Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
-Contra el encarcelamiento injustificado; contra el invento de delitos no cometidos
-Contra la extradición y la tortura, y por el derecho del mundo a estar informado
-La solidaridad ahora es fundamental, en la defensa del periodismo profesional
El
Tratado Modelo de Extradición de la ONU prohíbe la extradición si la
persona no ha recibido, o no recibiría, las garantías mínimas en los
procesos penales, consagradas en el art. 14 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (ICCPR). Abogados del presunto inculpado.
Continua
como espada de Damocles. Es la amenaza de extradición contra Julian
Assange desde Gran Bretaña a los Estados Unidos (EE.UU.), violentando
todos los derechos reconocidos —legales, humanos, del respeto a la vida,
periodísticos— del presunto delincuente, con cero garantías de por
medio.
Violando sus derechos individuales, de libertad de
expresión y del derecho a la información, que tienen vigencia en el
mundo por los organismos internacionales, tanto la ONU como de derechos
humanos.
Porque los señalamientos, o la acusación contra el Sr.
Assange, tiene que ver precisamente con eso, con el derecho de la
sociedad global a estar enterada o informada sobre las acciones, en este
caso de EE.UU. —como de cualquier otro país—, tratándose de violaciones
a la vida de terceros.
Sean los derechos de una persona, de cien,
de miles de seres humanos. Trátese de un asesinato, de una masacre, un
genocidio y, peor aún, de un holocausto como el cometido contra los
judíos por Hitler en los centros de concentración durante la Segunda
Guerra Mundial.
No se diga referente a la vida de civiles, por actos de guerra
del ejército estadounidense, con armamento pesado —o “experimental” con
drones—, sin más juicio para el ataque que el “sospechosismo” de ser
declarados “terroristas”, cuando no son más que simples ciudadanos con
vida propia en su país.
Todavía mucho peor, tratándose de un país
invasor como es EE.UU., con un ejército que en su caso declaró “la
guerra” a otro sin pruebas —siquiera mínimas—, o por un presunto delito
cometido, como para merecer el despliegue de toda la maquinaria de
guerra asegurándose carta libre para matar.
Ah, pero sin otro aval que una decisión arbitraria, amén de aprobación por un organismo internacional como las Naciones Unidas.
¡No se mata al mensajero!
Así,
tras una secuela de injustificadas acciones, una intervención en países
—como Irak, Afganistán, Paquistán, y tantos más— portando la falsa bandera del “terrorismo”, EE.UU. dirige su maquinaria de guerra contra otros solo por la presunta defensa de un “interés nacional”.
Y
para salvar al mundo de los “terroristas”. Otra vez a todas luces una
acción violenta, de guerra, como cuando no se justifica una intervención
de cualquier tipo. Menos para atentar contra la soberanía de otro
Estado, peor con una guerra. Aún sin elementos y contra un Estado
completamente frágil, sin la posibilidad de defensa.
Luego entonces, tras la divulgación de información referente a los ataques contra civiles por parte del portal WikiLeaks,
la difusión de las masacres contra personal inocente —dos periodistas
incluidos, en el caso de Iraq—, se ataca al informador y no al militar
agresor que permanece impune. Ver video: https://tinyurl.com/y28v77xh
“Cuando WikiLeaks
publicó los Registros de la guerra afgana, fueron una fuente invaluable
para los periodistas. Mostraron detalles de patrullas regulares,
fuerzas locales financiadas por la CIA, operaciones de ayuda y
reconstrucción, operaciones de inteligencia técnica, operaciones
especiales y operaciones psicológicas, entre otros”. (Craig Murray en: https://tinyurl.com/y239z54v).
Los
responsables de las muertes de civiles, su asesinato a mansalva, que
está entre los soldados a bordo de los helicópteros y sus comandantes
que dieron la orden de ataque, miembros del aparato militar
estadounidense.
Qué decir, hacia arriba, en la cadena de mando: En
primerísimo lugar el propio presidente en turno, en este caso George W.
Bush, luego el Departamento de Defensa o Pentágono, con los generales
copartícipes de la invasión, incluidos los de pie tierra, en el país
agredido.
¿Qué leyes supranacionales puede tolerar el mundo, tales
que un país fuertemente armado y militarmente fuerte —porque valores no
los tiene, menos morales—, se adjudique el derecho a invadir a otros
sin causa ni justificación?
¿Fue la supremacía o el poder de
ataque lo que se dejó pasar, por parte precisamente de la ONU? ¿Acaso
los atentados a las Torres Gemelas en 2001, fueron orquestados,
comandados o dirigidos por el presidente de un país lejano como Iraq?
¿De
dónde se sacó que Sadam Hussein apoyaba al terrorismo y poseer “armas
de destrucción masiva”, cuando eso nunca fue probado? ¡Si las evidencias
apuntan contrariamente al país invasor de financiar, e incluso
capacitar a grupos terroristas en la región de Medio Oriente u Oriente
Medio! Por favor.
¿Con qué argumentos se encerró a Assange, se le
acusó de publicar los materiales que eran y siguen siendo de interés
mundial, o por qué matar al mensajero? ¿Y el actor? ¿El agresor? ¿El
asesino y violador de los derechos humanos en dónde queda? ¿Se trata de
la impunidad?
Conflicto de intereses en el juicio
Claramente
hay colusión anglosajona. Es el tribunal de Bretaña el que tiene la
decisión en sus manos, pero desoye que se están violentando los derechos
humanos elementales del presunto culpable.
El caso está viciado
de origen. Hablan los abogados de Assange, en su llamado urgente, una:
“Carta abierta al Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson, el
Lord Canciller y Secretario de Estado de Justicia, Robert Buckland QC,
el Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Dominic Raab y la
Secretaria de Interior del Reino Unido Priti Patel”. (Fuente: https://tinyurl.com/y462k6dl. Del 14 de agosto de 2020).
Dicen:
“Se ha demostrado que la jueza principal de distrito (tribunales de
magistrados) Emma Arbuthnot, quien como magistrada principal supervisa
los procedimientos de extradición de Assange, tiene vínculos financieros
con instituciones e individuos cuyas irregularidades han sido expuestas
por WikiLeaks, la organización que fundó Assange.”
Además.
Dice la misiva: “La extradición sería ilegal debido a que no se
garantiza la protección de los derechos fundamentales de juicio del Sr.
Assange en Estados Unidos. Assange enfrenta un juicio en el infame
"tribunal de espionaje" del Distrito Este de Virginia, ante el cual
ningún acusado de seguridad nacional ha tenido éxito. Aquí, se enfrenta a
procedimientos secretos ante un jurado seleccionado de una población en
la que la mayoría de las personas elegibles para la selección del
jurado trabajan para la CIA, la NSA, el DOD o el DOS, o están
relacionadas con ellas.”
Un juicio violatorio de todo derecho. Un
proceso que carece de todo respeto a la legalidad. Corroído y
políticamente viciado. Un mal precedente para el ejercicio profesional
del periodismo en el mundo.
Delitos en el proceso y contra el procesado
El listado de irregularidades se acumula con todas las de la ley:
1.-
El peligro, grave, de que Assange sea sometido a un juicio injusto a
todas luces ilegal. El tratado Modelo de Extradición de la ONU prohíbe
la extradición si la persona no ha recibido, o no recibirá las garantías
mínimas en los procesos penales consagrados en el art. 14 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR).
2.- La
extradición por motivos políticos está prohibida. Los 18 cargos de los
que se le señala, todos tienen que ver con la publicación de los
materiales de guerra en Iraq y Afganistán, y cables diplomáticos de
Estados Unidos y Bahía de Cochinos, con evidencias de crímenes de guerra
corrupción y “malversación gubernamental”. De esos 18, 17 son de
carácter político. Y: El tratado de Extradición entre el Reino Unido y
los Estados Unidos, que constituye la base misma de la solicitud de
extradición, prohíbe específicamente la extradición por delitos
políticos.
3.- El consenso internacional es que los delitos
políticos no pueden ser motivo de extradición. Esto está en el art. 3
del Convenio Europeo de Extradición de 1957, art. 3 CEDH, art. 3 (a) del
Tratado Modelo de Extradición de las Naciones Unidas, la Constitución
de Interpol y todos los tratados bilaterales ratificados por Estados
Unidos durante más de un siglo.
4.- El riesgo de tortura. Tampoco
está permitido extraditar a una persona a un país en el que existan
motivos fundados para creer que sería sometido a tortura. Un principio
consagrado en la convención de la ONU de 1951 sobre el Estatuto de
Refugiados, en varios artículos: 33 (1) que no permite excepciones;
mismo 33 (1) de la Declaración de asilo de la ONU de 1967, contra la
tortura, tratos crueles, o penas crueles, inhumanos y degradantes,
etcétera.
5.- Por la violación de la libertad de prensa y el
derecho a estar informado. Los delitos del 1 al 18 del que se acusa a
Assange de acusación bajo la Ley de Espionaje, violan el derecho a la
libertad de expresión, el derecho a la libertad de prensa, y el derecho a
saber. El derecho a la liberta de prensa, es piedra angular de las
democracias europeas consagradas en el art. 10 ECHR.
“Sin derecho a
la libertad de expresión y medios de comunicación libres,
independientes y pluralistas, no hay verdadera democracia”, dice en la
Resolución 2317 (del 2020) la Asamblea Parlamentaria europea. (En: https://tinyurl.com/y5j44nhw).
Por lo anterior, argumenta la representación jurídica de Assange. El juicio contra el fundador de WikiLeaks
adolece por “conflicto de intereses” implícito. Por la “desigualdad de
armas” al negársele el tiempo y la asesoría para preparar su defensa,
inherente a la presunción de inocencia y la violación al Estado de
derecho. Por negar la capacidad al acusado de seguir los procedimientos y
dirigir a su equipo legal. Por la negativa a abordar el maltrato al
acusado.
Demanda desde la legalidad
Por lo anterior, el cuerpo de abogados demanda la legalidad del proceso, conforme al Estado de derecho.
En
ese tenor, “Recordamos —un “recordatorio” de los abogados firmantes,
que el gremio periodístico en México, Latinoamérica y el mundo puede y
debe convertir en demanda— al gobierno del Reino Unido que el derecho a
un juicio justo es una piedra angular de la democracia y el estado de
derecho.
“Es un derecho humano básico consagrado en el art. 10
DUDH, art. 14 PIDCP, art. 6 CEDH y art. 6 HRA. Estas disposiciones,
junto con los principios del common law de larga data, exigen
una audiencia pública y justa ante un tribunal independiente e
imparcial, la presunción de inocencia hasta que se pruebe la
culpabilidad, el derecho a ser informado con prontitud y en detalle
sobre la naturaleza y la causa de los cargos.
“El derecho a contar
con el tiempo y las instalaciones adecuados para la preparación de la
propia defensa, y el derecho a tener la capacidad de comunicarse con su
abogado.” (Documento: https://tinyurl.com/y4pvxh5m).
La
solidaridad ahora es fundamental, por el derecho a la libertad de
expresión. Por el derecho de la sociedad a estar informada. Y contra las
arbitrariedades de los países que violentan el orden jurídico e
institucional internacional, atentatorio del derecho elemental a la vida
y contra la violencia a personas inocentes, civiles (nunca “daños
colaterales” de las guerras) en cualquier parte del mundo.
