Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

lunes, 22 de mayo de 2017

DECLARACIÓN EXTRAORDINARIA: TODOS LOS PUEBLOS DEL CONTINENTE CON VENEZUELA

 

 

DECLARACIÓN EXTRAORDINARIA:

TODOS LOS PUEBLOS DEL CONTINENTE CON VENEZUELA

 

 

Hacemos un llamado enérgico a las instituciones y pueblos del continente desde la plataforma continental ALBA Movimientos para detener el asedio injerencista del imperialismo a través de la OEA contra la República Bolivariana de Venezuela, como parte de la agenda de violencia que partidos políticos de la derecha venezolana han desatado contra la población venezolana que solo quiere paz y que se resuelvan los problemas fundamentales generados por la acción coordinada entre burguesías nacionales y corporaciones trasnacionales.

 

Denunciamos que toda esta situación es consecuencia de un plan orientado por el Departamento de Estado de los EE.UU., una clara prueba de ello es el grotesco ejercicio militar conjunto que promueven en este momento en la frontera venezolana con la vergonzosa colaboración de los gobiernos de Colombia, Perú y Brasil; gobiernos lacayos del imperialismo y títeres de la agenda neoliberal, mientras sus poblaciones cada día son más pobres y viven en peores condiciones.

 

1.    Respeto a la soberanía venezolana, basta de injerencia extranjera

Los llamados que se hacen desde el gobierno de Washington y desde su ministerio de colonias, la OEA,  violan la soberanía venezolana y la constitución de ese país. Lo más preocupante es que promueven y legitiman la confrontación fratricida, además pretenden amenazar militarmente, cosa que ya creímos superada en nuestro continente.

 

2.            Exigimos el cese de la violencia fascista que intenta instalar la derecha en las calles

La mayoría de la población venezolana sale día a día a las calles pero a trabajar y lo ve impedido por focos violentos promovidos por la derecha política que moviliza a miles de venezolanos opositores al gobierno hacia emboscadas repitiendo el guion que ya vimos en abril de 2002.

 

3.            Apoyo contundente a la iniciativa del Presidente Nicolás Maduro: Constituyente Popular

Venezuela en los últimos 17 años ha sido un ejemplo para la región a partir de la Constituyente de 1998. Ha logrado desarrollar  un robusto modelo democrático varias veces validado con importantes niveles de participación y organización, así como una contundente agenda de disminución de la pobreza y garantía de derechos humanos. Hoy renuevan el compromiso del legado del Comandante Hugo Chávez, convocando al pueblo como poder originario,  para solucionar entre todos y todas los verdaderos problemas fundamentales del país ante la negativa de las elites de dialogar y consensuar una verdadera ruta para superarlos.

 

Bajo estas consignas centrales nos declaramos en movilización permanente para defender la Revolución Bolivariana que ha sido garante de defensa de la soberanía nacional, apego a la democracia delineada en la Constitución Nacional, y protección del pueblo de las amenazas económicas y la violencia.

 

Venezuela es corazón también de las iniciativas de integración desde la cooperación y la solidaridad, pero sobre todo es esperanza para las clases trabajadoras y desposeídas de que otro modelo de sociedad es posible, una alternativa al modelo de despojo del capital que hace ricos a pocos y pobres a la inmensa mayoría que pagamos la crisis de este sistema caduco.

 

Por eso levantamos la campaña de defensa permanente titulada Venezuela Corazón de Nuestramérica para posicionarla en las calles y en las redes.

 

Por la soberanía de nuestros pueblos

Somos paz, somos pueblo

Seguimos caminando por la Patria Grande

Viviremos y venceremos

 

Coordinación Política-ALBA Movimientos, 17 de mayo de 2017

 

http://www.albamovimientos.org/2017/05/alba-movimientos-declaracion-extraordinaria-todos-los-pueblos-del-continente-con-venezuela/

 

Una agresión militar contra Venezuela, desde Brasil y Argentina


By Prensa Latina
Caracas, Venezuela. Contra Venezuela y su pueblo hay una amenaza real de agresión, en la cual una serie de indicios parecen conducir a ese desenlace, o al menos algo se trama, advierten análisis sobre diferentes  acontecimientos.
Varios eventos unidos pudieran conducir a ese resultado, como muestran los hechos. No obstante, los venezolanos, con una fuerte unidad cívico militar se preparan para enfrentar cualquier aventura y en caso extremo librar la guerra de todo el pueblo frente a cualquier agresor extranjero.
En diferentes ejercicios bélicos, como el Zamora 200 celebrado a inicios de 2017, donde  participaron 76 mil efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), 102 mil milicianos y 400 mil ciudadanos, se manifestó el músculo de un ejército del pueblo con un alto dominio de la técnica, un moderno armamento y, sobre todo, eficiente preparación para el combate.
Una moderna aviación, blindados, cohetería, entre ellos el sistema misilístico Pechora, y cerca de 562 medios aéreos, navales y terrestres mostraron un poderoso Ejército, lo cual debe llamar a la reflexión a los partidarios de la agresión, los cuales descartan el llamado al diálogo que mantienen las autoridades de Miraflores, sede del gobierno chavista.
Ese Ejercicio de Acción Integral Antiimperialista Zamora 200, en opinión del ministro para la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, debe llamar a la reflexión a los enemigos del pueblo venezolano, ya que Venezuela, si se produce una agresión, será un hueso duro de roer.
No obstante, existen algunos sectores externos e internos que prosiguen maquinaciones contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
Por ejemplo fue llamativa la reunión sostenida el 14 de abril último por el presidente estadunidense, Donald Trump, con los exmandatarios colombianos Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana Arango.
En el encuentro, que se produjo en la mansión del gobernante estadunidense de Mar-a-Lago, en el estado de la Florida, indudablemente se habló de Venezuela, y según un tuit de Pastrana,  fue  un encuentro cordial y una muy franca conversación sobre problemas y perspectivas de Colombia y la región.
Por qué Pastrana y Uribe. Ambos conservadores fueron partícipes del “Plan Colombia”, un mortífero puñal clavado en suelo de esa nación suramericana para abrir el camino de Washington hacia el dominio de una región donde Venezuela es una ficha que les sobra en el dominó.
Las bases estadunidenses en ese país, seis, según trascendidos, darán el apoyo logístico a grupos narco paramilitares colombianos para llevar la guerra contra los vecinos. De allí saldrán los que crearán el caos que “justifique” una intervención “humanitaria” de Washington en la que otros, como el Brasil de Temer y la Argentina de Macri, serían comparsa, estiman expertos.
Ésa es una fábula que puede convertirse en realidad. Es un punto para el análisis, si bien lamentablemente no hay informes de lo que se habló en la mansión de Trump, un encuentro que la Casa Blanca niega. Sin embargo, nadie mejor que Uribe, un conspirador con la derecha venezolana, para asegurar una parte del plan de ataque, conocidos sus vínculos con los paramilitares.
Por coincidencia, esa reunión fue preparada por el senador republicano Marco Rubio, y los principales temas que se abordaron en ella fueron la implementación del acuerdo entre el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el narcotráfico y la situación en Venezuela. Vaya coincidencia, Rubio es el principal apoyo en Washington de los promotores de la violencia en este país.
Ahora, en mayo, el presidente Santos acudirá a una cita con Trump. Algo que será problemático para él, pues sus dos compatriotas pudieron abrirle el camino a su anfitrión y darle los informes necesarios para esta parte de la trama contra Venezuela.
Pero, falta más. En esta confabulación no son pocos los que advierten que hay una enorme probabilidad de que Venezuela sea intervenida militarmente por Estados Unidos, y en eso pesan mucho las presiones que debe ejercer la petrolera estadunidense Exxon Mobil, la que algunos plantean salió de Venezuela sin plumas y cascareando cuando era dirigida por el actual secretario de Estado estadunidense, Rex Wayne Tillerson.
Presumiblemente el exdirector ejecutivo de la quinta mayor empresa mundial,  atendiendo a su capitalización de mercado, todavía piensa en el desquite.
Otro punto del análisis fue planteado por el diputado del Parlasur Oscar Laborde en un trabajo publicado en Contexto, según el cual “la Casa Blanca pretende que los ejércitos de Argentina y Brasil sean sus cómplices en una intervención en Venezuela”.
En lo publicado hay elementos donde se denuncia la sumisión del presidente Mauricio Macri a Trump. “Macri quería llevarle un regalo a Trump, mostrando una resolución del Congreso argentino contra Venezuela, pero ese proyecto fracasó”, afirmó Laborde.
Según lo publicado “el mandatario argentino Mauricio Macri, el golpista brasileño Michel Temer, y el secretario general de la OEA [Organización de Estados Americanos], el uruguayo Luis Almagro, parecen competir para ver quién se transforma en el principal representante de los intereses de Washington en la región”.
Otros trascendidos dicen que soldados argentinos apoyarían una invasión contra Venezuela. ¿Por dónde llegarán? No se sabe, pues en la historia no se precisa.
Sin embargo, plantea Laborde, el encuentro entre Macri y Trump dejó mucho material para el análisis. Los compromisos asumidos por el presidente argentino en materia de defensa alinean al país en un peligroso eje, cuyas consecuencias pueden, incluso, involucrar al Ejército nacional en los planes de intervención militar que la Casa Blanca tiene sobre Venezuela.
Hay otro punto de análisis no tan publicitado, pero sí muy peligroso. El Ejército brasileño invitó a tropas de Estados Unidos a participar en un ejercicio militar sin precedente  en la Amazonía, en la frontera que comparte con Perú y Colombia, según informó el Ministerio de Defensa, el que aseguró que no está prevista la instalación de una base estadunidense en ese lugar.
Es el regalo de Temer a Trump. Con ello se pondrán a punto los elementos necesarios para una intervención bajo la cubierta de una “crisis humanitaria” que irá por el gobierno constitucional del presidente Maduro.
El presunto objetivo operativo del “ejercicio” en la frontera entre Brasil, Perú y Colombia es fortalecer la “capacidad de respuesta rápida multinacional, especialmente en el campo de la logística humanitaria y el apoyo al enfrentamiento a delitos transnacionales”, dice el Ejército de Brasil en declaraciones citadas por la cadena BBC.
Estas planificadas maniobras estarán a unos 700 kilómetros de la frontera entre Brasil y Venezuela, serán en noviembre y está previsto que duren 10 días, según adelantos de  fuentes militares, algo que resulta muy llamativo cuando se intensifican las acciones contra el gobierno venezolano.

