Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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domingo, 11 de octubre de 2020

Israel-Serbia: ecos de conflictos pasados

Robert Fisk

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▲ La cineasta bosnia Jasmila Zbanic (tercera a la izquierda) acudió al cementerio conmemorativo de Potocari antes de la primera proyección pública de la cinta Quo Vadis, Aida?, sobre la masacre de Srebrenica.Foto Ap

Me encantó la expresión en el rostro de Aleksandar Vucic cuando Donald Trump anunció que, conforme al nuevo acuerdo de normalización entre Serbia y Kosovo, Serbia trasladaría su embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

Mientras Trump anunciaba que los chicos de Belgrado mudarían a su embajador a la ciudad que Estados Unidos afirma que es la capital unificada de Israel, el antiguo publirrelacionista del dictador Slobodan Milosevic miró con asombro los documentos que tenía enfrente… y luego empezó a rebuscar en las páginas. Cuando Serbia masacraba a los musulmanes de Bosnia, hace casi tres décadas, uno no veía vacilar así a los hombres más poderosos de Belgrado.

Milosevic, por supuesto, era un criminal de guerra, pero ¿Vucic? Nunca, aunque es cierto que durante la guerra con Bosnia sugirió de manera gráfica que por cada serbio muerto, mataremos 100 musulmanes. También acompañó a uno de los jefes milicianos más aterradores en una excursión secreta para reunirse con Saddam Hussein en Bagdad. Y, en respuesta a una pregunta mía, se refirió a la masacre de 8 mil musulmanes en Srebrenica como una situación. Sin embargo, tan pronto como, pasada la guerra, se puso a hablar de derechos humanos y del deseo de Serbia de unirse a la Unión Europea, se volvió la delicia de Bruselas. Vaya, el nuevo presidente serbio –Vucic, nada menos– hasta consiguió la ayuda de Tony Blair (alguna vez el bombardero de Belgrado) para que lo aconsejara sobre las futuras políticas serbias.

Pero los recuerdos son como socavones. Hoy están aquí, mañana se habrán ido. Así como el invasor de Irak se volvió una inspiración santa para los derechos humanos, el sórdido ministro de información del menos sagrado de los tiranos balcánicos se convirtió en un presidente agradable, democrático y favorable a la Unión Europea. Israel, cuyo primer ministro actual –no hablemos más de ese asunto de corrupción, por favor– quedó complacido al enterarse el mes pasado de que Serbia secundaría a Kosovo en abrir una embajada en Jerusalén.

Ninguna mención hizo el líder israelí de las bandas serbias de estilo SS que destruyeron las ciudades y aldeas de Bosnia con el apoyo del antiguo jefe de Vucic. La propia Unión Europea –dueña del mayor socavón de la memoria política en Europa– se sacó un poco de onda. Esperen un momento, dijo: si Vucic quiere que Serbia se una a la UE, ¿por qué se distancia de sus futuros socios europeos al enviar a su embajador a Jerusalén? ¿Acaso Vucic no recordó la insistencia de la UE en la solución de dos estados, una capital para los palestinos al igual que para los judíos en Jerusalén, etcétera, etcétera?

O bien –dada su expresión de asombro cuando escuchó a Trump anunciar el traslado de la embajada serbia a Jerusalén–, ¿acaso Vucic tenía la menor idea de lo que estaba haciendo, por principio de cuentas?

Es muy posible que no. Cuando llegó a Kosovo, el 18 de junio de 1998 –con su cara de niño, gruesos labios y rápida sonrisa, anoté con poca amabilidad en The Independent en esa ocasión–, era la voz fiel del dictador Milosevic. Todo lo que el que pronto sería declarado criminal de guerra deseaba en Kosovo, nos dijo Vucic, era paz, diálogo y derechos humanos para todos, incluido 90 por ciento de la población musulmana kosovara albanesa.

Vucic también había sido vocero de Vojislav Seselj, líder de la milicia serbia que llevó a cabo la limpieza étnica en gran parte de Bosnia. Seselj dijo que sus hombres sacaban los ojos a croatas con cucharas oxidadas, nada menos. Por eso le pregunté a Vucic acerca de Srebrenica. No había razón, me dijo entonces, en usar comparaciones con Bosnia y –aquí todos contuvimos el aliento– con el vocabulario de la situación en Srebrenica. Esa palabra situación salió de los labios de Vucic, terrible expresión para la ejecución de más de 8 mil musulmanes en fosas comunes que ocurrió después de la rendición del refugio seguro de Srebrenica a los asesinos serbios, en 1995.

Allí estaba Vucic, el ministro de información, menos de tres años después de la masacre, palmeándonos el hombro con la situación, mientras nos daba lecciones sobre deber cívico, derechos constitucionales, patriotismo y no violencia. Así pues, ¿por qué habría de sorprendernos descubrir que ese mismo joven alto, algo desgarbado, pero listo, había acompañado al monstruoso Vojislav Seselj (bajo un velo de sigilo y en compañía de agentes de seguridad iraquíes) a Bagdad como invitado del partido Baaz de Saddam Hu-ssein? Seselj tuvo una larga reunión con Saddam –Irak estaba devastado tras 10 años de sanciones impuestas a raíz de la invasión de Kuwait, en 1990– después de aterrizar en el aeropuerto de Damasco, en Siria, y ser escoltado por guardias tanto sirios como iraquíes al puesto fronterizo de Wadi Ash Salan para el viaje por tierra a Bagdad.

Vucic, el ex ministro de información de Milosevic –quien sabía muy bien que Saddam había enviado telegramas de apoyo mutuo a Milosevic en plena guerra de Kosovo en 1999, cuando los serbios, bajo ataque aéreo de la OTAN, expulsaban de Kosovo a 200 mil musulmanes–, más tarde se convirtió en líder de la Serbia posterior a Milosevic. Ahora quería llevar a Serbia a la UE, y por tanto era amado por nuestros amigos de la UE en Bruselas y ahora aconsejado por –no contengan el aliento aquí, por favor– Tony Blair. Y, puesto que Blair ahora ha aconsejado al dictador de Uzbekistán y en fecha más reciente al líder golpista egipcio, el brigadier general presidente Al Sisi, Vucic está en buena compañía.

Un seguro par de manos, pues, recibido con calidez en Downing Street y Bruselas; no sólo un hijo pródigo, sino un hombre cuya decisión de aceptar una resolución negociada sobre Kosovo –reconocer un fallo de la Corte Mundial de que la declaración de independencia de Kosovo fue legal– fue saludada por nuestra élite en Bruselas como importante parteaguas. Todo lo cual aceleró la solicitud de Belgrado de conceder la membresía en la UE.

Bienaventurados los pacifistas. Vucic, desde luego, hizo todo lo correcto. Dirigió el Partido Progresista Serbio, fue odiado de corazón por su viejo amigo Seselj –quien fue exculpado de crímenes de guerra en Bosnia después de pasar ocho años en prisión en La Haya– e incluso se presentó en el servicio memorial en Srebrenica, donde Bill Clinton exigió apresuradamente a los dolientes que le estrecharan la mano. No lo hicieron, y él salió corriendo de la escena.

Pero todo esto es mero contexto. A los israelíes no les preocupa el pasado de Vucic en las guerras balcánicas. Ni sus viejos amigos de mala fama. No es difícil, desde luego, ver por qué los israelíes instintivamente ven con buenos ojos a los serbios. Partisanos serbios salvaron de Hitler a muchos judíos y, durante la Segunda Guerra Mundial, los serbios compartieron el destino de muchos miles de judíos en uno de los campos de concentración más sádicos de los nazis croatas, en una pequeña ciudad llamada Jasenovac, en el río Sava. Los lectores deberían buscar referencias de este terrible lugar de decapitaciones y tortura y quedar justamente conmovidos.

No sólo la Segunda Guerra Mundial vincula a israelíes y serbios de la actualidad. Durante la lucha de Kosovo por liberarse de los serbios, Ariel Sharon, entonces ministro israelí del Exterior, se opuso a la guerra de la OTAN contra Kosovo, despotricando contra el terror islámico en la provincia serbia. ¿Les suena familiar? Sharon había detectado con gran astucia que la OTAN había emprendido esa guerra para separar parte del territorio soberano de Serbia y concederle independencia sobre la base de que una mayoría de su población –los musulmanes kosovares– deseaban un Estado aparte.

