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martes, 29 de noviembre de 2016

Cuba-EU: el incierto deshielo



La Jornada 
Tras la muerte de Fidel Castro, el presidente electo estadunidense, Donald Trump, fiel a su estilo y sin escatimar brutalidad, condicionó la continuación del proceso de deshielo iniciado por los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro entre Washington y La Habana a que las autoridades de Cuba acepten renegociar un mejor acuerdo; es decir, les exigió aceptar directrices injerencistas en materia de política interna.
Tal postura confirma las intenciones del que en enero próximo ocupará la Casa Blanca, de detener la normalización de los vínculos bilaterales después de más de medio siglo de una intensa hostilidad militar, económica, diplomática y propagandística contra la isla caribeña, que fue plasmada en leyes y sostenida como política de Estado por los 10 antecesores de Obama en la Presidencia. Aunque semejante estrategia conllevó un inmenso sufrimiento para la población cubana y cuantiosas pérdidas para numerosas empresas estadunidenses, no logró su objetivo: lograr que la economía de Cuba se paralizara y sus habitantes, exasperados por las privaciones, derrocaran al régimen revolucionario.
Con el paso de las décadas, el embargo y la beligerancia de Estados Unidos terminó por perder apoyo político hasta entre los exiliados cubanos de Miami y entre numerosos empresarios, incluido el propio Donald Trump, quien en algún momento intentó burlar el bloqueo para hacer negocios en Cuba. Por lo demás, a diferencia de sus ataques verbales contra China y los mexicanos, que han sido constantes en sus declaraciones desde hace mucho tiempo, las críticas a la normalización de relaciones con la nación antillana fueron un recurso oratorio de última hora, claramente orientado a atraer el voto de la comunidad cubano-estadunidense.
Significativamente, su más reciente crítica al deshielo emprendido por Obama y Castro coincidió con el vuelo inaugural de una aerolínea de Estados Unidos a La Habana. Aunque la intensificación de los intercambios ha avanzado a un ritmo mucho más lento del que habría podido esperarse, y por más que el bloqueo siga codificado en leyes estadunidenses, lo cierto es que las órdenes ejecutivas de Obama para atenuarlo han hecho detonar un proceso que no será fácilmente reversible.
En esta perspectiva, la hostilidad de Trump contra Cuba se inscribe en el catálogo de propósitos de incierto futuro, junto con su amenaza de bardear la totalidad de la frontera con México, deportar a tres millones de mexicanos indocumentados en sus primeros cien días de gobierno y sacar a Estados Unidos de acuerdos comerciales que resultan fundamentales para la economía del país vecino o, cuando menos, de renegociarlos.
En suma, el propósito del próximo habitante de la Casa Blanca de devolver las relaciones con Cuba a la condición de remanente de la guerra fría, depende de multiplicidad de factores que no le son necesariamente propicios. En este terreno, como en otros, cabe esperar que el Poder Ejecutivo del país vecino termine entrampado en un tejido de intereses encontrados y que, así sea a contrapelo de los deseos de Trump o de sus compromisos de campaña, el sentido común termine por imponerse al integrismo aislacionista, el espíritu hostil y la nostalgia imperial que caracterizan la visión internacional del magnate neoyorquino.

Fidel Castro Ruz; los inmoribles


Adiós, Fidel Castro

Stella Calloni
La Jornada 
Una llamada en la madrugada, una voz que dice: murió Fidel Castro y se quiebra. Una respuesta salida desde las entrañas y de la rebelión ante el dolor: Fidel Castro no es morible. ¿Puede morir un hombre que marcó dos siglos y que en 90 años de vida jamás claudicó de los valores más profundos de un ser humano, humanísimo? ¿Un hombre cuya coherencia, dignidad y solidaridad abría todos los caminos hacia la liberación, la justicia verdadera, para desafiar imperios, colonialismos, disfraces democráticos?
Un hombre que tenía una voz que se escuchaba en las catacumbas de los dominados, de los silenciados, de los esclavizados, de los nadies, a pesar de que intentaron apagarla con todas las técnicas y argucias posibles de los grandes poderes.
Más de 600 veces el imperio intentó asesinarlo y no pudo. Más de medio siglo se intentó derrocar una revolución, que surgió desde sus más profundas realidades, cubanísima en su esencia, su espíritu, su cultura, su razón de ser, y por eso mismo tan arraigada en un pueblo, que nunca se doblegó.
Escuchando hablar a Fidel alguna vez recordaba al poeta Aimé Césaire en un párrafo de una obra suya teatral y poética. Tomo la voz del Rebelde cuando dice: “A mí el mundo no me da cuartel… No hay en el mundo un pobre hombre linchado, un pobre hombre torturado, en el que no sea yo asesinado y humillado”.
De eso se trataba, cuando Fidel alzaba su voz solidaria ante cada quejido de la humanidad que dolía a su corazón, que le hacía crecer el grandioso espíritu de la liberación.
A ese hombre, al comandante Fidel Castro Ruz, capaz de asombrarse cada vez por los sucesos del mundo, de preguntar detalles para escarbar profundamente en las diversas realidades de los pueblos, de conmoverse y hasta desesperarse –en realidad su expresión más intensa de la ternura–, tuve el privilegio de conocer y de escuchar, no sólo en sus discursos, sino en sus pocos momentos en que no estaba rodeado de multitudes.
Y en esa voz de bajo tono, donde a veces aparecía también el hombre tímido, el que expresaba con suavidad, sin ninguna sombra de soberbia, la formidable capacidad de indagar buscando recrear las teorías, renacer la dialéctica, anticiparse a los acontecimientos como un profeta o un iluminado que siempre fue.
Conocía todos los límites y los muros que había que desafiar y destruir, como lo había hecho en esa isla pequeña, que a sólo 90 millas de la potencia imperial, que lo cercaba con un sitio medieval, resistía y sigue resistiendo, aún en este mundo incierto, en esta dinámica que no deja respiros, con un coraje de leyenda, con la fuerza revolucionaria que sólo los hombres nuevos pueden mantener como una llama viva.
Ahí estaba Fidel con su pueblo reviviendo cada día la llama de la heroica resistencia y soplándonos la vida y la esperanza de que sí, se puede, contra un capitalismo salvaje y decadente que está creando el camino de su propia destrucción.
Alguna vez escribiendo para La Jiribilla de Cuba se me ocurrió llamar al comandante Fidel Castro un orfebre de liberaciones, y eso es lo que siento que fue, soñando el sueño recurrente de la Sierra Maestra, que nunca abandonó.
Sin ese amor que rompe fronteras, paradigmas, límites, la fuerza de un revolucionario no sería suficiente para ganar batallas, para liberar y revolucionar todo a su paso. Por todo esto y mucho más Fidel Castro no es morible, está como nunca hoy, cuando estamos reviviendo el nuevo esquema geoestratégico de recolonización, no sólo continental, sino mundial.
Y cuando nombremos cada camino de la resistencia para la liberación definitiva, ahí está, como estuvo y estará para siempre, un hombre llamado Fidel Castro, que nos dejó el legado más extraordinario: la certeza de saber que en este mundo que se mueve en oleajes, que parece cambiar cada día y cada hora, aunque parezca una paradoja, el salvajismo irracional del capitalismo sin máscaras nos está abriendo el camino a la liberación definitiva. Él hizo posible desenmascarar al imperio, ante la furia de no haber logrado rendir a Cuba, una isla pequeña en el Caribe, que estuvo y está bajo ataques permanentes.
Que nadie crea que Cuba queda a la intemperie porque allí está la dirigencia y un pueblo que se fueron construyendo en el camino revolucionario como tales, junto a Fidel, el inmorible, el orfebre de liberaciones.

