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martes, 26 de febrero de 2019

Caminamos juntos con Maduro, no hay división

Crisis en Venezuela

Para EU sería muy costosa una invasión a Venezuela, no sólo en dinero, sino en vidas, asegura

El presidente ha ido a todos los cuarteles. Se presenta en la madrugada. Llega, corre con ellos, comparte, hace ejercicios militares con ellos. Nosotros tenemos un contacto total con ellos. Somos como hermanos. Muchos estamos en este movimiento desde que éramos niños. Nos acompañamos y nos seguimos. Somos una familia. No van a lograr quebrarnos...

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▲ Diosdado Cabello, militar en retiro y compañero de andanzas del fallecido Hugo Chávez, en un momento de la entrevista con La Jornada.
San Antonio Táchira. Venezuela. Diosdado Cabello es un ave de tempestades de la política venezolana. Su importancia puede medirse por el tamaño de sus enemigos. El senador estadunidense anticastrista Marco Rubio lo tiene en la lista de sus rivales favoritos.
Ex militar, compañero de andanzas de Hugo Chávez, es el actual presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Funciona, a un tiempo, como dirigente clave del gobernante Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y bisagra con las fuerzas armadas.
Cabello es el mariscal de campo, el que le da forma al juego político nacional, el que organiza al partido y al chavismo como fuerza política. Cada vez que hay problemas, sale a recorrer el país. Está donde suceden las cosas, enfrentando los problemas. Tiene la virtud de elevar la moral de la gente en los momentos difíciles. Es, en los hechos, el complemento del presidente Nicolás Maduro en el terreno.
Una y otra vez lo han querido enfrentar con el mandatario. Una y otra vez, en la guerra de mentiras que acompaña el conflicto venezolano, se ha informado sobre la ruptura de ambos. No hay ninguna división con el presidente Nicolás Maduro. Caminamos juntos, me dice en la entrevista exclusiva que le dio a La Jornada, facilitada por Madelein García, de Telesur.
En la conversación, realizada en las instalaciones militares a un lado del puente Simón Bolívar, en San Antonio Táchira, están presentes, además, la mayoría de los jefes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), a los que me presenta como sus amigos, y como viejos colaboradores de Hugo Chávez. Todos ellos están de magnífico humor. Salieron victoriosos de la prueba del intento de romper al ejército y establecer una cabeza de playa opositora, pretextando el paso de ayuda humanitaria.
Cabello no dejó pasar la ocasión para hacer escarnio de los derrotados. En su cuenta de Twitter publicó dos fotos en las que aparecen Iván Duque, Juan Guaidó, Marta Lucía Ramírez, Sebastián Piñera, Luis Almagro y el ministro colombiano de Defensa, Guillermo Botero, involucrados todos en el fracasado intento de romper la frontera con el pretexto de la ayuda alimentaria, con un par de mensajes: La cara de la derrota, no logramos sacarles una sonrisa, ni para la foto, escribió en uno. Me imagino esperando la llamada de su jefe del norte reclamándoles su ineptitud. Lo volveremos a repetir. Nosotros venceremos, puso en el otro.
Reproducimos la parte de la entrevista en la que Diosdado Cabello analiza las dificultades estadunidenses para emprender una aventura militar en Venezuela y las razones por las que las FANB se mantienen unidas.
–Una vez que fracasó la ofensiva opositora, ¿qué posibilidades le ve a una invasión militar estadunidense?
–La invasión es una decisión que ellos saben que, por más locura que tengan, no les va a ser fácil. Ellos van a entrar y después en una escaramuza se van a encontrar con que se llevaron 100, 200. Mataron cien, mil. Pero ¿y después?, ¿qué van a hacer? (José Luis Rodríguez) Zapatero se los advirtió en estos días. Les dijo: Yo conozco a esa gente. Tienen un nivel de resistencia que ninguno de ustedes tiene idea. Y no se van a retirar.
–Pareciera ser que la apuesta estadunidense era que el ejército se fracturara. ¿Por qué no sucedió esto?
–Es verdad, la apuesta de ellos era que las fuerzas armadas se partieran. Ese era su objetivo estratégico. Pero no sucedió. ¿Por qué? Porque es muy costoso para Estados Unidos hacer una invasión. ¿Cuánto le costaría hacerla? Algo le costaría. No sólo en dinero, sino en vidas.
