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lunes, 6 de enero de 2020

Convoca la OTAN a reunión de emergencia sobre la crisis en Medio Oriente

Crisis Irán-Irak

Bruselas. El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, convocó a una reunión de urgencia este lunes para tratar la crisis abierta por el asesinato del general Qasem Soleimani en un ataque ordenado por Estados Unidos.
Los gobernantes de Alemania, Angela Merkel; de Francia, Emmanuel Macron, y de Reino Unido, Boris Johnson, acordaron trabajar juntos para reducir las tensiones en Medio Oriente.
Merkel, Macron y Johnson están de acuerdo en que urge enfriar la situación, declaró el vocero alemán luego de que la canciller federal habló por teléfono con sus homólogos.
Los líderes de los tres países instaron a Irán a retirar medidas contrarias al acuerdo multilateral de 2015 sobre política nuclear, después de que Teherán anunció que ya no acatará un límite en el enriquecimiento de uranio.
Arabia Saudita informó ayer que Estados Unidos no le consultó sobre el ataque que mató al general iraní Qasem Soleimani en Irak, en un momento en el que su país intenta rebajar las tensiones en la región.
El jefe del Hezbolá libanés, Hassan Nasralá, llamó a Irak a liberarse de la ocupación estadunidense, al tiempo que advirtió que el asesinato abre una nueva fase en Oriente Medio.
Nasralá sostuvo que los soldados y funcionarios estadunidenses desplegados en la región volverán a su país en ataúdes.
La insurgencia talibán lamentó la muerte de Soleimani y prometió seguir luchando contra la barbarie de Estados Unidos.
El premier israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que el presidente estadunidense, Donald Trump, se merece total aprecio por ordenar el asesinato de Soleimani.
El papa Francisco llamó a mantener el diálogo y el autocontrol, para aligerar el ambiente en Oriente Medio, aunque no citó ningún país en concreto.

Periódico La Jornada

martes, 24 de diciembre de 2019

Un remedio chino para la OTAN


Observatorio de la Política China

En su reciente cumbre de Londres, la OTAN, en muerte cerebral según el presidente galo E. Macron, ha señalado a China como un riesgo cada vez mayor para la seguridad, apelando a los países miembros a cerrar filas frente al gigante asiático.
El pronunciamiento de la OTAN está en línea con la doctrina de la Administración Trump que desde 2017 ha pasado a la ofensiva contra China en todos los frentes en aras de impedir a toda costa su destronamiento de la hegemonía global, un temor que le quita el sueño. La UE, por su parte, aun calificando a China de “rival sistémico” mantiene una posición ambigua si bien en los próximos meses probablemente deberá decantarse en asuntos clave (como el sustancial papel de Beijing en la implantación de la red 5G en el continente).
A primera vista, la inclusión de China en el radio de vigilancia de la OTAN parece responder a la sempiterna necesidad de construir un enemigo que aporte cohesión (tan necesaria en estos tiempos) a la alianza. Sin embargo, muy al contrario, las fracturas y divergencias existentes en su seno podrían agrandarse en la medida en que se bifurquen los respectivos intereses comerciales y estratégicos de los países miembros. El consenso transatlántico antichino podría no solo no ser viable sino confirmarse como el tiro de gracia para un bloque que presenta signos de preocupante agrietamiento. China lo sabe y es por ello previsible que mueva sus peones activamente para seducir y fortalecer sus relaciones con Reino Unido, los PECO y otros países europeos, al tiempo que las relaciones con Rusia seguirán incrementándose en proximidad y profundidad en paralelo a su consolidación como polo alternativo y de contención a la presión occidental.
La decisión de la OTAN parece abundar en el criterio de que cuanto haga China debe ser interpretado en clave de amenaza. Ya hablemos del ámbito tecnológico o de la seguridad, de su presencia inversora global o sus asociaciones energéticas con determinados países, sus prácticas comerciales o cibernéticas, las rigideces de su sistema político o su espionaje. China es un caso perdido para Occidente, así que debiéramos prepararnos para lo peor. Pero este discurso, que avanza con calzador, no es unánime.
Mientras Washington apela desde hace casi dos años al boicot a China, lo cierto es que esta lo va sorteando, ganando presencia y proyección en cada vez más países, incluso entre aliados de EEUU. Tras el Brexit, pronto podríamos tener noticias de alcance en la relación Beijing-Londres.
Probablemente, el eco de la declaración de la OTAN animará a China a acelerar el paso para asegurar sus intereses clave. China es aun un país en desarrollo, nos recordaba el ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi al participar en Madrid en la cumbre ASEM. Su PIB per cápita representa la sexta parte del de EEUU y un cuarto del de la UE. De los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, China tiene el menor gasto en defensa per cápita, equivalente a una decimoctava parte del de EEUU. Puede China aseverar su falta de interés en competir ideológicamente con Occidente o su nulo empeño en exportar su modelo de desarrollo que eso da igual; no obstante, los datos hablan por sí solos. Aun le falta un trecho y bien complejo para alcanzar a los países más desarrollados y asegurar su estabilidad. Aun así, lo importante a ojos de la OTAN es que en 2025 podrá disponer de una flota de siete portaaviones.
La sombra de una nueva guerra fría a través de la conversión de China en un enemigo de Occidente, capaz por tanto de amenazar su hegemonía y su existencia, es la peor opción posible. El desafío más importante del presente es la construcción de un nuevo orden mundial. Ese proceso en curso está originando nuevas redes de alianzas llamadas a suplir el vacío provocado por el inevitable cuarteo de los acrónimos surgidos en el marco de la posguerra y la guerra fría. Los riesgos son inevitables y para afrontarlos la mejor vía es el entendimiento y la cooperación. Las afirmaciones unilaterales de dominio y de poder sirven de bien poco en estas circunstancias.
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

jueves, 19 de diciembre de 2019

La OTAN, fracturada en su 70 aniversario

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada 

Foto
▲ Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, durante un discurso pronunciado después de la juramentación de su nuevo gabinete, en una ceremonia efectuada en Ottawa el 20 de noviembre pasado.Foto Afp
El aniversario 70 de la anacrónica OTAN fue un sonoro fracaso que expuso su inherente fragmentación cuando ya no sabe qué nuevo enemigo seleccionar entre China, Rusia o el etéreo terrorismo. Dos de sus principales baluartes exitosos durante la guerra fría fueron el thatcherismo y el reaganomics que orillaron a la disolución de la URSS gracias a la legendaria candidez del locuaz Gorbachov, quien fue mejor publicitando pizzas y la tarjeta American Express, que como mandatario de una superpotencia.
Hoy en la fase del nacionalismo económico del Brexit/trumponomics, que sustituye a la burbuja especulativa del thatcherismo/reaganomics del falleciente neoliberalismo global y/o globalismo financierista, la OTAN exhibe sus profundas fracturas, su falta de rumbo y quizá hasta su irrelevancia.
El británico Patrick Cockburn, considerado uno de los mejores analistas de su país con justa razón, aduce que los historiadores del futuro escogerán 2019 como el año decisivo en el declive de EU y Gran Bretaña (GB) como potencias mundiales y arguye que el “reinado de GB como superpotencia mundial concluyó gracias al Brexit (https://bit.ly/2LB6fJb)”. Cockburn juzga que este giro geopolítico viene exactamente un siglo después del Tratado de Versalles de 1919, cuando EU y GB se encontraban en el pináculo de su poder para determinar el destino de los países tras la Primera Guerra  Mundial. Agrega que ambos, Obama y Trump, reconocen que la era cuando EU era la única superpotencia que podía hacer lo que se le venía en gana ha concluido ahora.
¿Qué tanto pueden suplir Francia y Alemania a la dupla anglosajona de EU/GB para reconfigurar a la desfondada OTAN? Suena inverosímil que el conservador premier británico, Boris Johnson, se haya sumado a su par canadiense, Justin Trudeau, al presidente galo, Emmanuel Macron, y al premier holandés, Mark Rutte, en su mofa a Trump en la ceremonia del Palacio de Buckingham, donde la princesa Ana (hija de la reina Isabel II) se negó a saludar al polémico presidente de EU (https://dailym.ai/2DVAbvq). Como consecuencia de la burla de cuatro importantes mandatarios de la  OTAN, Trump canceló su programada conferencia de prensa, abandonó la cumbre y calificó a Trudeau de doble cara. Como si lo anterior fuera poco, Donald Tusk, ex premier de Polonia, apuntó insolentemente con dos dedos a la espalda de Trump (https://bit.ly/2PjCM7y). No se necesitan más videos delatores ni mayores interpretaciones para asentar la grave fractura de la OTAN.
El portal ruso Sputnik sintetiza los cinco puntos del conflicto interno en la OTAN: 1) Trump vs. Macrón: el mandatario de EU criticó la definición del presidente galo, de que la OTAN estaba en muerte cerebral, como insultante y muy repugnante; 2) la OTAN vs. Turquía (su único miembro islámico): debido a la adquisición de los sistemas misilísticos de defensa rusos S-400 y a la invasión del norte de Siria, donde deglutió a los kurdos sirios; 3) la OTAN vs. China: donde Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, no pudieron obtener una definición consensuada que catalogue a Pekín como una amenaza y donde prosperó la cosmogonía europea de visualizar a China bajo la óptica de oportunidades y desafíos; 4) Trump vs. el gasoducto Nord Stream 2: que abastece de gas ruso primordialmente a Alemania que rechaza la presión de Trump para su cancelación, y 5) la pachanga de Trudeau vs. Trump (https://bit.ly/36gSWpq). Por último, People’s Daily de China expone el futuro de la OTAN “entre divergencias y fracturas (https://bit.ly/2PlwuVa)”.
Si los dos pilares en 1989/91 de la OTAN, EU/GB, fueron determinantes en el colapso de la URSS y la unificación alemana, el declive de ambos, 28 años más tarde, carcome en sus entrañas a la otrora organización noratlántica que denota sus vulnerabilidades militares frente a Rusia, en la era hipersónica del zar Vlady Putin, y geoeconómicas/tecnológicas con China que descuella desde su alunizaje en el lado oscuro de la Luna, pasando por el 5G/computación cuántica hasta la inteligencia artificial.
Facebook: AlfredoJalife

