Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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viernes, 7 de agosto de 2020

Una tragedia que persistirá


Robert Fisk 
Hay momentos en la historia de una nación que quedan congelados para siempre. Tal vez no sean las peores catástrofes que han abrumado a su gente, ni las más políticas. Sin embargo, capturan la interminable tragedia de una sociedad.
Viene a la mente Pompeya, cuando la confianza y corrupción imperial de Roma fueron abatidas por un acto de Dios, tan calamitoso que a partir de allí podemos contemplar la ruina de los ciudadanos, incluso sus cuerpos. Se necesita una imagen, algo que pueda enfocar nuestra atención por un breve segundo en la locura que yace detrás de una calamidad humana. Líbano acaba de proporcionarnos un momento así.
No son los números lo que importa en este contexto. El sufrimiento de Beirut esta semana no se acerca siquiera a un baño de sangre casual de la guerra civil en el país, ni al salvajismo casi cotidiano de la muerte en Siria, para el caso. Aun si se cuentan sus víctimas totales –de 10 a 60 y a 78 horas después de la tragedia–, apenas si alcanzarían registro en la escala de Richter de la guerra. No fue, al parecer, consecuencia de la guerra, en el sentido directo que ha sugerido uno de los líderes más dementes del mundo.
Lo que se recordará es la iconografía, y lo que todos sabemos que representa. En una tierra que apenas puede lidiar con una pandemia, que existe bajo la sombra del conflicto, que se enfrenta a la hambruna y espera la extinción. Las nubes gemelas sobre Beirut, una de las cuales dio obsceno nacimiento a la otra, monstruosa, jamás serán borradas. Las imágenes del fuego, el estallido y el apocalipsis que los equipos de video recogieron en Beirut se unen a las pinturas medievales que intentan capturar, a través de la imaginación, más que de la tecnología, los terrores de la peste, la guerra, el hambre y la muerte.
Todos sabemos el contexto, claro, el tan importante “trasfondo” sin el cual ningún sufrimiento está completo: un país en bancarrota que ha estado durante generaciones en manos de viejas familias venales, aplastado por sus vecinos, en el que los ricos esclavizan a los pobres y su sociedad es mantenida por el mismo sectarismo que la está destruyendo.
¿Podría haber un reflejo más simbólico de sus pecados que los venenosos explosivos almacenados de manera tan promiscua en el centro mismo de una de sus mayores metrópolis, cuyo primer ministro dice después que los “responsables” –no él, no el gobierno, ténganlo por seguro­– “pagarán el precio”? Y ni aun así han aprendido, ¿o sí?
Y, por supuesto, todos sabemos cómo esta “historia” se desenvolverá en las horas y días siguientes. La incipiente revolución libanesa de los ciudadanos jóvenes y cultivados debe sin duda adquirir nueva fuerza para derrocar a los gobernantes de Líbano, llamarlos a cuentas, construir un Estado moderno, no confesional, a partir de las ruinas de la “república” creada por los franceses en la que se les condenó sin piedad a nacer.
Pues bien, la tragedia en cualquier escala es un mal sustituto del cambio político. La promesa inmediata de Emanuel Macron después de los incendios del martes –que Francia “siempre” estará al lado de la nación baldada que con arrogancia imperial creó hace cien años– fue una de las ironías más punzantes de la tragedia, y no sólo porque el ministro francés del exterior apenas pocos días antes se había lavado las manos de la economía libanesa. Allá por la década de 1990, cuando planeábamos crear un Medio Oriente más después de la anexión de Kuwait por Saddam Hussein, militares estadunidenses (tres en mi caso, en el norte de Irak) empezaron a hablarnos de la “fatiga de la compasión”.
Aunque parezca escandaloso, lo que esto quería decir era que Occidente estaba en peligro de huir del sufrimiento humano. Ya era demasiado: todas esas guerras regionales, año tras año, y vendría un momento en que tendríamos que cerrar las puertas de la generosidad. Tal vez el momento llegó cuando los refugiados de la región comenzaron a marchar por cientos de miles a Europa, prefiriendo nuestra sociedad a la versión ofrecida por el Isis.
Pero regresemos a Líbano, donde la compasión en el terreno podría ser muy escasa. Siempre se puede evocar la perspectiva histórica para escondernos de la onda expansiva de las explosiones, de la nube hongo que se eleva y de la ciudad destrozada. Pompeya, dicen, costó solo 2 mil vidas. ¿Y qué hay del terrible lugar de la propia Beirut en la antigüedad? En el año 551, un terremoto sacudió Beritus, hogar de la flota imperial romana en el Mediterráneo, y destruyó la ciudad entera; según las estadísticas de ese tiempo, murieron 30 mil almas.
Todavía se pueden ver las columnas romanas en el lugar donde cayeron, postradas a escasos 800 metros de la explosión del martes. Incluso podríamos tomar nota de la locura de los antepasados de Líbano. Cuando la marejada se retiró, caminaron en el lecho marino para saquear navíos que habían naufragado tiempo antes… solo para ser engullidos por el tsunami que sobrevino.
Pero, ¿puede cualquier nación moderna –y uso conscientemente la palabra “moderno” en el caso de Líbano– restaurarse en medio de una combinación tan fétida de aflicciones? Aunque ha librado hasta ahora los fallecimientos en masa por Covid-19, el país enfrenta una peste con deplorables medios de auxilio.
Sus bancos se han robado los ahorros de la gente, su gobierno demuestra ser indigno de ese nombre, ya no digamos de sus ciudadanos. Gibrán Jalil, el más cáustico de sus poetas, nos llamó a tener piedad de “la nación cuyo estadista es un zorro, cuyo filósofo es un malabarista y cuyo arte es el arte de parchar e imitar”.
¿A quién pueden imitar los libaneses de hoy día? ¿Quién elegirá a los próximos zorros? Los ejércitos tienen la fama de meterse en los zapatos hechos a la medida de los potentados árabes; Líbano ya intentó eso antes en su historia, con dudosos resultados.
Este martes se nos llama a considerar esta monstruosa explosión como una tragedia nacional –digna, por tanto, de “un día de duelo”, sea cual fuere su significado–, aunque no dejé de advertir, entre aquellos a quienes llamé a Líbano después de lo ocurrido, que algunos señalaban que el sitio de la explosión, y del mayor daño, parecía estar en el sector cristiano de Beirut. Este martes murieron hombres y mujeres de todas las creencias, pero será un horror especial para una de las minorías más grandes del país.
En el pasado, después de numerosas guerras, el mundo –estadunidenses, franceses, la OTAN, la Unión Europea, incluso Irán– ha acordado volver a poner a Líbano de pie. A los estadunidenses y franceses los echaron a fuerza de bombazos suicidas. Pero ¿pueden los extranjeros restaurar una nación que parece irrecuperable?
Hay una opacidad en el lugar, una falta de responsabilidad política que es lo bastante endémica para convertirse en moda. Jamás en la historia de Líbano un atentado político –de presidentes, primeros o ex primeros ministros, parlamentarios o miembros de partidos políticos– ha sido resuelto.
Así pues, he aquí una de las naciones más cultas de la región, con el más talentoso y valiente de los pueblos –y de los más generosos y amables–, bendecida por nieves, montañas, ruinas romanas, excelsa comida, un gran intelecto y una historia milenaria. Y, sin embargo, incapaz de manejar su moneda, suministrar energía eléctrica, curar a sus enfermos o proteger a su pueblo.
¿Cómo es posible que se hayan almacenado durante tantos años 2 mil 700 toneladas de nitrato de amonio en un endeble edificio, después de retirarlas de un navío moldavo de camino a Mozambique en 2014, sin que quienes decidieron dejar este vil material en el centro mismo de su ciudad capital hayan tomado ninguna medida de seguridad?
Y, sin embargo, todos nos quedamos con este infierno colosal y su cancerosa onda blanca de choque, y luego la segunda nube en forma de hongo (no mencionemos ninguna otra). Este es el sustituto de Gibrán Jalil, la inscripción final de todas las guerras. Contiene el vacío del terror que aflige a todos cuantos viven en Medio Oriente. Y, por un instante, del modo más aterrador, el mundo entero lo vio.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