Es imposible imaginar qué cantidad de tropas, equipo militar, logística y comunicación estarán disponibles contra Venezuela.  Eso ya no es una fábula, es una amenaza real contra el pueblo de Bolívar y contra toda América Latina, región ya consagrada como zona de paz.

Según jerarcas brasileños el objetivo de la operación es fortalecer “la capacidad de respuesta rápida multinacional, especialmente en los campos de logística humanitaria”, algo con lo que hasta ahora se pretende ocultar la agresión militar contra Venezuela.
Sin embargo, los venezolanos afianzan cada vez más la unidad cívico militar y, por lo que se aprecia, hay disposición de defender el país hasta las últimas consecuencias, pues, según dice la gente de a pie y los que no son de a pie, no habrá quiebre, y sí mucha disposición a hacerle pagar bien cara la aventura a sus promotores.
Luis Beatón*/Prensa Latina
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Venezuela

Los mensajes del EPR


By Jorge Lofredo
En su comunicado del 1 de mayo pasado, el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) ratificó su posición como continuidad histórica del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo antes que proceso de unidad revolucionaria. La estructura y contenido del texto, sin embargo, son idénticos al presentado hace casi 12 años atrás bajo el nombre Un poco más de historia, que resultó clave al negar por primera vez y en forma pública los argumentos que ahora ratifica. A 21 años de su nacimiento como PDPR-EPR, la fecha elegida para volver a establecer la misma posición que acabó provocando salidas y escisiones de su seno desde 1996, supone un claro mensaje hacia el ámbito de las organizaciones político-militares.
En aquella ocasión el texto decidió hacerse público en medio de interminables cruces de comunicados entre fracciones que rompieron con la dirección nacional partidaria, donde cada una articuló y estructuró su propia visión de la historia que a primera vista se creían excluyentes. Pero las coyunturas variaron ya que un somero recuento establece que en la actualidad los demás grupos llevan tiempo en silencio, y si bien no constituye novedad que las estructuras clandestinas en algún momento determinen clausurar su comunicación con el exterior, lo más llamativo aquí es que el EPR mantiene ininterrumpida la frecuencia de sus publicaciones.
Tanto por medio de comunicados como por la emisión de su periódico partidario mensual, El Insurgente, sólo el EPR se ha expresado públicamente durante el 2017 y es necesario remontarse hasta octubre de 2016 para encontrar el último texto signado por alguna sigla distinta. El año pasado se han conocido escritos de cuatro grupos, algunos desconocidos hasta el momento, y fue también lo último en saberse de ellos. De las organizaciones más reconocidas, es posible establecer que el último comunicado del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente es de junio de 2016 y para consultar sobre la Coordinación Revolucionaria Libertad (alianza de Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos y otras) habrá que remontarse hasta diciembre de 2014; y todavía un mes antes para saber acerca de la coordinación entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo y el Comando 28 de Junio. De la agrupación más reciente, Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo, lo último sabido de ella data de diciembre de 2015.
Volviendo nuevamente la mirada hacia el reciente comunicado del EPR y en el contexto en que se dio a conocer, la conmemoración del primero de mayo es insuficiente para comprender cabalmente el sentido de la emisión y, además, porque a los anteriores de la misma fecha no se les imprimió el mismo perfil. Su contenido, vale la pena mencionarlo nuevamente, repite lo que ya se sabe desde hace tiempo atrás y sirvió para deslindarse de otras fuerzas; por lo tanto, esta reafirmación de historia e identidad no puede resultar un mensaje exclusivamente dirigido hacia el interior del grupo sino que también resulta una confirmación de su lineamiento. En organizaciones jerarquizadas y militarizadas, la línea juega el mismo papel que una frontera: define su contenido y delimita lo extraño. Y si bien no es posible igualar las circunstancias de uno y otro momento, hoy pretenden traslucirse ciertos indicadores que justifiquen la decisión de emitir el comunicado con estas características. En este sentido, lo que antes sirvió para diferenciarse y posicionarse hoy bien podría indicar una dirección diferente.
Ahora bien, puede considerarse el presente como tiempo de conmemoraciones y que este texto sirva como suerte de recordatorio para tal efecto. Si esto fuese así, inició con un libro que el propio EPR realizó sobre la vida y los textos de Héctor Eladio Hernández Castillo en noviembre de 2013, a 35 años de su asesinato; y dos más recientes sobre la historia de los 50 años del grupo, prologados en 2014. Estos elementos todavía siguen resultando insuficientes a la hora de encontrar el sentido del texto, pero no es así si se considera que los tiempos de la clandestinidad –y en este caso los de la guerra popular prolongada– son distintos a los institucionales o de “superficie”. Pero éstos a menudo logran condicionarlos y valen como ejemplos dos factores determinantes en la historia reciente del EPR: su irrupción en junio de 1996, producto de la masacre de Aguas Blancas, y la reivindicación por Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, militantes desaparecidos en mayo de 2007 y reivindicados por la organización.

