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jueves, 4 de febrero de 2016

"Todos estos candidatos presidenciales en Perú son o de derecha o de ultraderecha"


Entrevista a Ricardo Napurí, ex senador y diputado constituyente peruano

M.H.: El motivo del llamado de hoy tiene que ver con el proceso electoral abierto en tu país donde hasta el pasado 10 de enero se podían inscribir las candidaturas presidenciales.
R.N.: Se inscribieron 19.

M.H.: El 10 de febrero deberán registrarse las listas parlamentarias, se estima que habrá alrededor de 2.600 candidatos para 130 lugares y el 28 de julio asumirán tanto los diputados como el nuevo jefe de Estado. Antes de entrar de lleno en el tema de las candidaturas, quiero referirme y consultarte por una situación, porque este proceso electoral se da en el marco de una crisis económica internacional que ha golpeado fuertemente la economía del Perú, se preveía un crecimiento anual del 4% ahora se habla de un 2,6% que sería uno de los más bajos de la región y el peor de los últimos años. Esto tiene que ver con la caída de los productos de exportación en el mercado mundial, pero hay otro fenómeno, el del Niño, que amenaza con lluvias, temporales, desmedido calor en los próximos meses; se espera un alza de no menos de 3° de la temperatura ambiente, un peligroso incremento de la emisión solar que afectaría severamente a la producción agrícola asolando campos, destruyendo cosechas y azotando aún más a regiones deprimidas, particularmente los sectores andinos. ¿Qué me podés comentar de esta situación que enmarca este proceso de elecciones presidenciales?
R.N.: Lo que has dicho es cierto, Perú es un país fundamentalmente minero, el 70% de los ingresos en divisas vienen de la minería, y si la minería cae como el resto de las materias primas, obviamente la suma inmensa que entraba en materia de exportación minera ahora se ha reducido a un 30 o 40%, con lo cual las consecuencias son previsibles, sobre todo en un país con liberalismo salvaje como es Perú.
¿Quién paga el costo de este hecho económico? Para hablar de las elecciones es necesario recordar brevemente qué cosa es Perú, un país que tiene más de 30 años de gobiernos de liberalismo salvaje, los gobiernos de Belaúnde, García, Fujimori, Toledo, nuevamente García, Ollanta Humala. Sobre todo el de Fujimori, diez años, de 1990 al 2000. Se llamó a su gobierno de democracia autoritaria porque se dio un autogolpe en 1992 con el mérito de haber derrotado a Sendero Luminoso, o sea a la insurrección, la guerra civil en el país y porque hizo un giro violento a una economía de liberalismo salvaje, además por ser un gobierno enormemente corrupto y un agente del imperialismo.
Pero también hay que decir que este es uno de los países de desarrollo desigual más profundo de América Latina, si tienes en cuenta que el 60% de los puestos de trabajo lo dan los pequeños propietarios y que los pequeños campesinos son los que aportan el 70% de los alimentos, ya tenés un hecho inusitado, tal es así que el autor del libro El Otro Sendero, Hernando de Soto, había dicho que el Perú tenía que empezar la acumulación capitalista a partir de la economía marginal, o sea, que la economía marginal es superior a la economía real.
Ese es el país que tenemos, el 40% son pobres absolutos en Perú, la marginación es total, el subempleo es del 60%. Las estadísticas por supuesto son tramposas, hablan del país oficial, los que tienen empleo pero no de los marginales que no entran en las estadísticas. Digo esto porque en la coyuntura electoral tenemos un hecho importante, el gobierno de Ollanta Humala se va derrotado porque subió con cierto apoyo popular, con esperanzas, porque se consideraba que era un gobierno de tipo chavista y las masas descreídas apostaron a este nacionalista que prometía ser diferente a los gobiernos reaccionarios anteriores, pero el hombre de un tibio chavismo en los primeros momentos en los que forjó su movimiento, se devino Lucio Gutiérrez, el coronel ecuatoriano que apoyado en las masas las traicionó al mes de haber asumido la presidencia. De tal manera, que es un gobierno que tiene apenas el 12 o 13% de apoyo popular.