En el momento en que Israel exprese apoyo (a la OTAN), dijo Sharon, “es probable que se vuelva la próxima víctima. Imaginen que un día los árabes de Galilea demanden que la región que habitan sea reconocida como un área autónoma, conectada a la Autoridad Palestina…” De ese modo Sharon, aunque fuera por breve tiempo, se volvió un aliado de Milosevic. No podría haber un Estado albanés en Kosovo, según Sharon, a riesgo de que más tarde el mundo decidiera que los ciudadanos palestinos israelíes de Galilea también deberían separarse. Muy aparte del futuro de la Cisjordania y Gaza ocupadas. Bueno, Kosovo obtuvo su independencia…

Así pues, el futuro embajador serbio en Jerusalén tendrá mucho de qué hablar con sus anfitriones israelíes. Y los israelíes, por supuesto, podrán charlar del mismo tema con el futuro embajador de Kosovo en Jerusalén. Seguro se convertirá en un debate formidable.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

viernes, 3 de julio de 2020

Presidente palestino rechaza invitación de Trump a la Casa Blanca

La visita legitimaría el plan de anexión, explica
Respeto, esencial para la paz y la seguridad, dice Raíces, colectivo de israelíes y árabes


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▲ Jaled Abu Awad (izquierda), un palestino de Belén, y Shaul Judelman, un colono israelí del cercano asentamiento de Tekoa, quienes encabezan el movimiento Shorashim-Judur, publicaron una petición contra la intención de Israel de anexar partes de Cisjordania ocupada.
Jerusalén. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, declinó recientemente una invitación personal del presidente Donald Trump para visitar la Casa Blanca y discutir el controvertido acuerdo del siglo, anunciado por el magnate y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el pasado 27 de enero en Washington, y que prevé la anexión a Israel de 30 por ciento del territorio de la Cisjordania ocupada.
Según el periódico Yediot Ahronot, Abbas declinó la invitación de Trump al considerar que los palestinos interpretarían que un viaje de su presidente a Washington legitimaría el acuerdo del siglo.
Los palestinos interrumpieron los contactos oficiales con Estados Unidos en 2017, cuando el presidente Trump ordenó el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén.
El periódico de Tel Aviv señala que, a pesar de las apariencias, existen vías de comunicación entre la dirección palestina y Washington mediante el consulado de Estados Unidos en Jerusalén.
En Cisjordania, algunos colonos se unen a los palestinos a la hora de criticar el proyecto de Israel de anexionar zonas de este territorio ocupado, que según ellos amenaza la reconciliación por la que militan desde hace años.
Jaled Abu Awad y Shaul Judelman viven a pocos kilómetros de distancia, al sur de Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel desde hace 53 años.
El primero es un palestino de Belén, el otro un israelí de la colonia judía de Tekoa, considerada ilegal por el derecho internacional, igual que los demás asentamientos israelíes. Ambos dirigen el movimiento Shorashim-Judur (Raíces, en hebreo y árabe), fundado en 2014 con la ambición de propiciar el diálogo entre israelíes y palestinos en Cisjordania.
Según ellos, la anexión deseada por Israel de partes del territorio palestino y de colonias israelíes sería una agresión (...) contraria al principio del respeto mutuo que consideran esencial para garantizar la paz y la seguridad en esta tierra y en la región, según un comunicado conjunto.

Vinculados a la tierra
El local de Shorashim-Judur está ubicado en el Gush Etzion, un bloque de 25 colonias israelíes establecido cerca de la ciudad palestina de Belén. Según algunos observadores, este bloque de colonias podría estar entre las primeras en ser anexionadas por Israel.
Abu Awad considera que la anexión sería una declaración de guerra que podría conllevar violencia. Sería un gesto unilateral, que agravaría el conflicto.
Sentado junto a él, en una silla de plástico, Shaul Judelman estima que hay que cesar de impulsar hacia la separación.
Tenemos una generación de israelíes que jamás ha conocido a palestinos, y a una generación de palestinos que solamente ha visto a soldados israelíes, se lamenta este rabino.
Para este colono, los acuerdos de paz de Oslo (firmados en 1993) han separado a israelíes y a palestinos, al decidir que unos estarían aquí y otros allá.
Dichos acuerdos dividieron Cisjordania entre tres zonas: A, B y C.
Las dos primeras representan 40 por ciento del territorio y están principalmente bajo control palestino, mientras la zona C (60 por ciento) se halla bajo control militar y civil israelí.
Las cosas no pueden funcionar así ya que según Judelman, tanto los israelíes como los palestinos están vinculados a la totalidad de esta tierra.
En su comunicado, los dos hombres critican la posición de Netanyahu, quien descartó la opción de otorgar la ciudadanía israelí a los palestinos que estén en las tierras anexionadas.
Un proyecto que no hace primar la igualdad de derechos que merecen cada palestino y cada israelí no nos acercará, sino que nos alejará, escriben ambos.
Según el acuerdo de gobierno de unión, firmado esta primavera boreal, Israel debía pronunciarse a partir del primero de julio sobre la aplicación del proyecto de anexión de las colonias israelíes y del valle del Jordán.

Foto Afp
Periódico La Jornada

Hamas y Fatah se unen para enfrentar la iniciativa anexionista de Israel



Ramalá. Fatah, el partido del presidente palestino Mahmoud Abbas, y el movimiento islamita Hamas, que controla la franja de Gaza, prometieron ayer unidad contra el proyecto de anexión israelí de zonas de Cisjordania, en una inusual rueda de prensa conjunta.
Vamos a utilizar todos los mecanismos para garantizar la unidad nacional contra el proyecto israelí, afirmó el secretario general de Fatah, Jibril Rajub, en una rueda de prensa conjunta con Saleh Al Aruri, un dirigente de Hamas, que habló desde Beirut.
Rajub dijo expresarse con una sola y única voz.
El último encuentro conocido entre Hamas y Fatah fue en enero de 2020.
La anexión de partes de Cisjordania está prevista en el plan estadunidense para Medio Oriente, rechazado en bloque por los palestinos desde su presentación a finales de enero. El texto prevé también la creación de un Estado palestino desmilitarizado en un territorio restringido con Cisjordania y la franja de Gaza, a unos 50 kilómetros, unidos por un corredor.
No sólo los palestinos rechazan el plan anexionista. El primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson, advirtió que no reconocerá la anexión y llamó a su par israelí Benjamin Netanyahu a hacer de lado el llamado acuerdo del siglo planteado por Donald Trump.

Periódico La Jornada

domingo, 28 de junio de 2020

Justicia europea da revés a Israel




Nunca he sido partidario de un boicot. ¿Sanciones contra Italia después que Mussolini invadió Abisinia? Olvídenlo. ¿Sanciones contra España en la guerra civil? Baldaron al legítimo gobierno republicano. ¿Sudáfrica? Siempre pensé que los rufianes del apartheid sabían que les había llegado la hora: estaban demasiado rebasados en número para sobrevivir. ¿Sanciones contra Saddam Hussein? Risibles. ¿Sanciones contra Siria? No sirvieron para derrocar a Assad, así que vamos a sancionarla de nuevo. Y no olvidemos las sanciones contra Rusia. ¿Alguien ha visto que Putin recoja su tienda en Sebastopol?
¿Sanciones contra Israel? Hasta Uri Avnery estaba en contra. Tiendo a estar de acuerdo con él. PERO…
Sí, siempre hay un pero. Y, en este caso, merece las mayúsculas. Como muchas noticias importantes, el veredicto de la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) contra la condena en Francia de 11 activistas que demandaban un boicot de productos israelíes quedó sepultado bajo la pandemia de obsesión periodística con el Covid-19. En 2015, con un trasfondo de condenas políticas del propio Israel, el más alto tribunal de apelaciones de Francia convalidó sentencias que condenaban a los activistas por incitación al racismo y antisemitismo.
Lo que esto significaba, en mi concepto –aunque ningún tribunal francés se atrevió a sugerir tanto–, era que cualquiera que intentara persuadir a los tenderos o comerciantes de París, Lyon o Marsella de no comprar naranjas, uvas o sistemas de seguridad de Israel era antisemita. Siempre he dicho y escrito que hay montones de nazis verdaderos y antisemitas en el mundo –a quienes todos debemos combatir–, pero que acusar falsamente de racismo a los críticos de Israel acabará por hacer respetable el antisemitismo.
No importa: fueron sentenciadas 11 personas que forman parte del movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), acusadas del terrible crimen de distribuir volantes en el estacionamiento de un supermercado de Alsacia y vestir playeras con letreros que llamaban a boicotear productos israelíes. Se les ordenó pagar 13 mil euros en multas y daños a los grupos pro israelíes que entablaron la demanda original contra ellos. No es difícil, mirando en retrospectiva al proceso, ver por qué la CEDH no podía digerir esta obra de descarado teatro político cuando emitió su propio juicio, hace poco más de una semana.
Cuando el movimiento BDS demanda la retirada israelí de los territorios palestinos ocupados, Israel se ocupa en trazar un plan junto con los estadunidenses para anexarse –contra todo derecho internacional– la propiedad y territorio de árabes con los espurios argumentos de que los palestinos no tienen una nación y, por tanto, no califican como ocupados: solo viven en territorio en disputa. Es la misma frase que el Departamento de Estado, para vergüenza eterna, también usa, aunque, para ser justos con el mesiánico Trump, fue Colin Powell, como secretario de Estado de Barack Obama, el primero en ordenar a las embajadas estadunidenses que emplearan ese término cobarde. La insinuación israelí de que ahora puede engullirse la tierra de alguien sobre la base de que no cuenta con un pasaporte nacional fue un bocado que la Corte Europea nada más no pudo tragar.
El BDS –otro de esos acrónimos que detesto– se ha desvanecido de la vista en los meses pasados. Solo Reuters y el Irish Times –que tiene su propia historia de expropiación colonial– dieron espacio a lo que de hecho fue una noticia muy cáustica. Cuando uno se da cuenta de que el pecado original de los manifestantes franceses fue vestir playeras con la leyenda Palestina vivirá y mostrar en carritos de supermercado de Alsacia (en 2009 y 2010) que tanto los aguacates como las toallitas para bebé eran importados de Israel (y repartir volantes que hablaban de los crímenes de Israel en Gaza), no es difícil ver por qué los jueces europeos consideraron que todo el asunto era una charada.
Los franceses, según esta decisión, tendrán que desembolsar 101 mil 180 euros y devolverlos a los 11 hombres y mujeres indefensos que expresaron sus opiniones políticas y fueron criminalizados por ello.
El artículo 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos garantiza la libertad de expresión. También es importante mostrar los grupos que presentaron las demandas contra los manifestantes por incitación a la discriminación: la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo, Abogados sin Fronteras, Alianza Francia-Israel y la Oficina Nacional de Vigilancia contra el Antisemitismo.
Aún más importante es repetir lo que los siete jueces europeos concluyeron: que la convención deja poco espacio a restricciones a la libertad de expresión en el campo del discurso político o asuntos de interés general. El discurso político es a menudo virulento por naturaleza y fuente de desacuerdos. Sin embargo, es de interés público, a menos que degenere en incitación a la violencia, el odio o la intolerancia.
Francia ha violado el artículo 10 de la convención, decretaron los jueces. Es instructivo hacer notar que el caso francés fue presentado conforme a una ley de libertad de prensa que data de 1881. También es interesante que, mientras el mundo en general mira con indiferencia la campaña del BDS, el gobierno israelí se preocupa en extremo por sus efectos tanto en la economía del país como en su estatus internacional. En particular le inquieta el enfoque de los grupos de derechos sobre las armas y la tecnología que usa Israel para suprimir las manifestaciones palestinas, y que han sido fabricadas en todo o en parte en Europa y/o Estados Unidos. ¿Cuánto falta, por ejemplo, para que una familia árabe cuyo pariente ha sido muerto por un arma fabricada en la UE o EU demande al fabricante de armas en su propio territorio por vender sus productos a Israel?
Pero antes de que nadie aplauda demasiado fuerte por la independencia judicial europea –las decisiones de la CEDH tienen precedencia sobre los tribunales nacionales europeos–, vale la pena echar una ojeada también a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya. Acaba de decidir, después de adquirir fama de perseguir sobre todo a gobernantes negros africanos por violación de derechos humanos, que necesita mirar más de cerca los abusos perpetrados por los estadunidenses en Afganistán y por Israel en los territorios palestinos ocupados.
Ni Estados Unidos ni Israel ratificaron el Estatuto de Roma que instituyó la CPI, quizá deseando evitar que los arrastren a Holanda para someterlos a un poco de observación jurídica. Michael Pompeo, el actual esbirro de Trump en el Departamento de Estado, ya ha dicho que no permitirá que estadunidenses y sus “aliados en Israel… sean cuestionados por esa corrupta CPI”.
El Estado de Palestina es reconocido por las Naciones Unidas y ratificó el Estatuto de Roma hace cinco años. Pero, claro, también aquí Israel dice que Palestina carece de las características normales de un Estado soberano… que difícilmente podría poseer, puesto que se encuentra bajo ocupación israelí. Y ¿adivinen de qué acusó Benjamin Netanyahu a la Corte Penal Internacional en enero pasado? Adivinaron: de ser antisemita.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

