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viernes, 23 de diciembre de 2011

Turquía y Francia se acusan de cometer genocidios en Armenia y Argelia respectivamente

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha acusado este viernes a Francia de cometer “actos de genocidio” durante los últimos años de la colonización de Argelia desde 1945 hasta 1962, en respuesta a la aprobación de los diputados galos de la ley que criminaliza la negación del genocidio armenio por el imperio Otomano durante la I Guerra Mundial.

Sarkozy junto a Erdogan

”Francia masacró a un 15 por ciento de la población argelina a partir de 1945″, declaró el primer ministro turco en una rueda de prensa. “Eso es un genocidio”, aseveró en comentarios recogidos por el diario ‘Hurriyet’.

Erdogan criticó enérgicamente al presidente francés, Nicolas Sarkozy, por “fomentar el odio a los musulmanes y los turcos por motivos electorales”, y recordó el pasado legionario de la familia del presidente galo.

“Si Sarkozy desconoce este genocidio, puede preguntar a su padre, Pal Sarkozy, que sirvió en la Legión Francesa en los años 40. Estoy seguro de que tiene muchas cosas que decir a su hijo sobre la masacre francesa en Argelia”, añadió el primer ministro.

Turquía suspendió este jueves las relaciones políticas y militares con Francia, en respuesta a la aprobación por el Parlamento galo de una ley que castiga la negación de la masacre de centenares de miles de armenios cometida por el imperio otomano en 1915, a la que considera un genocidio.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dio a conocer la medida en una rueda de prensa en la que definió como “injusta, racista, discriminatoria y hostil hacia Turquía” la iniciativa de ley francesa, 
que prevé un año de cárcel y una multa de 45 mil euros a quien niegue el carácter de genocidio de esa matanza.

El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, trató de calmar la situación con un llamamiento al diálogo. “Lamento esta primera reacción y apelo 
al sentido común y a la mesura para que las cosas se queden así, si es posible”, declaró Juppé, quien añadió que “las relaciones entre Francia y Turquía son estrechas y múltiples”.

Erdogan confirmó la llamada a consultas a su embajador en Francia, Tahsin Burcuoglu, quien dijo que volaría hoy a Ankara y que ignoraba si regresaría pronto o no a París.

El primer ministro turco anunció la cancelación inmediata de todas las actividades políticas bilaterales, como proyectos educativos, intercambio de personal, seminarios y cursos. Desde ahora, subrayó, Turquía no participará en ningún proyecto de colaboración con Francia en el marco de la Unión Europea y suspenderá consultas políticas, actividades militares y maniobras conjuntas.

Erdogan precisó que se ha cancelado el permiso genérico anual para vuelos militares franceses sobre territorio turco. Adelantó asimismo que se rechazará toda solicitud de los navíos militares franceses para atracar en puertos turcos hasta nuevo aviso.

En tono amenazante, Erdogan dijo que las medidas enunciadas son sólo una “primera etapa”, a la que seguirían una segunda y una tercera, si Francia persevera en su intento de implantar la ley, que aún tiene que pasar por el Senado.

La norma, muy reclamada por la importante comunidad armenia residente en Francia, alude al genocidio armenio, reconocido como tal por la legislación gala desde 2001, ya que la negación del Holocausto judío se castiga desde 1990. Ankara interpreta la ley como acto hostil contra Turquía, que considera las matanzas de armenios como lamentables excesos durante la Primera Guerra Mundial, pero no un genocidio.

“Francia ha confirmado que es la cuna de los derechos humanos y una vez más ha demostrado su lealtad a los valores de la humanidad”, afirmó el ministro de Exteriores de Armenia, Eduard Nalbandian. Fue la primera reacción favorable del gobierno de un pueblo que mantiene su reivindicación intacta.

