EL ANALFABETA POLÌTICO
El peor analfabeta es el analfabeta polìtico èl no oye, no habla ni participa en los acontecimientos polìticos.
No sabe que el costo de la vida, el costo de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas, dependen de las decisiones polìticas.
El analfabeta polìtico es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la polìtica.
No sabe el imbècil que de su ignorancia polìtica, proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador y el peor de todos los bandidos que es el polìtico aprovechado, embaucador y corrompido lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.  Bertolt Brecht..

jueves, 1 de marzo de 2012

LA INCONSISTENCIA MORAL DEL IMPERIO III

Lic. Carlos Maldonado
Colectivo “LA GOTERA”


La insensatez, hija de la prepotencia


Las estupideces se pagan caras. Especialmente cuando no son producto de inocencia o candidez sino de odios racistas; cuando, descansan sobre ideas falsas de superioridad. Como que, nuestra cultura es mucho mejor que otras o que nuestro país ha sido designado por la “providencia” para ser faro de las naciones. Tan cierto que los líderes que guían la nación del Norte piensan seriamente que Dios ha elegido a Estados Unidos como rector y tutor del mundo, siendo este apotegma fundamentalista el que impregna su política exterior desde hace un poco más de dos siglos.


Dentro de este estrecho marco conceptual puede explicarse la gran torpeza que cometieron la semana pasada, un grupo de soldados norteamericanos, al quemar un contenedor en las afueras de una base de la OTAN situada en Bagram, Afganistán, en cuyo interior había, entre otra documentación, cientos de copias del Corán lo cual inflamó la ya herida dignidad de los afganos por ser, el libro en mención, una joya preciada en su cultura y religión. Fue suficiente que un ciudadano afgano, trabajador de la base, denunciara el hecho para que las llamas de la vindicta pública se extendieran. Miles de manifestantes se encaminaron a la referida base a cuyos ocupantes atacaron con piedras, quemando algunas instalaciones de la misma y destruyendo vehículos de los ocupantes. Muriendo en la refriega varios de los manifestantes locales. No obstante, la ira no se aplacó. Al contrario, el incendio se propagó rápidamente por el país, a tal punto que hoy se vive una rebelión popular sin precedentes. Lo que no habían logrado los talibanes armados luchando contra los invasores, lo lograron estos mismos al irrespetar las tradiciones milenarias de un pueblo entero. Y, es muy probable que la rebelión sea sofocada a sangre y fuego pero la guerra contra los invasores ha captado nuevos miembros. Ha dado un salto cualitativo en el combate contra el ocupante. Si antes, existían “colaboradores” con las fuerzas de ocupación por sobrevivencia, hoy el odio hacia estos se ha intensificado dentro de los civiles cuya base en la que se sustenta la ocupación se hace más endeble.


La conmoción que provocó esta imprudencia fue tanta que el mismo presidente de los Estados Unidos, tuvo que salir a hacer control de daños y enviar una carta de disculpas al pueblos afgano donde, como corolario a esa estulticia, le echa sal a la herida con argumentos tales como que: “la quema del Corán se debió a un error involuntario”. La misiva no solo provocó más ánimos enardecidos, sino los adversarios políticos de Obama lo acusaron de “siempre vivir disculpándose ante pueblos que no lo merecen”. ¿Alguien cree que falta algo más que agregar a la arrogancia imperial, que no es más que la otra cara de la ignorancia que corroe a sus líderes, que lo son solo por su riqueza y no por su sapiencia y mesura?


El error garrafal que cometió el Presidente Obama asesorado por personajes que no conocen un ápice de las culturas de otros pueblos es la muestra del declive Imperial. Su disculpa sonó como una burla en medio de pueblos agredidos que conocen de sobra de la prepotencia y petulancia de las tropas norteamericanas.


Su pedantería e inexperiencia pintó al Presidente como un cínico que lo único que desea es doblar rápidamente otra página del libro de los múltiples atropellos que cometen sus tropas y sus aliados en los teatros de operaciones donde están presentes. Creía acaso que ya se han olvidado los crímenes aberrantes en Abu Graib, Guantánamo, los vuelos secretos de la CIA en contubernio con sus socios “civilizados” de Europa aglutinados en la OTAN, las cárceles clandestinas donde se recurre a torturas monstruosas condenadas por los mismos tratados de Ginebra que recuerdan los violaciones nazi-fascistas y los de las dictaduras ominosas de América Latina sostenidas, armadas y asesoradas por los gringos, los “daños colaterales” que provocan dentro de población civil y desarmada por parte de sus drones, la infamia de su soldadesca desnudada en videos de You Tube al orinarse sobre cadáveres que aunque hubieran sido combatientes estaban en total indefensión por fallecidos, los abusos contra mujeres, niños y ancianos y un largo etcétera, que ponen en clara evidencia lo demencial de sus tropas. Lo cual, en vez de rehuir debiera servirle para abrir un debate serio y obligado acerca de la actuación de esa soldadesca que desdice diametralmente el discurso trillado de la defensa de la democracia y la libertad que pregona desde Obama hasta el más minúsculo de sus jefes.


