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sábado, 26 de septiembre de 2020

Internacionalismo o Extinción

 Noam Chomsky

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Foto: Martin Bialecki/Picture Alliance/Getty Images
Discurso de apertura del miembro del Consejo de la IP Noam Chomsky en la cumbre inaugural de la Internacional Progresista. 

En cuanto a las mayores crisis que enfrentamos en este momento histórico, todas son internacionales, y dos internacionales se están formando para confrontarlas. Una da inicio hoy: la Internacional Progresista. La otra ha tomado forma bajo el liderazgo de la Casa Blanca de Trump, una Internacional Reaccionaria compuesta por los estados más reaccionarios del mundo. 

Nos reunimos en un momento extraordinario, un momento que es, de hecho, único en la historia de la humanidad, un momento tanto de mal augurio y presagio al igual que brillante de esperanzas por un futuro mejor. La Internacional Progresista tiene un papel crucial que desempeñar en determinar qué dirección tomará la historia. 

Nos reunimos en un momento de confluencia de crisis de extraordinaria gravedad, con el destino del experimento humano literalmente en riesgo. En las próximas semanas, los problemas llegarán a un punto crítico en los dos poderes imperiales más grandes de la era moderna. 

La decadente Gran Bretaña, habiendo declarado públicamente que rechaza la ley internacional, está a orillas de una fuerte ruptura con Europa, en camino de convertirse en un satélite estadounidense aún más de lo que ya es. Pero, por supuesto, lo más trascendente para el futuro es lo que pasa en el hegemón global, disminuido por la bola de demolición de Trump, pero aún con abrumadora potencia e incomparables ventajas. Su destino, y con él el destino del mundo, bien puede ser determinado en noviembre.

 No sorprende que el resto del mundo esté preocupado, si no horrorizado. Sería difícil encontrar un comentarista más sobrio y respetado que Martin Wolf del Financial Times de Londres. Escribe que Occidente está enfrentando una grave crisis, y si Trump es reelegido, "esto será terminal". Palabras fuertes, y ni siquiera se refiere a las grandes crisis que enfrenta la humanidad. 

Wolf se refiere al orden global, un asunto crítico aunque no a la escala de las crisis que amenazan con consecuencias mucho más serias, las crisis que dirigen las manecillas del famoso Reloj del Apocalipsis hacia la medianoche—hacia la extinción. 

El concepto "terminal" de Wolf no es algo nuevo en el discurso público. Hemos vivido bajo su sombra durante 75 años, desde que aprendimos, en un día inolvidable de agosto, que la inteligencia humana había creado los medios que pronto producirían la capacidad para una destrucción terminal. Eso fue abrumador, pero había más. No se entendió por aquel entonces que la humanidad estaba entrando en una nueva época geológica, el Antropoceno, en el cual las actividades humanas están despojando el medio ambiente de una manera que ahora también se acerca a la destrucción terminal. 

Las manecillas del Reloj del Apocalipsis fueron establecidas poco después de que las bombas atómicas fueran usadas en un paroxismo de matanza innecesaria. Las manecillas han oscilado desde entonces, a medida que las circunstancias globales han evolucionado. Cada año que Trump ha estado en el cargo, las manecillas se han acercado a la medianoche. Hace dos años se acercaron como nunca antes. El pasado enero, lxs analistas abandonaron minutos, y cambiaron a segundos: 100 segundos para la medianoche. Citaron las mismas crisis que antes: las crecientes amenazas de la guerra nuclear y de catástrofe medioambiental, y el deterioro de la democracia. 

Esta última podría parecer fuera de contexto a primera vista, pero no lo es. El deterioro de la democracia es un miembro que encaja en este trío sombrío. La única esperanza de escapar de las dos amenazas de extinción es una democracia vibrante en la que ciudadanxs preocupadxs e informadxs participen plenamente en la deliberación, la formación de políticas y la acción directa. 

Eso fue el pasado enero. Desde entonces, el presidente Trump ha amplificado las tres amenazas, no un logro insignificante. Ha continuado su demolición del régimen de control de armas que ha ofrecido alguna protección contra la amenaza de una guerra nuclear, a la vez que persigue el desarrollo de armas nuevas aún más mortíferas, muy para el deleite de la industria militar. En su dedicado compromiso por destruir el medio ambiente que sostiene la vida, Trump ha abierto nuevas y vastas áreas para perforar, incluyendo la última gran reserva natural. Mientras tanto, sus secuaces están desmantelando sistemáticamente el sistema regulatorio que mitiga de algún modo el impacto destructivo del uso de combustibles fósiles, y que protege a la población de químicos tóxicos y de la contaminación, una maldición que ahora es doblemente mortal durante una grave epidemia respiratoria. 

Trump ha llevado también hacia adelante su campaña para socavar la democracia. Por ley, los nombramientos presidenciales están sujetos a la confirmación del Senado. Trump evita este inconveniente dejando las posiciones abiertas y, en cambio, llenando las oficinas con "nombramientos temporales" que responden a su voluntad: y si no lo hacen con suficiente lealtad al señor, son despedidos. Ha purgado al ejecutivo de cualquier voz independiente. Solo quedan lxs aduladorxs. El Congreso estableció hace mucho tiempo Inspectorxs Generales para monitorear el rendimiento de la rama ejecutiva. Empezaron a mirar en el pantano de corrupción que Trump ha creado en Washington. Este se encargó de ello rápidamente al despedirlxs. Apenas si hubo quien se asomó en el Senado Republicano, asegurado en el bolsillo de Trump, con algo de destellos de integridad que les quedaba, aterrorizadxs por la base popular que Trump ha movilizado. 

Esta arremetida contra la democracia es sólo el comienzo. La última jugada de Trump es advertir que podría no abandonar el cargo si no está satisfecho con los resultados de las elecciones en noviembre. La amenaza es tomada muy en serio en las altas esferas. Para mencionar unos ejemplos, dos respetados comandantes jubilados de alto rango publicaron una carta abierta al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Milley, revisando su responsabilidad constitucional de enviar al ejército a destituir por la fuerza a un "presidente ingobernable" que se niegue a abandonar el cargo después de una derrota electoral, añadiendo a su defensa los tipos de unidades paramilitares que este despachó a Portland, Oregon, para aterrorizar la población por encima de la fuerte objeción de lxs funcionarixs electxs. 

Muchas figuras del establishment consideran que la advertencia es factible, entre ellas el Proyecto de Integridad de la Transición, que acaba de comunicar los datos de los "juegos de guerra" que ha estado realizando sobre los posibles resultados de las elecciones en noviembre. Lxs miembros del proyecto son "algunxs de lxs republicanxs, demócratas, funcionarixs públicxs, expertxs de los medios, encuestadorxs y estrategas mejor formadxs que hay", explica el codirector del Proyecto, incluyendo figuras prominentes en ambos partidos. Bajo cualquier posible escenario aparte de una clara victoria de Trump, los juegos conducen a algo parecido a una guerra civil, con Trump escogiendo terminar "el experimento estadounidense". 

Otra vez palabras fuertes, jamás escuchadas de las voces sobrias de la corriente principal. El simple hecho de que tales pensamientos surjan es de mal augurio. No están solxs. Y dado el incomparable poder de los EE.UU., mucho más que “el experimento estadounidense" está en riesgo. 

Nada como esto ha ocurrido en la historia de la democracia parlamentaria a menudo problemática. Y si nos ceñimos a años recientes, Richard Nixon —una persona no muy agradable en la historia presidencial— tenía razón en creer que había perdido las elecciones de 1960 sólo por la manipulación criminal de operativos demócratas. No impugnó los resultados, poniendo el bienestar del país por delante de la ambición personal. Albert Gore hizo lo mismo en el año 2000. Pero hoy no. 

Creando nuevos caminos en desprecio por el bienestar del país no es suficiente para el megalómano que domina el mundo. Trump también ha anunciado una vez más que él podría ignorar la Constitución y "negociar" por un tercer mandato si él decide que tiene derecho a ello. 

Algunxs eligen reírse de todo esto como si fuera el juego de un bufón. A su propio peligro, como muestra la historia. 

La supervivencia de la libertad no está garantizada por "barreras de pergamino", advirtió James Madison. Las palabras en papel no son suficientes. Está fundada en la expectativa de la buena voluntad y la decencia común. Eso fue hecho trizas por Trump junto con su co-conspirador el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, quien ha convertido el "mayor cuerpo deliberativo del mundo", como se denomina a sí mismo, en una broma patética. El senado de McConnell se niega incluso a considerar propuestas legislativas. Se preocupa por ser generoso con lxs ricxs y apilar el poder judicial, de arriba a abajo con abogadxs jóvenes de extrema derecha capaces de salvaguardar la agenda reaccionaria Trump-McConnell por una generación, sin importar lo que quiera el público, sin importar lo que el mundo necesite para sobrevivir. 

