Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.
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domingo, 30 de agosto de 2020

FSM, ¿un espacio para el debate o para coordinar planes de acción?

Foro Social Mundial

Fuentes: Rebelión - CLAE

Otro mundo es posible: ese fue el disparador que enamoró a quienes luchaban en contra de la injusticia y la destrucción del planeta, pero obviamente lo que se intentaba era evitar este mundo de la financiarización y el despojo mundial. El Foro Social Mundial (FSM) pasó a ser desde 2001 y por varios años un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y se constituyó en voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos.
Casi dos décadas después, algunos de los históricos fundadores convocaron a replantear objetivos y evaluar potencialidades. Pero hoy lamentamos la ausencia de varios de los pensadores críticos que le dieron fuerza al Foro, desde nuestro Eduardo Galeano, pasando por José Saramago, Samin Amin, Immanuel Wallerstein, Francois Houtart, Samuel Ruiz. Eso habla también de la falta de renovación del pensamiento crítico (o de la falta de su difusión y socialización)
«¿El Foro Social Mundial, que celebra su vigésimo aniversario en 2021, es sólo un espacio abierto o puede, debería ser, también un espacio de acción? Esta cuestión ha sido discutida durante años en su Consejo Internacional y hasta ahora no hubo posibilidad de llegar a una conclusión”, señala el manifiesto de los fundadores.
El Foro Social Mundial todavía tiene un gran potencial para darle voz y ayudar a los movimientos a poner sus alternativas en un contexto global donde los nuevos discursos y prácticas puedan converger. Es por eso que pedimos un “renovado foro social mundial”, agrega.. 
“Nos enfrentamos a una crisis global multidimensional; se necesita acción a nivel local, nacional y global, con una articulación adecuada entre ellos. El FSM es el marco ideal para promover esta acción. De eso se trata esta iniciativa», concluye el documento
 Desanclarse del pasado
Durante muchos años, muchos “progresistas”, anclados en el pasado, trataron de sortear las críticas a la realidad del FSM. Hace un par de años señalábamos que muchos habián tomado posturas cercanas a la máxima que dice que “en una fortaleza sitiada, la crítica es traición” (lo único fuera de debate son los principios). Las dudas siguen vigentes: continuar dentro del FSM para introducir estos debates tan necesarios o construir otra herramienta y en ambos casos, con quién. 
Claro, todo ésto en plena ofensiva neocolonial y en un declive del progresismo a nivel latijoamericano y mundial, una mirada conservadora impuesta por los medios hegemónicos y las redes sociales, y el temor de algunos “organizadores” a perder a sus patrocinantes.  
Estamos a la puerta del efecto de las nuevas tecnologías en la sobrevida de los trabajadores y la economía, así como las noticias falsas (fake news), la posverdad y la inteligencia artificial, lo que hace necesaria un nueva agenda, pero manejada desde el sur. Claro, de todo esto ni se hablaba en 2001 en Porto Alegre… 
Señalábamos que el comité brasileño nunca quiso dejar el poder en un modelo anárquico abstracto basado quizá en la visión de las comunidades de base católicas brasileñas, sin ninguna relación con la realidad. Y el Comité Internacional, de personalidades, siguió manejado por pequeños grupos y figuras que más allá del altermundismo, representan a ONG (algunas a sueldo), cada una de ellas con líneas y propósitos tan concretos como propios, y muchas veces apenas a sí mismos.
Nueva agenda, nuevas formas
La única posibilidad de reflotarlo es para que vuelva a ser un espacio de acción (y no sólo de debate) que incida en el mundo, reviendo su carta de principios acorde a la realidad de un mundo peor que el de hace 20 años, poniéndose acuerdo sobre los temas a debatir, incluyendo el cambio climático, las migraciones, las guerras, la deuda externa, el dominio de las nuevas tecnologías, las finanzas especuladoras, la enorme desigualdad, el hambre, los modelos de desarrollo.
En el foro de San Salvador, por ejemplo, ni se habló del cambio climático. Se impusieron los temas canalizados por ONG europeas y estadounidenses, interesados en temáticas que no son urgentes ni importantes para nuestras sociedades, pero que cuentan con financiamiento para su organización.
Durante mucho años, el discurso de la horizontalidad se contradijo permanentemente con el autoritarismo y la manipulación desde las estructuras del poder del FSM), más entusiasmadas en organizar eventos (todo es eventual, no hay continuidad ni seguimiento de los temas y debates) entre convencidos, que dar la pelea por el pensamiento crítico anticapitalista.
Recordamos que cuando los movimientos políticos comenzaron a acercarse al Foro, se hizo todo lo posible para alejarlos, con la excusa de evitar la contaminación. Y nuestros presidentes progresistas no fueron bienvenidos. E incluso, recordemos, el grupo brasileño impidió que el Comité Internacional emitiera un comunicado contra el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff. Ni siquiera se defendió la democracia.
En los primeros foros, por ejemplo, el panel que se organizó sobre la Utopía demostró la necesidad del debate, de la batalla de ideas, en la guerra cultural contra el capitalismo y las fuerzas neocoloniales. 
Hace unos años, las personalidades que dieron vida y prestigio al FSM coincidían en señalar la profunda crisis, como indicaban las cifras y la falta de repercusión y entusiasmo, e insistían en la necesidad de dar paso a una horizontalidad siempre inclusiva y transparente, pero aceptando que es necesaria un mínimo de organización y estructuración.
Desde el comienzo del proceso se insistió (desde los medios alternativos) en la necesidad de que se crearan instrumentos para compartir con los que no concurrían a los foros Pero el FSM fue quedando con iniciativas endogámicas: de cada Foro no llegó nada de las experiencias al resto del mundo.. Hoy los medios electrónicos hacen posible lo que hace 20 años era impensable.
El antiguo diseño del FSM es facilitador de la fragmentación, de que cada panel crea que lo más importante es su lucha y no la que dio origen al mismo, la necesidad de inventar un mundo diferente, justo, equitativo, de paz, de respeto a la naturaleza. Como decía Galeano en los setenta, mientras algunos hacen la revolución, Brigitte Bardot lucha en defensa de las ballenas azules…
En más de tres lustros, el FSM corrió los peligros como la rutinización, la oenegización, la cooptación, la burocratización, la falta de participación de movimientos reales, la dispersión, la infiltración, el copamiento. Y esta realidad lo confirma. En medio de la crisis sistémica del capitalismo, con una crisis climática, política, social, sanitaria, migratoria, alimentaria sin precedentes, se insistía en apostar a la tan mentada horizontalidad, que solo beneficia al pensamiento único y al inmovilismo.
El FSM ha perdido peso e influencia en nuestra región, quizá porque aquellos movimientos sociales que llevaron a nuestros presidentes reformistas al gobierno, desaparecieron de las calles, porque también ellos fueron cooptados (y burocratizados) para tareas del gobierno y los movimientos desmovilizados.
Hoy muchos otrora altermundistas buscan foros sobre temas que tienen interés para ONG europeas y estadounidenses y huyen de los temas acuciantes para el futuro de su propia gente, quizá para no perder la gimnasia forista… y su financiamiento. 
El desafío es saber hacia dónde caminar, con quién caminar. Decía Antonio Machado que “no hay camino, se hace camino al andar”.
Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Mágister en Integración. Fundador de Telesur. Dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) y preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA).
http://estrategia.la/2020/08/21/foro-social-mundial-un-espacio-para-el-debate-o-para-coordinar-planes-de-accion/ 