Lecciones de Fidel


Realizar el sueño de Martí anunciando que venía “una revolución nueva” fue un decir y hacer del Manifiesto del Moncada y del proceso revolucionario cubano. Desde entonces las expresiones personales o colectivas de Fidel y sus compañeros del 26 de Julio, y, después, del nuevo Partido Comunista Cubano, lograron una identidad entre la palabra y el acto que es necesario entender, pues si no, no se entiende nada.

La realidad es más rica que la palabra, y ya enriquecida, ésta vuelve a enriquecerse con lo nuevo que deja ver el pensarla y hacerla. Así, en la expresión del párrafo anterior se trae a la memoria un sueño, el de José Martí, quien será realmente considerado como “autor intelectual de la revolución cubana”.
Es un sueño del pasado, pero es un sueño que anunció una revolución nueva en la que, con otros héroes e intelectuales cubanos, tendrían también fuerte presencia Marx y Lenin, y en que al socialismo de estado, encabezado entonces por la URSS, la República Popular China y múltiples movimientos de liberación nacional, Fidel y la Revolución Cubana añadirían objetivos y valores fundamentales –martianos-, en los que no sólo destaca la moral como reflexión ética sino como moral de lucha, como arma contra la corrupción, como meta para la cooperación, la solidaridad, y la mente. Esos sueños, renovados una y otra vez, buscaron y buscan superar, en todo lo que se puede, el “individualismo”, el “consumismo”, el “sectarismo” y la “codicia”, enemigos jurados de los oprimidos y explotados de la Tierra.
En algo no menos importante se diferenció la Revolución Cubana, y es que en su paso por el socialismo de estado, siempre se empeñó en lograr que sucediera a la insurrección y a la guerra de todo el pueblo un socialismo de estado de todo el pueblo. Ese objetivo planteó varios problemas ineludibles, entre ellos, la necesidad de combinar las organizaciones jerárquicas centralizadas y las descentralizadas, con las autónomas y horizontales, en que las comunidades del pueblo ejercieran una democracia directa y otra indirecta nombrando a candidatos que sin propaganda alguna merecieran la confianza de quienes los conocían.
Allí no quedó el empeño. Como reto para realizarlo se planteó, ante la opresión y la enajenación, la necesidad de animar los sentimientos, la voluntad y la mente de los insumisos, para que hicieran suyo el nuevo arte de luchar y gobernar. Al mismo tiempo las propias vanguardias buscaron liberarse de los conceptos dogmáticos que sujetaban al pensamiento crítico y creador.
Al desechar el “modelo de la democracia de dos o más partidos entre los que elegir”, un “modelo” que originalmente sirvió a aristocracias y burguesías, para compartir el poder, el Partido Comunista Cubano tampoco siguió los modelos de la URSS y China. A impulsos del Movimiento del 26 de Julio, que a raíz de su triunfo decidió disolverse, al Partido Comunista Cubano le fue asignado el objetivo de asegurar y defender la Revolución de todo el pueblo, con la participación y organización de sus trabajadores, campesinos, técnicos, profesionales, estudiantes y en general con la juventud rebelde.
La lógica de organizar el poder del pueblo estuvo muy vinculada con la de hacer fracasar cualquier intento de golpe de estado, invasión o asedio, lo que se probaría a lo largo de más de medio siglo, frente a las reiteradas incursiones del imperialismo y frente al criminal bloqueo que habría hecho caer a cualquier gobierno que no contara con la inmensa mayoría del pueblo organizado.
Si en la invasión de Playa Girón y a lo largo de su desarrollo Cuba contó con el apoyo de la URSS y del campo socialista, ni la estabilidad de su gobierno ni las reformas y políticas revolucionarias que logró emprender se habrían realizado si el gobierno de todo el pueblo hubiera sido suplantado por un régimen autoritario, burocrático o populista. El gobierno del pueblo cubano no sólo mostró ser una realidad militar defensiva, sino particularmente eficaz en el impulso a la producción, a los servicios –que en medio de grandes trabas y errores inocultables—logró grandes éxitos, muchos de ellos reconocidos como superiores a los de países “altamente desarrollados”.
A las garantías internas y externas de la democracia de todo el pueblo, de su coordinación y unidad necesarias, se añadió el carácter profundamente pedagógico y dialogal del discurso político, y todo un programa nacional de educación, que iba desde la alfabetización integral –literal, moral, política, militar, cultural, social, económica y empresarial- hasta la educación superior y el “impetuoso desarrollo de la investigación científica”.
Es cierto que en todos esos ámbitos, el movimiento revolucionario enfrentó problemas que no siempre pudo resolver, o resolver bien; pero en medio de los más de 50 años de criminal bloqueo y de incontables asedios por parte del poderoso vecino del Norte, de las corporaciones imperialistas y su complejo militar-empresarial, político y mediático, y tras la restauración del capitalismo en el inmenso campo socialista, Cuba fue y es el único país que mantiene su proyecto socialista de un “mundo moral”, o de “otro mundo posible” como se acostumbra decir, o de “otra organización del trabajo y la vida en el mundo” como dijo el clásico.
Entre las nuevas y viejas contradicciones, Cuba sigue hasta hoy poniendo en alto un socialismo que, con Martí presente, es respetuoso de todos los humanismos laicos y religiosos. Es más, Cuba sigue haciendo suya la lucha contra el poder de los dictadores y contra la opresión y explotación de los trabajadores, sin que por ello haya olvidado la doble lucha, que sus avanzadas propusieron desde el l959: “una rebelión contra las oligarquías y también contra los dogmas revolucionarios”.
Si en tan notables batallas hay contradicciones innegables, no por eso han dejado de oírse, y en parte de atenderse, enérgicas reconvenciones que con frecuencia han hecho Fidel y numerosos dirigentes históricos de la Revolución contra corrupciones, incumplimientos, abusos, que con la economía informal y el mercado negro, han sido y son –hoy más que nunca- el peligro estructural e ideológico más agresivo, que renueva y amplía la cultura de la tranza, del individualismo y el clientelismo, de la corrupción, la cooptación y la colusión.
No es cosa de referirse aquí a todo lo que frente a las incontables ofensivas, nos enseñan Fidel y la Revolución Cubana para la emancipación de los seres humanos y para la organización del trabajo y de la vida en la tierra. Ni es cosa aquí de profundizar en las lecciones que nos da un líder como Fidel que se negó a que se hablara de “castrismo”, y que logró frenar todo culto a la personalidad. Pero si hasta para sus enemigos a menudo resulta imposible acallar el respeto que se ven obligados a tenerle, no son de olvidar tantos y tantos actos de su vida que se inscriben en un reconocimiento necesario.
Este enunciado de algunas lecciones de Fidel que aparecen en sus discursos y no sólo en sus numerosas contribuciones a la Revolución Cubana, quiere ser más bien un ejercicio de pedagogía por el ejemplo, un llamado que preste atención a aquéllos modos de pensar, actuar, construir, luchar y expresarse, que permiten comprender por qué, tras la restauración del capitalismo en el “campo socialista”, con la firmeza de Fidel y del pueblo cubano, sólo la pequeña Isla de Cuba ha logrado mantener la verdadera lucha socialista, que incluye la democracia como gobierno de todo el pueblo, y como reorganización de la vida y el trabajo por una inmensa parte de trabajadores y ciudadanos organizados. Y en esa lucha, que va a las raíces de la condición humana, se cultiva y defiende el respeto a los distintos modos de pensar y creer de laicos y religiosos, con búsqueda permanente de la unidad en medio de la diversidad de insumisos y rebeldes y con una clara postura martiana y marxista.
Precisar –con otros muchos-- los pensamientos compartidos por Fidel y por las masas revolucionarias del pueblo cubano, es adentrarse en una historia particularmente rica de un pueblo en lucha por la emancipación. Fidel, el “Movimiento 26 de Julio” y el pueblo cubano son sucesores de vigorosas proezas rebeldes en las que destaca, la de Maceo, héroe primero de la larga lucha por la independencia y por la libertad, a la que siguió, como gran revolucionario, muerto en batalla, uno de los pensadores más profundos y precisos de la historia universal, como fue José Martí, expresión máxima del liberalismo radical, pues no sólo fue uno de los primeros en descubrir el imperialismo como una combinación del colonialismo y el capital monopólico, sino en descubrir los lazos de los movimientos independentistas de su tiempo con las luchas de los pobres y los proletarios, posición que lo hizo sumarse a los homenajes póstumos a Carlos Marx por haber sido éste, como dijo “un hombre que se puso del lado de los pobres”.
Fidel, y el Movimiento 26 de Julio vienen de esa cepa. En su pensar y luchar los acompaña incluso la inteligencia de aquellos teólogos que destacaron en la Habana de fines del siglo XVIII y principios del XIX, y que son un antecedente de la teología de la liberación… En las conversaciones de Fidel con Frei Betto y en numerosos actos en que el problema religioso se planteó, Fidel dio amplias muestras de un gran respeto al humanismo que se expresa en la religión cristiana y en otras religiones. Ese respeto es hoy más necesario que nunca, pues corresponde a una de las viejas y nuevas formas de la liberación humana, en lucha por el derecho a lo diferente, por la igualdad en la diversidad, ya sea de religiones o de posiciones laicas, o de variaciones de razas y de sexos o de afinidades sexuales, o de edades y nacionalidades. Bien lo dijo Fidel muchas veces: “No somos antiamericanos. Somos antiimperialistas”
Orientarse en las lecciones de Fidel para entender y actuar en la emancipación humana, contribuye a desentrañar lo que sus palabras tienen de ejemplar y de actos para pensar y actuar en circunstancias similares, captando lo parecido y lo distinto, e incluso el quehacer del “hombre concreto que se es y que se descubre a sí mismo”, como dijo Armando Hart.
