Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Nunca “ellos” habían estado tan nerviosos


El poder oligárquico en Colombia está desnudo, algunos quieren quitarle el vestido”.

1. Nunca había visto tan nerviosos a los poderosos y a los periodistas que tienen a su servicio.

uribe-petro.jpgNi en las peores épocas de violencia guerrillera (la controlaban), o de violencia mafiosa (no era contra ellos), o de violencia paramilitar (era de ellos).

Aparentaban nerviosismo y distraían con violencia a la gente.

2. Nunca había visto tan nerviosos a los políticos tradicionales y a los periodistas que los poderosos ponen a su servicio.

Ni en la época del cura rebelde Camilo Torres (jugaba fuera del sistema), ni cuando le robaron las elecciones a Rojas Pinilla (lo controlaba el sistema), ni cuando el M19 ganó las elecciones de la Constituyente en 1991 (fue un pacto para fortalecer el sistema).

Aparentaban nerviosismo y distraían con demagogia a la gente.

3. Hoy todos los poderosos, los políticos tradicionales y los periodistas tarifados están muy nerviosos.

Saben que la distracción con la violencia guerrillera, mafiosa o paramilitar ya no funciona; saben que ese distractor les permitía hacer demagogia para tapar las causas de la desigualdad y de la pobreza; saben que la gente está despertando y que ya no les creen.

Hoy no aparentan nerviosismo... ¡están muy nerviosos...!

4. Un candidato en estas elecciones ha logrado interpretar a la gente y los ha puesto al borde de un ataque de nervios.

Un candidato ha aprendido a jugar dentro del sistema y quiere cambiarlo desde adentro sin acomodarse a él y sin pactar con ellos.

Un candidato se ha conectado con el despertar de la gente y ha hecho una campaña pedagógica para despertarla mucho más.

5. Ellos saben que si ese candidato pasa a segunda vuelta no habrá poder en el mundo que lo detenga en su camino a la presidencia.

Ese candidato ha denunciado que se prepara un enorme fraude para detener la avalancha popular que está creciendo.

Frente a esa denuncia primero dijeron que era un irresponsable, que era un atentado a la institucionalidad, y que era una estrategia electoral.

Ahora con mucha pompa y seriedad han convocado una sesión de la Comisión Electoral de Garantías con presencia del presidente Santos para tratar de tapar el fraude y legitimar la trampa.

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Ese candidato se llama Gustavo Petro y quiere ser presidente de Colombia.
 Popayán, 22 de mayo de 2018 
E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado
  

https://www.alainet.org/es/articulo/193038  

La derecha latinoamericana dijo a qué vino


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Temer e Macri: agentes do fim da Unasur

Después de años duros, en que parecía que el neoliberalismo había venido para quedarse en Latinoamérica, fuerzas populares lograron construir programas de gobierno antineoliberales, ganar elecciones y protagonizar los años más virtuosos de nuestra historia, en algunos de nuestros países.

Pero la derecha, aun derrotada, no ha dejado de maniobrar para intentar frenar a esos procesos, que representan el desenmascaramiento de todo lo que la derecha había dicho que era nuestro destino inevitable. Planteaba distintas cosas, pero su política económica siempre era el viejo modelo centrado en los ajustes fiscales, como medicamento en contra la enfermedad de los gastos estatales.

Después del período de gobiernos posneoliberales, la derecha ha vuelto a la carga, conquistando el gobierno en Argentina mediante elecciones,   retornó a Brasil mediante un golpe. Y tuvo la posibilidad de decir a qué vino, porque peleo tanto, con todas sus fuerzas, legales e ilegales, para retornar al gobierno. ¿Qué es lo que tiene que proponer y realizar en América Latina?
             
En verdad, no fue necesario aguardar ese retorno. Porque podemos saber lo que la derecha latinoamericana tiene que proponer para la situación de países como México, por ejemplo, gobernado desde hace tantas décadas por la derecha, con su modelo neoliberal ya hace por lo menos dos décadas y media. El favoritismo de López Obrador para convertirse en el próximo presidente de México es el resultado directo del fracaso de los gobiernos del PRI y del PAN, que se han alternado en el gobierno, sin cambiar la política económica neoliberal, y llevando México a una situación catastrófica, desde todos los puntos de vista.

El país que iba a marcar la senda para los otros países del continente, habiendo sido el primero en firmar un tratado de libre comercio con EEUU (y también con Canadá, en este caso) representa, al contrario de lo propuesto, la falencia de esos tratados y de esas políticas. Los dos partidos de derecha sumados no tienen las preferencias de López Obrador, que aparece como la ruptura con la corrupta oligarquía tradicional en México.

Pero el retorno de la derecha al gobierno en Argentina y en Brasil podría significar una actualización de las propuestas de la derecha. Sin embargo, en los dos países se ha aplicado el mismísimo modelo que ya había fracasado en los años 1990. El mismo diagnóstico de que los problemas de nuestras economías son los gastos excesivos del Estado tuvieron el mismo tipo de respuesta: la centralidad del ajuste fiscal. Con las desastrosas consecuencias aparejadas: profunda y prolongada recesión, desempleo record, desindustrialización de la economía, fuga de capitales, alza del déficit público.

¿A eso vinieron las derechas en Argentina y en Brasil? ¿Es eso lo que prometen? Por ello han luchado tanto en contra de los gobiernos populares, valiéndose de acusaciones falsas, de campañas de mentiras, de cerco a los gobiernos desde los medios y desde los capitales especulativos.

Esta es la demostración, para México, Colombia, Bolivia, y para otros países que están o van a entrar en procesos electorales, lo que pueden esperar de los partidos y candidatos de la derecha en Latinoamérica, cualesquiera que sean sus promesas. En Venezuela, se llegó a prometer la dolarización de la economía del país. En Brasil se privatiza los mejores patrimonios nacionales, los de Petrobras. En Argentina, se vuelve a la entrega a los brazos del FMI, volviendo a comprometer el futuro del país.

Las alternativas de retomar el desarrollo económico con distribución de renta suponen la ruptura con el modelo neoliberal, lo cual solamente gobiernos de izquierda pueden hacer, como se ha demostrado en este siglo. De la capacidad de la izquierda de volver a unificarse dónde está dividida, de superar los obstáculos jurídicos donde la derecha se vale de ellos en contra de líderes de izquierda, de reformular los proyectos que han dado resultados, adecuándolos a las condiciones internas y externas actuales, de rescatar los valores solidarios, cooperativos, humanistas, depende una solución positiva de la crisis actual que afecta a todo el continente.

 - Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).


https://www.alainet.org/es/articulo/193036  

México/Venezuela: veintena de países guiados por EEUU buscan tirar a Maduro, ¿pasará lo mismo con AMLO?

Pedro Echeverría V.

1. ¿Qué pasaría en México –así como en Venezuela- si los monopolistas del pollo y sus alimentos, así como el huevo, se ponen de acuerdo para presionar y boicotear al gobierno de López Obrador porque no les gusta? ¿Qué haría el pueblo cuya alimentación básica no se encuentra en ningún mercado y además hay grupos que se dedican a hacer comentarios contra el mal gobierno que ha provocado la desaparición de la producción? ¿Qué pasaría si también los monopolistas de la masa y la tortilla, así como del trigo y el pan, reciben órdenes de políticos y empresarios de que durante un mes desaparezcan esos productos para obligar a López Obrador a no cumplir con sus promesas de meter a la cárcel a los más ladrones y corruptos?

2. En primer lugar le demostrarían a AMLO y sus seguidores que la fuerza la tienen los monopolios y que el empresariado puede hacer caer a cualquier gobierno. Este boicot, multiplicado por 100 acciones más, está buscando tirar del poder a Nicolás Maduro y se esforzó por hacer lo mismo contra Hugo Chávez. En Cuba de 1962 no hubo necesidad de desaparecer artículos; le bastó al gobierno yanqui de Kennedy con decretar un boicot/estrangulamiento total de más de 50 años para que no pudiera levantarse; obligó Kennedy a todos los gobiernos a romper relaciones con Cuba y no comerciar con la amenaza de ser castigados. Al pobre Allende de Chile le aplicaron un golpe de Estado militar encabezado en 1973 por Pinochet.

3. Lo que me extraña es que Maduro no haya acudido a la expropiación y encarcelamiento de los empresarios responsables de la desaparición de artículos como el huevo de los mercados. La expropiación no requiere indemnización en estos casos de boicot; bastaría con que los trabajadores pongan a fábricas y empresas expropiadas a producir en beneficio directo del pueblo. Si los gobiernos acudieran a la expropiación en estos casos el aplauso del pueblo sería unánime; pero lo más importante es que todos los empresarios explotadores pondrían sus barbas a remojar pensando en que si continúan con el boicot pronto les llegará la rasuradora. Pero también Maduro demostraría que el único camino que queda es enfrentar a los enemigos,

4. López Obrador nunca ha tomado a Venezuela, Cuba o Brasil como gobiernos modelos; pero debe quedar muy claro que las experiencias son universales. ¿Qué gobierno capitalista o empresarial en el mundo no ha tomado de los yanquis, ingleses, israelitas, japoneses, experiencias y consejos para explotar, dominar, reprimir, armarse, aliarse, hacer la guerra? Se acusa a López Obrador se seguir el ejemplo de Venezuela y a éste país de seguir los ejemplos de Cuba, Rusia, China, Corea del Norte; pero no hay modelos a seguir. Los comunistas, anarquistas, socialistas, izquierdistas y socialdemócratas honrados, seguimos fielmente la experiencia de apoyar al pueblo miserable y explotado en todas sus luchas, porque nuestra liberación depende de ellos.