El despreciable servicio hacia lxs ricxs por parte del partido republicano Trump-McConnell es sorprendente, incluso para los estándares neoliberales que exaltan la codicia. Una ilustración es dada por los principales especialistas en política fiscal, los economistas Emmanuel Sáez y Gabriel Zucman. Muestran que en 2018, después de la estafa fiscal que fue el único logro legislativo de Trump-McConnell, "por primera vez en los últimos cien años, lxs multimillonarixs han pagado menos [en impuestos] que lxs trabajadorxs del acero, lxs profesorxs de escuelas y lxs jubiladxs", eliminando "un siglo de historia fiscal". " En 2018, por primera vez en la historia moderna de los Estados Unidos, el capital ha tenido menos impuestos que la labor": una victoria verdaderamente impresionante de la guerra de clases, llamada "libertad" en la doctrina hegemónica. 

El Reloj del Apocalipsis fue puesto en enero pasado antes de que se entendiera la escala de la pandemia. Tarde o temprano la humanidad se recuperará de la pandemia, a un costo terrible. Es un costo innecesario. Lo vemos claramente en la experiencia de países que tomaron medidas decisivas cuando China proporcionó al mundo información pertinente sobre el virus el 10 de enero. Entre ellos estaba principalmente el este y sudeste asiático y Oceanía, y otros que quedaron rezagados, y en la retaguardia unos cuantos absolutos desastres, en particular los Estados Unidos, seguidos por el Brasil de Bolsonaro y la India de Modi. 

Pese a la mala conducta o indiferencia de algunxs líderes políticxs, al final habrá una especie de recuperación de la pandemia. Sin embargo, no nos recuperaremos del derretimiento de los casquetes polares, ni de la explosiva velocidad de incendios árticos que liberan enormes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ni de otros pasos en nuestra marcha hacia la catástrofe. 

Cuando lxs científicxs más prominentes nos advierten "Entren en Pánico", no están siendo alarmistas. No hay tiempo que perder. Pocxs están haciendo lo suficiente, y lo que es peor, el mundo está maldecido con líderes que no sólo se rehúsan a tomar medidas suficientes sino que deliberadamente aceleran nuestro trayecto hacia el desastre. La malignidad en la Casa Blanca está a la cabeza de esta monstruosa criminalidad. 

No son sólo los gobiernos. Lo mismo aplica para las industrias de combustibles fósiles, los grandes bancos que las financian y otras industrias que se benefician de acciones que ponen en grave riesgo la "supervivencia de la humanidad", según las palabras de un memorando interno filtrado del banco más grande de Estados Unidos.

 La humanidad no sobrevivirá a esta malignidad institucional. Los medios para manejar la crisis están disponibles, pero no por mucho tiempo. Una tarea primordial de la Internacional Progresista es asegurar que todxs entremos en pánico ahora, y actuemos en consecuencia. 

Las crisis a las que nos enfrentamos en este momento único de la historia son, por supuesto, internacionales. El desastre medioambiental, la guerra nuclear y la pandemia no tienen fronteras. Y de una manera menos transparente, lo mismo es verdad sobre el tercero de los demonios que amenazan la tierra y dirigen las manecillas del Reloj del Apocalipsis hacia la medianoche: el deterioro de la democracia. El carácter internacional de esta plaga se hace evidente cuando examinamos sus orígenes.

 Las circunstancias varían, pero hay algunas raíces en común. Mucha de la malignidad se remonta al asalto neoliberal lanzado con fuerza a la población mundial hace 40 años. 

El carácter básico del asalto fue plasmado en los pronunciamientos iniciales de sus figuras más prominentes. Ronald Reagan declaró en su discurso inaugural que el gobierno es el problema, no la solución, lo que significa que las decisiones deberían ser removidas de los gobiernos, los cuales al menos están parcialmente bajo control público, y pasarlas al poder privado, que es completamente irresponsable al público, y cuya responsabilidad es el autoenriquecimiento, como proclamó el economista Milton Friedman. La otra fue Margaret Thatcher, quien nos instruyó que no existe la sociedad, sólo un mercado en el cual las personas son arrojadas para sobrevivir lo mejor que puedan, sin organizaciones que les permitan defenderse contra sus estragos. 

Sin darse cuenta, Thatcher estaba parafraseando a Marx, quien condenó lxs gobernantes autocráticxs de su época por convertir a la población en un "saco de papas", indefenso ante el poder concentrado. 

Con una consistencia admirable, las administraciones Thatcher y Reagan se movieron enseguida para destruir el movimiento obrero, el principal impedimento al duro dominio por parte de lxs amxs de la economía. Al hacerlo, adoptaban los principios rectores del neoliberalismo de sus comienzos en la Viena de entreguerras, donde el fundador y santo patrono del movimiento, Ludwig von Mises, apenas pudo contener su alegría cuando el gobierno protofascista destruyó violentamente la vibrante socialdemocracia austriaca y los despreciables sindicatos de comercio que interferían con la economía sana al defender los derechos de lxs trabajadorxs.Como von Mises explicó en su clásico neoliberal de 1927 Liberalismo, cinco años después de que Mussolini iniciara su brutal mandato, "No puede negarse que el fascismo y movimientos similares que apuntan al establecimiento de dictaduras están llenos de las mejores intenciones y que su intervención ha salvado por el momento a la civilización europea. El mérito que el fascismo ha ganado de este modo por sí mismo vivirá eternamente en la historia": aunque sólo será temporal, nos aseguró. Los Camisas Negras se irán a casa después de haber terminado su buen trabajo. 

Los mismos principios inspiraron el entusiasta apoyo neoliberal para la espantosa dictadura de Pinochet. Unos años después, fueron puestos en operación de una forma diferente en el escenario global bajo el liderazgo de Estados Unidos y Reino Unido. 

Las consecuencias eran predecibles. Una fue la fuerte concentración de riqueza yuxtapuesta por el estancamiento para gran parte de la población, reflejado en el campo político al socavar la democracia. El impacto en los Estados Unidos muestra con claridad lo que unx podría esperar cuando el régimen de los negocios es prácticamente indiscutible. Después de 40 años, 0.1 por ciento de la población tiene 20 por ciento de la riqueza, el doble de lo que tenían cuando Reagan fue elegido. La remuneración para directorxs ejecutivxs se ha disparado, aumentando la riqueza de la gerencia general junto con ella. Los salarios reales para trabajadores masculinos que no están en puestos de supervisión han disminuido. Una mayoría de la población sobrevive de cheque en cheque, sin casi nada de ahorros. Las instituciones financieras, en su mayoría depredadoras, han explotado en escala. Ha habido repetidas crisis financieras, incrementando en gravedad, después de los cuales lxs perpretadorxs son rescatados por el amable contribuyente, pese a que eso es el menor de los subsidios estatales implícitos que reciben. El "mercado libre" condujo a la monopolización, con una reducción de la competencia y la innovación, ya que los fuertes tragaron a los débiles. La globalización neoliberal ha desindustrializado el país a través del marco de acuerdos de derechos del inversor mal etiquetados como "pactos de libre comercio". Adoptando la doctrina neoliberal de "impuestos son robos", Reagan abrió la puerta a paraísos fiscales y empresas fantasma, previamente prohibidas de ejercer. Eso condujo a una gran industria de evasión de impuestos que facilitó un robo masivo a la población general por lxs más ricxs y el sector corporativo. No fue un cambio pequeño: la escala se estima en decenas de billones de dólares. 

Y así continúa, mientras la doctrina neoliberal se arraigó. 

Mientras el asalto apenas estaba tomando forma, en 1978, el presidente de la United Auto Workers, Dougherty Fraser, renunció a un comité de gestión laboral que fue establecido por la administración Carter. Se escandalizó al ver que lxs líderes empresariales habían "eligido librar una guerra de clases unilateral en este país: una guerra contra lxs trabajadorxs, lxs desempleadxs, lxs pobres, las minorías, lxs más jóvenes y lxs más viejxs, e incluso muchxs en la clase media de nuestra sociedad", y habían "roto y desechado el pacto frágil y no escrito que existía previamente durante un período de crecimiento y progreso” — durante el período de colaboración de clases bajo un capitalismo reglamentado.

Su reconocimiento de cómo funciona el mundo fue algo tardío, de hecho demasiado tarde para evitar la amarga guerra de clases lanzada por lxs líderes empresariales que pronto se les concedió rienda suelta por gobiernos complacientes. Las consecuencias alrededor del mundo no sorprenden: rabia general, resentimiento, desprecio por las instituciones políticas mientras las principales instituciones económicas son ocultadas por una propaganda efectiva. Todo esto crea un territorio fértil para demagogxs que pretenden ser tus salvadores mientras te apuñalan por la espalda, mientras que desvían la culpa de tus condiciones a chivos expiatorios: inmigrantes, negrxs, China, quien sea que encaje en los prejuicios viejos. 

