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viernes, 9 de noviembre de 2018

La Cumbre del G-20, plataforma de lanzamiento de la reelección de Macri


La meta del presidente argentino Mauricio Macri en la organización d la Cumbre de los 20 en Buenos Aires, más allá de su infructuosa búsqueda de inversiones y de “integrar al país en el mundo”, es utilizarla como plataforma para el lanzamiento de su reelección en 2019, en medio de una de las crisis económicas, financieras y sociales más grandes de la historia argentina.
La cumbre se escenifica en un momento en el que los gobiernos progresistas están en reflujo y hay una nueva ola de gobiernos neoliberales en la región que buscan salvaguardar el sistema de capitalismo financiero mientras el presidente estadounidense Donald Trump ve recortadas sus facultades ante la elección de una Cámara de Representantes adversa.
Pedidos de financiamiento para infraestructura, impulso a los acuerdos comerciales y objetivos políticos se entrelazan en las prioridades para la actividad paralela del presidente Mauricio Macri, quien prevé encuentros bilaterales con los mandatarios de Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reina Unido y Japón. Y no se descrata reuniones con los líderes de Corea del Sur, Singapur e Italia.
La evolución de las inversiones extranjeras en Argentina es una de las principales prioridades que tendrá el mandatario durante los encuentros, sobre todo en la posibilidad de ampliar los programas de participación público-privada (PPP). Macri espera concretar la apertura de nuevos mercados para la (cada vez menor) producción argentina. Durante la cumbre es probable que se firmen acuerdos pendientes en el ámbito agroindustrial.
Además del aspecto financiero y comercial, la llegada de los mandatarios más poderosos del mundo tendrá también encuentros políticos, como el previsto con la primera ministra británica, Theresa May, a quien le manifestaría el malestar por los ejercicios militares recientes efectuados en las islas Malvinas.
El documento de consenso, en el que el Gobierno trabaja desde hace un año y está en poder de las cancillerías de los países participantes, incluye capítulos sobre educación, futuro del trabajo, sistema impositivo, desarrollo sustentable y comercio internacional.
EE.UU.
Además de participar en el G-20, Trump llegará a la Argentina en una visita de Estado y abordará con Macri el acuerdo con el FMI (que se logró gracias a la presión del mandatario estadounidense para evitar el default), el ingreso de la Argentina a la OCDE, las crisis en Venezuela y Nicaragua, el acceso a mercados para productos argentinos y la cooperación en materia de energía, seguridad y derechos humanos. Washington tuvo en la Argentina de Macri un aliado desde el primer momento.
Se espera también que aborden la intención de EE.UU. de involucrarse en la explotación de los yacimientos de hidrocaruburos de Vaca Muerta, en los que está interesado el secretario estadounidense de Energía, Rick Perry.
China
A tres semanas del arribo del presidente chino Ji-Xinping, a la Argentina con motivo de su participación en la reunión del G20 el gobierno del país anfitrión decidió enviar a una avanzada a ese país para allanar las negociaciones en camino para obtener más financiamiento, inversiones y favorecer el comercio.
La comitiva está integrada por el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, el asesor presidencial hombre de máxima confianza del presidente Mauricio Macri Francisco Cabrera y, con el fin de contarles a las autoridades chinas la situación tras el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y explicar las políticas impuestas en materia monetaria, de equilibrio fiscal, así como los avances del plan de inversiones en infraestructura y las proyecciones para 2019.
Cabrera será el encargado de encarar los temas de PPP (proyectos de participación público privada), aprovechando el interés de Pekin de relanzar una nueva Ruta de la Seda, Según datos oficiales, la inversión china en la Argentina pasó de 21 millones de dólares en 2005 a 246 millones en 2016. El macrismo espera inversiones por un monto de 9.000 millones de dólares en infraestructura y energía.
En tanto, la construcción de la central nuclear Atucha III es uno de los puntos que generaron incertidumbre en los últimos tiempos debido a los requerimientos del FMI para recortar gastos y la insistencia de Pekín para que no haya una marcha atrás.
Rusia
La energía, el comercio y las inversiones están al tope de la agenda de la relación entre la Argentina y Rusia. Macri y Putin –de reunirse- podrán discutir la evolución de las inversiones rusas en el país y los programas de PPP, en los que el sector privado ruso ya tuvo experiencias de bajo calibre, la participación rusa en el desarrollo de Vaca Muerta, y la exportación de alimentos..
En la Cancillería argentina contemplan que Putin yh Macri aborden la cooperación en seguridady las posibilidades de cooperar en materia de ciencia y la exploración espacial, además de estudiar un pacto de cooperación entre el Mercosur y a la Unión Económica Euroasiática.
Gran Bretaña, Francia, Japón
Theresa May será la segunda premier británico que pise la Argentina desde el fin de la Guerra de Malvinas y su visita confirma el deshielo en las relaciones del vínculo bilateral impulsado por la administración Macri, que permitió acuerdos de cooperación y facilitó la identificación de los cuerpos de combatientes argentinos enterrados en el cementerio de Darwin.
El deshielo tiene su precio: Argentina no menciona el tema de la soberanía y actualmente negocian la ampliación de la oferta de vuelos comerciales desde las Malvinas hacia el continente.
Mientras, la evolución de las inversiones francesas tras el acuerdo con el FMI, será una prioridad de Macri, así como el agradecimiento al apoyo público de Macron a la gestión de su gobierno. El tema del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea dejó de ser un tema prioritario, pero la cancillería argentina sueña con hacer un anuncio durante el G-20. No se descarta que forme parte de la conversación el ingreso de la Argentina a la OCDE.
Asimismo, Macri buscará concretar un tratado bilateral de inversión (TBI) con Japón y abordará dos ejes claves en sus intereses: un acuerdo comercial con el Mercosur y la transferencia de mando de la presidencia del G-20. Impulsor de Tratados de Libre Comercio, Macri buscará darle el primer empuje político significativo a esta negociación. Por lo pronto, en julio el Gobierno anunció la apertura del mercado de carnes locales a Japón.
México, Brasil y otros encuentros
En el Gobierno no descartan que el brasileño Michel Temer pueda venir acompañado del mandatario electo Jair Bolsonaro, pero recuerdan que es un tema de Brasil. Sí está confirmado que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto tendrá una participación menor en la Cumbre para asistir al traspaso de mando en México, con Andrés Manuel López Obrador.
Además de la cumbre de líderes, Macri asistirá a un encuentro (fuera de la sede oficial en Costa Salguero) a cargo del Banco Mundial y otro presidido por la reina de Holanda Máxima Zorreguieta, hija de un alto funcionario de la dictadura cívico-militar argentina. Desde el gobierno subrayan la presencia de Angel Gurría, el secretario general de la OCDE, a la que el Gobierno argentino pugna por ingresar.
Seguridad
El gobierno argentino destinó 150 millones de dólares, un tercio destinado a la militarización y a lo que llama la “seguridad y la defensa de la Cumbre” , en un momento de conflicto social en auge, presupuesto que sirve para comprar y justificar la compra de más materiales “antidisturbios”, o sea, balas de goma, cascos para la policía, y todos los elementos que sirven para reprimir y que después quedan en el país.
El tema del esquema de seguridad trascendió las fronteras. El gobierno uruguayo solicitó autorización al Parlamento para que Uruguay reciba a 400 militares estadounidenses y cuatro aeronaves del 26 de noviembre al 3 de diciembre para realizar tareas de seguridad y custodiar al presidente Donald Trump, en su visita. El pedido fue realizado por la Oficina de Cooperación de Defensa de la Embajada de EEUU al ministerio de Defensa uruguayo. 
Aunque el proyecto de ley que enviara el jecutivo aún no fue debatido en la Asamblea General, cuenta con la repulsa de las organizaciones de izquierda y movimientos populares, entre ellas la poderosa central sindical unitaria PIT-CNT, cuyo secretario general, Marcelo Abdala, dijo estar “absolutamente en contra de esta iniciativa” y recordó que “en Argentina habrá movilizaciones importantes: si quieren que monitoreen desde otro lugar”.
Además de Trump, asistirán a la cumbre Vladimir Putin (Rusia), Angela Merkel (Alemania), Emmanuel Macron (Francia), Xi Jinping (China), Narendra Modi (India), Recep Tayyip Erdogan (Turquía), Shinzo Abe (Japón), Justin Trudeau (Canadá), Theresa May (Gran Bretaña), Pedro Sánchez (España), y Salmán bin Abdulaziz (Arabia Saudita).
La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es parte de los 25 mil agentes dispuestos por el Gobierno para transitar los dos días del G20 en paz: ese es el principal objetivo del macrismo, antes que alcanzar algún consenso geopolítico bastante improbable entre los líderes Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping y Angela Merkel.
El diario Perfil señala que la AFI se dedica desde hace meses a realizar un trabajo de control y seguimiento sobre los diferentes grupos que se manifestarán contra el encuentro y la injerencia del FMI: analizó las últimas 20 reuniones del G20, y se mantiene en contacto permanente con las agencias de inteligencia de los 28 países participantes: los 19 protagonistas de la Cumbre, más los que integran organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Si bien existe un trabajo coordinado con la CIA, el MI5 y la KGB, entre otras agencias, cada presidente invitado cuenta con un equipo de seguridad personal. Solo el estadounidense Donald Trump traerá una custodia de alrededor de mil personas, según adelantó Clarín. Estados Unidos ayudará a las Fuerzas Armadas a blindar el espacio aéreo con un avión y un barco radarizados (el portaaviones USS Carl Vinson).
Claudio della Croce. Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