Con ese objetivo de comprensión y acción, cabe señalar --a manera de profundizar en el hilo del pensamiento--, lo que las lecciones de Fidel tienen de metas y valores: 1º para la organización, 2º para la estrategia y la táctica, y 3º para el juicio favorable o contrario a la emancipación en que se defienden y renuevan concretamente las verdaderas metas de la lucha.
El discurso político de Fidel ha sido –insistimos y precisamos otra gran tarea-- para que pueblo y trabajadores puedan defender y participar cada vez más, en la organización y marcha de un estado de todo el pueblo. El objetivo de organización se mantuvo y mantiene en más de medio siglo de bloqueo del imperialismo, y se inscribe en una cultura de la confrontación y de una concertación, que sin aferrarse a la lucha abierta, y sin ceder en los principios en “la lucha suave”, parece caracterizar a los procesos revolucionarios de nuestro tiempo. Tanto la práctica de la confrontación como la de la concertación implican medidas de organización de la moral, de la conciencia y de la voluntad colectivas. Suponen también un claro planteamiento de que la concertación puede darse en medio de conflictos y en medio de una lucha de clases que sigue incluso cuando parecen predominar los consensos. La experiencia de Cuba a ese respecto es inmensa, y no sólo en defensa de su propia revolución y por los variados enfrentamientos y acuerdos con Estados Unidos, sino por haber participado en la guerra de Angola contra el ejército del antiguo país colonialista y racista de África del Sur, --el más Poderoso del Continente-, y tras haber ayudado a su derrota, y haber logrado que se sentara en la mesa de negociaciones hasta llegar a un compromiso de paz. Si la historia de la guerra y de la paz en África, con un inmenso destacamento de fuerzas cubanas dirigidas por Fidel desde La Habana, es una de esas formas de la realidad que superan la imaginación, también es otra experiencia, que junto con la resistencia inconcebible a un bloqueo de más de cincuenta años confirma la capacidad de Cuba para actuar en una historia en que como la de Colombia, también combina un proceso revolucionario que alterna confrontaciones y concertaciones. Si semejante posibilidad está y estará llena de incógnitas, nada impide explorar los nuevos terrenos de la guerra y la paz en un mundo cuyo sistema de dominación y acumulación se encuentra en crisis terminal.
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Las lecciones Fidel en el juicio de las conductas seguidas son también particularmente creadoras y fecundas en la crítica de aciertos y desaciertos, y no sólo de conductas políticas o morales --con llamados de atención, dictámenes favorables o desfavorables, aprobaciones y reprobaciones, elogios y estímulos, sino, con sus reflexiones sobre las mejores formas de actuar para alcanzar las metas emancipadoras.
En cualquier caso es indispensable tener presente que las lecciones de Fidel, incluso cuando a primera vista suenen a veces como meras formas de hablar, obvias o elementales, encierran a menudo formas de incesante conducta real antes desacostumbrada, antes desentendida y desoída como guía de la acción que se vive, y que sólo aparece con la vinculación de la palabra y el acto. Con esa amalgama se hace la historia.
En aquél discurso que Fidel pronunció la noche del 8 de enero de 1959, a su llegada a la Habana, dijo entre sus primeras palabras: “…la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa…Y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil: quizás en lo adelante todo sea más difícil…” Y a esa afirmación que podía frenar el ilimitado entusiasmo reinante añadió, más como explicación que como excusa: “Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario…” Aclaró lo que entraña no engañar ni engañase. “¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.” El mensaje era la primera lección del arte revolucionario de gobernar para ganar. No engañar al pueblo ni dejar que el pueblo se engañe con los triunfos. Y tras narrar, como ejemplo, en qué forma, decir la verdad, había servido para el triunfo del ejército rebelde, concluyó: “Y por eso yo quiero empezar –o mejor dicho, seguir—con el mismo sistema, el de decirle al pueblo siempre la verdad.”.
La práctica de la verdad y la práctica de la moral serían los valores y los medios de una lucha revolucionaria, que además organizaría su legítima defensa, frente a las tradicionales ofensivas de “la zanahoria y el garrote”, de la corrupción y la represión permanentemente renovadas y armadas por la oligarquía y el imperio. Tanto la verdad como la moral practicadas serían constitutivas de un proceso que necesariamente tendría que armarse para defenderse.
En aquel discurso en la Plaza de la Revolución en que Fidel empezó a definir cómo sería la democracia en Cuba, y en aquella plaza donde había un inmenso “lleno” de guajiros y de trabajadores de la caña, de las fábricas y de los servicios, Fidel le preguntó al pueblo: “En caso de tener que escoger, ¿qué preferirían? ¿Un voto o un rifle?” Y se oyó un grito gigantesco: “¡Un rifle!” El clamor vehemente y el gozo inmenso de la multitud, determinó la meta y la organización de un ejército y un estado del pueblo y de los trabajadores. De paso expresó la temible dificultad que para los imperialistas presentaría invadir a Cuba…Fue esa una de las primeras clases para aprender a tomar decisiones. Planteó, además, uno de los más difíciles problemas a resolver: el de la lucha política y armada de todo el pueblo, y el de la construcción de un estado de todo el pueblo, con mediaciones que de por sí eran distintas a las mediaciones de los estados de corporaciones y complejos, pero que requerían combinar a la vez los conocimientos especializados que se trasmiten en institutos y universidades con el saber de los pueblos. Lograr una decisión acorde con el proyecto del estado del pueblo, y lograrla con el saber del pueblo y con el uso óptimo de los conocimientos técnicos y científicos más avanzados sería a lo largo de toda la historia cubana, una de las principales tareas de toda la población militante y trabajadora con sus distintas especialidades y conocimientos. En ella el aprender a aprender fue y es una experiencia muy rica para cada uno y todos los participantes. En ella también destaca la organización de un estado y un sistema político que para ser de todo el pueblo y para ser a la vez eficaz en la defensa, en la producción, en la distribución, en el intercambio, en los servicios tiene que plantearse constantemente el problema de la libertad y la disciplina sin que una avasalle a la otra ni disminuya su respectivo peso en las argumentaciones y las decisiones. A ese objetivo –que necesariamente debe vencer muchas contradicciones-- se añaden combinaciones de estructuras y comportamientos que tradicionalmente se plantearon como opuestos. Para funcionar en el interior de la Isla y en sus relaciones internacionales, el estado del pueblo revela una necesidad ineludible el combinar las organizaciones coordinadas con las jerárquicas centralizadas y descentralizadas; el combinar la democracia directa con la democracia representativa, de donde deriva el problema del Estado de todo el pueblo y del Partido Comunista de la Revolución Nueva, Martiana y Marxista, con militantes cuyos méritos comprobados puedan ser confirmados una y otra vez y cuya misión consiste en lograr el mejor funcionamiento y coordinación de las fuerzas y empresas estatales, y en la defensa e impulso de una revolución democrática y socialista, de veras nueva por sus prácticas y principios, por su moral comprobada en la conducta, y por “su hablar a la conciencia del hombre, al honor del hombre, a la vergüenza del hombre…”
Las contradicciones que en el proceso necesariamente aparecen corresponden por un lado a las de una “clase subordinada” –como diría Gramsci-; pero subordinada al Poder del Pueblo y no al de las corporaciones, y en que al motor moral e ideológico de exigencias ejemplares en sus miembros, se añaden los oídos y los ojos del propio pueblo, organizado desde las asambleas locales hasta la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Si en todo este proceso, la moral de lucha y cooperación es fundamental, precisamente lo es porque se trata de hacer una “revolución nueva” como dijo el Manifiesto del Moncada, cuyo propósito vital consiste en “realizar el sueño irrealizado de Martí”, y en la que “…lo decente y lo moral es raíz fuerte y poderosa de lo revolucionario recordando que la base de la moral está en la verdad” como también señaló Fidel en su lección sobre la vanguardia. “La vanguardia – sostuvo—trasmite con su acción y su pensamiento, la teoría, la ideología revolucionaria que viene de un marxismo no sólo aprendido de los libros sino de las experiencias propias en la vida”. Y en relación al conocimiento, desde los inicios de la Revolución, Fidel precisó que como parte esencial, el método del saber y el hacer se apoya en el saber anterior del pueblo y en el que adquiere en el curso de la lucha, como había dicho el “Ché”.
Es cierto que al destacar palabras y actos a los que ninguna revolución había dado semejante peso ni en sus teorías, ni en sus ideologías, ni en su práctica, es necesario añadir dos comentarios más que de ellas derivan: uno es que representan no sólo a la nueva revolución que se inicia en Cuba, sino a la que debe plantearse en el mundo entero –con el pensar y el hacer de la inmensa variedad de pueblos, naciones y condiciones en la lucha de clases.
Dominar totalmente la actual desesperanza que deriva del fracaso de reformas y revoluciones que dieron al traste con la moral como filosofía vital y como práctica colectiva e individual, es sin duda el camino que habrá de seguir la Humanidad para salir de esa terrible desesperanza que señaló recientemente Noam Chomsky en palabras precisas.