jueves, 15 de febrero de 2018

Las 5 guerras simultáneas de Netanyahu: Siria, Irán, Líbano, Palestina y ... la policía de Israel

Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Foto
La policía israelí acusa al primer ministro, Benjamin Netanyahu, de soborno y abuso de confianzaFoto Afp
No fue una buena semana para el premier israelí Bibi Netanyahu en ninguno de sus frentes doméstico/regional/global.
A nivel interno, la policía de Israel recomienda que Netanyahu sea enjuiciado por soborno y abuso de confianza contra el interés público (https://goo.gl/98Wi1M).
Concluye así un largo año de investigación delincuencial sobre los cargos de corrupción, donde no se salva su esposa Sara, de haber recibido sobornos del multimillonario israelí Arnon Milchan, productor de Hollywood.
La estigmatizada Hollywood, uno de los principales centros de propaganda negra de Israel y el Mossad, está siendo fumigada de tanta putrefacción: desde el degenerado sexual Weinstein (https://goo.gl/EN2Rwn) hasta Milchan, donde sale infamado Sheldon Adelson, mafioso dueño de casinos en Las Vegas/Macao.
Han sido tocados dos supremos aliados de Trump y su controvertido yerno Jared Kushner: Netanyahu y Adelson.
La prensa israelí suele ser muy profesional, en flagrante contraste de las caricaturas de su diáspora, y ha dado vuelo a toda la fétida corrupción de Netanyahu.
La Casa Blanca, uno de los pocos aliados que le quedan a Israel en el mundo –descontando a Guatemala y algunas islas en el Pacífico–, se dio el lujo de desmentir a Netanyahu de que EU e Israel discutían la anexión de los colonos en Cisjordania (https://goo.gl/PzTVuB). El mismo Trump, connotado arabófobo/islamófobo y palestinófobo (dejo de lado su mexicanofobia), después de haber criticado a los palestinos como de costumbre, no tuvo más remedio que reconocer que no estaba seguro de que Israel desea verdaderamente la paz (https://goo.gl/G3TKQM): inesperada crítica de Trump contra su primer aliado en la Vía Láctea, que aisló a EU del concierto universal con su rechazado reconocimiento unilateral de Jerusalén como capital fake de Israel que levantó el coro de musulmanes y cristianos del planeta (https://goo.gl/4JXNKa).
A cada quien su enfoque. En medio del ominoso presupuesto de guerra enviado por Trump al Congreso por 4.4 billones de dólares –con su propuesta de inversión en infraestructura por 1.5 billones de dólares–, lo que más me impactó fue la feroz diatriba del polémico presidente No. 45 por el despilfarro de 7 billlones de dólares ( ¡mega sic!) de las guerras de EU en el Medio Oriente, que naturalmente han favorecido al complejo militar industrial de Israel: "Hemos despilfarrado 7 billones de dólares en el Medio Oriente: una estupidez ( sic). Ahora es tiempo de empezar a invertir en nuestro país" (https://goo.gl/xKxW22). ¿Presagio del repliegue de EU de la región?
Se nota la competencia en infraestructura tanto de EU como de China. Hoy, la geopolítica de EU, China y Rusia pasa por la infraestructura y dejan atrás las alucinaciones financieristas (https://goo.gl/ofjwek).
Chemi Shalev, del rotativo israelí Haaretz, donde escamotea la corrupción de su primer ministro, comenta "la guerra de Netanyahu en dos frentes contra Irán ( sic) y la policía israelí" (https://goo.gl/HaK323).
Lo de la policía israelí es evidente, pero lo de Irán queda en el aire después de la peligrosa escalada bélica, no vista desde 1982, donde Israel derribó un dron en las alturas del Golán –territorio sirio que ocupa Israel en forma ilegal desde 1973– y que acusa al país persa de su autoría.
Irán rechazó categóricamente la imputación y el famoso dron –que pudo ser un señuelo del ejército sirio o de la guerrilla libanesa chiíta Hezbolá o iraní o de los tres (con o sin bendición rusa)– provocó una reacción desmedida del ejército israelí que bombardeó varias instalaciones en Siria.
Netanyahu, en vísperas de ser indiciado por su policía, se jactó de los bombardeos de Israel habían asestado un golpe severo a Irán y Siria (https://goo.gl/gzVVrw).
Hipótesis multivariadas sobre el dron no faltan. Agrego la mía: su derribo por un helicóptero del ejército de Israel fue el pretexto para los desproporcionados bombardeos y quizá sirvió de escenario para que Netanyahu, que se pasa de perverso, desviara la atención de sus avatares domésticos, mientras el secretario de Estado, Rex Tillerson, iniciaba una gira por la región donde no venía en su lista el supuesto aliado preferido, Israel.
Más allá del dron, lo principal es que durante los bombardeos de Israel fue derribado por primera vez un avión F-16 –el portal Southfront afirma que fue dañado otro avión (https://goo.gl/aYyuzX)– y que es muy probable haya roto la invencibilidad aérea de Israel, a grado tal que el líder de Hezbola, Hasan Nasrala, alardeó el inicio de una nueva era estratégica (https://goo.gl/A78LJi).
Se ha recrudecido la confrontación de Israel en sus otros dos frentes: el conocido de Palestina ocupada, específicamente en Gaza, y otro con Líbano, en cuya frontera el Estado sionista ha empezado a construir su agresivo muro (https://goo.gl/2wvy7d). El presidente libanés católico-maronita Michel Aoun alertó a su país sobre una guerra de Israel que, para no variar, pretende quedarse con los yacimientos gaseros del País de los Cedros Milenarios en el Mar Mediterráneo.
La escalada es mucho mayor de lo que se entrevió porque Rusia y EU tienen sus propios frentes en Siria.
Tanto Bloomberg (https://goo.gl/75vD3a) como NYT (https://goo.gl/tcSgvg) dan cuenta que los bombardeos aéreos de EU cerca de Deir-el-Zor (al oriente del rio Éufrates) cobraron la vida de más de 200 ( ¡mega sic!) civiles rusos ( ¡súper sic!), cuando Turquía asedia la ciudad siria de Afrin, en manos de los kurdos, al norte.
Se trata de varias guerras dentro de las guerras conocidas de Siria con diferentes características.
A mi juicio, dejando de lado la grave matanza de 200 civiles rusos por EU, lo relevante fue el derribo del F-16 israelí que ha dado lugar a infinidad de interpretaciones.
La escalada de Israel, que quizá también cayó en la trampa del señuelo del dron, valió un severo llamado de atención de la cancillería rusa que fustigó la violación de la soberanía siria.
La llamada telefónica de Netanyahu, quien había estado previamente en Moscú,y el zar Vlady Putin ha pospuesto un enfrentamiento mayor (https://goo.gl/CKedci).
El analista británico Alexander Mercouris comenta que varió el balance militar con el éxito de Siria en derribar el avión israelí (https://goo.gl/b8fTDK).
El comentarista militar israeli, Zvi Bar, aduce en forma correcta que los bombardeos israelíes en Siria corren el riesgo de forzar a Rusia a adoptar una postura pro-iraní (https://goo.gl/7a2ZvL).
Israel, con la decisiva presencia rusa en Siria, no se puede dar el lujo de golpear a ciegas como en los pasados 69 años y ahora tiene que tomar en cuenta los intereses del zar Vlady Putin en Siria y en la región.
Dejando de lado conjeturas interesadas, la dinámica en Siria y sus nuevas guerras dentro de las guerras han asentado la convergencia de Rusia (con China sentada en el asiento trasero), el Creciente Chiíta del C4 –Irán/Iraq/Siria/Hezbolá de Líbano–, y quizá Turquía, frente a Israel y EU (https://goo.gl/MYYBmy).
La gran interrogante es si Trump, después de la ominosa escalada reciente, seguirá manifestando su iranofobia a ultranza.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife


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jueves, 4 de agosto de 2016

El papa Francisco defiende al islam y fustiga el terrorismo de los yihadistas y del dinero


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
FotoLa Jornada

El papa Francisco al llegar al aeropuerto de Balice, de Cracovia, Polonia, antes de regresar a Roma, el domingo pasadoFoto Afp

En su vuelo de regreso de Polonia la última semana de julio, el Papa, jesuita argentino, Francisco condenó la falsa sinonimia entre islam y terrorismo: Identificar al Islam con la violencia ni es justo, ni es cierto.
Afirmó que casi todas las religiones tienen un pequeño grupo de fundamentalistas que incluyen a los católicos.
La condena vino un día después del execrable degollamiento del prelado católico Hamel en un altar, ante dos monjas, por dos jóvenes yihadistas salafistas en Normandía (Francia), que ultrajó al mundo católico de mil 200 millones, en particular, y al mundo cristiano de 2 mil 200 millones, en general (30 por ciento del planeta).
La comunidad musulmana de Francia rechazó enterrar al asesino yihadista del prelado católico francés debido a que “mancilló al islam (https://goo.gl/OTLsJu)”.
En referencia a los yihadistas salafistas de ISIS/Daesh, el Papa aseveró que se presentan con una violenta carta de identidad, pero eso no es el islam sobre el que ha hablado con varios imames (prelados religiosos musulmanes): “Sé cómo piensan y están buscando la paz (http://goo.gl/5VRB0H)”.
A finales de noviembre de 2014, el Papa, en su regreso de una visita a Turquía, hizo un llamado a los líderes musulmanes con el fin de emitir una condena global del terrorismo para que ayude a desvanecer este estereotipo (http://goo.gl/fiKo2o).
En Turquía, el Papa comentó que los musulmanes se sentían ofendidos por muchos en Occidente quienes en forma automática igualan el islam con el terrorismo.
A mi juicio, es el diálogo de civilizaciones, acompasado del ecumenismo –en lugar de su choque pregonado por Samuel Huntington (http://goo.gl/H4fPVo) y aplicado contra el RIC (Rusia, India y China) por el plan Brzezinski (http://goo.gl/3RAzLp)–, lo que, en esta fase caótica, podrá salvar al mundo de las atrocidades de las medievales guerras teológicas.
Y el ejemplo provino justamente de Francia, en la cercanía de la iglesia Saint-Etienne-du-Rouvray, donde fue degollado Jacques Hamel, de 85 años: desde la catedral de Ruan, que celebró una misa en su memoria, donde “musulmanes y católicos rezaron en forma conjunta (http://goo.gl/CpVN35)”.
Fue en la bella catedral gótica del siglo XIII de Ruan donde se inspiró el genial pintor impresionista Claude Monet.
Un rotativo cercano a los chiítas en el Líbano –mosaico de 18 sectas religiosas pluralistas donde el degollamiento del prelado francés causó ultraje y estupor– dio vuelo a la ceremonia ecuménica de la catedral de Ruan “donde varios musulmanes se sentaron en las bancadas rostrales frente al altar. Entre los feligreses se encontraba una de las monjas que fue brevemente capturada como rehén en la iglesia donde Hamel fue asesinado. La monja se volteó con sus colegas católicos para saludar o abrazar a los musulmanes que acudieron al servicio (http://goo.gl/pQxniC)”.
Según el rotativo chiíta libanés, en la icónica catedral de Nuestra Señora de París, Dalil Boubakeur, rector de la mezquita de París, dijo en forma repetida que los musulmanes desean vivir en paz.
Hoy Francia atraviesa por una situación muy delicada, donde 10 por ciento son ciudadanos musulmanes y pende la espada de Damocles de su extrema derecha que puede desembocar en una guerra civil (http://goo.gl/zDYs9u).
Las declaraciones del Papa son valientes, debido a que uno de los objetivos del yihadismo global es asesinarlo en el Vaticano.
El pontífice comentó que las causas primarias del terrorismo son “la injusticia social y la idolatría del dinero (http://goo.gl/WzgPYy)” y que en casi en todas las religiones existe siempre un grupo fundamentalista, que incluye al catolicismo que preside: “No me gusta hablar sobre la violencia islámica porque cada día cuando leo los periódicos veo violencia en Italia –alguien que mata a su novia, alguien que mata a su suegra. Estos son católicos bautizados”, por lo que si hablo de la violencia islámica, tengo que hablar de la violencia católica. No todos los musulmanes son violentos.
Ni todos los musulmanes son yihadistas, ni todos los mexicanos son zetas.
El Papa está consciente de los alcances de sus asertos: Sé que es peligroso decir esto, pero el terrorismo crece donde no existe otra opción y donde el dinero (sic) es convertido en Dios y es, en lugar de la persona, colocado en el centro de la economía global; esta es la primera forma del terrorismo. Es el terrorismo básico en contra de toda la humanidad, por lo que la falta de oportunidades económicas para los jóvenes en Europa es también causa del terrorismo.
Sobre los extravíos yihadistas, el Papa se pregunta cuantos jóvenes existen que los europeos (sic) hemos dejado vacíos de ideales, que no tienen trabajo. Que se voltean a las drogas y al alcohol o se adhieren al yihadismo.
Algo ha de saber de más el Papa para proferir que la cadena de recientes ataques terroristas, incluyendo el asesinato de un prelado católico en Francia, era la prueba (sic) de que el mundo esta en guerra.
El portal geopolitics.co enriquece sus perturbadores comentarios sobre la tercera guerra mundial en curso y que, por cierto, ya había antes abordado en su encuentro con el patriarca ruso Kiril (http://goo.gl/gyyxmA): “El mundo se encuentra en guerra… organizada, pero no es por la religión (http://goo.gl/aAPCKQ)”.
Se trata de una guerra de dominio de los pueblos y de intereses económicos: La palabra que seguido es repetida es inseguridad, pero la palabra real es guerra, según el Papa, quien explayó: Vamos a reconocerlo: el mundo se encuentra en un Estado de guerra en trozos y pedazos.
Refiere que tales ataques terroristas pueden ser vistos como otra guerra mundial: Ahora existe esta guerra. Quizá no sea orgánica (sic), pero es organizada (¡supersic!) y es guerra. No debemos tener miedo de decir esta verdad. El mundo está en guerra porque ha perdido la paz.
No es guerra de religión, ya que existe una guerra de intereses (¡supersic!). Existe una guerra por el dinero (¡supersic!). Existe una guerra por los recursos naturales. Existe una guerra por el dominio de los pueblos. Esta es la guerra cuando todas (sic) las religiones desean la paz, otros desean la guerra. ¿Entendieron? ¡Tremendo!
A mi juicio, la condena y abolición de los actos terroristas yihadistas debe provenir ante todo de la Organización de la Cooperación Islámica de 57 países que albergan a mil 600 millones de musulmanes (casi la cuarta parte del mundo), quienes en su aplastante mayoría son decentes, civilizados y proclives al diálogo de civilizaciones.
El arte que conjuga la ética con la estética, como las famosas series de pinturas de la catedral gótica de Ruan de Claude Monet, hoy simbolizan el antídoto y repudio contra cualquier tipo de terrorismo.
Este es el llamado universal desde Ruan por el diálogo de las civilizaciones mediante el cual el mundo católico, pese al doble flagelo yihadista y monetarista, ha tendido su mano al mundo islámico, obligado a imitarlo con el fin de preservar la armonía de la biósfera.
Facebook: AlfredoJalife

