EL ANALFABETA POLÌTICO
El peor analfabeta es el analfabeta polìtico èl no oye, no habla ni participa en los acontecimientos polìticos.
No sabe que el costo de la vida, el costo de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas, dependen de las decisiones polìticas.
El analfabeta polìtico es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la polìtica.
No sabe el imbècil que de su ignorancia polìtica, proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador y el peor de todos los bandidos que es el polìtico aprovechado, embaucador y corrompido lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.  Bertolt Brecht..

viernes, 17 de junio de 2011

PUERTO RICO: ACCIDENTADO INICIO DE LA “NUEVA ETAPA”

 Jesús Dávila 
SAN JUAN, Puerto Rico, 17 de junio de 2011 (NCM) – La visita del presidente Barack Obama a Puerto Rico, precedida por una intensa propaganda que no reparó en la falsificación histórica, dejó estelas de frustración y mofa para los partidos mayoritarios pro Estados Unidos y realineamiento de los pequeños grupos independentistas en un país que sigue asediado por la violencia política, el crimen y la corrupción.
Para el propio mandatario estadounidense, la secuela tampoco es muy afortunada, pues apenas salió de Puerto Rico –donde la recaudación anunciada de donativos resultó menor de lo anticipado- se encontró con un informe del Centro para la Integridad Pública que reveló que sus donantes reciben más puestos, contratos, favores y millones de dólares que lo que ocurría en tiempos de su antecesor George Bush.
Ni siquiera la selección del autonomista Alejandro García Padilla como su nuevo favorito en esta nación isleña y colonia estadounidense ha tenido el desarrollo esperado. Apenas un día después de que ambos se retrataran almorzando en ambiente informal, la foto fue usada en Estados Unidos para ilustrar una noticia sobre una rifa de campaña que, por apenas cinco dólares, ofrece como premio una cena con Obama en la que el agraciado podrá proponerle ideas para mejorar el Gobierno.
Pero el suceso sobre el principal líder opositor tiene pocas posibilidades de utilidad para el jefe del anexionismo y gobernador, Luis Fortuño. El problema es que Fortuño y su gobierno cooperaron con entusiasmo con la campaña falsa sobre la “histórica” primera visita de un presidente estadounidense en cincuenta años para vincular a Obama con el desaparecido John Kennedy, quien estuvo en Puerto Rico por dos días.
La propaganda intentó borrar o minimizar la visita de Lyndon Johnson de 1968, en la que conversó con el caudillo autonomista Luis Muñoz Marín apenas meses antes de que éste dividiera al Partido Popular Democrático al expulsar al gobernador Roberto Sánchez Vilella. Lo mismo se hizo con la de Gerald Ford, que a mediados de los años setenta usó a Puerto Rico para una reunión del G-7 en momentos en que los autonomistas pedían que se le concediera al país alguna participación internacional.
Mucho menos la presencia de Obama durante algunas horas guarda proporción con las también extensas visitas de Teddy Roosevelt en 1906, en la que propuso conceder la ciudadanía estadounidense, la de Herbert Hoover de 1931 con su fogoso discurso ante la Legislatura, las dos visitas de Franklin Delano Roosevelt en 1934 y 1939 en las que se fraguó el ascenso de Muñoz, la de Harry Truman en 1948 en la que inspeccionó la obra de los autonomistas en preparación para el primer gobernador electo, o las dos de Dwight D. Eisenhower en 1960 que ayudaron a dar impulso al anexionista Luis A. Ferré.
Pero la brevedad y los enredos propios de una comedia televisada no menoscaban la voluntad política de Obama, investido con la soberanía imperial y quien intenta apuntalar su gobierno sobre esta nación y colonia de EEUU en el noreste del Caribe, en la frontera norte de América Latina. Obama ha propuesto que los anexionistas y autonomistas juntos enfrenten en un plebiscito a los independentistas y los proponentes de la república asociada, de manera que una segunda ronda vote la anexión o la autonomía.
