Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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lunes, 9 de septiembre de 2019

Afganistán: el pantano de Estados Unidos


Editorial La Jornada 


Tras la suspensión de las negociaciones entre el gobierno de Washing-ton y la facción armada afgana del talibán, el portavoz de la segunda, Zabihulá Mujahid, afirmó que Estados Unidos sufrirá más que nadie, su credibilidad se verá lastrada, sus pérdidas humanas y financieras aumentarán, en tanto no tenga lugar un final completo de la ocupación del país centroasiático por fuerzas estadunidenses. Hace 20 años pedimos una comprensión mutua, seguimos en esta posición y creemos que la parte estadunidense debe regresar a la mesa de negociaciones, concluyó Mujahid.
Como se recordará, el sábado pasado el presidente Donald Trump decidió abruptamente suspender las conversaciones de paz, orientadas a permitir un retiro paulatino de las tropas ocupantes, poniendo de pretexto la muerte de uno de sus efectivos en un atentado perpetrado el jueves en Kabul, la capital afgana. Tales conversaciones se iniciaron el año pasado, cuando Washington hubo de rendirse a la evidencia de que le resulta imposible conseguir una victoria militar decisiva sobre el grupo fundamentalista que entre 1996 y 2001 estableció un emirato islámico en Afganistán y que fue acusado por George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, de complicidad en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
A raíz de la invasión de octubre de 2001 por fuerzas estadunidenses y británicas, en lo que fue denominado Operación libertad duradera, los talibanes fueron desalojados de Kabul y los invasores, apoyados por una coalición internacional, causaron una enorme destrucción humana y material en la infortunada nación ocupada pero no fueron capaces de infligir a las fuerzas del talibán una derrota total.
Por el contrario, a pesar de actuar con una violencia que llegó a la comisión de crímenes de lesa humanidad, Estados Unidos quedó empantanado en una guerra de desgaste ante un enemigo elusivo que no ha permitido la consolidación de los gobiernos locales protegidos por Washington. Se calcula que a la fecha los talibanes controlan más de la mitad del territorio afgano.
Aunque los presidentes Bush y Barack Obama se juraron no negociar con el grupo integrista, Trump ha debido admitir tácitamente que tras 18 años de guerra la presencia militar de su país en Afganistán no va a ningún lado y que el despliegue de 14 mil efectivos estadunidenses en ese país –más una importante cantidad de material bélico que incluye artillería, aeronaves, transportes y artefactos de guerra electrónica– es un dispendio monumental.
La paradoja de la interminable batalla estadunidense en tierras afganas es que se libra contra enemigos que los propios gobernantes estadunidenses ayudaron a organizarse y armarse: cuando los muyahidines fundamentalistas locales resistieron la intervención de la extinta Unión Soviética, entre 1978 y 1992, Washington emprendió la llamada Operación ciclón para enviar grandes cantidades de equipo bélico y dinero a quienes después habrían de conformar la organización Al Qaeda y las fuerzas del talibán.

miércoles, 26 de junio de 2019

Pence: México hace más que los demócratas por detener flujo migratorio


Washington. El vicepresidente estadunidense, Mike Pence, aseguró que México está haciendo más que el Partido Demócrata para frenar la inmigración, después de que la Guardia Nacional mexicana ha completado su despliegue en los límites con Estados Unidos y Guatemala.
México está manteniendo su promesa y está enviando 15 mil tropas a la frontera para ayudar con la crisis. Entre tanto, los demócratas no financiarán camas para los niños migrantes, ha dicho Pence en su cuenta de Twitter, afirmando que por ello México sigue haciendo más que los congresistas demócratas para asegurar la frontera.
Estados Unidos y México llegaron a un acuerdo in extremis para evitar que el 10 de junio entraran en vigor aranceles con los que la administración de Donald Trump había amenazado al país vecino si no adoptaba medidas contundentes para frenar el flujo migratorio.
A cambio de cancelar los aranceles a los productos mexicanos, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a desplegar a las fuerzas de seguridad en sus fronteras. Ayer, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, confirmó que el despliegue militar se ha completado.
En la frontera con Estados Unidos ha enviado a 15 mil efectivos, mientras que a la zona limítrofe con Guatemala y Belice, en el sur, ha destinado unos 10 mil 500.
La atención a la migración no va a perder el carácter humanitario, aseguró el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo. Pero no podemos ser ingenuos, añadió, esgrimiendo que los tratantes de personas son los mayores responsables del incremento del flujo migratorio, porque hay mucho dinero de por medio.
En la misma línea, el Presidente mexicano aclaró que los uniformados no han recibido órdenes de detener a los migrantes que intentan llegar a Estados Unidos, pero sí actuarán contra las mafias.

Periódico La Jornada

martes, 16 de abril de 2019

EE.UU. presionó y logró que la Corte Penal Internacional no investigue sus crímenes en Afganistán


CLAE / Rebelión

Presionados por Washington, los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) rechazaron una petición de abrir una investigación por los crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos por fuerzas militares y mercenarias estadounidenses en Afganistán, una decisión que Estados Unidos tildó de "gran victoria".
El anuncio es un duro revés para la fiscalía, y fue rápidamente criticado por grupos de defensa de derechos humanos para los que es un "golpe devastador" para las víctimas del conflicto afgano iniciado en 2003.
"Los jueces decidieron que una investigación sobre la situación en Afganistán en este momento no serviría a los intereses de la justicia", indicó en un comunicado la corte con sede en La Haya, pese a haber admitido que existía “una base razonable que permite considerar que se puedan haber cometido crímenes en Afganistán que son de la competencia de la CPI”.
Sin embargo, han rechazado que la investigación y el proceso judicial pudieran llevarse a cabo con éxito en la situación actual y por la "previsible ausencia de recursos adicionales para el presupuesto de la corte", “En consecuencia, es poco probable que la continuación de una investigación conduzca al logro de los objetivos enumerados por las víctimas a favor de la investigación”, concluyeron los jueces.
El rechazo de Estados Unidos se hizo patente desde que la Fiscalía solicitara en noviembre de 2017 abrir la investigación sobre Afganistán, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, amenazó en septiembre con imponer sanciones económicas contra el personal de la corte. Además, hace un mes anunció que prohibiría la entrada a EE.UU. de los juristas de la CPI y cumplió su palabra la semana pasada, cuando le retiró el visado a la fiscal general, Fatou Bensouda.
Así, por medio de presiones y sanciones, EEUU logró impedir cualquier investigación por la institución de las múltiples violaciones de los derechos humanos de las tropas estadounidenses desplegadas en Afganistán o en otros países, así como las de su aliado régimen israelí.
Pompeo reveló que la Administración del presidente Donald Trump tiene también planes para imponer embargos económicos a la CPI si “no cambia su actitud”. Estados Unidos no ha ratificado el Estatuto de Roma que en 2002 constituyó la CPI, cuyo objetivo es llevar ante la justicia a los responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidios. Obviamente porque podría investigar sus genocidios en Afganistán, Irak y otros países.
Varias organizaciones humanitarias reprocharon a la Corte Penal Internacional (CPI) su rechazo a investigar a tropas estadounidenses, talibanes y autoridades de Afganistán por crímenes de guerra y de lesa humanidad en ese país. "Los jueces han dejado que las consideraciones políticas superen a los derechos de las víctimas", indicó la directora asociada de Human Rights Watch (HRW) Param-Preet Singh, que calificó la decisión de "golpe devastador para las víctimas".
"La decisión será vista como una capitulación ante la intimidación y las amenazas de Washington", afirmo en un comunicado el director de Asia del Sur de Amnistía Internacional, Biraj Patnaik, quien tildó el rechazo a la investigación como "sorprendente" y auguró que "debilitará la ya cuestionada credibilidad de la corte".
El presidente Donald Trump habló el viernes de una "gran victoria" para el "Estado de derecho". Su secretario de Estado, Mike Pompeo, indicó: "Estoy contento de que la corte haya reconsiderado sus actos", dijo.
Bensouda anunció en noviembre de 2017 que iba a pedir a los jueces la autorización de abrir una investigación sobre los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del conflicto afgano, en especial por el ejército estadounidense. La oficina de la fiscal abrió un examen preliminar en 2006. La fiscal no excluyó presentar un "recurso" ante la CPI.
Mirko. C. Trudeau: Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

lunes, 25 de marzo de 2019

American curios ; La gran mentira



La semana pasada se cumplió el 16 aniversario de la guerra de Estados Unidos en Irak, algo que casi nadie en calles, universidades, cafés, antros, parques o edificios gubernamentales registró, y menos aún comentó. Ni el comandante en jefe. Esa y las otras guerras ya se ha vuelto parte del ruido de trasfondo de este país. Una guerra más, una mentira más.
Esta mentira costó más de 190 mil civiles muertos por violencia directa de esa guerra, casi 5 mil militares estadunidenses que han perecido, cientos de miles de civiles y militares heridos, y un costo mayor de 2 billones de dólares hasta la fecha (y eso que no es la guerra activa más larga en la historia del país; esa tiene 17 años y está en Afganistán), según el informe Costos de Guerra, de la Universidad Brown.
La gran mentira implicó que miles de jóvenes estadunidenses –en su gran mayoría pobres y de clase trabajadora– fueron enviados a Irak o Afganistán a matar y herir a otros jóvenes como ellos. Los que regresaron, si es que no en un ataúd o en una camilla, sí con heridas sicológicas de largo plazo, fueron recibidos por una población que, la verdad, si es que se acuerda de ellos, prefiere no ponerle mucha atención a todo eso, más allá de rendir homenajes a nuestros veteranos antes de un partido de beisbol o de futbol.
Seguramente es el único país en la historia donde uno puede pasar por las calles de todas las ciudades y grandes pueblos sin darse cuenta ni acordarse que está en medio no sólo de una, sino de varias guerras.
Como toda guerra, la de Irak fue producto de una gran mentira, una mentira propagada por casi todos los principales medios (con algunas notables excepciones) y por una clase intelectual profesional vinculada al poder, y todos éstos, hasta hoy día, jamás han pagado las consecuencias y muchos menos han tenido que rendir cuentas por su complicidad.
Es una guerra en la cual se fabricó la justificación frente a todos: se declaró que Irak tenía armas de destrucción masiva, que era en parte responsable de los atentados del 11-S, que era un Estado que daba refugio a terroristas. Todo eso fue falso. Y se sabía en esos mismos momentos; millones de personas en algunas de la movilizaciones antiguerra más grandes de la historia lo sabían, no cayeron en en el engaño.
El objetivo no tenía nada que ver con democracia, libertad, asistencia humanitaria ni nada de eso. Tenía el objetivo de cambio de régimen y, ni hablar, petróleo.
Entre los promotores más feroces de la mentira en el gobierno de George W. Bush estaban Elliott Abrams y John Bolton, junto a un amplio elenco de los mismos jefes de medios e intelectuales de tanques pensantes, tanto conservadores como liberales, que hoy día invitan a todos a creerles algunas más, incluido el caso de Venezuela.
Como señala el periodista Matt Taibbi, de Rolling Stone, el daño que esta historia (la guerra contra Irak) causó en nuestras reputaciones colectivas aún es poco entendida en el negocio (de los medios), y señala que esa mancha no se podrá lavar hasta que enfrentemos qué tan mal fue, y es mucho peor de lo que estamos admitiendo, aun ahora.
¿Cuántas otras guerras repletas y justificadas con mentiras continúan hoy día? Hay una contra los inmigrantes en la frontera (con despliegue militar), otra permanente contra el narco, y ni contar las acciones bélicas activas de Washington en varias partes del mundo, incluidos por lo menos siete países que casi ningún estadunidense puede siquiera nombrar.
Según el informe Costos de Guerra, Estados Unidos conduce hoy día actividades anti-terroristas en 80 países (40 por ciento de los países del planeta), ha gastado más de 5.9 billones en las guerras posteriores al 11 de septiembre de 2001, han muerto un total de 480 mil personas en Irak, Afganistán y Pakistán, incluidos 244 mil civiles por violencia directa, casi todo con justificaciones engañosas.
Las mentiras oficiales cuestan muy caro, pero casi nunca para los mentirosos, sino para todos los demás. Esa es la verdad.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Disección de la retirada dePutin en Siria: ¿evitar la trampa Brzezinski?


