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lunes, 4 de septiembre de 2017

Indulto al sheriff Arpaio en cuatro actos



Jorge Durand
La Jornada 
Primer acto: Arizona, fines del siglo XX comienzo del XXI. El sheriff Joe Arpaio es elegido por el voto popular para dirigir a la policía del condado de Maricopa y la ciudad de Fénix (ahora Phoenix).
Arizona es un estado con 80 por ciento de población blanca y una creciente población mexicana, debido en buena parte a su repunte económico y a los cambios en la política migratoria que derivaron las rutas hacia los desiertos de Sonora y Altar.
Por más de 20 años Arpaio se distinguió por su mano dura con respecto a la delincuencia y muy especialmente los migrantes irregulares. Pero se le pasó la mano y fue demandado en múltiples oportunidades por violar los derechos civiles de los latinos en Arizona.
Después de ser relegido en múltiples ocasiones, fue demandado por fraude electoral y por presionar a los votantes. Finalmente perdió las elecciones en 2017, justo el año en que su líder llegó a la presidencia: Donald Trump. Arpaio fue comparsa de Trump en aquel infundio de que Obama no era estadunidense, sino africano, y de que había falsificado su acta de nacimiento. Nunca se arrepintió de lo dicho y es una raya más es su historial de racismo descarado.
El sheriff se hizo famoso por la manera en que trataba a los presos y se ufanaba de ello en público y ante los medios. Por medidas de austeridad prohibió la sal y el azúcar en las comidas de los presos, suprimió el café porque consideraba que no tenía ningún valor proteínico. Canceló la televisión y las funciones de cine y cuando le dijeron que era un derecho de los presos, contrató cable y sólo se podía ver el canal del tiempo y el Disney Channel. Confiscó las revistas pornográficas y canceló el gimnasio por que decía que eso podía afectar a las población civil, cuando salieran de la cárcel.
Finalmente, debido al número excesivo de presos, construyó un campamento en el desierto, donde los presos tenían que soportar temperaturas de 45 grados. Como gran concesión, cuando no usaban el uniforme a rallas con el lema de limpios y sobrios los presos podía pasear en calzones, pero eran de color rosa. Luego Arpaio firmaría estos calzones ante los medios y su público.
En 2010 Arpaio se sitió protegido por la Ley Arizona (SB 1070) que permitía, entre otras arbitrariedades, detener a una persona por una sospecha razonable. Y la sospecha, obviamente se respaldaba en criterios raciales. En los barrios latinos los policías detenían a los automóviles de manera sistemática, por cualquier motivo y luego exigían documentos probatorios de estancia legal.
Finalmente, en 2016 Arpaio se une a la campaña de Trump y fue nombrado como ejemplo de luchador por la justicia y el combate a la migración indocumentada. Pero en 2017 después de 20 años de atropellos perdió las elecciones y fue condenado por desacato a una orden del juez por actitudes y prácticas de discriminación racial.
Segundo Acto: 12 de agosto de 2017. Donald Trump en una entrevista con su amado canal Fox News anuncia que está “pensando seriamente indultar a Arpaio, el “ sheriff más duro del Oeste” acusado de desacato y discriminación racial. Para Trump se trata de un caso de justicia evidente, aunque la justicia diga lo contrario: “hay alguien en las fuerzas del orden locales que haya hecho más para acabar con la inmigración ilegal que el sheriff Joe? Él ha protegido a gente de crímenes y ha salvado vidas. Él no merece ser tratado de esa manera”. Una semana antes Trump había sido muy tibio en condenar a los neonazis y supremacistas blancos en la manifestación de Charlottesttville.
Tercer Acto: Agosto 22. Arizona. A pesar de que alcalde de la ciudad le pide a Trump que retrase su viaje, que está muy cerca la fatídica semana en Virginia y sus declaraciones que habían dividido y enfrentado al país, Trump decide ir a Arizona en campaña anticipada para su relección.
La Casa Blanca informa que Trump no tiene previsto tocar el tema del indulto a Arpaio: No habrá ninguna conversación sobre eso hoy, en ningún momento. Pero cuando Trump está frente a las masas se sale del libreto y pregunta la público. “¿Así que el sheriff Joe ha sido condenado por hacer su trabajo? Pero ya verán, voy a hacer una predicción, le va a ir muy bien”. Pero no será esta noche porque no quiero causar controversia”.
Cuarto Acto. Casa Blanca, Washington DC 25 de agosto de 2017. En un escueto comunicado notifica: En su mandato como alguacil Arpaio continó el trabajo de toda su vida de proteger a la gente de los flagelos del crimen y de la inmigración ilegal.
Quinto Acto: El ex sheriff Arpaio agradeció el indulto y dijo gracias Donald Tump por ver mi condena como lo que es: una caza de brujas política de los restos de la de Obama en el Departamento de Justicia.
El alcade demócrata de Phoenix, Greg Stanton, dijo: Perdonar a Joe Arpaio es una bofetada en la cara de la gente del condado de Maricopa, especialmente la c
omunidad latina y aquellos a los que hizo víctimas de la violación sistemática de derechos civiles y añadió: “el sheriff Arpaio aterrorizó a las familias latinas por el color de su piel, un juez federal le ordenó que parara y se negó”.
Por su parte el senador por Arizona, John McCain, opinó que Trunp socaba sus pronunciamientos con respecto al imperio de la ley, pues el señor Arpaio no ha mostrado arrepentimiento por sus acciones por su acciones.
Si bien es reprobable que una persona sea racista, no por eso debe ser condenada o juzgada. Pero algo totalmente diferente es defender e indultar a un funcionario público, que fue reconvenido por el juez por actuar de manera abusiva y racista y que siguió actuando sin obedecer una orden judicial. Poner a este funcionario como modelo y afirmar que sólo cumplía con su trabajo es algo que supera todo límite: el límite entre defender el racismo o renegar de el.
Trump fue débil al denostar a los supremacistas blancos y ahora utilizó todo su poder presidencial para legitimar el comportamiento racista de Arpaio.

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