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jueves, 27 de septiembre de 2018

América Latina frente al espejo del desarrollo de Corea del Sur y China

Viento Sur


En un artículo publicado en inglés en 1966, y con antecedentes en escritos previos de 1963, Andre Gunder Frank formuló una de las ideas que alteraron de manera radical los estudios del desarrollo, al sostener que “el actual subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación secular en el proceso del desarrollo capitalista mundial (…)” (Frank, 1991: 37-42). El desarrollo dejaba de ser visto como un problema de naciones aisladas, que recorrían etapas sucesivas que las conducían a la prosperidad. Sólo considerando las interrelaciones establecidas a nivel del sistema mundial dicho proceso alcanzaba sentido, lo que abrió las puertas para que a su vez los problemas del subdesarrollo fuesen abordados desde ese marco, en tanto contracara indisoluble justamente del desarrollo. De allí en adelante esta idea será retomada por autores diversos y en particular por los que darán vida a la teoría marxista de la dependencia (Marini, 1969: 3). Considerando algunas particularidades del desarrollo de Corea del Sur y de China nos proponemos en este escrito poner de manifiesto la vigencia de esa perspectiva de reflexión, -burdamente desconocida, pero estigmatizada-, a fin de discutir sobre los procesos y perspectivas del desarrollo en nuestra región.
La relación desarrollo/subdesarrollo
Desarrollo y subdesarrollo son dimensiones de un único y mismo proceso: la historia del despliegue y expansión del sistema mundial capitalista. Esta tesis formulada en lo fundamental por Frank, como hemos indicado, y retomada posteriormente por algunas corrientes cepalinas y por los teóricos de la dependencia, implicó cuestionar desde su raíz dos formulaciones centrales de las teorías del desarrollo: la primera, que el desarrollo y el subdesarrollo se pueden estudiar y explicar cada uno en sí mismos, de manera aislada, y que las relaciones que mantienen las economías inscritas en una y otra condición no tienen consecuencias sustantivas en su situación.
La nueva formulación sostendrá, por el contrario, que sólo en el seno de las relaciones que dan vida al sistema mundial capitalista, y como resultado de ellas se puede explicar el que algunas economías y regiones se desarrollan y que otras economías y regiones se subdesarrollan. No constituyen por tanto procesos independientes. No se explican unas y otras fuera de las mutuas relaciones.
"La Revolución Industrial no es (…) un proceso que pueda explicarse y comprenderse en términos de países aislados, como Inglaterra, o de regiones aisladas, como Europa noroccidental. En realidad, se desenvuelve dentro de un sistema económico y político mundial que vincula aquellos países y regiones entre sí y con sus respectivas áreas coloniales y países dependientes; dichas vinculaciones contribuyeron de manera importante al proceso mismo de la Revolución Industrial a través de la generación y extracción de un excedente, la apertura de mercados y el aprovechamiento de los recursos naturales y humanos de las áreas periféricas" (Sunkel y Paz, 1985: 44-45).
La segunda formulación cuestionada por la tesis anterior es la que sostiene que el subdesarrollo –o sus variaciones eufemísticas, como “economías en vías de desarrollo” o “economías emergentes”– es un estadío o etapa económica previa del desarrollo, resultado de una débil expansión del capitalismo, y que es permitiendo su reproducción de donde emergerán las soluciones al desarrollo.
La nueva propuesta puso de manifiesto que en el seno de las relaciones capitalistas predominantes en el sistema mundial, el subdesarrollo es una forma madura de capitalismo, es una forma original, tan madura y original como lo es el capitalismo desarrollado.
Si esta fue la segunda derivación relevante de aquella formulación, no menos relevante fue sostener que en el sistema capitalista, y como resultado de su expansión, conviven diversas formas de capitalismo, que no hay una única modalidad, lo que planteó la necesidad de descifrar los procesos internos y externos que dan vida y reproducen al capitalismo subdesarrollado o dependiente, como terminará de denominarse en sus versiones más avanzadas.
Esa será la tarea a la que se abocarán el núcleo de investigadores que constituyeron la teoría marxista de la dependencia, en donde destacan Vania Bambirra, Theotonio Dos Santos y Ruy Mauro Marini, y que alcanza en el trabajo de este último, Dialéctica de la dependencia (Marini, 1973) su forma más acabada.
Pero la condición de desarrollo o de subdesarrollo en el sistema mundial capitalista, en tiempos o periodos determinados, no significan posiciones adquiridas por las economías para todo tiempo y condiciones en la historia de ese sistema. Lo único que se sostiene en la tesis anterior es que para que emerja desarrollo en algún espacio geoeconómico en el sistema mundial, se genera subdesarrollo en otros espacios, por procesos diversos, como pérdidas de valor de unas regiones en beneficios de otras, con la colusión de las clases dominantes de las regiones subdesarrolladas. Algo de este proceso se deja entrever cuando se sostiene que
"(…) los beneficios que las empresas transnacionales obtienen de sus operaciones en América Latina y el Caribe se incrementaron 5.5 veces en nueve años, pasando de 20 mil 425 millones de dólares en 2002 a 113 mil 67 millones de dólares en 2011. El crecimiento tan marcado de estas utilidades –también denominadas rentas de IED- tiende a neutralizar el efecto positivo que produce el ingreso de la inversión extranjera directa (…)”. Ello porque “las empresas transnacionales repatrían una proporción de sus utilidades ligeramente superior (55%) a la que reinvierten (45%)" -Subrayado nuestro-, (CEPAL, 2012: 13 y 68).
Desde este horizonte, teóricamente es posible sostener que una economía desarrollada pueda girar hacia el subdesarrollo. Por ello tienen sentido los señalamientos que alimentados por los desastres de la actual crisis, pero por razones de más larga data, afirman, por ejemplo, que la economía de España se estaría latinoamericanizando, no sólo por la aplicación ortodoxa de políticas neoliberales reclamadas por los organismos europeos y el FMI y con el acuerdo del gobierno de Mariano Rajoy, sino porque esas “erróneas políticas” (Nadal, 2014), en el contexto de la actual crisis, no abrirán las puertas para la recuperación y, por el contrario, la estarían empujando al subdesarrollo (Roitman, 2012), en beneficio inmediato de la Alemania de Merkel, y del gran capital con asiento en España.
No sé si estos pronósticos podrán confirmarse en el futuro. Lo que me importa destacar es que una reversión como la arriba señalada es posible dentro de los movimientos y procesos del sistema mundial capitalista.
Pero el complemento de la hipótesis anterior señala que una economía subdesarrollada pueda reorientarse hacia el desarrollo.
La única certeza respecto a esta segunda formulación es que si se afirma que una determinada economía estaría encaminándose al desarrollo (o que ya lo es), junto a las razones que llevan a tal afirmación, el paso inmediato sería interrogarse en qué economías y regiones del sistema mundial se está extendiendo o profundizando el subdesarrollo. Porque en estos procesos, como hemos visto, necesariamente hay consecuencias.
Corea del Sur, China y el desarrollo
Si se afirma que Corea del Sur, en un breve plazo, logró constituirse en una economía desarrollada, tendremos que preguntarnos en qué economías y regiones se cobró inicialmente –y se cobra actualmente- la factura de ese proceso en términos de intensificación o extensión del subdesarrollo. Porque Estados Unidos destinó sumas considerables para apuntalar y fortalecer la economía de Corea del Sur, por su estratégica posición en la península coreana en momentos particulares de la guerra fría. Baste considerar que “de 1953 a 1960, la ayuda económica de Estados Unidos representó un tercio del presupuesto del país, financiando un 85 % de sus importaciones y un 75 % de la formación de capital fijo; en resumen, un 8 % del PNB” (Rodríguez, 2000: 127-155) 1/.