Las revelaciones publicadas en WikiLeaks expusieron crímenes de guerra en Irak y Afganistán, archivos sobre las detenciones extrajudiciales en la prisión de Guantánamo y cables diplomáticos que desvelaron abusos de DDHH en todo el mundo. El juicio contra el activista durará entre tres y cuatro semanas. Hay muchas posibilidades que cualquiera sea el resultado del juicio la parte perjudicada apele. Lo que significa que todo el proceso podría alargarse durante años.
Lula Da Silva dijo que Julian Assange
debería ser tratado como un héroe
Por Ezequiel Boetti
El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva dijo que el creador de Wikileaks Julian Assange debería ser tratado como un héroe. “Todos los que creen en la democracia, todos los que creen en los derechos humanos, no pueden permitir que Assange sea extraditado”,
tuiteó el exmandatario. "Debería ser tratado como un héroe por haber
denunciado los fraudes del Departamento de Estado americano.Todos los
países democráticos deberían pdir a gritos su libertad.También el premio
Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel pidió la liberación del
periodista australiano. Esta semanarecomenzó en Inglaterra el juicio en su contra. La justicia británica deberá decir si le concede o no la extradición a Estados Unidos. El gobierno norteamericano lo acusa de espionaje y piratería informática tras haber publicado en 2010 más de 700.000 documentos clasificados. De avalarse su extradición, Assange podría ser condenado a 175 años de cárcel.
El apoyo de Lula
Lula Da Silva también manifestó su apoyo al activista australiano en una entrevista con Russia Today. “Assange debería recibir el premio Nobel por haber denunciado las fallas de la CIA a todo el mundo.
(...) No es el rol de un gobierno democrático espiar a sus socios. Y
Assange expuso eso”, sostuvo el líder del Partido de los Trabajadores
(PT). Además resaltó la labor del periodista al develar los delitos que
EEUU cometió en el mundo. “Assange no debería ser penado por lo que hicieron agentes de la CIA que tomaron fotos e hicieron grabaciones en todo el mundo para su beneficio económico. El Reino Unido debe tener al menos un poco de respeto por los Derechos Humanos”, dijo el exmandatario.
El fundador de Wikileaks se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad de Inglaterra desde abril de 2019.
El juicio de extradición había empezado en febrero pero fue pospuesto
por la pandemia del coronavirus. Semanas antes del reinicio el fiscal
que representa a la Justicia de EEUU, James Lewis, presentó nuevas denuncias contra el imputado. La defensa de Assange informó que no le dieron acceso a esas pruebas con tiempo suficiente, por lo que pidió a la jueza Vanessa Baraitser
que las excluya del caso. Pero la magistrada rechazó el pedido. Luego
le pidieron que aplace el proceso para poder evaluar las denuncias. La
jueza tampoco hizo lugar a ese pedido.
Por su parte Pérez Esquivel se sumó al pedido del expresidente de Brasil. "Los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña llevan a cabo una persecución desde hace años
en contra de Julian Assange", afirmó el Premio Nobel en una carta
abierta. Además sostuvo que el gobierno norteamericano busca silenciar y
ocultar sus políticas de terror. "Es urgente proteger su integridad psicofísica y ser conscientes de que si es extraditado a Estados Unidos le aplicarían una pena de 175 años de prisión, lo cual equivaldría a una condena a muerte", enfatizó Pérez Esquivel.
Persecución contra el periodismo
Decenas de ONG y periodistas a lo largo del mundo vienen denunciando las irregularidades en el caso. Kristinn Hrafnsson periodista de Wikileaks informó que no dejan que Assange se encuentre con sus abogados. “Julian
no puede ver a sus abogados desde hace cinco meses. Recién ahora que
empezó el juicio pudo encontrarse cara a cara con ellos”, sostuvo el periodista. Además Fidel Narvaez, excónsul de la embajada de Ecuador en Londres, habló de las arbitrariedades cometidas por la justicia británica. “Existe una persecución judicial en contra de Julian Assange. Se lo ha demostrado por las condiciones tan opresivas con las que ha sido tratado. Ha estado en aislamiento completo.
Eso lo pone en condiciones injustas de debido proceso”, sostuvo el
funcionario. El fundador de Wikileaks estuvo siete años viviendo en la
embajada de Ecuador como asilado político.
Las revelaciones publicadas en WikiLeaks expusieron crímenes de guerra en Irak y Afganistán, archivos sobre las detenciones extrajudiciales en la prisión de Guantánamo
y cables diplomáticos que desvelaron abusos de DDHH en todo el mundo.
El juicio contra el activista durará entre tres y cuatro semanas. Hay
muchas posibilidades que cualquiera sea el resultado del juicio la parte
perjudicada apele. Lo que significa que todo el proceso podría alargarse durante años.
Si llegaste hasta acá…
Es
porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra
mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los
medios. Página/12 tiene un compromiso de más de 30 años con ella y
cuenta con vos para renovarlo cada día. Defendé la otra mirada. Defendé
tu voz.
Assange no es ciudadano de Estados Unidos y la plataforma
Wikileaks es global. Si procede la extradición su caso serviría de
antecedente para que cualquier periodista de investigación pudiera ser
juzgado en los Estados Unidos por revelar crímenes perpetrados por
orden de Washington en terceros países. Lo que se está juzgando es la
libertad de expresión y el derecho a informar y ser informado con la
verdad.
Los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña llevan a cabo una
persecución desde hace años en contra de Julian Assange. Hoy se tramita
un juicio para que se autorice su extradición a los Estados Unidos, país
que es uno de los mayores violadores de los Derechos Humanos y de los
Pueblos en el mundo.
Julián Assange publicó en la plataforma Wikileaks información sobre
los crímenes de guerra, corrupción y espionaje global del gobierno de
Estados Unidos contra los pueblos, y por tal motivo es perseguido.
Washington busca ocultar o silenciar toda exposición de sus políticas de
terror impuestas a otros países.
El expresidente Rafael Correa le concedió asilo diplomático y estuvo
alojado en la Embajada del Ecuador en Londres desde 2012 hasta abril
del 2019, cuando Lenin Moreno autorizó a las autoridades británicas a
ingresar en su embajada y que lo arrestaran. Desde entonces permanece en
confinamiento solitario en la prisión de alta seguridad de Belmarsh.
El 7 de septiembre comenzó su juicio de extradición. Si éste llegara a
prosperar sería juzgado en el Distrito Este de Virginia, conocido como
el Tribunal de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Hasta ahora
ningún acusado de atentar contra la seguridad nacional ha ganado un caso
en ese tribunal.
El Relator Contra la Tortura de Naciones Unidas, Nils Meltzer,
considera que la detención de Julian Assange es injusta y arbitraria,
lo mismo que su enjuiciamiento. Además, en la cárcel inglesa ha sido
sometido a torturas y a un trato inhumano, y debe ser liberado y
resarcido de inmediato.
Por todo ello numerosos organismos de Derechos Humanos, cientos de
juristas, mandatarios y periodistas de todo el mundo reclaman la
libertad de Julian Assange.
Hacemos un llamado a los medios de información para que exijan su
libertad: se encuentra en situación de riesgo y su salud está en
peligro. Es urgente proteger su integridad psicofísica y ser conscientes
de que si es extraditado a Estados Unidos le aplicarían una pena de 175
años de prisión, lo cual equivaldría a una condena a muerte.
Assange no es ciudadano de Estados Unidos y la plataforma Wikileaks
es global. Si procede la extradición su caso serviría de antecedente
para que cualquier periodista de investigación pudiera ser juzgado en
los Estados Unidos por revelar crímenes perpetrados por orden de
Washington en terceros países. Lo que se está juzgando es la libertad de
expresión y el derecho a informar y ser informado con la verdad.
El objetivo de la persecución del gobierno de Trump contra Julian
Assange, es mantener en secreto las actividades del complejo
industrial-militar y lograr la impunidad de los crímenes cometidos por
Estados Unidos en el mundo.
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo
John Pilger ha
informado durante años del largo y épico calvario de Julian Assange. El 7 de
septiembre dirigió estas palabras a las personas reunidas en el exterior del Juzgado
Central Penal de Londres al comienzo de la última fase del las audiencias que
dictaminarán la extradición del editor de Wikileaks.
La primera vez que me reuní con Julian Assange, hace más de
diez años, le pregunté por qué había puesto en marcha Wikileaks. Él me
contesto: “Porque la transparencia y la rendición de cuentas [de gobiernos e
instituciones] son cuestiones morales esenciales de la vida pública y del
periodismo”.
Nunca había oído a un editor invocar a la moralidad de esta
manera. Assange cree que los periodistas son agentes del pueblo, no del poder.
Cree que nosotros, la gente, tenemos el derecho a conocer los secretos más
oscuros de quienes afirman actuar en nuestro nombre.
Si los poderosos nos mienten, tenemos el derecho a saberlo.
Si dicen una cosa en privado y otra en público, tenemos el derecho a saberlo.
Si conspiran contra nosotros, como hicieron Bush, [Tony] Blair [y Aznar] sobre
Irak, y luego pretenden ser demócratas, tenemos el derecho a saberlo.
Este propósito moral es una amenaza para la conspiración de
los poderes que pretenden sumir en guerras a buena parte del mundo y desean
enterrar vivo a Julian en los Estados Unidos fascistas de Trump.
Un informe de alto secreto del Departamento de Estado de
2008 describía al detalle cómo Estados Unidos debería combatir esta nueva
amenaza moral. Una campaña de
desprestigio personal (dirigida en secreto) contra Julian Assange conseguiría
“publicidad negativa y llevarle a un enjuiciamiento criminal”.
El objetivo era silenciar y criminalizar a Wikileaks y a su
fundador. Página tras página, el informe mostraba la guerra que se preparaba
contra un solo ser humano, y contra los mismos principios de libertad de
expresión, libertad de pensamiento y democracia.
La fuerza de combate imperial serían aquellos que se dicen
periodistas: las grandes figuras de los llamados grandes medios, especialmente
los “liberales” que marcan y patrullan los perímetros de la disidencia.
Y eso es lo que pasó. He sido periodista más de 50 años y
nunca he visto una campaña de desprestigio de tal calado: el asesinato de la
personalidad de un hombre que no quiso unirse al club, que creía que el
periodismo está al servicio del público, nunca al servicio de los de arriba.
Assange avergonzó a sus perseguidores. Publicó una exclusiva
tras otra. Sacó a la luz la fraudulencia de las guerras promovidas por los
medios de comunicación y la naturaleza homicida de las guerras de EE.UU., la
corrupción de los dictadores, la vileza de Guantánamo.
Nos obligó a los occidentales a mirar al espejo. Mostró que
quienes pontifican la verdad oficial en los medios de comunicación son
colaboracionistas; yo los llamaría periodistas de Vichy. Ninguno de esos
impostores creyó a Assange cuando este avisó de que su vida estaba en peligro,
que el escándalo sexual de Suecia era un montaje y que su destino final era el
infierno de Estados Unidos. Y tenía razón, tenía razón una y otra vez.
