Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

miércoles, 26 de abril de 2017

Canadá: naturaleza o neoliberalismo



Treinta años después de la Segunda Guerra Mundial, los partidos políticos en Canadá se pusieron de acuerdo en que los individuos y la economía no podían ser abandonados a la suya. Entendieron que el estado democrático debía jugar un papel de intervención continua en la economía asegurándose que se mantenía saludable para prevenir otra depresión profunda. El país tendría una economía de mercado, si, pero los mercados no determinarían la sociedad canadiense. La meta era preservar la estabilidad y favorecer un cierto nivel de igualdad entre los ciudadanos. Es sobre este consenso que se construye el estado de bienestar social canadiense.
Tenemos derecho a preocuparnos de si nuestro país responde o no a nuestras necesidades. Llegué a Canadá en 1977 y experimenté los beneficios del estado de bienestar social; me sorprendió tener acceso a atención médica gratuita. Mis hijos, nacidos en el Hospital Misericordia (en Edmonton), recibieron muy buen cuidado, y yo también. Visitábamos regularmente juntos la librería pública; sacábamos libros que primero yo les leía y que luego ellos aprendieron a leer por sí mismos, desarrollando un amor por los libros que les dura hasta hoy. Mis hijos fueron a la escuela elemental y secundaria, pero no tuvieron que preocuparse de cuanto ganaban sus padres. Aprendieron a nadar como parte de un programa de la escuela. Fueron parte de la primera generación de niños y niñas canadienses que jugaban fútbol cada primavera y otoño; pagábamos una cuota módica y el programa estaba casi enteramente manejado por voluntarios. Los padres nos turnábamos en traer naranjas a los partidos, que los niños consumían durante el descanso entre el primer y el segundo tiempo para recuperar energía. Ellos la pasaban muy bien, nosotros también; no puede hoy sorprendernos que tantos y tantas canadienses le tengan un gran amor a este deporte.
La existencia del estado de bienestar social lo facilitó todo, reduciendo los niveles de estrés en muchas familias jóvenes con entrada limitadas y ayudando a que se sintieran protegidos. Jugó un papel en mi decisión de estudiar para emplearme en un área de mi interés, esto me benefició y beneficio a mi familia ayudándome a ser una mejor persona. Se bien que el estado de bienestar social no beneficio a todos de la misma manera; entender esto me convenció de que los beneficios debían extenderse, no reducirse, para aumentar la inclusión. A través de los años, sin embargo, la ideología neoliberal se hizo dominante; los ataques sin pausa al estado de bienestar social lo erosionaron, se cortaron beneficios, se cuestionaron políticas, se favorece una sociedad desigual y poco generosa. Después de 40 años de vivir en este país, viendo como este proceso continúa, temiendo el lugar a donde vamos, me parece muy válido promover la reflexión. Argumentar en favor de la justicia social en un clima de austeridad es lo apropiado, como lo es promover los derechos humanos y lidiar con la creciente pobreza y desigualdad. Mi interpretación de lo que sucede es posiblemente más radical, pero detener el proceso de erosión de beneficios y derechos es válido, no importa el campo político del que vengamos. Desafiar la avaricia y la locura corporativa es tan fundamental como encontrar soluciones a los problemas reales que tenemos en nuestra relación con el mundo natural. Esa erosión nos ha alejado de la meta original de lograr una sociedad más justa, ha aumentado los prejuicios, el consumo impulsivo, el endeudamiento, la competencia poco saludable entre las personas, la pérdida de propósito y significado y ha incrementado la infelicidad general.
En Canadá, se argumenta, ya no hay interés o consenso en favor de una visión de una sociedad igualitaria, justa y basada en lo que es moralmente correcto. El profesor Himelfarb desafía esta perspectiva diciendo que no es verdadera, que aún queremos las cosas que siempre quisimos: proteger el medio ambiente, construir comunidades sustentables, una sociedad justa e igualitaria, ayudar a quienes lo necesitan, oportunidades para los jóvenes, programas sociales fuertes. Lo que sucede es que ya no estamos seguros de que sea posible, por lo que hemos aceptado compromisos que limitan nuestra visión. La acción colectiva es fundamental si hemos de lograr esa visión y allí radica, piensa Himelfarb, la mayor limitación; le preocupa la gran paradoja de nuestros tiempos: que cuando nuestros desafíos colectivos parecen más formidables que nunca, nuestras herramientas colectivas sean tan débiles. Hay una profunda erosión de la confianza –la que tenemos en cada uno de nosotros, entre nosotros y en nuestras instituciones, y la confianza, explica Himelfarb, es un pre-requisito para la acción colectiva.
El neoliberalismo global y la soberanía canadiense
Durante los años de Stephen Harper (2006-2015) en Canadá emerge el país avaro, antisindical, poco caritativo, egoísta, un país donde la tala de árboles, la minería y la polución de ríos, lagos, esteros, se hace aceptable; un país con creciente desigualdad en la distribución de ingresos en creciente beneficio de unos pocos privilegiados; un país donde la violencia afecta a una de cada cuatro mujeres y niñas; y donde los pueblos aborígenes constituyen el grupo de ciudadanos más pobres, menos empleados y más encarcelados. En este país un millón de ciudadanos depende de los bancos de alimentos para sobrevivir y la pobreza aflige a uno de cada siete canadienses (más de un millón de ellos niños menores de 18 años). Un proyecto focalizado en la igualdad, equidad y justicia, podría dar respuesta a estos desafíos, favoreciendo la seguridad y el bienestar de todos los canadienses. Y sin embargo, este país egoísta no es solo culpa de Harper.
Si, es cierto que Harper manejó el país en formas que no habíamos visto desde Richard B. Bennett en 1930 (un millonario inflexible, creador de los opresivos campos de asistencia y fanático creyente en la economía de libre mercado) pero el proyecto neoliberal en Canadá emerge con Brian Mulroney (1984-1993) –el primer ministro que ha hecho más que todos sus predecesores combinados para erosionar la soberanía canadiense. Mulroney entendía el significado de la ideología que promovía, durante una entrevista con William Watson el 2000, así lo dijo: “Si usted cree en el libre intercambio, entonces tiene que creer en el libre intercambio, la desregulación y la privatización. Estos han sido los cambios que hemos implementado porque van juntos. Es un paquete de actitudes: intercambio libre, eliminar la Agencia de Evaluación de la Inversión Extranjera (FIRA en inglés), eliminar el Programa Nacional de Energía, privatizar Air Canada, privatizar Petro-Canada…Y así lo que comenzó como libre intercambio terminó dándole forma a las actitudes, no sólo de mi gobierno y mi partido y la gente de derecha, sino que ha forzado a los liberales a adoptar de nosotros un grupo totalmente nuevo de políticas.”
Los gobiernos ya no responderían a las necesidades y deseos de sus ciudadanos sino a las necesidades y deseos de las corporaciones multinacionales y la élite. El gobierno bajaría los impuestos a los ricos y a las corporaciones al tiempo que recortaba los fondos a los programas sociales para el resto de nosotros. Estos acuerdos también favorecen el crecimiento de estados de seguridad –aumenta la vigilancia a los ciudadanos, las políticas policiales duras, se incrementan los fondos de los militares y la demonización de la disidencia. Recientemente el Presidente Trump amenazó con reabrir los condiciones del NAFTA (North America Free Trade Agreement) para favorecer más los intereses de las corporaciones americanas; el Primer Ministro Trudeau integra a Mulroney (amigo personal de Trump) como consultor de su oficina y del gobierno canadiense. Aparentemente, la esperanza de Trudeau es que las re-negociaciones del NAFTA no causen daño adicional a Canadá. La invitación a Mulroney muestra no solo cuanto se ha transformado este país, su nivel de confluencia política, sino también la ironía de invitar como consultor justamente a quien empujó al país a la firma de estos tratados corporativos que tanto han debilitado su soberanía.
Sinclair & Trew definen los tratados de libre comercio no como documentos de comercio sino como documentos parecidos a una constitución que debilita substancialmente las instituciones democráticas liberando así de toda intervención gubernamental el comercio y las actividades relacionadas a la inversión de las corporaciones multinacionales. Según ellos, una estrategia que promovió Mulroney y su partido (Progressive Conservative) pero que los Liberales compraron totalmente a partir de la elección de 1993. El tratado inicial entre Estados Unidos y Canadá (CUSFTA) creció y se transformó (NAFTA) pero el proteccionismo de los Estados Unidos persistió; según ellos, una lección que Canadá se niega a entender y por la que gobiernos conservadores o liberales terminan haciendo concesiones significantes a los Estados Unidos en intercambio comercial pero también en seguridad, inmigración y asuntos de privacidad ciudadana.
El proceso por el que diferentes gobiernos canadienses aceptan perder soberanía no es diferente al de otros países del mundo que firman similares tratados. Los resultados han sido también similares, mayores ganancias y derechos para las corporaciones multinacionales, bajas de salarios, de calidad y de número de empleos para los ciudadanos; además, pérdidas de entradas para los estados y justificación para erosionar los beneficios estatales a los ciudadanos, para privatizar empresas estatales, para desregularizar y aumentar la “flexibilidad” de inversión y laboral, con el esperado aumento de la desigualdad en cada país y del empobrecimiento ciudadano, la pérdida de derechos ciudadanos frente al aumento de derechos corporativos en todas partes.
Ideología Neoliberal
Ursula Franklin fue la primera que entendió el significado de la ideología neoliberal: “Estamos siendo ocupados por los “libre-mercadistas” como los franceses y los noruegos fueron ocupados por los alemanes. Tenemos, como ellos, gobiernos marionetas que manejan el país para el beneficio de las fuerzas de ocupación. Tenemos, como ellos, colaboradores. Tenemos, como los franceses y los noruegos de esos tiempos, que proteger nuestras familias y en muchas ocasiones tenemos que trabajar con las fuerzas de ocupación…Somos, como ellos fueron, amenazados deliberadamente por gente que siente solamente desprecio por nosotros (quienes vivimos en los países que ellos ocupan) y que ven como su misión entregar nuestro territorio a sus amos.” Las fuerzas de ocupación de las corporaciones multinacionales desembarcaron en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos.  