martes, 26 de mayo de 2020

Netanyahu comparece en juicio por corrupción; proclama inocencia


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▲ Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí (a la derecha), ayer en el tribunal donde comenzó su juicio por soborno, fraude y abuso de poder.
Jerusalén. Benjamin Netanyahu se convirtió ayer en el primer jefe de Estado de Israel en ser sometido a juicio y proclamó su inocencia en el pasillo del tribunal, durante una audiencia en la que fue acusado de soborno, fraude y abuso de poder.
El juicio comenzó una semana después de que el
 líder que ha gobernado por más tiempo en Israel rindió protesta para un quinto mandato, demostrando su habilidad para la supervivencia al lograr un sorpresivo acuerdo de poder compartido con su principal rival político, luego de tres elecciones no concluyentes en un año.
El primer ministro de derecha dice que las denuncias en su contra son un complot de la izquierda para sacarlo del cargo.
Netanyahu, de 70 años, fue acusado en noviembre de recibir obsequios de amigos multimillonarios y de buscar hacer presuntos favores a magnates de los medios a cambio de una cobertura favorable sobre su gestión.
El líder conservador compareció en el tribunal de distrito de Jerusalén flanqueado por un grupo de ministros del gabinete de su partido derechista Likud.
En la sala del tribunal, Netanyahu y los jueces usaron cubrebocas como parte de las medidas para frenar los contagios de Covid-19.
La audiencia duró una hora. El tribunal excusó a Netanyahu de asistir a la próxima audiencia, prevista para el 19 de julio. Analistas israelíes dicen que el juicio podría durar meses o incluso años.
Antes de la audiencia, Netanyahu se quitó el cubrebocas para dirigirse a las cámaras de televisión en el pasillo de la corte.
Estas investigaciones fueron contaminadas y urdidas desde el primer momento, sostuvo. Estoy compareciendo aquí hoy, como su primer ministro, de pie y con la cabeza en alto.
Los cargos de soborno conllevan una sentencia hasta de 10 años en la cárcel y/o una multa. El fraude y el abuso de poder pueden acarrear penas hasta de tres años de prisión.

Foto Afp
Periódico La Jornada

lunes, 11 de mayo de 2020

Netanyahu predice anarquía globalo fin de la humanidad, en caso de reinfección del C-19

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme


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▲ El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, predice anarquía global.Foto Afp
El rentronizado primer israelí Netanyahu está profiriendo jeremiadas y/o vaticinios apocalípticos que ahora han subido de notable intensidad cuando sopesa el escenario de una reinfección del ominoso C-19.
Cuando se encontraba en negociaciones para formar el nuevo gabinete, todavía se podía entender en forma asintótica su previo diagnóstico de que muchos países, “como Titanics”, iban a desaparecer (https://bit.ly/2Lb5Qg6). Pero ahora no tiene la imperiosa necesidad de infundir pánico local y global.
De no ser por su intimidad con Trump y su yerno talmúdico Jared Kushner, las imprecaciones de Netanyahu pudieran ser tomadas como sus previas mentiras sobre la posesión inexistente de armas nucleares por Irán –similares a los inventos de Baby Bush sobre las armas de destrucción masiva en Irak.
The Times of Israel enuncia un reporte de Canal 12 sobre los escenarios de pesadilla (sic) que planteó Netanyahu a los parlamentarios de su partido Likud (https://bit.ly/2zliLt8).
En plena batalla de Israel contra el C-19, Netanyahu advirtió a varios miembros del Parlamento de su partido Likud de que si (sic) los reportes de pacientes foráneos que se recuperaron, pero de nuevo mostraron pruebas positivas, en caso de ser precisos, entonces, la humanidad pudiera extinguirse.
Tales reinfecciones fueron dadas a conocer por la revista Time el 13 de abril, que señaló que existe incertidumbre y controversia al respecto (https://bit.ly/2YQBxmO).
Perturba que The Times of Israel lo refiera 25 (sic) días después, cuando Netanyahu comentó las reinfecciones en Sudcorea, tan festejado por sus logros preventivos, donde 21 personas recuperadas habían vuelto a ser diagnosticadas como enfermas.
Con base en las reinfecciones en Sudcorea, Netanyahu sentenció que la realidad es mucho más compleja de lo que pensamos porque pareciera que la inmunidad al virus no es una inmunidad automática (sic) ya que pudiera ser que el virus pueda despertarse y causar infección en amplios círculos (https://bit.ly/2SPEhNk).
Otros (sic) parlamentarios con quienes dialogó Netanyahu dicen no recordar que usó esa frase precisa (sic), sino que advirtió que la pandemia podía desembocar en escenarios de anarquía global.
La anarquía global post-C-19 ha sido expuesta ampliamente por sus correligionarios Robert Kaplan (https://bit.ly/2WhQD3b) y Richard Haass (https://bit.ly/2zovnzE), pero nadie ha llegado a los niveles apocalípticos del primer ministro israelí.
Guste o disguste, Netanyahu ha manejado convenientemente la pandemia que ha cobrado 245 defunciones cuando se han recuperado 11 mil de sus 16 mil 400 casos en una población de más de 8 millones –e ignora si fueron contabilizados los eternamente discriminados palestinos.
El ministro israelí exagera publicitariamente sus logros (https://bit.ly/35JLh3C), frente a los resultados de otros países de la OCDE, cuando ha sido la tónica en la región del Mediterráneo Oriental, según el mismo Times of Israel: tres muertes en Siria en plena guerra y con una población de cerca de 20 millones, nueve en Jordania con una población de casi 11 millones y una grave crisis económica, 26 en Líbano con casi seis millones de habitantes y la peor crisis financiera y socioeconómica de su historia, 482 en Egipto con 104 millones de habitantes, 19 en Chipre con una población de 1.26 millones y 148 en Grecia de 10.6 millones.
Considero sería más apropiado reportar el per cápita de las muertes e infecciones, a parte de su totalidad, para no extrapolar falsas conclusiones precipitadas.
The Times of Israel publicó las predicciones apocalípticas de Netanyahu el mismo día que Israel no reporta nuevas muertes por C-19, mientras 15 mil israelíes se han volcado a visitar reservas y parques  naturales (https://bit.ly/2YNOspK), cuando el rotativo opositor Haaretz, muy cercano al grupo de George Soros, publicita el levantamiento parcial de la cuarentena en las playas de Israel ( https://bit.ly/2YPiIR8 ).
¿Qué sabrá el eje Trump/Kissinger/Jared Kushner/Netanyahu que no sepamos los mortales?
Facebook: AlfredoJalife

lunes, 6 de abril de 2020

Netanyahu: el “Deep State” controla Israel y países se hundirán como Titanics (sic) por el Covid-19