LibreRed.net

domingo, 6 de marzo de 2011

Los Hermanos Musulmanes


Enrique Dussel*
Foto
Funeral en Bengasi de uno de los muertos en los ataques de las fuerzas de KadafiFoto Reuters

Antonio Gramsci, en un mundo muy diverso al norteamericano, al alemán o al árabe, habla en sus Cuadernos frecuentemente de la Acción Católica en Italia, y en especial de su juventud (que se desarrollará en la posguerra como los partidos demócratas cristianos, ciertamente antifascista al comienzo). Ese último movimiento fue muy poderoso también en Francia y Argelia (el mismo L. Althusser fue miembro juvenil de la Acción Católica en el Norte del África dentro la comunidad francesa), o en América Latina, desde México a Brasil o Argentina, oponentes a las juventudes de izquierda del Partido Comunista y al movimiento derechista y fascista en Italia o Alemania. De esa Acción Católica proceden movimientos obreros y universitarios, donde se originarán cuadros sindicalistas y políticos demócratas, que al final se inspirarán igualmente en Karl Marx en el término de la década de 1960, y que entre otras vertientes elaborarán la teoría después denominada de Teología de la Liberación latinoamericana. En Egipto, en 1926, se organiza igualmente un movimiento juvenil democrático y progresista llamado los Hermanos Musulmanes, que tenían una clara militancia política popular. Ese movimiento procede de un acontecimiento liberador explícito. Relata Taryk Ramadán –con quien he realizado en la Universidad de California, campus de Berkeley, un diálogo al respecto– que su abuelo, Hassan al-Banna (1906-1949), sufrió una experiencia religiosa-política muy particular.

En efecto, Hassan, joven de dotes de liderazgo natural, organizador desde su niñez de numerosas instituciones juveniles, creyente musulmán como su padre (que trabajaba con sus manos como obrero, y era responsable como imán de una mezquita), estudioso del árabe clásico, del Corán y de sus comentarios, maestro de la escuela primaria eventualmente junto al canal de Suez, en la ciudad de Ismailiya, región ocupada por los británicos por su importancia estratégica, tuvo una extraña experiencia al contemplar “(…) un campo militar inglés, viendo como desplegaba su fuerza, su poder, su dominio, lo que le produjo en su corazón de patriota amante de su país, un malestar y una profunda vergüenza. El patriota se sintió empujado a considerar esta detestable ocupación y a reconsiderar igualmente que Egipto había sufrido una catástrofe decisiva, habiendo perdido tantas ocasiones materiales y civilizatorias. El único obstáculo principal había sido aquel que impedía el renacimiento y la elevación del país desde hacía 60 años: la pérdida de la unidad árabe y la unión de los musulmanes” .

En esta experiencia se unía de manera original una intuición del colonialismo en todos los niveles. Es por ello que en marzo de 1928 Hassan organiza una Hermandad que comienza con siete compañeros, que se encargarían de ir a las pequeñas aldeas agrícolas para reconstruir en primer lugar las antiguas mezquitas, organizar una escuela, iniciar cooperativas (de producción o de consumo, en tanto obra social y política) y predicar una renovación patriótica y musulmana, progresista, democrática, pedagógica y social en las calles, en los cafés, en los lugares públicos. La Hermandad Musulmana tendrá una escuela de formación de cuadros (Madrasat at-tahdhib). Años después la Hermandad llegó a tener 3 millones de miembros en Egipto, y también en Líbano, Siria, Jordania, Sudán y Palestina. En 1933 se organiza la rama femenina de la Hermandad. El movimiento tiene revistas, radios, escuelas, centro sociales de formación de cuadros, editorial, colección de libros teóricos y prácticos, de los clásicos y del mismo movimiento. Eran muy solidarios de lo que pasaba en la vecina y pobre Palestina, con la que se solidarizaban en todo. Como es evidente, la ocupación militar británica y las colonias judías de la futura Israel las tenían por enemigo principal. Era la institución mejor organizada, con cuadros y teoría, de todo el Medio Oriente. El movimiento contaba con profesores de la Universidad al-Azhar, con profesionales de todas las especialidades, con directores de empresas, con grandes dirigentes sindicales, con organizaciones de mujeres en cooperativas, etcétera. Entre 1939 al 1949 tienen la primera confrontación política.

