Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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martes, 9 de junio de 2020

Las raíces americanas del nazismo


Foto: https://www.mundifrases.com
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Si eres rubio, perteneces a la mejor gente de este mundo. Pero todo se terminará contigo. Tus antepasados han cometido el pecado de mezclarse con las razas inferiores del sur. Como resultado, las mejores cualidades de los rubios, pertenecientes a la raza creadora de la mejor cultura, se ha ido corrompiendo, sobre todo aquí, en Estados Unidos”.

Así comienza el New York Times su artículo destacado del 22 de octubre de 1916 basado en el nuevo libro de Madison Grant The Passing of the Great Race (El final de la Gran Raza) quien, “en palabras mucho más científicas”, alerta del fin de la raza rubia a manos de los blancos de pelo castaño y, peor, de los de pelo castaño de piel oscura. Según el autor, el problema de los nórdicos era que no disfrutaban del frío y preferían el calor y la calidez soleada del sur, pero sólo podían subsistir en estas regiones tropicales como dueños de las tierras sin tener que trabajarlas. Los habitantes de India hablan la lengua aria pero su sangre ha perdido la calidad del conquistador. El autor, en una de sus conclusiones más moderadas, descubre que la solución está en las prácticas del pasado. “Ninguna conquista puede ser completa si no se extermina a las razas inferiores y los vencedores llevan a sus mujeres con ellosPor estas razones, los países al sur del cinturón negro de Estados Unidos, y hasta los estados al sur de Mississippi deben ser abandonados, es decir, libres, dejados a la suerte de los negros”. 

Las ideas de superioridad de la raza blanca para explicar y justificar el imperialismo moderno fueron moneda común durante el siglo XIX en ambos lados del Atlántico, generaciones antes que apareciera la excusa del comunismo. En Estados Unidos, las justificaciones científicas eran necesarias para mantener a su numerosa población negra (primero como esclavos y luego como ciudadanos segregados) en el lugar que supuestamente les correspondía según las reglas del orden, la civilización y el progreso. 

Ya avanzado el siglo XX, los memorandos y los informes de diferentes políticos, senadores y embajadores continuaron con esa tradición. El jefe para América Latina y eventual embajador, Francis White, durante décadas escribió reportes y dio conferencias a futuros diplomáticos explicando que “con algunas excepciones, los gobiernos de América latina, sobre todo aquellos en los trópicos, poseen muy poca sangre blanca pura y mucha deshonestidad”. Para White, Ecuador era un país retrógrado porque tenía “apenas cinco por ciento de sangre blanca; el resto son indios o mestizos”. Su consejo a los futuros cónsules y embajadores que lo escuchaban en una conferencia en 1922 fue: si les toca un país de indios, sepan que “la estabilidad política está en proporción directa a la cantidad de blancos puros que ese país posea”.

Según Grant, y según muchos otros, la raza blanca ha sobrevivido en Canadá, en Argentina y en Australia gracias a que ha exterminado a las razas nativas. Si la raza superior no extermina a la inferior, la inferior vencerá. “Por mucho tiempo, América se ha beneficiado de la inmigración de la raza nórdica, pero lamentablemente, en los últimos tiempos también ha recibido gente de las razas débiles y corruptas del sur de Europa. Estos nuevos inmigrantes ahora hablan el idioma de la raza nórdica, usan la misma ropa, han robado sus nombres y hasta comienzan a aprovecharse de nuestras mujeres, aunque apenas entienden nuestra religión y nuestras ideas.

The Passing of the Great Race no se convirtió en un best seller inmediato, pero sí en uno de los clásicos del racismo científico del siglo XX que encontrará eco fácil en las élites económicas y en sus aspirantes pobres de raza blanca. Entre sus ávidos lectores se contarán Theodore Roosevelt y Henry Ford, futuro admirador y colaborador de Adolf Hitler, quien lo recomendará. The Boston Transcript publicará que todas las personas pensantes (es decir, blancas) deberían leerlo. El libro produjo un fuerte impacto en la clase dirigente y ayudó a definir las categorías que los elegidos usaron luego para redactar las leyes de inmigración en Estados Unidos en 1924: arriba se ubica la raza nórdica, más abajo los judíos, españoles, italianos e irlandeses y, aún más abajo, todo el resto de apariencia oscura. Según el autor, “la capacidad intelectual de las razas varía como varían los aspectos físicos de cada una… A los estadounidenses les ha llevado cincuenta años para comprender que hablar inglés, usar buena ropa, asistir a la escuela y a la iglesia no transforma a un negro en un blanco”. El autor no aclara si los racistas procedentes de las razas superiores no son las inevitables excepciones a la regla, ya que es bien sabido que entre los blancos también existen los integrantes con agudo retardo mental que, por obvias razones, no se consideran como tal y son los primeros en adoptar esta teoría de la superioridad por asociación que no requiere méritos individuales. 