Volviendo a las grandes crisis que enfrentamos en este momento histórico, todas son internacionales, y dos internacionales se están formando para confrontarlas. Una da inicio hoy: la Internacional Progresista. La otra ha tomado forma bajo el liderazgo de la Casa Blanca de Trump, una Internacional Reaccionaria compuesta por los estados más reaccionarios del mundo. 

En el hemisferio occidental, la Internacional Reaccionaria incluye el Brasil de Bolsonaro y algunos otros. En Medio Oriente, los principales miembros son familias dictaduras del Golfo; la dictadura egipcia de al-Sisi, tal vez la más dura en la historia de Egipto; e Israel, que hace tiempo que descartó sus orígenes socialdemócratas y se desplazó lejos a la derecha, el efecto previsto de la prolongada y brutal ocupación. Los acuerdos actuales entre Israel y las dictaduras árabes, que formalizan relaciones tácitas de larga data, son un paso significantivo hacia la consolidación de la base de la Internacional Reaccionaria en el Medio Oriente. Lxs palestinxs son pateadxs en la cara, el destino apropiado de aquellxs que carecen de poder y no se postran a los pies de lxs amxs naturales. 

Al este, un candidato natural es India, donde el Primer Ministro Modi está destruyendo la democracia secular del paísy convirtiéndoloen un Estado racista nacionalista hindú, mientras aplasta a Cachemira. El contingente europeo incluye la "democracia iliberal" de Orban en Hungría y elementos similares en otras partes. La Internacional Reaccionaria también tiene un poderoso respaldo en las instituciones económicas mundiales dominantes. 

Las dos internacionales abarcan una gran parte del mundo: una a nivel de Estados, la otra al nivel de movimientos populares. Cada una es un representativo prominente de fuerzas sociales muchas más amplias, las cuales tienen imágenes del mundo muy contrapuestas que deberían emerger de la pandemia actual. Una de esas fuerzas está trabajando implacablemente para construir una versión más dura del sistema neoliberal global del cual se han beneficiado enormemente, con más intensas medidas de vigilancia y control. La otra mira hacia adelante a un mundo de justicia y paz, con energías y recursos dirigidos a servir las necesidades humanas en lugar de las demandas de una pequeña minoría. Es una especie de lucha de clases a escala global, con muchas facetas e interacciones complejas. 

No es exagerado decir que el destino del experimento humano depende del resultado de esta lucha. 

https://progressive.international/wire/2020-09-18-noam-chomsky-internationalism-or-extinction/es

 https://www.alainet.org/es/articulo/208981    

domingo, 13 de septiembre de 2020

Chomsky: La amenaza de usar armas nucleares aumenta con Trump

Fuentes: HispanTV

El famoso pensador político estadounidense Noam Chomsky asegura que Donald Trump está aumentando las posibilidades del uso de armas nucleares en el mundo.
(El presidente de Estados Unidos, Donald Trump) ha continuado sus ataques al régimen de control de armas que ha limitado de alguna manera la enorme amenaza de las armas nucleares de destrucción masiva”, afirmó en un diálogo con el programa Going Underground de la cadena rusa RT, publicado el sábado (5/9/20).
El intelectual de renombre mundial dijo que el inquilino de la Casa Blanca está corriendo para maximizar la amenaza de las armas nucleares, invocando el Reloj del Juicio Final del Boletín de Científicos Atómicos, que mide metafóricamente el tiempo que falta para un desastre global, propiciado por el ser humano.
Chomsky dijo que este grupo científico ha abandonado los minutos y pasado a los segundos: 100 segundos para la medianoche en enero, apostilló.
El célebre lingüista norteamericano se refirió a los importantes tratados que la Administración de Trump ha abandonado o puesto en peligro durante su mandato, entre ellos, el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) y el Tratado de Cielos Abiertos (OST, por sus siglas en inglés) de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea (OSCE).
CNN: EEUU busca nuevas armas nucleares para encarar a Rusia | HISPANTV
Los Estados Unidos de Trump están avanzando hacia la creación de nuevas armas de destrucción y mucho más amenazantes, contra las cuales no hay posibles medios de defensa”, aseguró Chomsky advirtiendo además de la demora que muestra la Casa Blanca para la extensión del tratado Nuevo START, el cual expira en febrero de 2021, y actualmente es el único acuerdo que vincula a EE.UU. y Rusia en la estabilidad estratégica, pues controlan el 90 % de todas las armas nucleares que existen en el planeta.
Rusia ha dicho constantemente que está dispuesta a extender el pacto sin condiciones previas, pero no “a cualquier costo”, por otros cinco años. Sin embargo, Estados Unidos ha condicionado la renovación a que China sea incluida en un nuevo acuerdo trilateral de control de armas.
El Gobierno estadounidense se retiró oficialmente en agosto de 2019 del INF, firmado en 1987 entre EE.UU. y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que constituía el primer convenio entre dos superpotencias para eliminar toda una categoría de armas nucleares, es decir, todos los misiles que pueden ser lanzados desde tierra con un alcance de entre 500 y 5500 km.
El 21 de mayo de 2020, se retiró del OST, entrado en vigor en 2002 tras un acuerdo alcanzado entre EE.UU., Rusia, Canadá y casi toda la Unión Europea (UE), que es considerado uno de los esfuerzos de control internacional de armas más amplio, logrado con el objetivo de promover la transparencia en las fuerzas y actividades militares.

domingo, 26 de julio de 2020

Sin precedente, el intento de Trump de mantenerse en el poder: Chomsky

Se mueve en la dirección de la ley marcial
No es un fascista… Esencialmente es un dictador de segunda, explica


Foto
▲ Noam Chomsky durante la entrevista con Amy Goddman para Democracy Now.
Noam Chomsky afirma que no hay precedente histórico en Estados Unidos para las maniobras antidemocráticas de Donald Trump con el fin de mantenerse en el poder, desde el despliegue de fuerzas federales a ciudades para enfrentar a opositores, a la purga de todo aquel funcionario que se atreva a investigar su mando corrupto.
“Trump está desesperado… Sólo hay un tema en su mente y ese es la elección. Tiene que encubrir el hecho de que es personalmente responsable de matar a decenas de miles de estadunidenses (por su manejo de la pandemia). Es imposible ocultar eso por mucho más tiempo”, afirmó en una amplia entrevista con Democracy Now [https://www.democracynow.org].
Trump necesita algo dramático para ganar las elecciones de noviembre y por ello está buscando provocar enfrentamientos militares con el despliegue de fuerzas federales a ciudades como Portland, afirma Chomsky.
“Se está moviendo en la dirección de la ley marcial. Puede que hasta intente cancelar las elecciones, no hay como adivinar qué podría hacer porque está completamente desesperado. Estas son como las acciones de un dictador de segunda en una neocolonia en algún lugar, como en un país pequeño que sufre un golpe militar cada par de años.
“No hay precedente para enviar fuerzas militarizadas para controlar una ciudad en oposición… es tratar al país como un territorio ocupado, con el propósito totalmente claro de generar confrontaciones que de alguna manera podrían salvarlo de una derrota electoral”, reiteró.
“No hay precedente histórico para algo así….”, subrayó el lingüista, filósofo e intelectual público y tal vez la voz disidente más reconocida de Estados Unidos, detallando varias maneras que podría usar el magnate para descarrilar la eleccion y sus resultados.
El punto es que no puede perder, primero porque es sicológicamente incapaz de perder, y segundo, si pierde, si deja la Casa Blanca, podría estar enfrentando problemas legales serios, y por ahora tiene inmunidad.
Señaló que para protegerse, Trump ha logrado despedir a fiscales federales e inspectores del gobierno que se atreven a investigarlo, igual que ha hecho con varios otros funcionarios que no consideraba leales, y ahora esa purga se está realizando entre las filas militares.
Esta es una crisis mayor, dijo señalando que a lo largo de 250 años del sistema democrático estadunidense nada como esto ha sucedido antes. Trump, resaltó, ha subyugado a su partido político y cuenta con una base popular “de milicias de supremacistas blancos armados y enojados…. No se puede saber qué hará; creo que el país, para noviembre, podría ser otro país, como también el mundo dado el poder de Estados Unidos”.
Para Chomsky, esta es la eleccion más importante en la historia porque cuatro años más de las políticas climáticas y nucleares de Trump podrían condenar a (a muerte) la raza humana. Más aún, Chomsky subraya que por ahora el país está gobernado por locos.
Pero aclaró que no cree que Trump es un fascista, ya que eso sería darle demasiado crédito, ya que esa es una ideología seria. “Él es más como un dictador menor en un pequeño país sujeto a golpes militares… no hay concepto de introducir ideología fascista real… Es esencialmente una dictadura de segunda… los próximos meses serán muy difíciles”.