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme



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▲ Netanyahu negó que sus advertencias sobre colapso en el sector salud busquen apanicar a la gente en Israel para retener su cartera de primer ministro.Foto Ap
En un abordaje multidimensional/plural/dialéctico, impactaron dos declaraciones incendiarias del primer ministro israelí Bibi Netanyahu –con cargos criminales a cuestas(https://bit.ly/34f9wpU)–, debido a sus estrechos lazos con el eje Trump/Kissinger/Jared Kushner, además de sorprendentes juegos de poder en Israel, que en su conjunto reflejan la dinámica de los nuevos órdenes locales/regionales/global.
Dejo para otra ocasión el artículo de Kissinger al WSJ –dislocado, a mi juicio– sobre el nuevo orden mundial post-Covid-19 (https://on.wsj.com/2wTuRZO).
Algo muy fuerte debió haber ocurrido tras bambalinas para que el general y ex jefe del Estado mayor, Benny Gantz (BG), seleccionado por el presidente Reuven Rivlin para formar el nuevo gabinete, haya preferido presidir el Congreso. Quienes conocemos el Medio-Oriente, a sus países y actores, entendemos que no es común que un general, de la talla de BG, haya sucumbido a muy fuertes presiones del eje Trump/Kissinger/Jared Kushner cuando Israel y su complejo militar industrial son tan dependientes de la ayuda de EU.
El mismo eje nacionalista Trump/Kissinger/Jared Kushner, en franca confrontación con los banqueros globalistas Rothschild y George Soros, fustigan a los respectivos “ Deep State” de EU e Israel.
El hijo de Trump ha comentado que “solamente un ‘loco (sic)’ niega al “ Deep State” (https://bit.ly/3aLjUb4)”.
Netanyahu –cuyo hijo expuso el control globalista de George Soros(https://bit.ly/39KdS9B)–, comentó a puerta cerrada que en Israel no existe democracia ya que está controlado por el “ DeepState”: un gobierno de burócratas y juristas, según el rotativo opositor Haaretz, muy cercano a Soros, que se burla de sus “teorías conspirativas (https://bit.ly/39Cbemc)”.
Días antes de su espectacular arreglo con BG, Netanyahu lo instó a salvar a Israel conforme los países se hunden como Titanics.
Esta declaración no es menor, debido a los lazos estrechos de Netanyahu con el eje Trump/Kissinger/Jared Kushner y, también, debido a la omnipresencia de sus servicios secretos en varias naciones de Latinoamérica y Europa, en estrecha alianza con su diáspora que lo mantiene muy bien informado.
Netanyahu advirtió que los sistemas de salud de los países en el mundo (sic) enfrentan un inminente colapso (sic) cuando planea la mayor amenaza a la humanidad desde la Edad Media (sic).
Su rival, líder de la oposición, BG del partido Azul y Blanco finalmente sí escuchó la imploración de Netanyahu para formar un gobierno de unidad de emergencia.
En su entrevista al Canal 12, Netanyahu emitió una serie de predicciones terribles sobre el posible (sic) impacto global del virus, cuya precisión no puede ser definitivamente determinada en esta fase, pero negó que estaba intentando apanicar al público israelí para retener su cartera de primer ministro, según The Times of Israel (https://bit.ly/34bcpYx).
A diferencia de los diletantes funcionarios de otros países que tardaron en cerrar sus fronteras, Netanyahu considera que Israel, que cerró sus fronteras, se encuentra en una mucho mejor situación.
Juzga que nadie sabe –y nadie es nadie– los alcances devastadores del virus y aceptó que como van las cosas, estamos destruyendo la economía, por lo que su objetivo es realizar el máximo número de pruebas, para establecer que las personas que desarrollen anticuerpos para resistir el virus sean liberadas del aislamiento.
Cuando fue cuestionado de exagerar el peligro para permanecer en el poder, Netanyahu adujo que estaba “navegando entre icebergs” y que “detrás de él, habían otros países hundiéndose como Titanics”. !Qué fuerte!
Llama profunda y perturbadoramente la atención que hable del hundimiento de muchos países como Titanics con sus alcances simbólicos y metafóricos, naciones indestructibles en el papel y que acabaron por desaparecer, lo cual converge con la afirmación del ideólogo ruso Alexander Dugin, muy cercano al zar Vlady Putin y a los militares, quien advirtió sobre la extinción de muchos países (https://bit.ly/39GcdSs). ¿Será?
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 19 de marzo de 2020

Netanyahu autoriza recopilar datos de ciudadanos con tecnología digital para combatir al coronavirus en Israel



Jerusalén. Los servicios de seguridad interior israelíes, conocidos como Shin Beth, normalmente centrados en actividades antiterroristas, fueron autorizados para recopilar datos de los ciudadanos en la lucha contra el Covid-19, que ha infectado a 304 personas en Israel.
El primer ministro saliente, Benjamin Netanyahu, dio luz verde a la propuesta mientras su rival Benny Gantz recibía el encargo de formar gobierno para sacar al país de una larga crisis política.
Determinado a usar todos los medios en la guerra contra un enemigo invisible, Netanyahu propuso el sábado la recopilación de datos de los ciudadanos, medida que plantea interrogantes sobre su carácter democrático, según los analistas.
El gobierno aprobó la medida, que debía luego ser examinada por una comisión parlamentaria, antes de que rindieran protesta los diputados. La comisión, procedente del Parlamento saliente, prefirió que se encargara de ello la nueva asamblea y postergó así su discusión.
Pero Netanyahu ha querido acelerar las cosas y expresó que su gabinete aprobaría normas de urgencia que permitirán el uso de tecnologías digitales en la guerra contra el coronavirus.
El Shin Beth sostuvo ayer haber sido autorizado a usar tecnología de punta al servicio de esta empresa, y con efecto inmediato.
El Shin Beth sabe que esta misión supera sus actividades antiterroristas habituales, por lo que la demanda fue estudiada por el fiscal general y aprobada por él, afirmó el jefe de los servicios de seguridad, Nadav Argaman.
Según la prensa israelí, la policía podrá acceder, gracias a las compañías telefónicas y sin necesidad de pedirlo a un juez, a los datos de localización geográfica de los contagiados por coronavirus y de las personas en cuarentena.
El Shin Beth podrá además acceder a la geolocalización de los enfermos durante los 14 días previos a su diagnóstico con el objetivo de identificar sus trayectos y a las personas con las que estuvieron en contacto, según la prensa.
De acuerdo con el jefe del Shin Beth, el Ministerio de Sanidad se puso en contacto con sus servicios después de constatar que las demás autoridades no disponían de las tecnologías necesarias.
Ayer, las medidas ya de por sí estrictas fueron endurecidas, y se prohibieron los desplazamientos no esenciales en todo el país.
La oficina de Netanyahu no quiso especificar qué técnicas de vigilancia se utilizarán. Los datos serán transmitidos al ministerio de Sanidad y el Shin Beth no los almacenará, garantizó Argaman.
No habrá una intrusión masiva en los teléfonos y no habrá ciberataques, mencionó a la agencia Afp un jefe de seguridad.
Gantz, que tiene 28 días para formar nuevo gobierno, instó el lunes a controlar las decisiones del Ejecutivo por la vía del Parlamento.
Al referirse a la decisión de Netanyahu, el segundo de Gantz, el ex general Gabi Ashkenazi, denunció una decisión tomada en plena noche y a toda prisa.
Netanyahu replicó: es una acción urgente ante la propagación del virus que puede salvar vidas.
Para Netanyahu, los debates parlamentarios podrían tardar días y había que actuar rápidamente con el fin de aprobar la medida.

Periódico La Jornada

martes, 10 de marzo de 2020

Farmacéuticas israelíes prueban medicamentos en prisioneros palestinos


Fuentes: Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
La profesora israelí Nadera Shalhoub-Kevorkian reveló ayer que las autoridades de ocupación israelíes otorgan permisos a grandes empresas farmacéuticas para realizar pruebas en prisioneros palestinos y árabes, informó Felesteen.ps.
Times of Israel también informó de que en una grabación del evento la profesora de la Universidad Hebrea también reveló que las firmas militares israelíes están probando armas en niños palestinos y llevan a cabo estas pruebas en los barrios palestinos de la Jerusalén ocupada.
En la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, Shalhoub-Kevorkian dijo que recopiló los datos mientras realizaba un proyecto de investigación para la Universidad Hebrea.
«Los espacios palestinos son laboratorios», dijo. «Los toques de queda a largo plazo y la opresión palestina por parte del ejército israelí propician la invención de productos y servicios de corporaciones de seguridad patrocinadas por el Estado».
En su charla, titulada “Espacios agitados – Tecnologías violentas en la Jerusalén palestina”, la profesora agregó: “Ellos verifican qué bombas usar, bombas de gas o bombas de olor. Ya sea para poner sacos de plástico o sacos de tela. Para golpearnos con sus rifles o patearnos con sus botas”.
La semana pasada las autoridades israelíes se negaron a entregar el cuerpo de Fares Baroud, quien falleció en una cárcel israelí después de sufrir una serie de enfermedades. Su familia piensa que pueden haberlo utilizado para tales pruebas e Israel teme que esto pueda revelarse a través de investigaciones forenses.
5.000 pruebas en prisioneros
En julio de 1997 el periódico israelí Yedioth Ahronoth informó de  comentarios de Dalia Itzik, presidente de un comité parlamentario, que reconoció que el Ministerio de Salud de Israel había otorgado permisos a las empresas farmacéuticas para probar sus nuevos medicamentos en los reclusos, señalando que ya se habían realizado 5.000 pruebas.
Robrecht Vanderbeeken, secretario cultural del sindicato belga ACOD, advirtió en agosto de 2018 que la población de la Franja de Gaza está «muerta de hambre, envenenada y los niños son secuestrados y asesinados para utilizar sus órganos».
Esto sigue a las advertencias anteriores del embajador palestino ante las Naciones Unidas, Riyad Mansour, quien dijo que los cuerpos de palestinos asesinados por las fuerzas de seguridad israelíes «fueron devueltos con córneas y otros órganos desaparecidos, lo que confirma aún más los informes anteriores sobre la sustracción de órganos por parte de la potencia ocupante».
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión.org como fuente de la traducción.