viernes, 21 de agosto de 2020

Foro social mundial: se renueva o se muere

Óscar González

Una onza de acción es el valor de una tonelada de teoría: Federico Engels
Cuando se propuso en Salvador Bahía, Brasil, hace cuatro años que la siguiente reunión del Foro Social Mundial (FSM) se realizara en México, quienes asistimos a ese encuentro adelantamos la idea y la propuesta de hacer una evaluación de todo el proceso, cuyo desempeño cada vez más conservador lo había llevado a una franca declinación y marginalidad.
Después de varios intentos y balbuceos, finalmente aparece ya el mensaje de algunos de los fundadores del FSM, en el que se hace un reconocimiento a quienes ya fallecieron (Eduardo Galeano, José Saramago, Francois Houtart, Samir Amin, Samuel Ruiz García, Immanuel Wallerstein) y, a la vez, se convoca a replantear los objetivos y las potencialidades principales de este organismo civil mundial, después de largos 20 años de existencia.
¿El Foro Social Mundial, que celebra su vigésimo aniversario en 2021, es sólo un espacio abierto o puede, debería ser, también un espacio de acción? Es esta la pregunta central que se formula y a la que se convoca a responder.
La idea de abrir un espacio a los movimientos sociales y a los intelectuales críticos para intercambio de experiencias y de ideas, en pos de combatir al pensamiento único del neoliberalismo, era una idea revolucionaria y de gran impacto en el mundo. Ante la amenaza del inicio de la guerra de Estados Unidos contra Irak el FSM mostró su inmenso potencial convocando a multitudinarias marchas de rechazo coordinadas globalmente. Sin embargo, ese tipo de iniciativas no prosperó.
Es por eso –afirman los convocantes– que los que participamos en el Foro Social Mundial desde su inicio y firmamos las declaraciones de Porto Alegre y Bámako, pedimos un renovado foro. Nos enfrentamos a una crisis global multidimensional muy seria; se necesita acción a escala local, nacional y global, con una articulación adecuada entre ellos. El FSM es el marco ideal para promover esta acción. De eso se trata esta iniciativa.
Entre los firmantes se encuentran Frei Betto, Atilio Borón, Bernard Cassen, Adolfo Pérez Esquivel, Federico Mayor, Riccardo Petrella, Ignacio Ramonet, Emir Sader, Boaventura Santos, Roberto Savio y Aminata Traoré.
Vendrá pronto otro documento en el que se invitará a todos los organismos, movimientos y personas interesadas a debatir y proponer las nuevas formas de decisión y acción del Foro Social Mundial, y de su autogobierno democrático, lo cual implicará la revisión de la Carta de Principios, de la estructura y del funcionamiento del Foro y del Consejo Internacional. Aunque se había propuesto a México como sede en 2021, los condicionantes de la pandemia de Covid-19 obligarán a replantear la posible realización de otras modalidades, no únicamente tecnológicas, sino también geográficas y políticas, que ahora están siendo consideradas. A fin de cuentas de lo que se trata es de convertir al FSM de un espacio abierto en un espacio de acción.
* Profesor de ciencia política y ex embajador de México.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Reinventando el Foro Social Mundial: Lo poderosa que puede ser una idea

fsm_bahia_2018.jpg

Foto: ALAI

¡Fue hace ya casi una generación! Fue en 2001 que el primer Foro Social Mundial (FSM) fue organizado en Porto Alegre, Brasil, la ciudad del Partido de los Trabajadores del futuro presidente Lula da Silva y la ciudad del presupuesto participativo. Había esperanza, mucha esperanza, y una creencia extendida de que “otro mundo” era posible y de que nosotrxs podíamos darle forma. Éste fue el eslogan de todos los FSMs subsecuentes.

No había tantas personas en aquella primera reunión, aunque el hecho de que acudieran casi 15,000 personas de todo el mundo con tan poca anticipación fue en realidad una sorpresa. Los que habían tomado la iniciativa eran gente del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, intelectuales de América Latina, África, Europa y Asia, como François Houtart y Samir Amin, gente del periódico mensual francés Le Monde Diplomatique… Fue un verdadero éxito, y un año más tarde fueron 50,000 personas las que hicieron el viaje hasta Brasil, con más de 1,000 periodistas. El Foro Social Mundial era la respuesta al Foro Económico Mundial de Davos, y buscaba proponer una alternativa a la globalización neoliberal.

Se creó un “Consejo Internacional” para fortalecer el proceso y se escribió una “Carta de Principios” que contenía las principales reglas para los eventos.

Uno de los principios más importantes es que nadie puede, nunca, hablar “a nombre de” el Foro. Los participantes pueden hablar por sus organizaciones, posiblemente en conjunto con otrxs, pero no “como Foro”. Las organizaciones que participan en la lucha armada no son bienvenidas. El Foro quiere ser un “espacio abierto”, algo que pueda ser interpretado de diferentes maneras y al mismo tiempo debe ser visto como una garantía de “horizontalidad” – sin jerarquías –, autogestión y participación democrática de todxs.

En un inicio, el Consejo Internacional era una reunión cerrada de intelectuales que cuidaban celosamente ese privilegio, intentaban controlar el proceso del Foro y discutían cuestiones de política mundial.[i]

Grandes tumultos

Después de tres foros altamente exitosos, el evento se mudó a Mumbai, India, con tanto éxito como en los anteriores. Sin embargo, aparecieron los primeros quiebres cuando los anti-capitalistas, negándose a considerar la más mínima de las negociaciones, organizaron su propio foro anti-imperialista, en paralelo al FSM oficial.

Después de esto, tuvimos un Foro “policéntrico” en Caracas, Venezuela; Bamako, Mali y Karachi, Pakistán. Un año más tarde nos trasladamos a Nairobi, Kenia, lo cual no tuvo éxito por falta de organización y de recursos. Regresamos a Brasil con un Foro gigantesco (¡150,000 personas!) en Belem, en el que el foco fueron la región del Amazonas y sus pueblos indígenas. Volvimos a intentar hacerlo en África pero, nuevamente, la organización era menor a cero.

