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viernes, 27 de septiembre de 2019

La Casa Blanca trató de encubrir la llamada de Trump con Zelensky

El denunciante, un oficial de la CIA

En reunión con personal de EU ante la ONU, dice que le gustaría saber quién informó de la plática con el presidente de Ucrania y lanza: ¿saben qué se hacía con los espías en los viejos tiempos?


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▲ Manifestantes afuera del Capitolio en Washington exigieron ayer someter a juicio político al presidente republicano Donald Trump.

Nueva York. La Casa Blanca intentó encubrir una llamada de Donald Trump con su homólogo de Ucrania en la cual solicita su interferencia en la contienda presidencial estadunidense, según el informe de un denunciante confidencial que detonó la anunciada indagatoria legislativa para formular cargos para la destitución (impeachment) del presidente.
El informe entregado al Congreso el miércoles y desclasificado la mañana de ayer afirma que funcionarios y abogados de la Casa Blanca intentaron ocultar todo archivo sobre la llamada ocurrida a finales de julio entre Trump y Volodymir Zelensky, presidente de Ucrania.
El denunciante confidencial anónimo informó al inspector general de inteligencia nacional a través de una queja formal por escrito, procediendo bajo las reglas para divulgar por canales oficiales quejas de abuso de poder o actos ilegales, que el presidente de Estados Unidos está empleando el poder de su puesto para solicitar la interferencia por un país extranjero en la elección de Estados Unidos de 2020. Así empieza el informe.
Agrega que esta interferencia incluye, entre otras cosas, presionar a un país extranjero para investigar a uno de los mayores rivales políticos domésticos del presidente, al resumir lo que más de seis funcionarios dentro de la Casa Blanca compartieron con él.
En su informe de siete cuartillas fechado el 12 de agosto, el denunciante escribió que Rudolph Giuliani –asesor personal de Trump, pero sin puesto oficial– es figura central en este esfuerzo y que hay indicaciones que la mano del procurador general, William Barr, también. Detalló partes de la llamada y el denunciante acusó que Trump buscó presionar al líder ucranio a emprender acciones para ayudar el esfuerzo de relección del presidente para 2020.
Además, el denunciante comenta que el contenido de esta llamada fue deliberadamente ocultada por funcionarios de la Casa Blanca, colocando la transcripción en un sistema secreto con el propósito de proteger la información políticamente sensible, en lugar de sensible para seguridad nacional. Más aún, reporta que se enteró de conversaciones entre abogados de la Casa Blanca sobre la llamada porque era probable que habían sido testigos del abuso de poder del presidente para su ventaja personal.
El denunciante confidencial fue identificado ayer como un oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) asignado a la Casa Blanca (ya está de regreso a la agencia), un analista de inteligencia capacitado en asuntos europeos y con conocimiento del mundo político ucranio, reportó el New York Times. Pero por ahora, no se sabe más.
El director interino de Inteligencia Nacional, Joseph Maguire, compareció este jueves ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, donde señaló que todo este asunto no tiene precedente, pero defendió la manera en que su gente ha manejado el asunto hasta ahora. También consideró que el denunciante actuó de buena fe.
Los denunciantes anónimos son conocidos como whistleblowers (literalmente, los que soplan un pitazo), y al informar a sus superiores bajo normas establecidas, supuestamente serán protegidos de represalias. El sistema no funciona si los jefes no actúan como deben, lo cual ha sido la razón por la cual tantos oficiales deciden ser filtradores de información a medios externos.
En la ahora famosa llamada del 25 de julio, según un resumen de la transcripción, Trump solicita a Zelensky que le haga un favor e investigue alegatos de que Joseph Biden, quien fue vicepresidente de Barack Obama y ahora es precandidato presidencial democrata, frenó una indagatoria en Ucrania contra su hijo, Hunter, quien era integrante de la junta directiva de una empresa de gas en ese país, entre otras cosas.

El contraataque
Trump continuó rechazando esta acusación afirmando que el anuncio del comienzo del proceso de impeachment es una desgracia para nuestro país y repitió que es otra cacería de brujas.
Pero en lo que se pensaba que era una reunión privada en la Misión de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas ayer por la mañana, Trump asombró al personal reunido ahí en lo que era una ceremonia de agradecimiento a los empleados (algunos reunidos ahí con sus familias), al declarar que deseaba saber quién fue la persona que informó al denunciante sobre la llamada telefónica, ya que eso es cercano a ser espía. Agregó de manera ominosa: saben lo que hacíamos en los viejos tiempos, cuando éramos inteligentes con espías y traición, ¿verdad?
A la vez, continuó atacando a Biden –en la reunión en la Misión, lo llamó tonto como una piedra– y los demócratas por ser los verdaderos corruptos y los que buscan usar algo tan poco sustancial para intentar descarrilar su relección.
Eso, como siempre, fue acompañado de ataques contra los periodistas por corruptos, animales y algunos de los perores seres humanos que uno jamás conocerá, e insistió en que todo es “fake news”.
También se proclamó el hombre más inocente en el mundo.
Mientras, Giuliani estalló sobre lo que escribió el denunciante, comentando al Atlantic que “es imposible que el denunciante sea un héroe y yo no. Yo seré el héroe… cuando esto acabe, yo seré el héroe”.
La palabra más peligrosa en todo esto es encubrimiento. Esto fue un encubrimiento, declaró ayer la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, y no fue accidente que ella y sus colegas, entre ellos varios de los candidatos presidenciales, hayan repetido esa palabra una y otra vez. En los escándalos políticos de Washington, muchos –incluidos presidentes– han caído del poder no por el crimen que cometieron en sí, sino por los intentos de encubrirlo. Así fue en el célebre caso Watergate, como en el impeachment de Bill Clinton, y en casos contra secretarios y directores, y no pocos legisladores.
Este proceso de impeachment apenas comienza.

Foto Afp
Corresponsal,Periódico La Jornada

sábado, 15 de junio de 2019

Chernobyl, la advertencia incomprendida

rafaelpoch.com

Entre 1951 y 1962, diecinueve pruebas nucleares americanas lanzaron cada una de ellas a la atmósfera niveles de radiación de una escala comparable al accidente de la central ucraniana.


