Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Alberto Fernández se encuentra con un nuevo mapa de la región


Juan Guahán
El parlamento argentino ya proclamó a Alberto Fernández y Cristina Fernández (viuda de Kirchner), como Presidente y Vice de la Argentina, para el período 2019/2023. Mientras esto sucedía en Buenos Aires, en territorios vecinos se viven dramáticas horas bastante distintas a lo esperado poco tiempo atrás.
Alberto no había imaginado el rol que le toca jugar. Más aún pensaba que el tema internacional podía ser un sólido puente para actuar en conjunto con Cristina. La tradición progresista de la misma le permitiría moverse con comodidad en la región y también en el mundo.
Tendría a su derecha al troglodita de Jair Bolsonaro en Brasil, al más moderado y vacilante Sebastián Piñera en Chile y al Resultado de imagen para bolsonaro piñera abdodesgastado Mario Abdo Benítez en Paraguay; a su izquierda estaría en Bolivia el amigable Evo Morales. Él podría ocupar una cómoda posición de una izquierda centrista, en medio de ese juego.
En ese marco quería hacer un esfuerzo para evitar un eventual gobierno de derecha, que se preanuncia en Uruguay, según encuestas e informaciones que circulan.
Los sucesos de Chile le daban una comodidad mayor aún. Él podría aparecer como una voz amistosa que –en nombre de la democracia- contribuyera a buscar vías de negociaciones y acuerdos, moderando los reclamos populares. Ese es el sentido de la invitación que Piñera le está haciendo para que visite ese país.
 Nunca la “felicidad” es total
A la indómita rebeldía chilena le siguió “demasiado casualmente” el golpe de Estado boliviano, cuyo destino final todavía es incierto. Para el supuesto que se confirmen las autoridades golpistas o se profundice la actual resistencia y guerra civil quedan abiertas las puertas a un futuro más que preocupante.
En ese marco, Alberto sabe que si Evo es desplazado definitivamente del poder, él quedará –aunque no le guste- como el referente de la izquierda en la región. Eso quedó de manifiesto al culminar el Encuentro del Grupo de Puebla, donde confluyen presidentes y personalidades de la centroizquierda latinoamericana.
Allí Felipe Solá –candidato a ser futuro canciller argentino- se molestó, ante el documento que debía firmar que condenaba las políticas de varios países, diciendo “Si firmo esto ¿con quién me voy a vincular?”
En estas tierras de Nuestra América se está completando el tránsito de un Cono Sur progresista a otro de signo conservador. La situación muestra que ello tendrá -para el futuro presidente aregntino- ventajas y desventajas Entre las últimas se cuenta que esta realidad forma parte de la decisión de EEUU de volver a “alambrar” el territorio de la región, después de varios años en los que pudimos pastorear con mayor autonomía.
A eso se le agrega el problema inmediato de una deuda –que el país insiste en pagar- con el FMI, comandado por EEUU gobernado por un Donald Trump que está detrás de lo que está aconteciendo en Bolivia.
Pero esas dificultades se compensan con el hecho que EEUU y su modelo están atravesando una profunda crisis estructural, mientras crece China que –como potencia emergente- también tiene intereses globales que se extienden por nuestra región.
Argentina va a ser uno de los principales territorios de la zona donde se dará continuidad a ese soterrado enfrentamiento entre esas Resultado de imagen para base comunicacional en neuquendos potencias. Confrontación que –en este caso- no estará determinada por razones ideológicas sino por puros, estrictos y fuertes intereses económicos y estratégicos  con China.
Entre ellos la base comunicacional china en Neuquén; los ferrocarriles Belgrano y San Martín Cargas; la empresa china Huawei, líder mundial en el desarrollo de la tecnología 5G, clave –entre otras cuestiones- para el futuro de las comunicaciones; la construcción de centrales nucleares y dos represas en Santa Cruz.
Sume el 50% de la Pan American Energy Group (PAEG) que explota –hasta el 2047- en Santa Cruz y Chubut el Cerro Dragón, principal yacimiento petrolero; la planta de procesamiento de granos; inversiones mineras en Veladero y Pascua Lama; intercambio de monedas con China por más de 18 mil millones de dólares, que son en la práctica un préstamo sin costos; sin mencionar los 17 mil supermercados chinos desparramados por toda la geografía argehtina y el gigantesco mercado chino hacia el cual se dirige gran parte de la producción de carnes y granos.
De lo mencionado surge la importancia que tiene la relación con China para la Argentina. A su vez, con el “alambrado” por parte de EEUU a gran parte de la región crece la importancia Argentina para los negocios y estrategia de China.
De todos modos, estos temas y su futuro es probable que se discutan más –y sin presencia argentina- en el “toma y daca” de la mesa de negociaciones globales entre EEUU y China que en la propia mesa de negociaciones y acuerdos con el país asiático.
Lo que tienen en común  los hechos de Chile y Bolivia
A las próximas autoridades argentinas les preocupa el entorno regional. Los sucesos que están ocurriendo se integran al marco general de la región, como  área de influencia de los EEUU y del cuestionador avance chino en procura de su hegemonía mundial. En este sentido –esos poderes mundiales- forman parte, promueven o incorporan esos hechos a sus estrategias globales.
Socialmente, estas novedades reflejan situaciones claramente antagónicas. No se trata de una “doble vara” para medir las cosas, como quiere hacer creer la prensa cipaya, sino del hecho real que detrás de hechos parecidos hay situaciones sociales absolutamente opuestas.
En un caso (Chile) es la rebeldía popular que desata la represión estatal; en el otro (Bolivia) es la renovada presencia, ante una compleja situación institucional, del poder militar actuando como ariete, cuña del poder imperialista.
Señaladas esas diferencias, de todos modos ambas situaciones encuentran algo en común, un sistema institucional que no da cuenta de las realidades que debería contener. El origen de ese desajuste es diverso pero se manifiesta de un modo recurrente. En general está referido a Constituciones que no expresan las demandas de la sociedad.
Eso en Chile es absolutamente evidente, al punto tal que –a poco de explotar la situación- una Asamblea Constituyente fue la reivindicación que le dio sentido al conjunto de reclamos iniciales. El gobierno intentó distintos caminos de resolución que –hasta ahora- todos tuvieron el fracaso como resultado.
El último jueves, oficialismo y partidos opositores se acercaron a este reclamo planteando, para abril 2020, un plebiscito para que resuelva sobre dos preguntas: si se quiere o no una nueva Constitución y qué tipo de órgano debiera redactar esa nueva Constitución: una “Comisión Mixta Constitucional” o una “Asamblea Constituyente”.
Si este acuerdo alcanza para contener la bronca colectiva será una cuestión que los próximos días o semanas develarán. De todas maneras es un avance respecto a las propuestas anteriores del gobierno de Piñera, sin olvidar que aún queda mucho camino para recorrer.
Las principales objeciones son que las mismas autoridades, partidos y políticos cuestionados serían los encargados de fijar las reglas de juego de ese proceso que se coloca bastante lejos en el tiempo. Pero… esperemos que la realidad hable.
El caso de Bolivia no es tan claro. El actual golpe tiene causas muy arraigadas que tienen que ver con el “mal ejemplo” (para occidente) de un indio -apoyado por su sometido pueblo- gobernando Bolivia. Pero el factor detonante fue también una cuestión institucional: una nueva reelección usando rebuscados mecanismos institucionales, lo que fue utilizado como excusa golpista.
Tiempo atrás un reconocido militante boliviano comentó que uno de los mayores problemas de Bolivia tenía que ver con el sistema institucional de esta democracia, que les podría traer serios problemas futuros ante la necesidad de reelegir a Evo, forzando algunas disposiciones institucionales.
Agregó que -para ellos- el triunfo de Evo en el 2006 no era un mero éxito electoral en Bolivia sino la culminación de la etapa histórica de resistencia y el inicio de un proceso de recuperación de la identidad del tahuantinsuyo. En ese sentido Evo es considerado el guía e iniciador de ese tiempo nuevo. Pensamiento ancestral que a las democracias occidentales les resulta difícil de entender.
Resultado de imagen para chile nueva constitucion“200 años de esta república no nos pueden hacer olvidar que aquí hubo miles de años de vida anterior”, repiten los pueblos originarios.
Nuestras constituciones copiaron los modelos institucionales de occidente. Fueron una forma de darle continuidad a la previa conquista y colonización europea. Por eso todo proceso liberador tiene que comenzar por descolonizar a nuestros pueblos. De lo contrario -en algún momento- esas instituciones prestadas terminan por ahogar la voluntad de nuestros pueblos. Lo que pasa en Bolivia, en estos días, es un claro ejemplo de ello.
El futuro parece difícil pero claro, lograr que las instituciones respondan a las necesidades de nuestros pueblos para no terminar sirviendo los intereses de otros pueblos.