No debe menospreciarse lo que las clases explotadas sudcoreanas aportaron en el proceso al sufrir agudos y prolongados procesos de superexplotación. Baste que “el Estado impuso a los campesinos un volumen mínimo de producción para ciertos productos” a un precio fijado por las autoridades, generalmente “muy bajo, a menudo inferior al precio de coste”(Toussaint, 2006; 88), o que para 1980, cuando los principales problemas de acumulación ya se superaban, “el coste salarial de un obrero coreano representaba un décimo del de un obrero alemán, la mitad del de un mexicano, (y) un 60 % de un brasileño”. Y la jornada laboral para los obreros para este último año era la más larga del mundo, no existiendo además un salario mínimo legal. (Toussaint, 2006:95).
Pero en relación al vínculo desarrollo-subdesarrollo con toda seguridad podría afirmarse que los enormes recursos aportados a Corea del Sur en aquellos años no salieron de los bolsillos del capital estadounidense, ni tampoco de nuevas o mayores tasas impositivas sobre su población trabajadora, sino de valores apropiados por la economía estadounidense a diversas economías y regiones, y que terminaron en Seúl.
En la actualidad es el caso de China el que suscita interrogantes en torno al periodo desde el que se le puede – o se le podrá- considerar una economía desarrollada, y más aún, si constituye el verdadero rival que disputa la hegemonía de los Estados Unidos en el sistema mundial, o quedará como una simple amenaza, como ocurrió con los señalamientos de Japón y Europa Occidental en periodos anteriores.
Las cifras de crecimiento de la economía china en las últimas décadas son sorprendentes, como sorprendentes son sus avances en materia de producción de bienes industriales sofisticados, de investigación y nuevos conocimientos, alcanzando avances importantes incluso en la exploración espacial.
Parte importante de los esfuerzos que ha requerido esta acelerada transformación reposan sobre las espaldas de campesinos y trabajadores industriales, lo que ha propiciado una suerte de agudización del atraso en amplias regiones de la propia economía china, particularmente en el agro. Pero no hay duda que siendo esto necesario, no es suficiente para explicar las potencialidades de desarrollo alcanzados. China es hoy una economía que obtiene beneficios extraordinarios por múltiples procedimientos.
En la base de esos procedimientos se encuentra la particular combinación de elevados avances científicos y tecnológicos, que permiten incrementos sustanciales en la productividad, con salarios, jornadas e intensidad en condiciones de superexplotación, lo que permite la producción y exportación de una masa enorme de bienes de todo tipo y complejidad, en condiciones de barrer o debilitar cualquier competencia.
A ello se agrega una política cambiaria que se constituye también en subsidio a las exportaciones, con lo cual China ha logrado convertirse en la más poderosa economía exportadora (en 2013 las exportaciones totales de China ascendieron a 2 mil 21 millones de dólares, por arriba de Alemania, Estados Unidos y Francia, en tanto las importaciones llegaron a un mil 95 millones de dólares.(Agencia china de noticias, 10 de enero de 2014), llevando a la bancarrota a sectores productivos de un sinnúmero de economías y a elevar el déficit de sus balanzas comerciales, incluido Estado Unidos (para 2013, el déficit comercial de Estados Unidos con China ascendió a 318 mil 400 millones de dólares), lo que implica debilitar o liquidar competencias.
Muchos de esos capitales, sea del mundo desarrollado, sea del subdesarrollado, se suman a la enorme masa de capitales provenientes de muy diversas regiones y economías que luchan por invertir y ganar posiciones en las extensas y diversas plantas industriales existentes en China, con el fin de producir una enorme gama de bienes para ser vendidos en mercados de variado poder de consumo en todo el planeta, sustentados en la conjugación de bajos salarios y elevada productividad. Todas las grandes empresas mundiales, desde productoras de juguetes, bienes industriales livianos, conocidas marcas de ropas y accesorios de lujo, hasta las productoras de bienes de consumo durable y de bienes de capital, cuentan con alguna planta de producción instalada en territorio chino.
Esto permite a China favorecerse de una cuantiosa capitalización. De acuerdo a la UNCTAD, en 2012 China se ubicó como la segunda economía receptora de Inversión Extranjera Directa, con 121 mil millones de dólares, sólo por debajo de Estados Unidos, que alcanzó los 168 mil millones de dólares. En tercer lugar se encuentra Hong Kong, también territorio chino, con 75 mil millones de dólares. (UNCTAD, 2013: 4). Esa IED permite multiplicar sus procesos de acumulación, elevar la calificación de su mano de obra, lograr transferencia de conocimientos 2/, y favorecerse de impuestos. A ello se agrega la repatriación de ganancias de sus inversiones foráneas 3/.
En esta sui géneris articulación de avances tecnológicos y productivos con aguda sobreexplotación, que permite abaratar precios a niveles inalcanzables, el logro de cuantiosas inversiones en sus territorios que dejan sustratos de conocimientos y capacitación, junto a un voraz copamiento de mercados, el desarrollo chino supedita a sus competidores del mundo desarrollado y profundiza el subdesarrollo y la dependencia de otras regiones, arrastrando inversiones, quebrando competencias, inundando mercados con sus baratos bienes industriales. A modo de ejemplo, del año 2002 al 2011, sostenida en sus cuantiosas importaciones en la región, China se convierte en uno de los principales proveedores de bienes de capital de Argentina, Brasil, Chile y México, elevando de manera considerable su participación porcentual en todos los casos, a pesar de no ser el principal (siendo la Unión Europea para Brasil, y Estados Unidos para México). Así, pasa en esos años del 4 al 28 % como proveedor de máquinas, herramientas y repuestos en Argentina; del 3 al 24 % en Brasil; del 6 al 29 % en Chile, y del 7 al 31 % en México. (Bekerman, Dulcich, Moncaut, 2014: 69).
Sobre las bases de una elevada acumulación capitalista sustentada por múltiples caminos, la voracidad importadora del mercado chino se expande también sin afectar la acumulación, ni provocarle déficits comerciales, hambriento de alimentos, para satisfacer una creciente demanda de bienes-salarios, como de materias primas para sostener la elevada producción local, lo que ha dinamizado la expansión exportadora de América Latina de los últimos años.
De esta forma China es hoy una verdadera fábrica mundial, así como una de las locomotoras que arrastra la golpeada economía capitalista en crisis.
Un cuadro de condiciones excepcionales
En los dos casos considerados no debe perderse de vista las condiciones excepcionales que posibilitan y definen sus procesos de desarrollo. En este sentido es importante resaltar el papel del Estado en la tarea de definir un proyecto de desarrollo, jerarquizando tareas y tiempos para el destino de recursos hacia sectores y ramas determinadas, manteniendo el monopolio de esos recursos, alineando a las distintas clases dominantes y fracciones a ese proyecto (que expresa, a lo menos, los intereses de la fracción burguesa industrial), disciplinando a las clases trabajadoras y sometiéndolas a agudos procesos de explotación y sobreexplotación, morigerados en periodos avanzados del proceso en Corea del Sur, en materia salarial, no en intensidad, y que ya toma forma fuerza también en China.
Ese papel director del Estado y la autonomía (que no independencia) alcanzada frente a las distintas clases y fracciones dominantes encuentra explicaciones en particularidades históricas. En el caso de Corea del Sur, la profunda reforma agraria realizada entre 1945-1960, que resta poder a los sectores terratenientes, la guerra de tres años (1950-1953) con Corea del Norte (en donde murieron dos millones y medio de combatientes entre los bandos enfrentados), y el debilitamiento que provocó este conflicto en el procesos de acumulación y en las bases de sustentación de las clases dominantes. Todo ello creo condiciones para que el Estado coreano, bajo una mano férrea, que asumió incluso la forma de dictadura militar, se pudiera erigir en el centro de la reorganización capitalista.
