Entrevistas
a participantes en el Encuentro Internacional “La economía de los
trabajadores”, celebrado en Joao Pessoa (Brasil) del 9 al 12 de julio
(II)
El Encuentro
Internacional “La economía de los trabajadores”, surgió como un espacio
de intercambio entre académicos, militantes y trabajadores acerca de
los problemas y las posibilidades de la autogestión y la regeneración
de un proyecto político, económico y de sociedad por parte de la clase
trabajadora y los movimientos sociales, así como debatir críticamente
las prácticas de investigación académica en estos temas.
He aquí algunas de sus voces. (II Parte)
Celia Pacheco, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Dpto. de Sociología, México)
MH:
Estamos participando del IV Encuentro Internacional de fábricas
recuperadas en Joao Pessoa, Brasil, pero tengo entendido que el mismo
fue precedido por un pre-encuentro en México.
CP: Lo
organizamos en junio en la Universidad Obrera en la ciudad de México,
participaron treinta ponentes en su mayoría de organizaciones de
trabajadores.
MH: ¿Cuál es el presente de las empresas recuperadas por sus trabajadores en México?
CP:
No son tantas como en el Cono Sur, sin embargo hay algunas que ya
tienen varios años y son muy importantes, sobre todo, la empresa
Pascual que es una refresquera que ya tiene unos treinta o más años de
haber sido recuperada por sus trabajadores. Es el mismo caso que hemos
visto aquí reproducirse muchas veces de una empresa que empieza a tener
deudas con sus trabajadores, a pedirles que tengan paciencia, que les
van a pagar más adelante, hasta que llega un punto en que cierra.
Entonces los trabajadores tomaron la empresa, disputaron la marca, que
fue muy importante, y el dueño la pierde, quien por cierto es el mismo
de los Jugos del Valle y así los trabajadores conservan la producción
de refrescos a partir de frutas naturales. Han tenido muchísimo éxito.
Otra empresa muy importante es la cementera Cruz Azul que es una cooperativa.
MH: Incluso tiene un equipo de fútbol.
CP:
Así es y de hecho también toda una ciudad, alrededor de la fábrica, que
depende de la producción de cemento. Tienen un consorcio enorme. El
éxito los lleva a tener competencia de índole capitalista y, poco a
poco, a tener problemas para conservar los ideales, los principios
cooperativos, a tener problemas de funcionamiento, a perder algunos de
los trabajadores la ética, empezando a buscar beneficios particulares.
En verdad no ha sido para nada sencillo.
Otra muy importante
es la fábrica de llantas Euskadi. La filial mexicana aparece un día
cerrando y los trabajadores no lo permiten y empezaron con un
movimiento nacional que luego se internacionaliza ya que la sede
central se encuentra en Alemania. Hacen vínculos con los trabajadores
de ese país y otros, y al cabo de una lucha de algunos años logran
ganar y se quedan con la maquinaria, la planta y la producción. Al día
de hoy es una fábrica autogestionada que tiene vínculos con el sector
llantero en EE. UU., con Continental, por ejemplo.
En un
documento filmograbado que trajimos a este Encuentro hay
participaciones de estas experiencias, incluso un debate en torno al
tema del socialismo.
Cruz Azul no participó en el Encuentro
mexicano, pero Pascual y la empresa de neumáticos, que ahora se llama
Tradoc (Trabajadores de Occidente), que se encuentra en la zona del
Bajío, en México, sí lo hicieron.
MH: ¿Qué conclusiones sacaste de este Encuentro?
CP:
Primero, el crecimiento. El primero se llevó a cabo en 2007 y al día de
hoy ha crecido la participación, la cantidad de ponencias, los países,
también los ejemplos se han multiplicado, los desafíos y los problemas.
Las experiencias en el terreno de la reflexión han llevado a tratar de
encontrar otros marcos teóricos y bibliografía más adecuada para
explicar estos fenómenos.
Por otra parte, el conocimiento
directo a través de los propios trabajadores es el mejor elemento que
se puede tener para un grupo de académicos interesados, como es mi
caso. Alimentar esa reflexión, actualizarla y ponerla a tono, sobre
todo para los países latinoamericanos, que necesitamos desarrollar
nuestros propios debates e interpretaciones, pero no a partir de lo que
ocurre en otras partes del mundo como antaño, sino de lo que está
ocurriendo en las realidades paralelas que son un enorme laboratorio de
experiencias, no solo productivas, sino también auto-creativas,
innovadoras y con aspectos socio-culturales de cambio radical. Nos
parece que por ahí está surgiendo algo nuevo.
La experiencia acumulada permite que las nuevas no empiecen de cero
Anael Rieiro:
Vengo de la Universidad de la República, Uruguay. Soy la coordinadora
de la Unidad de Extensión de la Facultad de Ciencias Sociales. Además,
soy socióloga e investigadora de la facultad.
MH: ¿Cuál es la actualidad de las empresas recuperadas en Uruguay y la vinculación con la Universidad?
