Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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martes, 5 de mayo de 2020

Ebrard anuncia que la Celac aportará fondos a la UE para crear una vacuna

Pandemia
Participó en cumbre contra el coronavirus
Buscan garantizar acceso a medicinas

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, afirmó que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) aportará recursos y conocimientos a la iniciativa impulsada por la Unión Europea para enfrentar la pandemia del Covid-19.
Con este proyecto, la Unión Europea busca alcanzar un financiamiento inicial de 7.5 millones de euros para trabajar en el desarrollo de la vacuna y el tratamiento contra el nuevo coronavirus.
El canciller Ebrard participó la mañana de ayer en la Cumbre Respuesta Global al Coronavirus, convocada por la Comisión Europea y a la que se sumaron representantes de alrededor de 50 naciones y otros actores, a través de videoconferencia. También agradeció el numeroso apoyo que recibió la propuesta que el gobierno mexicano hizo en el seno de Naciones Unidas para garantizar que todos los países tengan acceso a medicamentos, equipos y vacunas contra esta enfermedad.
Enfatizó que la única forma de combatir esta pandemia que afecta a todo el mundo es dando una respuesta multilateral muy vigorosa, como la que se está ahora organizando.
La reunión tuvo como propósito iniciar una campaña global de colaboración para el desarrollo acelerado, producción y acceso equitativo a nuevas tecnologías de salud para el Covid-19.
En la conferencia se pactaron tres necesidades: primero, la coordinación multilateral entre los estados, así como con el sector privado y otros actores relevantes; segundo, la movilización de recursos financieros necesarios para el logro del objetivo, y tercero, el aseguramiento de los canales equitativos y universales para la distribución de los insumos médicos.
Entre los acuerdos adoptados se establecieron los siguientes principios de operación: la sensibilidad al tiempo y el plazo renovable de dos años para la definición de las metas, el aprovechamiento de las instituciones existentes, la coordinación multilateral con adaptación a las necesidades regionales y la rendición de cuentas de los gobiernos involucrados.
Horas más tarde, la cancillería emitió un comunicado en el que dio a conocer que el gobierno mexicano aceptó la invitación extendida por la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, para cooperar en el desarrollo de la vacuna contra Covid-19 al adherirse a la Coalición para la Innovación en la Preparación para Pandemias (CEPI, por sus siglas en inglés).
México y Noruega están comprometidos con la acción multilateral concertada y coordinada como la mejor vía para superar desafíos de escala global, tales como los que representa la pandemia actual, señaló la SRE.
Agregó que la CEPI, cuyo miembro fundador es Noruega, es el mecanismo ideal para coordinar la acción requerida para el desarrollo de la vacuna contra el Covid-19 y lograr que el acceso a ésta sea justo y equitativo para todo el mundo. En el contexto de la actual pandemia, esta coalición ha demostrado gran agilidad al contar con un programa para acelerar el desarrollo de la vacuna, mismo que ya ha producido ocho proyectos para el desarrollo inmediato del antídoto.

Foto Ap
Periódico La Jornada

sábado, 4 de abril de 2020

CELAC, OEA y una América de bloques


Rafael Correa 
Reflexiones de un testigo de la historia. 
El Ministerio de las Colonias.