–¿En los cuerpos que retornan en bolsas a su país?
–Claro. Todo tiene su precio. Necesitaban tener un componente interno. Pero no lo encontraron en la oposición. Por eso ayer Guaidó cambió. Ya no comentó sobre las fuerzas armadas. Ahora le hablan al chavismo. El comandante Chávez no estaría de acuerdo con eso. Ahora lo quieren enamorar. A los soldados que han quemado vivos, a los que han perseguido, a los que han dejado sin opción, sin tener adonde ir porque los han perseguido, ahora los llaman.
“Y ahora se repolarizó la política venezolana. Lo peor de la repolarización para ellos es que está causando un efecto aglutinador, porque hay sectores opositores que no están de acuerdo con una intervención estadunidense. Nacionalistas que no están de acuerdo en que vengan de afuera a poner un presidente, y mucho menos que ese presidente tenga el descaro de decir que las vidas humanas son una inversión a futuro. ¡Las vidas que se pierdan! El tipo que se cree jefe del Estado, que hace ese llamado, es un irresponsable, un sinvergüenza.
Esa repolarización a nosotros nos ha unido. He recorrido casi todos los estados y es impresionante.
–¿La tropa también está firme?
–¿A cuántos cuarteles ha ido el presidente? A todos. Se presenta en la madrugada. Llega, corre con ellos, comparte con ellos, hace ejercicios militares con ellos. Nosotros tenemos un contacto total con ellos. Somos como hermanos. Nosotros (les dice al general Jesús Chávez, comandante del ejército bolivariano y a los altos mandos militares presentes en la entrevista) estamos en este movimiento desde que éramos niños. Nos acompañamos y nos seguimos y aquí estamos sentados. Este compañero fue acompañante del comandante Chávez ocho años. Somos una familia. Si se meten con uno, se meten con todos. No van a lograr quebrarnos. No, no van a poder.
–¿Colombia le entraría a una invasión?
–Creo que Colombia va a actuar con sus fuerzas paramilitares. Ellos tienen un ejército paramilitar. Uribe, Duque, Santos, toda su vida han contado con un ejército para una cosa como ésta. Porque en su ejército hay resistencia para actuar contra Venezuela. No tengo duda de eso. Cinco millones de colombianos tienen raíces en Venezuela. Nosotros nunca nos quejamos que estuvieran en Venezuela. Una migración tan numerosa que se originó hace 25 años. Ellos tienen que gobernar su país. Todo tiene su problema. Con todas estas inundaciones más le vale a Duque que se vaya pa’allá. La gente le va a tener que exigir que se vaya para allá.
–¿Jugaron las milicias un papel relevante en resistir a la ofensiva de este 23 de febrero?
–Las milicias son la peor noticia que pudo tener la oposición. Para los amigos del Estado son un diamante. Para los enemigos del Estado son la peor noticia.
–¿Tienen formación militar? ¿Saben usar armas?
–El presidente Chávez generó una doctrina militar nueva. Las fuerzas armadas de antes estaban fragmentadas en divisiones, brigadas. El comandante organizó el país en regiones, y en cada región hay una estructura militar con todos los componentes: Ejército, Armada, Aviación, Guardia Nacional, milicias y el pueblo. Si alguien ataca una región, esa región tiene capacidad para defenderse sola. No necesita mover unidades de otro lugar.
Ahí se incluyen las milicias. Están más debajo de los municipios. Tenemos una por cada comunidad. A nivel partido tenemos 42 mil georeferenciadas. Y de esas tenemos 25 mil registradas como comunidades populares de resistencia.
–¿La ofensiva buscó presionar a los mandos militares?
–Es difícil para alguien que no tenga formación política, aguantar los ataques del imperialismo. Te dicen: “te voy a perseguir a ti y a ti. Hay gente a la que sí le importa. A mí me amenazó Marco Rubio directamente. Pero eso no me importa.
–¿Entonces ya no va a poder ir a Disneylandia?
–(Me responde riéndose). Lo que me diga no importa. Pero hay gente a la que sí le importa. Y eso duele.
Afortunadamente ahorita lo que está ocurriendo en México es un aire fresco. Abre un espacio para hablar y para entendernos.

Foto Madelein García/Telesur
Enviado Periódico La Jornada

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