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martes, 1 de septiembre de 2015

Tratado sobre el Comercio de Armas es reglamentado, pero Estados Unidos, China y Canadá no lo ratifican



Cristina Fontenele
Adital
México fue sede de la Primera Conferencia de Estados Parte del Tratado sobre el Comercio de Armas. El encuentro, realizado la última semana de agosto, en Cancún, aprobó el reglamento para la aplicación del Tratado y eligió al embajador Jorge Lomónaco Tonda como presidente de la Conferencia. Firmado por 130 países y ratificado por 67, el acuerdo entró en vigencia en diciembre de 2014. Para varias organizaciones no gubernamentales, el Tratado contribuirá para reducir la violencia global.
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120 delegaciones y organizaciones de la sociedad civil participaron en los cuatro días de la Primera Conferencia de Estados Parte del Tratado sobre el Comercio de Armas en México.
Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido, cinco de los principales exportadores de armas, ratificaron el Tratado. Sin embargo, Estados Unidos, mayor productor y exportador de armamento, firmó pero no lo ratificó. China, Canadá y Rusia, también grandes productores de armas, se rehusaron a firmar y ratificar el acuerdo.
Brasil, aunque haya sido uno de los primeros países en firmar el acuerdo, en junio de 2013, sigue con un proceso interno de ratificación. El texto está en análisis en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. Debe seguir aún hacia las Comisiones de Seguridad Pública y de Constitución y Justicia de Diputados antes, para después ser enviado al Senado. Después de la aprobación en el Congreso, el texto debe retornar para la adopción final por parte del Ejecutivo.
El Tratado prohíbe que los Estados transfieran armas convencionales y municiones a países en los cuales esas armas serán utilizadas para la práctica o la facilitación de graves abusos contra los derechos humanos, como son los casos de genocidio, delitos contra la humanidad o delitos de guerra. Los países están obligados a evaluar, antes de las transacciones, si las armas pueden contribuir a la violación de los derechos humanos. El objetivo es establecer normas comunes más restrictas para regular el comercio internacional y prevenir el tráfico ilícito o el desvío de armas. Sin embargo, el documento no altera leyes relacionadas con la compra y posesión de parte de los países miembros. Cada Estado debe adoptar sus propias medidas.
El acuerdo se aplica a carros de combate, vehículos blindados de combate, sistemas de artillería de gran calibre, aeronaves de combate, helicópteros de ataque, tanques de guerra, misiles y lanzamisiles, armas pequeñas y ligeras. Según el documento, la gran mayoría de los afectados por conflictos armados y por la violencia es civil, en particular, mujeres y niños. Las víctimas de esos conflictos precisan de una atención especial para su rehabilitación y reinserción socioeconómica.
Cifras
A pesar del secreto sobre las cifras del comercio mundial de armas, se estima que el valor gire en torno de los US$ 100 mil millones por año. Datos presentados por Amnistía Internacional señalan que, en 2010, esta cantidad era de aproximadamente US$ 72 mil millones y que haya, actualmente, 875 millones de armas de pequeño porte en circulación en el mundo.
En Irak y en Siria, por ejemplo, el armamento ha sido desviado hacia el Estado Islámico y otros grupos armados, facilitando ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, estupro y tortura, entre otras violaciones a los derechos humanos.
informador.com.mx
Se estima que el valor de las transacciones internacionales de armas esté cerca de los US$ 100 mil millones por año.



De acuerdo con Amnistía, algunos países han restringido la participación de la sociedad civil, realizando sesiones secretas a puertas cerradas. Para Marek Marczynski, jefe del programa de Seguridad, Policías y Fuerzas Armadas de la organización, excluir a la sociedad civil de las más importantes discusiones y no disponer para el público los informes anuales sobre las importaciones y exportaciones de armas significa que "los negocios seguirán como siempre”, con las transferencias de armas permaneciendo envueltas en secretos, minando el propósito del Tratado. "No debemos permitir que eso ocurra”, defiende.

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