Superar la desesperanza es la nueva batalla y en ella Fidel con Cuba tienen otra gran experiencia que ofrecer a la Humanidad. A partir de movimientos como el de Cuba, y tomando en cuenta el estado actual de las luchas, de las organizaciones y de la conciencia rebelde, como en el llamado del Moncada, se ha vuelto necesario plantear en el mundo entero una Revolución realmente nueva. Y si en Cuba encontramos logros increíbles alcanzados en la lucha por una independencia, un socialismo, una democracia y una libertad de veras, y vemos que en ella hay aún serias limitaciones a superar, en ella encontramos también lo más avanzado que en la organización del trabajo y la vida ha alcanzado la Humanidad. Cualquier intento por salir de la desesperanza necesitará más pronto de lo que nos imaginamos tomar en cuenta las aportaciones de Cuba para la organización de otro mundo posible Y al hacerlo encontrará confirmada la aportación de Cuba a una nueva revolución democrática y socialista, leyendo la sentencia que se dictó contra los intentos conspirativos de un grupo que bajo los auspicios de la URSS pretendió organizar un Estado y un Partido como los que –en su largo ocaso—la URSS implantó en los países satélites y en su propia tierra.
Abordar el problema en relación al debate que se da sobre la democracia directa y la representativa, y de la Revolución social en que los pueblos se organicen en formas puramente horizontales, es fundamental para advertir el sentido que Fidel ha dado a una y otra posición en el curso de sus palabras y sus juicios.
Entre los problemas que plantea la alternativa uno es el que se refiere a las limitaciones y contradicciones internas de los propios partidos y organizaciones comunistas, socialistas, populares y de liberación nacional o regional. Es cierto que el control de los gobiernos por los pueblos es la solución fundamental pero que su organización debe hacerse, a sabiendas –entre otras fuentes—de lo que le dijo Fidel en Chile a una inmensa multitud, cada vez más presionada por los agentes provocadores de la CIA, por los “maoístas”, ya infiltrados de arriba abajo, y por organizaciones supuestamente más radicales que la Unidad Popular encabezada por el Presidente Allende. Cuando Fidel, tras un emocionante discurso en la Plaza Municipal de Santiago, ya tenía ganada a la multitud y levantando la mano y la voz le preguntó animoso: “¿Ustedes creen que el pueblo se equivoca?” y el pueblo le contestó con un clamoroso ¡NOOOOOO! Fidel le contestó a toda voz, como si estuviera conversando: “Pues fíjense que sí”. A lo que sucedió una inmensa risa solidaria contra los provocadores del golpe, y en apoyo a Fidel y la Unidad Popular.
Tiene razón Marta Harnecker cuando en su América Latina y el socialismo del siglo XXI a diferencia de lo ocurrido en el XX afirma que “debe ser la propia gente la que defina y fije las prioridades”, la que controle eficiencia y honestidad de un trabajo “no alienado” y de cualquier vicio burocrático, administrativista, centralista y autoritario. Ella misma hace ver que no estamos contra la democracia representativa sino contra la que no es representativa de los trabajadores y las comunidades. Marta Harnecker recuerda que Marx plantea que hay que descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, y sostiene con razón que el estado que tiene fines sociales lejos de debilitarse se fortalece con la descentralización. Hoy, en México, el zapatismo por su lado ha realizado el máximo empeño para que los pueblos y comunidades aprendan a gobernar y para que el estado del pueblo se integre de tal modo al pueblo que ya no se pueda hablar del estado sin referirse al pueblo, y a las comunidades, no sólo organizadas en formas coordinadas y jerárquicas, sino en redes de resistencia, cooperación y “compartición”, que dominen las artes y las ciencias así como el saber popular, y que a la cultura general del aprender a aprender y a informarse añadan conocimientos especializados, que puedan cambiar si lo quieren a lo largo de la vida. Por su parte ese gran pensador que fue el comandante bolivariano Hugo Chávez hizo particular énfasis en que “sin la participación de fuerzas locales, sin una organización de las fuerzas desde abajo, de los campesinos y los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida”. La Venezuela del Presidente Nicolás Maduro hizo realidad ese objetivo, al organizar sus fuerzas desde abajo, dispuestas a dar la vida para defender su independencia, su libertad y su proyecto socialista…Por eso precisamente la oligarquía y el Pentágono, no pudieron realizar el “golpe blando” que tanto prepararon en todos los terrenos contra el pequeño pueblo del Caribe, rico en petróleo…
En el párrafo citado, Chávez recuerda que el proyecto del control del poder por las comunidades, fue el de los soviets con que Lenin quiso estructurar el estado de los trabajadores y las comunidades de la Unión Soviética, y añadió con razón que con el tiempo, la URSS “se convirtió en una república soviética sólo de nombre” y, ahora, hasta el nombre se ha quitado.
Si tras esta exploración del cuerpo político y revolucionario del siglo XXI volvemos a las lecciones de Fidel, recordamos aquélla, entre muchas, más con que queremos dar término a este breve recuento. En el juicio a Escalante y a propósito de las intromisiones de la Unión Soviética -que en tantos otros casos apoyó a Cuba, pero que no por su solidaridad tenía derecho alguno de patrono-, el pensamiento de Fidel, del Fiscal, del Partido, y de Cuba Revolucionaria precisó claramente lo que la Revolución en esa Isla es dentro de la historia universal y por lo que puede contribuir tanto --con sus experiencias—a la historia universal.
Con el juicio a Escalante y su grupo se derrotó deliberadamente la intención de hacer de Cuba un satélite de la URSS. La sentencia del Fiscal expresó todas las lecciones de Fidel al rechazar las falsas acusaciones de Escalante y su “grupo de conspiradores” que se habían vuelto agentes de la Gran Potencia. El Fiscal, en su sentencia, negó terminantemente la falsa acusación de los conjurados contra el gobierno cubano de que estaba persiguiendo a los miembros del antiguo Partido Comunista, antes llamado Partido Socialista Popular, y afirmó que no sólo gozaban éstos de todo respeto sino que se les consideraba como miembros activos de la Revolución. El Fiscal denunció calumnias miserables, como que había un frente antisoviético y tachó de serviles a quienes lanzaban tales infundios. Y lo más importante, se expresó en un párrafo en que se advierte que las lecciones de Fidel ya se habían vuelto lecciones de colectividades, Ese párrafo decía “Lo que no nos perdonan estos enanos es ser capaces de pensar y actuar independientemente, al apartarnos de los clisés de los manuales, lo que no nos perdonan es la fe en la capacidad de nuestro pueblo para seguir su camino, la decisión de dar nuestro aporte a la causa revolucionaria.” Y añadía: “Nadie puede endilgarnos el calificativo de satélites y por eso se nos respeta en el mundo. Y ésta nuestra práctica revolucionaria, es una actuación conforme al marxismo—leninismo, a la esencia del marxismo-leninismo”, una esencia que concretamente deriva de la acción y la reflexión del pensar y el hacer revolucionario en el acá y el ahora y no en el antes y el allá.
Si la situación crítica del mundo y de sus alternativas ha sembrado la desesperanza, hay grandes experiencias para la organización de la libertad, de la vida y el trabajo en otro mundo posible y necesario. Entre ellas destaca la Cuba marxista y martiana.
Podríamos detenernos en muchas otras lecciones fundacionales, precisarlas y ampliarlas, pero en la imposibilidad de incluir su inmenso número y de analizar con detalle las formas de actuar a que las lecciones conducen, voy a destacar algunas más, relacionadas con las motivaciones y acciones conducentes al logro de las metas revolucionarias.
Fidel –en sus reflexiones y acciones- plantea una lucha, una construcción y, una guerra integral que incluye los problemas empresariales, militares, políticos, ideológicos y culturales, así como los de la comunicación y la información. Aquí las lecciones adquieren un carácter de tal modo colectivo que sólo se pueden expresar como obra de la Revolución y de las crecientes avanzadas de un pueblo que venía del “Estado del Mercado Colonial” y del “Complejo empresarial-militar-político y mediático” y que así como lo dejaron, con la cultura que lo dejaron, con la moral que en a muchos de sus miembros enajenados dejaron --a muchos de sus miembros enajenados--, con el analfabetismo integral que a tantos de ellos la opresión les impuso, y, eso sí y también con numerosísimos contingentes de admirable resistencia moral, intelectual y colectiva, que entre todas esas desigualdades, frenos y también virtudes innegables, inició la marcha de la emancipación y aprendió, con las juventudes revolucionarias, a aprender mucho de lo que su memoria y saber ignoraban, y que él y las juventudes fueron haciendo suyo.
La construcción del nuevo poder se inició al mismo tiempo en el estado, en el sistema político, en la sociedad, en la defensa integral, en la cultura y la economía, en la información y la comunicación, el arte y la fiesta. Adentrarse en ella puede empezar por la construcción y la transición a un estado del poder del pueblo. En ese terreno Ricardo Alarcón de Quesada ha escrito –con toda experiencia- un libro sobre Cuba y su lucha por la democracia. En ese y muchos otros escritos puede verse que al objetivo de la democracia como poder (Kratia) del pueblo (Demos) en un Estado-Nación corresponde necesariamente a una variante historia de la lucha de clases y por la independencia. Entre las variaciones más profundas de esa historia se encuentra el “Período Especial” tras la disolución del bloque socialista, y el que hoy vive Cuba con el paulatino cese del Bloqueo a que la sometió Estados Unidos.
Hoy, más que nunca, la principal defensa del proceso revolucionario cubano consistirá en la atención creciente a la democracia integral, y en ella a la organización permanente del diálogo y la interacción entre sus miembros, como tarea prioritaria. Nuevamente, la democracia de todo el pueblo será el arma más poderosa con que cuente Cuba. ¡Vencerá! ¡Venceremos!
- Pablo González Casanova es Ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Y en eso se fue Fidel


