Acoso a un símbolo de cambio
Periódico La Jornada
Luiz Inácio Lula da Silva, el niño limpiabotas que llegó a
convertirse en el primer presidente de clase obrera de Brasil, es un
héroe para millones de brasileños y un símbolo del cambio en el mayor
país de América Latina.
El obrero metalmecánico y líder sindical de 70 años, quien gobernó
Brasil entre 2003 y 2010, encabezó un auge económico que impulsó al país
a la escena internacional y sacó a más de 40 millones de personas de la
pobreza.
Superó una infancia paupérrima en el noreste de Brasil y la migración
a los suburbios industriales de Sao Paulo; trabajó de limpiabotas y en
una lavandería antes de aprobar un curso que le consiguió un empleo en
una fábrica de automóviles.
Encabezó huelgas masivas contra la dictadura militar a
mediados de la década de los años 80, del siglo pasado. Lula de Silva
fue la voz del malestar de una clase obrera marginada en la mayor
economía de América Latina.
Con el regreso de Brasil a la democracia, Lula ayudó a formar el
Partido de los Trabajadores, en 1986, y fue el legislador que obtuvo la
mayor cantidad de votos.
Se postuló tres veces sin éxito a la presidencia, porque las clases
medias y altas lo consideraban un radical por sus diatribas contra la
élite económica.

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