Pero la economía es una creación humana. Michael Hudson (economista americano) explica que la economía neoliberal es “basura” –una excusa para las ganancias y la toma financiera del mundo, una justificación de la clase rentista y los grandes bancos que financiaron la transformación económica del poder consumidor de la compra de bienes y servicios (que hace andar a la economía real) al pago de intereses y tarifas a los bancos y a los ricos. Los gobiernos ya no cobran impuestos a las aventuras improductivas como antes sino que lo hacen al trabajo y a la producción. Las economías funcionan con un gran costo de operación para asegurar el enriquecimiento de una clase parasitaria. La economía basura legitima el robo a trabajadores y productores en beneficio de esa clase no productiva; se trata de una invención predatoria que justifica las entradas exorbitantes del 1 por ciento que está arriba mientras culpa al resto del endeudamiento creciente al que están forzados para seguir andando.
Esto también se ve en Canadá donde, según Andrew Jackson, hay crecientes niveles de especulación; gran parte del crecimiento experimentado la década pasada (especialmente desde el 2009) ha sido producto del endeudamiento por hipotecas. En este país el valor de las casas, relativo a las entradas, está a un nivel similar al que estuvo en Estados Unidos previo al colapso del mercado el 2007. La deuda por hogar ha llegado a más del 160 por ciento de las entradas disponibles, un record. Los inflados precios de las propiedades y el alto nivel de endeudamiento hacen que cualquier recuperación económica sea lenta y vulnerable. La distribución de recursos también es crecientemente sesgada y la desigualdad extrema ha aumentado mientras que el 0.01 por ciento de los más ricos han casi doblado sus entradas. Unos setenta multimillonarios (los Thomsons, Westons, Irvings, Rogers, Saputos) son mucho más ricos de lo que nos hacen creer dice Linda McQuaig quien cuestiona los costos de permitir crecientes privilegios a unos pocos cuando se le niega derechos a la mayoría –es democracia o plutocracia, pregunta.
Naturaleza Igualadora: Construcciones Humanas y el Mundo Natural
Los problemas del medio ambiente son los más urgentes pero también los más serios. En un mundo donde las construcciones humanas son crecientemente guiadas por ideologías destructivas, la Naturaleza puede volverse la “igualadora” desafiándonos a todos con el mismo dilema. Enfrentamos muchos desafíos (aumento de la desigualdad, pobreza, privación de derechos) y problemas sociales en conexión con la privatización de áreas públicas; sin embargo, la destrucción del mundo natural no puede compararse con ninguno de estos desafíos conectados al efecto que tienen nuestras construcciones humanas.
Nuestras construcciones (capitalismo, la economía, los mercados, los derechos de propiedad, el neoliberalismo) en las que creemos y a las que tratamos como sagradas, son creaciones de nuestra mente (cerebro) y frecuentemente necesitan transformarse o desaparecer y pueden hacerlo porque no son sagradas. Las leyes de la Naturaleza si son sagradas y sin embargo no las consideramos con seriedad aunque no pueden ser transformadas. El mundo natural es poderoso y establece nuestras limitaciones reales. Nuestro planeta es el único en nuestro sistema con una biosfera. Sin biosfera no podemos sobrevivir. Le llevó a la Naturaleza millones de años crear la biosfera, prácticamente un milagro; pero nos está tomando apenas unos cientos de años destruirla. Sin duda enfrentamos muchos desafíos resultantes de equivocadas creaciones de nuestra mente, pero ninguno tan importante como ignorar y rebajar el mundo natural al tiempo que elevamos nuestras construcciones por encima de todo. Es una actitud errada que debe terminar –nada es más importante que el agua potable, el aire limpio, el suelo no contaminado, los océanos saludables, la preservación de otras especies, la no interrupción de los procesos naturales esenciales para nuestra existencia. Nada podremos crear sin proteger el mundo natural que nos sostiene; pero se nos hace muy difícil de hacer.
David Suzuki habla de las consecuencias de la Época Antropocena, del impacto humano (extinciones masivas de especies, polución de océanos y alteración de la atmósfera) sobre el medio ambiente y el mundo natural. La producción de CO2 es tan alta que no puede ser absorbida por la fotosíntesis y ha bajado el pH de los océanos cuando se disuelve en ellos; la basura humana contamina el planeta formando islas de plástico; los escapes de la agricultura crean zonas muertas en los mares y nuestras existencias de peces han desaparecido; tóxicos químicos de la industria y la agricultura están en todas partes –en nuestro aire, agua, suelo, en nuestros cuerpos y en los cuerpos de otras especies. Nuestras máquinas hacen agujeros que remueven las cumbres de las montañas devastando ecosistemas enteros. Nos hemos convertido en una fuerza de la Naturaleza: necesitamos cambiar. La actividad humana ha matado poblaciones de pájaros, mamíferos e insectos y amenaza nuestra propia especie. “Somos una especie en su infancia en término evolucionario (unos 150 mil años) pero estamos destruyendo las cosas mismas que nos mantienen vivos y saludables.”
Nuestra historia como especie es extraordinaria dice Suzuki: “No tuvimos el número, el tamaño, la velocidad, la fortaleza….la agudeza de vista, olfato u oído que otras especies tienen…nuestra ventaja competitiva: un órgano que pesa dos kilos y está enterrado profundamente en nuestro cráneo. El cerebro humano tiene curiosidad, una memoria notable y una impresionante creatividad.” Nuestro cerebro nos lleva a que tratemos de encontrar sentido y entender lo que sucede a nuestro alrededor buscando causa. Construimos puntos de vista en el que todo está interconectado y es interdependiente. Aprendemos por “observación, experiencia, ensayo y error y pasamos ese conocimiento, esas percepciones sin precio, para sobrevivir.” Previsión, visión, presagio, han permitido que los primeros humanos evitaran peligros y explotaran oportunidades. Irónicamente, dice, hoy “con toda la amplificada habilidad predictiva de científicos y superordenadores, ignoramos o negamos sus advertencias de que estamos en un camino peligroso. Nos negamos a aceptar nuestro gran atributo de supervivencia: esa previsión, visión y presagio.”
Suzuki argumenta que barreras sicológicas bloquean la implementación de soluciones que hoy son factibles. Estamos sin embargo detenidos; es posible que el mundo natural despierte en nosotros conciencia de nuestros límites. Somos criaturas vulnerables a pesar de nuestras capacidades que nunca podríamos sobrevivir sin la naturaleza, necesitamos aire, agua, suelo, sol para vivir. Como especie demostramos una fuerte necesidad de mantener control y controlar puede volverse una obsesión. Llevamos las cosas a extremos –abuso, morir o matar. En literatura identificamos a la naturaleza como “el otro” y con la necesidad de conquistarla. Feminizamos a la naturaleza vista como madre a quien amamos, tememos, tratamos mal. Vivimos en mundos artificiales de nuestra propia creación (ciudades); separados del mundo natural que relegamos a “reservas.” La naturaleza se vuelve el medio encerrado, un recurso, controlado y vendido por dinero. Árboles, ya no vistos como organismos vivos en los que dependemos por aire y energía, se vuelven madera. El agua, no vista como el elemento dador de vida sin el que no podemos sobrevivir más que un par de días, embotellada y vendida en el mercado para enriquecer corporaciones.
La proximidad a las cosas y la gente que queremos alimentan la conexión, alivian la ansiedad; mientras que la distancia rompe los vínculos y las conexiones. La vida de ciudad no es panacea pero es predecible y nos hace sentir en control: abrimos la canilla y aparece el agua, abrimos el refrigerador y encontramos alimentos. Cuando vivimos en ciudades no debemos olvidar que dependemos fuertemente del mundo natural, que nuestra dependencia es real, que puede ser ignorada solamente a un alto costo. La historia está llena de ejemplos de ciudades que colapsaron debido a la degradación y destrucción de su medio ambiente. Y aún, podemos ser muy arrogantes para escuchar o muy desconectados para que nos importe, pero pocos entre nosotros pueden ignorar que de los desafíos que enfrentamos en el mundo corporativo del siglo 21 nuestro destino puede ser sellado por la destrucción que continuamos causando a nuestro mundo natural. Hemos sido una especie creativa, pero también despiadada que ha matado, hambreado y esclavizado a los suyos, y a otros. Puede que nos mueva el sufrimiento de los nuestros, puede que no; pero maltratar la naturaleza tiene consecuencias: puede ser nuestra perdición.
Canadá no está fuera de esta realidad; nuestras políticas no son muy diferentes de las políticas del resto. Destruimos naturaleza a mas o menos al mismo ritmo que otros. Al considerar los desafíos que el neoliberalismo nos presenta, o al identificar líderes políticos particulares por su papel en promoverlo, no debemos olvidar que el proyecto neoliberal es global. Los pueblos indígenas han entendido lo sagrado del mundo natural, preocupados por la destrucción del medio ambiente mucho antes que nosotros, luchado por proteger la tierra y el agua, conscientes de que no podemos sobrevivir la inmensa destrucción que estamos causando. Fieles a su mandado continúan enfrentando los destrozos que causamos en todas partes. La esperanza es fundamental a esta lucha: esperemos que tengamos previsión, visión y presagio, cualidades que aseguraron nuestra ascendencia como especie, nos proteja de destruir nuestro mundo, nuestro sistema de soporte vital, nuestro hogar.
Referencias
“Canada after Harper. His ideology-fuelled attack on Canadian society and values, and how we can now work to create the country we want.” (2015) Finn, Ed (Editor), James Lorimer & Company Ltd.
Hudson, Michael, “J is for Junk Economics: A Guide to Reality in an Age of Deception.” (2017), ISLET

