oriente, sobre lo que ustedes digan– que ya ni nos importan.
Podemos ir a la guerra por armas de destrucción masiva, por advertencias de 45 minutos y promesas de democracia para Irak y lo que resulta es medio millón de muertos, un millón o un cuarto de millón. ¿Ven cómo se puede jugar con las almas de los muertos en esta parte del mundo? No protegemos la verdad con guardaespaldas ¿No está mejor el mundo sin Qasem Soleimani? ¿No está mejor el mundo sin Saddam?
Pero esto sólo funciona hasta cierto punto. ¿O alguien realmente piensa que la mezcolanza de Boris Johnson sobre un nuevo tratado nuclear con Irán es algo más que una concesión a Trump? Había un acuerdo y, en teoría, como nos lo recuerdan los iraníes constantemente, sigue habiéndolo. Los iraníes están listos para retomarlo… o al menos eso dicen.
Claramente, los estadunidenses sufrirán en días, semanas o meses próximos. Esas bases en el desierto iraquí se ven cada vez menos como los lirios acuáticos con los que los comparó alguna vez Donald Rumsfeld, y parecen cada vez más potenciales trampas de muerte.
Lo extraño es que cuando los estadunidenses originalmen-te acusaron a los iraníes de es-tar detrás de los ataques de guerrilla contra sus tropasde ocupación durante la invasión de 2003, los iraquíes sabían que esto no era cierto. Irak tenía suficientes armas y expertos muy bien entrenados; todos ellos provenientes del viejo y abandonado ejército de Saddam, y no necesitaban a Soleimani para enseñarles lo que ya sabían. Nadie debe dudar de su apoyo, pero sugerir que el general encabezaba la resistencia iraquí –otra de las razones que dan para asesinarlo– es ridículo.
Lo irónico es que cuando Estados Unidos afirmó que los iraníes estaban detrás de los ataques contra sus soldados en Irak, probablemente no lo estaban.
Y ahora los estadunidenses han matado al comandante de las fuerzas Al Qods de la Guardia Revolucionaria, los iraníes están, de hecho, detrás de los ataques a las bases estadunidenses. Así lo admitieron, como una notable verdad dicha incluso cuando mentían sobre la destrucción del avión ucranio.
Es evidente el por qué Trump está tan confundido. Hasta ahora, los estadunidenses tuvieron el monopolio del engaño. Su plan para Medio Oriente destruye cualquier posibilidad de dar a los palestinos una nación y Estado propios; es la antítesis del Acuerdo de Oslo, suponiendo que éste tuviera realmente la intención de dar a los palestinos un país propio. Las políticas de Trump (si es que se les puede llamar así) llevarán inevitablemente a una ocupación israelí permanente de Cisjordania y al despojo de los palestinos. Aún así, se supone que debemos creer –lo mismo que los árabes e incluso los mismos palestinos– que la continua colonización en Cisjordania, sin mencionar la existencia de una nueva embajada estadunidense en Jerusalén, tienen la intención de pacificar la región. Simplemente al discutir este absurdo escenario, estamos ayudando a propagar la mentira.
Lo raro es que en un mundo en que el asesinato de un comandante militar no es considerado un acto de guerra, comenzamos a aceptar estas mentiras. Se han vuelto normales, incluso se han convertido en una especie de rutina. Occidente, por supuesto, espera que su mentiroso en jefe termine su presidencia el próximo año. Yo no estoy tan seguro. Pero ¿qué hay de la otra nación que se regodea en mentiras? Me refiero al Estado que nunca jamás ha enviado a sus fuerzas especiales a Ucrania, que nunca tuvo nada que ver, ni de la forma más remota, en derribar a ese otro avión, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.
En comparación con todo esto, los iraníes parecen rechinar de limpios. Después de todo, su régimen sagrado confesó al final. Pero antes de hacerlo descubrieron el pecado original. Eso es toda una experiencia.
© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

martes, 14 de enero de 2020

Irán demandará a Donald Trump ante un tribunal internacional

Dice que no encubrió el derribo del avión ucranio

Agencias de prensa reportan que por tercer día consecutivo hubo protestas contra el gobierno


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▲ En una protesta contra el gobierno iraní por el derribo del avión de Ukraine International Airlines, en la universidad Sharif, en Teherán, un manifestante muestra la fotografía de una de las 176 víctimas. La imagen es del sábado, pero la agencia France-Presse la transmitió ayer.