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Foto
Vladimir Putin, tras reunirse con el rey Mohammed VI de Marruecos, ayer en el KremlinFoto Afp

Un día después del atentado en Ankara y un día antes del inicio de las negociaciones de Ginebra-3 entre el gobierno de Assad y los rebeldes presentables, el zar Vlady Putin –como todas sus jugadas de ajedrez– toma desprevenido a todo el mundo con el anuncio de su inesperado retiro en Siria (http://goo.gl/QUUVkA). ¿El radar de Putin se puso en estado de máxima alerta después de la entrevista de Obama a The Atlantic (http://goo.gl/WkcKzM)?
Como si se tratara de un guión secreto, la guerrilla chiíta libanesa Hezbolá anuncia también su retiro del teatro sirio (http://goo.gl/DGmt9H), lo cual hace comentar al destacado analista Juan Cole que algo misterioso está en juego y, como varios exégetas regionales, da pie a la conjetura de que las superpotencias parecen pensar que una nueva Siria federal (¡supersic!) podría emerger si las líneas provinciales son redibujadas de acuerdo con las posiciones presentes (http://goo.gl/ikKycx).
Juan Cole cita al portal saudita Al Arabiya de que se puede gestar una provincia sunita en Deir al-Zor y Al-Raqqa (nota: capital del yihadismo), una kurda en el norte, y una cosmopolita integrada por alauitas/cristianos/drusos en la región occidental que va de Damasco a Latakia.
Siempre sí camina el plan B: el plan del israelí-estadunidense Feltman (http://goo.gl/g1oy58), que va de acuerdo con el plan del israelí Yinon (http://goo.gl/sfMwgm), y actualizado tanto por Netanyahu (http://goo.gl/PJxnrR) como por James Stavridis, ex almirante y ex comandante de la OTAN (http://goo.gl/Z0S0el).
El canciller ruso Lavrov afirma poseer evidencia de que el ejército turco se encuentra en Siria (http://goo.gl/ozWjD0), mientras Mario Andrijasevic arguye que el ataque a Ankara tenía por objetivo empujar a Turquía a invadir Siria (https://goo.gl/9HJzo4).
¿Es Turquía, miembro de la OTAN, la punta de lanza de la trampa Brzezinski para empantanar a Rusia cuando el presidente Erdogan realiza una alianza con el régimen de Kiev, hostil a Moscú, e intenta atraer a su causa a Azerbaiyán?
En fechas recientes se han gestado frenéticas visitas de los dos secretarios de Defensa de Rusia e Irán a sus respectivas capitales: algo inédito sucedió en Moscú y Teherán.
En el hipercomplejo avispero medio-oriental, seguramente a Putin no se le pasó por alto la visita a Teherán la semana pasada del premier turco Ahmet Davutoglu al presidente iraní Hassan Rouhani, quienes se pronunciaron en contra tanto de un sistema federal en Siria como de una provincia kurda, cuya metástasis geopolítica carcomería las regiones kurdas de sus respectivos países.
La prensa israelí-anglosajona, desde The New York Times hasta el portal del siniestro Mossad (http://goo.gl/3RIhge), conjeturan que existe un distanciamiento entre Moscú y Bashar el Assad, condimentado de un alejamiento con Irán, mientras el portal iraní Press Tv lo desmiente en forma categórica (http://goo.gl/wYnNLq).
J Hawk escribe en especial para el relevante portal ruso South Front que existen ocho razones del espectacular retiro ruso (https://goo.gl/UW6YRB):

1. El Khamsin: cuando a partir de abril las severas tormentas de arena del desierto impiden las operaciones aéreas.

2. Autosuficiencia del ejército sirio: ha recuperado la iniciativa y se encuentra en la ofensiva en Alepo y Palmira cuando ha sido dotado del equipo necesario por Rusia para, por lo menos, detener la ofensiva de los yihadistas, quienes buscan abrir un nuevo frente en Libia.

3. Presión occidental: no hay tal cuando la cacofonía de la propaganda occidental ha amainado y, al contrario, admite la asombrosa fuerza militar de Rusia.

4. Disgusto con Assad: para que sea más flexible durante las negociaciones de Ginebra-3.

5. Arreglo con los sunitas: se detiene el empuje para reconquistar Raqqa. Y aquí el ejército sirio no podría solo con el paquete, por lo que en forma muy hábil Putin le deja el honor a Obama de tomar Raqqa. Cabe señalar que tanto en Deir-ez-Zor como en Raqqa predomina el factor saudita.

6. Arreglo con Estados Unidos: que ya existe pero se ignora si es minimalista –limitado a que se quede Assad en la parte de la Siria útil, pero sin territorio sustancial– o maximalista (poco improbable). A mi juicio, quizá Rusia haya cedido ahora su turno determinante a Estados Unidos para capturar Raqqa.

7. Arreglo con los europeos: la Unión Europea (UE) publicó, el mismo día del retiro ruso, sus cinco principios para negociar con Rusia, que afirman que las sanciones son un instrumento político, no económico. Los europeos han bajado el tono de los anatemas contra Putin, mientras la UE opera un arreglo con Turquía sobre los refugiados. ¿Fin de las sanciones?

Y 8. Arreglo con los sauditas: “Rusia y los sauditas desean limitar la producción global de petróleo para empujar el precio del crudo más allá de los 50 dólares. En consecuencia, un acuerdo en Siria que acomode los intereses de ambas partes parece enteramente plausible y aun lógico, puesto que el valor del pacto petrolero supera por mucho el valor de la máxima victoria en Siria para cualquiera de ellos (…) Las relaciones de Irán y Rusia súbitamente pasan por una mala racha. Irán ha retirado a los guardias revolucionarios de Siria, está en contra del plan de congelamiento de la producción de petróleo”.

El comentarista The Saker, muy cercano a Rusia, aduce que Putin sentenció que su objetivo era estabilizar la autoridad legítima y crear condiciones para un compromiso político, lo cual ha sido satisfactoriamente cumplido (http://goo.gl/xVNBoJ).
Expresa que la fuerza militar rusa en Siria es muy pequeña (¡supersic!), por lo que la intervención debe ser alabada por haber colocado objetivos en proporción a sus capacidades reales y deja varias preguntas sin contestar sobre la balcanización de Siria y el futuro de las opciones y operaciones de Rusia.

¿Devuelve Putin a EU su Afganistán?

Según The Saker, Putin deja el camino libre a Estados Unidos para conseguir su pequeña guerra victoriosa contra los yihadistas, lo cual también pudiera ser una trampa, porque requerirá del ejército terrestre del Pentágono, que puede quedar a su vez empantanado.

¿Putin revira a Estados Unidos la trampa que le tenía preparada Brzezinski? (http://goo.gl/HzlKrE). La rusofobia de Brzezinski ha sido eterna desde Afganistán (http://goo.gl/WMnTNM).

The Saker juzga que la balcanización de Siria ha sido el objetivo de Israel y si los turcos y sus aliados sauditas invaden, ello casi seguramente resultará en la balcanización de Siria. Arguye que el control de la base aérea Khmeimim en la provincia de Latakia y la base en el puerto de Tartus deja las opciones abiertas a un retorno ruso.

Mientras mejora la cotización del alicaído rublo ruso, Putin arroja la pelota en el campo de la coalición sunita de Turquía/Arabia Saudita/Qatar y obliga a Obama a mostrar sus cartas sobre la eclosión del Estado kurdo en Siria, que no desean ni Turquía ni Irán.

La OTAN ya no podrá definir el sitio de la contienda que más le conviene contra Rusia: Siria.
Con su repliegue, Rusia selecciona mejor el frente del Ártico, donde se conecta con China frente a Estados Unidos.
Facebook: AlfredoJalife

sábado, 14 de noviembre de 2015

También las guerras tienen reglas



Democracy Now!


Nadie discute que fue el ejército estadounidense el que en la madrugada del sábado 3 de octubre llevó a cabo el ataque aéreo contra un hospital de la ciudad de Kunduz, en Afganistán. El ataque contra el centro asistencial de Médicos Sin Fronteras, el Centro de Trauma de Kunduz, fue devastador y provocó la muerte de al menos 30 personas. Los pacientes de la única unidad de cuidados intensivos de la región murieron incinerados en sus camas. Integrantes del equipo médico perdieron la vida a causa de bombas de metralla que les arrancaron las extremidades. Al menos una persona fue decapitada por el impacto. Mientras la gente huía del edificio en llamas, el helicóptero de combate aéreo AC-130 de Estados Unidos los masacraba desde el aire con armas automáticas. Médicos y otros integrantes del personal hospitalario recibieron disparos cuando corrían hacia otro sector del complejo intentando ponerse a salvo.