Esta cuestión cobra aún mayor sentido si se considera que en este mes se cumplen 10 años de ese hecho y si también continuará siendo el reclamo rector de sus próximos pasos. Para el caso, un dato: la extensión y profundidad que se le dio a las reconstrucciones biográficas en el último número del periódico partidario resulta dificultoso encontrarla en algún otro ejemplar de El Insurgente, e incluso se supera a sí mismo en la intención de mantener la vigencia del reclamo. El trayecto recorrido por el grupo, desde las explosiones en los ductos de Pemex hasta el llamado a la Comisión de Mediación, la constitución de la Comisión de la Verdad en Oaxaca y la presentación del libro sobre ellos realizado por familiares y organismos de  Derechos Humanos humanizaron a los combatientes a la vez que legitimaron la causa. Y las biografías van en el mismo sentido.

Reimpulsar la reivindicación por los desaparecidos y la búsqueda de nuevas alianzas políticas –que nunca resulta una senda allanada– contextualizan su comunicado más reciente. El EPR es el único que ha hablado y serán tiempos de espera por alguna respuesta.
Jorge Lofredo*
*Licenciado en Ciencia Política; autor de La Generación Aguas Blancas. Organizaciones clandestinas armadas mexicanas (de libre descarga: goo.gl/n1jMYI)

¡América Latina ha desaparecido!


By Prensa Latina
Lo que nunca hubiéramos imaginado ha sucedido: el Nuevo Mundo, ese al que Antonio Sánchez, presidente de Radio Televisión Española aspira aún a civilizar, ha desaparecido.
No se le ve en los diarios ni los telediarios, nadie lo menciona en las portadas de las revistas; y en la televisión internacional de España, después de Corazón, corazón  –donde se da pormenorizada cuenta de lo besitos que se intercambian los novios de la farándula española–, lo único que aparece de ese lugar (que no debió dejar de ser nunca aglomerado de provincias de ultramar) es Venezuela.
 “Pero claro, ¡jolín, faltaba más!, ¿y de qué quieres tu que nos ocupemos?”, si el epicentro de todo está en Caracas, en la autopista Francisco Fajardo, donde los chamos sublevados lanzan bombas molotov y atraviesan alambres de púas para derribar motociclistas; o en la Plaza Altamira, epicentro de los barrios high de la ciudad –donde antes confluía con tanta tranquilidad la gente linda– y ahora tiene que salir un día sí y otro también a quemarse el cutis –que no a broncearse– como antes en Miami.
Pero sí, es cierto, ¿por qué tendría que ser diferente la televisión internacional de España y desafinar en el coro del gran emporio mediático mundial? Porque no sólo es ella, sino todos, que claman exasperados porque el tonto de Maduro no se echa a un lado y deja que el rubio ángel que funge como esposa de Leopoldo llegue al poder, elimine esa pendejada de las misiones y empiece a ejercer la caridad con el pobrerío (los tierrúos, pues, como le dicen), al pie del obelisco de la mencionada Plaza Altamira.
No, claro que no, no tiene que ser diferente. “¡Dios nos salve de ser diferentes!” Ser diferente sería una desgracia, “¡imagínate tú!”, algo así como castrista o chavista; como populista demagogo estafador; algo próximo o semejante a ese indio igualado que llegó de carambola a la presidencia de Bolivia y que se presentó a la entrevista con el Rey de todas las Españas ataviado con un folclórico abriguito con bordados aborígenes “¡Por favor!”.
Así que América Latina se resume ahora a eso, y los periodistas asesinados en México; los migrantes cazados como animales en Texas; los dirigentes populares perseguidos y muertos en Colombia; las manifestaciones multitudinarias contra las pensiones en Chile; los feminicidios en Guatemala; las ocurrencias de Macri; la prepotencia vista del gobierno colombiano en los asuntos internos de Venezuela; las declaraciones altisonantes del comandante del Comando Sur, Kurt W Tidd, respecto a ese mismo país; etcétera, etcétera, etcétera, pasan a un segundo plano que se esfuma frente a tanto desmán.
Pocas veces vista tanta unanimidad, aunque no es la primera vez. Hubo unanimidad, con el apoyo irrestricto, cuando de botar al tacho de la basura de la historia a Muamar El Gadafi se trataba, otro loco impresentable que había que sacar a patadas lo antes posible. Se fue Gadafi y ahí tienen: una Libia totalmente anárquica que, además y para colmo de males, ahora envía –por miles– a migrantes en balsa a través del Mediterráneo, al punto que Doña Marina Le Pen, asustadísima y con taquicardia, dice poco menos que hay que matarlos antes que lleguen a vender baratijas a los pies de la torre Eiffel.
Ha habido otras unanimidades y otros sulfuramientos similares. Por ejemplo, con Irak; y vean lo que es ese país ahora. No hay encuestas en Irak pero más de un iraquí añora los años de la dictadura de Sadam.
 “¡No nos liberen, por favor!”, clama más de uno, pero ¿cómo llevar ese clamor hasta las alturas de las torres de transmisión o de las mesas de redacción de los diarios? No se sabe cómo. Pero no importa, aunque esa petición llegara a su oídos, imbuidos como están en su cruzada democrática, no les harían caso.
¡De su democracia, sálvanos Señor!
Rafael Cuevas Molina*/Prensa Latina
*Historiador, novelista y presidente de la Asociación para la Unidad de Nuestra América en Costa Rica

Rouhani, relegido en Irán, mientras Trump visita Arabia Saudita


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

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El jefe de la diplomacia estadunidense, Rex Tillerson, y su homólogo saudí, Adel al-Jubeir, hablan con periodistas, ayer en RiadFoto Afp