Foto Captura de pantalla del video difundido por @democracynow
Periódico La Jornada

Chomsky: “sin precedente el intento de Trump de mantenerse en el poder”


Washington. Noam Chomsky afirma que no hay precedente histórico en Estados Unidos para las maniobras antidemocráticas de Donald Trump a fin de mantenerse en el poder, desde el despliegue de fuerzas federales a ciudades para enfrentar a opositores a purgas de todo aquel funcionario que se atreva a investigar su mando corrupto.
“Trump está desesperado… solo hay un tema en su mente y eso es la eleccion. Tiene que encubrir el hecho de que es personalmente responsable de matar a decenas de miles de estadunidenses [por su manejo de la pandemia]. Es imposible ocultar eso por mucho más tiempo”, afirmó en una amplia entrevista con Democracy Now [https://www.democracynow.org].
Trump necesita algo “dramático” para ganar las elecciones de noviembre y por ello está buscando provocar “enfrentamientos militares” con el despliegue de fuerzas federales a ciudades como Portland, afirma Chomsky. “Se está moviendo en la dirección de la ley marcial. Puede que hasta intente cancelar las elecciones, no hay como adivinar qué podría hacer porque está completamente desesperado. Estas son como las acciones de un dictador de segunda en una neocolonia en algún lugar, como en un país pequeño que sufre un golpe militar cada par de años”.
“No hay precedente para enviar fuerzas militarizadas para controlar una ciudad en oposición… esto es tratar al país como un territorio ocupado, con el propósito totalmente claro de generar confrontaciones que de alguna manera podrían salvarlo de una derrota electoral”, reiteró.
“No hay precedente histórico para algo así….”, subrayó el lingüista, filósofo e intelectual público y tal vez la voz disidente más reconocida de Estados Unidos, detallando varias maneras que podría usar para descarrilar la eleccion y sus resultados. “El punto es que no puede perder, primero porque es psicológicamente incapaz de perder, y segundo, si pierde, si deja la Casa Blanca, podría estar enfrentando problemas legales serios, y por ahora tiene inmunidad”.
Señaló que para protegerse a lo largo de su presidencia, Trump ha logrado despedir a fiscales federales e inspectores del gobierno que se atreven a investigarlo, igual que ha hecho con varios otros funcionarios que no consideraba como leales, y ahora esa “purga” se está realizando entre las filas militares.
“Esta es una crisis mayor”, dijo señalando que a lo largo de 250 años del sistema democrático estadunidense “nada como esto ha sucedido antes”. Trump, resaltó, ha subyugado a su partido político y cuenta con una base popular “de milicias de supremacistas blancos armados y enojados…. No se puede saber qué hará; creo que el país, para noviembre, podría ser otro país, como también el mundo dado el poder de Estados Unidos”.
Para Chomsky, ésta es “la eleccion más importante en la historia” porque “cuatro años más de las políticas climáticas y nucleares de Trump podrían condenar a [a muerte] la raza humana”. Más aún, Chomsky subraya que por ahora “el país está gobernado por locos”.
Pero aclaró que no cree que Trump es un fascista, ya que eso sería “darle demasiado critico”, ya que esa es una ideología seria. “Él es más como un dictador menor en un pequeño país sujeto a golpes militares… no hay concepto de introducir ideología fascista real… Es esencialmente una dictadura de segunda… los próximos meses serán muy difíciles”.

martes, 26 de mayo de 2020

EU corre hacia el abismo sin plan federal contra el Covid: Chomsky

Pandemia

La Casa Blanca, en manos de un sociópata megalómano

La pandemia pasará, pero no es el peor problema; el calentamiento climático avanza y los esfuerzos aislados no son suficientes, advierte

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▲ Trabajadores de la salud realizaron una protesta afuera del hospital Gregorio Maranon, en Madrid, para exigir respeto a sus derechos laborales y la creación de un sistema sanitario reforzado. 

Nueva York., Estados Unidos corre hacia el abismo sin un plan federal para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus, retirando financiación a la salud pública mientras ignora el inexorable avance del calentamiento climático, aseguró el filósofo estadunidense Noam Chomsky, considerado el fundador de la lingüística moderna.

Estos son extractos de una entrevista con el influyente intelectual de izquierda de 91 años, autor de más de 100 libros y actualmente profesor de la Universidad de Arizona, confinado hace dos meses en Tucson junto con su esposa, la brasileña Valeria, su perro y un loro que repite sin cesar soberanía en portugués.

–¿Cómo interpreta lo que sucede en Estados Unidos, que se ha convertido en el país más golpeado por el virus en el mundo?

–No hay un liderazgo coherente. Es caótico. La Casa Blanca está en manos de un sociópata megalómano que sólo está interesado en su propio poder, en sus perspectivas electorales, y al cual no le importa lo que pasa en el país, ni en el mundo.

“Debe mantener el apoyo de su base electoral, que es la gran riqueza y el poder corporativo.

Hay 90 mil muertes e inevitablemente habrá más, porque no hay un plan coordinado.

–¿Cómo emergerá el paisaje político estadunidense y mundial tras la pandemia? ¿Nos inclinaremos hacia un mundo más cooperativo, democrático, o veremos un alza del extremismo, del nacionalismo?

–En cuanto (Donald) Trump llegó al gobierno lo primero que hizo fue desmantelar toda la maquinaria de prevención de pandemias, eliminar financiamiento a los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, la mayor institución gubernamental de salud pública del país), cancelar programas que trabajaban con científicos chinos para identificar potenciales virus. Estados Unidos estaba particularmente mal preparado.

“Esta es una sociedad privatizada, muy rica, con enormes ventajas (...) pero dominada por el control privado. No hay un sistema de salud universal (...) absolutamente crucial ahora. Es el máximo sistema neoliberal.

“Europa en muchos sentidos es peor, porque los programas de austeridad amplifican el peligro, por el severo ataque a la democracia y la transferencia de decisiones a Bruselas y la burocracia de la troika no electa (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Pero al menos tiene el residuo de cierta estructura socialdemócrata que otorga algún apoyo, que es lo que pienso que falta en Estados Unidos.

“Con todo lo grave que es esta pandemia, no es el peor problema. Habrá una recuperación de la pandemia, a un gran costo. Pero no habrá ninguna recuperación del derretimiento de los casquetes polares y el alza del nivel del mar y los otros efectos letales del calentamiento climático.

“¿Qué estamos haciendo sobre esto? Cada país está haciendo algo, no lo suficiente. Estados Unidos está haciendo mucho. Concretamente está corriendo hacia el precipicio, eliminando todos los programas, todas las regulaciones que pueden mitigar la catástrofe.

Esta es la situación pero no tiene que ser así. Hay fuerzas contrarias globales. La pregunta es cómo estas fuerzas opuestas emergerán. Eso determinará el destino del mundo.

–Varios países están utilizando tecnología para rastrear a los ciudadanos o archivando su ADN para luchar contra el virus. ¿Entramos con la pandemia a una nueva era de vigilancia digital?

–Hay compañías desarrollando tecnología para que los empleadores puedan ver qué hay en tu pantalla y vigilar lo que haces, qué tecla aprietas, si te levantas. Y será complementado con video.

“La llamada ‘Internet de las cosas’ está llegando. Es práctico. Implica que puedes prender la hornilla cuando estás conduciendo a casa. Pero también que la información está yendo a Google, Facebook y al gobierno. Una enorme cantidad de vigilancia, de control e invasión potencial.

“Si dejamos que las inmensas compañías tecnológicas controlen nuestra vida, eso es lo que sucederá. Será como en China, donde algunas ciudades tienen un sistema de créditos sociales, hay tecnología de reconocimiento facial en todos lados y todo lo que haces es vigilado. Si cruzas la calle en el lugar equivocado, pierdes créditos.

No es inevitable, así como el calentamiento climático no es inevitable. Sucederá a menos que la gente lo detenga.

–¿Pero está justificado para contener el avance del virus?

–Puede ser, en tiempos de amenaza. Pero nada es permanente. Se puede decir, sí, puedes tener esta autoridad ahora, pero puede ser revocada en cualquier momento.

Foto Afp PandemiaFoto Afp
Periódico La Jornada
Martes 26 de mayo de 2020, p. 5


lunes, 11 de mayo de 2020

Chomsky: Trump causó la muerte de miles, enriqueció empresas y usó COVID-19 para su reelección

“Donald Trump es culpable de la muerte de miles de estadounidenses al usar la pandemia de coronavirus para impulsar sus perspectivas electorales y llenar los bolsillos de las grandes empresas”, dijo el activista en entrevista con The Guardian.

Ciudad de México/Londres/Washington, 11 de mayo (SinEmbargo/AP).– El filósofo y lingüista Noam Chomsky aseguró que Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, provocó la muerte de miles de ciudadanos al utilizar el brote de la COVID-19 para impulsarse en la carrera electoral donde busca la reelección, así como para enriquecer a las grandes empresas.