La serie Chernobyl del americano Craig Mazin y los canales HBO y Sky ha fascinado a mucha gente. Aquel terrible accidente y la URSS quedan lo suficientemente lejos como para resultar desconocidos a toda una generación. Los escenarios están muy bien recreados, las sicologías no tanto. Algunas escenas y detalles son vulgares concesiones a la denigración del enemigo histórico. Los personajes centrales, el académico Valeri Legásov o el vicepresidente Boris Sherbina, han sido caricaturizados para que encajen en la habitual estructura maniquea de la industria del entretenimiento gringa, alérgica por definición a las realidades de tonos grises, precisamente las que dominaban en la URSS y en la humanidad en general. Pero todo eso son detalles sin importancia, al lado de su peor defecto: la serie ignora por completo el carácter universal de aquel accidente.
Chernobyl no es un caso aislado. Tampoco la estupidez del sistema soviético, ni la mentira, ni el secretismo, ni la irresponsabilidad técnica. Al dar la vuelta al mundo, las nubes radiactivas de la central ucraniana fueron una advertencia para toda una civilización. El peor defecto de la serie es, precisamente, su ignorancia de todo eso.
Desbarajuste
Viví aquel accidente en la redacción de la agencia alemana de prensa en Hamburgo, la DPA, seguramente la peor agencia de prensa del mundo occidental. Cuando acababa mi turno de guardia llegó un teletipo extraño fechado en Estocolmo en el que se daba cuenta de una anormal radiación junto a una central nuclear sueca, en la que, extrañamente, no se encontraba fuga alguna. Cuando volví al trabajo al día siguiente ya se había declarado el incendio informativo. La agencia Tass no emitió su primera nota hasta dos días después y el gobierno soviético no divulgó su primera información oficial hasta pasados cuatro días. En occidente se interpretó como ocultación de datos y mala fe, lo que en gran parte era pura desorganización y chapuza. Al secretismo y la irresponsabilidad se sumaba la incerteza al más alto nivel.
“No sabíamos qué demonios estaba pasando allí. Aquella misma mañana decidimos en el Politburó concentrar directamente toda la información disponible, nuestra máxima preocupación era que reventara el reactor y que su contenido llegara a los ríos Prypiat y Dnieper poniendo en peligro la vida de millones de personas, sobre todo en Kiev”, me dijo años después Mijail Gorbachov recordando aquellos días.
Pero el peligro no estaba en el sur, donde se encontraba Kiev con sus tres millones y medio de habitantes, sino que venía determinado por la dirección del viento que empujó la nube radiactiva, primero hacia el oeste y luego hacia el norte, en dirección a las ciudades de Gomel y Mogiliov, en Bielorrusia.
Aquel abril en Alemania el desbarajuste era total. Cada región improvisaba sus medidas preventivas, cuyo catálogo era más abultado allí donde había gobiernos de coalición verdes-socialdemócratas, con lo que la peligrosidad o no de la radiación dependía de quien gobernara la región. El resultado era que los camiones que venían del este eran rociados con agua en algunos puntos y en otros no. En Hamburgo, de repente, la lluvia se convirtió en algo peligroso. Se procuraba no salir de casa, se lavaban impermeables, y letreros colocados en los parques infantiles desaconsejaban que los niños jugaran con la arena. En otras ciudades y “länder” todo eso se ignoraba. En Francia, el país más nuclearizado del continente, las consecuencias de Chernobyl no eran noticia y las autoridades no tomaban ninguna medida ante los mismos parámetros de radiación que en Alemania provocaban pánico.
Al este del edén
En todo el bloque del este el accidente se vivió, sobre todo, como una calamidad más provocada por el “hermano mayor”, dominante pero política y tecnológicamente retrasado. Esa común sensación no impedía una gran diversidad de percepciones y actitudes. Si en la politizada Polonia había restricciones de lácteos y manifestaciones antisoviéticas, en Hungría, Chernobyl no parecía quitar el sueño a la opinión pública.
Aquel julio de 1986 atravesé en bicicleta la Rumania de Ceaucescu para hacer un reportaje. En una aldea sajona de Transilvania, la minoría alemana procuraba alimentar a algunas de sus vacas con forraje del año pasado y sólo consumía leche de ellas. La producción del ganado alimentado con el forraje del año corriente, “contaminado” por Chernobyl según la opinión general, se vendía a lo rumanos, me explicó un pastor protestante de Brasov, que hablaba en voz baja de política en su propia casa y se refería a Ceaucescu como “él”. En las oficinas de turismo de Cluj, grandes carteles informaban que la costa del Mar Negro reunía óptimas condiciones sanitarias para pasar las vacaciones. Se intentaba desmentir el pánico soterrado sin ni siquiera mencionar el accidente.
Justo un año después, en 1987, estuve en Bielorrusia estudiando ruso. Minsk, la capital, se parecía a la actual Pyongyang. Los domingos se cortaba el tráfico en la principal avenida de la ciudad, la Avenida Lenin, y la gente paseaba por ella en silencio mientras por megafonía retransmitía la radio local. Mi petición de entrevistarme con un académico para hablar de ecología provocó un pequeño seísmo en la universidad. Todas las relaciones de los estudiantes extranjeros, incluidas las sexuales, estaban organizadas por el KGB a través de las juventudes comunistas. Unos jóvenes me contaron que el 26 de abril del año anterior habían estado todo el día en el parque tomando el sol y que luego tuvieron problemas de impotencia con sus parejas a causa de la radiación recibida. Si en Rumanía casi todas las fuentes disidentes de mi reportaje resultaron ser confidentes de la Securitate (de eso me enteré luego, cuando mi nombre apareció en los archivos policiales abiertos por el poscomunismo rumano), el de la impotencia de los jóvenes de Minsk fue el máximo secreto que logré desvelar aquel verano bielorruso.
Los accidentes soviéticos
La URSS disponía de una dramática experiencia en materia de accidentes y desastres nucleares. Antes de Chernobyl cerca de un millón de soviéticos habían sido afectados por radiación en diversos accidentes, pruebas y trabajos, vinculados al estatus de superpotencia nuclear. Sólo en la flota submarina nuclear se habían producido quinientos casos de “enfermedades por radiación aguda”, 433 de ellos mortales, pero los tres grandes accidentes anteriores a Chernobyl habían tenido por protagonista a la gran fábrica secreta de reprocesamiento “Mayak” en la región de los Urales. El primero de ellos consistió en el vertido continuado de sustancias radiactivas, entre 1949 y 1952, a los ríos Techa e Iset, contaminando a un colectivo de 124.000 personas. El segundo, el llamado “accidente de Kyshtum” en 1957, fue la explosión termal de uno de los contenedores en la misma factoría. Su resultado fue la contaminación de una superficie de 23 kilómetros cuadrados poblada por 270.000 personas. El tercero se registró en 1967 cuando el viento dispersó el polvo radiactivo deficientemente almacenado, a 75 kilómetros de distancia, en el lago Karachai, un área poblada por 40.000 personas.
Esta experiencia dio lugar a estudios y conclusiones médico-biológicos, pero era desconocida por la mayoría de los científicos que trabajaron en el accidente de Chernobyl, en parte a causa del secretismo que rodeaba a todo lo nuclear, y en parte también por la estupidez administrativa característica del régimen soviético, algo enraizado en los mismos fundamentos del sistema desde antaño. En las situaciones de emergencia como la de Chernobyl, la improvisación, el voluntarismo y el sacrificio personal compensaban aquella realidad.
Aunque la propaganda de la guerra fría se encargó de ventilarla con particular ahínco la serie nuclear soviética tenía claros paralelismos con la pruebas nucleares americanas en Nevada o las islas Marshall, o en las francesas en África porque el problema no es el régimen político sino la tecnología nuclear.
70 años de radiación sin fronteras
En 1998 un estudio encargado por el Congreso de Estados Unidos (accesible aquí), reveló el precio humano que los propios americanos han tenido que pagar por las pruebas nucleares. Se trata de 33.000 casos de cáncer, 11.000 de ellos mortales, que, según el Center for Disease Control and Prevencion (CDC), se produjeron en Estados Unidos como consecuencia de once años de pruebas nucleares, entre 1951 y 1962. Según Robert Álvarez, un funcionario del departamento de energía de la administración Clinton, 19 pruebas nucleares americanas lanzaron cada una de ellas a la atmósfera niveles de radiación de una escala comparable al accidente registrado en abril de 1986 en Chernobyl. El estudio del CDC no es completo -las pruebas continuaron hasta mucho mas allá de 1962- pero demuestra que los efectos de la lluvia nuclear y los casos de cáncer se registraron por toda la geografía de Estados Unidos.
“Desde 1951, cualquier persona que vivió en Estados Unidos estuvo expuesta a lluvia radiactiva y todos sus órganos recibieron alguna exposición a la radiación”, señala el informe oficial. El estudio no contabiliza las pruebas atmosféricas chinas realizadas en Lob Nohr (provincia de Xinjiang) desde 1964 hasta 1980, ni las francesas, de 1963 a 1974, ni las explosiones anteriores a 1951 (americanas en las Islas Marshall, y soviéticas en Kazajstán), ni las tres explosiones pioneras de 1945 en Nuevo Méjico, Hiroshima y Nagasaki, ni la contaminación de Hawai por las pruebas americanas del Pacífico, ni la de Alaska por las soviéticas en Nóvaya Zemlya. La radiación no conoce fronteras y si un país realiza pruebas nucleares o registra un accidente en una central nuclear, toda la humanidad paga por ello.
En 2011 poco después del accidente de Fukushima, entrevisté en Viena a Yuli Andreyev, el ex vicedirector del Spetsatom, el organismo soviético de lucha contra accidentes nucleares. Andreyev fue asesor del ministerio de medio ambiente austriaco y de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), un organismo del sistema de la ONU que es la principal agencia de cooperación internacional en materia de energía nuclear. Me dijo que Chernobyl continuaba rodeado de mentiras, que el accidente no fue responsabilidad de los operadores de la central, como se dijo, sino de un claro defecto de diseño de los reactores RMBK resultado de la economía de costes. Un diseño apropiado de aquellos reactores soviéticos exigía una gran cantidad de circonio, un metal raro, así como todo un laberinto de tubos, técnicas especiales para la soldadura de circonio. Acero inoxidable y enormes cantidades de hormigón. Era un dineral, así que se decidió economizar, explicaba Andreyev, que me puso a caldo al académico Legásov, el héroe de la serie de marras. “Responsabilizó a los operadores de la central, que fueron encarcelados, mientras él continuó libre y aún pretendía que le condecoraran”.
Sin control independiente
El problema de la industria nuclear y de las centrales nucleares no es el régimen político en el que están insertas sino la propia tecnología. En el mundo hay unos 570 reactores -sin contar los construidos por los chinos en los últimos años- de los que cinco (Harrisburg, Chernobyl y los tres de Fukushima) se fundieron accidentalmente. Eso arroja una probabilidad de accidente nuclear grave del 1%. Además está el problema de los residuos y muchos imponderables sanitarios.
Sin KGB y siendo una superpotencia tecnológica, Japón se comportó de forma semejante a los soviéticos con Chernobyl o a los americanos con sus pruebas. Cinco años antes de Chernobyl, entre el 10 de enero y el 8 de marzo de 1981, hubo un grave accidente en la central nipona de Tsuruga. Se vertieron 40.000 litros de material radiactivo desde los depósitos de residuos de la central en las cloacas de la ciudad de Tsuruga, donde vivían 100.000 personas. La empresa silenció lo ocurrido y el público no se enteró hasta el 20 de abril.
La mítica “seguridad” se sacrifica a cuestiones egoístas, decía Andreyev. “En la URSS por razones de prestigio y por el coste del enriquecimiento del uranio, en Japón pura y simplemente por dinero. La localización de las centrales de Japón junto al mar es la más barata. Los generadores de emergencia no los enterraron en Fukushima y, claro, se inundaron enseguida. Detrás de todo esto hay corrupción: ¿cómo puede diseñarse una central nuclear en una zona de alto riesgo sísmico, al lado del Océano, con los generadores de emergencia en superficie? Llegó la ola y todo quedó fuera de servicio. Fukushima no fue un error, fue un delito”.
En la URSS el abaratamiento de costes y el diseño de los reactores RMBK incrementaron los riesgos. “Todo eso era contrario a las normas de seguridad, pero la supervisión nuclear en la URSS formaba parte del Ministerio de Energía Atómica. Algo parecido ocurre hoy con la AIEA, decía Andreyev, pues la agencia de la ONU depende de la industria nuclear. La ausencia de instancias de control independientes es un problema añadido a una tecnología peligrosa e inhumana por su escala.
“La misión de la AIEA es contribuir a la extensión de la energía nuclear y todo lo que vaya en contra de ella no lo va a divulgar”, explicó Andreyev. “No es una conjura, sino la conducta estándar que cabe esperar cuando se pone a la cabra de hortelano”.
La historia sugiere que la humanidad solo aprende a fuerza de batacazos. El problema de la energía nuclear, y de la tecnologías y armas de destrucción masiva, es que su escala temporal y destructiva es definitiva. Apenas hay margen para un batacazo didáctico-instructivo. Por eso Einstein ya dijo en los años cincuenta que lo nuclear lo había cambiado todo, “menos la mentalidad del hombre”. En ese retraso temporal entre la mentalidad y la tecnología reside el peligro. Con su fundamental defecto de ignorar la perspectiva universal del asunto, la serie Chernobyl, tan bien realizada, confirma modestamente el problema.