domingo, 16 de febrero de 2020

Israel busca cortar toda relación con ONU-DH



Foto
▲ Partidarios de Hamas queman un cartel con las fotos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu durante una protesta contra el plan anunciado por el presidente de Estados Unidos para Medio Oriente. La propuesta otorga una aprobación tácita al plan de Israel de redefinir las fronteras del país y anexar de manera formal los asentamientos en Cisjordania y el valle del Jordán.Foto Ap
Tel Aviv. La cancillería israelí dijo que Tel Aviv cortará toda relación con la alta comisionada de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, después de que la oficina de la funcionaria publicó una lista de 112 compañías que hacen negocios en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, acusó al organismo de estar sesgado y de querer manchar el nombre de Israel.
Las firmas mencionadas en la lista de compañías incluyen a TripAdvisor, Expedia, Airbnb, entre otras. En 2016, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU encargó hacer una base de datos de todas las compañías que tuvieran nexos o dieran apoyo a los asentamientos judíos en tierras palestinas, que son ilegales bajo el derecho internacional.
Después de mucha insistencia de Estados Unidos para que la lista no se publicara, su difusión se postergó repetidamente hasta el pasado miércoles, cuando la oficina del Alto Comisionado finalmente la difundió y afirmó que las actividades de dichas compañías provocan preocupación en materia de derechos humanos. Rechazó que se tratara de una lista negra y que incluyera particulares sobre las actividades de cada compañía.
El canciller israelí, Israel Katz, aseguró que no permitirá al Alto Comisionado, operar en su país de ninguna forma, pues se ha convertido en cómplice del movimiento de boicot hacia Israel. Agregó que el Ministerio del Exterior y la Oficina del Primer Ministro cabildearán para que Estados Unidos y otros países presionen para impedir que la difusión de la lista tenga consecuencias negativas para los negocios en los asentamientos judíos en tierras palestinas.
El Alto Comisionado tiene representantes aquí y no permitiremos que operen más después de esta decisión hipócrita y sin precedente, dijo Katz a la radio militar israelí. Representantes de Siria e Irán están sentados en el organismo y en vez de prestar atención a los cientos de sirios y al asesinato de iraníes, se ocupan de Israel, agregó.
Netanyahu, a su vez, fustigó al organismo de la ONU al que llamó una entidad sesgada y sin influencia.
En vez de dedicarse a los derechos humanos, este organismo pretende manchar el nombre de Israel. Rechazamos esa iniciativa con asco y en los términos más enérgicos, concluyó el primer ministro.

Periódico La Jornada

sábado, 15 de febrero de 2020

Cuerpos, piernas, ojos



¿Será una casualidad que los soldados israelíes les disparan a las piernas a los manifestantes palestinos en Gaza –descendientes de refugiados, víctimas de una limpieza étnica expulsadas durante el Nakba, hoy presos en una prisión al aire abierto más grande del mundo− que en el contexto de la Gran Marcha del Retorno (bit.ly/2SCAMJj) pretenden regresar (simbólicamente) a sus casas denunciando las inhumanas condiciones del bloqueo israelí y las periódicas incursiones punitivas? Ya casi 300 gazaítes han sido asesinados –una verdadera masacre− y 30 mil quedaron heridos, muchos con balas vivas, balas de acero cubiertas de goma o recipientes de gases lacrimógenos, sobre todo en las piernas, también con la prohibida munición de fragmentación: más de 120 manifestantes tuvieron que sufrir una posterior amputación (bit.ly/2NKV4Pn). ¿Será una casualidad que los carabineros chilenos les disparan a los ojos a los manifestantes que se rebelan en contra del saldo del modelo neoliberal –creciente costo de vida, sueldos bajos, pensiones, salud y educación ultraprivatizados, etcétera−, un sistema que los tiene precarizados y endeudados y quienes –después de una dosis de sedantes y calmantes (bit.ly/2RgQSc9)− finalmente despiertan y abren ojos a las injusticias? Ya casi tres mil personas quedaron heridas –y hubo unos 30 muertos− en una brutal y totalmente desproporcionada respuesta gubernamental al estallido social muy en sintonía con las mejores tradiciones de la dictadura pinochetista, incluidos más de 400 que perdieron un ojo por disparos adrede en la cara con perdigones y balas de goma con centro metálico (bit.ly/2Nyv21t), algunos incluso ambos (bit.ly/3ajNKUj).
No. No es ninguna casualidad.
A medida que el cuerpo tiende a ocupar el centro de la política –un paso de la economía política a la biopolítica que aún no hemos reflexionado lo suficiente (bit.ly/2ujlW2j)−, y la creciente politicidad se manifiesta cada vez más y más en él, el control y la represión se enfocan más y más en contenerlo −el proceso marcado a su vez por el auge de necropolítica (A. Mbembe, Necropolitics, 2019) y securocratismo (J. Halper, War against the people, 2015)− apuntando también a sus determinadas y sintomáticas partes: piernas para caminar/ojos para ver.
Por donde sea –en contexto de la guerra global desde arriba a los migrantes o la revuelta antineoliberal global desde abajo (bit.ly/2GC5Bbx)− el mundo está lleno de cuerpos reprimidos, heridos, detenidos, cercados, golpeados, apaleados, gaseados, mutilados, quebrados, atropellados, masacrados, violados, encarcelados, desaparecidos.
Quizás nunca como ahora la mutilación se vislumbraba tanto como una oficial y legítima herramienta del control público y política del Estado (bit.ly/35JsPGU). Quizás nunca como ahora la tortura de un cuerpo particular equivalía tanto a la tortura de un cuerpo social en su totalidad y nunca ha sido tan globalizada (los generales latinoamericanos del Plan Cóndor igual han sido precursores tempranos de esta trasnacionalización).
Según la Sociedad Chilena de Oftalmología el número de heridos con lesiones oculares es totalmente inusual para la historia del país y del mundo y si a algo se asemeja es a lo que pasa en Palestina (bit.ly/35VQpAd); pero mientras allí −según un estudio 1990-2017 de la revista médica BMJ Open− se han reportado 300 lesiones en los ojos por balas de goma, en Chile sólo en tres semanas tuvimos más de estas que en tres décadas del conflicto israelí-palestino ( bbc.in/2RnauKr ).
Como subraya A. Mbembe, la ocupación israelí de Palestina es un gran laboratorio de técnicas de represión, control, vigilancia y separación. Incluso un paradigma de lo que viene para nuestro planeta regido ya por una arquitectura de contención de la que Gaza es un modelo: un territorio encarcelado, sujeto a periódicas incursiones militares y asesinatos masivos, donde una peculiar y particular forma del control biopolítico consiste en abdicar de responsabilidad por la suerte de los encarcelados, algo “que se vuelve central para nuestros tiempos y ya está integrado en nuestras ‘democracias’” (bit.ly/36UNR5N).
Lo que vemos en las calles chilenas donde los manifestantes, que a pesar de que pueden perder un ojo, −igual que los palestinos que se manifiestan a pesar de que pueden perder una pierna− dejan el miedo encarnado en los cuerpos que dejó la dictadura militar (el choque con el que el modelo chileno fue implantado por Pinochet) frente a las fuerzas del orden que, en sus ojos, son verdaderas fuerzas de ocupación extranjeras que consideran su ciudadanía enemiga (bit.ly/3bbf87k), es igualmente paradigmático: por un lado, dada la historia y el presente de cooperación militar entre Israel y Chile (bit.ly/2SlI4m2), es una creativa –más violenta/más brutal− realización del modelo Gaza exportado (“la ‘exportación de la ocupación’ es la base de la economía israelí”, bit.ly/2Hd74Fp); por otro, una muestra de cómo las tecnologías israelíes de contención de cuerpos –fuerza letal, fronteras, vigilancia− resultan útiles para ir manteniendo al militarizado y excluyente orden neoliberal global (véase: T. Miller, Empire of borders, 2019), siendo el propio Israel su producto perfecto, indistinguible de Chile: una sociedad profundamente neoliberalizada, marcada por abismales desigualdades, creciente costo de vida, vivienda, etcétera. (bit.ly/379jAAh).