¿Puede esperarse algo distinto de unas legiones frustradas y drogadictas que al regresar a su vida civil no obtienen más que una magra pensión que no compensará jamás los fantasmas post-conflicto que angustian sus cerebros y que desembocan, muchas veces, en ataques esquizofrénicos fatales contra población indefensa como lo han sido los que se han producido contra comunidades académicas en escuelas públicas y universidades en el mismo territorio imperial? Columbine, Michigan; la última en Ohio.


El levantamiento que provocó este último desacierto, que obviamente no será el último conociendo el carácter de esas fuerzas y el contexto en que se mueven, es un indicador inequívoco de que ese discurso por la “liberación” ya nadie se lo cree. Por poco serio, caduco, incapaz de tocar los grandes temas de la modernidad de la que tanto se jactan ser herederos. Y, como las ideas, los discursos, los conceptos son reflejo de la realidad, el gobierno imperial, por muy poderoso que sea en el plano militar tiene que ceder su posición a otras potencias emergentes que han expresado, en contraposición al lenguaje de la ortodoxia anglosajona, su respeto a la autodeterminación de los pueblos, a primar el diálogo antes que la guerra en la solución de conflictos internos de los países como Siria, por ejemplo; o, en buscar otros equivalentes generales en sus transacciones comerciales fuera de la influencia del dólar así, como otras alternativas energéticas que ya no dependan exclusivamente del petróleo sino más limpias y amigables con el sistema.


En conclusión, la propuesta guerrerista de Estados Unidos a la cual ha arrastrado a sus socios europeos se está agotando. Hasta sus otrora adeptos, la ven contraproducente y por lo mismo, peligrosa. En Europa occidental y entre las potencias emergentes, los líderes más moderados, manifiestan su necesidad por la paz para desarrollarse, no conflictos que no solo destruyen las planas productivas primarias de los países agredidos y su fuerza de trabajo la cual no solo es aniquilada o inhabilitada por las conflagraciones, por lesiones, mutilaciones o utilizados en los frentes de batalla; sino, el reparto del botín es discordante, llevándose la parte del león las transnacionales norteamericanas. Aunado a ello, estimula la rebeldía forjada en el rencor y el irrespeto de los agresores hacia los agredidos lo cual desemboca en odios innecesarios y fútiles contra todos los participantes, en igualdad. Afganistán en este momento, es una prueba de ello. Por si esto fuera poco, aviva los ánimos de la clase trabajadora del viejo continente que día a día ven como su futuro se va como el agua por entre los dedos, radicalizando la protesta al descubrir a sus verdaderos explotadores en los banqueros que son los que engrosan sus fortunas con sus ahorros y pensiones, además de condenarlos al paro y la mendicidad.


Empero lo anterior, persiste la obcecada intención de los imperialistas de atacar militarmente a Siria y con ello cerrar su asedio a Irán, lo cual puede desembocar fácilmente en una guerra regional y mundial de desastrosas e irreversibles consecuencias por la posesión de armamento nuclear por parte de algunas de esas potencias, que seguramente se verían involucradas en el conflicto por ser la región petrolífera muy sensible al tocar directamente sus intereses económicos y energéticos.


Ello, conllevaría, inevitablemente, la destrucción de gran parte de la población mundial. América en esa globalidad conflictiva no estaría exenta de ser arrastrada a la guerra mundial pues Estados Unidos, privado de los abastos energéticos de Medio Oriente, atacaría a Venezuela y Brasil para controlar sus yacimientos petroleros lo cual, obviamente, no quedaría sin respuesta de los países del sur conformados en un Consejo para la Defensa de sus recursos.


El mundo es hoy muy diferente y Estados Unidos es la potencia agonizante que se resiste a ceder su puesto. Ojala, líderes más sensatos derroquen a la oligarquía militarista y petrolera y tomen el mando de la gran nación, de lo contrario el Armagedón está a la vuelta de la esquina.
Guatemala, 28 de febrero de 2012