Teherán. Irán anunció ayer que demandará ante un tribunal internacional al presidente estadunidense, Donald Trump, por la ejecución del general iraní Qasem Soleimani, y negó haber intentado encubrir el derribo del avión de Ukraine International Airlines, en el que murieron 176 personas el pasado miércoles.
El jefe del sistema judicial de Irán, Ebrahim Raisi, afirmó que el alto consejo de derechos humanos del Poder Judicial, la cancillería y otros departamentos de la república islámica cooperarán para procesar al magnate como el sospechoso número uno de este acto terrorista, en referencia al asesinato de Soleimai, jefe de la fuerza Al Qods, de los Guardiantes de la Revolución.
La demanda será presentada mientras está en el poder como presidente de Estados Unidos. No lo dejaremos tranquilo, advirtió el funcionario, citado por las agencias de noticias FARS e INRA.
Soleimani, Abu Mahdi Muhandis, alto mando de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, y otros militares fueron asesinados en un ataque con drones autorizado por Trump afuera del aeropuerto internacional de Bagdad, el pasado día 3.
En respuesta, Irán, que prometió venganza, atacó con misiles el pasado miércoles dos bases militares en Irak en las que se encuentran desplegados soldados estadunidenses. Horas más tarde, fue derribado un avión Boeing 737 de Ukraine Airlines poco después de despegar del aeropuerto internacional de Teherán, tragedia en la que murieron 176 personas, en su mayoría iraníes y canadienses.
El presidente de Irán, Hassan Rouhani, promulgó una ley que califica de organizaciones terroristas al Departamento de Defensa de Estados Unidos y a todas las entidades vinculadas, que fue aprobada la semana pasada por el Parlamento tras la ejecución de Soleimani.
La república islámica reconoció el sábado pasado que su ejército disparó por error un misil tierra-aire contra el avión ucranio. En un primer momento las autoridades negaron esa tesis, teoría que desde el principio mantuvo el gobierno canadiense.
Ali Rabiei, vocero del gobierno iraní, negó ayer que se hubiera intentado encubrir la responsabilidad en la tragedia. La verdad es que no mentimos. Mentir es disfrazar la verdad de manera intencional y consciente... es encubrir información... es conocer un hecho y no decirlo o deformar la realidad, sostuvo en un mensaje transmitido por televisión.
Las agencias de prensa internacionales reportaron que por tercer día consecutivo hubo protestas en Teherán por el derribo del avión, y la negativa inicial a reconocer que la nave civil fue atacada.
La agencia Ap indicó que pudo verificar la autenticidad de videos que circulan en redes sociales y que muestran cómo fuerzas de seguridad disparan munición real y gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes de las calles. En las grabaciones se ve a los asistentes toser y escupir mientras huyen del humo, y una mujer exclama en farsi: ¡lanzaron gas lacrimógeno a la gente! ¡Plaza de Azadi! ¡Muerte al dictador!
A su vez, la agencia Afp reportó: el domingo por la noche, movilizaciones de una amplitud difícil de evaluar tuvieron lugar en Teherán, según videos publicados en las redes sociales que no pudieron ser autentificados.
Después, en otro despacho Afp indicó: El lunes, por tercer día consecutivo, se difundieron videos en las redes sociales que parecían mostrar manifestaciones, en particular en la Universidad Sharif de Teherán, en Sanandaj en el Kurdistán y en Isfaján. Los manifestantes gritaban consignas hostiles a las autoridades de la República Islámica.
El jefe de la policía de Teherán, general Hosein Rahimi, rechazó que las fuerzas de seguridad hayan disparado a los manifestantes. La policía trató a las personas con paciencia y tolerancia. No se disparó en absoluto contra las concentraciones, porque se dieron órdenes de moderación a los policías de la capital.