*Periodista polaco

jueves, 13 de febrero de 2020

Odio de clase y crueldad 5G



El comentarista empieza a ­manifestar síntomas de cierta fragilidad existencial. Se ­pregunta, por ejemplo, si el amor es inculcado y el odio inducido… o viceversa. ¿Se trata de sentimientos naturales o hay que verlos desde el punto de vista de clase? Y si el orden de los factores no altera el producto… ¿da igual que ambos verbos precedan a la acción?
Hablar del amor siempre ha sido más fácil (y saludable), que pensar en el odio. Como si ambas cosas fueran propias de la condición humana, antes que producto de una educación. Una educación dirigida que, emulando a las tecnologías de punta, parece inclinarse peligrosamente en favor del odio y la crueldad 5G (odio y crueldad exponencial).
Donald Trump, Jair Bolsonaro y Benjamin Netanyahu deben estar convencidos de que “…el odio nunca es vencido por el odio, sino por el amor…”. ¿Qué los llevó, entonces, a convertirse en el polo opuesto de una enseñanza que algunos atribuyen a Buda y otros a Gandhi? ¿La crisis terminal del capitalismo, la pertenencia de clase, la violencia síquica, como dirían los expertos en sicología profunda?
Frente a la mirada impasible de las naciones civilizadas (¡ejém!), el devoto Netanyahu se apresta a rematar la solución final para el pueblo de Palestina. Al mesías Bolsonaro le restan tres años más de gobierno en Brasil (con posibilidad de relección) y, tras el fallido impeachment, nueve a uno que el impío Trump se quedará cuatro años más en la Casa Negra del terrorismo mundial.
Hasta ahí, la reflexión del café matutino. Porque, ajustado a derecho, el lector reclama nombres, ejemplos. Pues bien. Destapemos una botella con alcohol de 90 grados y para lo que viene tomarla enterita.
En Colombia, en nombre de la institución que encabeza bajo las órdenes del presidente Iván Duque, el general Eduardo Enrique Zapateiro, comandante en jefe del Ejército, acaba de manifestar su congoja (sic) por el fallecimiento de John Jairo Velásquez, alias Popeye. Seguramente que usted se acuerda de Popeye, a quien la enroscadora de ofidios Adela Micha, entrevistó para Televisa en 2015.
Un gran colombiano (sic), dijo Zapateiro de Popeye, lugarteniente favorito de Pablo Escobar Gaviria, cerebro del atentado a un avión de Avianca (1989, 107 muertos), coordinador de al menos 200 coches bombas en toda Colombia y autor confeso de 3 mil asesinatos (300 de propia mano). Entre otros, el de Wendy Chavarriaga Gil, gran amor de su vida quien había sido amante de Escobar. Pero sospechada de informante, la infeliz cayó en desgracia. Tú o ella, ordenó el jefe. Ah… ¡qué ­Popeye!
Demasiado para analizar con frialdad. Nuestro futuro mediato depende de los líderes del mundo referidos, y el pescado civilizatorio continúa pudriéndose por la cabeza. Junto con la menguante capacidad y tiempo disponible para procesar, día tras día, lo que consumimos en lo personal, laboral, mediático y social.
El odio de clase y crueldad 5G tuvo su climáx legal con el juez Sergio Moro, gran ejecutor del lawfare (persecución judicial y mediática contra opositores populistas), y cuando los fiscales del caso Lavajato que encarcelaron a Lula da Silva se mofaron del fallecimiento de Marísa Leticia, su esposa.
La fiscal Laura Tessler bromeó entonces: Quien vaya a asistir a la próxima audiencia de Lula es bueno que vaya con una dosis extra de paciencia para la sesión de victimización. Y ya con Lula en prisión, los fiscales no le concedieron permiso para ir al funeral de su hermano Genival Inacio. Sin embargo, el permiso le fue concedido cuando el cuerpo de su hermano había sido sepultado. El descarado sólo quería pasear, dijeron. los fiscales. Y de la muerte de su nieto Arthur Araujo, de siete años, también se burlaron.
El odio de clase y la crueldad 5G carecen de límites y horizontes. A mediados de enero pasado, en Villa Gesell (balneario de la costa atlántica de Buenos Aires), un equipo de 10 jugadores de rugby (18-20 años) concurrió a una discoteca. Allí, el joven Fernando Báez Sosa (19), entre apretujones, tuvo la mala suerte de volcar su vaso en la camisa de uno de los ­rugbistas.
Se armó la típica bronca de machos y todos fueron expulsados de la disco. Minutos después, en la calle, los rugbistas atacaron a Fernando en manada. Lo arrojaron al suelo, con dos o tres pegándole patadas en la cabeza. Pero los otros filmaban la escena: ¡Matalo, matalo!, ¡Negro de mierda! Uno de los rugbistas alzó la cabeza exangüe de Fernando, diciendo: me lo llevo de trofeo. Y le dio la patada final.
Fernando era hijo único de paraguayos inmigrantes, estudiante, deportista, conocido de sus atacantes. Y los rugbistas, de familias pudientes de la misma ciudad. De esas familias que ahora, en las afueras del penal al que los jóvenes fueron a parar, se preguntan entre ellas: “no entiendo… Mi hijo era un chico normal”.

martes, 11 de febrero de 2020

Palestina: un bloqueo inhumano


Editorial La Jornada

Por orden del ministro de Defensa de Israel, Naftali Bennett, el ejército de ese país empezó ayer a bloquear las exportaciones agrícolas de Palestina e impedir que transiten de los territorios cisjordanos ocupados por el paso fronterizo hacia Jordania, única vía que pueden utilizar los palestinos para enviar sus mercancías al mundo exterior.
De esta manera, la nación ocupada enfrenta una grave afectación económica que empeorará las perspectivas de una economía de por sí arrasada por los efectos del robo, por parte de Israel, de las tierras palestinas más fértiles, las murallas que ha construido para aislar a las poblaciones cisjordanas y la violencia militar contra la población –asesinatos selectivos o masivos, encarcelamientos sin juicio, demolición arbitraria de casas– imperante desde hace décadas.
Podría pensarse que este bloqueo forma parte de una mera disputa comercial, en la medida en que es respuesta a la decisión de las autoridades palestinas de suspender las compras de carne de ternera a Israel, país que a su vez importaba ese producto y lo revendía a los palestinos con un margen de utilidad. Al descubrir esa situación, el gobierno que encabeza Mahmoud Abbas ordenó adquirir de manera directa la ternera a los países productores, y el régimen de Tel Aviv respondió con otras medidas de represalia, de las que forma parte el bloqueo a las exportaciones palestinas de verduras.
Sin embargo, sería ingenuo y superficial hablar de guerras comerciales en una relación bilateral tan rotundamente desequilibrada, injusta y asimétrica, como lo es la palestino-israelí, en la que uno de los participantes tiene el control militar que le permite cerrar la puerta a voluntad a los intercambios comerciales de la contraparte, e incluso de descarrilar su economía por medio de acciones que pueden ir del embargo al bombardeo.
Así pues, el cierre del único punto que tenían los palestinos para sacar sus exportaciones debe verse como una agresión pura y dura en contra de la población y un intento de reducir por hambre a una nación que durante siete décadas ha luchado por su derecho a existir.
No debe soslayarse que ese derecho recibió en días pasados un duro golpe cuando el presidente estadunidense, Donald Trump, anunció un plan de paz que consiste lisa y llanamente en reducir a la población palestina a un conjunto de enclaves o reservas territoriales, negarle el derecho a construir un Estado soberano, arrebatarle el margen del río Jordán y cambiarle tierras fértiles por pedazos aislados de desierto.
En suma, la medida comentada no puede considerarse un episodio de guerra comercial sino un acto de guerra a secas que contraviene el derecho internacional, el cual prohíbe, en muchos de sus instrumentos, que una potencia haga padecer hambre a la población civil de un adversario.
Resulta desoladora la agresión en sí, pero también lo es la indiferencia de la comunidad internacional ante el sufrimiento palestino causado por la criminal e ilegal ocupación israelí en Cisjordania y el cerco militar de Gaza.
La opinión pública internacional debe clamar por el fin inmediato de esa opresión y presionar a sus gobiernos para que contribuyan a poner freno al militarismo expansionista de Tel Aviv.

domingo, 2 de febrero de 2020

Palestina rompe toda relacióncon Israel y EU

No pasaré a la historia por vender Jerusalén: Abbas


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▲ Enfrentamientos en la entrada norte de la ciudad cisjordana de Ramalá tras una manifestación contra el plan de paz de Estados Unidos para Medio Oriente.

El Cairo. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas anunció ayer la ruptura de todas las relaciones con Israel y Estados Unidos, incluida la cooperación en materia de seguridad, al reiterar su rechazo al plan de paz para Medio Oriente del mandatario estadunidense Donald Trump.
Abbas habló en El Cairo ante los países miembros de la Liga Árabe, que respaldó a los palestinos en su oposición al plan de Trump.
El proyecto, apoyado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, considera la creación de un Estado palestino desmilitarizado que excluya los asentamientos judíos en territorio ocupado y está bajo control casi total de la seguridad israelí.
Hemos informado a la parte israelí (...) que no habrá relación con ellos ni con Estados Unidos, incluidos los lazos de seguridad dijo Abbas en la reunión de emergencia de un día, convocada para discutir el plan de Trump.
Instó a Israel a que 'asuma sus responsabilidades en tanto que potencia ocupante de los territorios palestinos.
Los funcionarios israelíes no hicieron comentarios inmediatamente.
Israel y las fuerzas de seguridad de la ANP han cooperado durante mucho tiempo en áreas de vigilancia de la Cisjordania ocupada que están bajo control palestino.
La ANP también tiene acuerdos de cooperación en información con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), pese a que los palestinos comenzaron a boicotear la política del régimen de Trump en 2017.
Abbas también dijo que se había negado a discutir el plan con Trump por teléfono o incluso recibir una copia para estudiarlo.
Trump me pidió que le hablara por teléfono, pero le dije que no y quería enviarme una carta (...) pero la rechacé, relató, y señaló que no quería que Trump pudiera decir que había sido consultado.
Abbas había anunciado en julio de 2019 su intención de no cumplir los acuerdos suscritos con Israel tras un recrudecimiento de las tensiones, aunque no cumplió sus amenazas.
Los palestinos tienen el derecho de mantener su lucha legítima por medios pacíficos para poner fin a la ocupación, agregó antes de denunciar que el plan estadunidense viola los acuerdos de Oslo, firmados con Israel en 1993.
El presidente palestino advirtió hoy que el plan sólo les concede la zona de Abu Dis, un barrio deprimido de Jerusalén Este, y no toda la parte oriental de la ciudad, ocupada en 1967 y anexionada en 1980 por Israel. No pasaré a la historia por vender Jerusalén, afirmó.
Estos acuerdos, de los que Abbas fue negociador clave, permitieron crear la ANP y definir las relaciones con Israel en campos desde la gestión del agua hasta la seguridad y los lazos económicos.
Si los palestinos cesan de cumplir los acuerdos con Israel, tendrá consecuencia principalmente en la seguridad en Cisjordania.
Unos 400 mil colonos israelíes viven ilegalmente en este territorio, a menudo conflictivamente, con más de 2.5 millones de palestinos, y la cooperación de los servicios de seguridad palestinos e israelíes ha permitido desactivar decenas de atentados antiisraelíes.
Tel Aviv asegura que la Autoridad Palestina se beneficia de la estabilidad.
Para el jefe de la Liga Árabe, el egipcio Ahmed Abul Gheit, el plan estadunidense equivale a crear “un Estado con dos categorías de gente, lo que significa un sistema de apartheid, ya que convierte a los palestinos en ciudadanos de segunda clase. Es nuestro derecho aceptar o rechazar (el plan) aunque la propuesta estadunidense en realidad parece ser un dictado o una oferta que no se puede rechazar, ni siquiera discutir.”
En julio de 2017, Abbas anunció la suspensión de la coordinación en seguridad con Israel antes de restablecerla oficialmente un año más tarde.
Sin embargo, en ese año se mantuvo la colaboración en 95 por ciento de las actividades, según la policía palestina.
Aunque Abbas congeló las relaciones entre Ramala y Washington en diciembre de 2017 –tras el reconocimiento unilateral por Trump de Jerusalén como capital de Israel– la ANP mantuvo sus contactos con la CIA.

Foto Afp
Periódico La Jornada

sábado, 1 de febrero de 2020

Las querencias obligadas de Iván Duque


Juan Alberto Sánchez Marín
El presidente Iván Duque quiso motu proprio pasar el tiempo que le resta de gobierno del lado de sus querencias obligadas: las de los poderosos. Lo cierto es que él jamás ha estado a la altura de los de abajo.
Una decisión tomada hace rato. Y nada extraña: ni por gusto, pues, además de melómano, su debilidad son los megalómanos de excepción (como el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el banquero Luis Carlos Sarmiento Ángulo), ni por genética, pues, desde su difunto padre, Iván Duque Escobar, fiel escudero y uno de los hombres del corbatín de Julio César Turbay Ayala, hasta hermanos y primos (Racero, 2019) y él mismo, la familia se ha esforzado por respirar dentro del poder o los alrededores.Resultado de imagen para uribe y luis carlos sarmiento
Ahí están los amigos, los gremios económicos y financieros. Con sus fichas dispuso Duque el equipo de trabajo (un decir, ya que a casi dos años de gobierno el quehacer pregonado aún no se ve) y por ellos se afana. Están los amigos de los amigos, claro está, y los dueños de la tierra y amigos del expresidente Álvaro Uribe.
Muy amigos, además, de lo ajeno, y, también, muy prestantes, al menos al nivel de la prestancia apolillada del expresidente. Los dueños del país, que lo inventaron a él como mandatario de manera automática y que le financiaron la campaña.
Logros y logreros
La variante de los ricos es la elección lógica de Iván Duque, uno de los presidentes más jóvenes (con los planteamientos más achacosos) en la historia del país, quien al dejar el puesto será un expresidente con todas las probabilidades de convertirse en otra larga pesadilla política nacional.
Uribe dejó la presidencia a los 58 años. Duque la dejará a los 46. ¡Imagínense! Según la estadística, esa ciencia informal de los matemáticos y formal de los prestidigitadores, habrá de ser un expresidente de varias décadas. Lapso suficiente para obrar harto daño. Basta con mirar el que ha causado Uribe en menos de una, por poco tan grande como el de los ocho años de presidencia. ¡Eso es mucho decir!
Es difícil prever qué clase de personaje será Duque en los momentos en que se afiance su personalidad, es decir, su capacidad para tener criterio propio. A lo mejor, la nobleza ficticia del apellido se le vuelve tangible en la ineficaz dignidad de expresidente.
Si es así, remoto el estéril intervalo presidencial, cuando no ha menester el tutor muerto y sepultado (con el féretro por cárcel), quizás, sepamos si Duque una vez hubo de ser algo más que un bailarín de buenos pasos o que un repartidor de dulces inoportuno y tacaño, o que el impresentable presidente de ajuares más o menos bien presentados que ahora es.
Resultado de imagen para duque y uribeAunque para ese tiempo, viéndolo bien, la artritis habrá ahuyentado cualquier zapateo, y los confites amargos del Chocó no dejarán de recordarnos nuestro destino de país contrariado, como aquellas almendras amargas le recordaban el destino de los amores con idéntica suerte a otro tipo bien trajeado, el ilustre doctor Juvenal Urbino (García Márquez, 1985).
Si hay algo peor que un presidente inútil es un expresidente que se cree de alguna utilidad. Y de larga duración. Eso le espera a Colombia. Un expresidente casi muchacho, pero sin posteridad; canoso, pero imberbe; con la ventura de ser trilingüe en un país que “no sabe inglé”, “como el “Bito Manué” de Nicolás Guillén (1930), pero con la incapacidad para dialogar con la guerrilla del ELN, conversar con el Comité del Paro o balbucear aunque fuera mentiras originales con los indígenas del norte del Cauca.
Al que al día siguiente de abandonar el mandato le dará por aconsejar a quien se le arrime sobre lo que no hizo, y por mostrarle a los gobiernos sucesivos cómo conducir el país que despeñó desde la primera curva.
Los expresidentes olvidan pronto lo hecho (por lo general, entre malo y malísimo), y por siempre recuerdan lo que no hicieron como si en efecto lo hubieran llevado a cabo.
Buena parte de las glorias pasadas se le deben, si no a las tergiversaciones históricas, sí a la desmemoria social, y, sobre todo, al talento para rehacer los sucesos al contrario de su ocurrencia.
Quién sabe si ese asombroso talento de nuestra sociedad para recrearse a sí misma cada tanto, y sin alteraciones, sea una sublimación freudiana de la pulsión continuada por elegir a los sinvergüenzas que unos tras otros proceden igual, o si apenas se trata de la comprobación escueta de mucha estupidez adentro.
De las consecuciones magnas son convencidos los líderes por sus áulicos cuando aún están en el poder, y del infundio ellos tratan de convencer a los crédulos desde el instante en que lo abandonan, con el propósito inalcanzable de no convertirse en los muebles estorbosos y carcomidos que ineludiblemente son al cerrarse detrás las puertas de la Casa de Nariño.
Mundos y mundillos
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Faud Char
Las querencias obligadas de Duque con Álvaro Uribe e hijos; Luis Carlos Sarmiento Angulo e hijos; Faud Char e hijos; Carlos Ardila Lülle e hijos, o Alejandro Santodomingo, que es un hijo, y con hijastros y similares, no le permiten posesionarse de veras del cargo que ejercita a medias, y lo han llevado a convertir el puesto más importante de la comarca en un empleo subalterno, y él a ser una suerte de solícito recadero entre los amos y los mozos de labor.
Con esos amigos financió la campaña, por ellos fue elegido, para ellos gobierna. Hasta ahí, todo admisible en un país inadmisible. Y habitual, pues cada gobierno sucesivo representa los intereses concretos de sectores específicos, y Duque es un dignatario de hábitos afianzados. Devociones erróneas, pero definidas.
Un sector, aclarémoslo, no es el “conjunto de empresas o negocios que se engloban en un área diferenciada dentro de la actividad económica y productiva” ( RAE ). Un sector, en Colombia, es una persona o una familia. Bueno, en Colombia y en buena parte del mundo.
La persona que lo controla porque compró, a precio de saldo en una venta de garaje estatal, la empresa punta de lanza de una producción o unos servicios, así sean estratégicos. Desde luego, una sola persona, además, puede englobar dos o tres o muchos sectores.
Como Sarmiento Angulo, que es, está o incide significativamente en el financiero, la construcción, las pensiones, los seguros, el energético, el mediático, el industrial, el minero, el hotelero. Es difícil hallar uno del que Sarmiento no haga parte o, más exactamente, al que no lo contenga.
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Luis C arlos Sarmiento
O los Char, quienes son o están de cuerpo entero en los sectores financiero, turístico, inmobiliario, comercial, alimenticio, constructor, agrícola, mediático; en la vigilancia, el deporte (fútbol), etc. Y en la política.
Familias que en su núcleo lo son de sangre y herencia, de ahí la doble moral congénita tan propia de las parentelas mafiosas, o armadas por afinidades delincuenciales, desarrollos y métodos.
Clanes tribales producto del capitalismo criollo; un desvío, incluso, más atrasado que el feudalismo medieval europeo, en el cual los adinerados señores no poseen siervos, sino esclavos, pero donde la ascendencia y el estatus económico sí están marcados directamente por la tenencia de la tierra.
Terceros y tercerías
El mando atribuido a Duque, para algunos, corresponde en realidad al tercer mandato de Uribe. El primero, sin duda, fue obra y gracia del amasijo de politiqueros, compañías en pandilla, bandas financieras, paramilitares, medios y guerrillas.
Las FARC aportaron su grano de arena en el ascenso de dos de los peores presidentes de la historia nacional: Pastrana y Uribe. Pero no sólo a la ex guerrilla le debemos la desgracia, como se hace ver y lo cree una sociedad tan susceptible de ser manipulada. También, especialmente, se le debe a esa misma sociedad tan presta a repetir los desatinos.
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Pastrana y Uribe
El caótico segundo período presidencial de Uribe fue un cosido de la mafia atávica de Rionegro (Antioquia) con el “ articulito ” esclarecido de un patricio endiosado y oscuro: Fabio Echeverri Correa. Por supuesto, una reelección comprada y alcanzada a través de los delitos de concusión, cohecho propio y cohecho por dar u ofrecer, según sentencias de la Corte Suprema de Justicia. “ Canonjías impúdicas ”, siendo textuales (Corte Constitucional, 2008).
El tercero fue más difícil, pero llegó al tercer intento. “A tres me parece que va la vencida” (La Celestina, XIX 3). No sirvieron, para comenzar, las artimañas leguleyas, cuyo culebreo frenó en seco la Corte Constitucional. No funcionó la segunda instancia, el resabiado Juan Manuel Santos, quien llegó a la presidencia con la soterrada idea de ejercer de presidente y no de títere, para hacer lo mismo que hizo Uribe e hicieron los demás. Y, con excepción de su empecinada y plausible búsqueda de la firma del acuerdo de paz con las FARC, eso hizo.
Y, entonces, de los blanquecinos pasillos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) emergió un joven de credo y juicio anaranjados. Es difícil establecer quién se le apareció a quien, si a Álvaro Uribe el burócrata o si a Iván Duque el Mesías.
Uribe lo rescató del ente financiero encargado de administrar las monedas que Washington destina para el patio trasero, y le evitó la prórroga del leonino contrato con la organización (Dinero, 2018). Mesías o no, cualquiera estaría agradecido con quienquiera que lo salvara de las garras de un organismo, además de manipulador e injerencista, explotador.
Uribe lo llevó de asesor a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). No como consultor, algo que tantos fulanos han sido (hasta yo, alguna vez), sino de escribiente personal y suyo por “cuatro años seguidos” (una temporada de amanuense que se duplicó otro tanto con el intervalo que corre de la Presidencia).Resultado de imagen para duque asesor en la onu
Años que, según el testimonio del propio Duque (Colombiacheck, 2019), le reportaron “mucho más enriquecimiento universal y conceptual del que le hubiesen dado uno o dos doctorados en una de las mejores Universidades del mundo o cualquier otro empleo o trabajo”.
Nadie, de nuevo, se extrañe. Nuestros panegíricos desbocados no corresponden al sentido griego de los cantos a Apolo, dios de la verdad, sino a los lambetazos dedicados por los cónsules romanos al emperador de turno.
Y, por tanto, helo ahí, de tercería: yendo y viendo por un país desconocido, asumiendo cometidos que no entiende, a cargo de una autoridad cedida en depósito, aun más ficticia que la de Guaidó, el “ titán ” rufián y amigo; el otro majadero célebre del corral.
Bibliografía
Corte Constitucional. (2008). Auto 156/08. Referencia: Sentencia de Junio 26 de 2008,
Acta 173, remitida por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. 2 de
julio. En: https://bit.ly/35Wi0C3
Resultado de imagen para duque y empresarios
Duque y los empresarios que lo acompañaron a China
Dinero. (2019). ¿Qué está pasando con el clima laboral y algunos contratos del BID? 4
de diciembre. En: https://bit.ly/2ta9oJF
García Márquez, Gabriel. (1985). El amor en los tiempos del cólera. Apple Books.
Guillén, Nicolás. (1930). Motivos de son. Biblioteca Virtual Cervantes. Disponible en:
https://bit.ly/2RVr04I
Medina Uribe, Pablo. (2019). Duque sí publicó que trabajar con Uribe es más
enriquecedor que "uno o dos doctorados". 12 de agosto. En: https://bit.ly/35781so
Portafolio. (2006). El articulito de la reelección se hizo realidad. 18 de diciembre. En:
https://bit.ly/2QDTz6j
Racero, David. (2019). Mapa del poder de Iván Duque. Blog. En: https://bit.ly/2MyXGzh
Semana. (2019). "Es un titán, un héroe": Duque sale en defensa de Guaidó. 13 de
septiembre. Disponible en: https://bit.ly/2tamtD4
Semana. (2019). Iván Duque, el trilingüe. 24 de septiembre. Disponible en: https://bit.ly/31agxXu