Fracasa Trump en conseguir presupuesto para el muro


Sufre otro revés: juez federal congela orden ejecutiva para castigar a ciudades santuarios
Trump, entrampado entre evitar la parálisis del gobierno y el muro
Ni la cúpula política, ni la opinión pública respaldan la construcción de la barda fronteriza
Del total de 38 promesas que hizo en campaña para sus primeros 100 días, apenas cumple 10

Foto
El procurador de California, Dennis Herrera, con parte de su personal, anunció ayer en rueda de prensa, en el ayuntamiento de San Francisco, la decisión de un juez federal de congelar la orden ejecutiva del presidente Donald Trump para frenar recursos federales a las declaradas ciudades santuarios que se niegan a cooperar con las autoridades migratorias en la detención de indocumentados

Donald Trump, entrampado entre evitar la parálisis del gobierno federal y su muro fronterizo, se encontró contra una pared que podría hacer que sus primeros 100 días en la Casa Blanca culminen en un desastre político más.
Al mismo tiempo, este martes sufrió otro revés por parte del Poder Judicial, cuando un juez congeló su orden ejecutiva para castigar a ciudades santuarios que protegen a inmigrantes indocumentados.
Al iniciar esta semana, el presidente insistió en que una primera partida –1.4 mil millones de dólares– del financiamiento del muro fronterizo con Mexico tenía que incluirse en la partida de gastos que tiene que ser aprobada por la legislatura antes de la medianoche del viernes para evitar el cierre de operaciones de gran parte del gobierno federal.
Pero la minoría demócrata había dejado claro que rehusaría aprobar la partida de gastos y provocar la parálisis del gobierno si estaban incluidos fondos para ese proyecto. La noche del lunes Trump indicó que estaba dispuesto a ceder y esperar hasta septiembre para abordar el gasto para el muro en el presupuesto federal para el próximo año fiscal.
Con ese anuncio removió el mayor obstáculo para la aprobación de la medida de gasto federal que financiará operaciones del gobierno hasta septiembre, cuando vence el año fiscal, y evitando con eso una pesadilla para los republicanos que estaban ante la posibilidad de marcar los 100 primeros días de Trump con el cierre del gobierno.
Sin embargo, Trump insiste sobre el controvertido muro y este martes publicó un tuit que advierte: no dejen que los medios falsos les digan que he cambiado mi posición sobre el muro. Será construido y ayudará a frenar drogas, tráfico humano, etcétera.
El muro fue promesa prominente de su campaña desde que arrancó el año pasado. Más aún, aunque durante unas semanas había dejado de declarar que México pagaría el muro, Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, aclaró de nuevo este lunes que México pagará la construcción de la barrera.
Pero el proyecto –más allá del núcleo duro de su base– no goza de apoyo entre gran parte de la cúpula política, ni de amplia mayoría de la opinión pública. Una investigación del Wall Street Journal la semana pasada descubrió que ni un solo legislador federal de ambos partidos que representan distritos fronterizos apoya el proyecto. A la vez, encuestas nacionales recientes registran que la mayoría de la opinión pública se opone al muro: ABC News/Washington Post registra que 60 por ciento se opone y sólo 37 está en favor, y sondeos de Gallup y el Centro de Investigación Pew, entre otros, registran tendencias parecidas en las semanas recientes.
Mientras tanto, no sólo se sigue incrementando el cálculo de los costos (Trump inicialmente dijo que costaría 12 mil millones de dólares, pero un informe del Departamento de Seguridad Interna en febrero calculó que serían más bien 21.6 mil millones y otro elaborado por senadores demócratas concluyó que ascendería a casi 70 mil millones), sino que se ha registrado un desplome de más de 70 por ciento en el número de personas capturadas por las autoridades migratorias cruzando la frontera de manera ilegal en varios sectores desde que Trump fue electo, en noviembre, lo que ha provocado dudas sobre la justificación para el muro.
Tal vez aún más preocupante para los republicanos antimigrantes, Trump incluido, es que las mayorías no sólo opinan que los inmigrantes ayudan más de lo que cuestan al país, sino que por un margen abrumador están en favor de la legalización y contra la deportación masiva de inmigrantes indocumentados (Wall Street Journal, CNN, Pew, CBS News, entre otros).
Por ahora, según diversas fuentes legislativas, el asunto se abordará en la partida de egresos federales dentro de una categoría más general de fondos para la seguridad fronteriza.
Por otro lado, el juez federal William Orrick, de San Francisco, emitió un fallo preliminar temporal que congela parte de la orden ejecutiva de Trump firmada en enero que buscaba cortar la asistencia federal a ciudades santuarios que rehusaban cooperar con autoridades migratorias en la persecución de inmigrantes indocumentados.
Este fue un grave revés al marcar otra derrota de la Casa Blanca al tratar de imponer sus políticas antimigrantes por acción ejecutiva unilateral; dos órdenes ejecutivas anteriores para prohibir el ingreso de refugiados y de inmigrantes de varios países musulmanes también fueron bloqueadas, por ahora.
Sin embargo, aparentemente no afecta la maniobra del procurador general Jeff Sessions de amenazar con suspender fondos federales del Departamento de Justicia a entidades que se declaren santuarios, ataque que se intensificó la semana pasada, cuando envió cartas formales a Nueva York, Chicago y el gobierno estatal de California, entre otros, con esa amenaza.
El sábado 29 de abril, el gobierno de Trump marca sus primeros 100 días en la Casa Blanca, y esta semana está dedicada a un esfuerzo casi histérico por mostrar que ya ha superado a sus antecesores en el puesto. He hecho más que cualquier otro presidente en los primeros 100 días, afirmó en una entrevista con la agencia Ap, una de muchas versiones recientes de este empíricamente falso autoelogio.
Trump, quien emitirá múltiples órdenes ejecutivas más esta semana (para intentar establecer récord, por lo menos en este rubro), sorprendió al Departamento de Tesoro al informar que presentará una reforma fiscal dramática esta semana (nadie les avisó), llamó a que los legisladores promovieran otro voto esta semana para desmantelar la reforma de salud de Barack Obama, la Casa Blanca está subiendo un sitio de Internet para elogiar los logros durante este periodo y programó un mitin público el sábado para marcar el centenar de días, entre otras cosas.
De manera simultánea, en estos mismos días, Trump ha descartado la importancia de los 100 días (periodo simbólico que proviene de la presidencia de Franklin D. Roosevelt) calificándolo de ridículo y poco significativo.
Pero fue el propio Trump quien durante la campaña abundó sobre lo que haría en sus primeros 100 días, anunciando un contrato con el votante estadunidense en el cual prometió impulsar 10 proyectos de ley importantes (ni uno solo se ha promulgado en ley y muchos ni siquiera se han presentado) y del total de 38 promesas para el primer centenar de días, sólo ha logrado cumplir 10.
Michael Flynn, en problemas
En tanto, todo indica que los conflictos y escándalos que han marcado a este gobierno continuarán mucho más allá de los 100 días. Este martes, los líderes del Comité de Supervisión Gubernamental de la Cámara de Representantes, el republicano Jason Chaffetz y su contraparte demócrata Elijah Cummings, encargados de una de las varias investigaciones (hay por lo menos tres más) sobre el equipo de Trump y sus relaciones con los rusos durante la elección, anunciaron que el ex general Michael Flynn, el primer asesor de Seguridad Nacional de Trump que fue obligado a renunciar en febrero, probablemente violó la ley.
Indicaron que información que han revisado señala que Flynn no recibió autorización para ofrecer un discurso pagado en Rusia para la televisora RT ni para realizar tareas de cabildeo para el gobierno turco, ni divulgó los pagos que recibió por estos trabajos.