La otra historia de Chernobyl

Rosa Miriam Elizalde
Sin embargo, la historia de la tragedia de Chernobyl tiene otros capítulos que han quedado fuera de la serie y que trascienden el accidente nuclear, el juicio a los burócratas soviéticos que coartaron la información de los hechos y el suicido del científico Valeri Legásov, director del Instituto Kurchatov de Energía Atómica y uno de los que dirigió la operación de control de daños, héroe trágico de la exitosa producción de HBO.
Craig Mazin, el guionista, no esconde su admiración por quienes se encargaron, muchos a costa de sus propias vidas, de neutralizar en la medida de lo posible las consecuencias de la explosión atómica. Bomberos, mineros, obreros de la construcción, soldados y simples funcionarios, realizaron trabajos en condiciones de exposición radiológica extrema. Los liquidadores –como se les llamó– no fueron una horda de pobres diablos. Una turba de ignorantes no sirve en un accidente tan complejo. La mayoría eran físicos nucleares, geólogos, mineros del uranio con experiencia en la manipulación de estas sustancias, que sabían perfectamente a lo que se exponían. Hasta el día de hoy, colectivos que agrupan a los liquidadores supervivientes en Ucrania, Biolorrusia y Rusia, muestran su orgullo por haber realizado una tarea colosal que ha salvado y sigue salvando vidas.
Hay otra historia del accidente sepultada durante décadas junto con el reactor de Chernobyl. Las víctimas de las radiaciones, durante 21 años consecutivos, viajaron más de nueve mil kilómetros para curarse de las terribles secuelas en una playa del Atlántico. Veintiseis mil 114 afectados, de ellos unos 23 mil niños, ocuparon las casas de Tarará, un balneario de arenas blanquísimas a 27 kilómetros de la capital cubana, donde está, según Ernest Hemingway, el mejor embarcadero de La Habana.
Recibidos por Fidel Castro al pie de la escalerilla del avión, los primeros pacientes iniciarían el 29 de marzo de 1990 el proyecto de atención integral a niños afectados por desastres, que benefició también  a víctimas del terremoto de Armenia en 1988 y a brasileños que manipularon una fuente radioactiva de Cesio 137 en la ciudad de Goiâgnia, otro accidente nuclear que contaminó a cientos de personas en 1987, un año después de Chernobyl y del cual no se habla.
Cuba fue el único país que respondió al llamado del gobierno de Ucrania para atender a las víctimas del reactor con un programa de salud masivo y gratuito, que incluyó no sólo los servicios médicos y el seguimiento a cada caso hasta su recuperación final, sino la atención sicológica y docente. Además de hospitales, en Tarará se crearon aulas y centros de recreación para aquellos niños que necesitaban estancias prolongadas y que viajaron a la isla con familiares y maestros.
Los efectos de la radioactividad de Chernobyl se prolongaron por más tiempo que las bombas que lanzó el gobierno de Estados Unidos en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, pero su mortalidad fue mucho más reducida gracias a los liquidadores y al sistema de salud cubano. Aunque no hay cifras concluyentes, expertos de Naciones Unidas han evaluado que unas cuatro mil personas murieron como consecuencia del accidente nuclear frente a 246 mil muertes en Hiroshima y Nagasaki, 20 por ciento a consecuencia de lesiones o envenenamiento por radiación.
En la actualidad no se ha detectado un aumento significativo de leucemia en la población de las zonas contaminadas en las ex repúblicas soviéticas. La razón parece responder al hecho de que ucranianos, bielorrusos y rusos se beneficiaron de los primeros ensayos clínicos con las vacunas contra el cáncer creadas por científicos cubanos, y también, de tratamientos pioneros en el mundo para combatir la leucemia y la despigmentación de la piel. Los mejores científicos y los pediatras más renombrados atendieron a aquellos niños que necesitaron de una legión de traductores para cumplir los programas médicos y aliviar el terror de las familias. No sin costo para Cuba. El proyecto Tarará se mantuvo contra viento y marea incluso durante la terrible década 90 del siglo pasado, cuando el país caribeño vivió la peor crisis económica que se recuerde, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el endurecimiento de las sanciones de Washington, que oportunistamente apretó el cerco para rendir a la isla rebelde.
La mayoría de los niños que llegaron a Tarará regresaron sanos a su país, pero Alexander Savchenko se quedó viviendo en la isla. Totalmente curado, estudió estomatología, se casó y tiene una niña mitad cubana, mitad ucraniana. Si usted mira ahora mismo en su muro de Facebook, verá que su último post es una noticia reciente: “50 niños ucranianos serán atendidos en Cuba, como parte de un nuevo programa de cooperación inspirado en el programa ‘niños de Chernobyl’”.

lunes, 29 de agosto de 2016

George Soros: sembrador del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes, según DC Leaks


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada 


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La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, saluda a policías que la escoltaron hacia el aeropuerto de Reno, Nevada, tras un acto de campaña, el jueves pasado
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Es la época de perturbadoras filtraciones cibernéticas cuando pende sobre la adolorida cabeza de Hillary Clinton otra ronda de divulgación de casi 16 mil nuevos correos comprometedores, mientras en forma coincidente su gran aliado, el megaespeculador George Soros –presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild y cuyo verdadero nombre es György Schwartz, con una fortuna de 25 mil millones de dólares–, es desenmascarado en sus actividades subversivas trasnacionales mediante la exposición de 2 mil 576 documentos privados por DC Leaks, cuya página fue tirada, como era de esperar.

Por fortuna había guardado diversas fuentes, como The Hill (http://goo.gl/auUWWF) –por cierto, muy pro Hillary–, que coloca la foto de Soros con el logo del Foro Económico Mundial de Davos, a quien también controla (http://goo.gl/QZFCWJ).

The Saker (http://goo.gl/1TBPZd) expone cómo la Fundación Sociedad Abierta (sic), de Soros, ha sido desenmascarada y comenta que ya era conocido por estar involucrado en muchas de las revoluciones y golpes de Estado en el mundo, así como su poderosa influencia en la política. Hoy tales filtraciones proveen evidencia directa de qué tan profunda y seria es su injerencia con colosales cantidades de dinero invertidas en las impolutas ONG y en promociones que se centran en los derechos humanos (sic) y la democracia (sic) en importantes periódicos que lubrica y/o controla: The Guardian, Hufftington Post, Libération, etcétera. ¡Qué grave!

Son 12 las técnicas que usa Soros para conseguir sus objetivos y su enfoque primordial son los jóvenes, movimientos contestatarios como Syriza (Grecia) y Podemos (España), y cierto tipo de periodistas. ¡Cómo! Se quedaron cortos porque también en América Latina (AL) pululan sus palafreneros.

En 2014, Fundación Sociedad Abierta apadrinó proyectos de varias organizaciones, entre las que destaca Transparencia (sic) Internacional, que un servidor ya había expuesto (http://goo.gl/oAonKP).

“Soros apoyó el golpe fascista en Ucrania (http://goo.gl/K04oWs)” cuando junto con los principales ejecutivos de la fundación, mantuvo extensas reuniones con casi todos los actores involucrados en los acontecimientos de la plaza Maidan, situada en el centro de Kiev, entre quienes estaban los ministros ucranios de Asuntos Exteriores, Justicia, Salud y Educación, así como el embajador de EU en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt, y el director de Usaid: el objetivo era minimizar y contrarrestar la influencia rusa y los lazos culturales Moscú-Kiev con un enfoque para imponer un paquetazo de medidas neoliberales.

Tyler Durden, del incendiario Zero Hedge, acota que las filtraciones “revelan la conspiración (sic) detrás de la crisis de los refugiados en Europa, la manipulación de los multimedia que controla (http://goo.gl/IoOvjE)”.
Se evidencia el predominio que ejerce sobre ciertos think tanks, de por sí muy desacreditados (http://goo.gl/oAMOE9), como el Instituto de Política Migratoria, y su manejo perverso de los migrantes: la carne de cañón de Soros.

Para paliar la “crisis migratoria (http://goo.gl/ESsQbB)”, Soros había abogado crear zonas económicas especiales en los Balcanes con incubadoras neoliberales. ¿Alguna coincidencia con el sureste mexicano en llamas y sus incubadoras neoliberales?

El Proyecto de la Prensa en Ucrania expone cómo Soros influyó en la sesgada cobertura de los multimedia en los eventos de Ucrania.

Zero Hedge explaya que la relación de Soros con varias ramas del gobierno de EU lo convirtió en el cuarto Estado (nota: la prensa) y se asombra del silencio estruendoso de los multimedia de Occidente (http://goo.gl/VuCMyC). ¡Cómo: si los tiene controlados!

