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martes, 16 de agosto de 2016

La economía de las campañas


Desde el Otro Lado
Arturo Balderas Rodríguez
La Jornada 

Hillary Clinton y Donald Trump presentaron un esbozo de sus propuestas económicas la semana pasada.
Porcentajes más, porcentajes menos, la de Trump se enmarca en la filosofía económica clásica del Partido Republicano: menos impuestos y menor regulación de la actividad económica. Por añadidura, reducción de la intervención del Estado. Su propuesta consiste en hacer una rebaja mínima de impuestos a las clases medias y una sustancial a las personas que reciben mayores ingresos. Ejemplo de ello es la reducción del gravamen a las grandes corporaciones. Actualmente pagan 35 por ciento y él propone que baje a 15. Por extensión, sus dueños y directores resultarían beneficiados. También propuso invertir en infraestructura, pero no especificó cómo financiará ese gasto.
La propuesta de Clinton también corresponde a los principios del Partido Demócrata en la materia, aunque gracias a la influencia de Bernie Sanders se movió algunos grados más a la izquierda, como es el caso de la educación universitaria gratuita y la ampliación de la reforma de salud. Propuso aumentar impuestos a quienes más ganan. No obstante que en su propuesta no se contempla una reducción del gravamen a la clase media, anunció la creación de programas y subsidios dirigidos a quienes reciben menos ingresos, lo que en términos prácticos se tornaría en una reducción a sus impuestos. Clinton pretende invertir 250 billones de dólares en infraestructura, lo que apuntalará el crecimiento económico. El aumento del gasto por concepto de inversión y subsidios será sufragado con el aumento de los impuestos a las corporaciones y a quienes reciben mayores ingresos. Ambos candidatos se manifestaron en contra del tratado comercial con los países del Pacífico, pero Trump fue más allá: prometió cancelar algunos, entre ellos el T
LCAN.
En todo caso, es sabido que en materia de gasto la última palabra la tendrá el Congreso, específicamente la Cámara de Representantes, en la que es casi seguro que los republicanos conservarán la mayoría. El asunto de los tratados comerciales deberá ser revisado por el Senado, aunque no está claro, de efectuarse, cómo y qué consecuencias pudiera tener esa revisión. Con las diferencias del caso, cabe recordar lo sucedido con el Brexit.
Ambos candidatos hicieron propuestas y promesas en términos muy generales y confusos. A final de cuentas, algunas se cumplen y otras nunca llegan a concretarse. Ya se verá cuál será el balance en esta ocasión.

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