El juicio de extradición que se celebra en Londres esta
semana es el acto final de una campaña angloamericana para enterrar a Julian
Assange. No es un proceso reglamentario, es una venganza programada. La
acusación de EE.UU. está claramente amañada, es una farsa demostrable. Hasta
ahora, las vistas han sido reminiscentes de sus equivalentes estalinistas en la
Guerra Fría*.
En la actualidad, el país que nos dio la Carta Magna, Gran
Bretaña, se distingue por haber abandonado su propia soberanía al permitir que
una potencia extranjera maligna manipule la justicia y por la tortura
psicológica despiadada a Julian –una forma de tortura que, según ha señalado el
experto de Naciones Unidas Nils Melzer, fue perfeccionada por los nazis porque
era más efectiva para derrumbar a sus víctimas.
Cada vez que he visitado a Assange en la prisión de Belmarsh
he comprobado los efectos de dicha tortura. La última vez que le vi había
perdido más de diez kilos de peso; sus brazos carecían de músculo. Era
increíble que no hubiera perdido su excelente sentido del humor.
En cuanto a su país de origen, Australia, ha demostrado una
vergonzosa cobardía. Su gobierno ha conspirado en secreto contra uno de sus propios
ciudadanos que debería ser considerado héroe nacional. No por nada el
presidente George Bush hijo nombró al primer ministro australiano su “ayudante
de sheriff”.
Se dice que lo que pase con Julian Assange las próximas tres
semanas, debilitará o destruirá la libertad de prensa en Occidente.¿Pero de qué
prensa hablamos? ¿Del Guardian? ¿De
la BBC? ¿Del New York Times? ¿Del Washington Post de Jeff Bezos? [¿De
El País?; añadido del traductor].
No, claro que no. Los periodistas de estos medios pueden
respirar tranquilos. Los Judas del Guardian
que coquetearon con Julian**, explotaron su valioso trabajo, hicieron su agosto
y luego le traicionaron no tienen nada que temer. Están a salvo porque les
necesitan.
La libertad de prensa ahora está en manos de unas pocas
personas honestas: las excepciones, los disidentes de internet que no
pertenecen a ningún club, que ni son ricos ni están cargados de premios
Pulitzer, pero hacen buen periodismo, desobediente, ético; personas como Julian
Assange.
Ahora, nuestra responsabilidad es apoyar a un verdadero
periodista cuyo auténtico coraje debería servirnos de inspiración a todos los
que seguimos creyendo que la libertad de prensa es posible. Yo le aplaudo.
N.deT.:
* Se ha negado a Amnistía Internacional el derecho a asistir
por videollamada como observadora.
**El Guardian fue
uno de los diarios elegidos por Wikileaks para publicar sus documentos
filtrados.
John Pilger es un
periodista, escritor y documentalista antiimperialista australiano. Merecedor
de múltiples premios y muy crítico con los grandes medios. Ha apoyado a Assange
a lo largo de su reclusión. Se le puede seguir en su web www.johnpilger.com
La presente
traducción puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y
su nombre a su autor, a su editor y a Rebelión como fuente de la misma
Encarcelado en Londres desde abril de 2019, este 7 de septiembre comienza su juicio de extradición a los Estados Unidos.
El 7 de septiembre de 2020,
Julian Assange dejará su celda en la prisión de Belmarsh en Londres y
se presentará a una audiencia que determinará su destino. Después de un
largo período de aislamiento, finalmente pudo encontrarse con su pareja,
Stella Moris, y ver a sus dos hijos, Gabriel (3 años) y Max (1 año) el
25 de agosto. Después de la visita, Moris dijo que parecía tener “mucho dolor”.
La
audiencia que Assange enfrentará no tiene nada que ver con las razones
de su detención en la Embajada del Ecuador en Londres el 11 de abril de
2019. Fue arrestado ese día por no haberse entregado
en 2012 a las autoridades británicas, que lo habrían extraditado a
Suecia. En ese país, en ese momento, había acusaciones contra Assange de
delitos sexuales que se retiraron
en noviembre de 2019. De hecho, después de que las autoridades suecas
decidieron no perseguir a Assange, el debía haber sido liberado por el
gobierno británico. Pero no lo fue.
La verdadera razón de
su detención nunca fue la acusación en Suecia; fue el deseo del gobierno
estadounidense de llevarlo a los Estados Unidos con una serie de
cargos. El 11 de abril de 2019, el portavoz del Ministerio del Interior
del Reino Unido dijo,
“Podemos confirmar que Julian Assange fue detenido con relación a una
solicitud de extradición provisional de los Estados Unidos de América”.
Está acusado en los Estados Unidos de delitos relacionados con la
informática.
Manning
Al día siguiente del arresto de Assange, el grupo de campañas Artículo 19 publicó una declaración
que dijo que mientras que las autoridades británicas habían dicho
“originalmente” que querían arrestar a Assange por escapar de la fianza
en 2012 por el pedido sueco de extradición, ahora era claro que el
arresto fue debido a una demanda
del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre él. Los EE.UU.
querían a Assange por “una acusación federal de conspiración para
cometer intrusión en computadoras por concordar en romper una contraseña
de una computadora clasificada del gobierno de los Estados Unidos”.
Assange fue acusado de ayudar al delator Chelsea Manning
en 2010 cuando Manning pasó a WikiLeaks, dirigida por Assange, un
explosivo conjunto de información clasificada del gobierno de los
Estados Unidos que contenía clara evidencia de crímenes de guerra.
Manning pasó siete años en prisión antes de que el ex presidente Barack
Obama conmute su sentencia.
Mientras
Assange permaneció en la Embajada del Ecuador y ahora que languidece en
la Prisión Belmarsh, el gobierno de los Estados Unidos ha intentado
crear un caso sin fisuras en su contra. El Departamento de Justicia
estadounidense acusó formalmente
a Assange de al menos 18 cargos, incluida la publicación de documentos
clasificados y un cargo de ayudar a Manning a descifrar una contraseña y
hackear una computadora en el Pentágono. Una de las acusaciones, de 2018, establece el caso contra Assange claramente.
El
cargo de que Assange publicó los documentos no es el central, ya que
los documentos también fueron publicados por una serie de medios de
comunicación como The New York Times y The Guardian. La acusación
clave es que Assange “alentó activamente a Manning a proporcionar más
información y estuvo de acuerdo con descifrar un conjunto de contraseñas
almacenadas en computadoras del Departamento de Defensa de los Estados
Unidos conectadas a la Red Secreta de Protocolo de Internet [SIPRNet por
su sigla en inglés], una red del gobierno de los Estados Unidos
utilizada para documentos y comunicaciones clasificadas. Assange también
está acusado de conspiración para cometer intrusión informática por
haber accedido a descifrar ese conjunto de contraseñas”. El problema
aquí es que parece que el gobierno de EE.UU. no tiene pruebas de
colusión entre Manning y Assange para entrar en el sistema
estadounidense.
Manning no niega que entró en el sistema,
descargó los materiales y los envió a WikiLeaks. Una vez que lo hizo,
WikiLeaks, así como los otros medios de comunicación, publicaron los
materiales. Manning pasó unos siete años muy duros en prisión por su
papel en la transmisión de los materiales. Debido a la falta de pruebas
contra Assange, le pidieron a Manning que testifique contra él ante un
gran jurado. Ella se negó y fue encarcelada; las autoridades
estadounidenses usaron su encarcelamiento como un mecanismo para
obligarla a declarar contra Assange.
Lo que Manning envió a Assange
El 8 de enero de 2010, WikiLeaks anunció que tenía “videos encriptados de los ataques estadounidenses con bombas a civiles”. El video, publicado luego como Asesinato colateral,
mostró con detallada sangre fría como el 12 de julio de 2007,
helicópteros Apache AH-64 estadounidenses dispararon armas de 30
milímetros a un grupo de iraquíes en Nueva Bagdad; entre los muertos
estaba el fotógrafo de Reuters Namir Noor-Eldeen y su conductor Saeed
Chmagh. Reuters pidió inmediatamente información sobre la matanza, les
respondieron con la historia oficial de que no había tal video. Reuters insistió, pero inútilmente.
En 2009, el reportero del Washington Post, David Finkel publicó The Good Soldiers,
basado en el tiempo que pasó con el batallón 2-16 del ejército de los
Estados Unidos. Finkel estaba con los soldados estadounidenses en el
barrio Al-Amin cuando escucharon a los helicópteros Apache disparando.
Para su libro, Finkel había visto el video (esto es evidente en las páginas 96 a 104);
él defiende al ejército de los Estados Unidos diciendo que, “la
tripulación del Apache había seguido las reglas de combate” y que “todos
habían actuado apropiadamente”. Los soldados, escribió, eran “buenos
soldados y había llegado la hora de la cena”. Finkel dejó en claro que
un video existía, aunque el gobierno estadounidense negó su existencia a
Reuters.
El video
es espeluznante. Muestra la insensibilidad de los pilotos. La gente en
tierra no estaba disparando a nadie. Los pilotos dispararon
indiscriminadamente. “Mira esos bastardos muertos”, dice uno, mientras
otro dice, “Bien” después de que disparan a los civiles. Una furgoneta
llega a la carnicería y una persona se baja para ayudar a los heridos,
incluido Saeed Chmagh. Los pilotos piden permiso para disparar a la
furgoneta, obtienen el permiso rápidamente y disparan a la furgoneta. El
especialista del ejército Ethan McCord – parte del batallón 2-16 que
tenía a Finkel consigo – inspeccionó esta escena desde tierra minutos
después. En 2010, McCord le dijo
a Kim Zetter de Wired, lo que vio: “Jamás había visto a alguien ser
disparado por bala ráfaga de 30 milímetros antes. No parecía real, en el
sentido de que no se veían como seres humanos. Estaban destruidos”.
En
la furgoneta, McCord y otros soldados encontraron gravemente heridos a
Sajad Mutashar (10 años) y a Doaha Mutashar (5 años); su padre, Saleh
–que había intentado rescatar a Saeed Chmagh– estaba muerto en el suelo.
En el video, el piloto vio que había niños en la furgoneta; “Bueno, es
su culpa por traer niños a una batalla”, dijo insensiblemente.
Robert Gibbs, el secretario de prensa del presidente Barack Obama, dijo
en abril de 2010 que los acontecimientos del video eran “extremadamente
trágicos”. Pero la voz ya se había regado. Este video mostró al mundo
el carácter real de la guerra de Estados Unidos contra Irak, que el
Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan había llamado
“ilegal”. La publicación del video por parte de Assange y WikiLeaks
avergonzó al gobierno estadounidense. Todas las afirmaciones de guerra
humanitaria no tenían credibilidad.
La campaña para
destruir a Assange comenzó en ese momento. El gobierno de los Estados
Unidos ha dejado claro que quiere juzgar a Assange por todo hasta traición. A las personas que revelan el lado oscuro del poder estadounidense, como Assange y Edward Snowden no se les da cuartel. Hay una larga lista de personas –como Manning, Jeffrey Sterling, James Hitselberger, John Kiriakou, y Reality Winner
–que, si vivieran en países que son blanco de los Estados Unidos, se
llamarían disidentes. Manning es una heroína por haber denunciado
crímenes de Guerra; Assange, que simplemente la ayudó, está siendo
perseguido a plena luz del día.
El 28 de enero de 2007, unos pocos meses antes de ser asesinado por el ejército estadounidense, Namir Noor-Elden tomó una foto
en Bagdad de un chico con una pelota de fútbol bajo el brazo caminando
alrededor de un charco de sangre. Junto a la sangre de color rojo
brillante yacen unos cuantos libros escolares arrugados. Fue la mirada
humana de Namir Noor-Elden que tomó esa fotografía, con el chico
caminando alrededor del peligro como si no fuera nada más que basura en
la acera. Esto es lo que la guerra “ilegal” de los Estados Unidos había
hecho a su país.
Todos estos años después, esa guerra
permanece viva y bien en la sala de un tribunal en Londres, allí Julian
Assange –que reveló la verdad de la masacre– luchará para no ser una
baja más de la guerra de Estados Unidos contra Irak.
- Vijay Prashad
es un historiador, editor y periodista indio. Es becario de escritura y
corresponsal en jefe de Globetrotter, un proyecto del Independent Media
Institute. Es el editor jefe de LeftWord Books y el director del
Instituto Tricontinental de Investigación Social. Es investigador
principal no residente en el Instituto Chongyang de Estudios Financieros
de la Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre
ellos Las Naciones Oscuras y Las Naciones Pobres. Su último libro es
Washington Bullets, con una introducción de Evo Morales Ayma.
Este artículo fue producido por Globetrotter, un proyecto del Independent Media Institute.
*Chelsea
Manning no está actualmente en prisión como se dijo originalmente en el
artículo. Sin embargo, ella sigue enfrentando la persecución y la
presión por el intento de romper su espíritu y obligarla a testificar
contra Assange.
El juicio de extradición
en el que habrá de dirimirse el futuro de Julian Assange se inició ayer
en Londres. El informador y ciberactivista australiano reveló ante el
mundo los crímenes y las acciones vergonzosas de muchos gobiernos,
empezando por el de Estados Unidos, y es reclamado por la justicia de
ese país para someterlo a proceso.
Al frente de Wikileaks dio a conocer durante varios años los
aspectos más oscuros del poder público mediante un refinado sistema de
filtraciones en el que la autenticidad de cada documento es
rigurosamente verificada para posteriormente entregarlos a diversos
medios informativos.
Como parte de esa tarea esclarecedora, Wikileaks dio a
conocer hace 10 años expedientes secretos de las fuerzas armadas
estadunidenses que ponían al descubierto crímenes de lesa humanidad
perpetrados por las fuerzas ocupantes de ese país en Afganistán e Irak;
el más indignante de ellos es un video que documenta una matanza de
civiles –entre ellos, niños y un camarógrafo de una agencia
internacional de noticias– perpetrada en Bagdad por los pilotos de un
helicóptero artillado.
Meses después, la organización divulgó decenas de miles de reportes,
muchos de ellos secretos o confidenciales, enviados al Departamento de
Estado por representaciones diplomáticas de Washington en todo el
planeta.
Si los materiales de las guerras de Afganistán e Irak exhibieron la
brutalidad con la que opera la superpotencia en el ámbito militar, el
llamado Cablegate documentó las maneras inescrupulosas e
injerencistas de la diplomacia estadunidense, además de la corrupción,
el entreguismo y la torpeza de numerosos gobiernos, entre ellos, el que
encabezó Felipe Calderón en México.
En efecto, Wikileaks entregó a este diario, en enero de
2011, miles de cables diplomáticos que exhibían la descomposición
institucional del régimen, su sometimiento al país vecino y su
desoladora incapacidad o falta de voluntad para detener el baño de
sangre que él mismo había provocado con su guerra a la delincuencia.
El trabajo de Wikileaks y de su fundador representó un golpe
demoledor para la credibilidad de Washington en el mundo y para sus
pretensiones de guardián de la democracia y los derechos humanos.
Por ello, el Departamento de Estado emprendió en contra de Assange
una ofensiva judicial encubierta, con la ayuda de los gobiernos de
Suecia y Gran Bretaña, en la que se recurrió a la fabricación de
supuestos delitos sexuales que le fueron imputados al activista en el
primero de esos países. Las autoridades británicas, por su parte,
estuvieron en todo momento más deseosas de colaborar con Estados Unidos
que de hacer justicia y mantuvieron a Assange de manera sucesiva en
reclusión, en detención domiciliaria y en libertad condicional, a pesar
de que Estocolmo jamás presentó cargos formales en su contra.
La persecución llevó al informador a buscar asilo en la embajada de
Ecuador en Londres, donde permaneció durante casi siete años, dado que
el gobierno británico rechazó otorgarle el salvoconducto para que
pudiera viajar al país sudamericano.
Mientras tanto, el Departamento de Justicia estadunidense, al tiempo
que encarcela-ba y procesaba a la informante principal del australiano,
la soldado estadunidense Chelsea Manning, contó con el sigilo y el
tiempo para armarle 18 imputaciones por delitos graves, mismas en las
que fundamentó su solicitud de extradición, y si ésta se concediera,
podrían traducirse en una pena de 175 años de prisión.
Obvio es que tal proceso no sería un acto de justicia, sino una
acción de venganza y un escarmiento dirigido a informadores y
periodistas para que no se atrevan a exhibir las miserias internas del
poderío estadunidense.
Así pues, si las autoridades londinenses otorgaran a las de
Washington la extradición de Assange, que es lo que se dirime en el
juicio que empezó ayer, no sólo serían cómplices de un brutal atropello a
los derechos humanos del informador y activista; estarían colaborando
en la supresión de la libertad de expresión de miles, del derecho a la
información de millones y de la verdad, que es un componente
indispensable de cualquier democracia.
▲ Baltasar Garzón, representante legal y coordinador de la defensa de
Julian Assange, ayer al llegar a la Audiencia Nacional de España para
testificar.
Madrid. Julian Assange, fundador de Wikileaks y el responsable de la mayor filtración de documentos clasificados en la historia de Estados Unidos, fue objeto de persecución política por revelar hechos gravísimos, declaró ayer ante la Audiencia Nacional de España su representante legal y coordinador de su defensa, Baltasar Garzón.
El ex magistrado español también señaló al aparato de gobierno de
Estados Unidos como el principal responsable del acoso que sufre Assange
desde hace más de 13 años, cuando salieron a la luz los cientos de
miles de documentos del Departamento de Estado y del Pentágono.
Garzón testificó en el proceso judicial que se abrió en la Audiencia
Nacional para esclarecer la vigilancia ilegal y el acoso al que fue
sometido Assange, presuntamente por una empresa de filiación española
que habría sido contratada por el gobierno de Estados Unidos para saber
lo que ocurría en la embajada de Ecuador en Londres desde que Assange
decidió pedir asilo político y refugiarse ahí para evitar su
extradición, en 2012.
Garzón, quien fue juez de la Audiencia Nacional hasta que fue
inhabilitado del cargo por un delito de prevaricación, explicó que según
la información que ha reunido el equipo legal de Assange, éste fue
vigilado y espiado por la empresa española UC Global, que estuvo a cargo
de la seguridad de la embajada de Ecuador en Londres entre 2015 y 2018.
El agente de persecución es Estados Unidos; sigue haciéndolo.
Desde nuestro punto de vista es ilegal absolutamente lo que está
haciendo con lo que el procedimiento en Estados Unidos contra Assange ha
quedado totalmente contaminado, porque ha sufrido una persecución
política en la que se han quebrantado todas las normas del debido
proceso y se ha actuado con pruebas falsas, expuso.
Para Garzón, si el tribunal de Reino Unido decide entregarlo a la justicia de Estados Unidos, supondría una
violación del derecho de defensa y un ataque a la libertad de expresión
y acceso a la información porque se trata de un periodista que fue
perseguido por revelar hechos gravísimos de crímenes contra la humanidad
y corrupción.
El ex juez español explicó que al asumir la coordinación de la defensa de Assange, él también fue objeto de una vigilancia específica cuando mantuvo una reunión con el ex presidente de Ecuador Rafael Correa, que fue objeto de seguimiento y rendimiento de información a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, también presuntamente por conducto de la empresa UC Global.
En la sesión también testificaron Stella Morris, pareja de Assange, y Fidel Narváez, ex cónsul de Ecuador en Reino Unido
Terminó la primera etapa del juicio por la extradición del
fundador de WikiLeaks. Si el gobierno norteamericano logra su cometido,
Julián Assange podría ser condenado a 175 años de prisión por haber
informado al mundo sobre las violaciones a los derechos humanos, los
asesinatos de civiles y los crímenes de guerra cometidos por Estados
Unidos. La condena sería un claro mensaje mafioso a todos los
periodistas que se atrevan a denunciar al poder.
“Cuatro países democráticos unieron fuerzas (Estados Unidos,
Ecuador, Suecia y el Reino Unido) para aprovechar su poder y retratar a un
hombre como un monstruo para que luego pudiera ser quemado en la hoguera sin
que nadie protestara. El caso es un gran escándalo y representa el fracaso del
Estado de derecho occidental. Si Julian Assange es condenado, condenarán a
muerte a la libertad de prensa”, aseguró en una reciente entrevista publicada
por eldiario.es, Nils Melzer, el relator especial de la Organización de
Naciones Unidas (ONU) sobre tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes (1).
Esta semana terminó la primera etapa del juicio por el
pedido de extradición que el gobierno de los Estados Unidos hizo sobre Julián
Assange. Como estaba previsto, la jueza Vanessa Baraitser dictaminó el fin a
esta primera parte que será retomada el 18 de mayo.
Mientras espera el desenlace del juicio, Assange deberá
continuar en la cárcel de Belmarsh, una prisión de máxima seguridad que es
conocida como “El Guatánamo británico” (en alusión a la centro de detención
ilegal que Estados Unidos mantiene en territorio usurpado a Cuba).
En Belmarsh, Assange permanece en condición de aislamiento y
con derecho solo a dos visitas sociales al mes, puede ver la luz del sol solamente
una hora por día, no interactúa con otros detenidos y es sometido a toda clase
de humillaciones y torturas psicológicas.
Cabe recordar que hasta abril del 2019 el fundador de
WikiLeaks permanecía como refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres pero,
a pesar de que Assange había obtenido la ciudadanía ecuatoriana, de que la embajada
es considerado territorio soberano de ese país y de que la Constitución de
Ecuador prohíbe extraditar a sus ciudadanos, el presidente Lenín Moreno
autorizó que las fuerzas de seguridad británicas entraran a la sede diplomática
y se llevaran por la fuerza al periodista.
En una reciente entrevista realizada por Contexto, el ex
cónsul de Ecuador en Londres, Fidel Narváez aseguró: “La entrega de Julian
Assange constituye la mayor vergüenza diplomática en la historia de mi país. Es
un hecho canallesco que quebranta toda norma internacional y la propia
constitución ecuatoriana. Empezando por el principio de no devolución, que es
sagrado para el derecho de asilo y de refugio. Un asilado no puede ser
entregado si hay riesgo sobre su vida y su libertad persiste, y en el caso de
Julian Assange esto era más evidente que nunca”.