El Centro de Trauma de Kunduz estaba en el mismo lugar, practicando miles de cirugías y brindando tratamiento a decenas de miles de personas en la sala de emergencias, desde hacía cuatro años. Médicos Sin Fronteras, conocida internacionalmente por su nombre en francés Medecins Sans Frontieres o MSF, le había proporcionado en repetidas oportunidades las coordenadas de GPS exactas del hospital a funcionarios de gobierno de Estados Unidos y de Afganistán. Jason Cone, director ejecutivo de Médicos Sin Fronteras Estados Unidos dijo en el noticiero “Democracy Now!”: “Como condición previa a la apertura del hospital, negociamos con Estados Unidos, con Afganistán y con la OTAN, así como con las fuerzas de la oposición, con el Talibán. Recibimos el apoyo de todos esos grupos para operar este hospital”. Cone continuó: “Como parte de las negociaciones se acordó que proporcionaríamos nuestras coordenadas de GPS a las distintas partes. Se las proporcionamos incluso recientemente, el 29 de septiembre. Eso fue para reforzar el hecho de que sabíamos que estaban pasando cosas. Empezaban a llevarse a cabo más bombardeos y se nos dijo que esa era la forma de garantizar la protección de nuestras instalaciones". El 29 de septiembre fue un día de gran importancia en Kunduz, donde se venían librando batallas por el control de la ciudad entre el Talibán y las fuerzas afganas desde el mes de abril. El 28 de septiembre, una unidad del Talibán de tan solo 500 hombres, según se informó, logró derrotar a los 7.000 soldados del Ejército Nacional Afgano allí apostados, tomando así el control de Kunduz. Fue la primera ciudad importante que el Talibán reconquistó desde el inicio de la invasión y posterior ocupación por parte de Estados Unidos en octubre de 2001, cuando los talibanes fueron expulsados del poder. Médicos Sin Fronteras sabía que la primera línea del conflicto les golpeaba la puerta y que el hospital se vería inundado por muchas víctimas más. Cone afirmó: “Este hospital estaba abierto desde hacía cuatro años. De hecho, esa noche se trataba probablemente del edificio más iluminado de toda la ciudad de Kunduz, que tiene una población de unas 300.000 personas, porque teníamos generadores funcionando esa noche. Por lo que estaba bien iluminado y resultaba fácilmente visible desde el cielo. Además, se trataba de uno de los edificios más conocidos de la zona”.Cuando le preguntamos si el ataque constituía un crímen de guerra, Jason Cone empleó las palabras precisas de un trabajador de ayuda humanitaria: “Se ha discutido mucho si se trató o no de un error. La intencionalidad o no no es necesariamente el umbral que hay que atravesar para que constituya una grave violación del derecho humanitario internacional. Si el ejército no logra distinguir entre blancos militares y civiles, como en este caso, desde nuestro punto de vista y en función de todo aquello que sabemos, consideramos que son culpables de violar el derecho humanitario internacional”.MSF llevó a cabo una exhaustiva investigación interna y compartió sus conclusiones con el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano. Al día siguiente, la dieron a conocer públicamente. Cone sostuvo: “Es parte de nuestros esfuerzos para cooperar con la investigación. Pero aún así, sentimos que es necesario que se lleve a cabo una investigación independiente e imparcial del bombardeo”. MSF solicitó al gobierno estadounidense que acepte la intervención de la Comisión Humanitaria Internacional, un organismo con sede en Suiza fundado hace casi un cuarto de siglo en el marco de la Convención de Ginebra con el cometido específico de investigar posibles crímenes de guerra. Hasta la fecha, nunca se le encomendó a la mencionada comisión que realice ninguna investigación. Paralelamente, quienes perpetraron el ataque, es decir el gobierno de Estados Unidos, la OTAN y el gobierno afgano, llevan a cabo sus propias investigaciones. El pedido público de Médicos Sin Fronteras de que se lleve a cabo una investigación independiente cuenta con el apoyo de una petición mundial que hasta el momento ha sido suscrita por 500.000 personas.Tres semanas después del ataque registrado en Kunduz, otro hospital de Médicos Sin Fronteras sufrió un ataque; esta vez en Yemen. El hospital recibió varios ataques en el transcurso de dos horas, aún cuando en el techo figuraba el logo de MSF y las coordenadas de GPS habían sido proporcionadas en múltiples oportunidades a la coalición que encabeza Arabia Saudita. Todo indica que el Ejército de Arabia Saudita lanzó el ataque, haciendo uso de los bombarderos y las armas proporcionadas por Estados Unidos.Cone afirmó en relación con el ataque en Yemen: “Definitivamente constituye una violación al derecho humanitario y hemos estado en contacto directo con autoridades saudíes en relación a ello. Desafortunadamente, han modificado su versión en varias oportunidades. Para nosotros, se trata simplemente de reforzar el hecho de que existe la Convención de Ginebra, de que esa Convención rige las leyes de guerra. No somos ingenuos. Somos conscientes de los riesgos de trabajar en zonas de guerra. Venimos trabajando en ellas desde hace más de 40 años. Sin embargo, es necesario saber que los gobiernos continúan respetando esas reglas, porque son las reglas que nos permiten seguir enviando gente a las regiones en guerra para tratar a las víctimas".El horror vivido durante el ataque al hospital de Kunduz nunca abandonará a la enfermera de MSF Lajos Zoltan Jecs, que dormía en un lugar seguro dentro del hospital cuando impactaron las bombas. “Intentamos entrar a uno de los edificios en llamas. No puedo describir lo que se vivía en el interior. No hay palabras para transmitir lo terrible que era. En la Unidad de Cuidados Intensivos había seis pacientes que se estaban quemando vivos en sus camas. Vimos morir a nuestros compañeros. A nuestro farmacéutico... La noche anterior había estado hablando con él y planificando el stock y después murió ahí en nuestra oficina”, relató.Por el momento, ninguno de los ataques contra los hospitales ha sido mencionado en los debates o foros presidenciales de Estados Unidos. Es necesario que se lleve a cabo una completa investigación de estos crímenes para hacer que los responsables rindan cuentas. Y es necesario que se lleve a cabo un profundo debate en este año de elecciones presidenciales para determinar si se permitirá que continúen perpetrándose ataques como estos que únicamente perpetúan el terror.© 2015 Amy GoodmanTraducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.orgAmy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2015/11/13/tambien_las_guerras_tienen_reglas

viernes, 6 de noviembre de 2015

Médicos Sin Fronteras: Bombardeo estadounidense de hospital afgano no fue un error




Al presentar los resultados de una investigación interna, el director general de MSF, Christopher Stokes, dijo en rueda de prensa en Kabul que todo indica que el bombardeo del 3 de octubre pasado en la norteña ciudad afgana de Kunduz, en el que murieron 30 personas, buscaba “matar”.
La noche del bombardeo “no había combates” en los alrededores, y de hecho “era tan tranquila, que algunos miembros del personal salieron a la calle por primera vez en cinco días”, dijo Stokes sobre el ataque, que el Pentágono atribuyó a un “error” en la cadena de mando.
“Es muy difícil a estas alturas pensar que fue un error. La opinión desde dentro del hospital es que este ataque tenía la intención de matar y destruir”, señaló el titular de MSF, informó la agencia de noticias EFE.
Según la investigación interna de la organización humanitaria presentada por Stokes, en el momento del ataque, había en el hospital 20 combatientes talibanes y siete miembros de las fuerzas afganas, todos ellos desarmados, como exigen las normas de ingreso a un centro de MSF.
El bombardeo se produjo en medio de una contraofensiva de tropas afganas que permitió recuperar Kunduz, capital de la provincia homónima, después que rebeldes talibanes tomaran la ciudad el 28 de septiembre, en su mayor logro militar desde el fin de su régimen tras la invasión de Estados Unidos en 2001.
El responsable de MSF destacó que no había “combatientes armados o luchando en o desde el terreno del hospital”, de acuerdo con los testimonios, las fotografías, las grabaciones de conversaciones telefónicas y otro material revisado en este estudio.
La organización humanitaria insistió en su petición de una investigación independiente que determine si el centro de salud “perdió su estatus de protegido a los ojos de las fuerzas militares implicadas en el ataque y por qué”.
“Todavía no sabemos qué pasó en las diferentes cadenas de mando”, afirmó Stokes, quien apuntó que, si hubo un error, MSF quiere conocer “quién tomó la decisión final, designó como objetivo el hospital y dio la orden”.
De los 30 fallecidos, 13 pertenecían al personal de MSF y 10 eran pacientes, mientras que siete cuerpos quemados quedaron irreconocibles. Asimismo, MSF teme que pueda haber más cadáveres entre los restos del hospital.
En el momento del ataque había 105 pacientes, 140 miembros afganos de MSF y nueve de otros países en el centro sanitario, en cuyo tejado ondeaban banderas de esta organización humanitaria y que ese día era uno de los pocos edificios iluminados de la ciudad, según Stokes.
MSF entregó una copia del informe al gobierno afgano y a responsables militares de Estados Unidos porque “algunos funcionarios afganos siguen diciendo que el hospital era una base talibán”, dijo el titular de MSF.
Luego, Stokes calificó de “ridícula” la versión de que en el hospital de Kunduz se encontraban hasta 300 talibanes y que había combates.
El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió disculpas a MSF por el ataque, y la Comisión Internacional Humanitaria de Ginebra activó una investigación independiente, el primer paso para analizar los hechos a la espera de que Washington y Kabul accedan a la apertura del procedimiento.
El hospital de Kunduz permanece cerrado y una comisión de MSF se ocupa de que se paguen compensaciones a las familias de las víctimas.
Una semana después del bombardeo, el Pentágono anunció que disponía de “la autoridad de hacer pagos (…) destinados a la reparación del hospital” de MSF bombardeado por Estados Unidos.
Sin embargo, la organización humanitaria dijo en un comunicado que “desde hace tiempo, la política de MSF es no aceptar fondos de ningún gobierno en sus misiones en Afganistán y otros conflictos. Esta política nos permite trabajar de manera independiente sin tomar partido por ninguna de las partes”.
LibreRed/Telam

jueves, 29 de mayo de 2014

EEUU mantendrá tropas de ocupación en Afganistán después de 2014



El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció este martes que las tropas estadounidenses se marcharán definitivamente de Afganistán en 2016, la decisión fue tomada por el mandatario luego de su visita al mencionado país, enfatizando que solamente quedarán los militares encargados de la seguridad de la Embajada de ese país en Kabul.