Donald Trump es culpable de la muerte de miles de estadounidenses al usar la pandemia de coronavirus para impulsar sus perspectivas electorales y llenar los bolsillos de las grandes empresas“, dijo en entrevista con The Guardian.

El activista estadounidense acusó que Trump se ha dedicado a reducir los fondos federales para la atención sanitaria y la investigación de enfermedades infecciosas en beneficio de corporaciones privadas, acción que, estimó, seguirá haciendo.

Cuando se le cuestionó cómo veía la estrategia del mandatario de Estados Unidos para controlar la pandemia, consideró que dejar las decisiones en manos de cada uno de los estados del país apuesta a que sean los mismos gobernadores quienes asuman esas responsabilidades.

El Presidente estadounidense Donald Trump participa en una reunión sobre coronavirus con el gobernador de Luisiana John Bel Edwards en la Casa Blanca el miércoles, 29 de abril del 2020, en Washington.

El Presidente estadounidense Donald Trump participa en una reunión sobre coronavirus con el gobernador de Luisiana John Bel Edwards en la Casa Blanca el miércoles, 29 de abril del 2020, en Washington. Foto: Evan Vucci, AP

“Trump es culpable de las muertes de estadounidenses pero va más allá, también a nivel internacional”, afirmó Chomsky. Cabe señalar que el Gobierno estadounidense anunció el pasado 14 de abril que suspendería la entrega de fondos para la Organización Mundial de la Salud (OMS) a medida que evalúa el “papel de la agencia en el mal manejo severo” de la pandemia de coronavirus.

“Hoy estoy instruyendo a mi administración para que detenga la financiación de la Organización Mundial de la Salud, mientras se realiza una revisión para evaluar el papel de la Organización Mundial de la Salud en el mal manejo severo y encubrir la propagación del coronavirus”, reveló Trump ese día en una conferencia de prensa desde la Casa Blanca.

“Está tratando de encontrar chivos expiatorios para intentar encubrir sus ataques criminales contra el pueblo estadounidense, que han estado sucediendo todo este tiempo”, agregó el también politólogo.

LA COVID-19 TRASTOCA LAS ELCCIONES EN EU

La crisis del coronavirus está transformando radicalmente el panorama político estadounidense justo en momentos en que arrecia la campaña electoral hacia los comicios de noviembre, ofreciendo oportunidades y desafíos tanto para el Presidente Donald Trump como para el candidato demócrata Joe Biden.

El coronavirus ya llegó a la Casa Blanca. El desempleo está a niveles que no se habían visto desde la Gran Depresión de los años de 1930 y el saldo de muertes por la enfermedad asciende a 80 mil, mucho más de lo que estimó Trump.

Al mismo tiempo, los expertos advierten que es inminente una segunda ola de contagios debido a que varios estados, animados por Trump, han estado reabriendo sus economías pese a las objeciones de los médicos.

En esta fotografía del martes 7 de enero de 2020, el precandidato demócrata a la Presidencia Joe Biden gesticula durante un evento en Nueva York.

En esta fotografía del martes 7 de enero de 2020, el precandidato demócrata a la Presidencia Joe Biden gesticula durante un evento en Nueva York. Foto: Richard Drew, Archivo, AP

Biden tiene sus propios desafíos, pero lo cierto es que ningún Presidente estadounidense ha estado ante semejante disyuntiva en plena campaña para su reelección.

Hace apenas pocos meses, Trump parecía seguro en su campaña con el mensaje de la recuperación económica. Eso ahora parece un recuerdo distante luego que en abril la economía perdió más de 20 millones puestos de empleo, dirigiéndose a una tasa de desempleo de 14.7 por ciento.

Hay economistas que estiman que la verdadera tasa de desempleo es mucho mayor. Trump está tratando de animar a los gobernadores a que reabran las economías de sus estados rápidamente para reducir esos números, pese a las advertencias de los expertos que un regreso al trabajo prematuro podría generar una segunda ola de contagios y por ende una devastación económica incluso mayor.

Al mismo tiempo, asesores de Biden han empezado a expresar dudas en público sobre la dirección de su campaña. Trump tiene más dinero, una operación digital sofisticada y mucho más personal. La campaña de Trump incluso lanzó una serie de mensajes contra Biden la semana pasada con un valor de 10 millones de dólares. El equipo del exvicepresidente confía en que su candidato puede ganar, pero no cabe duda de que los demócratas en estos momentos están rezagados.

Otro aspecto será si los votantes culparán a Trump por la pandemia.

El 20 de abril Trump pronosticó en una de sus sesiones informativas diarias que morirían entre 50 mil y 60 mil estadounidenses a causa del virus; la cifra ya ha rebasado los 80 mil. Trump se ha visto obligado a improvisar nuevos cálculos con cada entrevista.

Un hombre apunta unos datos frente a una oficina de empleo en Chicago, el 30 de abril de 2020.

Un hombre apunta unos datos frente a una oficina de empleo en Chicago, el 30 de abril de 2020. Foto: Nam Y. Huh, File, AP

En una aparición con Fox News este fin de semana, mencionó la posibilidad de 100 mil muertes. Si bien resulta incómodo usar las cifras de mortalidad como indicador político, lo cierto es que es uno de los pocos indicadores numéricos del desempeño de Trump.

Por otra parte, queda por ver si las convenciones políticas llegarán a realizarse, ya que las medidas contra el contagio podrían obligar a cancelar eventos donde miles de personas comparten un local encerrado.

La convención demócrata está pautada para ser en Milwaukee, en el estado de Wisconsin, pero el Gobernador Tony Evers no ha decidido todavía si eso se dará.

“En estos momentos, es la enfermedad es la que decide la situación”, expresó la vocera del Gobernador, Melissa Baldauff.

“A todos nos encantaría tener la convención aquí en Milwaukee, aunque sea una convención limitada. Pero desde nuestro punto de vista, es muy pronto para decidir”, añadió.


domingo, 5 de abril de 2020

Noam Chomsky: "Trump y sus secuaces están a la cabeza en la carrera hacia el abismo"


Contrainformacion.es

El reconocido intelectual estadounidense Noam Chomsky ha vuelto a hablar sobre la pandemia del coronavirus (Covid-19) en una entrevista con Srecko Horvat, cofundador de la iniciativa europea DiEM25. 
En medio de un pánico global por la enfermedad, clavó el elemento más ignorado de la emergencia. Señaló que aunque el coronavirus «puede tener consecuencias aterradoras», «habrá recuperación«. Pero hay otras amenazas, la crisis climática y la guerra nuclear, donde la recuperación es imposible si no las abordamos con urgencia.
Chomsky abordó las preocupaciones de las personas al ponerlas en un contexto aleccionador, indicando que «el coronavirus es lo suficientemente grave, pero vale la pena recordar que se acerca un horror mucho mayor. Estamos corriendo al borde del desastre, mucho peor que cualquier cosa que haya sucedido en la historia humana».

«Para las compañías farmacéuticas privadas, las señales del mercado eran claras: no desperdicies recursos en la preparación anticipada para una pandemia», señala Chomsky.


«Hay dos amenazas inmensas que enfrentamos. Una es la creciente amenaza de la guerra nuclear… la otra, por supuesto, es la creciente amenaza del calentamiento global. Ambas amenazas pueden ser tratadas, pero no hay mucho tiempo«, denunció el pensador. No resolver esos peligros, dice Chomsky, significaría «hemos terminado».
Debido a esta peligrosa situación en la que los países corren hacia «el abismo» de la destrucción del clima y «el deterioro de la democracia», Chomsky dice que ha habido un cambio alarmante en el Reloj del Juicio Final. Creado por el Boletín de los Científicos Atómicos, el reloj evalúa qué tan cerca está la humanidad del «día del juicio final», es decir, un desastre global total provocado por el hombre.
Chomsky explicó que «puede tener una idea de dónde está realmente el mundo mirando a principios de enero… cada año, el reloj del día del juicio final se ajusta con el minutero a cierta distancia de la medianoche, lo que significa la finalización…» Este año, los analistas prescindieron de minutos y comenzaron a pasar a segundos. 100 segundos para la medianoche.
«Las camas de los hospitales han sido suprimidas en nombre de la ‘eficiencia'», señaló.