Adiós, Fidel Castro
Eric Nepomuceno
La Jornada 
Aeso de las diez y pico de la noche del viernes 25 de noviembre, en La Habana, Cuba, murió el siglo XX.
Porque los tiempos de la vida, del alma, de la historia, desafían los calendarios.
Desafían a la vida.
Con Fidel, de una vez y para siempre, se acabó un tiempo largo y decisivo de nuestra historia.
Ahora dicen que en la noche del viernes 25 de noviembre de 2016, a los 90 años de edad, murió Fidel Castro Ruz, hijo bastardo de un estanciero gallego y torpe con una empleada de su finca, y que encabezó una revolución impensable, la de una isla insignificante o casi que se propuso liberarse del yugo de la nación más beligerante en la historia de la Humanidad, y hacerse dueña de su propio destino.
Sin embargo, el que se murió ha sido una de las figuras más emblemáticas de la historia contemporánea, el símbolo del sueño de miles de gentes alrededor del mundo.
El sueño de otro mundo, otra vida, más justa, más igual. Más digna. Un mundo viable, posible, pero vedado a la mayoría de las personas.
El que se murió quizá ya se hubiera ido desde hace un buen tiempo. Un tiempo en que se creía y se creyó que era posible tocar el cielo con las manos.
Quien se fue aquella noche de un viernes ha sido el hombre que, más que cualquier otro, representó la etérea, tenue, creencia en la posibilidad de tocar el cielo con las manos.
No lo logró, no lo logramos, es cierto.
Pero nadie, como Fidel, representó ese sueño de multitudes, las multitudes de abandonados, de ninguneados, de silenciados por el mundo.
Recuerdo una frase de mi hermano Eduardo Galeano, que decía más o menos así: Cuba no hizo la revolución que quiso y podía hacer, sino la que pudo.
Y eso es, y así fue: la inmensa distancia entre el sueño, el deseo, y la realidad, la vida.
Fidel Castro, esculpido en barro humano, como humano cometió errores. Unos tantos, unos muchos.
Pero su legado supera todos sus equívocos. Con la ayuda y el duro precio pagado por miles y miles de compatriotas, condujo el intento de construcción de un sueño real.
He conocido un montón de países y de pueblos. Ninguno, ninguno tan solidario como el pueblo cubano.
Fidel Castro ha sido, más que el conductor, el símbolo de ese tiempo, de ese sueño. Con sus conquistas, que son muchas, y con sus equívocos.
Un sueño de dignidad, de soberanía, de altivez.
Recuerdo la primera vez que lo vi, a medio metro de distancia.
Fue en los primeros días de agosto de 1978. Yo estaba en la fila de un vendedor callejero de helados. Se acercó un jeep, bajó Fidel y pidió uno de fresa. No había. Había de limón. Valía medio peso cubano. Fidel no tenía monedas. Ha sido un revoltijo en la fila, a ver quién le pagaba el helado a Fidel.
Luego hubo varios encuentros, muchos.
Siempre me llamó la atención la timidez de aquel que era, fácil, el más poderoso hombre en la América Latina de mis años jóvenes.
Sí, sí: ha sido el gran conductor y el gran constructor de una revolución que fue lo que pudo ser, y no lo que quiso ser.
Fidel ha sido el conductor de una navegación única, de un ejemplo único de integridad y dignidad.
La revolución que hizo lo que pudo, y no lo que quiso. Pero que nos deja, a cada ciudadano de nuestra América, una lección única, insuperable.
En el periodo especial, el tiempo más perverso y cruel de la revolución, cuando Cuba literalmente llegó al extremo máximo de restricciones, oí de Fidel una frase única: Vea, no hemos cerrado una sola clase de escuela, un solo lecho de hospital.
A eso se le llama revolución.
Sí, sí, se equivocó un montón de veces.
Pero supo honrar la palabra dignidad.
En 1992, lo presenté a Felipe, que tenía 15 años. Fidel miró a mi hijo de la cabeza a los pies, y le preguntó: ¿Será que alcanzarás mi altura? Y en seguida, disparó: Pues yo cambiaría mi altura por tu juventud.
Ha sido otro de sus equívocos.
En aquella noche, Fidel tenía 66 años. Dos menos de los que tengo ahora.
Muchos menos de que tenía Felipe.
Y era más joven que nosotros.
No, no: a las diez y pico de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016, quien se murió en La Habana, Cuba, no ha sido Fidel Castro Ruz, comandante de la última revolución que intentó alcanzar el cielo con las manos.
Quien se murió ha sido el siglo XX.