Soros se da el lujo de instruir (sic) a la entonces secretaria de Estado Hillary en cómo lidiar con las turbulencias en Albania en 2011 y se detalla su flagrante intervencionismo en las elecciones de Europa para conseguir sus aviesos objetivos: usa su enorme riqueza para crear el caos global; ha dividido a EU corrompiendo a su clase política muy corruptible, destruyó a Ucrania apoyando un golpe de Estado, y planeaba derrocar a Putin para desestabilizar a Rusia (http://goo.gl/IaiQPg).

Un editorial de Investors Business Daily (http://goo.gl/9bR608) pregunta si Soros es el titiritero de los demócratas y Hillary cuando financia al Center for American Progress, que preside John Podesta, íntimo de los Clinton, y una de cuyas empresas, Global Solutions, dirige el ex embajador de México en EU: Arturo Sarukhan (http://goo.gl/72c6xJ). ¡En manos de quiénes ha estado la cancillería del “México neoliberal itamita”!

Katehon –donde colabora el filósofo Alexander Duguin, ideólogo del zar Vlady Putin– fulmina que el verdadero rostro de la actividad filantrópica del magnate sionista (sic) Soros fue expuesta y pone en la picota el papel de las financiadas ONG que operan “como grupos de presión en elecciones tanto en EU como Europa (http://goo.gl/yM6dN4)”. Una de las tónicas constantes de la fauna de palafreneros de Soros es acusar a sus críticos de teóricos de la conspiración, antisemitas y agentes rusos. ¡No, bueno!

Russia Insider reproduce un artículo del portal Radix: Las filtraciones sobre Soros: la más importante historia que no se escucha que detalla la estrategia, táctica, donativos) de sus muy influyentes redes globales, “en particular contra Rusia con el fin de socavar sus estructuras familiares tradicionales y la identidad europea en el mundo (http://goo.gl/Bhco2X)”.

Soros juega con la demografía porque entiende que la demografía es destino. Un servidor había detectado que detrás de la crisis migratoria se encontraban los objetivos geopolíticos de Soros/Departamento de Estado para desestabilizar a Europa (http://goo.gl/0RTguG). ¡Nihilismo sin límite!

Wayne Madsen, ex investigador de la célebre NSA, en su libro Soros: el quantum del caos ya lo había desnudado con antelación (http://goo.gl/bqLJn4). De los 26 capítulos del libro destacan: su desestabilización de los Balcanes; su doble juego en el Cáucaso; su colaboración en el golpe en Honduras; su infiltración en China; la soronización (sic) de la ONU; sus redes de apoyo a las revoluciones de color y las revoluciones árabes, y su injerencia en AL: desde los campos de batalla de Libia y Siria a las estepas de Asia Central y desde las minas de oro y diamantes de África a los pisos de remates de Wall Street.

El portal europeo Dedefensa se asombra del magno control de Soros sobre el cuarto poder (los multimedia) de Occidente (http://goo.gl/KvehLe).

¿Qué pasará con Soros, a sus 86 años, y con sus hijos en el caso, todavía lejano, de que su gran aliada Hillary no arrebate la presidencia?

Thomas Lifson aduce que los documentos sobre “Soros, supremo manipulador de los gobiernos y que controla al Departamento de Estado, encararán un escrutinio sin precedente (http://goo.gl/FHPrS5)”.

¿Encarna Soros a la CIA paralela o a una supragencia subrepticia del “Estado profundo ( deep state)” y su muy vista mano invisible en Wall Street y la City?

Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 15 de julio de 2015

Canadá apoyó el golpe fascista en Ucrania



La sede diplomática de Canadá en Ucrania fue utilizada en 2014 para refugiar a grupos de extrema derecha que buscaban derrocar al Gobierno constitucional del país.
Investigaciones realizadas por la agencia “Canadian Press” y publicadas el lunes revelan que, en el año de 2014, cuando empezaron las marchas antigubernamentales en Ucrania, la embajada canadiense en Kiev sirvió de refugio durante una semana para los manifestantes.
“Todo comenzó cuando uno de los manifestantes perseguido por la policía, presentó el pasaporte canadiense a la guardia de la embajada y una vez abierta la puerta, el individuo fue seguido rápidamente por otros manifestantes armados de bastones y piedras”, indicó el lunes el diario Toronto Star, citando fuentes de Ottawa y Kiev mencionadas en el informe de la agencia.
Roman Waschuk, actual embajador de Canadá en Kiev, en referencia al caso, dijo que el titular del pasaporte canadiense tenía, de alguna manera, una vinculación con los manifestantes antigubernamentales.
Tras afirmar que los manifestantes no hicieron daño alguno al edificio de la embajada, Waschuk confirmó que durante siete días se albergaron en la sala principal de la misión diplomática.
El diario canadiense, asimismo, aseguró que este hecho nunca fue divulgado ni por el Gobierno de Ottawa ni por la Cancillería de Canadá.
Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, en febrero del año pasado, anunció que un grupo compuesto por miembros de extrema derecha entró en la embajada de Canadá con el fin de provocar caos.
Desde abril de 2014, cuando Kiev lanzó una operación de represión militar para acallar a los opositores al derrocamiento del entonces presidente, Víctor Yanukóvich, las autoridades de Ottawa no escatimaron esfuerzos para respaldar al presidente ucraniano, el oligarca Petro Poroshenko, cuyo Gobierno trata de vencer a las milicias populares antifascistas de la región del Donbass.
El pasado abril, un parlamentario canadiense informó que las autoridades de su país planeaban enviar equipamiento militar valorado en 4 millones de dólares a Ucrania.
El mismo mes, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, anunció el despliegue de 200 tropas en Ucrania con el fin de ayudar en la formación de los soldados locales que están combatiendo contra los antifascistas, al igual que han hecho Estados Unidos y el Reino Unido.
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), al menos 6116 personas han muerto y 15.474 han resultado heridas en un año de conflicto en el este de Ucrania.
LibreRed

miércoles, 27 de mayo de 2015

El nuevo orden global, bajo el prisma de Ucrania


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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Rebelde pro ruso monta guardia en las afueras de Donetsk, en el este de Ucrania, ayer; a pesar del cese al fuego firmado en febrero, hay escaramuzas ocasionales entre las fuerzas ucranianas y los separatistasFoto Ap