AR:
Podríamos decir que estamos armando el vínculo. Hace años que venimos
aportando, pero la realidad de la Universidad es que funciona muy
fragmentada, por ejemplo, las investigaciones a nivel de proyectos y
las distintas cátedras, con muchos compartimentos, parecido a lo que
ocurre en la Universidad argentina. Estamos tratando de hacer confluir
todos los esfuerzos que están separados a través de estudiantes, tesis,
extensión, investigación y docencia, que están desarticulados, para
generar un vínculo más coherente, de acumulación.
En relación
a las empresas recuperadas estamos en una coyuntura especial dado que
se creó el Fondes (Fondo de Desarrollo) hace tres años en el gobierno
del Frente Amplio, que es un fondo de crédito bastante fuerte
conformado por el 30% de las ganancias del Banco de la República donde
se le da prioridad a los emprendimientos autogestionarios.
Se
han cubierto ocho propuestas grandes como la de la ex Pluna. La semana
pasada a una empresa ceramista le otorgaron U$S 10.000.000. Se trata de
un contexto nuevo y la mayoría de los proyectos financiados son
empresas recuperadas.
El fondo también contempla la
financiación de empresas nuevas, pero los proyectos presentados hasta
ahora son de empresas recuperadas.
Hubo una etapa previa de
diez años en la que pudieron sobrevivir, con un montón de aprendizajes
y ahora pasaron a una etapa en que esa precariedad tine un apoyo
crediticio que implica nuevos desafíos.
MH: ¿Cuál es tu primera impresión del Encuentro que está finalizando hoy en Joao Pessoa?
AR:
Fue muy positivo por la búsqueda del intercambio de experiencias de los
distintos países latinoamericanos, si bien han participado también
España y Sudáfrica. Se fortalece mucho el vínculo viendo cuál es la
realidad, las políticas públicas de los emprendimientos en Brasil,
Argentina, Uruguay, Venezuela, Cuba, etc.
Esa perspectiva,
así como hablaba de la Universidad, permite fortalecer el
relacionamiento. Sin duda, la experiencia acumulada permite que las
nuevas no empiecen de cero, sino que puedan aprovechar el camino
recorrido desde hace más de diez años. Hay mucho aprendizaje, lo que
falta es la síntesis para acumular y potenciar los nuevos
emprendimientos.
La tarea estratégica es recrear el socialismo, respondiendo a las nuevas realidades
MH:
Con Silvia Díaz, una de las primeras legisladoras trotskistas en
Argentina, en este momento representando a FACTA (Federación Argentina
de Cooperativas y Trabajadores Autogestionados) y concluyendo una de
las presentaciones más profundas del Encuentro que ha tenido un alto
nivel en cuanto a las propuestas y análisis. Ya se va cerrando, ¿qué
podés rescatar?
SD: La participación de
representantes de organizaciones cooperativas y también de trabajadores
en relación de dependencia de muchos países de nuestra América Latina,
también de España que está viviendo un proceso importante como
experiencia para todos. Además del caso de Venezuela y el propio
Brasil. Juntar a todas esas experiencias, poder reflexionar juntos, fue
un logro muy importante.
También creo que como producto de
eso se han instalado temas, preocupaciones y algunos aportes para dar
esa gran respuesta que tenemos que ir armando con los trabajadores y
los sectores populares de todo el continente y más allá. Así que lo
considero como un aporte, un paso en el camino de esa búsqueda que es
tan importante.
MH: En tu exposición retomaste
conceptos de la conferencia que diera Ricardo Antunes en la noche del
miércoles y también señalaste enfáticamente que se consideraban
trabajadores.
SD: Insistimos en esta última
definición porque dentro del movimiento cooperativo hay miradas que
respetamos pero no compartimos que consideran al asociado a una
cooperativa una mezcla de empresario y trabajador.
Nosotros
creemos que somos trabajadores que autogestionamos nuestras empresas.
Es algo muy distinto. Somos parte de la clase trabajadora. Esa
confusión que somos medio empresarios puede llevar, como acá se señaló,
a ser un salvavidas de un capitalismo en crisis, haciéndonos cargo de
los sectores menos rentables y terminar autogestionando la pobreza. No
aceptamos eso, nosotros somos trabajadores y tratamos de unir a todos
los trabajadores autogestionados o en relación de dependencia para
luchar por la transformación de conjunto en nuestros países y
sociedades para que un trabajo digno nos permita que derechos como la
salud y la educación se hagan realidad para el conjunto del pueblo.
En relación a Ricardo Antunes me pareció muy importante cuando planteó
que la tarea estratégica, de fondo, ante esta brutal crisis que el
capitalismo descarga sobre los trabajadores, con más precarización
laboral, con más miseria, es tratar de buscar un proyecto que supere al
capitalismo. En su intervención rescató volver a decir socialismo con
toda la fuerza, pero que va a haber que reinventarlo porque no se trata
de copiar experiencias que tienen cosas rescatables pero que alcanzaron
sus límites y enriquecerlas tomando en cuenta las nuevas realidades que
vive el mundo, el desarrollo tecnológico y la propia conciencia de los
trabajadores. Me pareció muy bueno volver a reafirmar el socialismo
pero al mismo tiempo hacer una apelación a la creatividad de los
pueblos, a todos nosotros para recrearlo respondiendo a las nuevas
realidades
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