Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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miércoles, 12 de agosto de 2020

Cuando el futuro se llama acá y ahora


Falleció la esposa del tendero. A pie, una pequeña procesión acompañó los restos al panteón. Pero al llegar, el cortejo quedó enterado de que la fosa, reservada con meses de antelación, estaba ocupada. Hecho bolas, un empleado del camposanto se excusó con el viudo: “Es por el coronavirus…”, dijo.
Los deudos echaron pestes contra el alcalde, el gobernador, el Presidente de la República. ¡Rateros!, gritaron. Y el viudo, agitando el recibo de los pagos al ayuntamiento, estalló: ¡Ni madres! ¡Mi vieja murió de leucemia! Finalmente, ni tú ni yo. Por 500 pesitos, un par de forzudos acomodaron el féretro en una bodega del lugar, hasta más ver.
En incontables ocasiones he pasado frente al panteón de la colonia. Pero sólo a causa del evento referido, alcé la mirada para leer la oración grabada en el frontispicio: Postrados aquí la eternidad empieza, y es polvo aquí la mundanal grandeza. ¡Qué jodido! Ser pobre y morir en medio de una pandemia.
Reflexiones trilladas a un lado, redoblo mi admiración y respeto por los que a diario, a cambio de nada, entregan su vida: médicos, enfermeros, camilleros, choferes de ambulancia, personal administrativo y de limpieza en hospitales, clínicas, morgues, crematorios. Junto con los sepultureros, esas almas benditas que nadie (creo), lleva en su agenda.
Un siglo atrás (digamos, en febrero pasado), cuando la OMS presentó al virus en sociedad, aparecieron filósofos mediáticos oficiando de profetas. Hoy, desaparecieron del escenario. Y en su lugar, un ejército de carpinteros atiende la creciente demanda mundial de féretros. Sólo que la humildísima expectativa de esperar la rencarnación durmiendo en paz, tampoco está garantizada. Porque en los cementerios, no hay lugar.
En Bolivia los hospitales están colapsados y los cementerios no cuentan con espacio suficiente para enterrar a los muertos. Por ende, las autoridades dispusieron la cremación obligatoria de las víctimas del virus, en todo el país. Pero no todas las localidades disponen de hornos crematorios.
Así, y en vista de que la policía y el personal sanitario apenas alcanzaba a recoger miles de cuerpos en casas y calles, el ingenio humano entró en acción: ¡un horno crematorio portátil! Su inventor, el ingeniero boliviano Carlos Ayo, dice que el horno es muy práctico y puede desplazarse “…tan fácilmente como un ordenador portátil”.
Ayo asegura que autoridades y empresas privadas ya lo han contactado. El horno crematorio portátil es un equipo compacto que cuesta 45 mil dólares, y el costo de la cremación es de alrededor de 35 dólares (https://bit.ly/3fNU5Js).
El Covid-19 empieza a convertirse en un fenómeno incierto y sugerente. Incierto por su profilaxis, y sugerente por haber alterado (¿congelado?) todas las rutinas, impactando en hábitos, costumbres y formas de interpretar la realidad. ¿Y si la vacuna no aparece?
En la tétrica marcha triunfal del virus, sólo cabe conjeturar el porvenir. Brutal y a un tiempo incluyente y excluyente, el Covid-19 se comporta como una suerte de neoliberalismo sublimado, donde la noción de tiempo se conjuga acá y ahora. ¿Quién se atreve a pronosticar lo que viene en camino? ¿Cómo entender, desde ahora, la política y lo político?
La pandemia en curso también cuenta con sus propios profetas: los devotos del mercado y la libertad. Por ejemplo, el ex presidente Mauricio Macri (famoso por su densidad intelectual), aseguró que el populismo es más peligroso que el coronavirus. Mientras que la descerebrada Fundación Internacional para la Libertad, que dirige Mario Vargas Llosa, piensa que la pandemia es un pretexto para el autoritarismo (Madrid, abril, 2020).
En México, el empresario Ricardo Salinas Pliego trató de pendejos (sic) a los que respetan la cuarentena y, en consonancia con Macri, el ex presidente Felipe Calderón convocó a la rebelión armada para luchar contra…la dictadura de Nicolás Maduro.
Por otro lado, y como prueba de que el Covid-19 alcanza a las facultades mentales, tenemos el comunicado de un grupo de jóvenes de la tercera edad y con prepa aprobada, en el que dicen que AMLO utiliza la pandemia “…para acelerar la demolición del Estado y el control del poder” (sic, Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia, 15/7/20).
¿Qué habría hecho con ellos Octavio Paz? ¿Expulsarlos a latigazos del templo de las ideas? El 28 de agosto de 1992, en La Nación de Buenos Aires, Paz dijo: El mecanismo del mercado no tiene ideología, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas. Y en 1998, en entrevista con Le Nouvel Observateur: “Sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático en el dominio del pensamiento…” (Rodolfo Alonso, Página 12, Buenos Aires, 26/1/18).
Algo está germinando. ¿Qué? Sospecho que un algo que no traerá panes, ni peces. Y mucho menos, abrazos.

viernes, 26 de junio de 2020

El papel de la OMS en la crisis sanitaria


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Foto: Alcaldía de Bogotá


“La más extrema necesidad es lo que siempre consigue crear el espectáculo incomparable de la unidad en la Tierra.” Stefan Zweig

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estuvo omnipresente como principal referencia de las políticas sanitarias durante los primeros tres meses de pandemia. Como consecuencia de esta exposición pública, la OMS está ahora en el foco de los debates internacionales. Hay consenso en la necesidad de revisar las recomendaciones que fue dando a la población mundial y debatir la pertinencia de sus intervenciones.

Una primera pregunta para abordar la cuestión es de oportunidad política. ¿Es legítimo criticar el rumbo de la organización cuando su propia existencia está siendo cuestionada por países como Estados Unidos y Brasil?

Donald Trump y Jair Bolsonaro, los máximos exponentes de la ultraderecha americana, que amenazan con abandonar el organismo, coinciden en su recelo hacia la OMS por interferir en sus decisiones de priorizar la economía sobre la salud de la población. Acusan a la organización de inspirar las políticas de confinamiento que adoptaron los gobernadores de varios estados de sus respectivos países, lo que a juicio de ambos mandatarios perjudica la reactivación económica. Pero los argumentos en los que se escudan para batallar contra la OMS responden a sus respectivas obsesiones ideológicas.

Donald Trump descarga su responsabilidad por la mala gestión de la crisis sanitaria interna culpando a la OMS y a China. Estados Unidos es el mayor contribuyente al presupuesto de la organización (15 %) y su actitud no pasa desapercibida. Trump acusa a la OMS de ocultación de la responsabilidad que él atribuye a China en esta crisis sanitaria. A mediados de abril culpó a la organización de haber actuado como comparsa del régimen chino. En ese estilo escabroso y primario que caracteriza a su escritura a golpe de impulsos, tuiteó: “El silencio de la OMS ante la desaparición de investigadores y doctores y las nuevas restricciones a la información sobre la investigación de los orígenes de la Covid-19 [en China] es profundamente preocupante”.