La Hermandad Musulmana no era un partido político ni propiamente una organización de la sociedad política. Se encontraba profundamente arraigada en la sociedad civil y religiosa (dos aspectos siempre indisolubles en el mundo musulmán). En 1941 la Hermandad presenta sin embargo miembros para participar en las elecciones legislativas. Hassan el-Banna se presenta como candidato. El primer ministro Mustafa Nahhas Pacha le ruega, presionado por el alto mando del ejército de ocupación inglés, que retire su candidatura. Las confrontaciones políticas se multiplican. En 1946, la enorme manifestación del puente Ábbas, que reúnen cientos de miles de estudiantes miembros de la Hermandad, gritan por la independencia del país. Cae el gobierno, pero el nuevo líder, Isamil Sidqui Pasha, lanza la persecución contra la Hermandad. Las manifestaciones aumentan y el gobierno debe aceptar las demandas de independencia de la Hermandad. En 1947, alentado por Estados Unidos y la Unión Soviética, el gobierno egipcio adhiere a la división de Palestina. La Hermandad rompe nuevamente con el gobierno. Hay por otra parte milicianos de la Hermandad luchando junto a los palestinos contra Israel recién fundado. El 12 de febrero de 1949, después de una reunión con el primer ministro, Hassan el-Banna es asesinado. El renacimiento musulmán que él soñaba no convocaba en su esencia a una reacción contra la hegemonía occidental –escribe Tariq Ramadan–, aunque sí contra el colonialismo británico. No era un movimiento islamita, fundamentalista o terrorista, sino democrático y hasta reformista.

El 23 de julio de 1852 fue la prueba de fuego para la Hermandad. La Hermandad se ha situado como el momento eje de la política egipcia, ya que tiene presencia y autoridad ante el pueblo, teniendo en El Cairo hasta un millón de miembros. Era parte y al mismo tiempo árbitro político. Cuando Jamal ‘Abd an-Nasser da el golpe militar en 23 de julio se apoya incontestablemente en la Hermandad, con la que tiene un diálogo fluido. La Hermandad fija claramente las condiciones: limitación de la propiedad y reforma agraria, legislación en defensa del trabajo, abolición de privilegios, independencia del Reino Unido. El 3 de diciembre ante una gran multitud convocada por la Hermandad conmina a los militares a dejar el gobierno a los civiles. En enero de 1953, con firme voluntad de permanecer en el poder en cuanto dictador, Nasser disuelve la Hermandad y comienza una despiadada persecución contra la Hermandad (en acuerdo con los ingleses). Esta confrontación, con el ahorcamiento de los principales líderes de la Hermandad, con la tortura de muchos, con la prisión perpetua de miles, etcétera, creará una nueva situación. Fue la gran prueba (al-mihna al-kubra).

Así las obras de Sayyid Qutb La justicia social en el Islam (Al- ‘adala al ijtima´iyya fil-islam) (1949) y Jalons sobre la ruta (Maálim fi at-tariq) (1962), escrita en la prisión, de un miembro formado en Estados Unidos (conocedor de Occidente), crea una nueva tradición más islamita, que repudia a Europa y Estados Unidos, y que propone el Estado islámico como solución política. No era la posición de Hassan al-Banna, ni de la Hermandad en su mayoría hasta el presente. Este grupo más radical, ante el sufrimiento de la persecución, la prisión y el asesinato, propone como posible la utilización de las armas, y será, lentamente, uno de los orígenes de grupos islamitas fundamentalistas hasta el presente.

Este movimiento que hoy incendia el Medio Oriente fue el largo fruto de un movimiento teórico, práctico y político de más de un siglo de grandes precursores, tales como Jamal ad-Din al-Afghani (1838-1897), Rashid Rida (1865-1935), Sa’id An-Nursi (1873-1960), ‘Abd al-Hamid Ibn Badis (1889-1940) o Muhammad Iqbal (1873). El acontecimiento liberador de Isma’iliya ha seguido creciendo hasta transformarse en el inspirador del nuevo orden político autodeterminado en el mundo musulmán. Hassan al-Banna, como José Martí en Cuba, Mao en China o el Che Guevara, hasta el sandinismo y el zapatismo (guardando las diferencias y proporciones), son iniciadores de movimientos en distintas partes del orbe y del tiempo que anticiparon las luchas contra la globalización del imperio que hoy se extiende por doquier.

Ahora podrá entenderse que los próximos pasos de la revolución árabe estarán de alguna manera ligados a la Hermandad Musulmana en Egipto, que no es ni terrorista ni fundamentalista, sino democrática y profundamente árabe, musulmana. Será un interlocutor serio de Estados Unidos e Israel, que exigirá un trato igualitario y no mera repetición de la actual actitud colonialista y de dominación de esas potencias cínicas. Todos los movimientos (cuyos futuros son inciertos) se han fortalecido con la participación de millones de musulmanes que saliendo de las mezquitas los viernes por la tarde han participado en manifestaciones políticas exigiendo libertad y democracia. Inesperado evento incomprensible en el siglo XIX. ¡Nos encontramos entonces ante novedades que demandan la creación de nuevas categorías teóricas críticas propias del siglo XXI!

*Filósofo, emérito de la UAM

miércoles, 16 de febrero de 2011

Ola de protestas en Yemen, Jordania y Argelia

YemenProtestasLa ola de cambios políticos y reivindicaciones sociales continuó este miércoles con miles de personas en las calles de Yemen, donde hubo dos muertos, y en Jordania, mientras en Argelia anunciaron que la revocación de la ley de emergencia se hará “antes de fin de mes”.

En Aden, sur de Yemen, dos personas murieron durante las manifestaciones en reclamo de la renuncia del presidente Ali Abdalá Saleh, mientras protestas similares se realizaron en la capital por cuarto día consecutivo.

Cientos de jóvenes irrumpieron en la sede del municipio de al-Mansura, un barrio de Aden, e incendió cuatro vehículos de la policía, al grito de “Vete Ali!”, “No a la corrupción” y “Después de hoy, no hay más miedo”.

La policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma hiriendo a tres manifestantes, dos de ellos luego murieron en un hospital.

En la misma ciudad cientos de empleados públicos continuaron hoy un paro para pedir la renuncia de la cúpula de las empresas del estado y aumentos salariales.

En Sanaa, cerca de 500 personas se reunieron para pedir la renuncia de Saleh, un aliado de Estados Unidos desde hace 32 años.

Al menos cuatro personas resultaro heridas cuando grupos que respaldan al gobierno atacaron a estudiantes que se disponían a realizar una marcha desde la universidad al palacio presidencial.

Los estudiantes se habían reunido para la movilización pero fueron atacados con bastones, puñales y piedras, mientras testigos dijeron que fueron cuatro los heridos, entre ellos tres periodistas.

La policía bloqueó las salidas del predio de la universidad para impedir la marcha, pero los estudiantes advirtieron que las protestas continuarán hasta la renuncia del presidente.

En Argelia, la revocatoria del estado de emergencia será anunciada “antes de fin de mes”, anunció hoy Ahmed Ouyahia, primer ministro y secretario del Reagrupamiento nacional democrático (RND).

El anuncio fue hecho durante una reunión de coordinación de los partidos de la alianza oficialista y luego de protestas en distintas ciudades del país durante días, pese al intento de la policía de frenarlas.

Además del RND, forman parte de la alianza que respalda al presidente Abdelaziz Bouteflika, el Frente de Liberación Nacional y el Movimiento para la sociedad de la paz. Cerca de 1.500 personas manifestaron hoy luego de la oración de la noche en Irbid, segunda ciudad de Jordania, en el norte del país, para denunciar la “corrupción” del gobierno y reclamar reformas políticas.

Sindicalistas, representantes de distintos partidos políticos y organizaciones femeninas participaron en la “manifestación contra la pobreza y la opresión”, dijeron fuentes en el lugar.

Los manifestantes distribuyeron un comunicado en el cual expresan las reivindicaciones políticas y sociales en 14 puntos.

Entre ellos, la reducción de los precios del combustible, acciones judiciales contra los “corruptos” y la revisión de la ley electoral.

En Amman, la capital, unos 30 estudiantes universitarios se reunieron horas antes frente al palacio real para exigir “limitar los poderes del rey Abdala II” y “reformas constitucionales”.