El hoy de nuestra América Latina. . . .29-11-2016











LA PRENSA LATINA
Caracas, 29 nov (PL) La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, informó hoy que el país se adhirió al Acuerdo de Complementación Económica del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Seúl, 29 nov (PL) La presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, anunció hoy que aceptará la decisión que el Parlamento tome sobre su futuro, incluido el cese de su cargo.
Kiev, 29 nov (PL) Ucrania procedió hoy a la inauguración oficial de un nuevo escudo protector para el cuarto reactor de la central nuclear de Chernobyl, sujeto en 1986 de la peor catástrofe atómica en la historia de la humanidad.
Montevideo, 29 nov (PL) El ministro de Comercio e Inversiones Internacionales, Jesús Faría, ratificó hoy aquí a nombre del gobierno de Venezuela la defensa del Mercado Común del Sur (Mercosur) frente a los ataques y agresiones.
El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, firmó hoy el libro de condolencias en la embajada de Cuba como parte de su tributo al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.
La Habana, 29 nov (PL) El deporte cubano lamenta hoy el fallecimiento del triple campeón mundial y subtitular olímpico en Moscú 1980 el púgil Adolfo Horta Martínez, conocido por la afición del país caribeño como ''El hombre del boxeo total''.


LA RADIO DEL SUR

REBELION
Martes, 29 de noviembre de 2016
Cuba
Lecciones de Fidel
Pablo González Casanova

Mundo
Los mayores exportadores de armas se sientan en el Consejo de Seguridad
Lyndal Rowlands

Ecología social
El suceso llevaría a un aumento del nivel del mar de tres metros y a la desaparición de ciudades costeras como Nueva York y Miami
El mayor dique glaciar antártico se agrieta y puede colapsar

África
Memoria y verdad, el futuro de Túnez (Segunda parte)
Patrizia Mancini

Europa
Deportación, parálisis y miedo
Higinio Polo

Colombia
Que la palabra sea la única arma de los colombianos
Secretariado Nacional de las FARC-EP

América Latina y Caribe
La clase anónima-revolucionaria latinoamericana y Fidel Castro
Sergio Palencia

Feminismos
Estructuras militares-policiales & Feminismo
De uniforme no hay feminismo
Sandra Rodríguez