El académico también se ha acordado de Donald Trump: «Él y sus secuaces están a la cabeza en la carrera hacia el abismo». Su afirmación queda perfectamente ilustrada por una reciente decisión del presidente de los Estados Unidos: Trump anunció una suspensión indefinida de las normas ambientales. 


martes, 31 de marzo de 2020

«La pandemia es otro caso de la falla masiva del mercado, como el calentamiento global»

Fuentes: El Mostrador

Para el pensador estadounidense –quien aprovechó el aislamiento en que se encuentra para responder preguntas a El Mostrador– «la situación es, por supuesto, muy grave, principalmente para el sur global y los sectores más vulnerables en Occidente. Del mismo modo que la pandemia podría haberse evitado, y en algunos países asiáticos parece haberse contenido en gran medida, la crisis económica puede mitigarse y evitar que se vuelva catastrófica. No es necesario repetir los errores de 1929 o de 2008. La crisis pone de manifiesto profundos defectos en los modelos económicos imperantes, defectos que pronto provocarán crisis mucho peores, a menos que se tomen medidas importantes para evitarlos. Por terrible que sea la crisis del coronavirus, habrá recuperación. No habrá recuperación del calentamiento global si no se controla».
La evidencia científica apunta a que la aparición del COVID-19 no fue de modo alguno imprevisible. De hecho, en un artículo publicado el pasado lunes en El Mostrador, la Sociedad de Microbiología de Chile sentenciaba en forma preocupante que “tal como lo hemos visto incluso en estos días, las decisiones sobre la pandemia de SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, son en muchos casos basadas en criterios políticos y económicos, más que en la evidencia científica”.
Basado en estas evidencias, Noam Chomsky estima que la aparición del COVID-19 se pudo prever, pero que, dado el modelo económico, era difícil que los recursos públicos fueran destinados a escenarios de prevención hipotéticos.
El intelectual, quien no requiere de mayor presentación, respondió desde su lugar de aislamiento a este cuestionario de El Mostrador sobre la pandemia que desafía a la humanidad.
-¿Cómo está profesor?
Personalmente bien. Aislado.
-La situación se reveló más seria de lo que en un principio el gobierno de Trump previó. 
La reacción de la administración Trump ha sido un desastre: negación, confusión, pérdida de tiempo. Por ahora, Estados Unidos es el único país importante que ni siquiera puede proporcionar información precisa a la Organización Mundial de la Salud. El gobierno finalmente está dando algunos pasos: demasiado tarde, demasiado limitado.
-De pronto pasamos de lidiar con la emergencia climática y la amenaza nuclear a una pandemia devastadora. ¿Era previsible de alguna forma?
Se ha esperado durante algún tiempo, se estimaba que otra pandemia estaba en camino, tal vez causada por un coronavirus similar al SARS. Las compañías farmacéuticas no tenían interés en la preparación de antídotos. Sin ganancia inmediata. Por otro lado, las iniciativas gubernamentales han sido bloqueadas sistemáticamente por la doctrina neoliberal imperante, que autoriza al Estado a proporcionar subsidios a las corporaciones y rescatarlas de los problemas, pero no interferir con su control del mercado, incluyendo el farmacéutico.
-¿A qué responde la situación que enfrentamos?
Como mencioné, la pandemia es otro caso de la falla masiva del mercado, como el calentamiento global. Para las compañías farmacéuticas privadas, las señales del mercado eran claras: no desperdicies recursos en la preparación anticipada para una pandemia. El gobierno podría haber intervenido, como en Corea del Sur, pero eso entra en conflicto con la ideología neoliberal; interferiría con los sagrados derechos del poder privado concentrado. El papel del gobierno es subsidiar y proporcionar derechos de patentes exorbitantes, asegurando ganancias colosales. Pero no interferir con las prerrogativas de privilegio y riqueza.
-Trump y Bolsonaro pasaron de decir que era una invención de los medios de comunicación a tomarlo con cierta seriedad.
Mucho de lo que ha pasado globalmente, se debe a ese enfoque de reaccionar tardíamente.
-Esta crisis ha expuesto el verdadero estado de los sistemas de salud pública, que no están pasando la prueba
Muy cierto. También demuestra cómo han sido debilitados por los programas neoliberales de la generación pasada.
-La crisis pandémica a su vez provocará una crisis económica, que evoca la crisis subprime o incluso la de 1929, ¿cuál es su apreciación?
La situación es, por supuesto, muy grave, principalmente para el sur global y los sectores más vulnerables en Occidente. Del mismo modo que la pandemia podría haberse evitado, y en algunos países asiáticos parece haberse contenido en gran medida, la crisis económica puede mitigarse y evitar que se vuelva catastrófica. No es necesario repetir los errores de 1929 o de 2008. La crisis pone de manifiesto profundos defectos en los modelos económicos imperantes, defectos que pronto provocarán crisis mucho peores, a menos que se tomen medidas importantes para evitarlos. Por terrible que sea la crisis del coronavirus, habrá recuperación. No habrá recuperación del calentamiento global si no se controla.

miércoles, 22 de enero de 2020

“EE.UU. es un Estado canalla y el asesinato de Soleimani lo confirma”


Noam Chomsky señala que la errática táctica de Donald Trump está reforzando al Estado Islámico