La Organización de Estados Americanos -OEA- fue creada el 30 de abril de 1948 en la IX Conferencia Panamericana celebrada en Bogotá, con el propósito de ser un foro multilateral que asegure la paz, la seguridad, la democracia, y la solución pacífica de controversias entre los estados miembros. En realidad, por el peso hegemónico de EE. UU., el mayoritario financiamiento de ese país, así como el tener la sede de la organización en Washington, desde su inicio la OEA sirvió esencialmente para unificar al hemisferio detrás del liderazgo estadounidense y proyectar al mundo un consenso en la lucha contra el “comunismo” durante la Guerra Fría. Por ello, Cuba fue expulsada de la OEA en 1962 sobre la base de que “el marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano”. En contraste, ninguna de las dictaduras anticomunistas latinoamericanas -sangrientas y algunas hasta genocidas – fueron expulsadas de la organización, y en junio de 1976, en plena dictadura de Pinochet, se realizó la VI Asamblea General en Santiago de Chile.
Pese a ser todavía la principal organización regional, no existe en la OEA un espacio de toma de decisiones a nivel presidencial.  Su principal órgano lo constituye la Asamblea General, integrada por Cancilleres. Su Consejo Permanente está compuesto por embajadores permanentes que muchas veces operan desde Washington al margen de las dinámicas políticas de la región, con más influencia del Gobierno estadounidense que de sus propios gobiernos. 
Entre los acuerdos administrados por el Consejo permanente de la OEA está el Tratado de Asistencia Recíproca -TIAR-, que impone la unión continental frente a cualquier agresión extrarregional. En los últimos años, cuatro países -Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador- han denunciado el Tratado, un texto que sólo sirvió para justificar las intervenciones militares norteamericanas en Guatemala en 1954, en Cuba en 1962, en Panamá en 1964 o en República Dominicana en 1965-1966, y que fue despedazado durante la Guerra de Las Malvinas en 1982, cuando Estados Unidos se puso del lado del Reino Unido, priorizando sus obligaciones derivadas del acuerdo de la Organización del Atlántico Norte -OTAN-, y no el objetivo  fundamental del TIAR que era el evitar agresiones extrarregionales contra un país del continente. Cuando la OEA condenó la invasión a Panamá de diciembre de 1989, el estado invasor -EE. UU.- no prestó la más mínima atención a esta resolución, y actuó de forma absolutamente unilateral. Cualquiera de estos episodios debió hacer entender a Latinoamérica que la OEA era tan solo otro instrumento al servicio de los intereses de Estados Unidos.
Después del fin de la Guerra Fría con la disolución de la Unión Soviética en 1991, la OEA entró en una crisis profunda, ya que parecía no jugar ningún rol. Los latinoamericanos, entregados al Consenso de Washington y a los ajustes estructurales neoliberales, le prestábamos más atención al FMI, al Banco Mundial o al BID. En la resolución de conflictos entre países de la región, llegó incluso a pesar más el Vaticano que la propia OEA. En todo caso, siempre fue un absurdo que las controversias de los países latinoamericanos se fueran a ventilar a Washington.
En septiembre de 2001, en Asamblea General en Lima se aprueba la Carta Democrática Interamericana, cuyo objetivo es la preservación y fortalecimiento de la institucionalidad democrática en el continente. Cualquier cosa que afectara “gravemente” al orden democrático constituiría un obstáculo insuperable para la participación del respectivo Gobierno en las diferentes instancias de la OEA. En 2009 la OEA aplicó la Carta cuando suspendió a Honduras por el golpe de estado contra el Gobierno democrático de Manuel Zelaya, sin que hubiese podido restituir al legítimo presidente al poder. En Sudamérica, organismos regionales como UNASUR se mostraron más efectivos para enfrentar las crisis democráticas, como el intento de desestabilización en Bolivia en el 2009 o Ecuador en el 2010.
La OEA se superó a sí mismo en 2018, siendo secretario al tristemente célebre Luis Almagro, cuando la organización permitió -por primera vez en su tan contradictoria historia- que un supuesto Gobierno venezolano, autoproclamado y que no ejercía autoridad alguna, pudiera ocupar el lugar de un Estado soberano en el Consejo Permanente. Esta violación del derecho internacional sembró un precedente nefasto. Nunca un Gobierno en las sombras, en el exilio, o que no ejerciera el poder en el territorio, había sido reconocido como representante de un Estado ante la OEA.
Aunque los principios fundacionales y la Carta Democrática de la OEA establecen el diálogo como mecanismo de solución de controversias, Almagro no dudó en apoyar una intervención directa de Estados Unidos en Venezuela, así como las ilegales sanciones estadounidenses impuestas unilateralmente a este país.  En directa contraposición con su obsesión venezolana, la OEA de Almagro no se preocupó de los atropellos a la democracia y a los derechos humanos en varios otros países, tampoco le interesó el golpe contra Dilma Rouseff en Brasil, la cárcel de dirigentes políticos como Lula da Silva, la persecución a los dirigentes progresistas de la región, ni la brutal represión a las protestas populares de 2019 en Ecuador, Chile y Colombia. Por el contrario, Almagro felicitó a esos gobiernos por haber “defendido la democracia”.
Finalmente, en octubre 2019 la OEA nuevamente realizó algo sin precedentes, cuando no solo que permitió, sino que impulsó el derrocamiento de un Gobierno constitucional, el del boliviano Evo Morales Ayma, así como su reemplazo por un Gobierno a todas luces de facto. El argumento fue un supuesto fraude electoral jamás comprobado, fundamentado en el informe de la misión de observadores electorales (MOE) de la OEA, reporte que ha sido duramente cuestionado por diferentes instancias técnicas. Independientemente de aquello, nada justificaba la inconstitucional sustitución de un Gobierno popular y democrático, y que indudablemente había ganado la primera vuelta de las elecciones. En total contradicción con la Carta Democrática, el caso boliviano demostró cómo las MOE pueden convertirse en instrumento de desestabilización.
Aunque han existido diferentes grados de decencia y autonomía dependiendo de quién fuera el secretario general, la subordinación de la OEA a los intereses estadounidenses constituye un indudable neocolonialismo. Para ocuparse de sus colonias, el Reino Unido tuvo la Colonial Office y España la Secretaría de Estado para las Colonias.   Francia todavía tiene el Ministerio de Ultramar, encargado de los asuntos de las colonias francesas como Martinica en el Caribe o Isla de la Reunión en África. Estados Unidos tiene a la OEA, por lo que acertadamente el canciller cubano Raúl Roa, luego de la expulsión de Cuba, llamó al organismo el “Ministerio de las Colonias Yanqui”. La diferencia es que se trata a lo sumo de un ministerio de segunda categoría -la importancia que le da Estados Unidos a la OEA es absolutamente marginal-, y a cargo de un representante de las propias “colonias”.
La pregunta no es si la OEA debe ser reemplazada, sino cómo América Latina la ha soportado tanto.
CELAC y el inexorable decreto del destino.
El 1 de marzo de 2008 fue un sábado, y me encontraba temprano en la mañana en la Escuela de la Policía, muy cerca de lo que llamamos la “Mitad del Mundo”, grabando el informe sabatino que daba al país cada semana. El programa se emitía normalmente en vivo y en directo a las 10:00, pero como a esa hora tenía una importante ceremonia policial, decidimos hacerlo con anticipación.
La grabación se interrumpió por la llamada urgente del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, para “informarme” que se había producido una persecución de una patrulla de la policía militar colombiana a una columna guerrillera de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia -FARC-. En la persecución en caliente, habrían ingresado a territorio ecuatoriano y, supuestamente, la patrulla se hallaba rodeada de guerrilleros. Como no podía ser de otra manera, le respondí que entendía perfectamente la situación y le di mi total apoyo. Mi preocupación inmediata fue tratar de rescatar a los policías colombianos de la zona del combate, un sitio llamado Angostura a dos kilómetros de la frontera con Colombia y en plena selva amazónica.  Ante la carencia de helicópteros que teníamos en aquel entonces, ordené al ejército ecuatoriano acudir por tierra lo más rápidamente posible.
Lo dicho por Uribe era mentira. La realidad es que Colombia, sin previo aviso, había bombardeado Angostura para destruir un campamento guerrillero de las FARC infiltrado en nuestro territorio y al mando del comandante Luis Édgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, quien fue muerto en la incursión aérea junto con 21 personas más, entre ellos un ecuatoriano y cuatro estudiantes mexicanos. Luego tropas colombianas ingresaron por tierra para recoger las supuestas computadoras y el cuerpo de Reyes y su lugarteniente, dejando abandonadas en el lugar a tres mujeres heridas, dos colombianas presuntamente miembros de la guerrilla, y una estudiante mexicana.
El ejército colombiano es uno de los más poderosos y tecnificados de la región, gracias a los miles de millones invertidos por Estados Unidos en el Plan Colombia, programa supuestamente orientado a la lucha contra el narcotráfico. El ataque, llamado Operación Fénix, había sido cuidadosamente planificado utilizando tecnología de punta; fue efectuado en la obscuridad de la noche; y se utilizó por primera y única vez en América Latina bombas guiadas o inteligentes. El 22 de diciembre de 2013, el diario The Washington Post, después de decenas de entrevistas con miembros del ejército colombiano, confirmó las sospechas de que la CIA había apoyado la operación.
Cuando se supo la verdad del bombardeo, Ecuador rompió relaciones diplomáticas con Colombia, y de igual manera lo hicieron Venezuela, cuyo Gobierno también era acusado por Uribe de apoyar a las FARC, y Nicaragua, la cual mantenía un conflicto con Colombia por la presencia de fragatas militares colombianas en aguas territoriales nicaragüenses. Venezuela incluso movilizó tropas a la frontera colombo-venezolana.  Los argumentos que posteriormente utilizó Uribe para justificar la incursión no hicieron más que empeorar la situación, ya que absurdamente sostuvo que la presencia de ese campamento guerrillero era una prueba de la complicidad del Gobierno ecuatoriano con las FRAC, grupo guerrillero que no había podido ser vencido en medio siglo. Con ese argumento, el principal cómplice debía ser entonces el Gobierno de Colombia, ya que las FARC tenían decenas de campamentos en el propio territorio colombiano.
El Consejo Permanente de la OEA se reunió el 4 y 5 de marzo, sacando unánimemente una tibia declaración apoyando las tesis ecuatorianas de respeto al Derecho Internacional; ordenando una comisión investigadora que verifique los hechos in situ; y convocando a una reunión extraordinaria de cancilleres que finalmente se dio el 4 de abril. No se condenó frontalmente el ataque, y la crisis diplomática quedó intacta.
Felizmente, el 7 de marzo estaba previamente programada la XX Reunión del Grupo de Río, con la presencia de los presidentes latinoamericanos y caribeños. Creado el 18 de diciembre de 1986 en la ciudad de Río de Janeiro, este espacio se definía como un “mecanismo permanente de consulta y concertación política”, y fue el heredero del Grupo de Contadora, conformado por Colombia, Venezuela, México y Panamá, instancia que había sido crucial para la pacificación de Centroamérica, particularmente el cese de los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.
Tuvimos la fortuna de que la reunión se realizara en Santo Domingo, República Dominicana, y que el anfitrión fuera el presidente dominico Leonel Fernández, un latinoamericano demócrata y talentoso. Aunque el tema central de la Cumbre era la energía, Fernández cambió el orden del día para tratar exclusivamente el grave conflicto regional. La crisis se superó cuando después de largas horas de tensa polémica, un Uribe acorralado ante la abrumadora evidencia tuvo que reconocer la injustificada violación a la soberanía ecuatoriana y presentar las debidas disculpas, aunque posteriormente se retractaría de aquello en varias ocasiones. Simultáneamente Colombia y Nicaragua decidieron restablecer relaciones y buscar por medio del diálogo una solución a su conflicto, y, a pedido de Honduras, Uribe se comprometió a retirar la demanda que por supuesto financiamiento a las FARC había presentado contra el presidente Hugo Chávez en la Corte Penal Internacional de La Haya.
El éxito de la reunión sorprendió a todos. El Grupo de Río había logrado lo que pocos días antes no había alcanzado la OEA. La reunión terminó con una ovación de pie por todos los presentes. Hablando al más alto nivel en forma franca y directa, en un solo día se resolvieron o mitigaron tres serios conflictos regionales, aunque todos tenían como denominador común el Gobierno de Álvaro Uribe. Esto sirvió para entender que debíamos institucionalizar con mayor fortaleza un espacio latinoamericano y caribeño para procesar nuestros problemas.
Con esta inspiración se decidió crear lo que posteriormente llamaríamos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe -CELAC-. El 16 de diciembre del 2008, por iniciativa de una gran integracionista, el presidente Ignacio Lula da Silva, 33 países latinoamericanos y del Caribe nos reunimos en la Costa de Sauípe, en Salvador de Bahía, en la I Cumbre América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), donde se pusieron los cimientos para nuestra nueva comunidad de estados. 
Como anécdota, me había trasladado en helicóptero por la costa desde el aeropuerto hasta el lugar de la cumbre, impresionado por una fila interminable de mansiones repletas de piscinas y amplios jardines a orillas del mar, reflejo de la absurda opulencia de las élites latinoamericanas. Al llegar al lujoso resort donde nos alojaríamos y se desarrollaría el evento, me sentí muy incómodo ya que lo primero que vi fue un gran letrero de Odebrecht, la gigantesca empresa brasileña que había construido el complejo hotelero. Apenas unas semanas antes había expulsado a Odebrecht del Ecuador y tenía enjuiciado penalmente a sus principales directivos, por no haber asumido su responsabilidad en las fallas constructivas de una importante hidroeléctrica. Por el impasse, Brasil había incluso llamado a consultas a su embajador en Quito. No llegaba en el momento de mejores relaciones diplomáticas con mi buen amigo Lula.
Sauípe fue la primera Cumbre a la que asistió Raúl Castro como nuevo presidente de Cuba. De las cosas que más disfruté del evento, al igual que en varias ocasiones en el futuro, fue cuando una noche nos regaló a la representación ecuatoriana su amena e interminable conversación. Uno de los principios de vida que he tratado de mantener desde joven es callar cuando habla el que más sabe, y callé durante horas… No conocía a Raúl, y más que un guerrillero o comandante de ejército, parecía un abuelo afable, con una paciencia infinita y con la sabiduría de saber ocupar el tiempo en lo verdaderamente importante. Desde ese momento siento un profundo cariño y respeto por él.
El 22 y 23 de febrero del 2010 nos volvimos a reunir en la Rivera Maya 32 países -Honduras se hallaba suspendida por el golpe de estado contra Manuel Zelaya-, coincidiendo la XXI Cumbre del Grupo de Río y II Cumbre CALC, donde, con el importante apoyo de Felipe Calderón, el presidente anfitrión, se decidió definitivamente crear una solo foro latinoamericano y caribeño. Invitados por otro gran latinoamericanista, el presidente Hugo Chávez Frías, nos citamos el 2 y 3 de diciembre de 2011 en Caracas, para constituir definitivamente CELAC, cuya primera cumbre se celebró en Santiago de Chile, en enero de 2013, donde el anfitrión sería el presidente conservador Sebastián Piñera.
La integración no era una cuestión de ideologías. Gobernantes de izquierda y derecha entendíamos que, como dijo el gran Simón Bolívar, “la unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”.
Hacia una América de bloques.
En la declaración de Caracas se establece que CELAC será el espacio latinoamericano y caribeño de integración política, económica, social y cultural. No se decidió una oficina permanente para el organismo, pese a que el presidente Ricardo Martinelli propuso a Panamá como la sede de CELAC. Fue un error mayor. La experiencia nos dice que, sin sede y personal permanentes, los avances son muy pocos. En el fondo, todo se reduce a cuestiones financieras sobre quién asume los costos. Una instancia mucho menos importante como la Cumbre Iberoamericana tiene una secretaría con sede en Madrid, dedicada especialmente al seguimiento de proyectos de desarrollo, pero su costo es cubierto por España.
La visión estratégica que Ecuador tenía sobre CELAC, aunque probablemente no fue entendida ni compartida, era la de sustituir a la OEA como ese espacio para procesar los conflictos regionales y buscar la paz, seguridad y democracia en la región.
¿Tiene sentido que un conflicto fronterizo como el de Costa Rica y Nicaragua en el 2010 se discuta en Washington? Y si el conflicto fuera con el propio Estados Unidos, como los bombardeos a territorio nicaragüense en 1983 y 1984, ¿qué probabilidad tiene un país pequeño latinoamericano en Washington y frente a Estados Unidos, de que la OEA actúe independientemente?  Y no por olvidado menos importante: ¿cómo se puede mantener en Washington la sede de una organización internacional supuestamente panamericanista, después de 60 años de embargo comercial, económico y financiero estadounidense a Cuba -y ahora también Venezuela-, bloqueo que incumple abiertamente la carta fundacional de la Organización?
La CELAC debe ser el foro para las discusiones latinoamericanas, y la OEA se convertiría en el espacio en el que CELAC y América del Norte procesen sus coincidencias y sus conflictos. Necesitamos un nuevo sistema interamericano. Tenemos que entender que las américas al norte y al sur del río Bravo son diferentes, y que debemos encontrarnos como bloques.
Esto debería también convenir a Estados Unidos, si la OEA fuera importante para ellos y en los hechos no la dominaran. Estados Unidos es una unión de 50 estados. Los países de la Comunidad del Caribe -CARICOM- miembros de la OEA tienen el 6% de la población, 5% de la superficie, y 0.6% del PIB de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos tiene un voto en el Consejo Permanente y Asamblea General, mientras que el CARICOM tiene 14.  Se perjudica a los estados unidos norteamericanos, 50 estados con un solo voto, y se premia a los estados desunidos latinoamericanos y caribeños, 33 estados con un voto cada uno. 
El mundo del futuro será un mundo de bloques. El riesgo del independentismo, inevitable en ciertos lugares del mundo, no afecta esta tendencia, y será menos traumático al interior de bloques que constituyan unidades políticas más amplias y flexibles que los estados nacionales. Una Cataluña independiente dejaría España, mas seguiría siendo parte de la Unión Europea.
El sentido de pertenencia a un bloque, y con ello su solidez, lo dan los principios y fines comunes, pero, especialmente, las similitudes culturales e identidad que se compartan. Lo alcanzado por Europa -la unidad de 28 países extremadamente diversos- es extraordinario y un ejemplo para Latinoamérica, si bien el costo es que, pese a décadas de construcción, la identidad europea todavía está en ciernes, como lo demostró el Brexit.
En el caso de Estados Unidos, el mayor riesgo para la Unión se dio en 1861, cuando por la cuestión de esclavitud el país sufrió la secesión de 7 estados esclavistas que en febrero del 1861 constituyeron un nuevo país llamado Estados Confederados de América, al cual posteriormente se unirían 4 estados más. Luego de una guerra de cuatro años y que costó más de 600.000 vidas, la rendición definitiva de los Estados Confederados en abril de 1865 volvió a unificar el país. Desde entonces la Unión no ha hecho más que consolidarse, convirtiéndose en la más perfecta federación de estados de la historia de la humanidad, gracias a la construcción de una indisoluble identidad nacional que incluye Alaska y Hawái, dos estados no contiguos a los demás estados continentales.
Para apuntalar CELAC se necesita consolidar esa identidad latinoamericana. Hispanoamérica tiene todo en común, y Brasil y Haití historias muy similares y cultura latina, sin embargo, el Caribe no latino es totalmente diferente. Bolivia es un país mediterráneo sudamericano, con mayoría de población indígena andina, religión católica, hispanófona, cuyo deporte nacional es el fútbol, y organizado como república presidencialista donde el jefe de Estado es un presidente democráticamente electo. Barbados es un país insular caribeño, con casi la totalidad de su población afrodescendiente, religión protestante, anglófono, con el criquet como deporte nacional, y organizado como monarquía parlamentaria donde el jefe de Estado es la reina Isabel II del Reino Unido.  Lo único parecido entre Bolivia y Barbados es que ambos empiezan con “b”. El contraste es aún mayor que dentro de la Unión Europea, donde además sería impensable que existiera un miembro con un jefe de Estado no europeo.
Esto refleja un error recurrente en el concepto de panamericanismo y en los procesos de integración regionales: el creer que la proximidad geográfica crea una identidad común y coincidencia de intereses. Con ese criterio Siberia y Alaska deberían formar una sola unidad geopolítica. Ocurrió con la OEA, y sucede en menor medida con CELAC.  Con todo el inmenso cariño y respeto que tengo hacia nuestros hermanos caribeños, considero que, para consolidar como Comunidad una identidad latinoamericana, el Caribe no latino debe formar su propio bloque de países.
Europa unió 28 países con historia, idioma, religión y sistema político diferentes, naciones que hasta hace unas décadas atrás se mataban por decenas de millones.  Latinoamérica somos 20 países con casi todo en común. Mientras Europa tendrá que explicar a sus hijos por qué se unieron, nosotros tendremos que explicar a los nuestros por qué nos demoramos tanto.