Ansa

viernes, 19 de noviembre de 2010

Argelia, los años de sangre y las complicidades de Francia

Entrevista con Lounis Aggoun (1/2)

La independencia no permitió a Argelia salir de la violencia, lejos de eso. No se devolvió el poder al pueblo, sino que un grupo inicialmente elegido por Francia para proteger sus intereses lo acaparó. Para mantenerse, este grupo no dudó en manipular a unos islamistas y en sumir al país en un nuevo ciclo de violencia. En una documentada obra, «Argelia, colonia francesa. 200 años de algo inconfesable», Lounis Aggoun denuncia un sistema elaborado por unos argelinos con el apoyo de Francia y después de Estados Unidos en detrimento de todo un pueblo.


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Lounis Aggoun

Silvia Cattori: Su obra «La colonie française en Algérie. 200 ans d’inavouable» (en castellano: Argelia, colonia francesa. 200 años de algo inconfesable) [1] es impresionante. 600 páginas densas y cautivantes que se basan en una amplia documentación y que hablan con empatía de un pueblo maltratado, al que se ha puesto de rodilllas. Se comprende que es el relato de un hombre herido por el sufrimiento de su pueblo y decidido a enfrentarse a esta realidad brutal, a la realidad. ¿Es así como lo vive usted?

Lounis Aggoun [2]: No quiero mezclar mis escritos con el desbordante raudal de contrasentidos y controversias en los que consisten las obras sobre Argelia. ¿Cómo no sentirse herido cuando se es testigo permanente del espectáculo de su pueblo martirizado? ¿Cómo no sentirse indignado después de ver al tirano investirse de virtud y presentarse como el garante de la libertad, de ver al violador, al ladrón, al canalla, en suma, todo lo que hace el Estado argelino, venir cotidianamente a asestarnos lecciones de moral? En el drama argelino no hay término medio. Por una parte está el territorio de los colonos (los nuevos, se entiende) y por otro el de los colonizados, que viven una realidad espantosa. ¿Podemos dedicarnos simplemente a nuestras obligaciones una vez que se ha tomado conciencia de esto? Por más que lo intento no lo logro.

Silvia Cattori : Usted afirma en el libro que la historia reciente de Argelia, de sus relaciones con Francia, es muestra de una permanente mentira. Al querer preservar a cualquier precio sus intereses estratégicos en Argelia, ¿verdaderamente obró Francia de manera que después de 1962 Argelia no pudiera acceder a la plena posesión de su soberanía? ¿Para Francia, Argelia valía más que otras ex-colonias?

Lounis Aggoun : Las cosas no se presentan de una manera tan maniquea. Dicho esto, es conocida la obra falsamente liberadora del general de Gaulle en África. ¿Cómo creer que haya concebido en Argelia el proyecto contrario al que era el suyo en el resto del continente? Esto no quiere decir que les deseara el mal a los argelinos, lejos de eso. Pero entre su proyecto de una Argelia independiente pero en manos de un poder garante de los intereses franceses (sus propias palabras dan testimonio de ello) y la concretización de ello (una abominable dictadura que exacerbó todas las ignominias de la ex-colonia) hay un margen y un río de sangre. Los argelinos son responsables de los abusos del gobierno tras el alto el fuego del 19 de marzo de 1962 (sean cuales sean las influencias externas, que son reales). Pero la mentira original (que difunden los mismos que pretenden militar por la verdad y la historia) consiste, medio siglo después, en negar que en el punto de partida está la voluntad por parte del poder francés de infiltrarse en la administración argelina. Después es trivial afirmar que el aprendiz de brujo perdió el control de su diabólica criatura.

Todo esto es lo que he querido documentar en mi obra basándome no en chismes sino en las declaraciones de los más altos responsables concernidos en el seno del Estado francés y del poder argelino. La verdad está ahí, escrita a fragmentos. Lo único que he hecho es reunir los fragmentos y la verdad ha emergido, irrefutable. Basta con querer mirarla de frente para tratar de reconstruir el futuro sobre unas bases sanas; o mirar para otro lado y seguir basando las relaciones entre ambos países en arenas movedizas. Los creadores de opinión podrán seguir pretendiendo (no me hago ilusiones) que Francia no tienen nada que ver en el desastre argelino tras la independencia y que quienes afirman lo contrario no son sino unos excitados inmaduros; los hechos son abrumadores y prevalecerá la demostración.

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