Foto Afp
Periódico La Jornada

Si Soleimani era o no una amenaza inminente, no importa: el magnate



Washington. Realmente no importa si el general Qasem Soleimani suponía una amenaza inminente para el país, sostuvo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al defender el bombardeo estadunidense en Bagdad en el que fue asesinado el comandante iraní.
“Los medios que propagan noticias falsas y sus socios los demócratas están trabajando para determinar si el futuro ataque del terrorista Soleimani era ‘inminente’ o no, y si mi equipo estuvo de acuerdo. La respuesta a ambas es un rotundo sí. ¡Pero realmente no importa dado su horrible pasado!”, tuiteó Trump.
Más tarde, el fiscal general estadunidense, William Barr, aseguró que Trump tenía autoridad para matar al comandante iraní y agregó que la Casa Blanca consultó con su departamento antes del ataque del 3 de enero. Soleimani era un objetivo militar legítimo, afirmó a un grupo de periodistas, y explicó que el bombardeo fue un acto de defensa.
El canal de televisión NBC dio a conocer que Trump autorizó el asesinato de Soleimani hace siete meses, al citar fuentes anónimas, lo que volvió a poner en duda el argumento expuesto por el gobierno de que el general iraní planeaba ataques contra intereses de Estados Unidos.
Después de que las fuerzas de Teherán derribaron un dron estadunidense que incursionó en el espacio aéreo iraní en el estrecho de Ormuz en junio de 2019, el entonces asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, apremiaron a Trump a autorizar una operación contra Soleimani, indicó la NBC. El mandatario recalcó que sólo tomaría esa decisión si un ciudadano estadunidense muriera por culpa de Irán.
En este contexto, Pompeo aseguró ayer en California que los líderes iraquíes le dijeron en privado que apoyan la presencia de tropas estadunidenses, a pesar de los llamados públicos para que abandonen el país, y mencionó que Washington negociará con Irak para reducir el número de militares.
Pompeo se negó a testificar en la audiencia sobre Irán del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en medio de desacuerdos partidistas sobre una reciente escalada de los enfrentamientos en Medio Oriente, informó en un comunicado el legislador Eliot Engel.
Por otro lado, Trump atacó a los demócratas y los acusó de ser indulgentes con Teherán, al compartir en Twitter un fotomontaje en el que el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, aparece con turbante y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, con un chador, velo con el que las musulmanas se cubren la cabeza y los hombros, frente a una bandera iraní y con la leyenda: Demócratas 2020.