5. Así que “el infierno” que se vive en Venezuela es producto del boicot capitalista del mundo. Esos lamebotas y asesinos gobiernos como los de México, en lugar de seguir arrantrándose como esclavos del imperio de EEUU, lo que deben hacer es solidarizarse con los países que están haciendo esfuerzos por liberarse de la explotación capitalista. Tenemos confianza en que el próximo presidente de México realizará los cambios necesarios para que el pueblo camine por el sendero que hace mucho debió recorrer; pero también que despertará con un espíritu de liberación lleno de rebeldía, dignidad y lucha. Venezuela y México muy pronto serán gobiernos amigos, muy solidarios porque reconocerán que sus problemas como pueblos son los mismos. (22/V/18)
alterar26@gmail.com

El nuevo dominio petrolero en América Latina


Para nadie es un secreto que detrás de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos se encontraron claramente los intereses económicos de la industria armamentista, los petroleros partidarios de las nuevas técnicas de explotación vía fracking y las grandes empresas promotoras de organismos genéticamente modificados, acaparamiento y especulación con del precio de alimentos.
Detrás de la lógica de estos grandes corporativos debemos entender las últimas acciones que Trump ha emprendido en América Latina como el envió de la guardia nacional a cubrir la frontera con Estados Unidos y México y el apoyo incondicional para la ocupación de espacios petroleros estratégicos en el continente. Es relevante también sus decisiones respecto a Irán, cuyo impacto fue inmediato en las cotizaciones de las acciones de las empresas militares y en el precio del petróleo. Este último ya ronda los 80 dólares por barril y puede elevarse aún más, para proporcionar una alta rentabilidad a las empresas dedicadas a la explotación petrolera a través de la fractura hidráulica que necesitan un precio alto.
Es tal la fiesta del dinero que hace tan solo unos meses atrás Estados Unidos producía 145 mil barriles de petróleo shale y ahora esta a punto de lograr un record histórico en Junio de este año de 7.18 millones de barriles de petróleo shale diariamente, según información de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Lo cual es acompañado también por el aumento impresionante de la producción de gas natural estadounidenses que se encontraría por arriba de los 68.100 millones de pies cúbicos por día.
Todo ello junto con la caída de producción de países latinoamericanos ha llevado al mercado financiero a impulsar al alza el precio futuro a 6 meses del crudo Brent, donde las empresas estadounidenses no pierden, mientras a las empresas petroleras del cono sur les imponen condiciones de compra a precios fijos, cuando la tendencia es probablemente que el petróleo alcance nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril a finales de año.
Esta dinámica ha colocado a Estados Unidos en el el tercer lugar como extractor de petróleo del mundo, sólo detrás de Rusia y Arabia Saudita quedando ya muy atrás en este rubro la extracción en Brasil (10º.), Venezuela(11º.) y México (12º.). (OPEP, 2018)
Las grandes empresas corporativas petroleras están viviendo un sueño hecho realidad, los mercados y la producción petrolera latinoamericana en manos de empresas estatales hasta hace unos años, se esta abriendo y proporcionando ganancias extraordinarias para la clase capitalista trasnacional.
Desde Brasil y México hasta Colombia, Argentina y Uruguay los gobiernos están abriendo sus tierras, aguas someras y mares a subastas internacionales. Son más de 500 mil kilómetros cuadrados -el tamaño de España- lo que están ofreciendo en bloques los diferentes países latinoamericanos.
Por ello en las geografías latinoamericanas no hay nada que festejar. Por ejemplo, en México la producción de petróleo viene cayendo drásticamente. A marzo de este año PEMEX –la petrolera estatal mexicana- tuvo una caída anual de 7.6% en su producción generando solamente 1, 864 millones de barriles diarios de crudo, una baja anual de 153 mil 340 barriles por día. Todo ello en un contexto de apertura energética que inicio en 2013 y que permitió la llegada de inversión privada nacional y extranjera, a las cuales se les han entregado proyectos de exploración y posterior explotación de pozos petroleros terrestres y en aguas someras y profundas. Existiendo ya más de 100 contratos privados que significan una inversión de 160 mil millones de dólares. Ello ha significado la apropiación de espacios estratégicos por parte de empresas extranjeras como Total y Exxon, Chevron, China Offshore y el nacimiento de otras empresas de políticos mexicanos como Sierra Energy. Más de 100 mil kilómetros cuadrados –similar a todo el territorio griego- se encuentran ya bajo exploración y posible explotación petrolera y sus derivados en México.
A este negro panorama se suma la importación de gasolinas en México aumentándose dramáticamente la dependencia. Ya que mientras el año pasado se importaban 6 de cada 10 litros de gasolina, para el primer trimestre de 2018 se introdujeron del extranjero 7.5 de cada 10 litros, lo cual también ha impactado la vida de los mexicanos al ocasionarse la espiral inflacionaria más alta de las últimas décadas.
Desde 1982 el gobierno mexicano no ha construido una nueva refinería y 3 de las 6 refinerías que tiene México fueron cerradas temporalmente en los dos primeros meses de este año por problemas de operación. A ello se suma la colusión entre la delincuencia y la clase política en el robo de gasolina, de 3 mil tomas clandestinas de robo que existían en 2014, en el 2017 fueron localizados más de 9 mil 500 tomas fundamentalmente en los estados de Guanajuato, Puebla y Tamaulipas.
La situación en Venezuela de explotación de petróleo no es diferente. En Agosto del año pasado su producción era de 2.1 millones de barriles de petróleo diarios y según el reporte que presentó la OPEP la semana pasada en Marzo de 2018 solo bombeo una media 1.5 millones de barriles diarios, una caída de la producción del 28%. A ello se suma la creación de dificultades por parte de los grandes corporativos para que la empresa PDVSA cumpla sus compromisos de abastecimientos con empresas de operaciones mixtas.
Todo ello en un momento en el cual las importaciones de petróleo venezolano en Estados Unidos alcanzan el menor nivel desde 1982 como parte de la estrategia de dominación-intervención de la producción y los mercados petroleros.
Por ejemplo, la empresa Total durante el 2017 dejó de comprar el crudo venezolano, Motiva, Phillips 66, Citgo, Valero u Chevron disminuyeron sus importaciones desde Venezuela el 70%, 56%, 17%, 13% y 6% respectivamente, esta reducción innegable es el preámbulo del embargo petrolero que anunciará Trump próximamente sobre la producción petrolera venezolana, para cerrar su estrategia de dominio del oro negro y buscar la rendición del gobierno nacionalista venezolano.
Frente a ello el gobierno de Venezuela ha colocado el 40% de sus exportaciones de petróleo en el abastecimiento de China e India, los cuales dependen tanto de Venezuela como de Irán para su funcionamiento, lo cual no será fácil de eludir por Trump. Por ello, en la dinámica de dominio estadounidense se ha colocado a la estadounidense ConocoPhillips con el papel de sabotear el abastecimiento petrolero venezolano a los mercados asiáticos, tomando el control de activos de PDVSA en Curazao -donde se reciben los buques petroleros más grandes que envían combustibles por el Pacífico- para exigir el pago de bonos internacionales, lo cual pone bajo amenaza el movimiento del crudo ya que los cargueros pueden salir a aguas internacionales y correr la amenaza de ser incautados. A la estrategia de ConocoPhillips lo más seguro es que se sumen otras empresas mineras y petroleras para intentar la caída de la gigante petrolera venezolana.
Un colapso del gobierno de Venezuela no conviene a China que ha realizado inversiones (prestamos) cuantiosos en ese país ni a Rusia que ha aprovechado el escenario para colocarse en la explotación de yacimientos petroleros, por lo que las perspectivas de tensiones internacionales se mantendrán en la zona con la respectiva tendencia al alza del precio del petróleo que contribuye a la rentabilidad de los corporativos que apoyaron a Trump en su campaña electoral.
En Brasil la otrora fuerte Petrobras mira como espectadora preferencial la llegada de inversiones crecientes de corporativos petroleros. Para junio de este año 16 grandes firmas petroleras como la Royal Dutch se han registrado para participar en la espectacular cuenca de petróleo de Presal de Brasil que posee miles de millones de barriles de petróleo en el fondo de océano. A ella se suma el interés de las estadounidenses Chevron y ExxonMobil junto con la noruega Statoil y la francesa Total. El alza del precio de petróleo impulsada por Trump les ayuda en sus inversiones, ya que el precio de equilibrio que requieren es de 45 dólares por barril para hacer rentable su actividad, por ello British Petroleum y Exxon Mobil ya han participado en subastas anteriores en esa zona por las grandes perspectivas de ganancias.
Mientras los corporativos están de fiesta, Petrobras se suma a los resultados menores de Pemex y PDVSA con respecto al año pasado. En su informe trimestral de 2018, Petrobras informa que la producción total de petróleo y gas natural en el primer trimestre de 2018 fue de 2 millones 680 mil barriles de petróleo diarios, un 4% inferior al primer trimestre de 2017. A ello se suma la caída de ventas en un 9% y de 7% en la producción de derivados del petróleo. Petrobras paso de controlar en 2010 el 93% de la producción de petróleo de Brasil a sólo el 75% en febrero de este año. Con el expresidente Lula en la cárcel todavía, es el campo petrolero que lleva su nombre el que aporta la mayor cantidad de petróleo y gas a ese país con más de 850 mil barriles de petróleo diarios.
La producción de petróleo argentino también cayo 3.8% en 2016 y 6.3% en 2017. La estatal YPF suma también una caída en la producción de petróleo de 2017 a 2018, al pasar de 3.18 millones de metros cúbicos, a 3.15 millones de metros cúbicos. Mientras eso sucede con la principal empresa petrolera argentina, Pan American Energy tuvo un alza de 3.49% y Petroquímica Comodoro de 28.89%. Además Argentina destaca en la entrega impresionante de vastas áreas de exploración para los corporativos internacionales, se espera que en julio de este año ponga más de 225 mil kilómetros cuadrados -2 veces el territorio cubano- bajo exploración corporativa petrolera en alto mar.
Y es en territorio argentino y en especifico en la provincia Neuquén donde se instalan los pozos de fractura hidraúlica (fracking) que ocasionan grandes problemas de contaminación y que destruyen la forma de vida comunitaria de los mapuches. Además que producen una demanda impresionante de agua de la región, ya que dicha actividad requiere más de 11 millones de litros de agua. El gran yacimiento de Vaca Muerta presentado como el detonante del crecimiento gasífero argentino –y la principal reserva de gas de América Latina con más de 30 mil kilómetros cuadrados- es hoy un punto de disputa central entre la dinámica capitalista petrolera y el derecho a la vida y a la ecología de las poblaciones locales.
Y es que en todo este proceso de dominio de las trasnacionales del oro negro de América Latina esta en disputa el derecho a un ambiente sano, al territorio de los pueblos y al uso de sus bienes naturales para el beneficio y la buena vida de las comunidades, NO para las ganancias extraordinarias y la economía de la destrucción de naturaleza y el cambio climático que promueven dichos corporativos.
Frente a esta panorama de despojo y devastación nos queda como mejor opción aquella que formuló Eduardo Galeano en las Venas Abiertas de América Latina: “Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos?”.

Tras las elecciones, por el camino del cambio

Paraguay
CELAG

Pasado un mes de las elecciones generales del 22 de abril, transcurre el periodo de transición, en el que tanto el presidente electo, Mario Abdo Benítez, como el saliente, Horacio Cartes, apuran actividades y decisiones antes de la asunción presidencial del próximo 15 de agosto y del inicio de la próxima legislatura el 1 de julio de 2018.
En las últimas semanas, el presidente electo convirtió el salón de su casa familiar en un centro estratégico para el relacionamiento con autoridades extranjeras y grupos de interés. Abdo ha recibido, desde el día después de las elecciones, a los embajadores de EE. UU., Rusia, Israel, Uruguay y Bolivia, así como a dirigentes de diferentes sectores económicos del país. Si bien no ha elegido aún al total de los integrantes de su gabinete ya seleccionó a Luis Castiglioni [1], para ser el ministro de Relaciones Exteriores; a Juan Ernesto Villamayor, quien se desempeñará como ministro del Interior y a la fiscala Teresa Martínez, que estará a cargo de la Secretaría Nacional de la Niñez y Adolescencia.
Así, Mario Abdo Benítez, desde su casa, intenta tejer las alianzas necesarias para consolidar y fortalecer un equipo que llegará al poder luego de una victoria amarga sobre la Alianza GANAR (confluencia entre el PLRA y el Frente Guasú de Fernando Lugo) por un margen mínimo de 3,7% de los votos, el más ajustado de la historia democrática reciente.
A la alta polarización del país, visible en los resultados de los comicios [2], se suman dos dificultades centrales que deberá afrontar Abdo: 1) gobernar con un congreso donde la oposición es mayoría y 2) una interna en sus propias filas nada fácil para el presidente electo, que tendrá que vivir con la incómoda herencia de Horacio Cartes, cuya estela de corrupción es visible incluso en la lista de parlamentarios “impresentables” [3] que él mismo –inconstitucionalmente– encabeza.
El próximo presidente de Paraguay se enfrenta desde el minuto cero a una situación de debilidad estructural que lo pondrá en una encrucijada permanente a partir de agosto. Su liderazgo se construyó en torno al enfrentamiento con Cartes, pues se erigió como candidato de los colorados gracias a que venció en la interna del partido al candidato apadrinado por el actual mandatario con una campaña muy agresiva de fuerte cuestionamiento a su gestión de gobierno y a la corrupción generalizada que envuelve al partido. Pero, a la vez, para gobernar necesitará permanentemente del apoyo del cartismo, que cuenta con una importante cantidad de bancas en el Congreso. Ello se complejiza si se considera que hoy por hoy la figura de Cartes es un lastre en la política paraguaya: no solo es el dirigente peor valorado por la ciudadanía, sino que además se encuentra involucrado en múltiples denuncias por contrabando y otros negocios ilícitos que podrían derivar en causas judiciales una vez que deje el cargo. En las últimas semanas el cerco de investigaciones sobre el actual mandatario continúa cerrándose con el pedido de captura internacional de Darío Messer, su “hermano del alma” y presumible socio, involucrado en la causa Lava Jato por lavado de activos.
La crisis política de 2017 motivada por el intento reeleccionista de Cartes, que derivó en la quema parcial del Congreso, dejó latente un contexto de alta fragilidad institucional en el país. En el último año, el gobierno no hizo sino profundizar esa crisis de legitimidad que atraviesan las instituciones paraguayas a partir del uso y abuso en beneficio propio del Poder Judicial. Así consiguió ser habilitado junto a otros ex-presidentes como candidato a senador y en estas semanas su posibilidad de asumir su banca dependerá del equilibrio de fuerzas en el Congreso, que tiene primero que aceptar su renuncia como presidente.
Así, la primera gran prueba para medir cómo funciona el equilibrio de fuerzas en la interna colorada será la renuncia de Cartes como presidente y su juramentación como parlamentario. Posesionarse como senador es la única forma que tiene Cartes para asegurar su supervivencia política y, es nada menos que la garantía de inmunidad. Para lograrlo, el apoyo de Mario Abdo es fundamental pues deberá facilitarle los votos de su bancada. Todo indica que acompañará a su exrival en esta maniobra política, pero a sabiendas de que este pacto espurio le acarreará indefectiblemente una erosión de su propio liderazgo. Las tensiones hacia adelante entre las dos facciones no harán sino incrementarse. Por su parte, Cartes no parece dispuesto tampoco a ceder protagonismo, y seguramente luego de asumir tensará las cuerdas desde el Senado, toda vez que mantiene a su vera las lealtades de quienes todavía le deben mucho.
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Los comicios del pasado abril dejaron dos datos relevantes para la configuración del escenario político: 1) la potencia electoral del Partido Colorado, otrora imbatible, está en declive: el margen estrecho que definió la elección no solo contradijo todos sondeos previos, sino que además fue el más ajustado de toda la historia democrática del país. 2) Existe una suerte de “empate catastrófico” a tres bandas en el electorado, entre los que apostaron por el continuismo de los colorados (1.205.310), los que apostaron por el cambio de la Alianza Ganar (1.109.309) y los que se abstuvieron de participar porque no estaban convencidos de ninguna de las dos alternativas (1.644.674).
Allí se abren los principales desafíos para la Alianza Ganar, confluencia de fuerzas progresistas encabezadas por Efraín Alegre, Leo Rubín, el expresidente Fernando Lugo y el alcalde de Asunción, Mario Ferreiro. Transformar la confluencia electoral en una alianza política de largo plazo que cristalice un proyecto de país alternativo al que ofrece el continuismo “colorado” es el principal reto hacia adelante. Ante la evidencia de voluntad de cambio en Paraguay el planteamiento, acertado, desde los liderazgos principales es mantener la unidad más allá del 22 de abril, y seguir haciendo frente, desde la oposición, a un Gobierno que comienza su andar bastante debilitado.
Esta labor comenzó desde el día después, primero planteando una reacción en bloque frente a las irregularidades que empañaron el proceso electoral, (encuestas falsas durante la campaña, sondeos a boca de urna orientados a condicionar a última hora el voto de los electores, candidaturas inconstitucionales, por nombrar solo algunos de los casos más vergonzantes). En los próximos meses la propia dinámica política interna de cada fuerza, y sobre todo la dinámica parlamentaria, irán develando las posibilidades de que esa alianza política de largo plazo tome forma. La reforma del sistema electoral, la regulación de las encuestas y el rechazo a la ley de “autoblindaje” que asegura impunidad a los parlamentarios corruptos, y la posible convocatoria a una reforma constitucional por parte de Benítez son algunos de los temas que estarán en agenda.
En lo inmediato, la renuncia y juramentación de Cartes también pondrán a prueba a los sectores de oposición de aquí al 1 de julio. De ahí el llamado de Efraín Alegre a una sesión con las autoridades partidarias del PLRA el próximo 22 de mayo para intentar unificar una postura que permita superar la interna partidaria con el sector liderado por Blas Llano, aliado parlamentario del cartismo.
Es probable que allí se refuerce la necesidad de mantener la Alianza, como formación que representa la nueva identidad política que llegó para quedarse en el Paraguay y que obedece al mandato de más de 1.100.000 paraguayos, que creen en el cambio como única vía para activar la democracia del país.
Así las cosas, quedan cinco años de gobierno para fortalecer la agenda de la unidad y para aglutinar a los liderazgos más representativos del progresismo político en torno a ella. Se trata de consolidar unos acuerdos básicos en lo programático que den cuenta del proyecto de país alternativo al continuismo colorado que encarna la Alianza. Una labor nada sencilla que debe incluir como principal objetivo la efectividad en la movilización de la población juvenil, con propuestas claras, frescas y que comprendan las inquietudes y necesidades de quienes, hasta ahora, son los más resistentes a participar.
La fuerza de la Alianza también ha de basarse en el nivel territorial, desde la construcción de liderazgos fuertes, hasta la constitución de una estructura para dinamizar de forma constante la participación ciudadana, con capacidad organizativa de cara a los próximos comicios. Todas estas labores son un gran reto que implican, primero, el acuerdo de los grandes liderazgos progresistas evitando de esta forma generar hojas de ruta dispersas y nucleando en una sola fuerza política la identidad de cambio que ha ido permeando en la sociedad paraguaya.
Notas:
[1] Actual senador por la ANR, Castiglioni también fue diputado y Vicepresidente de la República durante el mandato de Nicanor Duarte Frutos. 

Gisela Brito (@giselabrito) y Ava Gomez Daza (@Ava_GD)son investigadoras del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

martes, 22 de mayo de 2018

EEUU: “No reconoceremos a Maduro; otros podrán ser asesinos, ladrones, golpistas, pero son nuestros amigos”


Pedro Echeverría V.
1. Ayer domingo 20 se realizaron las elecciones presidenciales en Venezuela y, como se preveía, el presidente Nicolás Maduro sería reelecto. Pero también sabíamos que muchos países enemigos de la ideología del gobierno venezolano, inmediatamente lanzarían un comunicado desconociendo al gobierno de Maduro. Por ello Estados Unidos, la Unión Europea y los 14 países del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, México, Colombia, Chile, Perú, Canadá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá, Paraguay, Santa Lucía y Guyana) señalaron que no reconocerán los resultados de esta contienda. A éstos se sumó más tarde Panamá.
2. En política la ideología y los intereses que encubre, son determinantes. Hugo Chávez, Inacio Lula, Evo Morales, Fidel Castro, Pepe Mojica, los Kirchner, Rafael Correa, incluso Daniel Ortega –con sus contradicciones- formaron un grupo de centroizquierda o socialdemócrata que buscaron poner las bases políticas y económicas para construir un “socialismo del siglo XXI”. Dieron pasos muy importantes con el fin de debilitar el capitalismo y fortalecer a los sectores de los trabajadores explotados; pero pasados seis o siete años, los yanquis y sus burguesías locales, con el total apoyo de los medios de información, les destruyeron su iluso experimento; tal como sucedió con Allende en Chile en 1973.
3. Los yanquis han declarado siempre –con todo cinismo- cuando se les ha acusado de ser los peores asesinos del mundo y de apoyar los golpes militares y gobiernos fascista: “Si nosotros apoyamos los golpes militares y fascistas… pero son nuestros golpistas, es decir, nuestros amigos; y si declaramos que Castro, Allende, Chávez, son antidemocráticos, es porque son nuestros enemigos”. Así que todo es ideología: cada quien posee una ideología: Una a favor de los ricos de la clase explotadora y dominante y otra que apoya a los explotados, a los trabajadores oprimidos. No existe la neutralidad: o estás con los explotadores o estás con los explotados.
4. En el caso de Venezuela, con los gobiernos de Chávez, luego de Maduro, adopté una posición de apoyo casi total, aunque no dejé de criticar algunas posiciones: a) que después del golpe de 2002 no haya radicalizado su gobierno Chávez llevando a la cárcel a los jefes empresariales y proimperialistas; b) que no haya castigado a los proyanquis de la huelga petrolera; c) que no hayan liberado al magnífico cantante proguerrillero de Colombia; d) que Chávez Y Fidel hayan argumentado en una ocasión contra la guerrilla de las FARC y e) que hayan entregado su confianza al presidente Manuel Santos. Pero mi apoyo al gobierno de Maduro es casi total.
5. En México la influencia ideológica de los EEUU es muy grande, sobre todo, por la enorme diferencia de salarios que suele ser nueve a uno. Seguramente el 95 por ciento de los mexicanos sueña con tener los ingresos por hora de los gringos. Además los mexicanos son seguidores de las películas, la TV, la radio, la prensa yanqui. El modelo de vestir, de caminar, de besar, de irse a la cama; el modelo en arquitectura, de los interiores del hogar, de coche, todo absolutamente imitado a un país “triunfador” como EEUU. En México, a pesar que los EEUU han tenido un gobierno asesino y guerrerista, la gente no se ha dado cuenta. Trump le menta la madre a los mexicanos, pero como si nada pasara. (21/V/18)
alterar26

Venezuela dio una nueva lección al imperialismo

Venezuela demostró una vez más ser la bandera de lucha de los pueblos latinoamericanos en contra de la oligarquía internacional que por todos los medios ha buscado trastocar la voluntad democrática de una nación, en su afán por apropiarse de sus riquezas naturales y de su petróleo. Con su voto, millones de venezolanos cerraron la puerta a un nuevo intento de desestabilización con la ayuda de una recalcitrante derecha que no conoce más apego a la patria que su interés monetario.
Toda una nación salió a ejercer su derecho a elegir en libertad y democracia el gobierno que desea y a defender, con plena conciencia, su soberanía nacional, su agua, hidrocarburos y demás recursos, del asedio de las voraces trasnacionales que, con la ayuda de gobierno cómplices, han saqueado y devastado miles de comunidades indígenas, campesinas y rurales en países de todo el continente a través de la imposición de megaproyectos extractivos y de generación de energía, donde México no es la excepción luego de la aprobación de reformas estructurales regresivas como la energética.
Aún después de la incuestionable demostración de fuerza y unidad del pueblo venezolano habrá quienes desde el exterior, y en particular desde Estados Unidos, busquen seguir alimentando una confrontación social como la del pasado año cuando fracasaron en su intento por encender la chispa de una guerra civil que no encontró eco más que un reducido grupo manejado por la derecha venezolana.
Antes de los comicios, el presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció una maquinación entre el gigante del Norte y la Organización de los Estados Americanos (OEA), en la promoción de un plan de acciones violentas para intentar desestabilizar a Venezuela, una vez realizadas las elecciones. Es innegable que para el gobierno estadunidense y sus aliados la decisión democrática y el derecho a la autodeterminación de los países del continente sólo tiene validez si implica llevar al poder a gobiernos acordes a sus intereses, y dóciles a sus directrices.
La única confrontación que realmente subsiste tras la abrumadora decisión de los venezolanos en las urnas es la que enfrenta a dos esquemas diametralmente opuestos: el primero, un proyecto de izquierda que busca la defensa de los recursos de una nación para fomentar su propia riqueza y desarrollo al fortalecer su independencia económica y soberanía, elevando el bienestar y nivel de vida de la población en su conjunto; y el segundo, un proyecto voraz y depredador cuyo objetivo es la acumulación salvaje de capital a través de la imposición de salarios precarios y la concentración de la riqueza en una cuantas manos, llevándose las ganancias al extranjero, como sucede con la mayoría de las multinacionales.
Una lucha sorda contra Venezuela dio inicio antes de que se depositara el primer voto el pasado día 20, no importándoles a sus autores intelectuales poner en riesgo la salud de miles de personas, niños incluidos, al negarle al gobierno de Nicolás Maduro la venta de medicamentos por los laboratorios que antaño los suministraban a su gobierno; la propia Organización Panamericana de la Salud se ha negado al pago de las dosis para la campaña nacional de vacunación, buscando que la OEA declare un estado de emergencia humanitaria para permitir una encubierta intervención extranjera.
Lo mostrado en los conteos electorales es la antítesis de lo difundido por los medios de comunicación alienados con los intereses del gobierno de Estados Unidos y otras naciones de la Comunidad Europea como España, que por todos los medios han buscado crear una falsa realidad de lo que realmente acontece en Venezuela. Y México no ha estado exento a esta tendenciosa manipulación. A toda costa se pretende anular los derechos democráticos de los habitantes de la agredida nación, magnificando la inconformidad de reducidos grupos de agitadores al servicio de la derecha.
Personajes como los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón así como funcionarios de la cancillería han hecho el papel de comparsas del gobierno estadunidense en sus ataques a Venezuela y hasta se han atrevido a alertar de que bajo ninguna circunstancia debe permitirse la instauración de un modelo de gobierno similar en México, cuando por el contrario lo acontecido en la nación suramericana es un ejemplo de resistencia para América Latina y el mundo entero, en contra de la oligarquía internacional.
En diversos países del continente las derechas han mostrado su incapacidad para sacar a flote sus economías; a 2 años y medio de haber asumido el poder en Argentina, Mauricio Macri tiene al borde de la flotación al peso argentino frente al dólar. Su retorno a los brazos del neoliberalismo ha provocado un duro golpe a la economía de millones de familias de trabajadores y de la clase media, al haber disparado las tarifas de servicios básicos.
Desde finales de 2015, los argentinos han visto incrementar el precio del gas doméstico en un 1 mil 13 por ciento; las tarifas eléctricas se han disparado en un 1 mil 615 por ciento; el agua, en 500 por ciento; los autobuses, en 233 por ciento, y el Metro, en 178 por ciento. De esto, claro, poco se habla en los medios masivos de Estados Unidos y de México, como tampoco de la persecución judicial y encarcelamiento al expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a manos del derechista Michel Temer, con el fin de imposibilitarlo a participar en las elecciones presidenciales de octubre próximo.
Los detractores en México del gobierno de Maduro nada dicen de la devastación y despojo que enfrentan desde hace 4 sexenios los pueblos indígenas y campesinos por compañías extranjeras gracias a las reformas a la Ley Minera, hechas por Carlos Salinas en 1992 y apoyadas por los subsecuentes gobiernos de corte neoliberal: a la fecha existen 25 mil concesiones mineras que han permitido a firmas canadienses y hasta chinas apoderarse de 37 millones de hectáreas; 18.5 millones de las cuales pertenecen a 8 mil ejidos y comunidades agrarias, obligados a ceder sus tierras por la fuerza.
Con las leyes secundarias de la reforma energética, los despojos irán en aumento al permitir a las trasnacionales concretar proyectos hidroeléctricos y eólicos, hasta llegar a la devastación de regiones y ecosistemas enteros con la explotación del gas shale, mediante el sistema de extracción del fracking, que implica el uso de millones de litros de agua y la contaminación del subsuelo.
Contrario a un escenario de prosperidad nacional y bienestar social para millones de mexicanos, el modelo económico al que se opone al pueblo venezolano ha aniquilado en nuestro país la autosuficiencia alimentaria; tan sólo este año y para satisfacer nuestro consumo interno, el gobierno importará 16.5 millones de toneladas de maíz a un costo de 44 mil millones de pesos, mientras 2.5 millones de hectáreas permanecen sin sembrar a consecuencia de la devastación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en el agro nacional.
Por eso, hay que tomar el ejemplo de Venezuela para luchar por un cambio de fondo en un modelo económico que únicamente rinde dividendos y prosperidad a unos cuantos, sobre todo capitales trasnacionales cuyas inversiones, ahora tan defendidas en tiempos electorales, no han generado empleos bien pagados ni han sacado de la pobreza a millones de mexicanos.
Martín Esparza*
*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas
[OPINIÓN CONTRALÍNEA][SEMANA][D]

Trumpismo: el arte del insulto


Immanuel Wallerstein

Desde que llegó a presidente, Donald Trump ha insultado casi a todas las personas con las que ha interactuado. Parece que la única excepción son los miembros de su familia cercana. A ellos no los insulta, pero cuando caen de su gracia simplemente los ignora. También ha insultado a todos los países del globo, con la posible excepción de Israel.
Los insultos parecen ser un instrumento que define al trumpismo, uno que utiliza y saborea constantemente. Hay entonces dos cuestiones para el analista de Trump. ¿Por qué los profiere? ¿Le funcionan?
Algunos analistas atribuyen estos incesantes insultos, que son recurrentes aunque varíen a quien van dirigidos, a algún tipo de defecto mental. Es un megalómano hipersensible, dicen. No puede refrenarse. No tiene autocontrol.
Discrepo. Pienso que los insultos son parte de una estrategia deliberada, que Trump piensa que le ayudarán a impulsar: 1) su dominación de Estados Unidos y del escenario mundial y 2) la implementación de sus políticas.
¿Qué puede pensar Trump que consigue del juego de los insultos? Cuando insulta a una persona o a un país, los fuerza a tomar una decisión. Pueden contestar el golpe y arriesgarse a la voluntad de Trump de lastimarles de algún modo importante para ellos. O pueden buscar retener su favor haciendo alguna concesión importante para Trump. En cualquier caso, la relación se centra en torno a Trump.
Desde su punto de vista, esto lo vuelve el perro alfa. Es más, él no sólo quiere estar en la cima de la escala mundial de poder, quiere que la gente vea que está ahí. Los insultos sirven a dicho propósito.
Enfrentada a optar entre dos respuestas indeseables al insulto, la persona o la nación insultadas pueden intentar hacer una alianza con otros que son insultados de modos semejantes o al mismo tiempo. Pero resulta que los aliados potenciales están sosteniendo el mismo debate de qué hacer para lidiar con los insultos. Y el aliado potencial puede optar por una respuesta muy diferente.
En este punto, la persona o el país insultado pueden intentar persuadir al aliado potencial que cambie de táctica. O puede buscar otros aliados potenciales. En cualquier caso, más que enfocarse en cómo lidiar con los insultos de Trump, se enfocan ahora en conseguir aliados. Se desvían así del asunto principal, el beneficio de Trump.
Trump puede entonces variar sus tácticas. Puede ofrecer alguna concesión parcial a la persona o al país insultado. Puede hacerlo de un modo que sea ambiguo o por tiempo limitado. La persona o el país implicados deben entonces escoger entre tragarse su reciente humillación y ofrecerle gratitud por la concesión, o considerar insuficiente la concesión.
Si optan por la gratitud, la persona o el país viven bajo la espada de Damocles de que el insulto vuelva a ocurrir, pese a todo. O puede sufrir la ira de Trump. En cualquier caso, Trump logra lo que quiere.
Puede utilizar esta táctica para apaciguar a los críticos situados a su derecha o a su izquierda. En realidad, esto le ayuda a emerger como el centro razonable, sin importar qué políticas esté emprendiendo.
Una última ventaja. Dado que los tuits de Trump son inconsistentes, puede reclamar el crédito cuando el resultado le es favorable (merezco el Premio Nobel). Pero siempre que el resultado no sea tan favorable como esperaba, culpa a alguien o a todos los de su círculo cercano, afirmando que no siguieron sus instrucciones.
Debemos ahora responder la cuestión de si los insultos funcionan. ¿Logran los beneficios que Trump esperaba obtener? Debemos comenzar con lo que Trump debe encontrar preocupante. Tiene unos índices de impopularidad muy altos en las encuestas de opinión en Estados Unidos. Y en la vasta mayoría de las naciones la opinión respecto de Trump es muy negativa.
Está bastante inseguro de ganar las elecciones de 2018 y de 2020. Su base conservadora está descontenta, lo que puede conducir a abstenciones de su parte, o a ponerle menos esfuerzo a conseguir el voto conservador.
No obstante, pese a esta débil muestra, el juego de los insultos parece haber incrementado, cuando menos ligeramente, su nivel de apoyo. ¿Es esto suficiente para su propósito primario, inmediato, de relegirse? Necesita mostrar a los votantes y a otras naciones algunos logros.
Tiene unos pocos. En el escenario estadunidense, tiene el proyecto de ley de reducción de impuestos. Y en el escenario mundial, tiene (hasta ahora) la próxima reunión con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Pero también tiene fracasos. No ha podido (hasta ahora) conseguir sus planeadas medidas de inmigración ni el dinero para el muro. Y a escala mundial su rechazo del acuerdo con Irán ha consternado a la mayoría de las naciones.
La pregunta es si la respuesta a los insultos se inclinará seriamente en su contra. Es difícil decirlo. Puede llegar repentinamente. O puede reptar por entre el pantano. El punto real es que lo que le consiguen los insultos no puede seguir para siempre. Esto resulta de que demasiada gente y demasiadas naciones pierden demasiado.
La pregunta, entonces, no es si habrá una reacción en su contra, sino cuándo. Este es el juego que estamos jugando todos cada día, en las elecciones a todos los niveles concebibles, en las alianzas reformuladas por todo el mundo. No si ocurrirá, sino cuándo.
Traducción: Ramón Vera-Herrera
©Immanuel Wallerstein

México ante Venezuela: una posición equivocada


La Jornada 

En un comunicado de prensa emitido ayer, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dijo que no reconoce la legitimidad del proceso electoral realizado el domingo 20 de mayo en Venezuela, que culminó con la relección del presidente Nicolás Maduro, pues el proceso en mención no cumple con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente. En consecuencia, determinó llamar a consultas a la embajadora mexicana en Caracas, comunicar tal posición a la representante venezolana en nuestro país, emitir una alerta para los sectores financiero y bancario mexicanos sobre el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela que no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional (en pugna con los otros poderes de ese país), incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior, reducir al mínimo las actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar, y suspender hasta nuevo aviso las visitas de alto nivel a Venezuela. Asimismo, la cancillería comunicó que “seguirá buscando (…) contribuir a la restauración de la institucionalidad democrática, el respeto de los derechos humanos y la plena vigencia del estado de derecho” en la nación sudamericana.
Es pertinente recordar que los comicios presidenciales del domingo anterior en ese país fueron boicoteados por la mayor parte de la oposición, lo que derivó en un triunfo aplastante de Maduro y en cuestionamientos internos y externos sobre la legitimidad de la elección. Pero, independientemente de lo que se piense y diga sobre tal proceso, la decisión de la SRE de desconocer la consulta ciudadana en el país sudamericano constituye un atropello a los principios diplomáticos mexicanos y ejemplifica los alarmantes desvíos de los gobiernos recientes con respecto de los pilares de una política exterior que fue ejemplo y punto de referencia para la comunidad internacional y significó, para México, un poderoso instrumento de defensa de la soberanía nacional.
La llamada Doctrina Estrada, que hasta el sexenio de Vicente Fox guió las determinaciones de la diplomacia nacional, establece con claridad: México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimiento, porque considera que esta es una práctica degradante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados, en cualquier sentido, por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros, por lo que el gobierno nacional se limitará “a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando, cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente, ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades”.
A la imprudencia de no reconocer la legitimidad de la elección venezolana deben agregarse la desafortunada alineación de la diplomacia nacional con los designios belicistas e injerencistas del gobierno de Donald Trump hacia Venezuela –que difícilmente podrían compaginar con el propósito de contribuir a una solución pacífica para la crisis de la nación sudamericana– y la torpeza de sumar a México a un conjunto de aliados de Washington que buscan deponer al actual gobierno venezolano por medio de un bloqueo económico, presentado en forma eufemística como medidas políticas y económico-financieras, en una declaración conjunta emitida por los gobiernos de Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos y, lamentablemente, el de nuestro país.
Por lo demás, hay una preocupante incongruencia entre el hecho de oponerse en los foros internacionales al bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba y participar en la construcción de un cerco semejante en contra de Venezuela. Más allá de la polémica sobre la crítica circunstancia política por la que atraviesa esa nación, e independientemente de simpatías o antipatías hacia el régimen de Maduro, los extravíos de la cancillería mexicana en esta materia resultan lesivos para nuestro país. Es necesario volver a los principios diplomáticos que hasta hace unas décadas colocaron a México como actor ejemplar y prestigioso en el concierto de las naciones.

lunes, 21 de mayo de 2018

Otros horizontes


Gustavo Esteva

Las luchas convencionales se han vuelto obsoletas. Pero no hemos podido precisar su­ficientemente lo que necesitamos dejar atrás para crear opciones apropiadas.

Hace tiempo se usa la palabra cleptocracia. Atribuye a quienes gobiernan la propensión morbosa a robar que tienen los cleptómanos. Se ha usado para denunciar y exhibir la deshonestidad de un grupo gobernante más dedicado a robar que a gobernar. Es útil ahora explorar una hipótesis doble: que esa condición se ha hecho global y que tiene inclinación fascista, que los gobiernos actuales del mundo entero tienen una doble propensión, al hurto y al fascismo. A la corrupción que ha invadido paso a paso todas las estructuras de la sociedad y el gobierno, se agrega ahora la peligrosa inclinación a asociar las reivindicaciones sociales con las nacionales dentro de un encuadramiento unitario basado en la emoción patriótica, exacerbada por amenazas supuestas o reales de un enemigo que está dentro y fuera del territorio nacional y exige un ejercicio autoritario excluyente.


En su momento se dio gran visibilidad a la forma en que los bienes públicos de lo que fue la Unión Soviética fueron a parar a manos de un pequeño grupo de oligarcas, un tipo de transición que los mexicanos conocemos bien desde tiempos de Salinas. Ha tenido menos difusión la forma en que esa manera de privatizar se convirtió en un dispositivo permanente para el saqueo.

Es útil apelar a Foucault al usar el término dispositivo. Con esa palabra se refería a un conjunto heterogéneo que compone los discursos, las instituciones, las habilitaciones arquitectónicas, las decisiones reglamentarias, las leyes, las medidas administrativas, los enunciados científicos, las proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas. En fin, entre lo dicho y lo no dicho, he aquí los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que tendemos entre estos elementos (Foucault, Dits et écrits, vol. III, pp. 229 y ss).

El saqueo de Rusia en estos años no ha tenido tanta visibilidad como la privatización, pero es conocido. Lo es mucho menos la inclinación fascista en ese dispositivo cleptocrático. Una forma de mostrarla es aludir a la forma en que las ideas de Iván Ilyin moldearon las prácticas de Putin, guiaron su carrera y actualmente caracterizan la orientación del gobierno. Desde 2005 Putin empezó a rehabilitarlo en Rusia como filósofo de la corte, lo cita a menudo y en su régimen se divulgan ampliamente sus libros y sus ideas. Ilyin fue un extravagante filósofo que se hizo admirador de Mussolini al ser expulsado en 1922 por el gobierno soviético. Consideraba que la democracia, el marxismo y el socialismo eran un solo continuum de corrupción. Abogaba por la contrarrevolución violenta y la supresión del estado de derecho, para que un ejercicio dictatorial aglutinara a las masas en torno a la unidad sagrada de Rusia. (Un artículo reciente de Timothy Snyder describe bien esta presencia de Ilyin en el régimen de Putin... y lo asocia con la situación actual en Estados Unidos.)

Las fuentes intelectuales de la forma Trump del Partido Republicano son muy distintas. Ayn Rand, por ejemplo, no es Ilyin, aunque pertenezcan a la misma estirpe ideológica. Igualmente, hay diferencias significativas en la manera de organizar el saqueo, la composición de la cleptocracia o las expresiones de la inclinación fascista, que en ambos países se encubre bajo la pretensión de que prevalece aún el estado de derecho y la forma democrática de gobierno y se presenta como expresión del carácter excepcional del país y de la necesidad de enfrentar acechanzas externas e internas.

Hay países en que el carácter cleptocrático del gobierno es aparatosamente evidente, como en Brasil o México, otros en que sólo recientemente se reconoce, como en Nicaragua, y otros en que es muy difícil apreciarlo, como en Suecia o Canadá. La noción de dispositivo y un análisis cuidadoso permite mostrar que se trata de un fenómeno muy general. Regímenes fiscales como el de Trump, que no parecen expresión de corrupción, cumplen la misma función social que las tropelías de Odebrecht; son formas de despojo del conjunto para beneficio de unos cuantos. Las apariencias de decencia y honradez de muchas sociedades y gobiernos no resisten un análisis cuidadoso; son claramente engañosas.

Esta situación no es un accidente. No se trata de que un pequeño grupo de bandidos fascistoides haya logrado control de las estructuras de gobierno, por lo que bastaría deshacerse de ellos para curar al régimen de su propensión al hurto y al fascismo. Encarcelar a presidentes y altos funcionarios cleptomaniacos es saludable y genera una sensación de alivio y justicia ante la corrupción rampante, pero nada resuelve; el dispositivo permanece. No basta sustituir a algunos de sus operadores; es necesario desmantelarlo, porque la corrupción y la inclinación fascista están estructuralmente incorporadas en él.

Lo que ahora ocurre no es mero populismo o autoritarismo, ni un simple sesgo ideológico de algunos gobernantes. Es un mecanismo que compromete a capas y sectores de la sociedad que a veces son muy amplios. El dispositivo que hoy padecemos en el mundo entero hace cómplices a ciertos sectores de la población de la exclusión de otros, para desechar a los desechables y discriminar brutalmente a capas muy amplias, en nombre de intereses nacionales emocionalmente definidos. Sólo podemos desmantelar el dispositivo si nos atrevemos a verlo.

Abecedario para entender la victoria del chavismo en Venezuela

Katu Arkonada *

El chavismo volvió a ganar las elecciones en Venezuela. Son 22 de 24 elecciones celebradas en Venezuela desde el triunfo del comandante Chávez en 1998, triunfo que inauguró el cambio de época en América Latina.

En un claro ejemplo de disonancia cognitiva, una buena parte de la opinión pública internacional, incluida la izquierda, no termina de entender por qué si Venezuela es una dictadura en medio de una guerra civil, se celebran elecciones en paz, sin muertos, y con resultados parecidos, en participación y apoyo al ganador, a otros procesos electorales en el continente.
Vamos con un breve abecedario para intentar comprender lo sucedido:
C de chavismo. Este abecedario no comienza por la A, si no por la C de chavismo, que más que un concepto teórico, es una teoría de acción colectiva, plebeya, llevada a la práctica. Sin el chavismo político y sociológico, salvaje en palabras de Reinaldo Iturriza, no sería posible entender no ya la revolución bolivariana, sino la resistencia heroica a los ataques políticos, económicos y mediáticos contra un proceso, ataques que comenzaron con la victoria de Chávez, pero se recrudecieron con la muerte del comandante en 2013.
E de elecciones. Celebradas en un ambiente de total calma y tranquilidad, y garantizadas por un sistema electoral que la propia Unión Europea ha avalado, o el ex presidente estadunidense Jimmy Carter ha considerado comoel más seguro del mundo. Es necesario destacar que el proceso para votar se abre mediante la huella dactilar, única, de cada persona, que permite realizar un voto electrónico en una máquina, que a su vez emite un recibo, que a su vez se introduce en la urna. Por tanto, el proceso tiene 3 salvaguardas que lo convierten en extremadamente seguro y confiable ante cualquier auditoría.
F de Falcón. Henri Falcón, el segundo candidato (de los cuatro que había, un oficialista y tres de oposición) más votado, ha demostrado que se puede ser opositor, plantear medidas que suponen un regreso a la doctrina del shock neoliberal, y competir electoralmente siempre que se haga de manera democrática y no violenta.
M de Maduro. La ofensiva chavista que permitió ganar 20 de 23 estados en el país y más de 300 alcaldías, así como las elecciones a la Asamblea Constituyente, no hubiera sido posible sin el liderazgo de Nicolás Maduro. Es necesario recordar que el actual presidente venezolano no sólo fue un gran dirigente sindical ya desde los tiempos en que Chávez daba el golpe cívico-militar de 1992, sino que además de diputado, y constituyente, fue el mejor canciller que ha tenido la ALBA, durando en su cargo seis años.
G de guerra económica. Estas elecciones se han realizado en medio de una hiperinflación y especulación cambiaria inducida, situación sumada a la caída de los precios del petróleo que pasaron de 120 a 20 dólares por barril en cuestión de meses, y la corrupción presente en todo gobierno donde se mueven cantidades millonarias en contratos públicos (desde México hasta Argentina).
O de Oposición. Estas elecciones son la derrota de la oposición, con V de violenta. La oposición violenta que asesinaba personas en las guarimbas o las quemaba vivas por ser pobres, negras, chavistas... Apostaron por una estrategia de confrontación violenta, estrategia que ha sido derrotada por un pueblo organizado, que castigó electoralmente al chavismo en las elecciones legislativas de 2015, pero no avaló electoral ni políticamente la confrontación violenta y golpista.
S de Santo Domingo. Esperamos que un día se hagan públicos los acuerdos de Santo Domingo que nunca llegaron a firmarse, y por qué la oposición venezolana, después de haber acordado con la delegación del gobierno seis puntos, incluida la celebración de elecciones y el reconocimiento al resultado de las mismas, nunca se sentó a firmar y ratificar el acuerdo al que habían llegado.
U de United States. Así, en la lengua del imperio, para entender la forma de pensar de un país que ha hecho del imperialismo su doctrina política, económica y militar; de un país que mientras se rodea de muros y expulsa migrantes, siembra de bases militares América Latina e impulsa golpes de Estado; de un país cuyo Comando Sur cree tener jurisdicción sobre naciones que defienden su soberanía política, económica y territorial. El imperialismo hoy está más presente que nunca en Venezuela (declarada peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos), y el objetivo es claro: petróleo, gas, coltán y otros recursos estratégicos.
Z de Zapatero. La agresión sufrida por el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, nada sospechoso de chavista, en un colegio electoral donde votan las clases altas de Caracas, retrata a la oposición venezolana. Una oposición con rasgos no ya autoritarios, sino fascistas.
Este pequeño abecedario nos va a ayudar a entender lo que ha sucedido hasta el día de hoy, donde el chavismo se ha impuesto con rotundidad a una oposición dividida en la táctica y la estrategia a seguir. Pero toca estar vigilantes, la estrategia envolvente que viene ahora pasa tanto por el aislamiento internacional de la revolución bolivariana, como por una estrategia de desestabilización para intentar ganar mediante la violencia lo que no han podido ganar en las urnas.
El gobierno venezolano tiene muchos defectos, como todos los gobiernos del mundo, pero el pueblo venezolano ha hablado en las calles y ha dado un voto de confianza a Maduro para resolver una crisis económica inducida. Es claro que el chavismo tiene más apoyo que el proyecto opositor de vuelta al neoliberalismo y eso es lo único que debería importarnos, respetar la soberanía política, económica, territorial y popular de un pueblo informado y politizado, que aun con la necesaria crítica y autocrítica, no quiere volver al pasado.
*Katu Arkonada ha participado como observador y acompañante del proceso electoral venezolano. Análisis enviado desde Caracas la noche del 20 de mayo de 2018

American Curios : Violencias

David Brooks

Jaelyn Cogburn, alumna de la Preparatoria Santa Fe, en Texas, rompió en llanto al hablar durante el funeral de una estudiante de intercambio de origen paquistaní que se alojaba en su casa, quien murió en un tiroteo perpetrado por uno de sus compañeros el pasado viernesFoto Ap

Otra vez, otra vez.

Hasta la fecha en este 2018, hay más bajas mortales de estudiantes y maestros en escuelas que de militares estadunidenses reporta el Washington Post. Van 22 incidentes de tiroteos en escuelas en Estados Unidos en las 20 semanas de 2018, o sea en promedio un tiroteo escolar por semana, reporta CNN. Unos 214 mil menores de edad han sido testigos de violencia por armas de fuego en 216 escuelas desde la matanza en la preparatoria de Columbine en 1999; por lo menos 141 niños y educadores han perecido y 284 han resultado heridos, calcula el Washington Post.
Tal vez lo peor es que ya no sorprende. Una estudiante en Santa Fe, Texas, que sobrevivió el tiroteo el viernes comentó que ha estado ocurriendo en todas partes. Siempre había sentido que eventualmente ocurriría aquí también. Los estudiantes en Parkland, Florida, que detonaron un movimiento nacional por el control de armas de fuego después de sufrir una tragedia similar hace sólo tres meses expresaron su solidaridad y acusaron a los políticos cómplices de los promotores de armas de que ahora tienen más sangre de jóvenes en sus manos.
Estados Unidos se distingue por ser de los pueblos más armados del mundo y le gana, por mucho, a todos en la tasa de tiroteos masivos (en segundo lugar está Yemen). Según una investigación, los estadunidenses representan alrededor de 4.4 por ciento de la población mundial, pero son dueños de 42 por ciento de la armas en manos privadas en el mundo y se comprueba la correlación directa entre la tasa de armas en manos privadas y los tiroteos masivos.
Estos episodios sacuden a esta sociedad, pero no lo suficiente. Tal vez porque este es uno de los países más violentos del mundo. Hoy día tiene por lo menos siete frentes de guerra en el extranjero con un incesante incremento de víctimas civiles; nadie sabe cuántos, ni sus nombres, ni cuántos son estudiantes o maestros igualitos a los de Florida y Texas.
Los balazos dentro y fuera de sus fronteras son sólo una de las expresiones de violencia en este país. La violencia ejercida por las autoridades dentro del país –contra inmigrantes, contra jóvenes negros desarmados, en el sistema carcelario más numeroso del planeta– es sólo una expresión de la violencia sistémica que azota a esta población.
Una parte se manifiesta claramente en las actuales políticas contra los más vulnerables, incluida la reducción de programas de bienestar social, la asistencia alimentaria, apoyos para salud y vivienda, para menores de edad, la desregulación de normas ambientales y laborales, el ataque frontal contra programas de salud de las mujeres incluyendo el aborto, y ni hablar, las medidas brutales contra los inmigrantes.
Pero tal vez la violencia más extrema y enmascarada es la desigualdad económica. En medio de un auge económico –la tasa de desempleo históricamente baja, la tasa de ganancias empresariales alta, nuevos récords de alzas en los mercados bursátiles– resulta que alrededor de la mitad de la población está viviendo en condiciones cada vez más precarias en el país más rico en la historia.
Varios informes recientes documentan esta realidad. En uno realizado por la organización caritativa nacional United Way, recién emitido, se descubrió que más de 40 por ciento de los hogares estadunidenses no pueden pagar los costos básicos de vida como renta, transporte, cuidado de los niños y teléfono celular. Otros 16.1 millones de hogares sobreviven en la pobreza; uno de cada seis menores de edad viven en hogares que batallan para tener comida suficiente cada día.
A la vez, el uno por ciento más rico duplicó su concentración del ingreso nacional de 11 por ciento en 1980 a 20 por ciento en 2016; mientras 50 por ciento de los de abajo, que antes captaban 21 por ciento del ingreso nacional, bajó a 13 por ciento en ese periodo, según el Informe Mundial sobre Desigualdad Económica 2018 de Thomas Piketty y otros.
El tercer hombre más rico del planeta, Warren Buffet, al señalar que la riqueza de los 400 estadunidenses más ricos se multiplicó 29 veces entre 1982 y hoy día, comentó que el problema con la economía eran los multimillonarios como él, argumentando que la concentración aguda de riqueza es a costo de millones de desamparados. Según otro informe, esos 400 más ricos ahora concentran más riqueza 204 millones, o el 64 por ciento de la población de abajo.
Buffett, junto con Bill Gates y Jeff Bezos, el trío más rico de todos los estadunidenses, concentran más riqueza que el total de 50 por ciento de la población de abajo; más de 160 millones de personas, según un informe del Institute for Policy Studies.
En años recientes, incluso antes de Trump, figuras como el economista Premio Nobel Joseph Stiglitz, el ex presidente Jimmy Carter y el senador Bernie Sanders han advertido sobre cómo la democracia estadunidense está amenazada por el surgimiento de lo que algunos llaman una oligarquía, o una plutocracia, o el uno por ciento (contribución al debate público de Ocupa Wall Street).
Ante todo esto, está más vigente que nunca la Campaña de los Pobres, el movimiento originalmente impulsado por Martin Luther King hace 50 años, que renace ahora con el mismo llamado moral contra lo que definen como la violencia sistémica e interrelacionada del militarismo, el racismo y la pobreza.
También es en este contexto en que se detonó la serie de huelgas sin precedente en seis estados durante los últimos meses, precedente con miles de maestros no sólo para exigir mayores salarios, sino por el fin de las políticas de austeridad.
Y es que aquí no existe sólo la violencia física con armas, sino que hay otra aún más letal que golpea con políticas (algunas de las cuales nutren la física). No es que esto pueda explicar la violencia de las armas, pero tampoco se puede entender sin ese contexto.
Las políticas neoliberales promovidas por Washington y sus aliados por todo el mundo durante más de tres décadas también se han aplicado dentro de Estados Unidos. Las consecuencias, igual que en otros países, son violentas.

El nuevo gobierno empresarial en Ecuador



El día de ayer el tablero político en Ecuador volvió a trastocarse a raíz de la designación de Richard Martínez como el nuevo ministro de Economía. No hay vueltas que darle ni eufemismos de “diálogo” o “consenso” que valgan: el nuevo ministro tiene una larga tradición en el lobby empresarial. De acuerdo con la información disponible, fue consultor para la CORPEI (asociación privada de lobby institucionalizado) y director de asuntos económicos y de comercio exterior de la Cámara de Industrias y Producción (CIP). En el año 2012 llegó a la vicepresidencia de la CIP y sólo 2 años después logró ascender a la presidencia de la misma institución. Por si fuera poco, desde 2015 Martínez es presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), máximo órgano de representación de los gremios y federaciones empresariales en Ecuador. Según información del propio Comité Empresarial, éste representa los intereses de las empresas más grandes del país (30% del PIB). El nombramiento de Martínez como máximo representante de la política económica consolida la tendencia del gobierno de Moreno hacia la entrega el Estado a los poderes empresariales: Eva García, Pablo Campana y Raúl Ledesma, ministros actuales de Moreno, también vienen directamente de esa línea.
Martínez ha jugado un importante rol desde 2014, pujando por un modelo neoliberal sin tapujos. No hay nada que ocultar: él se define como un liberal. Debe entenderse que Martínez remplaza a María Elsa Viteri, quien sólo estuvo dos meses en el cargo y que, aunque venía claramente con un plan de ajuste bajo el brazo, tuvo la “desacertada” posición de defender el cálculo de la deuda pública hecha por el gobierno de Rafael Correa. Evidentemente, la anterior ministra disputó el poder del Contralor General encargado —y los poderes que representa— quien dictaminó que la deuda había superado el techo constitucional, intentando ilegalmente llevar a la cárcel a Rafael Correa. Quien hoy encabeza la Contraloría es el encargado de liderar la maquinaria de persecución que ha implementado Moreno -bajo el manto de la “reinstitucionalidad” del país- y el que, mediante un oscuro oficio del mismo 14 de mayo, destituyó a Viteri por causas poco claras (supuestamente, deudas pasadas con el Estado que impedirían ejercer un cargo público). Así, las élites empresariales han cooptado por completo la política económica del país.
La agenda de los grupos a quienes representa el ministro de Economía está clara. Él y sus asociados lo vienen proponiendo desde hace varios años. Para muestra, enumeramos algunas de las propuestas hechas durante 2016 y 2017:
Las propuestas de la Cámaras de Comercio —“Consenso Ecuador 2016”—, al que Martínez también representa a través del CCE.
Propuestas del Consejo Consultivo Tributario entre gobierno y empresarios en 2017 (liderado por Martínez)
Reducir el impuesto a la renta de sociedades al 15%
Exonerar las ganancias de capital dentro del impuesto a la renta
Eliminación de anticipo de impuesto a la renta
Eliminar el anticipo del impuesto a la renta
Derogación del impuesto a la salida de divisas (ISD)
Restablecer escudos fiscales que están en la normativa (como límites a gastos deducibles)
Eliminar el impuesto progresivo a las personas naturales y sustituirlo por un impuesto proporcional del 15% —clase media pagará más y los ricos menos—
Eliminar los límites a los convenios de doble tributación, conocidos mecanismos que facilitan la elusión tributaria
Reducción del IVA del 12 al 10%
Eliminación del impuesto a la salida de divisas
Eliminación de impuestos ambientales a vehículos y unificación con el impuesto a la propiedad de vehículos
Aumentar los créditos fiscales de la importación (en especial el del ISD)
Derogación del Impuesto a la Herencia
Facilitar y ampliar la devolución de los tributos de importación (“Drawback”)
Eliminación de algunos de los impuestos selectivos a bienes suntuarios.
Derogar el impuesto a le especulación del suelo
Una reforma laboral para reinstalar la flexibilización. Reducir los beneficios por discapacidad, maternidad o asociación sindical. Eliminación de las consideraciones de vejez u orientación sexual del trabajador, aduciendo que todo esto limita la contratación.
Facilitar la devolución de IVA a exportadores
Revisión de las normas contables, que simplifique los trámites y facilite la tendencia mundial hacia la elusión fiscal.
Revisar fórmula del cálculo del ICE, simplificando su esquema
Nuevas reglas macro-fiscales, rememorando los programas de reformas estructurales del Consenso de Washington.
Incrementar los incentivos al turismo, entre los que se propuso exoneración de impuestos a la renta, ISD y devoluciones.
“Independencia” de la seguridad social como la primera fase de la privatización
Eliminación de retenciones e incentivos para sectores como el camarón, arroz o construcción.
Restauración del viejo Estado camuflado con eufemismos como “Reforma institucional de la democracia y el bienestar
Eliminación del impuesto de activos en el exterior
Eliminar impuestos selectivos a perfumes
Estas y muchas otras propuestas fueron parte del gran acuerdo que propuso Martínez y aceptó Moreno. Evidentemente, dentro del “diálogo” no estuvieron las altas tasas de interés que cobra la banca o la impúdica concentración del mercado en los oligopolios que impiden cualquier emprendimiento de los pequeños empresarios. Tampoco están en agenda los altos subsidios que recibe el sector empresarial ni la evasión de impuestos. Un diálogo a medida y que sigue teniendo las mismas consecuencias que hace 100 años: subsidios a los ricos financiados con recortes a las prestaciones sociales de los pobres.
Muchas de estas propuestas ya han sido aceptadas por Moreno. No obstante, Martínez seguramente continuará con lo que quedó inconcluso: que el Ecuador vuelva a ser un país de bajos impuestos y con el gasto ajustado por el lado social, fortaleciendo la tasa de ganancia de las élites importadoras. Como se ha dicho en artículos pasados de CELAG, el neoliberalismo en Ecuador ha sido reinstaurado a cuentagotas durante este último año. En todos los frentes, Lenin Moreno se siente cómodo poniendo al Estado de rodillas frente a los poderes; y en materia económica ha sido esquivo y ambivalente, queriendo incorporar silenciosamente un (viejo) nuevo orden económico. Pero hoy, al cumplirse un año de gobierno, da un golpe de timón definitivo, dejando sellada una postura donde no caben más elucubraciones ni grises: Moreno es un neoliberal mesurado. ¿Debe sorprendernos? No. Recordemos que antes de ser vicepresidente de Correa lideró las cámaras de turismo y, en el último año, ha colocado sistemáticamente al Estado en la picota ¿Le ha sorprendido a la izquierda? Sí. Como un camaleón, siempre desconcierta.