Es preciso revisar sus argumentos después de casi dos meses, con más de 110.000 muertes en Estados Unidos y dos millones de contagios. Por ejemplo su afirmación de que los consejos de la OMS anteponían “la corrección política” (= no injerencia en asuntos de otros países) “a la salvación de vidas”. También dijo que la OMS era una organización “chinocéntrica”. Y antes de anunciar la congelación de fondos para el organismo en plena pandemia, dictaminó: “La OMS ha fracasado en su deber más básico y debe rendir cuentas”.

Curiosamente, cuando el coronavirus aún era un peligro muy lejano, el 24 de enero (tres días después de detectarse el primer contagio en el país) el presidente más maleable de la historia de Estados Unidos escribió en su cuenta de Twitter: “China ha estado trabajando muy duro para contener el coronavirus. Estados Unidos agradece enormemente sus esfuerzos y transparencia.”

El cambio de actitud de Trump se produce en el marco de la disputa por la primacía de su país en el desarrollo de una vacuna contra la covid19, que Estados Unidos pretende comercializar en todo el mundo, mientras que China y la OMS promueven un desarrollo sin finalidad comercial. Además, desfinanciar a la OMS, mientras no sea una institución permeable a sus intereses, sigue la estela de una actitud característica de este gobierno estadounidense: retirarse de las instituciones internacionales que no puede controlar, una estrategia que empezó hace años con la salida de la UNESCO.

Muchos dirigentes políticos de todo el mundo rechazaron la actitud de Trump. El ministro alemán de relaciones exteriores, Heixo Maas, expresó en un tuit: "Tenemos que trabajar estrechamente contra la Covid-19. Una de las mejores inversiones es fortalecer a las Naciones Unidas, en particular a la OMS, que no cuenta con fondos suficientes, por ejemplo, para el desarrollo y la distribución de pruebas y vacunas”.

Las actitudes primarias y las fobias ideológicas predominan también en la reacción de Bolsonaro en Brasil. A fines de abril, en un comentario escrito en su cuenta de Facebook, que luego fue eliminado, acusó a la OMS de alentar la homosexualidad y la masturbación entre los niños. Los desafortunados exabruptos de Bolsonaro se basaban en frases entresacadas de una guía formativa para padres publicada en el año 2010 en Alemania.

También usó los mismos argumentos de Trump, acusando a la OMS de tener un sesgo “pro-chino”, hasta que fue recentrando sus críticas en lo único que importa a sus adeptos, evitar la paralización de la economía a causa del confinamiento. El 11 de junio insinuó que “hay algo detrás del respaldo a la cuarentena” por parte de la OMS, pretendiendo que la organización “quiere quebrar a los países”. Con este mensaje incitaba una vez más a sus seguidores a manifestarse contra los gobernadores que siguen “ciegamente” las recomendaciones de la OMS y rechazan priorizar la reapertura económica.

Estas “desviaciones” políticas consiguen socavar el vínculo del país con el organismo internacional. Estas descalificaciones de la OMS carecen de fundamento racional, su única base es el prejuicio y la intoxicación informativa (infodemia, para decirlo con un término acuñado en los últimos tiempos por la OMS). Actúan como fake news para caracterizar a un organismo de la ONU como expresión del mal absoluto, tal como se hizo con la UNESCO.

Es necesario defender sin matices la existencia y la financiación de la OMS. Es la única instancia multilateral de supervisión de los sistemas de salud en tiempos de pandemia. Esto no significa legitimar sus políticas ni aceptar a ciegas sus recomendaciones. Por el contrario, dado el papel rector de la OMS como correa de transmisión hacia los estados de las políticas epidemiológicas, es fundamental evaluar la eficacia y validez científica de sus acciones. Hay que abrir un debate público sobre los mecanismos de toma de decisiones en asuntos que impactan de manera tan decisiva a la salud pública mundial.

Las dos cuestiones más polémicas respecto del manejo de la OMS desde el comienzo de la pandemia se podrían resumir en dos palabras, cada una de ellas con un fuerte trasfondo: mascarillas y cloroquina.

La recomendación de usar mascarilla o barbijo en cualquier contexto donde no se pueda mantener la distancia física fue tan tardía que cuando la OMS por fin la realizó, la mayor parte de los países ya habían adoptado este elemento de prevención / contención del coronavirus por su cuenta, en muchos casos (como España) después de resistirse mucho tiempo a adoptarlo argumentando el protocolo de la OMS.

Por su parte, el enfoque de los ensayos clínicos con medicamentos devela la dependencia de una organización pública mundial como la OMS de publicaciones poco contrastadas en revistas científicas controladas por compañías multinacionales que pueden falsear los resultados al servicio de intereses privados. Esto ocurrió en el fraude ya conocido como #Lancegate.

Hay otras cuestiones en las que la OMS podría haber colaborado más estrechamente con los países afectados. Una muy importante es la reorganización del sistema hospitalario al comienzo de la epidemia. Ante el potencial riesgo de colapso, cada país tuvo que improvisar por su cuenta la forma en que se distribuía el exceso de pacientes de Covid-19. Muchos hospitales, en algunos países casi todos, cambiaron completamente su estructura edilicia y utilizaron zonas de consultorios y quirófanos para atender a pacientes de coronavirus. Se cancelaron las visitas y se cerraron agendas de consultorios, y se puso toda la estructura hospitalaria y de atención primaria en función de la emergencia.

Esto tuvo repercusiones en la desatención de pacientes crónicos o con otras patologías, que en el mejor de los casos solo pudieron acceder por consulta telefónica. En general no hubo hospitales libres de coronavirus para realizar otra clase de intervenciones médicas con garantías de no contagio, lo que supuso un abandono de los pacientes crónicos o pendientes de cirugía. En algunos países, en los que se pudo contener mejor la epidemia por un temprano confinamiento, como es el caso de Argentina, ocurre que muchos centros de atención primaria han dejado de atender consultas durante los últimos tres meses incluso en aquellos distritos en los que no existe ningún caso de Covid-19.

Una alternativa a la dedicación casi exclusiva de todos los hospitales a los enfermos de covid19 hubiera sido reservar, al menos en las grandes ciudades, un conjunto de hospitales y centros de salud para pacientes de otras patologías. ¿Podría haber contribuido la OMS, con su dilatada experiencia en epidemias, a orientar las políticas sanitarias en esta u otra dirección para evitar la colonización de todo el sistema de salud por el coronavirus?