martes, 21 de enero de 2020

EEUU logró que Brasil boicotee la CELAC: le ofreció entrar a la OCDE

Juraima Almeida
El Gobierno de Brasil ha decidido este martes ignorar las peticiones de México y ha confirmado que no colaborará con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), integrada por 33 países de la región y sin la presencia de Estados Unidos ni Canadá.
Estadsos Unidos ha apelado a distintas formas para apuntalar su estrategia de desmontar los mecanismos de la integración latinoamericana y caribeña: golpes de estado, destabilización de países, bloqueos y sanciones, créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI), financiamiento a gobiernos de derecha para el supuesto combate al narcotráfico y al terrorismo que, en definitiva, significa recursos para la represión a los movimientos sociales y silenciamiento de los estallidos populares.Resultado de imagen para trump y bolsonaro
Esta vez Estados Unidos le ofreció al gobierno ultraderechista brasileño el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), porque “el gobierno brasileño está trabajando para alinear sus políticas económicas con los estándares de la OCDE”, indicó la embajada estadounidense en Brasilia.
El canciller brasileño, Ernesto Araújo. Indicó que este hecho “comprueba una vez más que estamos construyendo una relación sólida con Estados Unidos, capaz de generar resultados a corto, mediano y largo plazo, en beneficio de la transformación de Brasil en la gran nación que siempre quisimos ser”.
Por su parte, el presidente Jair Bolsonaro indicó que las ventajas para Brasil de un eventual ingreso a la OCDE, son muchas, “equivale a que el país entre en la primera división; veníamos trabajando en esto desde hace meses”, dijo.
El apoyo de Estados Unidos para el ingreso de Brasil a la OCDE no es definitivo, porque deben votar los demás países miembros (en total son 36 integrantes), pero sí decisivo por su importancia.
En octubre la posición de la Casa Blanca era otra, y el secretario de Estado, Mike Resultado de imagen para bolsonaro y araujoPompeo, envió una misiva a la organización en la que manifestaba su respaldo a Argentina y Rumania, dejando a Brasil afuera, lo que generó reclamos desde Brasilia. Pero el respaldo no era para Argentina, sino para otro de los socios-cómplices de EU, el gobierno de Mauricio Macri, quien fue desalojado del poder por un aplastante triunfo del progresista Alberto Fernández.
El pedido de los países grandes del Mercosur para ingresar a la OCDE fue impulsada por los anteriores gobiernos, en ambos casos. En Brasil, la iniciativa fue de Michel Temer y Bolsonaro la colocó en un lugar prioritario en materia de política exterior y economía.. Alberto Fernández ya había señalado en enero de 2019 que “A la Argentina ser parte de la OCDE no le sirve para nada, pero le cuesta la destrucción de industrias enteras”.
El desdén a México
México, quien ha asumido este año la presidencia de la institución, se ha puesto en contacto con Brasil para que replantease su postura, después de que el año pasado dejara de participar por los “pocos efectos prácticos” de la alianza regional, coincidiendo con la dirección de la, por entonces, Bolivia de Evo Morales.
“En respuesta a la invitación de México, el Gobierno brasileño ha comunicado a la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana que Brasil no participará de los eventos relacionados con la instauración de la nueva Presidencia de la CELAC”, comunicó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil.
Todo apunta a que se trata del antagonismo ideológico entre el gobierno de Brasilia y el de algunos de sus vecinos lo que ha provocado que Jair Bolsonaro haya dado la orden de salir del organismo, pues tal y como ha señaladoasiones el canciller brasileño Ernesto Araújo, existe un supuesto “horizonte comunista” que busca “estrangular” a Brasil.
La presencia de Cuba y Venezuela en la CELAC son, han señalado los medios locales, una de las principales razones por las que Brasil ha optado por quedarse fuera, aunque oficialmente han explicado que debido “al actual contexto de crisis regional”, la CELAC “no cuenta con todas las condiciones para actuar”.
Además de reconocer la presidencia virtual de Juan Guaidó, el gobierno de Bolsonaro ha tenido una de las posturas más agresivas contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
No se trata de la primera vez que el Gobierno de extrema derecha de Bolsonaro decide abandonar organismos regionales. En abril de 2019, alegando que se trataba de una creación del finado presidente de Venezuela Hugo Chávez para ejercer el poder de la izquierda en la región, Brasil anunció que abandonaba la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
* Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

martes, 14 de enero de 2020

La CELAC y el nuevo impulso integrador


México asumió la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en un contexto mundial por demás complejo, en las últimas semanas las tensiones políticas han conducido a acciones bélicas en el Medio Oriente, debido a la empeñada actitud imperialista de los Estados Unidos que pone al orbe en una nueva crisis. En Venezuela la asamblea derrocó al fin al títere Juan Guaidó al deponerlo y elegir a un nuevo dirigente, aún de oposición pero por el momento respetuoso de los caminos constitucionales de la República Bolivariana, la agresión contra el gobierno de Nicolás Maduro no ha cesado, aunque sí nuevos actores aparecen en la escena. 

En Bolivia el Movimiento al Socialismo (MAS) logró ser respetado en su derecho a competir en las próximas elecciones que efectuará el gobierno de facto después del golpe de Estado contra Evo Morales, el mismo hecho de participar en las elecciones controladas por los golpistas es un riesgo pero por el momento es el camino para dar cauce a la restitución democrática. Chile continua movilizado, la Asamblea Constituyente es el deseo popular para salir de la trampa de la negación gubernamental, romper las formas neoliberales y las estructuras dictatoriales que sobreviven, el pueblo chile sigue en la primera línea ante poniendo el bienestar de todos contra la degradación impuesta desde décadas atrás. 

En Haití continua la agudización de las condiciones de vida, un pueblo olvidado e invisibilizado en el mundo que resiste siglos de opresión, la marcha del deseo haitiano de libertad sigue a pesar de la noche sobre puesta desde los centros hegemónicos del poder global. En Colombia los asesinatos de luchadores sociales siguen, la utilización de los falsos positivos para justificar la represión ya ha sido denunciada hasta el cansancio, pero los oídos sordos al clamor popular del gobierno mantiene la fórmula de terror. La Revolución Cubana ha cumplido un año más de ser guía, ejemplo y dignidad, contra todo persiste en un permanente camino de autocrítica, ni el bloqueo genocida ni las amenazas pueden desanimar a quien decidió ser libre por encima de todo.

En ese contexto y mucho más la figura de México da luz en el sendero de la integración latinoamericana y caribeña que había sido desvirtuado por el avance de la ultraderecha y el neofascismo, pues el pasado 8 de enero, con presencia de la mayoría de los países de la región, exceptuando a Brasil y Bolivia, inició el periodo de dirigencia mexicana de la CELAC, que fuera fundada en el 2011, con el deseo de hacer realidad los ideales integradores de unidad y solidaridad que plantearan José Martí y Simón Bolívar desde el siglo XIX. El papel directivo de México será central para reorientar y revitalizar las acciones de la CELAC, cuya congelación fue una de las estrategias imperialistas después de la muerte de los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro, ahora, el gobierno mexicano ha marcado nuevas pautas retomando la esencia del respeto al derecho internacional, la no intervención y la colaboración por el bien de la región, esto lo ha demostrado con su postura frente a la agresiones contra Venezuela, el asilo a Evo Morales y el rechazo al gobierno de facto impuesto tras el golpe de Estado en Bolivia, además, de que libra su propia batalla contra los deseos de dominación de los Estados Unidos, la presidencia de México se asume como una esperanza y con el deseo de reactivar los esfuerzos comunes.

El reto no es menor, hacer uso de la diplomacia de manera estratégica será una de las herramientas principales, la clara diferencia ideológica entre gobiernos es un factor complejo, y más en el marco de las ya mencionadas acciones imperialistas a las que muchos gobernantes regionales se someten sin cuestionamiento. Como primer paso, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, presentó en la reunión una propuesta con catorce puntos enfocados a lograr la integración y la colaboración mutua:

1) Cooperación en espacio y aeronáutica; 
2) Gestión integral de riesgos por desastres; 
 3) Ciencia y Tecnología para las sociedadess/STS-1er encuentro CELAC innovación; 
4) Primer encuentro CELAC de Rectores; 
5) Compras consolidadas en común; 
6) Monitoreo sobre la resistencia a antimicrobianos; 
7) Metodología CELAC contra la corrupción; 
8) Foro Ministerial CELAC-China; 
9) Agenda AGONU; 
10) Órgano de gobernabilidad; 
11) Premio CELAC contra la desigualdad y la pobreza; 
12) Concertación política regional e intervenciones conjuntas en los foros multilaterales; 
13) Gestión sustentable de los recursos oceánicos; 
14) Acción Turística Común.

Al término de la primera reunión, el canciller mexicano, Marcelo Erbrad, dijo: “Ha sido una reunión cordial, respetuosa y centrada primordialmente en estos elementos que acabo de referir. Para México es muy importante, es un compromiso de muy alto nivel para la SRE y le vamos a dedicar todo el tiempo y el esfuerzo para tener los resultados que se merecen nuestras sociedades, nuestros pueblos”. Puede notarse la intensión subrayada de la dirigencia mexicana por priorizar el trabajo colaborativo para el desarrollo más allá de las diferencias ideológicas tan marcadas en la región, esto, puede ser una gran logro o una gran auto-trampa, el espíritu presente es la conformación de un bloque regional fuerte que pueda desarrollar la integración basada en la consciente acción conjunta. El nuevo periodo de dirigencia abre grandes expectativas para todas las partes. Confiamos que estos puntos puedan ser puentes de unificación e integración para contrarrestar la desfavorable injerencia imperialista estadounidense, los pueblos latinoamericanos y caribeños tienen en la historia el vínculo de su porvenir, sea esta nueva etapa de la CELAC la materialización del sueño unitario de real integración de nuestra naciones hermanas.
Cristóbal León Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas 

viernes, 10 de enero de 2020

La CELAC debe reemplazar a la OEA



La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un mecanismo de concertación autóctono de la Patria Grande, debería reemplazar a la vieja y manipulada por Washington Organización de Estados Americanos (OEA), que solo ha servido a lo largo de la historia a los intereses de las administraciones de la Casa Blanca, y desde siempre ha alentado los golpes de Estado y los conflictos en la región.
A diferencia de la OEA, la CELAC nació para promover la unidad y la paz en Nuestra América a través del dialogo, independientemente de las diferencias políticas de los gobiernos de los 33 países que la integran.
Por supuesto que Estados Unidos no forma parte de esa comunidad de naciones independientes, motivo por el cual ha tratado de destruirla desde su creación, y la OEA y su secretario general, Luis Almagro, han sido el instrumento y la marioneta, respectivamente, de Washington para conseguir ese objetivo.
El “ministerio de colonias yanqui”, como bien la bautizó el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, a la organización que hoy encabeza Almagro, ha sido y es la punta de lanza contra los gobiernos progresistas de la Patria Grande, animadora de los golpes de Estado, como el perpetrado más recientemente en Bolivia, y defensora de regímenes dictatoriales instaurados en diferentes países.
La OEA se ha prestado para fraudes electorales, agresiones continuas contra gobiernos como el de Venezuela, Nicaragua y Cuba, mientras calla ante los crímenes y la represión que actualmente pululan contra diferentes pueblos de la América nuestra.
Es claramente una entidad hostil, que responde única y exclusivamente al conocido propósito hegemonista de Washington de que la Patria Grande tiene que ser eternamente su “patio trasero”.
La CELAC, en cambio, se creó sobre la base del respeto mutuo, el dialogo y la cooperación, y más que todo ello para evitar que Nuestra América, hoy convertida en un polvorín, termine siendo un escenario de guerra.
Este 8 de enero, tras México asumir la Presidencia Pro Tempore de la CELAC, ese mecanismo indispensable y legítimo, debe y puede revitalizarse con el apoyo de varios gobiernos, entre ellos el actual de Argentina, que abogan por la convivencia pacífica y la integración definitiva de la región.
Cuba, que albergó la II Cumbre de la CELAC en 2014, y en La Habana entonces se proclamó a Nuestra América Zona de Paz, ha expresado que deposita en México sus esperanzas del renacer de una América unida.
Analistas coinciden, por su parte, en que la CELAC, con ahora México a la cabeza, está llamada a reemplazar con urgencia a la OEA, responsable una vez más de las divergencias, conflictos y el complejo panorama que se vive hoy desde el Río Bravo hasta la Patagonia. 