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Un fantasma recorre el continente, la rebelión ciudadana contra el neoliberalismo y los golpes de Estado




Un fantasma recorre el continente, es el fantasma de la rebelión ciudadana contra la oligarquía, el neoliberalismo y el golpismo que pretende detener la historia que hacen los pueblos.
Es real, y por eso el imperialismo, la derecha y las oligarquías que ven amenazada su posición de clase, no saben cómo falsearlo, cuando dicen que el fantasma fue provocado por los gobiernos socialistas, progresistas y alternativos como Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, aquellos que tras largos y costosos procesos revolucionarios, lograron romper el cordón umbilical que los ataba a la dependencia y subyugación neocolonial.
Esta rebelión popular y ciudadana, mestiza, indígena, afro y campesina avanza como un tsunami en dos direcciones: la que enfrenta al modelo neoliberal y busca sepultarlo; y la que le planta cara a los golpistas en su intento por derrocar los gobiernos antineoliberales y antiimperialistas, buscando imponer regímenes de facto que se han encontrado con una resistencia popular poderosa, con voluntad y decisión para enfrentarlos, si los obligan, en una guerra civil.
De un lado, con millones de ciudadanos en rebeldía que se han lanzado a las calles y plazas públicas contra el modelo neoliberal que sólo ha creado miseria, exclusión y sufrimiento en el lado de la mayoría; mientras ha generado inmensas riquezas en el lado de las oligarquías y las multinacionales. Tal es el caso extremo de Haití, Centroamérica, Ecuador y Chile; es el mismo fantasma que hoy tras el anuncio del paro nacional del 21 de noviembre tiene asustada, y con razón, a la oligarquía colombiana.
Del otro, en la resistencia popular contra las facciones de la oposición oligarca y golpista, racista y evangélica avaladas por los medios de comunicación corporativos y el imperialismo, que ha regresado golpeado a su otrora “patio trasero”, dispuesto a recuperar el espacio y el tiempo perdido después de sus reveses en el Medio Oriente.
Es el caso del golpe de Estado en Bolivia llevado a cabo por Estados Unidos, con la OEA y Luis Almagro como puntas de lanza, que incluía el asesinato a su presidente legítimo, Evo Morales, el desmantelamiento del Estado Plurinacional y de las conquistas sociales y económicas, la vuelta de la vieja república oligárquica y la imposición de un gobierno de facto, como está ocurriendo.
Pero también es el caso de Venezuela, cuyo gobierno bolivariano no han podido ni podrán destruir, por la sólida conciencia bolivariana y el respaldo mayoritario de su ciudadanía, rebelde y dispuesta a defender hasta las últimas consecuencias su proyecto histórico antineoliberal y antiimperialista.
Sin duda, Estados Unidos seguirá intentando derrocarlo, dar un golpe de Estado o generar una guerra civil como la que está a punto de estallar en Bolivia, lo intentarán en tanto han fracasado sus “golpes blandos” y han sido derrotadas sus conspiraciones y la oposición en todas las elecciones.
Ese fantasma que recorre el continente llegó a Colombia, anunció un Paro Nacional el 21 de noviembre y la vieja oligarquía está disque paralizada de miedo, un miedo que busca irradiar a las ciudadanías en rebeldía, que se han propuesto ejercer el derecho inalienable a la protesta en las calles y campos.
Atrincherada en guarniciones militares y con los grandes medios de comunicación a su servicio, intenta impedir que la rebeldía ciudadana, como un fantasma, recorra el país y se torne en su alter ego, estremeciendo sus cimientos bicentenarios. Por eso el mando superior de la oligarquía ha ordenado a sus tropas el acuartelamiento en primer grado, y no descarta el decreto de Estado de excepción. Ella está probada en todas las formas de represión y terrorismo institucional conocido por otros pueblos del continente, desde antes de los tiempos del Plan Cóndor.
De esta forma, la vieja oligarquía que gobierna en cuerpo ajeno a través del inexperto subpresidente Iván Duque, saca a relucir el aceitado aparato de represión con el que históricamente ha aplastado la oposición a lo largo de la época republicana, para atemorizar, generar miedo y tratar de impedir que el paro se convierta en un estallido general, pues el malestar e indignación en la inmensa mayoría de los colombianos es tan grande, que un escenario caótico como éste no está descartado.
Ante la espantosa situación que enfrenta, dispara desde los medios de comunicación leales y amenaza desde sus guarniciones militares, empeñada en desacreditar el movimiento nacional en favor del paro. Por eso no tiene nada de raro que haya empezado a difundir noticias falsas; a generar miedo y propagar el refrito de que el paro lo convocó el Foro Social de Sao Paulo, repitiendo una vieja mentira que solo creen mentes alienadas y periodistas prepago, o la otra igual de falsa versión, que detrás del paro está el “castro-chavismo”.
Pero esa propaganda barata ya no le basta, por eso se ha dedicado a negar que tienen un paquete neoliberal en su agenda de gobierno, con una reforma tributaria que impondrá más impuestos a los bolsillos de los asalariados; que piensan hacer una reforma pensional que dejará en la calle a millones de adultos y pensionados, entregando los fondos pensionales a los capos financieros para los que gobiernan, los Sarmiento Angulo y otros; que incrementa el precio de los combustibles cada diciembre cuando la gente está pasando la resaca de la fiesta navideña, lo cual encarece el costo de vida; que ha propuesto rebajar el salario mínimo; es decir, intenta hoy, aunque suena raro, negarse así misma como si al hacerlo desapareciera la responsabilidad histórica de los fracasos que pesan sobre ella, de esos doscientos años de construir una patria pero a la medida de ellos, como dice la vecepresidenta.
Angustiada, desacreditada, deslegitimada, acorralada y temerosa de que esta vez después de décadas de malos, corruptos, mafiosos y criminales gobiernos, de miles de asesinatos de civiles a nombre de la “defensa y seguridad de la patria”; de la eliminación sistemática de líderes sociales; del incumplimiento a los acuerdos de paz; del asesinato de los ex integrantes de las FARC que firmaron y cumplieron el acuerdo; de dar órdenes de bombardear campamentos de grupos armados ilegales donde de antemano tenía conocimiento de que había niños y menores de edad; de que su única propuesta es el continuismo del modelo neoliberal empobrecedor; de que esta vez el Paro Nacional como el que está convocado por todos y por nadie, por uno y mil motivos, podría señalar el antes y el después de su histórica existencia.
El fracaso más grande de la oligarquía colombiana fue no haber comprendido ni escuchado a tiempo, cuando las anteriores generaciones, incluso en sus expresiones más radicales y armadas, reclamaban reformas y democratización del Estado que le ha servido de soporte.
No sabemos exactamente qué quiere esta nueva generación, pero sí que quiere un cambio y no de cualquier tipo; que ha perdido el miedo y que a ella no la engañan fácilmente con fake news. De acuerdo, no es un fantasma el que va las calles el 21 de noviembre.   

