Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

lunes, 28 de mayo de 2018

La resurrección de la esperanza


Rafael Vergara*

Conocí a Petro en 1989 cuando en Santo Domingo, Cauca, decidimos en el M-19 dejar las armas. Era un flaco de 29 años que usaba un sombrero con una efigie de Jorge Eliecer Gaitán y por su verbo crítico y actitud sentipensante, valoré su inteligencia y decisión descollante. Era un cuadro urbano de la dirección que estuvo preso y con una dignidad sin límite resistió las torturas y no habló. A esa fortaleza, a su convicción y dignidad, sus críticos le llaman arrogancia.
Participó con Carlos Pizarro y Rafael Pardo, comisionado del gobierno de Virgilio Barco, en el inicio y durante el proceso que condujo a la firma del acuerdo de paz que viabilizó que 19 constituyentes del M-19 de los 60 elegidos, expidieran la Constitución de 1991; 29 años después, con esa carta de navegación, Petro, con derecho, insiste en ser presidente y gobernar a Colombia.
Es hijo de una organización que, como él lo hace hoy, revolucionó a la derecha y a la izquierda con su independencia, creatividad y, sobre todo, con la convicción de que la democracia es un medio y un fin. Se trata de lograr justicia social y paz, sin matarnos y concertando.
Presupuestos participativos, consultas populares, inversión en el saber, descentralización, producción sostenible, derechos de la naturaleza, descarbonizar y lograr unidad en la diferencia para derrotar los odios, la violencia y el atraso. Con trabajo quiere enriquecer a los pobres sin empobrecer a los ricos. Tiene claro que como hizo Chile, hoy tenemos que alcanzar un acuerdo sobre lo fundamental.
Hijo de Ciénaga de Oro y Zipaquirá a este líder nadie le regaló nada. Economista y administrador, fue representante en tres periodos y senador (2006-2010) uno de los mejores en la historia. Sus debates contra la corrupción y la parapolítica son hoy vitales en el saneamiento ético de la sociedad colombiana.
Con valor y entereza ha enfrentado los excesos del uribismo y de la izquierda cuando, sin miedo ni límites, denunció la corrupción de la contratación en Bogotá. Por eso la gente común y silvestre le cree.
La operación sicológica que lo condenó como mal gobernante y la obstaculización como alcalde fracasaron. El mínimo vital de agua, la reducción de pobreza, la inclusión social y la seguridad, la salud preventiva y financiera, el cuidado ambiental no se olvidan. En respuesta: las mul­titudinarias manifestaciones y fidelidad de bogotanos y colombianos.
El voto derrotará la manipulación que agrede al elector. Si el castrochavismo existiera requeriría el control de los militares, y ojalá en esta nueva era de paz potenciada con la victoria del cambio, los nuestros sean profesionales y no deliberantes.
Quién iba a pensar que el de la efigie de Gaitán en el sombrero con su inteligencia, decisión y encendido verbo hoy con su voto convoque a la sociedad a avanzar y sea la resurrección de la ­esperanza.
* Ex representante del M-19 en México

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