jueves, 12 de diciembre de 2019

La OTAN, 70 años de cuentear al mundo



La OTAN nació con el cuento de evitar que la URSS, país que nunca fue una amenaza para nadie y que sacrificó un alto porcentaje de su población para librar al mundo del yugo nazi-fascista, se apoderara de Europa. La OTAN se comportó relativamente bien mientras existió ese hipotético peligro, pero apenas la URSS se desintegró, comenzó una serie de guerras, que llamó humanitarias pese a que causaron millones de muertos y desplazados, la destrucción de cientos de ciudades y más secuelas fatales, todavía no superadas. En realidad, desató esas conflagraciones para apoderarse de los recursos de otros países luego de una sucia campaña de mentiras. Lo absurdo es que la OTAN siga existiendo pese a que ya no existe la Unión Soviética y el peligro del comunismo sea, por ahora, cero.
El 24 de marzo de 1999, la OTAN comenzó la guerra contra Yugoslavia, un Estado soberano. Le dio al Presidente Slobodan Milošević el siguiente ultimátum: ¡Abandona Kosovo! Y “salvaron Yugoslavia de la misma Yugoslavia” sin que les importen los acuerdos de Teherán, Yalta y Postdam, ni la existencia de la ONU. Se rompía así el orden mundial creado después de la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, la cabeza visible del imperio era el Presidente de EEUU, Bill Clinton.
Entre esa fecha y el 12 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 420.000 proyectiles, 2.300 misiles crucero Tomahawk y su aviación realizó unas 38.000 misiones de combate, el 38% contra instalaciones civiles. Solamente sobre Belgrado, ciudad que pocos estadounidenses son capaces de señalar en el mapa, cayeron unas 1.000 bombas. Estos ataques criminales cobraron la vida de 2.500 personas, de ellos 89 eran niños, hirieron a 12.500, muchos de los cuales perdieron los brazos o las piernas, destruyeron unas 300 escuelas, varias maternidades y hospitales, unos 25.000 edificios residenciales, cerca de 600 kilómetros de vías férreas, 38 puentes y 470 kilómetros de carreteras y causaron pérdidas materiales por unos 100 mil millones de dólares, lo que la OTAN calificó de “daños colaterales”.
Estos crímenes se justificaron con el bulo de que querían “prevenir una catástrofe humanitaria en la provincia separatista de Kosovo”; el problema de esa región no está resuelto hasta ahora y es la principal fuente de inestabilidad en los Balcanes. El bombardeo de 78 días cambió la política del mundo y es testimonio de cómo las potencias occidentales usan falsos pretextos para ejecutar sus delitos. El Presidente Trump, cuando en el 2016 era candidato, sostuvo que “los serbios son gente buena y que estos bombardeos fueron un gran error. La administración de Clinton creó un caos en los Balcanes”. Esta cruel e injustificada guerra hizo factible que se desintegrara Yugoslavia; que Kosovo proclamara unilateralmente su independencia; que más de 200.000 serbios y otros “no albaneses” abandonaran la región; que la OTAN se aproximara a las fronteras rusas y actualmente sirve de precedente para las amenazas de guerra contra Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Ahora bien, ¿qué mismo es la OTAN, organismo que se autodenomina la más exitosa alianza militar de la historia? Para celebrar el 70 aniversario de su creación sus lideres se reunieron en Londres este 4 de diciembre, pero lo hicieron en condiciones críticas que se han agudizado más aún. En sus entrañas, la atmósfera es lo menos festiva que alguien pudiera imaginar, porque nunca antes se había visto algo semejante a las rivalidades de ahora.
¿Qué festividad pudo haber cuando el Presidente Emmanuel Macron declara al The Economist que “lo que estamos viviendo es la muerte cerebral de la OTAN, por la falta de cooperación entre EEUU y Europa?” ¿Qué mismo oculta la metáfora de la muerte cerebral de la OTAN? Oculta una sutil realidad: EEUU desde siempre fue y es la mano derecha, y la izquierda también, de esta coalición militar, pero de repente llega Macron y propone un trasplante cerebral que da aire a la idea de una Europa libre de la ocupación estadounidense; Alemania, por ejemplo, tiene en su territorio ochenta mil soldados de EEUU y, para colmo, se da el absurdo de que le exigen pagar más aún por mantenerlos.
Esta declaración molestó al Presidente Trump que la calificó de “muy, pero muy desagradable, porque nadie necesita a la OTAN más que Francia. Francamente, quien menos se beneficia es en realidad EEUU. Somos los menos beneficiados, estamos ayudando a Europa. Cuando Francia hace una declaración como la que hizo sobre la OTAN, es una declaración muy peligrosa. Nosotros les ayudamos cuando eran pobres, ahora devuelvan el favor”. Y exige más dinero si quieren que EEUU les defienda, lo que hace que en Europa se pregunten, ¿de quién y de qué manera quieren defendernos?
Por su parte, la Canciller Merkel entró en abierta confrontación con Macron. Sostiene estar aburrida de recoger los trozos de las ta z as que los demás han roto algunas veces, sólo porque espera tener el chance de que todos juntos se sienten a tomar té. Macron le responde que no puede quedar sentado y aparentar que nada pasa. Pero no se trata solamente de que Macron rompe las ta z as que la señora Mekel debe soldar después, tampoco es una simple reyerta entre los casquivanos miembros de la OTAN, sino que existen problemas mucho más profundos, como la disconformidad de Europa con la actual estructura de la OTAN y la manera de financiarla; también hay una toma de consciencia de que las guerras del Medio Oriente, en las que EEUU la embarcó casi en contra de su voluntad, son la causa de los actuales líos migratorios y de la aparición de grupos terroristas contra los que le toca luchar sola.
Macron, verdadero crítico de la OTAN, cree que Europa vive momentos claves para liberarse del vasallaje y la tutela de EEUU, por eso sostiene: “La OTAN es una alianza colectiva de defensa. ¿Contra qué y contra quién pelea? ¿Cuales son nuestros temas comunes? Estas preguntas, que son estratégicas, requieren respuestas precisas. ¿Es hoy Rusia nuestra enemiga, como a menudo escucho? ¿Es China el objetivo de la OTAN? ¿Debemos declararlos nuestros enemigos? ¡No, no estamos de acuerdo! Hoy día nuestro enemigo común es el terrorismo, que ha mordido a cada uno de nuestros países”. Macron, siguiendo sin dudar las huellas del General De Gaulle, quiere ser el adalid intelectual de Europa, de una Europa que espera con impaciencia el nacimiento del mundo bipolar de EEUU y China. En estas circunstancias, Macron ve que Rusia, como mínimo, podría servirle a Europa de puente en sus relaciones con China.
Algo completamente diferente piensa la Canciller Merkel. Aspira a que todo siga igual a lo que hubo luego de la caída del Muro de Berlín. Sabe que eso no es posible, pero no lo puede ni lo quiere reconocer, lo comprende muy bien, pero desea no distinguir la diferencia entre el pasado no lejano, la unipolaridad, y la actual multipolaridad, pretende que nada cambie y por eso sostiene: “La conservación de la OTAN corresponde totalmente a nuestros intereses, más que en los años de la Guerra Fría o, por lo menos, en el mismo grado”.
Lo increíble es que la OTAN no determine todavía quien es su real enemigo o si verdaderamente tiene enemigos. Stotemberg, su Secretario General, dice “no tener la lista de enemigos de la OTAN y no ve que ninguno de sus miembros esté en peligro. Rusia es un país fuerte, está armada con técnica militar moderna, incluidas las armas atómicas, lo que rompe los convenios internacionales, pese a ello, no es enemiga de la OTAN… Nosotros le enviamos a Rusia una señal fuerte cuando estacionamos nuestras fuerzas en Polonia y países del Báltico; de esta manera evitamos un ataque, que es la finalidad de la OTAN”. Uno se pregunta, ¿si ninguno de sus miembros está en peligro, contra quién se arman? ¿Tiene sentido que el Presidente Trump exija a sus aliados de la OTAN incrementar los gastos militares?
Rusia, cuyo cerebro está bien vivo, recuerda que en 1941 toda Europa continental, bajo el mando de Hitler, se lanzó a conquistarla. Por eso, el Presidente Putin, que nunca come cuentos, expresó: “Hoy hay que partir de que la ampliación de la OTAN y el desarrollo de su infraestructura militar en las cercanías de la frontera rusa es una potencial amenaza a nuestro país, por lo que debemos dar la mayor atención a la modernización de la Fuerza Armadas de Rusia”. El peligro estriba en que la OTAN diga, como Rusia se arma, nosotros también nos armamos, y comience una absurda carrera armamentista. Ojalá, la racionalidad se imponga finalmente.