Dmitri Trenin –director del Carnegie Moscow Center, filial regional de Carnegie Endowment for International Peace, think tank vinculado a Estados Unidos–, aborda en el rotativo chino Global Times (http://goo.gl/TXh7UE) cómo la crisis de Ucrania provoca un giro estratégico y mental en el orden global. Su artículo fue reproducido dos días más tarde en el portal Russia Insider (http://goo.gl/IZ7KqO).
Por cierto, hace ocho meses definí que Ucrania constituía la placa tectónica de la geopolítica global (http://goo.gl/WZnZLn).
Dmitri Trenin juzga que las recientes visitas de la canciller alemana Angela Merkel y el secretario de Estado John Kerry a Rusia determinaron que la crisis de Ucrania no fue sólo sobre Ucrania, o aun sobre Europa, sino sobre el orden global (¡supersic!), que promete una extensa competencia (sic), con un resultado imprevisto (sic), y pertenece en forma crucial a un patrón de relaciones cambiantes entre las potencias mundiales, con Estados Unidos luchando para preservar su dominio.
Prescinde en forma perentoria de la Unión Europea (UE) entre los competidores cuando la crisis ucraniana la exhibió carente de pensamiento estratégico y acción.
Le echa injustamente la culpa a la UE del desastre ucranio que, luego en su fase de militarización, entregó las riendas a Estados Unidos y la OTAN, con Alemania incrustada a Estados Unidos, lo que deja a la UE en un estado precario. Ni siquiera cita a Francia, única potencia nuclear continental de la UE.
Dmitri Trenin –muy complaciente con Estados Unidos, quizá debido a su financiamiento matricial– escamotea tanto la intromisión flagrante de la israelí-estadunidense VickyNuland, pugnaz subsecretaria de Estado, en el golpe neonazi en Kiev –magistralmente investigado por Robert Perry (http://goo.gl/uSKcnZ)–, como el injerencismo financierista de George Soros, presunto títere de los banqueros esclavistas Rothschild.
Sentencia que Rusia es todavía (sic) muy grande y cada vez más resuelta de sus intereses para ser excluida, por lo que el contencioso ucranio se moverá entre el Caribdis de las fallidas sanciones occidentales y el Escila de un compromiso de Estados Unidos con Rusia, que sería suicida, por significar la retirada estratégica de Washington. ¿Vienen la ucranización y/o la balcanización de la UE?
Dmitri Trenin avizora que la UE no tendrá un orden de seguridad estable cuando Minsk-2 (http://goo.gl/WYUoFC) tiene poca probabilidad de ser implementado”: Kiev no federalizará a Ucrania ni otorgará a Donbass su más amplia autonomía, lo cual augura su desprendimiento.
Una idea seductora, pero muy discutible, de Dmitri Trenin: nunca el Kremlin intentó restaurar a la URSS, mucho menos a la esfera de influencia soviética en Europa. De allí que, por lo menos, Occidente puede consolarse de que frenó (sic) a Putin cuando el zar ruso no avanzó a Mariupol ni a Kharkov ni a Odessa, y congela el concepto de Novorossiya, mientras Transnistria, Abjazia y Osetia del Sur se encuentran tranquilas, además de que la OTAN realiza ejercicios militares en Georgia y los países bálticos. Falta mucho por ver…
El problema que no ve Dmitri Trenin es que Europa se empieza a desgajar entre rusófilos y rusófobos, a imagen de Ucrania y los Balcanes, cuando varios países europeos buscarán incorporarse a la Unión Económica Euroasiática vinculada a la prosperidad futurística de la Ruta de la Seda china (terrestre/marítima) que toma forma. No sólo del gas ruso vive Europa.
Hay de esferas de influencia a esferas de influencia cuando la cesión de la parte oriental de Ucrania por el Kremlin, con la espalda contra la pared, hubiera significado su suicidio y hubiera reverberado en forma negativa en China e India.
En la era post Crimea, Europa es una antes y después de Debaltsevo: la batalla que definió la suerte de Europa –por metástasis, de Estados Unidos– y de Rusia –por extensión, de China.
Dmitri Trenin enuncia que el cambio que propició la crisis de Ucrania no es territorial, sino más bien estratégico y mental, cuando Rusia abdicó desear integrarse a Occidente y formar parte del sistema euroatlántico”. Este aserto es muy discutible, ya que Vlady Putin siempre mantuvo en su repertorio la conexión euroasiática mediante el concepto del triángulo geoestratégico del RIC (Rusia, India y China) –que al final del día conforman el núcleo de los BRICS– que había formulado el ex premier Primakov en la fase más abatida de Rusia, cuando Clinton no se cansó de tomarle el pelo a Yeltsin en el periodo de la guerra de Kosovo.
Dmitri Trenin interpreta que Rusia regresó a su base hogareña en Eurasia y ha jerarquizado sus vínculos con los países no occidentales. Esto también es muy discutible. Rusia nunca abandonó, para regresar, a su feudo euroasiático, que ha formado parte de su geopolítica en colisión conceptual con la fase de experimentación atlantista que anhelaba su continua balcanización en otros tres pedazos.
Después del cataclismo de la candidez atlan­tista de la política exterior rusa, hoy su escuela euroasiática ha retomado vigorosamente el timón –bajo el radar del filósofo Alexandr Dugin–, lo cual es avalado por el geopolitólogo Fyodor Lukyanov, otrora filo-occidental (http://goo.gl/uF7Z7j).
Hoy la pelota está en el campo europeo, que desprecia Dmitri Trenin, y que será presa de la colisión entre el euroasianismo y el atlantismo jefaturado por Estados Unidos –con una Gran Bretaña flagelada por sus contradicciones internas y externas– y Alemania que ha perdido muy pronto su gas (en el doble sentido de la palabra).
Dmitri Trenin considera que por primera vez las relaciones de Rusia con China se han vuelto tan importantes como con Estados Unidos, aunque son totalmente opuestas en su naturaleza.
Justiprecia la visita innovadora del premier indio Narendra Modi a China cuando la entente entre Rusia y China lubrica a los BRICS y al Grupo de Shanghai, que cobrarán mayor ascenso en sus cumbres en julio en Ufa (Rusia).
Aduce que el cambio del orden global tomará una generación, cuyo periodo de transición será marcado por la inestabilidad (¡supersic!).
Vaticina que Europa, la otrora región más estable del mundo, no saldrá ilesa con sus incandescentes contenciosos: Ucrania, Macedonia, Gran Bretaña y Turquía.
Concluye que los más importantes desarrollos que configurarán el futuro del mundo tendrán lugar en Asia.
A mi juicio, el geoestratega Zbigniew Brze­zinski no pudo repetir en Ucrania 26 años más tarde su éxito contra la URSS en Afganistán, que culminó en su balcanización. Con Vlady Putin Rusia no repitió los trágicos errores soviéticos de Gorbachov y Yeltsin, y aprovechó la coyuntura del irresistible ascenso geoeconómico de China.
La anatomía forense de la crisis ucrania se refleja en una mayor escala a toda Europa, donde empiezan a reincendiarse sus viejos rescoldos en sus cuatro puntos cardinales, que se subsumen en el nuevo frente de Macedonia, en los Balcanes (http://goo.gl/cejt4h).
Deslumbran dos magnos errores históricos con casi medio siglo de diferencia: a inicios de la década de los 70, la URSS empujó a China a los brazos de Estados Unidos y ahora Estados Unidos obligó a Rusia a asociarse con China.
El primordial juego geoestratégico es ya tripolar: Estados Unidos/Rusia/China.
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miércoles, 25 de marzo de 2015

Ucrania y la situación geomilitar global según la geopolítica rusa


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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Combatiente del batallón Azov, en Shyrokyne –oriente de Ucrania–, mantiene su posición, el domingo pasadoFoto Ap

En el quinto Congreso Internacional de Vanguardia Científica, patrocinado por la UAM y celebrado en Toluca (http://goo.gl/EZGSNy), Konstantin Sivkov –doctor en ciencias militares y presidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos de Rusia– presentó la trascendental ponencia Ucrania y la situación geomilitar global: ¿la advertencia de Gorbachov de una posible guerra nuclear mundial es realista?
El geoestratega ruso colocó en primer plano la factibilidad de una tercera guerra mundial termonuclear, como lo ha advertido Gorbachov (http://goo.gl/zNyPjA).
En una entrevista exclusiva con Ciro Pérez, de La Jornada, Konstantin Sivkov comentó que el potencial nuclear ruso es un “obs­táculo para el dominio global de Estados Unidos (http://goo.gl/5GLGp4)”.
En su ponencia en el congreso, Konstantin Sivkov consideró que existe un choque entre la unipolaridad anglosajona que excluye al restante multipolar, mientras el eje Estados Unidos/Gran Bretaña (GB) que comanda a la OTAN jala a la Unión Europea (UE), que ya se dio cuenta de la trampa en la que se encuentra. De esta fractura global nacen todos los conflictos militares, bajo cubierta religiosa, política y económica.
Hoy tres civilizaciones no occidentales se oponen a la unipolaridad anglosajona: Grupo de Shanghai, BRICS y la Unión Euroasiática de la triada Rusia/Bielorrusia/Kazajstán.
El objetivo anglosajón es aniquilar a Rusia, una superpotencia nuclear que abastece militarmente a los BRICS, que serían así destruidos. Sin contar que el armamento convencional (no nuclear) es de por sí ominoso, Estados Unidos y Rusia poseen cada uno más de 2 mil ojivas nucleares, suficientes para convertir al planeta en un desierto.
Una cosa es el equilibrio militar global y otra es el balance regional cuando el eje anglosajón ejecuta los axiomas del geopolitólogo británico sir Halford McKinder contra Rusia mediante el asa Anaconda (http://goo.gl/RdPQqK).
La ofensiva anglosajona se extiende hoy a Ucrania, Siria y la región yihadista islámica, lo cual intensifica la inestabilidad global y ha creado un eje entre el régimen de Kiev y el yihadismo.
Konstantin Sivkov enuncia que detrás del yihadismo y Al Qaeda se encuentran los servicios de espionaje de Estados Unidos y la UE, pero matiza que Arabia Saudita y Qatar colisionan por la hegemonía del fundamentalismo islámico.
Define las áreas vulnerables de Rusia: el Ártico, Ucrania, China, Asia Central, Bielorrusia, los estados neutrales (sic) europeos y el océano Pacífico.
Hoy Ucrania es el sitio de la guerra suave ( soft war) del eje anglosajón contra Rusia, mientras que las repúblicas separatistas ucranias de Donetsk y Luganks constituyen la línea de defensa de Rusia.
Sentencia que Occidente perdió en Ucrania, pero que pese a ello el régimen pro occidental de Kiev pretende seguir un conflicto que va a perder, por lo que el acuerdo de Minsk 2 es sólo una transición.
Cuando salga derrotada una de las dos partes –Estados Unidos o Rusia–empleará su arsenal nuclear.
Juzga que el ejército de China –que posee vastos intereses en Ucrania–no tiene el alcance militar de Rusia ni de Estados Unidos.
La escalada comporta dos escenarios: 1) una guerra nuclear limitada, donde la UE sería la perdedora, y 2) una solución negociada entre Estados Unidos y Rusia. Juzga que en cualquier escenario Estados Unidos ya perdió.
Dicho sea con humildad, alabó mi ponencia en Moscú del otoño pasado: comentó que mi modelo coincidía mucho con el de los geoestrategas rusos. Aludió al plan Polonia para el reparto de Ucrania con Rusia, en el que Varsovia se queda con la parte noroccidental y Moscú con la parte suroriental que le concede el control del mar Negro con el eje mar Azov/Crimea, el relevante puerto de Odesa y la región de Transnistria (http://goo.gl/AEQMlp).
A su juicio, Ucrania como país unitario no es viable desde el punto de vista económico sin la región suroriental donde yace el importante granero Chernozem y su infraestructura de alta tecnología industrial (aeronáutica, armamento y óptimos centros educativos).
Llama la atención que Konstantin Sivkov haya dado a conocer el plan Polonia del reparto de Ucrania, que divulgó el anterior ministro de Relaciones Exteriores polaco Radek Sikorski, quien confesó al israelí radicado en Londres Ben Judah –quien parece un vulgar propagandista de la amazona Vicky Nuland, asistente del Departamento de Estado para Eurasia–, en un artículo para Politico Magazine, que el “presidente ruso Vladimir Putin tentó (¡supersic!) presuntamente a Polonia para invadir Ucrania con el objetivo de dividir al país en 2013 (http://goo.gl/r1UnGL)”.
A mi juicio, Polonia anda jugando con fuego a su cuenta y riesgo al haberse colocado como punta de lanza del proyecto irredentista de Estados Unidos, más que de la UE, a grado tal que el portal texano-israelí Stratfor la propulsa como la alucinante nueva potencia europea que sustituiría tanto a Alemania como a Rusia (http://goo.gl/iQsHDx).
Jeremy Bender, de Business Insider (http://goo.gl/iIoXBM), aduce que la presunta propuesta rusa para repartirse Ucrania con Polonia es reminiscente de la propia división de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando “la Alemania nazi y la URSS condujeron una serie de divisiones que fracturaron a Polonia, Rumania, Finlandia y los países bálticos entre los dos países bajo el pacto secreto Molotov-Ribbentrop, que sobredimensiona Zbigniew Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional del ex presidente Carter y hoy íntimo de Obama–, en su conferencia de noviembre pasado en el CSIS: “Formulando un nuevo abordaje de política exterior con Rusia (http://goo.gl/2NZLDA)”.
Todo eso era antes del “ game changer” (punto de inflexión) en Debáltsevo, donde fue humillado el ejército de Ucrania por los separatistas rusófilos de Donetsk y Luganks.
A propósito, Zbigniew Brzezinski diluyó su embriagante vino bélico durante el reciente Foro Bruselas del German Marshall Fund’s, en el que comentó que Rusia está comprometida a construir el imperio, algunos creen que eso es posible, aún más que posible. Pero su debilidad interna y sus problemas económicos no se lo permiten, por lo que necesitamos buscar un balance entre políticas que ofrezcamos en Rusia y al mismo tiempo convencerle que la intersección de una línea particular es demasiado cara por su costo (http://goo.gl/9HG2E2). ¿Cuál será esa línea particular?
El connotado rusófobo de origen polaco-canadiense y hoy estadunidense Zbigniew Brzezinski reconoce que Rusia es una gran potencia (¡supersic!), por lo que tiene alcances en los amplios cambios de la situación geopolítica, de manera que puede implementar su política con Ucrania evitando una confrontación, pero que puede llevar al colapso de la economía de Ucrania.
Zbigniew Brzezinski expresó serias preocupaciones por la alerta de las fuerzas armadas rusas para librar una guerra amplia (http://goo.gl/zDMXWA). Ahora se entiende por qué se esfumo Vladimir Putin 10 días en el mar de Barents.
En una cena privada en Toluca con Konstantin Sivkov, le pregunté a qué equivalía el triunfo de Debáltsevo (http://goo.gl/a7LBmC) y me contestó sin titubear que era un nuevo Stalingrado.
Para los geoestrategas rusos, la tripleta EU/OTAN/UE perdió su guerra en Ucrania.
Facebook: AlfredoJalife