miércoles, 3 de octubre de 2012

Presidente de Líbano pide reconocer a Palestina como Estado libre

CO/La Radio del Sur
Michel Suleiman, Presidente del Libano.(Foto: Archivo)
El presidente del Líbano, Michel Suleiman, aseguró en la inauguración del III Cumbre de los Países de América del Sur-Países árabes (Aspa), que es necesario reconocer a Palestina como un Estado independiente “por el bien y la paz de todos los países de la región”.
“La paz es un derecho que las personas merecen, por lo que es necesario que Palestina sea respetado como un Estado libre y que los ciudadanos palestinos que se encuentran refugiados en Israel y en otros países del mundo, puedan regresar a su tierra”, manifestó.
El mandatario libanés agregó que “pese a que los acuerdos de paz entre Palestina e Israel no fueron aceptados claramente por el segundo, “es necesario trabajar por conseguir una paz que sea estable en todos los ámbitos, no solo en el político en los países de Oriente Medio”.
Por otro lado, el jefe de Estado libanés manifestó que a pesar de que su país pertenezca al mundo árabe se mantiene “una relación milenaria” con los países que integran la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y que la misma “debe potenciarse”.
“El Líbano pertenece al mundo árabe y mantiene una milenaria relación con los Estados que pertenecen a la Unasur y estas relaciones tan estrechas existen desde que ciudadanos de origen de libanés emigraron a estos países y han sido el nexo entre nuestra nación con todos los de esta región”, indicó.
Añadió que “los países que estamos aquí presente tenemos una concepción clara de la solidaridad de la cooperación, crecimiento de nuestras economías para obtener resultados que sean palpables y favorables para las políticas comunes de todos las naciones”.