La OTAN, fracturada en su 70 aniversario

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada

Foto
▲ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó la definición del presidente francés Emmanuel Macron, de que la OTAN estaba en muerte cerebral, como insultante y muy repugnante.Foto Afp
El aniversario 70 de la anacrónica OTAN fue un sonoro fracaso que expuso su inherente fragmentación cuando ya no sabe qué nuevo enemigo seleccionar entre China, Rusia o el etéreo terrorismo.
Dos de sus principales baluartes exitosos durante la guerra fría fueron el thatcherismo y el reaganomics que orillaron a la disolución de la URSS gracias a la legendaria candidez del locuaz Gorbachov, quien fue mejor publicitando pizzas y la tarjeta American Express, que el mandatario de una superpotencia.
Hoy en la fase del nacionalismo económico del Brexit/trumponomics, que sustituye a la burbuja especulativa del thatcherismo/reaganomics del falleciente neoliberalismo global y/o globalismo financierista, la OTAN exhibe sus profundas fracturas, su falta de rumbo y quizá hasta su irrelevancia.
El británico Patrick Cockburn ,considerado uno de los mejores analistas de su país con justa razón, aduce que los historiadores del futuro escogerán a 2019 como el año decisivo en el declive de EU y Gran Bretaña como potencias mundiales y arguye juiciosamente que el “reinado de GB como superpotencia mundial concluyó gracias al Brexit” (https://bit.ly/2LB6fJb)”'.
Patrick Cockburn juzga que este giro geopolítico viene exactamente un siglo después del Tratado de Versalles de 1919 cuando EU y GB se encontraban en el pináculo de su poder para determinar el destino de los países después de la Primera Guerra Mundial. Agrega que ambos, Obama y Trump, reconocen que la era cuando EU era la única superpotencia que podía hacer lo que se le venía en gana ha concluido ahora.
¿Qué tanto pueden suplir Francia y Alemania a la dupla anglosajona de EU/GB para reconfigurar a la desfondada OTAN?
Suena inverosímil que el conservador primer ministro británico, Boris Johnson, se haya sumado al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, al presidente galo Emmanuel Macron y al primer ministro holandés, Mark Rutte, en su mofa a Trump en la ceremonia del Palacio de Buckingham donde la princesa Ana (hija de la reina Isabel II) se negó a saludar al polémico presidente de EU (https://dailym.ai/2DVAbvq).
Como consecuencia de la burla de cuatro importantes mandatarios de la OTAN, Trump canceló su programada conferencia de prensa, abandonó la cumbre y calificó a Trudeau de doble cara.
Como si lo anterior fuera poco, Donald Tusk, ex primer ministro de Polonia, apuntó insolentemente con sus dos dedos a la espalda de Trump (https://bit.ly/2PjCM7y).
No se necesitan más videos delatores ni mayores interpretaciones para asentar la grave fractura de la OTAN.
El portal ruso Sputnik sintetiza los cinco puntos del conflicto interno en la OTAN:
1. Trump vs Macrón: el mandatario estadunidense criticó la definición del presidente galo, de que la OTAN estaba en muerte cerebral, como insultante y muy repugnante; 2. La OTAN vs Turquía (su único miembro islámico): debido a la adquisición de los sistemas misilísticos de defensa rusos S-400 y a la invasión al norte de Siria donde deglutió a los kurdos sirios; 3. La OTAN vs China: donde Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, no pudieron obtener una definición consensuada que catalogue a Pekín como una amenaza y donde prosperó la cosmogonía europea de visualizar a China bajo la óptica de oportunidades y desafíos; 4. Trump vs el gasoducto Nord Stream 2, que abastece de gas ruso primordialmente a Alemania, que rechaza la presión de Trump para su cancelación; y 5. La pachanga de Trudeau vs Trump (https://bit.ly/36gSWpq).
Por último, People’s Daily de China expone el futuro de la OTAN entre divergencias y fracturas (https://bit.ly/2PlwuVa).
Si los dos pilares en 1989/1991 de la OTAN, Estdos Unidos/Gran Bretala, fueron determinantes en el colapso de la URSS y la unificación alemana, el estrepitoso declive de ambos, 28 años más tarde, carcome en sus entrañas a la otrora organización nor-Atlántica que denota sus vulnerabilidades militares frente a Rusia, en la era hipersónica del zar Vlady Putin, y geoeconómicas/tecnológicas con China que descuella desde su alunizaje en el lado oscuro de la luna, pasando por el 5G/computación cuántica hasta la Inteligencia Artificial.
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 11 de diciembre de 2019

La OTAN pretende convertirse en ‎alianza atlántico-pacífica


Nada detiene al Pentágono. El proyecto de despliegue militar alrededor de China, ‎mencionado en 2011 por Hillary Clinton, estaba oficialmente abandonado. Pero ‎la OTAN acaba de adoptarlo en su cumbre de Londres. Ahora el proceso está ‎en marcha y debería iniciarse con la incorporación de Australia, en 2026.‎
| Damasco (Siria) 

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, habló el 7 de agosto de 2019 en el Lowy ‎Institute de Sydney. Allí afirmó que la OTAN no quisiera desplegarse en el Pacífico… pero que China ‎‎“amenaza” a los miembros de la alianza.‎
Lo único que la prensa internacional mencionó de la cumbre del 70º aniversario de la OTAN, ‎realizada en Londres, fueron las peleas que la antecedieron y las risas burlonas que marcaron su ‎desarrollo. Por supuesto, eso estaba lejos de ser lo importante [1]. ‎
En el momento de la creación de la OTAN, su secretario general, Lord Hastings Lionel Ismay, ‎definió la función de la alianza atlántica como «mantener la Unión Soviética afuera, a los ‎americanos dentro y a los alemanes abajo» (keep the Soviet Union out, the Americans in, and the ‎Germans down) [2]. Como ese objetivo ‎desapareció junto con la «patria del comunismo», se trató de presentar a Rusia como ‎continuadora de la URSS. Después, se aceptó la idea de autorizar Alemania a disponer de su ‎propia política. Finalmente, se planteó la extensión de la OTAN hacia el Pacífico para ‎‎«contener» a China, lo cual acaba de confirmarse.‎
Los insultos entre los participantes durante la cumbre de Londres dan una mala imagen de ‎la OTAN, pero corresponden al resurgimiento de la antigua rivalidad entre Francia y Alemania. ‎Francia pretende convertirse en gran potencia, apoyándose simultáneamente en su bomba ‎atómica y en el Estado supranacional europeo, mientras que Alemania no puede plantearse la ‎posibilidad de convertirse en gran potencia sin el paraguas nuclear de la OTAN [3].‎
Esta situación se refleja en lo que pasa con Siria y con el Sahel. ‎
Sobre Siria, Francia rechaza el ataque de Turquía contra los mercenarios kurdos del PKK/YPG ‎mientras que Alemania se plantea desplegar tropas alemanas bajo control de la OTAN. Pero ‎ni Francia ni Alemania logran avanzar y Estados Unidos sigue siendo la fuerza que controla ‎el juego. ‎
En el Sahel, Francia ya encuentra demasiado pesada para ella la tarea de mantener el statu quo ‎mientras que Alemania estaría dispuesta a aumentar su propia participación… pero únicamente ‎bajo las órdenes de Estados Unidos. En esta región sucede lo mismo que en Siria, Francia y ‎Alemania no logran avanzar hacia sus objetivos. Todos han entendido que la retórica ‎antiterrorista sólo esconde otra cosa: la necesidad de mantener en el poder los gobiernos ‎actuales, que permiten a las potencias explotar los recursos de la región. Y, también en esta ‎región, Estados Unidos se mantiene en la posición de quien da las órdenes y tiene intenciones de ‎ser el primero en beneficiarse con la explotación de los recursos regionales. ‎
La novedad de esta cumbre de la OTAN es la posible apertura del “frente chino”, lo cual ‎supondría convertir la alianza atlántica en un bloque militar “atlántico-pacífico”. Según los ‎estudios del Pentágono, sería conveniente incorporar Australia, la India y Japón a ese bloque, para ‎cercar a China, como se hizo con Rusia. Ese proceso, que podría exigir un decenio de trabajo, ‎acaba de comenzar con la cumbre de Londres. ‎
Por lo pronto, el PaCom –o sea, el Mando de Estados Unidos para el Pacífico– ya fue ‎rebautizado, en tiempos del secretario de Defensa Jim Mattis, con la denominación IndoPaCom ‎‎ [4].‎
Más recientemente, el nuevo secretario de Defensa, Mark Esper, y el secretario de Estado, Mike ‎Pompeo, así como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, viajaron discretamente a ‎Sydney, a principios de agosto, para tantear a los dirigentes australianos, quienes –aunque ven el ‎asunto como un honor– parecen espantados ante la perspectiva de aceptar el despliegue de ‎misiles nucleares en Australia. [5]. ‎
También hubo contactos con la India y con Japón, pero resultaron mucho menos exitosos. ‎Al mismo tiempo, Estados Unidos revisó sus políticas hacia Corea del Sur, Indonesia, Myanmar, ‎Filipinas, Tailandia y Vietnam para propiciar acercamientos entre los ejércitos de esos países. ‎Estos están acostumbrados a trabajar con el personal del Pentágono pero no suele relacionarse entre sí. ‎
Pekín ya había entendido, desde 2014, que el deseo estadounidense de salir del Tratado INF era el ‎reflejo de una política más antichina que antirrusa. Ahora ya es evidente que habrá un despliegue ‎de misiles nucleares estadounidenses alrededor de China y que la OTAN seguirá esa política. ‎
Para los chinos, esto es un retroceso, un regreso a la época –a finales del siglo XIX– en que ‎Estados Unidos elaboró su «doctrina de la Puerta Abierta». En aquella época se trataba de ‎instaurar entre los imperios coloniales un pacto para que establecieran una forma de libre ‎competencia entre sí y para que explotaran regiones subdesarrolladas en vez de guerrear unos ‎con otros para apoderarse de tal o mas cual territorio. Gracias a su superioridad industrial, ‎Estados Unidos estaba seguro de lograr imponerse. Para llevar adelante esa agresión, ‎Washington desarrolló un discurso apaciguador: apoyó «la integridad territorial y la soberanía» ‎de los países donde quería hacer negocios y favoreció el fortalecimiento de los gobiernos locales, ‎en la medida en que esos gobiernos eran capaces de garantizar la aplicación de los tratados ‎desiguales. De esa manera, esos países se controlaban a sí mismos… en beneficio de ‎Estados Unidos. La falsedad de las declaraciones de principio que emitía Estados Unidos quedó ‎demostrada con las agresiones japonesas contra China: Washington respaldó todas las exigencias ‎japonesas y permitió el desmembramiento del este de China. ‎
Es precisamente aquella experiencia de haber tenido que luchar simultáneamente contra todos los ‎imperios coloniales, coaligados contra China –incluyendo la Rusia zarista–, lo que ha llevado al ‎presidente Xi Jinping a acercarse a su homólogo ruso Vladimir Putin, cuyo país sufrió ‎posteriormente una agresión similar. Tanto China como Rusia están conscientes de que algún día ‎tendrán que enfrentarse nuevamente a esas potencias. Sin embargo, el Pentágono apuesta a que, ‎en el momento decisivo, Moscú no apoyará a Pekín. Pero esa estimación es anterior a la ‎aparición de los misiles hipersónicos rusos. ‎
China no se plantea esta guerra en los mismos términos que la OTAN. Su intención es desplazar el ‎campo de batalla al terreno informático y destruir el armamento de la OTAN ampliada con una ‎serie de ataques cibernéticos, antes de que ese armamento llegue a ser utilizado. ‎
En octubre de 2011, la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton lanzaba en Foreign Policy ‎su llamado a «volverse hacia Asia» (pivot to Asia), según el cual Estados Unidos tendría que ‎salir de Europa y del Medio Oriente ampliado para desplegarse en el Extremo Oriente ‎‎ [6]. En marzo de 2013, ‎el consejero de seguridad nacional, Tom Donilon, exponía ese plan ante la Asia Society [7]. El plan incluía un dispositivo diplomático y financiero: el ‎proyecto de Acuerdo de Asociación Transpacífica. ‎
Pero el Pentágono rectificó el tiro con rapidez: no sería cuestión de salir de una región del ‎mundo para desplegarse en otra sino de ampliar el despliegue partiendo de una región para ‎abarcar también la otra. En eso consistía la noción de «reequilibramiento» (rebalance), ‎la única compatible con la continuación de la «guerra sin fin» (war without end) en el Medio ‎Oriente ampliado, o Gran Medio Oriente. Viendo que no lograba convencer, el Pentágono cortó ‎abruptamente el debate subrayando que era imposible –desde un punto de vista presupuestario– ‎mantener 3 frentes al mismo tiempo [8]. Pero, ‎desde aquella época, el Pentágono ha comprado grandes cantidades de armamento y ha venido ‎acumulándolas en la región del Pacífico. ‎
En cuanto llegó a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump trató de poner fin a ese espejismo ‎sacando a Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífica. Pero el Pentágono mantiene ‎su rumbo inexorablemente y acaba de imponer su propia visión después de 9 años de ‎inútil palabreo. ‎
Mientras Francia afirma, por boca del presidente Emmanuel Macron, que la OTAN está en estado ‎de «muerte cerebral», el Pentágono acaba de iniciar la transformación del bloque militar ‎atlántico en una organización global. Todos los países miembros de la OTAN firmaron, ‎sin detenerse a pensarlo, la Declaración de Londres, según la cual: ‎
«Estamos conscientes de que la creciente influencia y las políticas internacionales ‎de China presentan simultáneamente oportunidades y desafíos, a los que tenemos que ‎responder juntos, como alianza» [9].
‎ El proceso ha comenzado. ‎
[1] «La cumbre de la OTAN refuerza ‎el bando de la guerra», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire , 8 de diciembre de 2019.
[2] Whitehall, Peter Hennessy, The Free Press, 1989.
[3] «Seis proyectos de orden mundial ‎contradictorios entre sí», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19 ‎de noviembre de 2019.
[4] «El US PaCom se convierte en US IndoPaCom», Red Voltaire, 4 de junio ‎de 2018.
[5] “Australia-US Ministerial Consultations (AUSMIN) 2019”, Voltaire Network, 4 de agosto de 2019.
[6] “America’s Pacific Century”, Hillary Clinton, Foreign Policy, 11 de octubre de 2011.
[7] “The ‎United States and the Asia-Pacific in 2013”, por Tom Donilon, Voltaire ‎Network, 11 de marzo de 2013.
[9] «Déclaration de Londres», ‎‎Réseau Voltaire, 4 de diciembre de 2019.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Trump y la desOrganización del Tratado del Atlántico Norte


Mirko C. Trudeau.
Las grandes diferencias de criterio entre los aliados y la desorientación política han marcado la cumbre extraordinaria de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), celebrada en el Reino Unido para conmemorar el 70º aniversario de la fundación de la belicista alianza atlántica.
La OTAN resultó clave para la defensa de Europa occidental durante la Guerra Fría, pero que desde la caída de la Unión Soviética en 1991 (y consiguientemente del Pacto de Varsovia) sigue buscando su redefinición tanto sobre su objetivo general como en cuanto al papel y aporte de cada uno de los miembros.Resultado de imagen para otan cumbre
El comunicado final identifica al menos dos amenazas potenciales: el comportamiento agresivo de Rusia y el desarrollo militar chino. Queda aún lo más importante: una estrategia política común para hacerles frente. Por ahora, siguen solo amenazas y peleas intestinas.
Para no perder estado agresivo y seguir practicando la violencia, los miembros de la OTAN decidieron pelearse entre ellos verbalmente, al menos por ahora. El mandatario turco Recep Tayyip Erdogan dijo que el francés Emmanuel Macron debería “examinar el estado de su cerebro” y Francia respondió llamando al embajador turco para tirarle un poco de la oreja.
Las diferencias también han aflorado en cuanto a lo que sucede en otros escenarios globales donde hay miembros de la OTAN implicados. La amenaza turca a vetar un comunicado final si los demás socios no aceptaban su exigencia de calificar a las milicias kurdas del YPG como grupo terrorista finalmente no cristalizó, pero la simple posibilidad del veto muestra también la nula concepción de conjunto que se tiene.
Resultado de imagen para otan cumbreTurquía combate a grupos kurdos decisivos en la victoria contra el ISIS y a los que Trump dejó desamparados al ordenar la retirada de los efectivos estadounidenses en la guerra siria.
Elefante en un bazar
El choque entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par francés Emmanuel Macron en los días previos a la cumbre y en un cara a cara entre ambos en Londres, marca la división en la OTAN.  El mandatario francés opinó que la OTAN estaba “en muerte cerebral”, lo que expresa la necesidad de buscar una redefinición para una estructura política y militar considerada necesaria pero cuestionada desde inicios de siglo desde diversos frentes.
Trump destrozó la proclamada unidad de la OTAN, en momentos que se clausuraba la cumbre, al calificar al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de hipócrita, al mandatario francés, Emmanuel Macron, de repugnante y realizar una reunión exclusivamente con los miembros que más gastan en defensa. Aunque llegó determinado a no generar polémica, regresó dos días después furioso a Washington.
Mientras los líderes de la OTAN destacaban la unidad en el cierre de la cumbre, durante la cual acordaron destinar 360 mil millones de euros hasta 2024, el presidente Trump convocó al grupo de la alianza que cumple con la meta del gasto, entre ellos el premier italiano, Guiseppe Conte. “Los llamamos afectuosamente los del 2 por ciento”, dijo.Captura de pantalla del video de la discordia.
En un video viralizado se ve a los mandatarios de cuatro países: el canadiense Justine Trudeau, el francés Emmanuel Macron, el inglés Boris Johnso,el holandés Mark Rutte y la princesa Ana de Inglaterra, en una ronda, con vasos en la mano, y todos se están riendo de una persona: Trump.
“¿Por qué llegas tarde?”, le pregunta Macron a Johnson. “Su conferencia de prensa (con Trump) duró 40 minutos. Los miembros de su equipo quedaron con la mandíbula contra el piso”, dijo el canadiense. Luego de que este diálogo se viralizara, Trump, visiblemente malhumorado, dijo que se iba del encuentro sin dar su habitual conferencia de prensa
Durante una reunión con la canciller federal alemana, Angela Merkel, Trump aseguró que Trudeau es un tipo muy simpático, pero tiene dos caras. Aclaró que estas declaraciones no fueron por las críticas en la grabación, sino porque Canadá es uno de los países que incumplen la meta de gastar en defensa dos por ciento de su producto interno bruto en la OTAN.
Otros momentos polémicos fueron cuando la princesa Ana de Inglaterra no saludó en el Palacio de Buckingham a Trump, y Boris Johnson evadió al mandatario estadounidense y no lo recibió en Downing Street por temor a que su imagen resultara afectada para las elecciones del día 12.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto a otros dirigentes durante la cumbre de la OTAN.La OTAN es cuestionada en primer lugar por el propio Trump, en términos económicos y de influencia de EEUU aunque no estratégicos en cuanto a la defensa de Europa y su papel global. Su principal crítica es que de los 29 estados miembros, hay 20 que no cumplen con el compromiso de gastar al menos el 2% de su PIB en Defensa, un compromiso presupuestario que conlleva un enorme esfuerzo financiero y social en las democracias
Trump no ha dudado en calificar a la OTAN como “obsoleta”, aun cuando ahora considera un insulto las palabras de un Macron, quien lejos de retractarse, lo ha reafirmado.
* Economista del Observatorio de Estudios Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

viernes, 15 de noviembre de 2019

Macron, Scholz(y Draghi)



Un jefe de Estado en funciones; un vicecanciller y ministro de Finanzas, el de mayor rango del socio menor de un gobierno de coalición, y un celebrado banquero central que llega al final de su encargo en medio del temor de que a su sucesora le sea difícil responder al desafío que le espera integran el terceto que concentró la atención europea y noratlántica en las pasadas semanas. Emmanuel Macron –en una extensa entrevista con el Financial Times de 7 de noviembre– abrió una enorme controversia al diagnosticar la muerte cerebral de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), gestionada ahora por un ex jefe de gobierno noruego de filiación social-demócrata, Olaf Scholz, –en una coyuntura dominada por los avatares de la salida británica de la Unión Europea e inserto también en el debate político alemán relacionado con el ya no muy lejano remplazo de la señora Merkel– lanzó una inesperada iniciativa, todavía no formalizada, para persistir en los controvertidos proyectos de unión bancaria europea y de creación de un mecanismo unificado de seguro de depósitos bancarios en los países de la zona del euro. Mario Draghi –al concluir su encargo como presidente del Banco Central Europeo, tras una gestión de nueve años que muchos consideran salvadora del euro y de la Unión Monetaria Europea– formuló una visión de los desafíos inmediatos y a mediano plazo, que reforzaron la impresión de que su sucesora, la antigua directora-gerente del Fondo Monetario Internacional, difícilmente estará a la altura de esas exigencias.
Ante las reacciones suscitadas por los planteamientos del presidente Macron sobre la OTAN, la Unión Europea, las migraciones transfronterizas y otros temas de la agenda global, resulta claro que muchas no fueron más allá de la impresión que produjo la más provocadora de sus aseveraciones: la muerte cerebral de la primera. En realidad, los señalamientos de Macron –que se formularon en el momento que marca el punto medio de su mandato presidencial– fueron mucho más ricos. El referido a la OTAN fue censurado, como era de esperarse, por Jens Stoltenberg, su secretario general, pero también por la señora Merkel y algunas otras personalidades políticas europeas, que quizá comparten algunos de los puntos de vista críticos del presidente francés, pero prefieren no vocearlos. Es difícil, sin embargo, estar en desacuerdo con la que podría considerarse su principal conclusión: Europa sale del calvario del Brexit en una situación excepcionalmente frágil y está en riesgo de desaparecer si no puede reconstruirse a sí misma como potencia global. Para ello, es preciso que diseñe una política común efectiva en materia migratoria. Las filias y las fobias de los diversos nacionalismos, incluso los más exacerbados, no pueden seguir dictando las actitudes y reacciones de los países europeos ante las corrientes transfonterizas de refugiados e inmigrantes. Si las actuales controversias empeoran y no pueden evitarse los reflejos xenófobos de rechazo, terminará por romperse la delicada trama de la cooperación continental.
El non-paper del Ministerio alemán de Finanzas es un texto de lectura difícil que el propio ministro Scholz se preocupó por facilitar con un artículo publicado bajo su firma por el Financial Times el 5 de noviembre. En esencia, Scholz propone completar y profundizar la unión bancaria europea, tarea que es preciso concluir si se quiere favorecer la soberanía europea en un mundo de competencia cada vez más exigente. Scholz reconoce que el Brexit significará la pérdida, para Europa, del centro financiero global localizado en Londres y el riesgo de volverla dependiente de los servicios financieros alojados en Estados Unidos o en China. De suerte que, si Europa no desea ser un jugador de segunda categoría en la escena financiera internacional, está obligada a llevar adelante los proyectos clave para la unión bancaria, incluyendo desde luego la unión de sus mercados de capitales.
Para alcanzar tal objetivo, Scholz propone cuatro tareas: a) establecer un procedimiento unificado en la eurozona para gestionar las insolvencias bancarias, que en el caso de las instituciones menores siguen manejándose con arreglo a las distintas leyes nacionales de insolvencia; b) abatir la magnitud de los riesgos, tanto en el caso de créditos privados como en el de deuda soberana: los bonos soberanos no son inversiones libres de riesgo y no deben ser tratados como tales; c) profundizar la unión bancaria mediante algún mecanismo común europeo de seguro de depósitos, quizá un esquema condicional de reaseguros, que amplíe en forma significativa la resiliencia de los esquemas nacionales; y, d) avanzar hacia un modelo impositivo uniforme para el sector bancario europeo. “Con el impulso derivado del inicio de funciones de una nueva Comisión Europea y ante la inminencia del Brexit, es el momento de redoblar los esfuerzos y concluir estas tareas”.
(Y Mario Draghi... véase la continuación en dos semanas.)