Periódico La Jornada

domingo, 12 de enero de 2020

La verdad sobre Soleimani



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▲ Musulmanes chiítas paquistaníes, ayer durante una manifestación en Islamabad contra el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, perpetrado la semana pasada en la capital iraquí por fuerzas de Estados Unidos.Foto Ap
Hay un momento sombrío en extremo en la versión fílmica de 1967 de A Man for All Seasons, el épico argumento de Robert Bolt sobre la negativa del canciller Tomás Moro a apoyar el divorcio de Enrique VIII: cuando Thomas Cromwell recluta al joven y arrogante maestro de escuela Richard Rich para que sea su espía. Más tarde Rich obtendrá la evidencia espuria que enviará a Moro al cadalso. Pero en esta primera reunión –en un pub londinense–, Cromwell ofrece a Rich un ascenso (y la consiguiente riqueza) a cambio de la mínima brizna de información que pueda usarse contra el nuevo lord canciller del rey Enrique.
Siempre he sospechado que las conjuras de los Tudor tienen algo en común con el mundo oscuro y extremadamente hipócrita de la política en Medio Oriente. Tal vez las obras de ficción de Saddam Hussein y Muammar Kadafi carezcan de la esencia de la Utopía humanista o de la música renacentista de milord Enrique, pero las feroces rivalidades y el temor a una muerte terrible que aflige a muchos líderes y a sus partidarios entre el Mediterráneo e Irán tienen mucho en común con las ambiciones personales que corrían como electricidad en la Inglaterra de Enrique.
Los puritanismos del nacionalismo espurio de Medio Oriente, así como su religión –junto con las superpotencias, felices de sacar ventaja de esas tonterías– se trasladan bastante bien cuando retrocedemos medio milenio. Para los crueles dictadores y prelados islámicos y sus facilitadores –palabra a la que volveré más tarde–, el apoyo de Wa­shington o Moscú es de suma importancia. El verdadero Moro estaba dispuesto a firmar de cuando en cuando la sentencia de algún obispo a la hoguera, en tanto Enrique, que disfrutaba de la espada, envió al patíbulo en la Torre de Londres tanto a Moro como, más tarde, a Cromwell. En vez de Estados Unidos y Rusia, léase el Papa y España.
Pero volvamos a esa escalofriante reunión en el pub de Londres donde Cromwell, representado sin afectación por Leo McKern, explica por qué humildes administradores como él tienen tantas dificultades para ayudar a que su rey consiga un divorcio que le permita un nuevo matrimonio del que pueda nacer un heredero, lo cual es, por casualidad, una constante preocupación de nuestros actuales príncipes y tiranos en Medio Oriente.
Nuestra función como administradores, dice un irritado Cromwell a Rich (el joven John Hurt), es minimizar los inconvenientes que esto va a causar.
La palabra clave, por supuesto, es in­convenientes, como Cromwell deja en claro. “Es nuestra única función, Rich: minimizar los inconvenientes de las cosas. Una ocupación inofensiva, dirías, pero no. A los administradores nadie nos quiere, Rich. No somos populares…”
Siempre sonrío cuando la película llega a este punto. He pasado toda una vida escuchando a funcionarios árabes e iraníes explicar la validez de su causa, los inconvenientes que impone a sus renuentes amos… y las enormes cargas y riesgos que ese trabajo significa para ellos. Un resbalón y el hacha del verdugo se alza en la Torre… o el dron llega en las primeras horas al aeropuerto internacional de Bagdad.
Vale la pena en estos días releer la notable serie de documentos iraníes de inteligencia que el sitio The Intercept y el New York Times publicaron hace menos de dos meses. Su procedencia no está clara todavía, y puedo ver por qué los escépticos afirman que fueron sembrados. Sugieren que Irán tiene mucho mayor poder económico y político sobre líderes árabes de lo que antes se sabía, y luego retratan a Qasem Soleimani no tanto como un monstruoso fabricante de reyes, sino como un facilitador, alguien que hace (o hacía) que las ruedas del poder giraran a favor de Irán.
Los retratos fotográficos extremadamente vanidosos que Soleimani usaba –para incrementar su estatus supuestamente icónico y quizá sus probabilidades de alcanzar la presidencia iraní– recuerdan el hábito renacentista de alcanzar la idolatría intelectual por medio del retrato. A Soleimani no le hubiera gustado la furtiva semejanza de Thomas Cromwell a sus cuarenta y tantos años en el retrato de Holbein el Joven, con la cara mofletuda y los ojos bizcos. En cambio, el retrato del mismo Holbein del embajador francés en Londres, Jean de Dinteville –el tipo a la izquierda en Los embajadores–, habría sido muy del gusto de Soleimani, quien habría admirado la alfombra de Medio Oriente en la que Dinteville se apoya… incluso con lo que se supone que es la figura de un cráneo en la parte inferior de la pintura.