jueves, 8 de noviembre de 2018

Polémica en Uruguay por ingreso de tropas y aviones de EEUU para proteger a Trump

G-20




Luvis Pareja

Rebelión

El gobierno uruguayo solicitó autorización al Parlamento para que Uruguay reciba a 400 militares estadounidenses y cuatro aeronaves para realizar tareas de seguridad y custodiar al presidente Donald Trump, uno de los mandatarios que participará de la Cumbre del Grupo de los 20 en Buenos Aires, el 30 de octubre y 1 de diciembre próximos.

Las tropas y aeronaves permanecerían en territorio uruguayo desde el 26 de noviembre al 3 de diciembre. Lo que no se explica por qué ese contingente estadounidense no se estaciona en cualquier provincia argentina, cercana a Buenos Aires, sin vulnerar la soberanía uruguaya. El pedido fue realizado por la Oficina de Cooperación de Defensa de la Embajada de EEUU.

Aunque el proyecto de ley que enviara el ministro de Defensa Jorge Menéndez aún no comenzó a ser debatido, cuenta con la repulsa de las organizaciones de izquiera y movimientos populares, entre ellas la poderosa central sindical unitaria PIT-CNT. El secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, dijo que está “absolutamente en contra de esta iniciativa” y señaló que “en Argentina habrá movilizaciones importantes, si quieren que monitoreen desde otro lugar”.

La solicitud del gobierno amplía el alcance para “el ingreso al país de tropas de otros países participantes, que así lo requieran expresamente al Poder Ejecutivo, debiendo hacerlo dentro de los mismos plazos autorizados para los Estados Unidos de América”.

Uruguay es el país más cercano al lugar donde será la cumbre y por ello sus organismos de seguridad estarán en alerta. Además de Trump, asistirán a la cumbre Vladimir Putin (Rusia), Angela Merkel (Alemania), Emmanuel Macron (Francia), Xi Jinping (China), Narendra Modi (India), Recep Tayyip Erdogan (Turquía), Shinzo Abe (Japón), Justin Trudeau (Canadá), Theresa May (Gran Bretaña), Pedro Sánchez (España), y Salmán bin Abdulaziz (Arabia Saudita).

El diputado de Unión Popular, Eduardo Rubio cuestionó la razón por la cual Uruguay se transforme en la plataforma operativa de los contingentes militares “que van a venir a cuidar a esas personas que estarán en Argentina”.

“Se viene una invasión yanqui, tres o cuatro aviones, tres aviones de carga con combustible y maquinarias, dos aviones espías con radares, no sé cuántos efectivos militares en Uruguay. Pero el encuentro es en Argentina… ¿por qué nos agarran de pinta a nosotros? ¿Otra vez ocupación militar? Será porque ya está armado acá”, sostuvo el legislador de izquierda.

Javier García, nacionalista (blanco, conservador), presidente de Defensa del Senado, se opuso al pedido de Menéndez de firmar “un cheque en blanco, un permiso general a Poder Ejecutivo que sentar´pia un precedente muy serio: delegar una facultad que la Constitución establece a texto expreso a la Asamblea General”.

El segundo artículo del pedido del Ejecutivo planteaba que la Asamblea General tambi´pen conceda ujn permiso genérico para toda fuerza militar que solicite en el futuro realizar tareas logísticas de protección a sus presidentes desde suelo uruguayo. “Espero que el ministro expecifique, porque un gobierno de izquierda que pretenda que ingrese cualquier tropa extranjera sería algo por demás insólito”, dijo García.

Luvis Pareja. Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

domingo, 18 de enero de 2015

Gorbachov advierte una guerra nuclear por Ucrania


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Mijail Gorbachov, último presidente de la desaparecida URSS, emitió una ominosa advertencia en su entrevista a la revista alemana Der Spiegel sobre la crisis de Ucrania que podría desencadenar una guerra nuclear (Estoy verdadera y profundamente preocupado; http://goo.gl/5PpL1K).

Quien antes era llamado Gorby le tocó lidiar con la disolución de la URSS y el finiquito de la guerra fría, pero resultó muy cándido al no haber tomado las necesarias precauciones formales por escrito para impedir la posterior expansión de la OTAN.

Gorby, de casi 84 años, advierte que la pérdida de confianza ha llegado a límites catastróficos cuando Moscú no confía en Occidente, y Occidente no confía en Moscú.

El problema es que si alguna de las dos partes –Rusia y Occidente– pierde el control de sus nervios, ello puede desembocar en una guerra nuclear a la que el mundo no sobreviviría en los próximos años.

Gorby, Premio Nobel de la Paz 1990, teme la cacofonía de la viciosa retórica en escalada: declaraciones y propaganda de ambos lados me hacen temer lo peor.

Vislumbra todas las señales de una nueva guerra fría y juzga que sino se toman acciones inmediatas todo puede estallar en cualquier momento.

En noviembre pasado, durante el aniversario 25 de la caída del Muro de Berlín, en el mismo lugar de los hechos, Gorby previó que el mundo se encontraba al borde de una nueva guerra fría.

Quien fue una calamidad para la URSS, Gorby, criticó en forma pueril a Putin por creerse el segundo después de Dios, pero reconoce que el legado de Vlady será que detuvo la balcanización de lo quedó de Rusia.

Gorby inculpa la presente crisis con Occidente a la expansión militar de la OTAN en la esfera de influencia de Rusia que ha destruido el orden de la seguridad europea escrito en el Acta Final de Helsinki de 1975.

Explaya que la temible expansión de la OTAN se ha vuelto “un giro de 180 grados lejos de la Carta de París de 1990 firmada con todos los estados europeos para finalmente dejar a la guerra fría en el pasado”.

Condena la peligrosa mentalidad triunfalista que se ha adueñado de Estados Unidos (EU) y rechaza que sea el “triunfador de la guerra fría”, ya que sin Moscú no hubiera podido conseguir la resolución de varios conflictos regionales ni la reunificación alemana ni el retiro de las tropas soviéticas de Europa oriental ni el desarme nuclear.

Juzga que por desgracia, EU comenzó a construir un imperio global, un megaimperio, mientras empezó a rodear a Rusia con los llamados anillos de defensa, la expansión de la OTAN hacia el Este a las puertas de Moscú. Es lo que los geoestrategas rusos llaman Asa Anaconda de EU para asfixiar a Rusia (http://goo.gl/kQoV7h).

Rememora que la OTAN intervino militarmente en la guerra civil de Yugoslavia sin el consentimiento de la ONU. ¿De cuándo acá le ha importado a la OTAN, encabezada por EU, la aprobación de la ONU, como sucedió también con la invasión a Irak con pretextos mendaces?

Con independencia de quién se encuentre en el poder, era evidente que el Kremlin no se iba a quedar con los brazos cruzados.

