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lunes, 30 de agosto de 2010

Amenazas que asustan


American Curios
David Brooks

Nuevas amenazas aparecen en todos los lugares, o así parece según noticias recientes. De hecho, este país ha creado amenazas exteriores para justificar guerras, invasiones, intervenciones, medidas de seguridad internas, tortura, casi siempre en nombre de la libertad y la defensa de los derechos humanos y la paz. Pero tal vez son las amenazas internas, nacidas aquí, las que resultan más peligrosas.

Algunos ejemplos de todo esto surgieron esta semana. Entre las curiosidades amenazantes:

La CIA identificó a la filial de Al Qaeda en Yemen como la amenaza más urgente para la seguridad nacional estadunidense, reportó el Washington Post. Por primera vez desde el 11 de septiembre de 2001, la CIA percibe a estos grupos afiliados, y no el núcleo centrado ahora en Pakistán, como la principal amenaza, y con ello altos funcionarios del gobierno de Barack Obama están proponiendo una escalada de las operaciones estadunidenses ahí, incrementando operaciones militares clandestinas en Yemen.

Por otro lado, en el transcurso de la semana altos oficiales militares han insistido abiertamente en que es muy posible que sea necesario alargar los plazos establecidos por Obama sobre la presencia militar en Afganistán, y que fijar fechas para un retiro sólo beneficia al enemigo talibán.

La corrupción en el gobierno aliado de Hamid Karzai en Afganistán ha sido identificada como una de las principales amenazas a la estrategia estadunidense para estabilizar ese país, pero esta amenaza se complicó aún más esta semana cuando el New York Times reveló que Mohammed Zia Salehi, ex jefe de administración del Consejo de Seguridad Nacional de Afganistán, asistente de Karzai, y que está al centro de una investigación de corrupción de alto nivel ha estado en la nómina de la CIA. El diario escribió que la relación de Salehi con la CIA subraya profundas contradicciones en el centro de la política del gobierno de Obama en Afganistán, con oficiales estadunidenses demandando simultáneamente que Karzai erradique la corrupción en su gobierno mientras, a veces, subsidian a las mismas personas sospechosas de perpetrarla.

En medio de todas estas guerras abiertas y clandestinas, aparecen nuevas amenazas dentro de las filas castrenses que no provienen de un enemigo. Ante registros de crecientes niveles de suicidios, el Pentágono evalúa cómo mejorar sus programas de prevención en todos los servicios armados, ya que entre 2005 y 2009 más de mil 100 integrantes de las fuerzas armadas se han suicidado, y esa cifra se ha incrementado en el año, reporta la agencia Ap.

Hay otra grave amenaza en el ámbito militar. Esta semana el comandante de más alto rango del servicio más selectivo y más macho de las fuerzas armadas, los marines, declaró que la abrumadora mayoría de éstos se oponen a compartir dormitorios con gays y lesbianas. El general James Conway, uno de los críticos que se oponen a la reforma que permite a los gays ingresar en las fuerzas armadas –argumentan que eso sólo agregará más tensión a una fuerza ya bajo presión por las largas guerras–, dijo que tal vez una solución sea solicitar que los compañeros de cuarto de los soldados gays sean voluntarios, informó la agencia Reuters. Al parecer esto asusta más a ciertos marines que enfrentar al enemigo.

Dentro de Estados Unidos estas amenazas son traducidas por fuerzas derechistas en un incesante mensaje difundido masivamente que repite: el país está bajo ataque no sólo de Al Qaeda sino del mundo musulmán por un lado, y por otro de las olas de inmigrantes que provienen de allá afuera, sobre todo del sur. Eso nutre fobias antimigrantes y crímenes de odio. Esto alimentó el debate nacional en torno a la posible construcción de un centro comunitario y mezquita a dos cuadras del sitio conocido como zona cero, donde estaba el World Trade Center, que la derecha considera un insulto a la memoria nacional. Esta semana un taxista fue atacado por un joven blanco en Nueva York que le preguntó si era musulmán, y cuando el chofer le dijo que sí, el joven sacó una navaja y lo hirió. Mientras tanto, un pastor evangélico en Florida, Terry Jones, anunció que hará una hoguera con ejemplares del Corán para conmemorar el 11 de septiembre en este aniversario, ya que el libro está lleno de mentiras, afirma. Y las encuestas registran que cada vez más estadunidenses sospechan que el propio presidente, cristiano, es musulmán y, peor, socialista.

Pero la guerra y sus consecuencias no son la amenaza que más preocupa a los estadunidenses, sino el desempleo y la incertidumbre económica, según las encuestas recientes. Pero no hay una respuesta militar para enfrentar esa amenaza, ni se puede responsabilizar a una amenaza extranjera por la crisis.

A la vez, hay cosas que hacen pensar que tal vez la amenaza más peligrosa de todas es el nivel de conciencia del público en general en medio de guerras y crisis económicas. Por ejemplo, una encuesta reciente de Adweek/Harris Poll descubrió que entre las opciones de ser más ricos, más jóvenes, más inteligentes o más esbeltos, 44 por ciento prefirió ser más rico, 21 por ciento más esbelto, 14 por ciento más inteligente y 12 por ciento más joven.

O sea, mientras persisten las guerras y las crisis devastando este y otros países, no sólo es notable que se realicen encuestas como ésta, sino que, peor, entre sus resultados se revelan cosas como que lo que menos desea la gente es más inteligencia. Tal vez eso explica cosas como el resultado de otra encuesta donde la mayoría de los estudiantes estadunidenses que están por ingresar a las universidades creen que Beethoven es un perro, reportó la agencia Afp.

Esta amenaza sí asusta.

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