Las reglas que se habían creado inicialmente para garantizar democracia y horizontalidad no resultaron tan sólidas como esperábamos. Con cada reunión del Consejo Internacional – dos veces al año – resultaba necesaria una nueva comisión, un nuevo grupo de trabajo o un nuevo comité de enlace para arreglar las fallas.

Pero las fallas continuaron emergiendo y la izquierda global apareció tan débil como sus contrapartes nacionales: dimes y diretes, egos, filosofías divergentes… los foros europeos no sobrevivieron las riñas triviales sin fin.

La creencia en “otro mundo” se vio amenazada con los eventos del 11 de septiembre de 2001, y casi desapareció con la crisis financiera de 2007-2008. El FSM continuó reuniéndose, pero se volvió mucho menos dinámico.

La primavera árabe trajo nueva esperanza y organizamos un excelente foro en Tunes en 2013 y nuevamente en 2015.

Los canadienses propusieron una nueva fórmula para el FSM y organizaron uno en Montreal en el verano de 2016. Estuvo bien, pero prácticamente no hubo organizaciones involucradas. Tal como sucede con muchxs jóvenes hoy en día, su filosofía iba enfocada a los individuos, con poca visión del mundo global.

Grietas que estallan

Lxs brasileñxs estaban hartxs. Habían perdido su entusiasmo para organizar reuniones del Consejo Internacional y tenían dudas en torno a la viabilidad de más foros sociales mundiales. En algunas ocasiones, hubo serios choques en las reuniones y se necesitaba ser un verdadero experto con mucha empatía para entender lo que se estaba diciendo en los debates. Lo que se intentaba decir estaba escondido debajo de muchas capas de neolengua y de conceptos vacíos.[ii]

Con frecuencia se ha dicho que el principal problema del FSM es la oposición entre ONGs y movimientos sociales. Se dice que las ONGs son reformistas o que no tienen contacto con sus bases, mientras que los movimientos sociales son supuestamente revolucionarios y muy populares. Yo no creo que éste sea el caso. Algunas ONGs son muy revolucionarias, y algunos movimientos sociales saben perfectamente cómo mantener alineados a sus miembros.

Un primer problema real es la definición defectuosa y vaga del “espacio abierto”, incluyendo su “horizontalidad” intrínseca. Estos son principios atractivos, pero requieren un significado concreto. En cualquier espacio donde se reúnan personas, en grupos pequeños o no tan pequeños, existirán relaciones de poder, y éstas tienen que ser monitorizadas de forma democrática. Si la “horizontalidad” significa que las jerarquías realmente existentes se mantienen ocultas detrás de un principio no definido, surgirán inevitablemente problemas de transparencia y rendición de cuentas. Si las estructuras son tan complejas que nadie sabe a quién le corresponde hacer qué, los malos entendidos son inevitables. Un pequeño grupo dentro del Consejo Internacional continuó solicitando una estructura ligera con responsabilidades claras y con transparencia, sin éxito. Quienes tienen poder, especialmente cuanto éste permanece invisible, no aceptan ningún cambio.

Un segundo problema es que algunos de los “padres” brasileños del Foro le temen a las posiciones políticas.[iii] Aunque el primer Foro fue organizado justo antes de las elecciones que llevaron a Lula a la presidencia del país – y se promovía abiertamente su candidatura – hoy en día existe un miedo tremendo de tocar cualquier tema que sea político. Esto resulta obviamente absurdo cuando se quiere dar forma a “otro mundo”, pero lleva a una lucha constante entre un pequeño club de “padres” y los muchos miembros dinámicos y jóvenes del Consejo Internacional.  Los primeros ya no quieren organizar más foros generales, y en cambio se enfocan en foros temáticos, como en torno al agua, la migración o asuntos nucleares. Continúan enfocándose en la diversidad y la idea de “convergencia” los hace temblar.

Finalmente, el tercer problema es meramente material: falta de recursos. Una reunión del Consejo Internacional cuesta fácilmente 100,000 euros, excepto si cada quien paga su propio boleto de avión. El presupuesto para el foro en Salvador fue de aproximadamente 2.5 millones de euros, una cantidad bastante modesta en comparación con los foros anteriores. El hecho de que el Consejo Internacional pagara los boletos de avión de muchos de sus miembros hacía que fuese muy fácil hacer alianzas. Ahora que ya no es más así, ya sólo quedan los miembros más autónomos y que pueden colocar a la “vieja guardia” en una posición minoritaria. Las restricciones financieras, en todo el mundo, hacen que los viajes largos resulten sumamente difícil para muchos movimientos. Esto explica por qué los últimos foros pueden haber sido un éxito pero ya no eran más foros “globales” en realidad. La participación de África ha decaído enormemente, y la participación asiática casi ha desaparecido.

¿Un nuevo comienzo?

La reunión del Consejo Internacional en Porto Alegre en enero de 2017 marcó un verdadero punto de inflexión. Con dos días y medio de duración, las discusiones fueron serias y calmadas; todo el mundo tenía miedo de que se repitiese el choque que hubo en Montreal donde, a pesar de existir un consenso, no fue posible condenar el “golpe” en contra de Dilma Rousseff en Brasil. Pero en el último día, la vieja guardia simplemente se negó a siquiera considerar un siguiente Foro en Salvador de Bahía para la primavera de 2018. Fueron derrotados...

En octubre de 2017, se llevó a cabo una nueva reunión del Consejo Internacional en Salvador, con el objetivo de preparar concretamente el Foro. Fue una reunión muy positiva y constructiva, sin ningún conflicto. Los movimientos en Salvador son muy dinámicos; se había logrado una cooperación muy interesante con la Universidad Federal de Bahía, una institución pública con más de 200,000 estudiantes. Para el rector de la Universidad, ésta era una oportunidad única de llegar a la sociedad.

Fue ahí donde se llevó a cabo el Foro Social Mundial, del 13 al 17 de marzo de 2018.

Pero, ¿fue realmente un Foro global? Estuvieron presentes muchas personas de América Latina e incluso de África puesto que los vínculos entre Salvador de Bahía y África son bastante fuertes. La presencia europea fue mucho más débil y Asia estuvo ausente casi por completo. Para el tercer día, resultaba evidente que pocos talleres eran políticos, más allá de lo que está sucediendo en Brasil. Una gran mayoría de las más de 2,000 actividades eran exclusivamente movilizaciones, sólo una pequeña minoría se enfocaba en el desarrollo de alternativas o en cuestiones de estrategia. Los temas principales del pasado, tales como las instituciones financieras internacionales, el libre comercio, los conflictos, el cambio climático: había que buscarlos con lupa.