Baste recordar que en el golpe de Estado de 1961, el general Park Chung-hee nombra una Junta Militar que realiza las labores de poder ejecutivo y legislativo, para en 1963 proclamarse Presidente de la República, estableciendo una dictadura militar que suprime la libertad de prensa, restringe las libertades individuales y promulga leyes que permiten su continua reelección, lo que acontece hasta 1979, año en que es asesinado por el jefe del aparato de inteligencia creada bajo su largo mandato, en medio de una aguda crisis política.
Al asumir la Presidencia Park define dos pilares para la recuperación del país: la planeación del desarrollo, lo que implica la elaboración de planes de corto y largo plazo, y la creación de grandes conglomerados industriales (chaebol), con el apoyo de transnacionales estadounidenses, y que tendrán un papel fundamental en el posterior empuje exportador. Cabe destacar que en los primeros quinquenios los recursos de las exportaciones debían procurar de manera prioritaria la importación de equipos y de insumos especializados.
Park estableció otras importantes medidas, como la nacionalización del sistema financiero, que operó con bajas tasas de interés y acceso limitado a los créditos, orientado a favorecer a las empresas que se ajustaban a los planes de desarrollo establecidos. Así por ejemplo, en el segundo plan quinquenal de desarrollo económico (1967-1972), el 50 por ciento de los recursos del sector financiero se canalizaron al apoyo de la industria química y pesada (Cuéllar, 2012) 4/.
No hay que olvidar que a Park le sucedió otro dictador militar, Chung Doo Hwan, quien prosiguió en lo fundamental con la enorme presencia estatal en la conducción de la economía y la mano férrea frente a los opositores y sindicatos, y en el avance a nuevos estadíos de industrialización, siendo destituido tras poderosos movilizaciones en 1987. Recién en 1988 en Corea del Sur se eligió presidente por sufragio universal, y en 1992 se elige al primer presidente civil (Toussiant, 2006: 95-104).
La experiencia revolucionaria de China y la constitución de una poderosa burocracia estatal desde la cual se inicia, no sin conflictos, la mutación hacia el capitalismo, le otorgan al Estado un elevado poder y autonomía frente a una emergente burguesía que desarrolla cobijada en éste, al tiempo que cuenta con una poderosa base ideológica proporcionada por la revolución de 1949, que le permite ganar consensos y disciplina en el grueso de la población, lo que no excluye represiones masivas y coerciones puntuales para apaciguar o aplastar brotes de descontento y protestas.
Desde la definición de las cuatro modernizaciones, agraria, industrial, en defensa y tecnológica, a fines de los años setenta, la creación de zonas económicas especiales para favorecer tempranamente las exportaciones como fuente de ingresos para las tareas económicas mayores, la implementación de Planes Quinquenales, los que se inscriben a sus vez en proyectos de mayor alcance de 20 a 30 años, la apertura al capital extranjero en condiciones que obligan a calificar mano de obra y transferir conocimientos, bajo la dirección y control del Partido Comunista y el gobierno, el papel del Estado se hace presente en todas la decisiones relevantes encaminada a lograr el desarrollo. Es desde esa posición que se van otorgando mayores campos de decisión a las empresas estatales, a los gobiernos regionales, a bancos y a los espacios de operación del mercado (Meza, 2013).
Importa destacar que en ninguno de estos dos casos estamos hablando de un giro hacia el desarrollo como un simple resultado de la dinámica tendencial de la acumulación de capital. Lo que se presenta, por el contrario, en un caso, es una profunda reforma agraria y una guerra que desmantelan las bases de sustentación de las antiguas clases dominantes locales, debilitándolas, al tiempo que la principal potencia ofrece cuantiosos recursos y protege política y militarmente el proceso de recuperación y posterior desarrollo capitalista de Corea del Sur.
En el caso de China tenemos la situación de una sociedad que se ha revolucionado, destruyendo también las bases de sustentación de las viejas clases dominantes, desatando fuerzas y potencialidades en aras de alcanzar el socialismo, las que tras agudas luchas y virajes terminan siendo canalizadas por un proceso que no sólo la conduce al capitalismo, sino que la convierte en una potencial rival de la hegemonía en el sistema mundial.
En los dos casos, a su vez, tenemos la conformación de Estados autoritarios fuertes y con amplia autonomía para disciplinar a la sociedad en su conjunto, para definir planes y proyectos de desarrollo económico a los cuales deben adscribirse los agrupamientos dominantes y los dominados y en sostener sobre estos últimos prolongados y agudos procesos de superexplotación.
En otras palabras, el tránsito al desarrollo capitalista de economías subdesarrolladas en la segunda mitad del siglo XX y a inicios del siglo XXI sólo ha sido posible en economías que han caminado un largo trecho a contrapelo de las simples tendencias de la mano invisible del mercado, en un cuadro de condiciones excepcionales difíciles de repetir. Por esta razón, no es fácil señalar que China y Corea del Sur no pueden ser un modelo a seguir por las economías latinoamericanas, como algunas voces han atribuido a teóricos de la dependencia (Kornblihtt, 2012).
Sólo después de sentar bases sólidas (entre la que emerge la capacidad de apropiarse de valores gestados en otras economías), se van abriendo puertas para que el mercado y las tendencias de la acumulación capitalista ganen autonomía, y aún allí, sin dejar de contar con la vigilancia y protección del Estado en sus vaivenes locales, así como globales.
¿Qué había de particular en los años sesenta y setenta del siglo XX para que Estados Unidos y la llamada comunidad internacional de Occidente apoyaran con cifras cuantiosas el proceso de Corea del Sur 5/, y se aceptaran medidas radicales, como el control estatal del sector financiero, y la puesta en marcha de planes en donde la manoseada libertad de los mercados y también de los individuos quedaron en entredicho?
Podríamos también preguntarnos si ese sistema mundial capitalista hegemonizado por Estados Unidos aceptaría en nuestros días un proyecto de desarrollo capitalista en tales condiciones. Las probabilidades de que surja un proyecto de esa naturaleza son escazas, si no es que nulas; y no hay que ser profeta para afirmar que Estados Unidos no lo aceptaría, y me temo que mucho menos lo apoyaría, salvo que fuese necesario, con algún aliado de primer nivel, y ubicado en alguna zona de vital importancia, como en el Medio Oriente.
La conjunción de encontrarnos en los primeros tiempos de la hegemonía estadounidense, el lugar estratégico (y no la presencia de grandes riquezas naturales) de Corea del Sur en la recientemente abierta “guerra fría” (como contención de Corea del Norte, a pocos kilómetros de las principales ciudades de la China comunista, y casi fronteriza también con la Unión Soviética), son algunos de los elementos a nivel del sistema mundial que permitieron esa excepcional experiencia. A ellos se agregan los que refieren a las particularidades en el seno de Corea del Sur que ya hemos destacado.
Por otro lado, la temprana constitución de China en una potencia nuclear, en 1964, constituye un elemento que seguramente jugó un peso de significación en las indecisiones de Estados Unidos y otros poderes imperialistas en pretender detener el proceso chino, junto a las disputas que mantuvo China con la ex Unión Soviética, de la cual los centros desarrollados esperaban mejores resultados para sus intereses.
La ingenuidad neodesarrollista
El poderío alcanzado por Estados autoritarios, en materia de definición, dirección y puesta en marcha de los planes de desarrollo en el corto y mediano plazo en los casos considerados, así como los agudos procesos de acumulación primitiva y de acumulación sustentados en la superexplotación de los trabajadores que los hicieron posibles, permite poner en sus justas dimensiones los tímidos llamados de neodesarrollistas y neoestructuralistas en aras de otorgar mayores responsabilidades al Estado en el curso de los procesos económicos de la región, así como de mejoras salariales y de empleo, formulados en un pequeño escrito conocido como las “diez tesis”, firmado en Sao Paulo en septiembre de 2010 por un número importante de economistas brasileños y argentinos, entre otros de la región, así como por algunos de otras regiones (Diez tesis, 2012).
