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sábado, 5 de noviembre de 2016

Nicaragua debe emprender reformas democráticas para evitar "intervención" de EEUU

Banderas de NicaraguaSputnik
"Si Nicaragua no logra avanzar hacia un sistema más democrático, se la van a imponer varias restricciones, y eso se traduce en falta de apoyo de EEUU en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y en el Banco Mundial, lo que significa una disminución de la cooperación en unos 300 millones de dólares" a partir de 2018, señaló Peraza.
La cooperación del BID y del Banco Mundial, la mayor parte por la vía de préstamos blandos, representó en promedio el 35% del total anual recibido desde el exterior entre 2010 y 2015, según un informe publicado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en base a datos del Banco Central del país.
La Ley de Condicionalidad a las Inversiones Nicaragüenses (NICA por sus siglas en inglés) fue aprobada a finales de septiembre en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y espera votación en el Senado.
© AP Photo/ Lenny Ignelzi
El presidente que sea elegido en los comicios del martes 8 en EEUU decidirá si la promulga o no.
Nicaragua también celebrará elecciones este domingo 6 de noviembre.
El anuncio del Gobierno de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega, de que no habría observación internacional para estos comicios despertó críticas por la supuesta ilegitimidad del proceso y fue lo que impulsó a la Cámara Baja del Congreso de EEUU a aprobar el mencionado proyecto de ley.
Además, en agosto el Tribunal Electoral de Nicaragua destituyó a 28 diputados del opositor Partido Liberal Independiente (PLI), acción que para muchos sectores supone la eliminación del pluralismo.
El proyecto de ley, que impediría al país recibir financiamiento de organismos multilaterales, tendría un efecto "devastador en una economía tan débil como la nicaragüense, a la que aún le cuesta recuperarse tras la guerra", dijo Peraza.
A la Revolución Sandinista, que puso fin en 1979 a la dictadura de la familia Somoza, siguió luego una sangrienta contrarrevolución, financiada por EEUU y que se prolongó hasta 1990.
"Si la NICA Act se aprueba y el clima de negocios se deteriora, posiblemente las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto de casi 5% retrocederían a un 2% y eso congela las posibilidades de Nicaragua, que no ha recuperado su desarrollo desde 1979", insistió el especialista.
La economía nicaragüense crecerá este 2016 un 4,5% y en los próximos años se mantendrá a un ritmo de entre cuatro y 4,3%, según un informe del Banco Mundial publicado en abril.
En opinión de Peraza, para que el país pueda ver una verdadera transformación en 10 años "necesita crecer el doble, un 8%".
Por su parte, el Gobierno de Ortega rechazó la NICA Act calificándola de injerencista, según informó la prensa local.
"Rechazamos como violatorias al derecho internacional y a la carta de Naciones Unidas las propuestas que se han movido en las cámaras y casas de los organismos legislativos de Estados Unidos, que son parte habitual de la política injerencista que a través de la historia ha intervenido en nuestros propios procesos políticos, sociales y económicos, y de manera intensiva y particular en momentos electorales", dijo Rosario Murillo, citada por el diario La Prensa.
Desempleo
Peraza también advirtió sobre el desempleo y el alto nivel de informalidad del mercado laboral e indicó que este es uno de los asuntos que más preocupa a la población.
El Instituto Nacional de Estadística de Nicaragua situó la tasa de desempleo en abril de este año en un 7%, lo que implica que cerca de 350.000 personas no tienen trabajo, si bien el organismo admitió que el verdadero problema reside en el subempleo.
Unos 3,8 millones de personas están convocadas en Nicaragua este domingo a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, 90 diputados de la Asamblea Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano.
Daniel Ortega, veterano dirigente de la Revolución Sandinista, gobierna el país desde 2007 y aspira con comodidad a un nuevo mandato.