Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Rechazan intelectuales críticas a Venezuela



Periódico La Jornada

Intelectuales y académicos criticaron la posición del gobierno mexicano frente a la crisis de Venezuela, por plegarse a la política injerencista de Estados Unidos. Dijeron que la solidaridad con los pueblos y el principio de no intervención, que caracterizaron a la diplomacia mexicana por décadas, hoy no existen, y que los dichos y acciones del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, sobre este caso, no representan el sentir del pueblo mexicano.
En una declaración, agregaron que un régimen como el de Enrique Peña Nieto, marcado por la corrupción, la criminalidad y la impunidad, no tiene calidad moral para presentarse como supuesto defensor de la democracia y la justicia. Esta posición pretende ocultar la grave crisis humanitaria y la violación sistemática de los derechos humanos que existen en el país, subrayaron.
Agrupados en el capítulo México de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, condenaron las abiertas amenazas del presidente Donald Trump en torno a que no descarta una salida militar en el país sudamericano, ya que son violatorias del orden jurídico internacional y, particularmente, de los principios fundacionales de la Organización de Naciones Unidas.
También llamaron a la comunidad internacional a sumarse al rechazo de dichas amenazas y estar atentos ante eventuales agresiones armadas directas, por la vía de terceros países, o por la acción encubierta de grupos paramilitares, así como a la
imposición de sanciones o bloqueos tendientes a un virtual aislamiento de Venezuela
Es un deber imprescindible que América Latina y el Caribe se conserven como zona de paz, destacaron personajes como Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; Ana Esther Ceceña, Miguel Concha, Catalina Eibenschutz, Margarita Favela, Carlos Fazio, Magdalena Gómez y Nayar López. La declaración también fue suscrita por colectivos y organizaciones sociales, entre ellas, el Comité de Solidaridad Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Por lo demás, rechazaron las medidas coercitivas del gobierno estadunidense.

Maduro: enviaré carta a Trump para solucionar la confrontación


Quiere hablar con Trump para acabar con la tensión diplomática
La relación Venezuela-EU, en el peor momento, dice Maduro
Pide ayuda al Papa para entablar un diálogo con la oposición


El presidente Nicolás Maduro afirmó este martes que las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos están en su peor momento, luego de que su homólogo estadunidense, Donald Trump, amenazó con ejercer una acción militar sobre el país petrolero tras la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. En conferencia de prensa con medios internacionales, Maduro pidió ayuda al papa Francisco para un diálogo con la oposición e impedir que se concrete la intervención de Estados Unidos.
El gobernante venezolano se mostró dispuesto a conversar por teléfono con el jefe de la Casa Blanca.
Yo sí quiero hablar. Mi propuesta es, presidente Donald Trump, tengamos trato de respeto, regularicemos, normalicemos las relaciones y establezcamos un diálogo fructífero que llegue a la cooperación entre gobiernos, dijo Maduro, quien anunció que próximamente enviará una carta al magnate para solucionar las tensiones diplomáticas.
El 11 de agosto, la Casa Blanca informó que Trump rechazó una conversación telefónica con Maduro e indicó que la decisión fue en respuesta a la integración de la Asamblea Nacional Constituyente.
Maduro pidió al papa Francisco ayuda para impedir que se concrete la advertencia militar del mandatario estadunidense, así como para facilitar un diálogo con la oposición. Le pido al Papa ayuda contra la amenaza militar de Estados Unidos, exhortó el gobernante.
Que no nos abandone, que no permita que nos desaparezcan como pueblo, pidió el presidente, que alista unos ejercicios militares para el fin de semana en respuesta a la advertencia intervencionista de Trump.
Maduro aseguró que solicitará a la Interpol la captura de la ex fiscal Luisa Ortega, de quien, dijo, trabaja desde hace tiempo con Washington y será una pieza de los ataques contra Caracas.
Por lo pronto, Ortega, destituida por la Constituyente, abandonó territorio colombiano. Migración Colombia se permite informar que el día de hoy (martes) salió rumbo a Brasil la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, señaló en un comunicado que no precisó si partió en compañía de su esposo, el diputado ex oficialista Germán Ferrer
En tanto, el gobierno chileno otorgó asilo a cinco magistrados de la oposición venezolana, informó el canciller de Chile, Heraldo Muñoz. Los refugiados son Luis Marcano, Zuleima Del Valle González, Beatriz Ruiz, José Fernando Núñez y Helenis Del Valle Rodríguez. Los cinco, que ingresaron a la embajada chilena entre fines de julio y los primeros días de agosto, forman parte de un total de 33 juristas nombrados magistrados del Tribunal Supremo de Justicia por el Parlamento de mayoría opositora.

Afp, Ap, Reuters y Xinhua
Periódico La Jornada


Trump reafirma que construirá el muro con México aunque tenga que “paralizar” el Gobierno


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablando el pasado martes, 22 de agosto, en el mitin en Phoenix. Foto: Reuters.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablando el pasado martes, 22 de agosto, en el mitin en Phoenix. Foto: Reuters.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este pasado martes frente a sus partidarios, la respuesta que ofreció a una manifestación organizada por supremacistas blancos en Virginia, y afirmó que podría paralizar el Gobierno si es necesario para construir un muro en la frontera con México.
Bajo críticas por decir que “ambos bandos” eran culpables de la violencia entre los supremacistas blancos y los contramanifestantes de izquierda en Virginia el 12 de agosto, Trump acusó a las cadenas de televisión de ignorar sus llamamientos a la unidad tras los incidentes.
“No dije te amo porque eres negro, o te amo porque eres blanco”, declaró Trump durante un mitin en Phoenix, Arizona. “Amo a toda la gente de nuestro país”, agregó.
Trump cubrió una amplia gama de temas, desde las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hasta el enfrentamiento de Estados Unidos con Corea del Norte, durante un discurso político que duró una hora y 15 minutos.
El mandatario republicano dijo que podría terminar el TLCAN con México y Canadá para impulsar las negociaciones, y manifestó que el enfrentamiento con Corea del Norte sobre sus programas de armas podría haber dado un giro positivo.
La financiación propuesta para el muro fronterizo ha sido reducida en el Congreso de Estados Unidos, ya que muchos legisladores cuestionan si la principal promesa de campaña de Trump es realmente necesaria.
Pero con una batalla presupuestaria en el horizonte, Trump dijo que estaría dispuesto a arriesgar una paralización del Gobierno a fin de obtener los fondos para su barrera.
“Si tenemos que paralizar nuestro Gobierno, vamos a construir ese muro”, expresó Trump. “Vamos a tener nuestro muro. El pueblo estadounidense votó por el control de la inmigración. Vamos a conseguir ese muro”, agregó.
Con miles de partidarios animándolo, Trump también sugirió que podría perdonar a Joe Arpaio, exalguacil del condado de Maricopa, Arizona, quien fue declarado culpable el mes pasado de desacato criminal por violar los términos de una orden judicial del 2011 sobre un caso de perfil racial.
La policía utilizó botes de humo para dispersar a las personas que protestaban contra la presencia de Trump después de que los manifestantes lanzaran piedras y botellas al exterior del centro de convenciones donde habló el presidente.
(Con información de Público)