lunes, 28 de noviembre de 2016

Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela


RT               

Me han llamado hasta "primitivo" por afirmar que la inflación no se puede explicar en exclusividad por la creación del dinero. Lo vuelvo a repetir para aquellos que no quieren escuchar ni leer: la masa monetaria influye en el nivel de precios, pero eso no significa que sea la única variable determinante.
Nadie niega que los precios en Venezuela sean un problema. Precisamente por ello, esta cuestión no puede ser tratada con tanta frivolidad. La conformación de precios es un problema infinitamente más complejo que una relación unívoca entre dos variables. Los precios no caen del cielo ni se determinan en ningún 'software' matemático. La famosa mano invisible no existe. Cada precio tiene su razón de ser.
En Venezuela, desde hace varias décadas, la inflación se constituyó como un componente estructural de la economía. La inflación promedio anual en el periodo 1989-1998 fue de 52,45%. Con la llegada del chavismo, este valor se redujo significativamente, con la excepción de los últimos años. En el periodo 1999-2012, el crecimiento promedio anual de los precios fue del 22%. Fue a partir del año 2013 cuando esta tendencia a la baja desapareció. Los precios volvieron a crecer a mayor velocidad. La inflación trepó al 56,2% en el año 2013; 68,5% en el 2014; 180,9% en el 2015.
Para algunos neoliberales de manual (monetarista) todo se debe a que el chavismo usa demasiado la maquinita para imprimir bolívares. ¿Es eso verdad?, ¿es todo culpa de la emisión monetaria? No. Definitivamente no. No todo se debe al aumento de los agregados monetarios. Numéricamente es muy sencillo demostrarlo. Observemos algunos casos para darnos rápidamente cuenta de que no hay relación directa entre lo uno y lo otro. Es cierto que en el año 2015 la inflación fue elevada (180,9%) y el crecimiento de la emisión monetaria también (100,66%). Sin embargo, esto no siempre fue así. Miremos el año 2006: con mayor velocidad de creación de dinero (104,34%), la inflación fue relativamente baja (17%). O veamos el año 1996, antes del chavismo, la inflación del 103% se alcanzó con un crecimiento de la masa monetaria del 55%. Se mire por donde se mire, no hay relación simplista entre precios y dinero en circulación.
Y además, podemos encontrar infinitos ejemplos en el mundo que ponen de manifiesto que no es cierto que la masa monetaria sea la única causante de la inflación. En Argentina, en el lapso 2007-2013, las tensiones inflacionarias fueron constantemente independientes del crecimiento de la base monetaria. En Estados Unidos, entre 2008-2012, la emisión monetaria fue de casi el 160% y el índice de precios no sobrepasó el 10,3% en ese periodo. En Reino Unido, hubo periodos de emisión de alrededor del 200% y los precios crecieron en 16,4%. En Brasil, con una expansión monetaria del 123%, los precios crecieron el 27,6%. En la Unión Europea, luego de una emisión sin parangón, por ejemplo 1,6 billones de euros en un año y medio, la inflación sigue por debajo del 2%. Como se puede observar, la determinación de los precios es mucho más compleja que una ecuación reduccionista en base al dinero en circulación.
El otro gran mantra es echarles la culpa directamente a los trabajadores. ¿Será verdad que el incremento salarial es el causante de la inflación como dice el manual de tonterías del neoliberalismo? Tampoco. Absolutamente falso. Y mucho menos para el caso venezolano. Los incrementos salariales llevados a cabo por la Revolución Bolivariana en este último periodo de tiempo han ido detrás de los precios. Han corrido tras la inflación para que no hubiera pérdida del poder adquisitivo. Esta espiral tiene una determinada secuencia: primero, el incremento de precios, luego, las subidas salariales. Decir lo contrario es, además de falso, muy injusto porque sería culpabilizar al trabajador del incremento de los precios. Lo que lleva implícito el intento de aplicar la receta neoliberal: bajar salarios para bajar demanda, y por tanto, lograr controlar la inflación.
Visto lo visto, en Venezuela, para entender la inflación habrá que recurrir a otro tipo de análisis económico, mucho más integral. Aquí seis puntos fundamentales.
1. Lo primero y principal es considerar que la inflación es el resultado de una puja distributiva. Detrás de cada incremento de precio hay quien obtiene mayor margen de ganancia al mismo tiempo que otro sufre pérdida de poder adquisitivo. Si el consumidor necesita un bien, lo pagará hasta donde le permita su salario. Hay bienes que dejarán de ser consumidos, pero otros no. Los bienes necesarios, que no tienen sustitutos, son los que más pesan en el cálculo de la inflación. Son los que más afectan a los bolsillos de los ciudadanos.
2. Sin lugar a dudas, el coste de producción es una variable fundamental. Ningún precio puede estar por debajo del coste de su producción para el empresario. Esto es algo lógico. Pero esto no significa que el coste de producción pueda ser considerado como una caja negra en la que todo vale. Constantemente hay una inflación de los costes que suele trasladarse al precio final sin razón alguna. En Venezuela, con datos en la mano, existen dos partidas llamadas Costes de Prestación de Servicios y Otros Costes de Venta, que no necesitan justificación, que representan en torno al 25% del total de los costes de producción.
3. Otro asunto fundamental, olvidado por el Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela, es la influencia que tiene la estructura oligopólica de la oferta sobre la conformación de precios. Son pocas (y grandes) empresas privadas las que tienen un fuerte poder de mercado para fijar precios. Su posición dominante les permite vender un producto a precio excesivo. No hay competencia suficiente para poner en riesgo tal precio abusivo. O lo compras a ese precio o no lo encuentras. La concentración empresarial, además de ser injusta, es altamente ineficaz en materia de precios.
4. Y no podemos olvidar el papel de las importaciones en los precios en una economía fuertemente dependiente del exterior. Lo paradójico es que mientras la economía mundial está en una etapa de precios bajos, a Venezuela llegan los productos importados a precios inflados. ¿A qué se debe? Los precios de transferencia tienen la respuesta. Se importa a precios por encima de los marcadores de referencia internacional. De eso, solo se benefician los comisionistas e intermediarios, pero perjudican sobremanera a la población venezolana.
5. La distribución también tiene mucho que decir en esta problemática. Las cadenas distributivas son grandes formadoras de precios. Se injertan como actor fundamental en las cadenas de valor e incrementan el precio muy por encima de sus verdaderos costes. Apenas generan valor agregado pero sí son responsables del 40% del incremento de los precios. Este fenómeno está aún poco estudiado por la economía convencional a pesar de que los distribuidores son importantes agentes económicos con grandes márgenes de ganancia (que se traducen en pérdidas adquisitivas para la ciudadanía).
6. Y por último, pero no por ello menos importante, el Manual de tonterías sobre la inflación en Venezuela tampoco presta ninguna atención al comportamiento de un marcador ilegal, fijado desde Alabama (Estados Unidos), que sube como la espuma sin ningún criterio económico. El Dólar Today ―tipo de cambio extraoficial― creció en casi 1.500 puntos en menos de dos meses. Esta conducta no obedece a ningún cambio en las variables macroeconómicas del país. Tampoco se corresponde con la evolución del valor del tipo de cambio implícito (relación de bolívares en circulación y las reservas), que ha permanecido estable en estos últimos meses (en torno a 450 Bolívares/Dólar). Solamente podemos encontrar razones políticas tras estos saltos sin razón económica aparente. Este indicador sirve como excusa para que unos pocos grandes empresarios marquen precios altos a pesar de que el Dólar Today afecte únicamente al 5% de las transacciones económicas en el país. Es decir, se utiliza para fijar precios para la gran mayoría de compras, pero está presente en un porcentaje marginal de las operaciones realizadas cotidianamente. Una verdadera estafa que se usa como tractor inflacionario en Venezuela para desestabilizar la economía del país.
En definitiva, la inflación tiene múltiples raíces. No todo se debe a la emisión monetaria, ni a los salarios ni a la inversión social. Tampoco toda la culpa la tiene el Dólar Today, aunque últimamente haya ganado protagonismo. Los precios se forman a partir de un entramado complejo de variables que interactúan en un escenario en el que existen correlaciones de fuerzas económicas; y donde siempre hay intereses políticos. Por tanto, para entender la inflación lo mejor es tirar a la basura cuanto antes ese Manual de Tonterías sobre la inflación en Venezuela
Alfredo Serrano Mancilla
Director CELAG, Doctor en Economía, @alfreserramanci

¿Clinton tiene una oportunidad para convertirse en presidente el 19 de diciembre? Se lo explicamos


RT

Los opositores del presidente electo Donald Trump están tratando de persuadir a los miembros republicanos del Colegio Electoral para que voten en su contra el 19 de diciembre.

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, durante un acto electoral en Milwaukee, Wisconsin, 28 de marzo de 2016
La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, durante un acto electoral en Milwaukee, Wisconsin, 28 de marzo de 2016Jim YoungReuters
Este año, el resultado de las elecciones de Estados Unidos no será oficial hasta que los miembros del Colegio Electoral de ese país se reúnan el próximo 19 de diciembre para elegir a su nuevo mandatario. 
El periódico ruso 'Vzgliad' indica que los opositores al presidente electo, Donald Trump, tratan de persuadir a los electores republicanos para que ese día no voten a su favor. En teoría, esa circunstancia ofrecería una oportunidad formal para que la candidata demócrata, Hillary Clinton, ocupara la Casa Blanca.

¿Qué es el Colegio Electoral?

En los comicios presidenciales de EE.UU. los norteamericanos votan a los candidatos, pero esas preferencias se gestionan a través de un Colegio Electoral compuesto por 538 representantes, que son quienes realmente eligen al presidente.
Ese número corresponde a los 100 escaños del Senado y los 435 de la Cámara de Representantes de EE.UU., más los tres votos electorales asignados a Washington. El número de los votos necesarios para lograr la presidencia es 270.

¿Cómo se originó?

El Colegio Electoral es una característica original de la Constitución de EE.UU. y nació junto con la formación del país. Algunos estiman que los conocidos como padres fundadores, aunque defendieron la democracia, aún no estaban preparados para confiar plenamente la elección del presidente al conjunto de la población.

¿Cómo puede un candidato ganar el voto popular y no el del Colegio Electoral?

El resultado del voto popular nacional no importa, sino que los sufragios se otorgan según los resultados en cada estado. Es decir, Estados Unidos tienen 50 elecciones populares separadas, que determinan un conteo de votos del Colegio Electoral.

¿Los electores tienen que votar como votó su estado?

La ley federal de EE.UU. no tiene reglas que obliguen a los electores a votar de una manera u otra; de hecho, pueden abstenerse, incluso en los estados donde no está permitido: solo tendrían que pagar una pequeña multa. En su mayoría, los electores votan de la manera asignada por los residentes de su región pero, quienes no lo hacen así, son conocidos como 'electores infieles'.
Como apunta 'Vzgliad', este detalle está detrás de las peticiones de los electores que apoyan a Hillary Clinton, quienes instan a los 'electores infieles' a que no otorguen su voto a Trump. Sin embrago, el periódico indica que la probabilidad de que se dé este hecho es muy escasa porque:
  • Para cambiar el equilibrio de votos electorales a favor de la ex secretaria de Estado, sus partidarios deben atraer a su bando un mínimo de 37 electores republicanos, algo casi imposible, como reconocen los propios demócratas.
  • La propia aspirante y el todavía presidente de EE.UU., Barack Obama, ya han reconocido a Trump como el presidente electo; por lo tanto, un intento de retractarlo podría suponer un nuevo escándalo en la biografía de Hillary Clinton.
  • Incluso si los electores votan por Clinton y ella está de acuerdo con esa decisión, las posibilidades de que se convierta en presidenta aún serían extremadamente bajas, ya que ese resultado lo tendría que aprobar el Congreso, controlado por el Partido Republicano. Aunque a muchos integrantes de esa formación no les agrada Donald Trump, no permitirían que la candidata demócrata ocupe la Casa Blanca.

"Los que bailan por la muerte de Fidel en Miami se van a llevar una sorpresa"


RT

Varios expertos de RT tratan de explicar los motivos que hay detrás de las muestras de alegría por la muerte de Fidel Castro y analizan la importancia de su figura.
Gente en la Pequeña Habana (Miami) celebra la muerte de Fidel Castro
Gente en la Pequeña Habana (Miami) celebra la muerte de Fidel CastroJavier GaleanoReuters
El fallecimiento del líder de la Revolución cubana ha dejado muestras de pena y dolor no solo en Cuba, sino a lo largo de todo el mundo. Sin embargo, las expresiones de júbilo de la colonia de exiliados cubanos de Miami también dieron la vuelta al mundo. Analistas políticos han contado a RT los motivos de esta actitud.
El exparlamentario británico y presentador del programa de RT 'Sputnik', George Galloway, afirma con rotundidad que Cuba "no era más que un casino" antes de la "Revolución comandada por Fidel Castro" y que "no hay país en el mundo al que más gente haya ido o quiera ir". Cree que esto es así porque "los iconos de Fidel Castro, Che Guevara, Camilo Cienfuegos y la Revolución cubana son algo realmente difícil de borrar".

Los logros de Cuba

George Galloway piensa que "es posible que los que bailan en Miami crean que se volverá a los casinos y burdeles de antes, pero se van a llevar una sorpresa". Para el exparlamentario británico, Cuba es "la oveja descarriada" que dio "esperanza al mundo".
El presentador añade: "Cuba es una increíble historia de éxito". La esperanza de vida en Cuba es más alta que en EE.UU. y tienen unos sistemas sanitario y educativo "completamente gratuitos de la cuna a la tumba" que se pueden comparar "con los de los países escandinavos". Como ejemplo, Galloway explica que "las mayores exportaciones de Cuba no son el tabaco o el ron, son los médicos", y que cada vez que hay una emergencia o un desastre, "los cubanos son los primeros en llevar ayuda y sustento a la gente".
El director de la organización británica Cuba Solidarity Campaign, Rob Miller, considera que "si eres pobre en la parte sur del planeta, te gustaría que tu hijo fuera cubano, porque en Cuba la sanidad y la educación son gratuitas para todo el mundo, sin importar raza, género o capacidad económica".

La visión de los exiliados y de los medios

Rob Miller valora la reacción de la diáspora cubana como "triste pero comprensible", pero "se trata de un millón de personas que se fue de la isla, frente a 11 millones que se quedaron". El motivo de su marcha y de su protesta es "que les devuelvan su riqueza, sus privilegios, sus plantaciones, las mansiones de las que disfrutaban antes de la Revolución de 1959".
Miller entiende que "habrá un proceso de normalización" en las relaciones entre ese millón de exiliados y los 11 millones de cubanos que viven en la isla a pocas millas de Florida.
Al ser preguntado no por la reacción de los medios de comunicación, Rob Miller responde que se encuentra dentro del "plan de agresión de la mayor potencia del mundo contra un pequeño estado caribeño" y que se basa en un razonamiento "anacrónico" que data de la Guerra Fría.

Después de Fidel

El historiador británico Martin McCauley entiende que "ni Cuba ni el comunismo" son ya una amenaza para EE.UU., y cree que Donald Trump "tendrá una actitud más relajada y pragmática hacia Cuba".
Rob Miller ve en las muestras de dolor que se vivieron en todo el mundo la pena por un hombre que representó una "esperanza" para un mundo nuevo y una "forma distinta de hacer las cosas". Cree que especialmente ahora, "en época de austeridad, la gente busca cambios que beneficien a la mayoría y no solo a una élite".

En esto consiste la "revolución social" que Pedro Pablo Kuczynski pretende para Perú


           RT

 El presidente peruano fue el anfitrión de la última reunión del Foro de Cooperación Asia-Pacífico.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski en la rueda de prensa de cierre de la cumbre APEC. Lima, Perú, 20 de noviembre de 2016
El presidente Pedro Pablo Kuczynski en la rueda de prensa de cierre de la cumbre APEC. Lima, Perú, 20 de noviembre de 2016Paco ChuquiureReuters
El presidente de la República del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha sido el anfitrión de la última reunión del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC) que tuvo lugar entre los días 19 y 20 de noviembre en la capital peruana: Lima. En ese contexto, el mandatario peruano ha concedido una extensa entrevista a la agencia rusa de noticias TASS.
Kuczynski valoró las largas relaciones con Rusia, "que van más allá de la compra de equipamiento militar" y, según comentó, en la reunión que mantuvo con su homólogo Vladímir Putin se habló del desarrollo de nuevas esferas de comercio, como por ejemplo, "productos agrarios". 

"El país debe estar orgulloso de su victoria"

El gobernante peruano ha reconocido sentir "admiración por el pueblo ruso", un sentimiento que viene, según comentó, de su conocimiento de la historia contemporánea y del "sufrimiento" que produjo la Segunda Guerra Mundial en el pueblo soviético. "El país debe estar orgulloso de su victoria. Sin su resistencia no habría habido victoria", sostuvo.
Perú es un país con una activa política exterior, por eso el nuevo presidente pretende "tener relaciones amistosas con todo el mundo". Por lo que respecta a su política interna, el mandatario peruano señaló que pretende la "modernización" del país, con lo que él llama la "revolución social", que consiste en hacer cambios en las esferas educativa y sanitaria, además de "mejorar el acceso al agua potable de las regiones" donde no hay tal posibilidad.
Para lograr estos cambios, el mandatario pretende obtener recursos de tres sectores: las múltiples materias primas del país, el desarrollo de la industria agroalimentaria y el impulso del sector turístico.
Asimismo, el nuevo presidente reconoció que la cifra de turistas que recibe el país cada año (3,5 millones) es modesta "comparable al número de turistas que tiene Islandia"; por ese motivo, Kuczynski pretende dar un empujón a la imagen exterior del país, potenciar el sector turístico y duplicar la cifra de visitantes en los próximos cinco años. "Hay países vecinos que tienen más repercusión fuera que nosotros, y Perú tiene mucho que ofrecer, somos un gran país con una rica historia", concluyó.