Un tema polémico fue la directriz que dio la OMS a mediados de marzo de aislar durante otros 15 días a las personas curadas porque aún podrían contagiar, una orientación contraria a las prácticas habituales en sistemas de salud como el español, donde se considera que cuando el paciente da negativo en la prueba ya no existe posibilidad de contagio. Sólo se establece aislamiento de 14 días cuando no hay posibilidad material de hacer la prueba, como ocurrió en muchos casos por falta de test PCR.[1]

En el lado positivo de la balanza, hay que decir que la OMS resaltó siempre el papel central de los test para afrontar la crisis. Su director, Tedros Adhanom, instó a los países afectados a realizar "un test por cada caso sospechoso", recalcando que esa era "la columna vertebral" de la respuesta contra la Covid-19. Por desgracia, los test ya escaseaban en la mayor parte de los países y la OMS no articuló ningún mecanismo para favorecer su producción local, aunque sí hizo donaciones de carácter limitado a determinados países (por ejemplo, envió 3.000 test a Argentina al comienzo de la crisis sanitaria).

Y al final se puso mascarilla...

El pasado 5 de junio, a casi tres meses de la declaración de la pandemia, la OMS recomienda ¡por primera vez! el uso de mascarillas “de tela” en lugares con transmisión generalizada del coronavirus, siempre que sea imposible mantener una distancia de dos metros y en lugares cerrados. En su anterior guía del 6 de abril, la OMS solo recomendaba el uso de protección facial al personal sanitario -especialmente al que trabajaba con pacientes de covid19- y a personas que hubieran contraído el virus o con sospecha de estar contagiadas.

La directora del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS deja entrever el trasfondo de por qué hasta ahora no se había indicado su uso: “¿por qué de tela? -se pregunta- Porque las mascarillas quirúrgicas deben guardarse para uso del personal sanitario”. Aclarado esto, la OMS brinda una serie de recomendaciones para la confección de mascarillas caseras. Las mascarillas ideales deberían tener tres capas, una de algodón por dentro y, por fuera, el material que mejor pueda repeler el agua. Como filtro se podría utilizar polipropileno, el material empleado en mascarillas quirúrgicas. Sugiere también que se trataría de mascarillas lavables y reutilizables.

Otro cambio de criterio importante es recomendar ahora el uso de mascarillas “médicas” a los mayores de 60 años y a los pacientes con enfermedades crónicas. Estas mascarillas “médicas” serían en principio barbijos quirúrgicos, ya que las mascarillas filtrantes (ffp2 y ffp3) deben quedar siempre reservadas, a criterio de la OMS, para el personal sanitario que trabaja con enfermos de covid19.

La lentitud con la que avanzó la Organización Mundial de la Salud hasta recomendar el uso de mascarilla como forma de protección general es el capítulo menos honroso de su actuación en esta crisis. El ejemplo asiático estaba a la vista de todos, también de este organismo, que hizo oídos sordos a las recomendaciones de expertos chinos que viajaron como asesores por Europa y se horrorizaron de que la gente saliera sin mascarilla a la calle con el nivel de contagio que existía en abril.

Aunque se defienda la necesidad de un organismo multilateral en la gestión de esta crisis sanitaria, no hay porqué ocultar que en algunos aspectos resulta poco transparente su comunicación con la opinión pública. El caso más confuso es el del trayecto que llevó a la OMS del rechazo a la recomendación de usar mascarillas.

El problema más grave es que las recomendaciones de la OMS no están exentas de consecuencias, de hecho modelan y articulan las decisiones de los países como respuesta a la crisis sanitaria. El hecho de que la OMS no recomendase el uso de mascarilla fue argumentado en España y otros países de Europa para retrasar su implantación, en parte por creer que había una base científica que sustentaba este argumento, pero sobre todo por la dificultad de conseguir las mascarillas necesarias para proteger a toda la población. Un problema de logística real, que no se puede enmendar con su ocultación.

Esta actitud basada en el (auto)engaño es injustificable. La organización que se ocupa de la salud mundial y que inspira las líneas de actuación de los ministerios de Sanidad se comportó con mucho menor sentido común que los ciudadanos, que empezamos a fabricar mascarillas caseras de tela, de tres capas como las que ahora recomienda la OMS, desde el día 0 del inicio de la pandemia. Se informa incorrectamente porque se presupone que al no haber suficiente material de protección para todos (¿todo un país?, ¿un continente?, ¿la humanidad?), no se debe dar la indicación pública de un uso general. Todos o ninguno. Pero el argumento explícito fue su ineficacia como medida preventiva de protección, sumado a la supuesta torpeza de los usuarios que no sabrían colocarse correctamente las mascarillas. Dicho esto por epidemiólogos muy serios y a lo largo de casi tres meses.

Afortunadamente, existieron otras fuentes de información más fidedignas. Pero la campaña que hizo la OMS contraindicando el uso de mascarilla, contra el sentido común de mucha gente, caló sin embargo en otras personas y buena parte de la población sale ahora sin mascarilla en pleno desconfinamiento. Aunque en muchos países esta ya sea obligatoria cuando la distancia es inferior a dos metros o en lugares cerrados.

La controversia del #Lancegate (y su influencia sobre los ensayos clínicos)

La cloroquina como medicamento contra el coronavirus vuelve a centrar los debates internacionales. Hace algunas semanas, un estudio muy documentado publicado en la revista de medicina The Lancet[2] concluía que el uso de ella era contraproducente y lo asociaba a un mayor riesgo de muerte. Esto modificó las apreciaciones de la OMS y de varios gobiernos al respecto, hasta esta semana, cuando tres de los cuatro autores del estudio se retractaron de sus resultados al no poder garantizar la fiabilidad de la fuente de los datos aportados. El cuarto y último autor, Stepan Dasai, es el director de la empresa estadounidense Surgisphere, que aportó los datos primarios cuya veracidad sus colegas de investigación ahora ponen en entredicho.

Los estudios publicados en revistas científicas, que se supone son verificados por prestigiosos comités de expertos, inspiran las directrices mundiales para enfrentar la pandemia. La OMS interrumpió los ensayos clínicos con ese medicamento a causa del artículo y después decidió reanudarlos cuando los autores se retractaron. El escándalo alcanza dimensiones mayores, porque los datos suministrados por Surgisphere se han empleado también en otras investigaciones recientes, por ejemplo en otro trabajo de los mismos autores sobre mortalidad de pacientes de covid19 asociada a enfermedades cardiovasculares, publicado en The New England Journal of Medecine (NEJM).[3] Algunos de los autores solicitaron que se retirase el artículo por no haber podido acceder a los datos brutos: “No podemos validar las principales fuentes de datos”, indicaron.

Muy inquietante. Más aun cuando es sabido que muchas revistas científicas, incluidas por supuesto las médicas, perciben una importante retribución por parte de los autores a cambio de publicar sus textos. Hace tiempo que no son los autores los que tienen derecho a una retribución por su trabajo. Los cambios tecnológicos y de hábitos de consumo en la industria cultural afectan desde finales del pasado siglo a las formas de negocio tradicionales de las editoras de publicaciones científicas, que dejaron de ser soporte impreso de la publicidad de los laboratorios para convertirse en medios digitales, y en esta nueva economía se fueron imponiendo formas de ingresos no convencionales.

The Lancet pertenece al grupo Elsevier, la mayor editorial de medicina y publicaciones científicas del mundo, con sede en Amsterdam, que publica principalmente en inglés y cuenta con subsidiarias en muchos países, incluyendo Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil, México y España. El control oligopólico de centenares de revistas científicas confiere a este grupo una posición de fuerza para imponer condiciones draconianas a las universidades para que puedan acceder a su enorme fondo editorial, de casi medio millón de artículos publicados cada año en 2.500 revistas. En 2019, todas las universidades de Alemania y Suecia cancelaron sus suscripciones con Elsevier al no llegar a un acuerdo que pudieran considerar equilibrado. Por su parte, la Universidad de California decidió el año pasado no firmar un nuevo contrato con Elsevier, ya que la empresa le exigía pagar varios millones de dólares más de los que ya cobraba por mantener el acceso abierto a una parte de la producción científica de sus propios académicos.

Entonces llega la pregunta inevitable: ¿quién está al volante de la pandemia? Si la institución que debería suministrar las evidencias científicas en las que sustentar las políticas sanitarias se retracta de sus afirmaciones poniendo al descubierto su impericia, y sobre ella planea la sospecha de que es permeable a construir resultados a partir de las opacas usinas del big data, ¿qué o quién la reemplazará como brújula en la lucha mundial contra la pandemia? Me refiero, claro, a una institución endiosada por la propia OMS: la llamada comunidad científica, representada en este caso por los comités científicos de compañías editoriales que deberían validar mejor la metodología de las investigaciones que publican. Ellos por ahora siguen dando volantazos poco tranquilizadores.

La decisión de la OMS de retomar los ensayos con cloroquina no tuvo en cuenta los resultados de otro importante estudio publicado casi simultáneamente en Gran Bretaña que concluye que el tratamiento con hidroxicloroquina fue “inútil” para pacientes de covid19.[4] Es el balance final del macroestudio RECOVERY,[5] basado en más de 1.500 pacientes de covid19 tratados con ese fármaco, en paralelo a más de 3.100 pacientes que no tomaron la droga. El estudio revela que no existe una diferencia significativa en las tasas de mortalidad después de 28 días, o en la duración de la estadía en el hospital ni en otros aspectos. La noticia de su ineficacia fue difundida por Reuters en base a declaraciones de Martin Landray, un profesor de la Universidad de Oxford que codirigió el ensayo clínico: “No es un tratamiento para la covid19. No funciona. Estos resultados deberían cambiar las prácticas médicas en todo el mundo. Ahora podemos dejar de utilizar un fármaco que es inútil.” 

Hacia una profilaxis de la OMS

El chasco del artículo pseudocientífico publicado en The Lancet tuvo y tendrá graves repercusiones. En las redes sociales se produjeron grandes controversias sobre la ética de la revista científica en todo este proceso, con la etiqueta #Lancetgate. The Lancet está en primera línea de fuego en el debate global sobre la pandemia. Su director, Richard Horton, calificó en abril la decisión de Trump de suspender la financiación a la OMS de “crimen contra la humanidad” y convocó a los científicos, trabajadores sanitarios y ciudadanos en general a “protestar y rebelarse contra esta demoledora traición a la solidaridad global”. Es importante rescatar este antecedente para evitar un enfoque sesgado al analizar la cuestión.

El controvertido artículo se publicó el 22 de mayo. A los pocos días, varios investigadores cuestionaban la validez de la metodología empleada, afirmando que el uso indiscriminado de big data no siempre conduce a un mejor resultado, por muy impresionantes que sean las cifras que se manejen y el área geográfica que se pueda alcanzar. Los críticos advirtieron que la ocultación de los datos brutos no permitía la reproducibilidad ni la trazabilidad del estudio. El 4 de junio, tres de los autores se retractaron, se disculparon y pidieron la retirada del artículo.

Las conclusiones de un estudio modificaron dos veces la posición de la OMS respecto de los ensayos clínicos con cloroquina, primero frenando su realización por los resultados negativos del estudio, y luego reanudándola cuando los autores se retractaron del mismo. Aunque otras investigaciones -en China y Gran Bretaña- demostraron la ineficacia de este fármaco para tratar el coronavirus, los cambios de criterio de la OMS se produjeron de forma inmediata y reactiva cuando ese estudio fue publicado y retirado de The Lancet.

El lado más enojoso de todo esto es que la OMS subordine sus decisiones de investigación a lo que publica The Lancet o cualquier otra revista médica. Esto indicaría que la OMS no tiene criterios propios para evaluar cuestiones de tanta trascendencia, y que actúa de forma reactiva y reverencial a lo que publican las revistas científicas anglosajonas homologadas como máximos exponentes de la ciencia universal.

Ahora bien, incluso The Lancet sabe que la OMS se equivoca en rendirle tanta pleitesía, y dos días después de la retractación, el 6 de junio, la revista publica en lugar destacado de su página web un artículo titulado “La OMS que queremos”.[6]

Los autores de este “manifiesto” hacen varias sugerencias a tener en cuenta:

“Hacemos un llamamiento a favor de una OMS cuya autoridad técnica sea plenamente reconocida por los estados miembros, fuera de consideraciones políticas, y cuya financiación no dependa de la voluntad poco fiable de aportaciones voluntarias (...). Hacemos un llamamiento a favor de una OMS con total legitimidad como institución líder para la salud mundial, con una autoridad reforzada para hacer cumplir sus normas y estándares y coordinar la acción global.”

“Se debería garantizar que la OMS tuviera plena autoridad para trabajar por la transparencia de los datos vinculados a la salud, enviando observadores independientes a los países, para coordinar las emergencias globales de salud.”

“La OMS no recuperará una autoridad plena si los estados miembros no delegan parte de sus prerrogativas nacionales en beneficio de la salud pública global.”

Sin embargo, para que la autoridad técnica de la OMS sea reconocida por los estados miembros, como aquí se sugiere, esta organización no puede depender de publicaciones que están fuera de su control y que actúan con criterios de rigor científico defectuosos.

Los investigadores que publican en revistas médicas son a menudo juez y parte. El famoso protagonista del #LancetGate, Sapan Desai (fundador de Surgisphere), no solo encarga, patrocina y publica estudios “científicos” con datos que nadie más puede ver; también es uno de los firmantes de un artículo publicado en 2013 de recomendaciones contra el fraude en los estudios médicos: "El fraude en las publicaciones médicas […] ha llevado a retractar estudios en revistas prominentes. […] Existe una obligación ética y legal de hacer un examen crítico y cuidadoso de lo que publican. [No hacerlo] puede destruir la integridad de la revista, pero más importante es proteger la confianza en los médicos".[7]

Una misma persona es legislador, juez y parte

La OMS debe revisar a fondo sus actuaciones desde el comienzo de la pandemia. La propia organización ha decidido hacer una investigación interna, lo cual quizás resulte insuficiente, pero la regeneración podría comenzar con una saludable autocrítica.