domingo, 15 de marzo de 2015

Ucrania: ¿la peor catástrofe geopolítica de Obama?


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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El presidente estadunidense, Barack Obama, ayer, poco antes de abandonar Phoenix, Arizona, donde visitó por primera vez el hospital de veteranosFoto Ap

Al año del referendo de Crimea y su anexión a Rusia, la escalada de los superhalcones a los dos lados del Atlántico Norte se agudiza para desestabilizar a Rusia –desde el extraño asesinato del opositor ruso-israelí Boris Nemtsov (del que salió ilesa su acompañante novia ucraniana de 23 años) hasta el objetivo de balcanizarle en varios fragmentos–, lo cual es retroalimentado con la campaña sediciosa en las redes sociales de Moscú sobre la muerte inventada del zar Vlady Putin –quien ha sufrido varios intentos de atentados desde Ucrania hasta Australia–, y de lo que se refocilan en forma pueril los propagandistas multimedia israelí-anglosajones.
Tales multimedia podrán ultrajar hasta el agotamiento mental de que el BRICS no existe, lo cual no obsta para que la administración Obama haya acusado a la pérfida Albión (nota: apodo de Gran Bretaña, GB) de su constante acomodamiento como socio fundador del Banco de Inversiones de Infraestructura de Asia liderado por China, que eclipsará al agónico Banco Mundial bajo la férula de Estados Unidos (EU) ( http://goo.gl/LV7jUc ).
¿Que sabrá GB sobre las finanzas reales de su aliado especial, al que empieza a abandonar sin miramientos?
El planeta se fractura a pasos acelerados en medio del caos global. Si en las geofinanzas, GB se acomoda al nuevo orden multipolar, donde el BRICS juega un papel relevante, en la geopolítica intraeuropea, Alemania y Francia han marcado sus límites al intervencionismo bélico de los superhalcones de EU que puede arrastrar a la Unión Europea (UE) a una involuntaria guerra nuclear que la esfumaría del mapa.
EU ha cometido los peores errores geoestratégicos que se epitomizan en Ucrania al haber acelerado el acercamiento de Rusia y China ( http://goo.gl/e7oVGS ).
A sus 86 años, el irlandés-estadunidense William Pfaff –uno de los iniciadores del think tank conservador Hudson Institute y colaborador del IHT desde París– no pierde su legendaria lucidez ni su sólida crítica sobre los desastres de la política exterior de EU desde sus excelsas contribuciones a The New York Review of Books y en The New Yorker hasta su más reciente libro La ironía del destino manifiesto: la tragedia de la política exterior de EU ( http://goo.gl/n37mM2 ).
Ahora William Pfaff se pregunta desde su portal cuál será “el juicio de la historia sobre Obama ( http://goo.gl/vwlXaT )”, que retoma en forma sorprendente The Japan Times con una caricatura cáustica y un título irreverente “Ucrania es el peor de los varios desastres políticos exteriores de Obama ( http://goo.gl/lwt1Ol )”.
Que The Japan Times lo difunda sin tapujos refleja el desasosiego geopolítico de los aliados de EU en el seno del G-7, en la era post-Crimea.
Pfaff juzga que el máximo error de Obama fue haber dejado en el Departamento de Estado y el Pentágono a los ideólogos de la guerra, sumados a la ignorancia y la venganza del Congreso en manos del Partido Republicano.
Por ideólogos de la guerra se refiere a la fauna de neoconservadores straussianos hoy representados por la amazona israelí-lituano-estadunidense Vicky Nu­land, asistente del Departamento de Estado para Eurasia, y su esposo, Robert Kagan, quienes ya habían fracasado lastimosamente en Afganistán e Irak.
Es necesario conectar su juiciosa crítica a sus dos previos artículos al respecto.
En uno comenta que el objetivo del golpe en Maidan (nota: la plaza de la inducida insurrección pro occidental contra el depuesto presidente elegido Yanukovich) era su efecto de contagio democrático en Moscú para deponer a Putin a cambio del hoy asesinado Boris Nemtsov ( http://goo.gl/7W3eX4 ).
Más allá de la delirante exhumación medieval del imperio lituano-polaco desde el mar Báltico hasta el mar Negro –que envuelve a Ucrania y Bielorrusia– promovido por el israelí-húngaro-estadunidense George Friedman, director del polémico portal texano-israelí Stratfor, que fantasea la balcanización de Rusia ( http://goo.gl/2tThCI ), Pfaff no vislumbra ganancia alguna para que Rusia capture a los países bálticos –donde abundan los rusos étnicos, sobre todo en Letonia y Estonia–, salvo en poner a prueba el artículo 5 de la Carta de la OTAN, que versa más sobre el despliegue de armas convencionales que de las ominosas bombas atómicas –que sólo procuraría EU–, por lo que sugiere mejor levantar las sanciones contra Rusia, alentar el ingreso mutuo de Ucrania tanto a la UE como a la Unión Euroasiática (patrocinada por Putin), y olvidarse del ingreso de Kiev a la OTAN.
En otro artículo anterior, Pfaff arguye que EU juega a la suma cero cuando en “Washington muchos (sic) desean ver el derrocamiento de Putin y su gobierno, convencidos de que la estadunización (sic) del mundo es el siguiente paso del destino de su país ( http://goo.gl/gZ6G3U )”.
Lo grave es que, por primera vez desde 1990, EU y Rusia consideran la guerra nuclear como una posibilidad, por lo que EU y sus aliados europeos, quienes han sido los agresores (¡supersic!) en esta confrontación innecesaria, deberán retractarse cuando, como en los “viejos tiempos de la guerra fría, se han vuelto relevantes los cálculos de la ventaja del primer golpe nuclear y la disuasión (nota: la ominosa deterrence: disuasión por el terror), de lo cual los alemanes y otros europeos están conscientes.
En síntesis: Obama perdió su guerra convencional en Debaltsevo ( http://goo.gl/bM8D2k )y tampoco puede ganar su guerra nuclear contra Rusia de “destrucción mutua asegurada ( MAD: por sus siglas en inglés)”.
Pfaff juzga como error notable de Obama haber dejado sus tratos con Europa y con el presidente Vladimir Putin de Rusia, el más importante y peligroso interlocutor de EU, bajo el control influyente de la cábala (¡supersic!) neoconservadora del Departamento de Estado comprometida a las implacables políticas de EU y la OTAN en el norte de Europa.
El error de Obama constituye en última instancia la opinión popular que pulula en EU: desde el irascible Congreso pasando por los hacedores de opinión en los principales multimedia hasta su élite intelectual abocada a la política exterior. Ni más ni menos que la visión túnel de la manipulable sicología de las masas que diagnosticó Gustave Le Bon en el siglo XIX: antes de la era orwelliana que hoy impera a los dos lados del Atlántico Norte.
Pfaff expone el profundo malestar de Alemania frente a la belicosidad inflamatoria de la OTAN y, sobre todo, de su comandante estadunidense, general Philip Breedlove, quien socava los esfuerzos franco-alemanes de mediación con su peligrosa propaganda ( http://goo.gl/hlArHm ).
Pfaff aduce que el juicio futuro de la historia dependerá del resultado del golpe de Estado respaldado por EU en Kiev en febrero de 2014 que tenía la intención de incorporar a Ucrania a la UE y a la OTAN (a pesar de la previa garantía de lo contrario por EU).
Sin contar la doble fractura glo­bal e intraeuropea, si uno de sus resultados es la negación del provocador ingreso de Kiev a la OTAN, a fortiori, el juicio de la historia será demoledor: EU cometió su peor error geopolítico en Ucrania al haber resucitado a Rusia y al haberla acercado más con China. ¡Imperdonable!

miércoles, 4 de marzo de 2015

¡China apoya a Rusia en Ucrania!


