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lunes, 17 de junio de 2013

Por qué Obama declara la guerra a Siria


¿El fin de Siria tal como la conocemos?



Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

BEIRUT.- La respuesta en pocas palabras según una fuente en el Congreso de EE.UU. son Irán e Hizbulá. “La victoria del ejército sirio en al-Quseir fue más de lo que el gobierno podría aceptar en vista de la posición estratégica de la ciudad en la región. Su captura por las fuerzas de Asad ha agregado esencialmente Siria a la lista de victorias de Irán, comenzando por Afganistán, el Líbano, Irak, así como su creciente influencia en el Golfo”.
Otras fuentes afirman que en realidad Obama no quería –por diversas razones– invocar una ayuda militar directa a los rebeldes que combaten para derrocar el gobierno de Asad o incluso hacer uso en Siria del poder militar estadounidense. Entre ellas la falta de apoyo del público estadounidense a otra guerra en Medio Oriente, el hecho de que no parece haber ninguna alternativa aceptable al gobierno de Asad en el horizonte, la posición de la comunidad de inteligencia de EE.UU. y del Departamento de Estado y el Pentágono de que la intervención en Siria podría ir muy mal para EE.UU. y destruir lo que queda de su influencia en la región. En resumen, que el hecho de que EE.UU. se involucre en Siria podría resultar aún peor que en Irak, al intensificar una guerra sectaria regional sin ningún resultado positivo.
Parece que anteriormente Obama se mostraba serio respecto a una solución diplomática pre-Quseir e incluso había algunas señales positivas provenientes de Damasco, Moscú e incluso Teherán, según John Kerry. Pero eso ha cambiado en parte porque Rusia y EE.UU. han endurecido sus demandas. En consecuencia, esencialmente el gobierno de Obama ha tirado la toalla en el ring diplomático. Más de un miembro del personal del Congreso informó al autor de este artículo de que el equipo de Obama ha llegado a la conclusión de que el gobierno de Asad no reconocía sus intenciones o no las tomaba en serio y que los recientes triunfos militares y el creciente apoyo popular de Asad significaban que no iba a tener lugar una iniciativa Ginebra 2 seria.
Además, Obama ha sido debilitado recientemente por las políticas interiores y una serie de distracciones y posibles escándalos, sobre todo las revelaciones sobre invasión masiva de la privacidad por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Además el lobby partidario de la guerra, encabezado por los senadores McCain y Lindsay Graham, todavía hace resonar sus tambores y afirma que Obama estaría violando su juramento al poner en peligro el interés nacional de seguridad de EE.UU. al permitir que Irán se apodere esencialmente de Siria una vez que Asad aplaste el levantamiento. Ambos senadores saludaron la evaluación de las armas químicas. Durante meses han dicho que Obama no ha hecho lo suficiente para ayudar a los rebeldes. “La credibilidad de EE.UU. está en juego”, dijeron esta semana en una declaración conjunta. “Ahora no es el momento de dar solo el próximo paso adicional. Ahora es el momento de acciones más decisivas”, dijeron, como el uso de misiles de largo alcance para debilitar el poder aéreo y las capacidades de misiles de Asad. Otro neoconservador, el senador Robert P. Casey Jr. (demócrata), dijo que las fuerzas opositoras se arriesgan a la derrota por la falta de armas pesadas, pero también advirtió de que eso podría ser insuficiente. “EE.UU. debería actuar rápidamente para cambiar el equilibrio sobre el terreno en Siria considerando impedir el despegue de la fuerza aérea siria mediante armas teleguiadas y protegiendo una zona segura en el norte de Siria con misiles Patriot en Turquía”, dijo Casey.
Según algunos analistas, Obama podría autorizar alternativamente el armamento y entrenamiento de la oposición siria en Jordania sin una zona de exclusión aérea. Esto parece poco probable, según mis interlocutores en Washington, porque el Pentágono quiere terminar la crisis siria para finales del verano, “en lugar de trabajar a largo plazo con un montón abigarrado de yihadistas en los que nunca podríamos confiar o contar con ellos. Al parecer el gobierno ha llegado a la conclusión de que si se inicia algo más vale completarlo, queriendo decir que no permitiría que Irán controlara Siria e Hizbulá se apoderara de Líbano”.
El Secretario de Estado Kerry mantuvo reuniones con más de dos docenas de especialistas militares el 13 de mayo de este año. The Washington Post informa de que Kerry cree que suministrar armas a los rebeldes sería demasiado poco y demasiado tarde para inclinar la balanza en en Siria y que es necesario “un ataque militar para paralizar las capacidades militares de al-Asad”. Una fuente del Pentágono informó de que EE.UU., Francia y Gran Bretaña están considerando una decisión determinante para revertir el actual ímpetu de Asad y construir rápidamente uno favorable a los rebeldes” en un período que no exceda el fin de este verano.