Al mismo tiempo, no hay que perder de vista que la OMS es el blanco de ataques inconcebibles. Si los presidentes de importantes países se empeñan en difamarla, ¿por qué no lo harían los empresarios deshonestos y los especuladores? Todos buscan sacar partido a su costa. El caso más indigno es el del bufete de un abogado argentino con sede en Miami y Nordelta (Buenos Aires), que anunció la presentación de una denuncia contra la OMS y China por “un delito de genocidio”. Este individuo invita a contactar con él a cualquier persona del mundo que “haya tenido algún síntoma y tenga el diagnóstico” de Covid-19. Asegura que la demanda ya cuenta con un millar de afectados y advierte que quien no se sume ahora, después no tendrá derecho a percibir compensaciones.

Es impensable que este bufete pueda obtener un resultado favorable a su denuncia “colectiva” contra la OMS por “violación de los derechos humanos”, y por tanto un beneficio económico directo, a menos que la estafa consista en cobrar por adelantado a los afectados; pero es dudoso que consiga así cantidades significativas como para mantener viva esta farsa. Otra posibilidad sería que todo fuera una sofisticada maniobra propagandística de los gobiernos contrarios a la OMS. En efecto, podría ser una operación de relaciones públicas para cimentar las burdas acusaciones de Trump contra China y la OMS, precisamente cuando el presidente de Estados Unidos acaba de confirmar que su país abandonará esta organización internacional.

Hay que defender a la OMS de estas conductas cuasi-delictivas que solo sirven para especular con el dolor de la gente prometiendo ilusorias recompensas, y que muy probablemente actúen con una agenda oculta al servicio de políticos que desean destruirla. Hay que defender su centralidad como organismo internacional en caso de pandemia.

Y por la misma causa, hay que criticar en profundidad la actuación de la OMS, hay que seguir evaluando su papel en esta crisis sanitaria y dotarla del personal y los recursos suficientes para que pueda superar sus actuales limitaciones.

@eduardogior
 

[1]              La escasez de insumos modificó de hecho el protocolo en España, ya que al principio se daba el alta a los pacientes con dos pruebas negativas consecutivas, con intervalo de 48 horas, y luego, por falta de test PCR, se empezó a dar el alta con una sola prueba.
[2]           “Hidroxichloroquine or chloroquine with or without a macrolide for treatment of Covid-19: a multinational registry analiysis”,  The Lancet, 22/05/2020.
[3]           “Cardiovascular Desease, Drug Therapy, and Mortality in Covid-19, The New England Journal of Medecine, 01/05/2020. (Retractado el 04/06/2020).
[4]           “No clinical benefit from use of hydroxychloroquine in hospitalised patients with Covid-19”, NEJM , 05/06/2020.
[5]           RECOVERY: Randomised Evaluation of Covid-19 Therapy. Universidad de Oxford.
[6]           "The WHO we want": Olivier Nay, Marie-Paule Kieny, Lelio Marmora, Michel Kazatchkine. The Lancet, 05/06/2020.
[7]            www.eldiario.es

https://www.alainet.org/es/articulo/207387    

domingo, 31 de mayo de 2020

Declara Donald Trump terminada la relación de su país con la OMS

Pandemia
El organismo, títere de China
No han realizado las reformas solicitadas y muy necesarias, argumenta el mandatario

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio ayer por terminada la relación de Estados Unidos con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que acusa de estar bajo el control total de China desde el inicio de la pandemia de Covid-19.
Debido a que no han realizado las reformas solicitadas y muy necesarias, hoy terminaremos nuestra relación con la OMS, dijo Trump a la prensa. El mandatario ya había suspendido la entrega de fondos a la agencia de la Organización de Naciones Unidas hace un mes, acusándola de un mal manejo de la crisis sanitaria.
Diez días atrás, el magnate acusó al organismo de ser un títere de China desde que estalló la pandemia, y dijo que la congelación de fondos se volvería permanente a menos que la agencia realizara mejoras sustanciales.
Trump, cuyo país registró ayer más de 102 mil 700 muertos por el coronavirus, acusó que ese organismo no reaccionó de manera adecuada ante el brote, porque China tiene el control total sobre ella.
La OMS, que aún no se ha pronunciado sobre el asunto, se encuentra en una difícil posición. Su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tuvo que aceptar una evaluación independiente sobre su gestión que no fue suficiente para mantener en el seno de la organización al que era su principal contribuyente, Washington.

Serán 450 mdd menos
Trump subrayó que Estados Unidos aporta unos 450 millones de dólares al organismo mundial y China unos 40 millones. Señaló que podría reorientar el dinero a otras necesidades globales urgentes de salud pública que lo ameriten y tengan alcance mundial, pero no dio detalles.
El presidente aseguró que las autoridades chinas ignoraron sus obligaciones de informar a la OMS y la apremiaron a que engañara al mundo cuando el virus fue descubierto.
Estados Unidos, el más afectado del mundo con más de 1.7 millones de casos, registró menos de 700 muertes diarias durante tres días, pero la curva volvió a subir el miércoles, jueves y viernes, con mil 401, mil 297 y mil 201 decesos, respectivamente.
Por otra parte, hospitales estadunidenses indicaron que habían reducido el uso de la hidroxicloroquina, el antipalúdico promovido por el presidente Donald Trump como tratamiento para el Covid-19, después de que varios estudios sugirieron que no es efectivo y que puede representar un riesgo significativo.
Las esperanzas iniciales en el fármaco se basaron en parte en experimentos de laboratorio y en sus propiedades antinflamatorias y antivirales. Pero su eficacia hasta ahora no ha funcionado en ensayos en humanos, y al menos dos estudios sugieren que puede aumentar el riesgo de muerte.
El doctor Thomas McGinn, subdirector médico de Northwell Health, el sistema de salud más grande de Nueva York, informó a Reuters que decidió dejar de recetar hidroxicloroquina en sus 23 hospitales a mediados de abril, después de que comenzaron a surgir datos clínicos.
Los pedidos del medicamento han caído a una décima parte del máximo de fines de marzo, a unas 125 mil píldoras la semana pasada, indicó Vizient Inc, proveedor de aproximadamente la mitad de los hospitales.
Decenas de científicos expresaron en una carta abierta su preocupación por la metodología empleada en el estudio publicado en la revista médica The Lancet sobre la hidroxicloroquina, cuyas conclusiones llevaron a la OMS a suspender los ensayos clínicos con esta molécula.
El estudio se basa en los datos de unos 96 mil pacientes ingresados entre diciembre y abril en 671 hospitales del mundo y compara la evolución de quienes recibieron este tratamiento y de quienes no. Sus autores concluyeron que la clo­roquina y su derivado, la hidroxi­cloroquina, no sólo no son beneficiosas, sino que además aumentan el riesgo de morir entre los enfermos de Covid-19.
El impacto de este trabajo condujo a muchos investigadores en el mundo a examinar minuciosamente la publicación, escriben los autores de la carta abierta, entre ellos médicos y científicos de distintas instituciones como Harvard y el Imperial College de Londres.
Este examen suscitó a la vez preocupación por la metodología y por la integridad de los datos, subrayaron, al detallar una larga lista de puntos problemáticos, desde el rechazo de los autores a dar acceso a la información de base y a la ausencia de un examen ético.