Unos años después, en 1924, del otro lado del Atlántico, un soldado en su celda llamado Adolf Hitler leerá con pasión el libro de Madison Grant y comenzará a escribir Mi lucha. Hitler reconocerá The Passing of the Great Race como su biblia. Cuando Hitler se convierta en el líder de la Alemania nazi, su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, leerá con la misma pasión el libro Propaganda, del estadounidense judío, doble sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays. Berneys no inventará las fake news pero las elevará a la categoría de ciencia. Diferente a su tío Freud, probará que estaba en lo cierto cuando, en 1954, por pedido de la CIA, logre hacer creer al mundo que el nuevo presidente de Guatemala no era un demócrata sino un comunista. Como consecuencia de esta manipulación mediática, cientos de miles de muertos alfombrarán los suelos de Guatemala en las siguientes décadas. 

El soldado Adolf Hitler no tenía ideas radicales. Tampoco era un pensador radical, sino todo lo contrario: sus ideas y su pensamiento eran de uso común en su época, sobre todo del otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, la idea de una gloriosa raza teutónica y aria amenazada de extinción por las razas inferiores eran moneda en curso durante el siglo XIX, desde los encapuchados del Ku Klux Klan hasta para presidentes como Theodore Roosevelt, pasando por marines y voluntarios que cazaban negros por deporte, violaban a sus mujeres y se divertían justificando las violaciones como forma de mejorar la raza de las islas tropicales. Es muy probable que el nazismo hunda algunas de sus raíces en el sur de Estados Unidos, mucho antes de perder la memoria durante la Segunda guerra mundial.

Diez años más tarde el zoólogo de la Universidad de Berkeley Samuel Holmes propondrá la esterilización forzada de los mexicanos en Estados Unidos (de la misma forma que se había esterilizado a diez mil idiotas sólo en California) para resolver el serio problema racial que significaba disminuir la calidad de la raza estadounidense. “Los hijos de los trabajadores de hoy serán ciudadanos mañana”, afirmaba Holmes. En artículos sucesivos, repetirá la advertencia hecha por Theodore Roosevelt sobre el “suicidio racial” que encontrará eco no sólo en los miembros del Ku Klux Klan sino en una vasta masa de ciudadanos anglosajones, la que derivará, durante la Gran Depresión, en la persecución de mexicanos y en la deportación de medio millón de ciudadanos estadounidenses con aspecto de mestizos.

- Jorge Majfud es escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.​



https://www.alainet.org/es/articulo/207087    

sábado, 26 de octubre de 2019

Adiós Colón, bienvenido “Día de los Pueblos Indígenas”


Columna11 de octubre de 2019
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Amy Goodman y Denis Moynihan
En Estados Unidos, cada vez más estados y ciudades celebran el “Día de los Pueblos Indígenas” en lugar del “Día de Cristóbal Colón”, a medida que se desbarata el mito que retrata a Colón como un descubridor benévolo y se reconoce más el rol fundamental de los pueblos indígenas en la protección del planeta. Con frecuencia, los defensores indígenas de la Madre Tierra se encuentran en la primera línea de la lucha contra la destrucción del medio ambiente, confrontando al poder militarizado del estado y las empresas en gran desigualdad de condiciones, con coraje y determinación. Colón llegó a las Bahamas hace 527 años y esa llegada de los europeos al continente desató un brutal genocidio que mató a decenas de millones de indígenas en todo el hemisferio. Ahora que la sexta gran extinción se acelera y el planeta se calienta de manera catastrófica, bien podrían ser los pueblos indígenas quienes nos salven a todos.
El reconocimiento oficial del Día de los Pueblos Indígenas ya se efectuó en al menos ocho estados del país: Alaska, Maine, Minnesota, Nuevo México, Carolina del Norte, Dakota del Sur, Vermont y Wisconsin. Más de 130 ciudades y condados han adoptado el feriado también, tanto grandes ciudades como Los Ángeles, San Francisco y Dallas, como lugares más pequeños como Livingston, Kentucky y Harpers Ferry, en Virginia Occidental.
Washington D.C., el Distrito de Columbia, cuyo nombre deriva de Colón, acaba de aprobar una resolución que reconoce el Día de los Pueblos Indígenas. David Grosso, concejal de la ciudad, expresó en un comunicado previo a la votación: “El Día de Colón fue designado oficialmente como feriado federal en 1937 a pesar de que Colón no descubrió América del Norte, a pesar de que millones de personas ya estaban viviendo en América del Norte cuando este arribó a las Américas, y a pesar de que Colón nunca pisó las costas del Estados Unidos actual. Colón esclavizó, colonizó, mutiló y masacró a miles de indígenas en las Américas”.
El movimiento para reemplazar el Día de Colón cobró impulso en 1992, cuando se cumplían 500 años de la llegada de Colón a América. Ese año, Berkeley, California, se convirtió en la primera ciudad en cambiar el nombre de la conmemoración. Hubo protestas anteriores que inspiraron el movimiento, incluido el Día Nacional de Luto en Plymouth, Massachusetts, celebrado el Día de Acción de Gracias para cuestionar el mito de la coexistencia pacífica entre los indígenas y los colonos ingleses, los peregrinos. El evento “UnThanksgiving” (algo así como “Anti Día de Acción de Gracias”, en español) tiene lugar una vez al año en San Francisco, donde cientos de personas van en barco a la isla de Alcatraz, otrora el lugar de una tristemente célebre prisión, para realizar una ceremonia al amanecer. Activistas indígenas estadounidenses ocuparon la isla hace 50 años para protestar por las duras condiciones de vida de los pueblos indígenas en el país.
En todo el continente americano, las comunidades indígenas resisten la explotación sin límites de sus tierras, el acoso de las industrias extractivas, la violencia y el racismo. En Ecuador, las protestas dirigidas por indígenas contra las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional, así como contra la minería y la extracción de petróleo, han forzado al presidente Lenín Moreno a trasladar sus oficinas de gobierno de Quito a la ciudad de Guayaquil.
En una entrevista para “Democracy Now!”, el profesor de derecho David Cordero Heredia, ecuatoriano, describió el papel del activismo indígena: “Los pueblos indígenas nos están ofreciendo una alternativa, una alternativa de vida sostenible. Ellos quieren proteger sus selvas y sus territorios. Ese es el mensaje que tienen para ofrecerle al mundo”.
En Brasil, las tribus indígenas de la Amazonia se enfrentan a las políticas racistas del gobierno, así como a letales incendios forestales, producidos en gran medida de manera deliberada con la bendición del presidente Jair Bolsonaro. El grupo de defensa de los derechos indígenas Survival International afirmó que el presidente “quiere abrirles los territorios indígenas en todo Brasil a los madereros, mineros y ganaderos. No le importa cuántas personas indígenas mueran en el proceso, y ha expresado abiertamente su desprecio racista por ellas en varias ocasiones”.
En su paso por América del Norte, Greta Thunberg, la reconocida activista climática sueca de 16 años de edad, estuvo esta semana visitando activistas juveniles indígenas en Dakota del Norte y del Sur, en la reserva Pine Ridge y en la reserva sioux de Standing Rock, donde cientos de tribus se congregaron entre 2016 y 2017 para oponerse al oleoducto Dakota Access. En sus primeros días en el cargo, el presidente Donald Trump dio luz verde tanto al Dakota Access como al oleoducto Keystone XL.
En un video producido por la organización Proyecto de Ley del Pueblo Lakota donde instan al Congreso estadounidense a detener el oleoducto Keystone XL, Tokata Iron Eyes, también de 16 años de edad, parada junto a Greta, expresa: “Los pueblos indígenas hemos estado en la primera línea de la lucha contra la crisis climática y sabemos vivir en equilibrio con la Tierra. Cuando hablamos de soluciones tenemos que incluir a los pueblos indígenas en el diálogo. Protejamos a nuestros pueblos indígenas, sus derechos, sus comunidades, su forma de vida, porque eso es lo que vamos a necesitar cuando nos adentremos en esta batalla”.
Colón nació en Génova, Italia. El movimiento para renombrar el Día de Colón no es en absoluto un desaire contra la comunidad italoamericana. Su objetivo es denunciar el genocidio y celebrar a los pueblos indígenas y su papel central en nuestra historia y nuestro futuro.

© 2019 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

sábado, 19 de octubre de 2019

12 de octubre, la impiadosa pedagogía de la misericordia



Misionero: mi Dios es bueno y castiga a la gente mala.
Cacique: mi Dios también es bueno, pero el no castiga a nadie, se complace en hacerle el bien a todos.
Misionero: mi Dios es todopoderoso, puede hacer crecer dos briznas de hierba, donde antes crecía sólo una.
Cacique: mi Dios puede hacer que la hierba crezca donde nunca creció antes. Arroja el mismo calor y le da la misma luz a los pobres y a los ricos. Se retira a su casa por la noche para permitir un sueño plácido y profundo. Si su Dios tiene el poder de hacer todo lo que usted dice, y es tan bueno como usted trata hacer de él, ¿por qué no lo hace al pobre indio nacer un cristiano y lo bautiza, en lugar de castigarlo por delitos que él no conoce?

Según el explorador T. Hutchinson (1), la conversación tuvo lugar entre un cacique qom y el misionero Ping Bengales. Este breve diálogo, muestra como los primeros religiosos demostraban no sólo un profundo desconocimiento, sino también una evidente falta de interés en familiarizarse con las culturas a las cuales se pretendía conquistar y evangelizar, si es que acaso, entre ambos términos, podía existir alguna diferencia.
Los misioneros, encargados de transitar la Pedagogía de la misericordia en el Nuevo Mundo, padecían con cada paso su propio desconocimiento e inexperiencia. Claramente esto era así, porque, lo novedoso del Nuevo Mundo, consistía en ser para ellos, precisamente, un mundo nuevo, sumergido, gracias a la elocuencia capitular de los clérigos mayores, en las tinieblas de la barbarie, y en la perdición de la idolatría. Lo contrario a la civilización, lo inexplorado y agreste, y, de especial interés para aquellos conquistadores de almas, una enorme diversidad de ídolos y dioses como manifestación de lo oscuro y diabólico.
Para aquellos Caballos ligeros de Dios, tal como llamaba el dominico Torquemada a los apóstoles, la plétora de cosas nuevas, transformaba la sabiduría de los escolásticos y la experiencia propia y ajena, en herramientas obsoletas. Ningún códice en alguna silenciosa abadía o antigua biblioteca, contenía las instrucciones para comunicar la sagrada escritura a estos pueblos. Movidos por las ansias de tener que convertir a decenas de miles de almas, liberarlas de satanás e incorporarlas a las arcas del catolicismo para gloria de los Reyes Católicos, en ocasiones sus acciones se tornaban demenciales. Como en el gran Auto de Fe de Maní en 1562, en el que el misionero franciscano Diego de Landa, reunió a cientos de prisioneros mayas acusados de idólatras, y frente a ellos quemó miles de objetos sagrados; entre éstos, y para intentar desarraigar la escritura jeroglífica, los 27 grandes códices escritos en papel de corteza y piel de venado.
Otras barreras se interponían en su labor, el idioma en ocasiones; el natural recelo humano hacia lo desconocido; y el lógico desinterés por aquella religión a la medida del invasor, que manifestaba demasiado ímpetu al momento de querer imponer su creencia en un dios torturado, clavado en un madero, joven, blanco y barbado, mucho más parecido en sus rasgos a los feroces soldados, que a ellos mismos. ¿Porqué? Sin dudas éste, debió ser el pensamiento más recurrente.
El Itinerario para párrocos de indios publicado en 1771, elaborado en respuesta a las súplicas de un grupo de misioneros en Quito, para lograr la administración espiritual de los indios, demuestra que su labor, la mayoría de las veces, era un trabajo arduo, y tan frustrante como improductivo. Enviaron la siguiente nota de solicitud al Obispo: Aunque es verdad que los Autores han escrito las materias morales, importantes para que los Curas de almas puedan con toda seguridad administrar a sus Feligreses, y esto tan docta y tan exactamente lo han escrito, que podemos muy decir, que llegaron al non plus ultra; con todo eso nos placerá mucho tener algún Autor, que de las doctrinas comunes sacará aplicaciones a las cosas particulares de las Indias; que siendo el Nuevo Mundo, y sus naturales de tanta rudeza y tan corta capacidad, es menester tener mucha, para regular sus acciones por los principios universales, de cuyo ajuste ha de proceder su justificación de buenas o malas. En otras palabras, al momento de publicar el Itinerario, y habiendo transcurrido casi dos siglos de la llegada de los españoles al continente, la Iglesia y sus apóstoles aún no habían encontrado la manera de hacer llegar su mensaje a los indígenas! Si después de todo ese tiempo, todavía se veían en la necesidad de pedir una guía para poder transmitir su verdad ¿eran los indígenas quienes presentaban el inconveniente de su corta capacidad y excesiva rudeza, tal como mencionan? ¿O tal vez el eurocentrismo cristiano, filosófico y teológico, incapacitaba a sus mismos discípulos para comprender otras culturas? Si tenemos en cuenta, por otra parte, el rol de la motivación en el aprendizaje, ¿qué incentivo pudieron haber tenido los aborígenes en aprender una religión que no necesitaban, ni comprendían, y que, para colmo de males, sólo pretendía azuzarlos con miedos y culpas que, hasta su llegada, desconocían? Y así lo dice el códice maya Chilam Balam (2): Pecado es su enseñanza, su hablar y caminar; Aquí está, veneno en sus palabras, Fuego y hierro en la punta de sus manos; De culpa es su presencia, De culpa es su mirada, de culpa es su voz... Pan de espanto y estéril alimento son nuestros días.
Tampoco tenían motivos para tomar como propios los fundamentos, y mucho menos aún, las formas de estos misioneros, quienes lejos de tratar con respeto y humildad a sus anfitriones, para así nutrirse y enriquecer con otras, su propia creencia; y con otros pensamientos, conocimientos, gustos y costumbres, ampliar los suyos, se empecinaban en tratarlos como civilizaciones primitivas olvidadas por dios. Ciudades pobladas de idólatras, intelectualmente inferiores al blanco europeo promedio, incapaces de reconocer la verdad revelada, incluso cuando la dejaban a su alcance en forma de sagradas escrituras y sacramentos. Los misioneros claramente arriesgaban de esta manera sus vidas, cumpliendo la impiadosa e increíblemente soberbia tarea, de predicar pueblo por pueblo, que todos y cada uno de sus habitantes, sus padres, y los padres de sus padres, vivieron vergonzosa y eternamente equivocados; rezándole, suplicándole y peor aún, agradeciéndole, a nadie y a nada, sólo a una inerme roca tallada, en el mejor de los casos, con la impávida figura de un águila o una serpiente ¿Cómo podrían estos pueblos recibir aquellas enseñanzas?
Sin priorizar lo que los indígenas pudieran pensar o sentir, irrumpieron entonces un día aquellos pedagogos de la impiedad, cruzando un océano de eternidad espiritual, portando por sobre las cabezas, una amenazante cruz con temple y filo. Llegaron con la misión de rescatar para la Corona Española, a miles de almas de la perdición de la idolatría, de la ausencia de dios, y del reinado de satanás, tendiéndoles por fin, un puente hacia la verdad absoluta. El precio de este “rescate” fue la imposición definitiva en el continente del cambio de la “cosmovisión de los pueblos originarios de América, por la cultura occidental y europea, el concepto de propiedad privada, y un sistema económico en ciernes. El Papa San León Magno, Pastor y Doctor de la Iglesia Universal, en cierta manera, avalaría la afirmación anterior; en uno de sus sermones (3) expresó: Otro nuevo modo de pelear halló Dios, y mejor ardid y más duras y fuertes armas que las de hierro y acero de los Romanos, y que han rendido más naciones a la Iglesia, que son las blandas lenguas de sus predicadores.
Notas: 
1- HUTCHINSON, Thomas. “Buenos Aires y otras provincias arjentinas: con estractos de un diario de la... Traducida del inglés y anotada por Luis V. Varela. Imprenta del Siglo. Buenos Aires. 1866
2 - Códice Maya Chilam Balam (Gran Sacerdote), manuscrito compuesto por varios libros, redactados luego de la conquista española. Corresponde al título: Cuando sopla el chikin-ik.
3 - GONZALES HOLGUIN, “ Gramática y arte nueva de la lengua general de todo el Perú: llamada lengua Quichua o Lengua de los Incas”. 1842.  
Fernando Hadad. Universidad Nacional del Litoral. Secretario Generalde la Central Trabajadores Argentina Autónoma. Santa Fe Capital.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Ideología reversa


Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.
Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (alguno de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).
Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.
Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.
Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.
Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.
Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.
Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.
Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.
Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.
Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” --y sus propulsores “vende patrias”.
Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.
El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años... 

viernes, 19 de abril de 2019

Moscú: EE.UU. resucita la Doctrina Monroe y trata a América Latina como si no fueran Estados soberanos


"Exigen la obediencia absoluta de todos los países latinoamericanos", afirmó la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso en referencia a Washington.

El Gobierno estadounidense "continúa difundiendo amenazas hacia países indeseables de América Latina", y su retórica respecto a Cuba, Venezuela y Nicaragua "se vuelve cada vez más belicosa", declaró este jueves la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova.
Como ejemplo, además de recordar la imposición de nuevas sanciones contra los mencionados países, Zajárova se hizo eco de las declaraciones del asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, quien afirmó este miércoles que los Gobiernos actuales de Venezuela, Cuba y Nicaragua caerán inevitablemente, y comparó "un acto de agresión manifiesta contra un Estado soberano ―el fracasado desembarco de los contratistas estadounidenses en Cuba en 1961― con el desembarco de los aliados en Normandía".
"Parece que Washington busca retroceder el tiempo y planea volver, ni siquiera 50 o 60 años atrás, sino 200, ya que John Bolton ha vuelto a declarar en público sobre la resurrección de la Doctrina Monroe, que declaró a América Latina 'la zona de intereses exclusivos de EE.UU.' en la época colonial", afirmó la portavoz de la Cancillería rusa. "En otras palabras, exigen la obediencia absoluta de todos los países latinoamericanos, como si no se tratara de Estados soberanos", agregó.
Asimismo, Zajárova constató que EE.UU. "ignora cada vez más" el derecho internacional, viola "abiertamente" la Carta de las Naciones Unidas, y se comporta de manera cada vez "más agresiva y peligrosa" en las relaciones internacionales, como si le estuviera permitido todo por su "convencimiento de su propia 'excepcionalidad'".
"Las excusas de que EE.UU. quiere la propagación de los principios democráticos en el mundo después de que destruyó Yugoslavia, Irak y Libia, parecen absolutamente hipócritas y no convencen a nadie", concluyó la portavoz del Ministerio de Exteriores.

miércoles, 6 de febrero de 2019

“Estamos en una sociedad de tipo estadounidense que desmonta el control a los políticos y permite que por la UE entren intereses de las grandes multinacionales”

Entrevista a Fernando G. Jaén sobre las guerras financieras (y II)