En vísperas de la relección de Hasann Rouhani en Irán y de la espectacular visita militarizada del atribulado Trump a Arabia Saudita (AS), la batalla por el control del estratégico punto fronterizo Al-Tanf de Siria con Irak cobra relevancia significativa, sumada al lanzamiento de un misil por los hutis de Yemen en las cercanías de Riad, un día antes de la llegada de Trump a la capital saudita, que fue interceptado.
Dos días antes del arribo de Trump a Riad, el ejército de EU bombardeó un convoy de milicianos chiítas de Irán y de Irak vinculados al gobierno sirio en el poblado de Al-Tanf, cerca de la frontera con Jordania e Irak, que cobró la vida de seis milicianos y 25 heridos (https://goo.gl/kDHaei).
El nuevo bombardeo no tuvo nada que ver con la propaganda del Pentágono que alegó como motivo atacar a los yihadistas cuando en realidad está en juego la captura de Al-Tanf, en el desierto occidental, que conecta a Siria con Irak e Irán (https://goo.gl/BmYwAz) –el famoso Creciente chiíta–, no muy lejos de la importante ciudad de Deir-ez-Zor, pletórica de petróleo.
Respecto al bombardeo contra el convoy militar de los aliados chiítas de Bashar al Assad, el canciller ruso, Sergei Lavrov, lo calificó de inaceptableilegitimo e ilegal, porque viola la soberanía siria (https://goo.gl/CSg7TR).
¿A quién le importa la soberanía de Siria, al borde de la balcanización programada por Israel (https://goo.gl/4DtWDk)?
La relección de Rouhani (68 años), con una afluencia masiva de 70 por ciento, comporta un doble significado doméstico y regional. Su triunfo frente al poderoso contrincante Ebrahim Raisi –juez clerical de 56 años, que puede ser el sucesor del ayatola Jamenei (77 años), a seleccionar por la Asamblea Clerical de Sabios de 86 miembros–, marca el deseo de la teocracia chiíta de proseguir su tortuosa apertura con Occidente, en el marco del acuerdo nuclear del P5+1 vituperado por los superaliados Trump y Netanyahu.
Pese al levantamiento de sanciones por el P5+1,Trump optó por nuevas sanciones unilaterales sin la participación de los otros cinco cosignatarios, bajo el pretexto de las pruebas misilísticas de la teocracia chiíta.
El declive de Turquía, miembro de la OTAN vapuleado financieramente por sus aliados occidentales, propulsó a Irán al segundo lugar de la economía medio-oriental, detrás de Arabia Saudita.
Irán detenta el segundo lugar de mayores reservas de gas natural del planeta y el cuarto lugar de reservas de petróleo. Su economía creció casi 9 por ciento en el último trimestre de 2016 y 5 por ciento en el primer trimestre, pero su maná no ha permeado a los jóvenes (mitad de la población con un alto índice de desempleo).
Los conservadores (en la lingúistica maniquea de Occidente) han criticado al reformista Rouhani de haber apostado demasiado a EU cuando soñó atraer 140 mil millones de dólares para la infraestructura de Irán, pero solamente consiguió un raquítico 10 por ciento debido a las presiones de Washington a sus socios europeos (https://goo.gl/5uYVPz).
Rouhani mantiene una postura muy optimista en su tambaleante relación bilateral con Trump, quien ha denunciado –al unísono de su superaliado, el premier israelí Netanyahu– el acuerdo nuclear lubricado por Obama quien se había alejado notoriamente de Israel y Arabia Saudita.
Los cinco grandes poderes regionales de Medio Oriente (https://goo.gl/6tOQiH) no han variado en su esencia (Arabia Saudita, Irán, Turquía, Egipto e Israel; este último, el único que posee 400 bombas atómicas  clandestinas), pero no es lo mismo Obama que Trump, quien practica una política diametralmente opuesta en la región.
El portal israelí Haaretz asienta que Trump hace todo lo opuesto de lo que hizo Obama en Medio Oriente (https://goo.gl/451v4K).
Con Trump los vientos no son favorables a Irán (90-95 por ciento de chiítas), que sufre embates de EU e Israel desde Líbano pasando por Siria hasta Yemen.
Trump, quien no oculta su iranofobia (como tampoco su mexicanofobia), apretó también las tuercas de las sanciones financieras contra la guerrilla libanesa chiíta Hezbolá, aliada de Irán.
Rouhani recibió felicitaciones de los principales mandatarios del planeta, mientras era regañado por el secretario del Departamento de Estado, Rex Tillerson, quien en una conferencia conjunta en Riad con su homólogo saudita, Adel al-Jubeir, exhortó a finiquitar todo el apoyo y financiamiento de Irán a las fuerzas desestabilizadoras(sic) que existen en la región (https://goo.gl/BD4cBR).
Trump –quien viene de sufrir las dos peores semanas de su breve presidencia y ha sido puesto en jaque por los servicios de espionaje del Deep State–, recibió un trato real por el rey saudita Salman, de 81 años, quien acudió a recibirlo al aeropuerto con toda la pompa y circunstancia, quizá para hacerle olvidar los estragos que padece en Washington.
El primer día de su visita a Arabia Saudita, Trump descolgó un contrato multimillonario de venta de armas y otros utensilios cibernéticos por 110 mil millones de dólares inmediato, que el NYT afirma fue operado por su polémico yerno, el judío ultra-ortodoxo Jared Kushner (https://goo.gl/koz6zG).
De acuerdo con Sarah Sanders, vicesecretaria de Prensa de la Casa Blanca, la venta de armas podría alcanzar 350 mil millones de dólares en los próximos 10 años (https://goo.gl/Bg6QAI).
Suena impresionante que Arabia Saudita sea el cuarto mayor comprador de armas del mundo después de EU, China y Rusia, según SIPRI, lo cual delata su enorme temor por el ascenso de Irán, que resultó triunfador en Irak, Líbano y parte de Siria.
El israelí-estadunidense Gary Cohn, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca, exultó feliz por todos los negocios descolgados con los sauditas: “Mucho dinero. Muchos dólares (https://goo.gl/9w8ra6)”.
El comercio bilateral de EU y Arabia Saudita no es nada boyante; el año pasado alcanzó 38 mil millones de dólares, pero la futura privatización de la petrolera estatal Aramco –fomentada por el vicepríncipe heredero Mohammed bin Salman, de 31 años, quien ya visitó a Trump en la Casa Blanca– planea llevar el intercambio comercial a la estratósfera.
Las delegaciones de EU y Arabia Sudita discutieron los temas del petróleo, Irán (sic) y Siria, y para el segundo día de la visita de Trump están programadas dos magnas cumbres, una con las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo y, otra, la cumbre arabo-islámico-estadunidense de 55 países (¡supersic!) provenientes de Medio Oriente, África y Asia, lo cual resalta la enorme influencia de Arabia Saudita, primera potencia económica regional y segunda productora de petróleo detrás de Rusia. Ambas cumbres confrontarán el común enemigo Irán.
Trump aprovechará la escenografía para pontificar a los asistentes sobre su visión tolerante (¡supersic!) del Islam.
Se perora mucho sobre la propuesta bélica de Trump de crear una OTAN sunnita.
Del total de mil 570 millones de musulmanes en el mundo, 87-90 por ciento es sunnita, mientras el restante 13-10 por ciento es chiíta (https://goo.gl/shn4px).
¿Programan Trump y Netanyahu una guerra de 30 años entre sunnitas y chiítas?
Quedan atrás las diatribas de Trump a Arabia Saudita, a quien llegó incluso de acusar estar detrás del 11/S (https://goo.gl/GDgLBE). ¡La magia del petróleo, el dinero y las armas!
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