Periódico La Jornada

domingo, 24 de mayo de 2020

Demanda la OMS otros 900 millones de dólares para combatir el virus


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▲ Nueva normalidad puesta en práctica en una barbería ubicada en Greensboro, Carolina del Norte, ayer.
Ginebra. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha trabajado sin cesar desde la aparición del SARS-CoV-2, al informar a los 194 estados miembros de su evolución, aseguró ayer su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien estimó que se necesitan unos 900 millones de dólares más para los programas de lucha contra la pandemia.
La OMS ha trabajado día y noche para coordinar la respuesta global en los tres niveles de la organización, brindando asesoramiento técnico, catalizando la solidaridad política, movilizando recursos, coordinando recursos y mucho más, declaró Adhanom Ghebreyesus ante el consejo ejecutivo de la organización.
Hasta ahora, se han prometido o recibido casi 800 millones de dólares en la solicitud de la OMS para los programas Covid-19, dejando una brecha de poco más de 900 millones de dólares, apuntó.
De acuerdo con estimaciones de la agencia de la Organización de Naciones Unidas se requieren mil 700 millones de dólares este año para hacer frente a la enfermedad.
La pandemia de coronavirus interrumpió la inmunización contra enfermedades como el sarampión, la poliomielitis y el cólera, que podrían poner en riesgo la vida de casi 80 millones de niños menores de un año, reveló un análisis de la OMS y entidades asociadas.
Las autoridades de salud advirtieron que más de la mitad de los 129 países donde se contaba con datos de vacunación informaron suspensiones moderadas, fuertes o totales de los servicios de vacunación durante marzo y abril.
Hasta ayer la pandemia ha dejado 337 mil 534 muertos registrados, 5 millones 205 mil 131 contagiados y 2 millones 54 mil 125 pacientes recuperados en el mundo, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins.
Mientras, el gobierno italiano y los bancos intercambiaron críticas por las ayudas públicas a las empresas, un programa que debe pasar por las entidades financieras, y que, según el Ejecutivo, no hacen lo suficiente. El sistema bancario, incluso si ha ofrecido su colaboración, puede y debe hacer más, lamentó el jefe del gobierno italiano, Giuseppe Conte, ante la Cámara de Diputados.
Por su parte, los bancos rechazaron las críticas del primer ministro. Estamos frente a un incendio y seguimos transportando agua para extinguirlo, comentó el presidente de la Asociación Bancaria Italiana, Antonio Patuelli, en una entrevista al diario La Stampa.
En su plan para hacer frente a la crisis económica a causa de la pandemia, el gobierno fijó un sistema de garantías públicas para los préstamos otorgados a las empresas por los bancos. El objetivo era facilitar su emisión y evitar así un aumento de las quiebras y colaborar para que el tejido económico de la península se recomponga tras dos meses de parálisis, sobre todo el de la pequeña y mediana empresa.
Si bien el país empezó a levantar el largo confinamiento, muchas tiendas y actividades han permanecido cerradas para protestar contra la lenta adjudicación de la ayuda financiera.
En Francia, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, advirtió que los franceses deben prepararse a que la crisis sanitaria vinculada al coronavirus provoque quiebras y despidos en los próximos meses.
Muchos sectores se están viendo duramente afectados por la crisis y aunque la economía se está reactivando, no lo hace al mismo ritmo que antes, dijo Le Maire a la radio Europe 1.
El gobierno francés prevé reducir progresivamente a partir de junio el dispositivo de apoyo al desempleo parcial o técnico que evitó hasta ahora una ola de despidos masivos en el país. Debemos alentar a la gente a retomar el trabajo, no es normal que el Estado pague 100 por ciento de los salarios, apuntó.
Según una estimación del Ministerio de Trabajo, el número total de solicitudes de autorización de desempleo parcial desde el 1º de marzo ha alcanzado 12.7 millones y 8.6 millones de asalariados se habrían beneficiado de este dispositivo.
Por otra parte, 10 miembros del gobierno de Sudán del Sur, casi todos los integrantes del grupo de trabajo creado para coordinar la lucha contra la pandemia, se contagiaron del virus.

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miércoles, 18 de marzo de 2020

Insta la OMS a países a intensificar la detección

Avanza el virus
Desde hoy, 176 millones de europeos confinados



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▲ Personal médico toma muestras a una conductora en un laboratorio de pruebas de coronavirus en West Palm Beach, Florida, ayer.
Ginebra. Quienes se han infectado con Covid-19 y han dejado de padecer síntomas pueden seguir contagiando durante dos semanas, declaró ayer el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien pidió a los países aumentar sus programas para detectar el coronavirus, ya que es la mejor manera de frenar la pandemia.
Tenemos un mensaje simple para todos los países: exámenes, exámenes, exámenes, insistió.
Desde hoy 176 millones de personas están confinadas en Europa. Unos 66 millones de habitantes están desde este martes en cuarentena en Francia, que siguió los pasos de Italia y España, los dos países más afectados en el continente por coronavirus, donde 105 millones de personas están bajo serias restricciones de movimientos.
La mortalidad por el Covid-19 en Europa –donde han ocurrido 2 mil 711 de los 7 mil decesos a escala global, y 61 mil de los 181 mil contagios en el mundo– aumentará en el futuro inmediato, pues muchos países están sólo en la etapa inicial del brote, vaticinó el vocero de la OMS, Tarik Jasarevic.
La Unión Europea (UE) prohibió a partir de hoy la entrada no esencial de todos los extranjeros, en la medida restrictiva más dramática adoptada hasta ahora para frenar la pandemia.
Los viajes entre países no eu­ropeos y la UE quedarán suspendidos por 30 días, anunció el presidente francés, Emmanuel Macron.
El saldo global de la pandemia es de 7 mil 138 decesos, 181 mil 580 contagios y 78 mil 943 recuperados, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins (https://bit.ly/2wpG0AE).
La cadena CNA de Singapur refirió que el balance es de 7 mil 40 decesos y 177 mil 664 contagios en 145 países.