jueves, 9 de enero de 2020

Presenta canciller de México plan de trabajo 2020 de la Celac

México, 8 ene (Prensa Latina) El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, presentó hoy al plenario de la Celac el plan de trabajo de 14 puntos que su país propone ejecutar como presidente pro tempore del bloque.
El canciller anfitrión hizo la presentación ante 29 cancilleres y vicecancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) poco antes de la ceremonia de instalación de la presidencia protempore, que asume hoy México.
Ebrard enumeró uno por uno todos los puntos para cuya ejecución, dijo, será necesario realizar una serie de acciones con participación activa de los 33 países miembros de la comunidad.
Explicó que el primer punto para las diversas acciones en cada área: económica, social, comercial, tecnológica y científica, es el relacionado con un impulso al desarrollo del sector aeronáutico a través de la capacitación y la transferencia de aplicaciones y tecnologías al interior de la región.
Señaló que se escogió esta área como la primera porque hay varios países que ya están desarrollando ese sector y poseen instalaciones y tecnología satelital.
Citó también la gestión integral de riesgos por desastres naturales, habida cuenta de que América Latina y el Caribe es una zona con grandes incidencias climatológicas como se demuestra con la experiencia dramática por fenómenos como huracanes, sismos, inundaciones o sequías intensas, muchas relacionadas con el cambio climático.
México propone al respecto la creación de grupos técnicos de especialistas, y el fortalecimiento de la implementación del Marco de Sendai para la reducción de riesgos de desastre 2015-2030.
En su lectura de los contenidos del plan propuesto, el canciller mexicano planteó la iniciativa de realizar compras consolidadas en común mediante la creación de mecanismos de coordinación de adquisiciones y licitaciones en bloque de aquellos productos que son más importantes para la región y pueden negociarse de conjunto a menores precios.
De igual manera el canciller anfitrión invitó a sus colegas a incluir en el temario asuntos de vital importancia como la transparencia y lucha contra la corrupción y convocó a la celebración de foros de autoridades de los países de la región para intercambiar las mejores prácticas de prevención, detección, sanción y combate a se flagelo.
En cuanto a los problemas de salud bastante comunes en la región, el plan del año 2020 de la Celac propone un monitoreo de virus y bacterias resistentes a antibióticos, y la propuesta específica es crear una plataforma de seguimiento y de indicadores regionales que permitan integrar mecanismos de alerta con el apoyo de organismos regionales e internacionales.
Los ministros y viceministros presentes escucharon la propuesta mexicana cuya aprobación se da por descontado por considerarse de gran importancia para cada uno de los países de la región.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ratificó en la sesión plenaria el compromiso de su país con la defensa de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña y su consolidación como zona de paz. |
Los trabajos de la Celac fueron a puertas cerradas, y luego del debate de los temas los participantes se  trasladaron hacia el Palacio Nacional para participar en la ceremonia de instalación de la presidencia pro tempore, la cual encabeza el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.
agp/lma