domingo, 21 de mayo de 2017

Brasil y el fin del gobierno: la cuestión es cómo, no cuándo



Eric Nepomuceno
La Jornada 
Al caer la tarde del sábado, Michel Temer, todavía presidente de Brasil gracias al golpe institucional del año pasado, reunió a periodistas en Brasilia para hacer un pronunciamiento a la nación. Nada de preguntas, por supuesto. Temer habló durante casi 11 minutos, poco más del doble del tiempo que utilizó hace unos días. Entre acusaciones contra sus delatores, en concreto sólo informó que pedirá al Supremo Tribunal Federal que suspenda las investigaciones en su contra. Ha sido la única novedad en la crisis que sacude a los cementos de la política brasileña.
El problema central no está exactamente en cómo y cuándo catapultarlo de la presidencia ilegítima que ocupa, sino en determinar qué pasará después. Porque a estas alturas, está más que claro que Michel Temer no dispone de condición alguna para mantenerse en el sillón que usurpó.
Su desolado aislamiento es claramente irreversible. Todavía hay pequeños bolsones de apoyo, como el diario Folha de S.Paulo, que trata por todos los medios de comprobar que hubo manipulación en las grabaciones divulgadas por Joesley Batista, controlador del grupo JBS, mayor exportador mundial de carnes. Del rol fundamental desempeñado por los medios hegemónicos de comunicación, uno de los pilares fundamentales para el triunfo del golpe que lo llevó a la presidencia, sólo restó a Temer ese apoyo. Los demás medios ya desembarcaron de su gobierno.
Otro de esos pilares, los partidos políticos, que con el ojo gordo puesto en cargos y presupuestos participaron del golpe, ya están fracturados. El PSB (Partido Socialista Brasileño, ¡vaya ironía!) anunció que va a salir del gobierno. Y el principal respaldo en ese campo, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y de Aécio Neves, derrotado por Dilma Rousseff y ahora apartado de su escaño de senador por determinación de la corte suprema, oscila entre quedarse o salir de la alianza gubernamental. Luciendo sus artes obscenas de oportunismo, se mantendrá entre estar y no estar hasta el último minuto, acelerando la corrosión de su imagen en la opinión pública.
Ya el tercer pilar esencial del golpe, esa vaga y etérea, aunque decisiva institución llamada mercado, optó por dejar clara su posición. No importa quien esté, siempre que se mantenga el equipo económico y su programa de aplicar a como dé lugar una receta extrema de neoliberalismo radical. Al fin y al cabo, desde la segunda presidencia de Cardoso (1999-2002) no hubo nada siquiera parecido a una política económica tan devastadora de los intereses nacionales, ni tan generosa con los intereses del capital, como la anunciada por el ahora moribundo gobierno de Michel Temer.
Lo dramático de lo que vive Brasil, entonces, se reduce exactamente a un punto: cómo librarse del ilegítimo gobierno de corruptos (ubicados por todos los lados) y cómo elegir a un substituto que corresponda a los intereses de los poderosos y beneficiados de siempre.
Si el Supremo Tribunal Federal atiende al pedido de Temer y suspende la investigación en curso, terminará de desmoralizarse y puede provocar reacciones imprevisibles en las calles. Si el Tribunal Superior Electoral decide alejar a Temer de la presidencia, se abre un campo minado de discusión, lo mismo que ocurrirá si el Congreso opta por destituirlo, atendiendo a pedidos de los bloques de izquierda: ¿cómo elegir al sucesor?
Acorde a la Constitución, el nuevo presidente sería elegido por los votos de dos tercios de diputados y senadores. Pero, con la legislatura más corrupta, desacreditada, reaccionaria y de peor nivel moral de las últimas tres décadas, ¿con qué fuerza moral los parlamentares podrán imponer al país un nuevo mandatario?
Queda, pues, como única opción, anticipar las elecciones previstas para octubre del año que viene. Hay varias propuestas de enmienda constitucional que duermen, desde hace mucho tiempo, en los cajones del congreso. Sería, por obvias razones, la mejor salida, una vez que los sondeos de los últimos días muestran que al menos 93 por ciento de los brasileños exigen elecciones inmediatas para determinar, por el voto popular, a quién le tocará la hercúlea misión de devolver el país a sus rieles.
Pero también aquí hay un obstáculo que, para los dueños del capital, parece insuperable: son fuertísimos los indicios de que, si son llamados a las urnas, los electores elegirían, por amplia mayoría, al verdadero blanco de todos los pasos del golpe institucional, Luis Inacio Lula da Silva.
Del lado de los golpistas, ahora amenazados de una guillotina ya armada, no hay, ni de lejos, ningún nombre capaz de hacer sombra al ex presidente, cuya popularidad, pese a toda la persecución política, mediática y judicial que padece, se mantuvo intacta.
Ese, pues, es el gran dilema vivido por mi país: los usurpadores de 54 millones 500 mil votos obtenidos por Dilma Rousseff en 2014 fueron capaces de expulsarla, instalando en su sillón presidencial a una figurita despreciable, ahogada por marejadas de corruptos.
Ahora que él está defenestrado, tratan de descubrir cuál muñeco moral instalar en ese sillón, para mantener las riendas de la economía.
Mientras, el país naufraga. Los próximos días, o mejor dicho, las siguientes horas, serán decisivas. Temer ya no es más que una mancha sucia en ese mar de lama. La cuestión, para los verdaderos interesados en el golpe, es cómo preservar sus obscenos intereses y mantener a la gentuza (eso que insisten en llamar ‘pueblo’) a una distancia prudencial