Estados Unidos presiona a México en materia laboral


Miguel Badillo,Red Voltaire
JPEG - 87.9 KB
Fuentes del gobierno confirmaron las pláticas “informales” que ya sostienen con su contraparte estadunidense y se quejaron de las presiones de Washington, pues mientras los funcionarios gringos exigen al gobierno mexicano que rubrique dicho acuerdo 98 –México ha firmado siete de los ocho convenios fundamentales–, Estados Unidos sólo ha aprobado dos principios básicos de la OIT.
El gobierno de Canadá habría cedido a las presiones estadunidenses al firmar dicho convenio antes de las negociaciones del TLCAN, por lo que Estados Unidos enfila sus baterías a México y ya presiona para llegar con ventaja a la mesa de negociación, algo muy dado en los abusivos negocios a los que acostumbra Donald Trump.
Por su lado, los negociadores mexicanos y canadienses en materia laboral prevén hacer equipo para enfrentar a Estados Unidos y obligarlo en materia laboral a que rubrique los seis convenios que se ha negado a reconocer como un derecho en favor de los trabajadores en ese país.
El Consejo de Administración de la OIT ha establecido que en los ocho convenios considerados como principios y derechos fundamentales en el trabajo, se protege la libertad de asociación y la libertad sindical, el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva, la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio, la abolición efectiva del trabajo infantil y la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.
En la actualidad, suman más de 1 mil 367 ratificaciones de estos convenios, lo que representa el 91.4 por ciento del número posible, pero aún faltan 129 ratificaciones para lograr el objetivo universal.
Los ocho convenios y principios fundamentales incluidos en la Declaración de la OIT (que en México son violados permanente en todo el país) son:
Convenio número 87, sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948. Convenio número 98, sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949. Convenio número 29, sobre el trabajo forzado, 1930. Convenio número 105, sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957. Convenio número 138, sobre la edad mínima, 1973. Convenio número 182, sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999. Convenio número 100, sobre igualdad de remuneración, 1951. Convenio número 111, sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958. En la mesa de negociación en materia laboral dentro del TLCAN, el sector empresarial ha fijado ya su postura para oponerse a que México apruebe la firma del Convenio 98, porque según los dueños del dinero el país no cuenta con un marco jurídico compatible, además de que la estructura sindical ya existente “afectaría la productividad de las empresas”.
Por supuesto que los empresarios prefieren tener una mano de obra barata sometida y sin capacidad organizativa, de tal forma que no exijan mejoras salariales porque, según el sector empresarial, la “productividad de las empresas” se vería afectada. Lo que también quieren los empresarios es poder despedir en cualquier momento a los trabajadores sin pagarles las liquidaciones de ley.
Esos argumentos son suficientes para que el sector empresarial se oponga a que el Senado de la República apruebe la ratificación del Convenio 98 de la OIT, en donde se avala la sindicación y la negociación colectiva desde una perspectiva de fuerza, algo que espanta al empresariado mexicano, el cual prefiere simular contratos colectivos con representantes espurios de sindicatos charros, mismos que han proliferado en todo el país y que lejos de atender los derechos de sus agremiados se han vendido a los patrones.
En una declaración del empresario Gerardo Gutiérrez Candiani, expresidente del Consejo Coordinador Empresarial, señalaba: “Nos preocupa que pueda confirmarse (la firma del Convenio 98), porque puede suscitar un rompimiento de los equilibrios y la paz laboral, así como mermar la productividad. Constituiría un estímulo a la simulación en la celebración de los contratos colectivos… la legislación vigente ya cubre amplia y fundamentalmente el principio de protección al derecho a la sindicación y de negociación colectiva”.
Con la negociación del TLCAN, en los próximos días volverá a la mesa la discusión en México sobre ratificar o no el Convenio 98 y nuevamente la Cámara de Senadores tendrá que discutir el tema en la tribuna, aunque en años anteriores se ha rechazado ese derecho laboral, pues en México los representantes del pueblo, como deberían de ser los legisladores, están más preocupados en quedar bien con los dueños del dinero que en proteger los derechos de los trabajadores del país, como lo demanda la OIT.

El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo


JPEG - 55.7 KB

Thierry Meyssan,Red Voltaire

Este artículo es la segunda parte de 
- «Interpretaciones divergentes en el campo antiimperialista», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 15 de agosto de 2017.

En la primera parte de este artículo subrayé que el presidente sirio Bachar al-Assad es en este momento la única personalidad que ha sabido adaptarse a la nueva «gran estrategia estadounidense», mientras que las demás siguen pensando como si los conflictos que hoy se desarrollan fuesen similares a los que ya vimos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Siguen interpretando los acontecimientos como intentos de Estados Unidos para derrocar gobiernos como medio de acaparar los recursos naturales para sí mismo.
Pienso, y voy a explicarlo aquí, que esa interpretación es errónea y que ese error puede sumir la humanidad en un verdadero infierno.

El pensamiento estratégico estadounidense

Hace 70 años que los estrategas estadounidenses sufren una obsesión que no tiene nada que ver con la defensa de su pueblo. Lo que les obsesiona es mantener la superioridad militar de Estados Unidos sobre el resto del mundo. Durante el decenio transcurrido entre la disolución de la URSS y los atentados del 11 de septiembre de 2001, estuvieron buscando diferentes maneras de intimidar a todo el que se resistía a la dominación estadounidense.
Harlan K. Ullman desarrollaba la idea de aterrorizar a los pueblos asestándoles golpes brutales (Shock and awe o “shock y pavor”) [1]. Se trataba, idealmente, de algo como el uso de la bomba atómica contra los japoneses. Eso se concretó, en la práctica, bombardeando Bagdad con una lluvia de misiles crucero.
Los discípulos del filósofo Leo Strauss soñaban con librar y ganar varias guerras a la vez (Full-spectrum dominance o “dominio en todos los sentidos”). Vimos entonces las guerras contra Afganistán e Irak, que se desarrollaron bajo un mando común [2].
El almirante Arthur K. Cebrowski predicaba que había que reorganizar los ejércitos de Estados Unidos de manera tal que fuese posible procesar y compartir una multitud de datos de forma simultánea. Eso haría posible algún día el uso de robots capaces de indicar instantáneamente las mejores tácticas [3]. Como veremos más adelante, las profundas reformas que el almirante Cebrowski inició no tardaron en producir frutos… venenosos.