Fernando G. Jaén, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona (UB), es profesor titular del departamento de Economía y Empresa en la UVIC-UCC. Fue subdirector general de la Fira de Barcelona y becado como “satagiaire officiel” en la Comisión europea, además de haber trabajado en el Servicio de estudios del Banco de la Pequeña y Mediana Empresa al tiempo que fue Profesor colaborador del Departamento de Política Económica de la Facultad de Económicas de la UB.
***
Nos habíamos quedado aquí. Una curiosidad mía: señala en el texto suyo que estamos comentando (reseña del libro el libro de Jean-François Gayraud L’art de la guerre financière publicada en rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251812) que, a excepción del capítulo 5 y de las conclusiones, al texto de cada capítulo antecede una cita apropiada de algún pasaje de Bertolt Brecht. ¿Por qué? ¿Cómo es que la obra de Brecht le es útil a un economista y criminólogo que es comisario jefe de la policía francesa?
El por qué debería preguntárselo a él. No puedo saberlo, ni siquiera imaginarlo. Es una muestra de cultura y tal vez de cultura emancipatoria inteligente.
Apunta también que el análisis de Gayraud empieza a inicios de los 70, con Estados Unidos librando una guerra financiera al resto del mundo en nombre de sus intereses vitales. ¿Nos puede describir esa primera guerra financiera? ¿Qué intereses vitales son esos?
Se refiere a la imposición de la no convertibilidad del dólar usamericano en oro. Al situar la moneda de los EE. UU. como la moneda para liberar la mayoría de pagos internacionales, sin otro respaldo que la marcha de su economía, puede crear moneda que los demás no pueden crear y tienen que aceptar; así los países exportadores del petróleo reciclaban sus “petrodólares” adquiriendo bienes y deuda americana. Fuente de financiación que podríamos decir gratuita para los EE. UU. Podía hacer la guerra en Vietnam y costearla mediante la emisión de deuda. Los intereses vitales de EE. UU. son aquellos que refuerzan su posición en o frente al mundo y que varían según la tecnología, la evolución de los mercados, poder de quienes disputan su influencia, etc. Las multinacionales, en su mayoría usamericanas, se han beneficiado del camino que se emprendió en China con apoyo de los EE. UU., pero tras varios decenios, China se ha hecho mucho más fuerte y se convierte en peligrosa; es momento de recortarle el apoyo a su economía. Si la moneda china (el yuan) expande su área de influencia y se convierte progresivamente en moneda liberadora de pagos internacionales, EE. UU. perdería parte de su poder. En el ámbito tecnológico y armamentístico vinculado, se juegan las principales bazas, pero todo acaba abocando a las finanzas: China posee una gran acumulación de deuda americana en dólares y puede devaluar su valor ella misma, así que hay un equilibrio implícito entre la conveniencia y el castigo al adversario.
Los datos de balance de los grandes bancos del oligopolio bancario mundial, vuelvo a citarle, superiores a la deuda pública mundial en 2012, los enormes importes de los derivados, 720 billones de dólares en 2015, equivalentes a 10 veces el PIB mundial y otros datos son manifestaciones de esa potencia. ¿Y cómo han conseguido esa enorme potencia las grandes empresas financieras? ¿No son, por otra parte, gigantes con pies de barro? Pienso al señalar esto último en la crisis desatada, el mal social causado y la aparente falta de posibilidades de una regulación eficaz de sus actuaciones.
La han conseguido mediante una reducción importante del ámbito público de las economías, para empezar. La han conseguido vehiculando las transacciones cada vez más por medio del sistema bancario, pero sobre todo mediante la transformación de la responsabilidad sobre el riesgo a través de los fondos de inversión, de los fondos de pensiones, la titulización de créditos de todo tipo; así el peso del sistema financiero en relación a la economía real ha aumentado enormemente. Son gigantes, lo de pies de barro es ensoñación, pues, como dice el autor ya se han encargado de crear las expresiones “demasiado grande para quebrar”, “demasiado grande para ser sancionado”.
En realidad, la regulación es enorme y la han multiplicado, pero perjudicando al cliente de las entidades financieras y bancarias, sin lograr nada a cambio, pues todo depende de la supervisión de quienes aspiran a trabajar algún día en la entidad que supervisan. Ya había regulación, pero los supervisores, especialmente los competentes para ello, los Bancos Centrales, no se quisieron enterar. Además, qué podía esperarse de un Miguel Ángel Fernández Ordóñez, colocado por el PSOE al frente del Banco de España, pues que no se enterara, y eso ha confesado ahora públicamente, que no se enteró. Y lo mismo vale para algunos que ahora se dedican a aleccionar publicando libros con lo que había que hacer y no se hizo, cuando él mismo era presidente del Consejo de una institución luego quebrada por las deudas. Es de un cinismo exasperante. No necesitamos más regulación, necesitamos una exigencia moral que sólo la sociedad puede generar, pero no veo que esté por la labor en el comportamiento de los individuos; mucho menos entre los que ostentan poder concreto en instituciones y empresas.
Una nueva forma de capitalismo, se comenta en su escrito, aparece en los años 80, que se caracteriza por la desregulación, la financialización y la mundialización. Sin el contrapeso de la URSS, se añade, la doctrina liberal se convertía en dogma sectario (el propio autor la califica de “versión estaliniana del liberalismo”). Más allá de cualquier otra consideración, sin entrar en otros nudos político-ideológicos, ¿la desaparición de la URSS ha significado, y sigue significando, un mayor poder para las grandes instituciones financieras mundiales? ¿Por la falta de contrapesos? ¿No hay otros? Pienso, por ejemplo, en el papel económico de la República Popular china.