Panorama europeo
La explosión del número de casos llevó a los estados europeos a confinar a sus poblaciones, cerrar fronteras y decretar cuarentenas.
Francia, donde hay 6 mil 663 contagios –mil 210 nuevos casos en 24 horas– y 148 muertos, anunció que desde hoy habrá un confinamiento casi total durante 15 días para los habitantes, que sólo podrán salir a la calle por motivos de primera necesidad. Ya no será posible reunirse con amigos o ir al parque, dijo Macron, luego de que se vieron imágenes en redes sociales el domingo de gente en parques asoleándose.
Estamos en guerra. Una guerra sanitaria, pero el enemigo está ahí. Invisible, escurridizo, sostuvo el presidente, quien pospuso la segunda vuelta de las elecciones municipales del domingo pasado.
El ministro del Interior, Christophe Castaner, informó que serán desplegados 100 mil policías y se multará hasta con 135 euros a quien incumpla las restricciones.
La situación por la pandemia es muy preocupante y se deteriora muy rápido, indicó el director general de Salud, Jérôme Salomon, alarmado por una posible saturación de los hospitales. La región de Isla de Francia, donde se encuentra la capital, París, y el noreste del país son los más golpeados por el brote, señalaron autoridades sanitarias.
En Italia, el país más afectado en Europa –2 mil 158 muertos 7 27 mil 980 contagios–, el gobierno pidió una coordinación europea en materia de sanidad y economía.
El virus tiene una incubación de dos a 28 días y puede contagiarse aunque no sean visibles los síntomas –fiebre, tos, dificultad para respirar y puede derivar en neumonía y fallas renales e intestinales.
En Alemania –7 mil 272 casos y 17 muertos– entraron en vigor los controles fronterizos y sus habitantes están llamados a quedarse en casa y a renunciar a las vacaciones.
Suiza decretó el estado de emergencia; Portugal registró su primer muerto por Covid-19 y prohibió casi todas las reuniones públicas y privadas; Hungría cerró fronteras y Grecia ordenó cuarentena para viajeros recién llegados.
Reino Unido descartó por ahora adoptar medidas como el cierre de escuelas o negocios, a pesar de que ha elaborado planes que, en el peor de los escenarios, plantean casi 8 millones de hospitalizaciones.
Polonia y Ucrania anunciaron medidas para limitar los viajes dentro de sus respectivos países.
China continental –sin contar Hong Kong y Macao–, donde el brote viral estalló a finales de diciembre, tiene 80 mil 881 personas contagiadas, de las que 3 mil 226 murieron. Los últimos balances indican que ahora hay más fallecimientos fuera del país, que registró ayer 13 decesos. Pekín reabrió un hospital, construido en 2003 para tratar a pacientes con el síndrome respiratorio agudo severo, para tratar los casos importados, reportó el diario Beijing Daily.
En Irán, un miembro de 78 años del órgano clerical iraní que elige al líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei, murió por la enfermedad, que deja 853 fallecidos con 14 mil 991 contagios. China y Rusia instaron a Estados Unidos levantar ya las sanciones a la república islámica impuestas por supuestamente buscar producir una bomba atómica, algo que Teherán niega.
Baréin y Tanzania registraron sus primeros fallecimientos por Covid-19. Jordania aplicará la cuarentena a extranjeros.
Sudán, Súdafrica, Egipto, Chad, Argelia, Somalia, Libia, Marruecos, Etiopía y Madagascar suspenderán los vuelos hacia sus territorios esta semana.
Las páginas de la OMS en español (https://bit.ly/39I4sMx) y en inglés (https://bit.ly/2TKgRKc) y de la Organización Panamericana de la Salud (https://bit.ly/2w22V5l) brindan más detalles sobre el Co- vid-19 y cómo protegerse.

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viernes, 13 de marzo de 2020

La OMS declara pandemia la crisis por Covid-19; afectados, 114 países

Casos fuera de china se multiplicaron por 13 en dos semanas
Trump suspende por 30 días todos los vuelos desde y hacia Europa debido al virus extranjero
Italia ordena el cierre de comercios



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▲ La Plaza y la Basílica de San Pedro fueron cerradas ayer por primera vez en la historia. Italia reporta 12 mil 462 enfermos y 827 fallecidos por el coronavirus. El primer ministro Giuseppe Conte anunció la liberación de 25 mil millones de euros para combatir la neumonía viral.