El pensamiento neoimperialista estadounidense

Esas ideas y obsesiones primeramente llevaron al presidente George W. Bush y la US Navy a organizar el más extenso sistema internacional de secuestro y tortura, que contó 80 000 víctimas. Posteriormente, llevaron al presidente Obama a poner en marcha todo un aparato para perpetrar asesinatos, principalmente mediante el uso de drones pero también recurriendo a comandos armados. Ese sistema opera en 80 países y dispone de un presupuesto anual de 14 000 millones de dólares [4].
A partir de los hechos del 11 de septiembre de 2001, el asistente del almirante Cebrowski, Thomas P. M. Barnet, impartió en el Pentágono y en las academias militares estadounidenses numerosas conferencias anunciando lo que sería el nuevo mapa del mundo según el Pentágono [5]. Ese proyecto se ha hecho posible debido a las reformas estructurales realizadas en los ejércitos estadounidenses, reformas en las que se percibe una nueva visión del mundo. El proyecto en sí parecía tan descabellado que los observadores extranjeros lo consideraron, apresuradamente, sólo una forma de retórica más entre tantas otras tendientes a sembrar el miedo en los pueblos que Estados Unidos pretende dominar.
Barnett afirmaba que, para mantener su hegemonía mundial, Estados Unidos tendría que dividir el mundo en dos partes. Quedarían de un lado los Estados estables (los miembros del G8 y sus aliados) y del otro lado estaría el resto del mundo, considerado simplemente como un “tanque” de recursos naturales. Barnett se diferenciaba de sus predecesores en un punto fundamental: ya no consideraba que el acceso a esos recursos fuese crucial para Washington sino que afirmaba que los Estados estables sólo tendrían acceso a esos recursos recurriendo a los ejércitos estadounidenses. Para eso habría que destruir sistemáticamente toda la estructura estatal en los países que serían parte de ese “tanque” de recursos, de manera que nadie pudiese oponerse en ellos a la voluntad de Washington, ni tampoco tratar directamente con los Estados estables.
En su discurso de enero de 1980 sobre el Estado de la Unión, el presidente Carter enunció su doctrina: Washington consideraba el acceso al petróleo del Golfo para garantizar el abastecimiento de su propia economía como una cuestión de seguridad nacional [6]. El Pentágono creó entonces el CentCom para controlar esa región. Sin embargo, Washington está sacando actualmente menos petróleo de Irak y de Libia que antes de las guerras contra esos países… ¡pero no le importa!
La destrucción de las estructuras estatales equivale a regresar a los tiempos del caos, concepto ya enunciado por Leo Strauss pero al que Barnett confiere un sentido nuevo. Para el filósofo judío Leo Strauss, después del fracaso de la República de Weimar y la Shoa (el Holocausto), el pueblo judío no puede seguir confiando en las democracias, así que la única vía que le queda para protegerse de un nuevo nazismo es instaurar su propia dictadura mundial –claro, ¡en aras del Bien! Para eso tendrá que destruir algunos Estados que oponen resistencia, hacerlos retroceder a la era del Caos y reconstruirlos según nuevas leyes [7].
Eso corresponde con lo que decía Condoleezza Rice durante los primeros días de la agresión de 2006 contra el Líbano, cuando aún parecía que Israel saldría victorioso:
«No veo el interés de la diplomacia si es para volver al statu quo ante entre Israel y el Líbano. Creo que sería un error. Lo que aquí vemos es, en cierta forma, el comienzo, las contracciones del nacimiento de un nuevo Medio Oriente y, hagamos lo que hagamos, tenemos que estar seguros de que avanzamos hacia el nuevo Medio Oriente y de que no volvemos al antiguo.»
Para Barnett, sin embargo, habría que hacer retroceder a la era del Caos no sólo a los pueblos que oponen resistencia sino a todos los países que no han alcanzado cierto nivel de vida. Y cuando estén sumidos en el Caos… habrá que mantenerlos en él.
La influencia de los seguidores de Leo Strauss ha disminuido en el Pentágono después del fallecimiento de Andrew Marshall, creador del «giro hacia Asia» [8].
Una de las grandes rupturas entre el pensamiento de Barnett y lo que pensaban sus predecesores reside en que Barnet piensa que no hay que desatar guerras contra tal o más cual país por razones políticas sino contra regiones enteras del mundo porque no están integradas al sistema económico global. Por supuesto, siempre habrá que empezar por un país en particular, pero se hará favoreciendo la extensión del conflicto, hasta destruirlo todo… como en el Medio Oriente ampliado (o Gran Medio Oriente). En este momento sigue la guerra, incluso con despliegue de blindados, tanto en Túnez, Libia, Egipto (en el Sinaí), Palestina, Líbano (en Ain el-Helue y Ras Baalbeck), como en Siria, Irak, Arabia Saudita (en la ciudad de Qatif), Bahréin, Yemen, Turquía (en Diyarbakir) y Afganistán.
Es por eso que la estrategia neoimperialista de Barnett tendrá que apoyarse obligatoriamente en ciertos elementos de la retórica de Bernard Lewis y de Samuel Huntington, la «guerra de civilizaciones» [9]. Pero como será imposible justificar que permanezcamos indiferentes ante las desgracias de los pueblos de los países condenados a ser parte del “tanque” de recursos naturales, habrá que convencernos de que nuestras civilizaciones son incompatibles.
JPEG - 372.8 KB
Según este mapa, extraído de un Powerpoint que Thomas P. M. Barnett presentó en 2003 durante una conferencia impartida en el Pentágono, los Estados de todos los países incluidos en la zona rosada deben ser destruidos. Ese proyecto no tiene nada que ver con la lucha de clases en el plano nacional, ni con la explotación de los recursos naturales. Después de destruir el Medio Oriente ampliado, los estrategas estadounidenses se preparan para acabar con los Estados en los países del noroeste de Latinoamérica.

La aplicación del neoimperialismo estadounidense

Esa exactamente es la política que ha venido aplicándose desde el 11 de septiembre de 2001. No se ha terminado ninguna de las guerras desatadas desde entonces. Desde hace 16 años, las condiciones de vida de los afganos son cada día más terribles y peligrosas. La reconstrucción del Estado que alguna vez tuvieron, reconstrucción que supuestamente seguiría el modelo aplicado en Alemania o Japón al término de la Segunda Guerra Mundial, nunca llegó concretarse. La presencia de las tropas de la OTAN no mejoró la vida de los afganos que, por el contrario, se deterioró aún más. Todo indica que esa presencia militar de la OTAN es actualmente la causa del problema. A pesar de todos los discursos que alaban la ayuda internacional, las tropas de la OTAN sólo están en Afganistán para mantener y agravar el caos.
No hay un solo caso de intervención de la OTAN en que los motivos oficiales de la guerra hayan resultado ciertos. No fue cierta la justificación oficial de la guerra contra Afganistán (motivo invocado: una supuesta responsabilidad de los talibanes en los atentados del 11 de septiembre de 2001), como tampoco lo fue en la guerra contra Irak (motivo invocado: un supuesto respaldo del presidente Saddam Hussein a los terroristas del 11 de septiembre y la preparación de armas de destrucción masiva que planeaba utilizar contra Estados Unidos), ni en Libia (supuesto bombardeo del ejército libio contra su propio pueblo), ni en Siria (dictadura del presidente Assad y de la secta de los alauitas). Y en ningún caso el derrocamiento de un gobierno ha puesto fin a la guerra. Todas esas guerras se mantienen hoy en día, sin importar la tendencia o el grado de sumisión de los dirigentes en el poder.
Las «primaveras árabes», si bien son fruto de una idea del MI6 que sigue el modelo de la «revuelta árabe» de 1916 y de las hazañas de Lawrence de Arabia, fueron incorporadas a la misma estrategia de Estados Unidos. Túnez se ha convertido en un país ingobernable. En Egipto, donde el ejército nacional logró recuperar el control de la situación, el país está tratando poco a poco de levantar cabeza. Libia se ha convertido en un campo de batalla, no desde que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó su resolución llamando a proteger la población libia sino después del asesinato de Muammar el-Kadhafi y la victoria de la OTAN.
Siria es un caso excepcional ya que el Estado nunca pasó a manos de la Hermandad Musulmana y que esta no ha logrado imponer el caos en todo el país. Pero numerosos grupos yihadistas, vinculados precisamente a esa cofradía, lograron controlar –y todavía controlan– partes del territorio nacional, instaurando en ellas el caos. Ni el califato del Emirato Islámico (Daesh), ni Idlib bajo al-Qaeda, constituyen Estados donde el islam pueda florecer. Son sólo zonas de terror sin escuelas ni hospitales.
Es probable que gracias a su pueblo, a su ejército y a sus aliados rusos, libaneses e iraníes, Siria logre escapar al destino que Washington había diseñado para ella. Pero el Medio Oriente ampliado seguirá siendo pasto del fuego hasta que los pueblos entiendan los planes de sus enemigos.
Ahora vemos como el mismo proceso de destrucción se inicia en el noroeste de Latinoamérica. Los medios de difusión occidentales hablan con desdén de los desórdenes en Venezuela, pero la guerra que así comienza no habrá de limitarse a ese país. Se extenderá a toda esa región, a pesar de que son muy diferentes las condiciones económicas y políticas de sus países.