*Periodista, escritor y director de televisión colombiano. Analista en medios internacionales. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Fue consultor ONU en medios. Productor en Señal Colombia, Telesur, RT e Hispantv.

jueves, 30 de enero de 2020

¿Acuerdo del siglo o infamia del año?

Editorial La Jornada 

En la Casa Blanca y en compañía del primer ministro en funciones de Israel, Benjamin Netanyahu, Donald Trump presentó ayer lo que su administración ha llamado en términos grandilocuentes el acuerdo del siglo, un supuesto plan de paz para poner fin al añejo conflicto israelí-palestino.
A grandes rasgos, la propuesta estadunidense pretende que la comunidad palestina renuncie por completo a sus reivindicaciones históricas y al derecho que le asiste de acuerdo con la legalidad internacional, a cambio de una inyección masiva de recursos económicos, unos 50 mil millones de dólares en 10 años.
Tanto la forma como el fondo dejan claro que el texto presentado ayer no es ni un acuerdo ni un plan de paz, sino una farsa elaborada a la medida de la ultraderecha israelí.
Entre sus despropósitos se encuentran el reconocimiento de Jerusalén como capital indivisible de Israel; la denominación de éste como Estado judío –lo que coloca a islámicos, cristianos, drusos y otros en condición de ciudadanos de segunda clase–; el mantenimiento de todos los asentamientos ilegales en tierras palestinas, con la consiguiente fragmentación de las mismas; el control israelí sobre todo el Valle del Jordán, la posibilidad de que en el futuro se establezcan nuevas colonias, y una perversa ambigüedad acerca de los territorios que finalmente quedarían bajo el control efectivo de un eventual Estado palestino.
Por todo lo anterior, el proyecto contaba con el rechazo previo de las autoridades palestinas y fue motivo de repudio generalizado en el mundo árabe y musulmán. No puede ser de otra manera, ante una propuesta que constituye tanto una oferta de esclavitud para el pueblo palestino –el cual quedaría eternamente a merced de la voluntad de Israel para solventar cuestiones tan elementales como el acceso al agua–, como un agravio a la conciencia mundial.
La admisión abierta por parte de Trump acerca de que conocía ese rechazo, así como su chantaje al denominar a su propuesta la última oportunidad que tendrán los palestinos, exhibe la dimensión de su cinismo. Las nulas posibilidades de que el plan prospere obligan a buscar su explicación en las respectivas agendas electorales de Trump y Netanyahu.
En efecto, con este acto de provocación el primero se asegura el respaldo del poderoso lobby sionista de cara al procedimiento de juicio político en su contra que en estos momentos se tramita en el Senado y a las elecciones de noviembre, en tanto que el segundo recibe un invaluable espaldarazo rumbo a los comicios del mes entrante en Israel, en los que intentará romper el prolongado impasse parlamentario que le ha impedido concretar su relección desde hace casi un año.
No es la primera vez que el magnate se muestra gustoso en azuzar conflictos para apoyar a su aliado en Medio Oriente: un mes antes de las elecciones de abril de 2019 se manifestó en favor de reconocer la soberanía de Tel Aviv sobre los Altos del Golán, territorio sirio anexado de manera ilegal por Israel tras la Guerra de los Seis Días (1967).
Sobra decir que la única solución legal y éticamente aceptable es restituir al pueblo palestino los territorios correspondientes a las fronteras de 1967; esto es, los reconocidos por la comunidad internacional; convertir Jerusalén en capital binacional o colarla bajo un estatuto internacional supervisado por la Organización de las Naciones Unidas (tal como lo determinó el organismo en 1947), y reconocer de manera plena la existencia de dos estados.
Cualquier otro planteamiento es una falsa salida cuyo resultado previsible es un aumento en las tensiones y en la exacerbación de los ánimos palestinos ante el asfixiante colonialismo israelí.