Los expertos en Venezuela



Alfredo Serrano Mancilla *
Sobrevolar la realidad se ha convertido en el deporte preferido de muchos analistas. En esta nueva época de lo exprés, cada vez son más frecuentes los exámenes aéreos. Sorprende que cualquiera pueda escribir al mismo tiempo de Venezuela, Ecuador, Paraguay o Brasil como si conociera cada casuística a profundidad. Cada vez que asoma una coyuntura atractiva surgen venezolanólogos, ecuatorianólogos, paraguayólogos, brasileñólogos... Con Google bajo el brazo, se atreven a pontificar y sentenciar sin leer la letra pequeña de cada caso.
Hoy día vale todo. Se pasa de país a país sólo con un simple salto de página. Tan sencillos como superficiales son los análisis low cost que comienzan a proliferar para dictar cátedra sobre cuestiones realmente delicadas. Así se crean matrices de opinión desde los medios hegemónicos conservadores. Un buen titular, una gran campaña de publicidad, una buena red de medios orquestados y, con todo ello, vale todo. Dictadura en Venezuela, fraude en Ecuador, corrupción del kirchnerismo. Así de fácil para construir eso que ahora llaman posverdad.
No obstante, este quehacer no debería extrañar a nadie. Los medios dominantes no necesitan apenas rigor para ratificar lo que su línea editorial previamente ha determinado. Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente es la aparición, cada vez con más fuerza, de una suerte de neoprogresismo desencantado-resentido que se suma a la fiesta de lo aéreo. Miran desde afuera, con gran distancia, sin embarrarse lo más mínimo y con escaso conocimiento de lo que sucede puertas adentro. Aun así, su condición de intelectualidad les da licencia para autoconsiderarse los inspectores de las revoluciones ajenas (tal como lo escribía Rodolfo Puiggrós).
Se animan a escribir cualquier cosa sobre cualquier país. No les importa el contexto ni la historia; ni la correlación de fuerzas políticas y económicas; ni los entresijos jurídicos de cada conflicto; ni siquiera les importan los intereses que persiguen esos medios concentrados por los cuales precisamente se informan. Boaventura de Sousa Santos consideró el epistemicidio como fórmula de destrucción del conocimiento causada por el colonialismo europeo. Y bien podría extenderse este término a lo que hacen muchos analistas desde su contemplación aérea.
Seguramente, Venezuela es el país que más atrae la atención de propios y extraños. Es desorbitante el número de textos que cada día se vierten sobre lo que ocurre con la revolución bolivariana. Nicolás Maduro se ha convertido en trending topic permanente. Los francotiradores de los grandes medios hacen su trabajo y centran el foco. Y la izquierda infantil cae rápidamente en la trampa, cautivada por la necesidad de dedicarle unas líneas para salvar a la humanidad y también su ego.
Salvo en contadas excepciones, estoy convencido de que ninguno de ellos podría dibujar de manera aproximada el mapa del país caribeño. Si usted se siente aludido, inténtelo. Tampoco sabrían decir cuántos estados lo conforman ni los partidos políticos que están presentes a lo largo y ancho del territorio. No conocen ni a los CLAP ni al GMAS. Probablemente tampoco hayan leído la Constitución ni sus artículos 347, 348 y 349, que permiten al presidente convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Simplemente aprietan el gatillo fácil y caen en una retahíla de tópicos y lugares comunes que rozan en lo ridículo. Hablan del Tribunal Supremo de Justicia como si hubieran estudiado sus sentencias; censuran el abuso de poder sin distinguir cuántos poderes del Estado existen. Apenas dicen nada acerca de la violencia callejera fascista, que hace insoportable diariamente gobernar cualquier país. No señalan lo más mínimo del elevado riesgo país que sufre, a pesar de honrar todos los compromisos de la deuda a tiempo. Indudablemente no todo está perfecto, pero no todo puede ser catalogado con adjetivos que no tienen ninguna intención de contribuir a mejorar.
Las críticas son bienvenidas. El debate es clave y la opinión libre. Pero eso no autoriza que cualquiera se presente como doctor en venezolanología sin apenas haber estudiado lo más mínimo. Venezuela es epicentro contrahegemónico en clave geopolítica y esto le hace ser más observado que cualquier otro país del mundo. Su proceso político de cambio huye de los esquemas tradicionales, porque nació de una constituyente que puso en jaque al pasado y quiso recuperar la soberanía en tiempo récord. Porque además no hizo caso a recetas neoliberales ni socialdemócratas. Estas y muchas otras razones hacen que Venezuela sea apetitosa como laboratorio para analistas de cualquier origen ideológico. Sin embargo, se agradece que se escriba con algo de solidez y conocimiento de causa.
* Director del Celag
Twitter: 

Lula da Silva pide la renuncia del mandatario y comicios generales adelantados


Las acusaciones se basan en una grabación adulterada, alega Michel Temer
Exige el presidente de Brasil parar investigación en su contra
El Partido Socialista Brasileño rompe la alianza con el gobierno; también demanda elecciones

Periódico La Jornada
Foto
Michel Temer, gobernante brasileño, durante su mensaje a la nación,
el cual fue transmitido ayer desde el Palacio de PlanaltoFoto Ap



En su segundo mensaje a la nación en tres días, el presidente brasileño, Michel Temer, pidió este sábado suspender las investigaciones de corrupción en su contra, pues, alegó, se basan en pruebas manipuladas. Proclamó que seguirá al frente del gobierno, pese a los crecientes reclamos que exigen su renuncia. Las acusaciones se basan en una grabación clandestina adulterada, con objetivos claramente subterráneos, afirmó.
El ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva declaró que Temer debe dejar el cargo, pero consideró que el remplazo no debe elegirse en comicios indirectos del Congreso, sino en generales adelantados. Queremos que Temer salga ya; no queremos un presidente electo indirectamente, subrayó el líder de la izquierda en un acto del Partido de los Trabajadores (PT) en San Bernardo do Campo, Sao Paulo.
Por lo pronto, el Partido Socialista Brasileño (PSB) dio a conocer ayer que rompió con el gobierno de Temer y pasará a la oposición y a defender la salida del mandatario. El anuncio lo hizo el presidente de la formación política, Carlos Siqueira, en una rueda de prensa, en la cual aseveró que el partido defenderá la aprobación de una enmienda constitucional que permita realizar elecciones directas en caso de que la presidencia del país quede vacía, en lugar de los comicios indirectos.
Temer solicitó que el Supremo Tribunal Federal (STF) suspenda la indagatoria en su contra por supuestos actos de corrupción y obstrucción de la justicia, en una trama criminal junto con otros políticos en la causa Lavado rápido sobre sobornos en Petrobras, hasta que sea analizada la grabación que lo incrimina. Reiteró que continuará en el cargo.
Temer pretende invalidar la veracidad de una de las principales pruebas en su contra: la grabación de una conversación que mantuvo el 7 de marzo en el Palacio de Jaburu, sede oficial de la vicepresidencia, en Brasilia, con el propietario del imperio cárnico JBS, Joesley Batista, quien lo acusó de recibir 1.5 millones de dólares de 2010 a 2017 de su empresa.
Resultado de la indagación de la cinta, el fiscal general, Rodrigo Janot, consideró el pasado viernes que el presidente también dio su beneplácito para realizar el pago de unos 578 mil dólares que supuestamente Batista hizo para sobornar al ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, para que no revelara detalles de la corrupción política desde la prisión y así comprar su silencio.
Cunha, ex aliado de Temer, fue sentenciado a 15 años de cárcel por corrupción.
A raíz de esa grabación, de 39 minutos, el juez Edson Fachin, del STF, abrió oficialmente una carpeta de investigación contra el mandatario el pasado jueves. En tanto, el diario Folha de Sao Paulo publicó un estudio pericial que afirma que la grabación está editada y tiene hasta medio centenar de cortes, razón por la que Temer se aferró a ese análisis para sostener que la “grabación clandestina fue manipulada y adulterada.

Opositores a Maduro queman a joven en Chacao


En una protesta, también lo apuñalaron
Periódico La Jornada

El gobierno de Venezuela confirmó ayer por la noche que grupos violentos opositores a la presidencia de Nicolás Maduro quemaron a un joven de 21 años durante una manifestación en el distrito de Caracas.

De acuerdo con el reporte médido, difundido por la cadena Telesur, se trata de Orlando José Figuera, quien presenta quemaduras de primero y segundo grados en 80 por ciento del cuerpo.

El joven también fue herido con arma blanca en la región temporo parietal derecha, con sangrado activo, y en hemitórax superior izquierdo, tórax posterior derecho, flanco izquierdo posible quirúrgico, comisura labial derecha, se indicó.

Los hechos ocurrieron en los alrededores de la plaza Altamira, en el municipio de Chacao, que desde principios de abril pasa-do es escenario de violencia y vandalismo .

El ministro de Comunicación e Información del gobierno chavista, Ernesto Villegas, señaló que Maduro ordenó este sábado dar atención médica inmediata al joven agredido.

En su cuenta de Twitter, el funcionario expresó: “@NicolasMaduro ordenó atención médica inmediata a joven quemado en 70 por ciento de su cuerpo por guarimberos, quienes además lo habrían apuñalado”.