Algo positivo debió venir de los distintos grandes eventos paralelos: una asamblea de mujeres, una asamblea de democracias en la que Lula asistió para dar un mensaje, una asamblea de movimientos de resistencia social. Desafortunadamente, fueron un poco decepcionantes. El FSM ciertamente ha colocado al feminismo en el mapa, las mujeres jugaron un papel gigantesco en este Foro, pero su programa de acción deja mucho que desear. La asamblea con Lula fue un momento de movilización y, obviamente, fue de interés principalmente para lxs brasileñxs. La asamblea de movimientos sociales fue un fracaso, debido al boicot activo de unos cuantos.

Un Consejo Internacional sin poder

La decepción internacional no resta al enorme triunfo de este Foro para lxs brasileñxs, que se encuentran en circunstancias políticas sumamente difíciles. A pesar del boicot activo de unos cuantos, lxs organizadorxs tuvieron éxito en crear un foro con casi 80,000 participantes. Ciertamente, no hay razón para ninguna crítica en ese sentido.

Sin embargo, debemos plantear preguntas sobre la limitada participación de Europa y Asia. El costo de los boletos de avión explica algo en tiempos de austeridad, pero no todo. Muchxs intelectuales han abandonado el Foro y a su CI desde hace algún tiempo y esto merece al menos un análisis serio.

“Otro mundo es posible” era el eslogan movilizador cuando se llevó a cabo el primer Foro en Porto Alegre en 2001. Miles vinieron a Brasil, intelectuales y movimientos de base de todo el mundo. El objetivo era dar una respuesta al Foro Económico Mundial en Davos, desarrollar alternativas globales y estrategias, construir un contrapoder global en tiempos de globalización neoliberal.

Con el tiempo, la carta de principios del FSM ha empezado a funcionar como un freno sobre la acción política. Nadie puede hablar “a nombre de” el Foro, vale, pero ¿significa esto que el Foro no tiene voz y nunca debe tenerla? ¿Que el Consejo Internacional nunca puede tomar postura política? Los fundadores del Foro, que siguen muy presentes, bloquean todo, incluso en puntos muy políticos en los que existe consenso. Entendiblemente, esto resulta en incomprensión y mucha frustración.

Un segundo tema difícil es la así llamada horizontalidad. Nuevamente, si bien todxs estamos de acuerdo en la necesidad de evitar jerarquías verticales y estructuras paralizantes, el apego a la horizontalidad actualmente se ha vuelto una forma encubierta de ocultar las relaciones de poder realmente existentes. No hay estructura, nadie tiene responsabilidad, y por tanto no hay rendición de cuentas. No hay transparencia, ni mucho menos democracia.

La misma horizontalidad se extiende a las actividades del Foro. Rechazar cualquier jerarquía significa que un taller sobre “las mujeres y el fútbol” o “LGBT y hip-hop” es tan importante como una mesa redonda sobre la crisis financiera o sobre la guerra y la paz. Una propuesta de conferencia con prominentes intelectuales de izquierda se descalifica como “escuchar a los gurús”. Rara vez se discuten las alternativas y las estrategias: “los movimientos mismos se encargarán de eso”, es la respuesta tradicional.

O, en otras palabras, el perro se muerde su propia cola.

Una falta de política

Una cuestión clave, entonces, concierne a la utilidad de un foro así de apolítico. Ciertamente, para Brasil y más aún para Salvador de Bahía este foro fue muy útil. Pero, ¿para todxs lxs demás? Si el Foro no puede existir como Foro, sino sólo como la suma de miles de movimientos, se vuelve políticamente irrelevante. Si el Consejo Internacional no existe como colectivo político sino nuevamente como un espacio de reunión para unxs cuantxs representantes electxs de los movimientos sociales, entonces, ¿cuál es su papel?

¿Acaso ya no es necesaria una respuesta global, un actor político global, una estrategia global? En Europa también ocurre que muchos movimientos se retiran hacia el nivel nacional o incluso local, y no cabe duda que las acciones locales son importantes. Las utopías locales pueden ser particularmente interesantes, pero ¿pueden ser suficientes? Cuando vienen a expensas de las acciones nacionales, europeas y globales, tenemos un problema real. Porque ni el cambio climático, ni la protección de datos digitales, ni la justicia fiscal y social pueden ser resueltos a nivel nacional, mucho menos a nivel local.

“Somos un espacio abierto, creamos esperanza y tenemos una visión diferente de la política”: esta es la respuesta, una y otra vez, a cualquier pregunta, duda o crítica. En realidad, no hay ningún enfoque político y los objetivos terminan con la movilización. El ejemplo más dramático es el “éxito” del que siempre se habla cuando, en 2003, millones de personas salieron a las calles en todo el mundo en contra de la guerra en Irak. Un par de semanas más tarde comenzó esa guerra. ¿Dónde, entonces, quedó el éxito?

La articulación entre distintos niveles políticos es esencial para cualquier significado global y político. La derecha lo sabe muy bien y actúa en consecuencia. La izquierda, en cambio, con demasiada frecuencia continúa mirándose el ombligo. En un momento en el que la ira y la resistencia hacia el neoliberalismo y el despojo son tan grandes en todo el mundo, cuando jóvenes y menos jóvenes salen a la calle – de Hong Kong a Santiago de Chile vía Bagdad – es preocupante que en ningún lugar haya un intento de canalizarlos y coordinarlos. Porque, mientras tanto, la represión y criminalización de los movimientos sociales va en aumento y los regímenes populistas de derecha están tomando el control.

El viejo y apolítico Foro Social Mundial no tiene futuro a menos de que pueda contribuir a la coordinación de acciones y a la organización de los movimientos. No es, por mucho, el único foro global, pero sí es el único con potencial de hacer trabajo transversal. Sería una pena si esto se perdiera. El próximo año, el FSM cumplirá 20 años, la mayoría de edad política. ¿Tal vez sea también la edad de volverse autónomo y desobediente? Tal vez el momento de darle un nuevo impulso?

¿Una nueva esperanza, un nuevo futuro?

Un Foro Social Mundial sobre migración se llevó a cabo en la Ciudad de México, del 2 al 4 de noviembre de 2018. Le siguió una limitada pero muy interesante reunión del Consejo Internacional.

El shock de las elecciones en Brasil, donde ahora un presidente fascista está en el poder, ciertamente tuvo su influencia. Tuvimos un excelente debate sobre las amenazas a la democracia, en América Latina como en Europa, donde hubo elecciones europeas en mayo de 2019 con un éxito para los partidos euroscépticos de la derecha.