El golpe de Estado y los escenarios de impotencia critico-práctica



Si se escinden los planos característicos del análisis político (de uno que contenga una perspectiva de clase) y se establecen jerarquías absolutas más que estratégicas, se corre el riesgo de delinear distintos escenarios de impotencia crítico-práctica.
Desde hace ya algunos años, muchos y muchas intelectuales-militantes se anclaron en las condiciones imperantes en el sistema interestatal, revindicaron su especificidad, las absolutizaron y las blandieron como excusa para justificar el bloqueo sistemático de toda práctica emancipatoria radical, auto-afirmativa y no institucionalizada por parte de los Estados administrados por gobiernos dizque progresistas. Ciertamente, las razones geopolíticas no pocas veces fueron esgrimidas para justificar proyectos neo-desarrollistas (extractivismo incluido) y la integración subordinada de las organizaciones populares y los movimientos sociales a los esquemas ministeriales. Peor todavía: estas razones, desvirtuadas en grado máximo, han servido (y sirven) para justificar alianzas y acuerdos con los futuros verdugos. Son razones pragmáticas que hacen que los y las intelectuales-militantes pierdan rigor crítico y que la izquierda se torne “sistémica”.
Ahora bien, desde espacios políticos que podríamos catalogar como “anarco-exóticos” –no se nos ocurre otra designación, por ahora– desde extrañas configuraciones que combinan ultra-izquierdismo con formalismo liberal-republicano, desde algunos esencialismos identitarios (étnicos, de género, etc.), el dogmatismo que desdeña la relevancia de las razones geopolíticas y las condiciones imperantes en el sistema interestatal, también incurre en la misma escisión, propone igualmente jerarquías absolutas más que estratégicas y delinea su propio escenario de impotencia crítico-práctica.
Consideramos que el antiimperialismo y las condiciones imperantes en el sistema interestatal absolutizadas jamás deberían erigirse en la excusa para justificar las políticas que pretenden la “erradicación” o el control vertical y estatal de la lucha de clases y que conspiran contra la autonomía popular. En concreto: las políticas antiimperialistas sólo pueden sostenerse en políticas anticapitalistas. El anticolonialismo es incompatible con el extractivismo y la proliferación de multinacionales. Comunizar y privatizar son prácticas antagónicas aunque puedan convivir por un tiempo. Sin la “desestructuración” del universo material, simbólico y represivo de las clases dominantes y sin la construcción de un contra-universo propio de los y las de abajo, será imposible consolidar el poder popular.
Un gobierno “popular” y “antiimperialista” puede oponerse a la instalación de una base militar estadounidense, puede promover una redistribución del ingreso más justa y avances en diversos órdenes. Pero si al mismo tiempo le abre las puertas al capital financiero y a las grandes corporaciones; si resguarda los privilegios de las clases dominantes y las elites; si pretende la subordinación de los espacios de autogestión económica, autogobierno (y autodefensa) del pueblo al viejo Estado y a la institucionalidad burguesa, corre el riesgo de tornarse conservador, o de ser derrocado por coaliciones reaccionarias en las que, indefectiblemente, se destacarán sus ex aliados. En toda la historia de Nuestra América, en la vieja y en la reciente, abundan los ejemplos.
Ahora bien, abrigamos la certeza de que en Bolivia difícilmente existirán las condiciones más adecuadas para debatir estos y otros asuntos sin la reposición de Evo Morales y Álvaro García Linera al frente del gobierno del Estado plurinacional.
Luego, la lucha de clases, las luchas identitarias, la autonomía popular, jamás deberían erigirse en excusas para relativizar el hecho imperial y para negar el peso propio de las condiciones imperantes en el sistema interestatal. Un gesto que no ha escaseado entre algunos y algunas intelectuales-militantes de izquierda críticos y críticas del progresismo que, en estos días, en torno al golpe de Estado en Bolivia, están sosteniendo posiciones de una superficialidad manifiesta y que lindan con el delirio y/o la aberración.
¡Cómo si no existiera el terrorismo global de Estado, una voluntad hegemónica imperialista y unipolar, en fin: contrainsurgencia estadounidense alimentada en la creencia de un excepcionalismo estadounidense!
¡Cómo si no existiera una estrategia centrada en destruir todos los focos de resistencia de los y las de abajo, las luchas contra-hegemónicas y por la autodeterminación y el poder popular!
¡Cómo si las limitaciones del gobierno de Evo Morales alcanzaran para negar los avances populares en planos materiales y simbólicos muy significativos!
¡Cómo si la estabilidad de algunas estructuras claves del sistema de dominación capitalista y patriarcal y las insuficiencias de una izquierda estatalista en el gobierno, justificaran la instalación de una dictadura abiertamente pro-imperialista, racista, patriarcal y clasista!
¿Por qué la incapacidad del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) para defender las posiciones adquiridas por pueblo pobre, trabajador, campesino e indígena de Bolivia es presentada cuasi como un aval al golpe de Estado cívico-militar-policial?
No deja de ser sintomático que se reconozcan esas conquistas solamente a la hora de destacar la incapacidad del gobierno del MAS para defenderlas.
¿Acaso alguien supone que el neofascismo y esta nueva “cruzada extirpadora de idolatrías” en curso generará mejores condiciones para la sincronía entre el espíritu y la realidad?
Es un tremendo error no captar el significado más profundo del golpe de Estado y creer que ha sido derrocada una figura menor y circunstancial en la historia boliviana.
Paradójicamente, la relativización del hecho imperial en nombre de la lucha de clases, de las luchas identitarias y de la autonomía; la negación del peso propio de las lógicas del sistema interestatal en nombre de unos fragmentos de realidad romantizada o de hipotéticos procesos puros e incontaminados, está colocando a estos y estas intelectuales-militantes por fuera de los combates más sustanciales –y reales–, condenándolos y condenándolas a la insignificancia. O, peor aún, los y las está ubicando del lado de las clases dominantes y, claro está, del Imperio, que ya ha comenzado a exhibir grados de impudicia desfachatados y algo extemporáneos en sus procedimientos.
Lamentablemente, una pasmosa falta de timing político-histórico, una fidelidad a los conceptos más que a los sujetos, un pánico a los espectros estalinistas que pretenden contrarrestar con puros formalismos, un afán de no manchar sus bellas almas con el apoyo a un gobierno que consideran “deficiente e incompleto”, conspira a la hora de la activa solidaridad con el pueblo pobre, trabajador, campesino e indígena de Bolivia. 

Menores detenidos, doble atrocidad

Editorial La Jornada


De acuerdo con cifras del Estudio global sobre niños privados de la libertad, dado a conocer por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un total de 103 mil menores extranjeros se encuentran detenidos en Estados Unidos, solos o con sus padres, por causas relacionadas con la migración hacia ese país.
El autor del documento, Manfred Nowak, señaló que la cifra era prudente y basada tanto en datos oficiales como en fuentes complementarias muy confiables. Agregó que la detención de menores relacionada con la migración nunca debe considerarse en el interés del niño; siempre hay otras opciones.
Tales declaraciones, formuladas en la sede de la ONU en Ginebra, ponen de manifiesto una doble atrocidad: la que significa por sí misma la criminalización de la migración, con o sin documentos, y la falta de sentido común y de humanidad que conlleva el dar trato de delincuentes a menores que no tienen responsabilidad legal posible y no han cometido más delito que vivir en territorio estadunidense sin documentos de residencia, el de acompañar a sus padres en el viaje o el de intentar reunirse con ellos en el país vecino.
Por desgracia, la situación de estas víctimas de una injusticia patente no suele ser documentada, salvo cuando alcanza dimensiones de crisis, como ocurrió en meses pasados en localidades de Estados Unidos cercanas a la frontera con México, ocasión en la que salió a relucir que esa nación no cuenta con una infraestructura mínimamente decorosa para albergar a los menores y las condiciones materiales de su detención se asemejaban a las de un campo de concentración. Para colmo, se ha informado de procedimientos judiciales grotescos y crueles en los que niños de cinco años o menos son llevados a declarar ante un tribunal, donde se supone que deben responder como si fueran adultos.
Esta situación tendría que mover las conciencias de la opinión pública internacional pero, sobre todo, de la estadunidense. La persistencia del internamiento de menores, solos o acompañados, con pretextos relacionados con su estatuto migratorio, es una expresión de barbarie en un país que se reclama civilizado, democrático y respetuoso de los derechos humanos y debería movilizar a la sociedad que permite tales prácticas a sus autoridades.
Finalmente, si la clase política estadunidense es incapaz –por ideología, por hipocresía o por mera conveniencia económica– de emprender de una vez por todas una reforma migratoria que reconozca legalmente los enormes beneficios económicos y culturales que la migración ha aportado y seguirá aportando a Estados Unidos, es exigible que al menos sean suprimidas prácticas inhumanas, atroces y por demás injustificadas como el encarcelamiento de menores en razón de su condición migratoria.

