Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Las predicciones occidentales sobre la guerra en Siria se equivocaron


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▲ Un helicóptero artillado esperaba ayer el despegue en una base militar estadunidense, en una ubicación no revelada en el este de Siria.Foto Ap
Beirut.
El que las guerras terminen de manera muy distinta a nuestras expectativas –o a nuestros planes– quedó establecido desde hace mucho. Que ganáramos la Segunda Guerra Mundial no redundó en que los estadunidenses vencieran en Vietnam, ni que los franceses eliminaran a sus enemigos en Argelia. Sin embargo, desde que decidimos quiénes son los buenos y quiénes los monstruos malvados a los que debemos destruir, recaemos en nuestros viejos errores.
Sólo porque odiamos, despreciamos y satanizamos a Saddam, Kadafi o Assad, estamos seguros –absolutamente convencidos– de que serán destronados, para que después los azules cielos de la libertad se alcen sobre sus destrozados países. Esto es pueril, inmaduro, infantil; pero si tomamos en cuenta la basura que estamos dispuestos a tragarnos sobre el Brexit, nada de esto me sorprende.
Bueno, la caída de Saddam trajo a Irak el más inimaginable sufrimiento. Lo mismo pasó tras el asesinato de Kadafi, ocurrido junto al más famoso sistema de drenaje de Libia. En cuanto a Bashar al Assad, lejos de ser derrocado, ha emergido como el gran triunfador de la guerra en Siria. Aun así insistimos en que debe irse. Aun así pretendemos que sean juzgados –con justa razón– los criminales de guerra sirios, pero Damasco ha salido a flote de la oleada sangrienta de la guerra intacto, vivo y teniendo como aliada a la más confiable superpotencia que cualquier país de Medio Oriente pueda tener: el Kremlin.
Desprecio la palabra curar. Todo mundo parece ser curador de posibilidades, de conversaciones políticas o de planes de negocios e inversión. Parecemos adictos a estas horribles palabras de ocasión. Pero por una vez la voy a usar en su sentido real: aquellos que han curado la historia –la narrativa– de la guerra en Siria estuvieron equivocados desde el principio.
Bashar se iría. El Ejercito Libre Sirio (ELS), supuestamente integrado por decenas de miles de desertores del ejército sirio y de manifestantes desarmados provenientes de Darayya, Damasco y Homs, obligaría a la familia de Assad a dejar el poder. Por supuesto, una democracia estilo occidental surgiría junto con el laicismo –mismo que supuestamente era la base fundacional del partido Baaz– y sería el cimiento de un nuevo Estado árabe liberal.
Por el momento debemos dejar de lado una de las verdaderas razones del apoyo occidental a la rebelión: destruir al único aliado árabe de Irán.
No vaticinamos la llegada de Al Qaeda, hoy purificada con el nuevo nombre de Nusrah. No imaginamos que la pesadilla del Isis saldría como un genio de la lámpara de los desiertos orientales. Tampoco entendimos –y nadie nos dijo– cómo estos cultos islamitas consumirían la revolución popular en la que creímos.
Hoy apenas empiezo a aprender cómo la moderada rebelión siria se convirtió en una máquina apocalíptica del Estado Islámico. Muchos grupos islamitas (no todos, de ninguna manera, y esto no fue una transición simple) estuvieron ahí desde el principio. Estaban en Homs desde al menos 2012.
Esto no significa que los rebeldes sirios no fueran valientes y de mentalidad democrática, pero su figura se exageró demasiado en Occidente.
Mientras David Cameron fantaseaba con 70 mil elementos (moderados) del ELS que combatían al régimen de Assad, en realidad no había más de 7 mil hombres, cuando mucho. El ejército sirio hablaba con ellos, muchas veces, en directo vía teléfono móvil, para convencerlos de volver a sus unidades gubernamentales originales, o bien, que abandonaran la ciudad sin combatir, o incluso les ofrecía un intercambio de alimentos por los cadáveres de los soldados del gobierno.
Los mandos militares del ejército gubernamental sirio decían que era preferible combatir al ESL, porque sus hombres siempre salían huyendo, a diferencia de los del Nusrah y el Isis.
Sin embargo hoy, mientras reportamos los resultados de la invasión turca al norte de Siria, llamamos a los aliados árabes de las milicias turcas con un nombre muy raro. Su nombre es Ejército Nacional Sirio, en vez del nombre original que les dio el gobierno de Assad que era Ejército Sirio Árabe; y que aún se emplea con mucha frecuencia.
Vincent Durac, profesor de política de Medio Oriente en Dublín, escribió la semana pasada que los aliados árabes de esa milicia fueron una creación de Turquía.
Esto es un absurdo. La verdad es que son los despojos del original, y aún totalmente desacreditado Ejército Libre Sirio, las míticas legiones de David Cameron cuya misteriosa composición, según recuerdo, alguna vez fue explicada a los diputados británicos por un general con el glorioso apellido de Messenger (Gordon era su nombre de pila. N. de la T.).