Después de criticar que el nivel de discusión en ciertos sectores de Alemania se ha degradado a niveles de cantina, expresó que había percibido que la canciller Merkel se encontraba bajo fuerte presión de una consejera femenina (sic) por lo que dice una cosa, pero actúa en forma diferente. ¿Quién será esa consejera de los avernos?

Fulminó que muchos en Alemania parecen desear participar en la nueva división de Europa y recordó al gran canciller alemán Otto von Bismark, quien había sentenciado que Alemania nunca debería librar una guerra con Rusia, lo cual, a mi juicio, no tuvo eco con las siguientes dos guerras mundiales y ahora quizá con la polarización de la canciller Merkel.

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La canciller alemana, Angela Merkel, en el parlamento en Berlín, el jueves pasado Foto Ap

A la crítica de Merkel de que Putin vive en otro mundo, Gorby replica que Vlady en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2007 sentenció claramente las líneas rojas de Rusia, cuando exhibió su desacuerdo sobre el avance de la OTAN a las puertas del Kremlin.

Fustiga que Alemania vislumbra aplicar más sanciones hasta que los rusos tomen las calles y derroquen a Putin, lo cual es estúpido y peligroso –en clara alusión a los cambios de régimen de las revoluciones de color patrocinadas por los banqueros Rothschild y su hombre de paja George Soros, no se diga al derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich en la plaza Maiden en Kiev, apadrinado por el Departamento de Estado de EU.

Pues falta que le haga caso a Gorby el geoestratega Zbigniew Brzezinski, íntimo de Obama y su verdadero cerebro geopolítico en el contencioso ucraniano, quien en una reciente entrevista al CSIS (http://goo.gl/qHs9aV) exhortó en forma sarcástica el retorno de Medvedev a la presidencia en lugar de Putin, como si fuera tan sencillo y sin tomar en consideración los intereses supremos del complejo-militar-industrial del equipo ruso en el poder.
Mata de risa que la cáustica propaganda bélica de ciertos círculos lúgubres de Occidente personalicen a Putin como la encarnación satánica de Rusia entera.

Gorby se olvida también de su degradación cuando después de haber descuartizado a la URSS se volvió publicista de las tarjetas American Express, que le valió una andanada de ultrajes en la humillada Rusia, lo cual no obsta para que señale correctamente que la letalidad de las sanciones dañan las economías tanto de Rusia como de Alemania, además que había sido un error haber excluido a Rusia del G8 en una forma vengativa.

No es gratuito que Gorby haya concedido su entrevista en Alemania, donde, a mi juicio, se libra la batalla decisiva por el alma de Europa vía Ucrania: una disputa de alcance global entre dos superpotencias nucleares EU y Rusia.

En similitud al planeta fracturado entre el G-7/OTAN/Unión Europea y el BRICS/Grupo de Shanghái/Unión Euroasiática, se ha escenificado una cisura de facto en Ucrania entre la parte rusófila/rusófona del Donbass/Odesa/Crimea que ha alcanzado a fragmentar a la misma Alemania, donde tres cancilleres antecesores –dos del Partido Socialdemócrata, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder, y uno del Partido Demócrata Cristiano, HelmutKohl, a quien le tocó la reunificación alemana y el finiquito de la guerra fría en Berlín– han criticado severamente a la canciller conservadora Angela Merkel por su postura pro estadunidense y antirrusa.

¿Se equivoca Alemania por tercera vez en el lapso de un siglo: en la primera y segunda guerras mundiales y ahora con la rusofobia atávica de Merkel?

En medio del rearme de las dos máximas superpotencias nucleares (http://goo.gl/KfKLp5), Gorby concluye que sólo queda el deshielo esperanzador.

Obama en su entrevista a NPR (http://goo.gl/BU8cw6) afirmó que no deseaba ninguna guerra con Rusia, mientras Putin se ha visto exageradamente prudente ante la pugnacidad irredentista de la OTAN.

Lo grave radica en que puede suceder un error de cálculo, gestado por la desconfianza mutua, como sucedió en la Guerra del Peloponeso, en 431 a. C.

Obama y Putin –no se diga Merkel– deben leer a Tucídides, si es que no lo han hecho.
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Podrá el G-20 detener la guerra de Obama en Siria?


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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El presidente estadunidense, Barack Obama (centro), en un salón de la Casa Blanca, ayer, antes de comenzar una reunión con los líderes del Congreso para tratar la cuestión siriaFoto Ap

Estados Unidos (EU) se ha vuelto adicto a suicidios colectivos catalizados por sus mesiánicos mandatarios, lo cual expresan tanto Moby Dick, la genial obra de Herman Melville, como el excelso cineasta alemán Werner Herzog en Aguirre, la ira de Dios –en su balsa a contracorriente en la jungla amazónica–, que describen actos unilaterales antigravitatorios, supuestamente heroicos, que acaban en desastres: epítome de Ahab y la tripulación del ballenero Pequod despedazado por la ballena blanca Moby Dick. Las dos parábolas de Ahab y Aguirre, con sus respectivas embarcaciones, son sublimes en significado. Obama pareciera, en su aventura unilateral en Siria, simbolizar la síntesis de los antihéroes Ahab y Aguirre, cuyos prolegómenos ya se habían detectado en Irak y Afganistán con Baby Bush, no se diga en el operativo a Libia, concomitante al desastre de Bengazi que llevó a la muerte del embajador y del personal de la embajada de EU (todavía sin elucidar).
La llamada telefónica entre los mandatarios de Rusia, Vlady Putin, y David Cameron, de Gran Bretaña (GB), pudo haber resultado muy creativa, lo cual desembocó voluntaria y/o involuntariamente, en el rechazo histórico del Parlamento británico a acompañar a Obama en su soledad bélica.

Tal telefonema resaltó que hubiese sido realizado por Putin a su contraparte británica y no a su homólogo Obama, todavía enfurecido por el asilo a Snowden (Bajo la Lupa, 28/8/13).

Las iras son malas consejeras –en especial, durante las decadencias– y, guste o no, los británicos en general conocen mejor las entrañas de Medio Oriente que EU: quienes se parecen, como comentó en forma mordaz el viceprimer ministro ruso, Dmitry Rogozin, a un mono con una granada en mano ( The Washington Times, 28/8/13).

Según The Voice of Russia (2/9/13), Cameron “empujará a Rusia y a otros (sic) a apoyar una solución diplomática al conflicto de Siria en la cumbre del G-20 en San Petersburgo. La diplomacia británica es muy creativa cuando desea ser constructiva y suele jugar mucho mejor al billar geopolítico que John Kerry. Mientras Cameron dialoga con Putin para buscar una salida diplomática al delicado contencioso sirio, su canciller William Hague sostendrá charlas simultáneamente en Londres con Ahmad Jarba, presidente de la opositora Coalición Nacional Siria.

El director del Departamento de Medio Oriente y Noráfrica de la cancillería rusa, Sergey Vershinin, comentó que existe una gran oportunidad durante la cumbre del G-20 en sus discusiones sobre Siria de que la situación retorne al carril político.

Debka (2/9/13), presuntamente perteneciente al Mossad (servicio de inteligencia israelí), que suele ser muy desinformativa, afirma que Irán y Rusia aconsejan a Assad transferir su almacenamiento químico a Teherán para evitar un ataque de EU. No estaría mal. Lo cierto es que los titubeos de Obama han puesto muy nerviosos a sus aliados Israel, Turquía y Jordania ( Debka, 1/9/13). No falta quienes señalen que la unidad 8,200 del ejército israelí se encuentra detrás de la cocción de la desinformación sobre las armas químicas en Siria (rotativo israelí Yediot Ahronoth, 27/8/13, reportado por el insigne comentarista William Pfaff, 28/8/13) y que los gobiernos de EU sólo se han consagrado a llevar a cabo las guerras de Israel.

No hay que perder de vista la postura de China, cuyas publicaciones oficiosas han sido muy críticas del proyecto bélico de EU en Siria (EU ignora la lógica mientras suenan sus tambores bélicos, Global Times, 4/9/13), cuyo presidente Xi Jingping ha iniciado una gira estratégica a países islámicos de Asia Central en vísperas de las cumbres del G-20 y el Grupo de Shanghai (en Bishkek, Kirguizistán).