Los límites del neoimperialismo estadounidense

A los estrategas estadounidenses les gusta comparar el poder de Estados Unidos al del Imperio romano. Pero los romanos aportaban seguridad y opulencia a los pueblos que conquistaban y los incorporaban a su imperio. El Imperio romano construía monumentos y racionalizaba las sociedades de esos pueblos. El neoimperialismo estadounidense no tiene intenciones de aportar nada, ni a los pueblos de los Estados estables, ni a los de los países incluidos en el “tanque” de recursos naturales. Lo que tiene previsto es extorsionar a los primeros y destruir los vínculos sociales en los que se sustenta la unión nacional de los segundos. Ni siquiera le interesa exterminar a estos últimos sino hacerlos sufrir para que el caos en el que viven convenza a los Estados estables de que para ir a buscar los recursos que necesitan tienen que contar con la protección de los ejércitos estadounidenses.
El proyecto imperialista consideraba hasta ahora que «no se puede hacer la tortilla sin romper huevos», o sea admitía que tiene que cometer masacres colaterales para extender su dominación. En lo adelante, lo que planifica son masacres generalizadas para imponer definitivamente su autoridad.
El neoimperialismo estadounidense implica que los demás Estados del G8 y sus aliados acepten que la «protección» de sus intereses en el extranjero quede en manos de los ejércitos de Estados Unidos. Ese condicionamiento no constituye un problema para la Unión Europea, ya sometida desde hace mucho a la voluntad del amo estadounidense, pero plantea una dura discusión con el Reino Unido y será imposible que Rusia y China la acepten.
Recordando su «relación especial» con Washington, Londres ya exigió participar como socio en el proyecto estadounidense para gobernar el mundo. Fue ese el sentido del viaje de Theresa May a Estados Unidos, en enero de 2017, pero quedó sin respuesta [10].
Es además inconcebible que los ejércitos de Estados Unidos garanticen la seguridad de las «rutas de la seda», como hoy lo hacen –junto a las fuerzas británicas– con las vías marítimas y aéreas que utiliza Occidente. Es también inimaginable que Rusia acepte ahora ponerse de rodillas, después de su exclusión del G8, debido a su implicacion en Siria y en Crimea.
[1] Shock and awe: achieving rapid dominance, Harlan K. Ullman y otros autores, ACT Center for Advanced Concepts and Technology, 1996.
[2] Full Spectrum Dominance. U.S. Power in Iraq and Beyond, Rahul Mahajan, Seven Stories Press, 2003.
[3] Network Centric Warfare: Developing and Leveraging Information Superiority, David S. Alberts, John J. Garstka y Frederick P. Stein, CCRP, 1999.
[4] Predator empire: drone warfare and full spectrum dominance, Ian G. R. Shaw, University of Minnesota Press, 2016.
[5] The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004.
[6] “State of the Union Address 1980”, por Jimmy Carter, Voltaire Network, 23 de enero de 1980.
[7] Algunos especialistas en el estudio del pensamiento de Leo Strauss lo interpretan de manera completamente diferente. Pero lo importante aquí no es lo que realmente pensaba ese filósofo sino lo que profesan quienes, con razón o sin ella, se dicen seguidores de su pensamiento en el Pentágono. Political Ideas of Leo Strauss, Shadia B. Drury, Palgrave Macmillan, 1988. Leo Strauss and the Politics of American Empire, Anne Norton, Yale University Press, 2005. Leo Strauss and the conservative movement in America: a critical appraisal, Paul Edward Gottfried, Cambridge University Press, 2011. Straussophobia: Defending Leo Strauss and Straussians Against Shadia Drury and Other Accusers, Peter Minowitz, Lexington Books, 2016.
[8] The Last Warrior: Andrew Marshall and the Shaping of Modern American Defense Strategy, Chapter 9, Andrew F. Krepinevich y Barry D. Watts, Basic Books, 2015.
[9] «The Clash of Civilizations?» y «The West Unique, Not Universal», Foreign Affairs, 1993 y 1996; The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, Samuel Huntington, Simon & Schuster, 1996.
[10] “Theresa May addresses US Republican leaders”, por Theresa May, Voltaire Network, 27 de enero de 2017.

Así creó Estados Unidos el terrorismo yihadista


El terrorismo yihadista fue un invento del gobierno norteamericano, así lo reconoció el ex asesor de seguridad de la Casa Blanca , Zbigniew Brzezinski: “¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!”, declaró a una revista francesa. Foto: Archivo.
“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos.
En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes “infieles soviéticos”, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, Estados Unidos puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30 mil mercenarios armados incluso con misiles Stinger a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el  gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy.
Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Iraq, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran”
Consiguieron neutralizar la oposición  de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”:
  • El atentado del 11de septiembre no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán?
  • Las armas de destrucción masiva no las tenía Iraq. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia.
  • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Iraq para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía.
  • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a cinco personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008.
    Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301 mil millones de dólares en 2001 a 720 mil millones en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee.
  • Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia  y les puso el nombre de “Ansar al Sharia”, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista!
¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Iraq y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda?

Así fabricaron al Estado Islámico

El Estado Islámico, llamado comúnmente como ISIS, DAESH o EI, es una organización radical extremista yihadista fundada con el objetivo de crear un estado islámico en Iraq y  su vecina Siria. Es un producto engendrado por las políticas de las potencias capitalistas lideradas por Estados Unidos.  Foto tomada de elperiodico.com
El Estado Islámico, llamado comúnmente como ISIS, DAESH o EI, es una organización radical extremista yihadista fundada con el objetivo de crear un estado islámico en Iraq y su vecina Siria. Es un producto engendrado por las políticas de las potencias capitalistas lideradas por Estados Unidos. Foto tomada de elperiodico.com
Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar:
  1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Iraq, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas.
  2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna!
  3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria.
  4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria.
  5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Iraq. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2011 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU.
  6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Iraq sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente nada. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles.

El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos”

El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí.
Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno.
EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russeff y Lula da Silva en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas.
Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia.
Antes de los trágicos atentados en Cataluña, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas.
Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.
(Tomado de Público)

Nazanín Armanian
Escritora y politóloga iraní residente en España. Ha sido profesora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y la Universidad de Barcelona. Ha escrito cerca de una decena de libros sobre política, religión, feminismo y cultura en Medio Oriente.

Hospital Roosevelt: la guerra continúa


Guatemala

La reciente masacre del Hospital Roosevelt, con 7 muertos y una docena de heridos, es un fenómeno complejo que debe abordarse desde una multitud de aristas. Lecturas simplistas y opiniones viscerales no permiten entender realidades tan complicadas. 
Una primera reacción –quizá la más generalizada– fue una mecánica y sentimentaloide respuesta violenta: ¡pena de muerte para los mareros! El hilo se corta siempre por lo más fino. Sin querer, en modo alguno, dulcificar o aminorar la conducta antisocial de los pandilleros que provocaron la masacre, lo importante es intentar entender el fenómeno en su totalidad. En ese sentido, entonces, los hechores materiales, los jóvenes que operaron las armas (¡por Q. 200!, según se dijo), son el último eslabón de una larga cadena.
Las maras, se sabe, son un síntoma social producto de una sociedad desgarrada, empobrecida hasta la médula y con una monstruosa historia de violencia a sus espaldas. Pero más desgarrador y patético que todo eso, es la utilización que pueden hacer de ellas los llamados “poderes ocultos”: grupos criminales que operan en el ámbito de una opaca dimensión política, enquistados en estructuras del Estado.
¿Por qué sucedió la matanza del Hospital Roosevelt? ¿Quién es el responsable? En todo caso, no hay “culpable” único: es una sumatoria de causas, histórico-estructurales en un caso, coyunturales en otro, interactuando todas. Quizá sería más útil preguntarse, dado que esto es un hecho que supera la mera crónica policial alcanzando ribetes políticos, si alguien se beneficia de todo esto. La población común, definitivamente no. ¿Habrá otros actores beneficiados?
Analizando acuciosamente los hechos, se encuentras más preguntas y dudas que respuestas convincentes. Por lo pronto, es preocupante encontrar que el reo finalmente rescatado fue trasladado al hospital para un examen de sangre. ¿Mala práctica o complicidad?
Sin la más mínima intención de apelar a teorías conspirativas (ese día casualmente se daba, al mismo tiempo de la matanza, el sobreseimiento del caso “Bufete de la impunidad”, quedando libres la magistrada Blanca Stalling y la ex directora del Hogar Seguro, Anahy Keller), hay datos que abren interrogantes. Quizá no haya vinculación entre ese sobreseimiento y lo que estaba sucediendo en el Hospital, pero sin dudas hechos de tal magnitud como lo sucedido en el Roosevelt no pueden entenderse solo como casualidades.
Lo cierto es que la violencia descontrolada continúa en el país, y eso, más allá de pomposas declaraciones, tiene una lógica. Tal violencia va de la mano de la corrupción y la impunidad reinante. La “ineficiencia” del Estado –que, sin dudas, la hay– es un corolario de esa corrupción e impunidad. Enviar un preso a un hospital público solo para un estudio hematológico es una expresión de todo ese paquete: ¿ineficiencia, corrupción, Estado debilitado? Se había dicho que eso no volvería a suceder, teniendo en cuenta anteriores experiencias (una matanza similar en el Hospital San Juan de Dios). ¿Por qué sucedió? Es evidente que la satisfacción de la población es lo que menos interesa. ¿Sucedería esto en un hospital privado de jerarquía? ¿No es posible atender una situación similar en la Enfermería del centro carcelario?
Resulta significativo también, y refuerza la situación de corrupción e impunidad –que no es sino otra forma de demostrar la violencia en que seguimos viviendo– el cómo puede operar un grupo criminal. Eso evidencia la catástrofe social que nos envuelve. ¿Quién puede matar por encargo por 200 quetzales? ¿Qué opción tiene un joven de las (mal llamadas) “zonas rojas”? Sobrevivir penosamente –si consigue trabajo–, emigrar de ilegal, ¿o la mara? Es cierto que no todo joven de estas zonas ingresa a una pandilla (contrariando el prejuicioso mito dominante), pero la puerta para la transgresión está siempre abierta (recordemos que personas que no vienen de “barrios marginales” también transgreden, pero por vericuetos de la ¿politiquería?, al mismo tiempo de la masacre estaban saliendo en libertad en la Torre de Tribunales). La desesperación social reinante (la catástrofe humana latente, podría decirse) permite que por 200 quetzales se pueda ir a matar.
La violencia, la cultura de muerte, el desprecio por el otro están enraizadas en la historia del país. Los 245,000 muertos de la guerra son una pesada y no procesada herencia que aún cuenta mucho. La impunidad que se desprende de eso (¿quién se hace responsable de tanto crimen?) marca la historia. A partir de la pobreza crónica y esa impunidad, es que puede haber maras que desprecian la vida, y por unos pocos pesos matan a discreción.
La violencia envuelve todo; también la respuesta inmediata que surgió: el pedido de pena de muerte. Aunque se fusilen unos cuantos mareros, ni la salud pública del Hospital Roosevelt mejorará, ni los asentamientos precarios desaparecerán. Y los corruptos de cuello blanco siguen saliendo impolutos de la cárcel. En otros términos: las causas que encendieron la guerra siguen presentes, por tanto, aunque con otra modalidad, la guerra continúa.