“En Estados Unidos ya se había develado que había cargos
secretos esperando por Julian, lo cual era la razón misma del asilo. Más que un
arresto, aquello fue un secuestro. La policía británica ingresó y tuvo que
arrastrar a Julian por la fuerza para poder sacarlo. Él, correctamente, se
rehusó a salir. No olvidemos que Julian Assange es también ecuatoriano. La
constitución ecuatoriana prohíbe la extradición de los ecuatorianos. Prohíbe,
además, el ingreso de fuerzas extranjeras a nuestro territorio y la Embajada es
jurisdicción ecuatoriana”, sostuvo y agregó: “La entrega de Julian no fue una
acción del Ecuador para resolver un problema. Fue un acto criminal, coordinado
con mucha antelación con los norteamericanos y con los británicos”.
Narváez remarcó que la entrega de Assange por parte del
gobierno ecuatoriano refleja “el vergonzoso servilismo de Lenín Moreno frente a
los Estados Unidos” (2).
Estados Unidos acusa al fundador de WikiLeaks de haber
cometido 18 delitos y por ese motivo requiere la extradición. Si Assange llega
a las Cortes norteamericanas podría ser condenado a 175 años de prisión. Sería
la primera vez que un periodista es juzgado con la llamada “Ley de Espionaje”
de Estados Unidos (de 1917).
El gobierno norteamericano, el Poder Judicial británico y
los medios de comunicación que responden a esos intereses quieren justificar la
persecución, acoso, tortura y el posible encarcelamiento de por vida de Assange
al mostrarlo falsamente como un hacker que habría realizado espionaje y robado
información que podría haber afectado a la seguridad nacional de Estados
Unidos.
La realidad es otra. Assange fue y es perseguido, acosado,
torturado y posiblemente sea condenado por haber hecho una tarea periodística:
buscar información, recabarla, analizarla y hacerla pública.
El fundador de WikiLeaks podría ser condenado a 175 años por
haber denunciado los crímenes de guerra, las violaciones a los derechos humanos
y las torturas que Estados Unidos cometió en Afganistán, Irak y en la cárcel
clandestina de Guantánamo.
Con la publicación de miles de cables (que Assange no robó
ni hackeó, solo permitió que se hicieran públicos desde su plataforma), el
creador de WikiLeaks confirmó el entramado que el gobierno norteamericano y sus
agencias de inteligencia (en especial la CIA) tejen para golpear a todos los
gobiernos y líderes populares que se oponen a sus políticas imperiales.
En la citada entrevista publicada por eldiario.es, Nils
Melzer aseguró que “Julian Assange destapó la tortura, él mismo ha sido
torturado y podría ser torturado hasta morir en Estados Unidos”.
La extradición y la brutal sentencia no serían contra
Assange, sino contra todo el periodismo. Conformarían la reafirmación de un
mensaje mafioso que el poder en Estados Unidos envía a todos los periodistas
que se atrevan a denunciarlo. La libertad de prensa y la libertad expresión
morirían con la confirmación de esta condena.
El
relator especial de la ONU para casos de tortura, Nils Meizer, detalla
por primera vez en esta larga entrevista su investigación sobre la
operación política y judicial para acabar con el fundador de Wikileaks
El relator especial de las Naciones Unidas (ONU) para la tortura, Nils Melzer. EFE
Una denuncia de violación que termina en el cajón justo a tiempo, la
presión del Reino Unido para no abandonar el caso, un juez parcial, la
detención en una prisión de máxima seguridad y tortura psicológica.
Julian Assange ha pasado por todo esto y pronto correrá el riesgo de ser
extraditado a Estados Unidos, donde se enfrenta a hasta 175 años de
prisión por exponer crímenes de guerra.
Nils Melzer, ¿por qué
el relator especial de la ONU sobre tortura se interesa en Julian Assange?
Eso mismo me
preguntaron recientemente en el Ministerio de Relaciones Exteriores de
Alemania: ¿esta es realmente su principal obligación? ¿Assange es víctima de
tortura?
¿Qué respondió?
El caso se encuentra
dentro de mis obligaciones de tres maneras diferentes: primero, Assange publicó
pruebas de tortura sistemática. Pero en lugar de ser perseguidos los
responsables de la tortura, se está persiguiendo a Assange. Segundo, él mismo
ha sido maltratado hasta tal punto que ahora muestra síntomas de tortura
psicológica. Y tercero, puede ser extraditado a un país que mantiene a las
personas como él en condiciones de prisión que Amnistía Internacional ha
calificado como de tortura.
En resumen: Julian
Assange destapó la tortura, él mismo ha sido torturado y podría ser torturado
hasta morir en Estados Unidos. ¿Y se supone que un caso así no forma parte de
mi área de responsabilidad? Más allá de eso, el caso es de importancia
simbólica y afecta a todos los ciudadanos de un país democrático.
¿Por qué no asumió el
caso mucho antes?
Imagine una habitación
oscura. De repente, alguien ilumina a un elefante en la habitación que
representa a los criminales de guerra, la corrupción. Assange es el hombre que
sostiene el foco. Los Gobiernos se quedan brevemente en estado de shock, pero
luego hacen girar el foco con acusaciones de violación.
Esta es una maniobra
clásica cuando se trata de manipular a la opinión pública. El elefante, una vez
más, desaparece en la oscuridad quedándose detrás del foco y, en su lugar,
Assange se convierte en el foco de atención y comenzamos a hablar sobre si Assange está patinando en la embajada o
si alimenta a su gato correctamente. De repente,
todos sabemos que es un violador, un hacker, un espía y un narcisista. Pero los
abusos y crímenes de guerra que descubrió se desvanecen en la oscuridad. Yo
también perdí mi enfoque, a pesar de mi experiencia profesional, que debería
haberme hecho estar más alerta.
Comencemos por el
principio: ¿Qué le llevó a tomar el caso?
En diciembre de 2018
sus abogados me pidieron que interviniera. Al principio, me negué. Estaba muy
cargado con otras peticiones y no estaba muy familiarizado con el caso. Mi
impresión, en gran medida influenciada por los medios de comunicación, también
estuvo influida por el prejuicio de que Julian Assange era de alguna manera
culpable y de que quería manipularme.
En marzo de 2019, sus
abogados se me acercaron por segunda vez porque cada vez había más indicios de
que pronto Assange sería expulsado de la embajada ecuatoriana. Me enviaron
algunos documentos clave y un resumen del caso y pensé que mi integridad
profesional exigía que al menos le echara un vistazo al material.
¿Qué pasó entonces?
Rápidamente resultó
evidente que algo no estaba bien. Mi amplia experiencia en asuntos legales me
decía que había una contradicción que no tenía sentido: ¿por qué una persona
estaría sujeta a nueve años de investigación preliminar por violación sin que
nunca se hayan presentado cargos?
¿Eso es algo inusual?
Nunca he visto un caso
similar. Cualquiera puede iniciar una investigación preliminar en contra de
otra persona con tan solo ir a la policía y acusarla de un delito. Sin
embargo, las autoridades suecas nunca se interesaron por el
testimonio de Assange. Lo dejaron intencionalmente en el limbo.
Imagínese ser acusado de violación durante nueve años y medio por todo el
aparato estatal y medios de comunicación sin tener la oportunidad de defenderse
porque nunca se presentaron cargos.
Está diciendo que las
autoridades suecas nunca se interesaron por el testimonio de Assange. Pero los
medios de comunicación y las agencias gubernamentales han descrito un escenario
totalmente diferente a lo largo de los años: dicen que Julian Assange huyó del
poder judicial sueco para evitar rendir cuentas.
Eso fue lo que siempre
pensé, hasta que comencé a investigar. La verdad es lo contrario. Assange se
entrevistó con las autoridades suecas en varias ocasiones porque quería
responder ante las acusaciones. Pero las autoridades pusieron obstáculos.
¿Qué quiere decir con
poner obstáculos?
Permíteme comenzar por
el principio. Hablo sueco con fluidez y pude leer todos los documentos
originales. Apenas podía creer lo que leía: según el testimonio de la mujer en
cuestión, nunca se produjo una violación. Y no solo eso: después, la policía de
Estocolmo cambió el testimonio de la mujer sin que ella participara para que de
alguna manera pareciera una posible violación.
Dice que la policía de
Estocolmo cambió el testimonio de la mujer, ¿cómo lo hicieron exactamente?
El 20 de agosto de
2010, una mujer llamada S.W. entró en la comisaría de Estocolmo junto con una
segunda mujer llamada A.A. La primera, S.W, dijo que había tenido relaciones
sexuales consentidas con Julian Assange, pero que él no había usado condón.
Dijo que ahora le preocupaba que pudiera estar infectada con VIH y quería saber
si podía obligar a Assange a hacerse una prueba de VIH. Ella dijo que estaba
realmente preocupada. La policía anotó su declaración e inmediatamente informó
a los fiscales.
Incluso antes de que
pudieran terminar las preguntas, se informó a S.W. de que Assange sería
arrestado bajo sospecha de violación. S.W. se sorprendió y se negó a continuar
con el interrogatorio. Mientras todavía estaba en comisaría, ella le escribió
un mensaje a una amiga diciéndole que no quería incriminar a Assange, que solo
quería que se hiciera una prueba de VIH, pero que la policía aparentemente
estaba interesada en «ponerle las manos encima».
¿Qué significa eso?
S.W. nunca acusó a
Julian Assange de violación. Ella se negó a responder a más preguntas y se fue
a su casa. Sin embargo, dos horas después, apareció un titular en la portada
de Expressen, un tabloide sueco, que decía que Julian Assange era
sospechoso de haber cometido dos violaciones.
¿Dos violaciones?
Sí, porque estaba la
segunda mujer, A.A. Ella tampoco quería presentar cargos, simplemente había
acompañado a S.W. a la comisaría. Ni siquiera la interrogaron ese día. Más
tarde dijo que Assange la había acosado sexualmente. Por supuesto, yo no puedo
decir si eso es cierto o no. Solo puedo señalar el orden de los
acontecimientos: una mujer entra a una comisaría. No quiere presentar cargos,
pero quiere exigir una prueba de VIH. La policía luego decide que esto podría
ser un caso de violación y un asunto para los fiscales. La mujer se niega a
aceptar esa versión de los hechos y luego se va a su casa y le escribe a un
amigo que esa no era su intención, pero la policía quiere «ponerle las
manos encima» a Assange.
Dos horas después, el
caso aparece en el periódico. Como sabemos hoy en día, los fiscales filtraron
la información a la prensa y lo hicieron sin siquiera invitar a Assange a
declarar. Y la segunda mujer, que presuntamente había sido violada según el
titular del 20 de agosto, fue interrogada el 21 de agosto.
¿Qué dijo la segunda
mujer cuando fue interrogada?
Ella dijo que había
puesto su apartamento a disposición de Assange, que se encontraba en Suecia
para una conferencia. Se trataba de un pequeño apartamento de una habitación.
Estando Assange en la casa, ella llegó antes de lo planeado, pero le dijo que
no había problema y que los dos podían dormir en la misma cama.
Esa noche tuvieron
sexo consentido con condón, pero ella dijo que, durante el acto, Assange había
roto intencionalmente el condón. Si eso es cierto, entonces por supuesto se
trata de un delito sexual conocido como stealthing. Pero la mujer
también dijo que no se dio cuenta de que el condón estaba roto hasta después.