A mí me convenció la lectura de un libro de John K. Galbraith (El capitalismo americano) de la importancia del poder compensador en la sociedad, visto lo que somos los individuos y lo que se puede esperar de ellos (no olvidemos nuestra procedencia simiesca y cómo actúan, por ejemplo, los chimpancés en sus grupos en relación con el poder). La URSS ejercía de contrapeso, en la práctica y, sobre todo, a través de la creencia de importantes masas de población que desconocían lo que allí sucedía. Efectivamente las instituciones financieras se han visto con mucha menor presión, e incluso favorecidas por la inversión de la creencia en la URSS, se les ha abierto la puerta a una nueva creencia: todo pasado por el mercado es mejor. Ahora no hay contrapesos apenas, hemos entrado en una sociedad de estilo usamericano, hemos desmontado instituciones y convenios que favorecían nuestra idiosincrasia y el control de nuestros políticos, dejando que a través de la UE se inocularan los intereses de las grandes multinacionales, que son sobre todo, de EE. UU.
China no ejerce de contrapeso, defiende sus intereses ascendentes, primero en el Pacífico, después, si consigue desbancar a EE. UU., en el mundo, con gran poder de sus “mafias” y de sus emigrantes. No se olvide de la necesidad de China de expandir sus negocios y control en el mundo. No debe caerse en una nueva ensoñación. El tándem Rusia-China, en lo que dure (por el momento tienen zonas muy amplias de mutua conveniencia), es un contrapeso a los EE. UU., cuya presión sobre su vehículo, que es la UE, nos conduce, una vez más, a la renuncia de nuestros propios intereses específicos en favor del amparo de los EE. UU. Después, ya veremos, pero las elites de los países europeos se han decantado por esa vía sin que las poblaciones digan nada, ni siquiera se han enterado, especialmente en España, que en materia de geopolítica y geoestrategia ya pude comprobar en una conferencia el pésimo nivel del que fuera ministro de Exteriores del PP Sr. Piqué, por no decir del CNI, que me trae al recuerdo el caso del Coronel Perote, no muy distinto de lo que sucede hoy con el caso Villarejo y el director del CNI, Félix Sanz, o el nivel de análisis que se puede ver en el Real Instituto Elcano.
“Dejando que a través de la UE se inocularan los intereses de las grandes multinacionales, que son sobre todo, de EE. UU.” acaba de afirmar. ¿Y cómo lo consiguen? ¿Nos puede dar algún ejemplo? En los diarios y en los medios en ocasiones, aparecen noticias sobre las multas impuestas a multinacionales usamericanas como Google, Facebook o Apple por ejemplo.
Lo consiguen por diferentes canales, básicamente mediante influencia en la legislación o en la consideración discrecional en la interpretación que en un momento dado se puede hacer de una norma o presionando para firmar acuerdos que permiten introducir sus productos en los países de la UE, con independencia de que convengan a los países.
Claro que se imponen multas, tardías relativamente, poco importantes en comparación con el beneficio obtenido, pero, sobre todo, se ponen esporádicamente o en circunstancias de necesidad de las arcas públicas. También se ha multado a grandes bancos tras la crisis, pero ¿de dónde salen los recursos para pagar esas multas?, ¿de las cuentas depositadas en los bancos centrales con dinero facilitado por los bancos centrales? El ayer por ti, hoy por mí de las cuentas públicas relacionadas con los grandes bancos.
Me voy de tema. He mirado su curriculum y he visto que cursó con Manuel Sacristán un curso de doctorado sobre la Lógica en Stuart Mill. ¿Qué recuerda de aquel profesor de Metodología de las Ciencias Sociales? ¿Por qué eligió ese curso?
En primer lugar, déjeme decirle que Manuel Sacristán es para mí la cabeza pensante más profunda y brillante tras nuestro filósofo Ortega y Gasset; Sacristán era, en los años 70, el más elevado exponente de la exigencia intelectual, con epicentro en la verdad y el rigor científico, pero con una carrera académica truncada por su militancia comunista. Yo cursé con él la asignatura que usted menciona y luego elegí su asignatura de doctorado por lo que disfruté de ese rigor intelectual que yo mismo practicaba hasta donde podía y quería elevarlo hasta el mayor nivel que me fuera posible. Era buscar al maestro del pensar, no sus ideas políticas. El curso de doctorado era una oportunidad de profundizar en ese aprendizaje y lo aproveché sentándome, siempre que pude a su lado, por ver lo que podía del manejo que hacía de los materiales, cómo tenía anotados los comentarios y cómo organizaba su tarea intelectual. A petición mía, previa al inicio del curso, me recomendó leer la magnífica autobiografía de John Stuart Mill, de la que me dijo contenía una descripción muy acertada de la depresión. Luego supe que lo decía con conocimiento de causa.
Gracias por su comentario. Lo dejamos aquí si le parece. Mil gracias por todo .
En el tintero nos queda siempre tinta, pero conviene no abusar de la paciencia lectora y esperar una nueva ocasión para no cansar al lector o desplazarlo del asunto que le atrajo inicialmente. Muchas gracias por sus preguntas, que me han permitido desarrollar más las ideas del libro comentado.
Primera parte de esta entrevista. Entrevista a Fernando G. Jaén (I). “Las guerras financieras son más devastadoras que las guerras militares” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251986 