Pero no adornemos el mundo de Soleimani con tal conocimiento. La descripción que el general David Petraeus hizo de él como una figura en verdad maligna, después de la invasión de Irak en 2003, no es lo bastante buena: más cercana es la del comandante canadiense en Afganistán, el general Rick Hillier, quien llamaba montón de escoria a sus enemigos talibanes.
El papel de Soleimani era bastante claro: poner los cimientos de un ­vínculo inquebrantable entre los chiítas de Irak, Siria (los alawitas) y Líbano, que los subordinase a Irán. Se dedicó a ello con determinación, con ingente trabajo y considerable inmisericordia, absorbiendo a ex agentes de la CIA –al parecer junto con sus contactos en Estados Unidos– mientras disfrutaba de la estima de los ministros iraquíes (y por consiguiente de los estadunidenses que los apoyaban) por atacar al Isis en Faluya y Mosul.
Soleimani podía ser obsequioso en extremo. Según uno de los documentos iraníes, que abarcan el periodo 2013-2015, buscó autorización del ministro iraquí de transporte para enviar provisiones humanitarias a Siria a través del espacio aéreo iraquí. Cuando el ministro accedió, relata él mismo, Soleimani se levantó, se acercó y me besó en la frente.
En cambio, otros documentos sugieren que los iraquíes, en especial los sunitas, estaban furiosos con Soleimani, a quien pintaban como un peligroso promotor de sí mismo, publicando retratos suyos en diferentes redes sociales. Tal vez aprendió sus técnicas de autopromoción del presidente de Estados Unidos.
También era demasiado cercano a los agentes de inteligencia en países no árabes, Turquía en particular. Pero su pecado más grave fue permitir sangrientas peleas sectarias entre milicias chiítas patrocinadas por Irán y árabes –tanto chiítas como sunitas– en aquellos países con los que Irán quería hacer causa común.
A los sirios a veces les costaba trabajo digerir la retórica de Soleimani. Recuerdo a un joven oficial del ejército sirio que me dijo, con una mezcla de respeto a Irán y cinismo: nos gusta que nuestros hermanos iraníes vengan a pelear por Siria, pero cuando nos dicen que han venido a morir, me pregunto qué quieren decir. No queremos que mueran: queremos que peleen. Y, desde luego, los iraníes sí peleaban, pero no en los números que afirmaban.
Los sirios se cansaron de los iraníes de Soleimani cuando alardeaban de victorias en las que no habían tenido parte. Cuando Soleimani se ufanó del papel iraní en la recaptura de Alepo –esta información no está en los documentos iraníes–, el ejército sirio enfureció. No hubo fuerzas iraníes en esa batalla. El Hezbolá libanés sin duda contribuyó en gran medida a la causa del régimen sirio, pero el propio comandante y presidente de Hezbolá, Sayed Hassan Nasrallah, declinó permitir que Soleimani tomara el control de los chiítas libaneses… y Soleimani sabía que era mejor no intentarlo.
Su verdadero error fue apoyar –como general del Estado, que es lo que era– a las milicias chiítas en Irak que estaban dispuestas a torturar o matar a sus enemigos (prisioneros sunitas, librepensadores chiítas, lo que fuera) para mantener el poder de Irán sobre el régimen. Esto es lo que en verdad significa minimizar los inconvenientes, porque los aliados de Soleimani en Irak se oponían a las manifestaciones contra la corrupción del Estado y dieron muerte a miles de manifestantes. Hasta el consulado iraní en el sur de Irak fue incendiado.
También Hezbolá en Líbano trató de reprimir las manifestaciones contra la corrupción, que no sólo pretendían poner fin al sectarismo, sino demandaban específicamente terminar con la interferencia extranjera. No es extraño que nadie quisiera a los administradores. Lo suyo no era ocupación inofensiva.
Esto, porque el legado de Soleimani fue un intento de realinear a las milicias chiítas, no del lado de la libertad o contra la corrupción –y ni siquiera del antisionismo–, sino del lado de un Irán cuyo poder era más importante que sus supuestas virtudes morales. En uno de sus últimos mensajes desde Abbottabad, Osama bin Laden se refirió a la necesidad de salvar a los musulmanes chiítas en la guerra de Al Qaeda contra Occidente. Los documentos iraníes registran cómo los servicios de inteligencia de Irán (los que trabajaban para el ministerio del interior) discutían ese mismo tema… en relación con el sufrimiento de los sunitas a manos de las milicias chiítas.
¿Qué más queda por decir? Bueno, recordemos tan sólo que Thomas Cromwell terminó igual que su víctima Tomás Moro: con la cabeza en el tocón.
Todo lo que quedó de Soleimani, en uno de sus dedos, fue un anillo con el que ponía sellos. En cambio, Richard Rich –y esas son las últimas palabras de la película– murió en su cama.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