Material aparecido originalmente en Plaza Pública el 21/8/17.

La crisis universitaria es el reflejo del autoritarismo del régimen

Meses de lucha por la recuperación de los espacios de participación estudiantil en Honduras 
Rel-UITA

La lucha del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) tiene raíces profundas, que se aferran al derecho que tienen las y los estudiantes de gozar de espacios de verdadera participación estudiantil, así como de una educación pública, laica y de calidad.

Ya han pasado dos meses del inicio de esta nueva etapa de la lucha estudiantil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y aún no se mira el final de esta crisis.

Con el objetivo de buscar una solución negociada a la situación que tiene paralizada la máxima casa de estudios del país, las y los estudiantes aglutinados en el MEU presentaron una propuesta ante una comisión especial del Congreso Nacional.

El documento fue respaldado por miles de firmas y contiene las principales demandas estudiantiles, entre otras, instalar una Asamblea Constituyente Universitaria y un Gobierno Universitario Provisional, así como garantizar una educación pública, laica y de calidad.

También piden recuperar los espacios de participación estudiantil y garantizar que sus representantes sean electos de la forma más democrática y transparente posible, a través del voto directo del estudiantado.

Asimismo, exigen el fin de la criminalización y judicialización de la protesta, así como que pare la persecución y represión contra las y los estudiantes.

Actualmente hay 45 jóvenes con procesos judiciales. Para tres de ellos -Moisés Cáceres, Cesario Padilla y Sergio Ulloa- el Ministerio Público, la Procuraduría de la República y los abogados de la UNAH pidieron tres años de prisión.

Además, hay 19 estudiantes expulsados de la universidad por 5 años.

La protesta estudiantil ha sido constantemente reprimida, tanto por las fuerzas de seguridad pública como por guardias de seguridad privada, al tiempo que los acuerdos firmados en diferentes ocasiones con las autoridades universitarias fueron sistemáticamente irrespetados por la actual rectora Julieta Castellanos.

La última vez, el pasado 16 de agosto, los cuerpos especiales de la Policía se ensañaron contra los estudiantes -varios de ellos en huelga de hambre- haciendo un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

Autoritarismo y falta de diálogo
“Quieren privatizar la educación”

“En Honduras el autoritarismo ha copado todos los espacios institucionales. Lo que está ocurriendo en la UNAH no es más que el reflejo de este ejercicio dictatorial”, dijo a La Rel, Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh).

“Tenemos una rectora que no ha sido electa por méritos académicos sino por acuerdos políticos y que, obviamente, está obedeciendo a quienes la pusieron en este cargo. Esto explica mucho de lo que está pasado”, manifestó Oliva.

La defensora de derechos humanos explicó que detrás del conflicto está la firme intención del actual gobierno de privatizar la educación pública.

“Hay toda una campaña de criminalización y estigmatización de las y los estudiantes, pero aquí no se trata de ver si son buenos o malos, sino la legitimidad de sus demandas.

Las autoridades universitarias no han querido implementar un verdadero diálogo, sino medir fuerzas, enseñar las garras y sacar el músculo contra quienes se han atrevido a desafiar la dictadura”, aseveró Oliva.

Masacre de estudiantes
Más de 20 mil asesinatos

Según el Observatorio de la Violencia de la UNAH, unos 21 mil estudiantes habrían sido asesinados entre 2010 y 2016. La mayoría de ellos y ellas cursaba la escuela secundaria.

El Observatorio ha documentado también que son más de 20 los estudiantes menores de 18 años asesinados en lo que va del año. 

“Hay una exhibición exagerada del poder político y represivo, tanto de parte de las autoridades universitarias como de las autoridades impartidoras de justicia.

Eso deja a las y los estudiantes en la indefensión, consolidando aún más el concepto de que solamente quien tiene el poder tiene la justicia”, advirtió la coordinadora del Cofadeh.

Para Oliva, en la UNAH existe un “problema brutal de derechos humanos”, que se ha venido arrastrando desde que la actual rectora asumió el cargo.

“A las demandas legítimas se ha respuesto con el uso excesivo del poder, la persecución y la criminalización. Esto no lleva a nada. 

No sé si el diálogo con la comisión del Congreso sea la herramienta más adecuada para encontrar una solución al conflicto, pero esta escalada de violencia hay que pararla ya”, concluyó Oliva.