viernes, 9 de marzo de 2018

Foro ministerial China-CELAC en la Ruta de la Seda




América Latina y el Caribe anunciaron el lunes 22 de enero en Santiago de Chile su compromiso con la iniciativa china “La Franja, La Ruta”, que busca estimular el comercio entre Asia, Europa y África.
El II foro de cancilleres de Celac-China incluyó una declaración “especial” que da el visto bueno a la propuesta de interconexión que impulsa el presidente chino Xi Jinping, además de una declaración política en la que se comprometen a defender los acuerdos sobre desarrollo sustentable y un plan de acción para los próximos años.
“Esperamos que la ruta de la seda del siglo 21 esta vez no quede solamente en Europa sino que llegue a América Latina y el Caribe”, dijo el canciller chileno, Heraldo Muñoz, en rueda de prensa al finalizar la cita.
“Vamos a trabajar juntos para promover la interconectividad de las infraestructuras para crear un gran puente, un corredor entre ambos lados del Pacífico”, uniendo al continente asiático a América Latina y el Caribe, señaló Wang Yi, el canciller chino.
En tanto, Hugo Martínez, canciller de El Salvador, país presidente pro témpore de la Celac, remarcó que China llegó a la reunión comprometida a transformarse en el “socio más confiable” para la región que coloca en el inmenso mercado chino materias primas como el cobre y la soja, pero que pretende un futuro con ventas de mayor valor agregado.
El comercio entre los países de la región y China supera los 200.000 millones de dólares por año, mientras que en la región funcionan unas 2.000 empresas de origen chino, según datos oficiales. 
El Presidente chino pide esfuerzos conjuntos para la Iniciativa de La Franja y La Ruta
El presidente de China, Xi Jinping, exhortó a los países de América Latina a participar activamente en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y a crear una nueva ruta de cooperación transpacífica con vistas a conectar a China y América Latina de manera más estrecha.
Así lo señaló Xi en un mensaje de felicitación para la segunda reunión ministerial para el Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Xi dijo que hace cuatro años planteó la Iniciativa de la Franja y la Ruta con el objetivo de instalar una nueva plataforma de cooperación internacional en interconectividad con la esperanza de impulsar el desarrollo común en todo el mundo.
CEPAL destaca la oportunidad de estrechar los vínculos con China
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reafirmó su compromiso permanente con el fortalecimiento de los vínculos entre la región y China durante la celebración de la Segunda Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y China.
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, recordó que durante la primera reunión del Foro CELAC-China se adoptó el Plan de Cooperación 2015-2019 donde se fijó la meta para alcanzar un intercambio comercial de 500.000 millones de dólares en 2025.
“Según nuestras estimaciones, el comercio entre la región y China se multiplicó por 22 veces entre 2000 y 2013 y en 2017 alcanzó los 266.000 millones de dólares. Esto significa un avance del 53% respecto de la meta a 7 años para alcanzarla”, subrayó Bárcena.
Añadió que la segunda meta hacia el 2025 es lograr un stock de inversión extranjera directa entre ambas partes de 250.000 millones de dólares y precisó que al 2017, el stock de inversiones directas chinas en la región alcanzó alrededor de 115.000 millones de dólares, lo que representa un 46% de avance.
La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL precisó que en el ámbito financiero, China ha proporcionado financiamiento en la última década por un total que supera los 141.000 millones de dólares, monto superior al recibido por instituciones como el BID o el Banco Mundial.
Sin embargo, en el ámbito del comercio, la diversificación de la canasta exportadora a China sigue siendo una asignatura pendiente para la región, advirtió Alicia Bárcena.
“Exportamos solo cinco productos básicos en 2017 -porotos de soja, mineral de hierro, mineral de cobre, cobre refinado y petróleo-, representando el 70% del valor total de los envíos”, detalló.
Agregó que la inversión extranjera directa proveniente de China también muestra un fuerte grado de concentración, tanto en términos de sectores (la minería y los hidrocarburos representan alrededor del 80%) como de países de destino (con solo tres países, Brasil, Perú y Argentina, recibiendo el 81% de la misma entre 2005 y 2017). Esto refuerza el patrón de intercambio de materias primas por manufacturas que ha caracterizado el comercio entre la región y China.
“La buena noticia es que la Inversión Extranjera Directa china hacia la región aumentó en 2017, superando los 25.000 millones de dólares, y comenzó a diversificarse hacia nuevos sectores como alimentos, telecomunicaciones y energías renovables”, subrayó.
Contra Venezuela
De los cuatro países en los que China ha invertido mayor cantidad de recursos (Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina) sólo uno sigue gobernado por fuerzas que no están alineadas o alineándose a los intereses geopolíticos de EE UU.
La Casa Blanca ha concentrado esfuerzos para influir en América Latina luego de que fracasaran sus intentos de acabar con la Revolución Bolivariana en 2017 y tras la cumbre de la República Popular China con cancilleres de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac).
El Secretario de Estado de EE UU visitó varios países que lideran el Grupo de Lima (México, Argentina, Perú y Colombia) en una campaña para aumentar la presión contra el Gobierno venezolano y derrocarlo. Esto ocurre en medio de una disputa de las superpotencias por los recursos naturales de la región, en particular los energéticos (petróleo y gas).
De la “Declaración de Santiago” firmada por los participantes del II Foro ministerial China-Celac realizado en Santiago de Chile en enero pasado al finalizar dicho evento, vale resaltar el inciso 2.5 que en una de sus partes dice: “Reconocemos que los Estados tiene derecho a su propio sistema político, social y cultural, como base indispensable para fomentar la paz y la armonía mundial, respetados los compromisos asumidos en los instrumentos regionales pertinentes”. Parece contraproducente, que menos de 24 horas después de firmada esta declaración, el Grupo de Lima se reuniera para decidir todo lo contrario, es decir, acordar una declaración para no reconocer el derecho de los venezolanos a tomar sus propias decisiones políticas.
Tras el Foro y la presencia del Canciller Wang Yi, en la región, la respuesta estadounidense no se hizo esperar, de inmediato la contraparte de Wang, el ex director de Exxon Mobil y ahora Secretario de Estado, Rex Tillerson, emprendió un viaje por la región. El objetivo de esta gira fue expuesta con claridad por el propio Tillerson en una conferencia impartida en la Universidad de Texas, en Austin, el día antes de viajar a México, primera escala de su gira. Usando la típica retórica de su país en el siglo XIX, advirtió: “América Latina no necesita de nuevos poderes imperiales que solo miran por su interés. Estados Unidos es distinto: no buscamos acuerdos a corto plazo con ganancias asimétricas, nosotros buscamos socios".
Y agregó que por América, “se extiende la amenazante sombra de China y Rusia, dos países que han expandido su influencia económica en la región pero que son ajenos a sus aspiraciones democráticas”. A fin de que no quedaran dudas del llamado de atención, se refirió a las otras potencias afirmando que son fracasadas: “… la primera por exportar un modelo de explotación basado en los bajos salarios y el desprecio a los derechos humanos; y la segunda por vender armas a regímenes no democráticos”.
Finalmente, el tema siempre presente de la guerra contra Venezuela fue prioritario durante toda la gira y en cada punto de la agenda. Además del interés político de su país por derrocar al gobierno constitucional venezolano, en Tillerson concurre su motivación personal como directivo de la industria petrolera por hacerse de las formidables reservas energéticas del país.
Como si se tratara del siglo pasado, Tillerson apeló a las Fuerzas Armadas venezolanas para que den un golpe de Estado contra el gobierno. La respuesta vino del propio Ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López quien expresó que “… a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no le viene a dar instrucciones un señor imperialista”. 
El peligro amarillo
Aunque la prensa occidental y los think tanks conservadores, junto a las Fuerzas Armadas de EE.UU., interpretan la creciente presencia china como una amenaza amarilla y agitan las banderas del colonialismo chino, existe consenso de que la política china en Latinoamérica, habitualmente considerada el patio trasero de EE UU, ha sido muy precavida de no alentar los recelos del gobierno norteamericano. De hecho, podría decirse que el avance de la influencia geopolítica china en la región, acompaña con bastante rezago su penetración económica.
No obstante, durante el gobierno de Xi Jinping esa distancia parece estar estrechándose a pasos agigantados. Xi Jinping continúa la línea estratégica de su política internacional, basada en los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica: respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial, no agresión mutua, no intervención en los asuntos internos de otros países, igualdad y beneficio mutuo y coexistencia pacífica. También propone cinco pilares para configurar sus relaciones con Latinoamérica: las relaciones políticas de sinceridad y confianza mutua, las relaciones económico-comerciales de cooperación y ganancia compartida, las relaciones culturales y humanísticas de aprendizaje recíproco, las relaciones de estrecha coordinación en el plano internacional y la cooperación en conjunto.
El ascenso geopolítico de China en Latinoamérica, a la que respetuosamente califica como “maravillosa tierra llena de vitalidad y esperanza” contrasta con el desprecio general de los gobiernos norteamericanos entre los que destaca el de Trump, que llamó a las naciones de la región “países de mierda”.
De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el gigante asiático es el primer mercado de destino de las exportaciones de Brasil y Chile, y el segundo de Perú, Cuba y Costa Rica. Además, es el tercer país entre los principales orígenes de las importaciones de la región. Le compra toda la soja que puede a Argentina; Chile, el mayor productor de cobre del mundo, le destina un tercio de su producción; y Venezuela coloca en China grandes cantidades de petróleo. Perú también le suministra cobre.
La influencia de EE UU en la región está siendo desplazada con un estilo diplomático sin bombas ni golpes de estado.
El Banco de Desarrollo Chino facilita préstamos a países latinoamericanos y africanos a cambio de garantizar el suministro de petróleo y gas que energicen su Nueva Ruta de la Seda. Entre 2005 y 2015, China otorgó a América Latina y el Caribe más de 100 mil millones de dólares en préstamos, la mayoría a Venezuela, sin contar las multimillonarias inversiones en los sectores petrolero y minero.
Dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), anunciada por Trump en diciembre de 2017, los agentes energéticos son protagonistas en la seguridad y la economía estadounidense, por lo que su gobierno está decidido a aumentar la presión para liberalizar el mercado de hidrocarburos en América Latina. Lo que está en disputa es la hegemonía global y los energéticos son vitales para asegurar la extracción de materias primas, sostener la producción de mercancías, movilizarlas, dominar mercados y protegerlos.
Brasil, México, Argentina y Venezuela constituyen el 84% del potencial exportador petrolero de la región. El trabajo de captar esos recursos está casi hecho con la presión para la reforma energética y el desmantelamiento de PEMEX en México; más el rol jugado por la élite corporativa de EE UU en la Operación Lava Jato brasileña que busca la desarticulación de las empresas estatales brasileñas, incluida Petrobras, a la que China le prestó un máximo de 10 mil millones de dólares en 2009.
Las transnacionales petroleras han obtenido ganancias sólidas a partir de la nueva configuración geopolítica del continente. ExxonMobil ha preferido invertir en la exploración de las costas del Esequibo con notable éxito debido a los grandes yacimientos conseguidos. De allí surge el interés de dicha empresa -y del gobierno en el cual participa mediante Tillerson-, en captar las reservas de hidrocarburos que se extienden hasta la desembocadura del Orinoco y la península de Paria.
Sumado a esto se encuentra el interés de estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio por el intercambio con Venezuela, que va más allá de lo energético y radica también en lo educativo y cultural.
Aunque sigue siendo importante, EE UU ha reducido la dependencia de las importaciones de Venezuela de manera consistente, así como ha aumentado las provenientes de su vecina Canadá. De los tres principales proveedores, Venezuela es el único con el que no tiene acuerdos o tratados que garanticen el "libre flujo" del petróleo.
Mientras, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa estatal china Sinopec invierte 14 mil millones de dólares para lograr una producción diaria de 200 mil barriles de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, considerada la mayor reserva petrolera certificada del mundo, daría una nueva fuente energética a China.
Otros recursos en la mira 
El plan diseñado por la CIA, tal como lo ha reconocido su director Mike Pompeo, contra Venezuela ha incluido el desabastecimiento selectivo de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la inseguridad ciudadana y la narrativa de "crisis humanitaria" que busca una intervención militar que se erija en "salvadora de la patria".
Los intereses que gobiernan EE UU articulan lo económico con lo militar, van desde la concentración de reservas acuíferas en el sur argentino y el Acuífero Guaraní hasta la zona andina y América Central.
También la biodiversidad es un factor clave para intereses farmacéuticos y biotecnológicos, pues la Amazonía es la zona más rica en biodiversidad del mundo y le sigue la América Central, territorios en los que los estadounidenses han instalado bases y realizado ejercicios militares mientras otros son controlados por bandas paramilitares. En estas regiones han regido el Plan Colombia y el Plan Puebla-Panamá.
El agua dulce pudiera ser el mayor conflicto geopolítico de este siglo, se espera que para el año 2025 la demanda se incremente en un 56%, por lo que los países poseedores de agua dulce se convierten en objetivos económicos y militares. Venezuela está entre los 10 países con mayor cantidad de agua dulce, la que sería fundamental para actividades extractivas como la gasífera y petrolera primordialmente, pero también en minería y agroindustria.
Fuentes: http://misionverdad.com, Resumen Latinoamericano, http://www.celag.org