Una consecuencia del bombardeo unilateral de Obama a Siria empujaría a China a los brazos de Rusia (Mu Chunshan, The Diplomat, 3/9/13). En el discurso de apertura de la cumbre del G-20 en la ciudad natal de Putin es probable que anuncie la concreción de un acuerdo con China en la triplicación de sus exportaciones de petróleo, cuya suplementación será efectuada mediante el oleoducto transiberiano ruso de casi 5 mil kilómetros que vincula Siberia Oriental al océano Pacífico, lo cual, después de la muerte oficiosa del oleoducto bushiano Nabucco –salida del petróleo del mar Caspio por Azerbaiyán, Georgia y Turquía– ( Réseau International, 3/9/13), trastocará la geopolítica de óleo/gasoductos desde el oriente del mar Mediterráneo pasando por el mar Caspio y el golfo Pérsico hasta el Lejano Oriente (océano Pacífico).

A mi juicio, una de las principales causales de la guerra de EU contra Siria radica en el anuncio de un óleo/gasoducto de Irán pasando por Irak hasta Siria, lo cual aislaría a Qatar y a otros países del Consejo de Cooperación del Golfo de Países Árabes.

El mismo Réseau International divulga el malestar de algunos militares en la guerra de Obama contra Siria por apoyar flagrantemente a Al Qaeda, a lo cual se suma el centro de pensamiento militar estratégico europeo De Defensa (31/8/13) que conjetura que detrás de la voltereta sabatina de Obama en solicitar la aprobación del Congreso se encuentra la doble renuncia el viernes en la noche del jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Martin Dempsey, y del secretario del Pentágono, Chuck Hagel.

Aun The Washingon Post exhibe las profundas dudas sobre el impacto y la sabiduría de un golpe militar de EU en Siria (29/8/13). Para que no quede duda: el general texano Mark Welsh, jefe de las Fuerzas Aéreas, en una asombrosa entrevista con Air Force Magazine, sentenció que EU no está preparado para una misión en Siria ( Haaretz, 3/9/13). ¡Súper uf!

Quizá en forma teatral Obama haya cancelado una reunión bilateral con Putin al margen del G-20 para abordar una salida diplomática al contencioso sirio.

La retórica escalada del secretario de Estado Kerry y del líder de los representantes del Partido Republicano, John Boehner, quizá levanta la puja bélica para que Obama no llegue tan desvalido a la cumbre del G-20, donde probablemente sólo cuente con el soporte tácito y/o abierto tanto del socialismo francés como del México neoliberal itamita.

Un acuerdo diplomático que cuente con el apoyo de Rusia, que puede resultar el gran triunfador con Irán de los estropicios de EU e Israel en la región, tiene que escenificarse en el marco de Ginebra 2 y, mucho más allá, en la aplicación gradual de la abolición de todas las armas de destrucción masiva sin excepción (definición de la ONU: atómicas, biológicas, químicas y radiológicas) que, en una primera etapa, debe obligar tanto a Siria como a Israel a firmar y ratificar la Convención de Prohibición de las Armas Químicas que entró en vigor en 1997 y, en una segunda etapa, a la desnuclearización de todo el gran Medio Oriente que incluya tanto el programa atómico de Irán (que se encuentra muy lejos del 90 por ciento del enriquecimiento de uranio para fabricar una bomba atómica) como del máximo de 400 bombas nucleares de Israel, que goza de las unilaterales canonjías celestiales de EU.

Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife

viernes, 8 de junio de 2012

Ausencia de un relato nuevo en la Río+20




Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor
Adital
 
El vacío básico del documento de la ONU para la Río 20 reside en una completa ausencia de un relato o de una cosmología nuevos que pudieran garantizar la esperanza del «futuro que queremos», lema del gran encuentro. Tal como está, niega cualquier futuro prometedor.

Para sus formuladores, el futuro depende de la economía, poco importa el adjetivo que se le agregue: sostenible o verde. Especialmente la economía verde realiza el gran asalto al último reducto de la naturaleza: transformar en mercancía y poner precio a aquello que es común, natural, vital e insustituible para la vida como el agua, los suelos, la fertilidad, las selvas, los genes etcétera. Lo que pertenece a la vida es sagrado y no puede ir al mercado de los negocios. Pero está yendo, bajo este imperativo categórico: aprópiate de todo, haz comercio con todo, especialmente con la naturaleza y con sus bienes y servicios

He aquí el supremo egocentrismo y arrogancia de los seres humanos, llamado también antropocentrismo. Éstos ven a la Tierra como un almacén de recursos sólo para ellos, sin darse cuenta de que no somos los únicos que habitamos la Tierra ni somos sus propietarios; no nos sentimos parte de la naturaleza, sino fuera y por encima de ella como sus «dueños y señores». Olvidamos, sin embargo, que existe toda la comunidad de vida visible (5% de la biosfera) y cuatrillones de cuatrillones de microorganismos invisibles (95%) que garantizan la vitalidad y la fecundidad de la Tierra. Todos ellos pertenecen al condominio Tierra y tienen derecho a vivir y convivir con nosotros. Sin relaciones de interdependencia con ellos, ni siquiera podríamos existir. El documento no tiene en cuenta nada de esto. Podemos decir entonces que con él no hay salvación. Abre un camino hacia el abismo. Mientras tengamos tiempo, urge evitarlo. 

Nuestro actual relato o cosmología es el de la conquista del mundo con vistas al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomizada y reduccionista. Según ese relato, el 20% de la población mundial controla y consume el 80% de todos los recursos naturales, la mitad de las grandes selvas han sido destruidas, el 65% de las tierras agrícolas cultivables, perdidas, de 27,000 a 100,000 especies de seres vivos desaparecen cada año (Wilson) y más de 1000 agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, son lanzados a la naturaleza. Construimos armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda la vida humana.

 El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, hacia 2035 llegaremos fatalmente a un incremento de 3-4° C, lo que hará la vida, tal como la conocemos, prácticamente imposible.

La actual crisis económico-financiera, que está sumergiendo a naciones enteras en la miseria, nos hace perder la percepción del peligro y conspira contra cualquier cambio necesario de rumbo.
En contraposición, surge el relato o la cosmología del cuidado y de la responsabilidad universal, potencialmente salvadora. Consiguió su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició hace 13.7 miles de millones de años. El universo está expandiéndose, auto-organizándose y auto-creándose continua mente. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para garantizar el equilibrio de todos los factores. La misión humana reside en cuidar y mantener esa armonía sinfónica. Necesitamos producir no para la acumulación y el enriquecimiento privado sino lo suficiente y decente para todos, respetando los límites y los ciclos de la naturaleza. 

Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y sustenta el universo permitiendo nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y los humanos, la porción consciente de ella, con la misión de cuidarla y de responsabilizarse por ella.
Este nuevo relato garantiza «el futuro que queremos». De lo contrario seremos empujados fatalmente a un caos colectivo con consecuencias funestas. Ella se revela inspiradora. En vez de hacer negocios con la naturaleza nos situamos en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia, respetando sus límites y buscando el «vivir bien», que es la armonía con todos y con la Madre Tierra. La característica de esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización por el hombre, el respeto por toda la vida y por los derechos de la naturaleza y no su explotación, y la articulación de la justicia ecológica con la justicia social. 

Este relato está más de acuerdo con las necesidades reales humanas y con la lógica del propio universo. Si el documento Río +20 la adoptase como telón de fondo, se crearía la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad serían centrales. Tal opción apuntaría no hacia el abismo sino hacia el futuro que queremos: una biocivilización de la buena esperanza.