sábado, 7 de septiembre de 2019

Dos fiscales resucitan el Stay-Behind de la OTAN

Un sueco y un luxemburgués desempolvan viejos asuntos del terrorismo atlantista de la red Gladio

Blog personal


Robert Harkavy y Patrik Baab, autores de un interesante libro sobre tres acciones de servicios secretos, creen que el asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme, sucedido hace 33 años, podría aclararse. En una entrevista con NachDenkSeiten Baab explica que por primera vez el Fiscal general de Suecia, un veterano cercano a la jubilación de nombre Krister Petersson, está decidido a investigar en serio el asunto.
Palme fue asesinado la noche del 28 de febrero de 1986 a la salida del cine en Estocolmo. Un hombre se situó detrás de Palme y su mujer, disparó un único tiro letal al primer ministro y desapareció tranquilamente. La hipótesis oficial del asesino solitario queda relativizada por cierto movimiento de personas con “talkie-walkis” en los alrededores, así como por el hecho de que la decisión de los Palme de ir al cine fue casi improvisada y solo podía ser conocida por quienes hubieran pinchado su teléfono. Según Baab, el fiscal general Petersson cree en algo más realista: en la acción de un profesional con formación militar y con implicación de los servicios secretos locales. ¿En Suecia?
Se suele tener una idea de Suecia algo desdibujada. Al lado de figuras como Palme y de su tradición de socialdemocracia incisiva, el país presenta los mismos aspectos oscuros de cualquier otro país europeo. No era Suecia miembro de la OTAN, pero disponía de su propio contingente de la red Gladio (Stay Behind). Parece que Petersson ha investigado en las tres direcciones, más complementarias que excluyentes, que rodean a este caso. Primero, el asunto Irán-Contras mediante el que Ronald Reagan toreaba al Congreso entregando considerables cantidades de armas a Irán a través de países terceros entre ellos Suecia. Palme se opuso a ese asunto. Segundo, el 28 de febrero de 1986 faltaban tres semanas para una visita de Palme a Moscú en la que iba a negociar una zona desnuclearizada en Europa central y una Escandinavia neutral con Mijail Gorbachov. El ex líder soviético siempre ha considerado que, “no hay duda de que fue un asesinato político, porque amenazaba intereses muy poderosos partidarios de mantener el estado de cosas”. La neutralidad escandinava era considerada un peligro por la estrategia de la OTAN. Y tercero, Palme era un acérrimo adversario del régimen racista sudafricano, su país era el primer donante del Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela. Los documentos del régimen dejan bien claro que era considerado un enemigo. Los tres aspectos, juntos o por separado, hacen plausible un atentado atlantista. Y parece que el fiscal Peterssen investiga las tres líneas. Es su último trabajo y parece dispuesto a ir hasta el final, dice Baab, coautor del mencionado libro.
Mientras tanto, en Luxemburgo…
Y otra noticia en el mismo frente del terrorismo noratlántico (no esperen referencias en la prensa convencional que nunca ha mencionado este sensacional asunto): la fiscalía de Luxemburgo ha anunciado este verano que presenta cargos contra nueve personas, seis policías y tres investigadores en el asunto conocido como Bommeleeër.
Entre el 23 de enero de 1984 y el 25 de marzo de 1986, en Luxemburgo se cometieron 20 atentados con bomba sin víctimas y siete robos de explosivos y material electrónico para detonarlos. Algo nunca visto en este pequeño país, paraíso fiscal y oasis europeo en paz social y violencia política. Bombas sin motivo aparente ni reivindicación; contra postes de telecomunicaciones, el radar del aeropuerto, la piscina olímpica de Kirchberg el barrio de las instituciones europeas, con motivo de una cumbre europea, en los despachos de jueces y sedes policiales, en una planta de gas, contra el palacio de justicia… Atentados profesionalmente realizados, desvergonzados por su audacia. Aquella inusitada ola duró dos años y tres meses. Y dio lugar a un proceso sin precedentes, el proceso del siglo, el proceso Bommeleeër, literalmente “colocador de bombas”. Los cargos contra los nueve es una señal -no una certeza- de que este proceso aparcado desde hace cuatro años, podría retomarse. El nexo con Peterssen es que también aquí se adivina la sombra de la OTAN y su Gladio/Stay-Behind.
Los GAL de la OTAN
En el los años ochenta el plan militar soviético en Europa en caso de tercera guerra mundial era claro y conocido: plantar en 36 horas sus divisiones blindadas en el Pas de Calais. En 1990, en una rara visita periodística a la división acorazada Taman estacionada en la aldea de Kalininets, en los alrededores de Moscú, hasta su comandante, General Valeri Marchenkov, no ocultaba aquel guión de Blitzkrieg escrito en la posguerra: arrollador avance hacia el oeste de las divisiones blindadas estacionadas en Alemania del Este, Polonia y Europa central y ocupación del grueso de la Europa occidental. (Al escuchar la chulería de aquel General yo pensaba en otro escenario: llega la orden de Moscú de atacar, en las bases de Polonia los tanquistas embarcan en sus blindados pero los tanques no se ponen en marcha porque están secos: esa semana los oficiales se han vendido la gasolina en el mercado negro a los comerciantes polacos…)
La OTAN, cuyos efectivos convencionales eran en Europa numéricamente inferiores a los del Pacto de Varsovia, también asumía aquel escenario inicial del adversario. Desde los años setenta preveía una respuesta nuclear táctica fundamentalmente en Alemania, el Air-Land battle, pero desde mucho antes se desarrolló otro recurso, el llamado “stay behind”: una red secreta de guerrilla organizada para el sabotaje, con sus células, cuadros y depósitos de armas, presta a ser activada en una Europa occidental ocupada por los soviéticos en cuanto se declarase la guerra.
La historia del “stay behind”, una estructura clandestina dentro de la OTAN, ha sido reconocida hasta por el gobierno alemán, que dice haber disuelto la suya, compuesta por un centenar de hombres, al concluir la guerra fría en 1991. En los años sesenta, setenta y ochenta aquella red fue utilizada políticamente, surtiéndose de elementos de la extrema derecha europea pilotados por los servicios secretos americanos con la colaboración de sus homólogos europeos En el marco de la llamada “estrategia de la tensión”, sus propósitos eran diversos: crear o infiltrar grupos armados de extrema izquierda diseñados para desacreditar movimientos sociales, realización de atentados para desestabilizar gobiernos y propiciar reacciones, presiones preventivas ante cambios considerados amenazantes…
Fue en Italia donde se llegó más lejos en el conocimiento de la red local del “stay behind”, conocida como Gladio. Reconocida por el primer ministro Giulio Andreotti en agosto de 1990, la investigación del Senado italiano sobre la red concluyó, en junio de 2000, que, “aquellas masacres, bombas y acciones militares (491 muertos y 1.181 heridos en 18 años), fueron organizadas, o promovidas o apoyadas, por hombres dentro de las instituciones del Estado italiano y, como se ha descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”.
En Bélgica se relaciona al “stay behind” con la insólita e inexplicada ola de atentados registrada en el país entre 1983 y 1985 conocida como las masacres de Brabante (28 muertos y 40 heridos). Los atentados fueron parcialmente atribuidos a un grupo fantasma, las Células Comunistas Combatientes (CCC), compuesto por activistas de extrema derecha. Sus armas y explosivos procedían del robo efectuado en una acción clandestina de entrenamiento de las fuerzas especiales norteamericanas en la localidad belga de Vielsalm, el 13 de mayo de 1984, en la que un gendarme belga resultó gravemente herido. El proceso por estos hechos lleva años empantanado en Bélgica.
Un activista de extrema derecha y ex mercenario belga en Katanga (ex Congo belga) llamado Dislaire, confesó haber sido contratado por los americanos para transportar al comando en la acción de Vielsalm. Dislaire dijo que también colaboró en la comisión de atentados en Luxemburgo. Ese es un cabo, entre otros, que vincula la trama del “stay behind” con la serie de Luxemburgo.
(Publicado en Ctxt)

miércoles, 10 de abril de 2019

Setenta años son más que suficientes

Aniversario de la OTAN
Campaign for Nuclear Disarmament (CND-UK)