Muy pocos reporteros (con la honrosa excepción de los que trabajaban para Channel 4 News) han explicado ese muy importante hecho de la guerra, a pesar de que hay imágenes que mostraron claramente a milicianos pagados por Turquía ondeando la vieja bandera verde, blanca y negra del viejo ESL.
Eran los mismos agitadores, ex miembros del ESL, quienes entraron al enclave kurdo de Afrin el año pasado y ayudaron a sus colegas del Nusrah a robar hogares y negocios kurdos. Los turcos le llaman a este violento acto de ocupación la Operación Rama de Olivo. Lo que es todavía más absurdo: llamaron Operación Primavera de Paz a su más reciente invasión.
Hubo un tiempo en que esto se consideraría una despreciable obscenidad, pero ya no es el caso. Actualmente, los medios han tratado esta ridícula nomenclatura con algo muy cercano al respeto. Hemos jugado con los mismos trucos con las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), supuestamente respaldadas por Estados Unidos. Cierto, no había nada de democrático en dicha milicia y su fuerza existe sólo mientras las respalde el poderío aéreo estadunidense. Con todo, las FDS mantienen inmaculado su nombre y los medios no las cuestionan.
Pero cuando los turcos invadieron Siria para alejarlas de la frontera con Turquía, repentinamente las trasformamos en fuerzas kurdas –y lo eran en gran medida– pero fueron finalmente traicionadas por los estadunidenses.
Una ironía que se olvida, o simplemente se desconoce, es que cuando los combates comenzaron en Aleppo en 2012 los kurdos ayudaron al ELS a tomar el control de varias zonas de la ciudad. Ambos cuerpos se combatirían mutuamente siete años más tarde cuando los turcos invadieron la zona fronteriza kurda libre de Rojava. Aún menos atención recibió el hecho de que el avance de las fuerzas turcas y el ELS hacia el interior de Siria permitió a miles de campesinos árabes sirios volver a sus hogares que fueron tomados por los kurdos cuando éstos intentaron conformar su estadito sin posibilidades al comienzo de la guerra.
Pero la narrativa de esta guerra es aún más torcida pues está silenciada cualquier crítica que ayude a entender el nuevo papel de Arabia Saudita en la debacle siria.
Negar, negar y negar es la política saudita cuando se le pregunta si dio asistencia a los rebeldes islamitas anti Assad en Siria. Incluso cuando yo hallé documentos en una base del Nusrah en Aleppo que acreditaban la adquisición de armas de un fabricante Bosnio ubicado cerca de Sarajevo, llamado Ifet Krnjic. Yo mismo busqué a Krnjic, quien me explicó cómo las armas fueron enviadas a Arabia Saudita. El hombre me describió a los funcionarios sauditas con quienes habló en su fábrica. Los sauditas aún niegan estos hechos.
De manera casi increíble, los sauditas ahora buscan un enfoque totalmente nuevo para Siria. Ya sus aliados en la guerra con Yemen (otra catástrofe saudita) han reabierto su embajada en Damasco; decisión muy significativa para un Estado del Golfo, aunque esto sea mayormente ignorado por Occidente. Ahora parece que los sauditas piensan reforzar su cooperación con Rusia mediante el financiamiento de la reconstrucción de Siria, proyecto en el que también participarán los Emiratos y probablemente Kuwait. Así, los sauditas se volverán más importantes para el gobierno sirio que Irán, que está roto debido a las sanciones en su contra. Riad probablemente quiere también obstruir las cada vez más cálidas, aunque discretas, relaciones entre Qatar y Assad. Los qataríes, pese a tener el imperio internacional de Al Jazeera, quieren extender su poder sobre territorios reales, físicos, y Siria es un objetivo obvio para su generosidad y su riqueza.
Pero si los sauditas deciden reclamar para sí mismos este papel oneroso, el reino podría, al mismo tiempo, hacer a un lado por la fuerza a Irán y a Qatar. Al menos eso creen ellos. Los sirios, cuya principal política muchas veces es esperar, esperar y esperar, desde luego decidirán cómo jugar con las ambiciones de sus vecinos.
El interés saudita en Siria no es una mera conjetura. El príncipe heredero Mohammed bin Salmán declaró a la revista Time en agosto del año pasado: Bashar quedará en el poder, pero creo que el interés de Bashar no es dejar que los iraníes hagan lo que quieran.
Los sirios y los bahraníes hablan con regularidad sobre la posguerra en Levante. Los Emiratos podrían incluso negociar entre los sauditas y los sirios. Los estados del Golfo dicen ahora que fue un error suspender la membresía de Siria en la Liga Árabe.
En otras palabras, Siria –alentada por Rusia– está regresando con paso firme al papel que tenía antes de la revuelta de 2011. Esto no es lo que imaginamos en Occidente, cuando nuestros embajadores en Damasco arengaban a los manifestantes para que salieron a las calles sirias a continuar la lucha contra el régimen y exigían a los inconformes, de manera muy específica, que no hablaran ni negociaran con el gobierno de Assad.