Frente a la envergadura de los problemas afrontados por los Estado en las experiencias de Corea del Sur y de China, es una afirmación que contradice la historia más reciente señalar que “los mercados son el ámbito principal” del “desarrollo económico” (tanto Corea del Sur como China desmienten lo anterior), sin embargo, prosiguen los neodesarrollistas, “el Estado tiene un papel estratégico” para “la provisión del marco institucional apropiado para sostener este proceso estructural”. En otras palabras, para los economistas mencionados, el mercado propicia el desarrollo, para lo cual es necesario un marco institucional, provisto por el Estado, para que ese desarrollo se sostenga. Al fin que -prosiguen los neodesarrollistas- “el desarrollo económico requiere una estrategia que permita aprovechar las oportunidades globales (…) creando oportunidades de inversión para los emprendedores privados” (Diez tesis, 2012).
Los neodesarrollistas reconocen que la burguesía de la región ha hecho poco o nada en materia de desarrollo, porque –suponen- no se le han señalado o sugerido las estrategias a seguir en la materia. (Entre paréntesis, los Estados analizados no sugirieron, ni simplemente indicaron: obligaron a seguir determinados caminos). Pero cuando esto ocurra la burguesía -ahora sí-, estará en la mejor disposición de hacerlo. La pregunta inevitable es: ¿y por qué ahora sí? No hay en el escrito, ni en la experiencia regional, ningún elemento que permita responder afirmativamente a este interrogante.
Reconocen a su vez que esta burguesía ha hecho poco o nada en la materia, porque no ha contado con oportunidades de inversión, perdida en los laberintos del mercado, como si no fuese exactamente eso lo que ha hecho hasta la fecha: seguir sus oportunidades de inversión, de construir vía concentraciones del ingreso mercados internos a la medida de sus necesidades, de expulsar trabajadores del mercado con elevadas tasa de desempleo y subempleo, o de mantenerlos en los márgenes, con salarios paupérrimos, y de volcarse a los mercados exteriores en los tiempos actuales.
Siguiendo las clásicas fórmulas y recetas de los organismos internacionales, en donde lo que “debería” ser y hacer el Estado o los empresarios de la región, se impone a “lo que efectivamente son” y hacen, los neodesarrollistas señalan una serie de tareas que debe cumplir el Estado para resolver el problema del subdesarrollo: (1) promover “la estructura (…) y las instituciones financieras” para que sean “capaces de canalizar recursos domésticos al desarrollo de la innovación”; (2) “el desarrollo (…) debería ser financiado esencialmente con ahorro interno”, para lo que se requiere “instituciones financieras públicas que aseguren la plena utilización de los recursos domésticos”; (3) “garantía estatal de proveer empleo (a lo menos con) un salario vital (…), para neutralizar (la) tendencia al mal pago del trabajo”; y (4) “perseguir el pleno empleo”, entre otras.
Frente a estas nuevas responsabilidades, la pregunta obligada es ¿cuál Estado es el que podría poner en marcha estas tareas, a pesar de ser limitadas? Porque en la casi generalidad de Estados que contamos, éstos se encuentran actuando de acuerdo a lo que las clases dominantes y el capital extranjero requieren para generar ganancias, y ello pasa por sostener salarios de sobreexplotación para el grueso de la población trabajadora, para ganar en competencia con sus productos en el exterior; abrir nuevas y mejores condiciones a las inversiones extranjeras; desincentivar el ahorro; concentrar ingresos y alentar el consumo de los sectores sociales con poder de compra.
Es posible que estén pensando en la necesidad de conformar otro Estado o reformar a fondo los actuales. ¿Y eso cómo se logra? Porque una tarea de tal envergadura reclamaría contar con fuerza social y política para poner en cintura a las clases dominantes, a los grandes exportadores, a los asociados al capital extranjero, al propio capital extranjero que opera en nuestras economías, a los que producen para el alto mercado interno, a los que pagan salarios de hambre, a la clase política, a jueces y magistrados. Porque además ese nuevo Estado reclamaría nuevas leyes que hagan posible establecer nuevas condiciones de organización de la vida en común.
Sin pronunciamientos sobre estos “pequeños” detalles, cualquier listado de buenas intenciones sobre lo que “debería” hacer el Estado –pensado como una cosa-máquina con atribuciones propias, a la que bastaría limpiar y aceitar para que funcione bien- no deja de ser simplemente eso: un listado de buenas intenciones, de ilusiones a partir de un Estado que no existe en la región y del que se dice poco cómo podría ser el director de orquesta que se desea.
La integración de los procesos locales con el capital transnacional
Ninguna economía latinoamericana se aproximó desde la segunda mitad del siglo XX a la fecha a aquella constelación de factores excepcionales que abrieron las puertas para el desarrollo de Corea del Sur y China. La integración de los procesos productivos de la región con los de la economía estadounidense y del capital transnacional, su ubicación en una zona de vital seguridad para Washington, limitaron o impidieron que procesos de tales características se hicieran presentes en la región.
Por parte de las clases dominantes latinoamericanas, la voluntad de levantar proyectos con algún grado de autonomía -si es que alguna vez existió- se fue a su vez esfumando mientras dichas clases estrechaban de manera creciente sus lazos con el capital estadounidense y extranjero en general.
Por esta razón la voluntad de romper con el atraso y el subdesarrollo ha quedado en manos y en proyectos de otras clases en la región, debiendo enfrentar el rechazo de Washington, así como de sus políticas desestabilizadoras, cuando no abiertamente intervencionistas. Recordemos la experiencia encabezada por Salvador Allende en Chile, y cómo y por quiénes fue liquidada, para no ir más lejos.
El significativo papel del Estado en las experiencias anteriormente analizadas alcanza mayor sentido cuando consideramos el periodo reciente de enorme ganancias que muchas burguesías y Estados latinoamericanos percibieron en los últimos años, como resultado de una sorprendente elevación de los precios internacionales de los principales bienes primarios exportados por la región por un periodo sostenido, como fue el caso del petróleo y derivados, gas natural, cobre, hierro, soja y derivados, entre los más destacados.
Las burguesías latinoamericana y transnacional favorecidas de esas elevadas ganancias las destinaron a reproducir el subdesarrollo. En las grandes economías regionales, como México, Brasil y Argentina predominó la subordinación del Estado a la dinámica de la reproducción dependiente y a los intereses de sus clases dominantes y del capital extranjero inserto en la región 6/.
Una nueva situación en el sistema mundial y en las economías locales
En nuevos estadios de integración de los capitales y de los procesos productivos locales con los proyectos e intereses del capital global, las posibilidades de una confluencia de factores sistémicos y locales para desencadenar procesos que conduzcan al desarrollo son cada vez más difíciles que se produzcan. Por el contrario, dicha integración ha profundizado el subdesarrollo y la dependencia.
En la actualidad, las economías latinoamericanas de la mano del capital local y global han reconfigurado las estructuras de inserción en los mercados internacionales teniendo como base la producción de bienes primarios, con poco procesamiento, alejándose de los objetivos de desarrollar conocimientos y tecnologías. En algunos casos también se producen bienes industriales, en un contexto regional en donde el sector industrial ha sido prácticamente desarticulado, cuando no desmantelado, quedando reducido a algunos segmentos de cadenas globales en donde se privilegia el trabajo y su baja remuneración y no el conocimiento.