viernes, 10 de enero de 2020

Matar a un general




Blog Personal

Estados Unidos ha asesinado a una de las principales personalidades de Irán que estaba visitando oficialmente en misión diplomática un país amigo. El mensaje del asesinato de Gasem Soleimani es la persistencia de Washington en el empeño de mantener revuelta la primera región energética del mundo e impedir cualquier distensión entre Irán y Arabia Saudí.
El general Gasem Soleimani, uno de los principales hombres de Estado de Irán, fue asesinado por Estados Unidos el viernes 3 de enero. Su cortejo fue atacado por drones al salir del aeropuerto de Bagdad en una acción en la que también murieron otras seis personas, entre ellas uno de los jefes de la mayor milicia chiíta iraquí, Abu Majdí al-Mujandis. Ya sabíamos que en este mundo las grandes potencias, y en primer lugar Estados Unidos, practican la sistemática violación de la legalidad internacional, pero las características y circunstancias de este asesinato lo convierten en un extraordinario atropello, particularmente grave y provocador.
Soleimani había llegado a Bagdad como invitado del gobierno de Irak en lo que su primer ministro, Adil Abdul Majdí, describió como una “misión diplomática”. El gobierno de Irak estaba mediando para rebajar la tensión entre Irán y Arabia Saudí, asunto oficialmente bendecido por la administración de Estados Unidos. El general portaba una respuesta de Teherán a mensajes previos de los saudíes, explicó Abdul Majdí ante el parlamento en Bagdad. “Tenía que encontrarme con Soleimani la mañana que lo mataron, vino para traerme un mensaje de Irán de respuesta al mensaje que les enviamos de parte de los saudís”.
Estados Unidos relacionó a Soleimani con un “inminente peligro” de acciones iraníes contra ciudadanos americanos, pero no hay prueba alguna de que estemos ante un nuevo caso de “asesinato preventivo”. Fuentes del Pentágono han reconocido la ausencia de informes sobre ataques inminentes. El general iraní llegó a Bagdad en un vuelo regular provisto de su pasaporte diplomático. No era un “viaje conspirativo”. Estados Unidos ha asesinado a una de las principales personalidades de Irán que estaba visitando oficialmente en misión diplomática un país amigo. Es como si Irán hubiese asesinado al Secretario de Estado americano y a uno de los principales generales del Pentágono al salir de un aeropuerto europeo cuando se dirigían a sostener conversaciones con la canciller Merkel o el Presidente Macron sobre seguridad europea. Algo inaudito e inimaginable: una pública y abierta declaración de guerra. Cuando el ministro de exteriores iraní Javad Zarif ha dicho precisamente eso, Washington le ha denegado el visado para asistir a la prevista sesión del Consejo de Seguridad de la ONU donde el ministro iba a denunciar el crimen. La denegación de visado es otra violación del derecho internacional relativo al estatuto de la ONU.
Soleimani era un gran estratega que alcanzó tres señaladas victorias en los últimos diecisiete años: fue uno de los organizadores de la resistencia armada al ocupante americano en Irak tras la invasión de 2003, jugó un gran papel en la expulsión del Estado Islámico de Irak y derrotó luego al conglomerado yihadista en Siria (Estado Islámico, Al Qaeda, Al Nusra, etc.) financiado y sostenido por la CIA y las monarquías petroleras del Golfo. Fue Soleimani quien en 2015 convenció a Vladimir Putin de la conveniencia de ayudar militarmente al gobierno de Siria, que ha acabado restableciendo su control del país frustrando una nueva operación de cambio de régimen que se ha saldado con otra enorme matanza.
El mensaje que contiene este asesinato es el de la persistencia de Washington en el empeño de mantener revuelta la primera región energética del mundo, un pilar del dólar, e impedir cualquier arreglo pacífico entre Irán y Arabia Saudí.
¿Peligro de guerra?
Desde el viernes 3 de enero, todos los comentaristas anunciaban una respuesta iraní a esta “declaración de guerra” de Trump, o de sus generales, poco importa. Se olvida que esa guerra es un hecho desde hace muchos años. Históricamente comenzó con el golpe de estado contra Mossadeq, el primer ministro iraní que nacionalizó el petróleo, y prosiguió con la reacción a la Revolución Jomeinista de 1979, que indujo a Occidente a azuzar la sangrienta guerra entre Irak e Irán de los años ochenta con centenares de miles de muertos. El propio Trump lo ha recordado al amenazar con destruir 52 objetivos iraníes si Teherán se atrevía a responder al asesinato de Soleimani, un objetivo por cada uno de los rehenes que la revolución iraní tomó en la embajada de Estados Unidos en Teherán en aquella época. El Imperio no olvida. Detalle significativo: en su respuesta Trump mencionó la posibilidad de destruir entre esos objetivos algunos “importantes para la cultura iraní”, es decir, algo expresamente prohibido por las convenciones internacionales de 1954 y 1977 y que colocaría a Washington a la par con los talibán que destruyeron los Buda de Bamyan y con el Estado Islámico destruyendo museos en Irak o las ruinas de Palmira en Siria.
