EL ANALFABETA POLÌTICO
El peor analfabeta es el analfabeta polìtico èl no oye, no habla ni participa en los acontecimientos polìticos.
No sabe que el costo de la vida, el costo de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas, dependen de las decisiones polìticas.
El analfabeta polìtico es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la polìtica.
No sabe el imbècil que de su ignorancia polìtica, proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador y el peor de todos los bandidos que es el polìtico aprovechado, embaucador y corrompido lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.  Bertolt Brecht..

viernes, 12 de agosto de 2011

Asesinan a jueza amenazada por condenar a grupos parapoliciales en Brasil

Una jueza penal brasileña que había recibido amenazas de muerte por sus condenas a integrantes de grupos parapoliciales fue asesinada la madrugada de este viernes a tiros en Sao Gonzalo, municipio del área metropolitana de Río de Janeiro, informó la Policía.

La jueza Patricia Lourival Acioli, titular del cuarto juzgado penal de Sao Gonzalo, fue atacada a tiros por cuatro desconocidos cuando estaba dentro de su vehículo y esperaba a que le abrieran la puerta del garaje de su residencia, informó a medios la Policía.

Los homicidas llegaron hasta el local en dos vehículos y dos motocicletas y huyeron tras hacer al menos 16 disparos contra el automóvil en que estaba la magistrada.

Lourival Acioli, de 47 años y que dejó tres hijos, era la responsable de juzgar los homicidios en Sao Gonzalo, el segundo municipio más poblado del estado de Río de Janeiro, y era conocida por su rigurosa actuación contra integrantes de los llamados “grupos de exterminio” .

Estos grupos criminales, de los que forman parte principalmente policías corruptos, son acusados de asesinar a supuestos pequeños delincuentes y a mendigos en los suburbios de las ciudades brasileñas.

Entre los criminales condenados por esta jueza figuran integrantes de milicias armadas y de organizaciones criminales que vendían combustibles adulterados y ofrecían transporte público ilegalmente.

Los familiares de la jueza asesinada dijeron que la magistrada llegó a contar durante algún tiempo con escolta armada pero que hacía algunos meses no recibía protección de la policía y que había recibido al menos cuatro amenazas de muerte.