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Al cumplirse el septuagésimo aniversario de la OTAN (el pasado 4 de abril), es momento para hacer una valoración de la alianza militar nuclearizada nacida para asegurar la superioridad militar de Occidente durante la Guerra Fría. Lo más sorprendente de esta organización es que durante sus primeros cuarenta años de existencia –es decir, durante la Guerra Fría– la OTAN no se embarcó en guerras o campañas militares. Y, sin embargo, en los treinta años posteriores, cuando su rival político y militar –la Unión Soviética– ya no existía, la OTAN ha ampliado enormemente el territorio bajo su control, ha cambiado su declaración de principios de una posición defensiva a una agresiva, y se ha embarcado en una serie de guerras (incluyendo la intervención en Afganistán, que sigue activa desde hace dos décadas). 
Estas actividades han transformado el final de la Guerra Fría, que podía haber supuesto una oportunidad única para una nueva diplomacia y una evolución pacífica, en una nueva era de tensión global, con un cerco a China y Rusia que crea las condiciones para una nueva guerra fría, anula las normas del derecho internacional, especialmente en lo relativo a la soberanía nacional e introduce el concepto espurio de “guerra humanitaria”.
El pasado 12 de marzo se conmemoró un segundo aniversario de la OTAN que vale la pena recordar, pues se cumplieron veinte años desde que los primeros antiguos estados del Pacto de Varsovia se unieron a la organización atlantista. En dicha fecha firmaron su adhesión Hungría, Polonia y la República Checa, que pocos días después se encontraban en guerra con su vecina Yugoslavia. Esa fue una guerra ilegal que trajo consecuencias devastadoras para lo que quedaba de Yugoslavia, incluyendo el legado tóxico del uranio empobrecido. Fue asimismo la primera vez que Tony Blair utilizó su justificación infundada para las guerras de intervención.
Forces.net, el servicio informativo de las fuerzas armadas británicas es uno de los pocos medios de comunicación que ha cubierto el aniversario de la ampliación de la OTAN hacia el este de Europa. Algunos de sus razonamientos son muy válidos, como cuando menciona que la primera ampliación de 1999 inició “una marcha aparentemente imparable de la frontera de la alianza hacia Rusia”. El informe también señala elocuentemente que, aunque las acciones rusas en Crimea han renovado el interés de la OTAN por Rusia, algunos se han cuestionado “si la expansión de la OTAN ha sido una provocación para Rusia y ha creado el riesgo de una nueva Guerra Fría”.
Esta es la pregunta crucial y, ahora que la OTAN se está expandiendo a América Latina, es preciso comprender las implicaciones de dicha evolución. Estos son algunos de los temas que deberá abordar el movimiento cuando se celebre la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Londres el mes de diciembre, a la que se espera asista Donald Trump y ante la cual la Campaña para el Desarme Nuclear (CND) está preparando grandes movilizaciones.
  • Protesta: “No a Trump-NO a la OTAN”. Manifestación en Londres
    Central London, diciembre 2019
Mientras tanto, la red “No a la guerra-No a la OTAN”, de la que forma parte CND, ha emitido el siguiente comunicado sobre el 20ª aniversario de la guerra de la OTAN en Yugoslavia. Por favor, léanlo y estén listos para participar en próximos actos contra la OTAN.
¡Detengamos las guerras e intervenciones de la OTAN!
El 24 de marzo de 1999 comenzó la guerra ilegal en Yugoslavia. Veinte años después, la red internacional “No a la guerra-No a la OTAN” recuerda este ataque deliberado contra un estado soberano. Ahí se abrió la Caja de Pandora de la que saldrían otras tantas guerras ilegales, en Afganistán, Libia, Irak y Siria, que han dejado un rastro sangriento de destrucción, destituciones forzosas, aflicción y muerte.
La guerra de Yugoslavia fue el modelo que sentó las bases para la exacerbación de los conflictos étnicos y nacionalistas y para una militarización de las sociedades que las prepara para la guerra. Quienes huyen de las zonas de combate siguen amenazados por operaciones militares, ya sea a cuenta de la agencia europea de control de fronteras, Frontex, de la OTAN o de ambas.
La supuesta legitimación de estas guerras se basó en una sarta de mentiras, utilizadas para asentar el dominio, ganar influencia o conseguir recursos y hegemonía.
Durante este tiempo, la OTAN se ha desarrollado a escala global convirtiéndose en la alianza militar por antonomasia. Esto ha quedado claramente de manifiesto tras la decisión colectiva de sus miembros de aumentar el gasto en defensa hasta al menos el 2% del PIB para 2014. Este nuevo impulso militarista reducirá la influencia de China y Rusia y asegurará recursos para la hegemonía capitalista.
Las contradicciones existentes entre los estados miembros de la OTAN no pueden ocultar este objetivo común y la permanente expansión territorial de la OTAN sirve para dichos propósitos. Las preparaciones para la guerra, y más recientemente contra Venezuela, subrayan esta actitud agresiva. El abandono del armamento nuclear nunca ha sido considerado seriamente como una opción. La carrera armamentística nuclear se reavivará hasta un nivel nunca visto en décadas mediante la modernización global y el despliegue de nuevas armas nucleares previsto por EE.UU. tras su abandono del tratado de euromisiles INF. Y, lo que aún es más grave, la estrategia de atacar primero de la OTAN supone una amenaza para el planeta en su conjunto.
Desde su fundación en 2009, la red internacional “No a la Guerra-No a la OTAN” ha logrado, mediante diferentes acciones, reducir el respaldo de la ciudadanía a la OTAN en algunos estados importantes, llegando en ocasiones a deslegitimarla. Nuestro objetivo –veinte años después del ataque ilegal a Yugoslavia y setenta años después de la creación de la OTAN– sigue siendo el mismo: vencer al dinosaurio belicista y reemplazarlo con una organización internacional que busque la seguridad y el desarme colectivo.
Kate Hudson es secretaria general del CND desde septiembre de 2010. Anteriormente fue presidenta de la organización desde 2003. Es una activista antinuclear y contra la guerra reconocida a escala nacional e internacional.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La OTAN y el armamentismo

Silvia Swinden 

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Foto: HispanTV

Las raíces de la OTAN se remontan al nefasto día en que USA lanzó sus bombas A en Hiroshima y Nagasaki.  Con el fin de neutralizar opiniones de gente como Eisenhower, que sabía que los japoneses estaban buscando maneras de rendirse y no había necesidad de arrojarlas, los estadounidenses se adelantaron de todos modos[1], porque necesitaban probar las bombas y, algo más importante, enviar un mensaje a la Unión Soviética: he aquí nuestra superioridad militar.  Aunque fueran aliados durante la guerra ya se perfilaban las diferencias ideológicas creadas por la Revolución Comunista.  O sea, las bombas no fueron el fin de la Segunda Guerra Mundial sino el principio de la Guerra Fría.  (En una entrevista de Newsweek, Dwight Eisenhower volvió a recordar la reunión con Henry Stimson: "...los japoneses estaban listos para rendirse y no era necesario golpearlos con esa cosa horrible." - Ike on Ike, 11/11/63).

Retrospectivamente, para acallar las críticas tanto de la población en general como de miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses que manejaban información fidedigna de que el ataque había sido innecesario, y con la evidente intención de atacar civiles, ya que no habían objetivos militares, se inventa este número: “al terminar la guerra un millón de vidas estadounidenses fueron salvadas por los bombardeos”, confirmando la parafraseada cita de Mark Twain “los políticos usan estadísticas como un borracho usa una poste de luz, para apoyo más que para iluminación”.

Nace la OTAN 

En 1947, varios países europeos firman tratados de defensa mutua en caso de una agresión por parte de Alemania o Rusia.  Después de la incorporación de EEUU en 1949, nace como Organización del Tratado del Atlántico del Norte e incorpora progresivamente a otros países de Occidente norte. No se activa realmente como bloque militar hasta la guerra de Corea, que hizo que se creara una nueva estructura bélica bajo la dirección del ejército de EEUU.