Esa es una contradicción que debería haberse aclarado absolutamente. Si no lo
percibo, entonces no puedo saber si el otro lo rompió intencionalmente. No se
pudo detectar un solo rastro de ADN de Assange o A.A. en el condón que se
presentó como evidencia.
¿Cómo se conocieron
las dos mujeres?
Realmente no se
conocían. A.A., que estaba acogiendo a Assange y ejercía como su secretaria de
prensa, había conocido a S.W. en un evento en el que S.W. llevaba un jersey de
cachemir rosa. Al parecer, ella sabía por Assange que estaba interesado en
tener un encuentro sexual con S.W. porque una noche recibió un mensaje de un
conocido que decía que sabía que Assange se quedaría con ella y que, a él, el
conocido, le gustaría contactar con Assange. A.A. respondió: aparentemente
Assange está durmiendo en este momento con la «chica de cachemir». A la
mañana siguiente, S.W. habló con A.A. por teléfono y dijo que ella también se
había acostado con Assange y ahora le preocupaba haberse infectado de VIH.
Esta preocupación
aparentemente era real, porque S.W. incluso fue a una clínica para una
consulta. A.A. entonces sugirió: ‘Vayamos a la policía, ellos pueden hacer que
Assange se haga una prueba de VIH’. Sin embargo, las dos mujeres no fueron a la
comisaría más cercana, sino a una muy lejana donde trabaja como policía una
amiga de A.A. que luego interrogó a S.W. Al principio estaba presente A.A., lo
que no es una práctica adecuada. Sin embargo, hasta este punto el único
problema era, como máximo, la falta de profesionalidad.
La deliberada malicia
de las autoridades solo se hizo evidente cuando difundieron de inmediato la
sospecha de violación a través de la prensa sensacionalista. Y lo hicieron sin
preguntar a A.A. y contradiciendo la declaración dada por S.W.
Este hecho también
violó una prohibición clara de la ley sueca contra la publicación de los
nombres de presuntas víctimas o perpetradores en casos de delitos sexuales.
Luego el caso llegó a la fiscal general de la capital, quien suspendió la
investigación de violación unos días después estableciendo que, aunque las
declaraciones de S.W. eran creíbles, no había evidencia de que se hubiera
cometido un delito.
Pero entonces el caso
cogió carrerilla ¿Por qué?
Entonces el supervisor
de la agente que realizó el interrogatorio le escribió un correo electrónico
diciéndole que volvieran a escribir la declaración de S.W.
¿Qué cambios hizo la
agente?
No lo sabemos, porque
la primera declaración se escribió directamente en el programa de ordenador y
ya no existe. Solo sabemos que la declaración original, según la fiscal
general, aparentemente no contenía ningún indicio de que se hubiera cometido un
delito. El formulario editado dice que los dos mantuvieron relaciones sexuales
varias veces, de manera consentida y con condón.
Pero a la mañana
siguiente, según la declaración modificada, la mujer se despertó porque él
intentó penetrarla sin condón. Ella pregunta: «¿Estás usando condón?»
Él dice: «no». Entonces, ella responde: «Es mejor que no tengas
VIH» y le permite a él continuar. La declaración fue modificada sin
involucrar a la mujer en cuestión y no fue firmada por ella. Esta es una
evidencia manipulada, a partir de la cual las autoridades suecas luego crearon
una historia de violación.
¿Por qué las
autoridades suecas harían algo así?
El momento es
decisivo: a finales de julio, Wikileaks, en cooperación con varios medios
internacionales, publicó los ‘diarios de la Guerra de Afganistán‘. Esta fue
una de las filtraciones de información más grandes de la historia del ejército
de EEUU.
Inmediatamente
después, Estados Unidos exigió que sus aliados inundaran a Assange de casos
criminales. No estamos familiarizados con toda la correspondencia, pero
Stratfor, una consultora de seguridad que trabaja para el Gobierno de Estados
Unidos, aconsejó a los funcionarios estadounidenses aparentemente inundar a
Assange con todo tipo de casos criminales
durante los próximos 25 años.
¿Por qué Assange no
fue a la policía en ese momento?
Lo hizo, lo mencioné
anteriormente. Assange se enteró de las acusaciones de violación por la prensa.
Contactó con la policía para poder dar su declaración. A pesar de que el
escándalo llegó al público, solo se le permitió hacerlo nueve días después,
cuando la acusación de haber violado a S.W. ya se había abandonado. Pero los
procedimientos relacionados con el acoso sexual a A.A. estaban en curso.
El 30 de agosto de
2010, Assange apareció en la comisaría para declarar. Fue interrogado por el
mismo policía que había ordenado la revisión de la declaración de S.W. Al
comienzo de la conversación, Assange dijo que estaba listo para ofrecer su declaración,
pero agregó que no quería leer nada de ella en la prensa una vez más. Ese era
su derecho y se le garantizó que así sería.
Sin embargo, esa misma
noche todo volvió a aparecer en los periódicos. Solo pudo haber venido de las
autoridades porque nadie más estuvo presente durante su interrogatorio.
Claramente, la intención era la de manchar su reputación.
¿De dónde sale la
historia de que Assange buscaba evadir la justicia sueca?
Esta versión fue
fabricada y no es consistente con los hechos. Si él hubiera estado intentando
esconderse, no habría aparecido en la comisaría de policía por su propia
voluntad. Basándose en la declaración modificada de S.W., se presentó una
apelación contra el intento de la fiscal de suspender la investigación y el 2
de septiembre de 2010 se reanudaron los procedimientos sobre la violación.
Claes Borgström fue
nombrado representante legal de las dos mujeres con dinero público. El hombre
era socio del bufete de abogados del anterior ministro de Justicia, Thomas
Bodström, bajo cuya supervisión el personal de seguridad sueco había capturado
a dos hombres que Estados Unidos había declarado como sospechosos en mitad de
Estocolmo. Los hombres fueron capturados sin ningún tipo de procedimiento legal
y luego entregados a la CIA, que procedió a torturarlos. Eso muestra con
más claridad el enorme trasfondo transatlántico de este asunto.
Después de reanudarse
la investigación sobre violación, Assange indicó en varias ocasiones a través
de su abogado que deseaba responder a las acusaciones. La fiscal responsable
siguió retrasando el asunto. En una ocasión, no encajaba en su horario, en
otra, el oficial de policía responsable estaba enfermo. Tres semanas después,
su abogado escribió finalmente que Assange de verdad debía ir a Berlín para una
conferencia y preguntó si se le permitía abandonar el país. La oficina del
fiscal público le dio permiso por escrito para salir de Suecia por cortos períodos
de tiempo.
¿Y entonces?
El punto es: el día en
que Julian Assange salió de Suecia, en un momento en que no estaba claro si se
iba por corto o largo plazo, se emitió una orden de arresto. Voló con Scandinavian
Airlines (SAS) de Estocolmo a Berlín. Durante el vuelo, sus
ordenadores portátiles desaparecieron de su equipaje facturado. Cuando llegó a
Berlín, Lufthansa solicitó una investigación de SAS, pero la aerolínea
aparentemente se negó a proporcionar ningún tipo de información.
¿Por qué?
Ese es exactamente el
problema. En este caso, constantemente suceden cosas que no serían posibles a
menos que las mires desde un ángulo diferente. De todos modos, Assange continuó
hacia Londres, pero no trató de esconderse del poder judicial. A través de su
abogado sueco, ofreció a los fiscales varias fechas posibles para ser
interrogado en Suecia: esta correspondencia existe. Luego, sucedió lo
siguiente: Assange se enteró de que se había abierto un caso criminal secreto
contra él en Estados Unidos. En ese momento, no fue confirmado por EEUU,
pero hoy sabemos que era cierto. A partir de ese momento, el abogado de Assange
comenzó a decir que su cliente estaba preparado para testificar en Suecia, pero
exigió garantías diplomáticas de que Suecia no lo extraditaría a Estados
Unidos.
¿Realmente era posible
que eso ocurriera?
Absolutamente. Algunos
años antes, como ya mencioné, el personal de seguridad sueco había entregado a
dos solicitantes de asilo –ambos registrados en Suecia– a la CIA sin ningún
procedimiento legal. El abuso comenzó en el aeropuerto de Estocolmo, donde
fueron maltratados, drogados y trasladados
a Egipto, donde fueron torturados. No sabemos si fueron los únicos
casos, pero conocemos estos casos porque los hombres sobrevivieron. Más tarde,
ambos presentaron denuncias ante las agencias de derechos humanos de la ONU y
ganaron su caso. Suecia se vio obligada a pagarles a cada uno medio millón de
dólares por daños.
¿Aceptó Suecia las
demandas de Assange?
Los abogados dicen
que durante los casi siete años en que Assange vivió en la
embajada ecuatoriana, hicieron más de 30 ofertas para que Assange
visitara Suecia a cambio de una garantía de que no sería extraditado a Estados
Unidos. Los suecos se negaron a proporcionar tal garantía argumentando que
Estados Unidos no había hecho una solicitud formal de extradición.
Julian Assange a su llegada al Tribunal de Magistrados de Westminster. VICTORIA JONES / PA WIRE / DPA / EUROPA PRESS
¿Cuál es su opinión
sobre la demanda hecha por los abogados de Assange?
Tales garantías
diplomáticas son una práctica internacional rutinaria. Las personas solicitan
garantías de que no serán extraditadas a lugares donde existe el peligro de
violaciones graves de los derechos humanos, independientemente de si el país en
cuestión ha presentado una solicitud de extradición o no. No es un
procedimiento legal, sino político.
Este es un ejemplo:
digamos que Francia exige que Suiza extradite a un empresario kazajo que vive
en Suiza, pero que es buscado por Francia y Kazajstán por acusaciones de fraude
fiscal. Suiza no ve peligro de tortura en Francia, pero cree que tal peligro
existe en Kazajstán. Entonces Suiza le dice a Francia: vamos a extraditarlo,
pero queremos una garantía diplomática de que no será extraditado a Kazajstán.
La respuesta de los franceses no sería: «¡Kazajstán ni siquiera ha
presentado una solicitud!» Debería ser que, por supuesto, otorgarían tal
garantía.
Los argumentos
procedentes de Suecia fueron tenues en el mejor de los casos. Esa es una parte
del asunto. La otra, y lo digo basándome en toda la experiencia que tengo en la
práctica internacional estándar, es que si un país se niega a proporcionar tal
garantía diplomática, todas las dudas sobre las buenas intenciones del país en
cuestión están justificadas ¿Por qué Suecia no proporcionaría tales garantías?
Desde una perspectiva legal, después de todo, Estados Unidos no tiene absolutamente nada que ver con
los procedimientos de delitos sexuales suecos.
¿Por qué Suecia no
quiso ofrecer esa garantía?
Solo hay que ver cómo
se gestionó el caso: para Suecia, nunca se trató de los intereses de las dos
mujeres. Incluso después de solicitar las garantías de no ser extraditado,
Assange todavía quería testificar. Él dijo: Si no pueden garantizarme que no
seré extraditado, entonces estoy dispuesto a ser interrogado en Londres o por
videoconferencia.
¿Pero es normal o
aceptable que las autoridades suecas viajen a un país diferente para tal
interrogatorio?