viernes, 21 de diciembre de 2018

Colonialismo y colonialidad de Nuestra América


Desde hace ya largo tiempo, en el ámbito sociológico de Nuestra América diversas voces han contribuido a la gestación de una racionalidad no-eurocéntrica, especialmente centrada en lo que ha sido la realidad dependiente y colonizada de nuestros países (sin dejar de extender sus miradas al conjunto general que conformamos como territorio frente al mundo). No escasean quienes, antes y luego de la lucha inicial por la independencia, plantearon la necesidad de alcanzar plenamente la independencia intelectual de las naciones de nuestra América. Pensadores de índole diversa, como Simón Rodríguez, José Martí o José Carlos Mariátegui, cada uno en su momento y desde perspectivas particulares, juzgaron harto necesaria esta otra independencia, especialmente cuando en el horizonte comenzó a perfilarse un nuevo tipo de dominación imperial, distinto en métodos y doctrina, pero igual en intereses al de España.
Este ha sido un proceso no carente de ciertas dificultades, sobre todo si se considera la fuerte influencia ejercida por el eurocentrismo sobre el mundo académico y las relaciones de poder derivadas del modelo de Estado burgués liberal vigente.
Al respecto, vale aclarar, de acuerdo a lo escrito en «Colonialidad del Poder y Clasificación Social» por Aníbal Quijano, que el eurocentrismo «no es la perspectiva cognitiva de los europeos exclusivamente, o sólo de los dominantes del capitalismo mundial, sino del conjunto de los educados bajo su hegemonía. Y aunque implica un componente etnocéntrico, éste no lo explica, ni es su fuente principal de sentido. Se trata de la perspectiva cognitiva producida en el largo tiempo del conjunto del mundo eurocentrado del capitalismo colonial/moderno, y que naturaliza la experiencia de las gentes en este patrón de poder. Esto es, la hace percibir como natural, en consecuencia, como dada, no susceptible de ser cuestionada. Desde el siglo XVIII, sobre todo con el Iluminismo, en el eurocentrismo se fue afirmando la mitológica idea de que Europa era preexistente a ese patrón de poder; que ya era antes un centro mundial del capitalismo que colonizó al resto del mundo y elaboró por su cuenta y desde dentro la modernidad y la racionalidad. En este orden de ideas, Europa y los europeos eran el momento y el nivel más avanzados en el camino lineal, unidireccional y continuo de la especie. Se consolidó así, junto con esa idea, otro de los núcleos principales de la colonialidad/modernidad eurocéntrica: una concepción de humanidad, según la cual la población del mundo se diferencia en inferiores y superiores, irracionales y racionales, primitivos y civilizados, tradicionales y modernos».
Gracias a la influencia ideológica-cultural de la Ilustración, en nuestra América se dio por sentado que la historia y el progreso humanos seguían un curso ineludible, una línea recta, que desembocaría en el establecimiento de un modelo de sociedad universal que estaría, por supuesto, bajo la sacra tutela civilizatoria de Europa, al que era preciso incorporar (de ser preciso, a la fuerza) al resto de los continentes que se hallaban, según la óptica eurocentrista, en estado salvaje. Así, América vino a ser descubierta y «sumada» a la historia, a pesar de los miles de años transcurridos del poblamiento de su ancho territorio. No se hizo lo mismo con África y Asia, dados los antecedentes de contactos -en uno u otro sentido- con sus habitantes, especialmente de índole comercial.
Abya Yala (nuestra América) vendría a conjugar la fantasía y el afán de riquezas de los aventureros europeos, a tal grado que su búsqueda incesante de la ciudad de El Dorado marcaría el objetivo de sus incursiones en el territorio desconocido que reclamaron como propio, en nombre de su monarca. Desde entonces, el suelo de nuestra América se convirtió en escenario propicio para hacer realidad las fantasías del Paraíso en la Tierra. Tomás Moro habría de hablar respecto a Utopía, un lugar sin ubicación precisa donde sus moradores vivían según el ideal cristiano, aún sin tener conocimiento alguno de la doctrina religiosa que tiene como su base las enseñanzas de un humilde carpintero de Galilea.
Esta marca de nacimiento del colonialismo y la colonialidad de Nuestra América (lo cual podría aplicarse igualmente al conjunto de África y Asia, sin mucha complicación) explica en gran parte -si no todo- la serie de conflictos suscitados en relación con los derechos democráticos y humanos reclamados por los sectores populares y la renuencia y represión mostradas, al mismo tiempo, por los sectores oligárquicos dominantes; en una lucha que muchas veces no se puede circunscribir meramente a una lucha de clases sino que la trasciende y abarca un mayor nivel.
Se podría responder que «no es simplemente un conocimiento nuevo lo que necesitamos; necesitamos un nuevo modo de producción de conocimiento. No necesitamos alternativas, necesitamos un pensamiento alternativo», tal como lo expone Boaventura de Sousa Santos en su libro «Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social (encuentros en Buenos Aires)», hablando de la necesidad revolucionaria que tienen los pueblos de los países periféricos del sistema capitalista global de emprender nuevos caminos hacia su emancipación integral, prescindiendo en la medida de lo posible del cúmulo filosófico heredado del eurocentrismo, habida cuenta de lo que éste ha representado en la historia de represiones, explotación y fascismo social que los mismos tienen en común a manos del Estado burgués liberal. Esto nos lleva a citar del mismo autor lo que él denomina monocultura del tiempo lineal, esto es, «la idea de que la historia tiene un sentido, una dirección, y de que los países desarrollados van adelante. Y como van adelante, todo lo que existe en los países desarrollados es, por definición, más progresista que lo que existe en los países subdesarrollados: sus instituciones, sus formas de sociabilidad, sus maneras de estar en el mundo. Este concepto de monocultura del tiempo lineal incluye el concepto de progreso, modernización, desarrollo, y, ahora, globalización. Son términos que dan idea de un tiempo lineal, donde los más avanzados siempre van adelante, y todos los países que son asimétricos con la realidad de los países más desarrollados son considerados retrasados o residuales».
Hará falta entonces emprender una sostenida ruptura teórica, política, cultural y académica contra toda forma de poder que tenga por base la colonialidad. Esto implica la reelaboración de experiencias compartidas y protagonizadas desde abajo por los sectores populares, lo cual se convierte en un elemento clave para lograr una emancipación realmente integral de pueblos y personas; al mismo tiempo que se confronta la coyuntura política generada por los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, a nivel de nuestra América y el resto del mundo.