lunes, 29 de mayo de 2017

Los desafíos de Lenín Moreno


CELAG

Ecuador: Los desafíos de Lenín Moreno
El 24 de mayo, luego de 10 años de gobierno de Rafael Correa, asumió la presidencia Lenín Moreno. El nuevo presidente enfrenta dos desafíos: en primer lugar, la sucesión luego del liderazgo construido por Correa, quien luego de una década acaba su gestión con una calificación positiva del 62 % de acuerdo con las últimas mediciones de Opinión Pública. En segundo lugar, las consecuencias de una reñida elección: si bien en la primera vuelta la fórmula Moreno – Glas superó con 11 puntos al candidato de la derecha, Guillermo Lasso, en la segunda vuelta la diferencia fue de 2,32 puntos. La estrategia de Moreno para enfrentar estos desafíos implica un cambio de estilo de gobierno y de gestión, según lo dicho en su discurso de posesión “en toda ocasión acudo al diálogo y busco el consenso. Ese es mi estilo: dialogar, no debatir. Para concretar el diálogo se requiere de liderazgo. El mío tiene su propio estilo”.
De cara a garantizar la gobernabilidad, Lenín Moreno ha establecido ciertos acuerdos pragmáticos con algunos sectores de la sociedad, como la Iglesia. En los días previos a la primera vuelta electoral, se difundió la Carta Pastoral “Convocados a Caminar Juntos” donde entre las realidades apremiantes del Ecuador se mencionaban la pobreza, la independencia de la justicia y la separación de poderes. Además, en dicho documento se afirmaba que “la corrupción deja en evidencia la falta de control y de fiscalización que el Gobierno y las demás instituciones del Estado deben ejercer sobre todos, pero muy especialmente, sobre los funcionarios públicos”. Con estos antecedentes y bajo la promesa de un gobierno dialoguista, Lenín ha mantenido acercamientos con el presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y con el Arzobispo de Quito, Monseñor Fausto Trávez, quienes han destacado que “el diálogo es el mayor instrumento de reconciliación”. Ello podría significar un punto de inflexión en la relación entre la Iglesia y el gobierno ya que durante el mandato de Correa siempre estuvo tensionada por la preocupación de la Iglesia respecto a la supuesta falta de libertades y el predominio de un partido único. Dicha tensión se incrementó con la aprobación de la Constitución de 2008, momento en el cual los obispos emprendieron una campaña por un voto responsable en el referendo.
Pese al liderazgo indiscutible del presidente Correa a lo largo de esta década, el nivel de conflictividad de los últimos años con algunos sectores deja abiertas algunas vías que exigirán la toma de postura y la resolución por parte de Lenín Moreno. Algunos puntos claves en este sentido estuvieron contenidos en la carta que el mandatario electo envió a la Secretaría Ejecutiva del Movimiento Alianza PAIS el pasado 30 de marzo de 2016. En la misma, Moreno marcaba la necesidad de renovación tanto en las relaciones, como en los servicios y en las políticas que habían significado el alejamiento con algunos sectores, entre los que destacaban las organizaciones de mujeres, parte del movimiento indígena y organizaciones ecologistas.
En este sentido, el mandatario ha anticipado que está abierto al diálogo con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). Las demandas de este sector se han focalizado en el cese a la supuesta persecución política, el restablecimiento de la educación bilingüe, la gestión comunitaria del agua, el transporte comunitario, la distribución de las frecuencias para medios comunitarios y la construcción del Estado Plurinacional con las circunscripciones territoriales indígenas[1].
Un dato fundamental en este sentido es el anuncio de un Plan de Gobierno que contemple una visión y propuesta renovada sobre la Amazonia. Ello teniendo en cuenta que en las últimas elecciones la fórmula Moreno – Glas, a nivel de la Amazonia, solo se impuso en la provincia de Sucumbíos.
Todo lo anterior ha tenido su impacto en la conformación del Ejecutivo y la designación de algunos puestos claves, basados en la necesidad de construir acuerdos y contar con representación de las diferentes fuerzas al interior del gabinete: es el caso del Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Inclusión Económica y Social y la Secretaría del Agua, por mencionar algunos ejemplos. En el primer caso, será ocupado por Raúl Clemente Ledesma Huerta, candidato al Parlamento Andino por el Movimiento Centro Democrático. Dicha organización encabezada por el prefecto de Guayas, Jimmy Jairala había establecido en octubre de 2016 un acuerdo político con la Izquierda Democrática (ID) para apoyar a su candidato presidencial, Paco Moncayo. Sin embargo, de cara a la segunda vuelta Jairala anunció su apoyo a la fórmula Moreno – Glas.
El Ministerio de Inclusión Económica y Social será ocupado por Iván Espinel, ex candidato presidencial por el Movimiento Fuerza Compromiso Social, que obtuvo el 3, 18 % en la primera vuelta y uno de los primeros candidatos que ofreció su apoyo electoral a Moreno. Espinel fue director del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social durante el gobierno de Correa y su nombre también había resonado para ocupar la Secretaría de la Juventud. En el caso de la Secretaría de Agua Humberto Cholango, ex presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y Ecuador Runakunapak Rikcharimuy, (Movimiento de los Indígenas del Ecuador, ECUARUNARI), ocupará dicha cartera de Estado.
Uno de los caballitos de Troya más fuertes utilizados por los sectores de oposición durante la campaña electoral fue la crítica al tamaño excesivo del Estado y la necesidad de una racionalización administrativa del sector público. Aun sin conocerse los detalles, el nuevo mandatario ha anunciado una reforma institucional que contempla la eliminación de los ministerios coordinadores, la supresión de la Secretaría Nacional de la Administración, cuyas funciones pasarán a formar parte de la Secretaría General de la Presidencia, y la eliminación de la Secretaría del Buen Vivir.
La revisión de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) es otro de los puntos que figuran en la agenda de Lenín Moreno. Durante la campaña electoral, los diferentes sectores de oposición plantearon la derogatoria de dicha ley por considerar que lesionaba el derecho a la libertad de expresión. Si bien Moreno ha negado la posibilidad de derogar la normativa, estaría dispuesto a una revisión de la LOC y al inicio de una nueva etapa de diálogo con los medios de comunicación. Incluso manifestó su interés de dejar insubsistente la sanción a los 7 medios privados por haber incurrido en censura previa.
En lo que respecta al tema de la corrupción, durante la campaña electoral afirmó que solicitaría ayuda a la Organización de Naciones Unidas (ONU) para conformar una comisión internacional dispuesta a investigar casos de esta índole. En su discurso de posesión reafirmó dicha intención con la creación de un Frente Nacional que tenga como objetivo la investigación y judicialización de los casos de corrupción. Además, enfatizó que el combate a la corrupción tiene que incluir tanto los casos del pasado como los actuales. Y en este sentido, exigir a la justicia de Estados Unidos, de Brasil y a Odebrecht que entreguen la lista de personas implicadas en los sobornos. Ello de cara al 1 de junio, momento en el cual se levantaría el sigilo judicial sobre los expedientes de Odebrecht.
A nivel de movimiento político, en la carta mencionada anteriormente, Lenín Moreno se refirió al descuido en la formación ideológica estos años: “Nuestras estrategias de comunicación y de formación política no han sido suficiente para trasformar al individuo. Hemos fallado en formación política desde el Movimiento, desde las instituciones públicas y desde las estrategias de comunicación. No podemos obviar esta autocrítica. Y para transformar al individuo también es fundamental que contemos con un Movimiento Político sólido, organizado y con los mejores cuadros en los territorios y a nivel nacional”. Al respecto, la nueva Secretaria Ejecutiva del Movimiento Alianza PAIS, Gabriela Rivadeneira anunció la implementación de la Escuela de Formación Política “Leónidas Proaño”. Además, en su misiva, Lenín Moreno llamó a efectuar un balance de las elecciones seccionales del 2014, tras la pérdida del oficialismo en las principales ciudades. Ello puede volver a retomar impulso si se tiene en cuenta que el próximo año, se eligen autoridades seccionales en todas las provincias. Por último, la misiva hacía referencia a repensar el mismo modelo organizativo del movimiento en el sentido de establecer una nueva lógica de movimiento político capaz de abarcar las diferentes fuerzas progresistas nacionales.
Por su parte, la Asamblea Nacional se ha propuesto como objetivo “ciudadanizar el servicio legislativo”. Su nuevo presidente, el ex Ministro del Interior, José Serrano presentó una estrategia de nueve puntos entre los que figuran: el trabajo en territorio con la ciudadanía, la apertura política, la profundización y visibilización de la fiscalización, la definición de una agenda coherente entre las propuestas de campaña y las demandas ciudadanas, la consolidación de un bloque democrático que garantice la gobernabilidad y las relaciones internacionales de la Asamblea Nacional[2].
Estos son algunos de los rasgos que caracterizan el escenario político y delimitan los desafíos del presidente Lenín Moreno para los próximos 4 años. La forma en que se diriman los asuntos de mayor conflictividad política y las medidas que se tomen en el campo de la economía podrían ser decisivos en los primeros 100 días de gestión.
[1] http://www.eluniverso.com/noticias/2017/04/13/nota/6135985/moreno-quiere-volver-traer-su-gobierno-ecologistas-e-indigenas
[2] http://www.andes.info.ec/es/noticias/trabajare-ciudadanizar-servicio-legislativo-jose-serrano-presidente-asamblea-nacional

jueves, 18 de mayo de 2017

¡Atención! El imperio mastica su derrota y su venganza


La CELAC entierra a la OEA

“¡Ojo! / Estados Unidos sale / de espaldas. / Para defender el oro”
Poema “Oros son triunfos”, del libro Con la inmensa mayoría de Blas de Otero