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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Autos en ruinas junto a un puente destruido cercano al aeropuerto de Donetsk, ayerFoto Reuters

Dejando de lado el rescate de China a mediados de diciembre para impedir el colapso del rublo ruso de los avernos financieristas anglosajones de Wall Street y la City, como delata el británico Alastair Crooke en ConflictForum (http://goo.gl/9ZByOz), ahora la diplomacia china sale al quite en forma inusitada para apuntalar al zar Vlady Putin en su postura ante Ucrania.
Con clarividencia pasmosa, Qu Xing, embajador chino en Bélgica –sede de la OTAN y la Unión Europea (UE)–, en entrevista con la agencia oficial Xinhua, aseveró que la naturaleza y la raíz de la crisis en Ucrania se deben a los juegos entre Rusia y los poderes occidentales, que incluyen a Estados Unidos y la UE (http://goo.gl/6BknTh).
Su declaración exhuma el clásico gran juego geopolítico de Gran Bretaña contra Rusia en Afganistán /Asia central, con el fin de impedir a Moscú su salida a los mares calientes.
En forma subliminal también apunta los funestos juegos de Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama– mediante su concepto superbélico de los Balcanes euroasiáticos, que plasmó en su anacrónico libro de hace 19 años El gran tablero de ajedrez mundial (http://goo.gl/QoKpcx).
No es lo mismo el acmé del momento unipolar de Estados Unidos –que no supo aprovechar– que el presente momento multipolar, a mi juicio, tripolar geoestratégico, que comparten Estados Unidos, Rusia y China, en un G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre (http://goo.gl/0P2GCp).
¿Es Ucrania la nueva trampa que la dupla Brzezinski/Obama tiende a Rusia para que se empantane miserablemente como le sucedió en Afganistán en la década de los 80 del siglo XX?
Qu Xing subraya lo consabido: las regiones occidentales y orientales de Ucrania difieren en cultura, grupos étnicos, comprensión de la historia y desarrollo económico y social, lo que han azuzado fuerzas foráneas que alientan su corrupción severa y deterioraron su débil economía.
Qu Xing señala que Rusia se siente angustiada de que Occidente pueda estrangular su espacio geográfico al extender su influencia en los países de Europa oriental, incluyendo Ucrania.
Basta leer las ominosas amenazas de StrobeTalbott –subsecretario de Estado con Bill Clinton, quien balcanizó Yugoslavia– y del israelí-estadundense George Friedman, director del polémico Stratfor –considerado la CIA de la geopolítica de Estados Unidos–, quienes advierten la inminente balcanización de Rusia y su cambio de régimen.
Brzezinski, Obama y Leo Panetta –ex director malhadado y malvado de la CIA– manejan la expulsión de Putin y su recambio por Medvediev para mejorar las relaciones con Occidente ( whatever that means).
A juicio del embajador Qu Xing, el involucramiento de Estados Unidos en la crisis de Ucrania se puede volver una distracción de su política exterior, incluyendo su estrategia de requilibrio, cuando Washington no desea ver su presencia debilitada en cualquier parte del mundo y sus recursos están limitados (¡supersic!), por lo que será muy difícil en cierto punto que sustente su influencia en los asuntos exteriores.
El embajador chino tiene la condescendencia de considerar a la UE entre las grandes potencias –se infiere, además de Estados Unidos, Rusia y la propia China–, a quienes apela a repensar sus conceptos en los asuntos globales con una nueva mentalidad de ganar-ganar en lugar de una suma cero en seguridad, como lección de la crisis de Ucrania.
Aporta como prueba la alta sensibilidad de la propia seguridad occidental, pese a su enorme poderío militar, cuando Estados Unidos tiene un sistema poco transparente de revisión de seguridad nacional para las megafusiones de los inversionistas foráneos, mientras despliega sistemas misilísticos balísticos de defensa en todo el planeta que no garantizan su seguridad absoluta.
Mi pregunta tonta: ¿cómo puede Estados Unidos, tan ultrasensible en su propia seguridad nacional, ser tan insensible a la inseguridad ajena?
Con tal mentalidad unilateral no será posible resolver la crisis de Ucrania, porque una cosa es la legítima seguridad de Estados Unidos, siempre y cuando no colisione con la de las grandes potencias, y otra es la seguridad propiamente dicha de Europa, con todo su historial específico, no se diga de Asia entera.
Qu Xing expresa su axioma nodal: Occidente debe tomar en consideración las preocupaciones reales de seguridad de Rusia. ¿Y si no?
Pues que no se preocupe tanto Qu Xing, que Putin se las arreglará para que tomen en cuenta la seguridad nacional de Rusia en la era post Crimea, con el único lenguaje disuasivo que por desgracia solamente parece entender Estados Unidos: el militar.
Todo el espectro político de Francia –única potencia nuclear continental en Europa con su force de frappe (poder disuasivo)–, que ha recuperado espectacularmente el legado gaullista, sí entiende los alcances de una guerra entre Estados Unidos y Rusia por Ucrania; y Alemania, en menor medida, después del breve extravío de la canciller Merkel en su filípica de Australia.
En forma atinada, Qu Xing advierte que la UE y Estados Unidos tienen la misma estrategia respecto de Ucrania, pero difieren en cuanto a su disímil táctica, ya que también su geopolítica es dispareja, por lo que la UE ha adoptado un abordaje más pragmático.
Obvio: Estados Unidos se encuentra lejos de Ucrania, mientras que Rusia y Ucrania, con sus virtudes y/o defectos, forman parte del espacio geográfico europeo.
Qu Xing comenta que definitivamente (sic) el caos en Ucrania causará inestabilidad en Europa, además de que la UE depende energéticamente de Rusia.
Tampoco hay que soslayar los alcances de la guerra geofinanciera israelí-anglosajona, porque quizá a Estados Unidos le convenga incendiar a toda Europa para encender el cigarro del dólar que se ha revaluado mientras el rublo y el euro se han desfondado.
Qu Xing contempla un escenario en el que Francia y Alemania se puedan excusar de sus compromisos de Minsk-2 con Ucrania y Rusia con el pretexto de que Estados Unidos no participó en las negociaciones (http://goo.gl/mqDI5Q).
China se pronuncia por los principios de no interferencia, respeto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, país del que ha sido amigo, por lo que apela a una salida política que tome en cuenta la seguridad nacional de Rusia.
Léase: su finlandización, es decir, su neutralidad –ni OTAN ni Grupo de Shanghai ni UE ni Unión Euroasiática–, mediante una federación con amplia autonomía para las regiones rusófonas/rusófilas de Novorossiya (Ucrania oriental).
La evaluación de la agencia británica Reuters sobre la declaración de Qu Xing es prístina: una postura de China abierta e inusualmente franca de apoyo (¡supersic!) a la posición de Moscú en la crisis de Ucrania (http://goo.gl/9esAq3).
Yo no iría tan lejos como Zero Hedge para aseverar que el apoyo explícito o implícito de China a cualquier campo haría toda la diferencia, sin mencionar el eje más formidable del mundo, cuando el triunfador resultó el embajador de China en Bélgica: Qu Xing (http://goo.gl/lutW5k).
Ahora se entiende –el mismo día del acuerdo Minsk-2– la invitación de Obama al mandarín Xi a Washington en septiembre.
Las sanciones de Estados Unidos y la UE contra Rusia pueden fenecer en China, cuyo apoyo financiero es decisivo.
Facebook: AlfredoJalife

martes, 9 de diciembre de 2014

Canadá apoya militarmente al Gobierno fascista ucraniano



“Hoy representantes de la Policía Militar de Canadá llegan a Ucrania para estudiar las posibilidades de cooperación”, ha declarado este lunes el ministro de Defensa Nacional de Canadá, Robert Douglas Nicholson, en una rueda de prensa en Kiev.

Nicholson, que se encuentra de visita en Kiev, firmó durante un encuentro con su homólogo ucraniano, Stepán Poltorak, un manifiesto de intenciones donde los dos políticos se comprometieron a mantener la colaboración entre los ministerios de Defensa de sus países. El objetivo declarado de tal cooperación es “fortalecer la capacidad del Gobierno ucraniano y sus fuerzas de seguridad de defender la integridad territorial de Ucrania y su pueblo”. El documento no es un acuerdo formal y no es vinculante.

Los dos ministros precisaron que en un futuro muy próximo las unidades del Ejército ucraniano que actúan en el sureste y las que están a punto de dirigirse a la zona recibirán una nueva partida de ayuda humanitaria canadiense. Además, desde el mes de agosto Ottawa está suministrando equipamiento no letal a los militares ucranianos. El país norteamericano además concede a Ucrania créditos multimillonarios a bajo interés como parte de los 17.100 millones de dólares estadounidenses de ayuda que el Fondo Monetario Internacional ha prometido al país.