La retirada unilateral de Estados Unidos, en mayo de 2018, del acuerdo nuclear alcanzado con Irán, así como las sanciones que sufre ese país, los asesinatos de científicos iraníes y los atentados, sanciones y el bloqueo financiero y petrolero que asfixia la economía iraní, forman parte de esa guerra. Desde hace 19 meses, la exportación petrolera iraní que en 2017 era de 2,5 millones de barriles diarios ha caído a unos cuantos centenares de miles como consecuencia de las sanciones de Trump. Todo eso son motivos sobrados de guerra a los que Irán ha respondido en la medida de sus reducidas posibilidades. El asesinato del General Soleimani representa una nueva fase de esa vieja guerra.
Millones de iraníes han salido a la calle pidiendo venganza por el asesinato del General. Una movilización popular sin precedentes desde el funeral del Imán Jomeini de 1989. La prometida respuesta no era fácil para Teherán. Por un lado es enorme la desproporción de fuerzas en presencia. El Pentágono ha destacado bombarderos estratégicos B-52, de largo alcance y capacidad nuclear, en la base de Diego García desde donde se puede atacar Irán pero fuera del alcance de los misiles iraníes. Por otro, hay que satisfacer de forma convincente la indignación popular. Sea cual sea el desenlace, de momento la solución ha sido comedida. Teherán tiene armas de precisión e información detallada sobre cómo y donde hacer daño a las fuerzas americanas en la región, pero el ataque con misiles de la noche del martes se ha dirigido contra bases militares en Irak alejadas de Bagdad y de una forma aparentemente pensada para evitar muertes americanas. La prensa iraní habla de 80 víctimas, lo que podría ser farol.
Y mientras tanto en Europa…
El domingo 5 de enero, 48 horas después del asesinato en Bagdad, los mandatarios de las tres principales potencias europeas, Angela Merkel, Emmanuel Macron y Boris Johson, divulgaron su declaración conjunta. En ella el asesinato de Soleimani ni siquiera es mencionado. “Hemos denunciado los recientes ataques a las tropas de la coalición en Irak y estamos profundamente preocupados por el negativo papel jugado por Irán en la región, especialmente a través de los guardias de la revolución y de la unidad al-Quds bajo mando del General Soleimani”, señala la declaración. “Llamamos especialmente a Irán a abstenerse de mas violencia”, continua. En otras declaraciones personales Johnson le dijo a Trump que Soleimani “representaba una amenaza a todos nuestros intereses” y que “no lamentamos su muerte”. Macron expresó su preocupación por el papel desestabilizador de las fuerzas dirigidas por el general asesinado y el ministro alemán de exteriores Heiko Maas declaró que el General “había dejado un rastro de devastación y sangre por Oriente Medio” y que “la Unión Europea tenía buenas razones para tenerle en su lista de terroristas”. Esta declaración hizo que Teherán convocara al embajador alemán y le censurara por su apoyo al “ataque terrorista de Estados Unidos”. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha responsabilizado en solitario a Irán de la escalada de tensiones en Oriente Medio y ha justificado el asesinato como una reacción a las provocaciones sufridas por los americanos en Irak. Una vez más la “política exterior europea” queda retratada.
Es en Alemania, en la base de Ramstein, donde se encuentra el punto de mando y control de los ataques con drones de las fuerzas de Estados Unidos. Un anónimo ciudadano alemán ha presentado una denuncia en la localidad de Zweibrücken para que se elucide si el asesinato se pilotó desde Ramstein. Siendo tal acción una violación del derecho internacional y del derecho alemán, ha formulado una denuncia “contra todos los sospechosos de tal crimen en Alemania y Estados Unidos”. Quienes a estas alturas aún crean en el “estado de derecho” europeo a efectos internacionales, pueden agarrarse a ese simbólico gesto sin el menor futuro.
(Publicado en Ctxt)

Trump mira las encuestas y apuesta a la muerte


Tiempo Argentino

El presidente de los EE UU provocó una notable escalada de la tensión en Medio Oriente con la decisión de matar al general iraní Qasem Soleimani, mientras alardea de su apoyo popular en un año electoral y frente al impeachment. Reacciones en el mundo. Nuevos ataques en las últimas horas.


"La venganza está en camino". Fue el clamor más escuchado en las calles de Bagdad donde miles de iraquíes, entre ellos importantes autoridades del país, marcharon homenajeando al poderoso general iraní Qasem Soleimani, muerto en el ataque de dron, ordenado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.