Retrato de un chulla quiteño y un chanta argentino



José Steinsleger
La Jornada 
Corría mediados de 2005 y América Latina atravesaba por uno de los momentos más exultantes de su historia. Chávez, Lula y Kirchner gobernaban en Venezuela, Brasil y Argentina, y en la mansión de Mauricio Macri el timbre sonó varias veces, con impertinente insistencia.
El presidente del Boca Juniors, flamante diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), preguntó al mayordomo:
-¿De dónde dice que viene?
- De Quito, señor.
- Quito… Quito…
- La capital de Ecuador, señor.
- ¿Quién lo recomienda?
- La embajada, señor. Se trata de un importante consultor político.
- ¡Uf!...que pase.
El visitante no se ofendió frente al displicente trato del dueño de casa. Corredor de fondo en las antesalas del poder y paradigma del chulla o sapo quiteño (gandalla), Jaime Durán Barba olfateó en el aire al chanta argentino ( ídem), arquetipo de la picaresca que un tango famoso retrata con precisión: “Niño bien pretencioso y engrupido (…) que llevás dos apellidos/ y decís que sos de familia bien (…)/ y se ve bien claro que tenés mucha clase/ para lucirte detrás de un mostrador”.
En efecto, por línea materna Macri es Blanco-Villegas, importante doble apellido de terratenientes de la provincia de Buenos Aires, pero que tiene prohibido ventilar debido a exigencias categóricas del tronco familiar. Caso distinto al de Durán Barba, hijo de hacendados también, y que así como los que se avergüenzan de su linaje indígena-mestizo, porta los suyos con presunción de sangre española.
El chanta y el chulla sintonizaron, y pusieron manos a la obra. Sin embargo, antes que las credenciales de consultor, a Macri le llamó la atención el uso natural del vos.
- Sí… conozco tu país del derecho y el revés. A inicios de los 70, después de pelear con mi padre, me fui a Mendoza, a la Universidad de Cuyo. Fui discípulo de Rodolfo Agoglia, Arturo Roig, Enrique Dussell, y hasta milité en la Juventud Peronista.
- Yo también tengo problemas con mi viejo… Dice que por mi culpa perdió un montón de plata tratando de hacer negocios con Donald Trump.
En los oídos de Macri, la trayectoria de Durán Barba era un misterio persa. En Ecuador fue director en la primera época de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), y en 1978 lanzó un boletín llamado Informe Confidencial. No obstante, para los corresponsales extranjeros, se trataba de una información de excelencia, con datos que provenían de fuentes más o menos obvias.
Un funcionario del Centro Internacional de Estudios Superiores para la Comunicación de América Latina (Ciespal), donde fui editor de la revista Chasqui, me dijo: “No te sorprendas. El chullita es amigo y comensal de todas las embajadas. Y en algunas, recibe y ofrece algo más que datos confidenciales…”.
Durán Barba estudió en varias instituciones conservadoras de Estados Unidos (por ejemplo, la George Washington University), y allí tomó contacto con algunos de los tigres expertos en guerra sucia electoral: Joseph Napolitano, uno de los mentores de John Kennedy; James Carville, inventor de la expresión usada por Bill Clinton en la campaña de 1992 (es la economía, estúpido); Dick Morris, quien diseñó la llamada triangulación táctica que se sitúa al margen de la ortodoxia partidaria.
En México, Carville fue asesor de Francisco Labastida, aspirante a la candidatura del PRI, y Morris asesoró a Vicente Fox. Y en Argentina, el primero trabajó en la campaña del peronista Eduardo Duhalde, y el segundo en la del radical Fernando de la Rúa. De su lado, Durán Barba tuvo de clientes a Fox y Felipe Calderón del PAN, para después orientar en Guayaquil al millonario Álvaro Noboa, el alcalde de Bogotá Antanas Mockus, y el derechista Mauricio Rodas, quien derrotó al movimiento Alianza-País para la alcaldía de Quito.
Dos años después del encuentro referido al empezar esta nota, el chulla quiteño logró que Macri fuera elegido diputado nacional. Y en 2007, jefe de la CABA, cargo que desempeñó durante ocho años, confrontándose con Cristina Fernández de Kirchner, nada menos.
No sólo eso. En las legislativas de 2009, el método Durán Barba hizo que el colombiano-argentino Fernando de Narváez (un empresario y aventurero de la política), le ganara a Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, quitándole al kirchnerismo la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
- No me jodas, Durán… ¿Crees que puedo llegar a ser presidente sin ser peronista, radical, con un partido de mierda y docenas de causas abiertas por contrabando y estafa?
- Precisamente por eso, Mauricio. Vos no sabés nada de política, pero sos un líder nato. Y como dijo Sun Tzu: de la debilidad sacarás tu fuerza. No confrontés, pensá en nada y hacé a un lado los escrúpulos, atributos que llevás en tu ADN de casta y clase. ¡Así funciona la política en el siglo XXI!
En los comicios presidenciales de diciembre de 2015, ni Gardel hubiera pronosticado que en los tres enclaves del poder político nacional ganarían, con el voto popular, todos los candidatos del chanta argentino: presidencia, CABA… ¡provincia de Buenos Aires!
Durán Barba recibió lo suyo, y se regresó a Ecuador entonando un popularísimo paso doble de la ciudad andina: “Yo soy el chullita quiteño/ La vida me paso encanta
do/
Para mí todo es un sueño/ Bajo este, mi cielo amado.”

martes, 22 de agosto de 2017

Si Venezuela cae, la humanidad cae



Luis Hernández Navarro
John Pilger es un reconocido reportero y documentalista australiano, que, entre otros muchos reconocimientos, recibió en dos ocasiones el premio Periodista del Año inglés y, en otras dos más, el UN Media Peace Prize. Entrevistado recientemente por Telesur dijo: el mundo decente debe apoyar a Venezuela, ahora sometida a una propaganda virulenta que es la guerra a través de los medios de comunicación. Si Venezuela cae, la humanidad cae.
La alerta del periodista australiano dista de ser desproporcionada. Lo que hoy está en juego en Venezuela es similar a la disyuntiva que la humanidad vivió durante la Guerra Civil española, o a la que América Latina sufrió como resultado del golpe de Estado en Chile en contra del presidente Salvador Allende. En el primer caso, el triunfo del franquismo abrió el paso a la expansión del nazismo y el fascismo en Europa. En el segundo, la dictadura militar de Augusto Pinochet fue el punto de inflexión para el establecimiento de variados gorilatos y la expansión salvaje del neoliberalismo en Latinoamérica.
Si la oposición venezolana aliada con Estados Unidos triunfa en su intento de derrocar al gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro, se abrirá la puerta a una nueva oleada brutalmente reaccionaria en el mundo.
La afinidad de importantes sectores de la oposición venezolana con el franquismo y el pinochetismo es pública, por más que sus diseñadores de imagen traten de ocultarla. El dos veces derrotado candidato a la presidencia por parte de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles, declaró en julio de 2013, que Pinochet fue un demócrata al servicio del pueblo chileno. Y Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López arropada por la derecha internacional, justificó que los opositores venezolanos vitorearan a Franco, es normal: si él viviera nos apoyaría como Rajoy.
Quienes apoyan a esa parte de la oposición venezolana (la hegemónica) respaldan, sin ambigüedad, tanto a fuerzas abiertamente fascistas como a los intereses de Estados Unidos en la región.
Sin ir más lejos, apenas el pasado 11 de agosto Donald Trump amenazó con invadir militarmente esa nación. Tenemos muchas opciones para Venezuela. Y a propósito, no voy a descartar la opción militar. Tenemos muchas opciones para Venezuela. Este es nuestro vecino. Ustedes saben, estamos por todo el mundo y tenemos tropas por todo el mundo en lugares que están muy, muy lejos. Venezuela no está muy lejos y su gente está sufriendo, y están muriendo. Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una opción militar si fuese necesario, dijo.
Y la MUD, en lugar de confrontar la explícita amenaza intervencionista de Estados Unidos, sin mencionar a Donald Trump, optó por denunciar que Venezuela tiene años intervenida militar y políticamente por Cuba, no sólo afectando nuestra soberanía e independencia, sino también constituyendo una de las principales causas de la violencia. No podía ser de otra manera. Su verdadera apuesta es a una intervención bélica extranjera.
Según Pilger, la amenaza de una invasión militar a Venezuela por Donald Trump es típica de las amenazas estadunidenses al mundo en los pasados 70 años. Y ni siquiera es nueva. “Estados Unidos –añadió– ya ha invadido Venezuela con grupos subversivos como la NED, que respaldan a una denominada ‘oposición’, que busca derrocar por la fuerza a un gobierno electo: un alto crimen bajo el derecho internacional”.
Entrevistado también por Telesur sobre las bravuconadas del presidente estadunidense, el lingüista Noam Chomsky calificó las declaraciones de Trump como chocantes y peligrosas. Y añadió que: La mejor esperanza es que algunos de los generales a su alrededor, que presumiblemente entienden las consecuencias, logren controlarlo.
Los amagos de Trump fueron precedidos de las confesiones de Mike Pompeo, jefe de la CIA. El pasado 20 de junio, en el Foro de Seguridad de Aspen, el titular de la agencia afirmó: “cada vez que tienes un país tan grande, y con la capacidad económica de un país como Venezuela, Estados Unidos tiene profundos intereses en garantizar que el país esté tan estable y democrático como sea posible. Así que estamos trabajando duro para hacer eso (…) estamos muy optimistas de que puede haber una transición en Venezuela (…) acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando sobre este tema precisamente, intentando ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para poder lograr un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo.
Como lo ha recordado recientemente el filósofo Slavoj Zizek, la guerra económica que padece Venezuela y que antecede a recientes amenazas de invasión militar, fue diseñada e implementada en Washington. Así lo reconoció en una entrevista con Fox News Lawrence Eagleburger, quien fuera secretario de Estado de George W. Bush. “Si en algún momento la economía comienza a ir mal –dijo el ex funcionario–, la popularidad de Chávez comenzaría a decrecer. Estas son las armas que tenemos contra él, y que deberíamos estar usando. Es decir, las herramientas económicas para hacer que la economía venezolana empeore, de manera que la influencia del chavismo en el país y la región se vaya a pique (…) Todo lo que podamos hacer para que la economía venezolana se encuentre en una situación difícil está bien hecho; pero hay que hacerlo de manera tal que no entremos en una confrontación directa contra Venezuela, si podemos evitarlo”.
Por más que sus aliados intelectuales pretendan presentar a la oposición venezolana como los modernos luchadores por la libertad (como lo hicieron con la contra nicaragüense o con los talibanes que combatían en Afganistán a la Unión Soviética), esa oposición, que admira a Francisco Franco y a Augusto Pinochet, representa, lisa y llanamente, los intereses de Estados Unidos en Venezuela. Tiene razón John Pilger. Si Venezuela cae, la humanidad cae.
PD. A la memoria de Jesús Aranda, periodista excepcional y magnífico compañero. Siempre se aprendía algo de él.
Twitter: @lhan55