De hecho, un día antes de su llegada, se dividió el Movimiento Unión Soberanista y se separaron de dicha formación los del bando autonomista, por lo que fue mínima la asistencia a la concentración de protesta que había promovido el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano en busca de tender puentes con los autonomistas.
La situación fue muy distinta para el pequeño pero influyente Partido Independentista Puertorriqueño, que logró una convergencia con el Movimiento al Socialismo, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, el Frente Socialista, el Partido Nacionalista y toda una serie de organizaciones de izquierda, así como los grupos estudiantiles universitarios. El resultado fue que se conjuró la herencia del desastre político de 1973 y miles de independentistas recorrieron las calles del Viejo San Juan al grito de “Obama go home”.
También lograron estar en la ofensiva los estudiantes y la Nueva Escuela, que tomaron el castillo del Morro durante toda la noche y desplegaron carteles por la libertad del preso político Oscar López Rivera, sin que la Policía nacional o la federal pudiera desalojarlos.
Mientras tanto, el oficialismo anexionista llenó la ciudad de carteles de bienvenida, reparó de urgencia las avenidas y comprometió varios millones de dólares de fondos públicos para la promoción de actividades de masas en el Capitolio, plazas y otros lugares, a las que asistieron apenas varios cientos. El precio parecía poco para la llegada de un presidente que prometió en enero de 2009 que resolvería el problema de la condición política de Puerto Rico en este cuatrienio.
Sin embargo, tan pronto llegó, Obama anunció que daba por cumplida su promesa a Fortuño con haber aprobado un informe en marzo pasado en el que se recomienda una hoja de ruta para Puerto Rico y por el compromiso de respaldar lo que los puertorriqueños escojan en su momento. Así, la repetición de lo que ha sido una y otra vez la posición oficial de sus antecesores, volvió a dejar de nuevo al anexionismo con las manos vacías.
Obama se paseó a gran velocidad por avenidas desiertas por orden de sus servicios de seguridad sin detenerse a saludar siquiera a los cientos de anexionistas leales frente al Capitolio, llevó en secreto a García Padilla al Palacio de Santa Catalina y le mantuvo esperando dentro de uno de sus vehículos mientras sostenía una reunión de algunos minutos con Fortuño para irse luego los dos a almorzar a una panadería en un vecindario de clase media alta donde posaron para la referida foto. Después fue al hotel Caribe Hilton a recoger lo que se había anunciado era más de 1.100.000 dólares de donantes ricos, aunque al final se informó que la recaudación fue de apenas 800.000 dólares.
Una hora antes de lo anticipado en el calendario oficial, el avión presidencial despegó hacia Washington para otra actividad de recaudación de fondos. Según el periódico español El País, la decisión de acortar su visita se debió a preocupación de seguridad debido a las protestas independentistas.
Los eventos ocurren en momentos en que las elites políticas y económicas pro EEUU se encuentran bajo asedio debido a la corrupción. Su delicada situación quedó de manifiesto cuando se filtraron 477 páginas de documentos del Buró Federal de Investigaciones que muestran una radiografía del ambiente corrupto en las que aparecen mencionados políticos, grandes empresarios, dueños de medios noticiosos y hasta algún periodista.
Al día siguiente, fue hallado un artefacto sospechoso bajo el automóvil de un veterano del Ejército Popular Boricua. Además, fue ejecutado a tiros en plena autopista un banquero estadounidense que trabajaba para un banco de Puerto Rico y los investigadores policiales han intimado que al parecer conducía una auditoría en la institución.
Después del almuerzo con el presidente, García Padilla dijo que había comenzado una “nueva etapa” en las relaciones entre EEUU y Puerto Rico, mientras el gobernador Fortuño comentó que lo importante es que Obama “cumpla” y el presidente del PIP, Rubén Berríos, aseguró que la batalla final para conseguir la independencia está muy cerca.