Venezuela: la prioridad absoluta



Guillermo Almeyra
Venezuela está bajo la amenaza directa de un golpe de Estado con intervención estadunidense. Por lo tanto, defender lo que queda de la revolución bolivariana, la constitucionalidad y al gobierno elegido democráticamente, cualesquiera sean sus límites, es una prioridad absoluta.
En efecto, si Nicolás Maduro fuese derrocado se instauraría una dictadura al servicio de Washington, que cambiaría todo el panorama latinoamericano y se abriría un periodo de protestas y sublevaciones populares sangrientas y de guerra de guerrillas costosísimo en vidas.
Los venezolanos que se oponen al gobierno están divididos entre quienes tentaron el fracasado golpe de Estado contra Hugo Chávez y que desde la elección misma de Maduro tratan de derrocarlo, y quienes, hasta hace poco chavistas, protestan hoy sobre todo por el desabastecimiento y la corrupción. Los golpistas tienen métodos y objetivos fascistas, odian todo lo que huela a igualdad y se apoyan en la oligarquía, el imperialismo, la gran burguesía y una capa de clase urbana acomodada dispuesta a todo para conservar sus privilegios. Ese sector quiere derribar al gobierno para retornar al pasado. Sus bases más populares, pertenecientes a las clases medias urbanas pero igualmente a algunos sectores de los trabajadores, quieren en cambio reformar el proceso político, salvaguardar las adquisiciones del chavismo y sustituir al gobierno mediante la presión popular, no un golpe proimperialista.
El conservadurismo y la aceptación de los valores capitalistas –todo lo que el chavismo no combatió con claridad– es el aglutinante ideológico que une a ambos sectores y permite la manipulación descarada de los democráticos por los fascistas. Presentarlos como si fueran una masa homogénea ayuda a los agentes yanquis a disfrazarse de demócratas. Por consiguiente, es elemental tratar de diferenciar y dividir estos sectores con intereses y bases sociales divergentes.
El presidente Maduro, al asegurar que habrá elecciones en 2018, satisfizo al Vaticano y a los mediadores y quitó a los golpistas el pretexto del supuesto peligro de una dictadura chavista. Por otra parte, la convocatoria a una asamblea constituyente popular, que los golpistas rechazan, evidencia que son sólo Capriles y sus secuaces quienes no quieren dialogar y no aceptan ninguna posibilidad de participar en la vida democrática, pues sólo buscan servir al capital financiero internacional en su deseo de privatizar y controlar el petróleo estatizado venezolano.
El apoyo internacional de masas al proceso bolivariano interrumpido debe combatir el golpe proimperialista, ganar tiempo para la organización popular y dividir a los golpistas de quienes simplemente protestan.
Maduro ha girado burocráticamente hacia la izquierda convocando una asamblea constituyente que es muy diferente de la de Hugo Chávez, que se hizo en plena movilización mayoritaria de masas y fue amplia y democrática, no organizada por y para los aparatos como el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Como expresé en mi artículo anterior, el giro de timón que pedía Chávez tenía dos pilares: atacar primeramente al capitalismo y a la boliburguesía (que es un sector del mismo), afectando sus intereses con una serie de medidas económico-sociales radicales y, segundo, reforzar el poder popular, las comunas, las misiones, la autoorganización de masas en cualquier grado y forma.
Maduro coloca la carreta delante de los bueyes utilizando sólo el PSUV, que no es más que un aparato electoral, y no establece qué se debe agregar o reformar, con cuáles instrumentos se aplicará la Constitución, cómo garantizar la democracia armando milicias de autodefensa frente a los asesinatos de militantes sociales. Además, se limita a convocar manifestaciones callejeras de apoyo sin protagonismo de los trabajadores. Eso quita impacto a la convocatoria constituyente, obstaculiza la discusión de las reformas de fondo que hay que hacer y retarda la diferenciación ideológica entre los golpistas y sus bases.
De todos modos, la convocatoria a una Asamblea Constituyente ya es un hecho. No es posible ignorarla ni posible abstenerse, aunque se discutan los errores de método. Por el contrario, hay que darle vida y contenido discutiendo cómo obtener la reconstitución política del bloque entre los trabajadores chavistas y las clases medias urbanas que la oposición golpista ha logrado resquebrajar.
Hay que aprovechar la discusión constituyente para crear y reforzar la conciencia de los trabajadores, sus organizaciones independientes del Estado, su poder de base.
Una movilización popular general para discutir y elaborar la Constitución incorporará también a muchos revolucionarios hoy en el gobierno y en las instituciones estatalescapitalistas, como la Fiscal General que declaró inconstitucional el intento burocrático de callar a la oposición cerrando la Asamblea Nacional y atribuyendo a la justicia también el poder legislativo, medida errónea que reforzó a la extrema derecha y de la que Maduro dio rápida marcha atrás.
Tras la convocatoria de la asamblea constituyente ahora sólo queda aprovecharla para dar un verdadero giro a la izquierda, proponiendo medidas como el control obrero en las empresas, un ataque a los negocios y privilegios de la burguesía (bolivariana o no) la creación de milicias antigolpe y contra el peligro de invasión, la suspensión del pago de la deuda hasta su auditoría y el control de los bancos.
El enemigo es la derecha. Para derrotarla hay que cambiar la relación de fuerzas social, en Venezuela y en el continente, para elevar la moral de lucha y la conciencia y organización de la izquierda social del chavismo. Sin identificarse con un gobierno que no combate realmente al capitalismo, sino a un sector proimperialista, hay que llenar de contenido la asamblea constituyente.

Cartografías moleculares



Ilán Semo
¿Existe realmente un pueblo múltiple? ¿Un pueblo de mutantes? ¿De potencialidades que aparecen y desaparecen, así sea tan sólo para constatar su propia existencia, tal como apercibió hace ya tantos años Félix Guattari en su viaje al amazónico derrumbe de la dictadura brasileña en 1982? ( Véase: Micropolítica: cartografías del deseo. Madrid, Traficantes de sueños, 2006). En los tiempos recientes, esta pregunta retorna de tanto en tanto, siempre de manera intermitente para sorprendernos con sus destellos, sus intensidades, sus virajes centrífugos y su impronta efímera; con la irrepetibilidad de su escena y, no obstante, con la consistencia de todo lo que allana. Llamarlas revoluciones equivaldría a permanecer en el plano del espectáculo, en una semántica de equívocos prematuros. Pero tampoco se trata simplemente de revueltas o rebeliones sociales. Se asemejan más bien a movimientos tectónicos que reúnen lo irreductible, sin que nada ni nadie los unifique o los represente. Siempre para reiterar las insólitas mutaciones que ha cobrado en la actualidad la dimensión de lo político. Su clave es acaso, como alguna vez previó Guy Deborg, la situación. Ese plano en que el poder, después de repetir las fórmulas de su consenso perdido, se descubre desnudo, precario, como un extraño en la ciudad.
Ahora se trata de Estados Unidos. Todo comenzó el 17 de junio de 2015, en el primer rally en que Donald Trump celebraba, en Nueva Hampshire, el hallazgo de la retórica que cercenaba la distancia entre el establishment y una fuerza de 50 millones de electores, en su mayoría blancos y varones, casi siempre trabajadores relegados por la crisis de 2008 y por las dos administraciones del primer presidente afroamericano en Estados Unidos. En medio de esa muralla blanca, tres pancartas insólitas anunciaban que al racismo de tercera generación, fraguado en la fantasmagoría del muro fronterizo con México, le esperaba una resistencia por-venir.
En las siguientes semanas y frente a las elecciones primarias en los partidos políticos, se forjó lo que hasta ahí sólo existía en calidad de hipótesis de un libro de sociología: la comunidad latina, entendida como fuerza de acción y contención. El alcance del boicot contra las empresas de Trump sorprendió incluso a sus protagonistas. Y lo esencial: no los intimidó. Pero más sorprendió la agregación de esa decena de frentes que la misma retórica del candidato que tomó por asalto al propio Partido Republicano fue allanando a lo largo de 2016.
Lo que se movilizó contra Trump el año pasado durante las elecciones primarias fue, sin duda, la coalición que logró agrupar Bernie Sanders, que incluía a cientos de miles de jóvenes, en particular universitarios, pero sobre todo a los organismos feministas que respondieron al despliegue de pulsión de la misoginia como régimen de politicidad. Además, estaban en juego décadas de conquistas en torno al estatuto de las mujeres.
Una vez que Sanders decidió apoyar la candidatura de Hillary Clinton, que la mayor parte de su coalición rechazaba, la pregunta residía en cuál sería el destino del movimiento. Pronto se reveló que Sanders no era más que otro pasajero de una resistencia molecular que había cobrado una amplitud que desbordaba cualquiera de las coordenadas políticas del sistema. En la segunda mitad de 2016 era evidente que los impulsos dirigidos a bloquear o disminuir la opción de Trump habían congregado al más complejo y amplio de los mosaicos nacionales que tenía la memoria social de Estados Unidos. Desde Black Lives Mater hasta la Liga de los Estudiantes Musulmanes, el espectro de identidades alcanzaba por igual a los ecologistas, las franjas centrales de los movimientos de géneros y las organizaciones chicanas, incluso el movimiento sindical, tan raído en las décadas recientes.
En la misma noche de las elecciones, lejos de ceder, comenzó la tercera y más extensa etapa de la resistencia molecular. Seattle, Portland y seis ciudades más fueron declaradas en estado de sitio. En 150 urbes de Estados Unidos la gente tomó las calles por cuenta propia en acciones dirigidas, ahora sí, contra el establishment. Porque éste ya contaba con su presidente.
Mucho antes de que Trump se revelara como esa suerte de Fool on the hill en lo que se ha convertido, después del medio millón de mujeres que marcharon el día de la inauguración en Washington (por si alguien dudara del factor rebelión de las mujeres), en los primeros 100 días de su presidencia, la sociedad recurrió a una de las más antiguas formas de inversión de poderes: la huelga. Sólo que la huelga se llamó Un Día sin Inmigrantes, Un Día sin Mujeres, Un Día sin Profesores, congregados en torno a una consigna: Éste no es mi presidente. Una consigna que movilizó recientemente a agricultores, científicos e incluso trabajadores de cuello blanco de Sillicon Valley.
La lectura de esta demanda no es sencilla: ¿qué tan lejos se encuentra de Éste no es mi estado? Queda por verse. Pero el centro del poder en Washington ha empezado a interpretarla de esta segunda manera. ¿O de qué otra manera se explica la prisa por desaforar a Trump a raíz del escándalo del espionaje ruso?

Temer, del comienzo al final



Emir Sader
Ni el rescate de la confianza del gobierno, ni recuperación económica, ni fin de la corrupción. Temer termina como empezó: en la mediocridad y la intrascendencia.
Marx se preguntaba cómo un personaje tan insignificante como Luis Bonaparte pudo tener un rol importante en la historia de Francia. Eran necesarias circunstancias excepcionales para que ello ocurriera. ¿Qué condiciones fueron posibles para que un personaje tan mediocre como Michel Temer llegara a la presidencia de Brasil?
Temer emergió al protagonismo político cuando el PMDB se agotó como fuerza de redemocratización, con la muerte de Ulysses Guimaraes y el desgaste del partido durante la presidencia de José Sarney. A partir de ese momento la muerte ideológica y política del partido era inevitable.
La mediocridad de Temer lo hacía un cuadro adecuado para el nuevo periodo del PMDB, donde jugaría el rol de sostén, alternadamente, de gobiernos de derecha y de izquierda. Como no es nada en sí mismo, Temer pudo protagonizar distintos roles del partido, actuando como equilibrio entre los distintos liderazgos. Así, el PMDB estuvo con Cardoso en los años 1990 y con el PT de 2003 a 2014. Gobiernos frontalmente opuestos, pero que han dependido del apoyo parlamentario del PMDB para gobernar.
Temer no fue escogido por el PT para ser vicepresidente, sino que, en su calidad de presidente del PMDB, fue indicado por ese partido para la lista de Dilma Rousseff. El PMDB, sin tener programa propio, siempre apoyando a los de otros partidos, tampoco tuvo candidatos a la presidencia de Brasil. Siempre anunciaba que lo iba a tener, pero siempre se adhirió al PSDB o al PT.
En las campañas electorales de 2010 y de 2014, Temer defendió los gobiernos de Lula y Rousseff, sus programas, atacando la alternativa de la derecha, representada por los candidatos del PSDB.
La crisis del gobierno en el segundo mandato de Dilma Rousseff abrió las puertas para que la mediocridad de Temer fuera puesta al servicio de otro proyecto: el que había sido derrotado cuatro veces sucesivamente en las urnas, por listas de las cuales él había sido parte. Valiéndose de la disposición desestabilizadora de los medios y del gran empresariado, además del cambio interno del mismo PMDB hacia la derecha, bajo la conducción de Eduardo Cunha, se ha recogido la lista de las propuestas más retrógradas y más de derecha, para que Temer lo presentara como un programa mediante el cual él se proponía recuperar la confianza en el gobierno, en el crecimiento de la economía y terminar con la corrupción (sic). Fue así que Temer rompió la alianza con el PT y se volcó a la posición aventurera, que ahora termina.
El programa era una versión de lo que el PSDB había presentado a los largo de las cuatro anteriores elecciones presidenciales y sucesivamente derrotado, con el apoyo del PMDB a los candidatos del PT. Fue la oportunidad que Temer encontró para intentar salir de su mediocridad y desempeñar algún rol histórico. Para ello anunció que era necesario reunificar el país, reconquistar la confianza en el gobierno y retomar el crecimiento económico.
Nada de eso fue hecho un año después del golpe contra Dilma Rousseff, así que Temer ha vuelto a ser un personaje decorativo, porque ni siquiera el grueso del paquete regresivo que él pretendía hacer aprobar fue avalado. Los involucramientos con casos de corrupción que ahora se vuelven públicos hacen de Temer un personaje mediocremente inútil.
Él se va sin pena ni gloria y el país se queda entregado a una situación caótica desde el punto de vista político e institucional, con una inmensa crisis económica y social, en medio de grandes movilizaciones populares que demandan elecciones directas imediatas para presidente de Brasil.
Se abre el periodo posTemer, que la derecha pretende que no sea el del posgolpe. La disputa sobre esas alternativas se vuelve abierta, y la izquierda, bajo el liderazgo de Lula, interviene firmemente por retomar la democracia, después del reino golpista de Temer el mediocre... el breve.