martes, 19 de noviembre de 2019

Bolivia: el poder dual



No podemos andar libres en las calles. Nos golpean, nos pegan, nos humillan, nos discriminan, nos masacran, expresa una indígena humilde, de largas trenzas y sombrero, de Achacachi, que pertenece a la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, de Bolivia. ¿Acaso no somos personas como ellos?, pregunta, y se responde: ¡Malditos! ¡Nunca nos vamos a dejar como originarios campesinos!
El dolor es grande. El agravio está a flor de piel. Lo explica otra indígena aymara: Estamos emputados. Pisotean nuestras polleras, queman nuestra whipala. La whipala no se puede quemar así nomás… Estamos humilladas las mujeres. No vamos a permitir. ¡Nunca más tenemos que sufrir esta discriminación! ¡Nunca más nos vamos a dejar!
Esas mujeres forman parte de un impresionante e imparable torrente humano que arrancó en El Alto para desembocar en la capital de Bolivia. Su organización, la Bartolina Sisa, se llama así en honor a la aguerrida heroína aymara del siglo XVIII que luchó junto con su compañero Tupac Katari, levantando campamentos contra los colonizadores españoles, para cercar La Paz. Emulando esa epopeya, apenas el pasado 11 de noviembre, la Federación llamó a sus afiliadas a bloquear, desde sus provincias, los caminos y a no permitir el ingreso de alimentos de manera indefinida.
Entre las ciudades de El Alto y La Paz hay una distancia de más de 21 kilómetros. Para trasladarse en automóvil de un punto a otro se necesitan, por lo menos, 45 minutos. A pie se requieren por lo menos cuatro horas. Durante todas estas de protestas, los alteños recorren esa ruta de ida y vuelta.
El río humano que cada día invade esa carretera está integrado por campesinos, pequeños comerciantes, maestros y estudiantes. Están con ellos los ponchos rojos, la ancestral milicia aymara, que anuncia en las marchas: ¡Ahora sí, guerra civil! No son pocas las mujeres que cargan en la espalda a sus pequeños hijos. Demuestran que en La Paz no hay paz.
Pero lo que sucede en ese punto de la geografía boliviana no es exclusivo de allí. El tránsito de personas y mercancías están interrumpidos en puntos claves del territorio. Masivos retenes han estrangulado las vías de comunicación de Chapare a Cochamba, de Chapare a Santa Cruz y de Yapacaní a Santa Cruz. Los centros de abastecimiento de combustibles están clausurados, incluso para los militares. En diversas ciudades se han instaurado cabildos.
Las ondas expansivas de la indignación popular no parecen detenerse con el paso de los días. El ejército, la policía y las bandas paramilitares pretenden frenarlas a sangre y fuego. Disparan contra multitudes pacíficas y desarmadas. Según la Defensoría del Pueblo, han asesinado a 24 personas. Para evitar deserciones, el gobierno de la autoproclamada presidenta interina, la rubia de bote Jeanine Áñez, que pretende gobernar con la Biblia en la mano, emitió el decreto 4078, que exime de responsabilidad penal a los soldados que formen parte de los operativos para el restablecimiento del orden interno y la estabilidad pública.
El golpe de Estado no ha podido consolidarse. La insumisión popular no lo permite. Dos poderes se disputan palmo a palmo la conducción del país. De un lado, un Ejecutivo autonombrado en tres minutos, investido por el poder militar que le colocó la banda presidencial (quien pone la banda, pone la música), con el apoyo castrense, policial y de los grandes medios de comunicación. Y del otro, la insubordinación popular e indígena que se resiste a regresar a su antigua condición colonial, junto al Legislativo, controlado en sus tres cuartas partes por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales.
El movimiento contra el golpe de Estado va mucho más allá del MAS. Participan multitud de ciudadanos sin partido, en una nueva convergencia que ha dejado atrás a liderazgos sindicales corporativos y clientelares forjados en los 14 años del gobierno de Evo Morales. Acostumbrados a negociar reivindicaciones sectoriales en condiciones de relativa estabilidad, han sido rebasados por la ira popular. La gente simple y llana se ha convocado y organizado, utilizando, en ocasiones, sus organizaciones gremiales y autoridades locales, o haciéndolas a un lado cuando no responden al desafío del momento. Han desconocido a las directivas de las Federaciones de las Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto (Fejuve) y nombrado a 14 personas de base de los distritos municipales para darse una nueva cabeza.
Evo Morales ha sido a lo largo de los años factor de unidad en la diversidad étnica boliviana. Ha desempeñado un papel fundamental en la apuesta descolonizadora, igualitaria y de inclusión del mundo indígena. Ha amortiguado el encono generado por siglos de racismo y opresión de una élite criolla. Su liderazgo permitió dar cauce al memorial de agravios padecidos por los pueblos indios.
Pero ahora, como si se abriera una moderna caja de Pandora, el golpe de Estado en su contra, la quema de whipalas y las ofensas contra las polleras han precipitado la emergencia de los peores demonios. Las profundas heridas perpetradas a los pueblos originarios en siglos de dominación colonial, que el gobierno de Morales había ayudado a cicatrizar, se han vuelto a abrir. Los diablos andan sueltos.

Twitter: @lhan55

Qué pena, señora Janine Áñez

Carlos Villa Guzmán

Usted mira a los mexicanos con pena, yo le aseguro que se debe a que está mal informada o porque alguien le aconseja que haga las cosas a su manera. En realidad muchos de esos que ve, -ignoro a partir de cual información, con cuál lente o qué le inspira para observar y hablar- a diferencia de usted, tenemos una real justificación para experimentar sentimientos de compasión hacia lo que padecen otros, que están a su alrededor, por esa razón miramos con horror la vorágine que desató el golpe de estado que encabeza, junto con otros sublevados contra el orden social, sin importarles la imagen que dejan ante el mundo, con las manos manchadas de sangre, qué pena, de verdad qué pena.

Es notorio que su acción que la convierte momentáneamente en la persona más poderosa de su país, -da la impresión que su ego tiene que ver en ello- aparte de compartir ese poder con el Ejército, las élites capitalistas tanto bolivianas como extranjeras, léase Estadounidenses, ¿sin ellas cómo? tiene el propósito de ejecutar con precisión un plan que lleve a sus arcas todos los recursos que el Estado transformado con éxito por Evo Morales, les retiró por la necesaria justicia social que requieren los pueblos, principalmente el litio, el mineral del futuro, manejado por el Estado bolivariano, hasta hace unos días.

No existe forma de negar que, gracias a la administración que se mantuvo durante los periodos del gobierno de Evo Morales, existen avances importantes en infraestructura, programas sociales, una proyección distinta, asombrosamente prometedora en su país, entonces: ¿qué poder de convencimiento requieren las voluntades para revelarse contra lo que es tan difícil lograr, que es la estabilidad política, el entendimiento en la pluralidad étnica o cualquier otra diversidad, junto con el manejo del capital público y privado; todo ello que hace crecer a las naciones? Hay un reconocimiento mundial por esa obra gigantesca en Bolivia; lamentablemente está a punto de desmoronarse.