Pero esos eran otros tiempos… antes de que dos enloquecidos elementos surgieran para destruir todas nuestras suposiciones, y sembraran temor y desconfianza por todo Medio Oriente: Donald Trump y el Isis.
© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

martes, 26 de marzo de 2019

Trump firma el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán

Ataque flagrante, denuncia Siria

Advierte la ONU que el estatus legal de la zona no ha cambiado

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▲ Donald Trump, presidente estadunidense, muestra el documento en el cual su gobierno reconoce la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, con el aplauso del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (atrás, al centro)

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes un decreto en el cual reconoce la soberanía israelí sobre los disputados territorios de los Altos del Golán, con lo que revirtió más de 50 años de política estadunidense hacia Medio Oriente, en una decisión condenada por Siria y rechazada por la Organización de las Naciones Unidas.
El Golán es una zona fronteriza que Israel arrebató a Siria durante la guerra de los Seis Días, en 1967, y se anexó ilegalmente en 1981, aunque esto nunca fue reconocido por la comunidad internacional.
Hace mucho que esto se estaba preparando, aseguró Trump en la Casa Blanca al lado del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien enfrenta en su país un proceso legal acusado de corrupción, fraude y abuso de confianza, a unas semanas de los comicios en los que busca la relección.
Nunca renunciaremos a esos territorios, sostuvo el gobernante de Israel.
La ONU reiteró su rechazo a la decisión. El estatus legal del Golán permanece inmutable, advirtió el vocero del organismo, Stephane Dujarric.
Para el secretario general de la ONU, António Guterres, está claro que el estatuto del Golán no ha cambiado. La política respecto del tema proviene de la resolución 497, aprobada por el Consejo de Seguridad en 1981, y esta política no ha cambiado, advirtió Dujarric durante una rueda de prensa.
Esa resolución dictamina que la anexión de los Altos del Golán es nula y sin efecto legal a escala internacional, además exige a Israel que cancele la apropiación ilegal de este territorio.
Por lo pronto, el gobierno del presidente de Siria, Bashar al Assad, consideró que el reconocimiento de Estados Unidos de la autoridad israelí sobre los Altos del Golán, territorio estratégico y rico en agua de mil 200 kilómetros cuadrados, es un ataque flagrante a su soberanía, al tiempo que Rusia advirtió sobre un posible aumento de la tensión en la zona.
Los gobiernos de Líbano y Palestina, que junto con Siria tienen territorio propio invadido militarmente por Israel, condenaron esta decisión de Estados Unidos.
Beirut reiteró que la declaración suscrita por Trump en presencia de Netanyahu es condenable, viola todas las leyes del derecho internacional y perjudica los esfuerzos para lograr una paz justa.
Venezuela también condenó la proclama estadunidense.
En este contexto, el ejército de Israel atacó objetivos del movimento Hamas, autoridad legítima de la franja de Gaza, horas después de que un cohete lanzado desde el enclave palestino impactó en una casa e hirió a siete israelíes, informó el ejército israelí.
Hamas anunció más tarde que alcanzó un cese del fuego con Israel con la mediación de Egipto, tras unas horas de intenso intercambio de fuego.
El magnate elogia a Mueller
Trump se dijo satisfecho con los resultados de la investigación en la que no se encontró evidencia de que su campaña haya conspirado con Rusia para influir en las elecciones de 2016, lo que aleja la amenaza de un procedimiento de destitución (impeachment) en su contra, y en un cambio de discurso, este lunes elogió el comportamiento del fiscal especial Robert Mueller.
Pese a que quedan abiertos varios frentes judiciales y que las comisiones del Congreso van a seguir con sus audiencias, la publicación de las principales conclusiones del documento es una bocanada de aire para Trump, que pretende usar este impulso para proyectarse hacia la carrera presidencial de 2020.
El presidente celebró el desenlace, pero también expresó su resentimiento por la sombra que cayó sobre su gobierno durante los dos años que duró la investigación.
Trump, quien durante meses denunció sufrir una cacería de brujas, dijo en rueda de prensa ofrecida junto a Netanyahu, que Mueller actuó de forma honorable.
También se declaró en favor de la publicación íntegra del informe. No me molestaría para nada, sostuvo, para enseguida calificar la pesquisa de narrativa falsa... una cosa terrible.
El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, reiteró que Rusia nunca ha interferido en comicios de otras naciones y no tiene la intención de hacerlo.

Foto Afp
 Periódico La Jornada

sábado, 23 de febrero de 2019

La brillante estrategia de Trump para desmembrar la hegemonía del dólar estadounidense


El Correo de la Diaspora

El final del dominio económico mundial de Estados Unidos llegó antes de lo esperado, gracias a los mismos neoconservadores que dieron al mundo Iraq, Siria y las guerras sucias en América Latina. Al igual que la guerra de Vietnam hizo que Estados Unidos perdiera el oro en 1971, su patrocinio y financiamiento de las guerras contra Venezuela y Siria, y amenaza a otros países con sanciones si no se unen a esta cruzada para sus instituciones financieras.
Esta ruptura se ha estado construyendo durante bastante tiempo, y estaba destinada a ocurrir. ¿Pero quién hubiera pensado que Donald Trump se convertiría en el agente catalítico? Ningún partido de izquierda, ningún líder socialista, anarquista o nacionalista extranjero en ningún lugar del mundo podría haber logrado lo que está haciendo Trump para romper el Imperio US. The Deep State está reaccionando con sorpresa ante la forma en que este agente de derecha ha podido impulsar a otros países a defenderse desmantelando el orden mundial centrado en Estados Unidos. Para afrontarlo, usa a los incendiarios neoconservadores de Bush y Reagan, John Bolton y ahora Elliott Abrams, para avivar las llamas en Venezuela. Es casi como una comedia política negra. El mundo de la diplomacia internacional se está volviendo del revés. Un mundo donde ya no hay ni siquiera una pretensión de que podríamos adherirnos a las normas internacionales,
Los Neocons que Trump ha designado están logrando lo que parecía impensable no hace mucho: conducir a China y Rusia juntos, la gran pesadilla de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski. También están conduciendo a Alemania y otros países europeos a la órbita de Eurasia, la pesadilla de «Heartland» de Halford Mackinder hace un siglo.
   
Tesis del heartland de Mackinder
La causa principal es clara: después del crescendo de pretensiones y engaños sobre Irak, Libia y Siria, junto con nuestra absolución del régimen ilegal de Arabia Saudita, los líderes políticos extranjeros están reconociendo lo que las encuestas de opinión pública de todo el mundo informaron incluso antes de que la Irán-Contra dirigieran su atención a las reservas de petróleo más grandes del mundo en Venezuela: Estados Unidos es ahora la mayor amenaza para la paz en el planeta.
El golpe de Estado patrocinado en Venezuela como defensa de la democracia revela la doble vara de medir subyacente a la política exterior de los Estados Unidos. Define «democracia» para significar apoyar la política exterior de los Estados Unidos, perseguir la privatización neoliberal de la infraestructura pública, desmantelar las regulaciones gubernamentales y seguir la dirección de las instituciones mundiales dominadas por los Estados Unidos, desde el FMI y el Banco Mundial hasta la OTAN. Durante décadas, las guerras extranjeras resultantes, los programas de austeridad doméstica y las intervenciones militares han traído más violencia, no democracia.
En el Diccionario del Diablo, a los diplomáticos de los Estados Unidos se les enseña a usar sus directrices de «Elementos de estilo» para desdoblar el pensamiento, un país «democrático» es uno que sigue al liderazgo de los Estados Unidos y abre su economía a la inversión de los Estados Unidos, y la privatización patrocinada por el FMI y el Banco Mundial. Ucrania se considera democrática, junto con Arabia Saudita, Israel y otros países que actúan como protectorados militares y financieros de los Estados Unidos y que están dispuestos a tratar a los enemigos de los Estados Unidos.
Tenía que venir un punto donde esta política chocara con el interés propio de otras naciones, rompiendo finalmente la retórica de relaciones públicas del imperio. Otros países están procediendo a desdolarizar y reemplazar lo que la diplomacia de los Estados Unidos denomina «internacionalismo» (es decir, el nacionalismo estadounidense impuesto al resto del mundo) por su propio interés nacional.
Esta trayectoria se pudo ver hace 50 años (la describí en «SuperImperialism» [1972] y Global Fracture [1978]). Tenía que suceder. Pero nadie pensó que el final llegaría del modo en que está sucediendo. La historia se ha convertido en comedia, o al menos en ironía a medida que se desarrolla su camino dialéctico.
Durante el último medio siglo, los estrategas de los EE.UU., el Departamento de Estado y la Fundación Nacional para la Democracia (NED) temieron que la oposición al imperialismo financiero de los EE. UU. procediera de los partidos de izquierda. Por lo tanto, invirtió enormes recursos en manipular a los partidos que se llamaban socialistas (el Partido Laborista Británico de Tony Blair, el Partido Socialista de Francia, los Socialdemócratas de Alemania, etc.) para adoptar políticas neoliberales que eran lo contrario a lo que significaba la democracia social hace un siglo. Pero los planificadores políticos de los EE.UU. y los grandes organistas de Wurlitzer descuidaron a la derecha, imaginando que apoyaría instintivamente el despojo de los EE.UU.
La realidad es que los partidos de derecha quieren ser elegidos, y el nacionalismo populista es el camino de hoy hacia la victoria electoral en Europa y otros países, como lo fue para Donald Trump en 2016.
La agenda de Trump puede realmente romper el Imperio USA, usando la vieja retórica aislacionista del tío Sucker de hace medio siglo. Ciertamente va por los órganos más vitales del Imperio. ¿Pero es un ingenioso agente antiamericano? Bien podría serlo, pero sería un falso salto mental usar «cui bono» [¿Quién se beneficia?] para asumir que es un agente ingenioso.
Después de todo, si ningún contratista, proveedor, sindicato o banco estadounidense tratará con él, ¿sería Vladimir Putin, China o Irán más ingenuo? Tal vez el problema tuvo que surgir como resultado de que la dinámica interna del globalismo patrocinado por los Estados Unidos se volvió imposible de imponer cuando el resultado es la austeridad financiera, las oleadas de huida de poblaciones de las guerras patrocinadas por los Estados Unidos y, sobre todo, la negativa de los Estados Unidos a adherirse a la reglas y leyes internacionales que él mismo patrocinó hace setenta años después de la Segunda Guerra Mundial.
Desmantelamiento del derecho internacional y sus tribunales
Cualquier sistema internacional de control requiere el imperio de la ley. Puede ser un ejercicio moralmente sin ley de un poder despiadado que impone una explotación depredadora, pero sigue siendo La Ley. Y necesita que los tribunales lo apliquen (respaldado por el poder de la policía para imponerlo y castigar a los infractores).
Aquí está la primera contradicción legal en la diplomacia global de los Estados Unidos : los Estados Unidos siempre se han resistido a permitir que cualquier otro país tenga voz en las políticas nacionales, la legislación o la diplomacia de los Estados Unidos. Eso es lo que hace de Estados Unidos «la nación excepcional». Pero durante setenta años, sus diplomáticos han fingido que su juicio superior promovía un mundo pacífico (como decía el Imperio Romano), que permite a otros países compartir la prosperidad y el aumento de los niveles de vida.
En las Naciones Unidas, los diplomáticos estadounidenses insistieron en el poder de veto. En el Banco Mundial y el FMI también se aseguraron de que su participación de capital fuera lo suficientemente grande como para otorgarles el poder de veto sobre cualquier préstamo u otra política. Sin tal poder, los Estados Unidos no se unirían a ninguna organización internacional. Sin embargo, al mismo tiempo, describió su nacionalismo como protector de la globalización y el internacionalismo. Todo fue un eufemismo para lo que realmente fue la toma de decisiones unilateral de los Estados Unidos.
Inevitablemente, el nacionalismo estadounidense tuvo que romper el espejismo del internacionalismo de un Mundo, y con ello cualquier pensamiento de una corte internacional. Sin poder de veto sobre los jueces, los Estados Unidos nunca aceptaron la autoridad de ningún tribunal, en particular el Tribunal Internacional de las Naciones Unidas en La Haya. Recientemente, ese tribunal emprendió una investigación sobre los crímenes de guerra de Estados Unidos en Afganistán, desde sus políticas de tortura hasta el bombardeo de objetivos civiles como hospitales, bodas e infraestructura.«Esa investigación finalmente encontró ’una base razonable para creer que hubo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad’» [1]
El asesor de seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, estalló furioso y advirtió en septiembre que «los Estados Unidos utilizarán todos los medios necesarios para proteger a nuestros ciudadanos y a los de nuestros aliados contra el procesamiento injusto de este tribunal ilegítimo», y agregó que la Corte Internacional de las Naciones Unidas no debe ser tan audaz como para investigar a «Israel u otros aliados de los Estados Unidos».
Eso llevó a un juez senior, Christoph Flügge de Alemania, a renunciar en protesta. De hecho, Bolton le dijo a la corte que se mantuviera al margen de cualquier asunto que involucre a los Estados Unidos, prometiendo prohibir que los «jueces y fiscales de la Corte ingresen a los Estados Unidos y su sistema financiero, y los procesaremos en el sistema penal de Estados Unidos. No cooperaremos con la CPI. No proporcionaremos asistencia a la CPI. No nos uniremos a la CPI. Dejaremos que la CPI muera por sí sola. Después de todo, a todos los efectos, la CPI ya está muerta para nosotros».
Lo que esto significó, el juez alemán explicó que: «Si estos jueces interfieren en las preocupaciones domésticas de los Estados Unidos o investigan a un ciudadano estadounidense, [Bolton] dijo que el gobierno estadounidense haría todo lo posible para garantizar que estos jueces no lo harían, ya no se les permitirá viajar a los Estados Unidos, y tal vez incluso serían procesados penalmente».
La inspiración original de la Corte -para usar las leyes de Nuremberg que se aplicaron contra los nazis alemanes para llevar a cabo un proceso similar contra cualquier país o funcionarios declarados culpables de cometer crímenes de guerra- ya había caído en desuso con la falta de acusar a los autores del golpe de Estado chileno, la Irán-Contra o la invasión estadounidense de Irak por crímenes de guerra.
Desmantelando la hegemonía del dólar del FMI a SWIFT
De todas las áreas de la política de poder global en la actualidad, las finanzas internacionales y la inversión extranjera se han convertido en el punto clave. Se suponía que las reservas monetarias internacionales eran las más sagradas y que la deuda internacional estaba estrechamente asociada.
Los bancos centrales han mantenido durante mucho tiempo su oro y otras reservas monetarias en los Estados Unidos y Londres. En 1945, esto parecía razonable, porque el Banco de la Reserva Federal de Nueva York (en cuyo sótano se guardaba el oro de los bancos centrales extranjeros) era militarmente seguro, y porque el Fondo de Oro de Londres era el vehículo por el cual el Tesoro de los Estados Unidos mantenía al dólar «tan bien como el oro» a $ 35 la onza. Las reservas de divisas por encima del oro se mantuvieron en forma de valores del Tesoro de los Estados Unidos, que se comprarán y venderán en los mercados de divisas de Nueva York y Londres para estabilizar los tipos de cambio. La mayoría de los préstamos extranjeros a gobiernos estaban denominados en dólares estadounidenses, por lo que los bancos de Wall Street normalmente eran nombrados como agentes pagadores.
Ese fue el caso de Irán bajo el Sha, que Estados Unidos instaló después de patrocinar el golpe de 1953 contra Mohammed Mosaddegh cuando intentó nacionalizar el petróleo anglo-iraní (ahora British Petroleum) o al menos cobrarle impuestos. Después de que el Shah fue derrocado, el régimen de Jomeini le pidió a su agente pagador, el banco Chase Manhattan, que usara sus depósitos para pagar a sus tenedores de bonos. El Gobierno de Estados Unidos se negó a hacerlo. Los tribunales de los Estados Unidos declararon que Irán estaba en incumplimiento y congelaron todos sus activos en los Estados Unidos y en cualquier otro lugar que pudieran.
Esto mostró que las finanzas internacionales eran un brazo del Departamento de Estado de los Estados Unidos y el Pentágono. Pero eso fue hace una generación, y solo recientemente los países extranjeros comenzaron a sentirse mareados por dejar sus reservas de oro en los Estados Unidos, donde podrían ser capturados a voluntad para castigar a cualquier país que pudiera actuar de manera que la diplomacia de los Estados Unidos fuera ofensiva. Así que el año pasado, Alemania finalmente se animó a pedir que parte de su oro volviera a Alemania. Los funcionarios de Estados Unidos fingieron sentirse impactados por el insulto de que podría hacerle a un país cristiano civilizado lo que le había hecho a Irán, y Alemania aceptó ralentizar la transferencia.
Pero luego vino Venezuela. Desesperado por gastar sus reservas de oro para proporcionar importaciones para su economía devastada por las sanciones de los Estados Unidos, una crisis que los diplomáticos de Estados Unidos culpan al «socialismo», no a los intentos políticos estadounidenses, de «hacer que la economía grite» (como dijeron los funcionarios de Nixon de Chile bajo Salvador Allende). Venezuela le ordenó al Banco de Inglaterra que transfiriera parte de sus $ 11 mil millones en oro que tenía en sus bóvedas y las de otros bancos centrales en diciembre de 2018. Esto era como si un depositante del banco esperara que un banco pagara un cheque que el depositante tenía firmado.
Inglaterra se negó a cumplir con la solicitud oficial, siguiendo las instrucciones de Bolton y el secretario de Estado de Estados Unidos, Michael Pompeo. Como informó Bloomberg: «Los funcionarios estadounidenses están tratando de dirigir los activos deVenezuela en el extranjero al [Chicago Boy Juan] Guaido para ayudarlo a aumentar sus posibilidades de tomar el control del gobierno de manera efectiva. Los $ 1.2 mil millones de oro son una gran parte de los $ 8 mil millones en reservas extranjeras en poder del banco central de Venezuela».[2]
Turquía parecía ser un destino probable, lo que llevó a Bolton y Pompeo a advertirle que desistiera de ayudar a Venezuela, amenazando con sanciones contra él o cualquier otro país que ayude a Venezuela a enfrentar su crisis económica. En cuanto al Banco de Inglaterra y otros países europeos, el informe Bloomberg concluyó: «Se ha ordenado a los funcionarios del banco central en Caracas que no intenten ponerse en contacto con el Banco de Inglaterra. Se les ha dicho a estos banqueros centrales que el personal del Banco de Inglaterra no responderá a ellos.»
Esto llevó a rumores de que Venezuela estaba vendiendo 20 toneladas de oro a través de un Boeing 777 ruso, unos $ 840 millones. El dinero probablemente habría terminado pagando a los tenedores de bonos rusos y chinos, así como comprando alimentos para aliviar la hambruna local. [3] Rusia negó este informe, pero Reuters ha confirmado que Venezuela ha vendido 3 toneladas de las planeadas 29 toneladas de oro a los Emiratos Árabes Unidos, con otras 15 son para ser enviadas el viernes, 1 de Febrero [4]. El intérprete de línea dura anticastrista, del Senado de EE.UU., Marco Rubio, acusó a esto de «robo», como si alimentar a la gente para aliviar la crisis patrocinada por los Estados Unidos fuera un crimen contra la influencia diplomática de los Estados Unidos.
Si hay algún país que los diplomáticos estadounidenses odien más que a un país latinoamericano recalcitrante, es Irán. La ruptura del presidente Trump de los acuerdos nucleares de 2015 negociados por los diplomáticos europeos y de la Administración Obama ha llegado al punto de amenazar a Alemania y otros países europeos con sanciones punitivas si no rompen también los acuerdos que han firmado. Superando la oposición estadounidense a la importación alemana y europea del gas ruso, la amenaza estadounidense finalmente llevó a Europa a encontrar una forma de defenderse.
Las amenazas imperiales ya no son militares. Ningún país (incluyendo Rusia o China) puede montar una invasión militar de otro país importante. Desde la era de Vietnam, el único tipo de guerra que un país elegido democráticamente puede librar es el atómico, o al menos un bombardeo intenso como el que Estados Unidos ha infligido a Irak, Libia y Siria. Pero ahora, la guerra cibernética se ha convertido en una forma de sacar las conexiones de cualquier economía. Y las principales conexiones cibernéticas son las de transferencia de dinero financiero, encabezadas por SWIFT, el acrónimo de la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, que se centra en Bélgica.
Rusia y China ya se han movido para crear un sistema de transferencia bancaria en caso de que Estados Unidos los desconecte de SWIFT. Pero ahora, los países europeos se han dado cuenta de que las amenazas de Bolton y Pompeo pueden llevar a multas pesadas y a la apropiación de activos si intentan seguir negociando con Irán como se exige en los tratados que han negociado.
El 31 de enero, la represa rompió con el anuncio de que Europa había creado su propio sistema de pagos de desvío para su uso con Irán y otros países atacados por diplomáticos estadounidenses. Alemania, Francia e incluso el caniche estadounidense Gran Bretaña se unieron para crear INSTEX -Instrumento en apoyo de los intercambios comerciales. La promesa es que esto se usará solo para la ayuda «humanitaria» para salvar a Irán de una devastación de tipo Venezuela patrocinada por los Estados Unidos. Pero en vista de la oposición cada vez más apasionada de los EE.UU. al gasoducto Nord Stream para transportar gas ruso, este sistema de compensación bancaria alternativo estará listo y en condiciones de operar si EE.UU. intenta dirigir sanciones contra Europa.
Acabo de regresar de Alemania y he visto una división notable entre los industriales de esa nación y su liderazgo político. Durante años, las principales empresas han visto a Rusia como un mercado natural, una economía complementaria que necesita modernizar su fabricación y poder suministrar a Europa gas natural y otras materias primas. La postura de la Nueva Guerra Fría en Estados Unidos está tratando de bloquear esta complementariedad comercial. Advirtiendo a Europa contra la «dependencia» del gas ruso de bajo precio, ha ofrecido vender GNL de alto precio desde los Estados Unidos (a través de instalaciones portuarias que aún no existen en ningún lugar para el volumen requerido). El presidente Trump también insiste en que los miembros de la OTAN gasten un 2% de su PIB en armas, comprado preferentemente en Estados Unidos, no en comerciantes alemanes o franceses de armas.
La exageración de su posición en los Estados Unidos está llevando a la pesadilla eurasiática Mackinder-Kissinger-Brzezinski que mencioné anteriormente. Además de impulsar a Rusia y China, la diplomacia de los Estados Unidos está agregando a Europa al corazón del país, independientemente de la capacidad de los Estados Unidos para intimidar al estado de dependencia hacia el cual la diplomacia de los Estados Unidos alcanzó desde 1945.
El Banco Mundial, por ejemplo, tradicionalmente ha sido dirigido por un Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Su política constante desde su inicio es proporcionar préstamos para que los países dediquen sus tierras a la exportación de cultivos en lugar de dar prioridad a la alimentación. Es por eso que sus préstamos son solo en moneda extranjera, no en la moneda nacional necesaria para proporcionar soporte de precios y servicios de extensión agrícola, como lo ha hecho que la agricultura de los Estados Unidos sea tan productiva. Al seguir el consejo de los EE.UU., los países se han abierto al chantaje de los alimentos : sanciones contra los cereales y otros alimentos, en caso de que se salgan de la línea con las demandas diplomáticas de los EE.UU.
Vale la pena señalar que nuestra imposición global de las míticas «eficiencias» de obligar a los países latinoamericanos a convertirse en plantaciones para cultivos de exportación como el café y los plátanos en lugar de cultivar su propio trigo y maíz no ha logrado ofrecer mejores vidas, especialmente para aquellos que viven en centroamerica. La «propagación» entre los cultivos de exportación y las importaciones de alimentos más baratos de los EE.UU. que se suponía que se materializarían para los países que seguían nuestro libro de jugadas fracasaron estrepitosamente: presenciaron las caravanas y los refugiados en todo México. Por supuesto, nuestro respaldo de los dictadores militares y los señores del crimen más brutales tampoco ha ayudado.
Asimismo, el FMI se ha visto obligado a admitir que sus directrices básicas eran ficticias desde el principio. Un núcleo central ha sido hacer cumplir el pago de la deuda oficial mediante la retención del crédito del FMI a los países en situación de incumplimiento. Esta regla se instituyó en un momento en que la mayor parte de la deuda oficial intergubernamental se debía a los Estados Unidos. Pero hace unos años, Ucrania incumplió los $ 3 mil millones adeudados a Rusia. El FMI dijo, en efecto, que Ucrania y otros países no tenían que pagar a Rusia ni a ningún otro país que se considerara que actuaba de manera demasiado independiente de los Estados Unidos. El FMI ha otorgado crédito a la la corrupción en Ucrania para alentar su política antirrusa en lugar de defender el principio de que las deudas intergubernamentales deben pagarse.
Es como si el FMI ahora operara desde una pequeña habitación en el sótano del Pentágono en Washington. Europa se ha dado cuenta de que su propio comercio monetario internacional y sus vínculos financieros están en peligro de atraer la ira estadounidense. Esto quedó claro el otoño pasado en el funeral de George HW Bush, cuando el diplomático de la UE se encontró degradado hasta el final de la lista para ser llamado a su asiento. Le dijeron que los Estados Unidos ya no consideran a la UE una entidad con buena reputación. En diciembre, «Mike Pompeo pronunció un discurso sobre Europa en Bruselas, su primer y muy esperado», en el que exaltó las virtudes del nacionalismo, criticó el multilateralismo y la UE, y dijo que los "organismos internacionales" que limitan la soberanía nacional «deben ser reformados o eliminados» [5].
La mayoría de los eventos anteriores han sido noticia en solo un día, 31 de enero de 2019. La conjunción de Estados Unidos se mueve en muchos frentes, contra Venezuela, Irán y Europa (por no mencionar China y las amenazas comerciales y los movimientos contra Huawei que también están en erupción hoy) parece que este será un año de fractura global.
No todo lo hace el presidente Trump, por supuesto. Vemos al Partido Demócrata mostrando los mismos colores. En lugar de aplaudir a la democracia cuando los países extranjeros no eligen a un líder aprobado por los diplomáticos estadounidenses (ya sea Allende o Maduro), se dejaron caer la máscara y se mostraron como los principales imperialistas de la Nueva Guerra Fría. Ahora está a la intemperie. Harían de Venezuela el nuevo Chile de la era Pinochet. Trump no está solo en apoyar a Arabia Saudita y sus terroristas Wahabi que actúan, como lo dijo Lyndon Johnson, «Sí son Bastardos, pero son nuestros bastardos».
¿Dónde está la izquierda en todo esto? Esa es la pregunta con la que abrí este artículo. Qué sorprendente es que solo los partidos de derecha, Alternative for Deutschland (AFD) o los nacionalistas franceses de Marine le Pen y los de otros países se opongan a la militarización de la OTAN y busquen reactivar los vínculos comerciales y económicos con el resto de Eurasia.
El final de nuestro imperialismo monetario, sobre el que escribí por primera vez en 1972 en el Súper Imperialismo, aturde incluso a un observador informado como yo. Se necesitó un colosal nivel de arrogancia, falta de visión y falta de ley para acelerar su declive, algo que solo podían ofrecer a Donald Trump los neoconservadores como John Bolton, Eliot Abrams y Mike Pompeo.
Michael Hudson trabajó como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Es autor de varios libros, entre los que destacan: «Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire» (nueva ed., Pluto Press, 2003) y «Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations» (ISLET, 2009). Página web: Michel Hudson
Notas
[2] Patricia Laya, Ethan Bronner y Tim Ross, «Maduro se vio obstaculizado en su intento de obtener $ 1.2 billones de oro del Reino Unido», Bloomberg, 25 de enero de 2019. Anticipándose a tal doble cross, el presidente Chávez ya actuó en 2011 para repatriar 160 toneladas de oro a Caracas desde Estados Unidos y Europa.
[3] Patricia Laya, Ethan Bronner y Tim Ross, «Maduro fue frustrado en su intento de obtener $ 1.2 billones de oro del Reino Unido», Bloomberg, 25 de enero de 2019.
[4] Corina Pons, Mayela Armas, «Exclusiva: Venezuela planea volar las reservas de oro del banco central a los EAU», fuente, Reuters, 31 de enero de 2019.
[5] Constanze Stelzenmüller, «La política de Estados Unidos en Europa toma un giro nacionalista», Financial Times, 31 de enero de 2019.