Truthout

La decisión de Trump de asesinar a uno de los más importantes y respetados líderes militares de Irán, el general Qasem Soleimani, ha añadido otro nombre más a la lista de personas asesinadas por EE UU —al cual muchos ven como el mayor Estado canalla del mundo.
El asesinato ha disparado las hostilidades entre Teherán y Washington y ha creado una situación aún más explosiva en un Oriente Medio políticamente volátil. Como era de esperar, Irán ha prometido tomar represalias en sus propios términos por el asesinato de su general, a la vez que también ha anunciado que se retirará del acuerdo nuclear iraní. El Parlamento iraquí, por su parte, ha votado expulsar todas las tropas de EE UU, pero Trump ha respondido con amenazas de sanciones si se obliga a EE UU a sacar sus tropas del país.
Como el intelectual de renombre mundial Noam Chomsky señala en esta exclusiva entrevista para Truthout que el primer objetivo de la política exterior estadounidense en Oriente Medio ha sido controlar los recursos energéticos de la región. Aquí Chomsky —profesor universitario emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y laureado profesor de lingüística en la Universidad de Arizona que ha publicado más de 120 libros sobre lingüística, asuntos internacionales, política exterior de EE UU, estudios sobre medios de comunicación, política y filosofía— ofrece su análisis sobre el temerario acto de Trump y sus posibles efectos.
El asesinato estadounidense del comandante de la Fuerza Quds iraní ha reafirmado la antigua obsesión de Washington con Teherán y su régimen clerical, que data de finales de los 70. ¿De qué trata el conflicto entre EE UU e Irán? ¿y constituye el asesinato de Soleimani un acto de guerra?
Noam Chomsky: ¿Acto de guerra? Quizá podemos establecerlo como terrorismo internacional temerario. Parece que la decisión de Trump, por capricho, conmocionó a altos responsables del Pentágono que le dieron opciones, con base pragmática. Si queremos mirar más allá, podríamos preguntar cómo reaccionaríamos en circunstancias comparables.
Supongamos que Irán asesinara al segundo responsable más alto de EEUU, su general más importante, en el aeropuerto internacional de Ciudad de México, junto al comandante de una gran parte del ejército de una nación aliada apoyado por EE UU. ¿Sería eso un acto de guerra? Que lo decidan otros. Para nosotros basta con reconocer que la analogía es bastante justa y que los pretextos expuestos por Washington caen tan rápido al ser examinados que sería embarazoso abordarlos.
Soleimani era muy respetado —no sólo en Irán, donde era una especie de figura de culto. Esto lo reconocen expertos estadounidenses sobre Irán. Uno de los expertos más prominentes, Vali Nasr (en absoluto una “paloma”, y que detesta a Soleimani) dice que los iraquíes, incluyendo los kurdos de Iraq, “no ven en él la figura nefasta que ve Occidente, sino que le ven a través del prisma de derrotar al Dáesh”. No han olvidado que cuando el enorme y fuertemente armado Ejército iraquí, entrenado por EE UU, se desplomo rápidamente, y la capital kurda de Erbil, después Bagdad y todo Iraq estaban a punto de caer en las manos del ISIS [también conocido como Dáesh], fueron Soleimani y las milicias chiíes iraquíes que organizó las que salvaron el país. No es un tema pequeño.
Respecto a de qué trata el conflicto, los motivos de fondo no están ocultos. Controlar los extensos recursos energéticos de Oriente Medio ha sido desde hace mucho tiempo un principio fundamental de la política exterior de EEUU: controlar, no necesariamente usar. Irán ha sido central para este objetivo durante el período post-II Guerra Mundial, y su escapada de la órbita de EEUU en 1979 ha sido, en consonancia, intolerable.
La “obsesión” se puede rastrear hasta 1953, cuando Gran Bretaña —el señor de Irán desde que se descubrió allí petróleo— fue incapaz de impedir que el Gobierno asumiera sus propios recursos e instó a la superpotencia global para gestionar la operación. No hay espacio para repasar el curso de la obsesión desde entonces en detalle, pero algunos hitos son instructivos.
Gran Bretaña recurrió a Washington de forma bastante reacia. Hacerlo significaba someter más de su antiguo imperio a EE UU y disminuir aún más hasta el papel de “socio menor” en la gestión global, como Exteriores reconoció con consternación. El Gobierno de Eisenhower tomó el relevo. Organizó un golpe militar que derribó el régimen parlamentario y reinstaló al shah, restaurando la concesión de petróleo a sus manos legítimas, con EE UU asumiendo el 40% de la anterior concesión británica. Es interesante que Washington tuviera que obligar a grandes empresas estadounidenses a que aceptaran este regalo; ellas preferían mantenerse en el más barato petróleo saudí (que EE UU había tomado de Gran Bretaña en una mini guerra durante la II Guerra Mundial). Pero bajo coerción gubernamental, se les obligó a aceptar: uno de esos inusuales pero instructivos incidentes que revelan cómo el gobierno a veces persigue intereses imperiales a largo plazo por encima de las objeciones del poderoso sector empresarial que en general lo controla e incluso provee de personal —con resonancia considerable en las relaciones EEUU-Irán en años recientes.
El shah procedió a constituir una dura tiranía. Fue regularmente citado por Amnistía Internacional como uno de los principales practicantes de la tortura, siempre con fuerte apoyo estadounidense a medida que Irán se convertía en uno de los pilares del poder de EEUU en la región, junto con la dictadura familiar saudí e Israel. Técnicamente, Irán e Israel estaban en guerra. En realidad, tenían relaciones extremadamente cercanas, que salieron a la luz públicamente tras el derrocamiento del shah en 1979. Las relaciones tácitas entre Israel y Arabia Saudí están saliendo a la luz mucho más claramente ahora dentro del marco de la alianza reaccionaria que el Gobierno de Trump está forjando como base para el poder estadounidense en la región: las dictaduras del Golfo, la dictadura militar egipcia e Israel, vinculados con la India de Modi, el Brasil de Bolsonaro y otros elementos similares. Una rara apariencia de una estrategia coherente en este Gobierno caótico.
El Gobierno de Carter apoyó con fuerza al shah hasta el último momento. Altos responsables estadounidenses —[Henry] Kissinger, [Dick] Cheney, [Donald] Rumsfeld— instaron a universidades estadounidenses (principalmente la mía, el MIT, por encima de la protesta de los estudiantes pero con connivencia del personal académico) para ayudar en los programas nucleares del shah, incluso después de que dejara claro que estaba buscando armas nucleares. Cuando el levantamiento popular derrocó al shah, aparentemente el Gobierno de Carter estaba dividido sobre si respaldar el consejo del embajador israelí de facto, Uri Lubrani, quien aconsejó que “Teherán puede ser tomado por una fuerza relativamente pequeña, determinada, despiadada, cruel. Quiero decir que los hombres que liderarían esta fuerza tendrán que ser orientados emocionalmente a la posibilidad de que tendrían que matar a 10.000 personas”. No funcionó, y pronto el ayatolá Jomeini tomó el poder sobre una enorme ola de entusiasmo popular, estableciendo la brutal autocracia clerical que todavía impera, aplastando las protestas populares.
Poco después, Sadam Hussein invadió Irán con fuerte apoyo estadounidense, sin que le afectase su recurso a armas químicas que causaron enormes bajas iraníes; sus monstruosos ataques de guerra química contra los kurdos iraquíes fueron negados por Reagan, quien quiso culpar a Irán y bloqueó la condena por parte del Congreso.
Finalmente, EE UU más o menos se impuso, mandando fuerzas navales para asegurar el control de Sadam del Golfo. Después de que el crucero portamisiles estadounidense Vincennes derribara un avión civil iraní en un corredor comercial claramente señalizado, matando a 290 pasajeros y volviendo a puerto entre grandes aclamaciones y premios por servicio excepcional, Jomeini capituló, reconociendo que Irán no podía luchar contra EE UU. El presidente Bush entonces invitó a científicos nucleares iraquíes a Washington para formación avanzada en producción de armas nucleares —una amenaza muy seria contra Irán.
Los conflictos siguieron sin respiro, en años más recientes centrándose en los programas nucleares de Irán. Estos conflictos terminaron (en teoría) con el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2015, un acuerdo entre Irán y los cinco miembros permanentes de la ONU, más Alemania, en el cual Irán aceptaba restringir considerablemente sus programas nucleares —ninguno de ellos programas de armas— a cambio de concesiones occidentales. La Agencia Internacional de la Energía Atómica, que lleva a cabo inspecciones exhaustivas, informa de que Irán cumplió completamente con el acuerdo. La inteligencia estadounidense está de acuerdo. El tema suscita mucho debate, a diferencia de otra pregunta: ¿Ha observado EEUU el acuerdo? Aparentemente no. El PAIC declara que todos los participantes se comprometen a no impedir de ninguna manera la reintegración de Irán a la economía global, particularmente al sistema financiero global, que realmente controla EE UU. A EE UU no se le permite interferir “en áreas de comercio, tecnología, financia y energía” y otros.
Aunque no se investiga estos temas, parece que Washington ha estado interfiriendo de manera constante.
El presidente Trump afirma que su efectiva demolición del PAIC es un esfuerzo para negociar una mejora. Es un objetivo que vale la pena, fácil de realizar. Cualquier preocupación sobre amenazas nucleares iraníes puede superarse mediante el establecimiento de una zona libre de armas nucleares (ZLAN) en Oriente Medio, con inspecciones exhaustivas como las implementadas con éxito bajo el PAIC.
Esto es bastante sencillo. El apoyo regional es abrumador. Los Estados árabes iniciaron la propuesta hace mucho, y siguen reclamándola, con el fuerte apoyo de Irán y los antiguos países no alineados (G-77, ahora 132 países). Europa está de acuerdo. De hecho, sólo hay una barrera: EE UU, que de manera regular veta la propuesta cuando surge en las reuniones de evaluación de los países del Tratado de No Proliferación, la vez más reciente por parte de Obama en 2015. EE UU no permitirá la inspección del enorme arsenal nuclear israelí, ni siquiera admitirá su existencia, aunque no hay duda sobre él. El motivo es sencillo: bajo el derecho estadounidense (la Enmienda Symington), admitir su existencia requeriría finalizar toda ayuda a Israel.
Así que el método sencillo para acabar con la presunta preocupación sobre una amenaza iraní queda descartado y el mundo debe afrontar lúgubres perspectivas.
Ya que apenas se puede mencionar estos temas en EE UU, quizás valga la pena reiterar otro asunto prohibido: EE UU y Reino Unido tienen una especial responsabilidad para trabajar para establecer una ZLAN en Oriente Medio. Están formalmente comprometidos a hacerlo bajo el Artículo 14 de la Resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU, que invocaron en su esfuerzo de preparar cierta base legal débil para su invasión de Iraq, afirmando que Iraq había violado la Resolución con programas de armas nucleares. Iraq no lo había hecho, como pronto fueron obligados a admitir. Pero EE UU sigue violando la Resolución hasta ahora para proteger a su cliente israelí y para permitir a Washington violar el derecho estadounidense.
Hechos interesantes que, desgraciadamente, aparentemente son demasiado incendiarios como para ver la luz del día.
No tiene sentido repasar los años que siguieron en las manos del hombre “enviado por dios para salvar a Israel de Irán” [en referencia a Trump], en palabras de la figura seria del Gobierno, el secretario de Estado Mike Pompeo.
Volviendo a la pregunta original, hay mucho que contemplar respecto a de qué trata el conflicto. En una frase, en primer lugar poder imperial, sin importar las consecuencias.
El término “Estado canalla” (ampliamente usado por el Departamento de Estado de EEUU) se refiere a la búsqueda de los intereses del Estado sin considerar los estándares de comportamiento internacional y los principios básicos del derecho internacional. Dada esa definición, ¿no es EEUU un ejemplo estelar de un Estado canalla? 
Noam Chomsky: Los responsables del Departamento de Estado no son los únicos que usan el término “Estado canalla”. También ha sido usado por prominentes politólogos estadounidenses —en referencia al Departamento de Estado. No el de Trump, el de Clinton.
Durante la era de las atrocidades terroristas asesinas de Reagan en Centroamérica y la invasión de Iraq por Bush, reconocieron que para gran parte del mundo, EE UU estaba “convirtiéndose en la superpotencia canalla”, considerada “la única gran amenaza exterior para sus sociedades”, y que, “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos” (el profesor de Ciencias Políticas y asesor gubernamental Samuel Huntington; el presidente de la Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas Robert Jervis. Ambos en la principal publicación del establishment, Foreign Affairs, 1999, 2001).
Después de que Bush tomara el relevo, se abandonaron las calificaciones. Se afirmó como hecho que EE UU “ha asumido muchos de los mismos rasgos de las ‘naciones canallas’ contra las que ha batallado”. Otros fuera del pensamiento dominante en EE UU podrían pensar en palabras diferentes para el peor crimen del milenio, un ejemplo de libro de agresión sin pretexto creíble, el “supremo delito internacional” de Nuremberg.
Y otros a veces expresan sus opiniones. Gallup lleva a cabo encuestas periódicas de opinión internacional. En 2013 (los años de Obama), preguntó por primera vez qué país es la mayor amenaza para la paz mundial. Ganó EE UU; ninguno más se acercó siquiera. Muy por detrás en segundo lugar estaba Pakistán, presumiblemente inflado por el voto indio. Irán —la mayor amenaza a la paz mundial en el discurso estadounidense— apenas fue mencionado. También fue la última vez que se hizo la pregunta, aunque no era necesario preocuparse mucho. Parece que no se ha informado de ello en EE UU.
Podríamos reflexionar un poco más sobre estas cuestiones. Se supone que debemos venerar la Constitución de EE UU, especialmente los conservadores. Por lo tanto debemos venerar el Artículo VI, que declara que los tratados validos serán “la ley suprema de la tierra” y las autoridades deben estar obligados por ellos. En los años de la posguerra, de lejos el tratado de este tipo más importante es la Carta de Naciones Unidas, instituida bajo iniciativa estadounidense. Prohíbe “la amenaza o uso de la fuerza” en los asuntos internacionales; específicamente, la cantinela común de que “todas las opciones están abiertas” respecto a Irán. Y todos los casos de recurso a la fuerza a menos que sea explícitamente autorizado por el Consejo de Seguridad o en defensa contra ataque armado (una noción interpretada de forma estrecha) hasta que el Consejo de Seguridad, que debe ser inmediatamente notificado, pueda actuar para acabar con el ataque.
Podríamos considerar qué aspecto tendría el mundo si la Constitución de EE UU se considerara aplicable a EE UU, pero pongamos esa interesante cuestión a un lado, no, sin embargo, sin mencionar que hay una respetada profesión, llamada “juristas internacionales y profesores de Derecho”, que pueden explicar de forma culta que las palabras no significan lo que significan.
Iraq ha tenido problemas desde la invasión estadounidense de 2003 para mantener una situación equilibrada tanto con Washington como con Teherán. Sin embargo, el Parlamento iraquí ha votado tras el asesinato de Soleimani expulsar a todas las tropas estadounidenses. ¿Es probable que esto ocurra? Y, si ocurre, ¿qué impacto tendría en las futuras relaciones EEUU-Irán-Iraq, incluida la lucha contra el ISIS?
Noam Chomsky: No sabemos si ocurrirá. Incluso si el Gobierno iraquí ordena a EE UU que se vaya, ¿lo hará? No es obvio y, como siempre, la opinión pública en EE UU, si está organizada y comprometida, puede ayudar a proporcionar una respuesta.
Respecto a Daesh, Trump le acaba de dar nueva vida, igual que cuando le dio una carta de “sal gratis de la cárcel” cuando traicionó a los kurdos sirios, dejándoles a merced de sus acérrimos enemigos Turquía y Asad después de que ellos hubieran cumplido su función de llevar a cabo la guerra contra ISIS (con 11.000 bajas, comparadas con media docena de estadounidenses). ISIS se organizó al principio con fugas de la cárcel y ahora es libre de hacerlo de nuevo.
A ISIS también se le ha dado un regalo de bienvenida en Iraq. El eminente historiador de Medio Oriente Ervand Abrahamian observa:
“El asesinato de Soleimani … en realidad ha proporcionado al ISIS una maravillosa oportunidad de recuperarse. Habrá seguramente una reaparición del ISIS en Mosul, en el norte de Iraq. Y eso, paradójicamente, ayudará a Irán, porque el Gobierno iraquí no tendrá más elección que depender cada vez más de Irán [que lideró la defensa de Iraq contra la embestida del ISIS, bajo mando de Soleimani] para poder contener al ISIS … Trump ha salido del norte de Iraq, de la zona donde estaba ISIS, segando la hierba bajo los pies de los kurdos, y ahora ha declarado la guerra contra las milicias pro-iraníes. Y el Ejército iraquí no ha sido en el pasado capaz de tratar con el ISIS. Así que lo obvio ahora es, ¿cómo va a afrontar el Gobierno iraquí el renacimiento del ISIS? … No tendrán más elección que en realidad depender cada vez más de Irán. Así que Trump en realidad ha debilitado su propia política, si quiere eliminar la influencia iraní en Iraq”. Como hizo W. Bush cuando invadió Iraq.
No deberíamos olvidar, sin embargo, que el enorme poder se puede recuperar del atontamiento y el fracaso —si la población interna lo permite.
Putin parece haber superado tácticamente a EEUU no sólo en Siria, sino en cualquier sitio en el frente de Oriente Medio. ¿Qué busca Moscú en Oriente Medio, y cuál es tu explicación para a la a menudo infantil diplomacia mostrada por Estados Unidos en la región y de hecho en todo el mundo?
Noam Chomsky: Un objetivo, sustancialmente conseguido, era ganar control de Siria. Rusia entró en el conflicto en 2015, después de que las armas avanzadas suministradas por la CIA a los ejércitos principalmente yihadistas hubieran detenido a las fuerzas de Asad. Los aviones rusos cambiaron la situación, y sin preocuparse por el increíble número de víctimas civiles, la coalición apoyada por Rusia ha tomado el control de la mayor parte del país. Rusia es ahora el árbitro externo.
En los demás sitios, incluso entre los aliados de Washington en el Golfo, Putin se ha presentado, aparentemente con cierto éxito, como el actor externo digno de confianza. La diplomacia (si esa es la palabra correcta) de elefante en cacharrería de Trump está ganando pocos amigos fuera de Israel, al cual está prodigando regalos, y los demás miembros de la alianza reaccionaria que está tomando forma. Cualquier idea de “poder suave”(soft power) ha sido más bien abandonada. Pero las reservas estadounidenses de poder duro son enormes. Ningún otro país puede imponer duras sanciones a voluntad y obligar a terceras partes a respetarlas, bajo coste de expulsión del sistema financiero internacional. Y, por supuesto, nadie más tiene cientos de bases militares por todo el mundo o algo como el poder militar avanzado y la capacidad de recurrir a la fuerza a voluntad y con impunidad que tiene Washington. La idea de imponer sanciones contra EE UU, o cualquier cosa más allá de la crítica tibia, roza lo grotesco.
Y así es probable que siga incluso cuando “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos”, considerablemente más que hace 20 años, cuando se pronunciaron estas palabras, a menos y hasta que la población obligue al poder del Estado a seguir un camino diferente.

Traducido para El Salto por Eduardo Pérez.

martes, 22 de octubre de 2019

Advierte Chomsky sobre vocación armamentista de Trump



Considerado un referente del pensamiento crítico libertario, el lingüista, politólogo, filósofo y activista estadunidense Noam Chomsky, participó en la 19 versión de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, mediante una videocharla organizada por la Brigada para Leer en Libertad, en la que se refirió a los recientes hechos de violencia en Culiacán, Sinaloa, a la descriminalización de las drogas, a la militarización de la frontera por parte del presidente Donald Trump, a la cuestión del cambio climático y a una nueva carrera armamentista, entre otras cuestiones.
En charla con el escritor Paco Ignacio Taibo II, el pensador estadunidense comentó que entre las problemáticas que se pueden apreciar y se viven día a día, “es la violencia y las batallas que ocurrieron en Culiacán, entre los carteles del narco y el Estado, mismas que no se sucederían si no fuera porque en los Estados Unidos hay un enorme consumo de drogas ilegales y si no fuera por ello, los narcos no tuvieran el poder que tienen”.
Chomsky recordó que hace unos cuatro años se realizó un encuentro en Cartagena, Colombia, para tratar distintos temas de la región. “Un tema fue la descriminalización de las drogas, entendida como el consumo de las mismas, lo que no quiere decir de manera inmediata la legalización, sino al menos su descriminalización del consumo, a lo que el gobierno de los Estados Unidos se opuso”.
Para el autor de Réquiem por el sueño americano, la cultura es un aspecto muy importante para la relación entre México y Estados Unidos, "pero más allá de esas influencias culturales, hay una enorme preocupación respecto de los conflictos que existen por la militarización de la frontera, que ahora ha llegado a su máxima expresión con el presidente Donald Trump”.
Otra cuestión, de reelegirse Trump, continuó Chomsky, “es el riego que representa una nueva carrera armamentista”.
“Recientemente Trump anuló un convenio firmado por Gorbachov y Reagan, en los años ochentas, para la no proliferación de armas nucleares. Es un convenio que también tiene que ver con mísiles de corto alcance. Además anuló otro tratado en el que se prohibía a los países desarrollar tecnología o armas nucleares que podrían ser disparadas desde el espacio. Con ello parecería que se está invitando a Rusia a entrar a una nueva carrera armamentista, que podría poner en peligro a toda la humanidad”.
“Nunca antes había existido un presidente en los Estados Unidos, que dijera que él es el elegido, mientras estira los brazos y las palmas hacia el cielo. Estamos en una dimensión completamente diferente respecto de un supuesto papel histórico que él cree tener como presidente”, manifestó Noam Chomsky.