De esta forma la economía latinoamericana ha quedado más descentrada que en los periodos previos, sin un proyecto industrial, sino tan sólo con algunas industrias, o a lo sumo con pequeños segmentos, principalmente de ensamble y maquila, y poco de producción, en donde las decisiones de qué y cómo producir se encuentran en las casas matrices de empresas globales provenientes del mundo desarrollado.
Esto va acompañado por la multiplicación de nuevos recursos minerales explotados a cielo abierto, el desmantelamiento de bosques y reservas de agua. La depredación de las riquezas de la zona en aras de acrecentar la acumulación no se trasunta en mejores condiciones de acumulación para proyectos de desarrollo ni de infraestructura para esa nueva economía. Tampoco en mejoras sustanciales en el consumo y bienestar de la población mayoritaria de la región.
A modo de conclusión: el desarrollo del subdesarrollo
Para describir la agudización del subdesarrollo y de la dependencia de las economías latinoamericanas, en tanto prosiguieran organizadas por las relaciones del capital, Andre Gunder Frank acuñó la noción “desarrollo del subdesarrollo” (Frank, 1970: 13).
Esta noción puso de manifiesto que las economías latinoamericanas podían crecer y expandir su desarrollo, pero en tanto lo hacen en la lógica que rige al capitalismo dependiente, dicho desarrollo agudizaría los problemas del subdesarrollo.
Agudización del subdesarrollo o agudización de la dependencia no implica concebir una economía estancada o con números negativos en materia de crecimiento, como torpemente se sigue repitiendo (Astarita, 2010: 57); tampoco agudización absoluta de la pobreza y la miseria, o exterminio de la población trabajadora local, como resultado de la superexplotación, entre otras tantas superficialidades como se caricaturiza a la teoría marxista de la dependencia.
Incremento del subdesarrollo o de la dependencia significa la agudización de las particularidades de la reproducción del capital propias del capitalismo dependiente. Nuestras economías podrán seguir creciendo, mucho o poco, pero creciendo, podrá seguir expandiéndose la planta productiva, las extensiones de tierras cultivadas, la masa de bienes producidos y exportados y la masa de inversiones en el exterior, pero de manera que sólo unos pocos sectores sociales y clases disfrutan del trabajo social allí contenido.
La población que alcanza trabajo podrá acceder a televisores, celulares o computadoras, a condición de vivir con precarios servicios públicos en materia de salud, educación, vivienda, con transporte deficiente, prolongando así sus ya largas jornadas laborales, sin poder reproducirse en condiciones de seres humanos que laboran en el siglo XXI y no en el siglo XIX; la reproducción de nuevos brazos disponibles para el capital proseguirá, sostenida en programas gubernamentales de subsistencia y en los esfuerzos de las familias y de redes de sobrevivencia en el mundo de los paupers. Las brechas sociales se profundizan, incrementando los agravios morales sobre las mayorías, cada vez con más extensas o intensas horas de trabajo o bajo los tormentos de la miseria.
Resumiendo: la agudización del subdesarrollo y de la dependencia significa profundizar las contradicciones inherentes a la reproducción del capitalismo dependiente, o en los términos de Frank, profundizar el desarrollo del subdesarrollo.
* Jaime Osorio, Profesor/investigador. Departamento de Relaciones Sociales. UAM-Xochimilco
Notas
1/ Entre 1945 y 1961 Corea del Sur recibió en forma de donaciones de los Estados Unidos más de 3 mil 100 millones de dólares, cifra que es más del doble de lo que recibieron Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos durante el Plan Marshall, o un tercio más de lo que percibió Francia. (Toussaint, 2006: 86).
2/ China exige a los inversores extranjero, particularmente a los de elevada productividad y de sectores estratégicos, la capacitación de personal y la enseñanza de tecnologías aplicadas.
3/ Para 2010 el stock total de capital chino en el exterior ascendía a 317 mil 210 millones de dólares. Muy por debajo de los monto de las grandes economías, pero con tendencias a un ascenso creciente. (Oficina Económica y comercial de la Embajada de España en Shanghai, 2012). Pero en 2012 China fue la tercera economía inversora en el extranjero, con 84 mil millones de dólares, sólo por debajo de Estados Unidos y Japón. En el cuarto lugar se ubica Hong Kong, también con 84 mil millones de dólares de inversión en el exterior. (UNCTAD, 2013: 5).
4/ En el primer plan quinquenal (1962-1966) los sectores o ramas prioritarios a desarrollar fueron el sector energético, abonos, textiles y cemento, En el tercero (1972-1976) los ejes productivos fueron la siderurgia, equipamiento de transporte, electrodomésticos y la construcción naval. (Toussaint, 2006: 93).
5/ En la primera mitad de los años ochenta, y en medo de serios problemas financieros, Japón otorgó a Corea del Sur 3 mil millones de dólares por concepto de reparaciones de guerra.(Toussaint, 2006: 99).
6/ . A pesar de casi tres décadas desde su publicación, y de su sesgo estructuralista, es interesante ver la comparación que realiza Fernando Fajnzylber de los “estilos de desarrollo” de Japón y Corea del Sur, frente a Estados Unidos y América Latina . (Fajnzylber, 1987).
Referencias
Aquino Rodríguez, Carlos, Introducción a la economía asiática, Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), 2000.
Astarita, Rolando, Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes Editorial, 2010.
Bekerman, Marta, Federico Dulcich y Nicolás Moncaut, “La emergencia de China y su impacto en las relaciones comerciales entre Argentina y Brasil”, en Problemas del desarrollo, vol. 45, núm. 176, Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, México, enero-marzo 2014.
Cafassi, Emilio, “La represión en los países en vías de subdesarrollo”, en Rebelión, 01 de octubre de 2012.
CEPAL, Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2009, Santiago, 2009.
CEPAL, La inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2012, Santiago 2012.
Cuéllar Escobar, John Jairo, El desarrollo industrial en Corea del Sur (1960-2010). Elementos explicativos y de política. Un contrapunto a la experiencia colombiana. Bogotá, Facultad de Ciencias Económicos, Universidad Nacional de Colombia, Tesis de grado. 2012.
Diez tesis sobre el nuevo desarrollismo, Sao Paulo, septiembre de 2010 (consultado el 19 de marzo de 2014), disponible en http://www.tenthesesondevelopmentalism.org/theses_spanish.asp.
Fajnzylber, Fernando, “Reflexiones sobre las particularidades de América Latina y el sudeste asiático y sus referentes en el mundo industrializado”. México, Investigación Económica, UNAM, núm. 180, abril-junio de 1987.
Frank, André Gunder, “El desarrollo del subdesarrollo”, Nueva York, Monthly Review, vol. 18, núm. 4, septiembre de 1966.
Frank, A. G., El subdesarrollo del desarrollo. Un ensayo autobiográfico. Caracas, Editorial Nueva Sociedad, 1991.
Frank, A.G., América latina: subdesarrollo o revolución, México, Editorial Era, 1973.
Frank, A.G., Capitalismo y subdesarrollo en América Latina, Argentina, Siglo XXI, 1970.
Kornblihtt, Juan, “Del socialismo al estatismo capitalista”. Buenos Aires, El Aromo, periódico cultural piquetero, n. 68.
Marini, Ruy Mauro, Subdesarrollo y revolución, México, Siglo XXI Editores, (1969), décima edición, 1980.
Marini, Ruy Mauro, Dialéctica de la dependencia, México, Editorial Era, 1973.
Meza Lora, José Salvador, Modernización industrial de la República Popular China. Lecciones para México, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM e Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, 2013.
Nadal, Alejandro, “Tres lecciones sobre la crisis en Europa”, en La Jornada, México, 19 de marzo de 2014.
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Shanghai, La inversión china en el extranjero. Shangai, noviembre 2012.
Roitman, Marcos, “España: el fin del milagro, el regreso al subdesarrollo”, México, La Jornada, 30 de octubre de 2012.
Sunkel, Osvaldo y Pedro Paz, El subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo, México, Siglo XXI Editores (1970), decimoctava edición, 1985.
Toussaint, Eric “Corea del Sur: el milagro desenmascarado”, en OIKOS, núm. 22, Santiago, Escuela de Economía de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez, segundo semestre 2006, pp. 81-109.
UNCTAD, Informe sobre las inversiones en el mundo 2013, Nueva York y Ginebra, 2013. 