Ese es otro indicio de
que Suecia nunca estuvo interesada en encontrar la verdad. Para exactamente este
tipo de asuntos judiciales existe un tratado de cooperación entre el Reino
Unido y Suecia que prevé que los funcionarios suecos puedan viajar al Reino
Unido, o viceversa, para realizar interrogatorios o que el interrogatorio pueda
realizarse por videoconferencia.
Durante el periodo de
tiempo en cuestión se hicieron este tipo de interrogatorios entre Suecia e
Inglaterra en otros 44 casos. Fue solo en el caso de Julian Assange en el que
Suecia insistió en que era esencial para él presentarse personalmente.
El número de
infracciones registradas en Suecia en las primeras semanas de la investigación
criminal preliminar es simplemente grotesco. El Estado asignó un asesor legal a
las mujeres que les dijo que la interpretación criminal de lo que habían vivido
dependía del Estado y no de ellas.
Cuando al asesor legal
se le preguntó sobre las contradicciones en el testimonio de las mujeres y la
narrativa a la que se adhirieron funcionarios públicos, el asesor dijo, en
referencia a las mujeres: «Ah, pero ellas no son abogadas».
Pero durante cinco
largos años la Fiscalía sueca evitó interrogar a Assange sobre la supuesta
violación, hasta que sus abogados finalmente solicitaron a la Corte Suprema de
Suecia que obligara a la Fiscalía a presentar cargos o cerrar el caso. Cuando
los suecos le dijeron al Reino Unido que podrían verse obligados a abandonar el caso,
los británicos respondieron con preocupación: «¡No se atrevan a echarse
atrás!».
Correo electrónico de la Fiscalía británica a la fiscal general de Suecia, Marianne Ny.
¿Está hablando en
serio?
Sí, los británicos, o
más específicamente el Servicio de Fiscalía de la Corona, querían evitar que
Suecia abandonara el caso a toda costa. Aunque realmente los ingleses deberían
haber estado contentos de que ya no tendrían que gastar millones en dinero de
los contribuyentes para mantener a la embajada ecuatoriana bajo vigilancia
constante para evitar que se fugara Assange.
¿Por qué los
británicos estaban tan ansiosos por evitar que los suecos cerraran el caso?
Debemos dejar de creer
que realmente había interés en llevar a cabo una investigación sobre un delito
sexual. Lo que hizo Wikileaks es una amenaza para la élite política de Estados
Unidos, Gran Bretaña, Francia y Rusia en igual medida. Wikileaks publica
información secreta de Estado. Y en un mundo, incluso en las llamadas
democracias maduras, donde la expansión de secretos se ha generalizado, eso se
considera una amenaza fundamental. Assange dejó en claro que los países ya no están
interesados en la confidencialidad legítima, sino en la supresión de
información importante sobre corrupción y delitos.
Tomemos el arquetípico
caso de Wikileaks sobre las filtraciones de información proporcionadas
por Chelsea Manning: el vídeo llamado
«Asesinato colateral». (Nota del editor: El 5 de abril de 2010,
Wikileaks publicó un vídeo clasificado del ejército
estadounidense que mostraba el asesinato de varias personas en Bagdad ejecutado
por soldados estadounidenses, incluidos dos empleados de la agencia de noticias
Reuters).
Como asesor legal
durante mucho tiempo en el Comité Internacional de la Cruz Roja y delegado en
zonas de guerra, puedo decirle que el vídeo sin duda documenta un crimen de
guerra. Un equipo de helicópteros simplemente acribilla a un grupo de personas.
Incluso podría ser que una o dos de estas personas llevaran un arma, pero las
personas heridas fueron atacadas de forma intencionada. Eso es un crimen de
guerra.
«Está
herido», se puede escuchar decir a un estadounidense. «Estoy
disparando». Y luego se ríen. Luego, una camioneta llega para salvar a los
heridos. El conductor está con sus dos hijos. Puedes escuchar a los soldados
decir: Bueno, es su culpa por traer a sus hijos a una batalla. Y luego abren
fuego. El padre y los heridos son asesinados de inmediato, aunque los niños
sobrevivieron con heridas graves. A través de la publicación del vídeo, nos convertimos en testigos directos de una masacre
criminal e inconcebible.
¿Qué debe hacer una
democracia constitucional ante tal situación?
Una democracia
constitucional probablemente investigaría a Chelsea Manning por violar el
secreto oficial porque le pasó el vídeo a Assange. Pero ciertamente no iría
tras Assange, porque publicó el vídeo como interés público, de acuerdo con las
prácticas clásicas del periodismo de investigación. Sin embargo, sobre todas
las cosas, una democracia constitucional investigaría y castigaría a los
criminales de guerra. Estos soldados deberían estar entre rejas. Pero no se
inició ninguna investigación criminal contra ninguno de ellos.
Al contrario, el
hombre que informó al público está encerrado en prisión preventiva en Londres y
se enfrenta a una posible sentencia en Estados Unidos de hasta 175 años
de prisión. Esa es una sentencia completamente absurda. En
comparación: los principales criminales de guerra en el tribunal de Yugoslavia
recibieron sentencias de 45 años. 175 años en prisión en condiciones que han
sido consideradas inhumanas por el relator especial de la ONU y por Amnistía
Internacional. Pero lo realmente horrible de este caso es la anarquía que se ha
desarrollado: los poderosos pueden asesinar sin temer a ser castigados y el
periodismo se transforma en espionaje. Se está convirtiendo en un crimen decir
la verdad.
¿Qué le espera a
Assange una vez que sea extraditado?
No recibirá un juicio
acorde a un Estado de derecho. Esa es otra razón por la cual no se debe permitir su
extradición. Assange recibirá un juicio con un jurado en Alexandria,
Virginia, el famoso «Tribunal de Espionaje», donde Estados Unidos
juzga todos los casos de seguridad nacional. Esta ubicación no ha sido elegida
al azar, porque los miembros del jurado deben elegirse en proporción a la
población local y el 85% de los residentes de Alexandria trabajan en la
comunidad de seguridad nacional: en la CIA, la NSA, el Departamento de Defensa
y el Departamento de Estado.
Cuando las personas
son juzgadas por dañar la seguridad nacional frente a un jurado como ese, el
veredicto es claro desde el principio. Los casos siempre se juzgan frente al
mismo juez a puerta cerrada y con base a pruebas clasificadas. Nadie ha salido
absuelto de allí en un caso como ese. El resultado es que la mayoría de los
acusados llegan a un acuerdo, en el que admiten una culpa parcial para recibir
una sentencia más leve.
¿Está diciendo que
Julian Assange no recibirá un juicio justo en Estados Unidos?
Sin duda. Mientras los
empleados del Gobierno estadounidense obedezcan las órdenes de sus superiores,
pueden participar en guerras de agresión, crímenes de guerra y tortura sabiendo
perfectamente que nunca tendrán que responder a sus acciones. ¿Qué pasó con las
lecciones aprendidas en los juicios de Nuremberg? He trabajado el tiempo
suficiente en zonas de conflicto como para saber que se cometen errores en las
guerras. No siempre se trata de actos criminales sin escrúpulos. Muchas veces
todo esto ocurre producto del estrés, el agotamiento y el pánico.
Por eso puedo entender
absolutamente cuando un Gobierno dice: «Sacaremos a la luz la verdad y,
como Estado, asumiremos toda la responsabilidad por el daño causado. Pero si no
se puede asignar la culpa directamente a los individuos, no impondremos
castigos rigurosos». Pero es extremadamente peligroso cuando se silencia
la verdad y los criminales no son llevados ante la justicia. En la década de
1930, Alemania y Japón abandonaron la Liga de las Naciones. 15 años después, el
mundo yacía en ruinas.
Hoy, Estados Unidos se
ha retirado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y, ni la masacre del
«Asesinato colateral», ni la tortura de la CIA después del 11 de
septiembre, ni la guerra de agresión contra Irak han acabado en investigaciones
criminales.
Ahora, el Reino Unido
está siguiendo ese ejemplo. El Comité de Seguridad e Inteligencia en el propio
Parlamento del país publicó dos informes extensos en 2018 que muestran que Gran
Bretaña estaba mucho más involucrada en el programa secreto de tortura de la
CIA de lo que se creía anteriormente. El comité recomendó una investigación
formal. Lo primero que hizo Boris Johnson después de convertirse en primer
ministro fue anular esa investigación.
En abril, la policía
británica sacó a Julian Assange de la embajada ecuatoriana. ¿Qué opina sobre
estos eventos?
En 2017 se eligió un
nuevo Gobierno en Ecuador. En respuesta, Estados Unidos escribió una carta
indicando que estaba ansioso por cooperar con Ecuador. Había, por supuesto,
mucho dinero en juego, pero había un obstáculo en el camino: Julian Assange. El
mensaje era que Estados Unidos estaba preparado para cooperar si Ecuador
entregaba Assange a Estados Unidos. En ese momento, la embajada ecuatoriana
comenzó a aumentar la presión sobre Assange. Le hicieron la vida difícil. Pero
él se quedó. Entonces Ecuador anuló su amnistía y le dio a Gran
Bretaña luz verde para arrestarlo.
Como el Gobierno
anterior le había otorgado la ciudadanía ecuatoriana, debieron revocar su pasaporte porque la
constitución ecuatoriana prohíbe extraditar a sus propios ciudadanos. Todo eso
sucedió de la noche a la mañana y sin ningún procedimiento legal. Assange no
tuvo oportunidad de hacer una declaración ni de recurrir a un procedimiento
legal. Fue arrestado por los británicos y llevado ante un juez británico ese
mismo día, que le condenó por violar las condiciones de la libertad
condicional.
¿Qué opina de este
veredicto tan rápido?
Assange solo tuvo 15
minutos para prepararse con su abogado. El juicio en sí también duró solo 15
minutos. El abogado de Assange puso un archivo grueso sobre la mesa e hizo una
objeción formal a una de las juezas por conflicto de intereses porque su esposo
había sido expuesto en 35 casos de Wikileaks. Pero el juez principal echó a un
lado las preocupaciones sin examinarlas más a fondo. Dijo que acusar a su
colega de un conflicto de intereses era una afrenta. Assange solo pronunció una
frase durante todo el proceso: «Me declaro inocente». El juez se
volvió hacia él y le dijo: «Eres un narcisista que no puede ver más allá
de sus propios intereses. Te declaro culpable de violar la libertad
condicional».
Si le entiendo
correctamente, desde el inicio Julian Assange nunca tuvo una oportunidad
Ese es el punto. No
estoy diciendo que Julian Assange sea un ángel o un héroe. No se trata de eso.
Estamos hablando de derechos humanos y no de derechos de héroes o ángeles.
Assange es una persona y tiene derecho a defenderse y ser tratado de manera
humana. Independientemente de lo que se le acuse, Assange tiene derecho a un
juicio justo. Pero se le ha negado deliberadamente ese derecho: en Suecia,
Estados Unidos, Gran Bretaña y Ecuador. Por el contrario, lo dejaron pudrirse
durante casi siete años en el limbo de una habitación.
De repente, fue sacado
de allí y condenado en cuestión de horas y sin ningún tipo de preparación por
una violación de fianza que consistió en haber recibido asilo diplomático de
otro Estado miembro de la ONU sobre la base de persecución política, tal y como
lo plantea el derecho internacional y que innumerables chinos, rusos y otros
disidentes han hecho en embajadas occidentales.