Foto Ap David Brooks Corresponsal Periódico La Jornada

El retorno del neoliberalismo en AL trajo de nuevo la corrupción, afirma Rousseff


Brasil siempre ganó cuando fue democrático; perdió cuando no lo fue, expresa

La región no vivió una etapa populista, sino gobiernos que abatieron las desigualdades

Foto
Dilma Rousseff, ex presidenta de Brasil, y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en el contexto de la conferencia de prensa de ayer en Ciudad de MéxicoFoto María Luisa Severiano
Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Martes 25 de abril de 2017, p. 15
Cuando se habla de escándalos de corrupción y de lucha anticorrupción casi siempre se habla de los políticos y no siempre de los empresarios, de los dueños el dinero, que son los que canalizan recursos obtenidos de un lucro ilegítimo y de la evasión de impuestos para obtener ventajas y beneficios de los políticos. Con este enfoque, Dilma Rousseff, la presidenta depuesta de Brasil, donde las acusaciones de prácticas corruptas cruzan hoy día todo lo largo y ancho del espectro político, ligó este tema con la gran oleada del retorno a las políticas neoliberales en América Latina y con el riesgo que esto significa para la democracia.
En una conferencia de prensa con la que inició su agenda de un día de visita a México, la ex presidenta sintetizó: La corrupción es un rasgo de las sociedades dominadas por la mercantilización y por el uso del dinero, por parte de quien lo tiene, para conseguir ventajas. Esa es la lógica de la corrupción. La concentración de dinero en pocas manos es lo que permite su mal uso.
Y remató que en el combate de este problema, que hoy sacude a varios países del hemisferio, México incluido, no basta con investigar: Hay que sancionar. Y hay que suprimir principalmente los paraísos fiscales y la evasión de impuestos de los grandes capitales, porque son éstos, y no los trabajadores y las clases medias, quienes no pagan la tributación debida. Y para ello, añadió, se requiere voluntad política, leyes adecuadas e instituciones.
Rousseff, didáctica y paciente, literalmente bateó al reportero que le preguntó sobre la forma en que han afectado a la región latinoamericana los gobiernos populistas.
–¿Usted qué entiende por populismo? –preguntó la ex ­presidenta.
–Gobernantes paternalistas que basan sus políticas en el asistencialismo y el paternalismo.
–No –respondió–. No concuerdo con usted de que América Latina hubiera tenido una etapa de políticas populistas. Tuvo un momento en que coincidieron va­rios gobiernos que aplicaron políticas que elevaron inequívocamente la ampliación de oportunidades para toda la población; que abatieron las desigualdades, la precarización de trabajo. No puedo caracterizar esta última década como populista, porque después del largo ciclo de gobiernos neoliberales, que privilegiaron su relación bilateral con Estados Unidos, de un periodo llamado de décadas perdidas, por primera vez vi gobiernos latinoamericanos que pusieron atención a los más pobres en uno de los continentes más desiguales del mundo. Todos los organismos multilaterales reconocieron estas políticas de combate de la miseria y el hambre.
En otro momento, Dilma Rousseff, economista de profesión, ministra de Energía y Minas y jefa de gabinete durante los periodos de gobierno del ex presidente Lula da Silva, negó que el golpe de Estado en su contra fuera necesario porque tenía al país en quiebra. Y manifestó su fuerte convicción en los valores democráticos.
Brasil siempre ganó cuando fue democrático. Sólo perdió cuando no lo fue. Recordó que en su ya larga vida –tiene 71 años– vivió dos golpes de Estado. El primero, el golpe militar de 1964, cuando fue detenida, torturada y encarcelada durante 13 años, cuando era muy joven. Y el segundo, que la depuso de la presidencia, el año pasado.
Recordó que la derecha aprovechó una crisis política fabricada por los partidos conservadores para dar el golpe. Cuando se inició el debate para desaforarla y destituirla, se decía que ella había llevado a su país a la quiebra. Pero Brasil estaba muy lejos de estar en quiebra.
Para probarlo, recordó que Michel Temer, actual presidente asignado por el Congreso, afirmó apenas dos meses después de asumir el mando que el gran gigante sudamericano goza de una economía robusta.
Rousseff comentó: Una economía robusta no se construye en dos meses. Explicó que fueron 13 años de políticas populares y responsables las que dejaron a esa nación con una de las reservas monetarias más grandes del mundo, con una tasa de desempleo que fue la más baja históricamente, con un colchón de liquidez que le permite hoy día recaudar impuestos y endeudarse y que logró que Brasil quedara, por primera vez en su historia, fuera del mapa de los países con mayores índices de hambre.

La razón de fondo
Agregó que a partir de la oleada de gobiernos de derecha que retomaron el control en buena parte del hemisferio, veo una vuelta muy grave al neoliberalismo, esto es muy grave para la democracia y también es muy grave para el combate a la corrupción, que con estos gobiernos populares se estaba frenando.
Y a la postre, enfatizó, esa fue la razón de fondo de su desafuero y su destitución por parte de un sector de congresistas que, paradójicamente, hoy están enjuiciados por corrupción.
“La causa de mi impeachment no fue, como ellos decían, porque yo tenía la economía de Brasil estancada. Uno de los componentes fue que a ese grupo le urgía detener las investigaciones de corrupción que ya les estaba llegando muy cerca. Pero creo que el motivo principal fue encuadrar a Brasil en las políticas neoliberales, incluso en lo regional. Nosotros impulsamos una fuerte relación multilateral, no sólo porque tenemos la misma razón, sino porque tenemos ahí mismo uno de los mercados más importantes. También pusimos el esfuerzo en nuestra relación con África, porque fuera de ese continente Brasil es el país negro más grande del mundo, apenas después de Nigeria. Ese es el componente racial, íntimamente ligado al de la exclusión. Esto se resume en un pacto fundamental: mujeres negras.”

Si se respeta el voto, Lula ganará en 2018: Dilma


Brasil en la encrucijada

Sólo por medios neogolpistas se evitará el triunfo de Lula en las elecciones: Rousseff

La ex presidenta considera que en su proceso de destitución se utilizó la misoginia para debilitarla políticamente

En las movilizaciones en mi apoyo, las primeras en salir a las calles fueron las mujeres, reconoce la economista

Foto
Dilma Rousseff, ex presidenta de Brasil, participará en México, del 24 al 26 de este mes, en el coloquio América Latina: política, futuro, igualdadFoto Afp
Foto
El ciclo progresista está sufriendo un grave ataque de los grupos conservadores y de los presidentes Macri, que llegó a la presidencia mediante elecciones, y de Temer, que llegó por medio de un golpe parlamentario con crimen de responsabilidad. Ellos comparten uno de los más violentos retrocesos en la historia de América Latina, consideró la ex mandataria brasileña

