La carta dice así:
El Chipotón, 10 de Junio de 1928.
Grande estimado maestro y amigo:
Con profunda sorpresa leí en Ariel del 1° de Mayo último, sus palabras
editoriales, relativas al peligro en que se halla la integridad
territorial de Honduras, en lo que respecta a la cuestión de límites
con Guatemala. Tanto sus palabras, como las que reproduce del editorial
de El Cronista de esa ciudad, hicieron que sintiera por un momento
helada mi sangre. Pronto comprendí que personajes de la política
imperialista yanqui, son los atizadores de esta hoguera
centroamericana.
En estos instantes me preocupan más las graves
dificultades entre ustedes, los dirigentes de Centro América, o sea la
Patria Grande, que la causa que yo mismo estoy defendiendo con mis
pocos centenares de bravos; porque me convenzo que con nuestra firmeza
de ánimo y el terror que hemos logrado sembrar en el corazón de los
piratas, nuestro final será evidente, mientras tanto que ustedes están
rodeados de patricidas que siempre andan al olfato de las causas
grandes, para dejar en ellas la semilla de la traición.
En
nombre de Nicaragua, de Honduras, de Guatemala y en nombre de Dios,
querido amigo mío, yo le suplico a usted y a todos los hombres de
entendimiento y claro patriotismo de América Central, traten de evitar
por todos los medios posibles, el acaloramiento de ánimos y la ruptura
de nosotros mismos. Ustedes están en la obligación de hacer comprender
al pueblo de América Latina, que entre nosotros no deben existir
fronteras y que todos estamos en el deber preciso de preocuparnos por
la suerte de cada uno de los pueblos de la América Hispana, porque
todos estamos corriendo la misma suerte ante la política colonizadora y
absorbente de los imperialistas yanquis. Las bestias rubias están
colocadas en uno de los extremos de la América Latina y desde allí
observan ávidas nuestros movimientos políticos y económicos: ellos
conocen nuestra ligereza de carácter y procuran mantener latente entre
uno y otro país nuestros graves problemas sin resolver. Por ejemplo, la
cuestión de límites entre Guatemala y Honduras, entre Honduras y
Nicaragua: el asunto canalero entre Nicaragua y Costa Rica, la cuestión
del Golfo de Fonseca entre El Salvador, Honduras y Nicaragua; la
cuestión de Tacna y Arica entre Perú y Chile. Y así por el estilo, hay
un encadenamiento de importantes asuntos en resolución entre nosotros.
Los yanquis nos tienen bien estudiados y se aprovechan de nuestro
estado de cultura y de la ligereza de nuestros caracteres para hacemos
peligrar siempre que a los intereses de ellos conviene.
Tomando como se debe, por lema las frases anteriores, los yankees sólo
pueden venir a nuestra América Latina como huéspedes; pero nunca como
amos y señores, como pretenden hacerlo. No será extraño que a mí y a mi
Ejército se nos encuentre en cualquier país de la América Latina donde
el invasor asesino fije sus plantas en actitud de conquista.
Sandino es indohispano y no tiene fronteras en la América Latina. Sin
más que recomendarle por ahora, querido maestro, le envío mi corazón,
con el cual le hablo en esta carta.
Patria y libertad.Augusto C. Sandino
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