Existen fórmulas muy exactas para desestabilizar el ánimo social, junto con la economía, hasta llegar a la parálisis por encarecimiento o las crisis, por escases; los sicarios económicos, los grupos sectarios y los medios-negocio, saben muy bien de ello, piense si vale la pena lo que le ofrecieron a cambio de serles útil.

Hay quienes no permitirán nunca, aún al costo de su vida, que sean botín de los más ambiciosos, las riquezas de la Tierra, por un principio básico de convivencia humana universal. La época de las conquistas y sus colonias construidas a sangre y fuego, ha de ser cosa del pasado, hasta para garantizar la sobrevivencia. Washington tiene que mirar ahora a los más débiles del mundo, no como su despensa, no como sus reservas, ni clientes de armas, tampoco como sus laboratorios de drogas, campos de experimentación donde siembran el narcotráfico, azuzan las revueltas políticas, entre otras muchas semillas de la muerte que esparcen donde les viene en gana, ¡ya basta!

Eso que lleva a cabo, por órdenes de quién sabe qué mano escondida en la penumbra; arrebata con puñaladas a su pueblo lo que tantos años de infatigable lucha logró tener al fin. Dígame si no es para mirarla con pena, lo mismo que a los bolivianos que lloran su luto, porque perdieron a sus seres más amados en estos días en que usted aparece sonriente en la historia, sólo que del lado de los verdugos. 

Me parece que esto es una contradicción absoluta al mensaje que mandó al mundo con la Biblia en su mano. Es un contrasentido usar símbolos de paz cuando inicia una guerra, hasta se trata de una ofensa a las escrituras sagradas de la cristiandad, lo mismo que a la moral de las personas de bien que son la parte luminosa de la humanidad. 

La circunstancia es también para mirar con pena a los que aprovechan el río revuelto para invocar invasiones extranjeras, sangre, revoluciones, levantamientos, romper el orden social, que tanto esfuerzo conlleva medio construir, ese tejido tan delicado que nos mantiene libres de crecer y construir un futuro. 

En México igualmente padecemos a esa gente de peligro, algunos incluso tienen la desfachatez de usar partidos, como sucede en el PAN u otros, lo mismo a las redes sociales, para desencadenar el odio; lo vemos hoy en casi la totalidad de países latinoamericanos, con sus fundamentalistas tan activos en estos días en que el desprecio con disfraz tomó las armas. 

Inicia de esta forma un episodio evidentemente concertado a escala internacional, que trata de incendiar a la parte de América Latina que no está de rodillas ante los promotores del neoliberalismo, esa forma de operar que permite salvajemente a unos cuántos vivir de la sangre de muchos otros. Quienes lo aplican, pueden libremente envenenar a las sociedades con la doble moral que alienta a la vez que combate a las adicciones, aparte de aquello que desencadena explotación de personas, la violencia, el comercio libre de armas, tráfico de sustancias, hasta de infantes; son quienes promueven la confusión, la vulgaridad, lo banal, la ignorancia. 

Exaltar la inconformidad con banderas sacadas de algún baúl de rencores propagandísticos; mentir, promover falacias a través de medios de comunicación corrompidos por dinero en sus contenidos pletóricos de falsedad informativa, esa es la nueva barbarie capitalista, misma que trata de imponerse en nuestras naciones con la clase de argucias en las que usted figura en el primer plano. 

La diferencia es que los mexicanos nos podemos expresar libremente, se nos permite criticar a nuestro gobierno, a lo que sea que nos venga en gana, sin recibir castigo por ello, en cambio sus conciudadanos no, ya perdieron ese derecho, su gobierno de facto les canceló esa opción tan elemental a una democracia, qué pena me da. 

Señora, quizá todavía sea tiempo de dar marcha atrás para no volver más grande la pena de multitudes.

Por último, espero, deseo, como muchos que estamos atentos a lo que sucede en el país andino, que esa aventura tan violenta, claramente antidemocrática, sea un relámpago pasajero, como cualquier destello infernal que surge desde la avaricia. Ojalá que pronto vuelva el amanecer a Bolivia.

Fuerzas muy poderosas conducen todo en la aventura golpista


El gobierno trucho está matando sin ningún reparo. 
Estas horas son decisivas. 
Todo puede suceder