Ideas que fueron discutidas fueron una iniciativa de hacer una red de ciudades santuario, de desarrollar un movimiento mundial contra el fascismo y la necesidad de convergencia entre los movimientos.  “Nadie deja la mano de nadie”, la solidaridad entre nosotrxs es esencial.

Estos debates también nos llevaron a la conclusión de que el próximo FSM tendrá que ser más político y buscar objetivos concretos. Nuestrxs amigxs mexicanxs expresaron su deseo de organizar un FSM en la Ciudad de México en 2021. La propuesta fue adoptada en el CI de enero 2020 en Porto Alegre. Los mexicanos quieren dar al FSM una nueva dinámica, quieren reflexionar sobre posibles cambios de sus reglas, al menos con una visión política muy fuerte. Esto requerirá que cada quién haga su trabajo en todos los continentes para movilizar todas las energías y lograr articular los múltiples temas en los que trabajamos. De esta manera, debemos poder hacer el vínculo entre los distintos foros temáticos. Este FSM también será importante para continuar presionando al nuevo gobierno de México. Todxs lxs que han estado anteriormente en el CI van a ser contactadxs e invitadxs. El mensaje del FSM tendrá que expresarse con una voz fuerte y emancipatoria.

En este contexto, se enfatizó que la metodología siempre debe estar al servicio de la política, y no viceversa. Lxs organizadorxs considerarán cómo organizar, además de actividades autogestionadas, reuniones estimuladas por el comité facilitador para preservar la posibilidad de una agenda y guía comprehensiva, al servicio de nuestros objetivos. Este trabajo necesariamente ha de ser colectivo y buscar la meta de hacer de éste un Foro verdaderamente global y político.

El proceso preparatorio ya ha comenzado en México. Lo muy positivo es el entusiasmo y la motivación de los movimientos mexicanos. Tenemos que esperar que todos los demás, en los otros continentes, van a trabajar en el mismo espíritu.

- Francine Mestrum, CETRI, Louvain-la-Neuve, Bélgica


[i] Actualmente existe ya una amplia literatura en torno al Foro Social Mundial. Aquí mencionamos algunos de los primeros y más importantes libros al respecto [en inglés]: Fisher, WF & Poniah, T. Another World is Possible: Popular Alternatives to Globalization and the World Social Forum, London, Zed Books, 2003; Polet, F. (ed.), Globalizing Resistance. The State of Struggle, London, Pluto Press and Louvain-la-Neuve, CETRI, 2004; Pleyers, G., Alter-Globalization. Becoming Actors in the Global Age, Cambridge, Polity Press, 2010.

[ii] Para una visión general de este asunto, ver Boaventura de Sousa Santos, “Indispensável Reinvençao” en Carta Capital, 18 de octubre de 2017, p.40

[iii] Para entender mejor los orígenes del FSM, leer Milcíades Pena, A. & Davies, TR Globalisation from Above? Corporate Social Responsibility, the Workers’ Party and the Origins of the World Social Forum, en New Political Economy, 2013.https://www.alainet.org/es/articulo/205143

domingo, 1 de abril de 2018

Foro Social Mundial: "Nuestro desafío es mantener viva la esperanza"

Entrevista a Christophe Ventura:
Christophe Ventura con Andrés Manuel López Obrador 

"Guardemos el pesimismo para tiempos mejores", una máxima de autor desconocido, parece el mejor resumen para el momento de la izquierda global: gobiernos secuestrados por la plutocracia, acelerada pérdida de derechos sociales en varias regiones bajo ataque cerrado de la hegemonía neoliberal, concentración de la riqueza en alza, las guerras y crisis de refugiados, Donald Trump.

En América Latina, se ha roto el ciclo de gobiernos progresistas – en algunos países, como Brasil, con golpes 2.0, institucionales. También en Brasil, la judicialización de la política alcanza la cima, tratando de evitar que al candidato que va adelante en las encuestas, el expresidente Lula, se postule a la Presidencia este año.

Sobre éstos y otros desafíos del campo popular en Brasil y en el mundo, conversamos con el investigador francés Christophe Ventura, que visitó en Brasil al Foro Social Mundial, entre el 13 y 17 de marzo en Salvador, Bahía. Profesor del IRIS, el Instituto de relaciones Internacionales y Estratégicas de París, Ventura participó de la creación y concepción del FSM desde su inicio en 2001 en Porto Alegre, fue Secretario de relaciones internacionales del Parti de Gauche (Partido de la Izquierda) fue asesor internacional de Jean-Luc Mélenchon. Se especializa en América Latina y es uno de los editores del sitio Mémoire des Luttes.

- ¿Qué balance hace del Foro Social de 2018?

-En parte, fue un éxito. En parte, confirmó los límites de este formato. Fue un éxito porque el público fue importante: cifras oficiales hablan de 60.000 participantes. Muchos seguidores de Lula, como la CUT, el PT, PCdoB y organizaciones afines. Alguna presencia del MST. Un segundo grupo fueron los jóvenes, estudiantes, en gran número. El tercer y más bajo estrato fueron los extranjeros. Fueron pocas las delegaciones de Francia, Estados Unidos, Canadá francófono. Hubo muy pocos africanos. Fue básicamente un foro brasileño.

Eso nos indica algo sobre el perímetro del foro. No hubo la habitual consistencia Internacional de los FSM. Eso nos dice algo sobre la desinversión internacional militante en relación con el Foro Social Mundial. La participación extranjera es una participación estructural de organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, asociaciones, sindicatos, que envían a sus profesionales. Fue más estructura que base militante. Pero fue un éxito en términos de público, buenos debates, cerca de 1.600 actividades, todo eso estuvo bien. Pero la relación con Lula fue peor articulada. (1)

-¿Qué quieres decir?

-La articulación entre la llegada de Lula y el foro no fue buena, él no vino al Foro. Hizo reuniones fuera, con personas que asistían al Foro. Lanzamiento del Comité Internacional de solidaridad con Lula y la democracia. Después se reunió con representantes de las organizaciones presentes en el foro. En la noche hizo un acto en el estadio de Pituaçu, en Salvador. El estadio estaba vacío. Pareció una cuestión de organización del PT, de comunicación. Y el estadio está lejos del centro de la ciudad, con acceso relativamente difícil, sin sistema de transporte del Foro hasta allí.

Creo que esto señaliza una dificultad actual de PT en movilizar gente. El discurso de Lula, sin embargo, fue excelente. Lamentablemente, pocas personas estaban allí para escucharlo. Reafirmó que no se opondrá a la justicia, pero que será un candidato porque él es inocente, que está tranquilo. Si fuera preso, ser´ un inocente preso y seguirá luchando desde la prisión. Como extranjero, me sorprendió ver cómo el acto no fue transmitido ni mencionado en ningún canal de TV, ni siquiera uno regional. Es increíble y muy violenta esta invisibilidad.