Es obvio que estamos
tratando con un caso de persecución política. En Gran Bretaña, las infracciones
por violar la libertad condicional rara vez conducen a penas de prisión,
generalmente están sujetas a multas. Assange, por el contrario, fue sentenciado
en un proceso rápido a 50 semanas en una prisión de máxima seguridad.
Claramente se trata de una pena desproporcionada que tenía un solo propósito:
mantener a Assange el tiempo suficiente para que Estados Unidos preparara su
caso de espionaje contra él.
Como relator especial
de la ONU sobre la tortura, ¿qué tiene que decir sobre sus condiciones actuales
de encarcelamiento?
Gran Bretaña no ha
permitido que Julian Assange contacte con sus abogados de Estados Unidos, donde
es objeto de procedimientos secretos. Su abogada británica también se ha
quejado por no tener ni siquiera acceso suficiente a su cliente para revisar
documentos y pruebas judiciales con él. En octubre no se le permitió tener
ningún documento de su expediente en su celda. Se le negó su derecho
fundamental a preparar su propia defensa, como lo garantiza el Convenio Europeo
de Derechos Humanos. Además, está su casi total confinamiento en solitario y el
castigo completamente desproporcionado por violar la libertad condicional. Tan
pronto como sale de su celda, vacían los pasillos para evitar que tenga
contacto con otros reclusos.
¿Y todo eso debido a
una simple violación de la libertad bajo fianza? ¿En qué punto el
encarcelamiento se convierte en tortura?
Julian Assange ha sido
torturado psicológicamente de manera intencional por Suecia, Gran Bretaña,
Ecuador y Estados Unidos. Primero a través del manejo altamente arbitrario de
los procedimientos en su contra. La forma en que Suecia hizo seguimiento del
caso, con la asistencia activa de Gran Bretaña, tenía como objetivo ponerlo
bajo presión y atraparlo en la embajada. Suecia nunca estuvo interesado en
encontrar la verdad y ayudar a estas mujeres, sino en colocar a Assange contra
la espada y la pared.
Se ha abusado de los
procesos judiciales destinados a empujar a una persona hacia una posición en la
que no puede defenderse. Además de eso, están las medidas de vigilancia, los
insultos, las humillaciones y los ataques de los políticos de estos países,
incluso las amenazas de muerte. Este abuso constante del poder del Estado ha
desencadenado un estado grave de estrés y ansiedad en Assange y ha resultado en
daños cognitivos y neurológicos medibles.
Visité a Assange en su
celda en Londres en mayo de 2019 junto con dos médicos experimentados y
ampliamente respetados que se especializan en examen forense y psicológico de
las víctimas de tortura. El diagnóstico al que llegaron los dos médicos fue
claro: Julian Assange muestra síntomas típicos de tortura psicológica. Si no
recibe protección pronto, es probable que su salud se deteriore rápidamente y
podría morir.
Medio año después de
que Assange fuera puesto en prisión preventiva en Gran Bretaña, Suecia abandonó
silenciosamente el caso en su contra en noviembre de 2019, después de nueve
largos años. ¿Por qué hizo eso entonces?
El Estado sueco pasó
casi una década presentando intencionalmente a Julian Assange al público como
un delincuente sexual. Luego, de repente, abandonaron el caso en su
contra debido al mismo argumento que utilizó la primera fiscal de Estocolmo en
2010, cuando inicialmente suspendió la investigación después de solo cinco
días: aunque la declaración de la mujer era creíble, no había pruebas de que
hubiera cometido un delito. Es un escándalo increíble.
Pero la sincronía no
fue accidental. El 11 de noviembre se hizo público un documento oficial que yo
envié al Gobierno sueco dos meses antes de que se hiciera público. En el documento,
solicité al Gobierno que diera explicaciones sobre unos 50 puntos relacionados
con las implicaciones de derechos humanos por la forma en que manejaban el
caso.
¿Cómo es posible que
la prensa fuera informada de inmediato a pesar de la prohibición de hacerlo?
¿Cómo es posible que se hiciera pública una sospecha a pesar de que el
interrogatorio aún no se había realizado? ¿Cómo es posible que usted diga que
ocurrió una violación a pesar de que la mujer involucrada impugna esa versión
de los hechos? El día en que el documento se hizo público, recibí una miserable
respuesta de Suecia: el Gobierno no tiene más comentarios sobre este caso.
¿Qué significa esa
respuesta?
Es una admisión de
culpa.
¿De qué manera?
Como relator especial
de la ONU, la comunidad internacional me ha encomendado investigar las
denuncias presentadas por las víctimas de tortura y, si es necesario, solicitar
explicaciones o investigaciones a los Gobiernos. Ese es el trabajo diario que
hago con todos los Estados miembros de la ONU. De acuerdo con mi experiencia,
puedo decir que los países que actúan de buena fe casi siempre están
interesados en proporcionarme las respuestas que necesito para resaltar la
legalidad de su comportamiento.
Cuando un país como
Suecia se niega a responder las preguntas sobre tortura presentadas por el
relator especial de la ONU, muestra que el Gobierno es consciente de la
ilegalidad de su comportamiento y no quiere hacerse responsable. Se
desentendieron y abandonaron el caso una semana después porque sabían que yo no
desistiría. Cuando países como Suecia se dejan manipular de esa manera,
nuestras democracias y nuestros derechos humanos se enfrentan a una amenaza
fundamental.
¿Crees que Suecia era
plenamente consciente de lo que hacía?
Sí. Desde mi punto de
vista, Suecia actuó muy claramente de mala fe. Si hubieran actuado de buena fe,
no hubiesen tenido ningún motivo para negarse a responder mis preguntas. Lo
mismo ocurre con los británicos: después de mi visita a Assange en mayo de
2019, tardaron seis meses en responderme en una carta de una sola página que se
limitaba principalmente a rechazar todas las acusaciones de tortura y todas las
inconsistencias en los procedimientos legales.
Si vas a hacer las
cosas de esa manera, ¿cuál es el sentido de mi mandato? Soy el relator especial
sobre tortura de las Naciones Unidas. Tengo el mandato de hacer preguntas
claras y exigir respuestas. ¿Cuál es la base legal para negarle a alguien su
derecho fundamental a defenderse? ¿Por qué un hombre que no es peligroso ni
violento está recluido en régimen de aislamiento durante varios meses cuando
las normas de la ONU prohíben legalmente el régimen de aislamiento por períodos
superiores a 15 días? Ninguno de estos Estados miembros de la ONU inició una
investigación, ni respondieron mis preguntas ni demostraron interés en el
diálogo.
¿Qué significa que los
Estados miembros de la ONU se nieguen a proporcionar información a su propio
relator especial sobre tortura?
Que es un asunto
previamente acordado. Se usará un juicio a manera de espectáculo para colocar a
Julian Assange como ejemplo. El objetivo es intimidar a los demás periodistas.
La intimidación, por cierto, es uno de los propósitos principales para usar la
tortura en todo el mundo. El mensaje para todos nosotros es: esto es lo que te
sucederá si haces lo mismo que Wikileaks.
Es un modelo que es
muy peligroso porque es muy sencillo: las personas que obtienen información
confidencial de sus Gobiernos o empresas transfieren esa información a
Wikileaks, pero el denunciante permanece anónimo. La reacción muestra cuán
grande se percibe la amenaza: cuatro países democráticos unieron fuerzas
(Estados Unidos, Ecuador, Suecia y el Reino Unido) para aprovechar su poder y
retratar a un hombre como un monstruo para que luego pudiera ser quemado en la
hoguera sin que nadie protestara. El caso es un gran escándalo y representa el
fracaso del Estado de derecho occidental. Si Julian Assange es condenado,
condenarán a muerte a la libertad de prensa.
¿Qué puede significar
este posible precedente para el futuro del periodismo?
A un nivel práctico
significa que usted, como periodista, debe defenderse ahora. Porque si el
periodismo de investigación se clasifica como espionaje y puede ser incriminado
en todo el mundo, la censura y la tiranía seguirán. Se está creando un sistema
asesino ante nuestros propios ojos. Los crímenes de guerra y tortura no se
están persiguiendo.
En YouTube circulan
vídeos en los que los soldados estadounidenses se jactan de llevar a las
mujeres iraquíes al suicidio con violaciones sistemáticas. Nadie los está
investigando. Al mismo tiempo, una persona que expone tales cosas está siendo
amenazada con 175 años de prisión. Durante toda una década, ha sido inundado
con acusaciones que no se pueden probar. Están acabando con él y nadie se hace
responsable.
Esto marca una
degradación del contrato social. Otorgamos poder a los países y lo delegamos a
los Gobiernos, pero a cambio deben ser responsables de cómo ejercen ese poder.
Si no exigimos que se les haga responsables, perderemos nuestros derechos tarde
o temprano. Los humanos no son democráticos por naturaleza. El poder se
corrompe si no se supervisa. La corrupción ocurre cuando no insistimos en que
se controle el poder.
Estás diciendo que
atacar a Assange amenaza el núcleo mismo de las libertades de prensa.
Veamos dónde estamos
dentro de 20 años si Assange es condenado y sobre lo que usted podrá escribir
como periodista. Estoy convencido de que estamos en grave peligro de perder las
libertades de prensa. Ya está sucediendo: de repente, la sede de ABC News en Australia fue allanada por el caso
de los ‘diarios de la Guerra de Afganistán’. ¿El motivo? Una vez
más, la prensa descubrió el mal comportamiento de los representantes del
Estado.
Para que la división
de poderes funcione, el Estado debe ser supervisado por la prensa como el
cuarto poder. WikiLeaks es la consecuencia lógica de un proceso continuo de
secretismo extendido: si la verdad ya no se puede examinar porque todo se
mantiene en secreto, si los informes de investigación sobre la política de
tortura del Gobierno de Estados Unidos se mantienen en secreto e incluso se
ocultan grandes secciones del resumen publicado, en algún momento las
filtraciones de información serán inevitables.
WikiLeaks es la
consecuencia de ese secretismo desenfrenado y refleja la falta de transparencia
en nuestro sistema político moderno. Hay, por supuesto, áreas donde el secreto
puede ser vital. Pero si ya no sabemos qué están haciendo nuestros Gobiernos y los
criterios que están siguiendo; si los crímenes ya no se investigan, entonces
representa un grave peligro para la integridad social.
¿Cuáles son las
consecuencias?
Como relator especial
de la ONU sobre torturas y, antes de eso, como delegado de la Cruz Roja, he
visto muchos horrores y violencia y he visto cuán rápido los países pacíficos
como Yugoslavia o Ruanda pueden transformarse en infiernos.
La raíz de tales
desarrollos es siempre una falta de transparencia y un poder político o
económico desenfrenado combinado con la ingenuidad, la indiferencia y la
maleabilidad de la población. De repente, lo que siempre sucedió al otro
(tortura, violación, expulsión y asesinato impunes) puede sucedernos fácilmente
a nosotros o a nuestros hijos. Y a nadie le importará. Puedo jurarte que es
así.
*Esta entrevista fue originalmente
publicada en inglés en Republik. Traducido del inglés por Mary Gómez,
de Agência Pública
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative
Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.