El plan de Obama es que la cantidad de soldados se reduzca de 32.800 a 9.800 a finales del 2014, quedando para el 2015 solo 4.900 militares. El mandatario destacó que los soldados estadounidenses “ya no patrullarán las calles de las ciudades, ni las montañas, ni los valles” de Afganistán más allá de 2014.

“Los americanos han aprendido que es más difícil terminar las guerras que empezarlas”, mencionó el Presidente, acotando que “Afganistán no será un lugar perfecto. Pero no es responsabilidad de Estados Unidos hacer que lo sea”.

Obama espera que la retirada completa de los militares se dé en 2016, justo cuando se termina su segundo y último mandato en la Casa Blanca. El mandatario señaló que el propósito de las misiones esta definido, recalcando que el ejército afgano será plenamente responsable de la seguridad del país.

Telesur

lunes, 26 de mayo de 2014

Obama en Afganistán: un pacifista violento



Editorial La Jornada

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizó ayer una visita sorpresiva a una base militar de su país en Afganistán, a fin de dar aliento a las tropas de Washington que, de acuerdo con lo previsto, abandonarán esa nación de Asia central a fines de este año –aunque aún no es claro si después de ese retiro permanecerá allí o no un contingente menor–, una vez que el gobierno de Kabul asuma plenamente la seguridad local.

Lo cierto es que la intervención violenta de Washington en Afganistán, iniciada con el pretexto de vengar los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y continuada desde entonces con cobertura de Naciones Unidas y de la OTAN, cumplió ya 13 años sin que se haya logrado el objetivo reclamado por George W. Bush y por Obama: destruir a la organización fundamentalista islámica Al Qaeda y a sus aliados afganos conocidos como el talibán.

El conflicto bélico ha dejado, en cambio, decenas de miles de muertos en el país víctima de la agresión, miles de bajas entre los agresores y una devastación material incalculable. Por lo demás, Afganistán dista mucho de ser una nación pacificada, y la violencia del régimen que encabeza Hamid Karzai y la de los grupos terroristas que se le enfrentan no tiene, a diferencia de la intervención militar occidental, un fin a la vista.

En contraste, la invasión y ocupación militares han dejado beneficios astronómicos a un puñado de empresas estadunidenses y europeas dedicadas a la fabricación de armamento, a la seguridad privada y a la realización de obras de infraestructura.

Junto con la invasión de Irak, iniciada por el antecesor de Obama en 2003, el conflicto bélico afgano se ha caracterizado por la violación sistemática de derechos humanos y por una pérdida del más elemental sentido ético en la conducción de la guerra, como exhibieron los expedientes de ambas guerras obtenidos por Chelsea Manning y universalmente divulgados por Wikileaks a fines de 2010. Las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, los secuestros y las masacres de civiles han sido constantes de ambas intervenciones. Al mismo tiempo, diversas investigaciones han dejado al descubierto la corrupción monumental con que se ha manejado el presupuesto bélico estadunidense en ambos casos y la que corroe a las autoridades de Kabul. Si bien es cierto que ello ha producido una grave erosión de la imagen internacional del gobierno de Washington y de sus aliados, no ha bastado para movilizar en forma decisiva a la opinión pública de Estados Unidos en contra de la guerra aún en curso en Afganistán.

Un aspecto particularmente indignante de la presencia militar estadunidense en el país centroasiático es el uso sistemático de aviones no tripulados (drones) en las operaciones de los ocupantes, recurso que ha causado miles de víctimas civiles y que debiera ser considerado crimen de lesa humanidad cuya responsabilidad principal recae en el propio Barack Obama, quien desde 2008, antes de arribar a la Casa Blanca, anunciaba que dejaría de lado la intervención en Irak para centrarse en la de Afganistán, y cuya administración ha sido férrea defensora de esas armas inteligentes que, a juzgar por la tragedia social que han dejado, no lo son tanto.

Aunque es difícil determinar un número confiable de víctimas porque los ataques suelen realizarse en regiones alejadas, sin cobertura de los medios, y porque Washington cuelga sobre todos los muertos la etiqueta de terroristas, hay algunos datos indicativos. En febrero del año pasado, por ejemplo, el Comité de la ONU por los Derechos de los Niños expresó su alarma por la muerte de cientos de menores como resultado de ataques y golpes aéreos de las fuerzas militares estadunidenses en Afganistán y debido a una notable falta de medidas preventivas y el uso indiscriminado de la fuerza.

En el vecino Pakistán esta clase de ataques ha dejado más de dos mil 200 muertos en la década pasada (dato de Ben Emmerson, relator especial de la ONU en Derechos Humanos y Antiterrorismo), de los cuales 80 por ciento son civiles (estimación del ministro paquistaní del Interior, Rehman Malik). El mismo Karzai, considerado un gobernante más leal a las potencias ocupantes que a su propio país, se ha visto obligado a protestar en diferentes ocasiones por las reiteradas agresiones realizadas mediante drones en contra de grupos civiles.

Significativamente, la mayor parte de los ataques con drones han sido ordenados por el gobierno de Obama después de que éste fue galardonado (2009) con el Premio Nobel de la Paz.

domingo, 30 de marzo de 2014

35 países en los que EEUU apoyó a fascistas, narcos y terroristas



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Libre Red/La Radio del Sur
El apoyo de Estados Unidos a los ultraderechistas y al reciente golpe de Estado en Ucrania es solo un ejemplo más del respaldo estadounidense al fascismo, al narcotráfico o al terrorismo a lo largo de la historia contemporánea.
En un artículo publicado en el portal AlterNet, el periodista Nicolas J. S. Davies hace un repaso a la historia del siglo XX y XXI y demuestra cómo fascistas, dictadores, narcotraficantes y señores de la guerra de todo el globo han gozado del patrocinio de EEUU en su implacable lucha por detentar el control mundial.
A continuación, los 35 países más destacados cuya historia reciente ha sido explícitamente perfilada por la ‘mano’, a veces no tan invisible, de EEUU.

Afganistán

En la década de 1980, EEUU trabajó con Pakistán y Arabia Saudita para derrocar el Gobierno socialista de Afganistán. Además, la CIA fundó, entrenó y armó a las fuerzas dirigidas por los líderes tribales conservadores, cuyo poder se vio amenazado por el progreso en la educación, los derechos de la mujer y la reforma agraria que se estaban llevando a cabo en el país. Tras la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán en 1989, los señores de la guerra apoyados por EEUU ‘desgarraron’ el país e impulsaron la producción de opio a un nivel sin precedentes —entre 2.000 a 3.400 toneladas por año—. El Gobierno talibán redujo la producción de opio en un 95% en dos años, entre 1999 y 2001, pero la invasión de EEUU en 2001 restauró a los señores de la guerra y a los narcotraficantes en el poder. Afganistán ocupa en la actualidad el puesto 175 de los 177 países más corruptos del mundo, el puesto 175 de 186 en desarrollo humano, y desde 2004, detenta el récord en producción de opio (5.300 toneladas al año).

Albania

Entre 1949 y 1953, EEUU y el Reino Unido se propusieron derrocar al Gobierno de Albania, el país comunista más pequeño y vulnerable de Europa del Este. Numerosos exiliados albaneses fueron reclutados y entrenados para volver a Albania con el objeto de incentivar la disensión y planificar un levantamiento armado. Muchos de los que participaron en el plan eran excolaboradores de la ocupación italiana y alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos estaba el exministro del Interior, Xhafer Deva, quien supervisó las deportaciones de “judíos, comunistas, afines y personas sospechosas” (tal como se describe en un documento nazi) a Auschwitz. Documentos desclasificados de Estados Unidos han revelado que Deva fue uno de los 743 criminales de guerra fascistas reclutados por los EEUU después de la guerra.

Argentina

Documentos estadounidenses filtrados en 2003 revelaron las conversaciones entre el secretario de Estado de EEUU Henry Kissinger y el canciller argentino Almirante Guzzetti en octubre de 1976, poco después de que la junta militar tomara el poder en Argentina. Kissinger aprobó explícitamente la “guerra sucia” de la junta, la cual mató en total a 30.000 personas, la mayoría de ellos jóvenes, y robó 400 bebés de familias cuyos padres había asesinado.

Brasil

En 1964, el general Castelo Branco lideró un golpe de Estado que estableció una brutal dictadura militar de dos décadas. Vernon Walters, a la sazón agregado militar de EEUU, y más tarde director de la CIA y embajador adjunto ante la ONU, tenía buena relación con Castelo Branco desde la Segunda Guerra Mundial en Italia. La CIA proporcionó todo el apoyo necesario para asegurar el éxito del golpe de Estado, incluida la financiación de la mano de obra de la oposición y grupos de estudiantes en las protestas callejeras, como está ocurriendo en Ucrania y Venezuela recientemente.

Camboya

Cuando el presidente Nixon ordenó el bombardeo secreto e ilegal de Camboya en 1969, los pilotos estadounidenses recibieron la orden de falsificar sus registros para ocultar que mataron a al menos medio millón de camboyanos, dejando caer sobre le país más bombas que en Alemania y Japón juntas en la Segunda Guerra Mundial. A medida que los Jemeres Rojos se fortalecían en 1973, la CIA informó que su “propaganda había sido más eficaz entre los refugiados víctimas de los ataques de los [bombardeos] B-52″. Después de que los Jemeres Rojos mataran a al menos 2 millones de sus compatriotas y fueran expulsados por el Ejército vietnamita en 1979, el grupo especial estadounidense Kampuchea, con sede en la Embajada de EEUU en Bangkok, se dispuso a mantenerlos y a armarlos durante al menos otra década más como “resistencia” oficial al nuevo Gobierno camboyano que contaba con el respaldo de los vietnamitas.

Chile

Cuando Salvador Allende llegó a la presidencia en 1970, el presidente Nixon prometió “hacer chillar a la economía” chilena. EEUU, principal socio comercial de Chile, cortó radicalmente el comercio con el país andino para causar la escasez y el caos económico. El Departamento de Estado y la CIA habían realizado sofisticadas operaciones de propaganda en Chile desde hacía una década, financiando a los políticos conservadores, a los sindicatos, a los grupos de estudiantes y a todos los medios de comunicación, mientras estrechaba sus lazos con los militares. Después de que el general Pinochet tomara el poder, la CIA mantuvo a funcionarios chilenos en nómina y trabajó en estrecha colaboración con la agencia de inteligencia de Chile DINA, mientras el Gobierno militar mataba a miles de personas y encarcelaba y torturaba a decenas de miles más.

