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viernes, 1 de junio de 2018

Las elecciones presidenciales en el México neoliberal: tres (posibles) escenarios


En las elecciones presidenciales de México, que se efectuarán el 1º de julio de 2018, compiten tres coaliciones formalmente constituidas y que son: "Juntos Haremos Historia" que postula al candidato opositor Andrés Manuel López Obrador impulsada por los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES); la coalición "Por México al Frente" que postula la candidatura del panista de derecha, Ricardo Anaya, integrada por los partidos Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Movimiento Ciudadano (MC). Por último, la coalición oficialista del PRI-gobierno llamada "Todos por México" integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (PANAL) que postula a un ex-secretario de Hacienda, Antonio Meade, que sirvió tanto en los regímenes del PRI como del PAN y a quien se le adjudica ser el "padre del gasolinazo" que provocó inflación y deterioro de los ingresos de la mayoría de la población. Además figuran dos candidatos supuestamente "independientes": un ex-priista "gobernador con licencia" del Estado de Nuevo León apodado "El Bronco" cuya campaña electoral está centrada en "cortarle las manos a los corruptos", y la despistada esposa de un ex-presidente de México que "renunció" a su candidatura antes del segundo debate presidencial que se efectuó en la ciudad de Tijuana el 20 de mayo de 2018.
De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE) con un padrón electoral de 89,1 millones coimputados, se votará para elegir a 8 gobernadores, 1 jefe de gobierno de la CDMX (ahora llamado gobernador), 128 senadores y 500 diputados. Asimismo se elegirán autoridades para 1.597 ayuntamientos, 184 concejales y 16 alcaldías. La Ciudad de México, que es la entidad con la segunda mayor lista nominal de electores (7 millones 64º mil), elegirá Jefe de Gobierno, diputados al Congreso Local, 16 alcaldes y 10 concejales.
Contexto: crisis estructural del capitalismo dependiente mexicano
Mientras que el crecimiento económico de México durante el llamado "desarrollo estabilizador" (1954-1976) fue superior a 6% promedio anual, entre 1982-2017 el PIB promedió 2.36% anual. Durante el régimen panista de Vicente Fox (2001-2006) el crecimiento promedio fue de 2.3% y durante el siguiente de Calderón (2007-2012) de 1.93%; entre ambos dicho crecimiento alcanzó 2.11%, para volver a descender durante el actual régimen priista de Peña Nieto (2013-2017) en el orden promedio anual de 2.12%. De esta forma durante los regímenes plenamente neoliberales del PRI y del PAN, el PRIAN (1982-2017) el crecimiento económico medido por su PIB francamente declinó y se situó por debajo de un tercio de aquel promedio histórico.
En este contexto los primeros que perdieron son los empleos cuyo déficit alcanza proporciones gigantescas si consideramos que por cada punto del PIB que se pierde, con él se eliminan alrededor de 1 millón de puestos de trabajo a los que hay que agregar los que no se crean al influjo del crecimiento natural de la población calculados en alrededor de un millón 500 mil cada año. Hay que observar, lo que oculta sistemáticamente el gobierno, que los empleos creados durante los regímenes neoliberales en una gran proporción son de naturaleza precaria: temporales, con o sin derechos sociales y sometidos a altas tasas de explotación y rotación de la fuerza de trabajo. De aquí el enorme desempleo existente en el país que organismos independientes como el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM sitúan en más de 20% de la PEA; la extendida pobreza "normal" y extrema; los bolsones poblacionales de la informalidad que cubren 60% de la PEA (52 millones 866 mil personas en 2017) que trabaja en condiciones precarias e inhumanas fundamentalmente en la calle; el crecimiento de la violencia, de la inseguridad y de los grupos delictivos, entre otras taras propias del capitalismo dependiente mexicano que su dinámica económica y política no hace más que recrear y amplificar día a día ante la corrupción e impunidad de las autoridades y sus partidos políticos que constituyen la partidocracia del poder.
Una de las consecuencias dramáticas de esta situación tanto para México como, principalmente, para millones de trabajadores, es su emigración forzosa en modalidad de indocumentados (alrededor de 12 millones) a Estados Unidos donde son vejados, humillados, superexplotados, discriminados, abusados y deportados bajo la total indiferencia de las autoridades mexicanas y de Estados Unidos.
Los salarios son la otra variable castigada por el régimen neoliberal dependiente mexicano: los reales y su poder adquisitivo tienen una curva descendente desde 1976 y en la actualidad son más bajos que en China y que en otros países pertenecientes al mundo subdesarrollado de Asia, de América Latina y de los países africanos. Este es uno de los secretos de los privilegios de que gozan las clases dominantes en México y los altos y medianos funcionarios, burócratas y políticos del régimen partidocrático mexicano.
Este régimen neoliberal cuida celosamente las sacrosantas "variables macroeconómicas" como la tasa de ganancia que es altísima para las gigantescas empresas transnacionales monopólicas que operan en el país y que prácticamente controlan todos los flujos y ciclos de la economía mexicana: desde el capital dinero y productivo, hasta el capital mercancías, con énfasis en las importaciones y las exportaciones que controla prioritariamente el capital internacional. A cambio el pueblo y los trabajadores reciben un mayor endeudamiento externo que es de los más altos de América Latina: en 2017 la deuda pública alcanza 46.2 del PIB al cierre de 2017 según la Secretaría de Hacienda y las proyecciones bajo la política neoliberal es que siga creciendo sobre todo para pagar apenas los intereses del capital principal, lo que provoca un constante déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos el cual, con la entera complacencia del FMI y de la burocracia política del país, es contrarrestado mediante incrementos de los impuestos a la población, aumentos a los precios de las gasolinas mayoritariamente importadas a pesar de ser México un país petrolero y de la energía eléctrica de consumo popular, la severa aplicación de políticas de austeridad social y de recortes al presupuesto público en el renglón social en materia de educación, salud, vivienda, alimentación, pensiones y jubilaciones, junto con la aplicación de sendas reformas llamadas estructurales: laboral, energética y educacional entre otras inscritas en la lógica de la privatización y de la reproducción del capital.
Este es el marco socio-económico del actual proceso electoral mexicano que habrá de elegir presidente de la república, senadores y diputados, 5 gobernadores y al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México para los siguientes seis años.
Las coaliciones o alianzas electorales
De antemano planteamos que ninguna problemática del país en el plano social, económico y político se va a resolver mediante un proceso electoral y mucho menos con el triunfo de alguna de las mencionadas coaliciones que se desenvuelven en el marco del capitalismo neoliberal, dependiente y subdesarrollado que prevalece en México. Y no lo va a hacer simplemente porque, independientemente de los planteamientos de los aspirantes presidenciales que generalmente van dirigidos a granjearse el apoyo de los grandes capitales y monopolios nacionales e internacionales y, por supuesto, el de Estados Unidos, y menos el del pueblo, esencialmente ninguno atenta, ni modifica, el sistema capitalista sustentado en el régimen jurídico-político-institucional de propiedad privada de los medios de producción, de la tierra, de los recursos naturales y en la explotación de la fuerza de trabajo (que son los pilares del modo de producción capitalista universal) en cualquier orden macroeconómico y político: sea el neoliberal o el proteccionista (neo) desarrollista que son los que compiten en el México neoliberal y en los países latinoamericanos de manera predominante.
El carácter de las elecciones
En lo referente al presidente de la República su elección rutinaria ocurre formalmente cada seis años y siempre bajo el férreo control del gobierno en turno mediante un ente electoral que hasta la fecha controla (antes fue el Instituto Federal Electoral y hoy el Instituto Nacional Electoral). Se puede afirmar que el fraude es el eje histórico del proceso de la elección junto con la compra millonaria de votos, el acarreo forzoso de las bases electorales del partido, el miedo, la violencia y el uso masivo de los medios corporativos de comunicación cuyo objetivo es imponer a la ciudadanía el candidato a modo elegido por el gobierno a través de lo que se conoce como el "dedazo" del presidente en funciones. En ese sentido el régimen político mexicano es tan antiguo y carcomido como en los mejores tiempos del llamado nacionalismo revolucionario que transcurrió bajo la hegemonía política de los dinosaurios del PRI-gobierno.
En este contexto cabe prever tres escenarios que pueden ocurrir en la actual contienda electoral donde, hay que mencionar, en el promedio de las encuestas el candidato que se encuentra fuera de la "mafia del poder" lleva la delantera por alrededor de 20 puntos en promedio por encima del candidato de la derecha que se mantiene en segundo lugar y por encima del candidato del oficialismo.
Un factor importante, que al final pudiera ser estratégico, es la influencia del Departamento de Estado en las elecciones mexicanas que hasta ahora ha sido acotado y discreto, pero que no por ello deja de ser preocupante dados los antecedentes en otras coyunturas electorales donde Estados Unidos ha terminado por ser determinante como en las pasadas elecciones de Honduras (26 de noviembre de 2017) donde operó un golpe de Estado mediado por el estado de sitio y la represión para imponer al impopular y repudiado candidato oficial que era el mismo presidente de la República, Juan Orlando Hernández. Dicha intervención se dio para destituir al presidente Manuel Celaya de ese país en 2009 y, más adelante, con la destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, en 2012. El golpe de Estado judicial en Brasil que depuso a la presidenta Dilma Rousseff contó con el beneplácito tanto de Estados Unidos como de la OEA y de la mayor parte de los gobiernos de derecha, entre los que figura de manera sobresaliente el gobierno mexicano que encabeza el llamado "Grupo de Lima" creado bajo patrocinio norteamericano con el fin expreso de derrocar al gobierno legítimo y constitucional de Venezuela. En este contexto no hay argumentos sólidos para sostener que esto no pudiera ocurrir en México en la hipótesis del triunfo del candidato opositor al oficialismo y a la derecha.
Posibles escenarios
Escenario 1.
Este escenario, el menos probable en virtud de los antecedentes de la historia electoral de nuestro país caracterizada por el fraude y la manipulación del proceso electoral por el gobierno en turno, supondría, de ser certeras la mayoría de las encuestas, el triunfo del candidato de MORENA y de los partidos del Trabajo (PT) y de Encuentro Social (PES), Andrés Manuel López Obrador, quien sería elegido por primera vez después de dos intentos fallidos en el año 2006 y en 2012 cuando se impuso al actual presidente de la República Peña Nieto. En este hipotético escenario esto implicaría no solamente la acción electoral y de la campaña de la coalición que ampara dicha candidatura, sino una extendida movilización popular y ciudadana en defensa del voto antes y después de la elección. Significaría, también que la gente ya habría aprendido la lección respecto al pasado caracterizado por la imposición y la secuencia a toda costa de los gobiernos priistas desde la época de la Revolución Mexicana, tal vez con la excepción del triunfo del general Lázaro Cárdenas en 1934 quien gobernó hasta 1940. Desde entonces, es decir desde el avilacamachismo (1940-1946) hasta el año 2000, gobernó el PRI cuando cedió el poder presidencial por primera vez a un personero distinto de ese partido y que fue el señor Vicente Fox candidato del derechista Partido Acción Nacional de naturaleza social-cristiano. En el siguiente sexenio fue impuesto, mediante fraude electoral, el panista Felipe Calderón (2006-2012) quien, a la par, le pasó la estafeta presidencial al actual presidente del PRI, Peña Nieto, quien utilizó masivamente la compra multimillonaria de votos con toda impunidad y corrupción a través de tarjetas de crédito, entre otros instrumentos fraudulentos.
Este escenario, como dijimos difícil e improbable debido a las circunstancias indicadas, por vez primera elegiría como presidente a un candidato diferente al que se conoce como perteneciente al PRIAN (la suma del PRI y el PAN a la que ahora se agrega el PRD) y que expresa la simbiosis entre el viejo partido priista y el derechista de Acción Nacional (PAN), este último ahora amalgamado con el otrora partido de "centro-izquierda" denominado Partido de la Revolución Democrática (PRD), quienes juntos postulan al candidato panista de derecha Ricardo Anaya involucrado en investigaciones penales de lavado de dinero y de corrupción, además de ser uno de los principales promotores y partidarios de la privatización energética.