Sede de la Secretaría General

El mandatario libanés cree en el desarrollo de una Secretaría General “para coordinar el trabajo” que surgirá en esta III Cumbre de ASPA, en este sentido, propuso a su país para la obtención de la sede del mencionado órgano.
“Esperemos que aquí se pueda desarrollar la idea de coordinación, de acuerdo a la última reunión en Doha, para poder organizar y coordinar el trabajo y contar con un equipo competente que pueda gestionar asuntos que competen a estos dos grupos, por ello el Líbano pone a disposición nuestro país como sede de la Secretaria General”, sostuvo.
Suleiman también propuso la creación de un banco para el Aspa que fomente y permita el desarrollo de proyectos que involucren a los países de cono suramericano y árabe.
“Sería ideal la creación de banco de inversión con ayuda de todos los bancos nacionales, bancos de inversión y privados, para permitir el crecimiento de proyectos sólidos y se cumplan nuestros objetivos”, enfatizó.

domingo, 31 de julio de 2011

Dictadores aferrados, ¿por cuánto tiempo?


Robert Fisk

FotoSiempre acertado en predecir los cambios de fortuna, Walid Jumblatt ha comenzado a hacer comentarios muy pesimistas acerca de Siria. Líder druso, cabeza del Partido Socialista Progresista Libanés, señor de la guerra, fue él quien sugirió que el tribunal internacional de la ONU que investigó el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri, cometido en 2005, fuera hecho a un lado en nombre de la estabilidad antes que la justicia. El comentario suscitó aullidos de rabia del hijo del ex premier, Saad Hariri, quien en estos días deambula por el mundo para no regresar a Líbano –algo comprensible, dados sus miedos de ser asesinado él también–, en tanto la hermana Siria permanece en silencio. Ahora Jumblatt dice que algunos en Siria impiden la reforma.
Al parecer esos algunos del régimen del partido Baaz no quieren traducir en acción las promesas de reforma del presidente Bashar Assad: los soldados no deben disparar a los civiles. Jumblatt dice que la lección de Noruega lo es también para el régimen sirio: no ha escapado al mundo árabe que las peroratas de Anders Breivik por Internet instan a echar a todos los árabes de Gaza y Cisjordania.
No hay promesas de este corresponsal en Medio Oriente, pero podríamos estar –cómo detesto este lugar común– en el punto de quiebre en Siria. Cien mil manifestantes (mínimo) en las calles de Homs, versiones de deserción de soldados de la academia militar siria, todo un tren de pasajeros descarrilado –por saboteadores, según las autoridades; por el gobierno, según los opositores que exigen poner fin al régimen– y disparos de armas de fuego por las noches en Damasco. ¿Aún espera Assad que los temores sectarios le conserven el apoyo de la minoría alawita y de los cristianos y drusos? Los manifestantes afirman que pistoleros del gobierno asesinan a sus líderes, y que cientos, quizá miles, de los suyos han sido arrestados. ¿Es cierto?
El largo brazo de Siria, por supuesto, puede llegar lejos. En Sidón, cinco soldados italianos de la ONU fueron heridos luego de que Berlusconi secundó a la Unión Europea en condenar a Siria. Luego Sarkozy se unió a la condena y –bang– cinco soldados franceses fueron heridos en la misma ciudad esta semana. Una bomba sofisticada. Todos sospechan de Siria; nadie sabe. Siria tiene partidarios entre los palestinos del campo Ein el-Helweh, en Sidón. El jefe de Hezbolá, Hassán Nasralá, anuncia que su movimiento protegerá las reservas aún sin prospectar de Líbano para que no caigan en manos de los israelíes –mil 425 kilómetros cuadrados del Mediterráneo, frente a la costa de Tiro, que tal vez pertenezcan a Líbano o tal vez no–, así que allí podría haber otra causa de guerra.