Foto Ap
Blanche Petrich
Periódico La Jornada

Si las próximas elecciones en Brasil transcurren democráticamente en 2018, asegura Dilma Rousseff, estoy segura que Luis Inácio Lula da Silva gana. Pero la presidenta derrocada hace cerca de un año mediante un golpe parlamentario no es muy afecta a hacer pronósticos. Acto seguido agrega un toque de alerta: A no ser que por medios neogolpistas se invalide un proceso de elección libre, directa, donde se respete el voto popular. Por un breve momento se le escucha desalentada: El fantasma del golpe de Estado sigue rondando Brasil.
En su entorno, a Dilma Rousseff la siguen llamando señora presidenta. Hace un año, en Brasilia, se echó a andar la maquinaria del Congreso para desaforarla y destituirla, con acusaciones nunca comprobadas de corrupción. Actualmente, los grandes consorcios mediáticos brasileños evitan entrevistarla. “Hoy, parte de los medios, la red O Globo principalmente, están cerrados para mí. Para hacerme escuchar he tenido que recurrir a los medios internacionales”. Este domingo llegó a México.
La ex presidenta constitucional, abuela, economista, aficionada a la bicicleta, hace una pausa durante una gira por varias ciudades de Estados Unidos para una entrevista con La Jornada. Toca media docena de temas, a veces enfática, a veces divertida, otras indignada, como cuando se refiere al entramado judicial que llevó a su derrocamiento, sin prueba documental alguna.
Y relata un episodio de las extrañísimas cosas que están pasando en su país.
Tal vez desde afuera no se entienda perfectamente bien cómo es esta situación. Te doy un ejemplo. Hace algunos días, un noticiario que dura cuatro horas y media, dedicó una hora completa para hablar de las acusaciones contra Lula y contra mí. Mientras, la noticia del día era que el señor presidente ilegítimo de la República recibió un soborno de 40 millones de dólares. El sábado siguiente Michel Temer fue a otro noticiario de televisión. Y dijo esto, mientras se le veía muy cómodamente sentado ante las cámaras: la ex presidenta Dilma no hubiera sido sometida al juicio político si ella hubiera aceptado el chantaje que le propuso el senador Eduardo Cunha (que hoy está en la cárcel sentenciado a 15 años). Fíjate: hubo una confesión pública del presidente aceptando que el golpe contra mí fue una venganza, por no haber aceptado ser chantajeada. Si te preguntas, ¿esto salió publicado en algún periódico? ¿En redes sociales, en las revistas, en algún otro noticiario de televisión? No. Sólo al día siguiente los medios mencionaron el tema de la venganza. Pero en poco tiempo el tema desapareció completamente.
Durante la conversación, Dilma Rousseff enfatiza el tema de la misoginia, que fue una de las cartas que los golpistas usaron en su contra para debilitarla políticamente.
Analiza la nueva correlación de fuerzas en América Latina, donde Brasil y Argentina, otrora grandes jugadores, ya no tienen influencia. No voy a hablar de Argentina, que no es mi país. Pero de Brasil sí. Brasil está con la cabeza baja y mientras siga así no será respetado.
Desestima la posibilidad de que el gobierno de Barack Obama hubiera jugado alguna parte en el golpe. La élite política brasileña, intrínsecamente golpista, no necesita esa ayuda. No creo que su gobierno estuviera involucrado; pero, por otra parte, creo que Estados Unidos pudo haber tenido información, por la forma como espiaba a nuestro gobierno.
Pero, sobre todo, habla de sus preocupaciones por el futuro inmediato de su país. Brasil está viviendo un proceso acelerado para imponer un Estado de excepción, con medidas específicas que corroen la democracia. ¿Con qué resultados? Pues que lejos de desacreditar a Lula su popularidad ha crecido. Porque la gente ya no cree en esa campaña. La gente está percibiendo las contradicciones en esta posverdad, por decirlo como se usa ahora. Los índices de aceptación del gobierno son muy precarios, de alrededor de 5 por ciento.
Un cuadro bastante grave
–¿Considera que Michel Temer, ultraconservador, neoliberal ortodoxo, podrá desmantelar el proyecto de bienestar social que construyeron usted y el ex presidente Lula durante 13 años?
–En Brasil se dio el golpe para desmantelar las políticas sociales y de desarrollo y para encaminar al país, política, social y económicamente, hacia el neoliberalismo. Se han eliminado las políticas sociales, se ha vendido el patrimonio público, se han desmantelado algunas empresas estatales.
“Por ejemplo, el Congreso ilegítimo aprobó una enmienda que congela durante 20 años el gasto en salud y educación. Es una medida que evidencia su carácter eminentemente autoritario, y más que eso inconstitucional. Esta legislatura privó a los cinco congresos futuros del derecho de decidir cómo, dónde y cuándo se gastan los recursos públicos. Con esto lograron dos cosas: quitaron el acceso al financiamiento público a los pobres y a las clases medias. Y quitan cualquier poder de decisión a los gobiernos futuros.
“Por otra parte, ellos ya empezaron a vender el patrimonio nacional, los recursos petroleros, las tierras, a quien quiera que venga, incluso a los capitales extranjeros.
“Así que, como usted puede ver, es un cuadro bastante grave. ¿Pero qué es lo que está pasando? Que todo este retroceso que estamos viviendo ocurre en medio de una gran contradicción.
“En la medida en que se acercan las elecciones del año próximo la situación se vuelve más difícil para estos senadores y diputados que optaron por su suicidio político cuando aprobaron las reformas antipopulares. Al mismo tiempo hay un desgaste inmenso del gobierno.
“Por otra parte, sube la popularidad y la aprobación hacia la figura del presidente Lula da Silva. Eso ha creado una situación de pausa.
“Entonces, mi respuesta es: sí están logrando desmantelar lo que fue nuestro proyecto, pero al mismo tiempo hay una lucha en curso, una gran lucha popular. Por tanto, desmantelar todo no será algo fácil.
¿Frenar la corrupción, o la lucha anticorrupción?
–Entre tanto, transcurre toda esta avalancha de acusaciones y juicios por corrupción que han alcanzado ya a ocho ministros, 24 senadores, 39 diputados federales, tres gobernadores y un juez del tribunal de la cuenta pública. Me imagino que esto representa también un freno importante al intento del gobierno de facto de dar marcha atrás a todo...
–Sin duda. Cuando ellos dieron el golpe lo hicieron en torno a tres lógicas. La primera de ellas, de género. Usaron todos los estereotipos. La mujer es débil, el hombre es fuerte. La mujer es frágil desde el punto de vista emocional, el hombre es sencillo. La mujer es obsesivo-compulsiva frente al trabajo, el hombre es un trabajador emprendedor.
“Pero el motivo principal fue evitar que las investigaciones anticorrupción que estaban en curso llegaran a ellos. Esto es importante destacarlo, porque nunca queda claro que fueron precisamente las condiciones legales e institucionales que impulsó primero el ex presidente Lula y después yo misma para avanzar en la lucha anticorrupción.
“Hoy sabemos, porque el propio señor Temer lo ha dicho, que la razón por la que me derrocaron fue una venganza, precisamente porque no impedí que avanzaran las investigaciones contra la corrupción. Tampoco las impidió el ex presidente Lula en su tiempo.
“En la medida en que las investigaciones avanzaron, se reveló un entramado de corrupción gigantesco que involucra a otros actores. Pero nos siguen señalando a nosotros. A Lula, por ejemplo, el procurador lo acusa. Se le piden pruebas y él solo responde que no tiene pruebas, que no las necesita; que tiene convicciones. Y a partir de sus convicciones está decidido a impedir que Lula sea candidato.
“Ahora se sabe que los expedientes de la corrupción alcanzan a muchos más. Ahora todos los dirigentes de los partidos son acusados de recibir dinero del exterior para sus campañas. Y a mí nadie puede decirme que recibí dinero del exterior, ni para mi campaña electoral ni para mi enriquecimiento personal.
–Lo más reciente son los señalamientos del entramado Odebrecht. Cuando el escándalo está afectando ya seriamente a Michel Temer, surgen declaraciones que quieren involucrarlos, a usted y a Lula. Ustedes aseguran que no hay ninguna prueba que lo sustente.
–Ninguna. Es muy fácil hablar y acusar sin necesidad de comprobar nada. ¿Me informaron de la entrada de esos recursos (de la empresa Odebrecht a su campaña) por escrito? No. ¿Me lo informaron verbalmente? No. En cuanto a las acusaciones contra el presidente Lula, ya habían salido a la luz, ya todo estaba aclarado.
“Después de casi un año de investigaciones, ¿qué se descubre? Que esa contribución ilegal había sido para el Partido del Movimiento Democrático del actual presidente Temer y que el cheque nominal en cuestión fue emitido para él. ¿Y qué dijo el delator? Simplemente me equivoqué, no hubo propina, no hubo soborno. Cuando nosotros pedimos que esta declaración fuera anulada, porque se comprobó que faltó a la verdad y cometió perjurio, nos denegaron la anulación y la declaración fue archivada.

El gigante del Cono Sur, con la cabeza baja
–Brasil tiene una gran influencia en la región latinoamericana. Por la vecindad con Argentina y por las similitudes en las políticas de Michel Temer y Mauricio Macri, presidente de Argentina, el otro gran jugador en la zona, ¿qué impacto tiene este giro a la derecha en las relaciones regionales? ¿Usted está de acuerdo con la idea generalizada de que en América Latina llegó a su fin el ciclo progresista?
–Lo que yo diría es que el ciclo progresista está sufriendo un grave ataque de los grupos conservadores y de los presidentes Macri, que llegó a la presidencia mediante elecciones, y de Temer, que llegó por medio de un golpe parlamentario con crimen de responsabilidad. Ellos comparten uno de los más violentos retrocesos en la historia de América Latina.
“Nosotros teníamos un programa de relación interregional basado, primero, en el fortalecimiento de América Latina como un gran jugador internacional en un continente extremadamente desigual que llegó a tener a un grupo de gobernantes progresistas. En este momento se logró inequívocamente reducir la desigualdad, se hizo un gran esfuerzo para crecer y generar empleos, se logró recuperar parte de la industria perdida en décadas anteriores.
“Este grupo de gobernantes vio en el fortalecimiento del mercado regional un gran factor de crecimiento. Actualmente estos dos gobiernos no están contribuyendo al crecimiento económico de la región, al contrario, están deprimiendo las economías.
“Nosotros también vimos América Latina como un espacio de entendimiento multilateral, de respeto en medio de las diferencias. Porque las diferencias existen, políticas e ideológicas. Pero aun así conseguíamos tener una política común dentro del respeto a la democracia y a la soberanía de cada uno de los diferentes países. Ese proceso fue interrumpido.
“Hoy día esta relación interregional no está entera. No están enteros ni la Unión de Naciones Suramericanas, ni el Mercado Común del Sur ni la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, los tres organismos que en ese periodo crecieron bastante.
No hablo de Argentina, porque no es mi país, pero de Brasil sí. Lo que ha hecho el actual gobierno es encuadrar su política exterior a un enfoque unilateral clásico. Dejó de ser relevante dentro del BRICS (bloque de potencias medias, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Brasil está con la cabeza baja y mientras siga así no será respetado.

¿Hubo mano negra de Estados Unidos en Brasil?
–En el caso del golpe parlamentario en contra de usted, ¿piensa que hubo intervención de Estados Unidos?
–La élite política brasileña no necesita de ninguna forma a Estados Unidos para dar un golpe de Estado. Ellos –porciones de la clase empresarial, segmentos de los grandes medios oligopólicos, que hoy dominan Brasil y que fueron elementos centrales del golpe, y las fuerzas constituidas en los partidos del Movimiento Democrático y de la Social Democracia Brasileña– son intrínsecamente, históricamente, golpistas. Tienen una tradición ultraconservadora y han dado golpes de Estado y golpes de facto. Por ejemplo, lo que hicieron durante el periodo final de Getulio Vargas, que lo llevó al suicidio.
“No tengo evidencias ni creo que la administración del presidente Barack Obama estuviera involucrada en un acto de este tipo. Por otra parte, creo que pudo haber tenido información. Principalmente por el delicado caso de espionaje que hizo la agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a Petrobras y que conocimos por las informaciones del señor Snowden. Tenemos documentado ese espionaje: para qué fue, cómo fue y cuáles fueron sus frutos. Lo que sí creo es que más adelante en este proceso nos quedará más claro cuál pudo haber sido la relación de Estados Unidos con este golpe.

2018 y el fantasma golpista
–En las encuestas que se publican estos días se da una gran ventaja a Lula como vencedor de las elecciones de 2018. ¿Ve posible el regreso de Lula y de usted al escenario político de Brasil? ¿No les afectan las nuevas declaraciones de los implicados en el caso Odebrecht, que ahora intentan inculparlos?
–Desde hace dos años estamos sometidos a una violenta campaña. En mi caso, el juicio político. En el de Lula estamos viendo un intento salvaje de deconstrucción de su imagen. ¿Porqué? Por que Brasil está viviendo un proceso acelerado para imponer un Estado de excepción, con medidas específicas que corroen la democracia. ¿Con qué resultados? Pues que lejos de desacreditar a Lula su popularidad ha crecido. No sé qué va a pasar en el futuro. Lo que sí puedo decir es que no tengo dudas de que, si hay elecciones en cualquier momento, de hoy a dentro de dos años, Lula será el ganador. Pero del mismo modo digo que el fantasma de un golpe de Estado sigue rondando a Brasil.
“Yo sostengo que hubo un elemento mediático fortísimo en este golpe. Y la intención es advertir a cualquier gobierno futuro que quiera introducir una regulación económica a la operación de los medios de comunicación. No se pretendía una regulación de contenidos, que en efecto es una actitud dictatorial, una forma de reprimir la libertad de prensa. Hablamos de regulación económica en los medios, que tiene otro objetivo. Intenta regular la libre competencia y acabar con los monopolios.
–¿Porqué en su gobierno, o el de Lula, no hubo reformas para controlar los poderes monopólicos de las empresas mediáticas?
–Durante mi segunda campaña discutimos qué hacer con esto. Pero el señor Eduardo Cunha ganó las elecciones legislativas para ser presidente de la cámara. Y entonces, para disminuir las críticas que él recibía desde los medios, negoció con algunos de estos empresarios de medios. Prometió que a cambio de que lo dejaran de criticar, él detendría cualquier iniciativa del gobierno para regular económicamente a los medios.
–A partir de su destitución, hubo movilizaciones muy grandes, fuertes, numerosas. Pero tampoco de eso se habló en los medios.
–Sin duda. Los movimientos sociales salieron a protestar antes, durante y después del golpe. Esas manifestaciones fueron escondidas sistemáticamente.
La hora acordada para la entrevista telefónica se agota. Dilma Rousseff debe correr para cubrir su agenda del día: Querida, debo colgar.
Pero antes de despedirse cierra con un tema que la obsesiona: Quiero agregar una sola cosa. En estas movilizaciones contra el golpismo, las primeras en salir fueron las mujeres. Porque ellas fueron una parte importante de mi gestión. Al contrario de lo que es este gobierno, que tiene un gabinete conformado sólo por hombres viejos, ricos y blancos, en mi gobierno hubo muchas mujeres en los ministerio y aplicamos políticas que las beneficiaron mucho, como Bolsa Familia. También hicimos una gran campaña en contra de la violencia contra las mujeres. Temer recortó todo esto desde el primer momento. Por eso fueron ellas las que salieron primero.
(Puede leer la versión ampliada de esta entrevista en La Jornada online)

Semiótica de la Genitalidad. La ética de erotismo mercantilizado




Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Ha sido muy prolífica la lógica del mercado cuando se trata de convertir en mercancía, y moneda de curso legal, la sexualidad humana. A fin de restarle amor a la sexualidad humana con todas sus "magias", sus "secretos" y sus "misterios", la barbarie ideológica echó su iluminismo oscurantista sobre la moral positivista y redujo a mercancía los vínculos más íntimos de la construcción de comunidad: la naturaleza humana en comunicación. Enseñó a los pueblos a quitarse los calzones para convertirlos en cadenas. De manera rentable.
Natura pasó a ser Cultura, con ayuda del mercantilismo desaforado, que todo lo reduce a compra-venta. El coito, por ejemplo, fue convertido en negocio y requisito para saciar intereses de tipo diverso, especialmente el de esa forma de explotación humana que consiste en especular con las necesidades (o las obsesiones) de alguna víctima, no importa el género. Tengo lo que te gusta y, si lo quieres, pagarás "el precio". A veces en efectivo y en una sola cuota… a veces con matrimonio y "compromiso social". Existen industrias enteras especializadas en estos negocios. Y entonces reina "la ley de la oferta y la demanda" entre genitales.
Es esa la clave semántica del morbo que administran los publicistas para barnizar con sexualidad de mercado toda persona, animal o cosa vendible. No importa si son detergentes, apósitos, café, bebidas gaseosas o juguetes para niñas y/o niños. No importa la "franja etaria", la moral del mercantilismo impregna la totalidad de los seres que teniendo "cualidades" deseadas por otros, aprenden a ejercer un poder de venta que, según se lo administre, alcanza para llegar a los últimos días de la vida con los gastos cubiertos. Matemáticamente calculado. Los casos son millones.
No es un problema de ser "buenos" o ser "malos", la ideología del sector dominante, en toda sociedad capitalista, es responsable de multiplicarse en las cabezas de los sectores subalternos, si quiere sobrevivir como un sistema de normas exitoso. Usa para eso todas las instituciones con que cuenta para el control de las panzas, de los corazones, de los estados del ánimo y de las cabezas. En todo caso, la "maldad" es sistémica por naturaleza o por definición (sin maniqueísmos) porque es consustancial al capitalismo, se inocula de base y se despliega a lo ancho, a lo largo y a lo profundo de las sociedades y de las vidas de quienes, incluso sin percatarse, juegan el juego del mercado hasta en las cosas más íntimas. Y lo exhiben como si fuese un logro moral.
No se trata de "coqueteos", de "selección natural" de los gustos o de darwinismo estético. Se trata de esa parte del empirismo erógeno, pragmatismo comercial inducido, que aprende tarde o temprano a ponerle valor de cambio a los placeres, a los gustos y a las personas. El conflicto capital-trabajo traducido a los deseos. Si tienes vendes, si no, pagas por poseerlos. El repertorio incluye hasta las fotos de familia, las poses para foto de los menores, los chistes, los mitos y las leyendas generadas por la ideología de la clase dominante y su condición ontológica esencial expresada en la "propiedad privada". Cultura de poseer, incluso personas.
No parece haber objeto ni sujeto inalcanzable. Incluso para vender un "lava-ropa", una licuadora o un televisor… la axiología del mercado erotiza su semántica con las mieles de la "posesión" que no es sólo de objetos porque los objetos mismos han sido impregnados de genitalidad a fuerza de asociarlos con el placer de acumular. Y el que "tiene", sea lo que fuese, quiere más y más tendrá mientras alguien no "tenga" aquello que anhela o ansía, por definición de clase o por castigo moral del sistema económico y del sistema del valores. "Dinero mata carita". Dicen.
Aquel que tiene (ella o él) lo que el otro desea, cuando se decide a ejercer su poder de oferta y demanda, articula condiciones o requisitos que suelen imponerse a más de un "competidor" para hacer que triunfe el "mejor postor". A veces ocurre entre "romances tórridos" que no por pasionales pierden de vista la base rentable del escarceo. Muchos calculan el momento de sacar su parte y algunos aguardan, como las hienas, en momento de su "recompensa" basada en lo que queda del festín. Pero en todos los casos, el remanente cultural del intercambio mercantil entre poseedores y desposeídos, termina siendo institución de la que aprenden los que van detrás de la experiencia. Y van practicando a su modo según "la vida" los premie o castigue, teniendo o careciendo, todo o en parte ese "objeto oscuro del deseo". Castigan con el "látigo de la indiferencia". Se hacen rogar.
En cualquiera de sus etapas fácticas (en el tálamo o en el altar) el pedir o el dar, sometidos a la lógica del mercado, también expresa al abanico entero de los valores éticos y estéticos de la sociedad capitalista. No hay sexualidad des-ideologizada ni inmaculada en el interregno capitalista. Se anhela o se exhibe la impronta material de lo que se tiene impregnada con la ética y la estética de la sociedad que las incuba. Trátese de fragmentos corporales, de su relación armónica entre sí o de lo que el otro cree ver y anhela tener; trátese de gustos de ocasión, de moda o de coyuntura; trátese de hallazgos o de verdaderas excepciones… los cuerpos y los genitales juagan un papel decisivo, "para bien o para mal", en el resumen histórico de la felicidad humana. Y lo que eso pueda significar en los plazos que dura.
Y por cierto la felicidad y de libertad que la humanidad aun no conoce es su estadio pre-histórico actual será factible, permanente y duraderas  si pudiésemos emanciparnos del plasma ideológico que somete nuestros gustos a la condena de los "desposeídos"; si des-colonizaramos nuestras aprensiones y nuestras "debilidades" carnales. Si, de una vez por todas, pudiésemos dejar de ser mendigos o tiranos del placer o de los "atributos" físicos como lo ordena el mercantilismo rampante. Si algunos placeres o los gustos dejasen de ser una maldición alienante y pudiésemos vivirlos sin correr peligros de mercado.  Si lográsemos liberarnos del yugo mercantil en las relaciones humanas, no solamente en el campo de la sexualidad sino en todos los campos, seríamos capaces de modificar, radicalmente, dialécticamente el peso de la estética sobre la ética y lograríamos, al fin, que la ética fuese la estética del futuro. Ojalá de inmediato.

martes, 25 de abril de 2017

A la derecha del continente, las islas del Caribe


CELAG

El Caribe es un universo territorial y estatal poco frecuentado para pensar la política continental, no obstante, es importante conocer su dinámica política, así como sus trayectorias gubernamentales. Durante el Siglo XX, el Caribe fue un territorio atravesado por grandes sucesos muchos relacionados con la pugna entre potencias. Los territorios insulares, pequeños y alejados del continente, fueron claves para la configuración de escenarios políticos. La guerra fría se “libró” en ese espacio y Estados Unidos presionó para un realineamiento en su favor.
La Revolución Cubana y algunos Procesos Independentistas (o descolonizadores) impulsaron a Francia, Estados Unidos e Inglaterra a intervenir en la política caribeña. La invasión a República Dominicana (1965) y Granada (1983); el gobierno de Papa Doc Duvalier en Haití fueron hechos dirigidos para “contener” el avance del bloque soviético.
El siglo XXI –lejos de la caída del comunismo y de las guerras civiles en Centroamérica- abrió nuevas trayectorias políticas tanto internas como internacionales. Todos los países iniciaron reformas macroeconómicas y neoliberales (década del ‘90) que permitieron flujos de dinero vía prestamos, inversiones extranjeras (turismo, minería, servicios bancarios) y conllevaron como contrapartida un fuerte incremento de la desigualdad social.
La cuestión energética, la sostenibilidad económica, la relación con las antiguas metrópolis o la condición de Estadidad que mantiene Puerto Rico con Estados Unidos, como la discusión por la soberanía de Malvinas y la relación con Petrocaribe, configuraron –en estos últimos años- un arco de tensiones y resoluciones en la dinámica interna de esos países.
Las derechas caribeñas que mantienen estrechas relaciones con sus ex Metrópolis han debido resolver diversos problemas sociales locales, que van del presupuesto público hasta el sistema de salud y educación. Son derechas, inclusive, que deben lidiar con las derechas europeas. En este sentido, en muchos casos las independencias han sido una mera formalidad que ha reciclado el antiguo colonialismo.
El Caribe es un mosaico de experiencias políticas y de proyectos económicos relacionados con el turismo, el mundo financiero, las remesas que envían los emigrados (sobre todo, de Estados Unidos), la agricultura, ciertas industrias (Puerto Rico y República Dominicana) y la minería (Jamaica, Guyana y Dominicana, principalmente). Profundamente dependientes de las economías norteamericana, europea y –en menor medida- china.
Los miembros de Caricom –como Granada, Haití, Jamaica y Guyana- han apoyado la posición inglesa sobre las Islas Malvinas frente al reclamo de soberanía del gobierno argentino. Los espacios progresistas que gobiernan República Dominicana y Jamaica –dos islas importantes en la geopolítica caribeña- han revalidado sus gobiernos ampliando políticas públicas y se han acercado –como otros países, gobernados por espacios de derechas- a la política petrolera de Petrocaribe (como Granada, Guyana1, Haití, Jamaica y República Dominicana).
Varios bloques o asociaciones habitan el orbe caribeño: Caricom, Petrocaribe, Mercado Común Centroamericano, Asociación de Estados del Caribe. Estos espacios se han transformado en plataformas políticas y económicas donde se dirimen lineamientos geopolíticos y se buscan resolver situaciones económicas locales o regionales.
Haití
La élite haitiana, país agravado por las catástrofes naturales y la presencia de los cascos blancos, mantiene un orden precario a tal punto que el único presidente que ha podido concluir su mandato constitucional en dicho país ha sido Papa Doc (2006-2011, 1996-2001) en el contexto de 29 años de dictadura duvalierista.
El término “Capitalismo del desastre” es utilizado para describir el aprovechamiento de la catástrofe natural –terremoto de 2010- por tropas nacionales e internacionales quienes se aprovecharon de la situación para tomar el control estratégico de espacios económicos. La transformación del sistema económico haitiano se ha valido de la presencia de las tropas de las ONU, mediante la presencia de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití), instalada en el país tras la crisis política. Las fuerzas de mantenimiento de la paz que se vinculan a intereses de la estrategia global de los EE.UU., dentro del proceso de militarización de la cuenca del Caribe.
La dependencia de Haití hacia los organismos o “ayudas” internacionales es tal que no es capaz de ser autosuficiente como para alimentar el presupuesto de gasto público a los fines de sustentar el pago o los costos de la celebración de las elecciones.
Como contrapartida Haití comparte la isla con República Dominicana que en mayo de 2016 celebró comicios, eligiendo por primera vez de manera simultánea y directa todas las autoridades. Resultó electo presidente Danilo Medina, conformando el tercer gobierno consecutivo –modificación de la Constitución mediante- del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el cual obtuvo gran aceptación popular desde sus inicios por las políticas sociales y económicas. Actualmente el país no tiene deudas, y durante su primer gestión 900.000 dominicanos salieron de la pobreza2.
Puerto Rico
En Puerto Rico la dinámica política ha estado históricamente marcada por su relación con Estados Unidos; el estatus político de la isla (Estadidad, Estado Libre Asociado, Independencia) ha sido definido en procesos plebiscitarios en diferentes ocasiones, siendo la opción de Estado Libre Asociado (ELA) la ganadora en 1967 y 1993. En el plebiscito de 1998 se añadió la opción “ninguna de las anteriores”, que resultó ser la ganadora y razón por la cual se mantuvo el estatus de Estado Libre Asociado3. En el plebiscito de 2012 la opción ganadora fue la Estadidad4.
Dada la importancia de este clivaje en la política local, no es de extrañar que el discurso de las principales formaciones políticas de la derecha del país obedezca, generalmente, al posicionamiento frente al status político de la isla respecto de EE.UU., particularmente exaltado en periodos electorales.
El Partido Popular Democrático (PPD)5 surge como escisión independentista del Partido Liberal en 1938, con una retórica que se presentaba como fuerza anti-colonialista, que integraba consignas como “tierra y libertad” o “pan, paz y tierra”, pero en cuyo proyecto político se articuló la actual dinámica de dependencia del país, orientado por una noción desarrollista determinada por prestaciones sociales y programas federales que se terminó de configurar en 1948 cuando, con la elección de Luis Muñoz Marín, se creó el estatus político de Estado Libre Asociado, en el cual se reprimió todo tipo de movimiento social que estuviese vinculado a alguna demanda independentista y, más adelante, en los años 70, se convirtió en el principal ejecutor de las políticas de ajuste del gasto. En la actualidad es el partido defensor del estatus de Estado Libre Asociado.
El PPD se ha turnado en el poder con el Partido Nuevo Progresista (PNP), surgido de la escisión del Partido Estadista Republicano en los años 60, cuya intención fue la de fortalecer la opción de Estadidad como forma de estatus político de Puerto Rico, es decir, proclamar una anexión completa a los Estados Unidos de América. Ricardo Roselló –hijo de Pedro J. Roselló, quien fuera Gobernador entre 1993 y 2000– fue el Gobernador electo en 2016, perteneciente al PNP. En el marco del inicio de su Gobierno ya firmó la Ley 7 de 2017, bajo la cual se establece como fecha del Plebiscito el próximo 11 de junio, donde se escogerá nuevamente qué estatus asume Puerto Rico, entre la Estadidad, la Libre Asociación y la Independencia, según Thomas Rivera Schatz, “este será el instrumento para resolver la condición territorial y colonial de manera final, permanente y con una alternativa de estatus político no colonial y no territorial”6. Roselló, aliado del Partido Demócrata, ha trabajado con vehemencia por la opción de la Estadidad, para tal efecto creó, a principios de año, una comisión especial que tendría el objetivo de elaborar un plan estratégico para reclamar la incorporación de Puerto Rico como el estado 51 de los Estado Unidos. Sin embargo, la llegada de Trump a la Casa Blanca tiene en vilo a los decisores políticos, dado que no ha habido una manifestación del mismo al respecto del próximo proceso decisorio que afrontará la isla7.
Por lo pronto, más allá del trabajo en torno al estatus político de Puerto Rico frente a EE.UU. el mandatario boricua ha centrado su corto ejercicio en el desarrollo de un nuevo Plan Fiscal8 impuesto por EE.UU., basado en una reforma contributiva y medidas de fiscalización del Departamento de Hacienda de 370 millones, así como un ajuste tarifario de servicios del Gobierno de 60 millones. El Plan Fiscal asume una reducción de 750 millones en subsidios, un recorte de 300 millones en gastos de salud y un ajuste en pensiones con el que se busca un ahorro de 60 millones. Frente al recorte sin precedentes, el pueblo boricua ha dado comienzo a diversas movilizaciones que enfatizan en la necesidad de crear alternativas a la dependencia económica de EE.UU., especialmente, ante las imposiciones del país del Norte en términos fiscales. El sector educativo ha sido ejemplar y su respuesta9 al tijeretazo de 450 millones ya llevó a miles de estudiantes y trabajadores del sector público a las calles, un nuevo despertar político de fuerte rechazo al mandato norteamericano que puede traer consecuencias muy interesantes en el proceso plebiscitario que se avecina a mediados de 2017.
Aruba
Con un censo de 110.00010 habitantes y una extensión de 180km2, la isla de Aruba es uno de los territorios insulares de los Países Bajos, cuya fiscalidad particular ha dado lugar a que adquiera el estatus de paraíso fiscal, atractivo especialmente para empresarios europeos que lo usan para optimizar los impuestos dado que disponen de filiales de sus empresas en los Países Bajos, donde declaran y pagan impuestos (0%-5%), para luego canalizar el capital a través de esta jurisdicción fiscal en el Caribe.
La jefatura de Estado es ejercida por el monarca de los Países Bajos, cuyo representante en territorio es el Primer Ministro es Michiel Godfried Eman, actual líder derechista del demócrata-cristiano Partido Popular de Aruba (AVP). Más conocido como Mike Eman, proviene de una familia afincada en el poder político isleño. Abogado de formación, inició su carrera política en 2001, llegando a ser elegido líder de su formación política en 2005 y logrando jurar como Primer Ministro en 2009.
La complejidad de su liderazgo se relaciona precisamente con la encrucijada política que define las relaciones internacionales de la isla. Desde su formación política ha manifestado en diversas ocasiones la necesidad de respetar la soberanía que le corresponde, aun como territorio dependiente de los Países Bajos. Para tal efecto, en 2014 llevó a cabo una huelga de hambre11, ante la recomendación del ministro neerlandés de Asuntos Internos y Relaciones del Reino, Ronald Plasterk, de retener la aprobación del presupuesto anual de la isla hasta que el gobernador local del reino, Fredis Rufenjol, llevara a cabo la investigación. Una decisión que supuso la renuncia del ministro de Finanzas, ante lo que consideró una intromisión “inconstitucional” por presión del Gobierno neerlandés.
Además, el posicionamiento geoestratégico también plantea conflictividades fundamentalmente por la cercanía con Venezuela, desde donde ha habido reiteradas denuncias por intromisiones en el espacio aéreo venezolano por parte de aviones norteamericanos y holandeses desde las bases militares de Aruba y Curaçao12.
Las relaciones del Primer Ministro Eman con el gobierno bolivariano han sido ambiguas; si bien ha mantenido acercamientos con la oposición –habiéndose reunido en 2016 con Henrique Capriles13– e ideológicamente es más cercano a los partidos derechistas del país, la necesidad de tener un apoyo para el funcionamiento de la refinería de la isla que cesó sus actividades en 2012, ha supuesto un acercamiento en 2016 con el Gobierno de Nicolás Maduro que, aunque está basado en intereses económicos14, posiciona una vez más a Venezuela como garante de la estabilidad energética del Caribe.
Notas:
1 Actualmente, el presidente de Guyana, David Granger, se ha reunido con la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, y un mediador de la ONU para tratar la disputa fronteriza que mantienen ambos Estados por la región de Esequibo.
3 Definido en el plebiscito de 1998 como “Un Tratado que reconozca la soberanía plena de Puerto Rico para desarrollar su relación con los Estados Unidos en asociación no colonial, no territorial. Estados Unidos renunciará a todos sus poderes sobre Puerto Rico, entrando al Tratado en el mismo acto. Puerto Rico retendrá todos los poderes que no se deleguen expresamente a los Estados Unidos. Puerto Rico dispondrá sobre la ciudadanía puertorriqueña. Los ciudadanos actuales de los Estados Unidos en Puerto Rico retendrán la ciudadanía americana, si así lo desean, y podrán trasmitirla a sus descendientes, sujeto a lo que dispongan las leyes de los Estados Unidos o el Tratado. Debe entenderse que, a partir de la vigencia del Tratado, el solo hecho de nacer en Puerto Rico no concederá derecho a ser ciudadano americano. El Tratado a negociarse dispondrá sobre asuntos de mercado, defensa, el uso del dólar, asistencia económica y la protección de derechos personales adquiridos. El Tratado también reconocerá la capacidad soberana de Puerto Rico para concertar convenios y otros tratados internacionales."
4 En esta ocasión la consulta se formuló a través de dos preguntas: 1) ¿Estás de acuerdo con mantener la opción política territorial actual? con un resultado de 46% para el Sí y el 53% para el No. Y 2) ¿Qué opciones de estatus favoreces? que obtuvo un 61% de los votantes favorables a la Estatidad, un 33% favorable al ELA. Además, de un amplio número de ciudadanos que votó en blanco: 498.000 .


10 Según censo de 2007
Esteban De Gori, Camila Vollenweider, Ava Gómez y Bárbara Ester / Investigadores CELAG