Hay que indicar también, por último, que muchas estimaciones proyectan que el partido opositor (MORENA) tendrá mayoría en el Congreso de la Unión en el que lastimosamente el PRI caería hasta la tercera posición como un resultado del castigo por parte de la indignada y empobrecida población mexicana que cada vez más desahucia a los gobiernos neoliberales.
Escenario 2.
Vislumbramos un segundo escenario contradictorio y complejo. En éste el candidato de la derecha del PAN y del PRD, Ricardo Anaya, gana la elección mediante un acuerdo estratégico con el gobierno de Peña Nieto y su candidato, Antonio Meade (quien ocupa el tercer lugar en el promedio de las encuestas), utilizando todos los medios a su alcance legales y extralegales como la compra masiva de votos, la guerra sucia contra el candidato puntero, el uso de los recursos del Estado en materia social hacia la población para utilizar su voto en su beneficio; diseño y difusión de spots en los medios de comunicación corporativos para introducir el miedo, la tesis del desastre y otras mentiras similares, con el fin de apartar a la población de la posibilidad de orientar su voto al candidato puntero y, de esa manera, hacerlo hacia el candidato panista. Así, por lo menos se neutraliza al ciudadano y lo ubica en el espectro abstencionista de la población. Aquí el acuerdo estratégico entre ambos personeros del gobierno federal y su candidato y del partido de la derecha consistiría en "dividirse el pastel": el poder y los puestos en el gobierno, una vez que haya concluido la elección presidencial para, como ha sido siempre en el régimen autoritario mexicano, adjudicarse los empleos, influencias y prebendas en las distintas instancias de gobierno (como secretarías de Estado, direcciones de instancias gubernamentales, jefaturas locales y comisiones específicas, alcaldías, etcétera); en el gabinete presidencial, así como en el jugoso reparto de curules millonarias en el Congreso de la Unión.
Evidentemente tanto en este caso como en el siguiente, pudiera haber impugnación de la elección presidencial por parte de quienes pierdan (tentativamente por parte de la Coalición de Morena) y la instancia que tendría que decidir el resultado de la elección sería el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como ocurrió en 2006 cuando este avaló y ratificó el triunfo del panista Felipe Calderón.
Escenario 3.
Este escenario, siempre en función del objetivo estratégico de afianzar el triunfo del PRIAN, tendría como premisa que el beneficiario de la candidatura a la presidencia fuera el candidato oficial del PRI, Antonio Meade, al que todas las encuestas, incluso internacionales, ubican en el tercer lugar muy lejos del candidato puntero, lo que dificulta con creces acortar la distancia hasta el día de la elección el 1º de julio para efectuar el fraude electoral (esta posibilidad la denuncia in extenso Santiago Nieto, ex-fiscal electoral, en la Revista Proceso #2169 del 28 de mayo de 2018: "Cómo prepara el PRI el fraude": https://www.proceso.com.mx/535992/santiago-nieto-como-prepara-el-pri-el-fraude ).
Esta posibilidad tendría como premisa la presión por parte del gobierno peñanietista y de su candidato, al de la coalición panista bajo la amenaza de activar las investigaciones penales por lavado de dinero que también involucran a miembros de su familia. Evidentemente que estos son acuerdos de cúpula y no necesariamente su consecuencia sería canalizar los votos de las bases electorales de la coalición panista-perredista hacia el candidato del PRI. Por eso, esto constituye un auténtico riesgo para el sistema. Como sugieren algunos expertos y analistas políticos en asuntos electorales pudiera ocurrir, nada improbable por cierto, que ese flujo de votos beneficiara al candidato puntero de la Coalición Juntos Haremos Historia, asestando un fuerte golpe electoral y mediático al PRIAN por vez primera en la historia electoral del país.
Juntos Haremos Historia y la Cuarta Transformación: ¿será posible un cambio o modificación de régimen político en México?
En el año 2000 el voto útil de la ciudadanía favoreció al candidato de la derecha del PAN, Vicente Fox. En 2006, el régimen tuvo que operar un auténtico fraude electoral para imponer a Felipe Calderón en la presidencia de la República. En 2012, Peña Nieto conquistó la silla presidencial gracias a la masiva compra de votos, a la distribución de despensas y de tarjetas de crédito para la obtención de las mismas. Se estimó que en la campaña de Peña Nieto se gastaron más de 4 mil 600 millones de pesos, mediante tarjetas expedidas por el Banco Monex y de otros monederos electrónicos e instituciones bancarias para triangular el financiamiento a su campaña electoral del 2012.
En la actual coyuntura, sin embargo, las cosas se han complicado sobre todo para el oficialismo. Hemos apuntado que tanto las encuestas nacionales como las estimaciones estadísticas en el exterior coinciden en colocar al candidato oficial del gobierno priista en el tercer lugar con una diferencia de alrededor de treinta puntos porcentuales respecto a López Obrador, el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia.
Se trata, es necesario enfatizar, de una coalición y de un candidato que postula que de ganar la presidencia de la República impulsará lo que denomina la Cuarta Transformación de México que ocurriría después de la Independencia nacional (1810), de la Reforma (1855-1863) que encabezó Benito Juárez (la segunda independencia de México) y de la Revolución Mexicana (1910-1917) que marcó la gran tercera transformación. La Cuarta Transformación implicaría, al decir del candidato presidencial, la constitución de un "nuevo sistema político, democrático y con dimensión social" centrado en varios postulados como la separación de la política de la economía, la construcción de un gobierno que "represente a todos, ricos y pobres", y no sólo a la "mafia del poder" como hasta ahora ha ocurrido. Además del combate a la corrupción que es el mayor objetivo de campaña del candidato opositor en concordancia con el sentir popular de millones de mexicanos.
Independientemente de las posibilidades reales de llevar a cabo dicha transformación en México, es importante señalar las profundas limitaciones estructurales y sociopolíticas que contiene de principio este proyecto lopezobradorista. En primer lugar, hay que señalar lo obvio: de ninguna manera es un proyecto de naturaleza socialista, ni mucho menos se inscribe en lo que en América Latina se ha denominado "Socialismo del Siglo XXI". En segundo lugar, porque es un proyecto de carácter nacionalista que impulsa una política que pudiéramos denominar neo-desarrollista que combina tanto la inversión privada nacional y extranjera con las políticas públicas para el desarrollo como, por ejemplo, postuló en su momento la CEPAL y que en México se plasmó en el denominado "desarrollo estabilizador mexicano" impulsado desde el gobierno por el presidente Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) y por las dos siguientes administraciones presidenciales. La diferencia, entonces, tanto con este modelo económico y con su régimen político radica en otorgarle a las llamadas fuerzas del mercado un papel protagónico en el "desarrollo económico" mediante un primer "impulso" dado por el Estado. Es importante señalar que en todo caso esta política pública sería completamente distinta a la impulsada por los candidatos del PRIAN y sus gobernantes desde hace treinta años caracterizada por la aplicación de políticas neoliberales y de austeridad social que han empobrecido y precarizado a las mayorías en nuestro país. En este sentido, cualquiera de los candidatos de la derecha, ya sea el del PRI o el del PAN, no haría otra cosa más que continuar y profundizar ese modelo neoliberal de austeridad social, de privatización económica y de entrega de los recursos naturales y energéticos a las grandes trasnacionales monopólicas del capital internacional, mientras que el candidato de la cuarta transformación, si bien no cuestiona a la inversión extranjera directa e indirecta, como tampoco la propia existencia del sistema capitalista neoliberal dependiente que priva en México con todas sus coordenadas cimentadas en la explotación del trabajo por el capital, en la propiedad privada de los medios de producción y de la tierra, así como la existencia de la estructura y de las luchas de clases, plantea al menos un proyecto que en ese marco podría beneficiar por ejemplo en materia de desarrollo social a sectores empobrecidos y marginados de la sociedad.
Por otro lado, también podría mejorar nuestra posición internacional al rescatar la política exterior mexicana cimentada en los principios de la autodeterminación de los pueblos y en la no intervención de los Estados en los asuntos de otros Estados tal y como mandata la Fracción X del Artículo 89 de la Constitución Política y la Doctrina Estrada que fundamentan dichos principios obligatorios del Estado mexicano y que han sido violados por las últimas administraciones gubernamentales.
Esa Fracción X de la Constitución estipula:
"Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos : la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias ; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales" (cursivas nuestras). (Fracción reformada mediante Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011).
De esta forma, por ejemplo, se acabaría con el grosero intervencionismo pro-imperialista que ejerce el Estado mexicano y su gobierno al margen del pueblo y del Congreso en contra de la República Bolivariana de Venezuela bajo los lineamientos geopolíticos y estratégicos ordenados por el Departamento de Estado articulados en la política contrainsurgente del neo-monroísmo que Estados Unidos viene implementando en América Latina provocando la caída de los gobiernos progresistas y el fortalecimiento de los gobiernos neoliberales de derecha que sirven a dichos intereses.
Un gobierno de nuevo cuño, por vez primera distinto al PRIAN (2000-2018), podría impulsar una serie de proyectos como por ejemplo la terminación y creación de nuevas refinerías para comenzar a reducir la irracional importación de gasolinas en más de 75% de Estados Unidos donde es mucho más barata que la que se vende en México. Asimismo en materia interior se le podría exigir al nuevo gobernante el cumplimiento de compromisos de campaña en materia de derechos humanos que han sido masivamente violentados por los gobiernos del PRIAN, particularmente luego de la declaración de la guerra al narcotráfico por Felipe Calderón que ha dejado hasta la fecha un saldo de miles y miles de muertos (algunas estimaciones calculan alrededor de los 250 mil), la multiplicación de las bandas criminales, la extensión de la inseguridad y de la violencia por todo el país, incluyendo la Ciudad de México; la aparición de fosas clandestinas y la desaparición forzada de cientos de luchadores y líderes sociales, sin contar los innumerables presos políticos que purgan penas en los reclusorios y penales del país. En este tema existe ya un compromiso público de López Obrador con los padres de los 43 normalistas desaparecidos por las fuerzas de seguridad del Estado para formar una Comisión de la Verdad que investigue, aclare y resuelva este atroz crimen de lesa humanidad y por primera vez se imparta justicia.
Estas son algunas de las cuestiones que podrían cambiar inscritas en lo que se denomina la "cuarta transformación" que, a nuestro juicio, no alcanza para anunciar un cambio de régimen político —como mucho menos se podría siquiera pensar con las otras dos coaliciones del PRIAN inmersas en el carcomido modelo neoliberal a ultranza— a no ser que tal vez el nuevo gobierno verdaderamente implemente el plebiscito o referéndum a mitad del mandato, como propuso López Obrador, para consultar a la ciudadanía en relación con el hecho de si está o no de acuerdo con que continúe el presidente en turno en la silla presidencial. Entonces sí se podría pensar que México avanza a un cambio desde un régimen presidencialista autoritario vigente de transición pactada, a otro semi-presidencialista con democracia representativa, aunque inferior a los regímenes de democracia participativa como es el caso de Venezuela. Pero también todo ello habrá de depender de la movilización y de la presión popular que obligue al gobierno a cumplir sus promesas de campaña, particularmente en materia de justicia social y de verdadera lucha contra la corrupción y la impunidad que son los baluartes fundamentales del actual régimen autoritario de gobierno y que más allá de las candidaturas presidenciales y de las personas, son los ejes que han articulado el descontento social y el hartazgo de la enorme masa de la población frente al agotamiento y crisis del régimen político partidocrático autoritario de transición pactada impulsado por la tecno-burocracia del PRIAN en los últimos treinta y seis años.
Adrián Sotelo Valencia. Sociólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. 

Segunda vuelta en Colombia: ¿Podrá ganar Petro?

Ángel Guerra Cabrera

Inédito en Colombia. Gustavo Petro, candidato de izquierda, aseguró el pase a segunda vuelta en las elecciones del 30 de mayo con la mayor votación alcanzada por ese signo político. Logró 4 millones 849 mil 148 sufragios, 25 por ciento del total. Unió a una coalición de sectores populares, mujeres, universitarios, indígenas, campesinos, movimientos sociales y expresiones políticas con una demanda por la paz, la educación y la salud públicas gratuitas, así como el carácter público de los servicios. Como todos los candidatos que defienden causas populares, fue linchado mediáticamente como castrochavista y su campaña tuvo escasos recursos económicos, lo que hacen más meritorios sus números. Junto a otros candidatos consiguió también lo que parece una ruptura con el excluyente binomio político liberal-conservador, mantenido desde la fundación de la república, aunque haya sido con otros nombres en los últimos años, como Partido de la U (Santos) o Centro Democrático (CD-Uribe).

Pero, aunque esperada, es inquietante la votación obtenida por el ganador de esa ronda, el uribista Iván Duque, a quien se le forjó una imagen de líder joven y antipolítico para capitalizar el hartazgo hacia los partidos tradicionales. Con 7 millones 566 mil 698 votos, el candidato del ultraconservador CD raspó 40 por ciento del total y ganó en la mayoría de los 32 departamentos. Es decir, todo el interior, excepto Bogotá. Eso significa que, sea por las motivaciones que sea, ese caudal electoral respalda al ex presidente Álvaro Uribe, padre del paramilitarismo vinculado al narco en documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos, aunque a la vez favorito de la extrema derecha trumpista y enemigo número uno de la revolución bolivariana. Duque se opone al proceso de paz, bandera favorita de Uribe, que está detrás de su oferta de reformar el acuerdo de paz. En otras palabras, Uribe y las extremadamente conservadoras propuestas de Duque cuentan aún con el apoyo de importantes sectores populares, sobre todo en el área rural del interior.

Otro resultado significativo de la elección es el obtenido por Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia y ex gobernador de Antioquia, con 4 millones 587 mil 979, menos de 200 mil votos debajo de Petro. Coincide con éste en la defensa de los acuerdos de paz –de una paz con dignidad–, en la lucha contra la corrupción y el clientelismo, aunque su base es más heterogénea, por estar formada por una alianza de Verdes, empresarios, jóvenes y amplios sectores de clases medias. Ambas fuerzas abogan por una política ética. Fajardo obtuvo la mayoría en Bogotá y Antioquia, mientras Petro lo hizo en siete departamentos de las costas del Caribe y el Pacífico. Sumadas las votaciones de ambos superan las de Duque en casi medio millón de votos, lo que supone un importante cuestionamiento de una considerable franja poblacional al vetusto orden oligárquico, profundamente clasista y racista imperante a lo largo de dos siglos.
Los otros candidatos fueron Germán Vargas Lleras, como Santos, su padrino político, de una de las familias de la vieja oligarquía, que contó con el apoyo de la maquinaria electoral oficial. Pese a ello no obtuvo más que 1 millón 406 mil 732 votos, 7 por ciento. Y Humberto de la Calle, alto funcionario de varios gobiernos, serio y reconocido arquitecto gubernamental de los acuerdos de paz junto a los negociadores de las FARC. Pero sólo obtuvo 399 mil 118 votos, es decir, 2 por ciento.
Con la distancia entre Duque y Petro en primera vuelta, parece muy difícil que el segundo pueda ganar en la ronda decisiva, sobre todo cuando el primero tiene asegurados los votos de Vargas Lleras, una parte de los de De La Calle y otra de Fajardo. Para ganar, Petro necesitaría arrastrar en escasas tres semanas una mayoría del caudal de Fajardo, no menos de la mitad del de De La Calle y unos cientos de miles de sufragios más, movilizando nuevos votantes. Casi un milagro, aunque ya lo fue su desempeño en primera vuelta. Pero aún si perdiera podría consolidar una importante fuerza que le diera pelea al uribismo, en favor de la paz en Colombia y en América Latina y el Caribe, promotora de la justicia social y el rechazo al odio al distinto.
La victoria de Duque sería funesta desde todo punto de vista. Implicaría ahondar en la militarización y el guerrerismo de un país que recién ingresa en la OTAN, el fomento del odio uribista a los pobres y del racismo. La consolidación de una plaza de armas para el hostigamiento y asalto militar a la Venezuela bolivariana que planea el Comando Sur.

Vacunas frente a la violencia en Colombia y México


Guillermo Oglietti
@GOglietti
Existen dos grandes hipótesis que explican la criminalidad. La primera dice que el delito disminuye cuando aumenta la “disuasión”, que está compuesta por dos elementos: la probabilidad de atrapar y condenar al delincuente (que depende de la eficacia y tamaño del aparato policial y judicial) y la severidad del castigo esperada por los criminales (básicamente, la dureza de la pena en años de prisión, multas, etc.). Una segunda hipótesis sostiene que el crimen se explica por factores sociológicos, y pone el énfasis en la desigualdad. Estas hipótesis no son excluyentes y ambas explican fracciones de este complejo fenómeno de la violencia.
Los estudios empíricos que analizan la criminalidad, contrastan estas dos hipótesis, comparando la incidencia en el crimen de los atributos del sistema judicial -como las probabilidades de que el delincuente sea arrestado, procesado y condenado, y la severidad de las penas que representan el impacto de la primera hipótesis- y también suelen incluir las condiciones del mercado de trabajo, como desempleo, nivel de ingreso (que representa el costo de oportunidad de delinquir) y algunas variables socioeconómicas como raza, edad y porcentaje de población urbana.
Los resultados de los estudios son ambiguos: algunos confirman que el ¨efecto disuasión¨ logra disuadir el delito, mientras que otros hallan que, por el contrario, ¡el efecto disuasión aumenta el delito! Es frecuente encontrar que los delitos leves, típicamente los crímenes contra la propiedad, consiguen ser disuadidos gracias a la severidad de las penas y la probabilidad de condena, sin embargo, los delitos más violentos, están mejor explicados por los enfoques que tratan el problema como un desorden social.
Lamentablemente, no son muchos los artículos que analizan la relación entre desigualdad y el crimen, sin embargo, casi sin excepción, estos trabajos[1] muestran que existe una robusta relación entre la desigualdad y los delitos, especialmente los delitos violentos. Esta relación es un hecho estilizado que se observa en estudios correspondientes a todas las latitudes. De hecho, suele argumentarse que la elevada tasa de criminalidad violenta en EE.UU., en contraste con los bajos registros de todos los países desarrollados, se explica por el liderazgo de este país en los indicadores de desigualdad. En este sentido, también apuntan los registros de América Latina, que es la región más desigual del planeta y también la región más violenta (gráfico 1).
Gráfico 1.
Tasa de homicidios por región. 2008-2013
Desigualdad y violencia
Fuente: Estadísticas de homicidios UNODC.
Colombia y México integran el grupo de países más violentos de la región más violenta del planeta,[2] y la situación continúa agravándose. México atraviesa el momento más sangriento de su historia (70 asesinatos diarios)[3] y la delincuencia es el principal problema que percibe la población[4]. La inseguridad en Colombia sigue siendo la principal preocupación ciudadana (junto con la corrupción).[5]
Ambos países han apostado por la vía de la disuasión para combatir los crímenes violentos. También tienen acuerdos vigentes con EE.UU. para combatir la violencia, de la mano del Plan Colombia de 1999 y la Iniciativa Mérida (también llamado Plan México) de 2008. Sin embargo, ni la complementación en materia de seguridad con EE.UU. ni la estrategia de la disuasión y los esfuerzos presupuestarios para implementar la guerra contra el narcotráfico parecen haber servido para disminuir la violencia en estos países, sino todo lo contrario.
Colombia y México son los países de América Latina con mayor cantidad de periodistas asesinados[6] de acuerdo al informe 2018 del Comité para la Protección de Periodistas que recoge estadísticas globales. No existe un comité similar para la protección de dirigentes y políticos progresistas, pero fácilmente puede comprobarse que existe una ola de crímenes políticos en estos dos países. Ambos tienen una triste tradición en términos de magnicidios que revela una incapacidad de sus democracias para resolver las diferencias políticas.
Esta intolerancia política no se limita a la seguridad de candidatos presidenciales, como en el reciente atentado al candidato progresista Gustavo Petro en la ciudad de Cúcuta, sino que afecta a todas las instancias y jerarquías políticas. El listado de líderes sociales asesinados desde la firma de los Acuerdos de Paz en Colombia se eleva a 217[7] mientras que en México el actual proceso electoral ya cuenta 93 candidatos asesinados y más de 300 agresiones.
La política es una profesión de alto riesgo en estos dos países y, quizás, esto explique las dificultades que tienen las mayorías para ser adecuadamente representadas con programas de gobiernos progresistas. Si algo caracteriza a México y a Colombia es que ninguna fuerza política progresista ha llegado al poder en algún momento de su historia reciente, como sí ha sucedido en casi toda la región.
Las políticas económicas y sociales destinadas a reducir la criminalidad son muy diferentes de acuerdo a cuál de las hipótesis se valide. La primera hipótesis de la disuasión, implica destinar recursos presupuestarios al gasto judicial y represivo. La segunda hipótesis implica que el grueso de los recursos debería destinarse a combatir la raíz del problema, por ejemplo, a través de la creación de hogares sustitutos para niños en situación de calle, subsidios de subsistencia, educación inclusiva desde la primera infancia -por supuesto, primaria y secundaria-, creación de puestos de trabajo, políticas de contención, redistributivas, etc. que disminuyan la desigualdad.
Es de público conocimiento que en tiempos de globalización neoliberal la desigualdad ha aumentado de forma notoria. Pero la “percepción” de la desigualdad, que es la fuente subjetiva que impulsa la violencia, ha aumentado aún más. Esto se debe a que la percepción de desigualdad es un fenómeno comparativo, fruto del contraste entre el ingreso y el modo de vida de cada familia y el estándar de los estratos más altos de la sociedad. Los medios de comunicación han acercado las distancias y las comparaciones intrafamiliares ya no se hacen entre familias vecinas de una misma ciudad, sino de todo el país o el planeta. En otras palabras, cada familia de cualquier rincón de Latinoamérica define su nivel de insatisfacción con la desigualdad entre su nivel de vida y el de Messi, Slim y Shakira.
Colombianos y mexicanos enfrentan la delincuencia de la misma forma que los antigripales atacan la gripe: van por los síntomas y no por el virus que la causa. ¿Pueden los ciudadanos razonablemente esperar que sus problemas de inseguridad se solucionen confiando en el mismo modelo por el que vienen apostando, sin éxito, desde hace décadas?
Ambos países están atravesando simultáneamente elecciones presidenciales donde se enfrentan dos modelos económicos y políticos antagónicos en materia de seguridad. AMLO y Petro proponen un tratamiento “vacuna” porque coinciden en interpretar que la violencia es síntoma de una enfermedad social generada por el modelo neoliberal. Anaya y Duque apuestan por los mismos antigripales de siempre.
[1] http://irserver.ucd.ie/bitstream/handle/10197/523/kellym_article_pub_004.pdf
https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/338347

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0304387804001117
[2] https://www.eleconomista.com.mx/politica/Mexico-es-el-pais-mas-violento-de-America-20170726-0118.html

[3] https://elpais.com/internacional/2018/01/21/mexico/1516560052_678394.html
[4] http://hoy.com.do/la-inseguridad-encabeza-las-preocupaciones-de-ciudadanos-2/
[5] http://www.eltiempo.com/politica/congreso/resultados-encuesta-bimestral-de-gallup-colombia-188434
[6] https://www.infobae.com/america/mundo/2018/02/10/los-paises-en-los-que-mas-periodistas-fueron-asesinados-en-los-ultimos-25-anos/
[7] http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408

jueves, 31 de mayo de 2018

Por otros indicadores de calidad democrática

Barbara Ester 
@barbaraestereo
La mayoría de los indicadores democráticos ampliamente utilizados y difundidos en la actualidad parten del concepto de poliarquía de R. Dahl[1], que establece que un gobierno democrático se caracteriza por su continua aptitud para responder a las preferencias de sus ciudadanos, sin establecer diferencias políticas entre ellos. De esta forma la noción de “democracia” refiere al sistema político entre cuyas características se cuenta su disposición a satisfacer entera, o casi enteramente, a todos sus ciudadanos. La base de esta satisfacción parte de la premisa de la igualdad de oportunidades.
Entre los principales ejes desarrollados por el autor -y que han servido de base para marcar la variación de los distintos gobiernos respecto del ideal de democracia- se encuentran:
  1. La participación efectiva
  2. La igualdad de voto en la fase decisoria
  3. La comprensión informada
  4. El control de la agenda
  5. La inclusividad
Distintos indicadores ampliamente difundidos se utilizan en la actualidad para evaluar la calidad democrática. Como ya se ha desarrollado en un artículo anterior, estos indicadores presentan distintos sesgos, tanto metodológicos -rankings elaborados por analistas que no desarrollan cuáles fueron los parámetros empleados en dicho análisis- como ideológicos, dado que las definiciones tienden a excluir a los regímenes de izquierda en los indicadores de derechos políticos y libertades civiles. Es por ello que numerosos especialistas en teoría política han propuesto la incorporación de nuevos indicadores que permitan un mayor acercamiento a la compleja trama social.
A continuación se presentarán las dimensiones propuestas para ser incorporadas a los indicadores actuales de calidad democrática:
1-     Soberanía: tal como proponen D. Levine y J. E. Molina (2007)[2] en América Latina el problema de la injerencia de fuerzas ajenas a los representantes en la política pública ha tenido dos variantes:
  • Con respecto a potencias extranjeras: la política económica ha estado, en muchos casos, supeditada a las organizaciones internacionales controladas por los países acreedores a cambio de refinanciamiento. En este sentido, consideramos que el monto y la duración de los empréstitos tomados deben ser ponderados a la hora de establecer un índice de soberanía.
  • Con respecto a FF.AA.: el análisis de las relaciones entre el poder civil y el militar, es decir en qué medida los gobiernos elegidos están sometidos o no a la influencia de los militares sobre sus decisiones políticas.
Cabe aclarar que uno de los indicadores ponderados para el índice de The Economist es la pregunta sobre “La influencia de potencias extranjeras en el gobierno”, sin embargo no se desprende de un dato cuantitativo del monto de deuda en relación al PBI y omite el rol de las fuerzas de seguridad, que han tenido un papel protagónico en las dictaduras latinoamericanas.
2-   Enlightened understanding[3] (comprensión ilustrada): del mismo modo que la igualdad política formal (voto individual) es considerada un requisito mínimo de la democracia, la igualdad política, de hecho, debería de garantizar una equitativa distribución de recursos cognitivos en la población. Este concepto consta de dos variables:
  • Información: la socialización de la información, su acceso, producción, diversidad, pluralidad de voces, propiedad de medios de comunicación, presencia o ausencia de leyes que regulen y tiendan a monopolizar la concentración mediática y el grado de acceso al derecho digital (acceso a internet), ya incorporado por la ONU como derecho humano.
  • Educación: la segunda se fundamenta en el efectivo acceso a la educación, partiendo de la premisa de que los ciudadanos dispongan de las herramientas cognitivas para tomar decisiones libres. En este sentido entendemos que el analfabetismo constituye un impedimento al goce de una ciudadanía plena, por lo que deben tomarse en cuenta el porcentaje de población con sus estudios mínimos cubierto y la gratuidad o mercantilización de la educación superior.
3-     Accountability (responsabilidad): en este aspecto el foco se centra en el mecanismo de controles y puede ser desglosado en tres dimensiones:
  • Responsabilidad horizontal: el control institucional a funcionarios públicos (electos o designados), con su correspondiente rendición de cuentas y posible sanción, por parte de las agencias de control. Si bien la responsabilidad formal se encuentra institucionalizada mediante los distintos procedimientos de control de poderes, se han observado fenómenos recientes que no han sido reflejados en estos indicadores, como la judicialización y la parlamentarización de la política. Actualmente, los indicadores internacionales no han podido dar cuenta de estos desajustes ya que se da por sentado que el exceso de atribuciones estaría –exclusivamente- dado por el avasallamiento del Ejecutivo
  • Responsabilidad vertical: (del Gobierno hacia la ciudadanía) desde el análisis del politólogo argentino, Guillermo O´Donnell, este tipo de responsabilidad es exigida por los ciudadanos principalmente mediante las elecciones o referendos revocatorios que pueden ser foros e instrumentos para evaluar y sancionar a los funcionarios.
  • Responsabilidad social/societal: adherimos también al concepto de accountability social, incluido en los indicadores propuestos por Levine y Molina (2007) y conceptualizado por Catalina Smulovitz y Enrique Peruzzotti[4]. Se trata de un mecanismo no electoral, pero vertical, de control de autoridades políticas, para lo cual se emplean herramientas institucionales y no institucionales. Es decir, por un lado, la activación de demandas legales o reclamos ante agencias de control (recursos institucionales) y, por otro, las movilizaciones sociales y la acción de los distintos movimientos (contra violaciones a derechos humanos, contra la corrupción, etc.) dirigida a movilizar la opinión a fin de ejercer presión pública para que se juzgue y sancione a funcionarios (no institucionales), cuya efectividad se basa en sanciones simbólicas. La represión de la protesta social y el asesinato de líderes sociales deben ser tenidos en cuenta a la hora de analizar la canalización de las demandas.
4-  Responsiveness (respuesta a la voluntad popular): esta arista de la calidad democrática intenta dar cuenta del grado de consonancia o desfasaje entre la opinión pública, la acción de los líderes y las políticas públicas[5]. Para ello, los distintos recursos –y su frecuencia- de iniciativas populares de ley, revocación del mandato, referendos y los presupuestos participativos, son clave. Asimismo, vale la pena distinguir entre la legitimidad de origen y la legitimidad de gobierno, es decir, el grado en que los ciudadanos se encuentran satisfechos con el mandatario (en el caso de que se trate del compañero de fórmula pero no expresamente electo para el cargo, como en Perú y Brasil) y el grado de satisfacción con las políticas llevadas a cabo (como en Argentina, Ecuador y Brasil, cuyos nuevos gobiernos han puesto en marcha un cambio de rumbo con respecto a las expectativas de sus electores).
5-  Reducir la discrecionalidad de los índices realizados por expertos: en el ejemplo del índice realizado por The Economist, la mayoría de las respuestas corresponden a “evaluaciones de expertos”, sin embargo es notable que dicho informe no brinda mayores precisiones acerca de ellos, ni de su cantidad, ni si son empleados o catedráticos independientes, así como tampoco acerca de su nacionalidad, currículo o ideología. Para evitar esta opacidad debería detallarse minuciosamente la lista de expertos, buscando representar pluralidad y diversidad de enfoques. Asimismo, la mayoría de los indicadores en su desarrollo histórico ha sido de carácter cualitativo, por lo que comenzar a incorporar el aspecto cualitativo y lograr una adecuada triangulación de métodos continúa siendo un desafío por delante.
6- Representación: la representación suele reducirse a la cantidad de votantes efectivos sobre el total de inscriptos/aptos para ejercer el sufragio; sin embargo, es importante rescatar el grado de participación de la ciudadanía en otras instancias para que la definición no sea meramente delegativa.
En primer lugar, un sistema democrático reviste a los partidos políticos de una importancia significativa, dado que a través de ellos la ciudadanía participa directa o indirectamente en la elección de las autoridades gubernamentales. De este modo, el sistema y el grado de afiliación a los partidos políticos sirve como indicador de la representación efectiva de los ciudadanos en un régimen democrático.
Por otra parte, cabe destacar que, recientemente, algunos Estados han incorporado en sus constituciones el principio de la plurinacionalidad. Se trata del principio político que permite aspirar al pleno ejercicio de los derechos de todas las naciones que existen dentro de un Estado. Este aspecto jurídico también debería ser valorado a la hora de evaluar el grado de representatividad.
Finalmente, la representatividad de las mujeres y las minorías étnicas, es decir ponderar si se cuenta con ley de cupos –transversal a los partidos políticos-, o si los mismos tienen una representatividad autónoma -en dicho caso, debería ser tenida en cuenta la representatividad sobre la población para evitar la sub-representación- y, por último, si el sistema carece de previsión legal para alcanzar la igualdad efectiva.

A modo de conclusión

A pesar de la notoriedad que el concepto de “calidad democrática” ha ido ganando a lo largo de los años, el grado de democraticidad es una cuestión compleja y no goza de un consenso elemental respecto a su definición. Dicho término puede asociarse a concepciones muy distintas de la democracia -y, por ende, de indicadores- y aún cuando se parta de una concepción similar de democracia puede acudirse a distintas dimensiones para analizar su nivel de calidad.
En primer lugar, desde una perspectiva meramente procedimental o formal; luego, entre quienes incluyen también la democracia sustantiva (el efectivo acceso a los derechos); y, por último, entre quienes además incorporan el análisis de los resultados, es decir, el grado de satisfacción de la ciudadanía. A pesar de que este último concepto ha sido denostado y es uno de los menos desarrollados por la teoría política -desde otras perspectivas se puede considerar que “un mal gobierno puede ser igualmente democrático”-  creemos que la satisfacción de los ciudadanos para con su gobierno es el verdadero sentido del término, por lo que hemos incluido indicadores pertenecientes a estas tres grandes dimensiones.
El objetivo de este artículo busca contribuir a la perfectibilidad de la investigación empírica sobre la calidad de la democracia, retomando distintos indicadores de “democraticidad”. Las dimensiones propuestas no son nuevas, sino que han sido desarrolladas por distintos autores que indagaron en los indicadores e introdujeron aspectos para perfeccionar los actuales. Con algunos ajustes, siguen siendo imprescindibles a la hora de abordar un estudio comparativo y, por lo tanto, no invalidan las herramientas hoy vigentes; más bien, intentan contribuir al debate para la mejora de las mismas.
[1] R. Dahl, Polyarchy, New Haven: Yale Universtiy Press, 1971
[2] http://www.redalyc.org/html/308/30804502/
[3] Íbid ant.
[4] C. Smulovitz y E. Peruzzoti, Societal Accountability in Latin America. Journal of Democracy, 2000
[5] F. Hagopian (2005) http://www.politicaygobierno.cide.edu/index.php/pyg/article/viewFile/309/219  y L. Diamond y L. Morlino (2004) https://www.researchgate.net/profile/Leonardo_Morlino2

Che: vigencia de su pensamiento



I
La mitificación que sobre la figura de Ernesto Che Guevara recae, ha generado la divulgación generalizada de su imagen como un ser fetichizado, pues se exaltan aspectos de su personalidad al tiempo en que se ocultan otros, para la industria controlada por el capital, su imagen es un producto más, explotable carente de su valor real, pero también, dentro de la propia izquierda, o mejor dicho, de las izquierdas, su nombre representa una diversidad, quedando en el olvido, sus postulados y principios concretos, que lo llevaron a entregar su vida por la humanidad, siguiendo la causa revolucionaria, su ideales de hacer realidad el sueño martiano y bolivariano de una América unida, mediante la indispensable desaparición del sistema capitalista, para la instauración del socialismo como proyecto para la mejora de la condición humana, sus postulados marxistas y sus aportaciones al pensamiento latinoamericano antiimperialista y socialista, son una fuente de conocimiento que ha pasado la suerte inconclusa de ser analizados hasta cierta medida, quedando aún, pendientes muchos aspectos, las voces que han dado lugar a su divulgación y estudio, han puesto los cimientos en una tarea que ahora que se cumplen cincuenta años de su asesinato en Bolivia, alcanza vigencia más urgente, pues la agudización de las contradicciones sistémicas, entre las potencias económicas como al interior de las sociedades, se expresan de manera mucho más violenta y devastadora para el porvenir de la humanidad.
II
El estudio del marxismo latinoamericano es un pendiente en las academias de ciencias sociales, dominadas por las modas y los prejuicios, se alejan de las aportaciones autóctonas de Nuestra América, dando lugar a las corrientes extranjeras y en los últimos tiempos; posmodernas, pero también lo es, en el seno de los movimiento sociales. La disputa dentro del campo de las ideas por la hegemonía, es controlada en la mayoría de casos por la ideología del capital, aceptando como verdades las falacias del fin de las ideologías y de manera velada el de la historia, ante este panorama, se justifican de no contemplar para su estudio al marxismo, y mucho menos, su interpretación y actualización realizada desde nuestra patria grande, nombres como José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella, José Revueltas, Roberto Fernández Retamar, Fidel Castro, y desde luego; Ernesto Che Guevara, son olvidados u ocultados de manera abierta y descarada, para en su lugar, utilizar ideólogos a modo, menos profundos, o definitivamente, simples repetidores de la hegemonía cultural del capitalismo.
III
Los contextos donde surge, las raíces que lo nutren, sus interpretaciones heterodoxas de la realidad, su confrontación con las hegemonías tanto imperialistas como del propio movimiento revolucionario, hacen del marxismo latinoamericano una ventana de la filosofía surgida como respuesta a la dominación, explotación y marginación, tanto intelectual como material, que se ha vivido y vive aún, en nuestros países hermanados por la historia y la cultura, es en ese marco, en el del movimiento filosófico y político, donde tiene su nacimiento, el pensamiento revolucionario del Che, un hecho concreto que se niega para dar lugar a la idea de un idealismo especulativo, con el fin de denostar o rebatir la profundidad de las reflexiones guevaristas, pero contrario de lo que se divulga en las copulas del poder, la verdadera raíz de los ideales, conceptos y reflexiones del Che, surgen de la realidad concreta latinoamericana, y se nutren del contacto del Che con esta misma realidad, es decir, no son formulaciones de escritorio, son miradas directas y palpables de la explotación, la marginación y la permanente negación de la vida humana, que desde tiempos de la conquista se padece en nuestra Patria Grande. El Che conoció la América nuestra, la hizo suya, se convirtió en un “Soldado de América”, y encamino su praxis a la transformación de la realidad para el mejoramiento humano, su obra intelectual está ligada con sus pasos en la vida, su vigencia tiene origen ese mismo hecho, en el trágico acontecer continúo de la agonía humana en el seno del capitalismo.
IV
La travesía en dos viajes que realizó el Che por Suramérica y Centroamérica, previa a su incorporación definitiva a la causa revolucionaria en Guatemala, le permitieron entender de manera directa, los padecimientos de obreros, campesinos, indígenas, mujeres y hombres, confinados en los rincones más recónditos de la geografía nuestra (esos mismos rincones a los que jamás llegaran quienes hoy niegan su vigencia y aportaciones), ahí también, en medio del olvido histórico a los vilipendiados, se reafirmó en el Che, algo que lo distinguió desde su juventud; su pación por la lectura. Los libros que fue encontrando o le fueron proporcionados por quienes convivieron con él en estos dos viajes, abrieron su pensamiento hasta alcanzar la confirmación de su tendencia socialista y marxista, hecho que el mismo Che reconoce en distintas cartas enviadas durante su derrotero a su madre, en esas misivas, hablaba del estudio de obras y lectura de autores, sobresaliendo Marx y Engels, además, de libros como Siete ensayos de la interpretación de la realidad peruana de Mariátegui, textos que concretarían su formación con su accionar en los movimientos emancipatorios como el cubano, el Che se formó como marxista lejos de las aulas y en directa convivencia con la realidad estudiada, su praxis le dio las bases para la comprensión de las necesidades de Nuestra América.
V
Hace cincuenta años lo asesinaron, lo pretendieron desaparecer, aniquilar su ejemplo y su virtud, lo convirtieron en mercancía, una moda, un fetiche, pero se olvidaron que en cada uno de los marginados, de los vilipendiados, de los explotados, olvidaron que en cada indígena discriminado, en cada campesino despojado, en cada obrero (mujer y hombre) explotado, en la juventud que se rebela, en la madurez que persiste, en cada rincón del mundo en resistencia, Ernesto Che Guevara, nace y renace, cada día más fuerte, más revolucionario y mucho más vigente que nunca.
Cristóbal León Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas 

La trama frente a la fortaleza del poder democrático-revolucionario en Nicaragua


En Nicaragua se ha tratado de instaurar, mediante una diversidad de vehículos y mecanismos (Fake news, no-noticia, pos-verdad, manipulación, tergiversación, alteraciones, otros) una matriz de falsedades con relación a los eventos acaecidos en los últimos días, los cuales, a simple vista, son una trama desestabilizadora, cuyo fin último es orquestar un golpe de Estado. Este golpe lo tratan de ejecutar por medio de los mismos, y otros mecanismos, de los que se han valido algunos agentes en los últimos tiempos en países de Nuestramérica, así como en otros continentes para tratar, o en algunos casos, consumar tales golpes. A estos acontecimientos se les ha denominado o apellidado de diversas formas: primaveras árabes, de colores, golpes suaves, blandos, en etapas, continuado, sistemático, entre otros.
Decimos los “mismos y otros mecanismos” porque, al momento de observar los movimientos de quienes han estado detrás de la trama en Nicaragua, se evidencia la puesta en práctica del guion en cinco etapas que incluye centenares de acciones fuera de la ley, ideado por Gene Sharp, a quien la maquinaria mediática occidental ha querido enmascarar como filósofo y no es más que un nuevo agitador “ideologista” imperial/colonial. En el caso de Nicaragua, los agentes (internos y externos) se han valido también de otros métodos que confirman la intención de llevar a una deriva mayor, lo que, el mismo Presidente de la República de Nicaragua Comandante Daniel Ortega, calificó de protestas en todo su derecho por el seguro social siempre que se desarrollen de forma pacífica, tal como sucede en cualquier país del mundo, expresó. Vistas las cosas así, podemos decir que de parte de estos agentes, jamás hubo intención de que tales protestas se desarrollaran de forma pacífica, pues se valieron del patrón atávico que en nuestros pueblos rápidamente se pasa a la confrontación y, en ese momento, derivaron las protestas en altercados violentos, utilizando las redes sociales virtuales, no para expresar indignación, como teorizó Manuel Castells, sino para proferir odio, resentimiento, violencia pura y, en ese ínterin, llevar la refriega a la inútil pérdida de vidas. Estos agentes aprovecharon el momento para incitar a acciones violatorias de los Derechos Humanos básicos de libre circulación de la población, obstruir el acceso a los alimentos a la ciudadanía, a los servicios sanitarios, al bloqueo del traslado de la producción de pequeños y medianos productores, a la instigación de destrucciones y saqueo de bienes públicos y privados, en fin, a enfrentamientos que han cobrado la vida de personas de ambas posiciones, entre otras infracciones. Asimismo, instrumentalizaron de forma despiadada para manipular las emociones ( Moïsi) los siguientes elementos:
  1. Lo “autoconvocado”, cuando en verdad quienes han estado manejando los hilos de la trama se han ubicado en un maquiavélico juego de espejos. Han sido reconocidos y denunciados por el pueblo y los medios del Poder Ciudadano. Así también pretenden hacer creer que las recientes manifestaciones son “autoconvocadas”. Basta responder una sola pregunta para desmontar tal embuste: ¿quién paga las banderas?
  2. La figura del estudiante. Estos en un principio estaban ahí, luego fueron cooptados y enmarañados con personajes cuya carrera delictiva tiene inventario copioso. Esto, igualmente, ha sido denunciado por múltiples jóvenes que han conseguido liberarse de los reductos donde permanecen quebrantado el Derecho de la mayoría a continuar estudiando y alterando la tranquilidad psicosocial de los vecinos.
  3. La muerte de ciudadanos. Tal como expusimos, la protesta la derivaron a refriega violenta, confrontativa, utilizando a sujetos armados, altamente violentos y la extremaron a saqueos, quemas de bienes públicos y privados, bloqueos de carreteras. Ante ello, hubo una respuesta, tanto de la población que defendía sus bienes, como de las instancias que deben guardar el orden, condición indispensable dentro del equilibrio democrático para el resguardo de la seguridad ¿Hubo desproporción? El informe de la CIDH y las investigaciones posteriores definirán el rumbo de la justicia. Ahora bien, el Diálogo Nacional, mecanismo institucionalizado por el Buen Gobierno Sandinista en estos años, como instrumento democrático para el empuje de las políticas públicas, tiene como nombre y objetivo, el hacer Justicia con relación a estos hechos trágicos y dolorosos en nuestro país.
Es en estos precisos momentos que la tónica de la trama cambia, y de protestas violentas que decían reclamar los Derechos sociales, pasan a orquestar el golpe de Estado. La explicación es la siguiente: estos agentes no han podido durante todo este tiempo, hacer mella alguna, siguiendo las reglas del juego democrático de disputa del poder (elecciones, confianza del pueblo, consultas, otros) en la fortaleza del Proyecto Sandinista. Al contrario: el respaldo a las políticas y la gestión eficaz y efectiva de la administración pública de parte del Presidente-Comandante Daniel Ortega y la Vicepresidenta Poeta Rosario Murillo que ha conseguido logros socioeconómicos, políticos, culturales, educativos, género, de talla mundial, reconocidos por organismos internacionales, ha sido el elemento concreto para la vinculación del pueblo nicaragüense con el Proyecto Sandinista. Todo esto ha logrado erradicar paulatinamente los mecanismos estructurales de exclusión, pobreza, desigualdad (el coeficiente de Gini se ha reducido de un 4. 4 a menos del 3) heredados por los gobiernos neoliberales. Al verse, imposibilitados de disputar el poder mediante los dispositivos democráticos, ante la avalancha de logros del Buen Gobierno, estos agentes, pensaron encontrar en estos eventos el burdo formato destructivo para consumar su trama. Todo al margen de las reglas que establece la constitución. En este sentido, como parte de las cadenas de la trama pretenden brindarle fisonomía de levantamiento popular he inventan que “el pueblo se levanta” cuando en verdad son agrupaciones que se juntan para destruir, saquear y bloquear la posibilidad de circular con toda libertad, tal como sucedía hace unas semanas en Nicaragua. Veamos: aunque ese 32% de la ciudadanía que ha escogido otro rumbo en las últimas elecciones se les juntara, lo cual no es así, (en sus recientes manifestaciones no alcanzan ni las cifras que luego sobredimensionan y en las imágenes de los tranques se ve un reducido grupo de personas, eso sí, altamente violentas ), no pueden hablar del pueblo en sentido estricto y concreto del término o como categoría política, puesto que hay un 68%, (después de estos actos irresponsables, irracionales y destructivos , estamos seguros que ese 68% que ha votado a favor del FSLN ha crecido), que está inamovible, apoyando al Proyecto del Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. Ahí su fracaso. De ahí el tratar de mantener, arreciar la destrucción y bloquear el Diálogo Nacional. Es por ello que los eventos irresponsables han desembocado en el desenmascaramiento de la trama golpista frente al poder democrático-revolucionario constituido y sostenido por el pueblo nicaragüense, en quien radica la positividad de luchar y conservar la paz, la justicia, las transformaciones que con tanto trabajo se han alcanzado con el Proyecto Sandinista. Proyecto que ha conseguido ir construyendo gradualmente, una Nicaragua justa, democrática, soberana e igualitaria.
En la mesa del Diálogo Nacional, estos agentes, han tratado de impulsar un golpe de Estado, como denunció el Canciller Denis Moncada. Lo pretenden hacer de forma simple, irrisoria, sin empacho, con la más burda de las osadías, esgrimiendo una retórica mecánica, vacía, apenas gramatical y balbuceante, amparados en la manipulación, la distorsión, la instrumentalización, sin respaldo jurídico, ni administrativo y menos popular. Este es el verdadero meollo de su fallida trama: la no-argumentación, la ausencia de propuesta y entonces derivarlo todo en odio, muerte, violencia irresponsable y destructiva.
* Carlos Midence es Embajador de Nicaragua en España, representante permanente ante la OMT e IBE.TV, académico, escritor, intelectual comprometido, Premio Internacional de Pensamiento y Ensayo Sial Pigmalión.

Golpe del FMI al gobierno italianoantisistema: “palazzo contra piazza y pizza”

La Jornada: Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
El presidente italiano Sergio Mattarella da la bienvenida al economista Carlo Cottarelli, ex directivo del FMI, en el palacio presidencial en RomaFoto Afp
Italia se encuentra sumida en la peor doble crisis política y constitucional desde hace 73 años debido al veto de su presidente Sergio Mattarella –anterior juez de la Corte Constitucional– al nombramiento de Paolo Savona, de 81 años, como ministro de Economía y Finanzas, connotado euroescéptico quien critica al euro de ser unajaula (sic) alemanay apuntalado por la coalición nacionalista (despreciada depopulistapor los multimedia neoliberales/centralbanquistas) de la separatista Liga Norte y el antisistémico Movimiento 5 Estrellas (M5S).
El rechazo inédito del presidente Sergio Mattarella, de 76 años, obligó a la renuncia del jefe de Gobierno designado Giuseppe Conte, desconocido jurista de 53 años, quien optó por devolver su nombramiento.
El presidente enfatizó quela incertidumbre sobre nuestra posición con el euro alarmó a los inversionistas italianos y foráneos quienes invirtieron en acciones y compañíascuando “el incremento del spread (diferencial) de los bonos aumenta la deuda y reduce la oportunidad de gastar en medidas sociales” yquema los ahorros y recursos de las empresas y ensombrece riesgos para las familias y ciudadanos italianos.
El presidente adujo su rechazo al nominado ministro Paolo Savona porquehubiera podido provocar la salida inevitable de Italia del euro, a lo que replicó Luigi Di Maio, de 31 años y líder del M5S –partido antisistémico fundado por Beppe Grillo: comediante, actor y bloguero quien promovió lademocracia directay lahonestidad– que “es inútil ir a votar ya que los gobiernos son las calificadoras y los lobbys financieros y bancarios”.
Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, fustigó que “Italia no es una colonia, no somos esclavos (sic) de los alemanes o los franceses o del spread (diferencial) de las finanzas”.
Para arrojar sal a la herida antidemocrática, el presidente nombró como primer interino a Carlo Cottarelli, economista y anterior apparatchik del FMI (¡mega-súper-sic!) para formar un gabinete de tecnócratas que deberá convocar a nuevas eleccionesdespués de agostopor no contar con la aprobación de la mayoría de la legislatura.
La próxima elección se vislumbra como la batalla del “ palazzo contra la piazza y la pizza”: el palacio presidencial contra la plaza y la comida de la población.
Se trata de una batalla existencial entre la invalidada democracia frente a los mercados financieristas que castigaron a la bolsa de Milano y al hilarante “diferencial ( spread)” que marca la brecha entre las tasas de empréstito a 10 años entre Alemania e Italia y que se había disparado a su tasa más alta desde el fin de 2013.
Aunque sea la fase agónica del neoliberalismo global, todavía en los países industrializados del G-7 los ciudadanos proponen en las urnas y el FMI dispone con sus cotizaciones y devaluaciones.
Elmodelo italiano, tercera geoeconomía mas relevante de la zona euro (detrás de Alemania y Francia), es digno de ser analizado porque exhibe la irrelevancia de la democracia y sus vestigios en el seno del G-7 tout court y de la Unión Europea (UE) tout large (ya con Gran Bretaña fuera por el Brexit).
De por si la compra del voto –ahora le llamanfinanciamientoy/oinversiónplutocrática donde destacan lossúper-PACs: entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral (Cómo las Grandes Empresas Están Comprando la Elecciónhttp://bit.ly/2L0hLva) en EU y que prácticamente deciden una elección– desarregla la esencia y la equidad misma de la democracia.
En México la malignapartidocracianeoliberal con su dispendiosaINE-craciadesembocó en la kakistocracia (el gobierno de los peores) de un sistema putrefacto.
Como era de esperarse, el presidente galo Emmanuel Macron, anterior empleado del banco Rothschild, apoyó elvalory elgran espíritu de responsabilidaddel presidente italiano, en contraste al feroz ataque del Frente Nacional francés que lo criticó de haber perpetrado ungolpea cuenta deBruselas, los mercados financieros y Alemania.
La omnipotencia de los mercados financieristas ahoga a los movimientos contestatarios populares en la UE: desde Syriza en Grecia hasta Podemos en España.
Las finanzas neoliberales asesinan a la moderna democracia por ser incompatibles con su emergenteciudadanía digital.
Desde la nueva coalición nacionalista, de la separatista Liga Norte y la antimigratoria M5S, que triunfó en las elecciones legislativas del 4 de marzo, no faltan quienes exijan el impeachment del presidente por la Legislatura donde gozan de mayoría: un asunto muy complicado porque requiere de la aprobación de la Corte Constitucional (de donde proviene el sureño de Sicilia Sergio Mattarella) y del Poder Judicial.
Además de crear una nueva ley electoral, según Thomas Williams del Financial Times FT) (28/05/18), sería más probablereorganizar los poderes presidenciales para impedir a quien no es directamente elegido por los ciudadanos transgredir la voluntad democráticamente expresada por la población.
Tony Barber, del FT (28/05/18), expone correctamente lalucha a muertey laopción existencialentre dos grupos: los nacionalistas y su “soberanía popular y de autodeterminación nacional, principios poderosos para los italianos desde el Risorgimento(Resurgimiento y Unificación) del siglo 19”, frente a los globalistas de “Bruselas, Berlín, Fráncfort y sus supuestos lacayos del establishment italiano acusado de presidir durante un cuarto de siglo el declive económico y la incompetencia política”.
Jerome Gautheret, corresponsal en Italia del rotativo galo Le Monde, muy cercano a la cancillería, comenta queen Italia la cultura del compromiso desapareció y tomó su lugar la cultura de la confrontación (https://lemde.fr/2JcWX6k). ¿Cómo puede gestarse uncompromisocon un asfixiante sometimiento financierista que socava las libertades esenciales?
El portal alemán Der Spiegel lanza todas las loas al presidente italiano como elhombre que no será doblegado(http://bit.ly/2L0nj8Y) y coloca a losbonos soberanos (sic)por encima de la soberanía del sufragio universal.
Michael Sauga, del Der Spiegel, exige que losmiembros de la UE deben enviar un mensaje claro al nuevo gobierno italiano: no les permitiremos destruir a la eurozona (nota: de 19 países)y comenta que larealidad en Roma puso en orden al trumpismo (sic)italiano que no es menos peligroso que el originalcuando quienesse consideran como los ejecutores de la verdadera voluntad de la población ponen primero a su país, sin ningún miramiento a los tratados internacionales, lo cual equivale auna amenaza constante de ataques suicidas contra Europa: o haces concesiones o haremos estallar a nuestro país y con él a la eurozona(http://bit.ly/2IYlUPz).
Sauga confiesa quelos mercados financieros son el más importante aliado de la UE, que se traduce en el incremento de lospremios de riesgode losbonos soberanos (sic)italianos.
El autor y activista Massimo Fini advirtió que elgolpe de Estadodel presidente pone a Italia en riesgo de una guerra civil. Lo real es que el destino de la UE, no se diga su euro, se juega en Italia.

En la estación Donald Trump, por favor

José Steinsleger

Hallazgo de un fósil humano de 180 mil años de antigüedad, en la cueva Misliya, del monte Carmelo, cercano al puerto de Haifa. Buldócers que buscan el hipotético reino de Jerusalén, en las inmediaciones de la Ciudad Santa. Construcción del túnel para el Metro Tel Aviv/Jerusalén, bajo los territorios ocupados de Cisjordania. Enésima masacre de palestinos en la franja de Gaza.

¿Cuál denominador común vincula los cuatro hechos referidos? Acertó: el empecinamiento del enclave neocolonial llamado Israel para borrar a Palestina del mapa, despojándola de su identidad cultural y memoria histórica.