En este cuadro hay otro hecho inusitado, casi propio del realismo mágico que es necesario mencionar, Alan García, que antes ganaba con el 40 o 50% se ha juntado con la candidata del PPC, Lourdes Flores, de ultraderecha, que fueron enemigos históricos, incluso en las elecciones.
Por otro lado, Keiko Fujimori tiene más del 30% de apoyo popular, esto merece un examen profundo, porque esta es una mujer casi analfabeta, hija de un dictador que está preso, por un gobierno corrupto, casi asesino, entreguista y, sin embargo, tiene 30% de votos cautivos. Es propio de la especificidad de estos países, ver por qué Fujimori a través de su hija puede tener esa cantidad de votos cautivos, al extremo que ella es potencialmente la posible ganadora de las elecciones si no se da un milagro.
El otro candidato es Pedro Pablo Kuczynski, un norteamericano peruano, nació de casualidad en Perú y vivió toda su vida en Estados Unidos; tiene el 11% y va subiendo su porcentaje. El otro es Acuña, un millonario al que llaman populista de derecha que quiere ser presidente, está asesorado ahora por el hermano de Altamira, Luis Fabre, que le ha cobrado 20 millones por la campaña electoral y va tercero en las encuestas, pretende llegar segundo y que a partir de la polarización con Fujimori llegue a ser presidente.
La otra candidatura visible en los diarios es la de Daniel Urresti, un criminal que fue ministro del interior de este gobierno, represor que está encausado no solamente por haber cometido actos homicidas en la represión en la guerra civil contra Sendero Luminoso, sino que como ministro del interior tuvo que ver con la represión en Cajamarca y en otros lugares, y va como vicepresidenta con Susana Villarán que fue alcaldesa de Lima y es una de las mujeres más importantes en la lucha por los derechos humanos, fue Secretaria general de la Secretaria de Derechos Humanos e integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA; con ese currículum da un golpe total y se presenta como vicepresidenta de un represor encausado y que es un genocida reconocido.
Lo último que ha salido en los diarios es que el padre del Presidente Ollanta Humala va como 2º vicepresidente de la candidatura de un desconocido de apellido Castillo que tiene un 1% de votos. O sea, si tenemos en cuenta la realidad de América Latina con su especificidad, esto es específico de lo específico y como señalaste, hay una tragedia de por medio, porque todos estos candidatos son o de derecha o de ultraderecha, todo se da en la rosca de gobiernos anteriores, reaccionarios y nuevos liberales a espaldas del pueblo, sobre el hecho fundamental de que las masas consideran a Ollanta Humala un traidor porque considerándolo un chavista ha devenido en un hombre del imperialismo norteamericano. Recordemos que Perú es un puntal de la alianza del Pacífico y el tratado del Transpacífico y ha firmado un tratado bilateral con Estados Unidos.
La izquierda política en los ’70 y ’80 fue expresión de la izquierda social
M.H.: Sin embargo la izquierda peruana supo ser muy fuerte hacia los años ´70 y ´80, se formó el Frente campesino estudiantil y popular, el FOCEP, que tuvo un caudal de votos importantísimo, 21% en la Asamblea Constituyente y posiblemente el apoyo haya sido mayor, pero se desconoce porque no se pudo fiscalizar. Inclusive muchos de los candidatos no estaban en Perú porque habían sido deportados.
R.N.: Yo entre ellos. Me enteré que fui elegido diputado estando exiliado en Francia.
M.H.: ¿Qué pasó con esa izquierda que tuvo referentes como Hugo Blanco, líder de los campesinos de Cuzco?
R.N.: Siempre hay causales, intentaré ser breve. Mencioné a Fujimori como un hito en la historia del Perú, no solo por ser un gobierno corrupto y reaccionario, sino porque él al derrotar a Sendero Luminoso, que había iniciado una guerra civil en el país con 70.000 muertos y 15.000 desaparecidos. Obviamente, el país se militarizó, Estados Unidos lo apoyó totalmente y devino luego el autogolpe, en lo que luego se ha llamado democracia autoritaria. Es muy importante porque hoy en América Latina está en curso un proceso parecido, las democracias débiles que le dicen a los gobiernos democráticos entre comillas, los protegidos que son un poco menos débiles y la autoritaria que es una semidictadura disfrazada con una forma democrática que es lo que Estados Unidos intenta establecer en el país y que en su momento fueron los ejes Brasil, Menem y, sobre todo, Fujimori.
Fujimori al derrotar a Sendero Luminoso derrotó a la izquierda institucional que era muy fuerte, no olvidemos que Izquierda Unida alcanzó la alcaldía en Lima, tenía regiones, senadores y diputados y que pudo ser la fuerza ganadora en las elecciones posteriores y no Fujimori, pero como se dividió un mes antes, se coló Fujimori y resulto electo.
Como mencionaste, Perú ha tenido diez años de presencia muy importante de la izquierda. Yo quiero hacer la diferencia entre la izquierda política y la social, en Perú lo importante fue la izquierda social, las masas, los campesinos, los pequeños propietarios, los trabajadores, las provincias que obviamente tomaron un ritmo de resistencia y rebeldía y nosotros fuimos una expresión política casi superestructural, por eso hubieron 37 diputados de izquierda en la Asamblea Constituyente y pudimos ser diputados o senadores debido al ascenso de masas, porque aunque hubiera decrecido todavía era importante.
Es importante tener en cuenta la izquierda social, porque a raíz de los procesos que se dan en América Latina hay que distinguir entre la crisis de los partidos profundamente superestructurales o rechazados y lo que se llama la izquierda social y los movimientos sociales que están presentes y tienen que luchar porque el sistema, las patronales y los gobiernos los agreden.
El protagonismo que hoy vemos en la escala social, ya entre nosotros tuvo un curso importante a través de una multiplicidad de expresiones, ya sea la autoorganización, los frentes populares, los de defensa, los votos, además de la posibilidad real de acceder al poder, de tal manera que si tomamos la realidad como estás señalando de América Latina, es importante decir que hay que trabajar sobre Perú porque es un ejemplo importante en muchos sentidos de la peculiaridad de América Latina de múltiples experiencias, que ahora se van a repetir en formas diversas en estos momentos en que las patronales se encuentran a la ofensiva.
M.H.: Y en la actualidad, corriéndonos del panorama político e institucional que acabás de desarrollar, ¿cómo se expresan esos movimientos sociales?
R.N.: En nuestro tiempo era más fácil, porque se expresaban a través de asambleas populares, que hay que aclarar que no eran las típicas de Argentina, había representantes de movimientos sociales, partidos, campesinos, siempre con una expresión multisocial de frente único de clase y tenían tanto poder que a veces tenían que ser reprimidas con el ejército, además los frentes que defendían los intereses del pueblo eran organismos autoorganizados de poder dual embrionario.
En esos diez años se dio un cambio de relación de fuerzas entre las clases. Ahora, en la realidad actual eso no ocurre en Perú ni en América Latina, porque los movimientos sociales tienen otras características, ha habido toda una idea casi subjetiva de que los movimientos sociales eran la respuesta al fracaso de los partidos y que estábamos ante una nueva manifestación de poder social y ahora tenemos el ejemplo de que estos movimientos sociales existen, son la base de la sociedad civil militante, son el meollo de las respuestas populares que van a dar los trabajadores y los que viven de su fuerza de trabajo, a la dirección actual. Pero tenemos que ver también la realidad de América latina para comprender que esos movimientos sociales no crean poder estatal, crean rebeldías que pueden crear revoluciones pero no poder estatal, de tal manera que si pensamos la realidad de América Latina hagámoslo en un sentido de praxis crítico-práctica. Tenemos toda esa realidad de la Revolución Mexicana para ver cómo hay en América Latina ejemplos que van a determinar incluso las características de la nueva resistencia popular ante la agresión del imperialismo y las fuerzas reaccionarias en este momento en que se tiran abajo a los llamados gobiernos populistas o de centroizquierda.

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