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lunes, 1 de mayo de 2017

Las armas atómicas han sido armas del imperio



Antonio Gershenson
La Jornada 
El martes pasado vimos en este periódico el encabezado EU no descarta un ataque a Norcorea si vuelve a probar un dispositivo nuclear. Después de eso ha habido actos y declaraciones hostiles contra el mismo país. Se hacen ensayos de guerra con barcos de Estados Unidos y Corea del Sur, en aguas de este último. Se había anunciado que también participaría Japón –está enfrente de las Coreas– pero este país no lo hizo. Recordamos que ya es uno de los 16 que, incluyendo a China, India, Filipinas y otros, además de Japón, hacia una nueva asociación comercial.
Esta es otra demostración de que estas personas quieren dividir al mundo en países de primera, que incluirían a todos los que ya tienen hasta bombas atómicas, y el de ellos que ya las lanzó contra Japón en la Segunda Guerra Mundial y las sigue usando para amenazar a pueblos y países a su voluntad, y los demás, de segunda, que no tienen ningún derecho en este sentido, ni siquiera a hacer pruebas.
En mi opinión, el uso de bombas atómicas debe ser prohibido a todos los países, pues es un arma contra la población civil ante todo, y de asesinato masivo. Pero en este caso es también parte de una política de terror contra los países que no se sometan al imperio. Debe pactarse también entre los países que tienen bombas atómicas, un acuerdo de un proceso de liquidación vigilada de todas las armas de este tipo que todos ellos tienen.
También debemos hacer una breve historia del uso pacífico más amplio de la energía nuclear, que ha sido para la generación de electricidad. Inicialmente, se usó uranio con alto porcentaje, por acción artificial, del uranio 235, en lo que se llamó uranio enriquecido, pues aumentaba mucho la posibilidad de uso explosivo. Y con mayor radiación, se generaba también más electricidad. Esa variante se usa en países que ya tienen la bomba atómica. El uranio 235 es el principal que se desintegra bajo situaciones especiales. El número 235 es la suma de 92 protones (que los tiene todo el uranio, y que tienen carga positiva) y 143 neutrones (que no tienen carga): pero es sólo 0.7 por ciento, poco menos de uno por ciento del total. Lo demás, la gran mayoría de las partículas del átomo de uranio, son del uranio 238. El uranio enriquecido de una bomba atómica contiene más de 60 por ciento del uranio usado.
La bomba de hidrógeno produce una explosión aún mayor. Usa como detonante una bomba atómica, y provoca otra explosión mayor aprovechando reacciones entre variantes del hidrógeno.
Canadá empezó a construir plantas de generación de electricidad con uranio natural, que tiene la ventaja para la mayoría de no necesitar el costoso enriquecimiento del uranio. La que se construyó en México, además de haber tardado unos 10 años, tiene la dependencia del exterior hasta para el combustible.
Se ha usado, para esta generación eléctrica, el uranio natural en otros países, pero el más importante es India. Ya construyó varias plantas de este tipo, y tiene otras en proceso de construcción.
Según un informe de la oficina española comercial en India, “en cuanto a las oportunidades que presenta el mercado son muy considerables, ya que India espera contar con una capacidad de 14.600 MWe de energía nuclear para 2020, lo que supondría un crecimiento en el sector (núcleo-eléctrico) de 15 por ciento. El objetivo de India es que la energía nuclear proporcione 25 por ciento de la energía producida para 2050. El gobierno del actual primer ministro, Narendra Modi, ha apostado fuertemente por el desarrollo energético del país y especialmente por la energía nuclear. Antes de estos datos recientes, hubo en India toda una historia de construcciones e investigación en esta energía.
Las fuentes renovables –sobre todo con agua, en especial de los ríos, del viento y del sol– deben ser aprovechadas lo más posible, no consumen combustible –pero no están disponibles en todos lados. Dentro de las no renovables, el agua no está disponible en una gran parte del país. El sol, también tiene ese problema por la diferente del clima de una región. Para estos casos, el uranio puede tener ventajas, porque el petróleo, por ejemplo, ya se produce cada vez menos. Se podría sustituir por gas natural en parte, pero cada vez se tiene que invertir en mayor proporción, y en muchos casos la construcción de un gasoducto es o muy cara o muy difícil por las montañas u otros obstáculos.
La conclusión es que: se deben eliminar todas las bombas atómicas y de hidrógeno del mundo, conforme a un acuerdo internacional. No se debe, por lo tanto, usar como medio de amenaza internacional. Se debe usar, en la medida de lo posible, plantas de generación de electricidad mediante el uranio natural, dado que liberan parte del consumo de petróleo y de gas, que no son renovables y está, especialmente el petróleo, en producción difícil de ser sostenida en un plazo mediano y largo, a nivel mundial. Por un buen tiempo, se deberán usar todas las fuentes disponibles. Pero, por ejemplo, en el Istmo de Tehuantepec, sobre todo en el área de La Ventosa, el recurso del viento es excelente.

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