Poco después del inicio de las reuniones, el rey Abdalá de Arabia Saudita volvió rápidamente a su país desde su palacio en Casablanca, Marruecos, tras de recibir un llamado de su jefe de inteligencia, el príncipe Bandar Bin Sultan. Según las informaciones, Bandar tuvo un representante en la Casa Blanca en las reuniones con el equipo del presidente Obama. Se dice que Kerry aconsejó al rey Abdalá que se preparara para una rápida expansión del creciente conflicto regional.
Lo que suceda desde ahora hasta el final del verano probablemente será catastrófico para el público sirio y tal vez para el Líbano. La “línea roja de las armas químicas” no se toma en serio en el Congreso porque la “evidencia inclusiva” de hace meses es la misma que de repente se invoca para justificar lo que puede convertirse esencialmente en una guerra hecha y derecha contra el gobierno sirio y cualquiera que interfiera. Los lamentos por la pérdida de 125 vidas por las armas químicas, sea quien sea el que las utilizó, palidecen en comparación con las más de 50.000 vidas adicionales que se perderán en los próximos meses, una cifra que los planificadores del Pentágono y la Casa Blanca han “presupuestado” como precio por el derrocamiento del gobierno Asad.
“Vamos a ver una rápida escalada del conflicto”, me informó por email un funcionario en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.: “El presidente ha tomado la decisión de dar la ayuda humanitaria que sea necesaria, así como apoyo político y diplomático a la oposición. Adicionalmente se brindará apoyo directo al (Consejo Militar Supremo) y eso incluye apoyo militar.” El funcionario citó las palabras del Consejero Nacional de Seguridad Adjunto, Ben Rhodes, ante los medios el 13 de mayo, sobre el mismo tema.
EE.UU. va a establecer en las próximas semanas una parte de esa “ayuda humanitaria”, una “zona de exclusión aérea" limitada, humanitaria, que comenzará a lo largo de varios kilómetros de las fronteras jordana y turca en ciertas áreas militares dentro del territorio sirio que se establecerá y se presentará como una acción limitada para entrenar y equipar a las fuerzas rebeldes y proteger a los refugiados. Pero en realidad, como vimos en Libia, una zona de exclusión aérea probablemente incluirá Siria entera.
Las zonas de exclusión aérea de Libia dejaron claro que no existe una “zona limitada”. En pocas palabras, una “zona de de exclusión aérea” significa esencialmente una declaración de guerra formal. Una vez que EE.UU. y sus aliados inicien una zona de exclusión aérea la expandirán e intensificarán al emprender muchas otras acciones militares para proteger sus zonas hasta que el gobierno sirio caiga. “Es sobrecogedor contemplar cómo acabará esto y cómo reaccionarán Irán y Rusia”, concluyó una fuente.
La Casa Blanca trata de calmar a los pocos en el Congreso así como a la mayoría del público estadounidense en el sentido de que es posible una participación limitada de EE.UU. y que la zona de exclusión aérea no requeriría la destrucción de baterías antiaéreas sirias. Otro despropósito. La zona de exclusión aérea que presencié en Libia en el verano de 2011, EE.UU. la respaldó con todas las formas de reabastecimiento, bloqueo electrónico, operaciones especiales en el terreno y a mediados de julio ni un niño pedaleando en su bicicleta estuvo seguro. Durante los 192 días de patrullaje de las zonas de exclusión aérea libias, los países de la OTAN realizaron 24.682 ataques aéreos incluyendo 9.204 bombardeo. La OTAN afirmó que nunca erró un objetivo pero tampoco eso era verdad. Cientos de civiles resultaron muertos en Libia por los aviones de ataque de la zona de exclusión aérea que no dieron en sus objetivos y vaciaron sus compartimientos de bombas antes de volver a su base, mientras realizaban aproximadamente 48 bombardeos diarios utilizando una variedad de bombas y misiles, incluyendo más de 350 misiles crucero Tomahawk.
En una audiencia en el Congreso en 2011, el Secretario de Defensa Robert Gates tuvo razón cuando explicó al discutir Libia que “una zona de exclusión aérea comienza con un ataque para destruir todas las defensas aéreas… y entonces puedes hacer que vuelen los aviones por todo el país y no preocuparte de que nuestros muchachos vayan a ser derribados. Pero así comienza”.
Según los reportes publicados en medios estadounidenses, Obama podría autorizar alternativamente el armamento y entrenamiento de la oposición siria en Jordania sin una zona de exclusión aérea. Esto parece poco probable porque el Pentágono quiere terminar la crisis siria antes del fin del verano, según los informes que he recibido, “en lugar de trabajar a largo plazo con un montón abigarrado de yihadistas en quienes nunca podríamos confiar o contar con ellos. Al parecer el gobierno ha llegado a la conclusión de que si se inicia algo más vale completarlo”.
En respuesta a mi pregunta de cómo pensaba que podrían desarrollarse las cosas en la región durante los próximos meses, un antiguo asistente del Congreso respondió: “Bueno, Franklin, tal vez alguien saque un conejo del sombrero para detener la presión por la guerra. Pero francamente lo dudo. Desde donde estoy apostaría a que Siria tal como la conocemos dejará de existir. Y tal vez ocurra lo mismo con otros países en la región”.
Franklin Lamb investiga en Siria y el Líbano. Contacto: fplamb@gmail.com

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