Foto
El vicepresidente boliviano durante la entrevista.
A un tiempo intelectual y político, Álvaro García Linera reflexiona sobre la naturaleza del golpe de Estado que lo obligó a renunciar a la vicepresidencia de Bolivia y acerca del futuro inmediato de su país.
En entrevista exclusiva con La Jornada, señala que se viven horas decisivas en su país. Todo puede suceder: o debilitamiento por temor o quiebre de tolerancias morales de los afectados que desate una ola generalizada de demanda de desagravio, reconocimiento y justicia.
A continuación, una selección de parte de la charla.
–Usted y el presidente Evo Morales presentaron su renuncia al cargo. Sin embargo, ésta no ha sido leída en la Asamblea Legislativa. ¿Significa esto que ustedes conservan su mandato?
–En tanto la renuncia no sea leída por ambas cámaras juntas, llamada Asamblea, la renuncia no ha sido aceptada. Por eso hablamos de una presidenta impostora, una usurpadora –en términos coloquiales bolivianos–, una presidenta trucha, que se sostiene por una coalición entre los mandos policiales, los mandos militares, la OEA y las fuerzas políticas más conservadoras. Literalmente, han pisoteado la Constitución, la han violentado y escupido. Están manteniendo este gobierno de facto con base en la fuerza.
–¿Por qué caracterizar lo que sucedió como golpe del Estado?
–Desconocieron las normas para la sucesión. De acuerdo con la Constitución, primero está el presidente, luego le sigue el vicepresidente. Si él renuncia, está el presidente del Senado, y a continuación el de la Cámara de Diputados. No existe otro procedimiento para la sucesión constitucional. Ellos no han acatado nada de ello. No se ha aceptado la renuncia del presidente en la Asamblea, tampoco la del ­vicepresidente.
“Hay una nueva presidenta del Senado, que debería ser, ante nuestra ausencia, la presidenta del Estado. No están cumpliendo ese precepto constitucional. Se están amparando en la pura violencia física y en la complicidad de sectores políticos que le dan cuerpo a este golpe.
La policía desconoció el mando constitucional. Se amotinó contra el mando civil desde el viernes anterior. El mando militar también desconoció al civil. Finalmente, este mando policial y el civil se han dedicado a asesinar. Están asesinando a campesinos, a pobladores de mi país. Esta sumatoria de violaciones a la Constitución y uso de la fuerza física, sin ningún respaldo legal, habla de los componentes clásicos de un golpe de Estado.
–Un golpe de Estado sólo puede realizarse con alguien que comande las operaciones y construya una coalición política. ¿Quién es ese mando en este caso?
–Está claro que, muy por encima del mando nacional, hay una fuerza que está conduciendo todo. No habría otra manera de explicar los riesgos que están corriendo los actuales mandos policiales, militares y políticos con su aventura golpista.
“Hubo matanza. Ningún mando policial ni militar actúa así, dispuesto a correr el riesgo de ser enjuiciado por genocidio en los siguientes años, si no tuviera respaldo de una fuerza superior.
“Segundo, por la acción de la OEA de sumarse al golpe e intentar legitimarlo. La OEA no actúa sola, como una voluntad de países soberanos. Actúa como mandato de un país extranjero. Estados Unidos es el que paga los viajes.
“En tercer lugar, por la presión para que no pasara por algunos países o no saliera el avión que recogió a Evo el domingo, de Cochabamba del Trópico. No fue el gobierno nacional o un partido político nacional el que presionó a Perú o a Ecuador para que eso sucediera. Está claro que tuvieron que haber sido fuerzas mucho más poderosas.
–¿Un golpe que tiene las huellas dactilares de Washington?
–Definitivamente. No hay otra manera de explicar todo lo que ha sucedido más que en términos de influencias externas, de presiones externas.
“El dinero que ha circulado para sobornar a los mandos policiales y militares, para financiar un conjunto de protestas al estilo de las clases medias tradicionales que se hacían en Chile contra Allende en los años 70, no ha salido de los empresarios locales, ha venido del exterior.
Hay suficientes indicios y elementos que permiten deducir de manera clara y contundente la presencia de este país, que, lamentablemente hoy prefiere enterrar la democracia, asesinar indios e imponer su dictado conservador.
–¿Hay una matriz religiosa detrás del conflicto? ¿Se puede hablar de una acción en favor del golpe de las iglesias evangélicas? ¿Hay iglesias protestantes que tienen actitudes progresistas?
–Buena parte del movimiento de clase media tradicional conservador de Santa Cruz no es de sectores evangélicos, sino católicos. En varias ciudades están surgiendo movimientos católicos muy conservadores. No es casual que esto haya llevado a que el líder conservador en Santa Cruz haya hecho sus movilizaciones siempre hablando de la Biblia, tratando a sus seguidores como feligreses y combinando una especie de misa con acto de protesta. Las personas que estaban alrededor de él, y que se sentían reconocidas en él, más que evangélicas eran católicas. En el caso de Bolivia estamos ante una oleada de un catolicismo conservador más que de evangelismo conservador.
Hay iglesias evangélicas muy conservadoras que le dan a muchas personas un sentido de refugio y de comunidad; pero también dentro de las iglesias evangélicas hay sectores progresistas, que mantienen la preocupación por la justicia, la igualdad y el reconocimiento. Es el caso de la Iglesia metodista en Bolivia. Es una de las iglesias más progresistas que hay, incluso más que la católica. Fueron los primeros en incorporar y fusionar su ritualidad a la simbología indígena.
–¿Está consolidado el golpe? ¿La resistencia popular al golpe está articulada?
–Lo que va a pasar en Bolivia es difícil decir ahora. Es, como dicen en la televisión, una noticia en proceso. En lo formal, tienes un gobierno dividido. El Ejecutivo con los golpistas. El Legislativo, tanto Cámara de Diputados como de senadores, con nosotros; tenemos dos tercios en ambas cámaras. Ninguna ley de convocatoria de elecciones, ninguna ley de nombramiento al nuevo tribunal puede hacerse sin la Asamblea, a no ser que rompan cualquier bipartidismo democrático y se gobierne por decreto, deshaciéndose de la Asamblea.
“Policía y fuerzas armadas están del lado del gobierno trucho. Están haciendo el trabajo para sostener los alfileres de esta presidenta, porque ella misma no es nadie, pertenece a un partido que no obtuvo ni 5 por ciento de la votación. En términos políticos es una aventurera. Quienes están conduciendo, tomando las decisiones, son estructuras policiales y militares.
“Por el lado popular, tienes estas gigantescas movilizaciones, que, en el caso del Altiplano, de El Alto, no son espontáneas. Están siendo promovidas por estructuras locales que se han autoconvocado. Hay microconducciones locales, territoriales. Van creando una línea de acción con base en la sumatoria, más o menos caótica, más o menos organizada, de liderazgos y de autoconvocatorias locales que se vuelven una gran convocatoria general.
“En el caso de las movilizaciones de los campesinos de Cochabamba y del Trópico hay una estructura más organizada. Pero, las organizaciones para salir a marchar una y otra vez sobre Cochabamba están también siendo tomadas por formas de autoconvocatorias local, surgidas de un agravio, que emerge y estalla.
“El gobierno trucho está matando sin ningún reparo. Estas horas son decisivas. Todo puede suceder: o debilitamiento por temor o quiebre de tolerancias morales de los afectados que desate una ola generalizada de demanda de desagravio, de reconocimiento, de justicia.
Las dos salidas son probables. En medio está una negociación que se quiere iniciar con Naciones Unidas, embajadores, gobierno y nosotros, en la búsqueda de pacificación. Todos los sectores tienen un tipo de fuerza, de temores, de cohesiones, de divisiones. La correlación de fuerzas se mueve con fluidez. No me atrevo a decirte qué sucederá. Pero, quiero, otra vez, mostrar mi admiración por la valentía de esas mujeres, jóvenes, de esos hombres que marchan con pecho descubierto, con petardo, con un palo, para enfrentar fusiles de asalto, Kaláshnikov, tanques que están al frente, helicópteros y francotiradores.
–¿Lo que sucede es responsabilidad de Evo Morales y de Álvaro García Linera?
–Nosotros no hemos ordenando disparar a la gente. Hemos preferido renunciar, antes de ver muertos. No aceptamos sacar a las fuerzas armadas a las calles. Cuando las fuerzas armadas nos dicen: renuncien, sabíamos que eso significaba que iba a haber muertos. Por eso nos fuimos. Esos mandos policiales y militares van a ser enjuiciados. Han matado y las responsabilidades de estas muertes van a recaer hoy, en una semana, en un mes, en un año o en 25 años, en alguien. No van a poder escapar de la justicia.
Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y el mando policial y militar actual están bañados de sangre. Esa sangre nunca podrá ser borrada. Están dispuestos a matar para mantener el capricho de su voluntad. La historia recordará a Carlos Mesa no como un mediocre o un tibio liberal, sino un consumado golpista.


Foto La Jornada
Periódico La Jornada

Programa Alternativa Latinoamericana y Tiempo de Mujeres en CFRU la radio universitaria/comunitaria de la Ciudad de Guelph en Ontario Canada sabado 16 noviembre 2019


Desde los estudios Frank Ryan de CFRU 
en la Universidad de Guelph en Ontario Ca.
Madeleine Speed, Hilda Venegas y Sergio Pochón
presentan
Alternativa Latinoamericana
Bienvenida al Programa
con Sergio Pochon
***
Nuestro resumen semanal de noticias con el acontecer latinoamericano
de las noticias más destacadas en
los últimos días
*****
Lo sucedido en nuestra America no nos permite mirar a otra parte , el Golpe De Estado en el pais hermano Bolivia nos tiene indignados y en alerta para denunciar a cada momento y difundir todas las violaciones a los Derechos Humanos que estan sufriendo nuestras hermanas y hermanos bolivianos
La autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta interina no aquietó la resistencia popular al golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Evo Morales. Mientras, sigue la resistencia en varias regiones, las balas no paran las marchas indígenas. ¿Quien manda sobre las Fuerzas Armadas y sobre los grupos paramilitares de la derecha? El próximo paso del golpismo será avanzar sobre el poder Legislativo, donde el MAS tiene mayoría en ambas cámaras. Desde México, Evo Morales pide diálogo. 

- El búnker de Piñera - 
Encerrado en su ceguera y su odio hacia el pueblo, Piñera lo pierde todo.


Acuerpado por dos instituciones armadas y entrenadas para reprimir a la población –Ejército y Carabineros- el aún presidente de Chile pretende ignorar las justas demandas de la ciudadanía y blindar un sistema neoliberal colapsado, del cual se benefició personalmente durante décadas amasando una fortuna incalculable gracias a los mecanismos instaurados por el régimen de la dictadura. Tan tramposo y superficial como irresponsable, Piñera tiene hoy al país al borde de la peor catástrofe política de su historia, reprimiendo de manera sangrienta a millones de chilenos quienes han puesto su autoridad al borde de la picota.Las demandas de la ciudadanía no pueden ser más claras: convocar a una asamblea constituyente para redactar una Constitución acorde con las expectativas ciudadanas de justicia social, igualdad, protección de la riqueza nacional y el establecimiento de mecanismos capaces de consolidar una democracia actualmente tambaleante. Es decir, todo aquello con el potencial de garantizar el bienestar general sin los reductos de privilegio imperantes en todo el aparato gubernamental gracias a las trampas legales instaladas por la dictadura en el texto actual. Pero el presidente más cuestionado desde que Chile es Chile –con un 9 por ciento de aprobación- se ampara detrás de su biombo de papel y juega a dictador sin tener siquiera las agallas de dar la cara a quienes exigen respuestas.


Diaspora Latinoamericana en Canada
Movilizacion en calles de Toronto
denuncia publica al Golpe de Estado en Bolivia
Ana Rugamas
reporte 
activista feminista

Reporte de 
periodista internacionalista
 nos habla sobre:
 la situacion en Chile y la grave represion y manifestaciones que no cesan
Ecuador y Mexico diferencias en la movilizacion social
Bolivia y Evo en Mexico

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TIEMPO DE MUJERES
Desde cfru 93.3 fm la Radio de la Universidad de Guelph

en Ontario, Canadá
escúchalo cada sábado en www.cfru.ca

MUJERES POR LA DEMOCRACIA
Bienvenida al programa de hoy

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Noticias de Género en la Red

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Género En La Mira
periodista feminista
Doctora en estudios de Genero
-Distintas respuestas de feministas latinoamericanas ante el golpe de estado al gobierno de Evo Morales-
Es nota pública lo sucedido en el país de nuestra región Bolivia sobre el Golpe de Estado sufrido por el gobierno de Evo Morales Ayma, la situación que vive la población boliviana se ve afectada por la represión, y como siempre decimos somos las mujeres las mas vulnerables , y en este caso en un país donde una gran mayoría son indígenas la violencia es doble, pero cuáles son las opiniones de las mujeres feministas en esta situación política y de violación a los derechos humanos.




Este año marca el 25.º aniversario de la innovadora Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), que tuvo lugar en El Cairo en 1994. En esa Conferencia, 179 gobiernos aprobaron un Programa de Acción, reconociendo que la salud reproductiva, el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género son la ruta hacia el desarrollo sostenible.Hoy, el mundo se encamina a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para el año 2030, y la salud sexual y reproductiva universal es fundamental para gran parte de esta agenda: poner fin a la pobreza, garantizar la seguridad, la buena salud y el bienestar, hacer realidad la igualdad entre los géneros y lograr el desarrollo sostenible de las comunidades, entre muchos otros objetivos. 



Y sobre esta misma Conferencia tenemos
Cada día, en los países del Sur en desarrollo 20 000 niñas y adolescentes dan a luz, lo que se traduce en que 7,3 millones de nacimientos anuales son de madres menores de 18 años, mientras que las complicaciones del embarazo y el parto siguen como la mayor causa de muerte de este grupo de mujeres.
Con esos datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) como contexto, las jóvenes que participaron en la 25 Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD25), clausurada este jueves 14 en Nairobi, clamaron porque se atiendan a plenitud de sus derechos sexuales y reproductivos.

CIMAC NOTICIAS
También ha sido nota pública lo sucedido en otro país de la región Chile sobre la represión a los movimientos sociales contra los aumentos en servicios por el presidente Sebastian Piñera, las situación de las mujeres en Chile deja mucho que desear aún cuando han tenido una mujer en la presidencia no se han visto reflejados sus derechos en la Cosntitución por lo que en nuestro siguiente tema hablaremos de las 




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