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domingo, 5 de marzo de 2017

Ecuador: recrudece la batalla entre progresismo y neoliberalismo

Bandera de EcuadorSputnik
Toda la historia de la sociedad humana hasta la actualidad es una historia de la lucha de clases
(Karl Marx, 1818-1883)
Los votos mayoritarios para Moreno han sido también un duro golpe a la derecha latinoamericana que estaba en ascenso desde las elecciones a la Asamblea Nacional en Venezuela, la elección presidencial en Argentina, el referéndum en Bolivia y el golpe de Estado en Brasil.
A la vez, la reciente experiencia electoral de Ecuador ha demostrado que la derecha nacional igual como la latinoamericana ha perdido toda su imaginación recurriendo a la misma táctica que utilizaron la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Venezuela y el Movimiento Cambiemos de Mauricio Macri en Argentina. Primero, edificaron su campaña electoral sobre la "lucha contra la corrupción" al estilo promovido por el actual presidente de Brasil, Michel Temer, contra Petrobras y que posteriormente involucró a la Corporación Odebrecht S.A. Como un calco, la oposición ecuatoriana empezó a denunciar los sobornos en Petroecuador tratando de envolver infructuosamente en el escándalo al presidente Rafael Correa y su vicepresidente Jorge Glas a quien acusaron de lavado de dinero en Panamá. Para esta campaña difamatoria siempre tuvieron a su disposición Teleamazonas, Expreso, Ecuavisa, los portales web Mil Hojas, Plan V, Cuatropelagatos y La República, entre otros.
La segunda parte de esta táctica consistió en el lanzamiento de una guerra mediática contra el Gobierno progresista. Rafael Correa fue tildado de "dictador" y que estaba creando un culto a la personalidad. La difícil situación económica en la que se encontraba Ecuador, como resultado de la crisis económica mundial y los desastres nacionales, fue atribuida por la oposición a la incapacidad del Gobierno de solucionar los problemas. El tercer truco de la oposición, formado por las derechas políticas, las elites empresariales de las cámaras de la producción, los más influyentes medios de comunicación privados, de la internacional derechista latinoamericana y del Departamento de Estado norteamericano, consiste en lanzar el grito de "inminente fraude" si es que la oposición no gana la elección.
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Así pasó en Ecuador donde la derecha empezó a gritar fraude el mismo día de la elección porque se dieron cuenta que estaba perdiendo la contienda electoral. El periodista de El Telégrafo Pedro Bieger aclaró que "en esta lógica de la oposición no importan ni los números, ni los votos obtenidos, ya que se ha sentenciado que si se pierde es porque hay fraude".
La oposición se olvidó inmediatamente de los postulados de la democracia al invitar a las Fuerzas Armadas a 'defender' la democracia a través de un golpe de Estado. La democracia para los dirigentes de la alianza CREO-SUMA, Guillermo Lasso, Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano, Mauricio Rodas, alcalde de Quito y su aliado incondicional Andrés Páez, es funcional solamente a sus intereses. Al ver que estaban perdiendo, se olvidaron de la tolerancia, el respeto y el diálogo que pregonaban para el bien de la patria y llamaron a la violencia mostrando su verdadera cara cargada de odio, intolerancia y abuso.

