Hay pruebas suficientes
También fueron acusados otros dos ex funcionarios de su administración
Río De Janeiro. Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente
de Brasil, fue imputado ayer por haber aceptado, presuntamente, sobornos
de la constructora Odebrecht a cambio de favores políticos.
La decisión del juez federal de Brasilia, Vallisney de Oliveira, consideró que la pieza acusatoria de la fiscalía
es apta y descriptiva, pues contiene videos, correos electrónicos, tablas, informes policiales y otros documentos, según adelantó a la cadena de televisión O Globo.
También fueron imputados en el mismo proceso Antonio Palocci y Paulo
Bernardo Silva, ministros de Economía y Planificación, respectivamente,
durante los gobiernos de Lula, además del empresario Marcelo Odebrecht.
Según la acusación, en 2010 la empresa prometió a Lula un total de 64
millones de reales (16.5 millones de dólares), dinero que según la
fiscalía fue a dar a las arcas del Partido de los Trabajadores.
Una de las cosas que pedía la constructora era que el estatal Banco
Nacional del Desarrollo Económico y Social aumentara un préstamo
concedido a Angola.
Después de que se concedió ese préstamo, Odebrecht, que fue
contratada por el país africano para ejecutar obras de infraestructura,
se embolsó parte de los valores aportados por el banco.
Lula fue condenado, sin pruebas, en otro proceso por presuntos
delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero relacionados con la
supuesta recepción de un departamento de la constructora OAS, a cambio
de favores dentro de la trama corrupta de Petrobras y desde el 7 de
abril de 2018 cumple sentencia de 12 años y un mes en la cárcel de
Curitiba.
Lula ha defendido su inocencia y asegura que es víctima de una
persecución que pretendió evitar que volviera al poder en las elecciones
presidenciales de 2018.
Esta semana la fiscalía se mostró favorable a que el líder
izquierdista pase a régimen semiabierto, dado que ya transcurrió una
sexta parte de la condena, aunque la decisión final será del Tribunal
Superior.
Desde Buenos Aires, el presidente de Brasil, el neofascista Jair
Bolsonaro, junto con su homólogo de Argentina, Mauricio Macri, pidió a
los argentinos votar con más razón que emoción en los comicios.
En octubre acudirán a las urnas y deben tener, así como ocurrió en Brasil, mucha razón y menos emoción para decidir el futuro, expresó Bolsonaro, y añadió:
pienso que toda América del Sur está preocupada por que no tengamos nuevas Venezuelas en la región.
En la capital argentina hubo movilizaciones de repudio a la presencia
del mandatario brasileño y otras a favor, aunque menos numerosas.
Macri busca la relección y Cristina Fernández, de centroizquierda,
será candidata a vicepresidenta como compañera de fórmula de Alberto
Fernández.
Sputnik, Europa Press y Reuters
Periódico La Jornada

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