Ginebra. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró ayer que la crisis global por el Covid-19 es una pandemia, después de que el número de casos fuera de China continental se multiplicó por 13 en dos semanas y se triplicó el número de naciones afectadas. Para los próximos días y semanas esperamos un aumento de casos, de muertes y de países afectados, advirtió el organismo, y proclamó: Todos los países pueden cambiar su curso.
En Italia, donde 60 millones de personas están en cuarentena desde antier, se anunció el cierre de todos los comercios, excepto los de los sectores de alimentación y salud. Horas después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la suspensión por 30 días de todos los viajes entre Estados Unidos y Europa, con excepción de Reino Unido, a partir de mañana, mientras diversos gobiernos imponían restricciones a viajeros procedentes de Europa.
El Departamento de Estado recomendó a los estadunidenses evitar viajes al extranjero.
El saldo global de la pandemia es de 4 mil 630 decesos, 126 mil 135 contagios y 68 mil 216 recuperados en 114 países, refirió la Universidad Johns Hopkins (https://bit.ly/2wpG0AE).
Nunca habíamos visto una pandemia provocada por un coronavirus, indicó el director de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesu, desde Ginebra. Hemos evaluado que el Covid-19 puede caracterizarse como una pandemia.
Aclaró: pandemia no es una palabra para usar a la ligera, porque si se hace puede causar un miedo irracional o una aceptación injustificada de que la lucha ha terminado, lo que lleva a sufrimiento y muertes innecesarias.
Precisó que más de 90 por ciento de los contagios se dieron en sólo cuatro países: China, con 80 mil 793, y 3 mil 169 muertes; Italia, 12 mil 462 infectados y 827 fallecimientos; Irán, 9 mil enfermos y 354 decesos, y Corea del Sur, 7 mil 755 contagios y 242 fallecidos.
Destacó que Pekín y Seúl contuvieron el brote por las medidas draconianas que impusieron, y señaló que 81 naciones no han reportado caso alguno y 57 tienen 10 casos o menos.
Varias empresas de la ciudad china de Wuhan, donde apareció la enfermedad en diciembre, y que estaba en cuarentena desde el 23 de enero, fueron autorizadas a reanudar actividades.
En Italia, el primer ministro Giuseppe Conte anunció: hace unos días les pedí un cambio en su forma de vida, les pedí que se quedaran en casa. Ahora es momento de ir más lejos; además, anunció la liberación de 25 mil millones de euros para luchar contra la neumonía viral.
Los italianos pueden salir a trabajar, a consultar el médico o a comprar alimentos, pero esos desplazamientos deben ser justificados, presentando una declaración firmada, que será verificada por las autoridades.
La policía no ha montado puestos de control y cuenta más bien con el sentido de responsabilidad de la población ante una enfermedad que ataca sobre todo a ancianos y a personas vulnerables.
Las cafeterías y restaurantes pueden permanecer abiertos de las seis de la mañana a seis de la tarde, pero los clientes deben mantener una distancia de al menos un metro entre ellos.
Los lugares de culto permanecerán abiertos, siempre que se respete la distancia. Las ceremonias religiosas, incluidas las oraciones de los viernes de los musulmanes, están prohibidas.
La Basílica de San Pedro fue cerrada por primera vez en su historia, algo que no ocurrió ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La audiencia general del papa Francisco fue transmitida por Internet, con la ayuda de los sacerdotes traductores. El Ángelus y el Santo Rosario se rezarán diariamente desde la basílica de San Pedro, y se transmitirán por Internet.
En Berlín, la canciller federal alemana, Angela Merkel, dijo que es probable que 70 por ciento de la población se infecte, a medida que el virus se propague en el mundo ante la ausencia de una cura. Destacó que los esfuerzos del sistema de salud se enfocarán en la contención, cuando se reportó la tercera muerte y mil 850 contagios en su país.
En Bélgica, se anunciaron los tres primeros decesos y 314 casos. Los gobiernos de Albania, Bulgaria, Suecia e Irlanda confirmaron cada uno un fallecido, todos tenían problemas de salud previos.
Dinamarca, Polonia y Ucrania suspendieron actividades escolares.
Al defender nuevamente su gestión para enfrentar la crisis, que ya dejó 36 muertos y mil 281 contagios en Estados Unidos, Trump culpó a la Unión Europea por no actuar lo suficientemente rápido para combatir el nuevo coronavirus y afirmó que los focos de infección estadunidenses fueron plantados por viajeros europeos.
En un mensaje desde la Oficina Oval, anunció que la prohibición de vuelos alcanzará al comercio de carga con Europa.
El magante describió como un virus extranjero el mal que se expandió por más de un centenar de países en las últimas semanas, pidió al Congreso aprobar un recorte de impuestos para ayudar a resistir el impacto económico de la pandemia, y dispuso medidas de apoyo a las empresas afectadas. Concluyó su discurso mostrando su convencimiento de que el futuro de Estados Unidos sigue siendo más brillante de lo que nadie puede imaginar.
Horas antes, Washington, el estado más afectado con 268 enfermos y 24 fallecimientos, y la ciudad de San Francisco prohibieron los actos masivos.
La alcaldesa de la ciudad de Washington, Muriel Bowser, declaró el estado de emergencia, lo que le facilitará el acceso a fondos federales. Los estados de California y Florida hicieron lo propio hace unos días.
Tom Hanks da positivo
El actor estadunidense Tom Hanks informó que él y su esposa Rita Wilson dieron positivo a una prueba de coronavirus. El dos veces ganador del Óscar, de 63 años, quien es diabético, y su mujer de la misma de edad y sobreviviente de cáncer de mama, se enfermaron en Australia.
Para ser claros, nos hicimos la prueba y resultó positiva, escribió Hanks en una nota a los medios.
Nos sentíamos un poco cansados, como si tuviéramos un resfriado y dolores, explicó.
La estrella de películas como Forrest Gump y Filadelfia agregó que, al igual que su pareja, tendrá que permanecer aislado. Mantendremos al mundo informado, agregó.
Hanks es la primera gran estrella de Hollywood en declarar públicamente que tiene el virus.
En América Latina, Cuba registró sus tres primeros contagios en turistas provenientes de Italia.
El Salvador, que no tiene ningún caso reportado, decretó cuarentena en todo el territorio y la prohibición de ingreso a todos los extranjeros; los salvadoreños que lleguen del exterior serán aislados.
Guatemala cerró sus fronteras a los europeos. Colombia dispuso aislamiento a viajeros procedentes de China, España, Francia e Italia. Argentina y Perú hicieron lo propio.
Líbano prohibió el ingreso a ciudadanos de España, Alemania, Egipto, Francia, Irak, Reino Unido y Siria y dio cuatro días a sus connacionales en esos países para regresar.


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jueves, 12 de marzo de 2020

La pandemia se declara por los índices de propagación, no por la gravedad del virus

En el siglo XX hubo tres
El término es para alertar a los gobiernos a activar planes de contención y de emergencia

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▲ En la biblioteca de la ciudad de Changchun, provincia de Jilin, en el noreste de China, los libros que son devueltos pasan por una máquina que los desinfecta.

Ginebra. El nuevo coronavirus se ha convertido en pandemia, pero ¿qué significa este término para la Organización Mundial de la Salud (OMS)?
El término es escalofriante, pero no tiene nada que ver con lo seria que sea la enfermedad. Sólo significa que está extendiéndose ampliamente. Puede haber pandemias de enfermedades que sean leves, como la gripe porcina A/H1N1 de 2009.
Un brote es un incremento en los casos de una enfermedad en un lugar en particular.
Una epidemia es un brote grande de una enfermedad, y una pandemia ocurre cuando la epidemia se hace global.
Thedros Adhanom Ghebbreyesus, director general de la OMS, quien declaró ayer la pandemia por el Covid-19 preocupado por los niveles alarmantes de propagación del virus, dejó claro que eso no significa que los países deban rendirse en los esfuerzos por contener una enfermedad que ya ha infectado a 120 mil personas en el mundo y que ha matado a unas 4 mil 300.
El término simplemente alerta a los gobiernos a activar planes de contención y a implementar procedimientos de emergencia de una manera más intensa y agresiva, afirma el médico Michael Ryan, jefe de emergencias de la OMS.
Según Ryan, la organización toma la decisión de declarar una pandemia cuando ocurren brotes constantes en comunidades de diferentes continentes. Cuando la gente empieza a infectarse sin patrones obvios que permitan rastrear la cadena de transmisión, eso indica que la enfermedad se ha extendido en una población más amplia, lo que resulta clave para declarar una pandemia.
Para la gripe, la OMS alerta sobre una pandemia cuando un nuevo virus se extiende en dos regiones del mundo; el Covid-19 se ha extendido hasta el momento en cuatro regiones.
Durante el siglo XX se reportaron diversas enfermedades nuevas, de las cuales tres fueron declaradas pandemias.
La primera y más letal fue la gripe española, que afectó aproximadamente a una tercera parte de la población mundial.
Ocurrió a finales de la Primera Guerra Mundial, entre 1918 y 1919. Según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades, estadunidense (CDC por sus siglas en inglés), murieron al menos 50 millones de personas, de las cuales 675 mil fueron en Estados Unidos.
Los científicos ahora saben que esta pandemia fue causada por el virus H1N1, que siguió circulando como virus estacional en todo el mundo durante los 38 años siguientes, explican los CDC.
La siguiente fue la gripe asiática, que ocurrió entre 1957 y 1958. Se trató de un nuevo virus relacionado con el de la gripe española, llamado A/H2N2 y que se originó de la influenza aviar.
Se propagó a escala mundial en tan sólo 10 meses. El total de muertes se estima en un millón 100 mil personas.
La última pandemia del siglo XX fue la llamada gripe de Hong Kong, que ocurrió en 1968. Según los CDC, se trató de un nuevo virus de la influenza H3N2 que ocasionó alrededor de un millón de muertes en el mundo. En este caso, los principales afectados fueron los adultos mayores de 65 años.
La última pandemia que declaró la OMS fue la de la gripe porcina A/H1N1, en junio de 2009.

Foto Xinhua
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