Con la Guerra Fría ya declarada, se crea el Pacto de Varsovia, en 1955, como respuesta al progresivo armamentismo, tanto convencional como nuclear, por parte de la OTAN, lo cual desemboca en la carrera armamentista.  El comercio de armas se vuelve uno de los negocios más productivos y destructivos del mundo (con el compromiso de invertir 2% del PBI de cada país de la OTAN en armamentos, EEUU se asegura su mercado para su producción de armas, su complejo militar-industrial).  Significa también la amenaza permanente de la total destrucción nuclear mundial, la demanda de “alineación” de los países satélites y la progresiva deshumanización del “enemigo” manipulada por los medios al servicio del sistema, al sobredimensionar de forma Orwelliana la amenaza externa para mantener el poder interno sobre la población.

Francia, bajo De Gaulle, desconfía de EEUU y decide crear su fuerza de disuasión nuclear independiente (¿alegorizada en Asterix como la poción mágica que permite la rebelión de los galos frente el Imperio?).

Ante la imposibilidad de contemplar una guerra directa entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, debido a la clara opción MAD (Destrucción Mutua Asegurada, por sus siglas en inglés), los bloques militares buscan asegurar su hegemonía a través de guerras proxy (o indirectas) y golpes militares en América del Sur, África y el Sudeste Asiático, buscando establecer gobiernos títeres para el control de los abundantes recursos naturales necesarios para mantener el armamentismo desbocado.

Los experimentos en el desarrollo de armas nucleares producen un peligroso incremento de radioactividad atmosférica que lleva a la prohibición del testeo a cielo abierto.
Aumento de la radioactividad ambiental en Nueva Zelandia (200) y Austria (170) comparada con el nivel natural (200)

Después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, considerado como el triunfo del capitalismo sobre el comunismo, en parte debido a la capacidad de la OTAN de aumentar el gasto militar más que los países del Pacto (la estrategia de Reagan), ésta comienza una ofensiva para integrar antiguos países del Pacto, renegando de la promesa hecha a Gorbachev durante las negociaciones para permitir la reunificación de Alemania.  (El Secretario de Estado James Baker prometió que "no se extenderá la actual jurisdicción militar de la OTAN ni una pulgada hacia el este").  Polonia, Hungría, la República Checa, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia y Montenegro son ahora miembros de la OTAN, con arreglos potenciales de “hosting” de misiles nucleares (como ya lo hacen Bélgica, Alemania, Italia, Holanda y Turquía), cerca de la frontera con Rusia, la cual ha respondido moviendo misiles más cerca de su frontera.

En realidad la OTAN intentó encontrar otro enemigo al caer la Unión Soviética creando una suerte de crisis de identidad y propósito, y Al Qaida estaba a mano, armada hasta los dientes por EEUU en apoyo a la guerra de los Muyahidin (¡incluso en una película de Bond son los chicos buenos!) contra Rusia en Afganistán.  Aparentemente Al Qaida se traduce como “la base de datos” o sea la lista de los operativos apoyados por la CIA.  Cuando los rusos se fueron, las fuerzas locales se volvieron contra EEUU y la OTAN encontró su nueva justificación.  Pero los yihadistas resultaron un enemigo demasiado escurridizo y no apropiado para la lucha de grandes misiles y armas nucleares.  La OTAN necesitaba reiniciar la Guerra Fría.

Así intervino en el conflicto de Yugoslavia, y arrastró a sus miembros a las guerras en Afganistán e Irak.  Sus acciones en Libia han dejado como secuela un estado fallido (en realidad conveniente para la explotación de su petróleo por parte de EEUU) y como consecuencia de estas intervenciones han surgido movimientos yihadistas como el Estado Islámico de Iraq y el Levante -ISIL-.  Debido a varias rebeliones de países ya no interesados en participar en otra guerra, los EEUU intervienen en Siria de modo solapado a través de proxies (“moderados anti-Assad”) como Al Nusra, afiliados a Al Qaida, y apoyando a Arabia Saudita en su campaña para lograr hegemonía en la región.  Con el mismo fin, invoca todo tipo de excusas para lograr un cambio de régimen en Irán –país con una larga historia de intervenciones por parte de países de Occidente en busca de su petróleo– y su inconveniente situación estratégica que le permite el control del Estrecho de Ormuz, por donde salen la mayoría de los barcos petroleros de Medio Oriente.

Pero la OTAN continúa centrada en promover un conflicto con Rusia ya que es la principal justificación para continuar la carrera armamentista de la cual depende en gran medida la economía estadounidense.  Así, Donald Trump ha comenzado a poner presión sobre los estados miembros para aumentar la contribución a la OTAN del 2 al 4% de su PBI[2].  La alarma mundial provocada por la llegada al puesto más decisivo para una posible guerra nuclear de un individuo tan impredecible e inestable como Trump no puede ser ignorada.

Se calcula que el gasto militar combinado de todos los países miembros de la OTAN supera el 76 % del gasto militar mundial, calculado en 2016 en 1,686 billones de dólares según SPIRI, el Stockholm Peace Research Institute, y continúa en aumento.

La OTAN cuenta con 29 miembros y 21 países que colaboran con el organismo dentro del programa surrealísticamente denominado “Asociación para la Paz”.  Otros países aparecen como “socios” en diferentes programas.  La inclusión de Colombia como socio, y posible futuro miembro, recientemente ha despertado la alarma de los países suramericanos ya que llevaría a un conflicto con el Tratado de Tlatelolco que excluye específicamente las armas nucleares en el territorio de América Latina y el Caribe.

Por otra parte es importante recordar que las potencias nucleares son también los principales países exportadores de armas y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, cuya única seguridad es la de mantener suficientes conflictos bélicos para sus negocios de armas.

El brazo armado del capitalismo

 

“ICAN (la Campaña Internacional para la Abolición de Armas Nucleares, por sus siglas en inglés) ha identificado cientos de bancos, fondos de pensiones, compañías de seguros y gestores de activos en todo el mundo con inversiones sustanciales en productores de armas nucleares.  El informe Don't Bank on the Bomb, actualizado anualmente por PAX, proporciona detalles de las transacciones financieras con empresas que están muy involucradas en la fabricación, mantenimiento y modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses, británicas, francesas e indias.”[3].

Hay un claro conflicto de intereses entre inversores en bancos y hedge funds (como por ejemplo el marido de la Primera Ministra del Reino Unido - RU), políticos con acciones en el complejo militar industrial y su participación en la toma de decisiones sobre guerras e invasiones, así como también en la venta de armas a países con un claro historial de violaciones de derechos humanos y el bien documentado uso de esas armas en la represión de sus propias poblaciones.

Además, documentos recientemente desclasificados en el RU confirman que la guerra se ve como un ejercicio de marketing similar al tele-shopping que promueve la venta de armas, ya que permite “una amplia gama de demostraciones con munición real y pruebas reales”[4]

Se da prioridad a las armas nucleares en los presupuestos, por ejemplo en el RU el gobierno continúa su inversión en la actualización del sistema de misiles y submarinos Tridente, con un coste estimado más allá de los £150bn, al mismo tiempo que impone recortes draconianos y austeridad, destruyendo el sistema de salud, la educación, el acceso a la vivienda y el bienestar social.  Analistas, tanto civiles como militares, ya han denunciado que Tridente no tiene ninguna justificación en el programa de defensa, es inapropiado para las amenazas reales del mundo de hoy, como el ciber-terrorismo, la posibilidad de “bombas sucias” (radioactivas) y los conflictos convencionales.  Pero es evidente que las causas mayores para tales gastos, así como dos mega portaaviones nuevos, por los que se pagaron unos £6.2bn por cada uno, no tienen nada que ver con la defensa y mucho con la economía y la política, siendo las grandes firmas productoras de armas importantes donantes del partido Conservador.

El uso de armas nucleares es impensable por sus efectos humanitarios y sin embargo ya aparecen en el campo de batalla de forma solapada, como uranio empobrecido, y se perfilan los pequeños “nukes” con los que EEUU amenaza a Irán.

Se estima que el 10% del presupuesto de armas puede acabar con el hambre en el mundo, y también es importante recuperar a los científicos dedicados al desarrollo de armas, nucleares o de otro tipo (la verdadera “fuga de cerebros”), para satisfacer las necesidades reales de la humanidad.

Silvia Swinden es periodista, Editora de Pressenza Londres, autora del libro “From Monkey Sapiens to Homo Intentional, the Phenomenology of the Nonviolent Revolution”, participa en Mundo sin Guerras y sin Violencia.  
 

[1] La condición de los japoneses era que se preserve la figura del Emperador; EEUU, en cambio, exigía “rendición incondicional o nada”, lo que se convirtió el pretexto para el bombardeo; sin embargo, posteriormente, aceptó la condición japonesa.
Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Paz y NoViolencia: Rebeldía a un sistema violento 17/09/2018

https://www.alainet.org/es/articulo/195531