Durante cuatro días bloquearon el tráfico frente a la sede del Consejo Nacional Electoral, impidieron la libre circulación de personas e inclusive llamaron a incendiar la capital. Lo insólito fue durante aquellos días de caos en la zona que el mismo alcalde de Quito, Rodas, no defendió la ciudad, sino que ayudó a la oposición con los recursos públicos del Municipio para hacer proselitismo olvidándose de sus deberes. Simplemente no quiso ver cómo los militantes de CREO-SUMA agredían a los periodistas de El Comercio, rompían las puertas de casas particulares y ofendían a los empleados del Consejo Nacional Electoral.
Tema: Elecciones en Ecuador
El mismo candidato banquero Guillermo Lasso, quien obtuvo el segundo lugar en las elecciones (28.10%), arengó a sus partidarios a desconocer los resultados de las elecciones cuando aún sólo se estaba escrutado el 20% de los votos. Apenas se cerraron las urnas y se iniciaba el conteo, el líder de CREO-SUMA anunció que no permitiría una derrota electoral. Así es su percepción de la democracia. Terminado el conteo, el presidente Rafael Correa mostró las actas adulteradas y leyó los datos inconsistentes que le otorgaban más votos a Lasso y a otros candidatos de la oposición.
Lo que fue nuevo en esta contienda electoral desde el punto de vista de la lucha de clases, según la periodista ecuatoriana Carol Murillo Ruíz, es el momento en que las calles se convirtieron en "el escenario de un activismo conspirador contra el estado de derecho por unas clases (la media —aspiracional— y la alta —inamovible—) que ideológicamente pugnan por dominar el sentido (común) de la política local". Lo interesante fue también que los habitantes de las provincias con significativa presencia indígena (Cotopaxi, Chimborazo, Tungurahua y Bolívar) se aliaron con el banquero siguiendo el ejemplo de cinco de las seis provincias amazónicas. La vieja izquierda marxista, la izquierda democrática, Pachakutik, varios movimientos indígenas y gremiales decidieron no apoyar a la Alianza PAIS y presentaron a su propio candidato, el general retirado Paco Moncayo, con una agenda que no dista mucho de la de la derecha en su retórica, obteniendo cerca del siete% de los votos.
La derecha centró su programa en la salud, seguridad, empleo y educación al estilo que estrenó en América Latina el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien prometió crear un millón de empleos, promesa que resultó en unos 200.000 nuevos desempleados. Guillermo Lasso también ofreció la misma cantidad de nuevos puestos de trabajo aplicando las recetas neoliberales. No tomó en cuenta que el Gobierno de Macri se convirtió en uno de los más entreguistas en la historia de Argentina al complacer a los fondos buitre, al abrir la puerta a dos bases de la Agencia de la Seguridad Nacional norteamericana (NSA) en la Triple Frontera y en la Tierra de Fuego, al ignorar por completo la existencia de las islas Malvinas, al condecorar al rey Felipe VI de España, igual como lo hizo el general Videla en 1978 con el entonces rey Juan Carlos I, con la Orden del Libertador San Martín, quien luchó contra el reino español por la independencia de Latinoamérica.
© AP Photo/ Kirsty Wigglesworth
Guillermo Lasso ya prometió a EEUU en señal de la sumisión que expulsará de la Embajada de Ecuador en Londres al fundador y editor de WikiLeaks, Julian Assange, declarando que "nuestra embajada no es un hotel". Al líder de CREO-SUMA no le interesa promover un debate sobre el futuro de su país, sino que tiene como meta principal hacer retornar el neoliberalismo en beneficio de las elites nacionales y las corporaciones transnacionales. Este supernumerario del Opus Dei sueña con la salida de su país de la ALBA y sin duda alguna abriría otra vez las puertas de Ecuador a las bases norteamericanas en su país, las que cerró el presidente Correa.
Lo triste de la actual situación en Ecuador es que la clase media que creció durante 10 años de Revolución Ciudadana del 19 al 43%, está soñando con ser recibida por las élites nacionales que en su percepción se podría lograr eligiendo a un presidente neoliberal que no exigirá compartir sus beneficios con las clases marginales. Para Édgar Vega, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar, en la clase media hay una "ideologización generalizada" que no revela el sentir de todo el país. Vega considera que "los sectores medios suelen creer que lo que ellos viven lo experimenta también todo el país y extienden esta polarización al resto del país".
Los indígenas también, al mejorar su situación económica, piensan que para su avance social se necesita un cambio de Gobierno, mientras que la izquierda opina que Rafael Correa claudicó ante la oligarquía nacional y con la elección de un presidente de la derecha, el pueblo despertará del letargo de un aparente bienestar y la lucha social tomará de nuevo su impulso.
En total, el país está en una incertidumbre en vísperas de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar el próximo 2 de abril donde el progresismo se enfrentará al neoliberalismo, precisamente en momentos cuando la derecha está acumulando avances en América Latina.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK