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sábado, 26 de diciembre de 2009


El 2010: América Latina en Movimiento

( Sobre Bolivia, Chile y Uruguay )

Publicado en el Periódico Machetearte No.1498

Por Alfredo Velarde

Termina el convulso año de 2009 para América Latina y México con tres indicios inequívocos de que nuestra región, geopolíticamente hablando, se encuentra en movimiento y mostrando las señales cruzadas que singularizan a sus respectivas luchas de clases, aunque su correlación de fuerzas, por el momento, se manifieste en lo electoral. De sus resultados, no se requiere ser prestidigitador para avizorar un escenario en ruta hacia el 2010 revuelto y en tensión por los asuntos que, del Río Bravo a la Patagonia , nutren a las movilizaciones que -de derecha a izquierda- se manifiestan en el efervescente ágora social que confronta a los distintos proyectos que se disputan, no sin antagonismos, la hegemonía política en los distintos estados-nación que conforman al cono sur. Veamos un breve recuento de tres hechos recientes en contradicción aparente y real entre sí.

En Bolivia , por ejemplo, la hegemonía del proyecto que representa y encabeza Evo Morales , vio durante las postrimerías del año que concluye, el refrendo de su ahora más clara mayoría electoral ampliada hasta más del 62% en la intención del voto, pese a los todavía muy discretos alcances de las promesas indigenistas que gravitaron a lo largo y ancho de su primer periodo gubernamental como un inédito presidente indígena en la historia boliviana y andina, para cristalizar una propuesta de gobierno que si bien detenta la enorme cualidad de haberse erigido como alternativa factible frente al depredador neoliberalismo económico capitalista y sus indubitables latrocinios, no ofrece todavía, sin embargo, cuentas tan claras para los propósitos refundadores del plurinacional Estado unitario, social y económico de “socialismo comunitario” , en los términos formulados por su novísima constitución política .

Pese al encono ultramontano del falso autonomismo criollo, de parte de la rampante derecha terrateniente que persiste con beligerancia configurando condiciones de inestabilidad política en las regiones que conforman la reaccionaria media luna territorial, el electorado decidió con sensatez darle tiempo al proyecto evista, pese a que parece repetir, como una calca, las tentaciones reeleccionistas de aspiración vitalicia como las que tutela en la Venezuela bolivariana el presidente Hugo Chávez , como un claro aliado regional de Evo. En lo aparente, los llamados “gobiernos progresistas” , no parecen haber advertido los riesgos de una propuesta política que, para ser verdaderamente alternativa, debiera ponderar la conveniencia de renovar permanentemente los liderazgos políticos, so riesgo de desgaste y hastío de sus bases populares de soporte.

En Chile , en sentido contrario a la votación boliviana que refrendó al gobierno de “centro-izquierda” de Morales, el cansancio del electorado austral ante los contradictorios zigzagueos de la formalmente hablando “socialista” presidenta Bachelet , que muchos creían curado de cualquier devaneo conservador por la dramática experiencia que dejó el golpismo criminal del general Augusto Pinochet , determinó la declaración de luces ámbar preventivas por el preocupante triunfo del magnate derechista y conservador Sebastián Piñera , haciendo válidos los previos sondeos de opinión. Afortunadamente, el empresario derechista Piñera, no obtuvo la mayoría absoluta con el 44% de los sufragios en su favor, frente a un rezagado contendiente oficialista, más moderado que la propia Bachelet, el democristiano Eduardo Frei de la oficialista fórmula Concentración Democrática y que alcanzó un 29.6 de los sufragios que, en solitario, se antojan pocos frente a su derechista rival para la segunda vuelta electoral.

El panorama se complica, en virtud a que el aspirante independiente de izquierda (menos moderado que Bachelet), Enríquez-Ominami , pese a haber capturado poco más del 20% de los votos, descartó cualquier alianza para la segunda vuelta, condenando al democristiano Frei, a aglutinar su voto junto al 6% del allendista de la coalición gobernante Jorge Arrate . Tal escenario, por ende, aunque nada esté decidido, supone una segunda vuelta electoral sumamente cerrada y alerta de los riesgos que una mala administración de izquierda perfila, por muy progresista y de avanzada que se presente un gobierno como el fallido y represor de estudiantes, como lo fue el de Bachelet.

En Uruguay , quien puso la nota, indudablemente, fue el líder histórico de los Tupamaros , José Mújica y quien junto al legendario guerrillero Raúl Sendic , fundara el MLN y más tarde, el Frente Amplio a fin de desarrollar la lucha armada que lo condujo a su larga experiencia carcelaria en el primer tercio de la década de los sesenta en que tal opción fuera derrotada por la represión a la que sobrevino una cruenta dictadura militar. Lo singular del esperanzador resultado electoral uruguayo, es que configura una definición electoral más a la izquierda que la del propio médico Tabaré Vázquez , el cual, pese a su fama democrática de izquierda, fue efectivamente más demócrata que izquierdista y caracterizó a su periodo presidencial como uno lejos de las estridencias y los radicalismos que a muchos decepcionó tanto por su bajo perfil.

Al regocijo del triunfo de Pepe Mújica , debe sucederle la mesura, pues ya son varias las “presidencias progresistas” en el cono sur, que una vez que llegan al poder se sustantivan en él y concertan un gobierno que se aleja de cualquier definición rupturista o anticapitalista. El ejemplo brasileño de Lula , al respecto, es ya casi proverbial. En cualquier caso, el arribo de Mújica destaca porque es, indudablemente, aquel con cartas credenciales más radicales, de extracción popular como el que más y de quien se sabe (de lejos), es muy honesto. Será una muestra empírica que está llamada a demostrar, por fin, de qué está hecha la izquierda latinoamericana que emergerá en las postrimerías de la primera década del siglo XXI. ¿Será Mújica la definición izquierdista que tanta falta le hace al estado de ánimo latinoamericano para cristalizar su diferido proyecto emancipador? ¡Ya veremos, dijo un ciego!

De Honduras, Colombia y México, me ocuparé en otro espacio.