11 de enero de 2013, 08:38La
Habana, 11 ene (PL) En sintonía con el comportamiento del fenómeno
mundial de la emigración, los cubanos que dejan su país lo hacen
fundamentalmente por causas económicas y familiares, cuestión
manipulada con fines políticos por Estados Unidos, expuso aquí la
experta Ileana Sorolla.
Las causas de la migración, excepto la primera oleada de emigrantes
comprometida con el régimen de Fulgencio Batista -derrotado por la
Revolución del 1 de enero de 1959- y los intereses del gobierno
estadounidense, son las mismas que impulsan la movilidad
transfronteriza de millones de personas en todo el mundo, afirma.
Sorolla, quien dirige el Centro de Estudios de Migraciones
Internacionales de la Universidad de La Habana, publica hoy en el
diario Granma la segunda parte de un análisis sobre el tema, poco antes
de la entrada en vigor el próximo lunes de nuevas medidas migratorias
en la isla caribeña.
Según la experta, el flujo de personas en
el planeta está asociado a "los enormes desafíos que enfrenta la
humanidad, derivados de la polarización de la riqueza que ha
profundizado la brecha entre los países del llamado Sur geopolítico y
aquellos que concentran los mayores recursos, el acceso privilegiado a
la información, el conocimiento y la tecnología".
Se trata del
resultado del saqueo sistemático y acumulativo de las riquezas
naturales y humanas de los países que hoy son los principales emisores
de migración internacional, precisa.
De acuerdo con Sorolla,
además de las causas económicas y las razones familiares, los cubanos
salen por otras motivaciones personales, asociadas a factores
histórico-culturales que "están en la raíz misma de la conformación de
nuestra nación".
Respecto al comportamiento de los emigrantes
una vez en el exterior, explica que la mayoría de los radicados en más
de 150 países mantienen vínculos normales con sus familiares y tienen
posiciones de acercamiento y respeto a su país.
Aumentan a
cifras récord sus visitas a la isla (unos 400 mil en 2011, según
fuentes oficiales) y la duración de su estancia en el exterior depende
cada vez más de los niveles de satisfacción de las expectativas que
alcanzan en las sociedades receptoras, agrega.
Sorolla señala
que cerca del 86 por ciento de los cubanos radicados en el exterior
viven en Estados Unidos, cuyo gobierno utiliza el tema migratorio como
arma política, a través de programas que estimulan la subversión
interna y el robo de cerebro.
Washington manipula sentimientos
y aspiraciones humanas en función de sus intereses y objetivos, obliga
al Estado cubano a protegerse y encontrar formas para preservar los
recursos humanos calificados, imprescindibles para el desarrollo del
país, estima.
La investigadora de la Universidad de La Habana
recuerda en su análisis la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano,
instrumento que estimula la emigración ilegal, el cual considera un
obstáculo para la normalización del flujo migratorio entre las dos
naciones.
El lunes 14 de enero entrarán en vigor en Cuba nuevas
medidas migratorias, que el gobierno de la isla caribeña califica de
una decisión soberana, enmarcada en la actualización socio-económica en
marcha y en la voluntad de estrechar lazos con la emigración.
Las normas eliminan el procedimiento de solicitud de permiso de salida
para los viajes al extranjero y del requisito de la carta de
invitación, así como extienden de 11 a 24 meses la permanencia fuera
del país sin perder el estatuto de residente.
También
posibilitan la salida de menores de 18 años previa autorización de sus
padres o representantes legales y permiten que los emigrados visiten
Cuba por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.
Además normalizan la entrada temporal de quienes emigraron ilegalmente
después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos, si han
transcurrido ocho años de su salida, y de igual manera amplían las
causas de repatriación. |
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