-¿A qué límites del Foro se refiere?

-La fórmula está enyesada, y no creo que se transforme. Ni siquiera sé si habrá un próximo Foro Social Mundial. Del foro nacerán núcleos, redes, enlaces internacionales temáticos. Estas estructuras más pequeñas podrán sobrevivir. Esta es la nueva etapa. No creo que el Foro aún tenga algo que ofrecer en este formato. El FSM es un evento y un proceso que se remonta a un momento en ya pasó: el mundo de antes de 2008, antes de la crisis internacional. Hemos pasado de una época en la que el desafío era construir otra globalización (la altermundialización). El tiempo de hoy en día se caracteriza por una fobia a la globalización. No es la misma cosa.

También pasamos de un momento en que las luchas sociales y políticas estaban muy fuertes en América Latina, resultado de un proceso que había comenzado 20 años antes en la región, de apertura. Y encontraban una materialización política en los primeros gobiernos de transformación social que llegaron al poder en AL. Y el FSM funcionaba porque era el espacio donde se combinaban y se articulaban estas dos dinámicas, de abajo para arriba y de arriba hacia abajo. Y eso daba una extraordinaria fuerza al encuentro, que nos benefició a todos. Nos daba más fuerza de la que teníamos de hecho, por ejemplo en Europa. Volvíamos con mucha esperanza. Y durante todos estos años el FSM permitió que se crearan estas redes de movimientos internacionales, que tomaron años para estrecharse, conocerse, crear campañas y agendas comunes. Son ramificaciones menos visibles que el propio Foro, pero vivas.

Y entonces vino 2008. Y el FSM ya no está adaptado a la realidad actual. Primero, porque hemos perdido la batalla de "otra globalización" ante la precipitación de la crisis, de la aceleración de las tensiones, de los conflictos, de las guerras, del ascenso de los nacionalismos, etcétera. Y hoy vemos que en los sectores más populares, sea en Brasil o en el hemisferio Norte, no hay más esperanza en la globalización. Hay un rechazo a ella. Esta batalla la perdimos. Segundo problema del FSM: no sólo la forma de organización fue ultrapasada por el contexto, ya no responde a la realidad, como no ganó la batalla a la que nos lanzamos. Entonces, nos encontramos en este momento de pérdida de la hegemonía. Este FSM fue un reflejo de algo que ya no existe más como dinámica, existe como un espectro que mantenemos de los últimos encuentros. No tiene más el peso en la escena política mundial. Hubo un agotamiento.

-Si de hecho el FSM no se repetirá, ¿qué sobrevivirá?

-El FSM tiene características que ningún otro espacio logró reemplazar. Para las organizaciones-sindicatos, asociaciones, movimientos de mujeres, el FSM es un espacio de reunión y trabajo aún único. Este espacio no puede ser perdido, pero quizás pase a tener otro nombre que no sea Foro Social Mundial, adaptado a este período post-2008, en el que ya no tenemos el liderazgo de la ideología, perdimos el poder de organización. Y por eso mismo aún debemos resistir, trabajar juntos.

Los actores de estos movimientos permanecieron activos durante mucho tiempo, y eso es algo positivo. Las personas que participan y participaron en los FSM hacen un trabajo impresionantes, de largo plazo y existen hoy en el mundo esas cadenas y redes de los movimientos de resistencia, contestatarios, que se organizan a nivel internacional. Que hacen un trabajo de campo y buscan formas de actuación y lucha común lucha. Esta es una conquista que no se perder´.

Los temas principales del Foro en 2018 fueron la juventud y las mujeres. No me sorprende, porque en este momento de reflujo que vivimos, el movimiento feminista es el que está más fuerte. Hoy, las luchas del sector e identidad que se fortaleció aún más.

-Lo que es, demás, criticado por parte de la izquierda como una pulverización de las luchas. ¿Qué opina de esta crítica?

-Tal vez los críticos tienen un poco de razón y hoy en día la dificultad es poder reunir la resistencia alrededor de la lucha de clases, y saber cómo rearticularla. Pero la izquierda no ha sido capaz de hacerlo. Porque todo cambió. Hoy en día, nos enfrentamos a procesos de producción capitalista que transformaron completamente la sociología de la condición de trabajo tradicional, las relaciones de poder entre trabajadores y capital, y no comprendemos aún el fenómeno en su totalidad. Además, el movimiento obrero no está todavía bajo el impacto del colapso de su imaginario, aún no se superó el final de la Unión Soviética, y este movimiento popular ya no tiene un imaginario global. Lo que tiene son las luchas sectoriales. Es el momento en que estamos, y que debe durar mucho tiempo.

- ¿Cómo entender por qué, incluso ante tantos ataques neoliberales a los derechos laborales, a la jubilación, al servicio público que se suceden en Brasil desde el golpe, parte de la clase trabajadora parece anestesiada?

-Es un movimiento en todo el mundo. En Francia, el presidente Emmanuel Macron promete privatizar la compañía ferroviaria estatal (SNCF), además de avanzar sobre los derechos laborales, entre otras reformas liberales. Y va a ser difícil impedirlo. El discurso de la modernización fue adoptado por los medios hegemónicos de comunicación. Lo que falta hoy a los trabajadores es esperanza. No hay nadie diciendo y demostrando que otro mundo es posible (consigna del FSM). La gente hoy sólo quiere protegerse un poco y perder lo menos posible. Ya no están dispuestos a participar en luchas a nuestro lado cuando hablamos de que 'nosotros somos el futuro'. No, por ahora hemos perdido. Y eso es doloroso. Este es un momento de reorganización o, más aún, de reconfiguración.

¿Cómo ve la posibilidad de prisión para Lula, y la postura del Partido de los Trabajadores de mantener la candidatura hasta el final?

-Es una estrategia riesgosa. Lula es criticable, por supuesto, su legado, sus ambigüedades. Oigo a mucha gente en la izquierda preguntándose que incluso si Lula ganara, ¿qué gobierno hará? Muchos temen que él continuará trabajando en este sistema con el PMDB de siempre. Que entre debilitado y sea obligado nuevamente a hacer concesiones a la derecha. Que ya no sea capaz de proponer un nuevo pacto entre capital y trabajo. Sin embargo, aunque todas estas críticas y temores sean legítimos, la dificultad de la izquierda es que hoy no hay una alternativa a Lula. Conocí a Guilherme Boulos en Bahia, es brillante. El problema es que cualquier otro candidato de izquierda que no tenga el apoyo de Lula será fácilmente derrotado.

La dificultad de la izquierda, que es también un fracaso de Lula y el PT, es no haber construido un sucesor de Lula. Al mismo tiempo, si Lula sólo acepta su sentencia y retira su candidatura, acabó. Si Lula se mantiene como candidato, me parece un medio de impedir que la elección normalice la crisis democrática en Brasil. Es mostrar que el país permanece en una crisis democrática que no ha sido resuelta. Lo que viene después no se sabe, es algo totalmente inédito. El hecho es que Lula sigue siendo incontrolable para la política brasileña. Y me parece interesante que su candidatura sirva para imponer un estado de crisis permanente.

Hoy, varios presidentes o ex presidentes de países latinoamericanos están presos o son acusados de corrupción, todos ellos, no por casualidad, progresistas. Argentina, Brasil, Ecuador, Perú, Chile tuvieron sus recientes procesos electorales influenciados o afectado por problemas jurídicos. ¿Está de acuerdo con algunos analistas que afirman que el Lawfare en América Latina es la nueva cara de la Operación Cóndor?

-Es un buen análisis. América Latina hoy nos muestra cómo nuevos tipos de regímenes políticos se están implementando. Son regímenes neoliberales del punto de vista económico y social y autoritario y seguritarios desde el punto de vista político y democrático – como vemos ahora con la intervención militar en el estado de Río de Janeiro. El objetivo es doble: confiscar y reducir los derechos sociales y democráticos y reprimir, de diversas formas, cualquier forma de oposición. Una de esas formas es la judicialización de la vida pública. América Latina es el laboratorio de esta tendencia, de este tipo de régimen que vemos surgir, por desgracia, en todas partes. Esa cuestión jurídica –del lawfare- se convertirá en un arma para la eliminación de opositores. Este tema es muy subestimado en Europa, incluso desconocido. Es necesario hablar de ello, pues pienso que pronto llegar´ a otras regiones del mundo.

¿Cómo es la percepción de Europa sobre la situación política en Brasil?

-Hay una falta de interés, una ignorancia mediática sobre lo que lo que está sucediendo en la región, que no son nuevos. Pero que son graves en las actuales circunstancias, porque la mayoría de la gente no entiende lo que está sucediendo. Y nadie habla del asunto. Cuando alguien usa la palabra golpe, inmediatamente otros, incluso en los medios, dicen que es una exageración, que todo es normal aquí.

La impresión es que el único problema en América Latina es Venezuela y quizás Cuba. En Venezuela, los medios de comunicación dicen que es una situación de extrema gravedad, que es una dictadura. El resto está bien: Brasil y México son países con los cuales no debemos preocuparnos. Por supuesto, existe el problema de la violencia, pero es debido a la pobreza, la falta de organización, la fragilidad de las instituciones. Todo esto es real. Pero jamás hay un análisis estructural.

-El experto de derechos humanos de la ONU, Alfred de Zayas, descartó una crisis humanitaria en Venezuela. ¿Es posible ser optimista sobre el futuro del país? ¿Parece que Maduro y la población venezolana va a sobrevivir la campaña de demonización y preocupación humanitaria internacional?

-Espero que el pueblo venezolano resista. Creo que no hay solución sin el chavismo en el país. Creo que los americanos y los europeos no serán capaces de una intervención internacional, que transformaría al país en una Siria de América Latina. Si hay una intervención, el país va a explotar. Hay una base chavista que representa al menos 30% a 35% de la población, que no accederá jamás a la presión. Sería una guerra civil, como en Siria, si ocurre una intervención, que espero no suceda. Creo que mientras el ejército apoye a Maduro, ellos resisten.

Maduro tiene razón cuando llama la ONU a enviar observadores a las elecciones. Es necesario que estas elecciones del 20 de mayo permitan relegitimar la política y no la confrontación. Quién quiere la confusión, el conflicto es una parte de la oposición, pues sabe que no gana las elecciones. Todo indica que Maduro gana las elecciones. Que la situación del país es mala es innegable, pero esta elección tiene que pasar y todo necesita funcionar bien para que el país salga de esta situación de crisis aguda.

-¿Hay buen viento para la izquierda en Europa? 

-La izquierda vive un ciclo de baja en Europa, es claro. En España, parece que Podemos ha alcanzado un techo. En Italia, la izquierda fue masacrada en la última elección. Tuvo menos votos que el neofascismo. Y el movimiento Cinco Estrellas es un misterio. Destruyó la izquierda y la derecha y no sé cómo va a hacer para gobernar, porque necesitan aliarse con otras fuerzas, y no se sabe si va a la izquierda o hacia la derecha. Es una situación interesante, pero la izquierda italiana está muerta. En Francia, tenemos el macronismo, que es un transformismo, es decir, una construcción que puede integrar los elementos de izquierda y derecha para salvar el sistema, con esta cara de movimiento nuevo.

Pero hay movimientos interesantes. En primer lugar, Jean-Luc Mélenchon, del movimiento Francia Insumisa. Su campaña del año pasado fue formidable, logró el mejor resultado de la izquierda, con casi el 20% de los votos. Un resultado mucho mejor que el de los socialdemócratas, el partido socialista (PS con poco más del 6% con Benoit Hamon). Y esto abre una situación interesante en el país. Pero la situación de los movimientos sociales también es débil, los sindicatos están divididos, pierden influencia y un movimiento político que no tiene soporte en los movimientos sociales es necesariamente limitado, ya que es cuando caminan juntos que se convierten en algo poderoso. Las condiciones no son las mejores para nosotros hoy, pero con el movimiento Francia Insumisa, hoy estamos en una situación mucho más fuerte que el que la izquierda tuviera hace dos o tres años.

El segundo punto positivo es Jeremy Corbyn en Inglaterra, que resiste en el comando del Partido Laborista y está construyendo un movimiento importante en el país.

-¿Y la Alianza trasnacional europea propuesta por Benoît Hamon y Yanis Varoufakis, es una buena noticia? 

-Estoy en total desacuerdo con este movimiento. Creo que lo que él vende es una ilusión, como si fuese posible crear una corriente de izquierda en Europa sin cambiar Europa. Es una ilusión que va a terminar alimentando a la extrema derecha. Es un movimiento que no asume una ruptura con Europa (Unión Europea) y es aéreo, sin penetración real. Europa (UE) será así durante mucho tiempo, en estado de crisis permanente, no va a desmoronarse. Pero ella es incapaz de transformarse, de convertirse en otra cosa. La alianza entre la burguesía alemana y francesa es un sistema ruin, pero como funciona para asegurar el poder de Alemania y Francia, no habrá ningún cambio. 

Y hoy es la línea de Europa es "ámela o déjela". Los países o aceptan ser parte en las condiciones de los que mandan, o salen del bloque. Para mantenerse, el precio es ese. Por eso no creo en las teorías de la democratización de este sistema, de creación de un nuevo Parlamento. Esto es un cuento de hadas. El poder de Europa es el poder de los bancos, del sistema financiero, de las multinacionales europeas y la clase política francesa y alemana.

Siempre habrá contradicciones, tensiones, resistencias. Pero este es el paquete, y será vivido en un permanente estado de crisis. Las fuerzas contestatarias y de resistencia no son suficientemente hegemónicas como para imponer un cambio en la correlación de fuerzas.

-Este es un momento de reorganización de la izquierda, entonces. 

-Estamos en modo de resistencia. Hay sin embargo importantes espacios construidos en la última década. Hay una cultura común de la resistencia en muchos sectores, otra vez, entre los jóvenes, las mujeres y esto puede cambiar cosas los pocos. Nunca tuvimos un nivel de educación, en todo el mundo, tan poderoso como el que tenemos hoy. No era así en la época del proletariado. Esto trajo cierta transformación. No puedo decir cómo esto se va a articular, pero todo eso existe. Hay que recordar que la militancia no necesariamente nos permitirá tomar el poder mañana, pero el trabajo de hoy es parte de una temporalidad histórica.

En el otro lado están los que quieren conservar sus privilegios a costa de la destrucción. Es una lucha eterna, que está en curso, y estamos aquí para hacer nuestra parte en la lucha. Nunca va a terminar esta búsqueda de la esperanza-porque nunca terminó. Este es el trabajo de intelectuales, militantes, comprometidos en la política. Lo que tenemos que combatir es la cultura de división entre nosotros, tenemos más facilidad de excluirnos entre nosotros mismos, que lo que nos une.

Nuestro desafío es mantener viva la esperanza. La cuestión es si podemos articular esas nuevas formas de organización a un nuevo imaginario, que sea un proyecto no sólo para los militantes, sino para toda la sociedad en su conjunto. Si los sectores de la población que no son militantes se proyectaran en este futuro y en esta nueva sociedad. Estos son los temas que vamos a escribir en la historia de mañana.

Nota
1.- Ver Otro Foro Social Mundial es posible, necesario, Aram Aharonian, http://estrategia.la/2018/03/05/otro-foro-social-mundial-es-posible-necesario/

Entrevista de Carta Maior. Traducción y distribución, Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
https://www.alainet.org/es/articulo/191832 

sábado, 24 de marzo de 2018

Los procesos de saqueo nutren el sistema capitalista

Intervención en el Foro Social Mundial

CADTM

Para entender la deuda hay que empezar por tener claro que la deuda no es un problema meramente técnico; que la deuda no es un problema meramente económico; la deuda es un problema político, es un problema de las relaciones de poder, de las relaciones de dominación que hay en el mundo.
El papel fundamental que juega la deuda es la reproducción y el mantenimiento de las jerarquías que existen a nivel del sistema capitalista mundial, por ello hay que enfrentarlas, hay que buscar mecanismos para salir del sistema capitalista que utiliza la deuda como una herramienta de dominación.
El sistema capitalista se nutre de 4 procesos de saqueo que están interconectados: el primero es el saqueo de la riqueza creada por los trabajadores y trabajadoras a nivel mundial, el segundo es el saqueo del trabajo de las mujeres, del trabajo doméstico o lo que se llama “Economía del Cuidado”, porque el capital necesita que las mujeres estén sometidas a este proceso para que los hombres y las madres cabeza de familia incluso por medio de su fuerza de trabajo garanticen la reproducción del capital. El tercer proceso es el saqueo de los bienes o recursos naturales, que involucra todas las riquezas naturales que hay en el planeta bajo el dominio de los países hegemónicos; y el cuarto es el proceso del saqueo de la riqueza de los países periféricos, haciendo alusión al conjunto de recursos físicos y naturales que siendo propiedad de los pueblos son apropiados por los países imperiales.
Existe un sobreendeudamiento de los Estados, de las Empresas y de las Familias del Norte que están alimentando factores para empeorar la crisis planetaria, porque dichas deudas no son sostenibles. Hay que tener en cuenta que el Caribe juega un papel fundamental en los procesos de acumulación intermundial, lo que se demuestra explicando que el incremento de la producción industrial en Asia, genera un constante tránsito creciente de mercancías por el Caribe hacia el Atlántico y el Pacífico, produciendo una exportación de flujos de capital que pasan constantemente por el Caribe. Para nadie es un secreto que en el Caribe hay concentración de paraísos fiscales, graficando qué hay edificios con 45.000 empresas; es decir, que sin duda alguna hay más empresas que población. Con lo explicado hasta acá resulta evidente que en ese ejercicio comercial irregular por el Caribe hay sobre y sub-facturación para incrementar los beneficios de las compañías multinacionales.
Así mismo resulta de elemental sentido entender que el mar Caribe es una reserva de recursos biológicos, es una reserva de mano de obra barata, a la vez que es un conjunto de pueblos rebeldes, porque no se puede olvidar que Martí, Castro, Bolívar y Chávez fueron líderes de las grandes gestas rebeldes en contra de la desigualdad e incluso contra la esclavitud; liderando importantes movimientos revolucionarios en la historia contemporánea incluso.
Recuérdese que en los últimos años han nacido y se ha intentado desarrollar importantes alternativas regionales, como el ALBA, UNASUR, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños “CELAC” el Banco del Sur, el Sistema Unitario de Compensación Regional “SUCRE”, entre otras; pero se requiere de respuestas más contundentes, se requiere diseñar estrategias para globalizar la resistencia y las luchas anticapitalistas.
Por lo expuesto, es necesario aceptar que hay que articular la lucha con una estrategia común sin olvidar una importante frase pronunciada en el año 2005 por el comandante Fidel Castro Ruz con relación al endeudamiento ilegítimo de los pueblos del Sur, cuando dijo: “No podemos pagar la deuda. No debemos pagar la deuda. No queremos pagar la deuda”, explicando que además de que los gobiernos de los países del Sur ya han pagado mil veces su deuda ilegítima, resulta de natural entendimiento que no se puede pagar porque no existen recursos para ello sin abandonar las obligaciones de los gobiernos para con los pueblos, que no debemos pagar porque resultaría inhumano destinar los recursos escasos que existen para satisfacer las necesidades básicas de la población entregándoselos a la banca foránea; y no queremos pagar porque la rebeldía que caracteriza a los pueblos del sur nos debe llenar de argumentos para mostrarle al mundo entero que tenemos la razón y que hay que luchar por construir el mundo que los pueblos se merecen.
Camille Chalmers, economista, profesor, representante de la Plataforma para el Desarrollo Alternativo de Haití (PAPDA), integrante de la red CADTM- AYNA