En cuanto a la posibilidad de facilitar armamento, tal y como solicita Kiev a sus socios occidentales, Nicholson destacó que se podrá hacer solo si el conjunto de los Estados miembros de la OTAN aprueba la decisión. A mediados de septiembre el presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, declaraba en visita a EE.UU. que el Ejército ucraniano “necesita más apoyo político de todo el mundo, y más armas, tanto letales como no letales”, ya que “nadie puede ganar la guerra solo con mantas”.
RT

domingo, 7 de septiembre de 2014

EEUU y la OTAN apoyan al régimen fascista ucraniano con 15 millones de euros y 200 soldados



Estados Unidos enviará cerca de 200 soldados para participar en ejercicios militares en Ucrania a finales de este mes, anunció el Pentágono, en una muestra de apoyo al gobierno fascista de Kiev.

La presencia de 200 paracaidistas de la 173 Brigada Aerotransportada (Airborne Brigade) marcará el primer despliegue de tropas terrestres de Estados Unidos en Ucrania tras el golpe de Estado llevado a cabo en el país por sectores de la ultraderecha y la proclamación de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en repudio a la instauración de este nuevo régimen fascista encabezado por Petro Poroshenko, quien cuenta con el apoyo diplomático y militar de la Unión Europea (UE) y los EEUU.

El coronel estadounidense Steven Warren, portavoz del Pentágono, justificó esta acción argumentando que ”es un ejercicio de mantenimiento de la paz”.

Las fuerzas navales estadounidenses deben además participar en otro ejercicio en el mar Negro la semana próxima con efectivos ucranianos, según detalló Warren.

El ejercicio militar se desarrollará entre los días 13 y 26 de septiembre en Yavoriv, a unos 60 kilómetros de Lviv, según el portavoz del Pentágono.

Las maniobras “Rapid Trident 14″ (Tridente rápido 14), previstas desde hace mucho tiempo, tendrán lugar en cooperación con unidades ucranianas y reunirán, entre otras, a soldados polacos, rumanos, moldavos, búlgaros, españoles, estonios, británicos, alemanes, lituanos y noruegos.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, anunció este jueves que su organización ayudará al Ejército de Ucrania con 15 millones de euros.
LibreRed

Otro triunfo del “zar Putin”: detiene a la OTAN en Ucrania


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Los neoconservadores straussianos (filosionistas israelí-estadunidenses cercanos al fundamentalista partido infanticida Likud) pierden una nueva guerra en Ucrania, después de las humillantes derrotas geoestratégicas en Irak y Afganistán que permitieron el ascenso notable de los BRICS.

Ahora la asistente del Departamento de Estado, Victoria Nuland, esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan, operadora del desastre en Ucrania, retrocede hasta el Ártico las líneas defensivas de Estados Unidos (EU) –más que la coreográfica retórica de la OTAN en búsqueda de su misión perdida a sus 65 años, después de sus severos errores en Afganistán.

Por cada jugada temerariamente ofensiva de EU, Rusia contrarresta juiciosamente con jugadas defensivas que equivalen a sorprendentes contraofensivas de gran envergadura, como se notó en Novorosiya (Nueva Rusia): la parte industrial del Donbas que comprende el este/sudeste de Ucrania hoy devastada por sus experimentos infantiles en geopolítica que han perjudicado seriamente a la de por sí delicuescente economía de la eurozona-18, donde los separatistas con magistral asesoría militar rusa (obviamente, y con voluntarios de Rusia, Francia y España: como en la época medieval de los condottieri italianos) hicieron caer en la trampa tendida al diezmado ejército ucraniano, carente de mística de combate cuando sólo quedan los golpistas neonazis (literal) del sector derecha, consagrado a asesinar indefensos civiles para provocar terror en la población, más que a enfrentar a milicianos de verdad.

La mediocridad occidental y sus insustentables bravatas –con la excepción de la canciller alemana Angela Merkel– es preocupantemente perturbadora e inversamente proporcional a la grandeza geoestratégica del zar Vlady I Putin y el mandarín Xi Jinping.

El caso del decadente presidente galo Hollande –socialista que odia a los pobres, según revelaciones de su ex amante despachada y despechada– es alarmante y no corresponde a la grandeza del venerable gaullismo.
Rusia aplica en Ucrania el arte de la nueva guerra híbrida. Ningún medio ruso –ni siquiera Russia Today que ha causado estragos al totalitarismo desinformativo israelí-anglosajón– ha publicado en otro idioma, que no sea el doméstico, el concepto multidimensional de guerra híbrida que aplican hoy los geoestrategas del Kremlin y al que le ha dado mucho vuelo el dizque liberal Financial Times que cerró los comentarios al artículo de marras (http://goo.gl/xz9RFL).

En medio de una impactante carta abierta a la canciller Angela Merkel –que previene contra la repetición de montajes hollywoodenses para no caer en la trampa de la desinformación en Ucrania–, de anteriores funcionarios del espionaje de EU (http://goo.gl/MjMRb4), me confinaré a reportar el diagnóstico implacable sobre el triunfo de Vlady I, de acuerdo con los multimedia de Alemania, Francia, Gran Bretaña y hasta de Israel. The Guardian aduce que si el presidente Putin lo hubiera tramado, no le hubiera ido mejor en caso de haberlo intentado cuando en medio de la cumbre de la OTAN en Gales descuelga una victoria rusa (http://goo.gl/uIuh3E).
Para el experto Daniel Gouré –del Lexington Institute, con sede en Arlington, Virginia (léase: sede de la CIA)–, Putin es sencillamente un genio político (http://goo.gl/KNY7XG). ¡De acuerdo!

El analista israelí Anshel Pfeffer enuncia la victoria de Putin que tiene a Ucrania hirviendo a fuego lento (http://goo.gl/kdhqSh ). Ingo Mannteufel, de Deutsche Welle, señala que los separatistas, apoyados por Rusia, serían los vencedores si el conflicto se congelase, ya que cimentarían su poder en los territorios que están bajo su mando, incluso lo ampliarían. Los perdedores: “el presidente Poroshenko y la Unión Europea (http://goo.gl/e8e3IX)”. Le Monde, portavoz oficioso de la cancillería francesa, confirma la victoria de Putin (http://goo.gl/Sk6VOc).

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante un acto con motivo del 100 aniversario de la unificación de Tuvá con Rusia, ayer, en la ciudad de KyzylFoto Xinhua

Hasta el portal texano-israelí Stratfor acepta que “el cese el fuego en Ucrania revela la tensa posición militar de Kiev(http://goo.gl/RezL7p)”.

Según Der Spiegel, los generales de la OTAN admiten que “Ucrania perdió la guerra (http://goo.gl/fY63Yd)”.

La señal más prístina fue el viaje a Canosa del presidente ucraniano Poroshenko a Minsk, donde se reunió con Vlady I y la OSCE, con la estruendosa ausencia de EU.

Después de la histórica foto de su saludo sarcástico al derrotado presidente ucraniano (http://goo.gl/60Ec0b), Putin partió a inaugurar el mayor gasoducto del mundo Poder en Siberia (de casi 4 mil kilómetros) que lo conecta(rá) con China (http://goo.gl/F6O3aD).

Las fanfarronerías del fondomonetarista premier Arseni Yatsenyuk, presunto miembro de la extraña secta de la cienciología, son ya evisceraciones huecas cuando los separatistas están a punto de propinar el golpe de gracia en el importante puerto de Mariupol, en el mar de Azov, lo cual conectaría a Rusia con Crimea por carretera y le otorgaría preeminencia en la mayor parte del superestratégico mar Negro (http://goo.gl/xiw421).

Vlady I impone prácticamente su plan de siete puntos para cesar las hostilidades en Ucrania oriental (http://goo.gl/PKdMPl ).

Eamonn Fingleton, de la revista monetarista Forbes (http://goo.gl/USiYAb), enarbola Tres razones por las cuales Putin se ríe del impotente (sic) EU: 1) tecnologías (mucha producción con pocas tecnologías de producción cuando las altas tecnologías toman los destinos de Alemania y Japón); 2) finanzas (EU es importador de capitales con una enorme deuda cuando Rusia exportó el año pasado 75 mil millones de dólares de capital cuya mayoría invirtió en bonos de Tesoro de EU, frente a la importación estadunidense de 361 mil millones de dólares: EU necesita el capital ruso, no al revés), y 3) comercio (con la OMC, EU se hizo el harakiri unilateral y perdió su influencia ).

Mientras, Rusia reabrió su base para la flota del norte en el Ártico, en las islas de Nueva Siberia, que incluye al gran buque antisubmarino Admiral Lévchenko (http://goo.gl/lATTVd).

Se detecta el movimiento en pinzas de la reapertura de la base en el Ártico, a seis husos horarios de la costa occidental de EU, con la construcción del gasoducto más importante del mundo con China (http://goo.gl/b4UMMU).

Mientras la OTAN espera a Rusia en los países bálticos y Polonia, Putin apuesta al futuro de Rusia en el Ártico, según Bloomberg, que cita sus intereses no en occidente, sino en el norte: en el Ártico cuando los submarinos de ataque de EU están concentrados allá cerca en la costa de Noruega con el tiempo de vuelo de los cohetes de EU a Moscú de 15 a 16 minutos. Remarca Vlady I: “Nuestra flota se encuentra allí.Una parte significativa de nuestra flota submarina (http://goo.gl/QnfcDF)”.

Con todo y la propaganda hollywoodense en la que se han degradado los multimedia israelí-anglosajones, carentes de profundidad conceptual y arrumbados en un mercantilismo abaratado (razón por la que se equivocan tanto), el exorcizado Vlady I marca los tiempos y los alcances geoestratégicos por venir cuando la verdadera batalla no es Ucrania, a punto de ser empaquetada, sino el Ártico.
Facebook: AlfredoJalife