Y luego, allá en Egipto, el anciano ex presidente Hosni Mubarak irá a juicio el miércoles con sus hijos Gamal y Alaa y otros de sus favoritos. Sin embargo, los ministros de Justicia e Inteligencia, viejos asistentes de Mubarak, siguen en el gobierno. ¿Qué significa eso? ¿Los viejos mubarakitas siguen aferrándose al poder? Los sauditas han ofrecido millones de dólares al ejército egipcio para que no someta a juicio a Mubarak –muchos quieren que reciba una condena a muerte, el ejército querría que muriera hoy–, mientras los sauditas dan todo su respaldo a Bahrein y a todos los potentados de Medio Oriente. Están preparados para dejar que hagan pedazos a Kadafi, que muchas veces ha intentado asesinar a su rey. Los sauditas no han acabado de definir de qué lado se inclinará Obama con respecto a Siria –sospecho que Obama tampoco–, pero es seguro que él debe estar feliz de no tener que mantener una fuerza de paz en Líbano. Todos sabemos lo que le pasó a la última (1982, la base marina, 241 muertos, un bombazo suicida, la explosión más grande desde Nagasaki).
Un egipcio se manifiesta parado en un poste de luz durante la multitudinaria protesta del pasado viernes en la plaza Tahrir de El Cairo, considerada unas de las mayores concentraciones de público desde la revolución que provocó el derrocamiento del presidente Hosni MubarakFoto Xinhua
Tienen que enjuiciar a Mubarak, me dijo la semana pasada un periodista egipcio. La rabia incendiará las calles si no lo hacen. Promete ser el juicio del siglo en Egipto (The Independent estará allí.) Lo cual me lleva a nuestro viejo amigo Kadafi, el dictador árabe que no entra en el mismo saco que los otros déspotas regionales. Ahora el mundo político libio parece bullir de Kerenskys: de hecho, el fracaso aliado en ganar la guerra para los rusos blancos en contra de los bolcheviques, luego del conflicto de 1914-1918, pudiera ofrecer algunos espectros sombríos a los igualmente desdichados pero muy condecorados comandantes de la OTAN. (Pueden consultar la participación de Churchill en la biblioteca de la alianza atlántica.)
De hecho, el fracaso de los rebeldes en Libia probablemente se parezca más al agotamiento de Sharif Hussain luego de ser capturado en La Meca en 1916; se necesitó un Lawrence y armas británicas (y dinero, y fuerzas en tierra) para poner de nuevo en pie al viejo combatiente para enfrentar a los turcos. Lástima, no hay ningún Sharif Hussain en Libia. Entonces, ¿por qué nos metimos en esta insensatez? (No estoy tomando en cuenta las más recientes aventuras asesinas en Bengasi.) ¿Por los civiles de Bengasi? Tal vez. Pero, ¿por qué lanzó Sarkozy su primer ataque? El profesor Dale Scott, de la Universidad de California en Berkeley, tiene una explicación. Kadafi trataba de crear una unión africana con el respaldo de las reservas en oro y divisas del banco central libio, con lo cual Francia perdería su extraordinaria influencia financiera sobre sus antiguas colonias en África central. La parte más publicitada de las sanciones de Obama contra Libia –el coronel Kadafi, sus hijos y familiares, y altos funcionarios del gobierno libio– ayudó a oscurecer la parte de “todas las propiedades del gobierno de libia y –oh– el banco central de Libia”. En el sótano del banco central, en Trípoli, en oro y divisas, hay 32 mil 500 millones de dólares que se iban a usar para poner en marcha los tres proyectos de la federación centroafricana.
Y ya que estamos en eso, sometamos la guerra en Afganistán a algún escrutinio. He aquí las palabras de un comité investigador sobre nuestra guerra (y casi derrota) allá: “El objetivo –oh– es ayudar a nuestros compatriotas a entender en qué pasos de la guerra con la nación afgana han sido involucrados, y qué terrenos han sido asignados para esa guerra por sus autores. La guerra se nos vino encima de modo muy repentino. No sólo no hubo consulta del gobierno al Parlamento, ni comunicación alguna a ese órgano sobre algún cambio de política tendiente a involucrarnos en una disputa, sino que cuando se hicieron preguntas las respuestas dadas estuvieron calculadas para confundir, y de hecho confundieron a los oficiales y expertos más escépticos, y a través de ellos, a la nación entera”. La cita procede de la investigación parlamentaria sobre la segunda guerra en Afganistán. Fecha: 1879.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