China

A finales de 1945, 100.000 soldados estadounidenses lucharon junto a las fuerzas del Kuomintang de China en áreas tomadas por los comunistas en el norte del país. Chiang Kai-shek y el Kuomintang fue probablemente el más corrupto de todos los aliados de Estados Unidos. Un flujo constante de asesores estadounidenses en China advertía de que la ayuda de EEUU estaba siendo robada por Chiang y sus compinches, algunos de ellos incluso la vendían a los japoneses, pero el compromiso de EEUU con Chiang continuó durante mucho tiempo.

Colombia

Cuando las fuerzas especiales estadounidenses y la Administración de Control de Drogas ayudaron a las Fuerzas Colombianas a perseguir y aniquilar al capo de la droga Pablo Escobar, trabajaron con un grupo de justicieros llamado ‘Los Pepes’. En 1997, Diego Murillo Bejarano y otros líderes de la banda fundaron la AUC (Fuerzas de Autodefensa Unidas de Colombia) que fueron las responsables del 75% de las muertes violentas de civiles en Colombia durante los 10 años siguientes.

Cuba

EEUU apoyó la dictadura de Batista al crear las condiciones represivas que mataron a 20.000 personas. El exembajador de EEUU Earl Smith testificó ante el Congreso estadounidense que “EEUU era tan abrumadoramente influyente en Cuba que su embajador era el segundo hombre más importante, a veces incluso más importante que el presidente cubano”. Después de la revolución, la CIA lanzó una larga campaña de terrorismo contra Cuba, formando a los exiliados cubanos en Florida, América Central y la República Dominicana para cometer asesinatos y sabotajes en la isla. Las operaciones respaldadas por la CIA contra Cuba incluyen el intento de invasión de Bahía de Cochinos, en el que murieron 100 exiliados cubanos y cuatro estadounidenses, decenas de intentos de asesinato contra Fidel Castro y los asesinatos de diversos funcionarios, varios bombardeos en 1960 y los atentados terroristas contra turistas en fecha tan reciente como 1997, además del aparente bombardeo de un buque francés en el puerto de La Habana (con al menos 75 muertos), un ataque con gripe porcina biológica que mató a medio millón de cerdos, y el atentado terrorista contra un avión cubano (78 muertos) planeado por Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes permanecen libres en EEUU.

El Salvador

La guerra civil que asoló El Salvador en la década de 1980 fue un levantamiento popular contra un régimen que gobernaba con la mayor brutalidad. Al menos 70.000 personas murieron y miles más desaparecieron. La Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas establecida después de la guerra, encontró que el 95% de los muertos fueron asesinados por las fuerzas del Gobierno y los escuadrones de la muerte, y solo el 5% por la guerrilla del FMLN. Las fuerzas gubernamentales fueron creadas, entrenadas, armadas y supervisadas casi en su totalidad por la CIA, las fuerzas especiales de Estados Unidos y la Escuela de las Américas.

Francia

En Francia, Italia, Grecia, Indochina, Indonesia, Corea y Filipinas a finales de la Segunda Guerra Mundial, el avance de las fuerzas aliadas se encontró con que las fuerzas de resistencia comunistas se habían hecho con el control de grandes áreas o incluso de países enteros cuando las fuerzas alemanas y japonesas se retiraron o se rindieron. En Marsella, el sindicato comunista CGT (por sus siglas en francés) controlaba los muelles que eran clave para el comercio con EEUU y llevar a cabo el plan Marshall. La Oficina de Servicios estratégicos de EEUU (OSS, por sus siglas en inglés), había trabajado con la mafia estadounidense-siciliana y los gánsteres de Córcega durante la guerra. Después de que la OSS se convirtiera en la nueva CIA tras la guerra, utilizó sus contactos para restaurar a los mafiosos corsos en el poder en Marsella, con el objeto de romper las huelgas portuarias y el control de los muelles por parte de la CGT. La CIA protegía a los corsos, ya que estos creaban laboratorios de heroína. El envío de dicha droga a Nueva York se disparó, mientras la mafia siciliana-americana también florecía bajo la protección de la CIA.

Ghana

No parece que haya líderes nacionales inspiradores en África estos días. Y eso puede ser culpa de Estados Unidos. En los años 1950 y 1960, hubo una estrella en ascenso en Ghana: Kwame Nkrumah, que fue primer ministro bajo el dominio británico desde 1952 hasta 1960; cuando Ghana se independizó, se convirtió en presidente. Era socialista, panafricano y antiimperialista, y en 1965 escribió un libro llamado ‘Neocolonialismo: la última etapa del imperialismo’. Nkrumah fue derrocado en un golpe de la CIA en 1966. La CIA negó su participación en el mismo, pero la prensa británica informó más tarde de que 40 agentes de la CIA operaban fuera de la Embajada de EEUU. El exagente de la CIA John Stockwell reveló más sobre el papel decisivo de la CIA en el golpe de Estado en su libro ‘En busca de enemigos’.

Grecia

Cuando las fuerzas británicas desembarcaron en Grecia en octubre de 1944, se encontraron con que el país estaba bajo el control efectivo de ELAS-EAM, el grupo guerrillero de izquierdas formado por el Partido Comunista de Grecia en 1941 tras la invasión italiana y alemana. ELAS-EAM dio la bienvenida a las fuerzas británicas, pero los británicos se negaron a cualquier acuerdo con ellos e instalaron un Gobierno que incluía monárquicos y colaboradores de los nazis. Cuando ELAS-EAM celebró una gran manifestación en Atenas, la Policía abrió fuego y mató a 28 personas. Los británicos reclutaron a miembros de los Batallones de Seguridad entrenados por los nazis para perseguir y detener a los miembros de ELAS, quienes se rearmaron como un movimiento de resistencia. En 1947, inmersos en una violenta guerra civil, los británicos, que estaban en bancarrota, pidieron ayuda a EEUU para hacerse cargo de la ocupada Grecia. El apoyo de EEUU al Gobierno de corte fascista instalado en Grecia entonces estaba consagrado en la Doctrina Truman, vista por muchos historiadores como el comienzo de la Guerra Fría. Combatientes ELAS-EAM entregaron las armas en 1949 después de que Yugoslavia les retirara su apoyo, y 100.000 de sus miembros fueron ejecutados, exiliados o encarcelados.

Guatemala

Después de su primera operación para derrocar a un Gobierno extranjero en Irán en 1953, la CIA lanzó una operación para eliminar al Gobierno liberal electo de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954. La CIA reclutó y entrenó a un pequeño ejército de mercenarios bajo el mando del exiliado guatemalteco Castillo Armas para invadir Guatemala, con 30 aviones, sin símbolos estadounidenses, de apoyo aéreo. El embajador Peurifoy, enviado de EEUU en Guatemala, preparó una lista de los guatemaltecos que debían ser ejecutados, y Armas fue instaurado como presidente. El reinado del terror que siguió durante su presidencia condujo a 40 años de guerra civil, en la que al menos 200.000 personas murieron, la mayoría de ellos indígenas. Documentos de La CIA detallan la masacre y la destrucción de pueblos enteros.

Haití

Casi 200 años después de la rebelión de esclavos que creó la nación de Haití y derrotó a los Ejércitos de Napoleón, el pueblo haitiano, que tanto había sufrido, pudo elegir finalmente un Gobierno verdaderamente democrático dirigido por el padre Jean-Bertrand Aristide en 1991. Sin embargo, el presidente Aristide fue derrocado por un golpe militar apoyado por Estados Unidos después de ocho meses en el cargo, y la Agencia de Inteligencia de Defensa de EEUU (DIA, por sus siglas en inglés) reclutó una fuerza paramilitar llamada FRAPH para atacar y destruir el movimiento Lavalas, creado por Aristide en Haití. La CIA contrató al líder del FRAPH, Emmanuel ‘Toto’ Constant, enviándole armas desde Florida. Cuando el presidente Clinton envió una fuerza de ocupación de EEUU para restaurar a Aristide en el poder en 1994, los miembros del FRAPH detenidos por las fuerzas estadounidenses fueron liberados por orden de Washington, y la CIA mantuvo al FRAPH para socavar a Aristide y su movimiento. Después de que Aristide fuera elegido presidente por segunda vez en el año 2000, una fuerza especial estadounidense con 200 efectivos entrenaron a 600 exmiembros del FRAPH en la República Dominicana para prepararse para un segundo golpe de Estado. En 2004, lanzaron una campaña de violencia para desestabilizar Haití, que proporcionó el pretexto para que las fuerzas estadounidenses entraran en el país caribeño y quitaran a Aristide del cargo.

Honduras

El golpe de Estado de 2009 en Honduras ha causado represión y múltiples asesinatos de opositores políticos, sindicalistas y periodistas. Si bien los funcionarios estadounidenses negaron cualquier participación en el mismo, rehusaron, no obstante, cortar la ayuda militar desde EEUU violando lo establecido en sus propias leyes para estos casos. Sin embargo, dos cables de Wikileaks revelaron que la Embajada de los EEUU tuvo un papel capital en la gestión del golpe de Estado contra Manuel Zelaya y la formación de un Gobierno que, según denuncian asociaciones de derechos humanos, está reprimiendo y asesinando a sus habitantes.

Indonesia

En 1965, el general Suharto asumió el poder tras el derrocamiento del presidente Sukarno, y su mandato desató una ola de asesinatos en masa que terminó con la vida de por lo menos medio millón de personas. Los diplomáticos estadounidenses admitieron posteriormente que proporcionaron listas con los nombres de 5.000 miembros del Partido Comunista que debían ser asesinados.

Irán

Puede que Irán sea el caso más ilustrativo de los golpes de Estado de la CIA y sus consecuencias a largo plazo. En 1953, la CIA y el MI6 del Reino Unido derrocaron al Gobierno democráticamente elegido de Mohamed Mosadegh. Irán había nacionalizado su industria petrolera por el voto unánime del Parlamento, poniendo fin al monopolio de la compañía Anglo Iranian Oil, la actual BP, que solo pagaba a Irán un 16% del valor de su petróleo. Durante dos años, Irán resistió el bloqueo naval británico y las sanciones económicas internacionales. Después de que el presidente Eisenhower asumiera el poder en 1953, la CIA accedió a la petición británica de intervención. Tras el fracaso inicial del golpe y de que el sah de Persia y su familia huyeran a Italia, la CIA pagó millones de dólares para sobornar a militares y contratar a gánsters para desatar la violencia en las calles de Teherán. Mosadegh fue finalmente retirado del cargo y el sah volvió a gobernar con gran brutalidad como títere de Occidente hasta la revolución iraní de 1979.

