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sábado, 18 de marzo de 2017

El sueño canadiense


Por Leonora Chapman | amlat@rcinet.ca

Cientos de inmigrantes haitianos que viajaron a Tijuana, México con la esperanza de cruzar la frontera de los Estados Unidos y recibir asilo, dicen que ahora quieren venir aCanadá.
Radio Canadá/CBC fue a la ciudad fronteriza para hablar con decenas de migrantes, que cuentan con el apoyo de varios grupos que quieren llevarlos a Toronto. Al mismo tiempo esta ciudad ya está sintiendo la presión de una afluencia de aspirantes a refugiados después de la llegada del presidente estadounidense Donald Trump.
El centro de ayuda a los haitianos en Tijuana, dirigido por el sacerdote salesiano canadiense, Mike Pace © Radio Canada
Desde que  el presidente Donald Trump llegó a la Casa Blanca, prácticamente no hay un día en que no se publiquen noticias sobre personas a las cuales se les prohíbe entrar a EEUU, incluyendo canadienses.
La decisión de Estados Unidos de expulsar a millones de indocumentados y de restringir la entrada de ciudadanos de siete países está impactando fuerte en Canadá, con la entrada de centenares de personas por las fronteras entre ambos países.
Pero el tema de los refugiados ya sobrepasó las fronteras norteamericanas. Miles de haitianos llegaron desde Brasil a Tijuana con la esperanza de subir hasta EEUU. Ellos dicen ahora que la tierra prometida es Canadá.
Rosemond Dorelus, uno de los migrantes haitianos en Tijuana, apenas puede contener su frustración. “No sabemos cuándo se podrá desbloquear la situación, y por qué medios vamos a desbloquear. ”
Rosemond Dorelus espera que Canadá lo aceptará junto con su hijo de cinco años, Jeffrey. © Radio Canada
Su sueño era emigrar a los Estados Unidos. Ahora,  espera que Canadá lo aceptará junto con su hijo de cinco años, Jeffrey, que es su “responsabilidad”.
Cada día, cada segundo, mi corazón se desgarra. Si podemos ir a Canadá en este momento, sería lo mejor para nosotros.
-Rosemond Dorelus, migrante haitiano
Al igual que la gran mayoría de los migrantes varados en Tijuana, ellos habían dejado Haití tras el terremoto de 2010 para buscar trabajo en Brasil. El final de los Juegos Olímpicos de Río, combinado con la recesión en el país, les obligó a tomar el camino del exilio.
En ausencia de estadísticas oficiales del gobierno mexicano, las organizaciones humanitarias están tratando de evaluar las necesidades. Sus cálculos tienden a demostrar que al menos 5.000 haitianos están todavía en Tijuana. Algunas organizaciones de caridad creen que el número podría llegar a 13.000.
En el apogeo de la crisis el pasado otoño, centenares llegaban todos los días, recuerda el padre Mike Pace, un sacerdote salesiano que es parte del equipo de dirección de un refugio en Tijuana.
Llegaban con ropa de verano, pequeñas sandalias de verano, a menudo con bebés en sus brazos. Tenían frío, tenían hambre, no sabían dónde estaban.
-Mike Pace, sacerdote
Mike Pace es un sacerdote salesiano nacido en Toronto, estudio en McGill y actualmente dirige el refugio en Tijuana. Él espera que los haitianos puedan ingresar a Canadá.
El padre Pace dice que tuvo que rechazar a algunos la entrada a su refugio, que ya estaba lleno. “A veces teníamos que decirles, lo que fue muy doloroso para nosotros y para ellos, lo siento, no hay espacio para ti,” dijo.
Aunque lo peor de la crisis ya ha pasado, algunos centros de acogida, como el dirigido por el padre Pace, reciben otra vez, noche tras noche, decenas de inmigrantes haitianos.

Del sueño americano al sueño canadiense

Estos migrantes haitianos han pagado mucho dinero a redes de pasadores  para subir a los Estados Unidos a través de América Central y México, con el objetivo último de llegar a la ciudad fronteriza de Tijuana.
El paso fronterizo de San Ysidro, uno de los más activos en los Estados Unidos, es la puerta de entrada a California y al área de San Diego. Para los migrantes haitianos, hasta hace poco era el símbolo de un futuro mejor, con un trabajo que les permita enviar dinero a sus familias en Haití.
¿El problema? Las autoridades estadounidenses habían comenzado el otoño pasado a expulsar a los haitianos en situación ilegal después de la suspensión de ese tipo de procedimiento a causa del huracán Mateo. Pero los migrantes haitianos en Tijuana conocen la situación y no quieren correr el riesgo de su deportación.
Bajo Donald Trump, llegar a la frontera con Estados Unidos, con la esperanza de ser aceptado es una apuesta que pocos de ellos están dispuestos a barajar. La gran mayoría de los haitianos con los que Radio Canadá habló en Tijuana tienen ahora la esperanza de ir a Canadá.
A ellos les gusta lo que saben de Canadá. Representa sus esperanzas, especialmente la educación para ellos y sus hijos. Representa una vida digna, de un ser humano, un trabajo bien pago, la oportunidad de ayudar a su familia que se encuentra en Haití. Es el sueño, el sueño americano, que es ahora el sueño canadiense. Y diría que preferirían Canadá, porque hablan francés. Canadá es una tierra prometida para ellos. “
-Mike Pace, sacerdote
El padre Mike Pace en compañía de migrantes haitianos en Tijuana. © CBC / Jonathan Castell

Una ayuda desde y para Toronto

Según informaciones, miembros influyentes de la comunidad haitiana de Toronto se están organizando para ayudar a los migrantes haitianos atrapados en Tijuana.
Una reunión está prevista con la Arquidiócesis de Toronto.
La mayoría de los haitianos en Tijuana están ya sin recursos, sin dinero, con poca capacidad de emprender otro viaje que los traiga a Canadá.
El tiempo apremia según el Pace padre. “Esta es una crisis humanitaria, dijo el sacerdote. Tal vez no sea en el sentido estrictamente legal de una crisis humanitaria, pero es un pedazo de humanidad que sufre y hay que ayudarlos. ”
La mayoría de los haitianos varados en Tijuana están ya sin recursos, sin dinero, con poca capacidad de emprender otro viaje que los traiga a Canadá. © Radio Canadá
Al mismo tiempo, más refugiados utilizan refugios urbanos en Toronto
Funcionarios de la ciudad observan de cerca el número de aspirantes a refugiados que llegan en los últimos meses.
En cualquier noche, el personal del refugio dice que hay 877 refugiados que utilizan los refugios urbanos, aunque ese número podría ser mayor, ya que a nadie se le pide que proporcione  su estatus migratorio para recibir ayuda en Toronto, que es una ciudad designada como santuario.
El alcalde John Tory pidió recientemente a los gobiernos federal y provincial un mayor apoyo para los refugios de acogida a los refugiados.
El alcalde Tory dijo que recientemente se reunió con el ministro de Inmigración y que está “muy esperanzado” de que habrá algún nuevo financiamiento para la ciudad en el próximo presupuesto federal.
Por otro lado, Rony Desir, el coordinador de la Casa de Haití del Gran Toronto, dijo que está contando con la bondad de Canadá para que reciban a los solicitantes de asilo en el país.
“Sabemos que todos nuestros ciudadanos en Canadá tienen un gran corazón”, dijo.
Desir ha ayudado a lanzar una petición que pide al gobierno federal de acoger más migrantes en el país por razones humanitarias.
Lo que falta saber ahora es la respuesta que dará el gobierno canadiense a estos migrantes haitianos que quieren simplemente, convertirse en ciudadanos canadienses.
RCI/CBC/ Sébastien St-François-Radio Canadá