viernes, 4 de mayo de 2018

Cumbre coreana: buena voluntad compartida


Ángel Guerra Cabrera

Trabajar por la desnuclearización total de la península coreana, reducir sus arsenales, firmar un acuerdo de paz y procurar un futuro conjunto de prosperidad y reunificación fueron los acuerdos centrales de la memorable cumbre entre las dos Coreas, celebrada el 27 de abril. Los resultados del encuentro entre sus líderes Kim Jong-un, del Norte, y Moon Jae-in, del Sur, son esperanzadores. Más, si consideramos la opinión de notables expertos: que la escalada de tensión del año pasado estuvo a punto de transformar el conflicto en una guerra nuclear. Son obvias las trágicas consecuencias que un desenlace de esa naturaleza podría haber acarreado, cuando menos al pueblo coreano y a gran parte de la humanidad que habita en esa región del mundo.
La tercera cumbre intercoreana y primera en 11 años tuvo entre sus primicias la visita por vez primera a Corea del Sur, de un líder del Norte, toda vez que se efectuó en el lado sudcoreano del Área de Seguridad Conjunta.
Ambas Coreas han mostrado una firme voluntad de paz y entendimiento que hizo posible la minuciosa preparación de este encuentro en poco más 100 días. Cuento a partir del 10 de enero pasado en que se produjo la reunión a nivel de ministros entre las dos partes y fuera anunciada la posibilidad de esta cita. En el medio, la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, Corea del Sur, donde las delegaciones de los dos países desfilaron bajo una misma bandera por primera vez en 12 años. Fue notoria la presencia al frente de la representación del norte de su presidente honorífico Kim Yong-nam y de Kim Yo-jong, hermana de Kim Jong-un y jefa del departamento de propaganda del Partido del Trabajo de Corea del Norte. Kim despertó simpatía entre sus compatriotas del sur y, hace una semana, junto a Yong-nam, acompañó a su hermano en las pláticas con el presidente sudcoreano Moon.
Además de lo ya señalado, en la declaración conjunta de la cumbre figura también cesar cualquier acción hostil entre ellas, evitar enfrentamientos en el Mar Amarillo, adoptar medidas para cooperar con la comunidad internacional, celebrar conversaciones militares de alto nivel en mayo, reanudar las reuniones de familias separadas por la guerra de 1950-53, eliminar los medios de propaganda en la frontera y participar conjuntamente en competencias deportivas internacionales.
Tanto para Moon como para Kim el logro de este acontecimiento constituye una resonante victoria. El primero basó su campaña electoral en la promesa de conseguir un relajamiento de la tensión y un clima de paz en la península, meta en cuya consecución ha demostrado una indudable capacidad de maniobra y liderazgo. Por su parte, el líder norcoreano ha exhibido audacia, flexibilidad e igualmente liderazgo en la preparación y desarrollo de esta reunión. Todo lo cual contribuirá a disipar la imagen de irresponsable y guerrerista que le han forjado los medios corporativos. Además, si resulta estable y duradero el inédito proceso de relanzamiento de las relaciones de cooperación entre las dos partes, se estarían sentando las bases para el aflojamiento gradual de las sanciones por parte del Sur y, eventualmente, para la modernización de la economía del Norte. Hay que anotar gran parte del mérito por la realización de esta cumbre a las dos Coreas, con claro apoyo de China y Rusia. En este sentido fue muy importante la previa visita de Kim a China, que significó una recomposición de las relaciones entre ambos gobiernos, socavadas por la mutua desconfianza en los dos últimos años, y particularmente, de las del líder norcoreano con su homólogo chino, Xi Jingping.
La cumbre ha puesto freno de manera notable al grave deterioro ya referido del conflicto, en gran medida provocado por la sempiterna hostilidad de Washington hacia Pyongyang, agravada con la llegada de Trump a la presidencia. Aunque diera después un brusco giro y anunciara su propósito de reunirse con Kim. Como es usual, Trump le atribuyó a su línea dura el éxito de la cita intercoreana. El encuentro de los mandatarios estadunidense y norcoreano dará una idea de cuán pronto puede avanzar un acuerdo de desnuclearización y la firma de un tratado de paz entre las dos Coreas, imposibles de concretar sin la anuencia estadunidense. La funesta presencia de John Bolton y Mike Pompeo en la política exterior de Estados Unidos no augura nada bueno. El primero, por lo declarado, entiende la desnuclearización del norte como una rendición, que Pyongyang no aceptará.

lunes, 12 de febrero de 2018

La hermana de Kim Jong-un invita al presidente sudcoreano Moon a Norcorea

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme


Foto
Desde la izquierda, Moon Jae-in, presidente de Sudcorea; Thomas Bach,
 presidente del Comité Olímpico Internacional; Kim Yong-nam, el presidente
de la Asamblea Suprema del Pueblo de Norcorea, y Kim Yo-jong, hermana del líder
de Norcorea, Kim Jong-un, ayer durante el encuentro de hockey femenil sobre hielo
entre el equipo unificado de Corea y Suiza, en el contexto de los Juegos Olímpicos de Invierno
en Pyeongchang, Corea del Sur Foto Afp
Mientras el nonagenario ex secretario de Estado Kissiger incita a un “tentador golpe nuclear contra Norcorea (https://goo.gl/K6fGpU)”, las dos Coreas se han unido en un solo equipo para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno, donde se sentaron en la primera fila el día de la apertura, el vicepresidente Mike Pence, su esposa Karen, y el pugnaz premier japonés, Shinzo Abe, detrás de quienes se encontraba la princesa norcoreana Kim Yo-jong, hermana del mandatario norcoreano, Kim Jong-un, que ha cautivado a la opinión pública de Sudcorea (https://goo.gl/fSHgdQ).
La princesa, enviada especial de su hermano, fue acompañada por el ceremonial jefe de Estado Kim Yong-nam, de 90 años de edad.
Lo más espectacular ha sido la invitación al presidente sudcoreano, Moon Jae-in, entregada por la princesa para visitar Norcorea.
La princesa conocida por su humildad pese a su gran poder tras bambalinas –que en forma absurda ha sido bautizada por la CIA como la Ivanka Trump de Norcorea– escribió un mensaje en el libro de anfitriones en el palacio presidencial de la Casa Azul de Sudcorea: Espero que Pyongyang y Seúl estén más cercanos en los corazones de los coreanos y lleven a la unificación (¡supersic!) y la prosperidad en el futuro cercano.
La princesa norcoreana ganó la competencia de relaciones públicas al vicepresidente Mike Pence, no se diga a su mujer Karen, y al premier japonés Abe, que dejó una pésima imagen de intervencionismo bélico.
En su vuelo de regreso a Estados Unidos (EU), el vicepresidente Pence, quien amenazó con sanciones más drásticas contra Norcorea, comentó que no existía claridad entre EU, Sudcorea y Japón en el contencioso de la nuclearización de Norcorea.
A juicio de Shane Savitsky, del portal Axios (10/2/18), la invitación al presidente Moon a visitar Norcorea trata de colocar una cuña diplomática entre Sudcorea y EU.
No será fácil que Trump –quien anhela un limitado golpe militar nuclear contra Norcorea, bautizado como sangrado de nariz– venda su primera guerra como presidente cuando las dos Coreas lo han dejado aislado y están dispuestas a evitar la guerra en la penísnula.
El almirante retirado de EU James Stavridis, anterior comandante supremo en la OTAN, juzga de que “no existen opciones militares que resulten en menos de centenas de miles de víctimas y quizá hasta 3  millones (¡megasic!) (https://goo.gl/8zQMZx)”.
A propósito, el nombrado (y aceptado) embajador de EU en Sudcorea, Victor Cha, consejero sénior del think tank CSIS y profesor de Georgetown, quien fue defenestrado feamente por Trump debido a sus declaraciones cuando calculó, sin contar las víctimas autóctonas de las dos Coreas y Japón, que una opción militar pondría en riesgo a 230 mil estadunidenses (civiles y militares) que radican en Sudcorea y 90 mil en Japón, cuya evacuación sería “virtualmente imposible (https://goo.gl/L9SL8y)”.
Un portavoz del presidente sudcoreano Moon dio la bienvenida a la posibilidad de una reunión con el líder de Norcorea al comentar que las dos Coreas deben trabajar juntas para crear el ambiente propicio.
El portal chino Global Times arguye que la invitación constituye una señal positiva para la paz, pero que la actitud de EU a la relación de las dos Coreas es problemática y constituye un obstáculo real.
Zheng Jiyong, director del Centro de Estudios Coreanos en la Universidad Fudan, adujo que EU está fuera de control y después de los Juegos Olímpicos Trump ejercerá mucha presión sobre Moon para endurecer su postura con Norcorea. Agregó que si Moon desea menos barreras y presiones de EU será necesario que busque a China y a Rusia, así como “superar la oposición doméstica de los conservadores que no desean mejorar las relaciones con el norte (https://goo.gl/fsQJRa)”.
El presidente sudcoreano, quien ha resultado un gran estadista, deberá operar un equilibrio muy delicado entre Norcorea y su supuesto aliado EU, por lo que promueve la reanudación del diálogo entre Pyongyang y Washington, y el “desarrollo norte-sur en la península (https://goo.gl/8nzcrs)”.
Por lo pronto, el presidente Moon paró en seco la intromisión del premier japonés, quien exigió no posponer los ejercicios militares de Sudcorea y EU.
El acercamiento de las dos Coreas ha dejado aislado el belicismo del premier Abe, quien parece haberse olvidado de que EU lanzó dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki.
El editorial de Global Times menciona que ahora existen más opciones y ventanas de oportunidad, ya que Moon ha tratado a la delegación de Norcorea con gran hospitalidad cuando el resentimiento de EU ha sido notorio: Mike Pence llegó tarde a la recepción anterior a la apertura de ceremonia y permaneció solamente cinco minutos, lo cual fue descortés por “desear expresar su insatisfacción con Sudcorea (https://goo.gl/DeHB6y)”.
Otra descortesía fue que Pence y su esposa Karen no se pusieron de pie para saludar a la delegación unificada de las dos Coreas.
Global Times sopesa la factibilidad del viaje de Moon que depende de varios factores. Uno de ellos es que la situación retorne a los niveles de antes de los Juegos Olímpicos, con ejercicios militares conjuntos de EU y Sudcorea y continuas pruebas de misiles de Norcorea, especialmente pruebas nucleares, lo cual descarrilaría la visita.
Global Times considera que lo más crítico es la capacidad de Moon a demostrar la habilidad para configurar la situación en la península. El acercamiento de Norcorea intenta continuar la suspensión de los programas nucleares y misilísticos después de los juegos, lo cual es inseparable para resolver la crisis nuclear.
Según el editorial chino, EU mantiene la opinión de que la suspensión del programa nuclear y misilístico de Pyongyang es unilateral e irrelevante (¡supersic!) para los ejercicios militares de EU y Sudcorea cuando EU también exige que Pyongyang abandone las armas nucleares para que exista un fundamento al diálogo de EU con Norcorea. De allí que la próxima tarea de Moon sería persuadir a Washington cuando tiene las cartas en su mano para presionar a Washington para hacer concesiones o por lo menos disminuir la intensidad de los ejercicios militares conjuntos, lo cual ciertamente no es sencillo y puede ser políticamente arriesgado, pero es ese movimiento que puede dar la esperanza de resolver pacíficamente la crisis nuclear con Norcorea.
Yang Jiechi, enviado especial de China instó a Trump a impulsar la coordinación sobre Norcorea (https://goo.gl/SswKTz).
Para China no solamente debe existir un diálogo regular intercoreano, sino también entre Pyongyang y Washington.
El portal SCMP refiere que Shi Yinhong, director del Centro de Estudios Estadunidenses de la Universidad Renmin, comentó que China probablemente usará la distensión para tratar de persuadir a EU de reconsiderar su estrategia de prevenirle tomar una acción militar.
¿Prevalecerán en la mente de Trump los consejos de guerra auspiciados por Kissinger o la sapiencia militar del almirante retirado Stavridis, para quien no existe opción militar en la península coreana?
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 17 de abril de 2013

Reajustes geoestratégicos en torno a la península coreana


Bajo la Lupa

Alfredo Jalife-Rahme
Foto
Soldados surcoreanos participan en un ejercicio militar cerca de la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas, en Paju, al norte de Seúl, ayerFoto Reuters

Antecedentes
La desnuclearización de la península coreana estuvo a punto de ser resuelta por la intermediación del ex presidente Carter con el presidente Clinton, a quien le faltó tiempo para implementar el arreglo a cambio de una sustancial ayuda económica, proceso que fue descarrilado cuando Baby Bush colocó a Norcorea en su agenda bélica del eje del mal, al unísono de Irak (destrozada) e Irán (puesta en jaque).
Un contencioso anacrónico de la guerra fría se ha infectado ominosamente por la dinámica que se desenvuelve en el noreste de Asia debido a la escalada estratégica de la doctrina Obama y su política de contención de China, concomitante con el despliegue del cerco geoeconómico de la Alianza del Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés; al que Calderón incorporó a México).
Hechos
En forma inusitada se escenificaron coincidentes cambios de poder en cuatro de los seis participantes en la negociación de desnuclearización de la península coreana: China (presidente Xi Jingpin), Japón (premier Shinzo Abe) y las dos Coreas (Norte: Kim Jong-un, y Sur: primera mujer presidenta, Park Geun-hye), lo cual pudiera ser extensivo a la segunda administración Obama con la llegada al Pentágono de Chuck Hagel y al Departamento de Estado de John Kerry.
Tales ajustes político/administrativos –con la excepción relativa de Rusia (donde Vlady Putin transmutó su poder de primer ministro a presidente el año pasado)– se han reflejado en la escalada que llegó a su paroxismo en Semana Santa, que amainó mediante la asombrosa colaboración entre Rusia y Estados Unidos.
La escalada de retórica nuclear en la península coreana comporta específicas características interactivas a escala local, regional y, sobre todo, global entre las tres superpotencias geoestratégicas: Estados Unidos, Rusia y China.
Los juegos nucleares de guerra tanto unilaterales de Norcorea como bilaterales de Estados Unidos/Corea del Sur alcanzaron un delicado nivel que pudo haber desencadenado una guerra regional, más que en forma voluntaria, por un accidente y/o error de cálculo y/o sobrerreacción de los actores cuando la retórica bélica nuclear de Pyongyang fue superada en la puja por el envío del avión furtivo ( stealth) B-2 de Estados Unidos con una carga de 16 bombas nucleares a la frontera de Norcorea, que posee seis bombas nucleares: dato proporcionado por Mohamed El-Baradei, ex director de la AIEA, en una comida privada del canciller mexicano Luis Ernesto Derbez, a la que concurrí como representante de IPPNW (premio Nobel de la Paz 1985).
La retórica bélica fue detenida el domingo de Pascua gracias a la intervención rusa que aclaró que no existía declaración de guerra de Norcorea a su país hermano Corea del Sur, sino que había sido un error de traducción ( The Voice of Russia, 31/3/13), mientras el recién ungido presidente chino Xi Jinping, después de haber fortalecido su alianza estratégica militar con Rusia (Bajo la Lupa, 20/3/13), no modificaba su gira africana.
Se notaba que Rusia, que tiene una frontera mínima de 17.5 kilómetros con Norcorea (China tiene mil 416 kilómetros), diluía el vino bélico de las partes. Un domingo después al de Pascua, el Pentágono decidió posponer por un mes la prueba de su misil estratégico intercontinental con ojivas nucleares (ICBM) Minuteman III (Afp, 7/4/13) como medida de buena voluntad hacia Rusia, lo cual fue agradecido públicamente por Vlady Putin durante su visita a la Feria de Hanover (RIA Novosti, 8/4/13), quien instó a sus socios (sic) de Norcorea a tomar en cuenta la decisión del Pentágono con el fin de desactivar la crisis.
A diferencia de la imperturbable tranquilidad de Corea del Sur (donde no existió pánico ni desplome de su bolsa), la preocupación de Vlady Putin fue notable: Si se desata un conflicto nuclear en la península coreana, Chernobyl aparecería como un cuento de niños ( Russia Today, 8/4/13).
En ese momento ya se habían ajustado a nivel nuclear las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia, que curiosamente han progresado aceleradamente con la insólita declaración del muy influyente viceprimer ministro ruso Dmitry Rogozin, quien considera que el despliegue misilístico de defensa de Estados Unidos es un bluff The Moscow Times, 16/4/13).
Claro: días antes Chuck Hagel, flamante secretario del Pentágono, había desmantelado la cuarta fase del escudo de defensa de Estados Unidos de las fronteras rusas para recolocar su maquinaria misilística en Alaska, con el fin de defenderse de la amenaza norcoreana.
En esta partida multidimensional de ajedrez a escala global/regional/local el reajuste misilístico de Estados Unidos en Alaska favorecía la contención de China de la doctrina Obama.
De regreso a Pekín, el presidente Xi expresó que estaba en contra del caos en la península coreana con fines de satisfacer intereses egoístas: declaración inespecífica que fue interpretada por el geoestratega Zbigniew Brzezinski ( Joe Morning, 9/4/13) como un jalón de orejas al mandatario juvenil de Norcorea, pero que otros interpretaron también como una dedicatoria simultánea a la doctrina Obama.
China se ajusta así, después de Rusia y Estados Unidos, a la nueva correlación local/regional de fuerzas que implica también al vecino Japón, que participa en el nuevo reacomodo regional.
Dos semanas más tarde al clímax del domingo de Pascua, el flamante secretario del Departamento de Estado, John Kerry, realizó un viaje significativo a Corea del Sur, Japón y China con el fin de desactivar las graves tensiones en la península coreana y en el noreste asiático, que incluyó un llamado conciliador para un diálogo auténtico con Norcorea ( Global Times, 16/4/13).
Como que los seis países involucrados en el contencioso nuclear de la península coreana reajustan sus relaciones a un nuevo nivel geoestratégico.
El mismo Obama aminoró la capacidad de Norcorea en ensamblar una ojiva en sus misiles (“ delivery system”): Yonhap News (16/4/13).
Conclusión
No se puede deslindar la crisis en la península coreana de la confrontación entre China y Japón por la soberanía de las islas Diaoyu, como asienta subliminalmente el reciente Libro blanco de defensa nacional de China y sus nuevos desafíos en seguridad, cuando la región Asia/Pacífico se ha convertido en una escena significativa para el desarrollo económico del mundo y la interacción estratégica entre las grandes potencias; Estados Unidos ajusta su estrategia de seguridad en Asia/Pacífico y el escenario regional sufre profundos cambios ( Global Times, 16/4/13).
La alusión a Estados Unidos no pasa inadvertida: cierto país ha fortalecido sus alianzas militares en la región Asia/Pacífico, ha expandido se presencia militar en la región y frecuentemente hace más tensa la situación allí.
Un editorial del Global Times (16/4/13) señala que el Libro blanco está mayormente consagrado a temas marítimos y a los intereses foráneos de China, que exhibe ajustes estratégicos prácticos.
Tanto los juegos nucleares de guerra bilaterales de Estados Unidos/Corea del Sur como los unilaterales de Norcorea reflejan la nueva dinámica en el noreste asiático y su dramático ajuste estratégico regional debido a la doctrina Obama de cerco a China.
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife

lunes, 6 de diciembre de 2010

Corea del Norte denuncia provocación por maniobras militares en el sur

KOREA-NORTH/

Corea del Norte denunció este domingo los nuevos ejercicios militares previstos a partir del lunes, los cuales tendrán lugar menos de dos semanas después del intercambio de artillería en una zona fronteriza en disputa.

Los nuevos ejercicios navales, que comenzarán el lunes, suceden a otros realizados entre las fuerzas armadas estadounidenses y surcoreanas.

Estas maniobras, que durarán hasta el viernes, representan un “medio para provocar una guerra”, estimó el domingo la agencia oficial norcoreana KCNA.

“La locura provocadora enemiga llevó a la península coreana a una situación incontrolable y extrema, nadie puede imaginarse cómo evolucionará la situación”, agregó KCNA.

El viernes comenzaron además otras maniobras en la región, entre Japón y Estados Unidos, las más importantes que jamás hayan realizado los dos países en conjunto.

Bautizadas “sable afilado”, estas maniobras, que marcan el 50º aniversario de la alianza nipona-estadounidense, durarán hasta el viernes.

KCNA asegura igualmente que el régimen comunista “intenta permanecer en calma” frente a las demostraciones de fuerza militar del Sur.

Telesur

lunes, 29 de noviembre de 2010

Corea del Sur descarta el diálogo y prosigue maniobras con EEUU

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Estados Unidos y Corea del Sur siguen realizando maniobras militares conjuntas en el Mar Amarillo. Corea del Norte se mantiene a la expectativa ante cualquier posible ataque enemigo, según informó la agencia de noticias Yonhap.

Por su parte, China se ha comprometido a buscar la distensión. El gigante asiático invitó este domingo a una reunión urgente en Pekín a las partes implicadas para evitar una escalada militar.

En una rueda de prensa, el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Wu Daiwei, convocó este encuentro, que debería celebrarse en diciembre con la participación de los delegados de las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón.

Sin embargo, la propuesta china ha tenido una rápida respuesta y desde Corea del Sur ya han replicado que no es momento para el diálogo, desmarcándose así de la reunión.

Las maniobras conjuntas norteamericanas y surcoreanas, que se llevan a cabo al sur de la disputada frontera marítima entre las dos Coreas, ya se habían planificado hace meses, antes del incidente militar.

Además, EEUU contaba ya con 28.500 soldados en territorio surcoreano, lo que hace sospechar a Corea del Norte que el incidente ocurrido sea sólo un pretexto para una futura invasión.

Asimismo, las maniobras han sido duramente criticadas por China y calificadas de “amenaza de guerra” por Corea del Norte, que ha advertido que se defenderá si se violan sus aguas jurisdiccionales.

Entre tanto, el Ministerio de Defensa surcoreano ha ordenado a los periodistas que abandonen la isla de Yeonpyeong y muchos residentes evacuados anteriormente han anunciado que, de momento, no quieren regresar.

LibreRed.net