Israel

Desde 1966, EEUU ha utilizado su veto en el Consejo de Seguridad para proteger a Israel en 83 ocasiones, más que los otros cuatro miembros permanentes combinados, y 42 de esos vetos han sido sobre resoluciones relacionadas con Israel y/o Palestina. Recientemente, Amnistía Internacional publicó un informe denunciando que “las fuerzas israelíes han mostrado un cruel desprecio por la vida humana, matando a decenas de civiles palestinos, entre ellos niños, en la ocupada Cisjordania en los últimos tres años, con una impunidad casi total”. Por su parte, Richard Falk, Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, calificó el asalto de 2008 sobre Gaza de “violación masiva del derecho internacional”, y agregó que EEUU “ha suministrado armas y apoyado el asedio, por lo que son cómplices de los crímenes”. La Ley Leahy requiere que EEUU corte la ayuda militar a las fuerzas que violan los derechos humanos, pero nunca se ha aplicado en contra de Israel.

Irak

En 1958, después de que la monarquía respaldada por los británicos fuera derrocada por el general Abdul Qasim, la CIA contrató a un iraquí de 22 años de edad, llamado Sadam Husein para asesinar al nuevo presidente. Husein y su banda no pudieron completar el trabajo y huyeron al Líbano. La CIA les alquiló un apartamento en Beirut y luego Husein fue trasladado a El Cairo, donde fue contratado como agente de la inteligencia egipcia, que frecuentaba con asiduidad la Embajada de EEUU. Qasim fue asesinado durante un golpe de Estado baazista apoyado por EEUU en 1963, y al igual que en Guatemala e Indonesia, la CIA dio al nuevo Gobierno una lista de al menos 4.000 comunistas que debían ser “eliminados”. Pero, una vez en el poder, el Gobierno revolucionario baazista rehusó ser un títere occidental, y nacionalizó la industria petrolera de Irak, adoptó una política exterior nacionalista árabe y construyó los mejores sistemas de educación y de salud en el mundo árabe. En 1979, Sadam Husein se convirtió en presidente, llevó a cabo purgas de opositores políticos y lanzó una guerra desastrosa contra Irán, por lo que Donald Rumsfeld y otros funcionarios estadounidenses le dieron la bienvenida como un aliado eficaz contra Teherán. Cuando Irak invadió Kuwait, Husein se hizo más útil para EEUU como un enemigo que como aliado. Entonces el país americano comenzó su campaña propagandística mundial de descalificación del presidente irakí, el “nuevo Hitler”, lo que facilitó la invasión de Irak por EEUU y sus aliados internacionales en 2003.

Corea

Cuando las fuerzas estadounidenses llegaron a Corea en 1945, fueron recibidas por funcionarios de la República Popular de Corea (RPC), formada por grupos de la resistencia que se desarmaron al rendirse las fuerzas japonesas y comenzaron a establecer la ley y el orden en toda Corea. El general Hodge los expulsó y colocó la mitad sur de Corea bajo la ocupación militar de EEUU. Por el contrario, las fuerzas rusas en el Norte reconocieron la RPC, lo que llevó a la división de Corea a largo plazo. EEUU trajo de vuelta al país asiático a Syngman Rhee, un exiliado coreano conservador, y lo colocó como presidente de Corea del Sur en 1948. Rhee se convirtió en un dictador guiado por la cruzada anticomunista, que detuvo y torturó a miles de personas acusándolas de ser comunistas y reprimió de forma brutal las revueltas, matando a 100.000 personas. Finalmente fue obligado a renunciar durante las multitudinarias protestas estudiantiles de 1960.

Laos

La CIA comenzó a proporcionar apoyo aéreo a las fuerzas francesas en Laos en 1950, y continuó su actividad allí durante 25 años más. La CIA ideó al menos tres golpes de Estado entre 1958 y 1960 para mantener alejados del Gobierno al izquierdista Pathet Lao. La CIA trabajó con capos de la droga laosianos de derecha como el general Phoumi Nosavan, transportando opio entre Birmania, Laos y Vietnam, y protegiendo su monopolio del comercio de opio en Laos. En 1962, la CIA reclutó un ejército mercenario clandestino de 30.000 veteranos de anteriores guerras de guerrillas de Tailandia, Corea, Vietnam y Filipinas para luchar contra Pathet Lao. Como un gran número de soldados estadounidenses en Vietnam se enganchó a la heroína, la compañía Air América, al servicio de la CIA, transportó opio del territorio Hmong a los laboratorios de heroína del general Vang Pao en Long Tieng y Vientiane para su envío a Vietnam. Después de los fallidos intentos de la CIA por derrocar a Pathet Lao, EEUU bombardeó el país asiático con dos millones de toneladas de bombas.

Libia

La intervención de la OTAN se justificó de manera fraudulenta ante el Consejo de Seguridad de la ONU como un esfuerzo para proteger a los civiles libios. Sin embargo, la OTAN llevó a cabo 7.700 ataques aéreos, durante los que entre 30.000-100.000 personas murieron, pueblos enteros fueron reducidos a escombros y se llevó a cabo una limpieza étnica. El país continúa sumido en el caos mientras las milicias islamistas entrenadas y armadas por Occidente se apoderan de las instalaciones de petróleo del país y compiten por el poder.

México

El número de muertos en las guerras de la droga de México ascendió recientemente a 100.000. El más violento de los cárteles de la droga es el de los Zetas. Funcionarios estadounidenses llaman a los Zetas “el cártel más avanzado tecnológicamente, sofisticado y peligroso de drogas que opera en México”. Sin embargo, el cártel de los Zetas fue formado por las fuerzas de seguridad mexicanas entrenados por las fuerzas especiales de Estados Unidos en la Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, y en Fort Bragg, Carolina del Norte.

Birmania

Después de la Revolución China, los generales del Kuomintang se trasladaron hacia el norte de Birmania y se convirtieron en poderosos señores de la droga, con la protección del Ejército tailandés, la financiación de Taiwán y el apoyo aéreo y logístico de la CIA. La producción de opio en Birmania aumentó de 18 toneladas anuales en 1958 a 600 toneladas en 1970. La CIA mantuvo a estas fuerzas como baluarte contra la China comunista, pero transformó el ‘triángulo de oro’ en el mayor productor de opio del mundo. La mayor parte del opio era transportado en recuas de mulas hasta Tailandia, donde otros colaboradores de la CIA lo enviaban a laboratorios de heroína en Hong Kong y Malasia.

Nicaragua

Anastasio Somoza gobernó Nicaragua como su feudo personal durante 43 años con el apoyo incondicional de EEUU, y su Guardia Nacional cometió inimaginables crímenes, torturas, extorsiones y violaciones con total impunidad. Después de que la Revolución Sandinista derrocara a Somoza en 1979, la CIA reclutó, entrenó y financió a mercenarios de la ‘contra’ para invadir Nicaragua y realizar actos de terrorismo para desestabilizar el país. En 1986, la Corte Internacional de Justicia condenó a EEUU por enviar a la ‘contra’ y minar los puertos nicaragüenses. El tribunal ordenó a EEUU que pusiese fin a su agresión y pagase reparaciones de guerra a Nicaragua, lo que nunca se ha producido. La respuesta de EEUU fue declarar que dejaba de reconocer la competencia de la Corte Internacional de Justicia, saltándose las reglas del Derecho Internacional.

Pakistán. Arabia Saudita. Turquía.

De acuerdo con el excolaborador de la CIA y del Departamento de Estado de EEUU experto en terrorismo Larry Johnson: “El principal problema con respecto a la evaluación de la amenaza terrorista es definir con precisión el patrocinio del Estado. Los mayores culpables hoy, a diferencia de lo que pasaba hace 20 años, son Pakistán, Arabia Saudita y Turquía. Irán, a pesar de los desvaríos de su sector de derechas/neocon, no es tan activo en el fomento o facilitación del terrorismo”. En los últimos 12 años, la ayuda militar de EEUU a Pakistán ha sumado 18.600 millones de dólares. EEUU acaba de negociar el mayor negocio de armas en la historia con Arabia Saudita. Y Turquía es un miembro de larga data de la OTAN. Los tres principales patrocinadores del terrorismo en el mundo hoy en día son aliados de Estados Unidos.

Panamá

Funcionarios de la agencia antidrogas estadounidense querían detener a Manuel Noriega en 1971, cuando era el jefe de la inteligencia militar en Panamá. Si embargo, aunque tenían evidencias de sobra para condenarlo por tráfico de drogas, Noriega hacía mucho tiempo que actuaba como colaborador e informante de la CIA, por lo que era intocable. Aunque la CIA prescindió temporalmente de sus servicios durante el Gobierno de Carter, Noriega siguió recibiendo al menos 100.000 dólares por año del Tesoro de EEUU. Cuando se alzó con el poder como gobernante de facto de ser Panamá, volvió a ser de gran valía para la CIA, ya que pudo informar sobre las reuniones con Fidel Castro y Daniel Ortega de Nicaragua y apoyó las guerras encubiertas de Estados Unidos en América Central. Noriega probablemente dejó el tráfico de drogas en 1985, mucho antes de que EEUU lo acusara de este delito en 1988. La acusación fue un pretexto para la invasión de Panamá por parte de EEUU en 1989, cuyo objetivo principal era dar obtener un mayor control sobre el país latino, si bien su intervención costó la vida de al menos 2.000 personas.

Filipinas
Desde que EEUU lanzó su llamada guerra contra el terrorismo en 2001, una fuerza especial con 500 efectivos de EEUU ha llevado a cabo operaciones encubiertas en el sur de Filipinas. Ahora, bajo la política de Obama de “pivotar hacia Asia”, la ayuda militar de EEUU a Filipinas está creciendo rápidamente, pasando de los 12 millones de dólares en 2011 a 50 millones en este año. Pero activistas filipinos de derechos humanos han reportado que el aumento de la ayuda coincide con el aumento de las operaciones militares de los escuadrones de la muerte contra la población civil. Los últimos tres años al menos 158 personas han sido asesinadas a manos de estos escuadrones.

Siria

Cuando el presidente Obama aprobó el envío de armas y milicianos desde Libia hasta la base del Ejército Libre de Siria en Turquía en aviones de la OTAN no identificados a finales de 2011, pensó que EEUU y sus aliados podrán replicar el ‘exitoso’ derrocamiento del Gobierno libio. Unos meses más tarde, los líderes occidentales socavaron el plan de paz de Kofi Annan con su ‘Plan B’, que lejos de buscar la paz, supuso un incentivo a la escalada de la violencia al ofrecer apoyo financiero y armamentístico a los yihadistas en Siria para asegurarse de que ignoraran el plan de paz de Annan y siguieran luchando. Ese movimiento selló el destino de millones de sirios. Las conversaciones de Ginebra II fueron un esfuerzo a medias para reactivar el plan de paz de Annan de 2012, pero la insistencia occidental de que una “transición política” significa la renuncia inmediata de Al Assad revela que los líderes occidentales aún dan más valor a un cambio de régimen que a la paz.