Enterrada la OEA los muertos vivientes saldrán de su tumba y se volcarán y revolcarán; compungidos, sobre la tierra que ahora la cubre, la tierra de Latinoamérica, los muertos saldrán gritando espantosamente. Entonces habrá que cuidarse más, ya hay que cuidarse, pues los ricos cadáveres políticos arapientos, podridos y mal olientes, desesperados por la rabia, escarbando y mordiendo la que palada tras palada se han tirado encima, y la CELAC ha visto, intentarán echarse sobre ésta y matarla, para hacerla a su imagen y semejanza.
La CELAC basa su existencia en principios éticos y políticos que han hecho fortuna en los pueblos latinoamericanos y caribeños, o, ¿hay algo mejor que el respeto entre unos y otros, el respeto a la independencia y la soberanía de las naciones?, pues esos son sus principios. La respuesta no está en el viento, como dice la canción, la respuesta la dan los pueblos en transformación de sus sociedades, en tal punto el de Venezuela.
Si la primera consigna del gobierno de EEUU fue “América para los americanos”, de Monroe (1823) para expulsar a los colonizadores existentes, luego con Roosevelt (1904) ajustaron la consigna a la neocolonización denominando al Continente Sur como “el patio trasero de EEUU”. Los lacayos que bajo esa consigna el gobierno imperial ha venido comprando, le han entregado día a día las riquezas que pertenecen a los pueblos, para lo que uno y otros han aplastado revoluciones, gobiernos progresistas, levantamientos populares... que se dirigían a la realización de cada país desde la soberanía y la independencia del imperio del Norte.
El imperio del Norte, viejo y decadente, como corresponde a su proceso histórico, tiene frente a sí a Cuba soberana, invicta y admirada desde 1959 por los pueblos que buscan un camino propio. En los últimos años se han independizado Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y comienzan a andar El Salvador, Guatemala… Honduras, Paraguay, Brasil, Argentina, han sufrido golpes de Estado y presiones que han hecho que su marcha emprendida se detenga por el momento. El final de la partida aún no ha llegado, pero el patio trasero le patea el trasero al imperio.
Después de haberse marchado definitivamente la nueva Venezuela, la Venezuela Bolivariana, la OEA, morcilla teatral de EEUU, un cadáver político, en su última reunión no ha podido ni acordar una nueva fecha de reunión. Ha quedado a que la diga el viento, y, EEUU no puede hacer de la OEA un arma con la que perseguir a la nación que se le escapa.
La CELAC no es responsable de tal desaguisado, de ahí no ha salido una sola presión, una compra corrupta, ni un mal forcejeo. La CELAC agrupando a las naciones del Sur y del Caribe, sin intervención estadounidense, ha puesto por principios la defensa de la independencia, la soberanía y el respeto de cada nación a las demás en las soluciones que adopten, siempre que éstas hagan pie en esos tres pilares.
America Latina y el Caribe va dejando de ser “el patio trasero” de ese 1% del Norte que ha venido impidiendo, impide aún y quiere impedir a muchos países el desarrollo propio.
La próxima reunión de la CELAC es el día 20 de Mayo. EEUU querría frenarla, hacerla fracasar, por eso alimenta la violencia que ejerce la burguesía lacaya venezolana contra el gobierno del pueblo, el gobierno de la inmensa mayoría trabajadora dentro y fuera de Venezuela; serviles a ese amo, detrás del amo va la neocolonial Unión Europea, y el gobierno de Rajoy (PP, PSOE y Ciudadanos) parte de ella, cantando las mismas consignas contra la Asamblea Constituyente, contra la posibilidad de que el futuro lo elija el pueblo venezolano directamente. Por encontrarse este grupo de subordinados ricos en éste continente del euro, viento de nombre griego, cantan a sus pueblos como las sirenas a Odiseo, cantan para adormecer, drogar, engañar, insuflándoles el odio a sus hermanos de clase venezolanos. En los próximos días la Unión Europea aumentará la presión y el volumen de sus cantos.
El pueblo venezolano tiene los brazos abiertos a la solidaridad internacional. La oportunidad para manifestarla está el viernes 19 de Mayo, a las 20 horas en la Puerta del Sol de Madrid: con Venezuela Bolivariana, y contra la violencia, la injerencia extranjera, la agresión imperialista. El día 20, sábado, es la reunión de la CELAC.
EEUU mastica su derrota en la OEA y su venganza. ¡Ojo!, EEUU sale de espaldas, para defender el oro.
Ramón Pedregal Casanova, los dos últimos libros “Gaza 51 días” y “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia” pueden bajarse de internet. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. 

viernes, 27 de enero de 2017

Un organismo que perdió fuerza


Balance de la cumbre de Celac
América XXI

Presidentes del Alba fueron a República Dominicana y sostuvieron el proyecto de unidad regional en tiempos de crisis capitalista. Gobiernos de derecha dieron señales contrarias al no asistir.

De aquella histórica primera cumbre que ningún presidente quería perderse en diciembre de 2011, en Caracas, a la celebrada el último 25 de enero en Punta Cana hubo grandes cambios. Aunque sólo pasaron cinco años, apenas 12 de los 33 primeros mandatarios acudieron a la cita. Algunos avisaron que no asistirían pocas horas antes de la reunión. Este hecho levanta sospechas de una decisión coordinada entre los cuatro países más grandes de la región: Brasil, México, Argentina y Colombia, para dejar a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la menor asistencia de jefes de Estado entre las cinco realizadas hasta ahora.

El argentino Mauricio Macri y el brasileño Michel Temer nunca habían anunciado que participarían de la reunión, pero sí el mexicano Enrique Peña Nieto y el colombiano Juan Manuel Santos, que cancelaron sus viajes a última hora y sin dar explicaciones.

El caso más grave es el de Brasil, principal economía regional, que apenas envió a su vicecanciller, igual que Perú. Pero ambos países fueron la excepción, ya que 30 ministros de Relaciones Internacionales participaron de la cumbre de cancilleres el 24 de enero y varios encabezaron sus delegaciones al día siguiente en reemplazo de los jefes de Estado.

No es un secreto para nadie que la creación de la Celac representó un golpe a la Organización de Estados Americanos (OEA), dirigida desde Washington. Todos los países de este organismo forman parte del primero, a excepción de Estados Unidos y Canadá. Unidad latinoamericana para tener mayor independencia del Norte es el corazón político de Celac, aunque sólo consigue acuerdos genéricos por la diversidad de los gobiernos que la conforman.

Hasta ahora prevaleció en el organismo el interés común para mantener una dinámica de trabajo fructífera entre sus miembros y con otros bloques y países. En las intervenciones de todas las delegaciones siguió primando ese espíritu y no hubo pronunciamientos públicos contra la Celac, pero es evidente que muchos gobiernos le restaron importancia y privilegiaron el último año el acercamiento a Estados Unidos.

Frente a la incertidumbre mundial actual, pareciera que algunas cancillerías latinoamericanas decidieron sostener a la Celac pero quitarle fuerza. Resta saber si le encontrarán un sentido o la abandonarán en los próximos años.

Táctica bolivariana

La contracara de ese accionar fue el conjunto de los países del Alba. Los presidentes de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba fueron en bloque a la cumbre junto a sus pares de Haití, El Salvador, Dominica y Guyana, más los primeros mandatarios de Antigua y Barbuda y Jamaica. Hubo 12 jefes de Estado presentes, sumando al anfitrión Danilo Medina, y cuatro vicepresidentes: los de Panamá, Costa Rica, Uruguay y Honduras.

“Con la Celac demostramos al mundo que no necesitamos acudir a la OEA para resolver nuestros problemas”, afirmó Rafael Correa. Pero agregó que “las diferencias también deben ser analizadas en el contexto de la Celac”, ante la ausencia de la mayoría de los presidentes.

Las primeras palabras de Raúl Castro también fueron en la dirección de construir consensos: “Nunca ha sido más necesario marchar efectivamente por el camino de la unidad, reconociendo que tenemos numerosos intereses en común. Trabajar por la ‘unidad en la diversidad’ es una necesidad impostergable”, aseguró el presidente cubano. Pero agregó que para ello, se requiere el “estricto cumplimiento” de no intervenir en los asuntos internos de cualquier otro Estado, en referencia a Venezuela.

Ante la preocupación existente por los efectos que las nuevas políticas de Estados Unidos pueden generar “en el comercio, empleo, migración y medio ambiente”, Raúl Castro consideró “imprescindible establecer cursos de acción comunes y hacer más efectiva la gestión de la Celac”. El nicaragüense Daniel Ortega acompañó esa línea e hizo hincapié en la “necesidad fundamental” de la unidad regional para afrontar la compleja etapa que se inaugura con las nuevas políticas anunciadas por Washington.

Uno de los discursos más fuertes contra Estados Unidos fue el de Evo Morales. “El capitalismo tiene que inventar guerras en todo el mundo para mantener su maquinaria”, denunció. Luego condenó los tratados de libre comercio (en línea con los planteos de Ecuador y Venezuela), punto en el que varios países de la Celac entran en choque, y recomendó nacionalizar empresas estratégicas.

Nicolás Maduro optó por afianzar la idea de integración de América Latina, dejando de lado diferencias ideológicas entre los gobiernos. “Que estemos celebrando un nuevo consenso en construcción; que estemos aprobando un documento con ideas centrales para nuestros países, nuestra región y para el mundo, es significativo”, apuntó. Luego alertó que “el mundo se está estremeciendo”, y ante eso hay dos opciones: “callarnos o actuar”. Quedó claro al repasar los asistentes a la cumbre quiénes eligen un camino y quiénes el otro. “Debemos encarar juntos, unidos, los retos de este mundo que se conmueve y se mueve. No hay alternativa”, concluyó.

Sobre los asuntos internos del país, Maduro saludó el apoyo de Celac contra al decreto injerencista de Barack Obama que considera a su país una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos, y agradeció el acompañamiento a los diálogos con la oposición venezolana, plasmados en el documento final.

Al término de la cumbre se aprobaron 20 declaraciones especiales, un plan de acción y una declaración política (ver recuadro). Luego República Dominicana traspasó la presidencia temporal del organismo al presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, cercano a los países del Alba.

Hace cinco años, Hugo Chávez afirmaba esperanzado: “Yo estoy seguro que no nos van a descarrilar (…) entre nosotros habrá hermandad, paz, integración, unión, comprensión de los problemas de cada país”. En la quinta cumbre de la Celac la sensación es que el tren regional bajó drásticamente la marcha, pero no descarriló.

Fuente: http://americaxxi.com.ve/index.php/news-item/celac-un-organismo-que-perdio-fuerza-por-ignacio-diaz