En coincidencia con el anuncio de Donald Trump de trasladar la embajada de Washington a Jerusalén, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv encontró a inicios del año el fósil Misliya-1, en referencia al nombre de la cueva ubicada en el legendario monte Carmelo (del latín carmel = jardín, o karmel y karmil, en hebreo y árabe).
El monte Carmelo es un lugar importante para judíos y cristianos. Allí fue donde, según el Antiguo Testamento, el profeta Elías (siglo IX aC) dijo que el Dios de los judíos (Yahvé) era el verdadero (Libro de los Reyes). Y lugar, también, donde el cruzado francés Bartolo Avogadro fundó la orden de los carmelitas en el siglo XII.
Según el profesor Israel Hershkovitz, director del proyecto, el hallazgo del fósil cambiará el marco temporal para el periodo en que los humanos salieron de África por primera vez, sugiriendo una dispersión de 40 mil a 50 mil años más temprana del Homo sapiens. O sea, hace unos 220 mil años. Sin embargo, otro arqueólogo israelí, el profesor Yonathan Mizrachi, sostiene que Israel ha convertido la arqueología en arma de desposesión.
En entrevista con la agencia de noticias Al Jazeera, el profesor Mizrachi sostuvo que cuando ellos (los israelíes) piensan en su pertenencia a Israel, tiene que ver exclusivamente con Jerusalén. Por ello, ha sido la cuenca del valle de Jerusalén este (Palestina), donde la arqueología a modo sirve para inventar lazos entre el antiguo pasado judío y el Estado moderno, a costa del pasado y presente palestinos.
Tales proyectos son financiados por la extrema derecha judía, en particular la organización Elad, acrónimo hebreo que significa a la ciudad de David. Para el investigador Samuel Nelson Gilbert, el propósito de Elad apunta a modificar el paisaje de la supuesta futura capital de Palestina. Y para ello, Elad emplea varios recursos para expulsar a los palestinos de Jerusalén este y remplazarlos por colonos judíos.
En 1998, Elad recibió el respaldo de las israelíes Autoridad de Protección de la Naturaleza y Parques Nacionales, y la de Antigüedades, logrando que el ayuntamiento de Jerusalén expidiese un decreto para derribar 88 hogares del barrio palestino de Silwan, con la intención de construir un parque arqueológico que para sus moradores resulta claramente ideológico.
Sin previo aviso, los colonos judíos empezaron a excavar con buldócers bajo las casas. Entonces, viendo que sus hogares se hundían, los vecinos apelaron a la Corte Suprema israelí. Pero en la misma noche en la que dieron registro de entrada a su apelación, la policía asaltó sus viviendas y arrestó a cinco personas.
Algo similar aconteció con la construcción del Metro Tel Aviv/Jerusalén, anunciado en 2008, y retrasado debido a seis kilómetros de vía que atraviesan Beit Iksa, ciudad palestina en Cisjordania. Las protestas obligaron a que una empresa alemana abandonara el proyecto, en tanto la italiana que asumió el control tuvo que enfrentar varios cuestionamientos sobre la violación del derecho internacional, al participar en un territorio ocupado. “ No problem”: los chinos terminarán la obra.
Beit Iksa ha perdido ya 60 por ciento de su territorio en favor de las colonias judías circundantes. El asentamiento de Ramot, por ejemplo, construyó un monumento conmemorativo del 11 de septiembre que incluye un pedazo de escombros de la zona cero, en recuerdo de los estadunidenses muertos en el ataque terrorista de Nueva York.
Finalmente, la cereza sobre el pastel: cuando en 2021 el Metro quede inaugurado, será “ only for jews”. No obstante, que no cunda el pesimismo. En diciembre pasado, el ministro de Transporte, Israel Katz, declaró al diario Yedioth Ahronoth:
El Muro occidental es el lugar más sagrado para el pueblo judío y decidí nombrar la estación del tren que llega allí con el nombre de Donald Trump, por su histórica y valiente decisión de reconocer a Jerusalén como la capital del Estado de Israel.
Por consiguiente, la estación Donald Trump será la indicada para que los turistas apurados visiten la Ciudad Vieja de la Jerusalén ocupada. Incluyendo, faltaba más, el Muro de los Lamentos.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Causas del atraso científico en América Latina

Javier Flores

Llaman mucho la atención las similitudes que tienen las naciones de América Latina en su desarrollo científico y tecnológico. En 2016, el gasto en investigación y desarrollo (GIDE) estimado para la Región representó en promedio apenas 0.48 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras entre los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) el porcentaje promedio fue de 2.38 por ciento en 2014. Algo semejante se observa cuando se examinan indicadores como el número de investigadores, las patentes, etcétera. Si bien no puede hablarse de uniformidad pues cada nación tiene su historia y particularidades, resulta inevitable preguntarse por qué se ha producido y permanece abierta esta enorme brecha.

Desde luego los factores políticos tienen su papel en cada nación. Por ejemplo, en 2014 Brasil destinaba 1.14 por ciento de su PIB a investigación y desarrollo (el más alto en América Latina), pero luego del golpe contra la presidenta Dilma Rousseff se han producido continuos recortes al presupuesto para la ciencia, que en 2017 llegaron a ser 44 por ciento menores respecto del año previo, por lo que el GIDE en 2018 podría caer debajo del uno por ciento. Aunque en otra dimensión, en México este gasto alcanzó 0.54 por ciento del PIB en 2014, pero también, por los continuos recortes realizados desde que llegó José Antonio Meade a la Secretaría de Hacienda, en 2018 este indicador se situará por debajo del medio punto porcentual.

Pero además de los efectos de la inestabilidad política que caracteriza a la región hay un denominador común que es la escasa presencia del sector privado en la estructura del gasto. En todos los países de América Latina, sin excepción, la mayor parte de los recursos provienen de fuentes gubernamentales. Así el gasto público es de 94 por ciento en Costa Rica y la aportación privada es de 2 por ciento (el restante 4 por ciento es de otras fuentes), Panamá (81/11), Argentina (76/17), México (67/20), Brasil (61/26) y Chile (43/33). Para tener algunos puntos de referencia, en Japón la relación porcentual entre el GIDE público y el privado es completamente al revés (15/78), China (21/75), Corea (24/75), Alemania (28/66) y Estados Unidos (24/64).
Aunque suene a lugar común, lo anterior muestra claramente que el desarrollo industrial en Latinoamérica tiene que ver muy poco con la ciencia y la tecnología... Lo que ya no es lugar común (creo) es romper el silencio y responder a la pregunta de ¿por qué? Es evidente que en pleno siglo XXI existe una distorsión en el desarrollo económico de la región. Es difícil pensar que nuestros países hayan decidido emprender una ruta de atraso científico-técnico de manera voluntaria y más o menos uniforme. La semejanza en los indicadores citados, obliga a pensar que hay una causa común.
Una explicación posible es que se ha impuesto un modelo de desarrollo económico para América Latina. La imposición proviene históricamente de las grandes potencias y en particular de la nación dominante en todo el continente: Estados Unidos de América.
Ya lo he dicho en otro momento, no estoy tratando de descubrir el hilo negro, pero no entiendo el silencio en torno a estos hechos, de los cuales es necesario hablar abiertamente, pues nos permiten una explicación racional de las causas del atraso económico y, por tanto, del rezago científico-técnico de México y el resto de los países latinoamericanos. Hemos sido diseñados por los grandes centros industriales primero como productores de materias primas (países bananeros) y luego como maquiladores. Para eso no se necesita mucha ciencia. Además, mantener este modelo nos convierte en mercado cautivo de los productos de alta tecnología y servicios de conocimiento intensivo... Un negocio redondo.
Lo anterior debe conducirnos a no olvidar que la tarea primordial para todos los países de América Latina debe ser la unidad para acabar con un modelo de desarrollo impuesto que perpetúa la dependencia, e impulsar la cooperación científica y tecnológica para enfrentar y resolver nuestros problemas más apremiantes y contribuir desde nuestra propia mirada al avance del conocimiento universal.
Nota: Algunos de los datos incluidos en este artículo fueron tomados del Informe General del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación 2016, elaborado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Gobierno y oposición de Nicaragua acuerdan volver a la mesa de diálogo

Retomarán el tema de la democratización del país; obispos mediadores definirán la fecha

Ambas partes llaman al cese de la violencia y piden cumplir recomendaciones de la CIDH

El gobierno del presidente Daniel Ortega y la oposición acordaron este lunes reanudar el diálogo para discutir la democratización del país, a cambio de que los manifestantes flexibilicen los bloqueos, informaron las dos partes en un comunicado.

La delegación del gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia expresaron su disposición de retomar la agenda del tema de la democratización, indicaron las partes.
Los opositores prometieron flexibilizar los bloqueos carreteros, una de las principales preocupaciones del gobierno.
La declaración fue suscrita por los tres representantes del oficialismo y tres de la alianza cívica –formada por estudiantes, sociedad civil y empresarios– al concluir una sesión especial convocada por los obispos católicos, en calidad de mediadores, para destrabar el diálogo.
En la cita, celebrada en el Seminario Nuestra Señora de Fátima, en Managua, las partes dijeron que esperan que los obispos definan la fecha para volver a la mesa de diálogo.
En el comunicado, el gobierno y los opositores llamaron al cese de todo tipo de violencia y al cumplimiento de las recomendaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que pidió cesar la represión y respetar el derecho a la protesta, entre otros puntos.
Exhortaron, además, a no atacar medios de comunicación, tras condenar la quema este lunes de la oficialista Radio Ya, y la represión contra los estudiantes de la Universidad de Ingeniería de Managua.
La policía denunció que grupos delincuenciales quemaron en la madrugada la sede de la fiscalía y de la procuraduría en la ciudad de Masaya, 30 kilómetros al sur de la capital.
Un joven que participaba en las manifestaciones, identificado como Erick Pacheco, murió de un balazo el domingo cuando grupos paramilitares abrieron fuego contra la población en un barrio de la capital, informó el opositor Partido Ciudadanos por la Libertad.
La Universidad Centroamericana denunció que hombres encapuchados lanzaron el domingo un mortero contra el portón principal de su sede y responsabilizó del ataque a fuerzas parapoliciales afines al gobierno.
Al menos 85 muertos y más de 860 heridos dejan las protestas antigubernamentales en Nicaragua desde que comenzaron el 18 de abril.
Afp
Periódico La Jornada
Martes 29 de mayo de 2018, p. 23
Managua.