[Fuente: Servicios Koinonía].

sábado, 21 de mayo de 2011

7.000 franceses se manifiestan en Le Havre contra la Cumbre del G8

7.000 personas participaron este sábado en la ciudad de Le Havre (noroeste de Francia) en una manifestación contra la cumbre del G8 que se celebrará la semana próxima en Deauville, también en la costa de Normandía.
Más de una treintena de organizaciones, principalmente contra la globalización, convocaron a esta marcha.
Los participantes, procedentes sobre todo de Normandía y de otras regiones limítrofes francesas, comenzaron la marcha en la plaza de la estación en un ambiente distendido y entre pancartas y proclamas contra el G8, pero también contra el mundo de las finanzas y en particular los banqueros.
La prefectura (delegación del Gobierno) desplegó un fuerte dispositivo policial ante esta protesta, la primera de las organizadas en Francia contra la cumbre de los próximos jueves y viernes en la exclusiva estación balnearia de Deauville, que esos dos días estará cerrada a visitantes y turistas.
Más de 12.000 agentes, entre policías y gendarmes, serán desplegados en esa localidad de 4.000 habitantes y en sus alrededores y los que opten por permanecer en ella necesitarán una acreditación para moverse por la calle.
No se dejará entrar en la ciudad más que a los 3.500 miembros de las delegaciones y a otros tantos periodistas acreditados.
En ese contexto, los actos de protesta se han convocado en el exterior, como el de este sábado en Le Havre o una concentración prevista en París para el jueves.
EFE

domingo, 6 de marzo de 2011

El G20 y la ola mundial de protestas



Juan Manuel Bueno Soria *
6 Marzo 2011

Mientras el G20 se pone de acuerdo en cómo medir las crisis, una ola de protestas sociales recorre el mundo. El incendio social se muestra incontenible desde Marruecos hasta Yemen, en el mundo musulmán, hasta Wisconsin, en el corazón del imperio estadunidense. En muchos de los casos, los levantamientos populares encuentran su explicación en los desequilibrios económicos mundiales que han derivado muchas veces por la vía de la especulación inescrupulosa, en un alza escandalosa de los alimentos o en la falta de libertades políticas. Esta realidad ha llegado a golpear las puertas de las reuniones internacionales, como la del G20, efectuada en París el 19 de febrero. Los ministros de finanzas tuvieron que escuchar al presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, aseverar algo que todos sabían: por el alza en el precio de los alimentos, el mundo está llegando a un peligroso punto de inestabilidad política, y en los próximos dos años, podrían producirse disturbios y caer gobiernos.

A pesar de que ha sonado la alarma mundial, todo parece indicar que para los organismos internacionales (organismos gubernamentales, OG) tomar conciencia no significa actuar en consecuencia. Hasta ahora, las medidas anticrisis tomadas por el G20, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sólo son paliativas. Las disposiciones de los OG han sido tomadas a destiempo. Por increíble que parezca, los ministros de Finanzas del G20, tras negociaciones con los países emergentes encabezados por China y Brasil, sólo han logrado ponerse de acuerdo en cómo medir los desequilibrios de la economía mundial. Por supuesto, existen tecnicismos atrás de este compromiso, pero la realidad sigue rebasando por mucho los convenios alcanzados. La prueba es que se prevé que la avalancha de protestas sea aún mayor de lo que se ha visto. Ello por el aumento de precios de los alimentos, que ya ha provocado que 44 millones de personas hayan sido incorporadas a la pobreza. Según el BM, entre octubre de 2010 y enero de 2011, los costos de los alimentos aumentaron 15 por ciento. Cabe recordar que el Banco Mundial sitúa el umbral de pobreza en unos ingresos de menos de 1.25 dólares al día. Desde abril de 2010, el BM se hace cargo del Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria, por mandato del G20, pero cuestiones como el déficit, la guerra de divisas o la reforma financiera lo habían sacado del foco de atención de los dirigentes internacionales. Esto significa que hay razones más importantes que el hambre del pueblo, a pesar de que, según este Programa, el trigo ha sido uno de los alimentos básicos que más ha subido, duplicando su precio entre junio de 2010 y enero de 2011. También el maíz ha experimentado un vertiginoso ascenso, con una subida del 73 por ciento, según la institución con sede en Washington. Además de ello, según otro estudio elaborado por el mismo organismo, los precios de los cereales seguirán “volátiles” y por encima del promedio histórico hasta, al menos, 2015.

¿Hasta dónde llegará el descontento social y en qué región del mundo se encenderá la mecha de la inconformidad? En nuestro continente, Latinoamérica parece tranquila, ya que ahí se han dirimido la mayoría de las inconformidades sociales por la vía electoral. La explicación se encuentra en que los gobiernos regionales han tomado disposiciones económicas que han dado resultados positivos a la crisis financiera internacional. Así lo ha señalado recientemente la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal) al considerar que “los efectos negativos de la crisis económica y financiera global, la peor desde la década de 1930, sobre América Latina y el Caribe han sido bastante menores a los que inicialmente se habían temido. Si bien en 2009 se interrumpió un periodo de expansión y el producto regional se contrajo un 1.9 por ciento, el impacto de la crisis fue acotado debido a la aplicación de políticas fiscales y monetarias contracíclicas por parte de muchos gobiernos de la región”. La Cepal espera también que la tasa de desempleo regional baje 0.6 puntos porcentuales, del 8.1 por ciento registrado en 2009 al 7.5 por ciento en 2010. El más reciente boletín de la Cepal, Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, agrega que “la mejora de las condiciones comerciales y financieras internacionales, así como el repunte de la demanda interna impulsada por las políticas macroeconómicas hacen posible que las estimaciones de crecimiento de la economía de la región para 2010 se sitúen, según diversas fuentes, en torno al 6 por ciento”.

Por otra parte, al Norte de América Latina, la inconformidad reaparece. En México, en donde el salario mínimo es de menos de 5 dólares al día, la tortilla de maíz, el alimento nacional de base, ha aumentado hasta llegar a prácticamente 1 dólar el kilogramo –un aumento del 15 por ciento–. La especulación no es ajena a este proceso inflacionario, pues para los industriales del ramo el aumento del precio de este producto no se justifica, ya que las grandes empresas tienen las bodegas llenas de la cosecha primavera-verano. Es así como en este país la situación alimentaria se deteriora rápidamente, pues entre enero y febrero de 2010 los productos de la canasta básica aumentaron casi 80 por ciento, por lo que los habitantes de la capital del país llegan a destinar casi 10 días del salario mínimo para comprar los 27 productos de la canasta básica.

En Oaxaca se desató una protesta en la segunda semana de febrero por la visita del Ejecutivo, la cual fue duramente reprimida por fuerzas locales y federales, como en 2006, cuando hubo muertos y desaparecidos.

Mientras tanto, en Estados Unidos, como lo señala la prensa internacional, se prende la llama de la protesta en Wisconsin. Desde mediados de febrero, se calienta la región de los grandes lagos. Wisconsin es la cuna de uno de los sindicatos más grandes de funcionarios públicos y enfermeras del país. A partir de enero de este año, Wisconsin es gobernado por Scott Walker (republicano). Éste, al inicio de su gestión, otorgó de inmediato una amnistía fiscal a empresas multinacionales y estatales, que costó a las arcas del estado 170 millones de dólares. Aunado a ello, el gobernador decidió unilateralmente suspender los derechos de negociación de todos los sindicatos de trabajadores públicos y doblar la cantidad de contribuciones que éstos hacen al fondo de pensiones. En forma paralela, convocó a la Guardia Nacional para sofocar cualquier conato de protesta. Sin embargo, los ciudadanos de Wisconsin han salido a la calle para desafiar el estado de sitio impuesto por el gobernador. El jueves 17 de febrero, 30 mil estudiantes fueron a la huelga. El viernes 18, más de 70 mil funcionarios públicos volvieron a protestar en Wisconsin contra ley antisindical y la ciudad de Madison, sede del gobierno estatal.

Parece que el G20 y los organismos internacionales no tienen prisa en ordenar lo que ellos desordenaron. Ese trabajo es de otras instancias. Así nos encontramos en vísperas de una posible invasión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte a Libia, noveno productor entre los 12 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. País que exportó a Europa, en 2010, una media de 1.06 millones de barriles diarios, según la Agencia Internacional de la Energía. Por el momento, el brote de manifestaciones en contra y a favor del gobierno libio ha hecho subir el barril de Brent del Mar del Norte hasta 105.08 dólares en el Inter Continental Exchange de Londres, un precio que no se veía desde el 25 de septiembre de 2008, cuando inició la crisis económica mundial. Mientras tanto, el G20 se ocupa de medir las crisis.

*Doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia

Fuente: Contralínea 223 / 06 de marzo de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

La colisión de EU y China en 2011, según los arruinados globalizadores unipolares

Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme
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Evolución en la Ciudad Prohibida, de Pekín, previa a la celebración del Ejército Popular de Liberación de China, el primero de agosto pasadoFoto Reuters

Los desprestigiados cuan vilipendiados oráculos del caduco orden globalizador unipolar, hoy en decadencia irreversible e insolvencia plena, vaticinan un turbulento 2011 y más allá, como refiere George Soros, megaespeculador con travestismo de filántropo y presunto operador de los banqueros esclavistas

Rothschild.

Al no haber podido persuadir a China sobre las supuestas bondades de un G-2, los arruinados globalizadores unipolares apuestan a la escalada militar en todo el planeta, la última carta que le queda a Estados Unidos, como deja entrever cruda y cruelmente George Soros: En poderío militar, China no es equiparable con Estados Unidos por algún (sic) tiempo (The Star Online, Project Syndicate, 24/12/10), lo cual refrenda la tesis bélica de Ambrose Evans-Pritchard, portavoz oficioso de la City, sobre el óptimo momento propicio para asestarle el golpe militar de gracia a China, antes de que sea demasiado tarde.

Desde Irán hasta China, el discurso publicitario de los arruinados globalizadores unipolares, es decir, de los limosneros globales con garrote, se ha vuelto excesivamente análogo.

En paralelo, el muy polémico Grupo Internacional de Crisis (ICG, por sus siglas en inglés), financiado públicamente por el mismo George Soros –y del que forman parte nada sorprendentemente los mexicanos Castañeda Gutman y Zedillo–, avisa en la revista ultraconservadora Foreign Policy, que publica el controvertido Índice de los Países Fallidos, las 16 guerras de 2011, las cuales, por cierto, implican a cuatro países de Latinoamérica: México, Guatemala, Colombia (¡súper sic!) y Venezuela.

Baste por ahora destacar que el editor en jefe de Foreign Policy, anterior propiedad de Carnegie Endowment for International Peace, adquirida por el grupo de The Washington Post, es nada menos que el israelí-venezolano Moisés Naím, connotado fanático neoliberal y anterior ministro de Turismo de Venezuela en su época aciaga. Se me pasaba: Moisés Naím es miembro del consejo de ICG.

A la sinergia del caos global militarizado propalado por el conglomerado propagandístico George Soros/ICG/Foreign Policy, nada asombrosamente imbricados entre sí, no podía faltar el muy tóxico neoliberal israelí-británico Gideon Rachman, jefe de los comentaristas de asuntos internacionales de The Financial Times, rotativo portavoz del neoliberalismo global).

Después de una extraña visita privada a Calderón (¿para agilizar la privatización petrolera?), Gideon Rachman vaticinó el cambio de régimen en Irán a finales de 2010, lo cual, a propósito, resultó grotescamente equivocado

La revista británica The Economist (22/11/10), presunta propiedad de los banqueros esclavistas Rothschild, le consagra una revisión al libro reciente de Gideon Rachman El mundo suma-cero, ilustrado con la imagen de un precario equilibrio entre Estados Unidos y China, es decir, del idílico G-2 que no pudo ser.

Gideon Rachman, íntimo del espionaje británico (de su propia confesión), sentencia que la atmósfera global será tensa por lo que más vale la pena acostumbrarse a ello.

Como si fuera novedad, Rachman asienta que durante el curso de 2011 será más claro que la crisis económica global habrá amargado también la política internacional.

Mucho antes, LEAP/GEAB, centro geoeconómico francés, ya había adelantado la dislocación geopolítica en todo el mundo como consecuencia del desplome neoliberal anglosajón.

Para Gideon Rachman, quien sufre nostalgia del momento unipolar posterior a la guerra fría cuando Estados Unidos, la Unión Europea (UE), China e India crearon (sic) un mundo ganar-ganar. No vale la pena discutir tamaño simplismo al que no llegó siquiera la novela pícara del siglo XVII Simplicius simplicissimus, del alemán Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen.

Hoy, una generación más tarde a la supuesta época dorada de Gideon Rachman, los estadunidenses, como nación e individuos, han empezado a preguntarse si el nuevo orden mundial que ha emergido todavía favorece a Estados Unidos.

Rachman amarra sus muy afiladas navajas israelí-británicas: el ascenso de China está cada vez mas asociado con la pérdida de empleos para los estadunidenses ordinarios (¡súper sic!) y como desafío (sic) al poder de Estados Unidos. La UE tampoco se salva y sufre de una atmósfera defensiva con un sentimiento proteccionista y antimigratorio, en medio de la crisis de la eurozona.

Hilarantemente sicologista, Gideon Rachman aduce que la era de los buenos (¡súper sic!) sentimientos con el apogeo de la globalización se ha ido para siempre cuando el mundo ganar-ganar ha cedido su lugar al mundo suma-cero (nota: donde uno gana y el otro pierde).

A su juicio, durante 2011 prevalecerá el desorden en las relaciones internacionales y sus tres síntomas (sic) más importantes serán el empeoramiento (¡súper sic!) de las relaciones entre Estados Unidos y China, las querellas en el seno de la UE y el fracaso acrimonioso (sic) para realizar progresos en cualquiera de los grandes temas de la agenda diplomática global; en particular, el cambio climático y la no proliferación.

¿Por qué, entonces, publicita insensatamente su asesorado Calderón que la cumbre del cambio climático en Cancún, despreciada por los grandes actores globales, fue todo un éxito?

El cambio climático fue enterrado en Copenhague como lo había sido anteriormente la Ronda Doha en Cancún, y no es nada genial vaticinar su fracaso, que ya pasó, como el que aventura sobre la no proliferación (léase: selectivamente contra Irán y Corea del Norte, pero no contra Israel) que, por cierto, ha tenido milagrosos avances recientes: desde el tratado de reducción de armas estratégicas (START, por sus siglas en inglés), en su segunda versión, entre Estados Unidos y Rusia, pasando por la desactivación de la tensión en la península coreana (gracias a la mediación del mexicano-estadunidense Bill Richardson y China), hasta las negociaciones del contencioso nuclear iraní que proseguirán en Turquía (una señal alentadora).

Al igual que el conglomerado propagandístico George Soros /ICG/Foreign Policy, Gideon Rachman confunde la agenda nihilista de la banca israelí-anglosajona con la de Estados Unidos en su conjunto.

Gideon Rachman sostiene que la devaluación artificial del yuan, la divisa china, es fuente del elevado desempleo de Estados Unidos y que Obama, si desea relegirse, será orillado a firmar la legislación proteccionista del Congreso, que envenenará la amplia relación estratégica entre China y Estados Unidos y cuyo síntoma (sic) principal será la abierta rivalidad en el Pacífico, lo cual coincide con la tesis hipermilitarista de su correligionario George Soros.

Simplonamente sesgado, Gideon Rachman fustiga el reforzamiento militar de China que obligará a que los estrategas de Estados Unidos reaccionen (sic) en 2011 cuando intensificarán los ejercicios militares con sus aliados regionales como Japón, India y Corea del Sur. ¿No se precipita con la incrustación forzada de India?

Amén de que China tiene un gasto militar que equivale a la sexta parte del de Estados Unidos (en realidad es la doceava parte, debido a los ocultamientos contables con máscara civil en investigación y desarrollo del Pentágono), falta ver las repercusiones que tendrá en la filosofía bélica de la Secretaría de Defensa la salida de Bob Gates y su probable remplazo con el general Colin Powell, como adelanta De Defensa, centro de pensamiento europeo.

Pero más que nada falta ver el resultado de la próxima visita a Washington del presidente chino Hu Jintao a su homólogo Obama en la tercera semana de enero, donde se puede profundizar el G-0 de caos global militarizado, pero también se puede alcanzar la estabilización de un equilibrio entre ambas superpotencias globales en la óptica multipolar del G-20, sin tener que pasar necesariamente por el esquema inoperante del G-2.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Frentes de guerra



Jorge Eduardo Navarrete

Hace ocho semanas aludí por primera vez en este espacio a las guerras devaluatorias, denunciadas por el gobernador del Banco Central de Brasil. Desde entonces se han agravado las querellas que dieron al traste con la imagen, cuidadosamente construida, de coordinación de acciones nacionales para enfrentar la gran recesión, tanto en ambos lados del Atlántico como entre naciones avanzadas y economías emergentes. Al mismo tiempo se multiplicaron los frentes de guerra, abarcando no sólo a la esfera cambiaria sino, en medida creciente, a la comercial y, desde luego, a la financiera, sobre todo en lo referido a los movimientos de capital especulativo. Tras el fiasco de la cumbre del G-20 en Seúl, la discordia y la ausencia de entendimientos son las características dominantes en la economía y las finanzas mundiales. Es claro que la principal víctima de esta situación es la perspectiva de consolidar la reactivación económica y de comenzar el ya tan demorado abatimiento del desempleo. Conviene, cuando se acerca a su fin el año que algunos proclamaron con precipitación el del final de la crisis, dibujar un panorama de los devaluatorios y otros frentes de guerra.

Salvo los voceros oficiales, todos los análisis han subrayado el fiasco no mitigado que significó la cumbre del G-20. El lenguaje encontrado para expresar el consenso en el comunicado oficial resultó tan distante de la realidad que fue difícil tomarlo en serio. Qué hueco suena el compromiso de llevar adelante los esfuerzos coordinados y actuar de consuno para generar un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado, proclamado en el numeral 4 de la declaración de Seúl. La división abismal entre quienes, como Estados Unidos, han persistido en sus esfuerzos por nutrir y reanimar una recuperación que alcance la dimensión necesaria para reducir de manera sensible la desocupación y aquellos que, liderados por Alemania, insisten en dar prioridad a la consolidación de las finanzas públicas, abatir los déficit en lapsos perentorios e imponer a los países más expuestos a los renovados ataques especulativos brutales políticas de ajuste recesivo.

Las propuestas de convenir en acciones colectivas, como la de establecer un límite cuantitativo de equis puntos del PIB a los desequilibrios externos, tanto en el caso de los déficit como en el de los superávit, fueron desechadas casi en el momento mismo de plantearse y sin abrir espacio a una consideración cuidadosa. Otras ideas valiosas, como la de establecer criterios que permitan medir el efecto de las acciones nacionales sobre la perspectiva económica global y la particular de terceros países, se perdieron en la cacofonía del debate sobre tipos de cambio y acciones de expansión monetaria, que parecían hacer que todo dependiera de que un país aceptase devaluar su moneda u otro consintiera en no seguir creando liquidez.

En suma, ni coordinación de políticas, ni sostenibilidad de la recuperación –el año cierra en un ambiente de debilitamiento pronunciado de la actividad y de revisión a la baja de las previsiones de crecimiento para los dos próximos años–, ni esperanza de corrección de los mayores desequilibrios globales.

A partir de Seúl, es de dudarse que el G-20 pueda realmente actuar como el foro principal para la cooperación económica y financiera global. Las divisiones no sólo afloraron entre los países avanzados, como ya se ha señalado, sino entre las economías emergentes más significativas. El BRIC, tras haber sido el principal factor de impulso de los acuerdos para reformar la gobernación de las instituciones financieras multilaterales, parece haberse enredado en una disputa sin futuro acerca de qué tipo de acciones de estímulo o de rebalanceamiento son admisibles a la luz de sus efectos sobre los tipos de cambio relativos y las corrientes de capital especulativo y sus efectos desequilibradores. Por cierto, esos acuerdos para reformar a las instituciones de Bretton Woods y dar en ellas mayor poder de decisión a las economías emergentes constituyen el único elemento positivo y esperanzador en un panorama esencialmente sombrío.

Sobre este trasfondo se desencadena la segunda crisis del euro, ahora en Irlanda. Los acuerdos de los países de la zona del euro para evitar la especulación depredadora y para hacerle frente de manera casi automática, adoptados a raíz de la primera crisis del euro, en Grecia, parecen haberse atascado. Al no poder evitarse la irlandesa, se favorece la apuesta de los especuladores contra el euro en Portugal, en España y en los que vengan más adelante. No parece exagerado calificar de excesivas, inefectivas y, desde luego, contraproducentes, las condiciones impuestas a Dublín para darle acceso al financiamiento de emergencia. Colocado entre la espada y la pared, el gobierno de coalición hubo de aceptarlas para acceder a los fondos del paquete de rescate definido por la Unión Europea y el FMI. La forma en que se negoció dio lugar a que el Partido Verde rompiese su coalición con el Fianna Fáil y precipitase una crisis política que desembocará en elecciones anticipadas, a dirimirse en un ambiente político enrarecido. El de Irlanda ha sido el primer gobierno derribado por la especulación contra el euro y todo mundo se pregunta quiénes siguen.

Las predicciones de fin de año sobre el comportamiento de la economía mundial son, como se dijo, desalentadoras. La divulgada por el Economist Intelligence Unit el 17 de noviembre espera una desaceleración global de un punto en 2011 respecto de la tasa prevista para el año en curso: 2.5 frente a 3.5 por ciento, respectivamente. En paralelo, el EIU también espera una desaceleración muy marcada del comercio mundial. Tras crecer quizá 12.2 por ciento en 2010, compensando la caída de 2009 (11.1 por ciento), en 2011 la tasa de aumento se estima en sólo 5.9 por ciento, menos de la mitad de la del año precedente. Por su parte, la OCDE –estructuralmente optimista– anunció el 22 de noviembre que en el tercer trimestre del año los países que la integran habían crecido en solo 0.6 por ciento, tres décimas de punto menos que en el trimestre anterior. Días antes, en la más reciente edición de su perspectiva económica había señalado que, en los próximos dos años, la recuperación seguirá siendo desigual y persistirá un desempleo elevado. Como tantas veces se ha dicho, las secuelas de la gran recesión continuarán presentes al menos en los primeros años del segundo decenio del siglo.

domingo, 21 de noviembre de 2010

El disenso del G20 y AL



Juan Manuel Bueno Soria

Ante las protestas de miles de integrantes de la sociedad que claman por mayor empleo, se llevó a cabo el 11 y 12 de noviembre en Seúl, Corea del Sur, la Cumbre del G20, que terminó con un rotundo fracaso en su intento de acabar con la guerra de divisas y sin un acuerdo para controlar los desequilibrios externos de sus integrantes. A la reunión, asistieron los integrantes del G20 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Brasil, Rusia, India, China, México, Sudáfrica, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Corea del Sur, Indonesia, Turquía, Unión Europea y España, como invitado permanente), así como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

En esta quinta reunión, el G20, que concentra el 80 por ciento del comercio mundial, en lugar de asignar fechas y objetivos para lograr un retorno al equilibrio en las finanzas mundiales, se limitó a encargar al FMI elaborar, para la primavera de 2011, los indicadores que determinarán a partir de qué momento un país se convierte en un “peligro” para los otros. Mientras tanto, la guerra de divisas y su consecuente especulación continuarán.

La guerra de divisas

El contencioso monetario, cuya fase aguda apenas se inicia, es protagonizado por China, que inunda los mercados mundiales con sus exportaciones gracias a un yuan subvaluado, y por Estados Unidos que ha lanzado una bomba financiera al inyectar 600 mil millones de dólares, por medio de una compra de bonos a su Reserva Federal, con el riesgo de derrumbar el valor del dólar y arrastrar consigo a varias economías. En consecuencia, el sistema mundial debe decidir cómo actuar ante la invasión de dólares que inundarán los mercados de capitales, reanudando seguramente una oleada especulativa.

La inyección de capital a la economía estadunidense enfureció a varios países. El gobierno chino declaró que el dinero fácil de Estados Unidos puede desestabilizar al mundo; y el de Brasil, octava economía mundial, con una de las monedas más fuertes del G20, expresó también su fuerte molestia ante esta situación.

Con el fracaso de Seúl se mantiene vigente la alerta por la “desarticulación política global”, emitida por el Global Europe Anticipation Bulletin el 24 de marzo de 2009, de cuyo texto resumimos las recomendaciones siguientes: 1. La solución de la crisis estriba en crear una nueva moneda de reserva internacional; 2. Poner en funcionamiento los sistemas de control bancarios lo antes posible y la pronta nacionalización de las instituciones financieras, como única manera para prevenir que éstas inicien un nuevo episodio de enorme endeudamiento; y 3. Hacer que el FMI evalúe los sistemas financieros estadunidense, británico y suizo.

La estrategia de América Latina

Frente a la crítica situación de la economía mundial, América Latina actúa con cautela. En agosto de 2010, los bancos centrales de la Unión de Naciones del Sur efectuaron un encuentro en Quito, Ecuador, para reforzar sus opciones de integración a través del Banco del Sur. Este banco regional, impulsado por Venezuela, fue creado para reemplazar al FMI y al BM, organismos que guardan las reservas de los países y con los mismos recursos ofrecen financiamiento. En la inauguración, el presidente del banco central de Ecuador, Diego Borja, afirmó que el objetivo del encuentro era ayudar a crear mecanismos financieros que eviten que la región “pague los costos de una crisis (económica mundial) que no ha provocado”. Como resultado, se impulsó la consolidación del Banco del Sur y el Fondo Común de Reservas, así como la utilización del Sistema Único de Compensación Regional, impulsado por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), como parte de la nueva arquitectura financiera regional. En la reunión, quedó de manifiesto que, desde 2009, Ecuador concretó la tesis de utilizar internamente sus reservas en lugar de tenerlas en el exterior y que el rendimiento de esos recursos en la economía local es “nueve veces superior al rendimiento que tenía fuera”.
En general, los países de América Latina tienen más posibilidades de responder a las crisis que las naciones europeas y es, entre otras cosas, por la acumulación de reservas, como lo señala Felisa Miceli, economista del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de Políticas Públicas, de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Miceli dice que la deuda de América Latina, a pesar de rondar los 750 mil millones de dólares, es proporcionalmente “mucho más manejable que la que hoy tienen países de Europa”, pues las de Islandia, Italia, Gran Bretaña, Grecia y España pueden ser entre cuatro y 10 veces mayores de su producto interno bruto.

Por ejemplo Venezuela que, según un reciente informe del Center for Economic and Policy Research, se está recuperando después de la recesión en la que cayó en 2009, pues su economía creció 5.2 por ciento en el segundo trimestre de 2010. Se espera además que, en breve, se integre como miembro de pleno derecho al Mercado Común del Sur, ahora presidido por Brasil, lo cual redundará en la intensidad de los intercambios comerciales en la región. Asimismo, a principios de noviembre, Hugo Chávez aseguró que, junto a Cuba, su país ha trazado un nuevo camino que supera el concepto tradicional de integración, al referirse al décimo aniversario del Convenio Integral de Cooperación, al que calificó como piedra fundacional de la Alba.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, quien logró para su país el mejor desempeño económico del continente en 2009, sugiere al G20, en momentos de una crisis alimentaria sin precedentes desde el siglo XIX, eliminar gastos de seguridad y defensa.

Y Brasil, cuyos triunfos en materia económica son mundialmente reconocidos, ha reforzado junto con Argentina su experiencia de intercambios compensados.

Ante las contradicciones surgidas del disenso de Seúl, varios países del Sur han consolidado su estrategia en vías de una nueva concepción de las relaciones financieras internacionales, a contravía de la crisis económica capitalista mundial.

*Doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia.

Fuente: Contralínea 209 – 21 de Noviembre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cumbre del G-20: Los chicos crecen


Análisis de Suvendrini Kakuchi

TOKIO, 12 nov (IPS) - La llamada guerra de divisas ocupó los titulares durante la cumbre de dos días del Grupo de los 20 (G-20) países industrializados y emergentes, pero la gran noticia es cómo las naciones del Sur han ganado una voz más fuerte en la mesa de negociaciones internacionales.

Esto quedó reflejado en el comunicado divulgado este viernes, al término de la cumbre en Seúl, informando que los países miembro habían acordado dar pasos para detener la "devaluación competitiva" de sus monedas, pero no especificaban metas definidas, que por lo general suponen una gran presión sobre las naciones en desarrollo.

En la cumbre fracasó una moción de Estados Unidos para fijar un techo al superávit comercial, sobre todo ante el rechazo de China, con un superávit de 27,1 millones de dólares.

Los países del G-20 se comprometieron a adoptar "directrices compuestas por una amplia gama de indicadores" que faciliten "la identificación oportuna de grandes desequilibrios (económicos) que requieran de acciones preventivas y correctivas".

Aunque subrayaron la importancia de "sistemas de tipos de cambio determinados por el mercado" y flexibles, los líderes no especificaron ningún mecanismo.

En cambio, afirmaron que la cumbre de 2011, con la ayuda del Fondo Monetario Internacional, será destinada a evaluar los eventuales desequilibrios.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, informó haberle dicho a su par de China, Hu Jintao, que "las economías emergentes debían dar lugar a monedas determinadas por el mercado", y que Washington seguiría de cerca la apreciación del yuan, que Beijing ha permitido pero por un muy pequeño y cauteloso margen en los últimos meses.

Otros países en desarrollo, como Brasil y Tailandia, han visto sus monedas apreciarse a los máximos niveles en 15 años respecto del dólar, lo que llevó a sus bancos centrales a intervenir.

La cumbre del G-20 se desarrolló en un contexto especial: países emergentes, como China e India, juegan un papel cada vez mayor como motores de la economía mundial, mientras que potencias tradicionales como Estados Unidos y Japón se ve afectadas por un lento crecimiento.

La reunión de "Seúl demostró cómo un nuevo tipo de regateo acompaña a las demandas de las potencias emergentes en los acuerdos finales", dijo el analista Kenzaburo Ikeda, jefe del Instituto de Investigación Taijyu, en Tokio.

"Lo que pueden hacer las economías industrializadas ahora es dar pasos de largo alcance y actuar de forma responsable, como estimulando sus propias economías invirtiendo en naciones en desarrollo", añadió.

Ikeda, quien además ha seguido reuniones del Grupo de los Siete (G-7) países industrializados como miembro de las delegaciones japonesas, dijo que las naciones ricas ya no podían jugar el papel de benevolentes, simplemente destinando fondos a países pobres.

De hecho, en la cumbre, el presidente surcoreano Lee Myung-bak impulsó el rol de su país como puente entre las naciones industrializadas y las emergentes, gracias a su experiencia de primera mano en el desarrollo económico y sus conocimientos de los desafíos que afronta el Sur.

Pero aún hay un fuerte sentimiento entre las economías emergentes de que existe un desequilibrio en la mesa de negociaciones, sostuvo el economista Kensuke Kubo, del Instituto de Economías en Desarrollo y experto en India.

A pesar de sus altas tasas de crecimiento, que han atraído capital especulativo de los países ricos y por tanto causado una apreciación de sus monedas, las naciones en desarrollo afrontan una mezcla de nuevos problemas.

En India, por ejemplo, hay falta de capital para nueva infraestructura, mientras que en China existe un creciente descontento laboral. Además, se amplía la brecha entre la población pobre y la rica en esas naciones.

El Norte eludió en el G-20 adoptar rígidos controles que pudieran frenar el crecimiento de China, de la que necesita para estimular la economía mundial, a pesar de las críticas de Estados Unidos sobre su protección al yuan.

"Naturalmente, las naciones emergentes temen que metas (fijadas por el G-20) puedan reducir su expansión interna", señaló Kubo. "Esto es algo que no sólo los países en desarrollo, sino también los ricos, quieren evitar".

El crecimiento de China, de más de nueve por ciento anual por más de una década, la convirtió a la segunda economía mundial, reemplazando a Japón, cuya expansión ha sido de menos de tres por ciento.

Mientras, India ha estado creciendo a un ritmo de nueve por ciento. Nueva Delhi y Tokio firmaron la semana pasada un acuerdo de asociación económica.

En contraste, Estados Unidos, aunque sigue siendo la mayor economía, sufre un déficit comercial y de cuenta corriente que disparó el desempleo a ocho por ciento, y la tasa de crecimiento se redujo a dos por ciento anual.

Aparte de guerra de divisas y de sus intereses contrapuestos, los miembros del G-20 también intentaron impulsar la liberalización comercial, aunque sin mucho éxito.

La cumbre de esta semana tuvo como telón de fondo un fracasado acuerdo de libre comercio entre Seúl y Washington, con el que el gobierno de Obama esperaba impulsar su economía estimulando la creación de empleos.

Formado en 1999, el G-20 está integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.(FIN/2010)