domingo, 22 de mayo de 2011

Inquietud en Líbano por la situación en Siria



Robert Fisk
Si uno quiere descubrir la verdad sobre Trípoli, no hay más que visitar el castillo de San Giles. En vez de cruzados alberga ahora al ejército libanés, rodeado por los gruesos muros y colosales puertas del siglo XII que separan a los chiítas alawitas de los musulmanes sunitas de la segunda ciudad de Líbano. Hay vehículos blindados, camiones llenos de soldados y Humvees, así como rollos de alambre de púas por si acaso la violencia de los sirios se extiende hasta este minúsculo vecindario. Dicen que los alawitas se han armado hasta los dientes, pero es injusto, porque en Líbano todo el mundo tiene acceso a un rifle o una pistola. El fantasma de la guerra civil despierta con regularidad y acosa a este pueblo.

Visitamos el hospital Nini y el consultorio subterráneo del médico Mustafá Alouche, hombre brillante y encantador que solía representar al Partido del Futuro del primer ministro provisional Saad Hariri hasta que, según dice, los sirios persuadieron a los sauditas de convencer a Hariri de obligarlo a renunciar. “La ciudad está todavía muy tranquila –expresa–, más de lo que se esperaría cuando uno imagina que algunas personas querrían expresar su odio hacia Siria. No estoy seguro de que los sirios vayan a hacer algo, pero si las cosas empeoran podría sobrevenir la guerra civil, e incluso terminar como Libia.”

El problema, claro, es que Trípoli está apenas a dos horas en automóvil de la ciudad siria de Homs. Muchas personas tienen parientes al otro lado de la frontera, lo cual se remonta a los días anteriores al mandato francés que dividió Siria y creó Líbano. La minoría alawita siria, a la cual pertenece el presidente Bashar Assad, y la mayoría sunita están representadas en esta ciudad con su magnífica torre de reloj, su maravillosa mezquita y su zoco, sus herrumbrosas locomotoras de vapor y la mejor heladería de Levante. Debería ser un lugar de felicidad, no de miedo.

Alouche, que es cirujano, dice que la tranquilidad en la ciudad está bajo control divino –tal vez a Dios no le agrade esta tarea, anoto al margen de mi cuaderno–, pero si crece la violencia en Siria, la gente se pone nerviosa de que los sunitas en Trípoli pudieran cometer alguna acción contra los alawitas. Sabe usted, cuando el ejército sirio estaba en Líbano, intervenía en todos los aspectos de nuestra vida. Yo solía evitarlo. En algún momento, en 1999, me buscaron para que colaborara con ellos. Dijeron que Bashar Assad, que en ese tiempo iba en ascenso, era médico igual que yo. Les dije que no quería entrar en política con su respaldo. En estos días es peligroso decir cosas así, y un amigo ha advertido a Alouche que su vida podría estar en peligro. Dice que estoy amenazado, pero no encuentro una forma real de defenderme. Trabajo en la medicina.

No es él la única persona en peligro. El jeque Daii al-Islam al-Shahal, quien encabeza la institución del Partido Salafista en Líbano, es un hombrón de bata blanca y enorme barba del mismo color, que estuvo bajo constante amenaza cuando el ejército y el servicio secreto sirios estuvieron aquí, entre 1976 y 2005. Es uno de esos predicadores a quienes el gobierno quiere echar mano como extremistas a los que sólo el partido Baaz puede manejar.

“La mayor parte de la población de Trípoli está aterrada por el baño de sangre y la opresión, el sitio y la invasión de la ciudad de Deraa –afirma–. Somos vecinos de los sirios y tenemos muchos vínculos sociales con ellos. Según el régimen sirio, la oposición se ha salido de control y se ha vuelto peligrosa, pero es el régimen el que ha provocado la catástrofe y creo que se acerca al final. Tal vez intente aferrarse al poder sobre los cadáveres de la gente, o precipitar una división en el país, como ha hecho Kadafi.”

Es la segunda vez en una hora que se ha evocado la tragedia de Libia. “Nosotros y la gente de Trípoli objetamos las violaciones a los derechos humanos que ocurren, el costo en vidas y sangre –expresa el jeque al-Shalal–: es un Estado terrorista. No tiene amigos verdaderos; sólo egoísmo. Traté de mediar en Deniyé (donde islamitas armados y el ejército libanés libraron una batalla campal hace más de 10 años), pero los sirios rechazaron mi mediación; preferían una confrontación para poder decir ‘los libaneses no se pueden controlar a sí mismos, por eso nos necesitan’.”

Al-Shahal cree que los alawitas libaneses son armadas por Damasco: se venden a sus aliados en Siria, pero eso no nos detiene para ofrecerles buena voluntad y darles nuestras opiniones sin temor. Lo que buscamos es lograr una tregua mediante el diálogo y la comprensión. Se apresura a destacar que Occidente entiende mal el salafismo y su estricta interpretación del Corán. No tenemos nada que ver con la violencia y el extremismo.

Pero si se menciona a Osama Bin Laden sus juicios son duros. “Creo que ese asesinato ayudó a Estados Unidos, pero sus pérdidas serán mayores. Tal vez el nuevo dirigente de Al Qaeda será mucho más brutal. Y lanzar el cuerpo al mar es algo que el mundo árabe y musulmán no puede aceptar. Arrojarlo a los peces muestra una inclemencia que no beneficia a la naturaleza humana. Se debe mostrar dignidad con cualquier persona muerta, y los principios islámicos dicen que si uno perece en la tierra, entonces un pedazo de tierra está reservado para él. Tenemos un refrán: ‘una excusa es peor que la culpa’. ¿Qué tenía de malo que la gente viera dónde estaba sepultado? Tal vez pudieron enterrarlo en una montaña lejana, adonde la gente no pudiera ir.”

Dudo que eso impidiera a la gente visitar la tumba de Bin Laden, observo. Pero nos despedimos en buenos términos; algunos de los 10 hijos del jeque observan desde la puerta de la cocina. Ah, y se dice que el precio de una AK-47 en el mercado negro en Trípoli alcanza ahora mil 500 dólares. Como los peces, alimento para el pensamiento.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

miércoles, 16 de febrero de 2011

Hizbulá amenaza con invadir Galilea si Israel ataca a Líbano

Hizbulá ordenará a sus combatientes que “tomen el control de Galilea” , en el norte de Israel, si las fuerzas armadas israelíes atacan nuevamente al Líbano, advirtió este miércoles el jefe del partido chiita armado libanés, Hasán Nasralá.

Nasralá hizo estas declaraciones en respuesta a las del ministro de Defensa israelí Ehud Barak que afirmó, en ocasión de una gira el martes último en la frontera norte, que el ejército israelí no excluye “entrar” de nuevo al Líbano.

“Les digo a los combatientes de la Resistencia islámica (Hizbulá, NDLR), estén listos: si se impone una guerra en Líbano, el comando de la resistencia puede pedirles que tomen el control de Galilea, es decir que liberen Galilea” , lanzó Nasralá en un discurso transmitido por pantallas gigantes y aplaudido por varios centenares de simpatizantes.

El partido chiita ya combatió al Estado hebreo en una guerra en 2006.

“La tranquilidad reina (en la frontera) ya que (el movimiento chiita) Hizbulá es consciente de nuestra capacidad de disuasión y recuerda las graves pérdidas que les infligimos en 2006” , declaró Barak a las tropas israelíes desplegadas cerca de la frontera con el Líbano, indicó este miércoles el periódico Haaretz.