Interpretaciones divergentes en el campo antiimperialista


Thierry Meyssan,Red Voltaire

En mayo de 2017, Thierry Meyssan explicaba en Russia Today que las élites sudamericanas están cometiendo un grave error ante el imperialismo estadounidense. En esta entrevista, Meyssan insiste en el cambio de paradigma de los conflictos armados actuales y subraya la necesidad de un radical replanteo sobre la manera de defender la patria.

Sigue adelante la operación de desestabilización contra Venezuela. En su fase inicial, grupúsculos violentos, que realizaban manifestaciones contra el gobierno, asesinaron a simples transeúntes, e incluso a personas que se habían unido a sus protestas callejeras. En una segunda etapa, los grandes distribuidores de alimentos provocaron un desabastecimiento en los supermercados. Posteriormente, desertores de las fuerzas del orden realizaron ataques armados contra la sede del ministerio del Interior y el Palacio de Justicia, llamaron a la rebelión y pasaron a la clandestinidad.
La prensa internacional ha atribuido siempre al «régimen» las muertes registradas durante las manifestaciones, aunque numerosas grabaciones de video demuestran que son asesinatos perpetrados deliberadamente por los propios manifestantes. Basándose en esa información falsa, esa prensa califica al presidente Nicolás Maduro de «dictador», como lo hizo antes –hace 6 años– con el Guía libio Muammar el-Kadhafi y con el presidente sirio Bachar al-Assad.
Estados Unidos ha utilizado la Organización de Estados Americanos (OEA) contra el presidente Maduro, como mismo utilizó antes la Liga Árabe contra el presidente Assad. Sin esperar a ser excluido de la OEA, el gobierno de Venezuela denunció la maniobra y se retiró de esa organización [1].
No obstante, el gobierno de Maduro ha sufrido 2 reveses:
  • gran parte de sus electores no acudió a votar en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, permitiendo así que la oposición obtuviera la mayoría de los escaños en el Parlamento,
  • y se dejó sorprender por la escasez artificialmente provocada de alimentos –a pesar de que una maniobra similar ya había tenido lugar en el pasado en Chile, contra el gobierno de Salvador Allende, y en la misma Venezuela, contra el presidente Hugo Chávez. Ante esa crisis, el gobierno necesitó varias semanas para implantar nuevos circuitos de abastecimiento.
Todo indica que el conflicto que está comenzando en Venezuela no se limitará a las fronteras de ese país. Es probable que abarque todo el noroeste de Sudamérica y el Caribe.
Se ha dado un paso adicional con el inicio de preparativos militares contra Venezuela, Bolivia y Ecuador, desde México, Colombia y lo que fue la Guayana británica. Esta coordinación es obra del equipo de la antigua Oficina Estratégica para la Democracia Global (Office of Global Democracy Strategy); unidad creada por el presidente demócrata Bill Clinton y mantenida por el vicepresidente republicano Dick Cheney y su hija Liz. La existencia de esa oficina fue confirmada el actual director de la CIA, Mike Pompeo, lo cual llevó a que la prensa, y posteriormente el propio presidente Trump, hablaran de una opción militar estadounidense contra Venezuela.
Empeñado en salvar su país, el equipo del presidente Maduro no ha querido seguir el ejemplo del presidente sirio Assad. Según el análisis imperante en el seno de ese equipo, se trata de situaciones completamente diferentes. Estados Unidos, principal potencia capitalista, agrede a Venezuela para apoderarse de su petróleo, siguiendo un esquema que ya se ha visto muchas veces en 3 continentes. Ese punto de vista acaba de verse reafirmado por un reciente discurso del presidente boliviano Evo Morales.
Es importante recordar que el presidente iraquí Saddam Hussein, en 2003, y el Guía Muammar el-Kadhafi, en 2011, así como numerosos consejeros del presidente sirio Bachar al-Assad razonaban de esa misma manera. Estimaban que Estados Unidos agredía sucesivamente a Afganistán e Irak, y posteriormente a Túnez, Egipto, Libia y Siria sólo para derrocar los regímenes que se resistían a su imperialismo y controlar los recursos energéticos del Medio Oriente ampliado, o Gran Medio Oriente. Son numerosos los autores antiimperialistas que aún mantienen ese análisis, tratando, por ejemplo, de explicar la guerra contra Siria con la interrupción del proyecto de gasoducto qatarí.
Pero los hechos han echado abajo ese razonamiento. El objetivo de Estados Unidos no era derrocar los gobiernos progresistas –en los casos de Libia y Siria–, ni robar el petróleo y el gas de la región sino destruir los Estados, hacer retroceder sus pueblos a los tiempos de la prehistoria, a la época en que «el hombre era el lobo del hombre».
Los derrocamientos sucesivos de Saddam Hussein y de Muammar el-Kadhafi no dieron paso al restablecimiento de la paz. Las guerras continuaron a pesar de la instalación de un gobierno de ocupación en Irak y, en otros países de la región, de regímenes que incluían a colaboradores del imperialismo completamente contrarios a la independencia nacional. Esas guerras prosiguen actualmente, demostrando que Washington y Londres no aspiraban simplemente a derrocar regímenes, ni a defender la democracia sino a aplastar a los pueblos. Esta es una constatación fundamental que modifica por completo nuestra comprensión del imperialismo contemporáneo.
Esa estrategia, radicalmente nueva, comenzó a ser impartida como enseñanza por Thomas P. M. Barnett desde el 11 de septiembre de 2001. Fue dada a conocer y se expuso públicamente en marzo de 2003 –o sea justo antes de la guerra contra Irak– en un artículo de la revista estadounidense Esquire, y posteriormente en el libro titulado The Pentagon’s New Map, pero parece tan cruel que nadie ha creído que pudiera llegar a aplicarse.
Para el imperialismo se trata de dividir el mundo en dos: una zona estable que goza de los beneficios del sistema y otra zona donde el caos alcanza proporciones tan espantosas que nadie piensa ya en resistir sino sólo en sobrevivir, zona donde las transnacionales pueden extraer las materias primas que necesitan sin rendir cuentas a nadie.
JPEG - 372.8 KB
Según este mapa, extraído de un Powerpoint que Thomas P. M. Barnett presentó en 2003 durante una conferencia impartida en el Pentágono, los Estados de todos los países incluidos en la zona rosada deben ser destruidos. Ese proyecto no tiene nada que ver con la lucha de clases en el plano nacional, ni con la explotación de los recursos naturales. Después de destruir el Medio Oriente ampliado, los estrategas estadounidenses se preparan para acabar con los Estados en los países del noroeste de Latinoamérica.
Desde el siglo XVII y la guerra civil británica, Occidente se desarrolló temiendo siempre el surgimiento del caos. Thomas Hobbes enseñó a los pueblos de Occidente a someterse a la «razón de Estado» con tal de evitar el tormento que sería el caos. La noción de caos volvió a aparecer con Leo Strauss, después de la Segunda Guerra Mundial. Ese filósofo, que formó personalmente a numerosas personalidades del Pentágono, pretendía establecer una nueva forma de poder sumiendo una parte del mundo en el infierno.
La experiencia del yihadismo en el Medio Oriente ampliado nos ha mostrado lo que es el caos.
Después de haber reaccionado ante los acontecimientos de Deraa –en marzo y abril de 2011– como se esperaba que lo hiciera, utilizando el ejército para enfrentar a los yihadistas de la mezquita al-Omari, el presidente Assad fue el primero en entender lo que estaba sucediendo. En vez de reforzar los poderes de los servicios de seguridad para enfrentar la agresión exterior, Assad puso en manos del pueblo los medios necesarios para defender el país.
Comenzó por levantar el estado de emergencia, disolvió los tribunales de excepción, liberó las comunicaciones vía internet y prohibió a las fuerzas armadas hacer uso de sus armas si con ello ponían en peligro las vidas de personas inocentes.
Esas decisiones, que parecían ir contra la lógica de los hechos, tuvieron importantes consecuencias. Por ejemplo, al ser atacados en la región de Banias, los soldados de un convoy militar, en vez de utilizar sus armas para defenderse, optaron por quedar mutilados bajo las bombas de los atacantes, e incluso morir, antes que disparar y correr el riesgo de herir a los pobladores que los veían dejarse masacrar sin intervenir para evitarlo.
Como tantos otros en aquel momento, yo mismo creí que Assad era un presidente débil con soldados demasiados leales y que Siria iba a ser destruida. Pero, 6 años más tarde, Bachar al-Assad y las fuerza armadas de la República Árabe Siria han ganado la apuesta. Al principio, sus soldados lucharon solos contra la agresión externa. Pero poco a poco cada ciudadano fue implicándose, cada uno desde su puesto, en la defensa del país. Y los que no pudieron o no quisieron resistir, optaron por el exilio. Es cierto que los sirios han sufrido mucho, pero Siria es el único país del mundo, desde la guerra de Vietnam, que ha logrado resistir la agresión militar externa hasta lograr que el imperialismo renunciara por cansancio.
En segundo lugar, ante la invasión del país por un sinnúmero de yihadistas provenientes de todos los países y poblaciones musulmanes, desde Marruecos hasta China, el presidente Assad decidió renunciar a la defensa de una parte del territorio nacional con tal de garantizar la posibilidad de salvar a su pueblo.
El Ejército Árabe Sirio se replegó en la «Siria útil», o sea en las ciudades, dejando a los agresores el campo y los desiertos. Mientras tanto el gobierno sirio velaba constantemente por el abastecimiento en alimentos de todas las regiones que controlaba. Contrariamente a lo que se cree en Occidente, el hambre ha afectado sólo las zonas bajo control de los yihadistas y algunas ciudades que se han visto bajo el asedio de esos elementos. Los «rebeldes extranjeros» –y esperamos que los lectores nos disculpen por lo que puede parecer un oxímoron–, con abundante abastecimiento garantizado por las asociaciones «humanitarias» occidentales, utilizaron su propio control sobre la distribución de alimentos para someter poblaciones enteras imponiéndoles un régimen de hambre.
El pueblo sirio comprobó por sí mismo que era el Estado sirio, la República Árabe Siria, quien le garantizaba alimentación y protección, no los yihadistas.
El tercer factor es que el presidente Assad explicó, en un discurso que pronunció el 12 de diciembre de 2012, de qué manera esperaba restablecer la unidad política de Siria. Resaltó específicamente la necesidad de redactar una nueva Constitución y de someterla a la aprobación del pueblo por mayoría calificada, para realizar después una elección democrática de la totalidad de los responsables de las instituciones, incluyendo –por supuesto– al presidente.
En aquel momento, los occidentales se burlaron de la decisión del presidente Assad de convocar a elecciones en medio de la guerra. Hoy en día, todos los diplomáticos implicados en la resolución del conflicto, incluyendo a los de la ONU, respaldan el plan Assad.
A pesar de que los comandos yihadistas circulaban por todo el país, incluyendo la capital, y asesinaban a los políticos hasta en sus casas y junto a sus familias, el presidente Assad estimuló a los miembros de la oposición interna a hacer uso de la palabra. Assad garantizó la seguridad del liberal Hassan el-Nouri y del marxista Maher el-Hajjar para aceptaran, al igual que él mismo, correr el riesgo de presentarse como candidatos en la elección presidencial de junio de 2014. A despecho del llamado al boicot que lanzaron la Hermandad Musulmana y los gobiernos occidentales, y desafiando el terror yihadista, a pesar de que millones de sirios habían salido del país, el 73,42% de los electores respondieron al llamado de las urnas.
Por otro lado, desde el principio mismo del conflicto, el presidente Assad creó un ministerio de Reconciliación Nacional, algo nunca visto en un país en guerra. Confió ese ministerio al presidente de un partido aliado, el PSNS, Alí Haidar, quien negoció y concluyó más de un millar de acuerdos de amnistía a favor de ciudadanos que habían tomado las armas contra la República, muchos de los cuales decidieron incluso convertirse en miembros del Ejercitó Árabe Sirio.
A lo largo de esta guerra, y a pesar de lo que afirman quienes lo acusan injustamente de haber generalizado la tortura, el presidente Assad no ha recurrido nunca a medidas coercitivas en contra de su propio pueblo. No ha instaurado ni siquiera un reclutamiento masivo o un servicio militar obligatorio. Todo joven tiene siempre la posibilidad de sustraerse a sus obligaciones militares y una serie de pasos administrativos permite a cualquier varón evitar el servicio militar si no desea defender su país con las armas en la mano. Sólo los exiliados que no han realizado esos trámites pueden verse en situación irregular en relación con esas leyes.
A lo largo de 6 años, el presidente Assad ha recurrido constantemente al respaldo de su pueblo, otorgándole responsabilidades, y ha hecho a la vez todo lo posible por alimentarlo y protegerlo. Y ha corrido siempre el riesgo de dar antes de recibir. Así se ha ganado la confianza de su pueblo y es por eso que hoy cuenta con su activo respaldo.
Las élites sudamericanas se equivocan al ver en la situación de hoy la simple continuación de la lucha de las pasadas décadas por una distribución más justa de la riqueza. La lucha principal ya no es entre la mayoría del pueblo y una pequeña clase de privilegiados. La opción que se planteó a los pueblos del Gran Medio Oriente, y a la que pronto tendrán que responder también los sudamericanos, no es otra que defender la Patria o morir.
Los hechos así lo demuestran. El imperialismo contemporáneo ya no tiene como prioridad apoderarse de los recursos naturales. Hoy domina el mundo y lo saquea sin escrúpulos. Ahora apunta a aplastar a los pueblos y destruir las sociedades de las regiones cuyos recursos ya explota hoy en día.
En esta nueva época de violencia, sólo la estrategia de Assad permite mantenerse en pie y preservar la libertad.
[1] Algo similar sucedió ya, en 1962, cuando Washington montó en la OEA una farsa diplomática contra el joven Gobierno Revolucionario de Cuba. La Cuba revolucionaria se retiró entonces de la OEA y ha rechazado varias veces reincorporarse a esa organización, que el entonces ministro cubano de Exteriores Raúl Roa calificó de «ministerio de colonias de Estados Unidos». Nota de la Red Voltaire.