Uruguay

En Uruguay, en 1970, cuando el jefe de Policía Alejandro Otero se opuso a que los estadounidenses entrenaran a sus agentes en tácticas de tortura, fue degradado. El funcionario de EEUU sobre el que Otero emitió varias quejas era Dan Mitrione, que trabajaba para la Oficina de Seguridad Pública de EEUU, una división de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional. Se informó de que las sesiones de Mitrione incluían la tortura de personas sin hogar a quienes maltrataban hasta la muerte con descargas eléctricas para enseñar a sus alumnos hasta dónde podan llegar con estas técnicas.

Yugoslavia

El bombardeo aéreo de la OTAN en Yugoslavia en 1999 fue un delito flagrante de agresión que viola el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas. Cuando el ministro de Relaciones Exteriores británico, Robin Cook, dijo a la secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright, que el Reino Unido estaba teniendo “dificultades con sus abogados” por el ataque planeado, esta sugirió a los británicos “buscar nuevos abogados”, según reveló James Rubin, secretario de Estado adjunto. El aliado de la fuerza terrestre de la OTAN en su agresión contra Yugoslavia fue el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), liderado por Hashim Thaci. Tanto un informe de 2010 del Consejo de Europa como el libro ‘La caza’, de Carla Del Ponte, exfiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, respaldaron las denuncias de que durante la invasión de la OTAN, Thaci dirigía una organización criminal llamada ‘el Grupo de Drenica’ que envió más de 400 serbios a Albania para asesinarlos y extraer sus órganos para venderlos en el mercado negro. Hashim Thaci es ahora el primer ministro del protectorado de la OTAN de Kosovo.

Zaire (República Democrática del Congo)

Patrice Lumumba, el presidente del Movimiento Nacional pan-africanista del Congo, participó activamente en la lucha del país por la independencia y se convirtió en el primer ministro elegido por primera vez en el Congo en 1960. Fue depuesto por un golpe respaldado por la CIA dirigido por Joseph-Desire Mobutu, el jefe del Estado Mayor del Ejército. Mobutu entregó a Lumumba a los separatistas y mercenarios respaldados por los belgas contra los que había estado luchando en la provincia de Katanga, quienes lo fusilaron. Mobutu abolió las elecciones y se autoproclamó presidente en 1965, cambiando el nombre del país por el de República del Zaire y gobernando con el apoyo de EEUU como dictador conocido por su brutalidad durante 30 años. A pesar de que el presidente Carter se distanció públicamente del líder africano, Zaire continuó recibiendo el 50% de toda la ayuda militar de EEUU al África subsahariana. En la década de 1990 el apoyo de EEUU a Mobutu empezó a flaquear hasta que el mandatario fue derrocado por Laurent Kabila en 1997. Poco después falleció.

viernes, 6 de diciembre de 2013

La producción de drogas en Afganistán ha aumentado 40 veces tras la invasión de la OTAN


En 2002 las tropas de Estados Unidos invadieron Afganistán bajo la operación bautizada como ‘Libertad Duradera’, que bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo tenía como objetivo hacerse con el control estratégico de la región y apoderarse de sus recursos.


Lejos de esa falsa promesa de llevar la democracia al país asiático, Afganistán se encuentra actualmente sumido en el caos y la violencia. Desde el inicio de la Operación ‘Libertad Duradera’, la producción de drogas se ha incrementado 40 veces, según denunció Víktor Ivanov, jefe del Servicio Federal ruso de Control de Drogas.

“Para Rusia y Eurasia el más peligroso es el problema de la producción de drogas en Afganistán”, explicó Ivanov durante una conferencia en Moscú dedicada a la lucha antidrogas.

El ponente subrayó que  “podemos afirmar que las esperanzas de la comunidad internacional en materia de lucha contra la droga en Afganistán por parte de EEUU y la OTAN no se justificaron”.

RT

lunes, 28 de octubre de 2013

Las razones de EEUU para no irse de Afganistán



Soldados en AfganistánLos políticos estadounidenses y afganos se encuentran en medio de un acalorado debate sobre si una pequeña parte de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN permanecerá en Afganistán a finales del próximo año. ¿Por qué quieren quedarse?
Según ‘The Wall Street Journal’ se trata, en pocas palabras, de su resistencia a volver a casa sin una victoria. Los militares de EE.UU. quieren que sus pérdidas en Afganistán se vean justificadas.
Este sentir es especialmente fuerte entre las tropas de élite de operaciones especiales, que fueron las primeras fuerzas estadounidenses en llegar a Afganistán en 2001. Y son ellos los que puedan formar la columna vertebral de cualquier fuerza de EE.UU. que deje en el terreno afgano después de que la mayor parte de las fuerzas de la coalición se retiren a finales del próximo año.
El ejército de EE.UU. desea mantener cerca de 9.000 soldados estadounidenses en Afganistán después de 2014 con una contribución menor de las naciones aliadas, según un alto funcionario de la administración Obama.
Tristes recuerdos de Vietnam
El secretario norteamericano de Estado, John Kerry, y el presidente afgano, Hamid Karzai, avanzaron este mes en ultimar un acuerdo que permita una continua presencia militar estadounidense y de la OTAN más allá de 2014.
Pero el acuerdo aún sigue bloqueado en varios puntos, incluyendo la delicada cuestión de si las tropas estadounidenses estarían sujetas a la legislación afgana. Karzai dijo que no va a aprobar la inmunidad para las tropas extranjeras a menos que sea aprobada por una reunión de líderes afganos tradicionales o Loya Jirga.
“Nos gustaría permanecer a largo plazo, y nuestros socios [Fuerza de Seguridad Nacional Afgana] han indicado que quieren que nos quedemos”, dijo el General Austin Scott Miller, que pasó tres años en Afganistán entre 2001 y 2004 y que ahora comanda las fuerzas especiales de los aliados destinadas allí.
“Las relaciones entre nosotros son muy profundas después de 12 años”, agregó.
Además, la salida ignominiosa de EE.UU. de Vietnam -helicópteros que elevaban a los últimos estadounidenses y desesperados vietnamitas en la caída de Saigón- está en la mente de los soldados estadounidenses.
A ello se suma, según ‘The Washington Post’, un trasfondo material. Después de la retirada EE.UU. perdería el acceso a los proyectos de reconstrucción afgana de miles de millones de dólares.
Mientras tanto, los expertos destacan que EE.UU. no logró llevar a cabo su misión en Afganistán. En general, el futuro de Afganistán tras la operación de la OTAN suscita muchos debates: los estadounidenses creen que no estará vinculado con los talibanes, mientras que los talibanes creen por su parte que no predominarán los valores occidentales. Según los expertos, el futuro, en todo caso, será oscuro.
Los analistas destacan que Afganistán no es la primera víctima de la democracia estadounidense y que las consecuencias de su operación quedaron claras desde el comienzo, señalando que, en particular, Afganistán se ha convertido en un estado productor de heroína debido a EE.UU.
En la actualidad la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán es de aproximadamente 100.000 personas. La retirada de las tropas está prevista para finales de 2014. Pero EE.UU. todavía no ha tomado una decisión acerca del escenario final.
(Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/109696-tropas-eeuu-irse-afganistan)

jueves, 9 de mayo de 2013

EEUU quiere mantener 9 bases militares en Afganistán tras la salida de la OTAN en 2014




“Estamos preparados para permitir las bases estadounidenses, pero tenemos algunas peticiones, como la de fortalecer el Gobierno afgano o restaurar la paz y la economía”, afirmó Karzai en un discurso en la Universidad de Kabul.
El mandatario afgano también solicita a EEUU que contribuyan a “fortalecer las fuerzas de seguridad de Afganistán”, así como a “proporcionar un apoyo concreto a la economía”, en áreas como el sector energético o las infraestructuras (carreteras y presas).
Por otro lado, Karzai subrayó que es necesario saber “en qué parte del territorio quieren quedarse”, “con cuántas tropas y civiles” y “bajo qué condición”.
Por su parte, los talibanes exigen la retirada total de las fuerzas extranjeras de Afganistán y se oponen a la idea del presidente estadounidense, Barack Obama, de mantener soldados en ese país cuando termine la misión de combate de la OTAN el próximo año si Kabul acepta concederles inmunidad jurídica.
Las fuerzas internacionales de la OTAN comenzaron en 2011 a transferir competencias de seguridad en Afganistán al Ejército y la Policía de ese país, comenzando a retirarse gradualmente. Esta prevista que la salida de tropas concluya en 2014, trece años después de la invasión estadounidense a finales de 2001.
RT

lunes, 29 de abril de 2013

La CIA envió durante años bolsas repletas de dinero al presidente de Afganistán


Tal y como informa el rotativo, el dinero llegaba de forma mensual hasta la sede metido en maletas, mochilas e incluso bolsas de plástico.
“Lo llamábamos ‘dinero fantasma’”, ha declarado el antiguo jefe de personal de la oficina del presidente afgano, Khalil Roman, que se mantuvo en el cargo desde 2002 hasta 2005. “Los billetes llegaban en secreto y eran repartidos en secreto”, ha añadido.
Según ha informado el ‘New York Times’, la CIA, que ha preferido no hacer ninguna declaración por el momento, ya había admitido en el pasado el envío de ayudas económicas a algunos de los colaboradores y familiares más cercanos a Karzai. Sin embargo, los datos publicados este lunes evidenciarían la entrega de ingentes sumas de dinero en efectivo; unas cantidades que podrían no estar sujetas a las restricciones impuestas a la ayuda oficial estadounidense a Afganistán ni formarían parte de los programas de asistencia oficiales de la CIA.
Además, según el diario, gran parte de estos fondos ha ido a parar a manos de jefes militares y líderes políticos, muchos de ellos vinculados con el tráfico de drogas. De este modo, paradójicamente, los envíos de la CIA han servido para reforzar a las mismas redes delictivas contra las que supuestamente luchaban las fuerzas estadounidenses, según apunta la publicación.
En esta misma línea, un funcionario estadounidense ha asegurado al diario que, aunque en principio el “dinero fantasma” estaba destinado a fomentar la influencia de la CIA en la región, el envío de estas grandes sumas de dinero sólo ha servido para promover la corrupción en el país e incrementar el poder de los grandes señores de la guerra afganos. “La mayor fuente de corrupción en Afganistán ha sido Estados Unidos”, ha sentenciado el funcionario.

EP

martes, 8 de enero de 2013

En 2012 en Afganistán murieron más soldados de EEUU por suicidio que en combate



El año 2012 ha registrado un número récord de suicidios entre los soldados estadounidenses, que supera por primera vez al número de militares fallecidos en combate en los últimos doce meses, según datos del Departamento de Defensa.
Hasta el pasado mes de noviembre, 177 soldados en activo se habían quitado la vida, frente a los 165 de 2011 y los 156 de 2010.
En todo 2012 han muerto en combate 176 soldados estadounidenses, todos ellos durante la operación ‘Libertad Duradera’ en Afganistán, según los datos que ha recogido la cadena NBC.
El jefe adjunto del Estado Mayor e impulsor del plan contra suicidos, general Peter W. Chiarelli, argumentó hace dos años que la epidemia de suicidios podría estar relacionada, entre otros factores, con la relajada política de conscripción que ha permitido que más de 47.000 soldados sigan en el Ejército a pesar de tener un historia de abusos de drogas, delitos menores o “comportamiento violento”.
El índice de suicidios es especialmente elevado entre los soldados a punto de entrar en la treintena, y el Ejército, si bien no ha proporcionado un perfil específico de suicida potencial, describe “posiblemente, en algunos ejemplos, a un soldado casado o padre soltero, sin trabajo y sin seguridad social”. Un perfil de soldado, estimó, “que entra en el Ejército para empezar su vida de nuevo”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

EEUU: Gobierno planea dejar 10 mil tropas en Afganistán después del 2014

HispanTv/La Radio del Sur
(Foto: Archivo)
El Gobierno estadounidense planea dejar unos 10.000 soldados en Afganistán tras la retirada de sus tropas a finales de 2014.
El diario “The Wall Street Journal”, citando fuentes oficiales anónimas, afirmó que el comandante de las fuerzas internacionales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán, el general John Allen, ha propuesto mantener sobre el terreno un contingente de entre 6.000 y 15.000 soldados.
Según el diario, las tropas que se quedan tras el 2014 se dedicarán a entrenar y formar al Ejército afgano en operaciones antiterroristas.
De acuerdo con el Tratado de Lisboa (diciembre de 2007), las fuerzas de la OTAN tienen que retirarse de Afganistán por completo a finales de 2014.
Unas 104 mil tropas de la OTAN se encuentran desplegadas actualmente en Afganistán, de las cuales 67.000 son soldados estadounidenses y 37.000 de la coalición internacional.
En 2001, las fuerzas de la OTAN invadieron Afganistán so pretexto de luchar contra el terrorismo y establecer la paz en el país asiático. Sin embargo, transcurridos más de 10 años de la ocupación de la OTAN, la inseguridad sigue siendo el gran flagelo del país asiático y a diario mueren civiles inocentes por la violencia y los ataques terroristas en el territorio afgano.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Puertorriqueños rechazan movilización de 120 reservistas boricuas a Afganistán

PL/La Radio del Sur
(Foto: Archivo)
La portavoz de la organización Madres Contra la Guerra, Sonia Santiago, condenó hoy la activación de 120 reservistas puertorriqueños para ser trasladados al escenario bélico en Afganistán.
Santiago lamentó que el presidente estadounidense, Barack Obama, haya preservado la política de guerra que heredó de George W. Bush, en lugar de poner fin a un conflicto que ha costado tantas vidas de afganos, estadounidenses y puertorriqueños, entre otros.
Después de 11 años de haberse iniciado la guerra de ocupación del país asiático, 120 soldados puertorriqueños de la reserva del ejército de Estados Unidos salieron hacia esa nación como primer paso en ruta a Afganistán.
Madres Contra la Guerra ha mantenido una denuncia sistemática de los conflictos bélicos que, como indicó Santiago, Estados Unidos ha llevado a Afganistán, Irak y Libia, a la vez que estimula la guerra en Siria.
El general Fernando Fernández, de la unidad 301 de la Policía Militar, refirió que cuando se dispuso la ocupación de Afganistán a raíz de Bush declarar la llamada guerra contra el terrorismo hace 11 años, muchos de los reservistas todavía estaban en la escuela.
Alegó que los jóvenes se unieron a la reserva del ejército a sabiendas de que “podrían ser enviados al área de combate”.
Santiago aseguró que una de las principales razones para que muchos jóvenes se unan a las filas militares responde a la imposibilidad de encontrar trabajo en Puerto Rico, incluso teniendo una formación universitaria

domingo, 18 de marzo de 2012

La masacre en Afganistán no fue locura

Robert Fisk
Foto
Robert Bales (extrema derecha), el sargento estadunidense acusado de matar a 16 civiles en la provincia afgana de Kandahar, en una imagen escolar correspondiente al ciclo 1990-91 y difundida yer por el diario The Cincinnati Enquirer, en esa ciudad del estado de OhioFoto Ap
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Empieza a cansarme este cuento del soldado demente. Era predecible, por supuesto. No bien el sargento de 38 años que masacró el domingo pasado a 16 civiles afganos, entre ellos nueve niños, cerca de Kandahar, regresó a su base, ya los expertos en defensa y los chicos y chicas de los centros de pensamiento anunciaban que había enloquecido. No era un perverso terrorista sin entrañas –como sería, desde luego, si hubiera sido afgano, en especial talibán–, sino sólo un tipo que se volvió loco.

Esa misma tontería se usó para describir a los soldados estadunidenses homicidas que perpetraron una orgía de sangre en la ciudad iraquí de Haditha. Con la misma palabra se describió al soldado israelí Baruch Goldstein, quien masacró a 25 palestinos en Hebrón, algo que hice notar en este mismo periódico apenas unas horas antes de que el sargento enloqueciera de pronto en la provincia de Kandahar.

Al parecer enloqueció, anunciaron periodistas. Un hombre “que probablemente había sufrido algún colapso (The Guardian)”, un soldado rufián (Financial Times) cuyo disturbio (The New York Times) fue sin duda (sic) perpetrado en un rapto de locura (Le Figaro).

¿De veras? ¿Se supone que creamos eso? Claro, si hubiera estado loco por completo, nuestro sargento habría matado a 16 de sus compañeros estadunidenses. Habría asesinado a sus camaradas y después prendido fuego a los cuerpos. Pero no, no mató a estadunidenses; escogió matar a afganos. Hubo una elección. ¿Por qué, entonces, mató a afganos?

Existe una pista interesante en todo esto, la cual no hubiera aparecido en los informes de los medios. De hecho, la narración de los hechos ha sido curiosamente lobotomizada –censurada, incluso– por quienes han tratado de explicar la atroz masacre en Kandahar. Recordaron la quema de ejemplares del Corán –cuando soldados estadunidenses en Bagram los arrojaron a una hoguera– y las muertes de seis soldados de la OTAN, dos de ellos estadunidenses, que vinieron después. Pero vuélenme en pedazos si no olvidaron –y esto se aplica a todas las notas informativas sobre la reciente matanza– una declaración notable y sumamente significativa del comandante en jefe del ejército estadunidense en Afganistán, el general John Allen, hace exactamente 22 días. De hecho, fue una declaración tan inusitada que recorté las palabras en mi periódico matutino y puse el recorte en mi maletín para referencia futura.

Allen dijo a sus hombres: Ésta no es la hora de la venganza por las muertes de los soldados estadunidenses muertos en los disturbios del jueves. Les advirtió que debían resistir cualquier urgencia que sientan de devolver el golpe, luego de que un soldado afgano dio muerte a los dos estadunidenses. “Habrá momentos como éste en que estarán ustedes buscando el significado de estas muertes –continuó–. Momentos como éste, en que sus emociones serán gobernadas por la rabia y el deseo de desquite. Ésta no es la hora de la venganza; es la hora de mirar al fondo de su alma, de recordar su misión, recordar su disciplina, recordar quiénes son ustedes.”

Fue un llamado extraordinario, viniendo del comandante en jefe de Estados Unidos en Afganistán. El general se vio precisado a decir a su ejército, supuestamente bien disciplinado, profesional, de élite, que no cobrara venganza en los afganos a los que supuestamente está ayudando/protegiendo/educando/adiestrando, etc. Tuvo que decir a sus soldados que no cometieran asesinatos.

Sé que los generales decían esas cosas en Vietnam. Pero, ¿en Afganistán? ¿Han llegado las cosas a ese extremo? Me temo que sí. Porque, por mucho que me disgustan los generales, he tratado con muchos de ellos en persona y, en general, tienen una idea bastante acertada de lo que ocurre en sus filas. Y sospecho que el general John Allen ya había sido advertido por sus oficiales de que sus soldados estaban furiosos por las muertes que vinieron después de la quema de los ejemplares del Corán y tal vez habían decidido emprender una escalada de venganza. Por eso trató de un modo tan desesperado –en una declaración tan impactante como reveladora– de prevenir una masacre exactamente como la que ocurrió el domingo pasado.

Sin embargo, ese mensaje fue borrado por completo de la memoria de los expertos cuando analizaron esa matanza. No se permitió en sus relatos ninguna alusión a las palabras del general Allen, ninguna referencia, porque, desde luego, eso habría sacado a nuestro sargento del grupo de los enloquecidos y le habría dado un posible motivo para la masacre. Como de costumbre, los periodistas tuvieron que meterse a la cama con los militares para procrear un demente y no un asesino. Pobre tipo: andaba mal de la cabeza. No sabía lo que hacía. No es extraño que lo hayan sacado de Afganistán tan rápido.

Todos hemos tenido nuestras masacres. Ahí está My Lai, y nuestro propio My Lai británico, en una aldea malaya llamada Batang Kali, donde los guardias escoceses –envueltos en un conflicto contra despiadados insurgentes comunistas– asesinaron a 24 indefensos trabajadores del hule, en 1948. Claro, se puede aducir que los franceses en Argelia fueron peores que los estadunidenses en Afganistán –se dice que una unidad francesa de artillería desapareció a 2 mil argelinos en seis meses–, pero eso es tanto como decir que somos mejores que Saddam Hussein. Cierto, pero vaya parámetro de moralidad.

De eso se trata todo esto. Disciplina. Moralidad. Valor. El valor de no matar en venganza. Pero cuando uno va perdiendo una guerra que finge estar ganando –me refiero a Afganistán, por supuesto–, supongo que eso es esperar demasiado. Parece que el general Allen perdió su tiempo.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya